ASIGNATURA
Percepción Humana
PROFESOR
Severo Ygnacio Alberto Polanco
TEMA
El Dilema De Las Redes Sociales
NOMBRE
Maria Teresa Rivas Cruz
MATRICULA
DC0399
FECHA
04/04/2025
Introducción
En la era contemporánea, las redes sociales se han convertido en una parte
fundamental e inseparable de la vida diaria. Desde el primer momento en que
despertamos hasta los últimos minutos antes de dormir, interactuamos con
plataformas diseñadas para captar nuestra atención, moldear nuestra
percepción del mundo y, en muchos casos, alterar silenciosamente nuestras
emociones y conductas. El documental "El dilema de las redes sociales" expone
de manera clara y contundente las profundas implicancias psicológicas, sociales
y éticas que se derivan de este fenómeno, revelando la maquinaria oculta detrás
de las aplicaciones que aparentemente solo buscan "conectar a las personas".
A través de testimonios de ex trabajadores de las principales empresas
tecnológicas, datos alarmantes y análisis críticos, se plantea una reflexión
urgente sobre cómo las redes afectan nuestra percepción del tiempo, de la
belleza y de nuestras verdaderas necesidades, cómo moldean nuestras
emociones y estados de ánimo, y cuáles son las consecuencias directas sobre
nuestra salud mental y social. Este trabajo busca analizar los principales
mensajes del documental desde una perspectiva integral, con el fin de
comprender no solo los riesgos, sino también la responsabilidad colectiva que
tenemos para crear un futuro digital más consciente y humano.
EL DILEMA DE LAS REDES SOCIALES
¿Cómo impactan las redes sociales en nuestra percepción del
tiempo, belleza, lo necesario?
Las redes sociales han transformado de manera radical nuestra percepción del
tiempo, de la belleza y de lo que consideramos necesario en nuestra vida
cotidiana, a tal punto que muchas veces no somos plenamente conscientes de
su influencia. Desde la perspectiva del tiempo, las plataformas están diseñadas
para captar y retener la atención de los usuarios el mayor tiempo posible. El
desplazamiento infinito (scrolling), las notificaciones constantes y los algoritmos
personalizados crean una experiencia que distorsiona nuestra sensación
temporal. Horas pueden pasar inadvertidamente mientras consumimos
contenido que nos mantiene enganchados. Esta dinámica lleva a que la
percepción del tiempo se contraiga o se diluya: lo que deberían ser minutos de
ocio se convierten en largas sesiones improductivas. Esta manipulación no es
casual, sino producto de una ingeniería precisa cuyo objetivo es maximizar el
tiempo de permanencia en pantalla, lo que, a su vez, aumenta las ganancias
publicitarias de las compañías.
En cuanto a la belleza, las redes sociales han impuesto un ideal homogéneo,
irreal y profundamente excluyente. A través de filtros, retoques fotográficos y
algoritmos que priorizan determinados tipos de contenido, se construye una
narrativa estética que presenta cuerpos, rostros y estilos de vida que muy pocas
personas en el mundo real poseen. Esta sobreexposición constante a
estándares de belleza inalcanzables genera profundas inseguridades, baja
autoestima y trastornos de la imagen corporal, particularmente en adolescentes
y jóvenes adultos. La belleza se vuelve una meta imposible, ligada al consumo
de productos, tratamientos y estilos de vida que prometen alcanzar esa
perfección digitalizada. En este escenario, el concepto de belleza deja de ser
diverso y natural para convertirse en un modelo artificialmente fabricado y
comercializado.
Respecto a lo que consideramos necesario, las redes sociales moldean
artificialmente nuestras aspiraciones, deseos y necesidades cotidianas.
Mediante técnicas de marketing dirigidas, basadas en nuestros datos de
comportamiento y preferencias, los algoritmos nos presentan productos,
servicios y estilos de vida que parecen indispensables para alcanzar la felicidad,
el éxito o la pertenencia social. De esta manera, necesidades básicas o reales
quedan desplazadas por necesidades inducidas: el último dispositivo
tecnológico, la ropa de moda, los viajes exóticos o los cuerpos perfectos se
instalan como objetivos esenciales en el imaginario colectivo. Las redes no solo
muestran el mundo, sino que nos dicen qué debemos desear, cómo deberíamos
vivir y qué deberíamos considerar valioso. Esta construcción artificial de lo
necesario genera frustración, ansiedad y un sentimiento constante de carencia,
incluso entre aquellos que ya poseen mucho.
Identifique 3 antiguos trabajadores de empresas tecnológicas
que participan en el video y resuma lo dicho por cada uno
En el documental "El dilema de las redes sociales", varios antiguos trabajadores
de las principales empresas tecnológicas de Silicon Valley ofrecen un testimonio
crucial sobre los mecanismos internos que utilizan las plataformas para captar y
manipular la atención de los usuarios. Estos profesionales, que alguna vez
formaron parte del corazón del desarrollo tecnológico, hoy alzan su voz para
advertir sobre las consecuencias éticas y psicológicas de las redes sociales.
Entre los participantes más destacados se encuentran Tristan Harris, Justin
Rosenstein y Jaron Lanier, cuyas experiencias y reflexiones permiten entender
la magnitud del problema.
Tristan Harris, ex especialista en ética de diseño en Google, es una de las voces
principales del documental. Durante su intervención, Harris revela cómo las
empresas tecnológicas diseñan deliberadamente productos y servicios que
explotan las vulnerabilidades psicológicas humanas para maximizar el tiempo de
uso. Según explica, no se trata simplemente de ofrecer servicios útiles, sino de
mantener al usuario enganchado el mayor tiempo posible para maximizar las
ganancias publicitarias. Harris compara el trabajo de los diseñadores de
interfaces con el de los magos, que manipulan la atención de las personas sin
que ellas lo adviertan. Su principal crítica es que las plataformas no consideran
las consecuencias éticas de estas manipulaciones masivas, priorizando el
beneficio económico por encima del bienestar de los usuarios. Harris propone,
como solución, una transformación radical en el modelo de negocio de las redes
sociales, donde la atención de las personas no sea el producto a vender.
Justin Rosenstein, conocido por ser uno de los creadores del botón "Me gusta"
de Facebook, también ofrece un testimonio impactante. Rosenstein explica que
cuando diseñaron esta herramienta, el objetivo inicial era positivo: crear una
manera sencilla para que los usuarios expresaran aprecio por el contenido de
sus amigos. Sin embargo, con el tiempo, el botón se transformó en una fuente
de adicción y ansiedad, donde la cantidad de "me gusta" recibidos empezó a
determinar el valor personal de los usuarios. Según Rosenstein, este pequeño
gesto aparentemente inofensivo dio lugar a una cultura de validación externa,
donde la autoestima de las personas depende cada vez más de la aprobación
social inmediata. Con gran preocupación, reconoce que las intenciones
originales del equipo de desarrollo fueron superadas por consecuencias
imprevistas y profundamente dañinas para la salud mental de millones de
personas.
Por su parte, Jaron Lanier, uno de los pioneros de la realidad virtual y autor de
varios libros críticos sobre el impacto de la tecnología, ofrece una perspectiva
más filosófica y estructural. Lanier sostiene que las redes sociales están
diseñadas para cambiar el comportamiento humano a gran escala, de forma
imperceptible pero sistemática. A su juicio, el verdadero peligro no radica solo en
la adicción individual, sino en cómo la manipulación de la información personal y
la personalización extrema de los contenidos debilitan la democracia, polarizan
a la sociedad y deterioran la empatía entre las personas. Lanier denuncia que el
modelo de negocio basado en la monetización de datos convierte a los usuarios
en simples productos al servicio de anunciantes, privándolos de su autonomía y
libertad real de elección.
Estos tres testimonios, provenientes de figuras clave en la historia reciente de la
tecnología digital, coinciden en señalar que el modelo actual de las redes
sociales no es accidental ni inofensivo. Se trata de un sistema cuidadosamente
construido para explotar las debilidades humanas en beneficio de intereses
económicos, y que ha evolucionado más rápido de lo que la sociedad ha sido
capaz de comprender o regular. Su advertencia es clara: si no se replantea de
manera urgente el modo en que se diseñan y gestionan estas plataformas, las
consecuencias para la salud mental, la cohesión social y la calidad de la
democracia serán cada vez más graves.
¿Cuál consideras tu es el objetivo de los autores con este
documental?
El objetivo principal de los autores de "El dilema de las redes sociales" es generar
una profunda toma de conciencia en la audiencia sobre los peligros invisibles
que se esconden detrás del uso cotidiano de las plataformas digitales. No buscan
simplemente alarmar al público ni demonizar la tecnología de manera simplista,
sino más bien abrir los ojos del espectador a los mecanismos ocultos de
manipulación que operan cada vez que interactuamos con redes como
Facebook, Instagram, Twitter o YouTube. A través de testimonios de expertos y
ex trabajadores de Silicon Valley, los autores del documental pretenden revelar
que el problema no radica únicamente en el contenido que consumimos, sino en
el propio diseño de las plataformas, que están estructuradas para modificar
nuestro comportamiento, explotar nuestras vulnerabilidades emocionales y
maximizar el tiempo que les dedicamos.
Uno de los propósitos más claros del documental es cuestionar el modelo
económico basado en la economía de la atención. Los autores buscan demostrar
que, al no ser nosotros los clientes —sino los anunciantes—, los usuarios se
convierten en productos cuyo tiempo, emociones y datos personales son
comercializados. En este sentido, el documental pretende ofrecer una
explicación accesible pero profunda sobre cómo operan los algoritmos de
personalización, cómo se crea adicción y cómo, detrás de una apariencia
inofensiva de "conectar personas", se ocultan sistemas extremadamente
complejos de manipulación masiva.
Otro objetivo fundamental de "El dilema de las redes sociales" es fomentar una
conversación pública sobre la necesidad urgente de regular estas plataformas y
repensar su papel en la sociedad. Los autores quieren impulsar una reflexión
ética en torno al diseño tecnológico y promover la responsabilidad tanto de las
empresas como de los gobiernos y los propios usuarios. A través de las historias
y ejemplos que presentan, dejan en claro que se trata de un problema de enorme
escala que afecta la salud mental de las personas, la cohesión social y el futuro
de las democracias, ya que la manipulación de información y la polarización
política son consecuencias directas del sistema actual.
Finalmente, un objetivo profundo del documental es empoderar a los usuarios,
especialmente a los más jóvenes, para que comprendan que no están
indefensos ante estos sistemas. Si bien las redes sociales son poderosas,
también podemos aprender a usarlas de forma consciente y crítica,
estableciendo límites, entendiendo sus mecanismos y priorizando las
conexiones humanas reales sobre las interacciones digitales superficiales. En
otras palabras, los autores buscan despertar no solo preocupación, sino también
responsabilidad y acción.
"El dilema de las redes sociales" no es solo un llamado de advertencia, sino una
invitación urgente a recuperar el control sobre nuestras vidas en un mundo cada
vez más diseñado para manipularnos.
Identifique 2 datos O frases impactante para usted
Dentro del documental "El dilema de las redes sociales", hay numerosos datos y
frases que resultan profundamente impactantes, pero hay dos en particular que
sobresalen por su crudeza y su capacidad de resumir la gravedad de la situación.
La primera frase que considero impactante es: "Si no estás pagando por el
producto, entonces tú eres el producto." Esta afirmación resume de manera
brillante el modelo de negocio de las redes sociales. Nos recuerda que, aunque
las plataformas se presentan como servicios gratuitos, en realidad están
utilizando nuestra atención, nuestros datos personales, nuestras emociones y
nuestros comportamientos como mercancía que venden a terceros,
principalmente a anunciantes. Esta idea es estremecedora porque revela una
verdad incómoda: mientras nosotros creemos que simplemente usamos una
aplicación para comunicarnos o entretenernos, en el fondo estamos siendo
explotados como fuentes de ingresos, sin transparencia ni control real sobre el
proceso. La noción de ser "el producto" rompe la ilusión de inocencia que rodea
a las redes sociales y plantea un conflicto ético enorme sobre la explotación de
la privacidad y la manipulación emocional.
El segundo dato que me resultó profundamente inquietante es el que señala que
los índices de depresión, ansiedad y suicidio entre adolescentes aumentaron
drásticamente desde la masificación de los teléfonos inteligentes y las redes
sociales. El documental muestra gráficas donde se ve un crecimiento alarmante
en estos problemas de salud mental a partir de 2010, justo cuando el acceso
constante a redes sociales se volvió parte de la vida diaria de los jóvenes. Este
dato es devastador porque demuestra que los efectos de las redes no son solo
emocionales o sociales, sino también literalmente mortales. Revela que las
plataformas no solo están alterando nuestra percepción o comportamiento, sino
que están dañando la salud mental de una generación entera, elevando las tasas
de autolesiones y suicidios a niveles sin precedentes. Esto debería ser una señal
de alarma no solo para padres y educadores, sino para toda la sociedad.
Estas dos afirmaciones, en conjunto, demuestran la magnitud del problema: no
estamos ante simples herramientas de comunicación, sino ante sistemas que
comercian con nuestra mente y nuestro bienestar, y que tienen consecuencias
reales, profundas y, en algunos casos, trágicas.
¿Por qué la recomendarías este documental a un adolescente?
Recomendaría el documental "El dilema de las redes sociales" a un adolescente
porque considero que hoy, más que nunca, los jóvenes necesitan entender cómo
funcionan realmente las plataformas digitales que forman parte integral de su
vida cotidiana. Los adolescentes son uno de los grupos más vulnerables a los
efectos psicológicos negativos de las redes sociales: su identidad, autoestima y
percepción del mundo aún están en construcción, y son especialmente sensibles
a la validación externa, la presión social y la comparación constante que las
redes fomentan de manera silenciosa pero implacable.
Este documental ofrece información esencial que no suele enseñarse ni en las
escuelas ni en el hogar. No se limita a decir "usa menos el celular" o "las redes
son malas", sino que explica de manera clara y visual cómo las empresas
tecnológicas diseñan cada detalle de sus plataformas para captar la atención,
inducir adicción y modificar el comportamiento de los usuarios. Saber esto es
fundamental para que un adolescente deje de ser un consumidor pasivo y
empiece a tomar decisiones digitales de manera consciente y crítica. Entender
que su tiempo, su atención y sus emociones son mercancías que otros explotan
puede empoderarlo a establecer límites, desconectarse cuando sea necesario y
priorizar su bienestar emocional sobre la necesidad constante de estar en línea.
Además, recomendaría este documental porque plantea la problemática sin
recurrir al miedo ni al discurso moralista, sino de una manera basada en hechos,
en datos reales y en testimonios de personas que estuvieron dentro del sistema.
Esta perspectiva lo hace mucho más creíble y accesible para los adolescentes,
quienes suelen desconfiar de advertencias que perciben como exageradas o
autoritarias.
Otro motivo es que el documental también ofrece esperanza: muestra que hay
alternativas, que se pueden cambiar los hábitos digitales, que la tecnología no
tiene que ser enemiga, sino que puede ser utilizada de manera consciente, ética
y saludable. Verlo puede despertar en los adolescentes una capacidad crítica
que los acompañe durante toda su vida digital, no solo frente a las redes sociales
actuales, sino ante cualquier nueva tecnología que surja en el futuro.
Finalmente, recomendaría "El dilema de las redes sociales" porque invita a la
reflexión colectiva. No se trata solo de que cada adolescente cambie su
comportamiento individualmente, sino de iniciar conversaciones necesarias en
familias, escuelas y comunidades sobre el tipo de mundo digital que queremos
construir y habitar. Es, en definitiva, una herramienta de conciencia y cambio
para una generación que tiene en sus manos el futuro de la tecnología y de la
sociedad.
Conclusión
"El dilema de las redes sociales" constituye una advertencia potente y necesaria
sobre la influencia invisible que las plataformas digitales ejercen en nuestras
vidas. A través del análisis del documental, resulta evidente que el impacto de
las redes sociales va mucho más allá de la simple comunicación: reconfiguran
nuestra percepción del tiempo, imponen cánones irreales de belleza, manipulan
nuestras emociones, generan adicciones tecnológicas y afectan de manera
directa la salud mental, especialmente de los sectores más jóvenes de la
población. Los testimonios de antiguos trabajadores de Silicon Valley revelan que
estas consecuencias no son accidentales, sino el resultado de un diseño
intencional orientado a maximizar la explotación de la atención humana. Frente
a este panorama, el documental no solo invita a la reflexión, sino también a la
acción: propone establecer límites de uso, fomentar la educación emocional y
desarrollar un pensamiento crítico frente al consumo digital. Recomendar este
documental a los adolescentes, y en general a toda la sociedad, es fundamental
para formar ciudadanos digitales más conscientes, capaces de entender el
mundo en el que viven y de construir nuevas formas de relacionarse con la
tecnología que prioricen el bienestar humano por encima de los intereses
económicos. La responsabilidad de cambiar el rumbo está en nuestras manos.