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Contrastes Del Horror

El estudio compara el horror clásico con el horror latinoamericano a través de obras de Mariana Enríquez y autores como Tolstoi, Lovecraft y Poe. Se destaca cómo Enríquez utiliza el horror para explorar temas sociales y psicológicos, como el trauma generacional y la violencia urbana, en contraste con el enfoque sobrenatural de los clásicos. La investigación revela que el horror latinoamericano sirve como crítica social, reflejando realidades sociopolíticas y culturales de la región.
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Contrastes Del Horror

El estudio compara el horror clásico con el horror latinoamericano a través de obras de Mariana Enríquez y autores como Tolstoi, Lovecraft y Poe. Se destaca cómo Enríquez utiliza el horror para explorar temas sociales y psicológicos, como el trauma generacional y la violencia urbana, en contraste con el enfoque sobrenatural de los clásicos. La investigación revela que el horror latinoamericano sirve como crítica social, reflejando realidades sociopolíticas y culturales de la región.
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CONTRASTES DEL HORROR: CLÁSICO VS.

LATINOAMERICANOEN ENRIQUEZ,
TOLSTOI, LOVECRAFT, Y POE

BACHILLER: NÚÑEZ, ANTONIO JOSÉ

UNIVERSIDAD DE ORIENTE

NARRATIVA

PROFESOR: LISTA CORASPE, CAROLINA

28/02/2025
Índice

1. Resumen/ abstract…………………………………………………………………..1
2. Introducción…………………………………………………………………..…..2,3
3. Objetivos………………………………………………………………………….…4
o Objetivo General
o Objetivos Específicos
4. Desarrollo……………………………………………………………………………5

4.1 Categorías de Análisis: Terror, Fantástico y Maravilloso……………

 4.1.1 Elementos de Terror


 4.1.2 Elementos Fantásticos
 4.1.3 Elementos Maravillosos

4.2 Horror Latinoamericano

 4.2.1 El Aljibe de Mariana Enríquez


 4.2.2 Cuando hablábamos con los muertos de Mariana Enríquez
 4.2.3 Fin de curso de Mariana Enríquez
o

4.3 Comparación con el Horror Clásico

 4.3.1 El Devorador de Fantasmas de H.P. Lovecraft


 4.3.2 El Gato Negro de Edgar Allan Poe
 4.3.3 La familia de los Vourdalak de Tolstoi
o

5. Impacto del Horror Social en la Narrativa Latinoamericana

6. Conclusión

7. Referencias
Resumen

Este estudio examina las distinciones entre el horror clásico y el horror latinoamericano mediante

el análisis de tres narrativas de Mariana Enríquez: "El Aljibe", "Fin de curso" y "Cuando

hablaremos con los muertos". Estas obras se yuxtaponen con "La familia de los Vourdalak" de

Tolstoi, "El devorador de fantasmas" de Lovecraft y "El gato negro" de Poe. La investigación

aborda los contextos sociales y culturales que dan forma a la construcción del horror dentro de

ambas tradiciones literarias. Enríquez emplea el horror para ahondar en temas como el trauma

generacional, el abuso sexual y la violencia urbana, mientras que los escritores clásicos enfatizan

lo sobrenatural y lo macabro. Este análisis demuestra cómo el horror mejora la comprensión de

las realidades sociales y psicológicas, descubriendo matices profundos dentro de cada

perspectiva.

Abstract

The proposed research is dedicated to the comparison of classic horror with Latin American

horror through the reading of three narrations by Mariana Enríquez "El Aljibe," "Fin de curso,"

and "Cuando hablábamos con los muertos," juxtaposed against the "La familia de los Vourdalak"

story by Leon Tolstoy, Lovecraft's "The Ghost-Eater," and Poe's "The Black Cat" to discuss in

depth the way social and cultural contexts that authors belong to, direct the construction of horror

in both literary traditions. While in classical narrative, it is more on the supernatural and the

macabre, Enríquez uses horror to look into generational trauma, sexual abuse, and urban

violence. This paper thus places horror as a means of revealing social and psychological realities,

finding important nuances in such diverse approaches.


INTRODUCCIÓN

Por ley natural, con el transcurrir del tiempo, todo va cambiando: las sociedades, culturas,

contextos políticos y la literatura. Los géneros literarios van evolucionando con el tiempo según

las circunstancias, adaptándose a las necesidades de expresión en distintas culturas. En el

presente trabajo investigaremos sobre el género de terror. Expondremos aquí varias obras de

grandes maestros en el género. Escritores que van desde E. Allan Poe, H.P. Lovecraft, León

Tolstoi, a los más actuales como Mariana Enríquez. Haremos un comparativo, entonces, entre el

horror clásico y el horror latinoamericano.

El horror clásico se centra en lo sobrenatural y en la complejidad de la condición humana,

mientras que el horror latinoamericano se enfoca en los horrores sociales de la vida cotidiana. Es

un género donde se exponen distintas problemáticas sociales a modo de crítica. A menudo el

horror latinoamericano pone de relieve temas como la violencia, la violación a de los DDHH,

el abuso sexual, patrones sociales excatológicos , traumas , etc. Con esta temática, la literatura

de horror latinoamericano se convierte en herramienta para una crítica mordaz einciciva.

Analizaremos las diferencias similitudes estilísticas y temas entre estos géneros.

Expondremos aquí cómo se abordan los temas de terror desde la perspectiva contextual entre

horror clásico y horror latinoamericano. Nos centraremos en las obras de Poe, Lovecraft, Tolstoi

y M. Enríquez., buscando analizar los rasgos de horror presente en sus obras. Analizaremos el

impacto de los contextos sociales y culturales en la formación del horror. Determinaremos los

componentes de terror, fantasía y asombro presentes en cada planteamiento. Evaluaremos la

influencia del horror social en las tradiciones narrativas de América Latina.


OBJETIVOS

Objetivo general: Analizar y diferenciar los componentes del terror clásico y del terror social

dentro de la literatura latinoamericana tal como se presentan en las narrativas seleccionadas.

Objetivos específicos:

1. Examinar los rasgos del horror presentes en las obras literarias de Enríquez, Tolstoi,

Lovecraft y Poe.

2. Analizar el impacto de los contextos sociales y culturales en la formación del horror.

3. Determinar los componentes de terror, fantasía y asombro presentes en cada

planteamiento.

4. Evaluar la influencia del horror social en las tradiciones narrativas de América Latina.
4.1.- CATEGORÍAS DE ANÁLISIS: TERROR, FANTÁSTICO Y MARAVILLOSO

4.1.1.- Elementos de Terror

Los elementos de terror so


4.1.2- ELEMENTOS FANTÁSTICOS

Uno de los géneros más utilizados en el ámbito de la literatura y que ha sido herramientas de

muchos escritores es lo fantástico. Se erige como un plano donde todo lo increíble puede

suceder pero que causa dilemas entre lo real y lo irreal. Invita al lector a la reflexión sobre la

naturaleza de la realidad, lo sobrenatural y lo que percibe el ser humano. En tal línea, los límites

de lo fantástico no se acaban en la creación de planos extraordinarios, también funciona como

un sondeo de la condición humana.

En un sentido más concreto, la fantasía se muestra mediante una serie de elementos

narrativos que nutren la atmósfera, el tema y el rema de los relatos. Elementos como el

resquebrajamiento de la lógica, las anfibologías de la existencia y lo sobrenatural, son

herramientas que utiliza el autor en su relato fantástico para transportar al lector fuera de la

realidad y causar duda. Grandes maestros de la narrativa como Julio Cortázar y Jorge Luis

Borges, han logrado integrar en una sola entidad la realidad y lo fantástico de una manera

extraordinaria. En este marco, lo fantástico no solo se hace un medio para causar asombro, sino

también se transforma en una manera de tratar temas socioculturales, creando una vivencia de

lectura más variada y compleja.

En este contexto, el terror en la literatura, viene a ser un subgénero que utiliza lo

fantástico para despertar lo inquietante y sensación aterradora en el lector pero también funciona

para revelar verdades ocultas. Desde Poe, introduciendo lo sobrenatural y la condición humana –

como en “El Gato Negro”- en sus cuentos góticos, hasta H.P. Lovecraft con su horror cósmico

que explora lo desconocido, el terror se arma con un arsenal de elementos fantásticos para

hacerle frente a la realidad y poner de manifiesto la complejidad de la existencia.


Las fantasías en la literatura de horror se utilizan para crear una atmósfera que va desde la

normalidad a lo inquietante, luego hasta lo muy escalofriante y escatológico. Estos elementos,

muchas veces sobrenaturales, quebrantan las reglas de la realidad y lo que, supuestamente,

debería ser normal, haciendo dudar al lector de la realidad en su entorno. Normalmente los

elementos fantásticos del terror son, por ejemplo: criaturas de otras dimensiones, entidades

demoníacas, espectros, espantapájaros asesinos que cobran vida, un poltergheist, seres del

espacio, fieras antropófagas de procedencia dudosa y sin registro, sitios encantados y poderes

psíquicos. Estas herramientas se utilizan para poner al lector en un mundo donde el miedo se

realza por lo extravagante y lo imposible.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que uno de los puntos clave de lo fantástico en la

literatura de terror: se deben crear argumentos sólidos para hacer creíbles estos elementos que

transgreden la normalidad. De acuerdo con H.P. Lovecraft;

Los genuinos cuentos fantásticos incluyen algo más que un misterioso asesinato, unos huesos ensangrentados o unos espectros

agitando sus cadenas según las viejas normas. Debe respirarse en ellos una definida atmósfera de ansiedad e inexplicable temor ante lo

ignoto y el más allá; ha de insinuarse la presencia de fuerzas desconocidas, y sugerir, con pinceladas concretas, ese concepto abrumador

para la mente humana: la maligna violación o derrota de las leyes inmutables de la naturaleza, las cuales representan nuestra única
1
salvaguardia contra la invasión del caos y los demonios de los abismos exteriores. (H.P Lovecraft, 1927 p.g 8)

Incluir en la narrativa lugares que pueden llamar fuerzas oscuras y que aumenten el sentido

de riesgo, la tensión y la duda. Estos lugares pueden ser totalmente inventados o tener partes

sobrenaturales que se confunden con la vida cotidiana. He aquí un detalle: la armonía temprana

dentro de estos escenarios fantásticos, es necesaria para que los lectores puedan aceptar,

adaptarse tranquilamente y adentrarse en la narrativa sin sospechar de lo que, poco a poco, se irá

convirtiendo en un caos de horror que disocia al lector y lo hace dudar de la realidad misma.

1
H. P. LOVECRAFT EL HORROR SOBRENATURAL EN LA LITERATURA (P.g. 8)
4.1.3.- ELEMENTOS MARAVILLOSOS

Lo maravilloso es lo que nos permite aceptar lo fantástico en el mundo narrativo. Aquí lo

extraordinario se convierte en algo cotidiano. En este género van incluidas las historias épicas

de la tradición oral. Es un mundo donde las leyes de la física no existen; la razón y la lógica pura,

se ven transgredidas y esto puede ser algo normal desde los puntos de vista del lector y del

personaje en el relato. La palabra proviene del latín y su significado etimológico es: “lo

admirable”.

También existe el término “real maravilloso”, que hace referencia a géneros literarios como

el realismo mágico. Escritores como Gabriel García Márquez utilizaban esta técnica. En estos

géneros, los elementos inverosímiles pueden estar dentro de una realidad y esto pasar por

desapercibido para el personaje y visto con normalidad por el lector.


4.2.- HORROR LATINOAMERICANO

La frase: “la realidad supera la ficción”, cobra vida y toma mucho sentido cuando hablamos

sobre la literatura de horror latinoamericano. Especialmente cuando hablamos de la escritora

argentina: Mariana Enríquez2:

Mariana Enríquez nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973. Se licenció en Comunicación Social en la

Universidad Nacional de La Plata. Como periodista es subeditora del suplemento ha colaborado en Radar

del diario Página/12 y ha colaborado en las revistas TXT, La Mano, La Mujer de mi Vida y El Guardián.

También participó en radio, en el programa Gente de a pie, de Radio Nacional. (Instituto Cervantes,

España, 1991-2023)

En esta particular literatura se exponen amenazas reales, a diferencia de los relatos

clásicos. Aborda problemas de la sociedad latinoamericana, que puede ir desde la precariedad

social, vicios, patrones sociales escatológicos, traumas generacionales, violaciones, hasta los

horrores de dictaduras asesinas. Es decir, se reflejarán las realidades sociopolíticas,

socioculturales de Latinoamérica. Se dice así, ya que, las realidades en cada país que conforma

Latinoamérica son similares.

Nuestro país Venezuela, por ejemplo, no queda exento de estas realidades, ya que hay

monstruos en nuestra historia y horrores que se complementan con los de naciones hermanas.

Horrores que van desde la colonización por parte de imperios, hasta el horror de una sociedad

fragmentada en nuestros días. La historia de Venezuela y nuestra sociedad es rica en horrores

que son la causa de nuestros actuales problemas. El horror que hoy tiene lugar en nuestro país,

es la consecuencia de “maldiciones generacionales” perpetradas por fantasmas y monstruos

reales, que nos han condenado a la miseria.

2
Mariana Enríquez nació en Buenos Aires, Argentina, en 1973. Se licenció en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Como
periodista es subeditora del suplemento ha colaborado en Radar del diario Página/12 y ha colaborado en las revistas TXT, La Mano, La Mujer de
mi Vida y El Guardián. También participó en radio, en el programa Gente de a pie, de Radio Nacional. (Instituto Cervantes, España, 1991-2023)
Dicho lo anterior, se puede enmarcar al horror latinoamericano dentro del realismo mágico.

Dado que, mezcla lo sobrenatural con asuntos de índole social, que están ahí: en nuestra vida

cotidiana.
4.2.1.- EL ALJIBE, de Mariana Enríquez

Se trata de una familia, que va de viaje a ver una santera en un pueblo con el propósito

de despojar una maldición de la familia. Estos males se los traspasan a la protagonista de este

relato, Josefina. Después de esto, la niña comienza a sufrir de pánico por todo; tal cual como la

madre, su abuela y su hermana, al principio del relato. Pasa el tiempo, y Josefina crece sufriendo

de miedos incontrolables que no la dejan llevar una vida normal. Por último, su hermana la

lleva al mismo lugar donde comenzó todo: la casa de la bruja, para curarla de sus males. Ahí se

entera que “ya no hay nada que hacer” y que ha sido víctima de la traición de su propia familia.

A veces, los monstruos los tenemos más cerca de lo que “creemos”. Puede ser una

abuela, una madre o tal vez una hermana. Incluso puede ser la familia entera. Enríquez ha sabido

jugar con estos elementos y nos dice que los monstruos del imaginario colectivo, las entidades

que salen de la literatura clásica, se quedan pequeños ante los monstruos de la vida real. Aquellos

que, pueden estar a tu lado y sin levantar sospecha alguna. Hay familias que tienen patrones de

comportamiento dignos de verdaderos vampiros psíquicos. Vástagos de la maldad que nos

drenan la energía y que afectan nuestra salud mental. Y muchas veces es preferible estar lejos de

esas entidades salidas del mismo infierno de traumas generacionales.

De una manera brillante y audaz, la autora inserta elementos de la vida real y sabe cómo

convertirlos en algo “maravilloso”. Puesto estos son elementos, normalmente los aceptaríamos,

viviríamos con ellos, incluso los abrazamos. Mezcla esos elementos con lo fantástico que pudiera

llegar a ser nuestra imaginación, pero te dice: “¡hey! al lado tienes una bomba de tiempo y no te

estás percatando de ello”. Le advierte a la sociedad sobre esos monstruos invisibles que la

afectan. Las palabras que condensan este relato, a la perfección, son: traición, sobreprotección y

opresión familiar. Esto nos lleva a una sola frase: familia tóxica. El monstruo de este relato.
La imaginación de los niños puede llegar a ser algo fantástico. Notamos que en esta

historia van elementos tan cotidianos como imaginar formas en las manchas que están en los

techos, propias de la filtración pluvial. Esto Josefina lo asocia con algo diabólico y le encuentra

una forma demoníaca. Su hermana se ríe de ella y le dice: “que las manchas eran como las nubes,

que se podían ver distintas formas si uno las miraba demasiado. Y que ella no veía ningún

diablo, le parecía un pájaro sobre dos patas” (El Aljibe, Enríquez, 2009, pg. nd.). Esto nos pone

de relieve cómo la autora mezcla la fantasía: “algo de la imaginación”, como la misma

etimología de la palabra lo indica.

También inserta elementos, que generalmente, abordan temas de la política argentina y

latinoamericana. Aquel lector que sea perspicaz y observador, puede encontrar más de un

monstruo. Entidades invisibles para una sociedad desentendida de las injusticias históricas que

han venido sucediendo como la desaparición física de estudiantes que luchan por una causa.

Aquí en este relato se refleja ese hecho, en los cuerpos que salen del río, y son ni más ni menos

que cadáveres de luchadores sociales asesinados por las dictaduras que hicieron mella en el cono

sur y en toda Latinoamérica, ya que, en general, los países latinoamericanos no escapan a las

fauces asesinas de esta realidad monstruosa.

Para finalizar, en cada relato de Enríquez vamos a encontrar monstruos de la vida

cotidiana, que son ignorados por una sociedad indiferente y cómplice en muchas ocasiones, de

injusticias sociales, que con el tiempo siguen allí afectando a la humanidad de generación en

generación, décadas y décadas, sin ser censuradas. La censura, es para quien lucha en contra de

estas injusticias. Injusticias de este tipo, las iremos encontrando en el próximo análisis “Cuando

Hablábamos con los Muertos”, otro excelente relato de la autora.


4.2.2.- CUANDO HABLÁBAMOS CON LOS MUERTOS, de Mariana Enríquez

En esta ocasión, Enríquez nos relata la historia de cinco adolescentes rebeldes que intentan

salir de la monotonía de la vida jugando a la oüija en secreto. Cuando son descubiertas, son

corridas de la casa donde hacían la sesión de la oüija y se enfrascan en buscar un lugar propicio

para poder jugar tranquilas y sin restricciones. Termina en la casa de una de ellas, “la Pinocha”,

donde termina el relato con un final escalofriante.

La historia, en un trasfondo, nos habla de memorias históricas que se transfiguran en

fantasmas de personas desaparecidas forzadamente por dictaduras. Eso, entre otros horrores

sociales. Nos habla implícitamente, de hechos que han quedado marcados el inconsciente

colectivo de la sociedad, creando un trauma. Este trauma lo comparte toda Latinoamérica y es un

verdadero horror que ha sido censurado, silenciado y que la autora del relato, hábilmente coloca

ahí, para que el lector logre divisar a ese monstruo real, que ha cobrado la vida de millones de

personas inocentes. Ese monstruo todavía sigue vivo, asechando en el imaginario y fuera del

plano mental. Toda Latinoamérica ha vivido esta realidad, casi todos los países latinos

compartimos la tragedia y ha quedado impreso en las páginas historia. Una historia de horror

que intentan callar con sofismas de distracción.

Si hemos leído la historia latinoamericana, nos hemos podido dar cuenta, que en efecto,

compartimos el trauma de las dictaduras, desde México, hasta la Patagonia. En este relato se

menciona “La noche de los lápices” un hecho aterrador que sucedió en una Argentina gobernada

por militares. Fue la desaparición física de unos estudiantes que estaban en contra de ese nefasto

gobierno cívico-militar y que iba de la mano con el catolicismo.


Ese monstruo asesino ha trascendido incluso la geografía y el tiempo. La historia se vuelve

a repetir en nuestras sociedades latinoamericanas. Ejemplo de ello: “los 43” desaparecidos de

México, la Masacre de Cantaura en Venezuela, la masacre de Puerto Montt en Chile, La masacre

del estadio nacional en Chile; donde asesinaron a cientos de estudiantes y a Víctor Jara: un

guitarrista trovador que le cantaba al pueblo denunciando las injusticias sociales. Le cortaron las

manos y luego lo asesinaron. Eso ocurrió en el gobierno de Pinochet. Y así, podemos seguir

nombrando una larga y sangrienta lista que va de hemisferio a hemisferio.

Las jóvenes tratan el tema de una manera superficial, están jugando prácticamente, con la

memoria de personas que han sido asesinadas. Muchas veces, estos temas se toman desde un

enfoque desconectado de la realidad humana. La naturaleza de las emociones y la mente humana

no puede ser examinada desde los cálculos de la razón pura, ya que el ser humano o bien; “el

inconsciente colectivo y sus traumas” son complejos. Aquí, en este punto, hay una clara

influencia del romanticismo en la autora, ya que, los románticos criticaban la razón y la lógica

pura.

Es suma, este es un relato que denuncia las injusticias sociales de una manera magistral e

incisiva. Nos revela abominable monstruo como puede ser el trauma que vive una sociedad

torturada por el horror de un pasado, y que ese pasado, puede incluso transgredir la geografía y

el tiempo, para seguir violando los DDHH de los ciudadanos del común. Un monstruo cruel y

depravado, que todavía sigue vivo y latente en nuestra sociedad latinoamericana. Mo hace

reflexionar, que la realidad es más peligrosa que la ficción y puede incluso matarnos como lo

haría “un xenomorfo” de Ridley Scott, sólo que, los monstruos expuestos en este relato y el que

viene, sí existen: viven con nosotros y en nuestra historia de la vida real. Enríquez siempre nos

mostrará siempre este tipo de horror latinoamericano a su mejor estilo.


4.2.3.- “FIN DE CURSO”, de Mariana Enríquez

En esta historia de la autora argentina, Mariana Enríquez, se abordan temas de trauma por abuso

sexual. El relato está centrado en una niña llamada Marcela que, sin razón aparente, comienza a

autolesionarse. Esta actitud de la niña ocasiona un revuelo en todo el plantel, causando a las

personas una mezcla de admiración y horror. Pero detrás de ese comportamiento se oculta un

pasado doloroso que le ha dejado marcas psicológicas y se manifiesta en modo de autolesión a

manera de una expiación o autoflagelación. Las autoridades del plantel no comprenden lo que

sucede y tampoco sus compañera, quienes intentan descubrir la verdad.

Con esta historia, Enríquez demuestra cuán intrincada puede ser la naturaleza del dolor

emocional de un ser humano. También revela la incompetencia de las autoridades, incluso de los

padres de la niña, ante una situación muy grave, que requiere de una atención psicológica. Las

autolesiones de la niña, no son meras heridas autoinflingidas para llamar la atención, como

pensaría alguien que observa la situación someramente. Son el producto de un dolor

inconmensurable, profundo y continuo por remembrar una violación. Ella sólo intenta

recuperarse a sí misma perpetuando en su cuerpo un castigo a manera casi ritual, con anhelos de

purificación. Como señala Enríquez, "Marcela se arrancó las uñas de la mano izquierda. Con los

dientes. Como si fueran uñas postizas. Los dedos sangraban pero ella no demostraba ningún

dolor",(El Aljibe, Enríquez, 2009, pg. nd.)

Marcela presenta todos los síntomas de una persona que ha sido abusada sexualmente:

estrés postraumático que la hace revivir recuerdos del hecho violento. Ansiedad, que se

manifiesta con pesadillas, en este caso, ella sueña despierta viendo al sujeto que la ultrajó y ello

cusa un ataque de pánico, que es otro síntoma de personas abusadas. Se nota una atmósfera

depresiva en su actitud y tiene dificultad para las relaciones interpersonales, sólo que las -
compañeras la buscan por su actitud misteriosa, aunque ella desearía estar sola y lo refleja al

final.

En tanto al tema del “fantasma” sentado en el inodoro: los fantasmas son memoria,

vistos desde un punto metafórico. La alucinación de Marcela es un TEPT o trauma por estrés

postraumático. Aquí, Enríquez maneja la figura del fantasma de una manera magistral. A través

de la memoria de la niña, la autora del relato representa al trauma a manera de un espanto

sentado en un inodoro. Y aquí, también hay una especie de doble horror como el licántropo

fantasma de Lovecraft, sólo que este es un espectro pederasta. Es una figura crucial en el relato,

puesto que, se está presentando al posible responsable de impulsar todos los actos de Marcela.

"Señalaba uno de los inodoros y gritaba ‘ándate déjame ándate basta’. Había algo en el ambiente,

demasiada luz y el aire apestaba más de lo habitual a sangre, pis y desinfectante". (El Aljibe,

Enríquez, 2009, pg. nd.)

Este miedo, que aparece en la forma del fantasma sentado en el inodoro, no solo muestra

el dolor de Marcela, sino también representa la ocultación de sus recuerdos y la batalla interior

que vive al tratar de manejar su pasado. El cuadro del inodoro, un sitio ligado a la podredumbre y

al sucio, se vuelve un espacio donde se juntan sus miedos y problemas, una señal constante de lo

que ha pasado o sufrido.

En última estancia, la obra realza el silencio, la falta de conocimientos y la indiferencia

con respecto a un tema grave de abuso. Todos observan a la niña como si fuera una atracción,

pero no comprenden a profundidad lo que está sucediendo con Marcela. Esto es una gran crítica

a la falta de comprensión y empatía. Hay dolores inefables que no se pueden expresar con

palabras. Enríquez con esto resalta la importancia de exponer estos casos graves que son realidad

en Latinoamérica y en todo el mundo. Como se menciona en el relato, "Las chicas del colegio
murmuraban y cuchicheaban sobre Marcela, pero ninguna se atrevía a preguntarle directamente -

qué le había pasado".

"Marcela se arrancó las uñas de la mano izquierda. Con los dientes. Como si fueran

uñas postizas. Los dedos sangraban pero ella no demostraba ningún dolor"(El Aljibe, Enríquez,

2009, pg.: nd.). Esta frase no está colocada fortuitamente en este relato y nos arroja el trasfondo

de toda la trama. Es la violación sin ser vista por una sociedad carente de empatía. Una

transgresión de los derechos humanos que ha sido inadvertida, incluso censurada, por un sector

dominante. Una sociedad apática que no ve el dolor más allá del dolor físico. Esa frase, “se

arrancó las uñas”, remembra a las torturas que sufrieron miles de personas, por únicamente,

expresar sus ideas. Muchas personas admiran a esos luchadores, pero en realidad no comprenden

la verdadera razón y el núcleo de tal lucha.

La mano izquierda es un miembro de su cuerpo, como pudiera ser su mano derecha. Si la

humanidad daña tanto a su mano izquierda como la derecha, se está haciendo daño a sí misma

como Marcela. La humanidad misma se está haciendo daño con guerras pírricas y sin sentido,

perpetradas por sus miembros diestros y siniestros. Esto la hace sangrar, por consiguiente, es un

daño que afecta a todo el cuerpo, sea de cualquier hemisferio. Así hacemos daños a otros y ese

daño nos perjudica a todos, ya que la humanidad es un solo tejido, que va más allá de la

dicotomía de ideas.

Este es un relato magistral, que puede tocar la fibra sensible de aquellos lectores que

logren entender el porqué de los hechos aquí ilustrados. Y los monstruos que aquí están

escondidos y censurados por la sociedad, nos pueden sorprender, dando a entender que la

realidad es la que puede dañar si no la logramos comprender y la ignoramos en cambio. Nos

invita a reflexionar sobre las realidades que atañen a una incomprendida humanidad.
4.3 COMPARACIÓN CON EL HORROR CLÁSICO

Lo excelso de los relatos clásicos no está en discusión. Por tanto, no se pone en duda la

genialidad de los Maestros del horror clásico. En estas literaturas, tan distantes en el tiempo, se

puede observar una similitud. Comparten


4.3.1 El Devorador de Fantasmas de H.P. Lovecraft

Este relato de H.P. Lovecraft, trata de un forastero que, en su travesía hacia otra ciudad, se topa

con una casa vieja de un sujeto que le da hospitalidad en ese lugar. Mediante avanza el tiempo,

mantiene una agradable conversación con su anfitrión. El forastero va notando innumerables

avisos de algo extraño en el sujeto que le dio la hospitalidad. El forastero finalmente, se va a

acostar. El forastero no confiaba en su anfitrión y no se acostó en la cama por precaución.

Desde el lugar donde estaba, pudo observar a un sujeto que se acostó en la cama y luego de ello

entró un licántropo que devoró al sujeto que se acaba de acostar.

Es este relato el maestro H.P. Lovecraft, expone una serie de elementos cuidadosamente

colocados para dar una sensación de miedo.


4.3.2 El Gato Negro de Edgar Allan Poe
4.3.3 La familia de los Vourdalak de Tolstoy
5. Impacto del Horror Social en la Narrativa Latinoamericana
6. Conclusión
7. Referencias

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