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T.C. 4058-2012-PA-TC, Interes Superior Del Niño

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EXP. N.

° 04058-2012-PA/TC
HUAURA
SILVIA PATRICIA
LÓPEZ FALCÓN

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 30 días del mes de abril de 2014, la Sala Segunda del
Tribunal Constitucional, integrada por los
magistrados Mesía Ramírez, Eto Cruz y Álvarez Miranda, pronuncia la
siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por doña Silvia


Patricia Lopez Falcón contra la sentencia expedida por la Sala Civil de la
Corte Superior de Justicia de Huaura, de fojas 311, su fecha 18 de julio de
2012, que declaró infundada la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 4 de mayo de 2011, la recurrente interpone demanda de


amparo contra la Juez de Familia de la Provincia de Barranca, doña Patricia
Maura De La Cruz, solicitando la nulidad de la resolución Nº 11, de fecha 26
de abril de 2011, mediante la cual se confirmó la resolución Nº 6, de fecha 18
de febrero de 2011, que declaró la conclusión del proceso y ordenó el
archivamiento definitivo de los actuados, en los seguidos contra don Elvis
Andy Zúñiga Ríos, en representación de su hija S.M.Z.L., sobre alimentos.

Sostiene la recurrente que en el proceso sobre alimentos se reprogramó


fecha para la audiencia única a realizarse el día 18 de febrero de 2011, a las
12:00 horas, pero que por motivos de salud de su hija mayor llegó con dos
minutos de retraso, es decir, cuando ya la secretaria cursora había culminado
con el llamado a las partes; agrega que en ese momento se apersonó al
juzgado, y que la juez le indicó que resolvería con la razón de la secretaría y la
justificación pertinente. Refiere que, sin embargo, la juez no ha considerado la
justificación presentada, dando por concluido el proceso. Considera que las
resoluciones aludidas han transgredido sus derechos a la tutela jurisdiccional
efectiva y al debido proceso.

Con fecha 25 de mayo de 2011, la emplazada doña Patricia Maura De


La Cruz Romero contesta la demanda aduciendo que se ha obrado conforme a
ley, toda vez que se ha comprobado la inasistencia de las partes a la audiencia
programada.
El procurador público a cargo de los asuntos judiciales del Poder
Judicial contesta la demanda señalando que el amparo contra resoluciones
judiciales no puede servir para replantear una controversia resuelta por los
órganos jurisdiccionales ordinarios.

El Primer Juzgado Civil de Barranca de la Corte Superior de Justicia


de Huaura, con fecha 29 de diciembre de 2011, declaró fundada la demanda,
por considerar que no resulta razonable aplicar al proceso de alimentos, que se
rige por el Código de los Niños y Adolescentes, el tercer párrafo del artículo
203º del Código Procesal Civil, referido a la conclusión del proceso por
inasistencia de las partes.

La Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Huaura, con fecha 18


de julio de 2012, revocando la apelada, declaró infundada la demanda, por
considerar que pese a que no se analizó los medios de prueba a fin de
justificar la inasistencia a la audiencia única, tampoco se ha probado en los
autos lo dicho por la demandante sobre lo acontecido el día de la audiencia
programada, por lo que los jueces han aplicado debidamente la ley pertinente
a la situación procesal generada.

Mediante recurso de agravio constitucional de fecha 17 de agosto del


2012, la recurrente reitera los argumentos de su demanda, puntualizando que
la jueza demandada no ha tenido en cuenta el pedido de reprogramación de
audiencia solicitado, dejando de lado los argumentos sustentatorios de su
pedido.

FUNDAMENTOS

Petitorio

1. Conforme se aprecia del petitorio de la demanda, el objeto del presente


proceso constitucional es que se declare la nulidad de la resolución Nº 6,
de fecha 18 de febrero de 2011, que declara la conclusión del proceso y
ordena el archivamiento definitivo de los actuados, y su confirmatoria, la
resolución Nº 11, de fecha 26 de abril de 2011, en los seguidos por la
recurrente contra don Elvis Andy Zúñiga Ríos, en representación de su hija
S.M.Z.L., sobre alimentos.

2. Expuesta la pretensión en los términos señalados, este Colegiado


considera necesario determinar, a la luz de los hechos descritos en la
demanda y de los recaudos que obran en ella, si se ha producido la
vulneración de los derechos constitucionales invocados por la
recurrente al haberse declarado la conclusión del proceso, por la
inasistencia de las partes a la audiencia única programada.
3. Al respecto, la recurrente alega que promovió un proceso judicial de
alimentos (Exp. N.º 2621-2010) contra don Elvis Andy Zúñiga Ríos,
programándose la audiencia única para el día 10 de febrero de 2011, fecha
en la cual asistió en compañía de su abogada; sin embargo, no se llevó a
cabo dicha diligencia toda vez que la juez se encontraba despachando en
otro juzgado por motivos de vacaciones, por lo que reprogramada ésta para
el día 18 de febrero de 2011, a horas 12:00, asistió con dos minutos de
retraso, es decir, cuando ya se había realizado el llamado a las partes,
apresurándose a subir al despacho de la señora juez (junto a la secretaría
judicial), manifestándole las razones de su tardanza y solicitando que se
tome en cuenta la asistencia de la parte demandada, quien ya se encontraba
presente incluso antes del llamado, a fin de no frustrar la audiencia. Indica
que mediante escrito presentado en la fecha solicitó la reprogramación de
audiencia por los hechos expuestos debido al delicado estado de salud de
su hija mayor. Sin embargo su pedido se proveyó con un decreto
de “ESTESE A LO RESUELTO” (remitiéndose en ese sentido a la
resolución de fecha 18 de febrero de 2011), mediante el cual se da
por concluido el proceso; es decir, no se ha considerado los
argumentos justificatorios de su tardanza a fin de reprogramar dicha
audiencia, y no se ha realizado análisis alguno de su pedido, aplicándose
en estricto la norma supletoria, decisión que ha sido confirmada por la juez
revisora.

El derecho a la motivación de las resoluciones judiciales

4. Este Colegiado aprecia que la cuestión constitucional que plantea el caso


se vincula a la necesidad de que las resoluciones, en general, y las
resoluciones judiciales en particular, estén debidamente motivadas, por ser
éste un principio básico que informa el ejercicio de la función
jurisdiccional, y, al mismo tiempo, un derecho de los justiciables de
obtener de los órganos judiciales una respuesta razonada, motivada y
congruente con las pretensiones oportunamente propuestas. Al respecto, en
la STC 8125-2005-PHC/TC, fundamento 11, se ha señalado que:

[l]a exigencia de que las decisiones judiciales sean motivadas en proporción a


los términos del inciso 5) del artículo 139 de la Norma Fundamental,
garantiza que los jueces, cualquiera que sea la instancia a la que pertenezcan,
expresen la argumentación jurídica que los ha llevado a decidir una
controversia, asegurando que el ejercicio de la potestad de administrar
justicia se haga con sujeción a la ley; pero también con la finalidad de
facilitar un adecuado ejercicio del derecho de defensa de los justiciables (...).

5. Cabe, asimismo, puntualizar que en el proceso de amparo el análisis de si


una determinada resolución judicial vulnera, o no, el derecho a la debida
motivación de las resoluciones judiciales, debe realizarse a partir de los
propios fundamentos expuestos en la resolución cuestionada, de modo que
las demás piezas procesales o medios probatorios del proceso en cuestión
sólo pueden ser evaluados para contrastar las razones expuestas, mas no
pueden ser objeto de una nueva evaluación o análisis. Y esto porque en
este tipo de procesos, al Juez constitucional no le incumbe el mérito de la
causa, sino el análisis externo de la propia resolución a efectos de constatar
si ésta es el resultado de un juicio racional y objetivo en el que el juez ha
puesto en evidencia su independencia e imparcialidad en la solución de un
determinado conflicto, sin caer ni en arbitrariedad en la apreciación e
interpretación del Derecho, ni tampoco en subjetividades o inconsistencias
en la valoración de los hechos del caso […]”.

Sobre la afectación del derecho a la debida motivación

6. Tomando en cuenta los hechos que se describen en la demanda, este


Colegiado considera que el debate se centra en el reclamo sobre una
presunta afectación del derecho a la debida motivación de las resoluciones
judiciales.

Argumentos del demandante

7. Sostiene la demandante que como consecuencia de las resoluciones


cuestionadas, se ha dispuesto la conclusión del proceso de alimentos
iniciado a favor de su hija, aplicándose estrictamente lo prescrito en el
Código Procesal Civil referido al apercibimiento de declararse la
conclusión del proceso por inasistencia de las partes, sin antes evaluar su
pedido de reprogramación de audiencia que contenía la justificación de su
tardanza y/o inasistencia, y que fue presentado el mismo día de la frustrada
audiencia.

Argumentos del demandado

8. La Juez emplazada aduce que ha basado su fallo revisor en la constatación


de la inasistencia de la recurrente a la audiencia única programada, pese a
estar debidamente notificada.

Consideraciones del Tribunal

9. En el caso de autos, se cuestiona la decisión de dar por concluido el


proceso de alimentos a favor de la menor S.M.Z.L., por la inasistencia de
las partes a la audiencia programada con fecha 18 de febrero de 2011,
decisión sustentada en el apercibimiento decretado con anterioridad, en
aplicación supletoria de lo previsto en el artículo 203º del Código Procesal
Civil, para los procesos de alimentos, según el cual:
“La fecha fijada para la audiencia es inaplazable y se realizará en el local del juzgado. A
ella deberán concurrir personalmente las partes, los terceros legitimados y el representante
del Ministerio Público, en su caso. Las personas jurídicas y los incapaces comparecerán a
través de sus representantes legales. Las partes y terceros legitimados pueden concurrir con
sus abogados.
Salvo disposición distinta de este Código, sólo si prueba un hecho grave o justificado que
impida su presencia, el Juez autorizará a una parte a actuar mediante representante.
Si a la audiencia concurre una de las partes, esta se realizará sólo con ella.
Si no concurren ambas partes, el Juez dará por concluido el proceso”.

10. Al respecto, se debe puntualizar que los procesos de alimentos se tramitan


según lo establecido por el Código de los Niños y Adolecentes, mediante
el proceso único, en el que está prevista la realización de la audiencia única
(tachas excepciones, defensas previas, medios de pruebas, saneamiento
procesal, conciliación, y sentencia), estableciéndose en el artículo 170º del
código citado que:

“Contestada la demanda o transcurrido el término para su contestación, el Juez fijará una


fecha inaplazable para la audiencia. Esta debe realizarse, bajo responsabilidad, dentro de los
diez días siguientes de recibida la demanda, con intervención del Fiscal.
En los procesos de violencia familiar no hay audiencia de conciliación”.

11. Asimismo, se debe tener en cuenta que de la lectura del artículo antes
citado no se aprecia sanción alguna respecto de la situación sobreviniente
por la inasistencia de las partes a la audiencia programada; sin embargo, el
artículo 182º del código en mención establece la regulación supletoria, al
indicar que:

“Todas las cuestiones vinculadas a los procesos en materias de contenido civil en las que
intervengan niños y adolescentes, contempladas en el presente Código, se regirán
supletoriamente por lo dispuesto en el Código Civil y en el Código Procesal Civil.”

De lo que se desprende que toda aquella situación de vacío que en


términos sustantivos y procesales se presente en la tramitación de los
procesos contenidos en el Código de los Niños y Adolescentes, debe ser
regulada tanto por el Código Civil como por el Código Procesal Civil.

12. La precisión antes hecha no resulta de por sí antojadiza, sino que obedece
a las normas jurídicas y principios contenidos en el Título Preliminar del
Código de los Niños y Adolescentes, cuyo artículo VII establece las
fuentes que sirven de soporte para dicha herramienta normativa, al señalar
que:

“En la interpretación y aplicación del presente Código se tendrá en cuenta los principios y
las disposiciones de la Constitución Política del Perú, la Convención sobre los Derechos del
Niño y de los demás convenios internacionales ratificados por el Perú. En todo lo
relacionado con los niños y adolescentes, las instituciones familiares se rigen por lo
dispuesto en el presente Código y el Código Civil en lo que les fuere aplicable” (subrayado
agregado).
13. Resulta relevante también mencionar el principio que rige a toda actuación
del Estado y los particulares sobre cualquier decisión que relacione a los
niños niñas y adolescentes, plasmado en el artículo IX del Título
Preliminar del Código de los Niños y Adolescentes, referido al Interés
superior del niño y del adolescente, el cual expresa que:

“En toda medida concerniente al niño y al adolescente que adopte el Estado a través de los
Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, del Ministerio Público, los Gobiernos Regionales,
Gobiernos Locales y sus demás instituciones, así como en la acción de la sociedad, se
considerará el Principio del Interés Superior del Niño y del Adolescente y el respeto a sus
derechos. Las normas del Código Civil, Código Penal, Código Procesal Civil y Código
Procesal Penal se aplicarán cuando corresponda (subrayado nuestro) en forma supletoria al
presente Código. Cuando se trate de niños o adolescentes pertenecientes a grupos étnicos o
comunidades nativas o indígenas, se observará, además de este Código y la legislación
vigente, sus costumbres, siempre y cuando no sean contrarias a las normas de orden
público”.

La protección del interés superior del niño, niña y adolescente como


contenido constitucional

14. En anterior oportunidad el Tribunal Constitucional [STC 02132-2008-PA/TC] ha


precisado que el principio constitucional de protección del interés superior del niño,
niña y adolescente constituye un contenido constitucional implícito del artículo 4º
de la Norma Fundamental, en cuanto establece que “La comunidad y el Estado
protegen especialmente al niño, al adolescente, (…)”. Tal contenido
de fundamentalidad es reconocido a su vez por la “Convención sobre los Derechos
del Niño” de 1989, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20
de noviembre de 1989 y ratificada por el Estado Peruano mediante Resolución
Legislativa N.º 25278 del 3 de agosto de 1990, publicada en el diario oficial El
Peruano el 4 de agosto de 1990. El texto de la mencionada Convención se publicó
en Separata Especial el 22 noviembre 1990 y mediante Ley N.º 25302, publicada el
4 de enero de 1991, se declaró de preferente interés nacional la difusión de la
"Convención sobre los Derechos del Niño".

15. La mencionada Convención sobre los Derechos del Niño establece, entre
otras disposiciones, las siguientes:
Artículo 3
En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de
bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una
consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.
Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios
para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas
responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán todas las medidas legislativas y administrativas
adecuadas.

Artículo 27
1. Los Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su
desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
2. A los padres u otras personas encargadas del niño les incumbe la responsabilidad primordial de
proporcionar, dentro de sus posibilidades y medios económicos, las condiciones de vida que sean
necesarias para el desarrollo del niño.
(…)
4. Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para asegurar el pago de la pensión
alimenticia por parte de los padres u otras personas que tengan la responsabilidad financiera por el
niño (…).

16. Teniendo en cuenta que el artículo 55º de la Constitución establece que


“Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho
nacional” y que la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la
Constitución prevé que “Las normas relativas a los derechos y a las
libertades que la Constitución reconoce se interpretan de conformidad con
la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los tratados y
acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por el
Perú”, no queda sino convenir en que los contenidos de tal Convención
sobre los Derechos del Niño resultan vinculantes en el ordenamiento
jurídico peruano, conclusión resultante de la aplicación del control de
convencionalidad al que estamos sujetos.

17. Este Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado en anteriores


oportunidades respecto del contenido constitucional del interés superior del
niño, niña y adolescente, y en la exigencia de su atención especial y
prioritaria en los procesos judiciales. Así, en la sentencia del Expediente
N.º 03744-2007-PHC/TC estableció que:
(...) es necesario precisar que, conforme se desprende la Constitución, en todo proceso judicial en el
que se deba verificar la afectación de los derechos fundamentales de niños o menores de edad, los
órganos jurisdiccionales debe procurar una atención especial y prioritaria en su tramitación. En
efecto, como uno de los contenidos constitucionalmente protegidos del artículo 4º de la Constitución
que establece que “La comunidad y el Estado protegen especialmente al niño, al adolescente (...)”, se
encuentra la preservación del interés superior del niño y del adolescente como una obligación
ineludible de la comunidad y principalmente del Estado. Desarrollado tal contenido, el Código de los
Niños y Adolescentes ha precisado en el artículo IX que “En toda medida concerniente al niño y al
adolescente que adopte el Estado a través de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, del
Ministerio Público, los Gobiernos Regionales, Gobiernos Locales y sus demás instituciones, así como
en la acción de la sociedad, se considerará el Principio del Interés Superior del Niño y del
Adolescente y el respeto a sus derechos” (resaltado agregado).
Tal atención a prestarse por los órganos jurisdiccionales, como se desprende de la propia Norma
Fundamental (artículo 4º), debe ser especial en la medida en que un niño o un adolescente no se
constituye en una parte más en el proceso sino una que posee características singulares y particulares
respecto de otras, por lo que más allá del resultado del caso, debe procurarse un escrupuloso
tratamiento y respeto de sus derechos durante el proceso. (Resaltado agregado). Asimismo, tal
atención deber ser prioritaria pues el interés superior del niño y del adolescente tiene precedencia en
la actuación estatal respecto de aquellas decisiones judiciales en las que no se encuentran
comprometidos sus derechos fundamentales.

18. Ahondando en ello, mediante la sentencia recaída en el Expediente N.°


06165-2005-HC/TC, este Tribunal reconoció que:

(…) La tutela permanente que con esta disposición se reconoce tiene una base justa en lo
que se ha señalado como interés superior del niño y del adolescente, doctrina que se ha
admitido en el ámbito jurídico como parte del bloque de constitucionalidad del mencionado
artículo 4º, a través del artículo IX del Título Preliminar del Código de los Niños y
Adolescentes y, en el espectro internacional, gracias al principio 2 de la Declaración de
los Derechos del Niño y al artículo 3º, inciso 1 de la Convención sobre los Derechos del
Niño 1[15] (…) (resaltado agregado).
19. De lo antes descrito se tiene que el principio constitucional de protección
del interés superior del niño, niña y adolescente presupone que los
derechos fundamentales del niño, niña y adolescente, y en última instancia
su dignidad, tienen fuerza normativa superior no sólo en el momento de la
producción de normas, sino también en el momento de la interpretación de
ellas, constituyéndose por tanto en un principio de ineludible
materialización para el Estado, la sociedad en su conjunto y la propia
familia, incluidos claro está el padre, la madre o quien sea el responsable
de velar por sus derechos fundamentales.

Solución del caso en concreto

20. La demandante sostiene que en los seguidos contra don Elvis Andy
Zúñiga Ríos, en representación de su hija S.M.Z.L. sobre alimentos, se ha
hecho caso omiso a su pedido de reprogramación de audiencia, pese a
haber justificado las razones de su tardanza o inasistencia a la audiencia,
emitiéndose la resolución Nº 6, de fecha 18 de febrero de 2011, que
declara la conclusión del proceso y el archivamiento definitivo de los
actuados, decisión posteriormente confirmada mediante resolución Nº 11,
de fecha 26 de abril de 2011.

21. Al respecto, de autos se observa que la audiencia única programada para el


18 de febrero de 2011, no se llevó a cabo por inasistencia de las partes, tal
como lo hace saber la secretaria judicial (fojas 56 del expediente
acompañado 02621-2010-0-1301-JO-FC-01); sin embargo, se verifica que
la recurrente solicitó la reprogramación de audiencia mediante escrito
presentado en la fecha (18 de febrero de 2011), justificando las razones de
su tardanza y /o inasistencia, indicando una serie de hechos ocurridos a
partir del momento en que llegó al juzgado, alegando incluso haber
solicitado ante el despacho de la juez el pedido de realización de la
audiencia con la parte demandada, quien se encontraba presente (pero que
no había registrado su asistencia). La recurrente expresaba que su llegada
tardía se debió a las dificultades de salud que atravesaba su hija mayor
S.A.L.F., adjuntando la documentación pertinente para corroborar sus
afirmaciones. No obstante, aparece de autos la resolución cuestionada Nº
6, de fecha 18 de febrero de 2011, mediante la cual la jueza del proceso,
con la constancia de inasistencia, resolvió declarar concluido el proceso
aplicando supletoriamente el artículo 203º del Código Procesal Civil,
proveyendo a su vez en la misma fecha el pedido de reprogramación con
un decreto que disponía “…estese a lo dispuesto mediante resolución
seis…”. De todo ello se desprende que la jueza a cargo de la causa para la
resolución que ponía fin al proceso no tuvo en consideración el escrito
presentado oportunamente, aplicando de forma tangencial las normas
procesales, sin avizorar las implicancias en la menor alimentista, toda vez
que se trataba de derechos alimentarios en donde está en juego la vida y la
subsistencia de la persona, más aún tratándose de una infante.

22. Debe resaltarse que si las justificaciones vertidas por la demandante


generaban algún tipo de duda en la autoridad judicial que conocía del
proceso, bien pudo corroborarse lo afirmado con la exigencia de las
instrumentales del caso. La magistrada emplazada, pese a ello, optó por el
fácil camino de dar por concluido el proceso, sin tener en cuenta la
naturaleza especial del mismo e incluso sin tener en cuenta que la
recurrente contaba con una medida cautelar de asignación anticipada de
alimentos en forma de retención judicial, en la cual, de acuerdo con el
artículo 658º del Código Procesal Civil, la liquidación de las pensiones
devengadas y de los intereses computados se realizan a partir del día
siguiente de la notificación de la demanda.

23. También se observa que la actividad judicial realizada no ha previsto los


mecanismos de protección y adecuación de las actuaciones del Estado en
este caso en el ámbito jurisdiccional, a fin de dar pertinente y oportuna
protección a la infante parte de dicho proceso, en aplicación del interés
superior del niño, siendo de mayor relevancia el que, aun cuando hubieran
sido imprecisas la justificaciones presentadas, el solo hecho de accionar un
pedido a fin de que no se dé por concluida la causa, evidencia una actitud
diligente y protectora de la madre, quien tiene bajo su cuidado la
responsabilidad de la vida de su hija; cuanto más si se aprecia que hasta
ese entonces no se había dado indicio alguno de inactividad procesal por
parte de la madre en sus actuaciones como representante legal.

24. Cabe recordar que en todo caso también se aprecia la inobservancia, entre
otros, del artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Civil, que
establece que:

“El Juez deberá atender a que la finalidad concreta del proceso es


resolver un conflicto de intereses o eliminar una incertidumbre,
ambas con relevancia jurídica, haciendo efectivos los derechos
sustanciales, y que su finalidad abstracta es lograr la paz social en
justicia.
En caso de vacío o defecto en las disposiciones de este Código, se
deberá recurrir a los principios generales del derecho procesal y a
la doctrina y jurisprudencia correspondientes, en atención a las
circunstancias del caso”.

25. En dicho contexto, conviene subrayar que el principio del interés superior
del niño, comprende, entre otras cosas, una actuación tuitiva por parte de
los operadores jurisdiccionales, a quienes corresponde la adecuación y
flexibilización de las normas y la interpretación que de ellas se realice, a
fin de lograr la aplicación más favorable con el fin de dar solución a la
controversia reclamada, siendo de especial importancia este principio toda
vez que se trata niños, niñas y adolescentes, que tienen especial cuidado y
prelación de sus intereses frente al Estado.

Irreparabilidad parcial de la demanda de amparo de autos

26. No obstante la descripción detallada de los hechos producidos y pese al


hecho de la emisión de que las resoluciones judiciales cuestionadas
obedece a una actuación arbitraria e inadecuada de las normas y principios
que deberían regir para los casos en donde se involucren intereses de los
niños, niñas y adolescentes, este Colegiado aprecia que el declarar la
nulidad de las resoluciones cuestionadas trayendo como consecuencia la
reposición de las cosas al estado anterior a la violación del derecho
invocado, con la consiguiente continuación del proceso de alimentos en el
estado en que se encontraba hasta antes del vicio determinado, resulta
innecesario. En efecto, se advierte del reporte de expediente visualizado en
la fecha en el portal institucional del Poder
Judicial, [Link] que
mediante resolución Nº 19, de fecha 8 de julio de 2013, expedida por el
Juez del Juzgado de Familia de Barranca, Exp. 00429-2012-0-1301-JP-FC-
01, se confirma la resolución del a quo que declaró fundada en parte la
demanda, ordenado que don Elvis Andy Zúñiga Ríos cumpla con pasar la
pensión alimenticia mensual y adelantada de trescientos nuevos soles a
favor de su hija S.M.Z.L., resolución que se encuentra en etapa de
ejecución.

27. Por consiguiente y al margen de que en el presente caso se presente una


situación de irreparabilidad, el Tribunal Constitucional estima que, en
aplicación del segundo párrafo del propio artículo 1º del Código Procesal
Constitucional, y atendiendo a que está acreditada en autos la afectación
del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales, conforme a los
fundamentos precedentes, corresponde declarar fundada la demanda, no
con el propósito de reponer las cosas al estado anterior a la violación
denunciada –lo cual resulta inviable–, sino con el objetivo de evitar que
conductas como las que aquí se han analizado puedan repetirse.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda de amparo, al haberse acreditado la


vulneración del derecho a la debida motivación.
2. Exhortar a las autoridades jurisdiccionales a que se abstengan de incurrir
en el futuro en las acciones lesivas iguales o similares a las descritas en los
fundamentos de la presente sentencia.

3. Establecer como Doctrina Jurisprudencial Vinculante, conforme al


artículo VI del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, los
criterios contenidos en los fundamentos 10, 11, 19 y 25 de la presente
sentencia.

Publíquese y notifíquese.

SS.

MESÍA RAMÍREZ
ETO CRUZ
ÁLVAREZ MIRANDA

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