DERECHO CONSTITUCIONAL, FINAL.
Para empezar hay que destacar una de las principales características que posee nuestra
constitución, de la que se habla también en otra unidad del programa de la materia, que es
la supremacía, la facultad que la propia Constitución se atribuye, que supone que la misma
es la norma superior en el orden jerárquico e imperativo en relación a los órdenes jurídicos
inferiores, es decir que todas las leyes y regulaciones que se elaboren deben estar en
conformidad con los principios y disposiciones establecidos en la constitución, como leyes
provinciales, regímenes municipales, decretos, etc. Con la reforma de 1994 se amplía la
supremacía ya que se suman Tratados Internacionales de Derechos Humanos a los cuales
se les otorga jerarquía constitucional para complementar a la Constitución, por lo tanto,
están en el mismo orden jerárquico. Esta supremacía tiene que ver con el bloque de
constitucionalidad que posee la nación argentina compuesto por la constitución nacional, los
tratados internacionales con jerarquía constitucional mencionados en el artículo 75 inc 22 de
nuestra constitución y luego las leyes nacionales. Dentro de las bases de esta supremacía
constitucional, se encuentra la característica de rigidez que posee nuestra constitución, que
implica la capacidad de nuestra de la misma de NO poder ser modificada sino a través de
mecanismos y procedimientos especiales, diferenciados así de otras leyes, ya que si
pudiese ser modificada normal ete, cualquier acto del congreso lo podría realizar, y ahora si,
otra base de la supremacía constitucional es el CONTROL de constitucionalidad, antes de
empezar debemos saber QUE ES UN CONTROL que implica auditar, evaluar y supervisar
un proceso, una entidad o una acción. En este ámbito, se diferencian dos tipos de controles:
los impropios que ocurre cuando una entidad se encarga de controlar aspectos sobre sí
misma o sobre partes de la misma estructura que ejerce el control. Este tipo de control es
considerado poco eficaz, ya que no existe independencia entre el controlado y el
controlador. Para que un control sea realmente confiable y efectivo, debe ser externo al
organismo que está siendo auditado. Un ejemplo de control impropio es el que ejerce la
Secretaría Legal y Técnica, donde un secretario revisa los decretos antes de su publicación,
pero pertenece al mismo órgano del Poder Ejecutivo, lo que compromete la objetividad. y el
control propio que se caracteriza por ser EXTERNO al órgano o entidad controlada. En este
caso, quien audita no forma parte del mismo poder, sino que es un ente independiente y
neutral. Este tipo de control garantiza mayor imparcialidad y efectividad, ya que no hay
conflictos de intereses entre el controlador y el controlado. Ahora sí, siguiendo con lo
anterior, el control de constitucionalidad, se trata de un mecanismo por el cual se garantiza
la supremacía constitucional, principalmente ejercido por el poder judicial, que, cuando
existe una colisión, entre una norma o varias normas, actos u omisiones en relación con la
Constitución, se verifica a través de un análisis de la norma en discusión si esta es
conforme o no a la Constitución. En caso de que se resuelva que la misma no está
conforme a la Constitución, se declara inconstitucional esa norma, acción u omisión en
cuestión. Este mecanismo resulta clave para asegurar la supremacía de la constitución, ya
que la misma no puede consistir en una simple declaración teórica, sino que necesita
tornase efectiva, esto forma la función del control de constitucional, verificando que toda
norma, acto u omisión esté acorde con la constitución nacional, comparando las mismas,
tomando como patrón de medida la misma constitución, si resulta armónico constitucional,
de lo contrario es inconstitucional. Ahora bien,cuando se habla de comparar “la constitución”
¿A qué se refiere?, esta referencia es en verdad, al bloque de constitucionalidad,por ende
comprende el texto de la constitución, lo dispuesto en los tratados internacionales con
jerarquía constitucional, lo dispuesto en los tratados SIN jerarquía constitucional, lo
dispuesto en las leyes de la nación y todo lo anterior interpretado a luz de los derechos
humanos. Respecto a quien puede ejercer el control, existen distintos tipos cuando lo
ejercen los jueces se le llama control judicial que es el que se aplica en nuestro país y
cuando lo ejercen aquellos que no son jueces se le llama control político. Cuando se trata
de jueces puede hablarse de un control de tipo difuso si el control es ejercicio por todos los
jueces, que también en el que se aplica en argentina y un tipo de control concentrado si lo
realizan solo algunos jueces. El control constitucional, además, puede ser solicitado por
particulares o por los jueces, es decir, de oficio. Por otra parte puede haber exigencias en
cuanto a l situación vinculada con la solicitud de control, en nuestro país se exige que haya
“cas” lo que implica que exista una afectación actual o inminente y en cuanto al solicitante
se exige que demuestre la “legitimidad” de su interés y es legitimado aquel que es titular de
los derechos vulnerados y afectados o a su apoderado. Respeto a las consecuencias que
puede tener el control, en argentina sus efectos son inter partes, osea que solo afecta a las
partes que participaron en la impugnación del proceso pero también hay otros casos que
pueden ser erga omnes, es decir respecto a todos.
El control de constitucionalidad, respecto a la situación impugnada puede declarar la
inaplicabilidad de las normas, esto es lo que se realiza en argentina o puede declararlas
nulas como es en otros casos. Teniendo claro esto, podemos clasificar los tipos de
controles:
Por órgano político, que se realiza por cámaras legislativas u órganos diferentes a los
judiciales, el control contramayoritario que tiene lugar cuando los jueces al controlar, no se
limitan a las mayorías populares, es decir, se prioriza una resolución más democrática en
relación a las normas constitucionales. Este control asegura que las decisiones de la
mayoría no infrinjan derechos de minorías o principios democráticos establecidos en la
constitución, luego tenemos el Control judicial/jurisdiccional,donde el control es realizado
por el poder judicial, ya que la propia Constitución le atribuye a este la competencia de
verificar la constitucionalidad de la norma. Los jueces al declarar la inconstitucionalidad de
alguna norma o artículo determinan que es contraria a la Constitución. La determinación de
si el legislador actúa dentro de su competencia, o si existe oposición o no entre la
Constitución y las normas jurídicas deben someterse a la competencia del poder judicial.
Por último, y en modo de resumen, ya que son temas que se ven en la segunda parte de la
materia, existen distintas vías procesales para solicitar el control de constitucionalidad, pero
vale aclarar que el MÁXIMO INTÉRPRETE DE LA CONSTITUCIÓN es la corte suprema de
justicia la nación, y se puede llegar ella mediante la forma más común que es el recurso
extraordinario donde discute cuestiones federales suficientes, un ejemplo de ello se puede
apreciar en el fallo Fayt en 1999 donde el juez Fayt justamente, solicita la
inconstitucionalidad del art 99 inc 4 que fue incorporado en la reforma del 94 que limitaba la
duración de los jueces luego de los 75 años, donde cumplida esa edad necesitarian de un
nuevo nombramiento para su permanencia en el cargo, Fayt argumentaba que este artículo
violaba la garantía de inamovilidad de los jueces y exigía que se declare la nulidad del
artículo. En primera instancia es rechazada y llega por recurso extraordinario a la corte
donde acepta el pedido y terminan declarando la inaplicabilidad del artículo para el caso en
concreto, argumentando que la ley que declaraba la necesidad de la reforma no incluia en
su temario el tema de la inamovilidad de los jueces, entendiendo solo causales de que estos
cesen en sus cargos si violan el artículo 109. Retomando el tema de las vías procesales,
existen otros tipos, como la llamada Vía directa, donde un sujeto se presenta y plantea la
inconstitucionalidad de una ley o norma, la Vía indirecta o de excepción, donde aquí la
cuestión de la inconstitucionalidad se plantea incidentalmente durante el proceso de otro
tipo de caso y un juez, o alguna de las partes, mientras se resuelve el caso, se da cuenta de
que una ley aplicable al caso podría ser inconstitucional, luego la Vía de oficio, que se da
cuando el juez detecta una inconstitucionalidad sin que las partes se den cuenta y por
último por Vía de elevación, que esto es en el caso de la modalidad difusa, una vez
planteada la inconstitucionalidad, el juez eleva el expediente al tribunal de control de
constitucionalidad.
Concluyendo, podemos decir que la Constitución como norma suprema debe ser entendida
en conjunto al bloque de constitucionalidad. Para que esta jerarquía suprema sea efectiva
existe el control de constitucionalidad, el cual es un mecanismo por el que se asegura que
la supremacía se cumpla y respete. La ley hecha por un hombre debe ser controlada, para
que esté acorde a otras leyes y principalmente a la Constitución, para esto, el Congreso
cuenta con la comisión de constitucionalidad. Aunque el último intérprete de la Constitución
es la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Cuando se realiza un control de
constitucionalidad y se reconoce una inconstitucionalidad, se deroga la ley o artículos en
particular. Pero no basta con consagrar el principio de supremacía, sino que es necesario
organizar el procedimiento que lo haga efectivo, de tal modo que la norma o el acto
inconstitucional no tenga aplicación y no produzca efectos. El control de constitucionalidad
es clave para mantener el funcionamiento de la constitución nacional, ya que sin él, la
misma podría ser fácilmente reemplazada y opacada por leyes ordinarias sin que se tome
ningún tipo de acción para que se respete la nombrada. Con un control efectivo de
constitucionalidad, la constitución nacional mantendrá su imperio.
Para cerrar, podemos hablar de un fallo que se caracteriza por ser uno de los precedentes
relativos del control de constitucionalidad en Argentina, el fallo de Eduardo Sojo, donde Sojo
es encarcelado por la cámara de diputados hasta el término de sesiones por publicar
caricaturas satíricas, Eduardo interpone una acción de Habeas Corpus ante la CSJN
fundando la competencia de la misma para entender esta cuestión por el art. 20 de la ley 48
que actualmente se encuentra derogada, sobre la jurisdicción y competencia de tribunales
nacionales. La corte establece que no tiene jurisdicción originaria en conocer los recursos
de habeas corpus interpuestos, la jurisdicción originaria y exclusiva de la corte, sujeta a las
excepciones que pueda hacer el congreso, es limitada, no puede ser ampliada y restringida
por ley, la CS no posee la facultad de revisar actos del poder legislativo, fundamentando
esto con el Principio de División de Poderes, finalmente la corte declara que la ley 48 es
complementaria a la constitución y no su inconstitucionalidad.