"Año 2020, Año del Congreso Pedagógico" ( Ley 3114-A)
Resistencia, de octubre de 2020.
AUTOS Y VISTOS:
"ESCOBAR JOSE ALBERTO c/ INSTITUTO DE
SEGURIDAD SOCIAL, SEGUROS Y PRESTAMOS DE LA PROVINCIA DEL
CHACO (IN.S.S.SE.P) S/ ACCION DE AMPARO", Expte Nº: 7486/20
RESULTA:
I- Que en autos se presentan las Abogadas Elena Rachel
Alliana y Glady Noemí Vallejos, en el carácter de apoderadas del Sr. José Alberto
Escobar, y promueven Acción de Amparo contra el Instituto de Seguridad Social,
Seguros y Préstamos (IN.S.S.SE.P.), con motivo de la denegatoria tácita de la solicitud
de reajuste de haberes previsionales, solicitando que se declare la nulidad del acto
administrativo por su manifiesta arbitrariedad y se haga lugar a la solicitud de reajuste
de haberes previsionales del actor, ordenándose el pago de las diferencias de haberes
previsionales ya devengados con más su actualización monetaria, si correspondiere, e
intereses desde que cada suma es debida hasta su efectivo pago.
Como antecedente de su requerimiento jurisdiccional, el
amparista obtuvo el beneficio jubilatorio en el mes de diciembre de 2013 mediante
Resolución Nº 5921 emitida por el Instituto Previsional, conforme Ley 800-H (anterior
Ley 4044) . Así advierte que trabajó durante 29 años como maestro de grado bajo la
modalidad de Jornada Completa en zonas desfavorables/inhóspitas realizando los
aportes correspondientes para obtener una mejor jubilación. Actualmente se encuentra
percibiendo un haber mensual previsional que asciende a $36.951,06; suma
ostenciblemente inferior a la que le corresponde percibir.
Por ello, en fecha 04/12/19, mediante Actuación Nº 62389/2019,
el amparista inicia reclamo de reajuste y pago de diferencias salariales ante el InSSSeP,
presentando una nota ante el dicho organismo previsional. Ahora bien, en fecha
23/07/2020, recibe una notificación vía "Tu Gobierno Digital" desde la oficina del
referido Instituto aquí demandado, a través de la cual contestan su reclamo. De su tenor,
advierte el amparista, que el Instituto previsional a través de una interpretación
arbitraria e irracional de los arts. 126, 130 y 141 de la Ley 800-H considera que el Sr.
Escobar percibe sus haberes de conformidad a la documentación obrante en su legajo y
de manera actualizada teniendo en cuenta el último nomenclador e índice docente
vigente.
En fecha 13/08/2020 el actor impugna en tiempo y forma dicha
resolución y explica el yerro cometido por el Instituto Previsional al efectuar el
prorrateo conforme el articulado antes referenciado de la Ley 800-H. A posteriori, en
fecha 03/09/2020 presenta un pronto despacho; destacando que a la fecha de
presentación de la presente acción el Organismo Previsional demandado no ha dado
respuesta al reclamo, quedando agotada la vía administrativa y expedita esta acción.
Seguidamente, realiza un análisis minucioso de los diversos errores de interpretación
incurridos por el InSSSeP, cuyos términos doy por reproducidos en honor a la brevedad.
Bajo el acápite IV-, refiere a que en autos se encuentran
configurados los requisitos para la procedencia de la presente acción de amparo. Ofrece
pruebas, hace reserva recursiva, funda en derecho y finaliza con petitorio de estilo; y
CONSIDERANDO:
1. Circunscripta la cuestión en los términos que anteceden, es
menester recordar, a fin de ubicarnos normativamente en la materia, que el apartado 3
del Art. 19 de la Carta Magna local, establece: "La acción de amparo procede contra
todo acto u omisión de autoridad o particulares, que en forma actual o inminente,
restrinja, altere, amenace o lesione, con arbitrariedad o ilegitimidad manifiestas,
derechos o garantías constitucionales, y siempre que no exista otra vía judicial pronta
y eficaz...". Surge así que el bien jurídico protegido en la norma transcripta en su parte
pertinente, es el amparo de derechos o garantías constitucionales que todo acto u
omisión de autoridad o particulares, pretenda en forma actual o inminente, restringir,
alterar, amenazar o lesionar con arbitrariedad o ilegalidad manifiestas.
Por otro lado, es propio de la naturaleza del instituto que nos
ocupa la rapidez, esto es, que todo el trámite debe ser expedito, concentrado y
acelerado. A su vez, y casi en el mismo sentido literal, la Ley Provincial 877-B, en su
artículo 1º establece: "La Acción de Amparo procederá contra todo acto u omisión de
autoridad pública o de particulares que, en forma actual o inminente, restrinja, altere,
amenace o lesione con arbitrariedad o ilegalidad manifiestas, derechos y garantías
reconocidas por la Constitución Nacional o Provincial, un tratado o una ley y siempre
que no exista otra vía judicial pronta y eficaz para evitar un daño, con excepción de la
libertad individual tutelada por el Habeas Corpus".
A renglón seguido, y en su artículo 2º establece que "La acción
de Amparo será inadmisible cuando: a) Existan recursos judiciales que permitan
eficazmente obtener la protección del derecho o garantía constitucional y siempre que
estas vías no provoquen un gravamen irreparable al afectado; y b) la determinación de
la eventual invalidez del acto requiriese notoriamente una mayor amplitud de debate o
de prueba".
Por otra parte, y haciendo foco en la esfera normativa
constitucional nacional, adviene oportuno recordar que el Art. 43 de la CN dispone que
Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo, siempre que no
exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades
públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o
amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos
por esta Constitución, un tratado o una ley. En el caso, el juez podrá declarar la
inconstitucionalidad de la norma en que se funde el acto u omisión lesiva...".
Del análisis de las normas previamente transcriptas, se
desprende que el recurso en cuestión se trata de un remedio excepcional, sólo utilizable
en las delicadas y extremas situaciones en las que, por carencia de otras vías legales
aptas peligra la salvaguardia de derechos fundamentales, requiriéndose para su
apertura circunstancias muy particulares caracterizadas por la existencia de
arbitrariedad o ilegalidad manifiesta y la demostración por añadidura, de que el
daño concreto y grave ocasionado solo puede eventualmente ser reparado
acudiendo a la acción urgente y expedita del amparo, razones del mismo orden
conducen a descartar su utilización no sólo para obviar los trámites legales aptos
sino también para urgirlos (Fallos: 311:612; 311:2319; 313:433).
En esa misma línea de pensamiento integrada y lógica, el
Tribunal Cimero ha preconizado en reiteradas oportunidades que "la demanda de
amparo no es procedente respecto de la autoridad administrativa sino en los casos en
que ésta sea inequívoca y manifiestamente ilegal (CSJN Fallos 250:378; JA 1960-II-p
527). Es por ello que siendo el amparo no un recurso más, se necesita un requerimiento
excepcional que exige como presupuesto necesario el antecedente inmediato y directo
de la relación constitucional; por lo que deviene necesario que los jueces eviten, para no
desnaturalizarlo, su interposición mecánica y rutinaria. Así las cosas, el amparo judicial
es una acción que procura revertir una situación de arbitrariedad o ilegalidad manifiesta,
entendiéndose por tal a todo acto que provoque un estado contrario a derecho que se
enfrente con normas positivas, sean leyes, decretos, ordenanzas, etc. o bien, lo
irrazonable un mero voluntarismo apuntado a derecho.
En ese entendimiento, la tutela judicial efectiva, garantía
sustancial reconocida por nuestra Carta Magna (art. 14 y 75 inc. 22), no implica, ante su
mera invocación, que por vía de interpretación deban abrogarse los procedimientos
establecidos por las leyes para el ejercicio de los derechos, siempre que los mismos
constituyan una razonable reglamentación que no implique disminuirlos, adulterarlos o
restringirlos (art. 28 CN).
2. Ahora bien, luego de efectuar un examen minucioso de las
presentes actuaciones, entiendo que aceptar el reclamo planteado por el recurrente en
autos, implicaría desnaturalizar la institución bajo estudio, poniendo a consideración
materias que resultan extrañas a este remedio excepcional de carácter sumarísimo.
En ese sentido, tengo la plena convicción que la acción de
amparo únicamente procede para la tutela inmediata de un derecho constitucional
violado en forma manifiesta, más no es admisible cuando el vicio que
comprometiera garantías constitucionales, no resulta con evidencia (Fallos
321:1252 Cons. 30 JA.2001 T.I, Síntesis).
En ese entendimiento, y del estudio de los hechos alegados, el
derecho invocado y de los medios probatorios acompañados por el amparista, advierto
que ambas pretensiones encierran el reconocimiento de derechos de naturaleza
previsional (la readecuación del monto del haber jubilatorio conforme a lo normado por
la Ley Provincial 800-H y el pago de las diferencias de haberes adeudados e intereses).
En ese sentido, cabe recordar que la jurisprudencia y doctrina
han excluido del ámbito natural de la acción de amparo las cuestiones de complejidad
jurídica indudable y aquellas otras en las que el marco cognoscitivo que brinda dicho
proceso resulta insuficiente para producir prueba necesaria (conf. Augusto Morello-
Carlos A. Vallefin, "El amparo, Régimen Procesal", Ed. Platense 1995, p.41).
Por otra parte, no se vislumbra cómo en el sub examinis y a
través del presente decisorio, se pueda privar al accionante de una tutela judicial
efectiva, por cuanto aquí no está en juego la negativa del haber jubilatorio (el
recurrente ya reviste la condición de jubilado) sino que lo debatido en autos refiere
al reconocimiento y liquidación del reajuste de su haber jubilatorio como así
también del pago de las diferencias de haberes adeudados e intereses); cuestiones
que deberán ser resueltas por ante la jurisdicción Contenciosa Administrativa, de
conformidad a lo dispuesto por el artículo 3 de la Ley Provincial N° 135-A.
A mayor abundamiento, advierto que pese a lo alegado por el
accionante, tiene a su disposición acciones específicas creadas por el legislador en la
Ley 135-A -Código Contencioso Administrativo- (previstas en los artículos 10, 11 y
21). Además, no se advierte cuál sería para la accionante, el daño grave o irreparable
que le ocasionaría la utilización del procedimiento previsto en la Ley Nº 135-A -Código
Contencioso Administrativo- para cuestionar, como lo hace a través del amparo, el
accionar de la parte demandada, atento a que la competencia que habilitó el
funcionamiento de la Cámara Contencioso Administrativa fue dispuesta por el artículo
26 de nuestra Carta Provincial y el artículo 1 de la Ley 135-A, siendo de carácter
absoluto, establecida constitucionalmente, por "ratione materiae", por lo tanto
improrrogable por la voluntad de las partes.
En esa inteligencia, la Cámara Contenciosa Administrativa, se
encuentra investida de la potestad de revisar los actos emanados de la administración,
abarcando no sólo el control de legalidad, sino también el de razonabilidad de las
medidas que los funcionarios hayan adoptado en el ejercicio de sus facultades, pudiendo
los jueces anularlos cuando aquellos incurran en arbitrariedad manifiesta (Cfr. CSJN
mayo 13-1986 in re "D`Argenio de Redwka Inés c/ Tribunal de Cuentas de la Nación";
LL. 1986-D_123), pero no a través de una acción de amparo, sino por medio de los
procedimientos previstos por la Ley 135-A, salvo excepcionalísimas circunstancias de
agravio manifiesto por violación de normas constitucionales.
3. Corolario de todo lo expuesto, reitero que si la cuestión
puede atenderse por medio de una acción distinta del amparo, éste deviene
inadmisible y debe ser rechazado. En esa inteligencia se ha dicho que resulta
necesario acreditar la ineficacia de los procedimientos ordinarios y un agravio
irreparable derivado de su utilización para que la vía excepcional del amparo sea
admisible. (Fallos 311:1357). En otro orden de ideas, es conveniente remarcar que -
como ocurre en el sub examinis-, la alegada existencia de derechos constitucionales, no
justifica la demanda de amparo, si en el ordenamiento vigente existen acciones para su
debida tutela, que constituyen vía apta para la salvaguarda del interés comprometido
(Fallos: 310:1548).
En definitiva debe recordarse que como lo ha sostenido
reiteradamente el mas Alto Tribunal de la Nación, el amparo no tiene por finalidad
corregir ni obviar trámites administrativos, ni resulta apto para autorizar a los jueces a
irrumpir en asuntos ajenos a su jurisdicción que por ley tienen conferido, alterando el
normal juego de las instituciones (CSJN 15-5-86, LL 1986-B-41).
Es por ese motivo que los jueces debemos ser extremadamente
prudentes y cautos en la concesión de medidas como las que se intentan en autos, la cual
deberá ser reservada exclusivamente para aquellas situaciones en que los derechos
fundamentales son alterados por actos de arbitrariedad, siempre que surja de manera
evidente y sin necesidad de investigación y cuando ante la urgencia del caso resulte
ineficaz otra solución legal.
Es decir que si la cuestión no justifica la vía elegida, existiendo
aquellas como las que en el caso corresponde a la vía contenciosa administrativa, se
provoca un desequilibrio operativo que perjudica a los restantes destinatarios del
servicio de justicia, debido a que es evidente que a mayor cantidad de causas de una
determinada naturaleza como la del amparo, se produce una demora en otras que siguen
el trámite sumario. De modo que se impone a los magistrados, colocar al amparo en su
lugar de garantía.
Por los fundamentos normativos, doctrinarios y
jurisprudenciales que se esbozaron hasta aquí,
RESUELVO:
I. RECHAZAR IN LIMINE LA ACCION DE AMPARO y
MEDIDA CAUTELAR INNOVATIVA INCOADA por el Sr. MIGUEL ANGEL
BASAIL contra el INSTITUTO DE SEGURIDAD SOCIAL, SEGUROS Y
PRESTAMOS (INSSSEP), conforme a los argumentos esgrimidos en los
considerandos previos.
II. PROTOCOLICESE Y ORDENAR el ARCHIVO de las
presentes actuaciones, conforme a los dispuesto por al Art. 9º de la Ley 877-B.
JULIAN FERNANDO BENITO FLORES
Juez-Juzg. Civ. y Com. Nº21