CONTRASTES DEL HORROR: CLÁSICO VS.
LATINOAMERICANOEN ENRIQUEZ,
TOLSTOI, LOVECRAFT, Y POE
BACHILLER: NÚÑEZ, ANTONIO JOSÉ
UNIVERSIDAD DE ORIENTE
NARRATIVA
PROFESOR: LISTA CORASPE, CAROLINA
28/02/2025
Índice
1. Resumen/ abstract…………………………………………………………………..1
2. Introducción…………………………………………………………………..…..2,3
3. Objetivos………………………………………………………………………….…4
o Objetivo General
o Objetivos Específicos
4. Desarrollo……………………………………………………………………………5
4.1 Categorías de Análisis: Terror, Fantástico y Maravilloso……………
4.1.1 Elementos de Terror
4.1.2 Elementos Fantásticos
4.1.3 Elementos Maravillosos
4.2 Horror Latinoamericano
4.2.1 El Aljibe de Mariana Enríquez
4.2.2 Cuando hablábamos con los muertos de Mariana Enríquez
4.2.3 Fin de curso de Mariana Enríquez
o
4.3 Comparación con el Horror Clásico
4.3.1 El Devorador de Fantasmas de H.P. Lovecraft
4.3.2 El Gato Negro de Edgar Allan Poe
4.3.3 La familia de los Vourdalak de Tolstoi
o
5. Impacto del Horror Social en la Narrativa Latinoamericana
6. Conclusión
7. Referencias
Resumen
Este estudio examina las distinciones entre el horror clásico y el horror latinoamericano mediante
el análisis de tres narrativas de Mariana Enríquez: "El Aljibe", "Fin de curso" y "Cuando
hablaremos con los muertos". Estas obras se yuxtaponen con "La familia de los Vourdalak" de
Tolstoi, "El devorador de fantasmas" de Lovecraft y "El gato negro" de Poe. La investigación
aborda los contextos sociales y culturales que dan forma a la construcción del horror dentro de
ambas tradiciones literarias. Enríquez emplea el horror para ahondar en temas como el trauma
generacional, el abuso sexual y la violencia urbana, mientras que los escritores clásicos enfatizan
lo sobrenatural y lo macabro. Este análisis demuestra cómo el horror mejora la comprensión de
las realidades sociales y psicológicas, descubriendo matices profundos dentro de cada
perspectiva.
Abstract
The proposed research is dedicated to the comparison of classic horror with Latin American
horror through the reading of three narrations by Mariana Enríquez "El Aljibe," "Fin de curso,"
and "Cuando hablábamos con los muertos," juxtaposed against the "La familia de los Vourdalak"
story by Leon Tolstoy, Lovecraft's "The Ghost-Eater," and Poe's "The Black Cat" to discuss in
depth the way social and cultural contexts that authors belong to, direct the construction of horror
in both literary traditions. While in classical narrative, it is more on the supernatural and the
macabre, Enríquez uses horror to look into generational trauma, sexual abuse, and urban
violence. This paper thus places horror as a means of revealing social and psychological realities,
finding important nuances in such diverse approaches.
INTRODUCCIÓN
Por ley natural, con el transcurrir del tiempo, todo va cambiando: las sociedades, culturas,
contextos políticos y la literatura. Los géneros literarios van evolucionando con el tiempo según
las circunstancias, adaptándose a las necesidades de expresión en distintas culturas. En el
presente trabajo investigaremos sobre el género de terror. Expondremos aquí varias obras de
grandes maestros en el género. Escritores que van desde E. Allan Poe, H.P. Lovecraft, León
Tolstoi, a los más actuales como Mariana Enríquez. Haremos un comparativo, entonces, entre el
horror clásico y el horror latinoamericano.
El horror clásico se centra en lo sobrenatural y en la complejidad de la condición humana,
mientras que el horror latinoamericano se enfoca en los horrores sociales de la vida cotidiana. Es
un género donde se exponen distintas problemáticas sociales a modo de crítica. A menudo el
horror latinoamericano pone de relieve temas como la violencia, la violación a de los DDHH,
el abuso sexual, patrones sociales excatológicos , traumas , etc. Con esta temática, la literatura
de horror latinoamericano se convierte en herramienta para una crítica mordaz einciciva.
Analizaremos las diferencias similitudes estilísticas y temas entre estos géneros.
Expondremos aquí cómo se abordan los temas de terror desde la perspectiva contextual entre
horror clásico y horror latinoamericano. Nos centraremos en las obras de Poe, Lovecraft, Tolstoi
y M. Enríquez., buscando analizar los rasgos de horror presente en sus obras. Analizaremos el
impacto de los contextos sociales y culturales en la formación del horror. Determinaremos los
componentes de terror, fantasía y asombro presentes en cada planteamiento. Evaluaremos la
influencia del horror social en las tradiciones narrativas de América Latina.
OBJETIVOS
Objetivo general: Analizar y diferenciar los componentes del terror clásico y del terror social
dentro de la literatura latinoamericana tal como se presentan en las narrativas seleccionadas.
Objetivos específicos:
1. Examinar los rasgos del horror presentes en las obras literarias de Enríquez, Tolstoi,
Lovecraft y Poe.
2. Analizar el impacto de los contextos sociales y culturales en la formación del horror.
3. Determinar los componentes de terror, fantasía y asombro presentes en cada
planteamiento.
4. Evaluar la influencia del horror social en las tradiciones narrativas de América Latina.
4.1.- CATEGORÍAS DE ANÁLISIS: TERROR, FANTÁSTICO Y MARAVILLOSO
4.1.1.- Elementos de Terror
Los elementos de terror so
4.1.2- ELEMENTOS FANTÁSTICOS
Uno de los géneros más utilizados en el ámbito de la literatura y que ha sido herramientas de
muchos escritores es lo fantástico. Se erige como un plano donde todo lo increíble puede
suceder pero que causa dilemas entre lo real y lo irreal. Invita al lector a la reflexión sobre la
naturaleza de la realidad, lo sobrenatural y lo que percibe el ser humano. En tal línea, los límites
de lo fantástico no se acaban en la creación de planos extraordinarios, también funciona como
un sondeo de la condición humana.
En un sentido más concreto, la fantasía se muestra mediante una serie de elementos
narrativos que nutren la atmósfera, el tema y el rema de los relatos. Elementos como el
resquebrajamiento de la lógica, las anfibologías de la existencia y lo sobrenatural, son
herramientas que utiliza el autor en su relato fantástico para transportar al lector fuera de la
realidad y causar duda. Grandes maestros de la narrativa como Julio Cortázar y Jorge Luis
Borges, han logrado integrar en una sola entidad la realidad y lo fantástico de una manera
extraordinaria. En este marco, lo fantástico no solo se hace un medio para causar asombro, sino
también se transforma en una manera de tratar temas socioculturales, creando una vivencia de
lectura más variada y compleja.
En este contexto, el terror en la literatura, viene a ser un subgénero que utiliza lo
fantástico para despertar lo inquietante y sensación aterradora en el lector pero también funciona
para revelar verdades ocultas. Desde Poe, introduciendo lo sobrenatural y la condición humana –
como en “El Gato Negro”- en sus cuentos góticos, hasta H.P. Lovecraft con su horror cósmico
que explora lo desconocido, el terror se arma con un arsenal de elementos fantásticos para
hacerle frente a la realidad y poner de manifiesto la complejidad de la existencia.
Las fantasías en la literatura de horror se utilizan para crear una atmósfera que va desde la
normalidad a lo inquietante, luego hasta lo muy escalofriante y escatológico. Estos elementos,
muchas veces sobrenaturales, quebrantan las reglas de la realidad y lo que, supuestamente,
debería ser normal, haciendo dudar al lector de la realidad en su entorno. Normalmente los
elementos fantásticos del terror son, por ejemplo: criaturas de otras dimensiones, entidades
demoníacas, espectros, espantapájaros asesinos que cobran vida, un poltergheist, seres del
espacio, fieras antropófagas de procedencia dudosa y sin registro, sitios encantados y poderes
psíquicos. Estas herramientas se utilizan para poner al lector en un mundo donde el miedo se
realza por lo extravagante y lo imposible.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que uno de los puntos clave de lo fantástico en la
literatura de terror: se deben crear argumentos sólidos para hacer creíbles estos elementos que
transgreden la normalidad. De acuerdo con H.P. Lovecraft;
Los genuinos cuentos fantásticos incluyen algo más que un misterioso asesinato, unos huesos ensangrentados o unos espectros
agitando sus cadenas según las viejas normas. Debe respirarse en ellos una definida atmósfera de ansiedad e inexplicable temor ante lo
ignoto y el más allá; ha de insinuarse la presencia de fuerzas desconocidas, y sugerir, con pinceladas concretas, ese concepto abrumador
para la mente humana: la maligna violación o derrota de las leyes inmutables de la naturaleza, las cuales representan nuestra única
1
salvaguardia contra la invasión del caos y los demonios de los abismos exteriores. (H.P Lovecraft, 1927 p.g 8)
Incluir en la narrativa lugares que pueden llamar fuerzas oscuras y que aumenten el sentido
de riesgo, la tensión y la duda. Estos lugares pueden ser totalmente inventados o tener partes
sobrenaturales que se confunden con la vida cotidiana. He aquí un detalle: la armonía temprana
dentro de estos escenarios fantásticos, es necesaria para que los lectores puedan aceptar,
adaptarse tranquilamente y adentrarse en la narrativa sin sospechar de lo que, poco a poco, se irá
convirtiendo en un caos de horror que disocia al lector y lo hace dudar de la realidad misma.
1
H. P. LOVECRAFT EL HORROR SOBRENATURAL EN LA LITERATURA (P.g. 8)
4.1.3.- ELEMENTOS MARAVILLOSOS
Lo maravilloso es lo que nos permite aceptar lo fantástico en el mundo narrativo. Aquí lo
extraordinario se convierte en algo cotidiano. En este género van incluidas las historias épicas
de la tradición oral. Es un mundo donde las leyes de la física no existen; la razón y la lógica pura,
se ven transgredidas y esto puede ser algo normal desde los puntos de vista del lector y del
personaje en el relato. La palabra proviene del latín y su significado etimológico es: “lo
admirable”.
También existe el término “real maravilloso”, que hace referencia a géneros literarios como
el realismo mágico. Escritores como Gabriel García Márquez utilizaban esta técnica. En estos
géneros, los elementos inverosímiles pueden estar dentro de una realidad y esto pasar por
desapercibido para el personaje y visto con normalidad por el lector.
4.2.- HORROR LATINOAMERICANO
La frase: “la realidad supera la ficción”, cobra vida y toma mucho sentido cuando hablamos
sobre la literatura de horror latinoamericano. Especialmente cuando hablamos de la escritora
argentina: Mariana Enríquez2:
Mariana Enríquez nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973. Se licenció en Comunicación Social en la
Universidad Nacional de La Plata. Como periodista es subeditora del suplemento ha colaborado en Radar
del diario Página/12 y ha colaborado en las revistas TXT, La Mano, La Mujer de mi Vida y El Guardián.
También participó en radio, en el programa Gente de a pie, de Radio Nacional. (Instituto Cervantes,
España, 1991-2023)
En esta particular literatura se exponen amenazas reales, a diferencia de los relatos
clásicos. Aborda problemas de la sociedad latinoamericana, que puede ir desde la precariedad
social, vicios, patrones sociales escatológicos, traumas generacionales, violaciones, hasta los
horrores de dictaduras asesinas. Es decir, se reflejarán las realidades sociopolíticas,
socioculturales de Latinoamérica. Se dice así, ya que, las realidades en cada país que conforma
Latinoamérica son similares.
Nuestro país Venezuela, por ejemplo, no queda exento de estas realidades, ya que hay
monstruos en nuestra historia y horrores que se complementan con los de naciones hermanas.
Horrores que van desde la colonización por parte de imperios, hasta el horror de una sociedad
fragmentada en nuestros días. La historia de Venezuela y nuestra sociedad es rica en horrores
que son la causa de nuestros actuales problemas. El horror que hoy tiene lugar en nuestro país,
es la consecuencia de “maldiciones generacionales” perpetradas por fantasmas y monstruos
reales, que nos han condenado a la miseria.
2
Mariana Enríquez nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973. Se licenció en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Como
periodista es subeditora del suplemento ha colaborado en Radar del diario Página/12 y ha colaborado en las revistas TXT, La Mano, La Mujer de
mi Vida y El Guardián. También participó en radio, en el programa Gente de a pie, de Radio Nacional. (Instituto Cervantes, España, 1991-2023)
Dicho lo anterior, se puede enmarcar al horror latinoamericano dentro del realismo mágico.
Dado que, mezcla lo sobrenatural con asuntos de índole social, que están ahí: en nuestra vida
cotidiana.
4.2.1.- EL ALJIBE, de Mariana Enríquez
Se trata de una familia, que va de viaje a ver una santera en un pueblo con el propósito
de despojar una maldición de la familia. Estos males se los traspasan a la protagonista de este
relato, Josefina. Después de esto, la niña comienza a sufrir de pánico por todo; tal cual como la
madre, su abuela y su hermana, al principio del relato. Pasa el tiempo, y Josefina crece sufriendo
de miedos incontrolables que no la dejan llevar una vida normal. Por último, su hermana la
lleva al mismo lugar donde comenzó todo: la casa de la bruja, para curarla de sus males. Ahí se
entera que “ya no hay nada que hacer” y que ha sido víctima de la traición de su propia familia.
A veces, los monstruos los tenemos más cerca de lo que “creemos”. Puede ser una
abuela, una madre o tal vez una hermana. Incluso puede ser la familia entera. Enríquez ha sabido
jugar con estos elementos y nos dice que los monstruos del imaginario colectivo, las entidades
que salen de la literatura clásica, se quedan pequeños ante los monstruos de la vida real. Aquellos
que, pueden estar a tu lado y sin levantar sospecha alguna. Hay familias que tienen patrones de
comportamiento dignos de verdaderos vampiros psíquicos. Vástagos de la maldad que nos
drenan la energía y que afectan nuestra salud mental. Y muchas veces es preferible estar lejos de
esas entidades salidas del mismo infierno de traumas generacionales.
De una manera brillante y audaz, la autora inserta elementos de la vida real y sabe cómo
convertirlos en algo “maravilloso”. Puesto estos son elementos, normalmente los aceptaríamos,
viviríamos con ellos, incluso los abrazamos. Mezcla esos elementos con lo fantástico que pudiera
llegar a ser nuestra imaginación, pero te dice: “¡hey! al lado tienes una bomba de tiempo y no te
estás percatando de ello”. Le advierte a la sociedad sobre esos monstruos invisibles que la
afectan. Las palabras que condensan este relato, a la perfección, son: traición, sobreprotección y
opresión familiar. Esto nos lleva a una sola frase: familia tóxica. El monstruo de este relato.
La imaginación de los niños puede llegar a ser algo fantástico. Notamos que en esta
historia van elementos tan cotidianos como imaginar formas en las manchas que están en los
techos, propias de la filtración pluvial. Esto Josefina lo asocia con algo diabólico y le encuentra
una forma demoníaca. Su hermana se ríe de ella y le dice: “que las manchas eran como las nubes,
que se podían ver distintas formas si uno las miraba demasiado. Y que ella no veía ningún
diablo, le parecía un pájaro sobre dos patas” (El Aljibe, Enríquez, 2009, pg. nd.). Esto nos pone
de relieve cómo la autora mezcla la fantasía: “algo de la imaginación”, como la misma
etimología de la palabra lo indica.
También inserta elementos, que generalmente, abordan temas de la política argentina y
latinoamericana. Aquel lector que sea perspicaz y observador, puede encontrar más de un
monstruo. Entidades invisibles para una sociedad desentendida de las injusticias históricas que
han venido sucediendo como la desaparición física de estudiantes que luchan por una causa.
Aquí en este relato se refleja ese hecho, en los cuerpos que salen del río, y son ni más ni menos
que cadáveres de luchadores sociales asesinados por las dictaduras que hicieron mella en el cono
sur y en toda Latinoamérica, ya que, en general, los países latinoamericanos no escapan a las
fauces asesinas de esta realidad monstruosa.
Para finalizar, en cada relato de Enríquez vamos a encontrar monstruos de la vida
cotidiana, que son ignorados por una sociedad indiferente y cómplice en muchas ocasiones, de
injusticias sociales, que con el tiempo siguen allí afectando a la humanidad de generación en
generación, décadas y décadas, sin ser censuradas. La censura, es para quien lucha en contra de
estas injusticias. Injusticias de este tipo, las iremos encontrando en el próximo análisis “Cuando
Hablábamos con los Muertos”, otro excelente relato de la autora.
4.2.2.- CUANDO HABLÁBAMOS CON LOS MUERTOS, de Mariana Enríquez
En esta ocasión, Enríquez nos relata la historia de cinco adolescentes rebeldes que intentan
salir de la monotonía de la vida jugando a la oüija en secreto. Cuando son descubiertas, son
corridas de la casa donde hacían la sesión de la oüija y se enfrascan en buscar un lugar propicio
para poder jugar tranquilas y sin restricciones. Termina en la casa de una de ellas, “la Pinocha”,
donde termina el relato con un final escalofriante.
La historia, en un trasfondo, nos habla de memorias históricas que se transfiguran en
fantasmas de personas desaparecidas forzadamente por dictaduras. Eso, entre otros horrores
sociales. Nos habla implícitamente, de hechos que han quedado marcados el inconsciente
colectivo de la sociedad, creando un trauma. Este trauma lo comparte toda Latinoamérica y es un
verdadero horror que ha sido censurado, silenciado y que la autora del relato, hábilmente coloca
ahí, para que el lector logre divisar a ese monstruo real, que ha cobrado la vida de millones de
personas inocentes. Ese monstruo todavía sigue vivo, asechando en el imaginario y fuera del
plano mental. Toda Latinoamérica ha vivido esta realidad, casi todos los países latinos
compartimos la tragedia y ha quedado impreso en las páginas historia. Una historia de horror
que intentan callar con sofismas de distracción.
Si hemos leído la historia latinoamericana, nos hemos podido dar cuenta, que en efecto,
compartimos el trauma de las dictaduras, desde México, hasta la Patagonia. En este relato se
menciona “La noche de los lápices” un hecho aterrador que sucedió en una Argentina gobernada
por militares. Fue la desaparición física de unos estudiantes que estaban en contra de ese nefasto
gobierno cívico-militar y que iba de la mano con el catolicismo.
Ese monstruo asesino ha trascendido incluso la geografía y el tiempo. La historia se vuelve
a repetir en nuestras sociedades latinoamericanas. Ejemplo de ello: “los 43” desaparecidos de
México, la Masacre de Cantaura en Venezuela, la masacre de Puerto Montt en Chile, La masacre
del estadio nacional en Chile; donde asesinaron a cientos de estudiantes y a Víctor Jara: un
guitarrista trovador que le cantaba al pueblo denunciando las injusticias sociales. Le cortaron las
manos y luego lo asesinaron. Eso ocurrió en el gobierno de Pinochet. Y así, podemos seguir
nombrando una larga y sangrienta lista que va de hemisferio a hemisferio.
Las jóvenes tratan el tema de una manera superficial, están jugando prácticamente, con la
memoria de personas que han sido asesinadas. Muchas veces, estos temas se toman desde un
enfoque desconectado de la realidad humana. La naturaleza de las emociones y la mente humana
no puede ser examinada desde los cálculos de la razón pura, ya que el ser humano o bien; “el
inconsciente colectivo y sus traumas” son complejos. Aquí, en este punto, hay una clara
influencia del romanticismo en la autora, ya que, los románticos criticaban la razón y la lógica
pura.
Es suma, este es un relato que denuncia las injusticias sociales de una manera magistral e
incisiva. Nos revela abominable monstruo como puede ser el trauma que vive una sociedad
torturada por el horror de un pasado, y que ese pasado, puede incluso transgredir la geografía y
el tiempo, para seguir violando los DDHH de los ciudadanos del común. Un monstruo cruel y
depravado, que todavía sigue vivo y latente en nuestra sociedad latinoamericana. Mo hace
reflexionar, que la realidad es más peligrosa que la ficción y puede incluso matarnos como lo
haría “un xenomorfo” de Ridley Scott, sólo que, los monstruos expuestos en este relato y el que
viene, sí existen: viven con nosotros y en nuestra historia de la vida real. Enríquez siempre nos
mostrará siempre este tipo de horror latinoamericano a su mejor estilo.
4.2.3.- “FIN DE CURSO”, de Mariana Enríquez
En esta historia de la autora argentina, Mariana Enríquez, se abordan temas de trauma por abuso
sexual. El relato está centrado en una niña llamada Marcela que, sin razón aparente, comienza a
autolesionarse. Esta actitud de la niña ocasiona un revuelo en todo el plantel, causando a las
personas una mezcla de admiración y horror. Pero detrás de ese comportamiento se oculta un
pasado doloroso que le ha dejado marcas psicológicas y se manifiesta en modo de autolesión a
manera de una expiación o autoflagelación. Las autoridades del plantel no comprenden lo que
sucede y tampoco sus compañera, quienes intentan descubrir la verdad.
Con esta historia, Enríquez demuestra cuán intrincada puede ser la naturaleza del dolor
emocional de un ser humano. También revela la incompetencia de las autoridades, incluso de los
padres de la niña, ante una situación muy grave, que requiere de una atención psicológica. Las
autolesiones de la niña, no son meras heridas autoinflingidas para llamar la atención, como
pensaría alguien que observa la situación someramente. Son el producto de un dolor
inconmensurable, profundo y continuo por remembrar una violación. Ella sólo intenta
recuperarse a sí misma perpetuando en su cuerpo un castigo a manera casi ritual, con anhelos de
purificación. Como señala Enríquez, "Marcela se arrancó las uñas de la mano izquierda. Con los
dientes. Como si fueran uñas postizas. Los dedos sangraban pero ella no demostraba ningún
dolor",(El Aljibe, Enríquez, 2009, pg. nd.)
Marcela presenta todos los síntomas de una persona que ha sido abusada sexualmente:
estrés postraumático que la hace revivir recuerdos del hecho violento. Ansiedad, que se
manifiesta con pesadillas, en este caso, ella sueña despierta viendo al sujeto que la ultrajó y ello
cusa un ataque de pánico, que es otro síntoma de personas abusadas. Se nota una atmósfera
depresiva en su actitud y tiene dificultad para las relaciones interpersonales, sólo que las -
compañeras la buscan por su actitud misteriosa, aunque ella desearía estar sola y lo refleja al
final.
En tanto al tema del “fantasma” sentado en el inodoro: los fantasmas son memoria,
vistos desde un punto metafórico. La alucinación de Marcela es un TEPT o trauma por estrés
postraumático. Aquí, Enríquez maneja la figura del fantasma de una manera magistral. A través
de la memoria de la niña, la autora del relato representa al trauma a manera de un espanto
sentado en un inodoro. Y aquí, también hay una especie de doble horror como el licántropo
fantasma de Lovecraft, sólo que este es un espectro pederasta. Es una figura crucial en el relato,
puesto que, se está presentando al posible responsable de impulsar todos los actos de Marcela.
"Señalaba uno de los inodoros y gritaba ‘ándate déjame ándate basta’. Había algo en el ambiente,
demasiada luz y el aire apestaba más de lo habitual a sangre, pis y desinfectante". (El Aljibe,
Enríquez, 2009, pg. nd.)
Este miedo, que aparece en la forma del fantasma sentado en el inodoro, no solo muestra
el dolor de Marcela, sino también representa la ocultación de sus recuerdos y la batalla interior
que vive al tratar de manejar su pasado. El cuadro del inodoro, un sitio ligado a la podredumbre y
al sucio, se vuelve un espacio donde se juntan sus miedos y problemas, una señal constante de lo
que ha pasado o sufrido.
En última estancia, la obra realza el silencio, la falta de conocimientos y la indiferencia
con respecto a un tema grave de abuso. Todos observan a la niña como si fuera una atracción,
pero no comprenden a profundidad lo que está sucediendo con Marcela. Esto es una gran crítica
a la falta de comprensión y empatía. Hay dolores inefables que no se pueden expresar con
palabras. Enríquez con esto resalta la importancia de exponer estos casos graves que son realidad
en Latinoamérica y en todo el mundo. Como se menciona en el relato, "Las chicas del colegio
murmuraban y cuchicheaban sobre Marcela, pero ninguna se atrevía a preguntarle directamente -
qué le había pasado".
"Marcela se arrancó las uñas de la mano izquierda. Con los dientes. Como si fueran
uñas postizas. Los dedos sangraban pero ella no demostraba ningún dolor"(El Aljibe, Enríquez,
2009, pg.: nd.). Esta frase no está colocada fortuitamente en este relato y nos arroja el trasfondo
de toda la trama. Es la violación sin ser vista por una sociedad carente de empatía. Una
transgresión de los derechos humanos que ha sido inadvertida, incluso censurada, por un sector
dominante. Una sociedad apática que no ve el dolor más allá del dolor físico. Esa frase, “se
arrancó las uñas”, remembra a las torturas que sufrieron miles de personas, por únicamente,
expresar sus ideas. Muchas personas admiran a esos luchadores, pero en realidad no comprenden
la verdadera razón y el núcleo de tal lucha.
La mano izquierda es un miembro de su cuerpo, como pudiera ser su mano derecha. Si la
humanidad daña tanto a su mano izquierda como la derecha, se está haciendo daño a sí misma
como Marcela. La humanidad misma se está haciendo daño con guerras pírricas y sin sentido,
perpetradas por sus miembros diestros y siniestros. Esto la hace sangrar, por consiguiente, es un
daño que afecta a todo el cuerpo, sea de cualquier hemisferio. Así hacemos daños a otros y ese
daño nos perjudica a todos, ya que la humanidad es un solo tejido, que va más allá de la
dicotomía de ideas.
Este es un relato magistral, que puede tocar la fibra sensible de aquellos lectores que
logren entender el porqué de los hechos aquí ilustrados. Y los monstruos que aquí están
escondidos y censurados por la sociedad, nos pueden sorprender, dando a entender que la
realidad es la que puede dañar si no la logramos comprender y la ignoramos en cambio. Nos
invita a reflexionar sobre las realidades que atañen a una incomprendida humanidad.
4.3 COMPARACIÓN CON EL HORROR CLÁSICO
Lo excelso de los relatos clásicos no está en discusión. Por tanto, no se pone en duda la
genialidad de los Maestros del horror clásico. En estas literaturas, tan distantes en el tiempo, se
puede observar una similitud. Comparten
4.3.1 El Devorador de Fantasmas de H.P. Lovecraft
Este relato de H.P. Lovecraft, trata de un forastero que, en su travesía hacia otra ciudad, se topa
con una casa vieja de un sujeto que le da hospitalidad en ese lugar. Mediante avanza el tiempo,
mantiene una agradable conversación con su anfitrión. El forastero va notando innumerables
avisos de algo extraño en el sujeto que le dio la hospitalidad. El forastero finalmente, se va a
acostar. El forastero no confiaba en su anfitrión y no se acostó en la cama por precaución.
Desde el lugar donde estaba, pudo observar a un sujeto que se acostó en la cama y luego de ello
entró un licántropo que devoró al sujeto que se acaba de acostar.
Es este relato el maestro H.P. Lovecraft, expone una serie de elementos cuidadosamente
colocados para dar una sensación de miedo.
4.3.2 El Gato Negro de Edgar Allan Poe
4.3.3 La familia de los Vourdalak de Tolstoy
5. Impacto del Horror Social en la Narrativa Latinoamericana
6. Conclusión
7. Referencias