LOS PADRES DE LA SOSPECHA
1. Karl Heinrich Marx
(Tréveris, 5 de mayo de 1818 – Londres, 14 de marzo de 1883) fue un filósofo,
historiador, sociólogo, economista, escritor y pensador socialista alemán de
origen judío. Padre teórico del socialismo científico y del comunismo, junto a
Friedrich Engels, es considerado una figura histórica clave para entender la
sociedad y la política.
La filosofía de Marx llamada “materialismo histórico” nos refiere a la explicación de la
historia y de la civilización humana a partir de la base socio-económica. El método
dialéctico propuesto por Hegel afirma que la historia no progresa de una forma lineal, sino
dialécticamente en la tesis, antitesis y síntesis. Si bien la interpretación hegeliana concede la
primacía a la actividad racional del espíritu absoluto, el materialismo histórico retoma el
método dialéctico concediendo la primacía a los modos de producción de la vida material.
La realidad humana en las luchas y choques de la historia da un salto cuantitativo hacia
delante en el orden socio-económico, y partir de allí es como se determinan las demás
formas de vida humana.
Para Marx el modo de vida del hombre refleja lo que es, a través de lo que produce, así
como la forma en la que produce, es por eso que el modo de producción de vida material y
las relaciones de trabajo, condicionan el proceso de la vida social, política e intelectual. Es
decir, que la base económica (infraestructura) condiciona vida de las instituciones legales
como el arte, la religión, etc., (superestructura ideológica).
Marx afirmaba que a través del trabajo, el hombre se apropia de la realidad y objetiva sus
fuerzas (capacidades, virtudes, etc). Sin embargo, en un sistema capitalista, la actividad que
realiza es una actividad ajena y forzada que pertenece a otro, ya que el obrero se convierte
en “capital” humano. Ésta actividad no permite al trabajador satisfacer sus necesidades y
por ello se siente prisionero. El producto se enfrenta al trabajador como un poder
independiente, dando como resultado la enajenación o extrañación. La actividad que
debería ser la “libre” expresión de sus facultades, de su relación con los hombres, se
convierte en “esclavitud”.
La religión es el “opio del pueblo”. Por eso para Marx la meta del proceso de
autorrealización del hombre consiste la abolición de toda sumisión y esclavitud frente al
prójimo. Si la relación del hombre con el mundo es humana, entonces el amor sólo puede
intercambiarse por amor, la confianza por confianza, etc.
Siguiendo su filosofía de praxis (práctica, acción), el objetivo de Marx fue el hombre libre e
independiente, para conseguir esto, la clase trabajadora (proletariado) era un agente
histórico de liberación universal humana. La conciencia y la “lucha de clases” eran
condiciones necesarias para la emancipación del hombre a través de la instauración del
socialismo, para llegar después al comunismo, fin de la historia.
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TEXTOS
a) «Tesis sobre Feuerbach»
II. La cuestión de saber si el pensamiento humano puede aspirar a la verdad objetiva no es
una cuestión teórica sino práctica. Es en la práctica donde el hombre ha de demostrar la
verdad, es decir, la realidad y la fuerza, en este mundo y para nuestro tiempo, de su
pensamiento. La disputa sobre la realidad o la irrealidad del pensamiento al margen de la
práctica es una cuestión puramente escolástica.
III. La teoría materialista de la modificación de las circunstancias y la educación olvida que
las circunstancias son modificadas por los hombres y que el educador debe también ser
educado. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana
-o automodificación- sólo puede concebirse y comprenderse racionalmente como una
práctica revolucionaria.
V. No satisfecho con el pensamiento abstracto, Feuerbach pide la intuición sensible, pero no
considera el mundo sensible como una actividad práctica, concreta, del hombre.
X. El punto de vista del materialismo antiguo es la sociedad burguesa; el del nuevo
materialismo es la sociedad humana o la humanidad socializada.
XI. Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; de lo que se
trata es de transformarlo.
b) Manifiesto comunista: La historia como lucha de clases: Burgueses y proletarios
En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una
serie grados y posiciones. Hasta el día de hoy, esta historia es una lucha de clases. Libres y
esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una
palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una batalla
ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en
cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de
ambas clases beligerantes. La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la
sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear
nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han
venido a sustituir a las antiguas.
c) La alineación religiosa
«El fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre hace la religión; la religión no hace al
hombre. Y la religión es, bien entendida, la autoconciencia y el autosentimiento del hombre
que aún no se ha adquirido a sí mismo o ya ha vuelto a perderse. Pero el hombre no es un
ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre es el mundo de los hombres, el
Estado, la sociedad. Este Estado, esta sociedad, producen la religión, una conciencia del
mundo invertida, porque ellos son un mundo invertido. La religión es la teoría general de
este mundo, su compendio enciclopédico, su lógica bajo forma popular, su pundonor
espiritualista, su entusiasmo, su sanción moral, su solemne complemento, su razón general
de consolación y justificación. Es la fantástica realización de la esencia humana, porque la
esencia humana carece de verdadera realidad.
La miseria religiosa es, de una parte, la expresión de la miseria real, y, de otra parte, la
protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada, el estado de
ánimo de un mundo sin corazón, porque es el espíritu de los estados de cosas carentes de
espíritu. La religión es el opio del pueblo.
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La superación de la religión como la dicha ilusoria del pueblo es la exigencia de su dicha
real. La crítica de la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas que la
religión rodea de un halo de santidad. [...] La crítica no arranca de las cadenas las flores
imaginarias para que el hombre soporte las sombrías y escuetas cadenas, sino para que se
las sacuda y puedan brotar las flores vivas. La crítica de la religión desengaña al hombre
para que piense, para que actúe y organice su realidad como un hombre desengañado y que
ha entrado en razón, para que gire en torno a sí mismo y a su sol real. La religión es
solamente el sol ilusorio que gira en torno al hombre mientras éste no gira en torno a sí
mismo.
La misión de la historia consiste, pues, una vez que ha desaparecido el más allá de la
verdad, en averiguar la verdad del más acá. Y, en primer lugar, la misión de la filosofía, que
se halla al servicio de la historia, consiste, una vez que se ha desenmascarado la forma de
santidad de la autoenajenación humana, en desenmascarar la autoenajenación en sus
formas no santas. La crítica del cielo se convierte en crítica de la tierra.
d) La enajenación del trabajo.
Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en
que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino
desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo
y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el
trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su
trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de
una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su
carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una
coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste.
El trabajo externo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de
ascetismo. Esta exterioridad del trabajo se muestra en que éste no es suyo, sino de otro. La
actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí
mismo.
De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales,
en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y atuendo,
y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo
humano y lo humano en lo animal.
Hemos considerado el acto de la enajenación de la actividad humana práctica, del trabajo,
en dos aspectos: 1) la relación del trabajador con el producto del trabajo como con un objeto
ajeno y que lo domina.; 2) la relación del trabajo con el acto de la producción dentro del
trabajo. Esta relación es la relación del trabajador con su propia actividad, como con una
actividad extraña, que no le pertenece, la acción como pasión, la fuerza como impotencia, la
generación como castración, la propia energía física y espiritual del trabajador, su vida
personal (pues qué es la vida sino actividad) como una actividad independiente de él,
dirigida contra él.
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e) Manuscritos económico-filosóficos de 1844
"Supongamos que el hombre es hombre y que su relación con el mundo es una relación
humana. Entonces el amor sólo puede intercambiarse por amor, la confianza por la
confianza, etcétera... Si quieres influir en otras personas debes ser una persona que estimule
e impulse realmente a otros hombres. Cada una de tus relaciones con el hombre y la
naturaleza debe ser una expresión específica, correspondiente al objeto de tu voluntad, de tu
verdadera vida individual. Si amas sin evocar el amor como respuesta, es decir, si no eres
capaz, mediante la manifestación de ti mismo como hombre amante, de convertirte en
persona amada, tu amor es impotente y una desgracia."
2. Sigmund Freud (Freiber, Austria ,
Nace en Freiber (Moravia- Austria) en 1856, descendiente de familia judía,
Se graduó como médico, después se especializó en neuropatología. Muere
en Londres en 1939.
Creador del método Psicoanalítico, que causo una gran revolución al develarnos los
abismos de la compleja interioridad humana. A diferencia de la concepción tradicional de
que el hombre contaba con un conocimiento privilegiado sobre sí mismo, y de contar con
una voluntad y libertad absolutas, Freud modificó dicha imagen a partir de su gran
descubrimiento: “el inconsciente”. Pocos han sido los hombres que mediante la fuerza de
su pensamiento han logrado cambiar el curso de nuestra cultura.
Las experiencias del pasado, en especial las desagradables, dejan en el inconsciente del
individuo ciertos traumas, aun cuando conscientemente el paciente las hubiera olvidado.
Cuando tales experiencias hubieran sido contestadas de una manera natural, es decir,
mediante rabia " lagrimas, furia, rubor, etc., entonces se ha descargado por' "ab-reacción", la
tensi6n producida por ellas. Más en otros casos no se produce tal ab-reacci6n sino el
individuo procura olvidar los incidentes, dando lugar así a que la tensión se convierta hacia
otras manifestaciones como son la histeria, las neurosis, etc. Descubrió Freud que al hacer
delatar a sus pacientes los recuerdos del pasado, paulatinamente iban recordando los
incidentes desagradables que habían dado origen a sus disturbios mentales, efectuándose a
una rápida mejoría al reconocer el origen, muchas veces insignificante, de su malestar.
Freud conceptuó que en el individuo hay una fuerza sexual de potencia y reserva infinitas
que influyen por cauces definidos. Al no reaccionar de la manera normal ante sus
experiencias, tal energía influye hacia otros órganos, dando lugar a los síntomas histéricos.
Posteriormente el mismo ampli6 sus teorías sobre esta fuerza instintiva, llamada por el
"libido", a comprender todo que fuera en el hombre el instinto del placer.
Adelantando aún más por el mismo camino, Freud destruyó la idea prevaleciente de que la
sexualidad fuese un asunto netamente genital, y que surgiera únicamente en la pubertad.
El deseo del placer, o sea la libido, en los niños pasa por tres fases definidas: En su primera
infancia, satisface su instinto de placer por medio de la boca, chupando el dedo, etc. Poco a
poco esta satisfacción, que se llama fase oral, se desplaza hacia el placer de la defecaci6n, la
fase anal; luego en la fase fálica, o sea la genital, que en un niño normal llega a su
culminación más o menos a los cinco años.
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No puede subestimarse la influencia que este desarrollo infantil tiene en la personalidad del
adulto. Según Freud, la causa de las neurosis y su tipo radica en el detenimiento o "fijación"
de la libido en alguna de las fases de su desarrollo, acoplando con la represión de alguna
experiencia traumática de la infancia.
En los muchachos, durante la fase genital, se experimenta un fuerte deseo sexual hacia la
madre, y por consiguiente una hostilidad hacia el padre. Asimismo, ya se ha venido dando
cuenta de que el amor incestuoso es tabú. Pero el problema emotivo se complica debido que
el niño aún sigue queriendo a su padre. Luego el estado emotivo del niño suele ser bastante
confuso por la ambivalencia de sus sentimientos hacia el padre, el amor libidinoso por la
madre y el reconocimiento de que sus sentimientos son pecaminosos. Este sentimiento lo
llamo Freud el "Complejo de Edipo", basado en el drama helénico del joven que mata a su
padre y se casa con su madre.
El significado de los sueños había dado tema hacia el estudio hace muchos siglos. Fue Freud
el que primero delimit6 su sentido verdadero. Basándose en la teoría de la libido, Alegó a la
conclusión de que los sueños representaban una forma del cumplimiento de los de eos
subconscientes, o la expresión de temores del sujeto. Desde luego, el significado de cada
símbolo varia con la condici6n de cada individuo, y una de las virtudes más valiosas del
psicoanalista es poderle dar el sentido correcto en cada caso
Hasta aquí Freud se había ocupado principalmente de los fenómenos de la mente enferma.
Pero se iba convenciendo de que la línea divisoria entre lo anormal y lo sana era un asunto
más bien de grado que de forma. En su “Psicopatología de la vida cotidiana”, explicó el
significado del olvido de nombres propios, de los actos fallidos, los lapsus linguae y de las
actuaciones del individuo motivadas por su inconsciente.
Sus observaciones durante la guerra de 1914 indujeron a Freud a cambiar radicalmente sus
teorías sobre los instintos, Al principio del Placer se agregaba el principio de la Destrucci6n,
este último dirigido contra sí mismo. EI deseo de la muerte es un instinto nato, originado
probablemente del anhelo de escaparnos de las tensiones que nos rodean durante toda la
vida.
Pero de significado aun mayor era la tendencia de revivir y repetir situaciones
experimentadas en el pasado, llamada la Compulsión repetitiva. En muchos neuróticos se
notaba esta repetici6n, deduciendo de ella que el individuo deseaba regresar al instante
anterior a una experiencia desagradable. Esto dio la explicación a la tendencia de los
pacientes, de repetir sus experiencias infantiles durante el psicoanálisis, inclusive
transfiriendo sus actitudes hacia sus padres, al analista. El fen6meno llamado Transferencia
es de evidente valor en la técnica psicoanalítica.
Hacía varios años que los discípulos de Freud, Adler y Ferenczi, habían formulado
observaciones sobre la funci6n de aquella parte del proceso mental consciente que llamaban
el "Yo". Como Freud se aferraba a la omnipotencia del subconsciente, hizo caso omiso a sus
tareas de teoría, hasta que en 1920, reconociendo la necesidad de establecer contacto entre el
inconsciente y la realidad, se dedic6 a estudiar la función mental desde el punto de vista
"Topográfico".
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Freud consideraba que la personalidad e componía de tres partes cuya armonía y conflicto
determinaba el carácter y la salud del hombre: el Ello, el Yo y el Súper-Yo.
El Ello constituye en esencia el organismo psíquico que busca el descargue de los instintos
de placer y de la tensione causadas por la libido. Un niño recién nacido, de reaccione
instintivas, sin conciencia de la realidad externa se compone exclusivamente de Ello, pues
sus actuaciones son libidinosas y de reflejo
EI Ello se liga mucho más estrechamente con el mundo interno del cuerpo que con el
mundo externo. Para controlar y canalizar de manera adecuada los impulsos del Ello,
interviene el Yo, aquella capa parcialmente consciente que forma los lazos con la realidad
externa. En el contacto entre los instintos y la realidad, el depositario de las memorias y de
las experiencias reprimidas, La educaci6n intelectual y la formaci6n cultural obran
exclusivamente sobre el Yo. EI Yo es el vínculo entre el Ello y el mundo externo de la
realidad.
Básicamente el Súper-Yo corresponde a la conciencia moral. Su función es la de censurar y a
veces inhibir los impulsos transmitidos por el Ello a través del Yo al mundo exterior. Su
desarrollo es casi inconsciente debido a la introyecci6n de las figuras parentales a una edad
muy temprana. La relativa fuerza del Super-Yo la determina la figura del padre como
árbitro del bien y del mal desde el punto de vista ético-social.
Esta nueva teoría de Freud desechó parcialmente sus hipótesis anteriores sobre la
omnipotencia de la libido. La división de la personalidad en Ello, Yo y Super-Yo, facilit6 en
mucho mayor grado el entendimiento de los conflictos mentales, y contribuyo grandemente
a la comprensión de la psique normal. Al describir Freud la dinámica de la mente, define los
disturbios neuróticos como la falta de armenia entre las tres partes de la personalidad,
dando como resultado la fijación del individuo en una etapa pretérita, como por ejemplo en
la fase muy común del Complejo de Edipo.
Sin embargo, el organismo tiene mecanismos psíquicos que obran como defensas contra los
conflictos emotivos: la proyecci6n, por lo cual se traspasa un rasgo del carácter a otro objeto;
o la formación reactiva, que da lugar a la negaci6n del instinto mismo invirtiendo en
apariencia su reacci6n, y la sublimación, que es la transformaci6n de la energía libidinosa en
cauces que obedezcan los dictado del Súper-Yo,
La obra de S. Freud representa una línea divisoria entre 6.000 años del pasado y el futuro.
Sus postulados han alumbrado todo lo campo de la ciencias y las artes. A través de sus
discípulos y descendientes intelectuales, la ciencia psicoanalítica sigue explorando nuevas y
valiosas teorías sobre la formaci6n de la mente, sus relaciones con el mundo interior y sus
vínculos con la sociedad.
La psicología pre-freudiana se había estancado en el estudio descriptivo del
comportamiento humano. Las escuelas del conductismo y de behaviorismo se dedicaban a
formular f6rmulas normas generales para indicar la reacción "normal" ante dados estímulos,
En armonía con el ambiente de su época, excluía toda consideración emotiva o instintiva de
sus cálculos de factores mentales. La mente para ellos consistía en ciertos fluidos vagos cuya
síntesis era la "razón". En cuanto a las enfermedades mentales, los psiquiatras buscaban
febrilmente sus causas orgánicas.
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Fue Freud el que despejo estas tinieblas. Descubrió en sus pacientes neuróticos o histéricos
la fuerza dinámica de los instintos en la formación de la personalidad, describi6 el impacto
de las emociones y de los recuerdos sobre la mente humana. Excavando entre las
profundidades del alma, sacó a la luz los deseos reprimidos, y las escabrosas fantasías de la
infancia. Más aun, Freud dio a la psicología un concepto de valor incalculable, el del
inconsciente. Fi1ósofos y poetas habían ponderado la posibilidad de una capa subconsciente
debajo de nuestros pensamientos conscientes, pero los psicólogos ni sospechaban de su
existencia. El mero descubrimiento de la existencia de un fenómeno no hubiera revestido
mayor importancia. Pero la idea revolucionaria de Freud fue la de atribuirle su influencia
dinámica en los procesos mentales.
Mucho valor se les hubiera restado a las teorías de Freud, de haber sido el psicoanálisis
meramente un estudio teórico. Pero además era un proceso clínico de comprobada eficacia
en el tratamiento de ciertos disturbios mentales. En la actualidad, decir que las teorías
freudianas han sido "desacreditadas". Si bien es cierto que muchas de sus conclusiones han
sido modificadas por investigadores posteriores, sus principios básicos retienen su validez.
Los más violentos críticos de las teorías de Freud casi siempre se han visto obligados a
recurrir a las terminologías freudianas para expresar sus puntos de vista.
Uno de los aspectos más criticados de su obra es el de la acentuación marcada que Freud le
dio al problema sexual como factor psíquico. Debemos tener en cuenta que el ambiente
contemporáneo de Freud, la hipocresía moralista y el tabú del terma sexual, sin duda daban
origen a gran parte de las enfermedades estudiadas por él. La represión sexual era una faz
característica de la cultura de esa época.
EI freudismo ha dejado impactos igualmente vastos sobre todos los campos de la cultura.
La sociología, antropología, filosofía, y en general todas las ciencias sociales se orientan por
su sendero. La jurisprudencia y la criminología han sufrido modificaciones de peso a raíz
de sus preceptos. La literatura moderna, alejándose de la antigua obra moraleja, busca
describir los conflictos emotivos de sus personajes y el efecto sobre sus vidas. EI surrealismo
artístico y la poesía contemporánea son de contenido psico-simbólico.
Sin ser filósofo, Freud ha dejado hondas huellas en los fundamentos y conceptos del
hombre en sus relaciones con sus semejantes, la sociedad, y el universo. Sus opositores lo
tachan de materialista cuyos preceptos enseñan que el hombre es un ser gobernado por
instintos bestiales y de acciones motivadas por el sexo.
Como era de suponerse, su teoría sobre la religión, como una "neurosis obsesiva de las
masas", lo ha sometido al ataque de los teólogos. Calificando la normalidad como un estado
de armonía entre el ser interior y el mundo de la realidad, la divulgaci6n de sus ideas ha
evolucionado las relaciones familiares.
La nueva era freudiana que vivimos ofrece perspectivas interesantes, se orientó hacia un
optimismo al creer que el raciocinio y la lógica serán suficientes para encauzar al hombre
hacia su bienestar. Si bien la realidad de nuestra existencia psíquica según Freud es poco
halagadora, por lo menos es una realidad teóricamente aceptable. Al reconocer las fuerzas
aterradoras que residen en nuestra mente y sus efectos sobre la vida humana, podemos
dirigirlas hacia objetivos sanos.
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Pero más que todo, la esperanza reside en que también él nos dio los medios necesarios
para encauzar nuestro ser hacia una vida más llena y más amplia. Desde la prehistoria el
hombre ha estado a merced de aquellas fuerzas emotivas desconocidas por el mismo. Con
Freud, el hombre empieza a conocerse. Así, pues, empieza el largo camino de liberaci6n de
la esclavitud de los instintos y temores primitivos, y cae el yugo de nuestro propio pasado.
Cualquiera que fuese la verdad sobre la obra de S. Freud, el cambió el curso de la
humanidad.
TEXTOS
a) Tótem y Tabú
La humanidad primitiva vivía en una horda salvaje. En ella mandaba un jefe que mantenía
bajo su poder a todas las hembras y esclavizaba a los machos. En un cierto momento, éstos
se cansan de su actitud y matan al «padre», al que se comen (he ahí el complejo de Edipo);
pero, una vez que ha desaparecido el padre, surge la anarquía. Han conseguido la libertad
de la tiranía y la libertad sexual, pero al precio del caos y del desorden. Por ello,
experimentan un sentimiento de disgusto y tratan de superar la memoria del crimen.
Toman entonces un animal (Totem) que representa al padre y lo adoran. Con ello han
conseguido restablecer el orden. Este es el origen de la religión y de la moral. En esta obra
defiende Freud que la religión es una neurosis humana general, como la del niño, y tiene su
origen en el complejo de Edipo, en las relaciones con el padre.
b) Sobre la religión (El porvenir de una ilusión)
Las ideas religiosas... no son precipitados de la experiencia ni conclusiones del
pensamiento: son ilusiones, realizaciones de los deseos más antiguos, intensos y
apremiantes de la humanidad. El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos.
Sabemos ya que la penosa sensación de impotencia experimentada en la niñez fue la que
despertó la necesidad de una protección amorosa, satisfecha en la tal época por el padre, y
que el descubrimiento de la persistencia de tal indefensión a través de toda la vida llevó
luego al hombre a forjar la existencia de un padre inmortal mucho más poderoso. El
gobierno bondadoso de la divina providencia mitiga el miedo a los problemas de la vida; la
institución de un orden moral universal, asegura la victoria final de la justicia, tan
vulnerada dentro de la civilización humana…
FUENTES
- De Zachmann Ester (1957), el pensamiento de S. Freud y su aporte a la psicología
https://revistas.unal.edu.co/index.php/psicologia/article/view/32394
- Freud, S. (1948) Obras Completas. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.
- Fromm, Erich (2019) Marx y su concepto del hombre, México: F.C.E.
- Karl Marx K. Engels F. (2014) La Ideología Alemana, México: AKAL.
- - Vallmajó, Riera (2005), Historia de la Filosofía, Barcelona: Edebé.
- Walker, H.: (1951) Freud, su vida y su mente. Madrid