Informe: El Canon de la Biblia
Introducción
El término "canon" proviene del griego "canon", que significa regla o medida. En el contexto
bíblico, se refiere al conjunto de libros considerados como autoritativos y sagrados dentro de
las escrituras. El proceso de formación del canon bíblico, es decir, la selección de los textos
que serían incluidos en la Biblia es un tema complejo que involucra cuestiones históricas,
teológicas y sociales. En este informe se abordará el concepto del canon bíblico, su evolución
histórica, las diferencias entre los cánones de las distintas tradiciones religiosas (como la
judía, la católica, la ortodoxa y la protestante) y su relevancia en la religión y la cultura.
1. ¿Qué es el canon de la Biblia?
El "canon de la Biblia" hace referencia al conjunto de libros que son reconocidos como
divinamente inspirados y, por lo tanto, forman parte de la Biblia. Estos libros, tanto del
Antiguo como del Nuevo Testamento, son considerados la base de la fe y doctrina cristiana. La
palabra “canon” se refiere a un conjunto cerrado de libros que son aceptados oficialmente
como auténticos, a diferencia de otros escritos que se consideran apócrifos o no inspirados.
El proceso de formación del canon bíblico no fue rápido ni unificado; se extendió a lo largo de
varios siglos y se vieron involucradas discusiones teológicas, doctrinales, eclesiásticas y
políticas.
2. El Canon del Antiguo Testamento
En el caso del Antiguo Testamento, los libros que lo componen fueron escritos entre el siglo X
a.C. y el siglo II a.C., en hebreo, arameo y griego. Sin embargo, el proceso de aceptación de
estos textos como canónicos fue gradual.
El Canon Hebreo o Masorético: Este es el canon aceptado por el judaísmo rabínico. Incluye
24 libros que corresponden a los 39 libros del Antiguo Testamento de la Biblia protestante. La
organización de estos libros varía, pero el contenido es similar. En su mayoría, este canon fue
establecido alrededor del siglo I d.C., aunque ya existían textos sagrados reconocidos desde
siglos anteriores
El canon de los Setenta (Septuaginta): Es una traducción al griego del Antiguo
Testamento hecha en Alejandría entre los siglos III y II a.C. La Septuaginta incluye libros que
no se encuentran en el canon masorético, como Tobit, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría,
Eclesiástico (Sirácides), Baruc, y otros. Estos textos fueron adoptados por muchas de las
primeras comunidades cristianas, especialmente las de habla griega.
3. El Canon del Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento recoge los textos cristianos sobre la vida y enseñanzas de Jesucristo, así
como las cartas y escritos de sus apóstoles. Estos libros fueron escritos en griego entre los
años 50 y 100 d.C. El proceso de canonización del Nuevo Testamento fue más rápido que el
del Antiguo Testamento, aunque también estuvo marcado por el debate.
El Canon Protestante: El canon del Nuevo Testamento aceptado por las iglesias
protestantes está compuesto por 27 libros. Este canon fue consolidado en el siglo IV d.C. y
ratificado más tarde en los Concilios de Cartago (397 d.C.) y Hipona (393 d.C.), aunque el
proceso de aceptación de ciertos libros como las epístolas de Juan, Hebreos y Apocalipsis se
extendió hasta el siglo VI.
El Canon Católico y Ortodoxo: Las iglesias católica y ortodoxa también reconocen los 27
libros del Nuevo Testamento, pero con algunas diferencias en el Antiguo Testamento. Por
ejemplo, el Canon Católico incluye los libros deuterocanónicos (como Tobit, Sabiduría, 1 y 2
Macabeos, Eclesiástico), que no forman parte del canon protestante, pero son parte del Canon
de la Septuaginta. La Iglesia Ortodoxa también acepta algunos libros adicionales, como el 3
Macabeos y el 1 Esdras.
4. Proceso de Canonización
El proceso de canonización del Antiguo y Nuevo Testamento fue largo y complicado. Varios
factores influyeron en la selección de los libros que finalmente fueron aceptados como
canónicos:
Atribución apostólica: Los libros considerados canónicos debían estar vinculados a los
apóstoles o a sus seguidores directos. La enseñanza apostólica era vista como la autoridad
última para la doctrina cristiana.
Consistencia doctrinal: Los libros seleccionados debían estar en consonancia con la
enseñanza fundamental de la fe cristiana, sin contradicciones teológicas evidentes.
Uso litúrgico: Los libros que se leían y usaban regularmente en las celebraciones litúrgicas
de las primeras comunidades cristianas tenían más posibilidades de ser aceptados en el
canon.
Aceptación universal: Un libro debía ser ampliamente aceptado y utilizado por las iglesias
de diferentes regiones para ser considerado canónico.
5. Diversidad de Cánones
Como se mencionó anteriormente, existen diferencias importantes entre los cánones
aceptados por las distintas tradiciones cristianas:
El Canon Protestante: Los protestantes reconocen solo los 39 libros del Antiguo
Testamento, coincidentes con el canon masorético, y los 27 libros del Nuevo Testamento.
El Canon Católico: El canon católico incluye los 46 libros del Antiguo Testamento (incluyendo
los deuterocanónicos) y 27 libros del Nuevo Testamento.
El Canon Ortodoxo: Las iglesias ortodoxas, como la griega y la rusa, incluyen algunos libros
adicionales, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo.
El Canon de la Iglesia Etíope: La Iglesia Ortodoxa Etíope es una de las más flexibles, con
un canon que incluye varios libros adicionales, como el 1 y 2 Enoch, y el Jubileos, entre otros.
6. Importancia del Canon
La formación del canon de la Biblia tiene una gran importancia no solo para la religión, sino
también para la cultura y la historia. La selección de estos libros no solo afectó el desarrollo
de la doctrina cristiana, sino también la literatura, el arte y la historia cultural del mundo
occidental.
Doctrina Cristiana: El canon define los textos sagrados sobre los cuales se basan las
enseñanzas y dogmas cristianos. Las discusiones sobre el contenido de la Biblia han influido
en la comprensión teológica de conceptos como la salvación, la gracia, la autoridad divina y la
revelación.
Cultura Occidental: A lo largo de la historia, la Biblia ha sido una de las obras más
influyentes en la literatura, la filosofía, el arte y la moralidad occidental. El establecimiento
del canon estableció una base común para la educación religiosa y cultural en muchas
sociedades.
7. Conclusión
El proceso de formación del canon bíblico fue largo, complejo y multifacético, marcado por
debates teológicos, históricos y eclesiásticos. A pesar de las diferencias entre los cánones de
las distintas tradiciones cristianas, todos coinciden en que los textos que componen la Biblia
son fundamentales para la fe cristiana y la identidad religiosa. El canon no solo ha sido una
guía espiritual, sino también un pilar de la cultura occidental, influenciando generaciones de
creyentes, filósofos, artistas y pensadores.