LOS ESTATUTOS SCHAW (1598)
En Edimburgo, el vigésimo octavo día de diciembre del año de Dios
1598.
Estatutos y ordenanzas que deben observar todos los maestros
masones de este reino, establecidas por William Schaw, Maestro de
Obras de Su Majestad (el rey Jacobo VI) y Vigilante General de dicho
oficio, con el consentimiento de los maestros abajo firmantes.
Marca de William Schaw
1.- Primeramente, observarán y guardarán por sus predecesores de
memoria todas las ordenanzas precedentemente establecidas
concernientes a los privilegios de su oficio, y en particular serán sinceros
los unos con los otros y vivirán juntos en la caridad habiéndose
convertido, por juramento, en hermanos y compañeros de oficio.
2.- Obedecerán a sus Vigilantes, diáconos y maestros en todo lo
concerniente a su oficio.
3.- Serán honestos, fieles y diligentes en su labor, y se dirigirán con
rectitud a los maestros o propietarios de las obras que emprendan, tanto
si son pagados a destajo, o alojados y alimentados o pagados por
semanas.
4.- Nadie emprenderá una obra, grande o pequeña, que no sea
capaz de ejecutar con competencia, bajo pena de una multa de cuarenta
libras o del cuarto del valor de dicha obra, sin perjuicio de las
indemnizaciones y compensaciones a pagar a los propietarios de la obra
según la estimación y el juicio del Vigilante General, o en su ausencia,
según la estimación de los vigilantes, diáconos y maestros del condado
donde dicha obra esté en construcción.
5.- Ningún maestro tomará para sí la obra de otro maestro después
de que éste lo haya convenido con el propietario de la obra, ya sea por
contrato, acuerdo con arras o acuerdo verbal, bajo pena de una multa de
cuarenta libras.
6.- Ningún maestro retomará una obra en la cual otros maestros
hayan trabajado anteriormente hasta que sus predecesores hayan
recibido el salario del trabajo cumplido, bajo pena de la misma multa.
7.- En cada una de las logias en que se distribuyen los masones se
escogerá y elegirá cada año un vigilante que estará a cargo de la misma,
ello por sufragio de los maestros de dichas logias y con el consentimiento
de su Vigilante General si se halla presente. Si no es así, se le informará
de que un vigilante ha sido elegido por un año, a fin de que pueda enviar
sus directrices al vigilante elegido.
8.- Ningún maestro tomará más de tres aprendices a lo largo de su
vida si no es con el consentimiento especial de todos los vigilantes,
diáconos y maestros del condado donde vive el aprendiz que él quiere
tomar de más.
9.- Ningún maestro tomará ni se atribuirá un aprendiz por menos de
siete años, y tampoco será permitido hacer de este aprendiz un hermano
y compañero del oficio hasta que haya ejercido otros siete años tras el fin
de su aprendizaje salvo dispensa especial concedida por los vigilantes,
diáconos y maestros reunidos para juzgarlo, y que se haya probado
suficientemente el valor, cualificación y habilidad de aquél que desea ser
hecho compañero del oficio; ello, bajo pena de una multa de cuarenta
libras a percibir de aquél que haya sido hecho compañero del oficio
contrariamente a esta ordenanza, sin perjuicio de las penas que se le
puedan aplicar por la logia a la cual pertenezca.
10.- No se permitirá a ningún maestro vender su aprendiz a otro
maestro, ni liberarse por dinero con respecto al aprendiz de los años de
aprendizaje que aquél le debe, bajo pena de una multa de cuarenta libras.
11.- Ningún maestro recibirá aprendices sin informar al vigilante de
la logia a la cual pertenece, a fin de que el nombre de dicho aprendiz y el
día de su recepción puedan ser debidamente registrados.
12.- Ningún aprendiz será entrado sin que sea respetada la misma
regla, a saber, que su entrada sea registrada.
13.- Ningún maestro o compañero del oficio será recibido o admitido
si no es en presencia de seis maestros y de dos aprendices entrados,
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siendo el vigilante de la logia uno de los seis; el día de la recepción, dicho
compañero del oficio o maestro será debidamente registrado y su nombre
y marca serán inscritos en el libro juntamente con los nombres de los seis
que lo han admitido y los de los aprendices entrados; igualmente, se
inscribirá el nombre de los instructores que se deban elegir para cada
recipiendario. Todo ello, con la condición de que ningún hombre será
admitido sin que se le haya examinado y se haya probado
suficientemente su habilidad y valor en el oficio al que se consagra.
14.- Ningún maestro trabajará en una obra de masonería bajo la
autoridad o dirección de otro hombre de oficio que haya tomado a su
cargo una obra de masonería.
15.- Ningún maestro o compañero de oficio acogerá un cowan * para
trabajar con él, ni enviará a ninguno de sus ayudantes a trabajar con los
cowan, bajo pena de una multa de veinte libras cada vez que alguien
contravenga esta regla.
16.- No se permitirá a un aprendiz entrado emprender una tarea u
obra para un propietario por un valor superior a diez libras, bajo pena de
la misma multa precedente, a saber, veinte libras; y después de haber
ejecutado esta tarea, no empezará otra sin el permiso de los maestros o
del vigilante del lugar.
17.- Si estalla alguna disputa, querella o disensión entre los
maestros, los ayudantes o los aprendices entrados, que las partes en
presencia comuniquen la causa de su querella a los vigilantes y a los
diáconos de su logia en un plazo de veinticuatro horas, bajo pena de una
multa de diez libras, a fin de que puedan reconciliarse y ponerse de
acuerdo y de que su diferendo pueda ser allanado por dichos vigilantes,
diáconos y maestros; y si sucede que una de las partes se empeña y se
obstina, serán excluidos de los privilegios de su logia respectiva y no les
será permitido volver a trabajar en ella hasta que reconozcan su error
ante los vigilantes, diáconos o maestros como se ha dicho.
18.- Todos los maestros emprendedores de obras velarán para que
los andamiajes y las pasarelas estén sólidamente instalados y
dispuestos, a fin de que ninguna persona empleada en dichas obras se
lastime como consecuencia de su negligencia o su incuria, bajo pena de
ser privados del derecho de trabajar como maestros responsables de
obra y de ser condenados por el resto de sus días a trabajar bajo las
órdenes de otro maestro principal que tenga obras a su cargo.
19.- Ningún maestro acogerá ni empleará al aprendiz o al ayudante
que haya escapado del servicio de otro maestro; en el caso que lo haya
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acogido por ignorancia, no lo conservará con él cuando sea informado de
la situación, bajo pena de una multa de cuarenta libras.
20.- Todas las personas pertenecientes al oficio de masón se
reunirán en un tiempo y en un lugar debidamente anunciado, bajo pena
de una multa de diez libras (en caso de ausencia).
21.- Todos los maestros que hayan sido convocados a una asamblea
o reunión prestarán el juramento solemne de no ocultar ni disimular las
faltas o infracciones que hayan podido cometer los unos respecto a los
otros, así como las faltas o infracciones que tales hombres (de oficio)
tengan conocimiento de haber podido cometer hacia los propietarios de
las obras que tienen a su cargo; ello, bajo pena de una multa de diez
libras a pagar por aquéllos que hayan disimulado tales faltas.
22.- Se ordena que todas las multas previstas anteriormente sean
aplicadas sobre los delincuentes y contraventores de las ordenanzas por
los vigilantes, diáconos y maestros de las logias a las cuales pertenezcan
los culpables, y que el producto sea distribuido "ad píos usus" según la
conciencia y parecer de dichas personas.
Y con el fin que estas ordenanzas sean ejecutadas y observadas tal
como han estado establecidas, todos los maestros reunidos en el día
indicado precedentemente se comprometen y obligan a obedecerlas
fielmente. Es por ello que el Vigilante General les ha requerido firmar el
presente manuscrito de su propia mano, a fin de que una copia auténtica
sea enviada a cada logia particular de este reino.
William Schaw
Maestro de Obras
medida, excepto la geometría. Por ello pensamos que el arte de geometría es el más
excelente que encontrarse pueda, comparado con cualquier otro.
V. Cómo comenzó primero este arte excelente es lo que os voy a decir. Antes del diluvio
de Noé había un hombre que se llamaba Lamech, así como se encuentra escrito en la Biblia,
en el capítulo cuarto del Génesis. Este Lamech tenía dos esposas, una se llamaba Ada y la
otra Sella. De su primera esposa Ada tuvo dos hijos, uno llamado Jabel y el otro Jubal. De la
otra esposa, Sella, tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro niños inventaron todos los oficios que
hay en el mundo. El hijo mayor Jabel fundó el oficio de geometría dividiendo los rebaños de
corderos y los terrenos en los campos, y el primero que construyó una casa de piedra y de
madera, así como se halla mencionado en dicho capítulo. Su hermano Jubal fundó el oficio
de músico, el canto vocal (e instrumental), sea con el arpa o con el órgano. El tercer hermano,
Tubalcaïn, fundó el oficio de herrero, (que trabaja) el oro, la plata, el cobre, el hierro y el acero.
En cuanto a la hija, fundó el oficio del tejido.