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Resumen Articulo

Las mordeduras de perro son comunes y pueden causar lesiones graves, con una alta incidencia en ciertas regiones de México. Es crucial clasificar y tratar adecuadamente estas heridas para prevenir infecciones, especialmente en mujeres embarazadas, quienes enfrentan riesgos adicionales. La atención médica inmediata es esencial para evaluar las lesiones y administrar tratamientos como limpieza de heridas y vacunas contra la rabia.
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Las mordeduras de perro son comunes y pueden causar lesiones graves, con una alta incidencia en ciertas regiones de México. Es crucial clasificar y tratar adecuadamente estas heridas para prevenir infecciones, especialmente en mujeres embarazadas, quienes enfrentan riesgos adicionales. La atención médica inmediata es esencial para evaluar las lesiones y administrar tratamientos como limpieza de heridas y vacunas contra la rabia.
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Resumen

Los seres humanos siempre han convivido con diferentes tipos de animales, a lo
largo de la historia y, si bien, se ha aprendido a domesticar a la mayoría no
debemos de olvidar que al no contar con razonamiento siguen sus instintos sin la
posibilidad de distinguir entre lo bueno y lo malo por lo que se han llegado a
presentar percances que pueden poner en riesgo la vida.
Se define como mordedura la “herida o punción hecha por los dientes o cualquier
parte de la boca de un organismo vivo” teniendo una alta incidencia en el país,
alrededor de 110.44 por cada 100 mil habitantes siendo los estados más
afectados Durango, Hidalgo, Puebla, Ciudad de México, Estado de México y San
Luis Potosí.
Dentro de las mordeduras de animales las mordeduras por perros constituyen de
60 a 80% y la de los gatos causa de 20 a 30% presentándose comúnmente en
mano (articulación metacarpofalángica y falanges proximales del segundo al
quinto dedo) de 18 a 36%, en el brazo de 17 a 20%, en la pierna de 5 a 15% y en
la cara de 4 a 11%. En el ámbito clínico es de suma importancia clasificar las
heridas de acuerdo al patrón que presenten (laceración, heridas punzantes,
abrasión, avulsión, aplastamiento y amputación) haciendo énfasis en la
localización, ancho, largo, profundidad y la presencia de cuerpos extraños.
Aproximadamente, 60% de las heridas por perro son punzantes, 10% son
laceraciones y un 30% son combinaciones de varias debido a que los dientes de
perro son más amplios y romos. Se pueden observar datos de infección como
fiebre, edema, eritema, drenaje purulento de la herida, celulitis, abscesos y
linfadenopatía.
Dentro de las complicaciones más vistas en las mordeduras de perros es la
presencia de infecciones debido a que se encuentran diferentes especies de
bacterias (Pasteurella spp., Staphylococcus spp. (incluidos MRSA) y
Streptococcus spp, por mencionar algunos) por lo que en el examen físico se
deben buscar datos de lesiones cutáneas, hematomas, infecciones subcutáneas y
fracturas. A su vez, se debe realizar un adecuado interrogatorio haciendo énfasis
en las alergias, inmunizaciones, tratamientos previos y condiciones crónicas, como
inmunodeficiencias.
Para confirmar el diagnóstico se deben realizar exámenes de laboratorio y
gabinete en aquellos pacientes con riesgo de presentar complicaciones (las
radiografías, la tomografía computarizada o resonancia magnética puede
demostrar la presencia de cuerpos extraños, lesiones articulares, tendones y
fracturas que no sean evidentes en la clínica) además del uso de la ecografía ante
la sospecha de abscesos y/o lesión vascular. En algunos casos se puede estudiar
la proteína C reactiva y sedimentación globular. Además del tratamiento
analgésico se debe de realizar un manejo adecuado de la herida haciendo énfasis
en los siguientes puntos:

 Limpieza de la herida: Se practica una incisión y drenaje de heridas fluctuantes o


abscedadas.

 Irrigación: Se debe irrigar abundantemente la herida a razón de 100 a 200 mL


por pulgada con cloruro de sodio a 0.9%, povidona yodada a 1% o cloruro de
benzalconio a 1%.

 Debridación y retiro de cuerpos extraños: Se realiza una escisión de los bordes


irregulares y dentados, y de restos de tejidos no viables que aumenten la
posibilidad de inoculación, replicación bacteriana y posterior necrosis.

 Cierre: La sutura de la herida es un tema en discusión debido al riesgo de


infección. Aunque todavía no existe un consenso, en general, el manejo
temprano de las heridas parece estar correlacionado con rangos menores de
infección y con mejores resultados estéticos.
Hablando de otras medidas se encuentran la aplicación de las vacunas para
tétanos y rabia. En el caso del tétanos es necesario administrar inmunoglobulina
tetánica y toxoide tetánico a todos los pacientes que hayan sido mordidos y tengan
al menos tres inmunizaciones mientras que en el caso de la vacuna de la rabia se
aplicará a todas las personas que hayan sido expuestas a un animal con rabia sin
presentar contraindicaciones en alguna etapa del embarazo además de la
aplicación de inmunoglobulina humana el día cero de exposición y vacuna en los
días cero, tres, siete y 14; en México, se aplica una quinta dosis en el día 28 o 30.

Comentario
Las mordidas de perro son eventos potencialmente peligrosos que pueden causar
una variedad de lesiones, desde rasguños y contusiones hasta heridas graves que
requieren atención médica inmediata. Aunque la mayoría de los perros son
amigables y no morderán a menos que se sientan amenazados o asustados, las
mordidas pueden ocurrir en diversas situaciones, como durante el juego, en
situaciones de miedo o defensa territorial, o cuando el animal se siente enfermo o
dolorido.
Como personal de salud se debe hacer énfasis en realizar un adecuado abordaje
de la herida para reducir el riesgo de infecciones que pongan en riesgo la vida del
paciente.
Conclusión
Las mordidas de perro en mujeres embarazadas pueden plantear preocupaciones
adicionales debido a los posibles riesgos para la salud tanto de la madre como del
feto. Las complicaciones pueden surgir debido a la posibilidad de infecciones,
como la rabia o la infección bacteriana, que podrían afectar la salud de la madre y
del bebé en desarrollo.
Es fundamental que cualquier mujer embarazada que sufra una mordida de perro
busque atención médica de inmediato para evaluar el alcance de la lesión y recibir
tratamiento adecuado. Esto puede incluir la limpieza de la herida, la administración
de vacunas contra la rabia si es necesario y la prescripción de antibióticos para
prevenir infecciones. Además de las preocupaciones médicas inmediatas, las
mordidas de perro en mujeres embarazadas también pueden tener implicaciones
emocionales y psicológicas, ya que pueden generar estrés y ansiedad adicionales
durante un período de la vida que ya es bastante emocionalmente cargado.
En general, la prevención es clave cuando se trata de evitar mordidas de perro
durante el embarazo. Se recomienda que las mujeres embarazadas eviten
situaciones de riesgo con perros desconocidos o potencialmente agresivos, y que
tomen medidas para protegerse y proteger a su bebé en desarrollo. Además, la
educación sobre el comportamiento canino y la supervisión cuidadosa de las
interacciones entre perros y mujeres embarazadas pueden ayudar a prevenir
accidentes.

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