2010 Tesis Ferro
2010 Tesis Ferro
AGRÍCOLA
INFORMA:
Que la presente memoria, titulada “Caracterización de la podzolización en ambiente
boreal, templado y tropical y su influencia en la inmovilización de metales (Al, Fe y
Pb)” que para optar al grado de Doctora en Ciencias Biológicas presenta Mª Cruz Ferro
Vázquez, ha sido realizada bajo su dirección en el Departamento de Edafología y
Química Agrícola de la Facultad de Biología, Universidad de Santiago de Compostela.
O papel dos solos acedos no secuestro de compostos haloxenados (de Cl, Br e I) e metais pesados (Pb).
(PGIDIT 07 PXIB 200011PR).
Ferro Vázquez, C.; Nóvoa Muñoz, J.C.; Costa Casais, M.; Ferrín Prieto, C. &. Martínez Cortizas, A.: Lead
pollution and podzolisation in NW Spain. EGU General Assembly, Vienna, 2006. Póster. Publicación del
resumen en: Geophysical Research Abstracts. Volume 8, 07156, 2006.
Martínez Cortizas, A.; Ferro Vázquez, C.; Ferrín Prieto, C. & Costa Casais, M.: Halogens (Cl and Br)
accumulation in podzols from NW Spain. EGU General Assembly, Vienna, 2006. Póster. Publicación del
resumen en: Geophysical Research Abstracts. Volume 8,
Ferro Vázquez, C.; Nóvoa Muñoz, J.C.; Costa Casais, M.; Ferrín Prieto, C.; Klaminder, J.; Bindler, R. &.
Martínez Cortizas, A.: Pb de contaminación y podsolización en el NW de la Península Ibérica. II Congreso
Ibérico de la Ciencia del Suelo., Huelva, 2006. Presentación oral y defensa. Publicación del resumen en:
N. Bellinfante y A. Jordán (eds.), 2007: Tendencias actuales de la ciencia del suelo, 8. ISBN:
978-84-690-4129-1. SE-952-07.
Nóvoa Muñoz , J.C., Ferro-Vázquez, C., Costa-Casais, M., Klaminder, J., Bindler, B., Martínez-
Cortizas,A.: Fraccionamiento ampliado del aluminio en podzoles muestreados con alta resolución. II
Congreso Ibérico de la Ciencia del Suelo, Huelva, 2006. Poster. Publicado en: N. Bellinfante y A. Jordán
(eds.), 2007: Tendencias actuales de la ciencia del suelo, 8, ISBN: 978-84-690-4129-1.
SE-952-07
Ferrín Prieto.; Ferro Vázquez, C.; Costa Casais, M.; Nóvoa Muñoz, J.C.; Klaminder, J.; Bindler, R. &.
Martínez Cortizas, A.: Acumulación de Br en Podzoles. II Congreso Ibérico de la Ciencia del Suelo,
Huelva, 2006. Poster. Publicado en: N. Bellinfante y A. Jordán (eds.), 2007: Tendencias actuales de la
ciencia del suelo, 8, ISBN: 978-84-690-4129-1. SE-952-07
Martínez A., Ferro C., Kaal J., Gilfedder B., Biester H.: Distribución de Cl, Br y I en dos podzoles del NW
de España. XXVII Reunión Nacional de Suelos de la SECS. Huesca, 2009. Póster.
ÍNDICE GENERAL
Pág.
Introducción general 3
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización
bajo condiciones boreales, templadas y tropicales. 9
Agradecimientos 169
Introducción General
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Los podzoles ocupan unos 485 millones de hectáreas en todo el mundo (Driessen et al., 2001). Se desarrollan
principalmente en climas fríos y húmedos (e.g., McKeague et al., 1983; Wiechmann, 1983), especialmente en zonas
boreales. De hecho, las principales áreas en las que se distribuyen están en Escandinavia, el noroeste de Rusia y Canadá
(Commission of the European Communities, 1985; FAO-UNESCO, 2002; Fig. 1). También son frecuentes en zonas de
montaña, a diversas latitudes. Pueden formarse en zonas templadas y templado-húmedas sobre materiales de partida de
textura gruesa, ricos en cuarzo y pobres en Fe y elementos básicos, bajo vegetación acidificante. También pueden formarse
podzoles en algunas regiones húmedas o hiperhúmedas en latitudes tropicales y ecuatoriales (donde ocupan
aproximadamente 10 millones de hectáreas). En los trópicos africanos, se han encontrado podzoles en la cuenca del Río
Congo (Angola, Zambia, N Botswana). También en Asia, (en Indonesia, Borneo o Sumatra) y Australia (costa S y E). En
Sudamérica, se desarrollan podzoles en la cuenca del Amazonas y del Río Negro y en la costa oriental. La formación de
podzoles en latitudes tropicales está asociada a ambientes edáficos con saturación hídrica.
Los podzoles o espodosoles están definidos en todos los sistemas de clasificación con criterios similares. La World
Reference Base for Soil Resources (WRB) (IUSS Working Group WRB, 2006) incluye a los podzoles como uno de los 32
grupos de referencia. En este sistema de clasificación se definen por la existencia de un horizonte spódico en los 200 cm
superiores del suelo. Un horizonte spódico "tiene: (1) un pH (1:1 en agua) menor de 5.9 en el 85% o más del horizonte a
menos que se trate de un suelo cultivado, y (2) un contenido de carbono orgánico de 0.5% o más, o una densidad óptica del
extracto de oxalato (ODOE) de 0.25 o más en alguna parte del horizonte" (IUSS Working Group WRB, 2006).
Adicionalmente, se establecen unos requerimientos mínimos de color rojo u oscuro. Si no existe un horizonte álbico sobre el
spódico, debe cumplirse uno de los entre cinco criterios adicionales de cementación, recubrimientos, cantidad de Al y Fe
extraíbles en oxalato, ODOE o value o lamelas de Fe en un espesor de 25 cm o más. La secuencia típica de horizontes en
los podzoles es: un horizonte superficial H u O y/o un horizonte mineral A, un E eluvial blanquecino y un B de color oscuro
de origen iluvial (Bh, Bhs o Bs), con acumulación de Al y/o Fe con cantidades variables de materia orgánica (Wilcken et al.,
1997; Soil Survey Staff, 1999; van Breemen and Buurman, 2002).
A pesar del gran número de estudios que existen sobre podzolización, algunas de las teorías que explican el proceso son
contradictorias, y algunos aspectos fundamentales de la podzolización y de la variabilidad del proceso con relación a las
condiciones ambientales precisan aún de investigación, tal y como se expone en muchos trabajos recientes sobre este tema
(van Hees et al., 2000; Lundström et al., 2000; Buurman et al., 2005; Buurman et al., 2008; Buurman y Jongmans, 2005,
2008; Sauer et al., 2007; Nierop et al., 2008). Las teorías actuales para explicar este proceso se pueden resumir en dos
tendencias. La primera de ellas asume la formación, transporte y precipitación de complejos de ácidos orgánicos con Al y/o
Fe. La inmovilización en el horizonte iluvial se produciría, bien por precipitación/adsorción de complejos organometálicos
(debida a la disminución de carga negativa causada por el incremento de la saturación de la capacidad de complejación de
los ácidos durante su migración), o bien por degradación microbiana de los complejos orgánicos durante la migración,
seguida de la precipitación de fases inorgánicas de Al y Fe (Lundström et al., 2000b) y posterior adsorción de materia
orgánica a estas superficies inorgánicas. La otra tendencia prescinde del papel de los compuestos orgánicos como agentes
en el mecanismo de eluviación, y asume que el transporte de Al se produce mediante la formación y migración de soles
inorgánicos de (proto-)imogolita, que precipitan en el horizonte B spódico. La acumulación de materia orgánica se produciría
posteriormente, debido a la adsorción de sustancias orgánicas a estas superficies inorgánicas previamente precipitadas
(Anderson et al., 1982, Farmer y Lumsdon, 2001). Por lo tanto, el papel de las formas de Al y Fe, que migran y se acumulan,
y de la materia orgánica son aspectos fundamentales en el proceso y todavía no están claras. La naturaleza, cantidad y
reactividad de las formas orgánica y la manera en que se asocian con los metales durante la edafogénesis son de gran
relevancia y condicionan las características morfológicas, físicas y químicas de los podzoles.
Probablemente, la coexistencia de las distintas teorías sobre la podzolización tiene su origen en que los procesos mediante
los que se produce son dependientes de las condiciones ambientales. Por este motivo, es importante la comparación de los
mecanismos concretos mediante los que ocurre la podzolización en distintos ambientes, y tratar de identificar los procesos
comunes y los diferenciadores en las zonas boreal, templada y tropical.
En este trabajo se presentan los resultados del estudio de siete podzoles de distintas latitudes. Dos de ellos desarrollados
en ambiente boreal, ambos sobre el mismo material de partida, y bajo la misma cubierta vegetal y condiciones climáticas. El
tiempo de evolución también es idéntico y sólo difieren en las condiciones de drenaje. Otros dos suelos fueron muestreados
en la zona templada, ambos desarrollados bajo idénticas condiciones, salvo leves diferencias en la microtopografía. Por
3
último, se estudiaron tres suelos formados en ambiente tropical, sobre sedimentos marinos de natutraleza cuarzosa de dos
formaciones litorales distintas, una de ellas pleistocena y otra holocena, aunque con una composición mineralógica similar.
Los tres suelos presentan el mismo tipo de vegetación y la hidrología y el tiempo de formación se consideran en este caso
los principales factores diferenciadores. La aproximación metodológica utilizada empieza por un muestreo muy detallado.
Tradicionalmente, el estudio e interpretación de la cantidad y distribución de las formas orgánicas e inorgánicas de Fe y Al
ha estado limitada por el uso de una o dos muestras de cada horizonte de suelo identificado en el campo, de tal forma que
los resultados obtenidos no evidencian necesariamente las características ni la magnitud de los procesos, o en el mejor de
los casos ofrecen resultados promedio, obviando las variaciones intrahorizonte. La utilización de un muestreo sistemático de
alta resolución nos permite una base de datos amplia, que facilita una interpretación más realista de la podzolización y su
variabilidad, dada la continuidad vertical intrínseca al proceso, y le confiere significación estadística a los resultados
obtenidos. Éstos resultados se discuten para cada uno de los tres ambientes: boreal, templado y tropical, y también se lleva
a cabo la comparación del proceso de podzolización desde un punto de vista latitudinal, es decir, identificando similitudes y
diferencias en el proceso entre las tres zonas.
En la primera parte del trabajo, capítulo 1, se trata de caracterizar el proceso de podzolización desde el punto de vista de la
movilización e inmovilizacón de metales y materia orgánica, intentando identificar las fracciones susceptibles de ser
iluviadas. Con esto se busca conocer los mecanismos implicados, los factores que afectan a su intensidad y el tipo de
compuestos que intervienen, bajo distintas condiciones ambientales. Para esto se llevó a cabo el fraccionamiento de Al, Fe
y Si, utlizando las extracciones selectivas tradicionales (McKeague et al., 1971) y ampliando el estudio del fraccionamiento
del Al mediante el uso extractantes de las fracciones de complejos organoalumínicos según su grado de estabilidad.
No obstante, el Fe y el Al no son los únicos metales susceptibles de ser movilizados y acumulados durante la podzolización.
Durante el proceso se considera que, acoplado al transporte de Fe y Al en los horizontes eluviales, se produce el transporte
de otros metales, concretamente de Pb, asociado a los compuestos orgánicos (Tyler, 1981; Bergkvist, 1987; Dörr y Munnich,
1991; Johansson et al., 1995; Wang y Benoit, 1996). Este transporte de Pb desde la superficie del suelo hacia capas más
profundas tiene, además de su interés desde el punto de vista edafogenético, gran relevancia ecológica. Dado que el Pb es
un metal toxico y universalmente distribuído por deposición atmosférica en los últimos siglos en grandes cantidades, la
liberación rápida de Pb desde los horizontes superficiales hacia mayores profundidades, produce beneficios ecológicos
inmediatos en estas capas del suelo, en las que se desarrolla la mayor parte de la actividad biológica. Sin embargo, el
transporte en profundidad del Pb liberado puede eventualmente provocar que éste alcance los acuíferos subterráneos y
consecuentemente generar riesgos ecológicos y de salud pública. Actualmente hay controversia acerca de la inmediatez y
magnitud de este riesgo.
El mecanismo de transporte de Pb en el suelo no ha sido determinado de forma directa, pero muchas investigaciones
demuestran que la materia orgánica, tanto en suspensión como disuelta, puede adsorber Pb y sería la responsable de su
movilidad (Dorr y Munnich, 1989, 1991; Miller and Friedland, 1994; Wang y y Benoit, 1997; Semlali et al., 2001; Tipping et
al., 2003). En la medida en que el transporte de Pb está, en primera instancia, controlado por su unión a coloides orgánicos
(Miller y Friedland 1994), la naturaleza y tasa de descomposición de la materia orgánica en la superficie del suelo es un
factor importante en el movimiento del Pb. También su reactividad, en relación a otros adsorbentes de metales, tales como
óxidos de Fe, es importante para el fraccionamiento del Pb. Además, otros factores pueden afectar a la tasa de transporte
directa o indirectamente, como la temperatura, el pH, la deposición de N y el aporte de aniones y cationes mediante
deposición húmeda o seca. Por lo tanto, la concentración y acumulación de Pb en los distintos horizontes variará en función
de la cantidad de Pb que contenga el material de partida, de la que llega al sistema desde fuentes externas al mismo y de
las condiciones ambientales, que a su vez condicionan el proceso de podzolización.
El capítulo 2 se dedica a la caracterización de los mecanismos de movilización e inmovilización del plomo en podzoles en
los distintos ambientes. Mediante el análisis de las correlaciones entre la concentración y acumulación de Pb en estos
suelos y las distintas fracciones de Fe y Al, trataremos de reconocer los compuestos a los que se asocia el Pb (tanto
geogénico como antropogénico) en estos suelos y cuáles son los mecanismos de transporte y acumulación de Pb durante el
proceso de podzolización. Además, se tratará de evaluar la intensidad de la contaminación por Pb en cada una de las tres
localizaciones y hasta dónde ha penetrado en el suelo, en relación a los riesgos ecológicos potenciales. Para esto se
analiza la composición isotópica del Pb en los siete suelos, tratando de establecer hasta qué profundidad ha sido
4
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
transportado el Pb procedente de la deposición atmosférica y mediante qué mecanismos y en qué horizontes es retenido en
el suelo, valiéndonos de la diferente señal isotópica del Pb geogénico (presente en los minerales del suelo) y del de
contaminación. Por último se tratará de utilizar el Pb procedente de deposición atmosférica para determinar la aptitud de
este metal como trazador del proceso de transporte de metales y materia orgánica, es decir, de la podzolización, en estos
tres ambientes.
Las propiedades de la materia orgánica son determinantes para el transporte y acumulación de metales. Desde el punto de
vista estrictamente edafogenético, a pesar de la controversia acerca de los mecanismos de la podzolización, todas las
teorías coinciden en que la materia orgánica (su movilidad y acumulación) son muy importantes en las caracteríaticas
finales de los podzoles. Muchas investigaciones defienden que las sustancias orgánicas determinan el desarrollo de la
podzolización, mediante la complejación y transporte de Fe y Al. Desde el punto de vista ecológico, la caracterización de los
mecanismos y compuestos concretos responsables del transporte y acumulación de metales es importante para la
identificación de riesgos.
En el Capítulo 3 se aborda la caracterización química de la materia orgánica de uno de los suelos muestreados (ACB-I, de
zona templada), mediante pirólisis-GC/MS, con la finalidad de averiguar la implicación de los distintos compuestos en la
podzolización. Los resultados acerca de la composición de la materia orgánica se contrastan con las hipótesis acerca de la
génesis de este suelo, formulada y discutida en la primera parte, y con los datos de concentración, acumulación y
composición isotópica del Pb descritos y discutidos en el Capítulo 2.
5
Capítulo 1: Movilización
e inmovilización de Al y Fe en la
podzolización bajo condiciones boreales, templadas y
tropicales
ÍNDICE
1.1 INTRODUCCIÓN 11
Ecología de la podzolización 11
Mecanismos de movilización-inmovilización de sustancias 12
Fraccionamiento de Al, Fe y Si 13
Fraccionamiento extendido de los compuestos organoalumínicos. 15
Necesidad de un estudio de alta resolución vertical 16
Objetivos 16
1.2 MATERIAL Y MÉTODOS 17
1.2.1 Características de los suelos estudiados. 17
SUELOS DE LA ZONA BOREAL: SVT-I Y II 17
SUELOS DE LA ZONA TEMPLADA: ACB-I Y II 18
SUELOS DE LA ZONA TROPICAL: BG1, BG6 e IC21 19
1.2.2. Metodología analítica. 20
PREPARACIÓN DE MUESTRAS Y ANÁLISIS FÍSICO-QUÍMICOS GENERALES 20
C y N TOTALES 21
COMPOSICIÓN ELEMENTAL 21
EXTRACCIONES SELECTIVAS 21
ANÁLISIS ESTADÍSTICO 22
10
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
1.1 INTRODUCCIÓN
El término Podzol (del ruso под/pod=bajo, зола/zola=ceniza; Glinka, 1926) hace referencia al horizonte de color grisáceo
que frecuentemente aparece en este tipo de suelos. Es decir que, inicialmente, los podzoles se definieron con respecto a su
morfología, basándose en la existencia de un horizonte eluvial, sin discriminar el proceso de formación del mismo. Con el
tiempo, la certeza de la relación entre los horizontes eluviales y los iluviales provocó una revisión del concepto inicial, y el
establecimiento de una distinción entre los suelos con iluviación de arcillas y los que presentan migración de otros
compuestos (orgánicos o inorgánicos) como los podzoles. La podzolización figura en todos los sistemas de clasificación de
suelos, con definiciones semejantes en todos ellos excepto en el sistema ruso (Buurman, 1984). En este trabajo
utilizaremos la definición de podzol de la IUSS, Grupo De Trabajo WRB (2007), según la cual un podzol está caracterizado
por la presencia de un horizonte spódico (del Gr. spodos, ceniza de leña) que es un horizonte subsuperficial que contiene
sustancias iluviales amorfas compuestas de materia orgánica y aluminio, con o sin hierro. Los materiales iluviales se
caracterizan por una alta carga pH dependiente, y elevadas superficie específica y retención de agua. Así, el proceso de
podzolización incluirá todos los mecanismos y reacciones implicadas en la formación de un horizonte spódico, que son la
acumulación de materia orgánica en el horizonte superficial, lavado y acidificación de los horizontes eluviales, alteración
mineral, translocación de compuestos orgánicos, Al y Fe y la acumulación de una compleja mezcla de componentes de bajo
grado de orden, entre los que se incluyen complejos metal-humus y/o alumino-silicatos no cristalinos.
Ecología de la podzolización
Las condiciones climáticas condicionan el progreso de la podzolización (Schaetzl y Isard, 1996; Lundstrom et al, 2000). Los
podzoles son el tipo de suelo dominante en la zona boreal, pero se desarrollan también en otras latitudes, si los demás
factores edafogenéticos son favorables. La existencia, al menos durante algunos meses, de un excedente hídrico disponible
para la percolación determina la distribución geográfica de los podzoles. Un déficit en la precipitación evita la lixiviación de
sustancias solubles y, por lo tanto, el proceso de podzolización se ve fuertemente limitado en estas condiciones, mientras
que un precipitación suficiente conducirá a descalcificación, acidificación y podzolización en un suelo bien drenado; más
rápidas cuanto mayor sea el exceso de precipitación. Asumiendo un régimen hídrico similar, la descomposición de la
materia orgánica variará en relación a la temperatura del suelo. Por lo tanto, la formación de los podzoles tiene también un
componente estacional (Schaetzl, 1990).
El desarrollo de un podzol es más probable sobre materiales de partida de textura franco-arenosa o más gruesa (Steila y
Pond, 1989), formados por minerales cuyos productos de alteración son ácidos (cuarzo, feldespatos, micas) y con escaso
contenido en arcillas. Estos materiales porosos permiten la migración de agua, solutos y coloides orgánicos y minerales.
Según Chesworth (1973), el efecto del material de partida en el desarrollo de un podzol disminuye con el tiempo, a medida
que el sistema se aproxima al residual. Su formación se ve favorecida por una vegetación acidificante, de coníferas o
matorral (Buol et al., 1989; Nornberg, 1993), aunque también pueden desarrollarse bajo vegetación caducifolia (Dimbley y
Gill, 1955). Este tipo de vegetación representa una fuente de materia orgánica en la que los productos de la descomposición
favorecen el desarrollo rápido de los podzoles. Incluso existen especies (Agathis australis, Tsuga canadensis) que se
caracterizan por tener una gran capacidad podzolizante, a consecuencia de la composición química de la hojarasca que
producen. Adicionalmente, el uso del suelo puede tener también una importancia significativa en el desarrollo de los
podzoles, en la medida que afecta a las condiciones edafogenéticas. Un cambio de uso del suelo puede producir tanto una
aceleración de la podzolización (Dimbley, 1962; Willis et al., 1995) como una despodzolización (Willis et al., 1997).
Los podzoles se forman sobre formas topográficas diversas, tanto sobre pendientes fuertes, dando lugar a podzoles bien
drenados, como sobre superficies llanas o pies de ladera, en cuyo caso pueden ser podzoles desde bien drenados a
hidromorfos. También aparecerán podzoles con distintos grados de hidromorfía cuando existen capas cementadas que
impiden el drenaje, manteniendo una capa freática colgada, que provocará rasgos de reducción en el suelo.
En suelos con temperaturas altas, como en regiones tropicales, las condiciones hidromorfas son fundamentales para que se
produzca el proceso de podzolización, impidiendo la actividad microbiana y aumentando el tiempo de residencia de la
materia orgánica (Buurman y Jongmans, 2002, 2005). Esto favorece el mantenimiento de la estabilidad estructural y la
preservación de los suelos que tienen condicones de saturación hídrica la mayor parte del año (Andriesse, 1969).
La velocidad a la que se forman los podzoles es difícil de determinar. El proceso de formación en latitudes altas surge de
forma natural tras la glaciación (9000-13000 años BP) y la evolución del ecosistema hacia bosque boreal. En zonas más
Introducción
meridionales, la deforestación del bosque y la posterior ocupación de éste por coníferas y matorral, parecen haber
favorecido la podzolización. En ciertas áreas, este proceso antrópicamente inducido habría comenzado hace unos 3000
años (Dimbley, 1962).
La tasa de formación de podzoles ha sido estudiada mediante cronosecuencias: según Ugolini (1968) el tiempo de
formación necesario para el desarrollo de un horizonte eluvial sobre material morrénico en Alaska es de 150-250 años. En
Vancouver, Singleton y Lavkulich (1987) encontraron que un horizonte spódico se diferencia en 350 años sobre arenas
graníticas, en condiciones templadas e hiperhúmedas (3200 mm). En condiciones más secas y frías, se observa
diferenciación de horizontes por el proceso de podzolización en 330-1000 años (Petäja-Ronkainen et al., 1992; Starr, 1991).
Según Frazmeier y Whiteside (1963), para la diferenciación de un podzol en la cuenca del Lago Michigan son necesarios
8000 años, mientras que para Barret y Schaetzl (1992), son necesarios 4000-10000 años. En arenas calcáreas de la Bahía
de Hudson, Protz et al. (1984) estimaron necesarios 2000-2500 años para la formación de un podzol.
A pesar del gran número de estudios que existen sobre podzolización, algunas de las teorías que explican el proceso son
contradictorias, y algunos aspectos fundamentales de la podzolización y de la variabilidad del proceso con relación a las
condiciones ambientales precisan aún de investigación, tal y como se expone en muchos trabajos recientes sobre
podzolización (van Hees, 2000; Lundström, 2000; Buurman et al., 2005; Buurman y Jongmans, 2005; Sauer et al., 2007;
Buurman et al., 2008).
En la actualidad, se discuten varios posibles mecanismos para explicar el proceso. La hipótesis clásica de adsorción-
precipitación, también llamada teoría del fulvato (McKeague et al., 1971,1978; Petersen, 1976), propone que ácidos
orgánicos de peso molecular relativamente alto liberados en el horizonte O forman complejos con Al y Fe, creando un
horizonte eluvial E (Mokma y Buurman, 1982; Buurman y van Reeuwijk, 1984; Ugolini y Dahlgren, 1986; Lundström et al.,
1993; Van Hees et al., 2000; Lundström et al., 2000; Buurman y Jongmans, 2002, 2005). La inmovilización de estos
compuestos en el horizonte iluvial se debería a un mecanismo de adsorción-precipitación de los complejos organometálicos,
debido a un aumento suficiente de la relación metal/C (McKeague et al., 1971,1978; Petersen, 1976; Buurman, 1985; Nierop
et al, 2002; Jansen et al., 2003), causada por la adición de nuevos átomos de metal a los complejos durante el transporte en
profundidad, o bien por un incremento del pH (Buurman, 1984; Gustafsson et al., 1995; Jansen et al., 2005). La formación
de productos inorgánicos ocurriría in situ por la decomposición de la materia orgánica acumulada en los horizontes B,
liberando Al y Fe que reaccionan con el Si para formar materiales alofánicos (Buurman y van Reeuwijk, 1984).
Recientemente, Buurman y Jongmans (2002, 2005) aportaron una nueva interpretación del proceso de acumulación de
compuestos orgánicos. Según estos autores, la acumulación de materia orgánica en los horizontes B no es necesariamente
debida a la saturación de los complejos orgánicos y co-precipitación. En suelos relativamente ricos, la materia orgánica
disuelta se descompone rápidamente por la acción microbiana y la acumulación en los horizontes B está dominada por
materia orgánica derivada de las raíces (materia orgánica polimórfica). En los suelos más pobres o hidromorfos, donde la
actividad microbiana es inhibida por la acidez o la falta de oxígeno, sí pueden acumularse cantidades considerables de
materia orgánica en forma de recubrimientos orgánicos monomórficos. La formación y crecimiento del horizonte E se
debería a la solubilización de metales por la materia orgánica disuelta y la mineralización de la materia orgánica acumulada
previamente que ha perdido la protección de los metales complejados.
Ugolini y Dahlgren (1986, 1991) propusieron una modificación de la teoría del fulvato, según la cual la formación de
imogolita/alofana tendría lugar mediante la propia alteración in situ en el horizonte Bs debida a la liberación de ácido
carbónico producido por la descomposición de los ácidos orgánicos, o por combinación de Si con el Al que se libera del
ligando orgánico en su mineralización, en lo que se denomina teoría del fulvato-bicarbonato. Según estos autores, la parte
superior del suelo (O, E y Bhs) está dominada por complejos organometálicos que se comportan de acuerdo con la teoría
clásica, por lo tanto los complejos organometálicos son los responsables de la formación del horizonte Bhs. Sin embargo, en
el compartimento inferior (Bs, BC y C), la alteración química in situ mediada por el ácido carbónico sería una fuente de Al,
Fe y Si más importante que el transporte vertical (Dahlgren y Ugolini, 1989; Ugolini y Sletten, 1991). La dinámica del Al y Si
estaría gobernada por el equilibrio con la imogolita y el hidroxi-Al intercapa en los silicatos 2:1. Este mecanismo sería
particularmente importante en suelos desarrollados sobre materiales fácilmente alterables (por ejemplo tefras volcánicas) y
con altas pCO2 en el horizonte spódico, y con un pH>5, para que el ácido carbónico tenga una mayor capacidad de
alteración que los ácidos orgánicos.
12
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
En la teoría de la biodegradación, los ligandos orgánicos, principalmente ácidos orgánicos de bajo peso molecular, son
descompuestos microbiológicamente durante la migración en profundidad, liberando Fe y Al iónicos que precipitan fomando
fases inorgánicas Al–Si–OH y Fe–OH como materiales alofánicos (ITM) y ferrihidritas en los horizontes E y B (Aristovskaya
y Zykina, 1977; Lundstrom, 1993; Lundstrom et al., 1995). Los compuestos orgánicos de mayor peso molecular pueden ser
adsorbidos en estas superficies minerales secundarias previamente precipitadas. Posteriormente a su acumulación en el
spódico, se puede producir también la transformación y mineralización de los productos orgánicos, liberando Al y Fe que
dan origen a minerales secundarios de mayor o menor cristalinidad (Buurman et van Reeuwijk, 1984; Lundström et al.,
1995; Gustaffson et al., 1995), lo que impediría grandes acumulaciones de materia orgánica en el spódico.
Existe, además, otra teoría que prescinde del papel de los compuestos orgánicos en el transporte de metales. Ésta postula
que los ITM son precipitados en el horizonte B a partir de soles inorgánicos (Al-Si-OH) móviles que se forman a menores
profundidades (Farmer, 1979; Anderson et al. 1982). Según esta hipótesis el Al y el Si son liberados de los minerales
mediante meteorización en el horizonte eluvial (E) y migran en disolución como complejos hidroxi-aluminio-silicato
positivamente cargados (protoimogolita) con una relación Al/Si ≈2 (formados a concentraciones de Si de 35-100 µM). Estos
soles precipitan como ITM cuando el pH es suficientemente elevado (Farmer et al., 1980, 1981, 1982; Farmer, 1984, 1987;
Farmer y Lumsdon, 1994, 2001). En este caso la acumulación orgánica sería posterior, mediante interacción entre las
sustancias orgánicas percoladas y los ITM formando un horizonte Bh en la parte superior del horizonte B, mediante la
precipitación de coloides orgánicos negativamente cargados procedentes del horizonte A o de la base del O que serían
adsorbidos por la imogolita previamente iluviada. La disminución de pH debido a la acumulación de ácidos fúlvicos
produciría la redisolución de la imogolita (Farmer, 1979) y el Si sería liberado de nuevo, por lo que a medida que los
horizontes E y Bh se desarrollan, los ITM precipitan a mayores profundidades (Anderson et al., 1982).
Buurman y van Reeuwijk (1984) discuten esta última interpretación, argumentando que el fuerte efecto complejante de los
ácidos orgánicos no permite la formación de aluminosilicatos en el horizonte O/A. Este efecto de las sustancias orgánicas
fue demostrado en experimentos de laboratorio por Inoue y Huang (1986, 1990), e incluso Farmer (1980) afirma que la
competencia entre los ácidos fúlvicos y el Si por formar complejos con el Al disuelto está claramente a favor de los ácidos
fúlvicos. Lundström et al. (2000b) argumentan, además, que el pH bajo de los horizontes O, A y E inhibe la formación de
ITM.
A pesar de esta controversia, la movilización de sustancias desde los horizontes superficiales hasta el spódico es común a
todas las hipótesis sobre podzolización y, probablemente, la coexistencia de todas estas teorías diferentes tiene su origen
en que los procesos mediante los que se lleva a cabo la podzolización son dependientes de las condiciones ambientales.
Así, Buurman y Jongmans (2005) asumen que la inmovilización por saturación de compuestos orgánicos ocurre en todos
los horizontes spódicos, mientras que la debida a descomposición de la materia orgánica o precipitación de aluminosilicatos
formando compuestos alofánicos es más efectiva en podzoles boreales que en no boreales. Kodama y Wang (1989) y
Mossin et al. (2002) observaron una menor abundancia de aluminosilicatos amorfos en los podzoles más meridionales de
transectos latitudinales en Canadá y Escandinavia. Andriesse (1969) observó que la podzolización en zonas tropicales es
fuertemente dependiente de las condiciones hidromorfas. Por este motivo, es importante la comparación de la podzolización
en distintos ambientes, y tratar de identificar los mecanismos comunes y los diferenciadores en las zonas boreal, templada y
tropical.
Fraccionamiento de Al, Fe y Si
El esquema de fraccionamiento químico sugerido por McKeague et al. (1971), que se basa en procedimientos de extracción
selectiva mediante ditionito-citrato-Na, oxalato amónico-ácido oxálico y pirofosfato-Na, ha sido ampliamente aplicado en la
caracterización de distintos tipos de suelos (Blume y Schwertmann, 1969). Se trata de reactivos cuya aplicación permite
extraer las diferentes formas en las que un elemento está presente en la fracción sólida del suelo. Estudios de esta
naturaleza son útiles y muchas veces suficientes para la evaluación de la (in-)movilización de compuestos orgánicos de Al y
Fe (Sauer et al., 2007) e inorgánicos de Si, Al e Fe (Anderson et al., 1982), en los estudios de translocación de elementos y
descripción del grado de evolución de podzoles y suelos podzólicos (Mokma y Buurman, 1982; Parfitt y Childs, 1988,
Paterson et al., 1993; Skjemstad et al., 1992a; Lumdström et al., 2000; Jansen et al., 2005). Esta aproximación permite una
división semicuantitativa de las fases secundarias de Fe y Al en cristalinas, inorgánicas amorfas y orgánicas. Junto con otras
13
Introducción
variables tales como el carbono soluble en pirofosfato-Na, estas fracciones de Al y Fe han sido usadas para cuantificar el
alcance e intensidad de la podzolización (McKeague et al., 1983) e incluso el Al extraído en oxalato amónico-ácido oxálico
es uno de los requisitos incluídos en la definición del horizonte spódico en los sistemas de clasificación de uso más
extendido.
No obstante, la especificidad de las extracciones selectivas ha sido puesta en entredicho en multitud de estudios. La
extracción mediante ditionito-citrato-Na (Na2O4S2-C6H5Na3O7) (Holmgren, 1967) combina la acción de un complejante y un
reductor. Este método de extracción proporciona una buena estimación de la cantidad de Fe libre total que está presente en
los suelos (Mehra y Jackson, 1960; Farmer et al., 1983), lo que incluye la solubilización de óxidos y oxihidróxidos de Fe bien
cristalizados, las formas de Fe de baja cristalinidad y también las formas unidas a la materia orgánica. Sin embargo, el
ditionito-citrato no se considera un extractante específico de las formas de Al (McKeague et al., 1971) a pesar de tener un
ligero efecto sobre aluminosilicatos paracristalinos como alofana e imogolita (Farmer et al., 1983). Así pues, el Al extraído
con ditionito-citrato podría ser entendido como formas de este elemento asociado al Fe libre total. Esto se observa en los
trabajos de Farmer et al. (1983) y Paterson et al. (1993), quienes encontraron que en muchos suelos el ditionito era menos
efectivo en la extracción de Al y Si que el oxalato, particularmente en el horizonte B (Paterson et al., 1993). La extracción
con NaOH (Borggaard, 1985) proporciona una estimación del total del Al y Si libres, incluyendo compuestos cristalinos de
estos elementos (Wada, 1980; Darke y Walbridge, 1994). Se conoce su capacidad de actuación sobre formas cristalinas de
la gibbsita y filosilicatos 1:1 de baja cristalinidad (Wada, 1980; Darke y Walbridge, 1994), que es debida al elevado pH del
extractante.
La extracción con oxalato amónico ácido ((NH4)2C2O4-H2C2O4) (Blakemore, 1983), se basa en el pH ácido del extractante y
en su poder complejante para extraer Al de complejos coloidales. Ha sido comúnmente utilizada para extraer compuestos
inorgánicos alumínicos de bajo grado de orden, como oxihidróxidos y alofana e imogolita (Parfitt, 1989; García-Rodeja, et
al., 2004), y Al aluminio ligado a materia orgánica (McKeague y Day, 1966; McKeague et al., 1971; Wada, 1977 y Theng et
al., 1982). A pesar de que es el reactivo más ampliamente utilizado para la extracción selectiva de formas de bajo grado de
orden, también presenta ciertos problemas de especificidad. Taylor y Schwertmann (1974) y Evans y Wilson (1985) han
demostrado que puede disolver magnetita y maghemita, mientras que la lepidocrocita puede ser parcialmente soluble en las
condiciones de extracción (Barral, 1987), y puede atacar la estructura de filosilicatos 1:1 de bajo grado de cristalinidad o
muy pequeño tamaño de partícula y filosilicatos 2:1 cloritizados. Para determinados suelos representa el “pool” de Al
reactivo, con potencial para regular la solubilidad del Al en disolución (Takahashi et al., 1995) y proporciona un estimación
razonable del total de Al translocado en el suelo (Childs et al., 1983). El Fe extraído en oxalato se relaciona con la disolución
total o parcial de ferrihidrita, (Farmer et al., 1983), además del Fe complejado a la matéria orgánica (McKeague et al., 1971).
Este extractante también puede disolver formas cristalinas, lepidocrocita, maghemita y magnetita, en ocasiones a
consecuencia de la fotorreducción del oxalato amónico debido a condiciones incorrectas de uso, lo que puede conducir a
una sobreestimación del Fe no cristalino y complica la interpretación del contenido de Fe extraído con oxalato en algunos
suelos (Baril y Bitton, 1969). A pesar de estos inconvenientes, es la extracción más selectiva en la disolución de
componentes de bajo grado de orden (Parfitt y Childs, 1988; García-Rodeja, 1983) y se considera una estimación del Al, Si,
y Fe reactivos. Los valores de Al y Fe extraídos en oxalato se utilizan en la identificación de horizontes spódicos de IUSS-
World Reference Base for Soil Resources y Keys to Soil Taxonomy-USDA y para la estimación del contenido en alofana e
imogolita en suelos y arcillas, teniendo en cuenta las cantidades de Al asociado a compuestos orgánicos. En general, el Al
extraído con oxalato amónico puede considerarse como la fracción de Al de la fase sólida del suelo cinéticamente más lábil
y que es susceptible de participar en los procesos de neutralización de ácidos.
La utilización de extractantes selectivos para la disolución de Al y Fe ligados a materia orgánica está sujeta a mayor
controversia. El pirofosfato sódico (Na4P2O7) (Bascomb, 1968) es considerado por algunos autores como un extractante del
total Al y Fe en compuestos organometálicos (McKeague, 1967; Childs et al., 1983; Farmer et al.; 1983; Shoji y Fujiwara,
1984) debido a su pH alcalino, incluyendo a los oxihidróxidos asociados a materia orgánica (McKeague y Schuppli, 1982;
Kaiser y Zech, 1996; Drabek et al., 2003) y parece funcionar especialmente bien sobre los complejos acido fúlvico-Al
(Barral, 1987). Estos compuestos son muy frecuentes en los horizontes spódicos, y por lo tanto el pirofosfato se consideró
un buen extractante de materiales orgánicos en esos horizontes (Mokma, 1983). McKeague et al. (1971) mostraron
mediante estudios con compuestos sintéticos que el Fe extraído por pirofosfato es mayoritariamente orgánico, hecho
también constatado por Farmer et al. (1983) en muestras de imogolita y proto-imogolita sintéticas y horizontes spódicos (Bs)
con bajo contenido de carbono (0,7%). En estos estudios, el pirofosfato fue selectivo para complejos orgánicos de Al y Fe,
discriminándolos de forma efectiva de fases inorgánicas. Sin embargo, se han encontrado problemas de especificidad del
14
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
extractante ya que parece solubilizar algunos componentes inorgánicos lábiles no cristalinos, no asociados a materia
orgánica (Kononova y Belchikova, 1970; Soon, 1993; Kaiser y Zech, 1996), e incluso gibbsita, con lo que el contenido de Fe
y Al asociados a materia orgánica puede ser sobreestimado. También Higashi et al. (1981) y Jeanroy y Guillet (1981)
demostraron que tanto formas orgánicas como inorgánicas de Fe de bajo grado de cristalinidad pueden ser
simultaneamente extraídas por el pirofosfato. Además, en horizontes spódicos con altos contenidos de materia orgánica, el
pirofosfato puede disolver óxidos de hierro cristalinos (Jeanroy y Guillet, 1981), y promover la dispersión de arcillas en
suelos arcillosos (McKeague, 1967). En vista de esta comprobada falta de selectividad, Oates y Kamprath (1983) han
sugerido, para determinados suelos y horizontes, que para la adecuada caracterización del Al complejado a materia
orgánica, son más efectivos extractantes no tamponados de cloro, como CuCl2 (Hargrove y Thomas,1981) y LaCl3 (Bloom et
al., 1979).
Por otra parte, los restos orgánicos frescos, así como algunas fracciones húmicas, no son solubles en pirofosfato. Esto
provoca que las cantidades de Al y Fe solubilizados por el pirofosfato-Na en los horizontes en los que abundan estas
racciones (particularmente en los horizontes O) estén subestimadas. Los metales extraídos con pirofosfato-Na en estos
horizontes no representan el total de los metales adsorbidos por la materia orgánica, sino la cantidad de metales que se
encuentran asociados a materia orgánica disuelta y, por lo tanto, las cantidades de metal extraídos no son comparables a
las de los horizontes minerales.
Debido a la gran diversidad en la naturaleza química de los compuestos metal-humus en podzoles, parece insuficiente el
uso de una sola extracción para caracterizar los complejos organometálicos. Desde este punto de vista, el uso de
extracciones no secuenciales con disoluciones de sales de cloro no tamponadas (CuCl2, LaCl3 y KCl) ha sido útil para
estimar el contenido de complejos organoalumínicos según el grado de estabilidad de los enlaces entre el metal y los
radicales orgánicos. García-Rodeja et al. (2004) usaron estas extracciones para estudiar los complejos Al-humus en suelos
desarrollados sobre materiales volcánicos y Matus et al. (2008) aplicaron este mismo procedimiento para obtener
imformación sobre el fraccionamiento del Al en Andosoles, Ultisoles, Alfisoles y Umbrisoles.
Juo y Kamprath (1979) fueron los primeros en proponer el CuCl2 0,5M como um extractante de Al potencialmente reactivo
en suelos ácidos. El Cu se une a los grupos funcionales de la materia orgánica formando complejos de esfera interna y,
además, el pH fuertemente ácido de la disolución (pH= 3) favorece la extractabilidad del Al. El CuCl2 se ha considerado un
extractante válido de Al ligado a complejos orgánicos de estabilidad media y baja y ha demostrado ser efectivo para la
extracción de estas formas de Al de esfera interna pero no quelatos (Juo y Kamprath, 1979; Urrutia et al., 1988, 1995). Sin
embargo, también puede, al menos parcialmente, extraer Al-intercapa y de la superficie de los minerais de arcilla (Hargrove
y Thomas, 1984), presumiblemente debido a la despolimerización inducida por el pH del extractante (Juo y Kamprath, 1979;
Soon, 1993).
Bloom et al. (1979b) y Hargrove y Thomas (1981) propusieron el uso de LaCl3 (0,33M) para la extracción de Al asociado a
materia orgánica. Según este método, el LaCl3 parece extraer Al de complejos orgánicos de esfera externa, y de los de
esfera interna menos polimerizados e hidroxilados (Darke y Walbridge, 1994) cuando el contenido en materia orgánica del
horizonte no es muy elevado, por lo que se considera un extractante efectivo para extraer Al ligado a materia orgánica en
complejos organo-alumínicos lábiles (Bloom et al., 1979). Cuando se trata de de horizontes de muy bajo o nulo contenido en
materia orgánica, el LaCl3 sólo extrae Al intercambiable (Urrutia et al. 1988, 1995). Comparando los dos extractantes, Oates
y Kamprath (1983a) observaron que CuCl2 (0,5M) fue más efectivo en la extracción de Al de complejos orgánicos que LaCl3
0,33M. Este último posiblemente disuelve un contenido de Al que está relacionado con la acidez titulable y, por por lo tanto,
con el requerimiento de Ca de los suelos ácidos, tal y como constatan Hargrove y Thomas (1984).
El Al extraído con KCl 1M (García-Rodeja et al., 2004), además de ser el método común para extraer Al del complejo de
intercambio (Shuman, 1990; Dahlgren y Walker, 1994; Takahashi y Dahlgren, 1998), es utilizado como criterio tanto para
predecir el requerimiento de Ca en suelos ácidos (Oates y Kamprath, 1983ab; Hargrove y Thomas, 1984; Takahashi y
Dahlgren, 1998) como en algunos sistemas de clasificación de suelos (Gillman y Sumpter, 1985). Su interpretación, sin
embargo, fue cuestionada para suelos de carga variable (Amedee y Peech, 1976; Wada, 1987; Dahlgren y Walker, 1994) y
especificamente para aquellos dominados por complejos Al-humus como los podzoles (Lee et al., 1988; Dahlgren y Walker,
1994; Takahashi et al., 1995; Takahashi y Dahlgren, 1998), ya que subestima el contenido de Al intercambiable, responsable
de la acidez en los suelos de carga variable (Wada, 1987).
15
Introducción
García-Rodeja et al. (2004) propusieron que la eficiencia de las extracciones selectivas de Al ligado a materia orgánica en
suelos ándicos sigue la siguiente secuencia: KCl < LaCl3 < CuCl2 < Na4P2O7, de tal forma que estos extractantes permiten
estimar la cantidad de complejos organoalumínicos de baja, media y alta estabilidad, mediante las diferencias entre ellos
(Urrutia et al., 1995).
La relevancia de la naturaleza, cantidad y reactividad de las distintas formas de Fe y Al en los suelos podzolicos y su papel
en la edafogénesis, hace necesaria una investigación detallada de estos compuestos. Tradicionalmente, el estudio de su
distribución y las interpretaciones obtenidas a partir de ellos han estado limitadas por el uso de una o dos muestras de cada
horizonte de suelo identificado en el campo, de tal forma que los resultados obtenidos no son necesariamente indicativos de
la magnitud de los procesos, o en el mejor de los casos ofrecen resultados promedio, obviando las variaciones
intrahorizonte. La utilización de un muestreo sistemático de alta resolución nos permite una base de datos amplia y
detallada que facilita una interpretación más realista de la podzolización y su variabilidad, dada la continuidad vertical
intrínseca al proceso, y le confiere significación estadística a los resultados obtenidos.
Objetivos
En este capítulo se presentan los resultados de estudio de siete podzoles de distintas latitudes. Dos de ellos desarrollados
en ambiente boreal (SVT), ambos sobre el mismo material de partida, bajo la misma cubierta vegetal y condiciones
climáticas. El tiempo de evolución también es idéntico y sólo difieren en las condiciones de drenaje. Otros dos suelos fueron
muestreados en la zona templada (ACB), ambos desarrollados bajo idénticas condiciones, salvo leves diferencias en la
microtopografía. Por último, se estudiaron tres suelos formados en ambiente tropical (BTG), sobre sedimentos marinos de
naturaleza cuarzosa de dos formaciones litorales distintas, una de ellas pleistocena y otra holocena, aunque con una
composición mineralógica similar. Los tres perfiles presentan el mismo tipo de vegetación y la hidrología y el tiempo de
formación se consideran en este caso los principales factores diferenciadores. El objetivo es contribuir al conocimiento de
los procesos de podzolización bajo distintas condiciones, intentando identificar los mecanismos que la producen, los
factores que afectan a la intensidad del proceso y el tipo de compuestos que intervienen, mediante el estudio con alta
resolución vertical del fraccionamiento de Al, Fe y Si, utilizando las extracciones selectivas tradicionales (McKeague et al.,
1971) y ampliando el estudio del fraccionamiento del Al mediante el uso extractantes de las fracciones de complejos
organoalumínicos según su grado de estabilidad. Los resultados obtenidos se discuten para cada uno de los tres ambientes:
boreal, templado y tropical, y también se lleva a cabo la comparación del proceso de podzolización desde un punto de vista
latitudinal, es decir, identificando similitudes y diferencias entre las tres zonas, con el fin de ayudar a la identificación de un
patrón geográfico de los mecanismos que la producen.
16
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
SVT-I y II son podzoles desarrollados en las condiciones climácicas de la podzolización. Se localizan en el área de estudio
de la Svartberget Forest Research Station, a 55 km al NW de Umea, en la parte septentrional de Suecia (figura 1.1), en el
área perteneciente a la región boreal de bosque de coníferas. En ella, la deglaciación se produjo aproximadamente hacia el
9400 cal BP. En Escandinavia, los efectos de la última glaciación, la elevación isostática del terreno y las consiguientes
fases marinas o lacustres han tenido un efecto decisivo en la distribución de tamaño de la fracción inorgánica de los suelos
y, en consecuencia, también en cierta medida en la composición mineralógica (Ilvesniemi et al, 2000). El till glaciar fue
transportado por la acción del hielo y, posiblemente, una parte de las partículas más pequeñas ha sido eliminada durante el
rápido levantamiento del terreno y el desplazamiento de la línea de costa. La mayor parte de los suelos de Suecia se
desarrollan sobre estos materiales.
SVT
ACB
BG, IC
6,95 m
a
Figura 1.1. Localización geográfica de los suelos estudiados y apariencia general de las áreas de muestreo.
El sitio de muestreo se encuentra aproximadamente a 50 km de la costa del Mar Báltico, a 250-310 metros de altitud. La
composición mineralógica del till en este punto incluye cuarzo, feldespato potásico, plagioclasas y micas, además de
algunos minerales fémicos como anfíboles y piroxenos que derivan de las rocas ultrabásicas. La roca subyacente es de tipo
gneísico, formada a partir de sedimentos con plagioclasa y biotita, y con capas de pizarras con cierto contenido en sulfuros.
También existen en la zona algunas formaciones de poca extensión de rocas ultrabásicas metamórficas y granitos. Tanto el
gneis como el granito son de tipo intermedio, con respecto a la resistencia a la alteración.
El clima se define como subártico húmedo (Db) según la clasificación de Köppen. Los datos climáticos son recogidos en la
c e
Svartberget Research Station, que se localiza aproximadamente a 1 km del dsitio de muestreo. La precipitación anual
20cm
g
Figura 20 - Fotos do perfil 84 descrito no depósito marinho pleistocênico localizado na margem esquerda do baixo curso do rio Itapanhaú.
direito da foto (a) observam-se árvores caídas por solapamento da base do barranco; (b) camada de conchas, ossos e espinho
cm de espessura localizado no topo do depósito marinho; (c) sedimentos marinhos pedogeneizados (Espodossolo) sotoposto a
de bioclastos; (d) sedimentos fluviais pleistocênicos da base do PC84; (e, f) estratificação cruzada dos sedimentos fluviais quatern
base do barranco; (g) estratificação cruzada com finas camadas de material orgânico decomposto interestratificado
17
Material y Métodos
acumulada en esta zona es de 590 mm (Ilvesniemi et al., 2000), de la que aproximadamente un 40% es en forma de nieve.
La temperatura media anual es de 1.4º C, con una media de -10.6º C en enero y de 14.3º C en julio (Ilvesniemi et al.,
2000). La estación vegetativa, con 5° C como valor umbral, dura una media de 141 días, desde mayo a septiembre
(Degermark, 1995).
La localización y características morfológicas principales de los suelos SVT se ilustran en las figuras 1.1 y 1.2 Estos suelos
fueron muestreados y previamente caracterizados por Klaminder et al. (2006). Las condiciones de drenaje son buenas en
SVT-I y moderadamente buenas en SVT-II debido a su posición topográfica de pequeña vaguada (Klaminder et al., 2006).
La vegetación en el punto de muestreo es forestal de abetos, pinos y algunos abedules (Picea abies, Pinus sylvestris,
Betula pendula) y sotobosque con diversos matorrales y musgos (Empetrum sp, Vaccinium sp, Pleurozium schreberi). La
formación de estos suelos comenzó hace unos 9000 años (Klaminder et al., 2006). El suelo SVT-I se clasifica como Podzol
háplico y el SVT-II como Podzol cárbico (IUSS-WRB, 2006).
Se recogieron muestras cada 2 cm hasta una profundidad de 45 cm y cada 5 cm desde este punto hasta la base (SVT-I: 38
muestras, SVT-II: 28 muestras). El perfil SVT-I tiene 125 cm de potencia. El horizonte superficial es un O de 5 cm de
espesor, bajo el cual se desarrolla un E álbico de 10 cm. El horizonte spódico (Bs) que le subyace tiene 30 cm de espesor y,
por debajo de éste hasta 85 cm de profundidad, se describe un Bw, que pasa progresivamente a C. El SVT-II tiene un
horizonte O de 14 cm de espesor, sobre un el E álbico de 17 cm. Por debajo, hay un horizonte spódico de 41 cm de
potencia, con un subhorizonte Bhs de 19 cm. Las capas inferiores son un Bw/C de 15 cm y un C, que llega hasta los 90 cm
de profundidad.
En zonas boreales, el predominio de los podzoles sobre otros tipos de suelos ha provocado que el proceso de podzolización
haya sido estudiado profusamente (Tamm, 1920; Gustafsson et al., 1995; van Hees, 2000; Lundström, 2000, Mokma, 2004).
En concreto, algunas propiedades de los suelos SVT-I y II fueron estudiadas por Klaminder et al., (2006) y hay numerosos
trabajos sobre los suelos y las condiciones de la edafogénesis en la Svartberget Research Station (Ilvesniemi et al., 2000;
Lundström et al., 2000).
SVT-I SVT-II ACB-I ACB-II BG6 BG11 IC21
Figura 1.2. Podzoles estudiados, de izquierda a derecha: SVT-I (Podzol Háplico), SVT-II (Podzol Cárbico), ACB-I (Podzol Úmbrico), ACB-II, (Podzol
Háplico), BG6 (Podzol Orsteínico), BG11 (Podzol Háplico), IC21 (Podzol Háplico) (USS-WRB, 2006).
ACB-I y ACB-II, son suelos intrazonales, de climas templados en latitudes medias. Los perfiles ACB se sitúan en el Monte
Acibro, en la Serra de O Xistral, en las Serras Septentrionais de Galicia. (figura 1.1) Litológicamente, estas montañas están
constituidas por materiales predominantemente metamórficos (pizarras, esquistos, paraneises, cuarcitas) en su mitad
18
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
occidental y por rocas graníticas (afloramientos de Monseibane y A Toxiza) en la oriental. El sector culminante de la sierra
de O Xistral se corresponde con rocas cuarcíticas muy resistentes: ortocuarcita del Xistral (Parga Pondal y Aleixandre,
1966). Como consecuencia de la evolución tectónica, pero sobre todo de la dinámica periglaciar del final del Pleistoceno, la
mayoría de las vertientes aparecen regularizadas por una capa de sedimentos más o menos potente, cuya composición
litológica y mineralógica está directamente relacionada con los procesos de meteorización previos y con la dinámica
geomorfológica de las últimas etapas frías del Cuaternario.
El clima se define como templado húmedo (Cs) según la clasificación de Köppen, con una elevada a muy elevada
pluviosidad, frecuentes nieblas y régimen de temperaturas fresco o frío. Estas particulares condiciones climáticas unidas a
las condiciones topográficas y la naturaleza del material de partida, dieron lugar a formaciones podzólicas en las zonas de
ladera que permiten un buen drenaje. En las partes altas, con extensas zonas llanas, laderas suaves y depresiones creadas
por la alteración del sustrato granítico en las que el drenaje es deficiente, aparecen grandes extensiones de áreas turbosas
e higroturbosas.
Los suelos ACB se desarrollaron sobre un coluvio cuarcítico cuaternario (ortocuarcitas del Xistral). Se encuentran a 450 m
snm en posición topográfica de media ladera, con una pendiente escarpada. En este lugar la vegetación predominante es
eucaliptal (Eucalyptus globulus) y sotobosque de matorral (Ulex europaeus, Calluna vulgaris y Erica sp.) y algunos briófitos.
La precipitación anual acumulada es de 1250 mm, con una baja estacionalidad pluviométrica, y abundantes nieblas de
irradiación durante todo el año. La temperatura media anual es de 11ºC y la media de los meses de invierno es de 4-6º C
(Martinez Cortizas y Pérez Alberti, 1999). El drenaje es bueno en ambos suelos. Su formación podría haber comenzado
hace unos 8500 años (Moares Domínguez, 1997). El suelo ACB-I se clasifica como Podzol Úmbrico, y el ACB-II como
Podzol Háplico (IUSS -WRB. 2006).
Las muestras se tomaron de manera continua, en secciones de 5 cm de espesor (ACB-I: 28 muestras, ACB-II: 21
muestras). El suelo ACB-I tiene 140 cm de potencia (figura 1.2), con un horizonte A úmbrico de 25 cm bajo el que aparece
un horizonte E álbico bien desarrollado, de 25 cm de espesor. A éste le subyace un horizonte spódico, de 50 cm de espesor,
y cuyos primeros 15 cm se pueden clasificar como Bh y el resto como Bhs. Por debajo se encuentra un horizonte Bw y un
BwC. El suelo ACB-II, tiene 140 cm de espesor, cuyos primeros 15 cm son un horizonte A ócrico. Bajo él se observa un
horizonte E álbico de 20 cm de espesor, que suprayace a un spódico, con 45 cm de espesor, cuyos 5 cm superiores se
clasifican como Bh. y el resto como Bhs. Bajo el spódico se observa un Bw de 15cm, y el BwC hasta 140 cm de
profundidad.
La podzolización en zonas templadas ha sido ampliamente estudiada (Petersen, 1976; De Coninck, 1980; Anderson, 1982;
Farmer, 1982; Mokma y Buurman, 1982; Curchesne, 1997; Sauer et al., 2008). En Galicia, diversos autores se han ocupado
del estudio de este proceso (Fábregas, 1960, Guitian Ojea et al., 1964-1968, Guitian y Carballas, 1968, Alias et al., 1968;
Aguilar et al., 1980; Macías, 1980, Chesworth et al. 1982; Macías et al. 1987, 1988, García Rodeja et al., 1998, 2004), de la
evolución edafogenética de estos suelos en áreas de montaña (Martínez Cortizas, 1996, Moares Domínguez et al., 1996;
Moares Domiguez, 1997) y de aspectos relacionados con la caracterización de formas extraíbles de Fe y Al (Nóvoa Muñoz
et al., 2002, 2006), acidificación (García-Rodeja y Macías 1984), y la micromorfología y mineralogía (García-Rodeja, 1985;
Macías et al. 1987, 1988).
BG6, BG11 e IC21, son suelos desarrollados en la zona tropical, situados en la costa del Estado de Sao Paulo (figura 1.1).
Las características geológicas de esta zona están documentadas en los trabajos de Suguio y Martin (1976, 1978a). Las
oscilaciones del nivel del mar durante el Cuaternario desempeñaron un importante papel en la evolución de la planicie
costera donde se desarrollan los suelos estudiados, con dos eventos de variación del nivel del mar: el evento transgresivo-
regresivo Cananéia y el evento transgresivo-regresivo Santos. El primero tuvo su pico de oscilación positiva máxima hace
120.000 años (BP), por lo tanto en el Pleistoceno. El evento de Santos es más reciente, del Holoceno, con su máximo
positivo hace 5100 años (BP). Los depósitos de edad pleistocena asociados al evento transgresivo-regresivo Cananéia se
llaman Formación Cananéia, sobre la que se desarrolla el suelo BG6 (Coelho, 2008), mientras que los de edad holocena
(evento Santos) se denominan Formación Ilha Comprida (Suguio y Martin, 1976; Suguio y Martin, 1978a) y sobre ella se
formaron los suelos BG11 e IC21 (Coelho, 2008). Ambas formaciones se componen de arena fina de cuarzo (hasta en un
98%, Coelho, 2008) muy seleccionada mineralógica y granulométricamente (Suguio y Martin, 1978). La vegetación es la
denominada de restinga, que se compone de formaciones fuertemente condicionadas por el suelo arenoso, que aparece en
19
Material y Métodos
cordones litorales o planicies aluviales (restingas). Está representada principalmente por leguminosas, gramíneas,
mirtáceas y lauráceas (Melo y Mantovani, 1994). El clima es de tipo tropical húmedo-superhúmedo (Af) conforme a la
clasificación de Köppen. De acuerdo con los datos climáticos de la estación meteorológica del Departamento de Água e
Esgoto – DAEE, la precipitación y la temperatura media anuales en el intervalo entre 1941 y 1970 fueron de 3200 mm y
24,8°C, respectivamente. En esta región, no hay estación seca definida, aunque la distribución anual de las lluvias revela
una mayor concentración de la precipitación en los meses de verano (de enero a marzo), mientras que las precipitaciones
más bajas ocurren en invierno (Santos, 1965).
El drenaje es limitado en el caso de los suelos BG6 y BG11, que presentan características hidromorfas debido a que tienen
la capa freática próxima a la superficie. El suelo IC21 presenta una clase de drenaje buena, debido a su posición topográfica
más elevada, circunstancia que provoca que la podzolización no sea activa en la actualidad (Coelho, 2008). El muestreo fue
realizado tomando secciones de 10 cm de espesor (BG6: 20 muestras, BG11: 15 muestras e IC21: 25 muestras).
El suelo BG6 (Podzol ortsteínico según IUSS-WRB, 2006 y Espodossolo Humilúvico Órtico espessarênico, según la SiBCS,
2006, clasificado por Coelho, 2008) tiene 205 cm de espesor (figura 1.2). En la superficie se observa un horizonte A de 15
cm de potencia. Bajo éste, un horizonte E de gran espesor que llega hasta 153 cm de profundidad. A partir de este punto, se
diferencia un horizonte spódico, que puede dividirse en un subhorizonte Bhg de 3 cm de espesor y dos subhorizontes Bh
(Bh1 de 9 cm y Bh2 de 40 de potencia). Se observan, además, cementaciones tipo ortstein, de las que se tomaron dos
muestras (Bhm1 y Bhm2). Estas cementaciones son poco permeables al agua de lluvia, lo que incrementa la acumulación
de agua. Sin embargo, este perfil raramente permanece encharcado largos períodos de tiempo debido a la escorrentía
lateral. La capa freática se detecta a 210 cm de profundidad. La edad del sedimento a 130 cm de profundidad, determinada
por termoluminiscencia, es de 150.000±13.500 años (Coelho, 2008).
El suelo BG11 (Podzol háplico según IUSS-WRB, 2006 y Espodossolo Humilúvico Órtico espessarênico; según la SiBCS,
2006, clasificado y descrito por Coelho, 2008) tiene 180 cm de potencia. Presenta un horizonte A de 14 cm de espesor,
seguido de un potente E (14-122 cm) y un spódico dividido en dos subhorizontes Bh (Bh1 hasta 140 cm y Bh2 desde 140
hasta 160) (figura 1.2). La capa freática aflora a 115 cm de profundidad, con lo que este perfil se encuentra en situación de
encharcamiento la mayor parte del año. La edad del sedimento a 110 cm de profundidad, medida mediante
termoluminiscencia, es de 4800±1000 años (Coelho, 2008).
El suelo IC21 (Podzol háplico según IUSS-WRB, 2006 y Espodossolo Humilúvico Órtico espessarênico; según la SiBCS,
2006, clasificado y descrito por Coelho, 2008) presenta un horizonte A de 31 cm de espesor seguido de un E de potencia
variable (alcanza hasta 70-135 cm de profundidad) que se adentra en el B spódico que le subyace formando
“lenguas” (figura 1.2). El spódico alcanza 136-168 cm y se subdivide en Bh, Bs1, Bs2 y Bs3, de profundidades y espesores
irregulares. La capa freática aparece a 220 cm de profundidad, lo que, unido a la textura arenosa, facilita un buen drenaje y
parece estar provocando el desmantelamiento del perfil. La datación por termoluminiscencia de una muestra a 55 cm de
profundidad dio una edad de 4800±1100 años (Coelho, 2008).
Estos tres suelos fueron descritos y muestreados por Mauricio Rizzato Coelho, y más detalles acerca de sus características
morfogenéticas pueden ser consultadas en su Tesis Doctoral (Caracterização e gênese de Espodossolos da planície
costeira do Estado de São Paulo, 2008) y sobre la zona en la que se encuentran en Martins (2009).
En Brasil, la literatura sobre podzoles es escasa. Destacan los estudios de suelos del bosque amazónico, realizados por
Klinge (1965), Lucas et al. (1987), Bravard y Righi (1989), Mafra et al. (2002) y Fritsch et al. (2009). En regiones costeras,
Gomes et al. (1998, 2005) estudiaron podzoles desarrollados sobre dunas de la región Norte de Río de Janeiro. La
podzolización en la costa del Estado de Sao Paulo fue estudiada por Coelho (2008) mediante el análisis de 31 perfiles
(Podzoles y Neossolos Quarzarênicos según la Clasificación Brasileira de Suelos), muchos de ellos formando
cronosecuencias.
Las 170 muestras fueron secadas al aire, pesadas y tamizadas por una malla de 2 mm. Sobre la fracción resultante (tierra
fina) se midió el pH en suspensiones de suelo en H2O (Guitián y Carballas, 1976) y KCl 0.1 mol L-1 (Urrutia et al., 1989)
utilizando una relación suelo:disolución 1:2.5. Los cationes básicos del complejo de intercambio (NaNH4, KNH4, MgNH4 y
CaNH4) se extrajeron con NH4Cl 1 mol L-1 (protocolo modificado de Peech et al., 1947) al pH del suelo, con un tiempo de
20
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
contacto de 14 horas. Los cationes ácidos intercambiables (FeK, AlK y MnK) se extrajeron mediante equilibrado con KCl 1
mol L-1 (Lin y Coleman, 1960) en una suspensión cuya relación suelo:disolución fue 1:5. Las concentraciones de cationes
básicos y ácidos en ambos extractos se determinaron mediante espectrometría de absorción atómica de llama (Perkin
Elmer 1100B) en el caso de Ca2+, Mg2+, Al3+, Fe2+, Mn2+, y por espectrometría de emisión atómica de llama (Perkin Elmer
1100B) en el caso de Na+ y K+. La capacidad de intercambio catiónico efectiva (CICe) se calculó mediante la suma de los
cationes básicos extraídos con NH4Cl y los cationes ácidos extraídos con KCl. Este cálculo se considera una adecuada
estimación de la capacidad de intercambio catiónico efectiva en suelos alterados (Gillman y Sumpter, 1985) y se diferencia
de la aproximación dada por Kamprath (1970) en que no utiliza el contenido de cationes ácidos extraídos en NH4Cl. La
saturación del complejo de intercambio en cationes básicos, expresada en tanto por ciento de la capacidad de intercambio
catiónico efectiva, se calculó mediante el cociente entre la suma de los cationes básicos intercambiables (extraídos con
NH4Cl) y la CICe. El porcentaje de saturación de Al del complejo de intercambio, se calculó mediante el cociente entre la
cantidad de Al extraído en KCl y la CICe.
La densidad del suelo (Ds) se determinó en muestras representativas de los distintos horizontes, seleccionadas según
según criterios macromorfológicos, estratigráficos y texturales. Se calculó a partir del peso a 105 ºC (a) de un volumen
conocido (v) de muestra fresca, mediante la ecuación: Ds = a/v.
C y N TOTALES
La cantidad total de C y N se midió en un autoanalizador elemental LECO Truspec por combustión de la muestra a 950ºC,
tras haberla molido hasta un tamaño de partícula <50 µm (molino Retsch MM301). El tiempo de análisis fue de 3 minutos, el
error absoluto menor del 0.3 %, y la reproducibilidad menor del 0.2% absoluto. La concentración de C obtenida por este
método se considera equivalente a la de C orgánico, debido a la ausencia de carbonatos.
COMPOSICIÓN ELEMENTAL
Los contenidos totales de Al, Si, e Fe (AlT, SiT, y FeT) se determinaron en submuestras de tierra fina secas, molidas y
homogeneizadas. El Al y Si total se determinaron mediante fluorescencia de rayos X al vacío, en la Unidade de Raios X de
la RIAIDT de la USC, en un equipo provisto de un tubo emisor con ánodo primario de Ag, y secundario de Fe/Cu/Rh/Pg. El
detector consiste en un dispositivo en estado sólido que mide la energía del fotón, y cuenta el número de fotones de energía
conocida, obteniendo así un espectro de energía/intensidad. Las condiciones de trabajo son VPg=15 Kv, e IPg=0.4 mA; y
VFe=25 Kv, e IFe=0.4 mA. El Fe se midió en un equipo de fluorescencia de rayos X, también en la RIAIDT, cuya fuente
emisora es un tubo sellado de 2.2 Kw con ánodo de Molibdeno que emite con una longitud de onda λ =1.72 Å. El detector
es un monocristal de un semiconductor (Si/Li) refrigerado en N2 líquido que mide la energía del fotón, y cuenta el número de
fotones de energía conocida, obteniendo así un espectro de energía / intensidad. Las condiciones de trabajo son V=35 Kv, y
I=5 mA. El rango energético de medida es de 1,677-22,33 KeV, el cual incluye las líneas de emisión K y L de los elementos
de interés. Los límites de detección para los elementos analizados son 0.001% para el Fe, 0.1% para el Al y el Si. Esta
metodología y su aplicación en el análisis de elementos se discute en Cheburkin y Shotyk (1996), Weiss et al. (1998) y
Shotyk et al. (2000).
EXTRACCIONES SELECTIVAS
Se realizaron las siguientes extracciones selectivas: NaOH 0.5 mol L-1 (Borggaard, 1985), ditionito-citrato-Na (Holmgren,
1967) y pirofosfato-Na 0.1 mol L-1 (Bascomb, 1968) (Aln, Sin; Fed y Alp, Fep respectivamente). Las medidas se llevaron a
cabo tras 16 h de agitación, centrifugación (20 min a 3000 r.p.m.), filtración (7–11 µm) y ultrafiltración (0.45 µm de tamaño
de poro). También se realizó la extracción en NH4-oxalato/ácido oxálico (Blakemore, 1978). En el extracto obtenido tras
agitación durante 4 horas en oscuridad a pH=3, centrifugado y filtrado se midieron Al, Fe y Si (Alox, Feox y Siox). En el
extracto de pirofosfato-Na se determinó también el contenido de C (Cp). La relación entre el C soluble en pirofosfato-Na y el
carbono total se puede emplear como indicativo del grado de humificación de la materia orgánica y su reactividad potencial.
La relación de los contenidos de Al y Fe con el Cp informa acerca de la cantidad de metales adsorbidos por las sustancias
húmicas. La cuantificación se llevó a cabo en un analizador de carbono orgánico total Jena Analytik Multi N/C 2100.
Además se llevaron a cabo extracciones en CuCl2 0.5 mol L-1 (pH 2.8, 12 h de agitación) y LaCl3 0.33 mol L-1 (pH 4.0, 2 h de
21
Material y Métodos
agitación) siguiendo los métodos descritos en Juo y Kamprath (1979) y Hargrove y Thomas (1981), respectivamente, en las
que se midió el Al extraído (AlCu y AlLa).
Las concentraciones de Al, Fe y Si en los extractos resultantes de la aplicación de las diferentes técnicas de disolución
selectiva, fueron medidas mediante espectrofotometría de absorción atómica de llama en un equipo Perkin Elmer 1100B,
excepto en el caso de las muestras de los suelos BG6, BG11 e IC21, cuyos extractos se midieron mediante ICP-OES
(Perkin Elmer Optima 4300 DV), debido a que las concentraciones de Fe, Al y Si que contenían eran inferiores al límite de
cuantificación de la espectrometría de absorción atómica.
Con los valores obtenidos para cada extracto, se puede estimar el contenido de cada una de las fracciones de Al y Fe en el
suelo. La diferencia entre el AlLa y el Alk se considera como Al ligado a materia orgánica formando complejos
organometálicos de baja estabilidad (Alol). La diferencia entre el AlLa y el AlCu se ha considerado como Al ligado a materia
orgánica formando complejos de estabilidad media (Alom). La diferencia entre el Alp y el AlCu es una estimación de la
cantidad de Al asociado a MO en complejos de alta estabilidad (Aloh). La diferencia entre el Alox y Alp estima la cantidad de
Al que existe en compuestos inorgánicos amorfos en el suelo (Alia). La diferencia entre Aln y Alo es una estimación de la
cantidad de compuestos cristalinos de Al en el suelo (Alc). La relación Aln/Sin nos indica la posible presencia de
aluminosilicatos de tipo alofánico en el suelo. Además, la diferencia entre el Fed y Feox se puede considerar como una
estimación del Fe libre cristalino (Fec) y la diferencia entre el Feox y el Fep proporciona una estimación de la cantidad de Fe
que se encuentra formando compuestos inorgánicos de bajo grado de orden. La relación Feox/Fed es un buen índice del
grado de cristalinidad de los óxidos de Fe presentes en los suelos. Adicionalmente, la suma Alox+ ½ Feox > 0.5% y más de
dos veces la de un horizonte E o A suprayacente, es uno de los criterios establecidos por la WRB para la definición del
horizonte spódico.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Los datos obtenidos mediante todas estas técnicas se han tratado estadísticamente mediante un análisis de correlación
(Pearson) entre las distintas propiedades analizadas y un análisis factorial por componentes principales, como herramientas
para comparar los mecanismos mediante los que se desarrolla la podzolización en ambiente boreal, templado y tropical.
Todos los coeficientes de correlación que se citan tienen una significación de p<0.01, excepto en los casos en que se
especifica lo contrario. En el análisis de componentes principales se incluyen 160 muestras correspondientes a los cuatro
perfiles, y 24 variables, que corresponden a las concentraciones de Al, Fe y Si totales, la concentraciones de Al, Fe y Si
medidos en cada una de las extracciones, las fracciones calculadas a partir de ellas, los contenidos de C y el pH. Se
discuten los factores con un autovalor mayor o igual a 1 y se consideraron representativas en cada factor las variables con
un coeficiente de carga de al menos 0.5. El software utilizado fue SPSS16.
22
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
La figura 1.3 muestra la variación vertical de las propiedades generales de los suelos. Su distribución en profundidad es
coherente con la esperada en el proceso de podzolización. El pH varía entre 3.8-5.6, rango similar al encontrado por otros
autores en estudios de podzoles boreales (van Hees et al., 2000; Lundstrom et al., 2000). Los valores más bajos se
encuentran en los 10 cm superficiales (3.8-4.2), lo que sugiere la presencia de cantidades importantes de ácidos orgánicos
con gran capacidad de meteorización y disolución de metales. Por debajo del horizonte O, el pH aumenta con la
profundidad, hasta alcanzar valores de 5.4-5.6, de forma abrupta en SVT-I y progresivamente en SVT-II. Ambos suelos
tienen un alto contenido de C en el horizonte orgánico superficial (18-46%) y un horizonte E con poco C (0.7-1.8%). En el
horizonte spódico se da un incremento de C y N, característico en podzoles, hasta un contenido máximo de 2,8% y 3,7% y
de N de 0.16% y 0.19% en SVT-I y II respectivamente. El mayor contenido de C del horizonte spódico de SVT-II en
comparación con SVT-I, probablemente está relacionado con el drenaje limitado en SVT-II, que provoca la disminución de la
tasa de descomposición de la materia orgánica, aumentando su tiempo de residencia y favoreciendo la acumulación
(Buurman y Jongmans, 2002).
Las relaciones C/N son altas en las muestras superficiales y decrecientes con la profundidad hasta las muestras de la base
del horizonte E, donde los valores bajos (<10) indican un grado alto de evolución de la materia orgánica. Los valores de la
relación C/N vuelven a aumentar en los horizontes spódicos (>20), sugiriendo la presencia de materia orgánica más fresca o
de distinta naturaleza, que puede ser generada in situ por descomposición de raíces, por una alta población microbiana, o
proceder de aportes desde la superficie. Havlin et al., (2005) indican que una relación C/N de aproximadamente 20 es el
límite entre la inmovilización y la mineralización, lo que indica que en los horizontes spódicos de estos suelos, la tasa de
mineralización es baja, mientras que en los E sí se estaría produciendo descomposición de materia orgánica. La capacidad
de intercambio catiónico es baja a muy baja, excepto en los horizontes O, y el complejo de intercambio se encuentra
fuertemente saturado en Al, como es común en este tipo de suelos.
En SVT-I la densidad es creciente con la profundidad, con valores muy bajos en el horizonte O (0.1 g cm-3), por tratarse de
un horizonte orgánico. En el horizonte E el valor de la densidad aumenta bruscamente hasta 0.83-1.12 g cm-3, que son
valores comunes en horizontes minerales, y continúa aumentando hasta el horizonte C (1.61 g cm-3). En SVT-II, los valores
de densidad son bajos en el horizonte O y aumentan bruscamente alcanzando valores de 1.3 g cm-3 en la muestra superior
del horizonte E. A partir de esta profundidad, la densidad se mantiene prácticamente constante, hasta las muestras
correspondientes a los horizontes spódicos en los que la densidad es ligeramente menor (1.2 g cm-3), debido a una mayor
acumulación orgánica.
La acumulación de C es alta en los horizontes O de ambos suelos (16.0-56.2 g dm-3). En los spódicos y los horizontes E, se
dan valores más altos en SVT-II (13.2-48.2 g dm-3 y 9.3-21.5 g dm-3) que en SVT-I (4.3-29.6 g dm-3 y 7.7-20.3 g dm-3) (figura
1.3).
COMPOSICIÓN ELEMENTAL
En los perfiles SVT-I y SVT-II, las concentraciones de Si total (SiT) más altas se dan en los horizontes E (31.2-41.0 g dm-3) y
las más bajas en los horizontes O (0.002-3.9 g dm-3). En los spódicos las concentraciones son de 21.19-30.9 g dm-3, debido
al efecto de dilución por los aportes de Fe, Al y materia orgánica durante la podzolización, que provoca una disminución en
la concentración de SiT. Los valores de acumulación, es decir, la cantidad de Si total por unidad de volumen en el horizonte
E son de 311.7-523.9 g dm-3, que, respecto a los valores de los horizontes B/C y C (429.5-612.9 g dm-3) son relativamente
bajos, aunque los valores mínimos se dan en los horizontes spódicos (223.5-455.2 g dm-3 en SVT-I y 313.1-399.7 g dm-3 en
SVT-II, figura 1.4).
Los contenidos de Fe total (FeT) son, en general, más altos en SVT-I que en SVT-II. En los horizontes O las
concentraciones no sobrepasan el 0,6%, mientras que en SVT-II se alcanza el 1.6%. Los valores máximos de ambos suelos
se dan en los horizontes Bs, con mayor concentración en SVT-I (máximo de 5,2% a 20-22 cm) que en SVT-II (máximo de
SVT-I
O
E
Bs
B
C
SVT-II
O
E
Bhs
Bs
B
C
Resultados y Discusión
Figura 1.3. Variación con la profundidad de los valores de pH, C total (C, %), acumulación de C (Cacum, g/dm3), N total (%), relación C/N, capacidad de intercambio catiónico (CICe, cmolc/kg) y
densidad del suelo (Ds) representadas con respecto a la profundidad, de los suelos SVT-I y II.
24
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
FRACCIONAMIENTO DE Al, Fe y Si
Las concentraciones de Al, Fe y Si en los extractos obtenidos por los distintos procedimientos (NaOH, ditionito-citrato Na,
oxalato amónico, pirofosfato-Na), tienen los contenidos mínimos en los horizontes E y los máximos en los spódicos; aunque
la distribución de las fracciones calculadas es diferente en los dos suelos. Tanto los contenidos de Si extraíble en NaOH
(Sin), que representa al Si libre total, como los de Si extraído en oxalato amónico (Sio), que es el Si reactivo, son bajos
(<0.2%) en l SVT-II (figura 1.5 ). En SVT-I, sin embargo, alcanzan valores relevantes en los horizontes spódicos, con un
0.3-1.0%. de Sin y 0.2-0.7% de Sio. El Fe libre total, que se estima mediante la extracción con ditionito-citrato-Na (Fed),
mostró una variación similar a la del Fe total (r2=0.75), con las concentraciones más bajas en los horizontes E (0.01-0.1%) y
las más altas en los spódicos (0.8-2.6% en SVT-I y 0.2-0.7% en SVT-II). Estos valores equivalen a menos de un 34% del
FeT, en todas las muestras excepto las del horizonte spódico de SVT-I, donde representan un 35-100% del FeT. El Fe
extraído en oxalato amónico (Feo), es decir, el Fe en formas no cristalinas tanto orgánicas como inorgánicas se distribuye
análogamente al Fed (r2=0.86). Los contenidos de Feo son el 40-100% del Fed en el horizonte spódico de SVT-I, y un
63-89% en el de SVT-II. Las cantidades de Fe extraído con pirofosfato-Na son bajas en los horizontes eluviales (<0.07) y
25
Resultados y Discusión
mayores en los spódicos (0.02-0.21%). La amplitud de la variación con la profundidad en SVT-II es muy grande,
probablemente debido al efecto del drenaje estacionalmente impedido, que tiene efectos tanto sobre el Fe como sobre la
evolución y preservación de los compuestos orgánicos. El pirofostato-Na (Fep) extrae un 13-80% del Feo en los horizontes
eluviales de SVT-I y menos del 12% en los horizontes Bs, Bw y B/C. En SVT-II, los compuestos orgánicos con Fe también
son porcentualmente importantes (10-67%) en los horizontes eluviales, mientras que en los Bhs, Bs y B/C las relaciones
Fep/Feo son muy variables (figura 1.5). Estas cantidades indican que en SVT-I los compuestos inorgánicos amorfos son
dominantes en la acumulación de Fe, mientras que en SVT-II hay mucha más variabilidad, probablemente con dependencia
de las condiciones hidromorfas.
La cantidad de Al extraído con NaOH (Aln) tiene sus valores más altos en los horizontes spódicos de ambos suelos, con
concentraciones de 2.0-2.3% en SVT-I y de 0.6-0.9% en SVT-II, lo que constituye un 13-25% y un 7-14% del Al total (AlT) de
estos horizontes, en SVT-I y II respectivamente. Los contenidos de Aln disminuyen por debajo del spódico hasta un
0.2-0.3% en la base de ambos perfiles, lo que corresponde a un 2-7% del Al total en los horizontes B y C (figura 1.5). Las
cantidades de Al extraído con oxalato amónico (Alo) son poco importantes en SVT-II (<0.9% en la totalidad del perfil), y las
concentraciones más altas se encuentran en las muestras de la parte más profunda del horizonte spódico (Bs). En SVT-I
también son las muestras del horizonte Bs las que presentan un mayor contenido de Alo, aunque con valores más altos
(entre 1.1 y 2.1%). Los niveles más bajos de Alo de ambos suelos corresponden con las muestras pertenecientes a los
horizontes eluviales (E) donde apenas alcanzan el 0.1% (figura 1.5). El Aluminio extraído en pirofosfato (Alp), que es el Al
asociado a compuestos orgánicos, tiene las concentraciones más altas en los horizontes spódicos de los dos suelos
(0.17-0.39% en SVT-I y 0.24-0.67 en SVT-II) con contenidos de Alp por unidad de volumen mayores en SVT-II (2.9-7.4 g
SVT-I
O
E
Bs
SVT-II
Bhs
Bs
B
C
Figura 1.5. Variación con la profundidad de Si, Fe y Al extraídos mediante NaOH, ditionito-citrato-Na, oxalato amónico ácido y pirofosfato-Na
de los suelos SVT-I y SVT-II expresada en %.
26
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
dm-3) que en SVT-I (0.7-4.4 g dm-3). Las relaciones entre las cantidades de Alp y Aln son mayores que 1 en todas las
muestras de los horizontes O, lo que indica que estas extracciones no son adecuadas para la estimación del compuestos
secundarios de Al en estos horizontes.
Los compuestos cristalinos de Fe y Al (Fec=Fed-Feo y Alc=Aln-Alo) son una parte poco importante del Al y Fe en fases
inorgánicas secundarias en estos suelos (figura 1.6). El Fe extraído en ditionito-citrato-Na (Fed) y el Fe extraído en oxalato
amónico (Feo) están relacionados mediante la ecuación Feo=0.7138*Fed, (r2=0.84, excluyendo las muestras de los
horizontes O, n=58). Por lo tanto, un promedio del 71% del Fe libre total corresponde a Fe extraíble en oxalato, es decir, Fe
reactivo. Los contenidos de Fe en compuestos cristalinos (Fec=Fed-Feo) están por debajo de 0.3% excepto en las muestras
superiores del horizonte spódico de SVT-I, con valores de Fec de 0.5-1.5%. Este tipo de compuestos cristalinos, como
óxidos de carga variable (por ejemplo goetita y gibbsita), han sido identificados por otros autores en horizontes spódicos de
suelos boreales (Johnson y McBride, 1989; Gustafsson et al., 1998a) y las extracciones selectivas en estos casos también
han mostrado una limitada importancia cuantitativa de estos compuestos cristalinos. El Al extraído en oxalato amónico (Alo)
corresponde al menos a un 80% del Al libre total (Aln) en todas las muestras de los dos suelos y ambos están altamente
correlacionados (r2= 0.99, n= 58) con una proporción entre ellos próxima a la unidad (Alo=0.9753*Aln). La cantidad de Al
cristalino (Alc=Aln-Alo) es, por tanto, muy pequeña, <0.2% en ambos suelos.
Figura 1.6. (a) Fracciones de Al: ligado a materia orgánica ( ), en compuestos inorgánicos amorfos ( ) y en compuestos inorgánicos
cristalinos ( ) y (b) fracciones de Fe: ligado a materia orgánica ( ), en compuestos inorgánicos amorfos ( ) y en compuestos inorgánicos
cristalinos ( ) de los suelos SVT-I y II.
Por lo tanto, las formas reactivas son las predominantes en las fases secundarias de estos suelos. Las diferencias entre Al y
Fe extraídos en oxalato amónico y pirofosfato-Na (Alia=Alo-Alp; Feia=Feo-Fep) muestran que la mayor parte de estas
formas reactivas son compuestos inorgánicos amorfos en SVT-I, mientras que en SVT-II coexisten las formas orgánicas e
inorgánicas. En efecto, las relaciones Alp/Alo indican que en los horizontes B y C de SVT-I, el 84 ±4% del Al extraíble se
encuentra formando compuestos inorgánicos de bajo grado de orden, mientras que en los spódicos de SVT-II el porcentaje
disminuye hasta el 40 ±26%. La relación Alo-Alp/Sio en estos horizontes es ≥2, lo que, según Parfitt (1989) indica alta
probabilidad de precipitación de imogolitas, de acuerdo con Karltun et al. (2000) que encontraron que las formas dominantes
de Al inorgánico en suelos boreales son minerales de bajo grado de cristalinidad, como alofanas e imogolitas. Los valores
de pH y los contenidos de Si reactivo (Sio) son coherentes con este fraccionamiento de los metales en compuestos
orgánicos e inorgánicos. Las muestras de los horizontes O y E tienen valores de pH<4.9, que es el valor umbral establecido
por Shoji y Fujiwara (1984) para la fomación de imogolitas. Además, el Si reactivo (Sio) en estos horizontes es virtualmente
inexistente, insuficiente para la formacion de aluminosilicatos. En los horizontes B, sin embargo, tanto los valores de pH
27
Resultados y Discusión
como los contenidos de Sio son suficientes para la síntesis de este tipo de compuestos in situ (especialmente en SVT-I), de
acuerdo con las propuestas de Gustaffson et al. (1998).
La distribución del Fe tiene una variación análoga a la del Al (figura 1.6), con muy bajas cantidades de Fe inorgánico y
relaciones Fep/Feo en los horizontes E entre 0.1 y 0.8. Las cantidades de Fep y de Feo son próximas al límite de detección
en estas muestras (0.002-0.08%), lo que puede provocar que la representatividad de estos valores sea limitada. A mayores
profundidades, las formas inorgánicas predominan claramente sobre las orgánicas, con valores del 94 ±3% en los
horizontes Bs y B de SVT-I, mientras que en SVT-II los porcentajes son menores (71±21%). Por lo tanto, el Fe parece estar
inmovilizado en forma de compuestos inorgánicos, en mayor medida en SVT-I que en SVT-II .
FASES ORGÁNICAS
El resto del Al y el Fe se encuentran en asociaciones orgánicas que se consideran solubles en pirofosfato-Na. Algunas
muestras del horizonte spódico de SVT-II, las que tienen los mayores contenidos de materia orgánica, tienen relaciones Alp/
Alo y Fep/Feo que exceden la unidad. Esto puede ser debido a la heterogeneidad de las muestras, o a la inespecificidad de
la extracción de pirofosfato-Na, dada su conocida capacidad para disolver parcialmente oxihidróxidos de Al y
aluminosilicatos de bajo grado de orden (Kononova y Belchikova, 1970; Soon, 1993; Kaiser y Zech, 1996) y ferrihidritas
(Schuppli et al., 1983). Tanto Alp como Fep muestran elevada correlación con las formas inorgánicas de bajo grado de
orden en SVT-I (r2=0.78 para el Alia=Alo-Alp; r2=0.84 para Feia=Feo-Fep, n=58), lo que podría indicar que en presencia de
formas inorgánicas parte del Fe y Al extraídos por el pirofosfato-Na corresponden a compuestos de este tipo. No obstante,
el Alp tiene relación con la cantidad de C extraído con pirofosfato-Na (Cp) en las muestras de los horizontes minerales de
los dos suelos (r2= 0.65, n=36 en SVT-I y r2=0.89, n=22, en SVT-II), lo que justifica su uso como estimación de las formas de
Al asociadas a materia orgánica. El Fep también se correlaciona con los contenidos de Cp en SVT-I (r2=0.71, n=36), pero no
en SVT-II. Las formas orgánicas parecen tener un papel importante en el transporte de metales, dado que en los horizontes
eluviales (E) de ambos perfiles, el Al y Fe extraíbles en pirofosfato son el 41 ±11% y el 57 ±21%) del Al y Fe reactivos,
respectivamente, lo que coincide con las investigaciones de otros autores que encontraron que la movilización de los
complejos metal-humus tiene un papel fundamental en el mecanismo de transporte de Fe y Al (van Hees et al., 2000;
Lundström et al., 2000; Buurman y Jongmans, 2002, 2005, Nierop et al., 2002 Jansen et al., 2005). En los horizontes Bs, B
y C, los contenidos de Al y Fe asociados a materia orgánica son diferentes en SVT-I y II. Mientras que en el primero la
abundancia de compuestos organometálicos es escasa (sólo un 16% del Aln y un 3% del Fed están en formas orgánicas),
en el segundo es más alta (el 58 ±21% del Aln y el 21 ±15% del Fed están en formas orgánicas). Por lo tanto, la
inmovilización en SVT-I es principalmente inorgánica, mientras que en SVT-II es de carácter más orgánico.
Estas diferencias entre los dos suelos parecen ser consecuencia de las condiciones de drenaje deficitarias en SVT-II, ya
que el resto de los factores de formación (condiciones climáticas, cobertura vegetal, material de partida y tiempo de
formación) son idénticos. Según Ugolini y Edmonds (1983), en latitudes altas la acumulación de materia orgánica es mayor
bajo condiciones de hidromorfía que en condiciones de buen drenaje, debido a que la tasa de descomposición se ve
reducida por las temperaturas frías y el régimen anóxico. También Buurman et al. (2004) señalan que las condiciones
hidromorfas conllevan la acumulación de materia orgánica y que ésta tiene un efecto inhibidor de la precipitación de
compuestos inorgánicos. Por lo tanto, en un suelo estacionalmente mal drenado como SVT-II la precipitación de sustancias
inorgánicas es menos probable que en un suelo bien drenado como SVT-I.
Además, la hidromorfía conlleva medios reductores, que influyen en la movilidad de los elementos y en la complejación de
metales por las sustancias orgánicas (Nierop et al. 2002; Jansen et al. 2003, 2004) y dificultan la precipitación de
compuestos inorgánicos. La cantidad de Fe libre en relación al C total (Fed/C) es mayor en el spódico de SVT-I (4-10) que
en el de SVT-II (0.3-0.6). Sin embargo, la cantidad de Fe asociado a compuestos orgánicos (representado por la relación
Fep/Cp) es mayor en SVT-II (0.4-0.5) que en SVT-I (0.2), lo que indica que en SVT-II la complejación de Fe por la materia
orgánica se encuentra favorecida con respecto a la precipitación de compuestos inorgánicos. Los valores de FeT, Fed y Feo
más bajos en SVT-II que en SVT-I, así como la transición paulatina entre el horizonte E y el spódico en SVT-II, en lugar del
límite neto que se da en SVT-I, son probablemente consecuencia de la removilización del Fe en condiciones reductoras.
La relación molar Alp+Fep/C puede ser utilizada como una estimación del grado de adsorción de Al y Fe por la materia
orgánica (Mckeague et al., 1971, 1978; Buurman, 1985; Jansen et al., 2004, 2005). La tendencia general de esta relación en
estos suelos es a aumentar con la profundidad hasta la base del horizonte spódico (figura 1.7) , con los valores muy bajos
en los horizontes O (<0.01), en los que hay una gran cantidad de C y cantidades relativamente pequeñas de Alp y Fep. Esto
28
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
29
Resultados y Discusión
hipótesis de la precipitación de la materia organica por adsorción de Al iónico o por adsorción a minerales secundarios. La
formación de imogolita en estos horizontes es posible, a la vista de las condiciones de acidez y los contenidos de Si
reactivo, pero está limitada por el predominio de la materia orgánica (Farmer et al, 1980; Buurman y van Reuuwijk, 1984;
Inoue y Huang, 1986, 1990, Buurman y Jongmans, 2005).
Los resultados de las extracciones de Al en CuCl2, LaCl3 y KCl (AlCu, AlLa, AlK) se muestran en la figura 1.8 en relación al
Al extraído en pirorosfato-Na. Este último fue el extractante que disolvió más Al, seguido de CuCl2, LaCl3 y finalmente KCl.
Resultados similares fueron obtenidos por García-Rodeja et al. (2004) en suelos desarrollados sobre materiales de origen
volcánico. La distribución con la profundidad del AlCu es análoga a la del Alp (r2=0.73, n=68), pero no la del AlLa ni la del
AlK, que están altamente correlacionadas entre sí (r2=0.89, n=68). La cantidad de formas organoalumínicas de alta
estabilidad (Aloh=Alp-AlCu) está correlacionada con el C extraído en pirofosfato-Na en las muestras de los horizontes Bhs,
Bs, Bw y B/C (r2=0.61, n=44). Además, el Aloh covaría con la acumulación de C (r2=0.59, n=58) y con la de Al asociado a
materia orgánica (r2=0.91, n=58), en los horizontes minerales de estos suelos, lo que sugiere que Aloh es la fracción que se
O O
E
E
Bs
Bhs
B
Bs
B/C
B
Figura 1.8. (a) Variación vertical de la cantidad de A extraídol mediante KCl, LaCl3, CuCl2 y pirofosfato de Na, expresados en cmolc.kg-1 y (b)
Distribución de las proporciones de las fracciones de alta (AlH=(Aloh*100)/Alp), media (AlM=(Alom*100)/Alp) y baja (AlB=(Alol*100)/Alp) estabilidad con
respecto al total de formas organometálicas (Alp).
30
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
La figura 1.9 muestra la variación vertical de las propiedades químicas generales de los suelos ACB, la cual es coherente
con su naturaleza podzólica. Ambos son suelos ácidos, como consecuencia de la mineralogía del material de partida,
desprovisto de bases, y de los contenidos de materia orgánica. Los valores de pH son comparables a los encontrados por
otros autores en podzoles de la zona templada (Mokma y Buurman, 1982; Petersen, 1976; Riise et al., 2000) con los
mínimos en los horizontes superficiales (pH=3.8 en los horizontes A), sugiriendo cantidades importantes de ácidos
orgánicos que favorecen la alteración mineral y la disolución de metales, e incrementando con la profundidad hasta
pH=4.8-5.5 en la parte más profunda, debido al contenido decreciente de materia orgánica y al efecto tampón de la
adsorción de Al por sus grupos funcionales (Skyllberg et al., 2001). En los horizontes Bh se observa un incremento de la
acidez, que puede indicar una mayor abundancia en ácidos orgánicos insaturados a consecuencia de aportes de materia
orgánica relativamente fresca. La capacidad de intercambio catiónico es muy baja, con un valor medio de 1 cmolc.kg-1 y
máximos en el horizonte spódico que apenas superan los 6 cmolc.kg-1. El complejo de intercambio se encuentra, además,
fuertemente saturado en Al, superando el 65% en la gran mayoría de las muestras y el 85% en los horizontes spódicos.
Tanto los valores bajos a muy bajos de capacidad de intercambio como la alta saturación en Al son frecuentes en suelos
podzólicos debido a que la lixiviación de cationes es intensa (Schaetzl y Mokma, 1988; Barett y Schaetzl, 1992; Bain et al.,
1993).
El contenido de C tiende a disminuir con la profundidad, desde concentraciones de 3.7-6.0% en las muestras superficiales
hasta 0.2% en la base de los suelos, aunque ambos tienen un incremento notable de la concentración de C en el horizonte
spódico (3.7-5.5%), mayor en ACB-II que en ACB-I. La mayor tasa de acumulación de C se produce, igualmente, en los
horizontes A (21.2-62.1 g dm-3) y en los Bh y Bhs (14.3-49.3 g dm-3) . La variación de los contenidos de N es análoga a la de
C, pero sin correlación significativa entre ambos. Las relaciones C/N son altas en los horizontes A (18-25) y los spódicos
(17-26), indicando un bajo grado de evolución de la materia orgánica, y las más bajas se encontraron en los horizontes E
(9.8-17). Las densidades varían entre 0.9 y 1.6 kg dm-3 y su variación es inversa a la del contenido de C (r2=0.71, n=49),
con los valores más bajos en los horizontes spódicos como consecuencia de la acumulación orgánica y los más altos en los
E y los C.
COMPOSICIÓN ELEMENTAL
Los mayores contenidos de Si total se dan en los horizontes E (41-49%) y los valores mínimos en los spódicos (16-30%)
(figura 1.10). En el horizonte C los contenidos son de 32-35%. La acumulación máxima de Si se da en los horizontes E
535.9-659.0 g dm-3, mientras que los Bh, Bhs y Bs es de 144.3-380.6 g dm-3, evidenciando un gran contenido neto de Si en
el horizonte E y un empobrecimiento relativo en los spódicos.
Las concentraciones de Fe total (FeT) varían desde 0.2-0.4%, en los horizontes E, hasta 7.1% y 4.4%, en los horizontes
spódicos de ACB-I y ACB-II respectivamente. En la base de los suelos, el contenido de Fe es menor del 2%. Las mayores
acumulaciones de Fe están en los subhorizontes Bh (48.0-70.1 g dm-3), con valores ligeramente mayores en ACB-I que en
ACB-II (figura 1.10). En los Bhs disminuyen hasta 13.3-32.8 g dm-3 y los mínimos se encuentran en los E (1.7-4.37 g dm-3).
El Al total tiene sus mayores concentraciones en los horizontes spódicos de los dos suelos (9.0% en ACB-I, y 8.1% en ACB-
II), mientras que los menores contenidos se dan en los horizontes A y E (3.0% en ACB-I, y 2.5% en ACB-II). En el horizonte
C, los contenidos son del 5.7-7.2 % en ambos suelos. La acumulación de Al tiene sus valores máximos en las muestras más
profundas de los horizontes Bhs, con valores de 67.2-108.1 g dm-3 y 57.4-76.6 g dm-3 en los Bh. La menor acumulación se
observa en los horizontes A y E (26.7-47.7 g dm-3).
Estos valores de concentración y acumulación de Si, Fe y Al totales muestran la redistribución de los elementos causada
por la meteorización y movilización características en podzoles. Los elevados contenidos de FeT y AlT y los valores de
acumulación en los horizontes spódicos con respecto a los valores de los horizontes C (que se supone que no están
afectados por el proceso de podzolización), son coherentes con el transporte en los horizontes A y E y precipitación en los
Bh y Bs. La transición entre la zona de transporte y la acumulativa se da de forma brusca, con un fuerte incremento en el
contenido de Fe y Al en tan sólo 5 cm. Los mayores contenidos de Al y Fe se dan en los horizontes spódicos, pero a
31
ACB-I
A
E
EBh
Bh
Bhs
Bw
B/C
ACB-II
A
E
EB
Bh
Bh
Bw
B/C
Resultados y Discusión
Figura 1.9. Variación con la profundidad de los valores de pH, C total (C, %), acumulación de C (Cacum, g/dm3), N total (%), relación C/N, capacidad de intercambio catiónico (CICe, cmolc/kg)
y densidad del suelo (Ds) representadas con respecto a la profundidad, de los suelos ACB-I y II.
32
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
FRACCIONAMIENTO DE Al, Fe y Si
A
E
Los contenidos de Si libre total (Si
extraído con NaOH, Sin) son bajos EBh
Bh
(0-0.2%) (figura 1.11). Los de Si extraído Bh
en oxalato amónico (Sio, considerado
como Si reactivo) son incluso
indetectables. El Fe libre total (Fed) Bw
mostró la misma tendencia que el Fe B/C
total (r2=0.76), con las concentraciones
más bajas en los horizontes E
(0.01-0.03%) y las más altas en los
spódicos (2.8% en ACB-I y 2.3% en ACB-
II, lo que equivale a un 41% y un 53 %
del FeT, respectivamante). El Fe en Figura 1.10. Variación vertical de las concentraciones de Si, Fe y Al totales de los suelos ACB-I
formas no cristalinas, tanto orgánicas y ACB-II.
como inorgánicas (Feo) se distribuye de
manera similar al Fed (r2=0.82). Los
contenidos de Feo representan hasta un 75-90% del Fed en los horizontes spódicos, pero menos del 50% en el resto de los
horizontes. El pirofostato-Na extrajo hasta el 100% del Feo, lo que indica que prácticamente todo el Fe reactivo está en
forma de compuestos orgánicos (Fep) (figura 1.11). La cantidad de Al libre total (Aln) presenta sus valores más altos en el
horizonte spódico, con un 0.8-1%, que es un 10- 11% del Al total. Los contenidos de Aln disminuyen por debajo del spódico
hasta un 0.3% en la base del ACB-I, mientras que en ACB-II los valores de Aln se mantienen en 0.5-0.6%. Estos contenidos
suponen un 7-14% del Al total en los horizontes B y C (figura 1.11). El Al extraído en oxalato amónico (Alo) es una pequeña
parte del Al libre total, especialmente en ACB-II, en cuyos horizontes B y C es sólo el 20-25% del Aln. El Aluminio extraído
en pirofosfato (Alp) constituye un 80-100% del Alo, con concentraciones máximas en los horizontes spódicos (0.39-0.65%) y
mínimas en los E (0.02-0.04%) (figura 1.11). La acumulación de Alp, que representa la cantidad de Al asociado a materia
orgánica por unidad de volumen, es pequeña en los horizontes E (<0.5 g dm-3). Los valores máximos se dan en los
subhorizontes Bh (4.7-6.6 g dm-3), mientras que en los Bhs son notablemente menores (1.4-2.8 g dm-3).
De estos resultados se desprende que una pequeña parte del Fe y una un poco mayor del Al de los dos suelos se
encuentran formando compuestos cristalinos secundarios, con las mayores cantidades en los horizontes más profundos,
33
Resultados y Discusión
ACB-I
EBh
Bh
Bhs
Bw
B/C
ACB-II
A
E
EBh
Bh
Bh
Bw
B/
C
Figura 1.11. Varición vertical de Si, Fe y Al extraídos mediante NaOH, Ditionito-Citrato-Na, oxalato amónico ácido y pirofosfato-Na de los suelos
ACB-I y ACB-II, expresados en %.
especialmente de ACB-II, como muestran los cálculos de las fracciones Alc (Aln-Alo) y Fec (Fed-Feo). Otros estudios han
identificado este tipo de compuestos en podzoles ácidos bien drenados. El Al liberado durante la meteorización puede ser
movilizado como Al3+ o Al(OH)2+ y precipitar debido al incremento de pH, originando gibbsita de diferentes grados de
cristalinidad (Farmer et al 1983). También la caolinita es un mineral estable en podzoles de la zona templada, en concreto
en los estudiados por Macías et al. (1986) en la misma zona que los podzoles ACB-I y II. Por su parte, la solubilidad del Fe
disminuye con el aumento del pH y puede precipitar formando goetita en horizontes B y C (Karltun et al., 2000). Estas
formas cristalinas de Fe de carga variable han sido identificadas en horizontes spódicos por otros autores, pero los resultdos
de las extracciones selectivas indican que no tienen una gran importancia cuantitativa (Johnson y McBride, 1989;
Gustafsson et al., 1998a).
El Si libre (Sin) parece estar en su totalidad formando compuestos cristalinos (Sic=Sin-Sio), dada la ausencia de Si reactivo
(Sio). La cantidad de Sic está correlacionada con la de Alc (Alc=Aln-Alo) (r2=0.71), lo que sugiere que el Si libre corresponde
en su totalidad a aluminosilicatos cristalinos, en cantidades mayores en ACB-II que en ACB-I, quizás a consecuencia del
mejor drenaje del primero, dado que las condiciones oxidantes favorecen la estabilidad de este tipo de compuestos.
Además, de acuerdo con Shoji y Fujiwara (1984) y Parfitt (1989), los valores de pH de los suelos ACB son demasiado bajos
para la formación de aluminosilicatos de bajo grado de orden como la imogolita (pH<4.9, que es el valor umbral establecido
por Shoji y Fujiwara (1984) para la formación de este tipo de compuestos inorgánicos amorfos).
No se encontraron evidencias de la existencia de compuestos inorgánicos amorfos de Fe ni de Al, como se refleja en la
relación entre Al y Fe extraídos en pirofosfato-Na y los extraídos en oxalato amónico (Fep/Feo y Alp/Alo). Ambas relaciones
son próximas a 1 en los dos suelos, indicando que prácticamente todo el Fe y el Al están unidos a materia orgánica (figura
1.12). Incluso en algunas muestras se encontraron relaciones Alp/Alo y Fep/Feo >1. La causa de esto no está clara, pero es
34
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
Figura 1.12. (a) Fracciones de Al: ligado a materia orgánica ( ), en compuestos inorgánicos amorfos ( ) y en compuestos inorgánicos cristalinos ( ) y (b)
fracciones de Fe: ligado a materia orgánica ( ), en compuestos inorgánicos amorfos ( ) y en compuestos inorgánicos cristalinos ( ) de los suelos ACB-I
y II.
conocida la importancia del Al(OH)+3 en la solubilidad del Al en los horizontes B de podzoles (Gustafsson et al.,1998b;
Jansen et al., 2005) y la capacidad del pirofosfato para disolver compuestos inorgánicos de Al de cierta cristalinidad (Kaiser
y Zech, 1996). Los valores Fep/Feo>1 podrían ser debidos a la disolución de ferrihidritas por el pirofosfato-Na (Kassin et al.,
1984; Schuppli et al., 1983).
FASES ORGÁNICAS
Tanto Fep como Alp tienen una correlación baja con el Cp si consideramos la totalidad de las muestras. En el caso del Alp,
se distribuye con respecto al Cp en dos poblaciones muestrales (figura 1.13): una que incluye a los horizontes A, E y Bh, y
otra que comprende las muestras más profundas de los spódicos y los horizontes C, con altos coeficientes de correlación si
las consideramos por separado (r2= 0.92 y 0.88 los A E y Bh y de ACB-I y II respectivamente, y r2=0.95 y 0.97 los Bhs, BC y
C). El Fep muestra una situación similar, con dos subpoblaciones de muestras altamente correlacionadas con el Cp, pero
Figura. 1.13. Representación de la relación de las concentraciones de Al y Fe extraídos en pirofosfato-Na con respecto al C extraído con pirofosfato-
Na. Las muestras se distribuyen en dos subpoblaciones, que corresponden a los horizontes A-E-Bh y Bs-Bw-C para el Al y A-E y Bh-Bs-Bw-C para el
Fe separando las zonas de transporte y de acumulación de cada elemento.
35
Resultados y Discusión
una de ellas comprende a los horizontes A y E (r2=0.80 y 0.78 en ACB-I y II), y la otra a los Bh, Bs, B y C (r2=0.98 y 0.97 en
ACB-I y II respectivamente) (figura 1.13). Por lo tanto hay una clara relación entre el Cp y Alp y Fep. La relación entre el Cp
y el C total es también alta (r2=0.85), y el Cp representa un promedio del 63% del C total (llegando al 90% en los horizontes
spódicos). Estas relaciones nos permiten considerar al Alp y Fep como indicadores de la cantidad de Al y Fe asociado a
materia orgánica, ya sea adsorbidos como Al y Fe elementales o como oxihidróxidos de estos elementos. Por lo tanto, el
hecho de que Alp y Fep sean prácticamente iguales a Alo y Feo implica efectivamente que la gran mayoría del Al y el Fe
reactivos están asociados con la materia orgánica. Esta unión preferencial de los metales a los compuestos orgánicos
concuerda con los hallazgos de otros autores de que la precipitación de compuestos inorgánicos amorfos está limitada en
los podzoles de la zona templada ricos en materia orgánica (Farmer, 1980; Buurman y van Reuuwijk, 1984; Inoue y Huang,
1986, 1990, Buurman y Jongmans, 2005)
En términos generales, la cantidad de Al y Fe extraídos con pirofosfato-Na por mol de C aumenta con la profundidad. La
relación Alp+Fep/C, que se considera una estimación de la cantidad de metales complejados por la materia orgánica, tiene
valores bajos en el horizonte A de ambos suelos (0.01-0.02), con un contenido de C moderadamente alto (3.5-6%) y
pequeñas cantidades de Alp y Fep (figura 1.14). Esto implica que la
materia orgánica en superficie tiene poca capacidad de adsorción de ACB-I
metales y que se trata de materia orgánica poco evolucionada. Las
condiciones de acidez en estos horizontes favorecen que los A
36
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
En estas muestras, la relación molar Fep/Alp está entre 1.0-2.1, indicando que la mayoría de las posiciones de adsorción de
la materia orgánica están ocupadas por Fe en lugar de Al (figura 1.14). A mayor profundidad, el Alp aumenta bruscamente,
lo que provoca que los valores de la relación Alp+Fep/Cp permanezcan altos a pesar de la disminución de Fep. En estas
muestras la relación molar Fep/Alp es <0.5. Esto sugiere que el Al se transporta a mayores profundidades que el Fe, como
han observado otros autores (Righi y Lorphelin, 1987; Blaser et al., 1997). Esta precipitación diferencial se debe a que a pH
= 4-4.5, en competencia con el Al, el Fe es dominante en el precipitado a relaciones Alp+Fep/C altas (Nierop et al., 2002).
Esto provoca un precipitación más temprana del Fe a medida que el pH aumenta con la profundidad. Otra posibilidad es que
se esté produciéndo una removilización del Al acumulado. En condiciones ácidas, la contribución de ácidos orgánicos desde
la superficie puede producir una acidificación suficiente para provocar la redisolución del Al precipitado en los horizontes B
(principalmente el de los complejos más lábiles) que sería movilizado de la parte superior de los spódicos y precipitado a
mayores profundidades (Buurman y Jongmans, 2005; Jansen et al., 2005), contribuyendo al desarrollo del horizonte E y la
profundización del spódico. Las condiciones no serían lo suficientemente ácidas para la removilización del Fe, lo que
resultaría en esta diferenciación de zonas de inmovilización preferente (Jansen et al., 2005, Nierop et al., 2002). Esta
redisolución del Al provocaría una mayor susceptibilidad de la materia orgánica a ser descompuesta por los
microorganismos, lo que produciría en última instancia el desarrollo del horizonte E y la profundización del spódico, tal y
como proponen Buurman y Jongmans (2005) para podzoles no boreales. Los datos de fraccionamiento y pH obtenidos
indican que ambos mecanismos son posibles y probablemente actúan sinérgicamente.
La figura 1.15 muestra las concentraciones de Al extraído con CuCl2, LaCl3 y KCl (AlCu, AlLa, AlK, en cmolc.kg-1) en relación
al Al extraído en pirorosfato-Na. El pirofosfato-Na extrajo más Al que el CuCl2 y éste más que el LaCl3 y KCl, como
encontraron García-Rodeja et al. (2004) en los estudios de fraccionamiento del Al que llevaron a cabo en suelos
desarrollados sobre materiales volcánicos. La distribución en profundidad del AlCu es análoga la del Alp (r2=0.87, n=49). El
AlCu representa el 30-40% del Alp en los horizontes Bs y C, mientras que alcanza el 54-85% en los A y el 54-72% en los Bh.
Datos similares fueron encontrados por Dahlgren y Walker (1993) que obtuvieron porcentajes entre el 50% y el 80% en
horizontes B de podzoles. Por su parte, el AlLa y Alk, se distribuyen de forma distinta al Alp y AlCu, con contenidos máximos
en la parte superficial de los suelos, decrecientes con la profundidad y altamente correlacionados entre sí (r2=0.89, n=49).
Ambos están significativamente correlacionados con el Cp (r2=0.73 y 0.67, n=49), especiamente en los horizontes A y E
(r2=0.85 y 0.93, n=17, respectivamente).
Todas las fracciones calculadas a partir de estas extracciones tienen sus valores más bajos en los horizontes E (Aloh=Alp-
AlCu, 1-5 cmolc.kg-1; Alom=AlCu-AlLa, 0-2 cmolckg-1 ; Alol=AlLa-Alk, 0-0.46 cmolckg-1) y los máximos en los spódicos
(Aloh=Alp-AlCu, 27-44 cmolc.kg-1; Alom=AlCu-AlLa, 10-30 cmolckg-1; Alol=AlLa-Alk, 1.79-5.2 cmolc.kg-1). El cálculo de
Bw
B/C
Bw
B/C
Figura 1.15 . (a) Variación vertical de la cantidad de A extraídol mediante KCl, LaCl3, CuCl2 y pirofosfato de Na, expresados en cmolc.kg-1 y (b)
Distribución de las proporciones de las fracciones de alta (AlH=(Aloh*100)/Alp), media (AlM=(Alom*100)/Alp) y baja (AlB=(Alol*100)/Alp) estabilidad con
respecto al total de formas organometálicas (Alp).
37
Resultados y Discusión
abundancias relativas de cada una de las fracciones con respecto al Alp (que se considera el total del Al asociado a materia
orgánica), evidencia que los compuestos de elevada estabilidad son los más abundantes porcentualmente. Éstos suponen
hasta el 80% de todo el Al ligado a materia orgánica en los horizontes E, y más del 60% en los horizontes Bs, B y C. Las
abundancias más bajas se dan en los horizontes A, donde predominan los compuestos de estabilidad moderada (57-77%).
El porcentaje de compuestos de moderada y alta estabilidad están inversamente correlacionados (r2=0.86, n=49). La
fracción de baja estabilidad es proporcionalmente menos importante, con la mayor abundancia en el horizonte E de ACB-II
(20%) y en el Bh de ACB-I (21%) (figura 1.15).
La fracción de Al que se encuentra formando complejos organometálicos más lábiles (Alol =AlLa-AlK) está correlacionada
con el Cp en los horizontes A, E y Bh (r2=0.70, n=22), mientras que la cantidad de Al en complejos de alta estabilidad
(Aloh=Alp-AlCu) lo está en los Bs, B y C (r2=0.81, n=27). El Alom (AlCu-AlLa) es la única fracción que se correlaciona con el
Cp tanto en los horizontes eluviales (r2=0.87 en A, E y Bh) como en los acumulativos (r2=0.88 en Bhs, Bs y B/C), aunque en
dos poblaciones separadas. Se sugiere que la fracción más lábil está principalmente implicada en el transporte, mientras
que la más estable lo está en los mecanismos de inmovilización. La fracción Aloh, además, se relaciona con los valores de
acumulación de Al asociado a materia orgánica (r2=0.98, n=49), indicando que ésta es la fracción que se acumula
preferentemente. Además, la proporción de Al en complejos de alta estabilidad (AlH=Aloh*100/Alp) está correlacionada con
el inventario de C en las muestras de los Bh, Bs, B y C (r2=0.63, n=22). Cuanto menor es la cantidad de C total, más
estables son los compuestos organoalumínicos que se encuentran acumulados, sugiriendo una descomposición
preferencial de los complejos de menor estabilidad.
Aloh y Alom (que covarían de forma inversa: r2=0.75, n=49) muestran estar relacionados, además, con la relación Alo/AlT
(r2=0.71 y r2=0.81, n=49, respectivamente) y con las concentraciones de Si total (r2=0.57 y r2=0.73, n=49, respectivamente).
Por lo tanto parece haber una relación entre la cantidad de complejos de mayor estabilidad y el grado de meteorización y se
sugiere que el tiempo puede ser un factor influyente en la mayor acumulación y estabilidad de los compuestos
organometálicos en podzoles, como ha sido anteriormente observardo por Skjemstad et al. (1992).
La estabilización de la materia orgánica con Al parece ser importante en su preservación ante los procesos de degradación
(Boudot et al., 1989). La relación molar Alp/C está correlacionada con AlH en los horizontes Bh, Bs, B y C (AlH r2=0.59).
Según aumenta la relación Alp/C también lo hace la proporción de compuestos organoalumínicos de alta estabilidad, en
detrimento, principalmente, de los de estabilidad moderada. Schwesig et al. (2003) observaron que la adsorción de Al por la
materia orgánica puede llegar a aumentar su tiempo de residencia hasta en un 50%. Según estos autores, una relación Al/
C>0.1 incrementa la resistencia a la biodegradación de los compuestos orgánicos hasta cuatro veces. Se concluye que la
meteorización y el tiempo favorecen una mayor estabilidad de los complejos organoalumínicos, con la preservación
preferente de los complejos más estables y (lenta) descomposición de los más lábiles. Adicionalmente, no se descarta una
transformación de los complejos de moderada estabilidad en complejos altamente estables, con el aumento del Al reactivo
en el suelo.
Por otra parte, la fracción de Al que forma complejos organoalumínicos de baja estabilidad (Alol=AlLa-AlK) está
correlacionada con el Fep (r2=0.74) y con la relación molar Fep/Alp (r2=0.71). Esto sugiere que el Fe es complejado
preferentemente por materia orgánica relativamente fresca y migra en profundidad en complejos de baja estabilidad, lo que
se pone de manifiesto a través de altos contenidos de AlLa en el horizonte Bh y una buena correlación de éste con el Fep.
Los mecanismos que rigen la dinámica del Fe en podzoles se encuentran todavía poco estudiados, y sería necesario un
fraccionamiento más exhaustivo para definir los implicados en la dinámica del Fe en relación a la materia orgánica.
Las variaciones vertical de las propiedades químicas generales de los suelos BG e IC se representan en la figura 1.16. Los
podzoles BG6, BG11 e IC21 son suelos ácidos, con valores de pH comparables a los encontrados en otras investigaciones
sobre podzoles de la misma zona (Coelho, 2008; Gomes, 2007a,b), los valores más altos se observan en el suelo IC21
(4,3-6,0), mientras que en BG6 varían entre 3,8-5,5 y en BG11 entre 4,3-5,4. Los valores más bajos se dan, en los tres
suelos, en los horizontes superficiales, sugiriendo cantidades considerables de ácidos orgánicos, y en los spódicos de BG6
y BG11, que tienen también contenidos altos de materia orgánica (figura 1.16). Los valores de pH más elevados se dan en
38
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
BG6
A
E
Bhg
Bh
Bhm
Bs
BG11
A
E
Bh1
Bh2
IC21
A
E
Bh
Bs
BC
Figura 1.16. Variación con la profundidad de los valores de pH en agua, C total (C, %), acumulación de C (Cacum, g/dm3), N total (%), relación C/N,
capacidad de intercambio catiónico (CICe, cmolc/kg) y densidad del suelo (Ds) representadas con respecto a la profundidad, de los suelos ACB-I y II.
39
Resultados y Discusión
COMPOSICIÓN ELEMENTAL
BC
Los contenidos de Si total son muy altos en los C
tres suelos, apenas sin variación vertical y con
valores entre 39.5-42.0% (figura 1.17). La
acumulación de Si total en los horizontes E es de
572.6-637.6 g dm-3 y en los spódicos de Figura 1.17. Variación de las concentraciones de Si, Fe y Al totales con la profundidad,
462.8-642.7 g dm-3, con valores por debajo de los expresados en %.
40
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
de los horizontes C (642.6 g dm-3). Las concentraciones de Fe total (FeT) varían desde 0.02-0.26% en los horizontes E,
hasta 0.31-1.85% en los horizontes spódicos. Los mayores valores de acumulación de Fe se dan en el horizonte spódico de
BG6 (9.2-47.4 g dm-3) y los más bajos en los E y los A (0-29.6 g dm-3). El Al total tiene sus concentraciones más bajas en los
horizontes A y E (0.5-1.1%) de los tres suelos, mientras que las más altas se dan en los spódicos, con contenidos que en el
caso de BG11 e IC21 están entre 1.2-2.0% y en BG6 entre 1.0-3.8%, con los valores máximos en los horizontes
cementados Bhm (figura 1.17). La acumulación de Al tiene valores máximos en las muestras de los horizontes spódicos con
valores de (14.0-47.6 g dm-3) y los más bajos en los A y los E (4.7-19.3 g dm-3).
Estos valores de Si, Al y Fe totales muestran el grado extremo de meteorización al que están sometidos estos suelos, a
consecuencia de las condiciones ambientales de elevada temperatura y precipitación. Los pocos minerales alterables que
contenía el material de partida han sido disueltos casi totalmente, como demuestran los elevados porcentajes de Si.
También el Fe y el Al han sido lavados de los horizontes eluviales, y sólo en los spódicos aparecen ciertas cantidades de
estos metales. Los contenidos de FeT y AlT y su acumulación en los horizontes spódicos con respecto a los valores de los
horizontes C (que se supone que no están afectados por el proceso de podzolización), son coherentes con el transporte de
Fe, Al y materia orgánica en los horizontes A y E y su precipitación en los Bh y Bs. La transición entre la zona de transporte
y la acumulativa se da de forma brusca en el suelo BG6, y más paulatinamente en BG11 e IC21.
Los contenidos de Si extraíble en NaOH (Sin) son extremadamente bajos (<0.001%) (figura 1.18), al igual que los de Si
extraído en oxalato amónico (Sio). Estos últimos están incluso por debajo del límite de detección en algunas muestras.
El Fe libre total, estimado mediante la extracción con ditionito-citrato-Na (Fed) tiene concentraciones de tan sólo 0.01-0.16%
en los horizontes A (figura 1.18). En los horizontes subsuperficiales (tanto en los E como en los Bh y Bhm) de BG6 y BG11
el contenido en Fed es indetectable, probablemente debido a la naturaleza hidromórfica de estos suelos, que provoca la
reducción y movilidad de Fe. El suelo IC21, bien drenado, tiene mayores contenidos de Fe libre total en los horizontes
spódicos, con valores que alcanzan el 0.26%. El Fe extraído en oxalato amónico (Feo) muestra, en los suelos BG6 y BG11,
contenidos máximos de 0.01% en los horizontes A. En IC21, los contenidos de Feo son hasta el 75-100% del Fed en los
horizontes spódicos, pero menos del 40% en el horizonte A (figura 1.19). En el horizonte E no se detecta Feo. El Fe extraído
en pirofostato-Na (Fep) tiene la misma variación que el Feo (r2=0.99). La pendiente de la recta de regresión entre ambas
variables (Fep=0.91*Feo) indica que una media del 91% del Fe reactivo está en formas orgánicas (figura 1.19).
La cantidad de Al extraído con NaOH (Aln) es prácticamente igual a la de Alo r2=0.99 con una relación entre ellas próxima a
1 (la pendiente de la recta de regresión es de 0.98) y ambas tienen sus máximas concentraciones en los horizontes
spódicos de los tres suelos (0.08-0.18%) y los cementados de BG6 (0.25-0.26%), mientras que en el resto de los horizontes
es <0.03% (figura 1.18). El Al extraído en pirofosfato (Alp) tiene concentraciones similares al Alo en BG6 y BG11 (r2=0.99,
con una pendiente de la recta de regresión de 0.94), pero en el caso de IC21 las concentraciones de Al obtenidas en la
extracción con pirofosfato-Na son mayores que las obtenidas en oxalato amónico (figura 1.19). La acumulación de Alp por
unidad de volumen es, en general, muy baja, con los valores mínimos en los horizontes A y E (<0.2 g dm-3) y los máximos
en los spódicos (0.5-3.7 g dm-3).
Con los resultados obtenidos en las extracciones selectivas, parece inequívoco el predominio de las formas
organometálicas en detrimento de la presencia de formas minerales (cristalinas o no) que, según Gomes et al. (2005) es
característico de podzoles y suelos podzólicos en áreas similares de Brasil.
En los tres suelos estudiados, el contenido de Al libre total es similar al Al reactivo. Se detectaron pequeñas diferencias
entre ambas fracciones (<10%) que, a la vista de la ecuación de regresión entre el Aln y el Alo (r2=0.99; pendiente 0.98;
n=45), fueron atribuídas al error metodológico inherente a la técnica analítica y/o a la heterogeneidad de las muestras. De
igual forma, el Alo está correlacionado con el Alp en los suelos BG6 y BG11, lo que coincide con los resultados de Gomes et
al., (2005) para Espodossolos bajo vegetación de restinga de áreas próximas a los aquí estudiados (Ilha do Cardoso-SP).
Sin embargo, todas las muestras del suelo IC21 tienen valores de la relación Alp/Alo>1, es decir, que el pirofosfato-Na
parece extraer más aluminio que el oxalato amónico. Estos resultados evidencian la falta de especificidad de los
41
Resultados y Discusión
BG6
Bhg
Bh
Bhm
Bs
BG11
Bh1
Bh2
IC21
Bh
Bs
BC
Figura 1.18. Varición vertical de Si, Fe y Al extraídos mediante NaOH, ditionito-citrato-Na, oxalato amónico ácido y pirofosfato-Na de los suelos BG6,
BG11 y IC21, en %.
42
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
43
Resultados y Discusión
A A A
E E E
Bh
Bs
BC
C
Bh
Bhg Bh1
Bh2
Bhm
Bs
Figura 1.20. Variación vertical de las relaciones molares Alp+Fep/C y Fep/Alp en los suelos BG6, BG11 y IC21. En las gráficas de la izquierda, la línea
de puntos marca el valor Alp+Fep/C=0.03 que es el valor umbral propuesto por Jansen et al. (2004) y Nierop et al (2002) para la precipitación de
compuestos organometálicos debido a la saturación de sus posiciones de adsorción. En las gráficas de la derecha, la línea de puntos señala el valor
Fep/Alp=1 que supone que las posiciones de adsorción se encuentran ocupadas por Al y Fe en igual medida.
FASES ORGÁNICAS
Las cantidades de Al extraído con pirofosfato-Na, indican que en los tres suelos existe Al asociado a compuestos orgánicos,
aunque las cantidades son muy bajas, con valores próximos a cero en los horizontes A y E (<0.02%). Los valores máximos
de cada suelo se dan en los horizontes spódicos (0.18-0.30% en BG6, 0.04-0.09% en BG11 y 0.08-0.20% en IC21). El Alp
está correlacionado con el contenido de C en tres suelos si se excluyen a los horizontes A, debido a que la materia orgánica
de estos horizontes tiene propiedades complejantes muy diferentes a la del resto de los horizontes. En BG6 e IC21 esta
correlación es alta (r2=0.88, n=19 y r2=0.71, n=17, respectivamente), mientras que en BG11 es menor (r2=0.58, n=13). El Fe
extraído con pirofosfato-Na, sin embargo, no tiene relación con el contenido de C en BG6 y BG11, mientras que en IC21 sí
existe una correlación significativa entre estas dos variables (r2=0.77, n=17; de nuevo excluyendo los horizontes A),
probablemente debido a la influencia de la naturaleza hidromórfica de los primeros. De hecho, las relaciones Fep/Alp
indican que el metal dominante en las asociaciones organometálicas en los suelos BG6 y BG11 es el Al, con valores muy
bajos (0.01, que indica que sólo el 1% de los metales complejados corresponde al Fe), a excepción de los horizontes A en
los que el Fe ocupa un 30-48% de las posiciones de adsorción. En el horizonte spódico de IC21, en cambio, el Fe tiene un
papel más relevante, con relaciones Fep/Alp de 0.7-0.98, lo que quiere decir que los complejos organometálicos adsorben
Fe y Al casi por igual, es decir, que ambos metales comparten protagonismo en la inmovilización de la materia orgánica en
el horizonte spódico.
La cantidad de Al y Fe extraídos con pirofosfato-Na por mol de C es baja en los horizontes A y E de los tres suelos, como
ponen de manifiesto los valores de la relación Alp+Fep/C<0.017 (figura 1.20). En los horizontes A se dan contenidos de C
moderados (1.8-3.9%) y hay pequeñas cantidades de Alp y Fep. Esto implica que la materia orgánica en superficie tiene una
baja capacidad de adsorción de metales, con relaciones Alp+Fep/C<0.01, que sugieren que se trata de materia orgánica
fresca (Wada e Higashi, 1976). El pH ácido en estos horizontes favorece que los complejos organometálicos que se forman
permanezcan solubles y puedan migrar en profundidad (Jansen et al., 2004, 2005).
En el horizonte E tanto los contenidos de C como la cantidad de Fe y Al extraídos en pirofosfato-Na son muy bajos. La
relación Alp+Fep/C, aunque aumenta ligeramente, se mantienen en valores <0.02 (figura 1.20) que sugieren que los
complejos organometálicos permanecen insaturados y móviles (Jansen et al., 2004). La relación molar Alp/C en estas
muestras es proporcional a la acumulación de Al ligado a materia orgánica (r2=0.77, n=24), lo que unido a la escasez de
nutrientes en los horizontes E, indica que el aumento de la relación Alp+Fep/C se produce a medida que los compuestos
orgánicos van adsorbiendo metales, y no a consecuencia de la descomposición de la materia orgánica durante la migración
como proponen algunos autores en podzoles boreales (Boudot et al., 1989; Lundstrom et al. 2000b). En las muestras de los
44
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
horizontes spódicos los valores de la relación Alp+Fep/Cp aumentan, levemente en los suelos BG6 y BG11, hasta valores
de 0.02-0.05 y 0.04-0.08 respectivamente (figura 1.20), que son ligeramente superiores al valor de referencia propuesto por
Jansen et al. (2004) y Nierop et al. (2002) para la precipitación de compuestos organometálicos por saturación de las
posiciones de adsorción (~0.03) en las condiciones de pH de estos horizontes. Estas relaciones molares, unidas a las
condiciones hidromorfas y la escasez de Fe, sugieren que la precipitación de los complejos organometálicos inducida por
saturación de las posiciones de adsorción es un proceso secundario en relación a la precipitación física de los compuestos
eluviados. Esto coincide con los resultados de van Breemen y Buurman (2002), quienes encontraron que los contenidos
bajos de Fe disminuyen la precipitación química de la materia orgánica, dificultando la precipitación por complejación de
metales, y domina la precipitación física mediante la adsorción de coloides orgánicos insaturados a las superficies de los
complejos organometálicos previamente iluviados. El aumento de la relación Alp+Fep/C es más evidente en el horizonte
spódico de IC21 (0.07-0.24), lo que, unido a las condiciones de acidez de este suelo, indica que la precipitación por
saturación de las posiciones de adsorción está más favorecida que en BG6 y BG11. La inmovilización de los compuestos
orgánicos por adsorción a superficies minerales secundarias que proponen algunos autores (Jardine et al., 1989; Jones y
Bassington, 1998), no se puede descartar, ya que el pirofosfato puede disolver oxihidróxidos asociados a materia orgánica
(Schuppli et al., 1983; Kaiser y Zech, 1996)
De las extracciones con CuCl2, LaCl3 y KCl se obtuvieron concentraciones muy bajas de Al (AlCu, AlLa, AlK) y en todo caso
por debajo de los valores encontrados para el Al extraído en pirofosfato-Na (figura 1.21a). La eficiencia de las extracciones
fue CuCl2>LaCl3>KCl, al igual que en los resultados obtenidos por García-Rodeja et al. (2004). Las concentraciones de Al
de los tres extractantes están por debajo del límite de detección de la técnica utilizada en los horizontes E y próximas a él
en los A (0.2-1.6 cmolc kg-1) .
La cantidad de AlCu en los horizontes spódicos es de 3.3-16 cmolc kg-1 que corresponde al 30-75% del Alp (figura 1.21a).
Las concentraciones de AlLa en los horizontes A están entre 0.1-0.8 cmolc kg-1 y las de KCl son 0.1-0.2 cmolc kg-1. En los
spódicos la concentración de AlLa es más alta en BG11 e IC21 (1.0-5.1 cmolc kg-1) y especialmente en BG6 (4.3-9.0 cmolc
kg-1). Sólo una pequeña parte de AlLa es Al de intercambio en estos horizontes (Alk=0.4-1.8 cmolc kg-1, figura 1.21a, que
supone menos de un 20% del AlLa en BG6 y BG11 y hasta un 40% en IC21) sobre todo en los horizontes cementados,
indicando que en estos últimos la cantidad de complejos organoalumínicos lábiles es reducida. Tanto AlCu como AlLa tienen
altos coeficientes de correlación con el contenido de C en los perfiles BG6 y BG11 (r2=0.74 y 0.70). Sin embargo, esta
correlación no es significativa debido a que la dispersión de los datos es grande y la tendencia está muy condicionada por
los valores de los horizontes A y los spódicos de BG6, mucho mayores que los del resto de las muestras. En los horizontes
minerales de IC21, el AlK está correlacionado con el C (r2=0.80; n=18).
Las cantidades de Aloh (Alp-AlCu), Alom (AlCu-AlLa) y Alol (AlLa-AlK) son <1 cmol kg-1 en los horizontes A y E de los tres
suelos. En los horizontes spódicos son más altas (Aloh=1.2-17.3 cmolckg-1; Alom=1.3-7.7 cmolc kg-1 y Alol=0.93-9 cmolckg-1).
En BG6, los contenidos de cada una de las fracciones calculadas Aloh, Alom y Alol, están relacionadas con el contenido de
C (r2=0.79, 0.83 y 0.75, respectivamente, n=20). La fracción de mayor estabilidad también se correlaciona con el C en los
horizontes minerales de IC21 (r2=0.82, n=18). La cantidad de Alol, así como el Al extraido en KCl (AlK) y en LaCl3 (AlLa)
están relacionados con el contenido de Fe en compuestos organoalumínicos de los tres suelos (r2=0.54, 0.59, 0.68; n=45),
apuntando a una asociación preferente del Fe con la materia orgánica fresca.
La distribución de estas fracciones con respecto al total del Al asociado a materia orgánica se muestra en la figura 1.21b. En
el spódico de BG6, especialmente en los horizontes Bhm, así como en el de IC21, predominan los compuestos de alta
estabilidad (52-83% del total de complejos Al-humus). Los compuestos de baja estabilidad son porcentualmente importantes
en los horizontes A de BG6 e IC21 (24-50%) y en el Bh de BG11 (20-36%), debido a los aportes de materia orgánica fresca,
mientras que los de moderada estabilidad predominan en el horizonte A de BG11 (16-75%).
Esta distribución es coherente con la naturaleza de cada uno de estos horizontes. BG6 es el único de los tres suelos que
presenta horizontes cementados tipo ortstein, de elevado grado de consistencia, cementación y estabilidad estructural.
Tiene mayor antigüedad que los otros suelos, sugiriendo que el tiempo puede ser un factor influyente en la acumulación y
estabilidad del C en podzoles. Skjemstad et al. (1992) encontró resultados similares en suelos desarrollados sobre dunas en
Australia. Según estos autores, en los horizontes spódicos más antiguos predomina la materia orgánica con estructuras
aromáticas estables, que son frecuentemente estabilizadas por Al. Debido a la gran estabilidad de los horizontes Bhm, es de
45
Resultados y Discusión
A A A
E
E E
Bh
Bs
Bh1
Bh2 BC
Bhg
Bh C
Bhm
Bs
Figura 1.21. (a) Variación vertical de la cantidad de A extraído mediante KCl, LaCl3, CuCl2 y pirofosfato de Na, expresados en
cmolc.kg-1 y (b) Distribución de las proporciones de las fracciones de alta (AlH=(Aloh*100)/Alp), media (AlM=(Alom*100)/Alp) y baja
(AlB=(Alol*100)/Alp) estabilidad con respecto al total de formas organometálicas (Alp).
esperar una mayor estabilidad de los enlaces Al-humus, en comparación con los horizontes más blandos (por ejemplo los
Bh), lo que de hecho ocurre. Este mayor grado de estabilidad puede ser a consecuencia de la descomposición preferente
de los compuestos más lábiles y preservación selectiva de aquellos con mayor estabilidad química. Comparando los suelos
BG11 y BG6, ambos mal drenados, los mayores contenidos de C se dan en los horizontes spódicos de BG6, y también los
mayores valores de Alp y de la fracción Aloh. BG11 es más joven que BG6 y la estabilidad de los compuestos
organometálicos es también menor, en términos generales, reforzando la idea de que el tiempo favorece una mayor
acumulación y una mayor estabilidad de los complejos organometálicos en estos . IC21 es el de formación más reciente de
los tres suelos que estudiamos y, sin embargo, en su horizonte spódico predominan los complejos organoalumínicos de
mayor estabilidad. Esta aparente contradicción se explica porque las condiciones de drenaje actuales favorecen la
46
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
mineralización de los compuestos orgánicos previamente acumulados, preferentemente de los más lábiles, preservándose
selectiva y temporalmente los de mayor estabilidad.
F1: ACUMULACIÓN DE Fe y Al
Las puntuaciones más positivas en este factor corresponden a las muestras que tienen acumulación de Fe y Al, es decir,
las de los horizontes spódicos, y las más negativas a las muestras de los horizontes eluviales y los horizontes B/C y C, que
son las que contienen mayores concentraciones de Si total y menores cantidades de Al y Fe extraíbles y de materia
orgánica (figura 1.23). Por lo tanto, F1 representa la acumulación de fases secundarias de Fe y Al, o, dicho de otro modo, la
intensidad de meteorización y podzolización.
El horizonte spódico de SVT-I es el que tiene puntuaciones más altas, dadas sus elevadas cantidades de fases secundarias
de Fe y Al, seguido por los de y ACB-I y II. Los suelos tropicales son los que tienen las puntuaciones más bajas, alcanzando
47
Resultados y Discusión
Figura 1.23. Puntuaciones de las 170 muestras de los siete suelos en los cuatro componentes principales extraídos en el análisis mutivariante.
valores positivos apenas en los horizontes spódicos, a pesar de ser los suelos más antiguos de los siete perfiles estudiados.
SVT-II tiene valores intermedios entre ambos extremos (figura 1.23), menores que los de SVT-I, aunque ambos suelos
tienen el mismo tiempo de desarrollo y condiciones de formación, a excepción del grado de drenaje.
En la figura 1.24 se muestra la relación de las formas de Al y las de Fe con las puntuaciones de F1 para cada muestra.
Todas las fracciones de Fe y Al consideradas como agentes del proceso de podzolización muestran una proporcionalidad
directa con este factor, aunque no con la misma pendiente en todos los suelos. Al representar las distintas extracciones y
fracciones de Al estudiadas frente a las puntuaciones de F1 (figura 1.24) se pone de relieve la existencia de dos poblaciones
muestrales distintas: una formada por las muestras de los suelos de la zona templada y tropical (ACB-I, ACB-II, BG6, BG11,
IC21), con mayores cantidades de las fracciones asociadas a materia orgánica, y otra por las muestras de SVT-I, que tienen
un enriquecimiento relativo mayor de Aln, Alo y menor de Alp. Las muestras del suelo SVT-II o bien aparecen en la misma
población que las de los ACB o bien como una transición entre SVT-I y los ACB. En el caso del AlLa, la distibución de las
muestras con respecto a F1 está condicionada por el tipo de horizonte, y no por la zona de ubicación de los suelos. Se
pueden identificar tres poblaciones: una formada por las muestras de los horizontes O, A, E de todos los suelos, las
muestras de transición E/Bh y las de los Bh, Bhg y Bhm en los suelos de las zonas templada y tropical; otra formada por los
horizontes Bs de ACB, BG6 y de SVT-II, y los BwC y BC de los ACB; y una última formada por el horizonte Bs de SVT-I y los
C de SVT-I y SVT-II. El descenso progresivo de la pendiente de la relación entre el primer y el tercer grupo muestra una
disminución de la cantidad de complejos Al-humus de baja estabilidad desde los horizontes superficiales hacia el horizonte
spódico. El AlCu, sin embargo, manifiesta una relación lineal para todos los suelos y horizontes con F1 (r2=0.86, n=160)
(figura 1.24). Lo mismo ocurre con la fracción de Al asociado a materia orgánica en complejos de estabilidad moderada, que
48
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
Figura 1.24. Representación de las distintas fracciones de Al y Fe frente a las puntuaciones en el F1 de las muestras de los siete suelos: Al en complejos
organometálicos de baja, moderada y alta estabilidad (Alol, Alom, Aloh), asociado a materia orgánica (AlMO), en compuestos inorgánicos de bajo grado de
orden (Alia) y en compuestos inorgánicos cristalinos; Fe asociado a materia orgánica (FeMO), en compuestos inorgánicos de bajo grado de orden y en
compuestos inorgánicos cristalinos).
se estima a partir del AlCu (Alm=AlCu-AlLa)). De hecho AlCu y la fracción Alom son las variables mejor explicadas por F1,
con más del 86% de su variabilidad asociada a este factor, lo que sugiere que la intensidad del proceso edafogenético
determinará casi completamente la cantidad de formas organoalumínicas de moderada estabilidad con independencia de
las condiciones de formación del suelo. Este resultado concuerda con las propuestas de diversos autores, que consideran al
Al extraído en CuCl2 una estimación más adecuada del Al ligado a materia orgánica en podzoles que el Al extraído con
pirofosfato-Na (Juo y Kamprath, 1979; Kaiser y Zech, 1996a; Urrutia et al., 1995). El Fe extraído en pirofosfato muestra de
nuevo una división en dos poblaciones, por un lado las muestras de los suelos de la zona templada e IC21 de la tropical y,
por otro, las del resto de los suelos tropicales y el SVT-I. El SVT-II tiene una posición intermedia entre ambas tendencias. En
el Fe extraído con ditionito-citrato-Na y oxalato amónico (Fed y Feo) se aprecia también cierta división en subpoblaciones,
aunque de forma general tienen una relación lineal con F1 (r2=0,81 y 0,77, respectivamente). La fracción de Fe en
compuestos inorgánicos amorfos tiene relación con F1 en SVT, exceptuando las muestras del horizonte Bh de SVT-II
(r2=0.89, n=58), que son las de mayor contenido orgánico.
La concentración de Si total en los horizontes minerales disminuye al aumentar el valor de F1 (figura 1.25, r2= 0.85,
excluyendo a las muestras de los horizontes O, n=161), lo que constituye una evidencia de cierta pérdida de Si con el
avance del proceso edafogenético. En los suelos boreales la cantidad de Si total está relacionada, además, con la
proporción de Al en forma de compuestos no cristalinos, orgánicos e inorgánicos, representada por la relación Alo/AlT que
habitualmente se utiliza como un índice del grado de meteorización, con concentraciones decrecientes de Si a medida que
ésta relación aumenta (r2=0.84). En los suelos de la zona templada también hay cierta relación entre estas dos variables,
49
Resultados y Discusión
A B
Figura 1.26. Representación de la proyección F1-F2, que conjuntamente explican el 68,1% de la varianza. (a) proyección de los factores de carga las
variables analizadas según los componentes F1 y F2. (b) representación de la dispersión de las puntuaciones de las 170 muestras de los siete suelos
en el espacio F1/F2.
50
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
Alacum (g/dm3)
Al (%)
Feacum (g/dm3)
Fe (%)
Figura 1.27. Representación de las proporciones de Al y Fe asociados a materia orgánica ( ) y Al y Fe en compuestos inorgánicos amorfos ( )
sobre la cantidad de Al y Fe reactivos acumulados en cada muestra ( , en g/dm3).
negativos.
En la figura 1.27 se muestra la proporción de Fe y Al reactivos asociados a formas orgánicas e inorgánicas, del total
acumulado por unidad de volumen. Se evidencia el predominio de los compuestos inorgánicos en SVT-I, frente al control
casi exclusivo de los compuestos orgánicos en los suelos ACB. En los suelos tropicales el Al reactivo se encuentra
mayoritariamente asociado a materia orgánica, mientras que el Fe parece estar predominantemente en formas inorgánicas
en BG6 y BG11. Sin embargo, en estos suelos Al y Fe extraídos están muy próximos al límite de detección (sobre todo en
las muestras del horizonte E), por lo que las relaciones entre los resultados de ambas extracciones carece de
representatividad.
La acumulación de Al ligado a materia orgánica no tiene una relación significativa con F2 en los suelos ACB. Pero si
consideramos la suma de la acumulación de Fep y Alp, el coeficiente de correlación con F2 aumenta hasta r2=0.75, lo que
indica que ambos metales contribuyen de forma significativa a la inmovilización de la materia orgánica. En los suelos
tropicales la correlación entre el Alp acumulado y F2 es alta (r2=0.80), poniendo en evidencia el dominio de las formas
organoalumínicas en la acumulación. La acumulación de Fe, tanto en formas orgánicas como inorgánicas, es indetectable
en BG6 y BG11 y muy pequeña, y sin correlación significativa con F2, en IC21. Las puntuaciones de SVT-I en F2 están
fuertemente correlacionadas con las formas inorgánicas de Al (Alia r2=0.96) y también con las de Fe (Feia r2=0.65; r2=0,95
considerando sólo el spódico) lo que indica que, a pesar de cierta existencia de compuestos orgánicos, la acumulación es
fundamentalmente inorgánica. En el SVT-II, aunque una parte de los metales extraíbles en oxalato se encuentran en
compuestos orgánicos, otra está en compuestos inorgánicos amorfos. El Fe está mayoritariamente formando parte de
compuestos orgánicos en los horizontes eluviales, mientras que las formas orgánicas de Al son más abundantes en las
muestras del horizonte spódico. Debido a esta distribución, ninguna de las fracciones acumuladas tiene correlación
significativa con F2 en este suelo.
La distribución de las formas inorgánicas parece tener relación con el pH. En las muestras de los horizontes B de los suelos
boreales el pH tiene valores más elevados cuanto más mayor es la puntuación de F2 (r2=0.82, n=22). Los valores más
negativos en este factor corresponden a las muestras de ACB, y en ellas el pH ≤ 4.8 y predominan los compuestos
orgánicos, mientras que los más positivos corresponden a SVT-I, con valores de pH ≥4.9, que es el valor umbral establecido
por Shoji y Fujiwara (1984) por debajo del cual se da un predominio de los compuestos organoalumínicos que provoca una
baja disponibilidad de Al para formar compuestos inorgánicos. Tanto la naturaleza del material de partida como la cantidad
de materia orgánica condicionan la acidez del suelo, que influye en la solubilidad de los elementos y en la naturaleza de los
51
Resultados y Discusión
materiales que precipitan preferentemente (Bloom et al., 1979b, García-Rodeja y Macías, 1984; Macías et al., 1986; Manley
et al., 1987; Takaheshi et al., 1995, van Hees et al., 2000). Diversos estudios han señalado que en podzoles fuertemente
ácidos se encuentra limitada la formación de aluminosilicatos de bajo grado de orden de tipo alofánico e imogolitas
(Chesworth y Macías, 1985; Parfitt, 1989), ya que las concentraciones de Al necesarias para formar estos compuestos son
elevadas a pH bajo. Además, en condiciones ácidas la química del Al se encuentra regulada por compuestos orgánicos
(Buurman y van Reeuwiik, 1984; Mulder y Sein, 1994; Berggren y Mulder, 1995; Allan y Roulet 2005). Van Hees et al. (2000)
muestran, en podzoles boreales, que cuanto más pobre en minerales alterables es un suelo es más ácido y rico en materia
orgánica, con lo que la importancia de la inmovilización de elementos debida a la acción de las imogolitas se ve restringida
en beneficio de la inmovilización debida a la saturación de los complejos organometálicos. Según Buurman y Jongmans
(2005), esta saturación conduce a una baja tasa de reciclado de la materia orgánica, lo que incrementa su acumulación.
Gustafsson (1995) encontró evidencias en suelos escandinavos de que los materiales tipo imogolita son particularmente
inestables en presencia de sustancias orgánicas. En SVT-II, se da una situación intermedia entre el suelo SVT-I y los ACB,
probablemente debido al efecto de las condiciones de saturación hídrica, que conducen a la acumulación de compuestos
orgánicos. La génesis de los podzoles tropicales es altamente dependiente de la hidromorfía, que provoca la acumulación
de compuestos orgánicos independientemente del pH. Por este motivo, aunque las condiciones de acidez permitirían
potencialmente la formación de compuestos inorgánicos, éstos no se detectan, y la acumulación de Al en los horizontes B
es esencialmente de carácter orgánico (figura 1.27). En el caso del Fe la acumulación es muy baja, con valores incluso por
debajo del límite de detección en los suelos BG6 y BG11, dado su carácter hidromórfico. En el suelo IC21 las cantidades de
Fe reactivo son mayores y hasta el 90% de éste se encuentra en formas orgánicas (figura 1.27).
Adicionalmente, en los suelos de las zonas templada y tropical la cantidad de Si extraíble en oxalato amónico (Sio) es
indetectable con la técnica analítica utilizada, lo que implica ausencia de aluminosilicatos de bajo grado de orden. Sin
embargo, en las muestras de los horizontes Bs y B de SVT-I sí se detecta Sio, y su correlación con F2 es elevada (r2=0,91),
reforzando la hipótesis de que en estas muestras existe la posibilidad de formación de compuestos inorgánicos amorfos.
Además, la relación Alo-Alp/Sio, propuesta por Farmer (1983) como un indicador de la presencia de materiales tipo
alofánico en los suelos, es próxima a 2 en estas muestras, e indica una elevada probabilidad de formación de estos
materiales inorgánicos de bajo grado de orden.
Los factores 3 y 4 están relacionados con la variación de los compuestos organoalumínicos. En F3, las proporciones de
complejos organometálicos de baja estabilidad, el contenido de C y, en menor medida, las proporciones de compuestos Al-
humus de moderada estabilidad, contribuyen de forma significativa con coeficientes de carga positivos, mientras que la
cantidad y proporción de compuestos Al-humus de alta estabilidad y el pH tienen factores de carga negativos. Las
puntuaciones en este factor son fuertemente positivas en los horizontes E de SVT-I y II, en los que más del 65% de los
complejos Al-humus son de baja y moderada estabilidad, y en los A y Bh de los suelos ACB, donde hay un porcentaje
importante de formas lábiles (19±2%) probablemente procedentes de aportes de materia orgánica fresca desde la
superficie. En el spodico de SVT-I las puntuaciones son también positivas, aunque con valores más bajos, probablemente
debido a la gran abundancia de complejos de estabilidad moderada (83±17%), mucho mayor que en los spódicos de los
demás suelos (31±15%). Los compuestos de estabilidad alta predominan en las muestras de los horizontes Bhs de SVT-II y
ACB (57±17% del total de compuestos Al-humus), en las que se dan puntuaciones negativas. Los suelos BG6 y BG11
tienen porcentajes relevantes de complejos de baja estabilidad en los horizontes A y el IC21 en los horizontes A, Bhs, Bs y
B/C, sin embargo, no tienen puntuaciones positivas. Esto se debe a que en estos suelos los valores de pH son
relativamente altos y a que tienen cantidades importantes de compuestos de alta estabilidad.
Por otra parte, el pH y la cantidad y proporción de Al en compuestos de baja estabilidad contribuyen a F4 con coeficientes
de carga positivos, mientras que el contenido de C y el Al en compuestos de alta estabilidad lo hacen con valores negativos.
Además, todas las extracciones y fracciones de Fe y el Fe total tienen coeficientes de carga positivos en este factor, aunque
con valores más bajos. Las puntuaciones más altas coinciden con porcentajes relevantes de compuestos de baja
estabilidad y cantidades apreciables de Fe, y en los horizontes Bhs, Bs y B/C de IC21, que además tienen valores de pH
altos. Tanto SVT-II como BG6 y BG11 tienen puntuaciones negativas o muy próximas a cero en sus spódicos, reflejando el
efecto de la hidromorfía sobre la acumulación de C, la estabilización de los enlaces Al-humus y la pérdida de Fe por
reducción y lixiviación. En los horizontes A de los perfiles ACB se dan también puntuaciones negativas, que corresponden a
52
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
El proceso de transporte y acumulación es, según los resultados discutidos en el Análisis de Componentes Principales,
común a todos los suelos que se estudian en este trabajo, tal y como expresan las puntuaciones en F1. Sin embargo, los
mecanismos difieren en los tres ambientes, lo que implica distintas propiedades morfológicas y químicas, que pueden ser
atribuidas a las condiciones ambientales de la distinta localización geográfica y otras que más bien son consecuencia de las
particularidades topográficas y litológicas de cada punto de muestreo.
DIFERENCIAS MORFOLÓGICAS
En los suelos boreales, las temperaturas bajas promueven la acumulación de materia orgánica en superficie mediante la
disminución de la actividad microbiana. En estos, los horizontes superficiales son orgánicos (O). En los de latitudes medias
y los tropicales, las temperaturas más altas permiten una mayor humificación de la materia orgánica depositada en la
superficie y se desarrollan horizontes A, más potentes en la zona templada que en la tropical, ya que en esta última la tasa
de descomposición de la materia orgánica es mayor. La profundidad a la que se encuentran los horizontes spódicos en los
pozoles tropicales es mucho mayor que en los de las zonas templada y boreal, debido a que que las condiciones de
temperatura y humedad provocan que la alteración química sea extrema en los primeros, y el transporte muy rápido, hasta
las profundidades en que el drenaje se encuentra impedido. En los suelos de las zonas templada y boreal no se aprecian
diferencias en el espesor del horizonte E, ni en la profundidad a la que comienza el horizonte spódico.
MECANISMOS DE TRANSPORTE
El transporte en los horizontes eluviales depende principalmente de la acidez, la cantidad de nutrientes del material de
partida, y la magnitud y tipo del aporte desde la superficie (Jansen et al., 2005; Buurman y Jongmans, 2005). En los
horizontes E de los suelos de ambiente boreal y tropical, las condiciones de acidez permitirían eventualmente la formación
de imogolitas o sus precursores. Sin embargo, ésta no se produce, ya que la disponibiliad de Si reactivo parece ser
insuficiente para la formación de aluminosilicatos de este tipo. En los suelos de la zona templada, además de la ausencia de
Si reactivo, el pH es demasiado bajo para la síntesis de aluminosilicatos amorfos. Por lo tanto se descarta, en todos los
suelos, que el transporte esté ocurriendo mediante la formación y migración de soles inorgánicos, como proponen Farmer y
Lumsdom (2001) y Anderson et al. (1982). Al contrario, el proceso de transporte está claramente acoplado a la migración de
sustancias orgánicas. La abundancia y distribución con la profundidad de las formas organoalumínicas de baja estabilidad
en los horizontes eluviales de SVT sugieren un papel importante de este tipo de compuestos como agentes en el
mecanismo de eluviación. Su progresiva desaparición con la profundidad concuerda con la teoría de la biodegradación
(Buurman y Van Reeuwijk, 1984; Lundstrom et al., 1995; van Hees et al., 2000; van Hees y Lundstrom, 2000), según la cual
las formas orgánicas lábiles que migran se degradan rápidamente, liberando Al y Fe.
Sin embargo, en los horizontes eluviales de los suelos de las zonas templada y tropical son porcentualmente más
importantes los compuestos de moderada y alta estabilidad. La temperatura más alta favorece una mayor humificación de la
materia orgánica, con mayor producción de compuestos orgánicos fuertemente complejantes y con tendencia a formar
enlaces estables con los metales liberados por la meteorización. La escasez de nutrientes causa una baja actividad
microbiana que impide la rápida mineralización de la materia orgánica. Esto permite que los compuestos formados en la
superficie del suelo puedan migrar, adsorbiendo metales a medida que ocurre el transporte, y acumularse formando los
horizontes spódicos. Por lo tanto, el material de partida pobre en nutrientes ejerce un papel fundamental en la génesis de
estos suelos.
En los horizontes E de todos los suelos las relaciones metal/C son crecientes con la profundidad, aunque esta variación
común parece responder a mecanismos distintos en la zona boreal, en comparación con la templada y tropical. En la
primera debido a la mineralización de los complejos organometálicos lábiles la cantidad de C disminuye en relación a la de
metales, lo que aumenta la relación metal/C. En los ambientes templado y tropical, la carencia de nutrientes a consecuencia
53
Resultados y Discusión
de la mineralogía de los materiales de partida, produce una supresión de los procesos de descomposición y el aumento de
la relación molar entre metales y carbono se debe, probablemente, a la adsorción de metales producto de la alteración
durante la migración (Buurman y Jongmans, 2005).
Los procesos de inmovilización de metales y materia orgánica, también son diferentes en los suelos de los tres ambientes.
Las puntuaciones de F2 indican que en los horizontes spódicos de los suelos de zona boreal abundan las formas
inorgánicas de bajo grado de orden. La liberación de metales por la descomposición de los compuestos orgánicos que
migran, constituyen una fuente de Al e Fe para la síntesis de compuestos inorgánicos en los procesos de inmovilización,
como aluminosilicatos amorfos o ferrihidritas (Gustafsson et al., 1995; Lundstrom et al., 1995), aunque, no se descarta cierta
precipitación de compuestos orgánicos por saturación de sus posiciones de adsorción, ya sea complejando iones metálicos
o adsorbiendo superficies inorgánicas previamente formadas. Adicionalmente, una parte de los compuestos orgánicos
acumulados en el horizonte spódico puede ser lentamente degradada, liberando más Al e Fe que pueden precipitar
formando compuestos inorgánicos (Buurman y Van Reeuwijk, 1984). Este mecanismo impediría grandes acumulaciones
orgánicas en el horizonte spódico.
En los spódicos de los suelos de las zonas templada y tropical, en cambio, no se detectan fases inorgánicas y la
acumulación es de carácter eminentemente orgánico. La materia orgánica retiene eficientemente los metales y su
abundancia limita la síntesis de compuestos inorgánicos. Los resultados del fraccionamiento de los suelos ACB demuestran
que en ellos la síntesis de compuestos inorgánicos, cristalinos o no, tiene un rol secundario en el proceso edafogenético.
Además, la carencia de Si reactivo evita la formación in situ de aluminosilicatos amorfos. A la vista de las relaciones molares
metal/C, el mecanismo dominante de inmovilización en los horizontes iluviales parece ser la saturación de las posiciones de
adsorción, propuesta por McKeague et al. (1978) y Mokma y Buurman (1982), debida a la complejación de cationes
hidratados o por adsorción a las superficies secundarias inorgánicas (Jardine et al., 1989), aun cuando éstas parecen ser
escasas.
Estas diferencias entre suelos de distintas latitudes fueron observadas también por otros autores. Wang et al. (1986)
estudiaron suelos podzólicos en dos transectos, uno a 50°-52° N y otro a 46º N. El carbono orgánico en los horizontes
spódicos del transecto N fue hasta 2 veces menor que en el transecto S, y la relación entre compuestos inorgánicos y
orgánicos de Al y Fe en los horizontes B entre 5 y 10 veces mayor en el transecto N que en el S. Además, detectaron
imogolita en todos los horizontes B del transecto N pero en ninguno de los del transecto S, concluyendo que en los suelos
del transecto N se produce acumulación de Al, Fe y Si en formas inorgánicas, mientras que en el transecto S los mayores
contenidos de carbono orgánico evitan la formación de imogolita. Mossin et al. (2002) detectaron que el C orgánico es más
abundante en podzoles del S de Escandinavia que en el N, y que la imogolita es frecuente en el N pero no en el S.
En los suelos tropicales el proceso de acumulación en los spódicos es altamente dependiente de las condiciones
hidromórficas, que favorecen el mantenimiento de la estabilidad estructural y la preservación de los suelos que tienen
condiciones de saturación hídrica la mayor parte del año (Andriesse, 1969). Este es el caso de BG6 y BG11, en los que las
condiciones de drenaje limitado y la acidez en los horizontes spódicos generan un ambiente poco adecuado para la
formación de compuestos inorgánicos no cristalinos, como demuestran los resultados del fraccionamiento y se refleja en las
puntuaciones de F2. La acumulación de metales es, por tanto, consecuencia de la precipitación de compuestos orgánicos.
Atendiendo a los valores bajos de la relación molar metal/C en estos suelos, y a la escasez de Fe, el mecanismo de
acumulación de los compuestos orgánicos iluviados parece ser la precipitación física. De acuerdo con van Breemen y
Buurman (2002), los contenidos bajos de Fe disminuyen la precipitación química de la materia orgánica, con lo que la
precipitación no se produce por saturación de las posiciones de adsorción, sino físicamente mediante la adsorción de
coloides orgánicos insaturados a las superficies de los complejos organometálicos previamente iluviados. El suelo IC21 se
formó, presumiblemente, en condiciones hidromorfas, pero actualmente tiene un buen drenaje debido al descenso del nivel
freático. Estas condiciones oxidantes provocan que la materia orgánica acumulada en el spódico sea inestable y susceptible
de ser mineralizada, lo que conlleva una baja acumulación orgánica en el horizonte spódico. Las condiciones químicas de
este suelo (pH, baja acumulación de materia orgánica, condiciones oxidantes) parecen ser favorables para la síntesis de
aluminosilicatos de bajo grado de orden. Sin embargo, ésta no se produce, probablemente debido a la carencia de Si
reactivo. Estos resultados concuerdan con las observaciones de Buurman et al. (2004) y Buurman y Jongmans (2005),
quienes encontraron que la iluviación de materia orgánica se produce en todos los ambientes, mientras que la formación de
54
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
55
Resultados y Discusión
El aporte de ácidos orgánicos desde la superficie produce la resolubilización de los materiales acumulados en el spódico,
que precipitan a mayor profundidad. En los podzoles boreales, con un material de partida rico en nutrientes, los valores de
pH de los horizontes E sugieren una acidificación progresiva de los horizontes eluviales con el avance de la podzolización,
tal como proponen Franzmeier y Whiteside (1963b) y Buurman (1986). En estos podzoles, en los que la actividad
microbiana es alta, este descenso del pH tiene como consecuencia la disminución de la tasa de descomposición de la
materia orgánica, que, por lo tanto, puede migrar a mayor profundidad. Los compuestos organometálicos que llegan por
iluviación al horizonte spódico favorecen la solubilización del Al y Fe previamente acumulados y su migración en
profundidad en el suelo. Los compuestos inorgánicos de Fe y Al se disuelven y los metales son movilizados hasta precipitar
a mayores profundidades, donde el pH es favorable. Los complejos organometálicos también son removilizados y migran
hasta mayores profundidades. Dado que los complejos de Al son solubles a valores de pH más altos que los de Fe (Jansen
et al., 2005), ante un descenso del pH serán más tempranamente removilizados, lo que produce una diferenciación en las
zonas de precipitación máxima del Fe y el Al, como demuestran las relaciones entre el Fe y Al adsorbidos en los suelos ACB
y SVT-II.
Por otra parte, la estabilización de la materia orgánica mediante la complejación con Fe y Al (Boudot et al., 1986, 1989;
Boudot, 1992; Schwesig et al., 2003) parece producirse en todos los podzoles estudiados. Por lo tanto, se supone que la
pérdida de éstos metales produce una mayor susceptibilidad de la materia orgánica a la degradación, de acuerdo con
Buurman y Jongmans (2005). En los suelos SVT, donde los valores de pH y la abundancia de nutrientes lo permiten, esto
conduce, eventualmente, a la eliminación de la materia orgánica de la parte superior del spódico y su transformación en
horizonte E. Sin embargo, en suelos fuertemente ácidos y con escasez de nutrientes, como los ACB, la importancia de este
mecanismo debe ser limitada. En los podzoles tropicales, ambos procesos pueden producirse aunque, a largo plazo, el
espesor del horizonte E y la profundidad máxima a la que se forma el spódico están limitados por el nivel freático.
56
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales templadas y tropicales
1.4 CONCLUSIONES
La aproximación metodológica empleada, tanto con respecto al muestreo de alta resolución como en fraccionamiento
extensivo de las formas organoalumínicas, supone una herramienta valiosa para la caracterización exhaustiva de los
procesos edafogenéticos en general y de la podzolización en particular. Esta aproximación nos permite observar
particularidades del mecanismo de movilización-transporte-acumulación que no es posible percibir en los estudios de
podzolización tradicionales, que utilizan un pequeño número de muestras y un fraccionamiento menos desarrollado. La
comprensión de los mecanismos que integran la podzolización, debido a su carácter continuo, se ve restringida si el
muestreo se limita a una muestra por horizonte.
En todos los suelos estudiados la eluviación parece ocurrir mediada por sustancias orgánicas, y es la estabilidad de los
compuestos que migran lo que refleja los efectos de las condiciones ambientales. La cantidad de complejos
organoalumínicos de estabilidad mode se comporta de forma independiente de las condiciones de formación. Este tipo de
compuestos se encuentran tanto en los horizontes eluviales como en los iluviales, y parecen tener un papel destacado en la
podzolización. Sin embargo, los compuestos organometálicos de baja estabilidad parecen tener un papel importante como
agentes en el mecanismo de eluviación en los podzoles boreales estudiados. En los podzoles de la zona templada los
compuestos predominantes en los horizontes eluviales son los de moderada y alta estabilidad. Por lo tanto, en ellos, la
translocación de metales podría ocurrir asociada a este tipo de compuestos más estables, o bien estar produciéndose
mediada por complejos de baja estabilidad que se humifican durante el proceso de transporte, en cuyo caso los complejos
organometálicos de mayor estabilidad detectados serían un producto de esta humificación. En todo caso, se descarta que el
transporte esté ocurriendo mediado por aluminosilicatos de tipo alofánico, ya que en los horizontes eluviales de los siete
suelos la concentración de Si reactivo es muy baja, insuficiente para la formación de este tipo de compuestos.
Atendiendo a la naturaleza orgánica o inorgánica de los materiales que se acumulan, podemos identificar dos tipos de
podzolización. En uno de ellos, el Al y el Fe se acumulan en el horizonte spódico en forma de compuestos inorgánicos no
cristalinos. En el segundo la acumulación de compuestos inorgánicos no está favorecida, y prevalece la formación de
complejos organometálicos, que se acumulan en el horizonte iluvial. La formación de materiales de tipo imogolita en los
spódicos estaría limitada en el caso de los podzoles de la zona templada, en parte debido a un pH excesivamente bajo y la
escasa cantidad de Si disponible y en parte debido al efecto de los compuestos orgánicos. Sí podría darse en el caso de los
podzoles boreales, ya que la presencia de minerales más alterables proporcionaría mayores cantidades de Al y Si, que
posibilitarían la formación de este tipo de compuestos, con mayor probabilidad en SVT-I que en SVT-II. Los mecanismos de
inmovilización en el spódico no parecen responder a un factor latitudinal ni mineralógico exclusivamente, ya que los
podzoles boreales (zonales y desarrollados sobre un material de partida similar) presentan diferencias entre sí. El drenaje
limitado en SVT-II parece ser el responsable de este fenómeno, aumentando el tiempo medio de residencia de la materia
orgánica, favoreciendo la acumulación, condicionando el tipo de compuestos orgánicos que se acumulan e impidiendo que
precipiten compuestos inorgánicos
Referencias bibliográficas
Aguilar, J., Benayas, J., Macías, F., 1980: Procesos de edafogénesis. I. Podsolización. Anales de Edafología y Agrobiología,
39, 1895-1922.
Alias, J.L., Pérz Pujalte, A., 1968: Placaquods del Norte de Galicia. Características macromorfológicas y analíticas
generales. Anales de Edafología y Agrobiología, XXVII, 663-680.
Allan, C.J., Roulet, N.T., 1994: Solid phase controls of dissolved aluminum within upland Precambrian Shield catchments.
Biogeochemistry, 26,85-114.
Amedee, G., Peech, M., 1976: The significance of KCl-extractable Al III as an index to lime requirements of soils of the
humid tropics. Soil Science, 121,227-233.
Anderson, H.A, Berrow, M.L., Farmer, V.C., Hepburn, A, Russell, l.D., Walker, A.D., 1982: A reassessment of podzol
formation processes. Journal of Soil Science, 33, 125-136.
Andriesse, J.1969: The development of Podzol morphology in the tropical lowlands of Sarawak Malaysia. Geoderma, 3,
261-279.
Aristovskaya, T. V., Zykina, L. V., 1977: Biological factors of aluminium migration and accumulation in soils and weathering
crusts, en: Problems of soil science. Nauka, Moscow. Israelian translation to English,175-182.
Bain, D.C., Mellor, A., Robertson-Rintoul, M.S.E., Buckland, S.T., 1993: Variations in weathering processes and rates with
time in a chronosequence of soils from Glen Feshie, Scotland. Geoderma 57, 275–293.
Barett, L.R., Schaetzl, R.J., 1992: An examination of podzolization near Lake Michigan using chronofunctions. Canadian
Journal of Soil Science. 72, 527–541.
Baril, R., Bitton, G., 1969: Teneurs élevées de fer libre et l'identification taxonomique de certains soIs du Québec contenante
de la magnétite. Canadian Journal of Soil Science, Ottawa, 59,1-9.
Barral Silva, M.T., 1987: Estudio de las separaciones de hierro y manganeso en suelos y sedimentos de Galicia. Santiago,
Facultad de Biología de la Universidad de Santiago de Compostela, 680p. PhD.
Bascomb, C.L., 1968: Distribution of pyrophosphate iron and organic carbon in soils of various groups. Journal of Soil
Science, 19, 251-256.
Berggren, D., Mulder, J., 1995: The role of organic matter in controlling aluminum solubility in acidic mineral soil horizons.
Geochimica et Cosmochinica Acta, 59,4167- 4180,
Blakemore, L.D., 1978: Exchange complex dominated by amorphous material ECDAM. En: The Andisol Proposal, Smith,
G.D., ed. Soil Bureau, DSIR, New Zealand, 21-22.
Blakemore, L.C., Searly, P.L., Daly, B.K., 1981: Soil Bureau Laboratory Methods. A. Methods for Chemical Analysis of Soils.
New Zealand Soil Boreau, Scientific Report, Lower Hutt, 44-45.
Blakemore, L.C., 1983: Acid oxalate-extractable iron, aluminium and silicon. ICOMAND, Circular Letter, No. 5. New Zealand
Soil Bureau, Lower Hutt, Appendix 1.
Blaser, P., Kernebeek, P., Tebbens, L., van Breemen, N., Luster, J., 1979a: Cryptopodzolic soils in Switzerland. European
Journal of Soil Science, 1997, 48, 411-423.
Bloom, P.R., McBride, M.B., Weaver, R.M., 1979: Aluminum organic matter in acid soils: buffering and solution aluminum
activity. Soil Science Society of America Journal, 43, 488-493.
Bloom, P.R., McBride, M.B., Weaver, R.M., 1979b: Aluminum organic matter in acid soils: salt-extractable aluminum. Soil
Science Society of America Journal, 43, 813-815.
Blume, H.P., Schwertmann, U., 1969: Genetic evaluation of profile distribution of aluminum, iron, and manganese oxides.
Soil Science Society of America Proceedings, 33, 438-444.
Borggaard, O., 1985: Organic matter and silicon in relation to the crystallinity of soil iron oxides. Acta Agriculturae
Scandinavica, London, 35, 398-406.
Borggaard, O., 1988: Phase identification by selective dissolution techniques. In J.W. Stucki, B. A. Goodman and U.
Schwertmann eds., Iron in soils and Clay Minerals, D. Reidel Publishing Company, 83-98.
Boudot, J.P., 1992: Relative efficiency of complexed aluminium, noncrystalline Al hydroxide, allophane and imogolite in
retarding biodegradation of citric acid. Geoderma 52, 29-39
Boudot, l.P., Bel Hadj, B.A., Chone, T., 1986: Carbon mineralization in andosols and aluminium-rich highland soils. Soil
Biology y Biochemistry 18, 457-461.
59
Referencias bibliográficas
Boudot, l.P., Bel Hadj B.A, Steiman, R., Seigle-Murandi, E., 1989: Biodegradation of synthetic organo-metallic complexes of
iron and aluminium with selected metal-to-carbon ratios. Soil Biology y Biochemistry 21, 961- 966.
Bravard, S., Righi, D., 1989: Geochemical differences in an Oxisol-Spodosol toposequence of Amazonia, Brazil. Geoderma,
44, 1, 29-42
Buol, S.W, Hole. F.D., McCracken, R.J., 1989: Soil Genesis and Classificatlon. 3rd ed., lowa State University Press. Ames,
446
Buurman, P., Van Reeuwijk, L.P., 1984: Proto-imogolite and the process of podzol formation: a critical note. Journal of Soil
Science, 35, 447-452.
Buurman, P., 1985: Carbon/sesquioxide ratios in organic complexes and the transition albic-spodic horizon. Journal of Soil
Science, Oxford, 36, 255-260. Buurman, P., 1986: pH-dependent character of complexation in podzols. In: Righi, D.,
Chauvel, A. Eds., Podzols et Podzolisation. Institut National de la Recherche Agronomique, AFES, Paris, France,
181-186.
Buurman, P., Jongmans, A.G., 2002: Podzolization: An additional paradigm. Edafologia, 9, 2,107-114.
Buurman, P., Jongmans, A.G., 2005: Podzolisation and soil organic matter dynamics. Geoderma, 125, 71-83.
Buurman P., Jongmans, A.G., Nierop, K.G.J., 2008: Comparison of Michigan and Dutch podzolized soils: organic matter
characterization by micromorphology and pyrolysis-GC/MS. Soil Science Society of America Journal, Madison, 72,
1344-1356,.
Cheburkin, A.K., Shotyk, W., 1996: An energy dispersive miniprobe multielement analyzer EMMA for direct analysis of Pb
and other trace elements in peats. Fresenius' Journal of Analytical Chemistry, 354, 5-6, 688-691.
Chesworth, W., 1973: The parent rock effect in the genesis of soil. Geoderma, 10, 215–225.
Chesworth, W., Macías F., 1982: Studies in the geochemistry of podzolisation. Prog. Rep. 1982 sci. Dept. Land-Resource
University of Guelph.
Chesworth, W., Macías F., 1985: pe, pH and podzolisation. America Journal of Science 285, 128-146
Childs, C.W., Parffit, R.L., Lee, R., 1983: Movement of aluminium as an inorganic complex in some podzolized soils, New
Zealand. Geoderma, 29, 139-155.
Coelho, M.R., 2008: Caracterização e gênese de Espodossolos da planície costeira do Estado de São Paulo. Tesis Doctoral.
Escola Superior de Agricultura “Luiz de Queiroz”, Universidade de São Paulo.
Courchesne, E., Hendershot, W.H., 1997: La génése des podzols. Géographie Physique et Quaternaire, 51, 235 - 250.
Dahlgren, R.A., Ugolini, F.C., 1989a: Formation and stability of imogolite in a tephritic Spodosol, Cascade Range,
Washington, USA. Geochimica et Cosmochimica Acta, 53, 1897-1904.
Dahlgren, R.A., Walker, W.J., 1993: Aluminium release rates from selected Spodosol Bs horizons: effect of pH and solid-
phase aluminium pools. Geochimica et Cosmochimica Acta, 57, 57-66.
Dahlgren, R.A., Walker, W.J., 1994: Solubility control of KCI extractable aluminum in soils with variable charge.
Communications in Soil Science and Plant Analysis, 25, 2201-2214.
Darke, A.K., Walbridge, M.R., 1994: Estimating non-crystalline and crystalline aluminum and iron by selective dissolution in a
riparian forest soil. Communications in Soil Science and Plant Analysis, 25, 2089-2101.
De Coninck, F., 1980: Major mechanisms in formation of spodic horizons. Geoderma, 24, 101-128.
Degermark, C., 1995: Climate and Chemistry of Water at Svartberget. Reference Measurements 1995: Swedish University of
Agricultural Sciences. Vindeln Experimental Forest Station.
Dimbleby, G.W., Gil, J.M., 1955: The occurrence of podzols under deciduous woodland in the New Forest. Forestry 28, 95–
106.
Dimbleby, G. W., 1962: The development of British heathlands and their soils. Oxford University Press, Oxford.
Drabek, O., Boruvka, L., Mladkova, L., Kocarek, L., 2003: Possible method of aluminium speciation in forest soils. Journal of
Inorganic Biochemistry, 97, 8–15.
Empresa Brasileira De Pesquisa Agrocupecuária, EMBRAPA. Centro Nacional de Pesquisa em Solos, 2006: Sistema
Brasileiro de Classificaçao de Solos. 2. ed. Brasília: EMBRAPA, Produç,ao de informaçao, Rio de Janeiro:
EMBRAPA, Centro Nacional de Pesquisa em Solos, 306p.
Evans, L.J., Wilson, W.G., 1985: Extractable Fe, Al, Si and C in B horizons of podzolic and brunisolic soils from Ontario.
Canadian Journal of Soil Science, 65, 489–496
Fábregas L. R., 1960: Introducción al estudio de los suelos naturales asturianos. El podsol del norte de España. Tesis
Doctoral. Fac. Farmacia. Univ. Santiago de Compostela.
60
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales, templadas y tropicales
Farmer, V.C., 1979: Possible roles of a mobile hydroxyaluminium orthosilicate complex protoimogolite and other
hydroxyaluminium and hydroxy-iron species in podzolization. In: Migrations organo-minéerales dans les soIs
tempérés. Colloques Internationaux du CNRS no 303, 24-28 September 1979, Nancy. CNRS Publications, Paris,
275-279.
Farmer, V.C., Russell J.D., Berrow M.L., 1980: Imogolite and proto-imogolite allophane in spodic horizons - evidence for a
mobile aluminum silicate complex in podzol formation. Journal of Soil Science, 31, 4, 673-684.
Farmer, V.C., 1981: Possible roles of a mobile hydroxyaluminium orthosilicate complex proto-imogolite in podzolization, in:
Migrations Organominérales dans les Sois Tempérés. Colloques In ternationaux du CNRS 303, 275-279.
Farmer, V.C., 1982: Significance of the presence of allophane and imogolite in Podzol Bs horizons for podzolization
mechanisms: A review. Soil Science and Plant Nutrition, 28, 571-578.
Farmer, V.C., 1982: Significance of the presence of allophane and imogolite in podzol Bs horizons for podzolization
mechanisms: a review. Soil Science and Plant Nutrition, 28, 571–578.
Farmer, V.C., Russell J.D., Smith, B.F.L., 1983: Extraction of inorganic forms of translocated Al, Fe and Si from a podzol Bs
horizon. Journal of Soil Science, 34, 571-576.
Farmer, V.C., Skjemstad, J. O., Thompson C. H., 1983: Genesis of humus B horizons in hydromorphic humus podzols
Nature, 304, 342 – 344.
Farmer, V.C., 1984: Distribution of allophane and organic matter in podzol B horizons: reply to Buurman y Van Reeuwijk.
Journal of Soil Science, 35, 453-458.
Farmer, V.C., 1987: The role of inorganic species in the transport of aluminium in podzols. In: Righi, D., Chauvel, A. Eds.,
Podzols and Podzolization. Assoc. Franc. Etude Sol. INRA, Plaisir et Paris. 187-194.
Farmer. V.C. Lumsdon, D.G., 1994: An assessment of complex formation between aluminum and silicic acid in acidic
solutions. Geochimica et Cosmochimica Acta, 58, 3331-3334.
Farmer, V.C., Lumsdon, D.G., 2001: Interactions of fulvic acid with aluminium and a proto-imogolite sol: the contribution of
E-horizon eluates to podzolization. European Journal of Soil Science, 52, 177-188.
Ferro-Vázquez, C., Nóvoa-Muñoz, J.C., Costa, M., Ferrín, C., Martínez-Cortizas, A., 2006: Lead pollution and podzolisation
in NW Spain. Geophysical Research Abstracts, 8: 07156.
Franzmeier, D.P., Whiteside, E.P., 1963: A chronosequence of podzols in northern Michigan: 2. Physical and chemical
properties. Quarterly Bulletin-Michigan State University, Agricultural Experiment Station, 46, 21- 36.
Franzmeier, D.P., Whiteside, E.P., 1963: A chronosequence of podzols in northern Michigan: 1. Ecology and description of
pedons. Quarterly Bulletin-Michigan State University, Agricultural Experiment Station, 46, 2-20.
Franzmeier, D.P., Whiteside, E.P., Mortland, M.M., 1963: A chronosequence of podzols in northern Michigan: III. Mineralogy,
micromorphology, and net changes occurring during soil formation. Quarterly Bulletin-Michigan State University,
Agricultural Experiment Station, 46, 37-57.
Fritsch, E., Allarda, Th., Benedetti, M.F., Bardya, M., do Nascimento, N.R., Lid Y., Calasa, G., 2009: Organic complexation
and translocation of ferric iron in podzols of the Negro River watershed. Separation of secondary Fe species from Al
species. Geochimica et Cosmochimica Acta, 73, 7, 1813-1825
García-Rodeja, E., 1983: Componentes no cristalinos en suelos de Galicia. Distribución, naturaleza y propiedades. Tesis
Doctoral. Universidad de Santiago.
García-Rodeja, E., Macías, F., 1984: Caracterización de los suelos ácidos Podsoles-Andosoles-Suelos alumínicos de
Galicia. Relación con los procesos edafo-químicos. I Congreso Nacional de la Ciencia del Suelo, 589-602.
García-Rodeja, E., 1985: Materiales de bajo grado de orden (imogolita y geles alumínicos) en alteraciones y suelos
podsólicos derivados de rocas graníticas de Galicia. Cuadernos do Laboratorio Xeolóxico de Laxe. 10, 191-208.
García-Rodeja, E., Monterroso, C. Martínez, A., 1998: Podsoles de áreas costeras del MW de España. Sci. Reg. Nº 2421
Symposium nº 42, poster.
García-Rodeja, E., Nóvoa, J.C., Pontevedra, X., Martínez-Cortizas, A., Buurman, P., 2004: Aluminium fracionation of
European volcanic soils by selective dissolution techniques. Catena, 56, 155-183.
Gilman, G.P., Sumpter, E,A,, 1985: Surface charge characteristics and lime requirements of soils derived from basaltic,
granite and metamorphic rocks in high rainfall tropical Queensland. Australian Journal of Soil Research 24(2) 173 -
192.
Glinka, K.D., 1926: Treatise on Soil Science. - Gosudarstvennoe Selskokhozyaistvennoe Izdatelstvo, Moscou 1931. Israel
Program for Scientific Translations, Jerusalem, 1963.
61
Referencias bibliográficas
Gomes, F.H., 2005: Genese e classificaçao de solos sob vegetaçao de restinga na IIha do Cardoso-SP. 107p. Tese
Doutorado em Solos e Nutriçao de Plantas - Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, Universidade de Sao
Paulo.
Gomes, F.H., Vidal-Torrado, P., Macías, F, Otero, X.L., 2007a: Solos sob vegetação de restinga na ilha do Cardoso-SP: I.
Caracterização e classificação. Revista Brasileira da Ciencia do Solo, 31 6, 1563–1580.
Gomes, F.H., Vidal-Torrado, P., Macías, F, Souza Junior, V.S, Otero, X.L., 2007b. Solos sob vegetação de restinga na ilha do
Cardoso-SP: II. Mineralogia das frações silte e areia. Revista Brasileira da Ciencia do Solo, 31 6, 1581-1589.
Gomes, J.B.V., Resende, M., Rezende, S.B., Sá-Mendon, A, E., 1998: Solos de tres áreas de Restinga. 11. Dinamica de
substancias húmicas, ferro e alumínio. Pesquisa Agropecuária Brasileira, Brasília, v.33,1921-1932.
Guitian, F., Carballas, T., 1968: Suelos de la zona húmeda española. IV. Podsoles. Analales de Edafología y Agrobiología,
XXVII, 747-781.
Guitián, F., Carballas, T., 1976: Técnicas de Análisis de Suelos. Ed. Pico Sacro, Santiago de Compostela, 288 p.
Gustafsson, J.P, Battacharya, P, Bain, o. C., Fraser, A R., McHardy, W J., 1995: Podzolisation mechanisms and the synthesis
of imogolite in northern Scandinavia. Geoderma, 66, 167-184.
Gustafsson, J.P., 1995: Modeling pH-dependent sulfate adsorption in the Bs horizons of podzolized soils. Journal of
Environmental Quality, 24, 882–888.
Gustafsson, J.P., Bhattacharya, P., Karltun, E., 1998a: Mineralogy of poorly crystalline aluminium phases in the B horizons of
podzols in southern Sweden. Applied Geochemistry, 14, 6, 707-718.
Gustafsson, J.P., Lumsdon, D.G., Simonsson, M., 1998b: Aluminium solubility characteristics of spodic B horizons containing
imogolite-type materials. Clay Mineralogy, 33, 77–85.
Gustafsson, J.P., Berggren, D., Simonsson, M., Zysset, M., Mulder, J., 2001: Aluminium solubility mechanisms in moderately
acid Bs horizons of podzolized soils. European Joumal of Soi! Science, 52, 655-665.
Hargrove, W.L., Thomas, G.W., 1981: Extraction of aluminum from aluminum-organic matter complexes. Soil Science
Society of America Journal, Madison, 45,153.
Hargrove, W.L., Thomas, G.W., 1984: Extraction of aluminum from aluminum-organic matter in relation to titratable acidity.
Soil Science Society of America Journal 48, 1458-1460.
Havlin, J.L., Tisdale, S.L., Beaton, Ld., Nelson, W.L., 2005: Soil fertility and fertilizers: an introduction to nutrient
management. En ed. Upple Side River: Pearson Educator, 515p .
Higashi, T., Ikeda, H., 1974: Dissolution of allophane by acid oxalate solution. Clay Science 4, 205-211.
Higashi, T., De Coninck, F., Gelaude, F., 1981: Characterization of some spodic horizons of the Campine Belgium with
dithionite-citrate, pyrophosphate and sodium hydroxidetetraborate. Geoderma, 25,131-142.
Holmgren, G.G.S., 1967. A rapid citrate-dithionite extractable iron procedure. Soil Science Society of America Proceedings.
31, 210–211.
Holzhey, C.S., Daniels, R.B., Gamble, E.E., 1975: Thick Bh horizons in the North Carolina Coastal Plain: II. Physical and
chemical properties and rates of organic additions from surface sources. Soil Science Society of America
Proceedings, 39,1182-1187.
Ilvesniemi, H., Giesler, R., van Hees, P.A.W., Magnusson, T, Melkerud, P.A., 2000: General description of the three
investigated podzolic sites and sampling techniques. Geoderma, 94, 109-122.
Inoue, l., Huang, M., 1986: Influence of selected organic ligands on the formation of allophane and imogolite. Soil Science
Society of America Journal, 50, 1623-1633.
Inoue, l., Huang, M., 1990: Perturbation of imogolite formation by humic substances. Soil Science Society of America
Journal, 54, 1490-1497.
ISSS Working Group RB, 1998: World Reference Base for Soil Resources: Atlas. ISRIC-FAO-ISSS-Acco, Leuven, The
Netherlands, 63.
IUSS-World Reference Base for Soil Resources. Working Group WRB 2007: World reference base for soil resources 2006:
World Soil Resources Reports 103, FAO, Rome.
Jansen, B., Nierop, K.G.J. y Verstraten, J.M. 2002: Infuence of pH and metal/carbon ratios on soluble organic complexation
of Fe II, Fe III and AI III in soil solutions determined by diffusive gradients in thin films. Analytica Chimica Acta, 454,
259-270.
Jansen, B., Mulder, J. y Verstraten, J.M., 2003: Organic complexation of Al and Fe in acidic soil solutions. Comparison of
DGT analyses with Model V and VI predictions. Analytica Chimica Acta, 498, 105-117.
62
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales, templadas y tropicales
Jansen, B., Nierop, K.G.J., Verstraten, J.M., 2003: Mobility of Fe II , Fe III and Al in acidic forest soils mediated by dissolved
organic maller: influence of solution pH and metal/organic carbon ratios. Geoderma, 113, 323-340.
Jansen, B., Nierop, K.G.J., Verstraten, J.M., 2004: Mobilization of dissolved organic matter, aluminium and iron in Podzol
eluvial horizons as affected by formation of metal-organic complexes and interactions with solid soil material.
European Journal of Soil Science, 55, 287-297.
Jansen, B., Nierop, K.G.J., Verstraten, J.M., 2005: Mechanisms controlling the mobility of dissolved organic matter,
aluminium and iron in Podzol B horizons. European Journal of Soil Science, 56, 537-550.
Jardine, P M, Weber, N. L., McCarthy, J. F. 1989: Mechanisms of dissolved carbon adsorption on soil. Soil Science Society of
America Journal, 53, 1378-1385.
Jeanroy, E., Guillet, B., 1981: The occurrence of suspended ferruginous particles in pyrophosphate extracts of some soil
horizons. Geoderma, 26, 95-106.
Johnson, M.G., McBride, M.B., 1989: Mineralogical and chemical characteristics of Adirondack Spodosols: Evidence for
para- and noncrystalline aluminosilicate minerals. Soil Science Society of America Journal. 53, 482-490.
Jones, O. L., Bassington, O. S., 1998: Sorption of organic acids in acid soils and its implications in the rhizosphere.
European Journal of Soil Science, 49, 447-455.
Juo, A.S.R. And Kamprath, E.J., 1979. Copper chloride as an extractant for estimating the potentially reactive aluminium
pool in acid soils. Soil Science Society of America Journal, 43, 35-38.
Kaiser, K., Zech, W., 1996: Defects in estimation of aluminum in humus complexes of podzolic soils by pyrophosphate
extraction. Soil Science, 161, 452-458.
Kamprath, E.J., 1970: Exchangeable Al as a criterion for liming leached mineral soils. Soil Science Society of America
Proceedings, 34, 252-254.
Karltun, E., Bain, D.C., Gustafsson, J.P., Mannerkoski, H., Murad, E., Wagner, U., Fraser, A.R., Mc Hardy, W.J., Melkerud, P.-
A., Starr, M., 2000: Surface reactivity of poorly ordered minerals in podzol B horizons. Geoderma, 94, 263-286.
Klaminder, J., Bindler, R., Laudon, H., Bishop, K., Emleryd, O., Renberg, I., 2006: Flux rates of atmospheric lead pollution
within soils of a small catchment in northern Sweden and their implications for future stream water quality.
Environmental Science and Technology, 40, 4639-4645.
Klinge, H., 1965: Podzol soils in the Amazon basin. European Journal of Soil Science, 16, 1, 95-103
Kodama, H., Wang, C., 1989: Distribution and characterization of noncrystalline inorganic components in Spodosols and
Spodosol-like soils. Soil Science Society of America Journal, 53, 526-534.
Kononova, M.M., Belchikova, N.P., 1970: Use of sodium pyrophosphate to separate and characterize organo-iron and
organo-aluminium compounds in soils. Pochvovedeniye, 6, 61-74.
Lin, C., Coleman, N.T., 1960: The measurement of exchangeable aluminium in soils and clays. Soil Science Society of
America Proceedings, 24, 444-446.
Lopes, J.M, Vidal-Torrado, P, Coelho, M.R., Martins, V.M., 2008: Influencia da idade nas substancias húmicas de horizontes
spódicos na planície costeira do Estado de Sao Paulo. In: Simpósio Internacional De Iniciaçao Científica, 16.
Piracicaba. ESALQ, 1 CD-ROM.
Lucas, Y., Chauvel, A., 1992: Soil formation in tropically weathered terrains. En Butt, C. R M., Zeegers, H. eds.: Handbook of
exploration geochemistry. Vol. 4, Regolith exploration geochemistry in tropical and subtropical terrains. Elsevier,
57-77.
Lundström, U.S., 1993: The role of organic acids in soil solution chemistry in a podzolized soil. Journal of Soil Science, 44,
121-133.
Lundström, U.S., van Breemen, N., Jongmans, A.G., 1995: Evidence for microbial decomposition of organic acids during
podzolization. European Journal of Soil Science, 46, 489-496.
Lundström, U.S., van Breemen, N., Bain, D., 2000: The podzolization process: a review. Geoderma, 94, 91-107.
Lundström, U.S., van Breemen, N., Bain, D.C., van Hees, P.A.W., Giesler, R., Gustafsson, J.P., Ilvesniemi, H., Karltun, E.,
Melkerud, P.A., Olsson, M., Riise, G., Wahlberg, O., Bergelin, A., Bishop, K., Finlay, R., Jongmans, A. G.,
Magnusson,T., Mannerkoski, H., Nordgren, A., Nyberg, L., Starr, M., Strand, L.T., 2000: Advances in understanding
the podzolization process resulting from a multidisciplinary study of three coniferous forest soils in the Nordic
countries. Geoderma, 94, 335– 353.
Macías, F., 1980: Características micromorfológicas de podsoles y suelos podsólicos de la zona húmeda española. Anales
de Edafología y Agrobiología, 39, 879-898.
63
Referencias bibliográficas
Macías, F., Fernández-Marcos, M.L., Chesworth, W., 1987: Transformations mineralogiques dans les Podzols et sols
podzoliques de la Galice (NW Espagne). En Podzols et Podzolisation. Ed. Righi, D. y Chauvel, A. AFES. 163-177.
Macías, F., García Paz, C., Silva Hermo, B., García-Rodeja, E., Taboada Rodríguez, T., 1988: Micromorfología y génesis de
podsoles y suelos podsólicos. Anales de Edafología y Agrobiología, 47, 431-474.
Macías, F., Calvo de Anta, R., 1992: Pedogeochemical characterization of the soils of Galicia NW Spain with respect to
lithological variations. Evidence of a transitional environment between temperate and subtropical humid domains.
Comptes-Rendus de l' Académie des Sciences, Paris, Série II, 315, 1803 -1810.
Mafra, A. L., Miklós, A.A.W., Volkoff, B., Melfi, A.J., 2002: Pedogênese numa seqüência Latossolo- Espodossolo na região
do Alto Rio Negro, Amazonas. Revista Brasileira de Ciência do Solo, 26, 2, 381-394.
Manley, E.P., Chesworth, W., Evans, L.J., 1987: The solution chemistry of podzolic soils from the eastern shield: a
thermodynamic interpretation of the mineral phases controlling soluble Al+3 and H4SiO4 . Journal of Soil Science,
38, 39 – 51.
Martínez Cortizas, A., 1996: Evolución de los suelos durante el Cuaternario reciente en las Sierras Septentrionales de
Galicia NW España. En Avances en la Reconstrucción Paleoambiental de las Áreas de Montaña Lucenses, A. Pérez
Alberti y A. Martínez Cortizas Eds. Diputación Provincial de Lugo, 137-161.
Martínez-Cortizas, A. M., Pérez-Alberti, A., 1999: Atlas Climático de Galicia. Consellería de Medio Ambiente, Xunta de
Galicia, 250p.
Martins, S.E., Rossi, L., Sampaio, P.S.P., Magenta, M.Ag, 2008: Caracterizaçao florística de comunidades vegetais de
restinga em Bertioga, SP, Brasil. Acta Botanica Brasilica, 22, 249-274.
Martins, V.M., 2009: Relação solo-relevo-substrato geológico na planície costeira de Bertioga SP. Tesis Doctoral. Escola
Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, Universidade de Sao Paulo.
Matus, F., Garrido, E., Sepúlveda, N., Cárcamo, I., Panichini, M., Zagal, E., 2008: Relationship between extractable Al and
organic C in volcanic soils of Chile. Geoderma, 148, 2, 15, 180-188.
McKeague, J. A, Day, J. H., 1966: Dithionite- and oxalate-extractable Fe and Al as aids in differentiating various classes of
soils. Canadian Journal of Soil Science. 46, 13-22.
McKeague, J.A., 1967: An Evaluation of 0.1 M pyrophosphate and pyrophosphate-ditionithe in comparison with oxalate as
extractants of the accumulation products in podzols and some other soils. Canadian Journal of Soil Science,
46,12-22.
McKeague, J.A., Brydon, J.E., Miles, N.M., 1971. Differentation of forms of extractable iron and aluminium in soils. Soil
Science Society of America Proceedings, 35, 33–38.
McKeague, J.A., Ross, G.J., Gamble,D.S., 1978. Properties, criteria of classification and genesis of Podzolic Soils in
Canada. En: W.C. Mahaney Ed.,Quaternary Soils, 27-60 Geo Abstracts, Norwich.
McKeague, J.A., Schuppli, P.A., 1982: Changes in concentration of iron and aluminum in pyrophosphate extracts of soil and
composition of sediment resulting from ultracentrifugation in relation to spodic horizon criteria. Soil Science,134,
265-270.
McKeague, J.A., de Connick, F., Franzmeier, D.P., 1983: Spodsols. En: Wilding, L.P., Smeck. N.E., Hall, G.F. Eds. ,
Pedogenesis and Soil Taxonomy. Elsevier, 217–252.
Mehra, O.P., Jackson, M.L., 1960: Iron oxide removal from soils and clays by a dithionite-citrate system buffered with sodium
bicarbonate. 7th National Conference Clays and Clay Minerals. 317-327.
Melo, M.R.F., Mantovani, W., 1994: Composição florística e estrutura fitssociológica da mata atlântica de encosta na Ilha do
Cardoso, Cananéia, SP, Brasil. Boletim do Instituto de Botânica, São Paulo, 9,107-158.
Moares Domínguez, C., Taboada Rodríguez, T., García-Rodeja, E., Martínez Cortizas, A., 1996: Tendencias de la
podsolización durante el Cuaternario reciente en áreas de montaña en Avances. En: La Reconstrucción
Paleoambiental de las Áreas de Montaña Lucenses, A. Pérez Alberti y A. Martínez Cortizas, Eds. Diputación
Provincial de Lugo, 121-135.
Moares Domínguez, C., 1997: Suelos policíclicos y su importancia en el estudio de la evolución edáfica en el NW peninsular,
Tesis Doctoral, Facultad de Biología, Universidad de Santiago de Compostela
Mokma, D.L., Buurman, P., 1982: Podzols and podzolization in temperate regions. ISM Monograph, vol. l. International Soil
Museum, Wageningen, The Netherlands. 126 p.
Mokma. L., 1983: New chemical criteria for defining the spodic horizon. Soil Science Society of America Journal, Madison,
47, 972-976.
64
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales, templadas y tropicales
Mokma, D. L., Yli-Halla, M., Lindqvist, K., 2004: Podzol formation in sandy soils of Finland. Geoderma, 120, 259-272.
Mossin, L., Mortensen, M,. Nornberg, P., 2002: Imogolite related to podzolization processes in Danish Podzols. Geoderma ,
109, 103-116.
Mulder, J., Stein, A., 1994: The solubility of aluminum in acidic forest soils: long-term changes due to acid deposition.
Geochimica et Cosmochimica Acta, 58, 85-94.
Nierop, K.G.J., Jansen, B., Verstraten, J.M., 2002: Dissolved organic matter, aluminium and iron interactions: precipitation
induced by metal/carbon ratio, pH and competition. Science of the Total Environment, 300, 201-211.
Nornberg, P., Sloth, L., Nielsen, K.N., 1993: Rapid changes of sandy soils caused by vegetation changes. Canadian Journal
of Soil Science, 73, 459- 468.
Nóvoa-Muñoz, J.C., Martínez-Cortizas, A, García-Rodeja, E., 2002: Influence of soil organic matter in aluminium solubility in
acidified A horizons of acid forest soils of Galicia (NW Spain). Biogeomon, Reading, England, UK.
Nóvoa-Muñoz, J.C., Ferro-Vázquez, C., Costa, M., Klaminder, J., Bindler, R., Martínez-Cortizas, A., 2006: Extended
aluminium fractionation in high-resolution sampled podzols. En Tendencias actuales de la Ciencia del Suelo,
Oates, K.M., Kamprath, E.J., 1983: Soil acidity and liming. II. Evaluation of using aluminum extracted by various chloride
salts for determining lime requirements. Soil Science Society of America Journal, 47,686-689.
Oates, KM., Kamprath, EJ., 1983a: Soil acidity and liming: 1. Effect of the extracting solution cation and acidity on the
remove of extractable aluminum from acid soils. Soil Science Society of America Journal 47, 686-689.
Oades, J.M., 1989: An introduction to organic matter in mineral soils. In: Dixon, J.R, Weed, S.R Eds., Minerals in Soil
Environments, 2nd ed. Soil Science Society of America, 89-159.
Parfitt, R.L., Childs, C.W., 1988: Estimation of forms of Fe and Al: a review, and analysis of contrasting soils by dissolution
and Mossbauer methods. Australian Journal of Soil Research, 26,121-144.
Parfitt, R.L, 1989: Optimum conditions for extraction of Al, Fe, and Si from soils with acid oxalate. Communications in Soil
Science and Plant Analysis, 20, 7, 801 - 816
Parfltt, R.L., Kimble, J.M., 1989: Conditions for formation of allophane in soils. Soil Science Society of America Journal, 53,
971-977.
Parga Pondal, I., Aleixandre, T., 1966. La arenisca ortocuarcítica del Gistral, Lugo. Notas y Comunicaciones del Instituto
Geológico y Minero de España. 87, 59-90.
Paterson, E., Clark, L., Birnie, C., 1993: Sequential selective dissolution of iron, aluminium, and silicon from soils.
Communication in Soil Science and Plant Analysis, 24, 2015-1023.
Peech, M., Alexander, L.T., Dean, L.A., Reed, J.F., 1947: Methods of Soil Analysis for Soil Fertility Investigations. U.S.
Department of Agriculture. Cir. 757.
Petaja-Ronkainen, A., Peuraniemi, V., Aario, R., 1992: On podzolization in glaciofluvial material in northern Finland. Ann.
Acad. Sci. Fenn., Ser. A3, Geol.-Geogr. 156.
Petersen, L., 1976: Podzols and podzolization. PhD thesis, Royal Veterinary and Agricultural University, Copenhagen.
Protz, R., Ross, G. J., Martini, l. P, Terasmae, J., 1984: Rate of Podzolic soil formation near Hudson Bay, Ontario. Canadian
Journal of Soil Science. 64, 31-49.
Righi, D., 1987: Microstructures des horizons B des sols podzolisés: influence de la texture et de la minéralogie de la roche-
mere. In: Righi, D., Chauvel, A. Eds., Podzols et Podzolisation. Institut National de la Recherche Agronomique, Paris,
107-116.
Righi, D., Lorphelin, L., 1987: The soils of a typical slope in the Himalayas Nepal: Their main characteristics and distribution.
Catena. 14, 533-551.
Riise, G., Van Hees, P., Lundström, O.S., Strand, L.T., 2000: Mobility of different size fractions of organic carbon, Al, Fe, Mn
and Si in podzols. Geoderma, 94, 237-247.
Santos, R.D., Lemos, R.E., Santos, H.G., Ker, J.C., Anjos, L.H.C., 2005: Manual de descriçao e coleta de solo no campo. 5.
ed. Visçosa: Sociedade Brasileira de Ciencia do Solo, 100p.
Sauer, D., Sponagel, H., Sommer, M., Giani, L., Jahn, R., Stahr, K., 2007: Review article - Podzol: Soil of the year 2007 - A
review on its genesis, occurrence, and functions. Journal of Plant Nutrition and Soil Science, 170, 581-597.
Sauer, D., Schülli-Maurer, l., Sperstad, R., Sorensen, R., Stahr, K., 2008: Podzol development with time in sandy beach
deposits in southern Norway. Journal of Plant Nutrition and Soil Science, 171, 483-497.
Schaetzl, R.J., Mokma, D.L., 1988: A numerical index of podzol and podzolic soil development. Physical Geography, 9, 232–
246.
65
Referencias bibliográficas
Schaetzl, R.J., 1990: Effects of tree-throw microtopography on the characteristics and genesis of Spodosols, Michigan. USA.
Catena, 17, 111-126.
Schaetzl, R.J., Isard, S.A., 1996: Regional-scale relationship between climate and strength of podzolisation in the Great
Lakes Region, North America. Catena, 28, 47–69
Schuppli, P.A., Ross, G.J.,Mckeague, J.A., 1983: The effective removal of suspended materials from pyrophosphate extracts
of soils from tropical and temperate regions. Soil Science Society of America Journal, 47,1026-1032.
Schwesig, D., Kalbitz, K., Matzner, E., 2003: Effects of aluminium on the mineralization of dissolved organic carbon derived
from forest floors. European Journal of Soil Science, 54, 311-322.
Shoji, S., Fujiwarwa, Y., Yamada, I., Saigusa, M., 1982: Chemistry and clay mineralogy of Ando soils, brown forest soils, and
podzoilc soils formed from recent Towada ashes, northeastern Japan. Soil Science. 133, 69-86.
Shoji, S., Fujiwara, Y., 1984: Active aluminum and iron in the humus horizons of andosols from northeastern Japan: their
forms, properties and significance in clay weathering. Soil Science, 137, 216-226.
Shuman, L.M., 1990: Comparison of exchangeable Al, extractable Al, and Al in soil fractions. Canadian Journal of Soil
Science, Ottawa, 70, 263-275.
Singleton, G.A., Lavkulish, L.M., 1987: A soil chronosequence on beach sands, Vancouver Island, British Colombia.
Canadian Journal of Soil Science. 67, 795–810.
Skjemstad, J. O., Waters, AG., Hanna, J. V., Oades, J. M., 1992: Genesis of Podzols on coastal dunes in southern
Queensland: IV. Nature of the organic fraction as seen by 13C nuclear magnetic resonance spectroscopy. Australian
Journal of Soil Research, 30, 667-681.
Skyllberg, U., Raulund-Rasmussen, K. and Borggaard, O. K., 2001: pH buffering in acidic soils developed under Picea abies
and Quercus robur: effects of soil organic matter, adsorbed cations and soil solution ionic strength. Biogeochemistry.
56, 51-74.
Soon, Y.K., 1993: Fractionation of extractable aluminum in acid soils: a review and a proposed procedure. Communications
in Soil Science and Plant Analysis, 24, 1683-1708.
Starr, M.R., 1991: Soil formation and fertility along a 5000 year chronosequence. In: Pulkkinen, E. Ed. Environmental
Geochemistry in Northern Europe. Geological Survey of Finland,99–104, Special Paper 9.
Steila, D., Pond, T.E., 1989: The Geography of Soils, Formation, Distribution, and Management. 2nd ed. Rowman and
Littlefield, Savage, NJ.
Suguio, K, Martin, L., 1976: Mecanismos de genese das planícies sedimentares quaternárias do litoral do Estado de Sao
Paulo. Congresso Brasileiro De Geologia, 29. Ouro Preto.: SBG, l, 295-305.
Suguio, K., Martin, L., 1978: Mapa geológico do litoral de Sao Paulo, Escala 1: 100.000. Folha de Bertioga, Sao Paulo,
Secretaria de Obras e Meio Ambiente / Departamento de Águas e Energia Elétrica.
Takahashi, T., Fukuoka, T., Dahlgren, R.A., 1995: Aluminum solubility and release rates from soil horizons dominated by
aluminum-humus complexes. Soil Science and Plant Nutrition 41, 119-131.
Takahashi, T., Dahlgren, R.A., 1998: Possible control of aluminum solubility by 1M KCI treatment in some soils dominated by
aluminum-humus complexes. Soil Science and Plant Nutrition 44, 43-51.
Tamm, O., 1920: Bodenstudien in der Nordschwedischen Nadelwaldregion, Medd. Statens Skogsförsöksanstalt, 17 : 49-300.
Taylor, R. M. and Schwertmann, U., 1978: The influence of aluminum on iron oxides, Part 1, The influence of Al on Fe oxide
formation from the FeII system. Clays and Clay Minerals, 26, 6, 373-383
Theng, B.K.G., Russell, M., Churchman, G.J., Parfitt, R.L., 1982: Surface properties of allophane, imogolite and halloysite.
Clays and Clay Minerals, 30, 143-149.
Ugolinl, F.C., 1968: Soil development and alder invasion in a recently deglaciated area of Glacier Bay, Alaska,115-140. In
J.M. Trappe el al., édit.. The Biology of Adler. United States Department of Agriculture, Forest Service, Corvallis, 292
Ugolini, F.C., Edmonds, R.L., 1983: Soil biology. En: Pedogenesis and Soil Taxonomy. I: Concepts and Interactions, L.P.
Wilding, N.E. Smeck y G.F. Hall, Eds. Elsevier,193–231.
Ugolini, F.C., Dahlgren, R. A., 1991: Weathering environments and occurrence of imogolite / allophane in selected Andosols
and Spodosols. Soil Science Society of America Journal, 55, 1166-1171.
Ugolini, F.C., Sletten, RS., 1991: The role of proton donors in pedogenesis as revealed by soil solution studies. Soil Science,
151, 59-75.
66
Capítulo 1: Movilización e inmovilización de Al y Fe en la podzolización bajo condiciones
boreales, templadas y tropicales
Urrutia, M., García-Rodeja, E., Macias, F., 1988: Aplicación de disoluciones no tamponadas para la extracción de aluminio
"activo" ligado a la materia orgánica en suelos ácidos de Galicia. Anales de Edafología y Agrobiología, 47,
1289-1301.
Urrutia, M., García-Rodeja, E., Macías, F., 1989: Determinación del pH en suelos de carga variables de Galicia. Anales de
Edafología y Agrobiología, 48, 219-228.
Urrutia, M., Macías, F., García-Rodeja, E., 1995: Evaluación del CuCl2 y del LaCl3 como extractantes de aluminio en suelos
ácidos de Galicia. Nova Acta Científica Compostelana 5, 173-182.
USDA- United States Department of Agriculture, 2006: Keys to Soil Taxonomy. 10th ed., Washington D.C.
van Breemen, N., Buurman, P., 2002: Soil formation. 2nd ed. Kluwer Acad. Publ., Dordrecht, the Netherlands.
van Hees, P.A.W Lundström, U.S., 2000: Equilibrium models of aluminium and iron complexation with different organic acids
in soil solution, Geoderma, 94, 2-4, 201-221.
van Hees, P.A.W., Lundstróm, U. S., Starr, M., Giesler, R., 2000: Factors influencing aluminum concentrations in soil solution
from Podzols. Geoderma, 94, 289-310.
van Hees, P.A.W., Lundström, U.S., Giesler, R., 2000: Low molecular weight organic acids and their Al-complexes in soil
solution-composition, distribution and seasonal variation in three podzolized soils. Geoderma, 94, 173-200.
Wada, K., Higashi, T., 1976. The categories of aluminum and iron humus complexes in Andosoils determined by selective
dissolution. Journal of Soil Science, 27, 357–368.
Wada, K., 1980: Mineralogical characteristics of Andisols. In: Theng, B.K. Ed.. Soil with variable charge. New Zealand: New
Zealand Society of Soil Science, 87-107.
Wada, S.I., 1987a. Critical evaluation of 1M KCI-extraction method for determining exchangeable Al ions in variable charge
soils. Soil Science and Plant Nutrition, 33, 153 -160.
Wada, S.I., 1987b. Adsorption of AI III on allophane, imogolite, goethite and non crystalline silica and the extractability of the
adsorbed AI III in 1M KCI solution. Soil Science and Plant Nutrition, 33, 487-491.
Wang, C., McKeague, J. A, Kodama, H., 1986: Pedogenic imogolite and soil environments: Case study of Spodosols in
Quebec, Canada. Soil Science Society of America Journal, 50, 711-718.
Weiss, D., Cheburkin, A.K., Shotyk, W., Gloor, M., 1998: Determination of Pb in the ash fraction of plants and peats using the
energy- dispersive miniprobe multielement analyser EMMA, Analyst, 123, 2097 – 2102.
Wilcken, H., Sorge, C., Schulten, H.L., 1997: Molecular composition and chemometric differentiation and classification of soil
organic matter in Podzol B-horizons. Geoderma, 76, 193–219.
Willis, K.J., Sumegi, P., Braun, M., Toth, A., 1995: The late Quaternary environmental history of Batorliget, N.E. Hungary.
Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 118, 25 – 47.
Willis, K.J., Braun, M., Sumegi, P., Toth, A., 1997: Does soil change cause vegetation change or vice versa? A temporal
perspective from Hungary. Ecology, 78, 740 – 750.
67
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles.
ÍNDICE
2.1 INTRODUCCIÓN 73
2.1.1 El plomo en la podzolizacion 73
2.1.2 El plomo como trazador de contaminación: composición isotópica. 74
2.1.3 Objetivos 76
2.2 MATERIAL Y MÉTODOS 77
2.2.1 Características generales de los suelos estudiados 77
2.2.2 Análisis químico 77
2.2.3 Composición isotópica 77
2.2.4 Cálculo de la cantidad de Pb de contaminación 78
2.2.5 Acumulación y factores de enriquecimiento 79
2.1 INTRODUCCIÓN
El plomo es quizás el metal traza más ampliamente distribuído en el medio ambiente (Galloway et al., 1982; Nriagu, 1996) y
es un componente traza característico de rocas, suelos, agua, plantas, animales y aire. Es un constituyente de más de 200
minerales, de los cuales sólo tres son lo suficientemente abundantes para formar depósitos minerales: galena (PbS),
anglesita (PbSO4), y cerusita (PbCO3). La galena se asocia a menudo con la esfalerita (ZnS), pirita (FeS2), calcopirita
(CuFeS2), y otras sales sulfurosas (May y McKinney 1981). De forma natural, el Pb se da principalmente como Pb2+. Puede
ser oxidado a Pb4+ sólo bajo condiciones fuertemente oxidantes, y existen pocos compuestos estables de Pb4+ salvo PbO2.
La solubilidad y biodisponibilidad del Pb aumenta en condiciones de acidez, con bajo contenido en materia orgánica, baja
cantidad de partículas en suspensión, bajas concentraciones de compuestos de Ca, Fe, Mn, Zn y Cd, y con el aumento de
temperatura en un rango de 0-40ºC. En medio acuoso, el Pb aparece en tres formas: soluble lábil (Pb2+, PbOH+, PbCO3),
soluble unido a coloides o en complejos estables, o como partículas. Las formas lábiles representan un parte significativa
del aporte de Pb procedente de deposición atmosférica, mientras que las partículas son comunes en zonas urbanas y
efluentes de minerías (Benes et al., 1985).
El ciclo biogeoquímico de este metal ha sido fuertemente modificado por las actividades humanas, mediante la emisión de
compuestos con Pb a partir de diversas fuentes. Los aspectos ecológicos y toxicológicos del Pb y sus compuestos en el
medio ambiente han sido extensamente estudiados (Wetmore, 1919; Nriagu,1978; Wong et al., 1978; Demayo et al., 1982).
Su papel en el medio y su toxicidad están ampliamente documentados (Nriagu, 1978). Todos los datos existentes muestran
efectos metabólicos y fisiológicos adversos en humanos, de hecho no existe una concentración de Pb por debajo de la cual
la exposición no resulte dañina (Goyer, 1986). Es tóxico para las especies animales en la mayor parte de sus formas
químicas y puede ser incorporado a los organismos por inhalación, ingestión, absorción dérmica y a través de la placenta.
Es un metal bioacumulativo que afecta a la conducta y a las funciones vascular, renal, hepática, nerviosa, inmunológica y
reproductiva. Además, es un agente mutágeno y teratógeno y tiene efectos carcinogénicos. En plantas, puede causar
inhibición del crecimiento, así como reducción de la tasa fotosintética, la mitosis y la absorción de agua (Demayo et al.,
1982).
El comportamiento geoquímico del plomo en los suelos es complejo y variable en función del clima, el tipo de materia
orgánica y el material de partida del suelo. Por lo tanto, distintos tipos de suelos tendrán distintos mecanismos de
movimiento y acumulación de Pb (Emmanuel, 2001). Es relativamente insoluble en sistemas edáficos y en la mayoría de los
ambientes está asociado a fases sólidas (Sauvé et al., 2000). Diversas investigaciones han demostrado la importancia de
los fosfatos para el control de la solubilidad del Pb y su migración en los suelos (Ruby et al., 1994; Nriagu, 1974). La
movilización de materia orgánica, tanto en formas solubles o como partículas, tiene también un rol importante en el control
de la solubilidad del Pb. Diversas investigaciones han sugerido un fuerte vínculo entre el movimiento de materia orgánica y
la migración vertical de Pb (Dorr y Munnich, 1989; Miller y Friedland, 1994; Dorr, 1995; Wang y Benoit, 1997). Por otra parte,
experimentos de laboratorio han sugerido que la adsorción del Pb a hidróxidos amorfos de Fe es la forma más eficiente de
mantener niveles bajos de Pb2+ en disolución (Sauvé et al., 2000).
La migración en profundidad de ácidos orgánicos desde la superficie del suelo es un importante proceso edafogenético,
especialmente en el caso de podzoles. En este tipo de suelos se considera que, acoplado al transporte de Fe y Al en los
horizontes eluviales, se produce el transporte de otros metales, concretamente de Pb, asociado a los compuestos orgánicos
(Tyler, 1981; Bergkvist, 1987; Dörr y Munnich,1991; Johansson et al., 1995; Wang y Benoit, 1996). La gran afinidad del Pb
por los compuestos quelantes liberados en la descomposición de la hojarasca produce inicialmente una acumulación de
este metal en la fracción orgánica, debido a su elevada electronegatividad (Johnson et al., 1982, Friedland y Johnson, 1985;
Tyler et al., 2005). Sauve et al. (2000) atribuyen este secuestro de Pb en la superficie del suelo a procesos de adsorción de
esfera interna y externa.
Según Wang y Benoit (1996), el transporte del Pb en podzoles ácídicos se caracteriza por una liberación relativamente lenta
de Pb en la superficie del suelo, seguida de un transporte más rápido en forma coloidal y/o formas solubles hasta el
horizonte B, donde es retenido. Este mecanismo de transporte de Pb no ha sido determinado de forma directa, pero muchas
investigaciones demuestran que la materia orgánica, tanto en suspensión como disuelta, puede adsorber Pb y sería la
responsable de su movilidad (Dorr y Munnich, 1989, 1991; Miller y Friedland, 1994; Wang y Benoit, 1997; Semlali et al.,
73
Introducción
2001; Tipping et al., 2003). En la medida en que el transporte de Pb está, en primera instancia, controlado por su unión a
coloides orgánicos (Miller y Friedland 1994), la naturaleza y tasa de descomposición de la materia orgánica en la superficie
del suelo es un factor importante en el movimiento del Pb. También su reactividad, en relación a otros adsorbentes de
metales, tales como óxidos de Fe es importante para el fraccionamiento del Pb. Además otros factores pueden afectar a la
tasa de transporte de Pb directa o indirectamente, como la temperatura, el pH, la deposición de N y el aporte de aniones y
cationes mediante precipitación húmeda o por deposición atmosférica.
La retención de Pb en los horizontes minerales se produce al precipitar junto con la materia orgánica o ser adsorbido a
fases minerales secundarias en los horizontes E/Bs/Bh (Miller y Friedland, 1994; Kaste et al., 2003; Friedland et al., 1992).
La concentración y acumulación de Pb en los distintos horizontes variará en función del contenido en el material de partida,
del aportado al sistema desde fuentes externas, de la velocidad de transporte del Pb desde la capa orgánica superficial
hacia mayores profundidades (Brown, 1962; Faure, 1986) y de la capacidad de retención del suelo, dependiendo del
contenido de materia orgánica y de (hidr)óxidos de Al, Fe y Mn (Ettler et al., 2005b).
El uso del suelo es también un factor modificador de la tasa de transporte de Pb (Brännvall et al., 2000). Un aumento de la
tasa de mineralización de la materia orgánica, por ejemplo por aireación del suelo o por un incremento de temperatura, o un
incendio que consuma la materia orgánica de la parte superficial del suelo, puede liberar el Pb retenido en la capa orgánica
y favorecer su desplazamiento.
Este mecanismo de transporte de Pb en podzoles tiene una gran relevancia desde el punto de vista ecológico, ya que
conducirá, ante una disminución en el aporte, a una limpieza de la capa orgánica superficial (Miller y Friendland, 1994;
Johnson et al., 1995; Wang y Benoit, 1997), retirando Pb de los centímetros superficiales del suelo (donde se desarrolla la
mayor parte de la actividad biológica microbiana, animal y vegetal) y reteniéndolo con tiempos de residencia muy elevados
en los horizontes minerales más profundos, con lo que se limita su liberación a las aguas.
Existe abundante literatura sobre la dinámica del Pb en podzoles y suelos podzólicos, principalmente en los países del norte
de Europa, debido a que este tipo de suelos son los que predominan en estas latitudes y a la problemática ambiental
provocada por el transporte de largo recorrido que convierte a la península escandinava y otros países nórdicos en diana de
la contaminación por deposición atmosférica desde hace siglos (Keinonen,1992, Puchelt et al., 1993; Grousset et al., 1994;
Bacon et al., 1996; Farmer et al., 1996; Moor et al., 1996; MacKenzie et al., 1997; Monna et al., 1997; Veron y Church, 1997
Shotyk et al., 1998). En el S de Europa, diversos autores (Guitián Ojea et al., 1992; Macías et al., 1993; Martínez Cortizas et
al., 1997, 2002, 2005; Chesworth et al., 1998; Peiteado et al., 2002; Kylander et al., 2008) han estudiado los contenidos de
metales pesados de interés ambiental y su distribución vertical en podzoles. En el hemisferio sur las investigaciones sobre
distribución del Pb en los suelos son más escasas, destacando las investigaciones sobre comportamiento geoquímico y
fraccionamiento de metales pesados de Guilherme et al., (2006) y Ribeiro Filho et al., (1999).
El conocimiento de la procedencia del Pb de un sistema edáfico es el primer paso para identificar procesos de
contaminación y riesgos ecológicos. En los suelos, el plomo puede encontrarse tanto en fases primarias (en los minerales
del material de partida) como secundarias (orgánicas o inorgánicas dependiendo de las condiciones de edafogénesis).
Puede también provenir de aportes externos, mediante deposición atmosférica, descomposición de la hojarasca o incluso
aporte desde las aguas freáticas en algunos casos. Tradicionalmente, las técnicas más utilizadas para trazar la procedencia
de los metales se basaron en el estudio de las concentraciones y su evaluación estadística (por ejemplo, por análisis de
componentes principales), y el uso de relaciones entre los distintos elementos, mediante factores de enriquecimiento
(Bollhofer y Rosman, 2000). Sin embargo, este enfoque puede ser equívoco, porque elementos diferentes pueden tener
diferentes procesos de fraccionamiento físico-químico y por lo tanto sus abundancias relativas pueden cambiar
significativamente durante los procesos de dispersión y durante la edafogénesis (Bollhofer y Rosman, 2000). El uso de
procedimientos de extracción química es otra de las aproximaciones a menudo utilizadas en los estudios de contaminación,
pero no permiten una evaluación de la procedencia del Pb, ni de la intensidad de la deposición de contaminantes, por que
las concentraciones de fondo son muy heterogéneas a consecuencia de los procesos naturales (Helland et al., 2002).
Las proporciones entre los isótopos estables de Pb pueden proporcionar información sobre su procedencia y la de otros
elementos sulfófilos. Por este motivo, en los últimos tiempos se ha generalizado el estudio de la composición isotópica del
Pb como una herramienta, complementaria al estudio de las concentraciones, para la determinación de las fuentes y para la
observación directa de la distribución y comportamiento en los suelos del Pb de deposición atmosférica.
74
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
El Pb está presente en el ambiente en forma de cuatro isótopos estables: 208Pb (52.4%), 206Pb (24.1%), 207Pb (22.1%) y
204Pb (1.4 %) y 27 isótopos radioactivos cuyos períodos de semidesintegración (t1/2) ocilan entre los 45 milisegundos
(181Pb) y los 1,53x107 años (205Pb) (Faure, 1986). Los isótopos radiactivos 210Pb (t1/2=22 años), 212Pb (t1/2=10 h) y 214Pb
(t1/2 =26.8 min) son frecuentemente utilizados como trazadores (e.g., Narbutt y Bilewicz, 1998; Sanchez-Cabeza et al.,
2007). Además, 210Pb ha sido ampliamente usado para la datación precisa de los últimos 150 años en sedimentos y
depósitos turbosos (Appleby y Oldfield, 1978, Vile et al., 2000; Shotyk et al., 1996). El 206Pb, 207Pb y 208Pb son isótopos
radiogénicos estables, producto del decaimiento del 238U, 235U y 232Th, respectivamente, mientras que 204Pb es no
radiogénico y el único isótopo estable primordial con una abundancia constante en la corteza terrestre a lo largo del tiempo
(Long, 1999; Faure, 1986). La abundancia de cada isótopo en una muestra, por lo tanto, depende estrictamente de la
concentración previa de Pb, U y Th y de los tiempos de decaimiento, es decir, la vida media de los isótopos de partida. La
composición isotópica del Pb se expresa frecuentemente en función de las relaciones entre sus isótopos estables: 206Pb/
204Pb, 208Pb/206Pb, 206Pb/207Pb. La normalización a 204Pb es la que provee una mayor diferenciación entre la composición
isotópica de distintos reservorios. Sin embargo la relación 206Pb/207Pb es la más utilizada debido a que se puede determinar
analíticamente con precisión y las abundancias de estos isótopos son relativamente altas. Debido a que el 235U tiene un
tiempo medio de vida considerablemente menor que el 238U (7.0 x 108 y 4.5 x 109 años, respectivamente), con el tiempo se
ha producido el decaimiento de una mayor fracción del primero que del segundo (Erel et al., 2001), dando lugar a una
relación 235U/238U de 1/138 en la actualidad. Así, durante los últimos 1000 millones de años, la cantidad de 207Pb ha
cambiado muy poco comparada con la de 206Pb, porque la mayoría del 235U ya ha decaído, mientras que el 238U presenta
todavía una gran abundancia. Como resultado de esto, la relación isotópica 206Pb/207Pb puede ser utilizada en lugar de
206Pb/204Pb en muestras que tienen baja cantidad de 204Pb en las que la relación 206Pb/204Pb es difícil de medir.
A diferencia de la mayoría de los metales pesados, el Pb de los suelos puede ser originado tanto por procesos naturales
como antrópicos. La detección de Pb de contaminación (es decir, alóctono) en un sistema edáfico se basa en la existencia
de diferencias significativas en la composición isotópica entre el que procede de la alteración del material de partida y el de
los contaminantes. En general, la composición isotópica del Pb en suelos no contaminados es más radiogénica (206Pb/204Pb
~18.5-19.5; Hansmann y Koppel, 2000) que la de suelos contaminados, debido a que el Pb que contienen es derivado de la
meteorización del material de partida y la composición isotópica está principalmente influenciada por el decaimiento del 238U
a 206Pb. La composición isotópica de las menas de Pb (con mayores relaciones Pb/U) refleja una composición menos
radiogénica (206Pb/204Pb ~16.0-18.5; Hansmann y Koppel, 2000). Los minerales de Pb de formación más temprana están
generalmente caracterizados por una baja relación 206Pb/207Pb (1.06-1.10), mientras que los más recientes contienen más
plomo originado por el decaimiento del U y del Th, y reflejan mayores relaciones 206Pb/207Pb (>1.18) (Farmer et al., 2000;
Bacon, 2002). Como consecuencia de estas diferencias, una adición de Pb alóctono a un sistema natural modificará las
relaciones isotópicas dependiendo de la proporción que representa el Pb de deposición y de la señal isotópica característica
de la fuente. Los diagramas de tres isótopos (por ejemplo 206Pb/207Pb vs. 208Pb/207Pb) y las gráficas de relaciones isotópicas
frente a concentración constituyen herramientas frecuentemente utilizadas para la identificación de las distintas fuentes de
Pb. Estas herramientas permiten reconocer con mayor precisión las fuentes en cada muestra (Bacon y Dinev, 2005; Monna
et al., 2000; Ettler et al., 2004). La contribución de cada fuente (natural y/o antrópica) al total del Pb de una muestra puede
ser calculada en los casos en que todas las fuentes potenciales estén bien caracterizadas y tengan relaciones isotópicas
específicas. Se han propuesto distintos modelos para estimar la contribución relativa de cada una de las fuentes (e.g.,
Monna et al., 1997; 2000a; Semlali et al., 2004). El más comúnmente utilizado es el modelo de mezcla simple, que permite
calcular la contribución aproximada de dos miembros finales (p. ej. Pb natural vs. Pb de contaminación) (Monna et al., 1997;
Emmanuel y Erel, 2002; Ettler et al., 2004; Hou et al., 2006).
Las relaciones cuantitativas entre los isótopos estables han sido empleadas en gran cantidad de estudios para identificar
contaminación (Keinonen,1992; Puchelt et al., 1993; Bacon et al., 1996; Farmer et al., 1996; Monna et al., 1997; Veron y
Church, 1997; Camarero et al., 1998; Martínez Cortizas et al., 1997, 2002; Shotyk et al., 1998; Bindler et al., 1999; Renberg
et al., 2001; Brännvall et al., 2001; Steinnes et al., 2005; Klaminder et al., 2006; Kylander et al., 2006). También han sido
ampliamente utilizadas para trazar la migración en profundidad del Pb de contaminación a través del suelo. (Puchelt et al.,
1993; Erel et al., 1990; Ettler et al., 2004, 2005b; Kylander et al., 2008). Erel et al., (1998) estimaron que la migracion de Pb
derivado de las gasolinas es de alrededor de 0.5 cm por año. Renberg et al., (2000), Bindler et al., (1999) y Klaminder et al.,
(2006) calcularon que el Pb depositado durante los últimos 4000 años ha penetrado hasta 60 cm en podzoles de Suecia.
Otros estudios relevantes sobre la distribución del Pb de contaminación utilizando la composición isotópica han sido
dirigidos hacia la determinación de la fecha de inicio de la contaminación por Pb, y la reconstrucción de la historia de la
75
Introducción
deposición atmosférica (Martínez-Cortizas et al., 2002; Kylander et al., 2005). Según estas investigaciones, en Europa la
relación 206Pb/207Pb del Pb de contaminación preindustrial, que incluye el Pb de las explotaciones mineras Greco-Romanas
y Medievales en Europa, y el carbón, es de 1.16-1.19 (Martínez Cortizas et al., 2002; Kylander et al., 2005). El Pb de la
contaminación actual, procedente de procesos industriales y gasolinas tiene una relación 206Pb/207Pb de 1.15 (Hopper et al.,
1991; Rosman et al., 1998).
En el Hemisferio Sur los estudios sobre composición isotópica del Pb son menos abundantes, quizás debido a que
aproximadamente el 85% de las emisiones industriales globales han sido introducidas a la atmósfera en el Hemisferio Norte
(Schaule y Patterson, 1981; Pacyna y Graedel, 1995). El tiempo medio de intercambio inter-hemisferios es
aproximadamente un año (Junge, 1974; Levin y Hessheimer,1996), y dado que el tiempo medio de residencia en la
atmósfera es de unas dos semanas (Settle y Patterson, 1991), se considera que las emisiones del Hemisferio Norte no
tienen influencia en la composición isotópica del Hemisferio Sur. Se han llevado a cabo investigaciones en hielos Antárticos,
abarcando el período 1840-1990, que muestran evidencias de contaminación por Pb desde 1880 (Rosman et al., 1994). A
partir de 1890 la relación 206Pb/207Pb disminuyó de forma significativa, probablemente debido a la contribución de la minería,
metalurgia y combustión de carbón en Australia, o al tráfico marítimo. Los valores de la relación 206Pb/207Pb durante los años
cuarenta y cincuenta del pasado siglo (1.145-1.200) sugieren una disminución de las emisiones en esta zona,
probablemente ligada a un descenso en el tráfico marítimo debido a la apertura del canal de Panamá. En los años ochenta,
el Pb detectado es menos radiogénico, como consecuencia del uso de gasolinas con Pb en el Hemisferio Sur, combinado
con el incremento de la minería. En Brasil, los estudios de isótopos de Pb son escasos y han tenido como objeto la
contaminación a escala local en zonas urbanas o próximas a focos de emisión importantes (Aily, 2001). No obstante, existen
algunos estudios reseñables que emplean la señal isotópica de los aerosoles en Brasil, Argentina y Chile (Bollhofer y
Rosman 2000), y comparan la variariación isotópica de la atmósfera en los dos hemisferios (Bollhofer y Rosman, 2000;
2002). Más recientemente, se han llevado a cabo investigaciones usando isótopos en depósitos sedimentarios holocenos
(Rio de Janeiro-Brasil, Geraldes et al., 2006).
La composición isotópica también se ha venido utilizando en estudios sobre fraccionamiento y especiación de Pb. Por
ejemplo, Teutsch et al., (2001) encontraron que la mayor parte del Pb de contaminación en suelos de los márgenes de
carreteras en Israel se asocia principalmente a carbonatos y óxidos de Fe. Emmanuel y Erel (2002) utilizaron distintas
extracciones secuenciales para el análisis de la composición isotópica de distintas fracciones de suelo, y observaron que el
Pb de contaminación se encuentra unido principalmente a materia orgánica, mientras que el Pb propio del suelo (geogénico)
se halla sobre todo en silicatos. Otras aproximaciones son las que utilizan relaciones isotópicas para caracterizar las
fracciones químicas más fácilmente extraíbles, por ejemplo mediante EDTA (Komárek et al., 2006), HNO3 (Hansmann y
Köppel, 2000; Teutsch et al., 2001; Kylander et al., 2008), HCl (Hou et al., 2006), etc.
2.1.3 Objetivos
El objetivo de este capítulo es caracterizar la dinámica del Pb en podzoles de tres localizaciones con diferentes condiciones
edafogenéticas: boreales en el N de Europa (Umeå, Suecia), templadas en el S de Europa (Galicia, España) y tropicales en
Sudamérica (Sao Paulo, Brasil), usando los siete podzoles muestreados con alta resolución descritos en el Capítulo 1.
Mediante el análisis de las correlaciones entre la concentración e inventarios de Pb en estos suelos, las distintas fracciones
de Fe y Al caracterizadas en el Capítulo 1, trataremos de reconocer los compuestos a los que se asocia el Pb (tanto
geogénico como de contaminación) y cuáles son los mecanismos de transporte y acumulación durante el proceso de
podzolización. Un segundo objetivo es averiguar la intensidad de la contaminación en cada una de las tres áreas y hasta
dónde ha penetrado el Pb de contaminación, en relación a los riesgos ecológicos potenciales. Para esto se analizarán la
composición isotópica del Pb en los siete suelos, tratando de establecer hasta qué profundidad ha sido transportado el Pb
procedente de la deposición atmosférica y mediante qué mecanismos y en qué horizontes es retenido, valiéndonos de la
diferente señal isotópica del Pb geogénico (presente en los minerales del suelo) y el de contaminación. Por último se tratará
de utilizar el Pb procedente de deposición atmosférica para determinar la aptitud de este metal como trazador del proceso
de transporte de metales y materia orgánica, es decir, de la podzolización, en estos tres ambientes.
76
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
La localización y concidiones genéticas de los siete suelos estudiados, así como sus principales rasgos morfológicos y
propiedades químicas se describen con detalle en el capítulo 1.
Previo a su análisis, las muestras de suelo fueron secadas al aire y tamizadas por una malla de 2 mm. Los procedimientos
analíticos utilizados en la caracterización química general, en el fraccionamiento de Al, Fe y Si y en el análisis de la
composición molecular de la materia orgánica se detallan en el Capítulo 1 del presente documento.
El contenido de Pb total de las muestras (PbXRF), así como el de Fe y Zr, se determinó en submuestras molidas en un
mortero de ágata (<0.05 mm) y homogeneizadas, mediante espectrometría de fluorescencia de dispersión de rayos X
(EDXRF). El Si y Al totales fueron determinados mediante espectrometría de fluorescencia de dispersión de rayos X
(EDXRF) bajo condiciones de vacío. Los límites de detección de esta técnica para los elementos que se analizan son 1 mg
kg-1 para el Pb, 0.5 mg kg-1 para el Zr, 0.01 mg kg-1 para el Fe, 0.1% para el Al y el Si. Las medidas se realizaron en la
RIAIDT- Universidad de Santiago de Compostela. Esta metodología se describe más detalladamente en el Capítulo 1, y su
aplicación en el análisis de elementos está descrita y discutida en Cheburkin y Shotyk (1996) y Weiss et al., (1998).
La composición elemental de la muestra calcinada (Pbcenizas, Fecenizas, Zrcenizas, Sicenizas y Alcenizas) se determinó mediante
EDXRF tras secar las muestras hasta peso constante (16 horas a 105ºC) y quemarlas en un horno mufla a 550º durante 6
horas, con el propósito de eliminar la materia orgánica de las muestras.
Se llevó a cabo la determinación de la concentración y composición isotópica del Pb en 115 muestras de las 170 descritas
en el Capítulo 1, mediante ICP-MS (Perkin-Elmer ELAN 6100), en el Department of Ecology and Environmental Science de
la Universidad de Umea (Suecia), tras digestión ácida (HNO3 + HClO4, 10:1 durante 2-5 horas a T >130ºC en recipientes de
teflón) de 0,1-1 g secos a 90ºC hasta peso constante. Las concentraciones de Pb se verificaron utilizando los estándares
multielementales certificados SPEX ICPMS-2 (SPEX CertiPrep Certified Reference materials) con una calibración de 10
puntos en un rango de 0.5-75 µg Kg–1 . El Pb detectado mediante este procedimiento se denota como PbICP.
Los valores obtenidos son menores que las concentraciones obtenidas mediante XRF (exceptuando los horizontes O). La
medida de la concentración de Pb mediante ICP-MS se realiza tras una digestión ácida que no libera Pb de las fracciones
minerales más resistentes. Por lo tanto, el Pb que medimos mediante este procedimiento es el actualmente disponible para
los procesos biogeoquímicos, y el que se encuentra todavía en los minerales pero, debido a la alterabilidad de éstos, puede
ser liberado con relativa facilidad mediante la acción de la meteorización, y tener importancia desde una perspectiva
ecológica y toxicológica. En cambio, mediante XRF se mide la cantidad de Pb total de la muestra, incluyendo el Pb
contenido en los minerales del material de partida que no han sido meteorizados. Por este motivo, en la discusión de
resultados acerca de la movilidad del Pb en la podzolización y sobre el Pb de contaminación, utilizaremos los datos
obtenidos mediante ICP-MS. En los cálculos de factores de enriquecimiento utilizamos los resultados de las medidas en
XRF, de tal forma que se tiene en cuenta la totalidad del Pb del suelo, incluido el de los minerales primarios. La correlación
entre ambas técnicas es muy elevada (r2=0.80), siendo el Pb determinado por XRF alrededor de un 22% mayor que el
determinado por ICPMS.
La espectrometría de masas, con plasma de acoplamiento inductivo como fuente de ionización (ICP-MS), se utiliza en los
estudios de isótopos de Pb, y permite una preparación y manejo sencillo de las muestras, y una introducción rápida y simple
de la sustancia a analizar en el espectrómetro, lo que resulta en una rápida obtención de resultados (Montaser, 1998). Cada
una de las masas que llega al detector es analizada para determinar su abundancia en la muestra. La exactitud y precisión
de los análisis con ICP-MS son 0.1-0.5% (Becker y Dietze, 2000) menores que con otras técnicas analíticas (TIMS) (Quétel
et al., 1997; Montaser, 1998). Esta limitación de ICP-MS es debida a la naturaleza inestable de la fuente de ionización y los
parámetros de análisis. Otro inconveniente es que las masas no se detectan de forma simultánea; lo que provoca una baja
precisión. Por lo tanto, es necesaria la introducción de métodos de corrección de la precisión de las medidas. Los métodos
77
Material y Métodos
para corregir el comportamiento de las masas individuales en un haz de iones para ICP-MS han sido descritos por diversos
autores (Woodhead et al., 1995; Thirlwall, 2000; 2001; Xie y Kerrich, 2002; Reuer et al., 2003; Baker et al., 2004; Weiss et
al., 2004). No existe un método definitivo, pero la corrección mediante el uso del material de referencia NIST 981 (Common
Lead Isotopic Standard) podría ser directamente aplicable a cualquier método de análisis de isótopos (Monna et al., 1998).
Para aplicaciones específicas podrían utilizarse otros estándares de isótopos de Pb (NIST 982 Equal-Atom Lead Isotopic
Standard; NIST 983 - Radiogenic Lead Isotopic Standard). Otra forma de corrección comúnmente usada para las medidas
de isótopos mediante ICP-MS se basa en la determinación de la relación 203Tl/205Tl (NIST 997 - Isotopic Standard for
Thallium) y el posterior cálculo del factor de discriminación de masas (Woodhead et al., 1995; Thirlwall, 2000; Xie y Kerrich,
2002; Reuer et al., 2003). Monna et al., (1998) recomiendan una corrección basada en la medida de un patrón de
composición isotópica conocida (por ejemplo NIST 981) cada 4 o 5 muestras y la corrección de la relación isotópica por
extrapolación.
En este estudio, los contenidos de los isótopos 204Pb, 206Pb y 207Pb fueron determinados utilizando tiempos de permanencia
de 50 ms y corregidos empíricamente mediante series de análisis del material de referencia NIST SRM 981
(fraccionamiento constante 0.1-0.4% por unidad de masa atómica). Los análisis de Pb fueron verificados mediante la
inclusión de dos materiales de referencia certificados (NIST 1571 e IAEA SL-1) y un material de referencia interno. El error
analítico es menor del 10% en la concentración de Pb y menor del 0.5% para las relación isotópica 206Pb/207Pb.
La cantidad de Pb de contaminación se calculó aplicando el modelo de mezcla simple, que permite estimar la contribución
aproximada de dos miembros finales (Pb natural vs. Pb de contaminación) (Monna et al., 1997; Emmanuel y Erel, 2002;
Ettler et al., 2004; Hou et al., 2006):
206Pb/207Pb
muestra-
206Pb/207Pb
natural
[Pbcont]= x [Pbmuestra] (Ec. 1)
206Pb/207Pb
cont -
206Pb/207Pb
natural
donde (206Pb/207Pb)A, (206Pb/207Pb)B son las composiciones isotópicas de los dos miembros finales (A, B); (206Pb/207Pb)m es
el resultado del valor tras la mezcla; PbA, PbB son las concentraciones de Pb en los dos miembros finales (A, B) y Pbm la
concentración en la mezcla. Estos valores estimados de las fuentes principales, fueron utilizados para realizar una
estimación de las aportaciones de cada fuente, aplicando el modelo de mezcla simple descrito a los tramos de profundidad
78
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
La acumulación (es decir, la cantidad acumulada por unidad de volumen, g dm-3) y los inventarios de Pb (la cantidad
acumulada por unidad de superficie, g m-2) se calcularon a partir de las concentraciones totales de Pb, usando las
densidades medidas para cada suelo. Para averiguar en qué muestras se está produciendo un aporte neto de Pb en
relación a la composición del material de partida se calculan factores de enriquecimiento. Esto nos permite identificar los
procesos que afectan al movimiento y acumulación del Pb, dado que la (virtualmente) única entrada de Pb al suelo es desde
la superficie. Los factores de enriquecimiento (EF) fueron calculados normalizando la relación Pb/Zr de cada muestra a la
relación Pb/Zr media de muestras seleccionadas para cada localización, utilizando la siguiente ecuación:
Para asignar los valores de fondo de cada sitio, se utilizaron las muestras del horizonte C de SVT-I (n=8) y las muestras de
los horizontes B/C y C (n=5) de ambos perfiles ACB para los suelos de las zonoas boreal y templada. Se seleccionaron
estas muestras para definir el valor de fondo por que presentan una relación relativamente constante, corresponden a una
parte del suelo no afectada por el proceso de podzolización, por lo que el Pb de contaminación no debe haber llegado hasta
esta profundidad, y es razonable asumir que no existen aportes por otras vías que no sea la deposición atmosférica. En el
caso de los suelos tropicles, se utilizó la media de los valores obtenidos para las muestras del horizonte C del suelo IC21,
debido a que, a pesar de que el origen hidromórfico de los tres suelos nos impide asegurar que no existe aporte en
profundidad, tampoco disponemos de datos sobre concentraciones de Pb para los sedimentos sobre los que se desarrollan.
Se utilizó el Zr para la normalización ya que se considera un elemento litogénico conservativo en este tipo de ambientes: es
muy poco soluble, inmóvil y hospedado en minerales resistentes a la alteración, además, no tiene utilidad biológica conocida
y no tiene fuentes antrópicas significativas..
79
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Las concentraciones de Pb lábil (PbICP) son un 51.1%±12.2 de las de plomo total (PbXRF) en los horizontes minerales, por lo
tanto, aproximadamente la mitad del plomo total se encontraría en formas no disponibles. No obstante, la variación con la
profundidad del Pb medido con ambas técnicas está correlacionada (r2=0.64).
Las concentraciones de PbICP del horizonte O son las más altas observadas, con valores de 5.6-51 mg kg-1 (mayores a las
detectadas mediante XRF, lo que puede ser debido a la heterogeneidad de las muestras, o a la menor sensibilidad de esta
técnica con respecto a ICP). Los valores máximos se dan, en los dos suelos, a 6 cm de profundidad, que en el suelo SVT-I
corresponde a la muestra más profunda del horizonte superficial, mientras que en SVT-II corresponde a la parte intermedia.
A partir de esta profundidad, las concentraciones disminuyen hasta concentraciones de 6.9-9.8 mg kg-1 en los horizontes E y
repuntan levemente en las muestras superiores del horizonte spódico de SVT-I (11.3 mg kg-1 a 18 cm de profundidad) y la
parte inferior del E en SVT-II (9.8 mg kg-1 a 28 cm de profundidad). Las concentraciones más bajas se dan en la base de
ambos suelos (3.4-4.7 mg kg-1). Estos valores son similares a los obtenidos por otros autores para suelos del norte de
Suecia (Brännvall et al., 2001; Klaminder et al., 2006). Los valores de concentración de PbXRF muestran también una
tendencia a disminuir con la profundidad, pero en éstos no se aprecia incremento en el horizonte spódico.
En la figura 2.1 se representa la variación vertical de las concentraciones de PbICP y PbXRF y las acumulaciones de PbICP en
estos suelos. La menor acumulación por unidad de volumen se da en los horizontes O (0.2-7.6 g dm-3) a pesar de tener las
mayores concentraciones, debido a su muy baja densidad. Los valores más altos de acumulación se dan en el horizonte
spódico de SVT-I (8.4-11.9 g dm-3) y en la parte más profunda del E en SVT-II, con valores de 8.9-12.7 g dm-3, disminuyendo
ligeramente con la profundidad hasta los valores mínimos en los horizontes B/C y C (4.7-7.6 g dm-3).
El inventario de Pb por horizontes es, en general, menor en SVT-I que en SVT-II. Los valores más bajos se dan en los
horizontes O (1.0 g m-2 en SVT-I y 2.1 g m-2 en SVT-II) y aumentan en los E (13.9 y 30.8 g m-2 en SVT-I y II
respectivamente) y en los spódicos, (38.7 g m-2 en SVT-I y 45.9 g m-2 en SVT-II). En el horizonte C, el inventario es mayor
en SVT-I (63.9 g m-2) que en SVT-II
(41.7 g m-2), pero hay que tener en
SVT-I
cuenta que en el primero se está
considerando un mayor espesor (50
cm, frente a 30 cm de SVT-II).
Los factores de enriquecimiento de
plomo (EF) con respecto al Zr se
muestran en la figura 2.2. Las
concentraciones de fondo son
[ P bXRF] = 1 2 . 6 ± 1 . 7 . m g k g-1 y
[Zr]=198.2±12.4 mg kg-1 (n=5), lo que
supone una relación de referencia Pb/
SVT-II
Zr=0.064. Estos valores son
comparables a los calculados para la
corteza continental por Wedephol
(1995). Los EF varían en un rango
entre 0.56-1.65, con valores por
debajo de la unidad, es decir,
empobrecimientos en las muestras
correspondientes a los horizontes E y
enriquecimientos en los horizontes
spódicos, aunque la variación en
Figura 2.1. Variación con la profundidad de la concentración Pb total (PbXRF en mg kg-1), Pb
profundidad es bastante errática. En extraíble en ácido (PbICP en mg kg-1), y Pb acumulado (Pbacum en g dm-3) de los suelos
los horizontes O los valores de EF son SVT-I y SVT-II.
81
Resultados y discusión
82
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
muestra total, con una disminución progresiva en el contenido de Pb por debajo del horizonte O hasta los horizontes
spódicos, aunque no tienen relación estadística significativa. Además, las muestras calcinadas están más enriquecidas en
Pb que las muestras sin calcinar, con factores de enriquecimiento con relación al Zr mayores (incremento medio de
0.39±0.21). Por lo tanto, la pérdida de materia orgánica provocó un aumento en el contenido de Pb con respecto al Zr, lo
que indica, o bien que el Pb en estos suelos no se encuentra asociado a materia orgánica, o que, aunque parte del Pb en
estos suelos está asociado a materia orgánica, éste permanece en las cenizas tras la combustión. En este último caso, al
menos una parte del Pb de los compuestos orgánicos debería haber sido volatilizado durante la combustión, dado que a
partir de una temperatura de 350ºC se produce volatilización de Pb de compuestos orgánicos (Verhulst y Buekens, 1996).
El secuestro de Pb por las fases inorgánicas inmóviles de Fe y Al en los horizontes E, produce, previsiblemente, una
disminución de la tasa de transporte y de la acumulación en los spódicos (Emmanuel y Erel, 2002). Las concentraciones
máximas de PbICP de los horizontes minerales se encuentran en el horizonte spódico en SVT-I y en la parte más profunda
del horizonte E en SVT-II, aunque la profundidad es mayor en este último. Esto puede deberse a que el horizonte E de SVT-
II tiene mayor espesor, con lo que los aportes de Pb desde la superficie no han alcanzado todavía el horizonte spódico, en
el que la retención de Pb se prolonga en el tiempo. Puede ser también a consecuencia del mayor contenido en materia
orgánica del spódico de SVT-II, que produce un efecto de dilución en la concentración del Pb, dado que éste se encuentra
principalmente retenido en los compuestos inorgánicos.
Los resultados obtenidos, son, por lo tanto, coherentes con los mecanismos de podzolización propuestos para estos suelos
en el Capítulo 1, que implican un movimiento de metales unidos a compuestos orgánicos en los horizontes superficiales,
seguido de una precipitación de compuestos inorgánicos en los spódicos tras la descomposición de los complejos
organometálicos. El Pb migraría asociado a la materia orgánica y, tras su descomposición, seria adsorbido a las superficies
minerales (oxihidróxidos de Fe y A, y materiales alofánicos) en los horizontes spódicos y en menor proporción en los E.
Las concentraciones de plomo lábil (PbICP) son, de media, un 30.5%±18.2 de las de plomo total (PbXRF) en ambos suelos, y
están altamente correlacionadas (r2=0.87). Esto quiere decir que la mayor parte del plomo se encuentra todavía en los
minerales primarios. Las concentraciones de PbICP son bajas (2.3-22.5 mg kg-1) (figura 2.3) con los valores más altos en los
horizontes spódicos (22.5 mg kg-1 y 19.7 mg
kg-1 en ACB-I y II, respectivamente) y en los
ACB-I
horizontes A (9.4-15.0 mg kg-1 en ACB-I y
5.2-7.2 mg kg-1 en ACB-II) y los valores
mínimos en los horizontes E (2.8-3.8 mg
kg-1). Las diferencias en el contenido de
PbICP en los horizontes A entre ACB-I y
ACB-II coinciden con un mayor contenido
en C en el horizonte superficial de ACB-I
que en el de ACB-II. Además, el horizonte
A de ACB-I tiene mayor espesor, lo que
según Kaste et al., (2006) está relacionado ACB-II
con la velocidad de liberación de Pb hacia
el horizonte mineral subyacente. El
contenido de PbICP del horizonte C se
considera el valor de fondo del material de
partida (10.2 mg kg-1). En ACB-II este valor
de fondo es mayor que en ACB-I, con un
rango de 13.3-18.3 mg kg-1.
La acumulación de PbICP por unidad de
volumen es baja en la parte superior de
Figura 2.3. Variación con la profundidad de la concentración Pb total (PbXRF en mg kg-1),
ambos suelos: 7.2±3.7 g dm-3 en las Pb extraíble en ácido (PbICP en mg kg-1), y Pb acumulado (Pbacum en g/dm3) de los
muestras de los horizontes A y 4.2±1.0 g suelos ACB-I y ACB-II.
dm-3 en las de los E. Los valores máximos
83
Resultados y discusión
se dan en los horizontes spódicos con medias de 17.2±3.2 g dm-3, sobre unos valores en la base del suelo de 12.0±4.4 g
kg-1. La mayor parte del Pb acumulado se encuentra en los horizontes subsuperficiales, particularmente en los spódicos
(89.1 g m-2 en ACB-I y 83 g m-2 en ACB-II) y cantidades relativamente elevadas en el BC y C de ACB-II (53.3 g m-2).
Los factores de enriquecimiento calculados con respecto al Zr se muestran en la figura 2.4. Las concentraciones de fondo
son [PbXRF]= 14.2±2.4 mg kg-1 y [Zr]= 324±20 mg kg-1 (n=5), lo que supone una relación de referencia Pb/Zr= 0.044. Estos
valores son menores que los calculados para la corteza continental por Wedephol (1995). Los valores de EF están entre
0.22-3.60, con valores por debajo de la unidad, indicando empobrecimiento, en las muestras correspondientes a los
horizontes E de ambos suelos y A de ACB-II, y superiores a la unidad, indicando enriquecimiento, de hasta 3 veces y media
el valor de referencia en el horizonte spódico de ACB-I y 2.8 veces en ACB-II.
Hay una elevada correlación entre el C extraído con pirofosfato-Na y la concentración de PbICP en los horizontes A, E, Bh y
Bhs (r2=0.73, n=34). Esta relación sugiere que tanto la migración como la retención de Pb se encuentran acopladas al
transporte y acumulación de materia orgánica. Los compuestos de Fe parecen tener un papel importante en la dinámica del
Pb, pues las concentraciones de Pb están altamente correlacionadas con el Fe asociado a compuestos orgánicos (Fep)
(r2=0.86, función exponencial, n=49). También están correlacionadas con el Al extraído en LaCl3 y CuCl2 para las muestras
de los horizontes A, E, Bh y Bhs (r2=0.70 y r2=0.74, respectivamente; n=34). Además, los EF están correlacionados con el
Fep y los compuestos organoalumínicos de baja estabilidad (Fep; r2=0.63 y AlLa-Alk; r2=0.69).
Las concentraciones de Pb (Pbcenizas) en las muestras calcinadas están correlaciondas con la concentración de Pb en la
muestra total (r2=0.81). Los factores de enriquecimiento (EFcenizas) tienen una variación similar al de los EF de la muestra
total, con enriquecimientos en los horizontes spódicos (EFcenizas= 1.5-2.1) y empobrecimientos en los horizontes E (EFcenizas<
0.53). La figura 2.4 representa la variación con la profundidad de los EF de la muestra total y la muestra calcinada. El
coeficiente de correlación entre ambos es r2=0.65 y la pendiente de la recta de regresión de 0,67, lo que indica que la
eliminación de la materia orgánica de las muestras conlleva una disminución media del enriquecimiento de Pb en un 33%.
Esto demostraría que una parte del Pb está ligado a la materia orgánica y se pierde durante la combustión. Para cuantificar
la disminución del enriquecimiento mediante
la calcinación en cada muestra, eliminamos
al enriquecimiento total la tendencia
producida por el enriquecimiento en las
cenizas, mediante la formula: ACB-I
EFcal=EFbulk-(0.6728*EFcenizas)
84
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
porque está asociado a compuestos inorgánicos. Con los datos de que disponemos no podemos discriminar cuánto Pb de
las cenizas corresponde a Pb de la fracción inorgánica, y cuánto al asociado a compuestos orgánicos que se quedan tras la
combustión.
El plomo lábil en estos suelos (PbICP) representa el 71.2%±18.9 del Pb total (PbXRF), lo que puede deberse a que el material
original tuviera inicialmente concentraciones bajas o a que gran parte de los minerales primarios que lo contenían ya han
sido meteorizados, y el Pb ha pasado a fases secudarias o ha sido lixiviado. El material de partida de origen sedimentario
marino y las condiciones extremas de meteorización en la zona tropical, hacen que las dos posibilidades sean verosímiles.
Ambas medidas están correlacionadas (r2=0.52, incrementando hasta r2=0.64 mediante una función de regresión
exponencial). En los podzoles tropicales estudiados existen evidencias de transporte y acumulación en profundidad, con
una distribución del Pb coherente con los mecanismo de eluviación en los horizontes E y de acumulación en los spódicos.
Las concentraciones de PbICP son muy bajas (entre 0.2 y 6.0 mg kg-1) (figura 2.5). Los valores más altos de los horizontes A
se dan en las muestras
superficiales (1.7-1.9 mg kg-1) y
disminuyen con la profundidad BG6
hasta las concentraciones
mínimas de cada perfil en los
horizontes E (con valores
inferiores a 1.1 mg kg-1 en BG6,
a 0.7 mg kg-1 en BG11 y a 1.5
m g k g-1 e n I C 2 1 ) . L o s
contenidos máximos se
encuentran en los horizontes
spódicos y los horizontes
endurecidos de tipo ortstein (Bh,
Bhm, Bms, Bs) con valores de BG11
2.5-5.7 mg kg-1 y 4.9-5.3 mg kg-1
en los horizontes Bh y Bhm de
BG6, de 2.2 en el Bh de BG11 y
entre 3.1-4.6 mg kg-1 en el
spódico de IC21. Las
concentraciones en las
muestras de los horizontes C
son de 1.7-2.3 mg kg-1 y se
consideran los valores típicos
del material de partida de los
suelos. IC21
Las mayores acumulaciones de
PbICP se dan en los horizontes
spódicos de los tres suelos, con
valores más altos en BG6
(3.5-6.4 g dm-3) e IC21 (4.6-7.0
g dm-3) que en BG11 (1.1-3.3 g
dm-3). E los horizontes A y E la
acumulación es menor (0.3-2.1
g dm-3), con acumulaciones
decrecientes con el aumento
de la profundidad en BG6 y Figura 2.5. Variación con la profundidad de la concentración Pb total (PbXRF en mg kg-1), Pb extraíble en
ácido (PbICP en mg kg-1), y Pb acumulado (Pbacum en g dm-3) de los suelos BG6, BG11 y IC21.
BG11, y ligeramente crecientes
85
Resultados y discusión
86
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
El plomo en los suelos que estudiamos procede tanto del material de partida
como de aportes externos al sistema edáfico. Cada una de las fuentes de Pb
tiene una composición isotópica característica que permite, en ocasiones,
discriminarla de las otras y su uso como trazador durante el transporte y la
acumulación del Pb.
En los suelos SVT-I y SVT-II la composición isotópica del material de partida Figura 2.7. Variación vertical de la relación
206Pb/207Pb, en los suelos SVT-I y SVT-II. La
tiene una relación Pb/ Pb =1.876±0.175 (n=5). Este se considera el valor de
206 207
composición altamente radiogénica del Pb
la relación previo a cualquier aporte externo y se calculó utilizando las muestras en la base de ambos suelos posibilita una
discriminación efectiva entre el Pb
del horizonte C de SVT-I. La gran desviación estándar que tiene es provocada geogénico y el de contaminación.
por la heterogeneidad del material de partida, condicionada por su origen glaciar.
Se utilizaron estas
muestras en el cálculo de la composición isotópica natural
debido a que no parecen estar afectadas ni por el proceso de
podzolización, ni por aportes en profundidad de Pb alóctono
(por ejemplo desde la capa freática). Este valor de referencia
fuertemente radiogénico, nos permite diferenciar con claridad
el Pb geogénico del de contaminación, que tiene
normalmente relaciones isotópicas 206Pb/207Pb mucho más
bajas. La figura 2.7 representa la variación de la relación
isotópica 206Pb/207Pb frente a la profundidad. Los valores son
bajos en los horizontes superficiales e incrementan
progresivamente hasta 60 cm de profundidad, donde se
estabilizan en torno a valores similares a los del material de
partida. Esta variación sugiere un aporte de Pb desde la
superficie, con composición isotópica menos radiogénica que
Figura 2.8: Relación entre la composición isotópica (representada
por la relación Pb/ Pb) y la concentración de Pb extraíble en
206 207 la del material de partida, seguido de su transporte vertical.
ácido (PbICP) de los suelos SVT-I y II. La composición isotópica de En los horizontes O, los valores de la relación 206Pb/207Pb son
las muestras de los horizontes O ( ) es independiente de la
concentración de Pb. En las muestra de los horizontes E ( ) y los más bajos en ambos suelos y muy homogéneos, con un
spódicos ( ), la relación 206Pb/207Pb es más baja cuanto mayor es valor medio de 1,158±0.008, similar a la composición
la cantidadd e Pb. Las muestras de los horizontes B/C y C ( )
tienen relaciones 206Pb/207Pb muy radiogénicas e independientes isotópica media estimada para el Pb de gasolinas (Brown,
de la concentración. 1962; Sugden et al., 1993; Farmer et al., 1999). La variación
87
Resultados y discusión
y más lentamente entre esta profundidad y 60 cm. En general hacia una composición más radiogénica desde las muestras
ambos suelos, la muestra en la que se da el cambio de de los horizontes O ( ) hasta las de los los horizontes B/C y C ( ),
aunque se detectan dos pendientes distintas, formadas por los
pendiente tiene una composición isotópica más horzontes O y E ( ) y otra por los spódicos ( ) y los horizontes B/C y
radiogénica (206Pb/207Pb=1.637 y 1.601 en SVT-I y II C.
88
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Figura 2.10: Variación vertical de la profundidad de la relación isotópica es dependiente de la adición de Pb con una
relación 206Pb/207Pb, en los suelos ACB-I y
ACB-II. La composición isotópica del Pb señal isotópica distinta a la del material de partida. La disminución de la relación en
apenas varía desde la parte inferior de los estas muestras es resultante de la mezcla del Pb litogénico con el de deposición
horizontes E hasta la base de ambos
suelos.
atmosférica, que tiene una relación 206Pb/207Pb más baja que la del material original.
Además, los factores de enriquecimiento calculados utilizando la relación Pb/Zr de la
muestra total está relacionada con la relación 206Pb/207Pb (r2=0.65, n=12). En los
horizontes Bh la relación isotópica ligeramente inferior a la del resto de las muestras de horizontes subsuperficiales
evidencia la existencia de ciertas cantidades de Pb menos radiogénico, que coincide con un aumento de la concentración
de PbICP. Esto sugiere que este horizonte tiene Pb que proviene de aportes desde la superficie, de forma coherente con el
A B
Figura 2.11. (A) Relación entre la composición isotópica (representada por la relación 206Pb/207Pb) y la concentración de Pb extraíble en ácido (PbICP) de
los suelos ACB-I y II. La composición isotópica de las muestras de las muestras de hojarasca ( ) y los horizontes A ( ) y las de la parte superior del E
( ) es menos radiogénica cuanto mayor es la concentración de Pb. En las muestra de la parte inferior de los horizontes E, spódicos ( ), B/C y C ( ), la
relación 206Pb/207Pb no varía con la cantidadd de Pb. (B) Representación de la composición isotópica del Pb mediante las relaciones entre sus tres
isótopos mayoritarios (206Pb, 207Pb y 208Pb). Se observa una tendencia de las muestras de hojarasca ( ) y de los horizontes A ( ) y E ( ) hacia una
composición progresivamente más radiogénica. Las muestras de los horizontes spódicos ( ) y los B/C y C ( ) se apartan de esta tendencia.
89
Resultados y discusión
A B
Figura 2.13. (A) Relación entre la composición isotópica (representada por la relación 206Pb/207Pb) y la concentración de Pb extraíble en ácido (PbICP) de
los suelos BG6, BG11 y IC21. La composición isotópica es independiente de la concentración de Pb en todas las muestras. Algunas muestras
correspondientes a horizonte E ( ) tienen una composición más radiogénica que las muestras de los horizontes A ( ), spódicos ( ), B y B/C ( ). (B)
Diagrama de tres isótopos (206Pb, 207Pb y 208Pb) que representa la composición isotópica del Pb de los suelos BG6, BG11 y IC21. Se observa una
tendencia general hacia una composición progresivamente más radiogénica, aunque las muestras de los horizontes E tienen una mayor dispersión que las
de los A, spódicos, B y B/C, y las cantidades más altas de 206Pb y 208Pb con respecto al isótopo 207Pb.
90
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
altas del perfil, y a su vez las concentraciones más bajas de Pb, parecen indicar que la variabilidad de su composición
isotópica debe responder a la extrema alteración del material de partida, mediante una diferenciación de reservorios
minerales como se discute más adelante.
91
Resultados y discusión
mezcla, debido a la gran diferencia entre la composición isotópica del Pb natural del de contaminación. Según Brännvall et
al., (2001), valores medios de relaciones isotópicas del Pb de contaminación entre 1.14 y 1.17 no cambian
significativamente los resultados, por lo que en estos suelos la estimacion mediante el modelo simple de mezcla se
considera válida para el cálculo del Pb de contaminación.
Aunque la variación de las relaciones isotópicas con la profundidad no evidencia indicios de contaminación por Pb de
fuentes diferentes, se sabe que la composición isotópica del Pb que se depositó en los suelos no fue costante a lo largo de
la historia de la contaminación atmosférica en el NW de España (Martínez Cortizas et al., 1997, 2002; Kylander et al., 2005,
2009). Un evento de aporte de Pb con una relación isotópica 206Pb/207Pb alta podría estar provocando que no fuese posible
discriminar el Pb de contaminación del Pb geogénico, con lo que se subestimaría la cantidad de Pb de contaminación.
Incluso, si la composición de la deposición fuese lo suficientemente radiogénica, podría producir un aumento de la relación
isotópica por encima de los valores del material de partida. Esta posibilidad se descarta recurriendo a los datos de
92
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
composición isotópica de las fuentes de contaminación a lo largo de la historia aportados por diversos autores en registros
turbosos, en sedimentos lacustres y en hielos polares (Hong et al., 1994, Shotyk et al., 1998; Martínez Cortizas et al., 1997;
2002; Brännvall et al., 2001), en los que no se encuentra ningún dato de composición isotópica de la deposición superior al
valor del material de partida de los suelos ACB. Otra posibilidad es que durante cierto período de tiempo la cantidad de Pb
que ha llegado al suelo haya disminuido, lo que produciría una mayor señal del Pb geogénico en la mezcla. De hecho, los
valores de las relaciones isotópicas del Pb obtenidos en turberas en el área de estudio de los ACB (Martínez Cortizas et al.,
2002; Kylander et al., 2005), muestran que la composición isotópica de Pb de la turba con una edad radiocarbónica
correspondiente a la época romana tenía una relación 206Pb/207Pb de 1.1821. En las correspondientes al período posterior a
la caída del Imperio Romano la relación aumentó (206Pb/207Pb =1.2236), en respuesta a una disminución en el aporte
atmosférico. Sin embargo, esta situación conlleva una correlación entre la relación isotópica 206Pb/207Pb y la concentración
de Pb, que no se observa en estas muestras del horizonte E. Por lo tanto, debe haber un mecanismo adicional que
modifique su composición isotópica. Nuestra hipótesis es que las relaciones isotópicas del Pb de los horizontes E reflejan la
composición isotópica del Pb contenido en los minerales más resistentes del material de partida, debido al lixiviado del Pb
procedende de los minerales alterables. Los minerales resistentes tendrían una composición isotópica más radiogénica que
la del material de partida en conjunto. En los horizontes spódicos, el modelo de mezcla simple indica presencia de Pb con
una relación isotópica de nuevo más baja que la del material de partida, que supone hasta un 14% del total en ACB-I y
hasta un 22% en ACB-II (que son, respectivamente un 13% y un 49% del Pb de contaminación de todo el suelo). Sin
embargo, según la hipótesis expuesta en el párrafo anterior, al menos una parte de este Pb podría ser de origen geogénico,
originado mediante la meteorización más rápida de minerales más alterables con composición isotópica menos radiogénica.
Este posible mecanismo de diferenciación de reservorios se discutirá en detalle en el siguiente apartado. Por lo tanto, el
modelo de mezcla simple no parece ser una herramienta del todo adecuada. No obstante, es la mejor aproximación que
podemos obtener con los datos de que disponemos.
Las relaciones isotópicas 206Pb/207Pb en los dos suelos muestran una correlación inversa con la cantidad de Fe extraído con
pirofosfato en las muestras de los horizontes A y E (r2=0.75). Esto quiere decir que la relación isotópica de la muestras
disminuye en relación al aumento de la cantidad de complejos Fe-humus, lo que sugiere que el Pb de contaminación se
transporta fundamentalmente asociado a compuestos organometálicos de Fe. Tal y como se explica en el Capítulo 1, la
variación con la profundidad de los compuestos Fe-humus está relacionada con los complejos organoalumínicos de baja
estabilidad, al igual que las concentraciones de Pb, lo que reforzaría la hipótesis de que el Pb migra principalmente
asociado a este tipo de compuestos lábiles, como se indicó en el apartado anterior. En los horizontes Bs y Bw de estos
suelos se da una correlación alta (r2=0.78; n=16) entre el contenido de Fe en las muestras calcinadas y la relación 206Pb/
207Pb, lo que parece sugerir que se produce retención de Pb de contaminación ligada a compuestos minerales de Fe. Sauve
et al., (2000) y Kaste et al., (2003, 2006) demostraron la importancia de las fases inorgánicas de Fe en la retención de Pb de
contaminación en suelos templados.
La distribución con la
profundidad del Pb de BG6 BG1 IC21
contaminación en los
suelos de Brasil se
muestra en la figura 2.16.
Para el cálculo
consideramos como
composición isotópica de
fondo el valor de la relación
206P b /207P b d e l a s
93
Resultados y discusión
Sao Paulo por Aily (2001). Los resultados que obtenemos indican que prácticamente todo el Pb que se detecta en superficie
procede de deposición atmosférica en los suelos BG, con porcentajes sobre el PbICP rápidamente decrecientes con la
profundidad hasta ser indetectables en los horizontes E. En las muestras de los horizontes A y E de IC21 no se detecta Pb
antropogénico. En los horizontes spódicos de los tres suelos, la composición isotópica del Pb tiene una relación 206Pb/207Pb
más baja, que sugiere la presencia de Pb de contaminación, con porcentajes de hasta un 41% en BG6, un 60% en BG11 y
un 21% en IC21, sobre el Pb total. Los valores mas altos de las relaciones isotópicas se dan, por lo tanto, en los horizontes
E en los tres suelos, que presentan, a su vez, las concentraciones más bajas de Pb. Esto podría deberse a un aporte de Pb
de deposición atmosférica con una relación 206Pb/207Pb más alta que, debido al transporte, actualmente se detecta en los
horizontes E. Sin embargo, los valores de las relaciones isotópicas del Pb de estas muestras no están correlacionados con
la concentración de Pb, lo que sería esperable en el caso de ser Pb de contaminación. Por lo tanto, estos valores de la
relación 206Pb/207Pb en el horizonte E no parecen deberse a deposición atmosférica. Nuestra hipótesis es, al igual que en los
suelos ACB, que existe una limpieza del Pb de contaminación y del de los minerales alterables del horizonte E, debido a que
el transporte en éste es más rápido que la liberación en el horizonte A, y la señal isotópica que se detecta es la de los
minerales más resistentes del material de partida, que tendrían una señal isotópica 206Pb/207Pb más alta que la del conjunto
del material original. Esta interpretación explicaría también la composición isotópica de los horizontes B, en los que se
estaría produciendo la acumulación de este Pb, como se discute a continuación.
Las relaciones isotópicas de varias de las muestras de los horizontes E de los suelos de las zonas templada y tropical son
más altas que las calculadas para el material original. El ataque ácido con HCl-HNO3 que se utiliza para la medida por ICP-
MS de la composición isotópica, constituye una simulación acelerada del proceso de meteorización natural de las rocas.
Mediante este tratamiento se disuelve la mayor parte de los minerales alterables (i.e., sulfuros, carbonatos, óxidos, sulfatos;
Tessier et al., 1979). Por lo tanto, la disolución obtenida con este ataque ácido contiene el Pb unido a minerales fácilmente
solubles, tanto primarios como secundarios (además de pequeñas cantidades de Pb de los bordes de los silicatos más
resistentes). Si los minerales alterables del suelo tienen una relación isotópica diferente a la de los resistentes, la
composición isotópica de esta disolución dependerá de las proporciones y composición isotópica de ambos, que constituyen
fuentes distintas de Pb. La parte del material de partida que resiste a la meteorización verá modificada su composición
isotópica en la misma medida. Los datos de los que disponemos indican que las relaciones isotópicas obtenidas en las
muestras de los horizontes E de ACB y de los suelos de Brasil pueden deberse a la alteración diferencial de los minerales
del material de partida de los suelos, en cuya composición mineralógica habría más de un mineral susceptible de aportar
Pb, con relaciones isotópicas distintas (Erel et al., 1994; Chiaradia y Fontboté, 2003) y distinta resistencia a la
meteorización. Teutsch et al. (2001) también observaron la existencia de reservorios diferenciados de Pb lábil y no lábil en
suelos mediterráneos, cuyas diferencias isotópicas pueden tener origen en la presencia en el material de partida de
minerales altamente resistentes a la alteración que contienen Pb con una composición isotópica distinta a la del material de
partida total (Erel et al., 1994; Harlavan et al., 1998). Según Harlavan et al., (1998) este proceso resulta, con tiempo
suficiente, en perfiles isotópicamente homogéneos.
Según Chiaradia y Fontboté (2003), la composición isotópica de la fracción soluble en HCl-HNO3 de una roca en un
momento dado difiere de la fracción soluble en el momento de su formación, en función de la edad absoluta de la muestra,
del grado de meteorización que presenta y de la diferencia de edad entre la roca y las mineralizaciones que contenga. Estos
autores ponen de relieve una diferencia sistemática de las composiciones isotópicas del Pb de los minerales alterables y las
fracciones residuales, que esencialmente depende de la composición mineralógica de la roca. Tanto en los suelos ACB
como en los BG los procesos de alteración están muy favorecidos en relación a los suelos de la zona boreal, debido a las
temperaturas mas elevadas, sobre todo en los suelos tropicales. Además, en las dos áreas (templada y tropical) la
composición mineralógica del material de partida es muy pobre en minerales alterables, debido a su naturaleza. Estas
condiciones provocan una rápida desaparición de las especies alterables del suelo, que se meteorizan en primera instancia,
liberando el Pb que contienen. Los factores de enriquecimiento en los horizontes E son <0.5, en las dos localizaciones. Esto
significa que han perdido al menos la mitad del Pb que contenían originalmente. En el caso de los suelos ACB, el material
de partida es metamórfico (cuarcitas cuaternarias). Según Chiaradia y Fontboté (2003) las rocas de bajo grado de
metamorfismo tienen minerales alterables menos radiogénicos que sus fracciones residuales, lo que produciría la elevada
relación 206Pb/207Pb en el horizonte E, virtualmente libre de especies alterables y dominado casi completamente por formas
94
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
resistentes debido a la intensa meteorización que sufre. En los suelos de Brasil el material de partida es de origen
sedimentario, lo que implica que ya ha sufrido un proceso de alteración previo a su deposición y su contenido en minerales
alterables es muy bajo. Éstos últimos serían los minerales con la relación isotópica más baja, mientras que los más
resistentes a la alteración en medios podzólicos serían los que generarían la señal isotópica del horizonte E, más
radiogénica que la del material original (Erel et al., 1994; Chiaradia y Fontboté, 2003). Los datos de composición elemental
de estas muestras refuerzan estas interpretaciones, con porcentajes de Si muy elevados (>40% en BTG y >45% en ACB) y
capacidad de intercambio catiónico menor de 1 cmolckg-1 en los cinco suelos. La liberación de Pb por meteorización de
estos materiales resistentes sería muy escasa, lo que justificaría las concentraciones de Pb tan bajas encontradas en estos
horizontes. Según esta hipótesis, parte del Pb que contenía inicialmente el material de partida en los horizontes E ha sido
solubilizado y transportado hacia el horizonte spódico, produciendo un descenso de su relación isotópica. Por lo tanto, al
menos parte del Pb de estos horizontes no sería de contaminación, sino geogénico.
2.3.5 Retención en el horizonte superficial, velocidad de transporte y limpieza de los horizontes superficiales.
El Pb depositado en la superficie de los suelos es retenido en el horizonte superficial durante largos períodos de tiempo.
Algunos autores sostienen que el tiempo de residencia del Pb en esta capa superficial es de 220 años (Turner et al., 1985) o
de más de 500 (Friedland y Johnson 1985). Si estas estimaciones son correctas, las concentraciones de Pb en los
horizontes superficiales de suelos de ciertas áreas continuarían en aumento hasta niveles potencialmente tóxicos, a pesar
de reducciones sustanciales en la deposición atmosférica. Sin embargo, diversos estudios acerca de las tasas de reciclado
del Pb en los horizontes superficiales de suelos forestales boreales muestran tiempos de residencia más cortos. Bindler et
al., (1999) establecieron un rango de 36-111 años, en suelos forestales de Suecia, mientras que otros autores lo reducen
hasta 25-75 años (Johnson et al., 1995; Johnsson et al., 1995; Wang y Benoit, 1997).
Considerando estas estimaciones, todo el Pb de los horizontes O de los suelos SVT habría sido depositado en la segunda
mitad del s.XX, es decir, procedería principalmente de gasolinas y combustibles fósiles. La concentración y composición
isotópica de las muestras de los horizontes O de los perfiles SVT son coherentes con esta hipótesis: concentraciones de Pb
de hasta 50 mg kg-1 y relaciones 206Pb/207Pb bajas (1.14-1.16). Estos valores son similares a los encontrados por Bindler et
al., (1999) en suelos de la misma área. Las concentraciones de los horizontes O de ambos suelos tienen sus valores
máximos a 6 cm de profundidad, mientras que las muestras más superficiales tienen una concentración más baja, por
debajo de los valores del material de partida. Dado que el reciclado de Pb por las plantas y animales es muy limitado en
podzoles (Berthelsen et al., 1995; Alriksson, 1998), el mecanismo de transporte vertical de compuestos orgánicos y metales
durante la podzolización produce una limpieza del horizonte superficial ante aportes decrecientes de Pb por deposición
atmosférica (Bindler et al., 1999), como se ha venido produciendo en las últimas décadas. Este mecanismo de autolimpieza
fue documentado por diversos autores. Según Bindler et al., (1999), la concentración de Pb natural en la capa orgánica de
estos suelos, anterior a cualquier aporte antropogénico era hasta 1000 veces más baja que la actual. Estos autores
predicen que con la tasa de deposición atmosférica actual (0.1 µg cm-2 año-1), la concentración en la capa mor del suelo
(horizonte O) se estabilizará entre 10 y 45 mg kg-1. Para alcanzar concentraciones equivalentes a las que existían hace un
milenio, la deposición atmosférica debería reducirse en un 50% y el proceso de limpieza duraría entre 100 y 250 años.
El período de tiempo necesario para esta limpieza es variable en función de las características individuales de cada suelo.
El espesor del horizonte O, así como su cantidad de materia orgánica, tienen influencia en la velocidad de liberación de
compuestos hacia el suelo mineral, en tanto éste está relacionado con el tiempo medio de residencia de la materia orgánica.
Un mayor espesor conducirá a un tiempo de residencia del Pb en el horizonte O más elevado (Kaste et al., 2006), y
consecuentemente a una limpieza más lenta. Por lo tanto, se considera que la limpieza será más lenta en SVT-II que en
SVT-I. En los suelos de las zonas templada y tropical, la descomposición de la materia orgánica está más favorecida debido
a las altas temperaturas, y no se producen grandes acumulaciones orgánicas en superficie. La liberación de Pb en estos
horizontes A es más rápida que en los O boreales, en función de la tasa de descomposición.
Una mayor tasa de liberación de Pb implica que también el transporte ha de ser más rápido. La migración de Pb depende
de parámetros como el pH, el contenido de materia orgánica y su composición, la textura del suelo, temperatura y
precipitación. Los mecanismos de adsorción y precipitación, intercambio iónico y complejación orgánica ralentizan o incluso
impiden la migración de Pb en los suelos, siendo este último mecanismo el más importante (Miller y Friedland 1994; Erel et
al., 2002; Kaste et al., 2003, 2006). En los suelos SVT, la cantidad de complejos organometálicos en los horizontes
minerales es baja, lo que implica que la complejación de metales por los compuestos orgánicos no es muy elevada. En
95
Resultados y discusión
estos suelos el principal mecanismo de retención lo constituyen las superficies minerales secundarias, que precipitan debido
a la mineralización de los compuestos orgánicos. Estas fases inorgánicas son inmóviles, reteniendo Pb a profundidades
relativamente bajas. En los suelos ACB y BG, la complejación de metales y su precipitación por saturación de los grupos
funcionales o por adsorción a superficies minerales es el principal mecanismo de inmovilización de materia orgánica y, por
tanto, de Pb. Esta inmovilización se produce en el horizonte spódico, mientras que en los horizontes E los compuestos
orgánicos se mantienen solubles debido a relaciones metal/C bajas, que favorecen la movilidad de los compuestos
orgánicos, y a la escasez de superficies de adsorción (ver Capítulo 1). Por lo tanto, se concluye que el mecanismo de
limpieza será más efectivo en los suelos templados y tropicales que en los podzoles boreales. Las cantidades de Pb de
contaminación que se obtuvieron mediante el modelo de mezcla simple refuerzan esta hipótesis, aún teniendo en cuenta
que sólo tienen un valor orientativo debido a la imprecisión del cálculo, como se explicó anteriormente. Pero los resultados
también sugieren que un aumento de las tasas de descomposición y mineralización de la materia orgánica en las áreas
boreales, debida un hipotético aumento de las temperaturas, redundaría en una aceleración del proceso de autolimpieza.
La liberación rápida de Pb en los horizontes superficiales produce beneficios ecológicos inmediatos en estas capas del
suelo, en las que se desarrolla la mayor parte de la actividad biológica. Sin embargo, el transporte en profundidad del Pb
liberado puede eventualmente alcanzar los acuíferos subterráneos y consecuentemente generar riesgos ecológicos y de
salud pública. Actualmente hay controversia acerca de la inmediatez y magnitud de este riesgo. Algunos autores sugieren
que el Pb emitido durante la segunda mitad del s.XX puede llegar a los sistemas acuáticos a principios del sXXI (Miller y
Friedland, 1994). Otros estudios, sin embargo, sugieren que el riesgo es bajo, debido a que se produce una retención casi
completa de Pb en los suelos a largo plazo (Watmough et al., 2004; Wang y Benoit, 1996, 1997; Semlali et al., 2004).
En los horizontes minerales de podzoles los tiempos de residencia calculados para el Pb son muy elevados. En los
horizontes spódicos de suelos suecos, según las estimaciones de Klaminder et al. (2006), el Pb tiene un tiempo medio de
residencia de 2500 años, de acuerdo con lo encontrado por otros autores para el reciclado de la materia orgánica
(Trumbore, 2000). Durante la podzolización en los suelos boreales se produce la degradación de los compuestos orgánicos
lábiles que migran desde los horizontes superficiales hacia los spódicos (Capítulo 1). Los metales liberados en esta
descomposición precipitan en forma de compuestos minerales de bajo grado de orden, que constituyen superficies de
adsorción con alta afinidad por el Pb. Por lo tanto, el Pb es retenido por estos compuestos minerales inmóviles. En el suelo
SVT-I la capa freática se encuentra a una profundidad >100 cm y el Pb de contaminación se detecta hasta 60 cm de
profundidad. Las condiciones oxidantes facilitan que los compuestos inorgánicos de Fe y Al de bajo grado de orden sean
estables durante tiempos muy prolongados. Por lo tanto, la liberación de Pb de contaminación a las aguas subterréneas no
parece constituir un riesgo importante en este suelo. En SVT-II, debido a su posición topográfica, la capa freática puede
llegar a unos 50 cm de la superficie, en contacto con el Pb de contaminación que llegó al horizonte spódico. La hidromorfía
produce, potencialmente, la reducción del Fe, con la consiguiente disolución de los oxihidróxidos y la liberación del Pb
adsorbido. Este Pb puede pasar a las aguas en disolución, o ser readsorbido por los compuestos orgánicos. Este último
permanecerá retenido en el suelo en tanto las condiciones hidromorfas impidan la mineralización de la materia orgánica,
aumentando su tiempo de residencia. Por lo tanto, la liberación de Pb a las aguas se produciria de forma lenta y no
provocaría incrementos drásticos en las concentraciones de Pb en las aguas, de acuerdo con las observaciones de Wang
and Benoit (1996). Un drenaje más favorecido permitiría la descomposición de la materia orgánica, liberando el Pb que
contiene y produciendo una eventual contaminación.
En los suelos ACB, la acumulación en los spódicos se produce mediante la precipitación de compuestos orgánicos, que
tienen el principal papel de retención de Pb, si bien los compuestos minerales pueden contribuir también en cierta medida.
Son perfiles bien drenados, en los que la descomposición de la materia orgánica está limitada por la carencia de nutrientes.
Por lo tanto, el Pb se encuentra retenido eficientemente, con tiempos de permanencia muy elevados. Según Kylander et al.,
(2008) el tiempo de residencia de la materia orgánica en horizontes minerales de suelos de la misma zona es de hasta
20000 años. Un tiempo de residencia semejante en los horizontes spódicos de los suelos ACB implicaría una efectiva
retención del Pb y eliminaría el riesgo ambiental. Si, en cambio, se produjeran condiciones más favorables a los procesos
de descomposición de la materia orgánica, tanto por eventuales cambios de uso, por incendios o por cambio de las
condiciones edafogenéticas (por ejemplo, aumento de temperatura, cambio del régimen hídrico, etc.) podría producirse una
96
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
La tasa de transporte del plomo en los suelos es reflejo de algunos de los procesos edafogenéticos que se están
produciendo en ellos. Existen muchos datos sobre velocidades de transporte en suelos minerales. Dorr y Munnich (1991)
encontraron tasas de transporte entre 0.39 y 0.83 mm por año en suelos forestales en Europa, mientras que Erel et al.,
(1997, 1998) encuentran en suelos mediterráneos una tasa de 5 mm por año, y Miller y Friedland (1994) de 8.2 a 19.7 mm
por año en suelos forestales de Norteamérica.
En podzoles, la tasa de transporte es dependiente de la cantidad y composición de la materia orgánica, la de partículas
minerales adsorbentes (oxihidróxidos de Fe, principalmente) y otras condiciones, como el pH, que son las variables que
controlan la podzolización. Se sugiere que en los suelos que estudiamos, mediante la caracterización del transporte de Pb
en podzoles, y conociendo la cronología de la contaminación por deposición atmosférica a escalas largas de tiempo, se
puede estimar la velocidad de transporte del Pb de contaminación. Esta estimación nos informa acerca de la intensidad de
la podzolización, es decir, del avance del proceso edafogenético por unidad de tiempo. Esta aproximación supondría un
método indirecto de estimación de la edafogénesis en distintos ambientes.
Estudios de los flujos, tasas de acumulación, factores de enriquecimiento y relaciones isotópicas del Pb realizados en
Suecia sobre turberas localizadas en puntos alejados de focos de contaminación (Renberg et al., 1994, 2000, 2001, 2002;
Bränvall et al., 1997, 1999, 2001a; Rosman et al., 1998; Bindler et al., 1999, Klaminder et al., 2003) demuestran la
existencia de contaminación de largo recorrido, y establecen el inicio de ésta en Suecia hace 2600 años. En España
Martínez Cortizas et al., (1997) publicaron el primer registro de la deposición atmosférica de Pb, correspondiente a la
turbera ombrotrófica de Penido Vello, que se encuentra a pocos kilómetros de los perfiles que estudiamos en este trabajo.
Este registro mostró el inicio de la contaminación por Pb en esta zona hace al menos 2800 años y fue corroborado por
estudios posteriores (Martínez Cortizas et al., 2002) incluyendo la caracterización de la composición isotópica del Pb
(Kylander et al., 2005). En Sudamérica se asume que la contaminación de larga distancia era pequeña antes del uso
generalizado de las gasolinas con Pb (a partir de 1945) (Chow y Johnstone 1965; Eisenreich et al., 1986), si bien los
estudios de contaminación en hielos antárticos (Rosman et al., 1994) muestran indicios de aporte de Pb de contaminación
desde 1880.
Como norma general, los suelos en el Hemisferio Norte, especialmente en Europa, presentan Pb de contaminación a
mayores profundidades que en el Hemisferio Sur debido, según Steinnes y Friedland (2005), a que la contaminación en éste
último es más reciente. Sin embargo, en los suelos podzólicos el tiempo es sólo una de las variables que condicionan la
profundidad que alcanza el Pb de contaminación, y los mecanismos del proceso de podzolización influyen de forma
determinante. La existencia de una capa orgánica superficial y su espesor es un factor importante, ya que un horizonte O de
mucho espesor tiene más capacidad acumulativa de Pb que uno más delgado, por lo tanto en los suelos SVT la liberación
de Pb hacia el suelo mineral será más lenta que en los ACB y BG. El mecanismo concreto mediante el que avanza la
podzolización y los mecanismos de acumulación (compuestos orgánicos o inorgánicos, condiciones hidromorfas), son
también importantes. Y lo es también la cantidad de nutrientes y facilidad con la que se produce la descomposición
microbiana de la materia orgánica, que liberará el Pb retenido, permitiendo que continúe su migración.
En los podzoles SVT, el Pb de contaminación llega hasta 60-65 cm, lo que supone que el transporte en los suelos boreales
sería de 2.3-2.5 cm por siglo. En los suelos ACB, según el modelo simple de mezcla, el Pb de contaminación habría
97
Resultados y discusión
alcanzado 55-65 cm en ACB-I y 40-45 cm en ACB-II en los últimos 3000 años, lo que supondría una velocidad de transporte
de 1.9-2.3 cm por cada 100 años en ACB-I y de 1.4-1.6 en ACB-II. En los suelos BG se detecta Pb de contaminación a
grandes profundidades (de hasta 180 cm en BG6 y de 150 en BG11), y la historia de la contaminación es mucho más
reciente. La velocidad de transporte sería, por lo tanto, muy alta, de unos 75-90 cm cada 100 años. Por lo tanto, el
transporte se produciría a una velocidad similar en los podzoles de las zonas boreal y templada, mientras que la velocidad
de migración en los podzoles tropicales sería mucho mayor. Según estas estimaciones, en los suelos de las zonas boreal y
templada el Pb procedente de las actividades humanas en los dos últimos siglos, esto es, desde la revolución industrial, se
encontraría aún retenido en los horizontes superficiales; lo que coincide con los contenidos de Pb de estos horizontes, con
la curva de relaciones isotópicas y con los tiempos de residencia estimados para el Pb en los horizontes superficiales en
podzoles descritos por diversos autores (Miller et al., 1994; Johnson et al., 1995; Johnsson et al., 1995; Wang y Benoit,
1997; Klaminder et al., 2005). En los suelos tropicales, sin embargo, el Pb de contaminacion depositado de los últimos 200
años ya habría alcanzado los horizontes spódicos.
Si extrapolamos estos resultados al proceso de podzolización, el avance de la misma sería muy rápido en zonas tropicales,
con una tasa de eluviación de metales elevada, mientras que en los podzoles templados y boreales la formación de un
podzol sería más lenta. Las características morfológicas de los perfiles (potencia del suelo, desarrollo de los horizontes) que
estudiamos, así como las fechas estimadas de inicio de la edafogénesis para cada uno de ellos, concuerdan con esta
hipótesis.
Sin embargo, existen ciertas dificultades en la aplicación de esta aproximación. El desconocimiento de la composición
isotópica exacta de las distintas fuentes de Pb de contaminación y el tiempo de vigencia de cada una de ellas, aumentan la
incertidumbre de la estimación de la cantidad del Pb depositado y la profundidad que alcanza. Por otra parte, los efectos de
la meteorización, como se discute más arriba, modifican la composición isotópica de las muestras mediante una alteración
preferente de ciertos minerales. Es el caso de los suelos ACB y BG, en los que los minerales más alterables son los que
contienen Pb menos radiogénico, cuya migración puede producir una sobreestimación tanto de la cantidad de Pb
depositado como de la profundidad que alcanza debido al transporte durante la podzolización. El alcance de estas
incertidumbres se magnifica en los suelos BG, debido a sus bajas concentraciones de Pb. Otro inconveniente es que una
vez que el Pb de contaminación alcanza el horizonte spódico es retenido durante períodos de tiempo de varios miles de
años (Bindler et al., 1999; Klaminder et al., 2006), con lo que la profundidad a la que se encuentra deja de ser función del
tiempo. Además, a falta de datos directos acerca de la velocidad de transporte del Pb con respecto a la del Al y el Fe, la
extrapolación del método como estimación de la velocidad de la podzolización resulta especulativa.
No obstante, en contextos adecuados, este cálculo puede tener un valor orientativo acerca de la intensidad de la
podzolización, en la medida en que se demuestra que el transporte de Pb depende de los mismos mecanismos que
generan tanto la diferenciación de los horizontes como las propiedades diagnóstico en este tipo de suelos.
98
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
2.4 CONCLUSIONES
Parece demostrado que la distribución del Pb es consecuencia del proceso de podzolización, con los mecanismos
particulares de transporte y acumulación descritos en el Capítulo 1 para cada una de las áreas. Se encontró relación entre
el Pb (tanto en las concentraciones como en la acumulación, factores de enriquecimiento y relaciones isotópicas) con los
mecanismos particulares de la podzolización en los tres ambientes, lo que indica que el movimiento y acumulación del Pb
en podzoles es parejo al de los metales tradicionalmente estudiados en la podzolización (Fe y Al).
En los suelos boreales las concentraciones de Pb en los horizontes superficiales son más altas que en los suelos de las
zonas templada y tropical, debido a la magnitud de los aportes de Pb por deposición atmosférica, que ha sido mayor en esta
zona que en otras áreas de Europa (Amundsen et al., 1992, Steinnes et al., 1994) y que en el Hemisferio Sur (Steinnes y
Friedland, 2005). Además, las condiciones ambientales son menos favorables para la mineralización de la materia orgánica,
con lo que el Pb es más eficientemente retenido en el horizonte superficial. La materia orgánica es el agente transportador
en los tres ambientes, mientras que la retención de Pb se produce principalmente mediante adsorción a compuestos
inorgánicos en los suelos boreales y mediante precipitación de compuestos orgánicos en los templados y tropicales (aunque
no se descarta cierta influencia de los compuestos inorgánicos, tanto mediante la inmovilización de materia orgánica como
en la retención por adsorción directa de Pb en los suelos de la zona templada).
A consecuencia de estos mecanismos de retención, en los horizontes E de los suelos boreales los contenidos de Pb son
más altos que en los de las zonas templada y tropical, debido a que ralentizan el transporte hacia el spódico. En los
spódicos los contenidos más altos se dan en los suelos ACB, cuya edafogénesis está dominada casi absolutamente por la
migración y precipitación de compuestos orgánicos. Los podzoles tropicales son los que presentan menor cantidad de Pb en
todos sus horizontes, por la meteorización y mineralización extremas condicionadas por las condiciones ambientales, y el
Pb que se detecta se encuentra asociado a compuestos orgánicos.
Se sugiere un proceso de diferenciación de reservorios de Pb con distintas composiciones isotópicas, mediante el que en
suelos sometidos a una fuerte meteorización, o muy antiguos, en los que los minerales más alterables del suelo ya han sido
eliminados por completo, la relación isotópica que se expresa es la de los minerales resistentes, que será diferente a la del
material incial en función de la composición isotópica de los minerales primarios. El plomo liberado en este proceso puede
ser acumulado en horizontes más profundos, con la consiguiente modificación de la composición isotópica también en
éstos.
La podzolización produce una limpieza de los horizontes superficiales en todos los suelos, más efectiva en las zonas
templada y tropical que en la boreal, ya que la liberación y el transporte son más rápidos. El plomo transportado, con tiempo
suficiente, se acumula en el horizonte spódico con tiempos de residencia muy elevados, lo que evitará que se produzca la
contaminación de los sistemas acuáticos, al menos mientras el proceso de podzolización siga activo. Un cambio en las
condiciones ambientales, o en el uso del suelo, que provoque una mayor mineralización de la materia orgánica, puede
provocar la liberación de cantidades de Pb potencialmente tóxicas.
El estudio de la profundidad de migración del plomo de contaminación con respecto al tiempo nos puede informar acerca de
la intensidad del proceso de podzolización, si bien en casos de extrema meteorización y cuando el Pb de contaminación ha
alcanzado ya los horizontes spódicos los resultados deben ser interpretados con precaución.
99
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Aily, C.; 2001: Caracterizaçao isotópica de Pb na atmosfera: um exemplo da cidade de Sao Paulo. MSc Dissertation. Sao
Paulo: Instituto de Geociencias, Universidade de Sao Paulo. 76p.
Alloway, B.J.; 1990: Heavy metals in soils. Blackie and Son.
Alriksson, A.; 1998: Afforestation of farmland. Soil changes and uptake of heavy metals and nutrients by trees, PhD Thesis,
Swedish University of Agricultral Sciences, Uppsala.
Amundsen, C. E., Hanssen, J. E., Semb, A., Steinnes, E.; 1992: 1. Long-range atmospheric transport of trace elements to
southern Norway. Atmospheric Environment, 26, 7, 1309-1324.
Appleby, P.G., Oldfield, F.; 1978: The calculation of 210Pb dates assuming a constant rate of supply of unsupported 210Pb to
the sediment. Catena 5, 1–8.
Bacon, J.R, Jones, K.C., McGrath, S.P., Johnson, A.E.; 1996: Isotopic character of lead deposited from the atmosphere at a
grassland site in the United Kingdom since 1860. Environmental Science and Technology, 30, 2511-2518.
Bacon J.R.; 2002: Isotopic characterization of lead deposited 1989-2001 at two upland Scottish locations. Journal of
Environmental Monitoring, 4, 291-299.
Bacon, J.R., Dinev, N.S.; 2005: Isotopic characterization of lead in contaminated soils from the vicinity of a non-ferrous metal
smelter near Plovdiv, Bulgaria. Environmental Pollution, 134, 247-55.
Baker, J., Peale, D., Waight, T., Meyzen, Ch.; 2004: Pb isotopic analysis of standards and samples using a 206Pb/204Pb
double spike and Thallium to correct for mass bias with a double-focusing MC-ICP-MS. Chem Geol, 211, 275-303
Becker, J.S, Dielze, H.J.; 2000: Precise and accurate isotope ratio measurements by ICP MS. Fresenius' Journal Anal Chem,
368, 23-30.
Bergkvist, B.; 1987: Soil solution chemistry and metal budgets of spruce forest ecosystems in S. Sweden. Water Air Soil
Pollution 33, 131-154.
Berthelsen, B. O., Steinnes, E., Solberg, W. Jingsen, L.; 1995: Heavy metal concentrations in plants in relation to
atmospheric heavy metal deposition. Journal Environmental Quality 24, 1018–1026.
Bindler, R, Brännvall, M.L., Renberg, I., Emteryd, O., Grip, H.; 1999: Natural lead concentrations in pristine boreal forest soils
and past pollution trends: A reference for critical load models. Environmental Science and Technology, 33, 3362-3367.
Bollhofer, A., Rosman K.J.R.; 2000: Isotopic source signatures for atmospheric lead: the Southern Hemisphere. Geochimica
et Cosmochimica Acta, 64, 3251-3262.
Bollhofer, A., Rosman K.J.R.; 2001: Isotopic source signatures for atmospheric lead: the Northern Hemisphere. Geochimica
et Cosmochimica Acta, 65, 1727-1740.
Bollhofer, A., Rosman, K.J.R., 2002: The temporal stability in lead isotopic signatures at selected sites in the Southern and
Northern Hemispheres. Geochimica et Cosmochimica Acta, 66, 1375-1386.
Brännvall, M-L., Bindler, R., Emteryd, O., Nilsson, M., Renberg, l., 1997: Stable isotope and concentration records of
atmospheric lead pollution in peat and lake sediments in Sweden. Water, Air and Soil Pollution, 100, 243-252.
Brännvall, M-L., Bindler, R., Renberg, l., Emteryd, O., Bartnicki, j., Billstr6m, K.; 1999: The medieval metal industry was the
cradle of modern large-scale atmospheric lead pollution in northern Europe. Environmental Science and Technology, 33,
4391-4395.
Brännvall, M-L., Kurkkio, K., Bindler, R., Emleryd, O., Renberg, I.; 2001: The role of pollution versus natural geological
sources for lead enrichment in recent lake sediments and surface forest soils. Environmental Geology, 40, 1057-65.
Brännvall, M-L., Bindler, R., Emteryd, O. Renberg, I.; 2001a. Four thousand years of atmospheric lead pollution in northern
Europe: a summary from Swedish lake sediments. Journal of Paleolimnology, 25, 421–435.
Brännvall, M-L., Bindler, R., Emteryd, O. Renberg, I.; 2001b. Vertical distribution of atmospheric pollution lead in Swedish
boreal forest soils. Water Air Soil Pollution Focus, 1, 357–376.
Brown, J. S.; 1962: Ore leads and isotopes. Economic Geology, 57, 673–720.
Camarero, L., Masquet, P., Devos, W., Ani-Ragolta, I., Catalan, J., Moor, H. C., Pla, S., Sanchez- Cabeza, J.A.; 1998:
Historical variations in lead fluxes in the Pyrenees (Northeast Spain) from a dated lake sediment core. Water, Air, and
Soil Pollution, 105, 439–449.
Cheburkin, A.; Shotyk, W.; 1996: An energy-dispersive miniprobe multielement analyzer (EMMA) for direct analysis of Pb and
other trace elements in peats. Fres.]. Analytical Chemistry, 354, 688-691.
101
Referencias bibliográficas
Chesworth, W., García-Rodeja, E., Martínez Cortizas, A., Macías Vázquez, F.; 1998: Trace elements in podzols from
Northern Spain. Proceeding of the 16th International Congress of Soil Science, Montpellier, France. CD.
Chiaradia, M. y Fontboté, L.; 2003: Separate lead isotope analyses of leachate and residue rock fractions: implications for
metal source tracing in ore deposit studies. Mineralium Deposita, 38, 2, 185-195.
Chow, T.J., Johnstone, M. S.; 1965: Lead isotopes in gasoline and aerosols of Los Angeles basin, California. Science 147,
502-503.
Coelho, M.R.; 2008: Caracterização e gênese de Espodossolos da planície costeira do Estado de São Paulo. Tese
Doutorado. Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz.
De Coninck, F.; 1980: Major mechanisms in formation of spodic horizons. Geoderma, 24, 101-128.
Demayo, A.; Taylor, M.C.; Taylor, K.W.; Hodson, P.V.; Hammond, P.B.; 1982: Toxic effects of lead and lead compounds on
human health, aquatic life, wildlife plants, and livestock Critical Reviews in Environmental Science and Technology, 12, 4,
257 - 305.
Denaix, L.; Semlali, R. M.; Douay, F.; 2001: Dissolved and colloidal transport of Cd, Pb, and Zn in a silt loam soil affected by
atmospheric industrial deposition. Environmental Pollution, 113, 29.
Dörr, H., Munnich, K.O.; 1989: Downward movement of soil organic-matter and its influence on trace-element transport
(Pb210, Cs-137) in the soil. Radiocarbon, 31, 655-663.
Dörr, H., Munnich, K.O.; 1991: Lead and cesium transport in European forest soils. Water Air Soil Pollution, 57, 8, 809-818.
Dörr H.; 1995: Application of 210Pb in soils. Journal Paleolimnololgy, 13, 157–168.
Eisenreich, S. J., Metzer, N. A., Urban, N. R.; 1986: Response of atmospheric lead to decreased use of lead in gasoline.
Environmental Science and Technology, 20, 171–174.
Emmanuel S.; 2001: The effect of soil composition on lead partitioning in soils. M.Sc. thesis, The Hebrew University of
Jerusalem.
Emmanuel, S., Erel, Y.; 2002: Implications from concentrations and isotopic data for Pb partitioning processes in soils.
Geochimica et Cosmochimica Acta, 66, 2517-2527.
Erel, Y., Patterson, C., Scott, J.M., Morgan, J.J.; 1990: Transport of industrial lead in snow through soil to streamwater and
groundwater. Chemical Geology, 85, 383-392.
Erel, Y., Harlavan, Y., Blum J.D.; 1994: Lead isotope systematics of granitoid weathering. Geochimica et Cosmochimica Acta,
58, 23, 5299-5306.
Erel, Y., Veron, A., Halicz, L.; 1997: Tracing the transport of anthropogenic lead in the atmosphere and in soils using isotopic
ratios. Geochimica et Cosmochimica Acta, 61, 4495–4505.
Erel, Y.;1998: Mechanisms and velocities of anthropogenic Pb migration in Mediterranean soils. Environmental Res.: Sect. A,
78, 112–117.
Erel ,Y., Dubowski ,Y., Haliez, L., Erez, J., Kaufrnan, A.; 2001: Lead concentrations and isotopic ratios in the sediments of the
sea of Galilee. Environmental Science and Technology, 35, 292-299.
Erel, Y., Axelrad, T., Veran, A., Mahrer, Y., Katsafados, P., Dayan. U.; 2002: Transboundary atmospheric lead pollution.
Environmental Science and Technology, 36, 3230-3233.
Ettler, V., Mihaljevic, M., Komárek, M.; 2004: ICP-MS measurements of lead isotopic ratios in soils heavily contaminated by
lead smelting: tracing the sources of pollution. Analytical and Bioanalytical Chemistry, 378, 311-317.
Ettler, V.; Komárková, M.; Jehličk, J.; Coufal, P.; Hradil, D.; Machovič, V.; Delorm, F.; 2004: Leaching of lead metallurgical
slag in citric solutions: implications for disposal and weathering in soil Environments. Chemosphere, 57, 7, 567-577.
Ettler V, Vanék A, Mihaljevic M, Bezdicka P.; 2005b: Contrasting lead speciation in forest and tilled soils heavily polluted by
lead metallurgy. Chemosphere; 58,1449-1459.
Farmer, J.G., Eades, L.J., MaeKenzie, A.B., Kirika, A., Bailey-Watts, T.E.;1996: Stable lead isotope record of lead pollution in
Loch Lomond sediments since 1630 A.D. Environmental Science and Technology, 30, 3080-3083.
Farmer, J.G., Eades, L.J., Graham, M.; 1999: The lead content and isotopic composition of British coals and their
implications for past and present releases of lead to the UK Environment. Environmental Geochemical Health, 21,
257-272.
Farmer, J.G., Eades, L.J., Graham, M.C., Bacon, J.R.; 2000: The changing nature of the Pb-206/Pb-207 isotopic ratio of lead
in rainwater, atmospheric particulates, pine needles and leaded gasoline in Scotland, 1982-1998: Journal of
Environmental Monitoring, 2, 49-57.
Faure, G.; 1986: Principles of Isotope Geology, John Wiley y Sons, New York.
102
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Friedland, A.I, A.H. Johnson.; 1985: Lead distribution and fluxes in a high-elevation forest in northern vermont.
Environmental Quality, 14, 332-336.
Friedland, A.I, Craig, E.W., Miller, E.K., Herrick, G.T., Siccama, T.G., Johnson, A.H.; 1992: Decreasing lead levels in the
forest floor of the northeastern USA. Ambio, 21, 400-403.
Galloway, I.N., Thornton, I.D., Norton, S.A., Volchok, H.L., McLean. R.A.; 1982: Trace-metals in atmospheric deposition- a
review and assessment. Atmospheric Environment, 16, 1677-1700.
Geraldes, M.C, Paula, A.H., Godoy, J.M., Valeriano, C.M.; 2006: Pb isotope signatures of sediments from Guanabara Bay,
SE Brazil: evidence for multiple anthropogenic sources. Journal Geochem. Explor., 88, 1-3, 384-388.
Goyer, R.A.; 1986: Toxic effects of metals. In: Cassarett and Doull's Toxicology. The basic Science of poisons. Klaassen,
C.D., M.O Amdur, and J.Doull, (eds.) 3rd ed. McGraw-Hill, New York.
Grousset, F. E., Quétel, C. R., Thomas, B., Buat-Ménard, P., Donard, O. F. X., Bucher, A.; 1994: Transient Pb isotopic
signatures in the western European atmosphere. Environmental Science and Technology, 28, 1605–1608.
Guitián Ojea, F.; 1992: Atlas geoquímico de Galicia. Consellería de Industria e Comercio, Dirección Xeral de Industria, Xunta
de Galicia.
Hansmann, W., Koppel V.; 2000: Lead-isotopes as tracers of pollutants in soils. Chem. Geol. 171, 123-144.
Harlavan, Y., Erel, Y., Blum J.D.; 1998: Systematic changes in lead isotopic composition with soil age in glacial granitic
terrains. Geochimica et Cosmochimica Acta, 62, 33-46.
Helland, A., Áberg, G., Skei, J.; 2002: Source dependent behaviour of lead and organic matter in the Glomma estuary, SE
Norway: evidence from isotope ratios. Marine Chemistry, 78, 2-3, 149-169.
Hong, S.M., Candelone, I.P., Patterson, C.C., Boutron, C.F.; 1994: Greenland ice evidence of hemispheric lead pollution 2-
millennia ago by greek and roman civilizations. Science, 265, 1841-1843.
Hopper, J.F., Ross, H.B., Sturges, W.T., Barrie, L.A.; 1991: Regional source discrimination of atmospheric aerosols in Europe
using the isotopic composition of lead. Tellus B, 43B, 45–60.
Hou, X., Parent, M., Savard, M.M., Tassé, N., Bégin, C., Marion J.; 2006: Lead concentrations and isotope ratios in the
exchangeable fraction: tracing soil contamination near a copper smelter. Geochemistry: Exploration, Environment,
Analysis, 6, 229-36.
Jackson, E.P., Williams, P.L., Lanzirotti, A., Bertsch, P.M.; 2005: Evidence for biogenic pyromorphite formation by the
nematode Caenorhabditis elegans. Environmental Science and Technology, 39, 5620-5625.
Johansson, K., Andersson, A., Andersson, T.; 1995: Regional accumulation pattern of heavy metals in lake sediments and
forest soils in Sweden. The Science of the Total Environment, 160/161, 373-380.
Johnson, A.H., TG. Siccama, Friedland, A.I.; 1982: Spatial and temporal patterns of lead accumulation in the forest floor in
the northeastern United-States. Environmental Quality, 11, 577-580.
Johnson, C.E., TG. Siccama, C.T Driscoll, G.E. Likens, Moeller, R.E.; 1995: Changes in lead biogeochemistry in response to
decreasing atmospheric inputs. Ecol. Appl., 5, 813-822.
Junge, C.E.; 1974: Basic considerations about trace constituents in the atmosphere as related to the fate of global pollutants.
En Fate of Pollutants in the Air and Water Environments; Suffet, I. H., Ed.; Wiley: New York, 1977;Part I, pp 7-26.
Czeplak, G.; Junge, C. E. Adv. Geophys, 18B, 57.
Kaste, J.M., A.I Friedland, Sturup, S.; 2003: Using stable and radioactive isotopes to trace atmospherically deposited Pb in
montane forest soils. Environmental Science and Technology, 37, 3560-3567.
Kaste, J.M.; Bostick, B.C.; Friedland, A.J.; Schroth, A.W.; Siccama, T.G.; 2006: Fate and speciation of gasoline-derived lead
in organic horizons of the northeastern USA. Soil Science Society of America Journal, 70, 1688-1698.
Keinonen, M.; 1992: The isotopic composition of lead in man and the Environment in Finland 1966-1987: isotope ratios of
lead as indicators of pollutant source. Science of Total Environment, 113, 251–268.
Klaminder, J., Renberg, l., Bindler, R., Emteryd, O.; 2003: Isotopic trends and background fluxes of atmospheric lead in
Northern Europe: analyses of three ombrotrophic bogs from south Sweden. Global Biogeochemistry Cycles, 17,
1019-1029.
Klaminder, J., Bindler, R ., Emteryd, O., Renberg, I.; 2005: Uptake and recycling of lead by boreal forest plants: Quantitative
estimates from a site in northern Sweden. Geochimica et Cosmochimica Acta, 69, 2485-2496.
Klaminder, J., Bindler, R., Laudon, H., Bishop, K., Emleryd, O., Renberg, I.; 2006: Flux rates of atmospheric lead pollution
within soils of a small catchment in northem Sweden and their implications for future stream water quality. Environmental
Science and Technology, 40, 4639-4645.
103
Referencias bibliográficas
Klaminder, J., Renberg, l., Bindler, R., Appleby, P., Emteryd, O., Grip, H.; 2006: Residence time of lead in the mor layer of
boreal forest soils: estimates from North Sweden. Biogeochemistry, 78, 31-49.
Komárek, M., Chraslny, V., Ettler, V., Tluslos, P.; 2006: Evaluation of extraction/digestion techniques used lo determine lead
isotopic composition in forest soils. Analytical and Bioanalytical Chemistry, 385, 1109-1115.
Kylander, M.E., Weiss, D.J., Martinez Cortizas, A., Spiro, B., Garcia-Sanchez, R., Coles, B.J.; 2005: Refining the pre-
industrial atmospheric Pb isotope evolution curve in Europe using an 8000 year old peat care from NW Spain. Earth
Planetary Science Letters, 240, 467-485.
Kylander, M., Weiss, D., Peiteado Varela, E., Taboada Rodríguez, T., Martínez Cortizas, A., 2006: Archiving natural and
anthropogenic lead deposition in peatlands. In: Peatlands, Evolution and Records of Environmental and Climate
Changes, Developments in Earth Surface Processes and Landforms; Martini, I.P., Martínez Cortizas, A., Chesworth, W.
Eds., 9, 479–500.
Kylander, M.E., Martinez-Cortizas, A., Weiss, O.J., Rauch, S., 2008: Lead penetration and leaching in a complex temperate
soil profile. Environmental Science and Technology, 42, 3177-3184.
Kylander, M.E., Weiss, O.J., Kober, B., 2009: Two high resolution terrestrial records of atmospheric Pb deposition from New
Brunswick, Canada, and Loch Laxford, Scotland. The Science of the Total Environment, 407, 1644-1657.
Kylander, M., Klaminder, J., Bindler, R., Weiss, D.J.; 2010: Natural lead isotope variations in the atmosphere. Earth and
Planetary Science Letters, 290, 44–53
Levin, I., Hessheimer, V.;1996: Refining of atmospheric transport model entries by the globally observed passive tracer
distributions of 85 krypton and sulfur hexafluoride (SF6), Journal Geophysical Research, 101, 16745-16755.
Long, L.; 1999: Lead isotopes. En: Encyclopedia of Geochemistry; C.P. Marshall, R.W. Fairbridge, Eds. Kluwer Academic
Publishers.
Macías, F., Veiga Vila, A., Calvo de Anta, R.; 1993: Influencia del material geológico y detección de anomalías en el
contenido de metales pesados en horizontes superficiales de suelos de la Provincia de A Coruña. Cuadernos do
Laboratorio Xeolóxico de Laxe, 18, 317-323.
MacKenzie, A.B., Farmer, J.G., Sugden, C.L.; 1997: Isotopic evidence of the relative retention and mobility of lead and
radiocaesium in Scottish ombrotrophic peats. The Science of the Total Environment, 203, 115–127.
Martínez-Cortizas, A., Pontevedra-Pombal, X., Nóvoa, J. C., García-Rodeja, E. 1997: Four thousand years of atmospheric
Pb, Cd and Zn deposition recorded by the ombrotrophic peat bog of Penido Vello (Northwestern Spain) Water, Air, and
Soil Pollution 100, 387–403.
Martinez Cortizas, A.; Garcia-Rodeja, E.; Pontevedra Pombal, X.; Novoa Munoz, J.C.; Weiss, D.; Cheburkin, A.; 2002:
Atmospheric Pb deposition in Spain during the last 4600 years recorded by two ombrotrophic peat bogs and implications
for the use of peat as archive. The Science of the Total Environment, 292, 33-44.
Martinez Cortizas, A.; Mighall, T.; Pombal, X. P.; Munoz, J.C.. N.; Varela, E. P.; Rebolo, R. P.; 2005: Linking changes in
atmospheric dust deposition, vegetation change and human activities in northwest Spain during the last 5300 years.
Holocene, 15, 698-706.
May, T.W., McKinney, G.L.; 1981: Cadmium, lead, mercury, arsenic, and selenium concentrations in freshwater fish, 1976-77.
National Pesticide Monitoring Program. Pesticide Monitoring Journal, 15(1), 14-38.
Miller, E.K., Friedland, A.J.; 1994: Lead migration in forest soils: respons to changing atmospheric inputs. Environmental
Science and Technology, 28, 662–669.
Monna, F., Lancelot, J., Croudace, I.W., Cundy, A.B., Lewis, J.T.; 1997: Pb isotopic composition of airborne particulate
material from France and the southern United Kingdom: Implications for Pb pollution sources in urban areas.
Environmental Science and Technology, 31 (8), 2277–2286
Monna, F., Loizeau, J-L., Thomas, B.A., Guéguen, C., Favarger, P-Y.; 1998: Pb and Sr isotope measurements by inductively
coupled plasma-mass spectrometer: efficient time management for precision improvement. Spectrochimica Acta Part B:
Atomic Spectroscopy, 53, 9, 1317-1333.
Monna, F., Hamer, K., Lévéque, J., Saue,r M.; 2000: Lead isotopes as a reliable marker of early mining and smelting in the
Northem Harz province (Lower Saxony, Germany). Journal Geochemical Exploration, 68, 201-10.
Montaser, A. 1998: Inductively coupled plasma mass spectrometry. New York: Wiley-VCH
Moor, H.C, Schaller ,T., Sturm, M.; 1996: Recent changes in stable lead isotope ratios in sediments of lake Zug, Switzerland.
Environmental Science and Technology, 30, 2928-2933.
104
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Narbutt, J., Bilewicz, A.; 1998: Gamma emitting radiotracers Ra-224, Pb-212 and Bi-212 from natural thorium. Applied Radial
Isotopes, 49, 89-91.
Nriagu, J.O.; 1974: Lead orthophosphates. 4. Formation and stability in environment. Geochimica et Cosmochimica Acta,38,
887-898.
Nriagu, J.O.; 1978: The biogeochemistry of lead in the Environment. Biological effects. Elsevier/North-Holland Biomedical
Press.
Nriagu, J.O.; 1996: A history of global metal pollution. Science, 272, 223-224.
Pacyna, J.M.; Graedel T.E.; 1995: Atmospheric Emissions Inventories: Status and Prospects. Annual Review of Energy and
the Environment, 20, 265-300.
Pagé, F.; Guillet, B.; 1991: Formation of loose and cemented B horizons in Podzolic soils: evaluation of biological actions
from micromorphological features, C/N values and 14C datings. Canadian Journal of Soil Science, 71, 485-494.
Peiteado Varela, E; Piñeiro Rebolo, R; Martínez Cortizas, A; 2002: Distribución de algunos elementos mayores (K, Ca, Ti,
Fe) y traza (Ga, Rb, Sr, Y, Zr, Br) en dos suelos policíclicos podsólicos. Edafologia, 9 (1), 61-84.
Puchelt, H., Kramar, U., Cumming, G.L., Krstic, D., Nöltner, T.H., Schöttle, M., Schweikle, V.; 1993: Anthropogenic Pb
contaminations of soils, southwest Germany. Applied Geochemistry, 2, 71-73.
Quetel, C.R., Thomas, B., Donard, O.F.X., Grousset, F.E., 1997: Factorial optimization of data acquisition factors for lead
isotope ratio determination by inductively coupled plasma mass spectrometry. Spectrochimica Acta, B, 52, 177–187.
Renberg, l.; Wik-Persson, M.; Emteryd, O.; 1994: Pre-industrial atmospheric lead contamination detected in Swedish lake
sediments. Nature, 368, 323-326.
Renberg, l., Bindler, R., Brännvall, M-L., 2001: Using the historical atmospheric lead deposition record as a chronological
marker in sediment deposits in Europe. Holocene ,11, 511-516.
Renberg, I., Bränvall, M-L., Bindler, R., Emteryd, O.; 2002: Stable lead isotopes and lake sediments - a useful combination
for the study of atmospheric lead pollution history. The Science of the Total Environment; 292, 45-54.
Reuer, M.K., Boyle, E.A., Grant, B.C.; 2003: Lead isotope analysis of marine carbonates and seawater by multiple collector
ICP-MS. Chemical Geology; 200,137-153.
Ribeiro-Filho, M. R.; Siqueira, J. O.; Curi, N.; Simao, J. B. P.; 2001: Fracionamento e biodisponibilidade de metais pesados
em solo contaminado, incubado com materiais organicos e inorganicos. Revista Brasileira da Ciência do Solo, 25, 2,
495-507
Rosman K.J.R., Chisholm W., Boutron C.F., Candelone J.P., Patterson C.E.; 1994: Anthropogenic lead isotopes in Antarctica.
Geophysical Research Letters, 21 (24), 2669-2672.
Rosman, K.J.R., Ly, C., Steinnes, E., 1998: Spatial and temporal variation in isotopic composition of atmospheric lead in
Norwegian moss. Environmental Science and Technology, 32, 2542–2546.
Ruby, M.V., Davis, A. Nicholson, A.; 1994: In-situ formation of lead phosphates in soils as a method to immobilize lead.
Environmental Science and Technology, 28, 646–654.
Sanchez-Cabeza, J.A., Garcia-Talavera, M., Costa, E., Pena V., Garcia-Orellana, J., Masque, P.; 2007: Regional calibration
of erosion radiotracers (Pb-210 and Cs-137): atmospheric fluxes to soils (northern Spain). Environmental Science and
Technology, 41, 1324-1330.
Sauve, S.; McBride, M. Hendershot, W.; 1998: Soil solution speciation of lead(II): Effects of organic matter and pH. Soil
Science Society of America Journal, 62, 618–621.
Sauve, S., Martinez, C.E., McBride, M., Hendershot W.; 2000: Adsorption of free lead (Pb2+) by pedogenic oxides,
ferrihydrite, and leaf compost. Soil Science Society of America Journal, 1, 64, 595-599.
Schaule, B.K.,Patterson, C.C.; 1981: Lead concentrations in the Northeast Pacific: evidence for global anthropogenic
perturbations. Earth and Planetary Science Letters, 54, 97–116.
Schroth, A. W.; Bostick, B.C., Kaste, J.M., Friedland, A.J.; 2008: Lead sequestration and species redistribution during soil
organic matter decomposition. Environmental Science and Technology, 42, 3627–3633.
Semlali, R.M., van Oort, E., Denaix, L., Loubet, M.; 2001: Estimating distributions of endogenous and exogenous Pb in soils
by using Pb isotopic ratios. Environmental Science Technology, 35, 4180-4188.
Semlali, R.M., Dessogne, J.B., Monna, F., Bolte, J., Azimi, S., Navarro, N.; 2004: Modeling lead input and output in soils
using lead isotopic Geochemistry. Environmental Science TechnoIogy, 38, 1513-21.
Settle, D.M., Patterson, C.C., 1980: Lead in Albacore: guide to lead pollution in American. Science 207,1167–1176.
105
Referencias bibliográficas
Shotyk, W., Cheburkin, A.K., Appleby, P.G., Fankhauser, A., Kramers, J.D.; 1996: Two thousand years of atmospheric
arsenic, antimony and lead deposition recorded in an ombrotrophic peat bog profile in Jura Mountains, Swilzerland. Earth
and Planetary Science Letters, 145, 1-4, E1-E7.
Shotyk, W., Weiss, D., Appleby,G., Cheburkin, A. K., Frei, R., Gloor, M., Kramers, Journal D., Reese, S., Van der Knaap, W.
O.; 1998: History of Atmospheric Lead Deposition Since 12,370 14C yr BP from a Peat Bog, Jura Mountains,
Switzerland, Science, 281, 1635–1640.
Steinnes, E., Hanssen, J.E., Rambrek, J.P., Vogt, N. B.; 1994: Atmospheric deposition of trace elements in Norway: temporal
and spatial trends studied by moss analysis. Water Air and Soil Pollution, 74, 121-140.
Steinnes, E, Friedland, A.I; 2005: Lead migration in podzolic soils from Scandinavia and the United States of America.
Canadian Journal of Soil Science, 85, 291-294.
Steinnes, E., Sjpbakk, T.E., Donisa, C., Brännvall. M-L.; 2005: Quantification of pollutant lead in forest soils. Soil Science
Society of America Journal, 1, 69, 1399-1404.
Sugden. C.L.; 1993: Isotopic studies of the Environmental chemistry of lead. Edinburgh Research Archive. Materials and
Processes PhD thesis collection. http://hdl.handle.net/1842/294
Tessier, A., Campbell,G. C., Bisson, M.; 1979: Sequential extraction procedure for the speciation of particulate trace metals.
Analytical Chemistry, 51(7), 844–851.
Teutsch, N., Erel, Y., Halicz, L., Banin, A.; 2001: Distribution of natural and anthropogenic lead in Mediterranean soils.
Geochimica et Cosmochimica Acta, 65, 2853-2864.
Thirlwall, M.E.; 2000: Inter-Iaboratory and other errors in Pb isotope analysis investigated using a 208Pb/204Pb double
spike. Chemical Geology, 163, 299-322.
Thirlwall, M.E.; 2001: Inappropriate tail corrections can cause large inaccuracy in isotope ralio determination by MC-ICP-MS.
Journal of Analytical Atomic Spectrometry, 16,1121-1125.
Tipping, E., Rieuwerts, I., Pan, G., Ashmore, M.R., Lofts, S., HilI, M., Farago, M.E., Thornton. I.; 2003: The solid-solution
partitioning of heavy metals (Cu, Zn, Cd, Pb) in upland soils of England and Wales. Environmental Pollution, 125,
213-225.
Trivedi, P., Dyer, I.A., Sparks, D.L.; 2003: Lead sorption onto ferrihydrite. 1. A macroscopic and spectroscopic assessment.
Environmental Science and Technology, 37, 908-914.
Trumbore, S. E.; 2000: Ecological Applications, 10, 399-411.
Turner, R.S., Johnson, A.H., Wang, D.; 1985: Biogeochemistry of lead in McDonalds branch watershed, New-Jersey pine
barrens. Journal of Environmental Quality, 14, 305-314.
Tyler, G.;1981: Leaching of metals from the A-horizon of a spruce forest soil. Water, Air, Soil Pollution, 15, 353-369.
Tyler, G.; 2004: Vertical distribution of major, minor and rare elements in a Haplic Podzol. Geoderma, 119, 277–290.
Tyler. G.; 2005: Changes in the concentrations of major, minor and rare-earth elements during leaf senescence and
decomposition in a Fagus sylvatica forest. Forest Ecology and Management, 206, 167–177.
Verhuls, D., Buekens, A.; 1996: Thermodynamic Behavior of Metal Chlorides and Sulfates under the Conditions of
Incineration Furnaces. Environmental Science and Technology, 30 (1), 50–56.
Veron, A.J., Church, T. M.; 1997: Use of stable lead isotopes and trace metals to characterize air mass sources into the
eastern North Atlantic. Journal of Geophysical Research, 102, 28049–28058.
Vile, M.A., Novák, M., Wieder, R.K.; 2000: 200 years of Pb deposition throughout the Czech Rep.: patterns and sources.
Environmental Science and Technology, 34, 12-21.
Wada, K.; 1989: Allophane and imogolite. En JB. Dixon et S.B. Weed, edit., Minerals in Soil Environment. 2nd edition, Soil
Science Society of America, Madison, 1051-1087.
Wang, E. X.; Benoit, G.; 1996: Mechanisms controlling the mobility of lead in the spodosols of a northern hardwood forest
ecosystem. Environmental Science and Technology, 30, 2211-2219.
Wang, E.X., Benoit, G.; 1997: Fate and transport of contaminant lead in spodosols: A simple box model analysis. Water Air
Soil Pollution, 95, 381-397.
Watmough, S.A., Hutchinson, T.E.; 2004: The quantification and distribution of pollution Pb at a woodland in rural south
central Ontario, Canada. Environmental Pollution, 128, 419-428.
Wedepohl, K.H., 1995: The composition of the continental-crust. Geochimica et Cosmochimica Acta, 59, 1217-1232.
Weiss, D.; Cheburkin,A. K.; Shotyk, W.; Gloor, M.; 1998: Determination of Pb in the ash fraction of plants and peats using the
Energy dispersive Miniprobe Multielement Analyser (EMMA). Analyst, 123, 2097-2102.
106
Capítulo 2. Movilización e inmovilización de Pb en podzoles
Weiss, D. J.; Kober, B.; Dolgopolova, A.; Gallagher, K.; Spiro, B.; Le Roux, G.; Masan, T. F. D.; Kylander, M.; Coles, B.J.;
2004: Accurate and precise Pb isotope ratio measurements in Environmental samples by MC-ICP-MS. Mass
Spectrometry, 232, 205-215.
Wetmore, A.; 1919:. Lead poisoning in waterflow. U.S. Department of Agriculture Bulletin, 793, 12.
Wong, P.T.S., Silverberg, B.A., Chau, Y.K., Hodson, P.V; 1978: Lead and the aquatic biota. En The biogeochemistry of lead
in the Environment. Part B: Biological effects, J.O. Nriagu, Ed. 279- 342.
Woodhead, J.D., Volker, F., McCulloch, M.T.; 1995: Routine lead isotope determinations using a lead-207-lead-204 double
spike: a long-term assessment of analytical precision and accuracy. Analyst, 120, 35-9.
Xie, Q., Kerrich, R.; 2002: Isotope ratio measurement by hexapole ICP-MS: mass bias effect, precision and accuracy.
Journal of Analytical Atomic Spectrometry, 17, 69-74.
107
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I
y su relación con la podzolización.
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
ÍNDICE
3.1. INTRODUCCIÓN
113
Introducción
Los podzoles son el único tipo de suelos que presentan claras evidencias de iluviación de materia orgánica (IUSS- World
Reference Base for Soil Resources). Se caracterizan por una secuencia típica de horizontes: un horizonte superficial H u O
y/o un horizonte mineral A, un E eluvial blanquecino y un B de color oscuro de origen iluvial (Bh, Bhs o Bs), con acumulación
de Al y/o Fe con cantidades variables de materia orgánica (Wilcken et al., 1997; Soil Survey Staff, 1999; van Breemen y
Buurman, 2002). Muchos autores consideran que el transporte de Al y Fe como complejos orgánicos es el mecanismo
dominante en la eluviación en podzoles (Lundström et al., 2000a; van Breemen y Buurman, 2002), aunque aún existe
controversia acerca de los mecanismos concretos. Las teorías actuales para explicar el proceso de podzolización se pueden
resumir en dos tendencias, como se explica con más detalle en el Capítulo 1. La primera de ellas asume la formación y
transporte de complejos de ácidos orgánicos con Al y/o Fe. La inmovilización en el horizonte iluvial se produciría, bien por
precipitación/adsorción de complejos organometálicos (debida a la disminución de carga negativa causada por el
incremento de la saturación de la capacidad de complejación de los ácidos durante su migración), o bien por degradación
microbiana de los complejos orgánicos durante la migración, seguida de la precipitación de fases inorgánicas de Al y Fe
(Lundström et al., 2000b) y posterior adsorción de materia orgánica a estas superficies inorgánicas. La otra tendencia
prescinde del papel de los compuestos orgánicos como agentes en el mecanismo de eluviación, y asume que el transporte
de Al se produce mediante la formación y migración de soles inorgánicos de (proto-)imogolita, que precipita en el horizonte
B spódico. La acumulación de materia orgánica se produciría posteriormente, debido a la adsorción de sustancias orgánicas
a estas superficies inorgánicas previamente precipitadas (Anderson et al., 1982; Farmer y Lumsdon, 2001). Recientemente,
Buurman y Jongmans (2002, 2005) puntualizaron que la materia orgánica procedente de la degradación de raíces in situ
puede ser relevante en la acumulación orgánica en los horizontes B de podzoles bien drenados. Los estudios
micromorfológicos llevados a cabo por estos autores pusieron en evidencia la presencia de materia orgánica tanto
monomórfica (recubrimientos) como polimórfica (pellets o agregados) en estos horizontes iluviales. La materia orgánica
monomórfica consiste en recubrimientos amorfos sobre arenas, agregados y poros, iluviada desde los horizontes
superficiales, en tanto que la materia orgánica polimórfica está directamente relacionada con la descomposición de raíces
(Buurman y Jongmans, 2002).
Las características químicas de la materia orgánica de podzoles han sido ampliamente estudiadas por diversos métodos,
tanto en muestras sin tratar como tras extracciones químicas de ácidos húmicos y fúlvicos (p.ej. Bravard y Righi. 1991), o
fraccionamientos por tamaño de partícula o densidad (p.ej. Schmidt et al., 2000). Recientemente, se han llevado a cabo
estudios de la composición molecular mediante el uso de pirólisis y espectrometría de masas (p.ej. Beyer, 1996; Buurman et
al., 2005), lo que ha constituído un importante avance en el conocimiento de las propiedades de la MOS de podzoles.
Skjemstad et al., (1992), mediante el uso de técnicas pirolíticas, encontraron que los horizontes Bh contienen más cadenas
aromáticas que los horizontes más profundos, mientras que en los Bhs y Bs predominan las alifáticas procedentes de
exudados radiculares. Sorge et al. (1994) estudiaron la materia orgánica total y las fracciones separadas por tamaño de
partícula del horizonte Bh de un podzol boreal. En el suelo total y las fracciones tamaño limo y arcilla, la MOS contenía
lípidos, compuestos alquilaromáticos y carbohidratos, así como ligninas intactas y microbianamente alteradas. En la fracción
arena, sin embargo, se detectaron mayores abundancias relativas de carbohidratos, fenoles y monómeros de ligninas, que
son productos de pirólisis característicos de la materia orgánica relativamente fresca. Posteriormente, Schulten y Sorge
(1995) analizaron ese mismo horizonte Bh mediante técnicas pirolíticas con metilación previa de las muestras (Py-GC/MS-
TM) y obtuvieron información adicional acerca de ácidos (di)carboxílicos, fenoles sustituídos, benzenodioles y
benzenotrioles, ácidos fenólicos y amidas. Schulten et al. (1996), utilizando esta misma metodología, identificaron un amplio
rango de metil-ésteres de ácidos aromáticos y alifáticos en un podzol de Nueva Zelanda. Simpson et al., (1997) compararon
la química de horizontes Ah y Bh en podzoles irlandeses y encontraron en los Bh bajos contenidos totales de azúcares,
aunque una alta proporción de los mismos procedía de microorganismos, con respecto a los Ah. Los contenidos de cadenas
alifáticas encontrados en los horizontes Bh fueron mayores que los de los horizontes Ah. Los autores concluyeron que
existe una diferencia considerable entre la composición química de los ácidos húmicos de los dos horizontes, ya sea
generada con anterioridad al transporte o tras la deposición. Wilcken et al. (1997) encontraron, en los horizontes spódicos
de podzoles alemanes, una acumulación de lípidos de cadena larga, esteroles, carbohidratos, ligninas y alkil-aromáticos,
que fue atribuída a aportes de materia orgánica iluviada.
Otros estudios acerca de la composición química de la materia orgánica de varios podzoles europeos (Nierop, 1998; Nierop
y Buurman 1999a, 1999b; Buurman et al., 2005), en combinación con observaciones micromorfológicas (Buurman y
Jongmans, 2005), mostraron que la MOS de los horizontes B de podzoles con un cierto grado de saturación hídrica e
intrazonales, predomina la materia orgánica iluviada. En cambio, en podzoles bien drenados y boreales está dominada por
114
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
compuestos orgánicos derivados de raíces, aunque la iluviación de compuestos orgánicos no deja de ser un proceso
importante en la podzolización. La materia orgánica derivada de raíces y la precipitada desde la disolución tienen una
composición química diferente. En podzoles incipientes en Holanda Nierop y Buurman (1999a) encontraron que la fracción
orgánica soluble estaba compuesta, principalmente, por lignocelulosa y proteínas. En podzoles bien desarrollados, la
materia orgánica iluviada parece ser más rica en fenoles, metilfenoles, piridinas y pirroles y productos derivados de
polisacáridos (como ácido acético o metilfuranos) que la materia orgánica derivada de raíces, que tienen una composición
dominantemente alifática (Nierop y Buurman, 1999b; Buurman y Jongmans 2005). Según estos autores, la composición de
la MOS de horizontes B de podzoles hidromórficos se asemeja a la de la materia orgánica disuelta, de acuerdo con los
estudios sobre C orgánico disuelto de Gadel et al., (2000). No obstante, las observaciones de Kaiser et al., (2002) indican
una fuerte estacionalidad en la composición química de la materia orgánica en disolución. Segun Buurman et al. (2008), los
horizontes E, generalmente empobrecidos en compuestos orgánicos, están relativamente enriquecidos en compuestos
recalcitrantes alifáticos, lo que indica una degradación selectiva de aquellos menos estables.
No obstante a todas estas investigaciones, la composición de la MOS y el rol de los diferentes compuestos en los
mecanismos de podzolización no están claros. La composición química final de la materia orgánica depende de la
naturaleza y cantidad de los aportes combinada con el balance humificación-mineralización, que a su vez depende de las
condiciones bajo las que se desarrollan los suelos. La temperatura, el pH, el tipo de cubierta vegetal, el material de partida,
las condiciones hidrológicas, las actividades humanas, etc., influyen en los procesos de mineralización y humificación,
mediante mecanismos como la protección ante la degradación por complejación de metales y/o la acumulación de
compuestos orgánicos recalcitrantes, como alifáticos y aromáticos (Buurman y Jongmans, 2005; Buurman et al., 2005,
2007b). Por lo tanto, las diferencias genéticas necesariamente deben reflejarse en la composición de la materia orgánica,
tanto en los horizontes eluviales como en los de acumulación.
Los ACB son podzoles de la zona templada, desarrollados sobre materiales de partida pobres en nutrientes y con pH bajo.
En estos suelos, la acumulación en los horizontes spódicos parece depender de la iluviación de complejos organometálicos
y su precipitación en los spódicos, bien por saturación de las posiciones de adsorción con iones metálicos o bien por
adsorción a superficies inorgánicas, con la consiguiente acumulación de materia orgánica.
3.1.3 Objetivos
En este capítulo se aborda el estudio de la composición química de la MOS del suelo ACB-I mediante pirólisis-GC/MS. El
objetivo es profundizar en el conocimiento de la composición y estructura molecular de su materia orgánica y estudiar su
papel en el proceso de podzolización, contrastando los resultados obtenidos con la hipótesis sobre la movilización de
metales en este suelo discutida en el Capítulo 1 y con los resultados sobre movilización e inmovilización de Pb del Capítulo
2. Dado que los resultados de los análisis mediante Py-GC/MS producen una enorme cantidad de datos que son difíciles de
comprender y correlacionar, se utilizó el análisis por componentes principales (PCA) como herramienta de análisis
estadístico mediante la que poder manejar el conjunto de datos, identificar las similitudes y diferencias entre
subpoblaciones, y facilitar la discusión de resultados.
115
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
Las muestras, tamizadas por una malla de 2 mm, molidas hasta un tamaño de partícula <50 µm y homogeneizadas, se
midieron mediante pirólisis-GC/MS en un pirolizador con filamento de platino Pyroprobe 5000 (Chemical Data Systems,
Oxford, EEUU) acoplado a un cromatógrafo de gases 6890N y un espectrómetro de masas 5975B (Agilent Technologies,
Palo Alto, EEUU). Aproximadamente 1 mg de cada una de las muestras se introdujo en un tubo de cuarzo pulido relleno con
lana de vidrio y se pirolizó a 650 °C durante 5 segundos (incremento de temperatura de 10 °C/ms). La pirólisis se llevó a
cabo pocos segundos después de la introducción de las muestras en la interfaz del pirolizador, para minimizar la desorción
térmica y la degradación previa a la pirólisis. La interfaz del pirolizador y la entrada al cromatógrafo (modo splitless) se
fijaron a una temperatura de 325 °C y 320 °C, respectivamente. La temperatura del horno del cromatógrafo aumentó 7 ºC
por minuto, con una temperatura final de 320 ºC durante 10 minutos. La línea de transferencia GC/MS se fijó a una
temperatura de 320ºC, la fuente iónica (energía de ionización IE=70 eV) a 230 °C y el detector cuadrupolo a 150 °C,
midiendo fragmentos en un rango m/z=45-500. El cromatógrafo tiene una columna no polar tipo HP-5MS 5% fenil, 95%
dimetilpolisiloxano (longitud de 30 m; diámetro interno de 0.25 mm; grosor de la película de 0.25 µm). El gas portador fue el
He, con un flujo constante de 1 ml/min. En el Apéndice I se muestran los cromatogramas obtenidos.
La identificación de los compuestos detectados en el espectrómetro de masas se realizó utilizando la librería NIST 05 y
literatura ampliamente contrastada sobre Py-GC/MS (Sáiz-Jiménez y De Leeuw, 1986; Nierop y Buurman, 1998, 1999;
Nierop et al., 2001; Buurman et al., 2005). La relación de los compuestos identificados se detalla en el Apéndice II. Se
calcularon las contribuciones relativas individuales de los productos de pirólisis a partir del área de los dos picos dominantes
o característicos de cada compuesto, mediante el software MASSLAB (Mass Spectrometry Data Handling System, 1.2.7).
117
Material y métodos
La suma de las áreas de todos los compuestos cuantificados, que representa >99% de la corriente iónica total, se considera
el 100% (área total cuantificada, ATC) a partir del cual se calculó la cantidad relativa de cada producto de pirólisis. Es
necesario enfatizar que estas cantidades relativas representan la abundancia de cada producto y no el porcentaje sobre el
peso de la muestra. No obstante, esto no impide la comparación entre muestras y los cambios en las abundancias relativas
de los fragmentos detectados pueden ser interpretados de la misma forma que los resultados obtenidos mediante otras
técnicas de cuantificación.
Los datos obtenidos en la cuantificación se trataron estadísticamente mediante análisis factorial por componentes
principales (PCA) con el objetivo de reconocer patrones de variación comunes de los compuestos en las muestras, por lo
tanto, con la profundidad. Se incluyeron 189 variables, correspondientes a las abundancias relativas de los compuestos
orgánicos identificados y cuantificados en los 17 casos, que son las muestras analizadas del suelo ACB-I. El software
utilizado fue SPSS17. En este análisis se obtuvieron 13 factores con un autovalor mayor que 1, pero para la discusión de
resultados se tomaron sólo los cinco primeros factores, que explican el 85.9% de la varianza total. Se consideraron
representativas en cada factor las variables con un coeficiente de carga en el factor de al menos 0.5 (es decir, al menos el
25% de la varianza del compuesto está asociada a un componente principal).
No obstante al valor descriptivo de este análisis, su significación estadística se encuentra limitada por el bajo número de
muestras con respecto al de variables, por lo que su utilización no deja de tener un carácter exploratorio. Dado que los
valores obtenidos en la cuantificación son abundancias relativas al área total cuantificada, que se considera representativa
del 100% de la corriente iónica, es matemáticamente correcto llevar a cabo el análisis de componentes principales de la
matriz transpuesta de los datos, es decir con 17 variables y 189 casos, que corresponden a las 17 muestras del suelo ACB-I
y los 189 compuestos identificados, respectivamente. De este modo se consigue que el número de casos sea muy superior
al de variables y, por lo tanto, que el análisis por componentes principales sea estadísticamente significativo. No obstante,
los resultados obtenidos deben ser discutidos desde una perspectiva diferente, en la que los factores son la expresión de la
semejanza en la composición molecular de la MOS de las muestras. Se utilizó, en este caso, una rotación Varimax (con
normalización de Kaiser), buscando maximizar la suma de las varianzas de los factores de carga al cuadrado, con el mínimo
número de variables asociadas al factor. Se obtuvieron dos factores principales con un autovalor mayor que 1, que explican
el 89.5% de la varianza y se consideraron significativas en cada factor las variables con un coeficiente de carga mayor que
0.5. Adicionalmente, se llevó a cabo un análisis de correlación entre las abundancias relativas de los tipos de compuestos
identificados y los resultados del fraccionamiento de Fe, Al y Si discutidos en el Capítulo 1 y de concentraciones y
composición isotópica del Pb descritos en el Capítulo 2.
118
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
N-ALCANOS Y N-ALQUENOS
Los pares n-alcano/n-alqueno suponen el 13.8±5.3% del área total cuantificada (ATC). Son los compuestos predominantes
en la fracción lipídica de la materia orgánica. Su abundancia aumenta con la profundidad en el horizonte A (figura 3.2),
desde 10 a 20%, y se mantiene próxima a este valor en el horizonte E. En el horizonte B su abundancia disminuye con la
profundidad, hasta 5-10%. Esta variación probablemente responde a la degradación selectiva de la biomasa no lipídica
(polisacáridos, ligninas, etc.) y marcadores de lípidos relativamente intactos (principalmente ácidos grasos, pero también
esteroides/triterpenoides, n-metilcetonas y fitadienos), con la consecuente acumulación relativa de compuestos
recalcitrantes (Buurman et al., 2005, 2007a) en las muestras del horizonte E. Otra posible causa de la distribución de
alcanos y alquenos puede ser una creciente contribución de biomasa procedente de raíces, que aumentaría con la
profundidad. De hecho, la fracción tierra fina presentó abundantes raíces finas y medianas en los horizontes A y E. La
abundancia elevada del C22-alcano refuerza esta interpretación (Nierop et al., 1999). Sin embargo, con los datos de que
disponemos no es posible discriminar si la abundancia de estos compuestos proviene de lípidos selectivamente
preservados, es decir, de la biodegradación preferente de los demás biocomponentes, o de aportes de materia radicular.
Para conseguir diferenciar entre ambas fuentes es necesario el uso de un agente de derivatización previo a la pirólisis
119
Resultados y discusión
(thermally assisted hydrolysis and methilation-TM-GC/MS), que impide que se pierda el grupo carboxilo durante la pirólisis, y
de esta forma se puedan reconocer los ácidos grasos producto de la pirólisis de lípidos de raíces. Esta técnica se intentará
abordar en siguientes fases de esta investigación.
Figura 3.2. Variación con la profundidad de la abundancia relativa de productos procedentes de lípidos, de izquierda a derecha: n-alcanos/n-
alquenos (AK), alcanos y alquenos de cadena ramificada (brAK), n-alquilbencenos (AB), ácidos grasos (FA), n-metilcetonas (MK) y fitadienos
(PHY).
Los alcanos y alquenos identificados corresponden a cadenas de entre 9 y 33 átomos de C (C9- C33). Su distribución en
relación al ATC se muestra en la figura 3.3. Los de cadenas más largas son más abundantes en el horizonte A y en la parte
superior del E. En investigaciones en podzoles de la zona templada, Buurman et al. (2005, 2007a) adscriben estos
compuestos a materia orgánica fresca de origen vegetal. La longitud media de las cadenas tiende a disminuir con la
profundidad, expresando bien el efecto de la biodegradación de las cadenas más largas, como ha sido interpretado
comúnmente en suelos y turbas, una producción específica de microorganismos (Buurman et al., 2006 y 2007), o bien el
acortamiento de las cadenas alifáticas inducido por minerales durante la pirólisis. La parte inferior del horizonte E tiene las
mayores abundancias de estos compuestos de cadena corta (n < 20), coincidiendo con las concentraciones de metales más
bajas del suelo, por lo que esta última opción no resulta verosímil. La baja proporción de n-alcanos/n-alquenos en el
horizonte B parece indicar que sus precursores no se encuentran implicados en los procesos de eluviación/iluviación
durante la podzolización, como se discutirá más adelante.
Los alcanos impares dominan en el rango C24-C31, lo que sugiere un origen vegetal, pero el dominio de los pares es
evidente en el rango C10-C23. Esto ha sido observado en otros suelos cuya materia orgánica mostró estar fuertemente
degradada e interpretado como consecuencia de un alto componente microbiano, que es compatible con un alto nivel de
degradación (Buurman et al., 2009). Normalmente, si los n-alcanos y n-alquenos tienen una distribución similar, se
considera que proceden de una sóla fuente común, como biopolímeros de plantas (cutanos y suberanos). En el caso del
suelo ACB-I, la abundancia de alcanos no es análoga a la abundancia de alquenos, por lo que parecen derivados o de la
descomposición diferencial de biopolímeros derivados de plantas, o responden a una adición específica de origen
microbiano.
N-ALQUILBENCENOS
Se detectaron cantidades apreciables de C4-C21-alquilbencenos, que son productos de la pirólisis de material carbonizado o
de la ciclización de ácidos grasos descarboxilados (Sáiz-Jiménez, 1994). En conjunto contribuyen al ATC en un 2.6 ± 1.2%.
120
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
Figura 3.3. Mapa de distribución de las cadenas alifáticas por el número de C de las cadenas alifáticas (eje horizontal). Los colores representan el porcentaje
sobre el total del área cuantificada (TPQA) en las muestras (eje vertical).
El C22-alquilbenceno, a pesar de ser identificado entre los productos de pirólisis, no pudo ser cuantificado. Las abundancias
más altas de estos compuestos se dan en la parte inferior del horizonte E, de forma similar a la de los alcanos y alquenos
ramificados (figura 3.2). Esto sugiere que estos compuestos tienen origen en la ciclización de cadenas alifáticas no
ramificadas modificadas térmicamente (Sáiz-Jiménez, 1995; Kaal et al., 2008). Sáiz-Jiménez, (1995) observó la formación
de n-alquilbencenos durante la pirólisis, a partir de ácidos grasos y en presencia de S. La ciclización inducida por metales
121
Resultados y discusión
es una explicación poco verosímil, dada la escasa abundancia de metales en estas muestras. En cambio, en las muestras
del horizonte spódico, con un alto contenido de metales, la probabilidad de una severa ciclización inducida por metales es
grande y, sin embargo, la abundancia de alquilbencenos es baja.
ÁCIDOS GRASOS
Los ácidos grasos contribuyen sólo un 0.9±0.9% al ATC. La longitud de las cadenas de los ácidos grasos detectados va
desde C14 a C22, con un fuerte dominio de las cadenas pares sobre las impares en todas las muestras, lo que se considera
indicativo de origen vegetal. Su abundancia disminuye rápidamente con la profundidad en la parte superior del horizonte E
hasta valores muy bajos en la parte inferior e indetectables en el horizonte B, debido a la degradación de sus lípidos
precursores. (figura.3.2). En la muestra ACB-I-7, que corresponde a la parte media del horizonte E, se da un incremento
puntual en la proporción de los ácidos grasos C14 y C16, lo que sugiere una contribución de materia orgánica fresca en esta
muestra, posiblemente de un fragmento radicular (Tegelaar et al., 1989; Almendros et al., 1996; Chefetz et al., 2002). En las
muestras del horizonte A y la parte superior del E, se detectan ciertas cantidades de ácidos grasos C15, lo que indica una
contribución microbiana significativa (Buurman et al., 2009). En la parte inferior del horizonte E y en el horizonte B no se
observa. La variación del ácido graso insaturado C16 (con un doble enlace) es distinta a la del resto de los ácidos grasos, sin
una disminución significativa con la profundidad. Esto puede sugerir que este compuesto tiene origen en cadenas lipídicas
degradadas. No obstante a estos resultados, es necesario considerar que la cuantificación de las abundancias puede estar
sesgada, ya que durante la pirólisis puede producirse la descarboxilación de los ácidos grasos para producir alcanos y
alquenos (Sáiz-Jiménez, 1994a). Además, la separación y detección de ácidos grasos está limitada por la baja polaridad de
la columna cromatográfica.
N-METILCETONAS
Las metilcetonas son cadenas alifáticas con un grupo cetónico en la posición dos. Este grupo comprende el 0.6 ± 0.7% del
ATC. La longitud de las cadenas va desde C25 a C33, con un fuerte dominio de las cadenas de número impar sobre las de
número par. Se detectó la presencia de pequeñas cantidades de cadenas cortas que no fue posible cuantificar
adecuadamente. Estos productos se adscriben con frecuencia a la degradación microbiana de lípidos (Buurman et al.,
2006), lo que podría explicar su incremento con la profundidad en el horizonte A (al igual que ocurre con los n-alcanos/n-
alquenos) (figura 3.2). De hecho, en estas muestras la abundancia de metilcetonas parece aumentar a medida que
disminuye la abundancia de ácidos grasos. En el horizonte E su abundancia disminuye rápidamente, y en el horizonte B no
se detectan, lo que sugiere que estos compuestos se originan a partir de los lípidos de la hojarasca, que representan una
parte exigua de los lípidos en la materia orgánica del suelo por debajo del horizonte E. Alternativamente, la degradación de
metilcetonas puede producir cadenas de n-alcanos/n-alquenos, lo que también contribuiría a su progresiva desaparición con
la profundidad.
FITADIENOS
La contribución de los fitadienos es muy baja. Tan sólo en la muestra ACB-I-0 (que corresponde a la muestra de hojarasca),
la abundancia es relevante, con un 0.4%, mientras que en todas las muestras minerales de ACB-I es menor del 0.1%. En el
suelo mineral, estos compuestos se concentran en el horizonte A (0.05-0.10%) y la parte superior del E (0.03-0.10%). En
muestras más profundas están por debajo del límite de detección (figura 3.2). El origen de los fitadienos está en las cadenas
fitol, que están unidas mediante un éster a los tetrapirroles en las clorofilas (Van der Meent et al., 1980). Por lo tanto, estos
compuestos pueden ser considerados como biomarcadores de pigmentos clorofílicos de las hojas y su variación con la
profundidad es coherente con esta interpretación.
FENOLES
Se detectaron seis productos fenólicos con varios sustituyentes (fenol, cresoles -metilfenoles orto, meta y para-,
dimetilfenoles, etilfenol y 4-vinilfenol), que contribuyen un 9.1 ± 3.8% al ATC. La abundancia de fenoles (figura 3.4)
disminuye desde un 10% a menos de un 5% desde la superficie hasta la parte inferior del horizonte E. Esta variación
122
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
probablemente refleja la degradación de ligninas y otras fuentes de fenoles, como proteínas, polisacáridos, etc. (Sáiz-
Jimenez y de Leeuw, 1986; van der Hage, 1995; Tegelaar et al., 1995). En la transición E/B se produce un incremento de la
abundancia de fenoles hasta alcanzar un 15%, para volver a disminuir hasta un 10% en las muestras más profundas del
horizonte spódico. Estas abundancias altas en profundidad, no parecen estar relacionadas con la degradación in situ de
ligninas o de otros biocomponentes, dada la escasa abundancia de otras señales que habitualmente acompañan a las
ligninas (metoxifenoles), carbohidratos (furanos) o proteínas (p. ej. piroles/piridinas) degradadas. Por este motivo, nuestra
hipótesis es que en este suelo los fenoles proceden de la pirólisis de biomasa fenólica originada en la superficie e iluviada,
como ácidos fenólicos de bajo peso molecular. Por su estructura molecular, el 4-vinilfenol se agrupó con los fenoles, aunque
se considera un producto de la pirólisis de ligninas relativamente intactas (los metoxifenoles, véase 3.3.1.4 LIGNINAS). De
hecho, la variación con la profundidad del 4-vinilfenol y la abundancia de ligninas está fuertemente correlacionada (r2=0.92,
n=17). El 4-vinilfenol tiene una escasa contribución al grupo de los fenoles, por lo que la curva de variación con la
profundidad de este grupo apenas se ve modificada por la inclusión de este producto.
BENCENOS
Los bencenos consisten en un anillo aromático con
de uno a tres C sustituídos y sin otros grupos
funcionales. Este grupo incluye a benceno,
tolueno, etilbenceno, xilenos, y C3-alquilbencenos,
con una contribución conjunta a la ATC del 19.2 ±
9.5%. La suma de los bencenos se muestra en la
figura 3.4. Ésta tiende a aumentar con la
profundidad desde un 10% en el horizonte A hasta
un 25% en la parte inferior del E y un 30-37% en el
horizonte B. El producto más abundante es el
tolueno, que puede proceder de la pirólisis de
(poli)fenoles o proteínas, seguido del benceno, que
generalmente se atribuye a (poli)fenoles. No
Figura 3.4. Variación con la profundidad de la abundancia relativa de (a) fenoles
obstante, estos productos aromáticos no son (PH), (b) bencenos (B) y (c) compuestos pliaromáticos (PAH).
específicos de ningún biocomponente o fuente de
biomasa y pueden estar relacionados con la
pirólisis de polisacáridos, proteínas, ligninas, taninos, suberinas, o de ácidos carboxílicos aromáticos descarboxilados
durante la pirólisis (Martin et al., 1994). Esto daría lugar a la detección de benceno, naftaleno y otros compuestos
aromáticos (Buurman et al., 2008). Adicionalmente, altas abundancias tanto de tolueno como de benceno han sido
atribuidas a la presencia de productos de pirólisis de material carbonizado (black carbon) (Kaal et al., 2008).
Por otra parte, pueden darse reacciones pirolíticas catalizadas por metales que incrementan la producción de este tipo de
compuestos (Sáiz Jiménez, 1994b), que son más probables en las muestras con un alto contenido mineral, o de metales
asociados a compuestos orgánicos, como es el caso de las muestras del horizonte spódico. En las muestras de la parte
inferior del horizonte E, en las que aumenta la abundancia de bencenos, los contenidos de Fe y Al totales y asociados a
materia orgánica (AlT, FeT, Alp, Fep, ver Capítulo 1) son muy bajos, por lo que la posibilidad de estas ciclizaciones
artificiales es baja. En observaciones a la lupa (10x y 100x, ver imágenes en Apéndice III) de estas muestras, se encontró
gran abundancia de microcarbones. Esto sugiere la posibilidad de que la alta proporción de bencenos en estas muestras
esté asociada más bien a una contribución de material carbonizado.
En las muestras del horizonte B la probabilidad de aromatizaciones catalizadas por metales durante la pirólisis es alta, dado
su alto contenido de Fe y Al, por lo que no es posible discriminar con certeza la procedencia de los bencenos. Sin embargo,
el hecho de que su abundancia sea alta también en las muestras que están por debajo de las de mayor contenido de
metales (ACB-I-14 y 15), implica que no existe una dependencia entre el contenido de metales y la abundancia de
bencenos, lo que refuerza la hipótesis del origen natural de los bencenos.
COMPUESTOS POLIAROMÁTICOS
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos: indeno, naftaleno, C1-C4-alquilnaftalenos, bifenil y fenantreno/antraceno (co-
elución) aportan un 5.6 ± 4.5% al ATC. El indeno y el naftaleno son los productos más abundantes en este grupo. La
123
Resultados y discusión
proporción de poliaromáticos es pequeña en el horizonte A (<2.5%) e incrementa con la profundidad hasta un 10-15% del
ATC en la parte inferior del horizonte E. El valor máximo se da en la transición entre el horizonte E y el spódico (muestra
ACB-I-13), donde llega a representar un 15.5% del ATC (figura 3.4). Esta proporción es mucho mayor a la encontrada por
otros autores en suelos del mismo tipo (p.ej. Buurman et al., 2009), aunque con una distribución similar: una mayor
proporción de poliaromáticos en el horizonte B que en los A y E. Estos compuestos son comúnmente atribuidos a la pirólisis
de material carbonizado (Pastorova et al., 1994; Naafs, 2004; Rumpel et al., 2007, Kaal et al., 2007a y 2008). La detección
de una gran abundancia de carbones de tamaño milimétrico, en observaciones a 10 aumentos, refuerzan esta
interpretación, aunque la aromatización de cadenas lineales inducida por metales durante la pirólisis podría estar
contribuyendo a aumentar la abundancia de estos compuestos. (Sáiz-Jiménez, 1994b).
3.3.1.3. POLISACÁRIDOS
Se detectaron diversos productos de la pirólisis de polisacáridos, de dos tipos: levoazúcares y furanos.
LEVOAZÚCARES
Los compuestos de este grupo son productos de pirólisis originados a partir de polisacáridos y carbohidratos intactos o sólo
ligeramente degradados. Los compuestos de este grupo indentificados fueron levoglucosano, levoglucosanona, 2-metil-3-
hidroxi-(4H)-piran-4-osa, 4-hidroxi-5,6-dihidro-(2H)-piran-2-osa, dianhidrorhamnosa y 1,4:2,6-dianhidro-a-d-glucopiranosa.
Suponen el 7.6 ± 8.1% del ATC, pero se encuentran sólamente en la muestra correspondiente a la hojarasca (45%), el
horizonte A (10-25%) y parte superior del E (<10%). En la parte inferior del horizonte E y en el B no se detectaron (figura
3.5). Esta variación representa inequívocamente la abundancia de biomasa nada o poco degradada en la superficie del
suelo y una mayor degradación con el aumento de la profundidad. En comparación con la hojarasca, la abundancia de estos
compuestos en el horizonte A es baja. Esto, junto con la abundancia de furfurales (ver más abajo) en la parte superior de
este horizonte, sugiere que la materia orgánica en estas muestras está ya afectada por degradación. No obstante esta
tendencia general, en las muestras ACB-I-4 y 7 (que corresponden a la parte inferior del A y la media del E,
respectivamente) se observa un incremento de carbohidratos, que sugieren un aporte puntual de materia orgánica fresca.
FURANOS
En este grupo se incluyen los furanos propiamente dichos (2-metilfurano),
los furfurales (3/2-furaldehido, 5-metil-2-furaldehido) y los benzofuranos
(benzofurano, metilbenzofuranos y dibenzofurano). En conjunto contribuyen
en un 17.4 ± 6.4% al ATC. El 3/2-furaldehido es el compuesto más
abundante, y la variación con la profundidad de la suma de los furanos
totales está fuertemente condicionada por éste. La mayor abundancia de
furanos se observa en los horizontes A y E (20-30% del ATC) y disminuye
fuertemente en la transición entre los horizontes E y B, hasta valores
próximos al 10%, que se mantienen hasta la muestra más profunda. En el
horizonte A los furfurales se originan probablemente a partir de polisacáridos
más o menos degradados (figura 3.5). El incremento en la abundancia de
furfurales que se observa en la muestra ACB-I-4, coincidiendo con una alta
abundancia de marcadores de carbohidratos intactos o poco degradados, se Figura 3.5. Variación con la profundidad de la
atribuye a un aporte puntual de materia orgánica fresca. El origen de los abundancia relativa de productos de
polisacáridos: (a) marcadores de carbohiratos
furfurales en el horizonte E puede ser principalmente debido a carbohidratos intactos (CH) y (b) furanos (F).
degradados, aunque con cierta contribución de polisacáridos intactos,
especialmente en su parte superior. No obstante, una proporción
significativa de furanos en los horizontes A y E puede también proceder de aportes radiculares. En los horizontes B la mayor
parte de los furanos son 2-metilfurano y benzofuranos. Estos compuestos se distribuyen de forma diferente al 3/2-
furaldehido, con mayor abundancia en el horizonte B que en el A y E. El 2-metilfurano presenta una fuerte disminución en la
transición E/B, coincidiendo con un fuerte aumento de los benzofuranos. Éstos han sido interpretados como productos de la
carbonización de polisacáridos (Almendros et al., 1988, Schellekens et al., 2008) y su distribución con la profundidad, en
particular este fuerte incremento que se detecta en la muestra ACB-I-13 (probablemente en detrimento del 2-metilfurano),
indica que la carbonización es una hipótesis pertinente. De todos modos, no se puede descartar que los benzofuranos se
124
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
formen a partir de carbohidratos degradados o secundarios, o incluso mediante reacciones de aromatización inducidas por
minerales durante la pirólisis. De hecho, Buurman et al. (2007a) detectaron benzofuranos en hojarasca de suelos volcánicos
sin evidencias de quema.
3.3.1.4. LIGNINAS
Los marcadores de ligninas (metoxifenoles), aportan un 1.8 ± 2.4% del Tabla 3.2. Relación entre guaiacoles con una cadena
C3 (C3G) y guaiacol (G), que expresa la degradación
ATC. Estos productos de pirólisis proceden de ligninas relativamente poco de las cadenas laterales y proporciona una estimación
degradadas, al menos con el grupo funcional metoxílico intacto. La de la degradación de las ligninas en el suelo
cantidad de derivados de ligninas es, de forma general, decreciente con el
Muestra G C3G C3G/G
aumento de la profundidad (máxima de 10.9% en la hojarasca, 4.5±2.0 en
el horizonte A y muy escasa o indetectable a partir de las muestras ACB-I-0 1.461 1.522 1.042
inferiores del horizonte E, figura 3.6). Se considera que la degradación es ACB-I-1 1.314 0.570 0.434
el mecanismo que determina la abundancia de este biocomponente. ACB-I-2 0.939 0.292 0.311
Las ligninas se consideran una de las fuentes principales de materia ACB-I-3 0.703 0.252 0.358
orgánica disuelta en el suelo (Guggenberger et al., 1994). Los productos ACB-I-4 0.737 0.104 0.141
de pirólisis detectados procedentes de ligninas son guaiacol (con un sólo
ACB-I-5 0.536 0.132 0.246
grupo metoxílico) y siringol (con dos grupos metoxílicos, ambos
ACB-I-6 0.574 0.000 0.000
adyacentes al grupo hidroxilo del fenol) y sus alquilos derivados (4-
ACB-I-7 0.400 0.000 0.000
metilguaiacol, 4-vinilguaiacol, vanillina, 4-acetilguaiacol, propenil-guaiacol,
4-metilsiringol y 4-vinilsiringol). Los compuestos metoxifenólicos con una ACB-I-8 0.022 0.000 0.000
cadena lateral C3 muestran una disminución más rápida que los que no ACB-I-9 0.000 0.000 0.000
tienen el grupo propil, lo que indica la degradación (oxidación aeróbica) de ACB-I-10 0.000 0.000 0.000
las cadenas laterales (Schellekens et al., 2008) y la posible ACB-I-12 0.000 0.000 0.000
despolimerización de la estructura de las ligninas. La relación C3G/G ACB-I-13 0.113 0.023 0.199
(guaiacoles con un grupo propil/guaiacol) se puede usar para estimar la ACB-I-14 0.073 0.009 0.124
degradación de las cadenas laterales, con valores más bajos cuanto ACB-I-15 0.044 0.000 0.000
mayor es la degradación (tabla 3.2). Las muestras con ligninas menos
ACB-I-17 0.103 0.000 0.000
degradadas, según esta estimación, son las del horizonte A. Tanto en el
ACB-I-20 0.000 0.000 0.000
horizonte E como en el B la relación tiene valores muy bajos, con
variaciones que pueden ser atribuídas a aportes puntuales de materia
fresca procedente de raíces, junto con la iluviación de fragmentos de lignina oxidados solubles (Nierop y Buurman, 1998,
1999a, 1999b).
La abundancia de compuestos como el 4-vinilguaiacol apunta a ligninas sólo ligeramente alteradas (Sáiz-Jimenez y de
Leeuw, 1986) y, de hecho, su dominio se limita a las muestras del horizonte A. Los siringoles tienen un máximo secundario
en la muestra ACB-I-7 (que corresponde al horizonte E), que se interpreta como un aporte relativamente grande de materia
orgánica poco o nada degradada y coincide con un aumento en la contribución de los marcadores de carbohidratos y de los
furfurales (ver 3.3.1.3 POLISACÁRIDOS). La abundancia relativamente alta de siringoles en la muestra ACB-I-7 indica que
este aporte procede de plantas angiospermas (la pirólisis de restos vegetales de gimnospermas no suele producir
siringoles).
125
Resultados y discusión
126
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
aromadendrenos. Son sesquiterpenos procedentes de las hojas de Eucalyptus (Baker y Smith, 1920) que es la especie
arbórea dominante en la zona de muestreo. Su contribución al área total de los pirogramas es muy baja, salvo en la muestra
de hojarasca.
Otros productos no cuantificados fueron una serie de poliaromáticos no identificados, contaminaciones procedentes de la
columna cromatográfica (ftalatos, siloxanos), productos con masas diferentes con el mismo tiempo de retención (lo que
impide su discriminación), algunas ciclopentanonas y otros productos con muy baja contribución a los pirogramas.
Se realizó un análisis incluyendo, como variables, los 189 compuestos cuantificados y, como casos, las 17 muestras
analizadas. Se obtuvieron 13 factores principales con autovalor mayor que 1. De éstos se seleccionaron para la discusión
de resultados los cinco primeros, que en conjunto explican un 85.9% de la varianza. Los coeficientes de carga para los
cinco factores se incluyen en la lista de compuestos cuantificados, en el Apéndice II.
Al primer factor (F1), que explica un 41.2% de la varianza total, se asocian, con factores de carga positivos, la abundancia
de n-alcanos y n-alquenos de cadena larga (alquenos C16-C31 y alcanos C21-C33), alcanos y alquenos ramificados,
levoglucosano, levoglucosanona y otros azúcares monoméricos, furfurales, los productos derivados de ligninas (guaiacol, 4-
acetilguaiacol, 4-metilguaiacol, 4-etilguaiacol, 4-vinilguaiacol, vanillina, siringol, 4-metilsiringol), 4 vinilfenol, C27-C33
metilcetonas, ácidos grasos C15, C16 y C18, esteriodes y fitoles. Todos estos productos proceden de la pirólisis de restos
orgánicos frescos, o poco degradados. Con factores de carga negativos se asocian al factor 1 el fenol, los bencenos
(benceno, tolueno, etilbencenos, xileno y C3-alquilbenceno), C4-C7 alquilbencenos, los poliaromáticos (indeno, naftaleno,
C1-C4 alquilnaftalenos, bifenil y fenantreno/antraceno), los compuestos nitrogenados (pirroles, piridinas, benzonitrilo),
benzofuranos y metilfurano.
Las puntuaciones más altas en este factor (figura 3.7) se dan en las muestras del horizonte A y las de la parte superior del
E. En la parte inferior del E las puntuaciones son decrecientes con la profundidad y, desde la muestra de la transición E/B
(ACB-I-13), las puntuaciones son negativas y prácticamente constantes. Esto refleja la progresiva disminución de los
productos derivados de materia orgánica fresca y el aumento -hasta hacerse dominantes- de los compuestos nitrogenados,
aromáticos y poliaromáticos. Por lo tanto el factor 1 diferencia dos compartimentos funcionales del suelo según la
composicion química de su materia orgánica, con el compartimento superior (horizontes A y parte superior del E) compuesto
principalmente de material relativamente fresco y el inferior (horizontes B y BC) dominado por compuestos aromáticos,
poliaromáticos y nitrogenados. La parte inferior del horizonte E supone una transición entre ambos compartimentos.
El factor 2 (F2) explica un 23.8% de la varianza total. A él se asocian, con coeficientes de carga positivos, la abundancia de
n-alcanos y n-alquenos de cadena corta (alcanos C9-C22 y alquenos C9-C19), C5-C21 alquilbencenos y alcanos y alquenos
Fiigura 3.7. Puntuaciones de las muestras en los factores F1-F5 extraídos en el analisis por componentes principales
127
Resultados y discusión
ramificados. Los derivados de ligninas (guaiacol, 4-acetilguaiacol, 4-metilguaiacol, 4-etilguaiacol, 4-vinilguaiacol, vanillina,
siringol, 4-metilsiringol, C3-guaiacoles) y el 4-vinilfenol, los ácidos grasos, el levoglucosano y otros azúcares monoméricos y
los fitadienos tienen coeficientes de carga negativos. Las puntuaciones más altas en este factor (figura 3.7) se dan en el
horizonte E, que es donde más abundan los compuestos alifáticos. No se han encontrado indicios de que la abundancia de
estos compuestos alifáticos dependa del aporte de raíces, sino más bien son los productos residuales de la descomposición
preferente de compuestos no-lipídicos (principalmente lignina y polisacáridos), al igual que proponen Buurman et al (2009).
El dominio de los n-alcanos de cadena par sobre los de cadena impar, en estas muestras, sugiere procedencia microbiana
(Buurman et al., 2007b). Por lo tanto F2 parece expresar el cambio de la materia orgánica hacia una composición residual
por mecanismos de preservación selectiva.
En la representación de las puntuaciones de las muestras en la proyección F1/F2 (figura 3.8a), se observa una transición
desde las muestras más superficiales hasta las más profundas, desde puntuaciones positivas en F1 y negativas en F2,
hasta puntuaciones negativas en ambos factores, en sentido contrario a las agujas del reloj. La dispersión de los
coeficientes de carga de los 189 compuestos en la
proyección F1/F2 (que explica un 65% de la varianza)
A
(figura 3.8b), representa la diferenciación química que
subyace a la distribución de las muestras en esta
proyección. Los productos de pirólisis de
polisacáridos, ligninas, fitadienos y ácidos grasos
tienen puntuaciones positivas en el factor 1 y
negativas en el factor 2. Estos son productos de
pirólisis característicos de materia orgánica fresca
(Buurman et al., 2007a). La variabilidad de los alcanos
y alquenos de cadenas lineales largas (n >21) está
condicionada, casi exclusivamente por F1, en el que
tienen altos coeficientes de carga positivos (0.8-0.9)
Las metilcetonas se agrupan con los alcanos y
alquenos de cadena larga, lo que sugiere que son
productos naturales de la oxidación de los
correspondientes alcanos y alquenos. Los productos
característicos de la degradación (ya sea térmica -
fuego-, artificial -pirólisis- o microbiana) de lípidos B
(alcanos de cadena corta y ramificados, así como los
alquilbencenos) tienen altos coeficientes de carga en
F2 y relativamente cercanos a 0 en F1. Los
compuestos aromáticos y poliaromáticos tienen
fuertes valores negativos en F1, al igual que los
benzofuranos y compuestos nitrogenados (a
excepción de dicetodipirrol e indol, que se separan de
ese grupo indicando una procedencia distinta al resto
de compuestos nitrogenados). El que la mayor parte
de los compuestos nitrogenados se distribuyan de
forma opuesta a los marcadores de material vegetal
fresco (ligninas, levoazúcares), sugiere un origen
degradativo o de material carbonizado (p.ej. a partir de
proteínas). Los esteroides/triterpenoides tienen
puntuaciones positivas en ambos factores y parecen
diferenciarse en dos subgrupos, uno con altos factores
de carga en F1 similares a los de alcanos y alquenos
de cadena larga y otro con valores más próximos a Figura 3.8. Representación, en la proyección F1/F2 de: (a) de las puntuaciones
cero. Esto podría sugerir distintas fuentes de estos de las muestras y (b) los coeficientes de carga de los compuestos.
128
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
compuestos (Buurman et al., 2009). En resumen, la acumulación relativa de compuestos poco o nada degradados viene
representada por los coeficientes de carga positivos en F1, mientras que la composición próxima a un sistema degradado y
residual la marcan los compuestos con altos coeficientes de carga postivos en F2, y los valores negativos de F1 tiene que
ver con una composición aromática y con abundancia de compuestos nitrogenados.
Combinando la información de ambas figuras podemos concluir que las muestras de los horizontes O y A son las que
contienen más fragmentos de lignina, polisacáridos y compuestos alifáticos de cadenas largas, es decir, mayor cantidad de
materia orgánica fresca. Esta composición es comparable a la encontrada por Nierop y Buurman (1999) en podzoles
incipientes de la zona templada. Los alcanos y alquenos de cadena corta, sus análogos ramificados y los alquilbencenos
son más abundantes en el horizonte E, donde predomina la expresión de los procesos de acumulación residual de
compuestos recalcitrantes (Buurman et al., 2007b). La muestra más profunda del horizonte E y todas las del horizonte B
tienen altas abundancias de compuestos nitrogenados (incluyendo benzonitrilo), benzofuranos y compuestos aromáticos y
poliaromáticos, que pueden ser originados in situ o iluviados. Cantidades importantes de benzonitrilo (hasta 8.2%), pueden
proceder de la descomposición térmica de aminas aromáticas (Schulten y Schnitzer, 1998). Alcañiz et al. (1994) mostraron
que el calentamiento de materia orgánica provoca la acumulación de benzonitrilo, y Kaal et al. (2008) encontraron que
grandes cantidades de este compuesto en los productos de pirólisis indican presencia de C (y N) pirogénico. El benzofurano
también ha sido interpretado como producto de la carbonización de polisacáridos (Almendros et al. 1988, Schellekens et al.,
2008). Por su parte, la transformación en estructuras aromáticas por alteración térmica en suelos ha sido demostrada por
diversos autores (Naafs, 2004; Kaal et al., 2008). Recientemente Kaal et al. (2008) mostraron que el benceno y el tolueno
son productos importantes de la pirólisis de black carbon. Igualmente, altas abundancias de poliaromáticos han sido
atribuidas a la existencia de materia orgánica quemada (Buurman et al., 2008; Kaal et al; 2007, 2008), y se consideran
indicativas de la presencia de black carbon (Naafs, 2004; de la Rosa Arranz, 2007, Kaal et al., 2008). Por lo tanto, la
existencia de cantidades considerables de material carbonizado en estas muestras, junto con cierta contribución de la
degradación microbiana de proteínas y ligninas y ciclizaciones artificiales, justificaría las altas abundancias relativas de
estos compuestos. La detección de gran abundancia de microcarbones en este horizonte refuerza esta interpretación (ver
imágenes en Apéndice III) y concuerda con las señales de combustión encontradas por Abadín et al. (1998) en un estudio
sobre las formas de N en un podzol fósil de la misma formación superficial que el suelo ACB-I.
La distribución de los compuestos fenólicos no depende de ninguno de los dos primeros factores (salvo el 4-vinilfenol, que
muestra un comportamiento similar al de los metoxifenoles y tiene altos factores de carga en F1, como el resto de productos
procedentes de ligninas). Esto indica que su presencia no responde a la compartimentación funcional del suelo, ni a las
consecuencias de procesos de degradación y acumulación residual.
El factor 3 (F3) explica un 10.4% de la varianza y a él se asocian, con coeficientes de carga positivos, los alcanos C11, C14 y
C16, el pristeno, el C3-guaiacol, 4-hidroxi-5,6-dihidro-(2H)-piran-2-osa, diversos alcanos y alquenos ramificados y un C4-
alquilbenceno. Con coeficientes de carga negativos se asocian a este factor C1 y C2- fenoles, C1-benzofurano y C1-
naftaleno, además de compuestos nitrogenados (pirrol e indol). Las puntuaciones más altas en este factor se encuentran en
la muestra superficial (ACB-I-0) y en el horizonte E (ACB-I-9, -10 y -12) (figura 3.7). En la figura 3.9a se muestra la
proyección F2/F3 de los coeficientes de carga de los compuestos, que representa un 24.2% de la varianza. Todos los
compuestos típicos de la pirólisis de materia orgánica fresca: marcadores de carbohidratos intactos, ligninas, fitoles y ácidos
grasos de origen vegetal tienen coeficientes de carga negativos en F2 y positivos en F3, mientras que los compuestos
característicos de la materia orgánica más degradada (n-alcanos/n-alquenos de cadena corta y ramificada y alquilbencenos)
tienen puntuaciones positivas en ambos factores. La mayor parte de los compuestos fenólicos tienen coeficientes negativos
en F3, y no están influídos por F2. En la proyección F2/F3 de las puntuaciones de las muestras (figura 3.9b) se observa que
las del horizonte E tienen valores positivos en F2, aunque no se observa una dependencia del F3. Las muestras más
profundas del horizonte A y las del horizonte B tienen puntuaciones negativas en F3, y próximas a cero en F2. Las muestras
superficiales tienen valores negativos en F2, especialmente la correspondiente a hojarasca, que además presenta una
puntuación fuertemente positiva en F3. A partir de la información de estas dos gráficas, esta proyección F2/F3 se interpreta
como la representación de la variación de la abundancia de C1 y C2-fenol en las muestras: en el horizonte A procedentes de
la materia orgánica fresca y/o ligeramente degradada, y en el horizonte B, acumulados por iluviación desde el horizonte E.
La muestra de hojarasca tiene abundancias bajas de C1 y C2-fenol comparativamente con el horizonte A y la parte superior
del E, en los que hay una mayor cantidad, probablemente debido, en gran parte, a la degradación de ligninas. También tiene
129
Resultados y discusión
bajas abundancias de indol y pirrol, que son de origen degradativo, y de C1 naftaleno y C1-benzofurano, cuyo origen
probablemente esté asociado con quemas. La materia orgánica de las muestras de la parte inferior del horizonte E (ACB-
I-9, -10 y -12) tienen una composición residual debido a la fuerte degradación y pérdida de compuestos solubles, con
abundancias relevantes sólo de cadenas alifáticas de cadena corta y ramificadas y alquilbencenos. Las muestras del
horizonte spódico contienen abundancias altas de todos los compuestos con factores de carga negativos. Dado que no se
detectaron indicios de la presencia de fuentes de biomasa que puedan generar altas abundancias de fenoles y compuestos
nitrogenados in situ, esto sugiere que estos compuestos proceden de la iluviación de sustancias desde el horizonte E.
A B
Figura 3.9. Representación, en la proyección F2/F3 de: (a) los coeficientes de carga de los compuestos y (b) de las puntuaciones de las muestras
El factor 4 (F4) explica un 6.7% de la varianza y a él se asocian, con coeficientes de carga positivos, los fitoesteroles,
tocoferoles, hopanoides, la C33-metilcetona y el C33-alcano. Los fitoesteroles, tocoferoles y hopanoides son indicio de
aportes de materia orgánica fresca, cuyo origen podría ser radicular. El gráfico de las puntuaciones de este factor se
muestra en la figura 3.7. La puntuación más alta se da en la muestra 7, que tiene, además, altas abundancias relativas de
productos de siringoles, que son productos procedentes de ligninas de angiospermas. En las muestras contiguas (ACB-I-8 y
-9) y en las del horizonte spódico las puntuaciones son también ligeramente positivas.
El factor 5 (F5) explica tan sólo un 3.8% de la varianza y a él se asocian, con factores de carga positivos, el bifenil, C1-
benzofurano, dibenzofurano, indol, benzonitrilo, C15- y C17-alcano y, con coeficientes de carga negativos, el 2-metilfurano.
Las puntuaciones en este factor son bastante constantes, como se muestra en la figura 3.7, exceptuando la muestra ACB-
I-4 y las de la parte inferior del horizonte spódico que tienen puntuaciones negativas por su contenido de 2-metilfurano, y la
muestra ACB-I-13, que corresponde a la transición E/B, que tiene puntuación fuertemente positiva a consecuencia de la alta
abundancia de benzofuranos y benzonitrilios y la escasez de 2-metilfurano. Dado que el benzofurano y el benzonitrilo han
sido identificados como indicadores potenciales de biomasa quemada (Almendros et al., 1988; Schellekens et al., 2008,
Kaal et al., 2008) y teniendo en cuenta la presencia de cantidades relevantes de poliaromáticos y la observación de
microcarbones, parece probable la existencia de material carbonizado en esta muestra.
El análisis por componentes principales de la matriz transpuesta caracteriza las muestras en función de la composición de
su materia orgánica. En el análisis se obtuvieron sólo dos componentes principales con un autovalor mayor que 1, que
explican el 91% de la varianza total.
Todas las variables (en este caso, las muestras) tienen coeficientes de carga positivos en el factor 1 (F1), aunque sólo los
de ACB-I-0 a ACB-I-12 son mayores que 0.5, que es el límite que establecemos para considerar que una variable influye
significativamente en un componente. Estas variables son las muestras de los horizontes O, A y E, es decir, el
compartimento superior del suelo. En el factor 2 (F2), sólo ACB-I-0 tiene coeficiente de carga muy ligeramente negativo. Las
130
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
variables con coeficiente de carga >0.5 son ACB-I-10/20, que corresponden a las muestras de la parte inferior del horizonte
E y las del B. En la figura 3.10 se representa la distribución de la varianza (comunalidad). Todas las muestras se encuentran
explicadas en más de un 85% por la suma de los dos factores, excepto ACB-I-0 y ACB-I-13, que son las que tienen un
mayor porcentaje de varianza residual (o no explicada). ACB-I-0 es la muestra más superficial, correspondiente a la
hojarasca y ACB-I-13 corresponde a la muestra de la transición E/B, cuyas características particulares fueron señaladas
anteriormente (contenido excepcional en poliaromáticos, benzofurano y benzonitrilo), que probablemente sean debidas a la
existencia de materia orgánica carbonizada.
131
Resultados y discusión
metilcetonas y fitadienos) y con los esteroides y triterpenoides, que también son productos de la pirólisis de materia
orgánica relativamente fresca, por su susceptibilidad a la biodegradación en ambiente aeróbico.
Adicionalmente, la abundancia de fenoles tiene correlación directa (r2=0.71) con las puntuaciones de las muestras en el
primer factor del análisis por componentes principales discutido en el Capítulo 1, de las 24 variables utilizadas para
caracterizar la podzolización. Este factor fue interpretado como expresión de la movilización e inmovilización de metales, por
lo tanto, como reflejo de la intensidad del proceso de podzolización. El análisis incluyó a las 170 muestras de los siete
podzoles estudiados en los distintos ambientes, lo que podría sugerir que el papel de los compuestos fenólicos en la
iluviación observado en el suelo ACB-I, quizás podría ser generalizable a otros podzoles. En siguientes fases de esta
investigación se tratará de profundizar en este aspecto.
Dentro del grupo de los fenoles, el fenol propiamente dicho es el compuesto mas abundante. Su variación con la
profundidad está relacionada con la
variación de la cantidad de Al
extraído mediante CuCl2 (AlCu,
r2=0.66) y con la cantidad de Al en
compuestos organometálicos de
estabilidad media (Alom, r2=0.64)
(figura 3.12). El Alom supone un
45±17% del Al ligado a materia
orgánica de todo el suelo (y más del
60% en el horizonte A), por lo que la
relación del fenol con esta fracción
Figura 3.12. Relación de la abundancia de Fenol (en %) con la cantidad de Al extraído con CuCl2
sugiere que su participación en el (AlCu) y con la cantidad de Al asociado a materia orgánica en compuestos de estabilidad
proceso es cuantitativamente mediaAlom), ambos en cmolc/kg.
132
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
relevante. Además, Alom es la única fracción de Al con un comportamiento similar frente al F1 del análisis por componentes
principales del Capítulo 1, para los siete podzoles independientemente de la localización geográfica o las condiciones
edafogenéticas particulares. Esto apunta a que la participación del fenol en los procesos de movilización de Al podría ser
generalizable a otros podzoles. Esta posibilidad se examinará en siguientes fases de esta investigación.
A pesar de que no se encontraron correlaciones estadísticas entre los bencenos y los compuestos poliaromáticos con la
cantidad de C y Cp, no se descarta que sus precursores estén sometidos a procesos de iluviación. Buurman et al. (2009)
detectaron abundancias relativamente altas de poliaromáticos en la materia orgánica extraible de horizonte B en podzoles
del Lago Michigan, e interpretan que éstos tienen origen en materia orgánica carbonizada iluviada.
La variación de la abundancia de los bencenos con la profundidad tiene correlación directa con la relación molar Alp+Fep/C
(r2=0.76, figura 3.14a) y con la variación de la cantidad de Al acumulado (AlTacum, r2=0.68, figura 3.14b), lo que sugiere que
posiblemente están implicados en los mecanismos de adsorción e inmovilización de Al. La acumulación de Fe (FeTacum)
tiene una correlación baja con los bencenos (FeTacum, r2=0.26, figura 3.13c), a consecuencia de un ”exceso“ de Fe en
ACB-I-13 y -14 con respecto a la tendencia formada por el resto de las muestras (excluyendo a ACB-I-13 y -14, la
correlación aumenta hasta r2=0.65).
B(%)
Figura 3.13. Relación de los becenos con la relación molar Alp+Fep/C, que es una estimación de la cantidad de metales complejados por mol de C; la
cantidad de Al acumulado por unidad de volumen (AlTacum) y la cantidad de Fe acumulado por unidad de volumen (FeTacum), el coeficiente de
correlación (r2) excluyendo las muestras ACB-I-13 y -14 ( ) se muestra en azul.
Lo mismo ocurre en el caso de los compuestos poliaromáticos, cuya correlación con la acumulación de Fe aumenta desde
r2=0.60 hasta r2=0.82 excluyendo a ACB-I-13 y -14 (3.14c). Esto indica que la inmovilización de Fe en estas muestras no
depende de la proporción de los precursores de los bencenos y poliaromáticos. La relación de los compuestos
poliaromáticos con la adsorción y acumulación de Al (estimada mediante la relación Alp/Cp y AlTacum) está controlada por
la muestra ACB-I-13. En ésta se observa un “defecto” de Al en relación a la tendencia establecida por el resto de las
muestras (excluyendo esta muestra las correlaciones con Alp/Cp aumentan desde r2=0.49 hasta r2=0.86 y con AlTacum
desde r2=0.69 hasta r2=0.87, figura 3.13a y 3.13b). Por lo tanto, parece que al menos una parte del precursor de los
poliaromáticos detectados en esta muestra no participa en la adsorción de Al. Esta disociación entre la cantidad de Fe y Al
adsorbidos y la abundancia de bencenos y poliaromáticos en la muestra de transición E/B (ACB-I-13) y la superior del
PAH(%)
Figura 3.14. Relación de los compuestos poliaromáticos con la relación molar Alp/C, que es una estimación de la cantidad de Al complejados por mol de C
extraíble en pirofosfato-Na; la cantidad de Al acumulado por unidad de volumen (AlTacum) y la cantidad de Fe acumulado por unidad de volumen
(FeTacum). Para las tres gráficas, en color azul se representan las correlaciones obtenidas excluyendo la muestra ACB-I-13 ( ).
133
Resultados y discusión
spódico (ACB-I-14), concuerdan con la precipitación diferencial de complejos orgánicos con Fe y Al detectada en el Capítulo
1. Sin embargo, como se comentó anteriormente, es necesario tener en cuenta la posibilidad de que parte de la abundancia
de los bencenos y los poliaromáticos podría tener origen en ciclizaciones artificiales durante la pirólisis. Sería necesaria una
eliminación de los metales previa al análisis para excluir esta posibilidad.
Una situación similar la observamos en el caso de los compuestos nitrogenados. Diversos autores encontraron productos de
pirólisis de biomasa nitrogenada (piridinas y pirroles) en la composición de la materia orgánica disuelta (DOM) en podzoles
(Buurman et al., 2005; Nierop y Buurman, 1999), por lo tanto, se considera que los precursores de éstos productos de
pirólisis son susceptibles de ser iluviados. Sin embargo, en este estudio, no se encontró ninguna relación entre los
compuestos nitrogenados y la cantidad de C extraíble en pirofosfato-Na, ni con la cantidad de Al o Fe ligados a materia
orgánica. En cambio, al igual que los compuestos poliaromáticos, sí tienen correlación con la relación molar Alp+Fep/C
(r2=0.61) y la cantidad de Al acumulado (Alacum, r2=0.68). Ambas relaciones son mayores si consideramos sólo a los
pirroles (pirrol y C1-pirrol): la relación con Alacum aumenta hasta r2=0.78 y con Alp+Fep/C hasta r2=0.81 y con Alp/Cp hasta
r2=0.85. Por lo tanto, la abundancia de compuestos nitrogenados parece tener relación con la adsorción y acumulación de
metales en el horizonte spódico. La ausencia de correlación con las fracciones extraíbles de Fe, Al y C podría estar
relacionada con la posiblemente múltiple procedencia de la biomasa nitrogenada en el horizonte B, que puede ser
degradativa (como se deduce de la proyección F1/F2 del análisis por componentes principales), biomasa carbonizada
(Knicker et al., 2010) y/o iluviación.
La abundancia relativa de alcanos y alquenos de cadena lineal y ramificada es independiente de la cantidad de C, lo que
sugiere que los compuestos de los que proceden no tienen relación con los mecanismos que provocan la migración en
profundidad de compuestos orgánicos, ni en su precipitación. Tampoco están implicados en los procesos de transporte y
precipitación de metales, como indica la correlación inversa de las abundancias de estos compuestos con el Alp (r2=0.82),
con Fep (r2=0.87 mediante función exponencial) y con la cantidad de Al y Fe complejados por mol de C (estimada mediante
la relación molar (Alp+Fep)/C). Sí hay correlación directa con el contenido de SiT (r2=0.74). Esta covarianza no se debe a
una causalidad común, aunque en cierto modo ambas propiedades están relacionadas. La variación vertical de alcanos y
alquenos parece expresar el efecto de la descomposición preferente y/o migración de otras fracciones orgánicas, que
provoca un enriquecimiento relativo de éstos en el horizonte E (Buurman et al., 2005, 2007b). Simultáneamente, las
condiciones de fuerte alteración mineral a las que está sometido el horizonte E provocan la lixiviación de Fe, Al y otros
elementos móviles y, secundariamente, un enriquecimiento relativo en Si. Este carácter residual de los alcanos y alquenos y
del Si en el horizonte E se traduce en correlación estadística entre ambas variables.
La abundancia relativa de los alquilbencenos parece deberse, bien a la modificación térmica de cadenas alifáticas, o bien a
su ciclización artificial catalizada por minerales (aunque por lo menos en el caso del horizonte E esta posibilidad es poco
probable, dado el bajo contenido en metales en las muestras con alto contenido en alquilbencenos). La distribución de estos
compuestos no tiene correlación reseñable con ninguno de los parámetros utilizados para caracterizar el transporte y la
precipitación de metales con la podzolización, por lo que no parecen intervenir en los mecanismos de iluviación.
Estas relaciones de los compuestos orgánicos con las variables representativas de los mecanismos de la podzolización,
parecen indicar que la eluviación-iluviación es un mecanismo relevante de redistribución de la materia orgánica en este
suelo.
La degradación de ligninas constituye una fuente importante de materia orgánica disuelta (DOM). De hecho, estudios
recientes (Titeux y Delvaux, en prensa) mostraron que las ligninas son la fuente principal de DOC en el horizonte O de
podzoles de la zona templada, con una contribución por encima de la de compuestos más humificados, de acuerdo con las
observaciones de Guggenberger et al. (1994). Este mecanismo puede liberar compuestos fenólicos de bajo peso molecular
que, junto con cantidades variables de otros (poli)fenoles (taninos, pigmentos) y probables aportaciones de carbohidratos,
proteínas y otros biopolímeros como la suberina, procedentes de la materia vegetal relativamante fresca, explicarían la
abundancia de fenoles detectada en estas muestras, así como las abundancias decrecientes con la profundidad de
marcadores de polisacáridos y de ligninas. Como consecuencia, la degradación de estas sustancias y la evacuación de sus
134
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
productos como DOM conduciría a la progresiva evolución hacia una composición residual, relativamente enriquecida en
compuestos más recalcitrantes, como la encontrada en el horizonte E.
La DOM derivada de estos procesos degradativos es ácida (Ertel et al. 1986) y se encuentra enriquecida en fenoles
(especialmente ácidos fenólicos), hexosas y aminoazúcares (Kaiser et al., 2004). Los ácidos fenólicos, y sus análogos
oligoméricos y polímericos de bajo peso molecular, son en general, fuertemente complejantes (Bloomfield, 1957; Davies,
1970, de Coninck, 1980; Evans, 1980; McKeague et al., 1986; Mench et al., 1988; Nornberg et al., 1993; Nierop y
Verstraten, 2002), aunque este poder complejante depende de las características de la vegetación (Nornberg et al., 1993).
Durante la migración vertical se produciría la alteración de minerales y adsorción de metales, como sugiere la correlación de
los fenoles con el Al y Fe extraíbles y el Al asociado a materia orgánica en complejos de baja estabilidad, hasta alcanzar la
saturación de las posiciones de adsorción, produciéndose su precipitación. Este mecanismo explica la existencia de un
sistema empobrecido en compuestos orgánicos, minerales alterables y metales que se detecta en el horizonte E. Ya de
Coninck (1980) propuso que el proceso de podzolización era consecuencia de la movilización en superficie de sustancias
fenólicas y taninos, que adsorben metales y forman complejos organométálicos solubles (Kaal et al., 2005) que migran
verticalmente hasta alcanzar una cierta relación metal/C que produce su precipitación.
Por otra parte, durante su migración a través del suelo, los carbohidratos que contiene la DOM sufren, probablemente,
mineralización, y los aminoazúcares degradación a otros compuestos nitrogenados, por lo que la composición de la DOM se
enriquecería en fenoles y compuestos nitrogenados. Por lo tanto, los productos predominantes en la materia orgánica
disuelta que alcanza el horizonte spódico serían estos compuestos, con cantidades importantes de Al y Fe complejados. Las
abundancias altas de fenoles detectadas en la parte inferior del horizonte E y en el B, se justificarían mediante este
mecanismo, ya que la producción de fenoles in situ se encuentra limitada por la baja abundancia de biocomponentes
productores de fenoles (proteínas, lignina, carbohidratos) en estas muestras. Esto concuerda con las observaciones de
otros autores en podzoles de la zona templada. Nierop y Buurman (1999) detectaron pirroles, piridina e indoles entre los
productos de pirólisis de DOM en podzoles de distintos grados de desarrollo en los Países Bajos. Buurman et al. (2005)
encontraron que la materia orgánica iluviada parece contener fenol, metilfenoles, piridina y pirrol, y productos pequeños de
polisacáridos como el 2-metilfurano, en mayores proporciones que la materia orgánica procedente de raíces, cuya
composición es más rica en alcanos y alquenos derivados de suberinas (Nierop y Buurman, 1999b). La composición
encontrada en el horizonte B del suelo ACB-I es compatible con esta composición de la materia orgánica iluviada. Una vez
inmovilizada en el horizonte spódico la materia orgánica iluviada puede sufrir transformaciones mediante mecanismos
edáficos de degradación (microbiana y/o química) que pueden modificar su composición. No se detectaron aportes
relevantes de productos procedentes de raíces en los horizontes B, por lo que no se consideran importantes para la
acumulación de materia orgánica en el horizonte spódico, a diferencia de lo propuesto por otros autores para podzoles
boreales (Buurman y Jongmans, 2005).
Los compuestos aromáticos y poliaromáticos parecen estar relacionados con los mecanismos de inmovilización de metales.
No se encontraron evidencias de la iluviación de estos compuestos, sin embargo sí parecen intervenir en la adsorción de
metales y en la acumulación de Fe y Al. Sin embargo, la posibilidad de que estos compuestos sean producto de
ciclizaciones artificiales durante la pirólisis nos impide discriminar con certeza si su abundancia está relacionada con
mecanismos edáficos.
La gran abundancia de compuestos aromáticos y poliaromáticos del horizonte B parece indicar que la composición de su
materia orgánica está, en gran medida, relacionada con procesos de quema. Las principales modificaciones químicas que
produce la carbonización de la materia orgánica son deshidratación, aromatización, pérdida de grupos carboxílicos y
metoxílicos, condensación de carbohidratos en estructuras de tipo furano y enriquecimiento en compuestos nitrogenados
aromáticos (González-Pérez et al., 2004; Knicker et al., 2005). El conjunto de materiales resultantes presenta una elevada
aromaticidad y resistencia a la biodegradación (Forbes et al., 2006). Por lo tanto, la presencia de material orgánico quemado
puede ser parcialmente responsable de la acumulación en el spódico de ACB-I, como mecanismo complementario a la
iluviación, y contribuiría a explicar sus contenidos de materia orgánica. La importancia relativa de este mecanismo no ha
sido determinada, pero, como proponen Kaal et al (2008), la carbonización ha de ser considerada como una posible
contribución al incremento de la acumulación de materia orgánica en este suelo.
135
Resultados y discusión
Esta preservación de la materia orgánica carbonizada puede estar, además, favorecida por un efecto protector frente a la
degradación microbiana, mediante adsorción de metales y superficies minerales (Fernández et al., 1997). Czimczik y
Masiello (2007) propusieron que el tiempo de residencia de la materia orgánica carbonizada en suelos ácidos aumenta por
la interacción con una matriz mineral reactiva. Este efecto puede afectar a la acumulación de materia orgánica total. Kaal et
al (2008) encontraron que esta combinación de mecanismos es la causa de la preservación a largo plazo de la materia
orgánica en suelos coluviales ricos en materia orgánica.
La gran abundancia de sustancias fenólicas en el horizonte B podría provocar, adicionalmente, un efecto aleloquímico que
favorecería la acumulación de compuestos orgánicos, inhibiendo la actividad microbiana (Northup et al., 1995; Stockli, 1991)
mediante toxicidad directa o por afectar a la disponibilidad de ciertos elementos, como el N o el Fe (Schimel et al., 1996;
Mila et al., 1996). Sin embargo, mediante Py-GC/MS no es posible obtener información suficiente acerca de la composición
molecular de los compuestos fenólicos, por lo que no podemos estimar el alcance de esta toxicidad. Por otra parte, no se
conoce con certeza la relevancia de este efecto en horizontes B, debido a la gran reactividad de los fenoles hacia la matriz
mineral del suelo y su rápida desaparición de la disolución al alcanzar el horizonte spódico.
Todos estos procesos estarían, eventualmente, actuando de forma sinérgica y adicional al efecto del pH ácido y la escasa
cantidad de nutrientes condicionados por la mineralogía, permitiendo una acumulación notable de materia orgánica a pesar
de las condiciones templado-húmedas y de buen drenaje en las que se desarrolla el suelo ACB-I.
La fuerte capacidad complejante de metales de los (poli)fenoles provoca que otros metales, como el Pb, puedan ser
movilizados de la misma forma que ocurre con el Al y el Fe. En efecto, la cantidad de Pb total (PbXRF) y extraíble en ácido
(PbICP, en el Capítulo 2 se detalla la variación vertical de las concentraciones), están fuertemente correlacionados con la
Ph (%)
Figura 3.15. Relación de los fenoles con: (a) la concentración de Pb total, (b) la concntracion de Pb extraíble en ácido (PbICP) y (c) los factores de
enriquecimiento de Pb total frente a la cantidad de Zr (EF).
abundancia de fenoles (r2=0.82, r2=0.83, respectivamente, figura 3.15). También lo están los factores de enriquecimiento en
Pb total con respecto al Zr (EF, r2=0.78, función exponencial, figura 3.15) e inversamente con la relación isotópica 206Pb/
207Pb, aunque sólo en las muestras de los horizontes A y E, que son en las que se detecta presencia de Pb de
contaminación (r2=0.66). Estos resultados, parecen sugerir que el Pb es complejado y transportado por este tipo de
compuestos orgánicos. En particular, la correlación con la cantidad de PbICP, que representa al Pb extraíble en ácido, es
ilustrativa (3.15 b). La mayor parte de éste en los horizontes A y E procede de deposición atmosférica. Es, por lo tanto, un
aporte desde la superficie del suelo y es transportado verticalmente hacia abajo. Lo mismo parece ocurrir con los fenoles,
que son originados principalmente en la superficie por la degradación de la hojarasca y migran hacia mayores
profundidades. La correlación (inversa) de los fenoles con la relación isotópica 206Pb/207Pb refuerza esta interpretación.
Los compuestos poliaromáticos, por su parte, están correlacionados con los factores de enriquecimiento con respecto al Zr,
tanto en muestra total como en muestra calcinada (EF y EFa, r2=0.67 para ambas relaciones, figura 3.16). Esto podría
sugerir que el Pb que se detecta en las muestras tras la calcinación se encuentra asociado a estos compuestos. Los
136
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
137
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
3.4. CONCLUSIONES
Las muestras de los horizontes O y A contienen abundancias altas de fragmentos de lignina, polisacáridos y compuestos
alifáticos de cadenas largas, es decir, productos característicos de la materia orgánica fresca y poco degradada. La
disminución de las abundancias de estos compuestos con la profundidad parece ser consecuencia de los mecanismos de
degradación, cuya expresión es evidente en el horizonte E. En éste, los alcanos y alquenos de cadena corta, sus análogos
ramificados y los alquilbencenos son los compuestos predominantes, a consecuencia de los procesos de acumulación
residual mediante pérdida selectiva de los compuestos más lábiles. Los mecanismos responsables de esta acumulación
son, probablemente la preservación selectiva de éstos compuestos ante la degradación, la migración de sustancias solubles
y la relativamente escasa contribución de materia orgánica fresca de raíces.
En la composición de la materia orgánica del horizonte B destacan las altas abundancias de fenoles, compuestos
nitrogenados (incluyendo benzonitrilo), benzofuranos y compuestos aromáticos y poliaromáticos. Los mecanismos que
producen esta composición parecen ser la iluviación de sustancias desde los horizontes superiores (responsable de la
abundancia de fenoles y de parte de los compuestos nitrogenados) junto con procesos de descomposición microbiana y de
quema de la materia orgánica del suelo (cuya aportación son las altas abundancias de bencenos y poliaromáticos además
de cantidades variables de compuestos nitrogenados).
La eluviación-iluviación de sustancias orgánicas parece ser un mecanismo importante en la redistribución de materia
orgánica y metales en el suelo, de acuerdo con las teorías clásicas de la podzolización (McKeague et al, 1978; de Coninck,
1980). Se encontraron indicios de que los compuestos fenólicos contribuyen de forma relevante en la complejación,
transporte y precipitación de metales (Fe, Al y Pb). Éstos, parecen ser principalmente un producto de la degradación de
ligninas en la superficie y migrar verticalmente como parte de la materia orgánica disuelta, adsorbiendo metales, hasta
alcanzar el horizonte spódico, en cuya parte superior se dan las mayores abundancias de estos compuestos.
Los compuestos aromáticos y poliaromáticos y los nitrogenados, parecen relacionados con la adsorción e inmovilización de
metales (incluído el Pb) en el horizonte spódico, pero no se encontraron indicios de su implicación en el transporte.
Adicionalmente a la iluviación, otros mecanismos pueden estar influyendo en la acumulación de materia orgánica en el
spódico, tales como la preservación de los compuestos debido a la recalcitrancia de los procedentes de material
carbonizado y el efecto protector ante la degradación de los metales adsorbidos (Kaal et al, 2008). La convergencia de
estos mecanismos con otros como la inhibición de la actividad microbiana por acidez y escasez de nutrientes, puede ser
importante para la acumulación de materia orgánica en el spódico de este suelo, dado que se desarrolla en condiciones
templadas y de buen drenaje. Mediante la técnica utilizada, no se han detectado aportes de materia orgánica de raíces que
contribuyan a la acumulación de materia orgánica en los horizontes subsuperficiales, al contrario que en otros podzoles bien
drenados principalmente de zonas boreales (Buurman y Jongmans, 2005). No obstante, es conveniente la aplicación de
técnicas complementarias (como la thermally assisted hydrolysis and methilation-TM-GC/MS) para dilucidar esta cuestión.
139
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
141
Referencias bibliográficas
Ertel, J.R., Hedges, J.I., Devol, A.H., Richey, R.R., Ribeiro, M.N., 1986: Dissolved humic substances of the Amazon River
system. Limnology and Oceanography, 31,739-754.
Evans, L.J., 1980: Podzol development north of Lake Huron in relation to geology and vegetation. Canadian Journal of Soil
Science 60, 527±539.
Evans LJ.; 1989: Chemistry of metal retention by soils. Environmental Science and Technology; 23:1046 –1056.
Farmer, V. C, Lumsdon, D. G.; 2001: Interactions of fulvic acid with aluminium and a proto-imogolite sol: the contribution of
E-horizon eluates to podzolization. European Journal of Soil Science, 52, 177-188.
Fernández, I., Cabaneiro, A., Carballas, T.; 1997: Organic matter changes immediately after a wildfire in an Atlantic forest soil
and comparison with laboratory soil heating. Soil Biology and Biochemistry., 29, 1–11.
Forbes, M.S., Raison, R.J., Skjemstad, J.O.; 2006: Formation, transformation and transport of black carbon (charcoal) in
terrestrial and aquatic ecosystems. The Science of the Total Environment, 370, 190–206.
Gadel, F., L. Serve, M. Benedeni, L.C. da Cunha, and J.L. Blazi.; 2000: Biogeochemical characteristics of organic maner in
the particulate and colloidal fractions downstream of me Rio Negro and Solimóes confluence. Agronomic,
20:477-490.
Genw, W., Boon, J. J., Faix, O.; 1987: Characterization of beech milled wood lignin by pyrolisis-gas chromatography-
photoionization mass spectrometry. Analytical Chemistry, 59,508-513.
González-Pérez, JA, González-Vila, F.J., Almendros, G., Knicker, H., 2004: The effect of fire on soil organic matter - a review.
Environment lnternational 30, 855-870.
Goossens, H., de Leeuw, J. W., Schenck, P. A., Brassell, S. C.; 1984: Tocopherols as likely precursors of pristane in ancient
sediments and crude oils. Nature, 312.440-442.
Guggenberger, G., Zech, W., Schulten, H.R.; 1994: Formation and mobilization pathways of dissolved organic carbon:
evidence from chemical structural studies of organic carbon fractions in acid forest floor solutions. Organic
Geochemistry, 21, 51 – 66.
IUSS-World Reference Base for Soil Resources. Working Group WRB 2007: World reference base for soil resources 2006:
World Soil Resources Reports 103, FAO, Rome.
Kaal, J., Nierop, K.G.J., Verstraten, J.M., 2005: Retention of tannic acid and condensed tannin by Fe-oxide-coated quartz
sand. Journal of Colloid and Interface Science, 287: 72-79.
Kaal, J., Baldock, j.A, Buurman, P., Nierop, K.G.J., Pontevedra-Pombal, X., MartinezCortizas, A., 2007: Evaluating pyrolysis-
GCjMS and BC CPMAS NMR in conjunction with a molecular mixing model ofthe Penido Vello peat deposit, NW
Spain. Organic Geochemistry 38, 1097-1111.
Kaal, J., Martínez Cortizas, A., Buurman, P., Criado Boado, F., 2008: 8000 yr of black carbon accumulation in a colluvial soil
from NW Spain. Quaternary Research, 69, 56-61.
Kaal, J., Martínez Cortizas, A., Nierop, K.G.J., Buurman, P. 2008: A detailed pyrolysis-GC/MS analysis of a black carbon-rich
acidic colluvial soil (Atlantic ranker) from NW Spain. Applied Geochemistry, 23, 2395-2405.
Kaal, J., Martínez Cortizas, A., Nierop, K.G.J.; 2009: Characterisation of aged charcoal using a coil probe pyrolysis-GC/MS
method optimised for black carbon. Journal of Analytical and Applied Pyrolysis, 85 408–416
Kaal, J., Brodowski, S., Baldock, J.A., Nierop, K.G.J., Cortizas, A.M., 2008: Characterisation of aged black carbon using
pyrolysis–GC/MS, thermally assisted hydrolysis and methylation (THM), direct and cross-polarisation C-13 nuclear
magnetic resonance (DP/CP NMR) and the benzenepolycarboxylic acid (BPCA) method. Organic Geochemistry 39
(10), 1415–1426. organic matter in the first stages of a vegetation succession. Geoderma, 100 (1–2), 1–24.
Kaal, J., Martínez Cortizas, A, Eckmeier, E., Costa Casais, M., Santos Estévez, M., Criado Boado, F., 2008: Holocene fire
history ofblack colluvial soils revealed by pyrolysis-GC/MS: a case study from Campo Lameiro (NW Spain). Journal
of Archaeological Science, 35, 2133-2143.
Kaiser, K, Guggenberger, G., Haumaier, L., Zech. W.; 2002: The composition of dissolved organic maner in forest soil
solutions: Changes induced by season and passage through the mineral soil. Organic Geochemistry. 33:307-318.
Kaiser, K, Guggenberger, G., Haumaier, L.; 2004: Changes in dissolved lignin-derived phenols, neutral sugars, uronic acids,
and amino sugars with depth in forested Haplic Arenosols and Rendzic Leptosols. Biogeochemistry, 70: 135–151.
Kalbitz, K., Schmerwitz, J., Schwesig, D., Matzner, E., 2003: Biodegradation of soil-derived dissolved organic matter as
related to its properties. Geoderma, 113, 273 – 291.
142
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
Knicker, H., González-Vila, F.J., Polvillo, O., González-Pérez, J.A., Almendros, G., 2005: Fire-induced transformation of C-
and N-forms in different organic soil fractions from a Dystric Cambisol under a Mediterranean pine forest (Pinus
pinaster). Soil Biology and Biochemistry, 37, 701-718.
Knicker, H., Almendros, G., González-Vila, F.J., González-Pérez, J.A., Polvillo, O., 2006: Characteristic alterations of quantity
and quality of soil organic matter caused by forest fires in continental Mediterranean ecosystems: a solid-state 13C
NMR study. European Journal of Soil Science 57, 558-569.
Lundstróm, U. S., van Breemen, N., Bain, O.; 2000: The podzolization process. A review. Geoderma, 94, 91-107.
Lundstróm, U. S., van Breemen, N., Bain, D., van Hees, P. A. W., Giesler, R., Gustafsson, J. P, IIvesniemi, H., Karltun, E.,
Melkerud, P-A, Olsson, M, Riise, G., Wahlberg, O., Bergelin, A, Bishop, K., Finlay, R., Jongmans, A.G., Magnusson,
T., Mannerkoski, H., Nordgren, A, Nyberg, L., Starr, M, Tau Strand, L.; 2000: Advances in understanding the
podzolization process resulting from a multidisciplinary study of three coniferous forest soils in the Nordic Countries.
Geoderma 94, 335-353.
McKeague, J. A, Ross, G. J., Gamble, O. S., 1978: Properties, criteria of classification and genesis of podzolic soils in
Canada in Mahaney, W. C. (ed.): Quaternary soils. Geological Abstracts, Norwich, pp. 27-60.
Mench, M., Morel, J.L., Guckert, A., Guillet, B., 1988: Metal binding with root exudates of low molecular weight. Journal of
Soil Science, 39, 521±527.
Mila, I., Scalbert, A., Expert, D. 1996: Iron withholding by plant polyphenols and resistance to pathogens and rots.
Phytochemistry, 42:1551-1555.
Naafs, D.EW. 2004: What are humic substances? A molecular approach to the study of organic matter in acid soils. Ph.D.
Thesis, University ofUtrecht, pp. 99-106 (Chapter 9).
Nierop, KG.J., Buurman, P.; 1998: Composition of soil organic matter and its water-soluble fraction under young vegetation
on drift sand, central Netherlands. European Journal of Soil Science, 49:605-616.
Nierop, K.G.J.; 1998: Origin of aliphatic compounds in a forest soil. Organic Geochemistry, 29:1009-1016.
Nierop, K.G.J.; 1999: Origin and fate of organic matter in sandy soils along a primary vegetation succesion. ISBN:
90-5485-997-0. Universal Press, Science Publishers. Veenendaal.
Nierop, K.G.J., Buurman, P., de Leeuw, J.W.; 1999: Effect ofvegetation on chemical composition ofH horizons in incipient
podzols as characterized by 13C-NMR and pyrolysis-GC/MS. Geoderma, 90: 111-129.
Nierop, KG.J., Buurman, P.; 1999: Insoluble organic matter fractions in incipient podzol-B horizons: Preservation of aliphatic
biopolymers from roots. Humic Substances Environ. 1:29-37.
Nierop, K.G.J., Buurman, P.; 1999: Water-soluble organic matter in incipient podzols: accumulation in B horizons or in fibres?
European Journal of Soil Science, 50:701-711.
Nierop, K.G.J., van Lagen, B., Buurman, P.; 2001: Composition of plant tissues and soil organic matter in the first stages of a
vegetation succession. Geoderma, 100, 1-24.
Nierop, K.G.J., Verstraten. J.M.; 2003: Organic matter formation in sandy subsurface horizons of Dutch coastal dunes in
relation to soil acidilication. Organic Geochemistry, 34:499-513.
Nornberg, P., Sloth, L., Nielsen, K.E., 1993: Rapid changes of sandy soils caused by vegetation changes. Canadian Journal
of Soil Science, 73, 459±468.
Northup, R.R., Yu, Z., Dahlgren, R.A., Vogt, K.A., 1995: Polyphenol control of nitrogen release from pine litter. Nature 377,
227±229.
Pastorova, l., R.E. Botto, P.W. Arisz, andJ.J. Boon. 1994. Cellulose char structure: A combined analytical Py-GC-MS, FTIR,
and NMR study. Carbohydrates Resource, 262:27-47.
Piccolo, A.; 2002: The supramolecular structure of humic substances: a novel understanding of humus chemistry and
implications in soil science. Advandes in Agronomy, vol.75. Academic Press.
Rumpel, C., González-Pérez, J.A., Bardoux, G., Largeau, C., González-Vila, E.J., Valentin, C., 2007: Composition and
reactivity of morphologically distinct charred materials left after slash-and-burn practices in agricultural tropical soils.
Organic Geochemistry, 38, 911-920.
Sáiz-Jiménez, C., de Leeuw, J.W., 1984: Pyrolysis - gas chromatography - mass spectrometry of soil polysaccharides, soil
fulvic acids and polymaleic acid. Organic Geochemistry, 6, 287-293.
Sáiz-Jiménez, C., de Leeuw, J.W., 1986: Chemical characterization of soil organic matter fractions by analytical pyrolysis–
gas chromatography–mass spectrometry. Journal of Analytical and Applied Pyrolysis, 9 (2), 99–119.
143
Referencias bibliográficas
Sáiz-Jiménez, C., de Leeuw, J.W., 1986: Lignin pyrolysis products: their structures and their significance as biomarkers.
Organic Geochemistry, 10 (4–6), 869–876.
Sáiz-Jiménez, C., de Leeuw, J.W., 1987: Chemical-structure of a soil humic-acid as revealed by analytical pyrolysis. Journal
of Analytical and Applied Pyrolysis, 11, 367–376.
Sáiz-Jiménez, C.; 1994: Analytical pyrolysis of humic substances: pitfalls, limitations, and possible solutions. Environmental
Science and Technology, 28, 1773-1780.
Sáiz-Jiménez, C.; 1994: Production of alkylbenzenes and alkylnaphthalenes upon pyrolysis of unsaturated fatty acids. A
model reaction to understand the origin of some pyrolysis products from humic substances? Naturwissenschaften,
81, 451-453.
Sáiz-Jiménez, C., 1995: Reactivity of the aliphatic humic moiety in analytical pyrolysis. Organic Geochemistry, 23, 955-961.
Salberg, A.C.; 2009: Characterization of the physical and chemical networks in filled rubber compounds. PhD. Dissertation,
University of Akron, pp. 89.
Schellekens J., Buurman, P., Pontevedra-Pombal, X.; 2009: Selecting parameters for the environmental interpretation of
peat molecular chemistry – A pyrolysis-GC/MS study. Organic Geochemistry, 40, 678–691
Schimel, J. P., van Cleve, K., Cates, R. G., Clausen, T. P., Reichardt, P. B. 1996: Effects of balsam poplar (Poputus
balsamifera) tannins and low molecular weight phenolics on microbial activity in taiga foodplain soil: implications for
changes in N cycling during succession. Canadian Journal of Botany, 74:84-90.
Schmidt, M.W.I., Noack, A.G.; 2000: Black carbon in soils and sediments: analysis, distribution, implications, and current
challenges. Global Biogeochemical Cycles, 14, 777-793.
Schnitzer, M., Khan, S.U., 1972: Humic Substances in the Environment. Marcel Dekker, New York.
Schulten, H.R., Schnitzer, M., 1992: Structural studies on soil humic acids by Curie-point pyrolysis - gas chromatography/
mass spectrometry. Soil Science, 153, 205-224.
Schulten. H-R. and Sorge. C.. 1995: Pyrolysis methylation-mass spectrometry of whole soils. European Journal of Soil
Scence, 46: 567-579.
Schulten. H.-R. Leinweber. P. and Theng. B.K.G., 1996: Characterization of organic matter in an interlayer clay-organic
complex from soil by, pyrolysis methylation-mass spectrometry. Geoderma, 69: 105-118.
Schulten, H.R., Schnitzer, M., 1998: The chemistry of soil organic nitrogen: a review. Biology and Fertility of Soils, 26 (1), 1–
15.
Simpson, A.J., Watt, B.E., Graham, C.L., Hayes, M.H.B.; 1997: Humic substances from podzols under oak forest and a
cleared forest site: I. Isolation and characterization. In: Hayes, M.H.B., Wilson, W.S. (Eds.), Humic Substances in
Soils, Peats and Waters—Health and Environmental Aspects. The Royal Society of Chemistry, Cambridge, pp. 73 –
82.
Simpson, A.J., Burdon, J., Graham, C.L., Hayes, M.H.B.; 1997: Humic substances from podzols under oak forest and a
cleared forest site: II. Spectroscopic studies. In: Hayes, M.H.B., Wilson, W.S. (Eds.), Humic Substances in Soils,
Peats and Waters-Health and Environmental Aspects. The Royal Society of Chemistry, Cambridge, pp. 83 – 92.
Kluwer Academic, Dordrecht, The Netherlands. 404 pp.
Skjemstad, J. O.; 1992: Genesis of podzols on coastal dunes in Southern Queensland: III. The role of aluminum-organic
complexes in profile development, Australian Journal of Soil Resource., 30, 645 – 665.
Skjemstad, J. O., Fitzpatric, R. W., Zarcinas, B. A., Thompson, C. H; 1992: Genesis of podzols on coastal dunes in Southern
Queensland: II. Geochemistry and forms of elements as deduced from various soil extraction procedures, Australian
Journal of Soil Resource, 30, 615 – 644.
Soil Survey Staff. 1999: Soil Taxonomy: A basic system of soil classification for making and interpreting soil surveys. 2nd ed.
U.S. Gov. Print. Oflice, Washington, De.
Sorge, C., Schnitzer, M., Leinweber, P., Schulten, H.-R.; 1994: Molecular-chemical composition of organic matter in whole
soil and particle-size fractions of a Spodosol by pyrolysis-field ionization mass spectrometry. Soil Science, 158:
189-203.
Stevenson, F.J., 1994: Humus chemistry: genesis, composition, reactions. 2nd ed. New York: John Wiley, 496 p.
Stockli, H. 1991: Influence of stemflow upon the decomposing system in two beech stands. Rev. Ecol. Biol. Sol. 28:265-286.
Tegelaar, E.W., Deleeuw, J.W., Saizjimenez, C., 1989: Possible origin of aliphatic moieties in humic substances. Science of
the Total Environment, 81–2, 1–17.
144
Capítulo 3. Composición de la materia orgánica del suelo ACB-I y su relación con la podzolización
Tegelaar, E.W., Hollman, G., van der Vegt, P., de Leeuw, J.W., Holloway, P.J., 1995: Chemical characterization of the
periderm tissue of some angiosperm species: recognition of an insoluble, non-hydrolyzable, aliphatic
biomacromolecule (Suberan). Organic Geochemistry, 23, 239–251.
Titeux, H., Delvaux, B.; 2010: Properties of successive horizons in a thick forest floor (mor) reflect a sequence of soil
acidification. Geoderma, en prensa.
van Bergen, P.F., Flannery, M.B, Poulton, P.R., Evershed, R.P.; 1998: Organic geochemical studies of soils from Rothamsted
Experimental Station: III. Nitrogen-containing macro molecular moieties in soil organic matter from Geescroft
Wilderness. p. 321-328. In B.A. Stankiewicz and P.F. van Bergen (ed.) Nitrogen-containing macromolecules in the
bio- and geosphere. ACS Symp. Ser. Oxford Univ. Press, New York.
van Breemen, N., Buurman., P.; 2002: Soil formation. 2nd ed. Kluwer Acad. Publ., Dordrecht, the Netherlands.
van der Hage, E.R.E., 1995: Pyrolysis mass spectrometry of lignin polymers. PhD Thesis, University of Amsterdam, The
Netherlands.
van der Kaaden, A., Haverkamp, J., Boon, J.J., de Leeuw, J.W., 1983: Analytical pyrolysis of carbohydrates I. Chemical
interpretation of matrix influences on pyrolysis-mass spectra of amylose using pyrolysis-gas chromatography-mass
spectrometry. Journal of Analytical and Applied Pyrolysis, 5, 199–220.
van der Meent, D., de Leew, J. W., Schenck,P. A.; 1980: Origin of unsaturated isoprenoid hydrocarbons in pyrolysates of
suspended matter and surface sediments. Adv. Org. Geochem., A. G. Douglas and J. R. Maxwell eds., pp. 469-474,
Pergamon, Press, Oxford.
Wiesenberg, G.L.B., Lehndorff, E., Schwark, L.; 2009: Thermal degradation of rye and maize straw: Lipid pattern changes as
a function of temperature. Organic Geochemistry Volume 40, Issue 2, February 2009, pp 167-174
Wilcken, H. Sorge, C. Schulten H.-R.; 1997: Molecular composition and chemometric differentiation and classification of soil
organic matter in Podzol B-horizons. Geoderma, 76 (1997) 193-219.
145
Conclusiones Generales
147
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Las principales observaciones y conclusiones del estudio de estos siete suelos se resumen a continuación.
1. La aproximación metodológica empleada, tanto con respecto al muestreo de alta resolución, como en fraccionamiento
extensivo de las formas organoalumínicas, supone una herramienta valiosa para la caracterización exhaustiva de los
procesos edafogenéticos en general y de la podzolización en particular, ya que nos permite observar particularidades
del mecanismo de movilización-transporte-acumulación que no sería posible con un número de muestras más reducido
y un fraccionamiento menos desarrollado. La comprensión de los mecanismos que integran la podzolización, debido a
su carácter contínuo, se ve restringida si el muestreo se limita a una muestra por horizonte.
2. En todos los suelos estudiados se descarta el transporte mediante aluminosilicatos de tipo alofánico, ya que en los
horizontes eluviales de los siete suelos la concentración de Si reactivo es muy baja, insuficiente para la formación de
este tipo de compuestos. La eluviación, en las condiciones edafogenéticas de los suelos estudiados, ocurre mediada
por sustancias orgánicas.
3. La estabilidad de los complejos organometálicos de los horizontes eluviales parece ser dependiente de las condiciones
ambientales. Los compuestos organometálicos de baja estabilidad tienen un papel importante en los podzoles
boreales, mientras que en los podzoles de la zona templada los compuestos predominantes en los horizontes eluviales
son los de moderada y alta estabilidad. El bajo contenido de complejos organometálicos en los horizontes E de los
suelos tropicales nos impide obtener información acerca de su fraccionamiento.
4. La cantidad de complejos organoalumínicos de estabilidad moderada (Alm) es la única fracción de las estudiadas que
se comporta de forma independiente de las condiciones de formación. Este tipo de compuestos se encuentran tanto en
los horizontes eluviales como en los iluviales, tanto en zona boreal como templada y tropical, por lo que parecen tener
un papel relevante en la podzolización.
5. Atendiendo a la naturaleza orgánica o inorgánica de los materiales que se acumulan, podemos identificar dos tipos de
podzolización. En uno de ellos, el Al y el Fe se acumulan en el horizonte spódico en forma de compuestos inorgánicos
no cristalinos. Este es el principal mecanismo de acumulación en los suelos boreales. En el segundo, la acumulación
de compuestos inorgánicos no está favorecida, y prevalece la formación de complejos organometálicos, que se
acumulan en el horizonte iluvial. Este segundo mecanismo está más favorecido en las zonas templada y tropical.
6. En los suelos boreales, la hidromorfía es un factor modificador del carácter orgánico o inorgánico de la acumulación. La
acumulación inorgánica está favorecida ante condiciones de buen drenaje y, en cambio, un drenaje limitado parece ser
el responsable de la acumulación orgánica en SVT-II. Las condiciones hidrológicas son también importantes para el
mantenimiento de los podzoles de zona tropical, favoreciendo la preservación de la materia orgánica y permitiendo la
formación del horizonte spódico. La desaparición de las condiciones de saturación en el suelo provoca la
descomposición de los compuestos acumulados en el spódico, en primera instancia de las fracciones organometálicas
de baja estabilidad, como ocurre en el suelo IC21.
7. La acumulación de compuestos organoalumínicos en el horizonte spódico se produce principalmente en forma de
compuestos organometálicos de alta estabilidad, debido a la degradación selectiva de los compuestos más lábiles tras
la iluviación. La hidromorfía favorece la mayor estabilidad de los complejos organoalumínicos acumulados, mediante la
limitación de la actividad biológica, que produce un aumento del tiempo de residencia y la preservación selectiva de los
compuestos más estables.
8. El Pb es transportado y acumulado durante la podzolización al igual que Fe y Al. Su distribución en el suelo depende
de las características del proceso en cada uno de los ambientes, como demuestran las relaciones entre el Pb (tanto en
las concentraciones como en la acumulación, factores de enriquecimiento y relaciones isotópicas) y las variables
relacionadas con la movilización, adsorción y acumulación de sustancias orgánicas y metales. Parece existir una
asociación entre la movilización de Pb y los complejos organometálicos más lábiles.
9. La materia orgánica es el agente transportador de Pb en los tres ambientes. La retención de Pb en el suelo se produce
principalmente mediante adsorción a compuestos inorgánicos en los suelos boreales y mediante precipitación de
compuestos orgánicos en los de las zonas templada y tropical, aunque en éstos también puede existir cierta influencia
de los compuestos inorgánicos.
10. A consecuencia de estos mecanismos de retención, en los horizontes E de los suelos boreales los contenidos de Pb
son más altos que en los de las zonas templada y tropical, debido a que ralentizan el transporte hacia el spódico. Los
spódicos con mayor contenido de Pb son los de los suelos de la zona templada, cuya edafogénesis está dominada casi
absolutamente por la migración y precipitación de compuestos orgánicos. Los suelos tropicales son los que presentan
149
menor cantidad de Pb en todos sus horizontes, por la meteorización y mineralización extremas condicionadas por las
condiciones ambientales. El Pb que se detecta se encuentra asociado a compuestos orgánicos.
11. La composición isotópica es una herramienta eficaz en la detección de Pb de contaminación. La aplicación de estudio
de la composición isotópica del Pb ha demostrado ser útil en estudios de movilidad del Pb en podzoles. Proporciona
información acerca de la dinámica del Pb y de los mecanismos del propio proceso de podolización.
12. La práctica totalidad del Pb detectado en la superficie del suelo corresponde a Pb de deposición atmosférica. Esta
proporción es decreciente a lo largo de los horizontes E. Se detecta Pb antropogénico en los horizontes spódicos de
las tres zonas, en mayor proporción en los suelos boreales, que en los templados y tropicales (en los cuales es muy
escaso).
13. Se sugiere un proceso de diferenciación de reservorios de Pb con distintas composiciones isotópicas, mediante el que,
en suelos sometidos a una fuerte meteorización, o muy antiguos, en los que los minerales más alterables del suelo ya
han sido eliminados por completo, la relación isotópica que se expresa es la de los minerales resistentes, que será
diferente a la del material total en función de la composición isotópica de los minerales iniciales. El plomo liberado en
este proceso puede ser acumulado en horizontes más profundos, con la consiguiente modificación de la composición
isotópica también en éstos.
14. La podzolización produce una limpieza de los horizontes superficiales en todos los suelos, más efectiva en las zonas
templadas y tropicales que en las boreales, ya que el transporte es más rápido. El plomo transportado, con tiempo
suficiente, se acumula en el horizonte spódico con tiempos de residencia muy elevados, lo que evitará que se produzca
la contaminación de los sistemas acuáticos, al menos mientras el proceso de podzolización siga activo. Un cambio en
las condiciones ambientales, o en el uso del suelo, que provoque una mayor mineralización de la materia orgánica,
puede provocar la liberación de cantidades de Pb potencialmente tóxicas.
15. El estudio de la profundidad de migración del plomo de contaminación con respecto al tiempo nos puede informar
acerca de la intensidad del proceso de podzolización, si bien en casos de extrema meteorización y cuando el plomo de
contaminación ha alcanzado ya los horizontes spódicos los resultados deben ser interpretados con precaución.
16. La Py-GC/MS ha demostrado ser una técnica valiosa en el estudio de la materia orgáncia de podzoles. Su aplicación
sistemática sobre un muestreo de alta resolución, como el realizado para el suelo ACB-I, permite la observación
pormenorizada de las variaciones verticales en la composición de la materia orgánica. Esta información, junto con la
adquirida mediante técnicas de extracción selectiva y análisis elemental, proporciona la posibilidad de profundizar en el
conocimiento de los mecanismos responsables de la movilización e inmovilización de sustancias en la podzolización.
17. El horizonte A contiene abundancias altas de productos característicos de la materia orgánica fresca y poco degradada
(fragmentos de lignina, polisacáridos y compuestos alifáticos de cadenas largas). La disminución de las abundancias
de estos compuestos con la profundidad parece ser consecuencia de los mecanismos de degradación microbiana.
18. La composición del horizonte E (principalmente alcanos y alquenos de cadena corta, sus análogos ramificados y los
alquilbencenos) es consecuencia de los procesos de acumulación residual mediante pérdida selectiva de los
compuestos más lábiles. Los mecanismos responsables de esta composición residual son, probablemente, la
preservación selectiva de éstos compuestos ante la degradación, la migración de las sustancias solubles y la
relativamente escasa contribución de materia orgánica fresca.
19. En la composición de la materia orgánica del horizonte B destacan las altas abundancias de fenoles, compuestos
nitrogenados (incluyendo benzonitrilo), benzofuranos y compuestos aromáticos y poliaromáticos. Los mecanismos que
producen esta composición parecen ser la iluviación de sustancias desde los horizontes superiores (responsable de la
abundancia de fenoles y de parte de los compuestos nitrogenados) junto con procesos de descomposición microbiana
y de quema de la materia orgánica del suelo (cuya aportación son las altas abundancias de bencenos y poliaromáticos
además de cantidades variables de compuestos nitrogenados).
20. La distribución de los compuestos orgánicos en el suelo y la relación de los grupos principales con las variables
asociadas a la movilización e inmovilización de metales y C, indican que la eluviación-iluviación de sustancias
orgánicas es un mecanismo importante en la redistribución de materia orgánica y metales en el suelo, de acuerdo con
las teorías clásicas de la podzolización (McKeague et al, 1978; de Coninck, 1980).
21. Se encontraron indicios de que los compuestos fenólicos contribuyen de forma relevante en la complejación, transporte
y precipitación de metales (Fe, Al y Pb). Éstos parecen ser principalmente un producto de la degradación de ligninas en
la superficie y migrar verticalmente como parte de la materia orgánica disuelta, adsorbiendo metales, hasta alcanzar el
horizonte spódico, en cuya parte superior se dan las mayores abundancias de estos compuestos.
150
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
22. Los compuestos aromáticos y poliaromáticos y los nitrogenados, parecen relacionados con la adsorción e
inmovilización de metales (incluído el Pb) en el horizonte spódico, pero no se encontraron indicios de su implicación en
el transporte.
23. Adicionalmente a la iluviación, otros mecanismos pueden estar influyendo en la acumulación de materia orgánica en el
spódico, tales como la preservación de los compuestos debido a la recalcitrancia de los compuestos procedentes de
material carbonizado y el efecto protector ante la degradación de los metales adsorbidos. La convergencia de estos
mecanismos con otros como la inhibición de la actividad microbiana por acidez y escasez de nutrientes, puede ser
importante para la acumulación de materia orgánica en el spódico del suelo ACB-I, dado que se desarrolla en
condiciones templadas y de buen drenaje.
24. No se han detectado indicios de aportes de materia orgánica radicular que contribuyan a la acumulación de materia
orgánica en los horizontes subsuperficiales. No obstante, la aplicación de técnicas complementarias (como la thermally
assisted hydrolysis and methilation-TM-GC/MS) es necesaria para detectar marcadores de éstos aportes, y por lo tanto
es conveniente para dilucidar esta cuestión.
25. En siguientes fases de la investigación se abordará el estudio de la composición de la materia orgánica de los podzoles
boreales y tropicales, en relación a los procesos de podzolización. Se tratará de profundizar en cuestiones como la
implicación de los fenoles en el transporte y acumulación de metales y la composición molecular de la materia orgánica
de cada una de las fracciones organoalumínicas.
151
Apéndice I
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
APÉNDICE I: CROMATOGRAMAS
C22
C22
C22
C22
Apéndice I
C22
C22
C22
C22
156
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
C28
C22
C18
C18
C18
C18
C16
C16
C16
C16
C14
C14
C14
C14
157
Apéndice I
C16
C16
C16
C16
C16
158
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Apendice II
159
Apéndice II
160
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Compuesto m/z TR F1 F2 F3 F4 F5
C4-(propil-metil)-alquilbenceno 119+134 8,017 -0,055 0,151 0,935 0,04 0,136
C4-alquilbenceno 91+134 8,683 -0,769 0,298 0,01 -0,058 -0,037
C5-alquilbenceno 91 10,800 -0,701 0,503 0,083 -0,138 -0,019
C6-alquilbenceno 91 12,866 -0,73 0,582 0,09 -0,013 -0,004
C7-alquilbenceno 91 14,868 -0,637 0,625 0,338 -0,089 0,085
C8-alquilbenceno 91 16,745 -0,272 0,72 0,417 0,11 0,025
C9-alquilbenceno 91 18,553 -0,484 0,728 0,42 0,059 -0,012
C11-alquilbenceno 91 21,845 -0,525 0,668 0,286 0,052 0,006
C12-alquilbenceno 91 23,386 -0,171 0,707 0,444 0,124 -0,023
C13-alquilbenceno 91 24,849 -0,058 0,777 0,201 0,237 0,069
C14-alquilbenceno 91 26,233 0,09 0,725 0,064 0,294 0,146
C15-alquilbenceno 91 27,580 0,18 0,705 0,047 0,48 0,148
C16-alquilbenceno 91 28,843 0,312 0,688 -0,095 0,39 0,1
C17-alquilbenceno 91 30,075 0,462 0,619 -0,108 0,465 -0,003
C18-alquilbenceno 91 31,228 0,54 0,625 -0,204 0,377 -0,027
C19-alquilbenceno 91 32,381 0,622 0,545 -0,288 0,283 -0,015
C20-alquilbenceno 91 33,456 0,535 0,647 -0,03 0,33 -0,047
C21-alquilbenceno 91 34,494 0,632 0,611 -0,162 0,176 -0,035
C9-alqueno 55+69 5,312 0,071 0,767 0,226 -0,516 -0,101
C9-alqueno 55+69 5,459 -0,785 0,389 -0,023 -0,038 -0,322
C11-alqueno 55+69 9,364 -0,141 0,811 0,216 -0,436 0,016
C12-alqueno 55+69 11,437 0,019 0,889 0,18 -0,248 0,002
C13-alqueno 55+69 13,445 0,215 0,87 0,181 -0,268 0
C14-alqueno 55+69 15,337 0,207 0,791 0,188 -0,41 -0,042
C15-alqueno 55+69 17,135 0,485 0,804 0,112 -0,256 -0,037
C16-alqueno 55+69 18,842 0,595 0,551 -0,009 -0,457 0,086
C17-alqueno 55+69 20,461 0,659 0,635 -0,181 -0,266 0,082
C18-alqueno 55+69 22,000 0,421 0,836 0,215 0 -0,022
C19-alqueno 55+69 23,470 0,692 0,617 -0,154 -0,265 0,048
C20-alqueno 55+69 24,872 0,829 0,458 -0,136 -0,143 0,04
C21-alqueno 55+69 26,209 0,82 0,406 -0,306 -0,145 0,014
C22-alqueno 55+69 27,491 0,873 0,374 -0,264 0 0,016
C23-alqueno 55+69 28,718 0,909 0,349 -0,162 -0,059 0,038
C24-alqueno 55+69 29,897 0,878 0,36 -0,291 0,008 0,012
C25-alqueno 55+69 31,035 0,909 -0,069 -0,142 -0,262 0,029
C26-alqueno 55+69 32,130 0,796 0,425 -0,279 -0,052 -0,018
C27-alqueno 55+69 33,217 0,925 0,075 0,256 -0,073 0,023
C28-alqueno 55+69 34,193 0,826 0,398 -0,308 -0,036 -0,045
C29-alqueno 55+69 35,181 0,824 -0,047 0,421 0,177 0,063
C30-alqueno 55+69 36,127 0,769 0,378 -0,037 0,466 0,019
C31-alqueno 55+69 37,078 0,898 0,224 0,07 0,313 0,015
C10-alcano 57+71 7,445 -0,517 0,66 0,444 -0,256 0,047
C11-alcano 57+71 9,539 -0,437 0,534 0,631 -0,168 0,173
C12-alcano 57+71 11,611 0,071 0,574 0,068 -0,194 -0,092
C13-alcano 57+71 13,594 -0,55 0,678 0,183 -0,24 0,253
C14-alcano 57+71 15,449 -0,48 0,67 0,515 -0,012 0,072
C15-alcano 57+71 17,261 -0,275 0,647 0,087 -0,181 0,57
C16-alcano 57+71 18,959 -0,472 0,665 0,506 -0,003 0,14
C17-alcano 57+71 20,564 -0,217 0,688 -0,168 -0,137 0,544
C18-alcano 57+71 22,102 -0,383 0,832 0,347 0,087 0,092
C19-alcano 57+71 23,562 0,25 0,814 -0,141 -0,292 0,261
C20-alcano 57+71 24,949 0,385 0,877 -0,044 -0,122 0,146
C21-alcano 57+71 26,280 0,646 0,5 -0,29 -0,31 0,2
C22-alcano 57+71 27,561 0,715 0,567 -0,071 -0,145 0,133
C23-alcano 57+71 28,778 0,8 0,424 -0,181 -0,239 0,134
161
Apéndice II
Compuesto m/z TR F1 F2 F3 F4 F5
C24-alcano 57+71 29,955 0,834 0,479 -0,17 0,032 0,042
C25-alcano 57+71 31,084 0,941 0,156 -0,18 -0,035 0,046
C26-alcano 57+71 32,172 0,846 0,385 -0,247 0,157 0,034
C27-alcano 57+71 33,223 0,943 -0,028 -0,053 0,14 0,069
C28-alcano 57+71 34,214 0,751 0,343 -0,271 -0,016 -0,071
C29-alcano 57+71 35,209 0,85 0,086 0,08 0,472 0,045
C30-alcano 57+71 36,143 0,815 0,311 -0,156 0,436 0,019
C31-alcano 57+71 37,073 0,857 0,12 0,04 0,475 0,012
C33-alcano 57+71 38,827 0,735 0,152 -0,146 0,559 0,044
benceno 78 2,460 -0,774 0,213 -0,207 0,118 -0,312
Tolueno 91+92 3,443 -0,784 -0,019 -0,388 -0,057 -0,255
C2-benceno 91+106 4,832 -0,922 0,051 -0,246 -0,018 -0,075
C2-benceno 91+106 4,973 -0,879 0,359 0,06 -0,114 -0,133
C2-benceno 91+106 5,406 -0,922 0,166 -0,037 -0,193 -0,025
C3-benceno 91+120 6,573 -0,85 0,395 0,048 -0,146 -0,117
C3-benceno 105+120 6,727 -0,555 0,417 0,067 0,221 -0,141
C3-benceno 105+120 8,001 -0,872 0,327 0,188 -0,089 -0,005
C3-benceno 105+134 8,913 -0,873 0,285 0,099 -0,162 -0,159
alcano ramificado 57+71 7,755 0,13 0,853 0,321 -0,219 -0,026
alcano ramificado 57+71 9,537 -0,437 0,534 0,631 -0,168 0,173
alcano ramificado 57+71 22,238 -0,565 0,587 0,496 0,138 -0,026
alcano ramificado 57+71 32,119 0,772 0,423 -0,322 -0,017 -0,034
alcano ramificado 57+71 33,173 0,731 -0,399 0,057 -0,212 0,087
alcano ramificado 57+71 16,493 0,393 0,416 0,56 -0,083 -0,187
alcano ramificado 57+71 16,598 -0,048 0,515 0,614 -0,156 0,31
alcano ramificado 57+71 15,046 -0,169 0,55 0,536 -0,094 0,316
alcano ramificado 57+71 13,049 -0,064 0,217 0,853 -0,051 0,179
alqueno ramificado 55+69 7,571 0,054 0,137 -0,466 -0,341 -0,205
alqueno ramificado 55+69 15,476 -0,525 0,645 0,495 0,009 0,075
alqueno ramificado 55+69 19,229 0,335 0,143 0,176 -0,079 0,049
alqueno ramificado 55+69 21,048 0,91 0,312 -0,128 -0,158 -0,004
alqueno ramificado 55+69 22,170 -0,068 0,463 0,057 0,176 0,015
alqueno ramificado 55+69 22,364 0,304 0,746 0,475 0,174 -0,06
alqueno ramificado 55+69 27,606 0,784 0,552 0,012 0,078 0,026
alqueno ramificado 55+69 27,810 0,652 0,66 -0,096 0,093 -0,059
alqueno ramificado 55+69 32,219 0,639 0,542 -0,17 -0,112 -0,049
alqueno ramificado 55+69 32,418 0,641 0,482 -0,246 -0,148 -0,031
alqueno ramificado 55+69 36,397 0,777 0,305 -0,035 -0,182 -0,112
alqueno ramificado 55+69 35,422 0,752 0,165 -0,254 -0,409 -0,036
alqueno ramificado 55+69 34,274 0,732 0,086 -0,238 -0,034 0,005
alqueno ramificado 55+69 34,473 0,774 0,389 -0,37 -0,102 -0,055
alqueno ramificado 55+69 33,791 0,796 0,418 -0,181 0,179 -0,05
alqueno ramificado 55+69 30,002 0,724 0,639 -0,093 0,085 -0,037
alqueno ramificado 55+69 30,201 0,697 0,604 -0,156 0,08 -0,048
4-hidroxi-5,6-(2H)-dihidropiran-2-ona 114+58 7,749 0,314 -0,698 0,531 0,054 0,061
dianhidrorhamnosa 128+113 8,625 0,567 -0,664 0,351 -0,151 -0,013
Levoglucosanona 98+68 10,066 0,701 0,028 -0,081 -0,076 -0,204
2-metil-3-hidroxi-(4H)-piran-4-ona 126 10,085 0,706 -0,545 0,088 -0,368 0,057
no identificado 69+57 11,497 -0,028 0,846 0,259 -0,343 0,036
no identificado 69+57 11,740 0,841 -0,105 -0,264 -0,244 -0,067
1,4:3,6-Dianhidro-a-d-glucopiranosa 69+57 12,235 0,845 -0,383 0,072 -0,132 -0,045
levoglucosano 60+73 19,518 0,591 -0,655 0,436 0,06 0,027
2-metilfurano 82+53 2,094 -0,539 0,08 -0,328 0,025 -0,636
3/2-furaldehido 95+96 4,443 0,851 0,187 0,271 -0,106 -0,027
5-metil-2-furaldehido 110+109 6,865 0,774 0,335 0,41 -0,061 -0,05
benzofurano 118+89 7,503 -0,841 0,025 -0,263 -0,042 0,354
C1-benzofurano 132+131 9,610 -0,535 -0,152 -0,381 0,077 0,661
162
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Compuesto m/z TR F1 F2 F3 F4 F5
C1-benzofurano 132+131 9,718 -0,574 -0,275 -0,581 0,018 0,461
dibenzofurano 168+139 17,798 -0,576 -0,155 -0,337 0,091 0,569
C14-ácido graso 73+60 21,703 0,485 -0,665 0,467 0,07 0,046
C15-ácido graso 73+60 23,145 0,888 -0,301 -0,076 -0,13 0,083
C16:1-ácido grado 55+83+57 23,475 0,711 0,592 -0,197 -0,183 0,036
C16-ácido grado 60+73 24,634 0,858 -0,461 0,111 0,012 0,056
C18:1-ácido grado 55+69+264 26,998 0,587 -0,642 0,205 -0,334 0,076
C18-ácido grado 60+73 27,226 0,832 -0,317 -0,075 -0,34 0,041
C20-ácido grado 60+73+312 29,656 0,417 -0,725 0,475 -0,072 0,066
C22-ácido grado 60+73 31,910 0,395 -0,738 0,476 -0,068 0,083
guaiacol 109+124 9,490 0,73 -0,597 0,144 -0,193 0,095
4-metilguaiacol 123+138 11,639 0,613 -0,573 0,19 -0,234 0,129
4-etilguaiacol 137+152 13,342 0,525 -0,657 0,298 -0,206 0,125
4-Vinilguaiacol 135+150 14,087 0,69 -0,43 -0,037 -0,378 0,085
Siringol 154+139 14,816 0,565 -0,615 0,398 0,275 0,089
C3-guaiacol 164+149 14,865 0,478 -0,732 0,421 -0,145 0,07
C3-guaiacol 164+91 15,806 0,464 -0,726 0,341 -0,215 0,198
vanillina 152+151 15,843 0,648 -0,673 0,298 -0,014 0,032
4-metilsiringol 168+153 16,535 0,546 -0,635 0,41 0,258 0,101
C3-guaiacol 164+149 16,590 0,365 -0,723 0,511 -0,014 0,049
4-acetilguaiacol 151+166 17,354 0,615 -0,67 0,338 -0,061 0,085
4-vinilsiringol 180+165 18,653 0,42 -0,713 0,447 0,049 0,062
C27-metilcetona 58+59 33,409 0,757 0,103 -0,381 -0,438 -0,043
C28-metilcetona 58+59 34,428 0,762 0,155 -0,401 -0,421 -0,03
C29-metilcetona 58+59 35,435 0,785 0,101 -0,361 -0,352 -0,057
C30-metilcetona 58+59 36,381 0,84 0,187 -0,374 -0,035 -0,01
C31-metilcetona 58+59 37,317 0,838 0,146 -0,369 -0,196 -0,048
C33-metilcetona 58+59 39,068 0,606 0,166 -0,181 0,638 0,056
N-metilpirrol 80+81 3,153 -0,807 0,025 -0,237 0,138 -0,462
Piridina 79+52 3,392 -0,745 0,166 -0,415 0,226 -0,264
pirrol 67 3,341 -0,757 -0,069 -0,523 -0,033 -0,07
C1-pirrol 80+81 4,515 -0,609 -0,136 -0,439 0,075 0,318
C1-pirrol 80+81 4,667 -0,807 0,142 -0,296 0,116 0,167
benzonitrilo 103+76 7,278 -0,627 0,311 0,147 0,18 0,614
indol 117+90 13,736 -0,157 -0,213 -0,586 0,033 0,595
dicetodipirrol 186+93 21,119 0,144 0,238 0,489 0,289 -0,047
no identificado 79+80+77 2,308 -0,591 -0,243 -0,504 0,032 -0,414
no identificado 55+54 2,971 -0,591 0,423 -0,352 0,171 0,012
benzaldehido 77+106 6,808 0,004 0,494 -0,108 0,476 -0,144
no identificado 128+109 9,521 0,472 -0,73 0,42 -0,004 0,085
no identificado 95 11,665 0,299 -0,684 0,538 0,052 0,039
no identificado 173+188 17,764 -0,518 0,607 0,558 -0,008 0,116
prist-1/2-eno 55+56 21,063 0,902 0,332 -0,114 -0,178 0,002
prist-1/2-eno 69+57(+266) 21,229 0,009 0,803 0,536 0,172 -0,013
no identificado 135+264 21,583 0,753 0,173 -0,274 0,314 0,003
no identificado 109+219 21,751 0,841 0,299 -0,311 0,184 -0,016
no identificado 81+95+264 23,680 0,881 0,258 -0,297 -0,022 -0,035
C20:alcanol 83+55+97 28,680 0,876 0,348 -0,261 -0,1 0
C21:alcanol 55+69+83 31,684 0,834 0,354 -0,227 0,293 -0,023
C10-alqueno 55+69 7,262 0,201 0,786 0,191 -0,456 -0,001
indeno 115+116 8,483 -0,836 -0,184 -0,452 0,081 -0,039
naftaleno 128 11,463 -0,79 0,142 -0,032 0,022 0,481
C1-naftaleno 142+115 13,656 -0,674 -0,245 -0,518 0,087 0,326
C1-naftaleno 142+115 13,919 -0,903 -0,076 -0,315 0,033 0,154
bifenil 154 15,261 -0,229 0,034 -0,344 0,196 0,786
C2-naftaleno 156+141 16,005 -0,927 -0,003 -0,228 0,017 -0,051
163
Apéndice II
Compuesto m/z TR F1 F2 F3 F4 F5
C3-naftaleno 170+155 18,259 -0,537 -0,155 -0,278 0,106 -0,447
C3-naftaleno 170+155 18,570 -0,821 0,072 -0,085 0,219 -0,335
C4-naftaleno 169+184 21,305 -0,681 0,435 0,089 0,367 0,138
fenantreno/antraceno 178 22,133 -0,863 0,006 -0,261 0,178 0,227
fenol 94+66 7,388 -0,805 0,086 -0,297 0,029 0,359
C1-fenol 108+107 8,824 -0,594 -0,264 -0,658 0,14 0,276
C1-fenol 107+108 9,356 -0,267 -0,349 -0,56 -0,258 0,262
C2-fenol 107+122 10,790 0,095 -0,331 -0,533 -0,116 0,489
C2-fenol 107+122 11,220 0,35 -0,286 -0,476 -0,36 0,463
4-Vinilfenol 120+91 12,375 0,702 -0,598 0,195 -0,094 0,102
fitol 68+95+278 22,721 0,371 -0,625 0,487 0,01 0,02
fitol 82+81+278 23,334 0,643 -0,556 0,321 -0,048 0,029
hopanoide 191+231 35,571 0,903 0,223 -0,242 0,147 0,009
x-tocoferol 430+165 36,014 0,393 -0,021 0,369 0,827 0,038
!-Tocoferol 416+151(+218) 36,806 0,479 -0,08 0,038 0,748 0,1
hopanoide 163+191(+396) 36,937 0,685 -0,072 -0,048 0,58 0,078
Stigmastan-3,5-diene 396+147(+81) 37,272 0,785 -0,156 0,291 0,434 0,036
x-tocoferol 165+430 37,555 0,402 -0,052 0,089 0,824 0,096
Stigmasta-3,5-dien-7-ona 174+410 40,124 0,403 0,143 -0,021 0,818 0,073
Stigmast-4-en-3-ona 124+57(+229) 40,480 0,349 0,145 -0,038 0,839 0,071
164
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Apéndice III
165
Apéndice III
166
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Imagen I: Muestra ACB-I-0 (10X) Imagen II: Carbón de la muestra ACB-I-0 (100X)
Imagen III: Muestra ACB-I-1 (10X) Imagen IV: Carbón de la muestra ACB-I-1 (100X)
Imagen V: Muestra ACB-I-2 (10X) Imagen VI: Carbón de la muestra ACB-I-2 (100X)
167
Apéndice III
Imagen VII: Muestra ACB-I-3 (10X) Imagen VIII: Muestra ACB-I-4 (10X)
Imagen XI: Muestra ACB-I-7 (10X) Imagen XII: Muestra ACB-I-8 (10X)
168
Caracterización de la podzolización en ambiente boreal templado y tropical y su influencia en la inmovilización
de metales (Al, Fe y Pb)
Imagen XIII: Muestra ACB-I-9 (10X) Imagen XIV: Carbón de la muestra ACB-I-9 (50X)
Imagen XV: Muestra ACB-I-10 (10X) Imagen XVI: Muestra ACB-I-12 (10X)
Imagen XVII: Carbón de la muestra ACB-I-12 (50X) Imagen XVIII: Muestra ACB-I-13 (10X)
169
Apéndice III
Imagen XIX: Muestra ACB-I-14 (10X) Imagen XX: Recubrimiento de hierro de la muestra ACB-
I-14 (32X)
Imagen XXI: Muestra ACB-I-15 (10X) Imagen XXII: Carbón de la muestra ACB-I-15 (63X)
Imagen XXIII: Muestra ACB-I-17 (10X) Imagen XXIV: Hongos de la muestra ACB-I-17 (100X)
170