TERAPIA NARRATIVA
La terapia narrativa se centra en lo atípico: es, en lo que la persona ve como atípico. Nos
mueve a examinar lo atípico minuciosamente porque por medio de lo poco común las
personas pueden escapar de las historias que determinan sus percepciones y sus vidas.
La terapia narrativa fomenta la emergencia de narrativas ricas a partir de descripciones
aisladas o incompatibles, que no son consideradas erróneas ni limitadas sino pobres o ralas.
En este tipo de terapia, la prioridad es responder de manera sensible a la persona, no
imponerle una secuencia predeterminada de acciones.
La persona TIENE un problema, la persona NO ES el problema. Narrar su propia
experiencia.
Es un tipo de terapia que apunta a la autopercepción, a la resignificación de los eventos, a la
enajenación.
Los terapeutas narrativos creen que la identidad del cliente está determinada por las
historias que se cuentan acerca de su vida.
Apunta a re-narrar historias desde una perspectiva más respetuosa y no culpable.
Lenguaje de la terapia narrativa
Una de las principales responsabilidades del terapeuta es ser consciente del lenguaje que
usa, hay que tener en cuenta el lenguaje, la palabra es muy importante.
El lenguaje debe ser claro y comprensible, debe haber una precisión lingüística.
Críticas al lenguaje
Uso de la palabra persona en vez de cliente.
No utiliza las expresiones caso o historia de caso ya que objetivizan las vidas de las
personas y ocultan el hecho de que éstas traen a consulta sus experiencias más
significativas, teñidas de afecto, maravilla, gozo, desesperanza y dolor.
No se utiliza la palabra asistir sino ayudar. Quien ayuda, ayuda a alguien que está
por debajo de él, quien asiste comparte habilidades o conocimiento con alguien que
ya es competente en cierta medida. Hay que descentrar al terapeuta, de asegurarse
de que es la persona quien está en el centro de la terapia.
La organización de las sesiones
Las sesiones en terapia narrativa no tienen una duración determinada.
Consta de cincuenta minutos por sesión, pero pueden extenderse hasta las dos horas, no
sólo con familias sino con individuos y parejas.
No hay una norma de una sesión a la semana, no es una terapia breve. Unas pocas sesiones
muy distanciadas entre sí, son suficientes efectivas, incluso ante problemas de larga
duración.
Perfil de las prácticas de terapia narrativa
Las prácticas son descriptas con un orden aproximado, aunque el terapeuta puede tanto en
una sesión como en una serie de ellas, ampliarlas, reducirlas, volver a ellas u omitirlas del
todo de acuerdo con su sentido de lo que podría ser útil para la persona. Las prácticas se
han dividido en epígrafes siguiendo criterios convenientemente descriptos.
Descripción saturada del problema. La persona cuenta su relato
La narrativa comienza cuando el asesor presta una atención respetuosa y
comprometida a una persona en un lugar seguro y privado. El terapeuta invita a la
persona a hablar de sus problemas y la escucha con interés.
Una vez que la persona, habiendo terminado su narración, hace una pausa, el
terapeuta comienza a hacer preguntas para extender y aclarar su relato, urgiéndola a
detallar aún más la forma en la que experimenta sus dificultades y las consecuencias
de éstas en su vida. A través de sus respuestas, tanto la persona como el terapeuta
hacen acopio de los recuerdos y experiencias que serán la base de la terapia.
Bautizar el problema
El terapeuta la invita a poner un nombre específico al problema, quizás una palabra
o una frase corta. Si la persona no se le ocurre nada, el terapeuta hace sugerencias
hasta que ambos eligen en conjunto un nombre provisional. Este nombre se utiliza
hasta que subsiguientes descripciones permiten escoger uno más apropiado y
preciso. El bautizar el problema añade énfasis y concreción, permite a la persona
sentir que controla su problema y posibilita la externalización.
Lenguaje externalizador
Se utiliza a lo largo de toda la terapia, no solamente en la primera sesión, su
objetivo es ayudar a la persona a distanciarse de sus problemas y a concebirlos
como producto de las circunstancias y los procesos interpersonales, no de su
personalidad o psicología. No se emplea la externalización para referirse a acciones
perjudiciales o abusivas. Si pueden externalizarse las creencias que justifican el
maltrato.
Tomar en cuenta aspectos políticos y sociales
La terapia narrativa sume que los factores sociales, políticos y culturales afectan a
las vidas de las personas, y, sobre todo, que las relaciones de poder son endémicas
en las sociedades occidentales tanto local como globalmente. Las personas suelen
culparse de las injusticias resultantes de estos factores, cosa que quienes están en el
poder favorecen implícitamente. Por consiguiente, examinar las paradojas del poder
social puede ayudar a las personas a librarse de la culpa y la autocensura.
Se pueden recomendar lecturas para discutirlas en próximas sesiones. Se reconoce
que la terapia misma puede ser nociva si se basa en relaciones de poder tácitas: los
terapeutas narrativos intentan minimizar este peligro mediante el constante examen
crítico de su trabajo y la continua comprobación de que las personas lo encuentran
aceptable.
Preguntas de influencia relativa
Estas preguntas apuntan a dos tipos de descripción:
a) La influencia que el problema ha tenido y tiene en la vida de la persona.
b) La influencia que la persona ha tenido y tiene en la vida del problema.
Antes, se le pedía a la persona que recordase ocasiones en las que había salido
victoriosa en su lucha con él, aunque fuese por muy poco, u ocasiones en las que
había afrontado satisfactoriamente dificultades similares. La persona comenzaría a
describir escenas olvidadas, acto seguido, el terapeuta le pediría que sopesara su
importancia y significado.
En la actualidad, se espera que estos recuerdos aparezcan por sí solos en las
descripciones más ricas de la experiencia de la persona, entonces los focaliza e
invita a la persona a estudiarlos en detalle mediante preguntas relativas a los
sentimientos, pensamientos y acciones, pasados y presentes, de la persona o quienes
la rodean.
Deconstrucción de desenlaces inesperados
Una vez que la persona menciona aspectos de su experiencia que parecen negar,
contradecir o modificar su relato saturado del problema, el terapeuta, por medio de
preguntas, la invita a explayarse sobre las circunstancias y naturaleza de estos
desenlaces inesperados y a considerar la medida en la que desentonan con la historia
saturada.
Esta formulación detallada y focalizada, o deconstrucción, permite que la
descripción alternativa se fortalezca en lugar de disolverse.
Las preguntas del terapeuta siguen siendo integrales, centradas en los sentimientos,
pensamientos y conducta de la persona en el pasado, presente y futuro.
El terapeuta le pide que imagine cómo habrán interpretado estos desenlaces
inesperados las personas, importantes para ella, que los hayan presenciado.
A través de este proceso deconstructivo la persona contempla su experiencia con
mayor perspectiva, escribe una historia más rica y siente las bases del cambio
futuro.
Se invita a la persona a asumir su postura
La persona puede decidir que se dejará dominar por el relato saturado del problema
o puede tomar en cuenta el relato, de mayor riqueza, que el terapeuta la ha animado
a contar.
Por lo general, las personas deciden por sí solas modificar su postura respecto al
problema, sin embargo, en ocasiones sienten que esto es demasiado perturbador,
doloroso o prematuro.
El terapeuta explora en detalle con la persona distintos desenlaces posibles de cada
alternativa.
Uso de documentos terapéuticos
El terapeuta puede emplear documentos escritos de su propia autoría o creados por
la persona que consulta.
Estos documentos resumen los descubrimientos de la persona y le permiten
describir su propio progreso. Se utilizan para consolidar el progreso porque la
palabra escrita es más permanente que la hablada y porque en la sociedad
occidental, goza de mayor autoridad.
La terapia continúa. Narrar y re-narrar para enriquecer el relato
A veces no hace falta más sesiones. Cuando la terapia se prolonga, su objetivo es
asistir a la persona en la construcción y enriquecimiento del relato que ha empezado
a escribir con su vida, lo que es y en lo que puede convertirse.
Uso de testigos externos
La importancia de que la persona que narra y vuelve a narrar tenga un público. Este
público podía estar formado por amigos, parientes, compañeros, etc. Más tarde,
desarrolló la práctica de ofrecer un público en la misma consulta, compuesto por
otros terapeutas, por gente elegida por la persona o mixto.
Los miembros del público son los testigos externos: la sesión consiste en varios
momentos de narrar y re-narrar.
Puede grabarse en un vídeo, que la persona puede llevarse consigo y contemplar en
privado. Los testigos externos pueden compartir sus propios recuerdos con la
persona, no para cuestionar o restar importancia a sus relatos sino para reforzarlo
con las resonancias que les produce.
Re membrar
Las personas pueden consolidarse y apoyarse en las reminiscencias de individuos
importantes a los que han perdido: familiares y amigos con lo que han perdido
contacto o que han fallecido, desconocidos que contribuyeron significativamente a
la vida de la persona en alguna ocasión excepcional, etc.
Con ayuda del terapeuta, la persona invita metafóricamente a esta gente a unirse una
vez más a su “club de vida”. Por otro lado, la persona puede también excluir de su
“club de vida” a quienes se han comportado de manera violenta, descuidada,
coercitiva o nociva en general.
La terminación de la terapia
La terapia termina cuando la persona decide que su relato de sí mismo es
suficientemente rico para abarcar su futuro. La última sesión es una celebración. La
persona puede invitar a personas para ella significativas para compartir su
experiencia, la ocasión puede festejarse por medio de una ceremonia, como la
entrega de un certificado terapéutico.
Una terapia situada en modo narrativo de pensamiento
1. Da la máxima importancia a las vivencias de la persona.
2. Favorece la percepción de un mundo cambiante mediante la colocación de las
experiencias vividas en la dimensión temporal.
3. Invoca el modo subjuntivo al desencadenar presuposiciones, establecer significados
implícitos y generar perspectivas múltiples.
4. Estimula la polisemia1 y el uso del lenguaje coloquial, poético y pintoresco en la
descripción de vivencias y en el intento de construir nuevos relatos.
5. Invita a adoptar una postura reflexiva y a apreciar la participación de cada uno en
los actos interpretativo.
6. Fomenta el sentido de la autoría y la re-autoría de la propia vida y de las relaciones
de cada persona al contar y volver a contar la propia historia.
7. Reconoce que las historias se coproducen e intenta establecer condiciones en las que
el objeto se convierta en autor privilegiado.
8. Introduce consistentemente los pronombres yo y tú en la descripción de los eventos.
Carta de invitación: tiene como fin movilizar o sensibilizar a personas que no quieren
involucrarse en la terapia. Se los invita a participar de un modo u otro.
Cartas de despidos: orientadas al cese de una función, de ya no cumplir un rol con una
persona o una actividad. Se le “da el alta”, para que el vínculo se modifique.
Cartas de predicción: el terapeuta escribe una suerte de “predicción” de qué le sucederá a
la persona, relación o familia, dentro de 6 meses aproximadamente. La predicción debe ser
leída en el tiempo estimado.
Cartas de contraderivación: estrategias que orienta a preservar cambios positivos en la
vida de la persona. Por lo general, apunta a un público infantil.
Cartas de recomendación: implica destacar puntos positivos de la persona en una carta
dirigida a quien quiera mostrar el consultante.
Cartas para ocasiones especiales: utilizado frente a situaciones particulares, promoviendo
el autocuidado, la externalización y el desarrollo de actitud dominante frente a las
circunstancias indeseables.
Reflexiones post sesión: escrito realizado por el terapeuta luego de terminar la sesión.
Historias propias: Que ponga por escrito su propia historia. Videos, “cassettes”, cartas
testimoniales, historias escritas en varios géneros literarios, cartas personales, llamadas
telefónicas. La estructura narrativa de estos relatos suele ser la de una historia de éxitos en
vez del formato de cuento triste.
Externalización del problema
La externalización es un abordaje terapéutico que insta a las personas a cosificar y, a veces,
a personificar, los problemas que las oprimen. En este proceso, el problema se convierte en
una entidad separada, externa por tanto a la persona o a la relación a la que se atribuía. Los
problemas considerados inherentes y las cualidades relativamente fijas que se atribuyen a
personas o relaciones se hacen así menos constantes y restrictivos.
La externalización de los problemas ayuda a:
1. Disminuir los conflictos personales más estériles incluyendo las disputas en torno a
quién es responsable del problema.
2. Combate la sensación de fracaso que aparece en muchas personas ante la
persistencia del problema pese a sus intentos de resolverlo.
3. Allana el camino para que las personas cooperen entre sí, se unan en una lucha
común contra el problema y logren sustraerse a su influencia.
4. Abre nuevas posibilidades de que las personas actúen para apartar sus vidas y
relaciones de la influencia del problema.
5. Permite a las personas afrontar de un modo más desenfadado, más eficaz y menos
tenso problemas que parecían terriblemente serios.
6. Ofrece opciones de diálogo, y no de monólogo, sobre el problema.
La externalización del problema permite a las personas separarse de los relatos dominantes
que han estado dando forma a sus vidas y sus relaciones. Al hacerlo, recuperan la capacidad
de identificar aspectos previamente ignorados, pero cruciales, de la experiencia vivida,
aspectos ignorados que no podrían haberse predicho a partir de la lectura del relato
dominante.
Cuando se identifican acontecimientos extraordinarios, puede estimularse a las personas a
que desarrollen nuevos significados en relación con ellos. Esto requiere que los
acontecimientos extraordinarios pasen a formar parte de una historia alternativa de la vida
de la persona. He denominado relato extraordinario a esta historia alternativa y he
elaborado un modo de plantear preguntas que aliente a las personas a localizar, generar o
resucitar historias alternativas que expliquen los acontecimientos extraordinarios.
Preguntas de influencia relativa
Las preguntas de influencia relativa se componen de dos conjuntos de preguntas. El
primero anima a las personas a trazar el mapa de la influencia del problema sobre sus vidas
y relaciones. El segundo las insta a describir su propia influencia sobre la «vida» del
problema.
Describir la influencia del problema
Se introducen preguntas que animan a las personas a rastrear la influencia del problema
sobre sus vidas y relaciones. Estas preguntas ayudan a identificar la esfera de influencia del
problema, que puede abarcar el ámbito conductual, emocional, físico, interaccional y
actitudinal.
Como definir el problema que se debe externalizar
En las prácticas asociadas a la externalización del problema se da especial importancia a la
descripción que los clientes hacen del mismo y de sus efectos sobre sus vidas y relaciones.
Una vez descrito el problema, su externalización se desprende de forma «natural» de esta
descripción de sus repercusiones. Esta externalización se ve luego reforzada al investigar la
influencia de las personas sobre la vida del problema.
Las personas dan definiciones comunes y generales de los problemas que les preocupan.
Sin embargo, los detalles acerca de los efectos del problema o de cómo los vive cada
persona son siempre únicos.
Las definiciones del problema que ofrecen los clientes pueden ser bastante específicas y
conductuales (por ejemplo: «Tiene rabietas cuando...») o más bien generales (por ejemplo
«Tenemos un problema de comunicación»).
Acontecimientos extraordinarios
Esta técnica se lleva a cabo mediante la revisión histórica de la influencia de las personas
sobre el problema, recordando hechos que contradigan los efectos del problema sobre sus
vidas.
Acontecimientos extraordinarios pasados
Los acontecimientos extraordinarios pueden identificarse mediante una revisión histórica
de la influencia de las personas sobre el problema. Se les puede pedir que recuerden hechos
o sucesos que contradigan los efectos que el problema tiene sobre sus vidas y relaciones.
Acontecimientos extraordinarios actuales
Son aquellos que se presentan en el transcurso de la sesión. Generalmente, las personas se
fijan en ellos gracias a la curiosidad del terapeuta, y porque éste les invita a que los hagan
más perceptibles. La inmediatez de estos acontecimientos extraordinarios actuales les da
mucha fuerza, y están directamente disponibles para que la persona genere significados
nuevos a partir de ellos.
Acontecimientos extraordinarios futuros
Los acontecimientos extraordinarios pueden situarse en el futuro. Pueden identificarse
revisando las intenciones o planes que tiene la persona para escapar de la influencia del
problema, o investigando sus esperanzas de liberarse de ciertos problemas.