“INSTITUTO TEOLÓGICO SAN JOSÉ”
INTELLO UT CREDAN CAPÍTULO III
TEMA: El hombre hacía la búsqueda de la verdad en la encíclica fides et
ratio
Código: 002024-0254
Alumno: Vilca Vise Cristian Manuel
Profesor: P. ALEXIS Laguna
Curso: Fides Et Ratio
Fecha: 17 de diciembre
INTRODICCION
El ser humano, por su misma naturaleza, está llamado a buscar la verdad. Esta inquietud
profunda, que trasciende las fronteras del conocimiento empírico, se convierte en un camino
hacia el descubrimiento del sentido último de la existencia. En este contexto, la encíclica
Fides et Ratio del Papa Juan Pablo II ofrece una reflexión profunda sobre la relación
complementaria entre la fe y la razón, presentándolas como herramientas indispensables para
elevar al hombre hacia la contemplación de la verdad. A lo largo de la historia, grandes
pensadores como Santo Tomás de Aquino han explorado este diálogo, destacando que la
razón puede alcanzar verdades sobre Dios, como su existencia, pero también que la fe es
necesaria para acceder a las realidades más profundas que exceden la capacidad humana.
El Papa Juan Pablo II, en su encíclica Fides et Ratio, señala que «el pensamiento filosófico es
a menudo el único ámbito de entendimiento y de diálogo con quienes no comparten nuestra
fe»1, destaca la importancia del pensamiento filosófico como un medio de entendimiento y
diálogo con personas de diferentes creencias. La filosofía se presenta como un terreno común
donde creyentes y no creyentes pueden explorar temas fundamentales y encontrar puntos de
encuentro. A través del diálogo racional, se busca construir un espacio de respeto mutuo y
comprensión, en el cual la verdad pueda ser contemplada desde diferentes perspectivas. La
filosofía actúa como un puente entre la fe y la razón, permitiendo a los creyentes profundizar
en su fe de manera racional y a los no creyentes descubrir verdades trascendentes. Este
diálogo enriquece a quienes participan en él y contribuye al desarrollo de una humanidad
unida en su búsqueda de la verdad.
Esta monografía busca analizar el papel de la fe y la razón en la búsqueda de la verdad,
explorando cómo estas dimensiones se entrelazan en el camino hacia el conocimiento de Dios
y el sentido de la vida.
1
Juan Pablo II. Fides et Ratio, Libreria Editrice Vaticana, 1998. N. 104
1. EL HOMBRE Y SU BÚSQUEDA DE LA VERDAD
La importancia del ser humano hacia la búsqueda de la verdad es algo que nos llama
mucho la atención, y da mucho que hablar. Según Aristóteles en su obra Metafísica « Todos los
hombres por naturaleza desean saber», 2esta frase hace anhelar la intensa búsqueda de la verdad
que es necesaria para el desarrollo humano. Permitiendo al hombre enfocarse en su entorno,
su existencia y su propósito en la vida.
El deseo de conocer da un paso al hombre a dejar atrás su ignorancia y poder alcanzar
un conocimiento mucho más profundo y exacto. La verdad nos da un enfoque de la realidad
del hombre, permitiéndole actuar de manera justa y ética, guiándonos por el camino del bien.
2. DEFINICIÓN DE VERDAD
La verdad se puede definir de diferentes maneras, pero tomas la definición que nos dice
Santo Tomas de Aquino en su obra De Veritate «Lo verdadero se realiza en la adecuación de la
cosa al entendimiento»3, La verdad se define como la correspondencia entre la realidad objetiva
y la percepción o juicio humano, según la definición clásica de Tomás de Aquino. Juan Pablo
II retoma esta idea en su encíclica Fides et Ratio, añadiendo una dimensión trascendente. La
verdad plena no se limita al conocimiento científico, sino que abarca las preguntas
fundamentales de la existencia humana. La búsqueda de la verdad implica una actitud ética y
humilde hacia la realidad, ajustando el pensamiento y las acciones a la verdad reconocida.
Esta búsqueda eleva al ser humano, permitiéndole alcanzar su plenitud intelectual y espiritual.
Santo Tomas no solo describe un proceso intelectual, sino que invita a reflexionar sobre la
relación entre el conocimiento humano y la verdad trascendental de Dios. La adecuación
plena entre la mente y la realidad culmina en el encuentro con Dios, la Verdad absoluta que
da sentido a todas las verdades parciales conocidas por el hombre.
2
ARISTÓTELES, Metafísica, I, 1, 980a21.
3
SANTO TOMÁS DE AQUINO, Quaestiones Disputatae de Veritate, q. 1, a. 1.
3. LA IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA EN EL CAMINO DE LA VERDAD
La filosofía ha sido desde siempre una herramienta esencial para que el ser humano
reflexione sobre las grandes preguntas de la existencia y busque la verdad en cuestiones
fundamentales como el sentido de la vida, el bien, el mal y el propósito último del ser
humano. En la encíclica Fides et Ratio, el Papa Juan Pablo II resalta que la filosofía es una
expresión de la capacidad racional del hombre y que busca respuestas a preguntas
trascendentales sobre la identidad, el origen y el destino de las personas.
La razón humana, a través del análisis crítico y la reflexión, puede descubrir verdades
universales y necesarias que le ayudan a comprender el mundo que le rodea y su propia
existencia. La filosofía, al usar la razón como herramienta principal, se convierte en un puente
hacia la verdad y prepara el camino hacia la fe al iluminar cuestiones fundamentales de la
existencia.
En un mundo marcado por el relativismo y la fragmentación del conocimiento, la
filosofía se vuelve aún más relevante al ofrecer un espacio para reflexionar, discernir y
orientar las decisiones humanas hacia el bien y la trascendencia. La importancia de la filosofía
se ve reflejada en su complementariedad con la teología, ya que ambas disciplinas se unen
para ayudar al hombre a elevarse hacia la contemplación de la Verdad suprema y alcanzar la
plenitud del conocimiento y la realización de su vocación trascendente.
3.1 La razón humana tienes que ser iluminado por la fe para alcanzar la verdad.
San Agustín afirma «Cree para entender, y entiende para creer »4. La fe y la razón trabajan
juntas para fortalecer nuestra creencia en Dios. La fe nos permite abrir nuestra mente y
comprender cosas que la razón por sí sola no puede alcanzar. Por ejemplo, al creer en el amor
de Dios, podemos notar señales de ese amor en nuestra vida, lo que fortalece nuestra fe. Por
otro lado, la razón también fortalece nuestra fe al observar el orden y la sabiduría en la
creación, lo que nos lleva a creer en un Creador. La fe nos lleva a entender verdades más
profundas, mientras que la razón nos ayuda a reflexionar sobre esas verdades, haciendo que
nuestra fe sea más sólida.
4. RAZON INDICIO PARA CONOCER LA FE
4
SAN AGUSTÍN, Sermones, 43, 7, 9.
La razón humana juega un papel crucial en la comprensión de la fe, ya que nos ayuda a
estar abiertos a la creencia en algo más grande que nosotros. Al hacer preguntas importantes
sobre el origen y el propósito de la vida, la razón nos lleva a buscar respuestas más profundas,
lo que a su vez nos prepara para aceptar la fe. Aunque la razón no puede explicarlo todo, nos
muestra
hay algo más allá de lo que podemos ver y entender.
Es importante comprender que la razón y la fe no son opuestas, sino complementarias.
La razón puede llevarnos a reconocer la existencia de un Creador a través del orden en el
universo, mientras que la fe nos revela quién es ese Creador: Dios. En última instancia, la
razón nos prepara para la fe al abrirnos a una comprensión más profunda de la realidad que
nos rodea.
La razón nos guía hacia la fe al cuestionar el mundo y buscar respuestas, lo que nos prepara
para aceptar creencias más allá de nuestra comprensión racional. La razón y la fe trabajan
juntas para brindarnos una comprensión más completa y significativa de la vida y el universo.
4.1 La razón puede conocer algunas verdades sobre Dios, pero no todo
Santo Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, destaca que la razón humana puede
conocer algunas verdades sobre Dios, pero no puede comprenderlo totalmente debido a las
limitaciones del intelecto. En su argumento del Primer Motor Inmóvil «Es necesario llegar a
un primer motor que no sea movido por ningún otro; y este todos entienden que es Dios»5,
explica que todo movimiento tiene una causa, llegando a la conclusión de que debe existir un
Primer Motor inmóvil que es Dios. Aunque la razón puede deducir la existencia y ciertas
características de Dios, como su eternidad e inmutabilidad, la fe es necesaria para comprender
aspectos más profundos, como la Trinidad o la Encarnación. Santo Tomás enfatiza la
importancia de equilibrar la razón y la fe para acercarse al conocimiento de la verdad absoluta
en Dios.
5. EL DESTINO FINAL DE LA VERDAD
La afirmación de Santo Tomás de Aquino. «El conocimiento de Dios, que es el fin último
del hombre, no puede alcanzarse completamente mediante la razón sola, sino que requiere la ayuda de
la fe»6,la razón humana tiene límites en su capacidad para comprender verdades profundas, ya
5
SANTO TOMÁS DE AQUINO, Summa Theologiae, I, q. 2, a. 3..
6
SANTO TOMÁS DE AQUINO, Summa Theologiae, I, q. 1, a. 1.
que no puede alcanzar el conocimiento pleno de Dios y realidades sobrenaturales. La fe
complementa a la razón al permitirnos acceder a verdades divinas más allá del alcance
racional. Santo Tomás afirma que el conocimiento de Dios es el propósito último de la vida
humana. La fe ilumina y guía a la razón hacia el conocimiento divino que va más allá de sus
capacidades naturales, trabajando juntas hacia la verdad completa.
CONCLUCION:
Como dice Según del Papa Juan Pablo II la Encíclica Fides et Ratio «La fe y la razón son
como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la
verdad»[Link] habla de la complementariedad esencial entre la fe y la razón en la búsqueda de
la verdad, el ser humano está llamado a alcanzar una comprensión más profunda de la
realidad, tanto en sus aspectos naturales como en lo sobrenatural. La razón permite al hombre
investigar y descubrir el orden del mundo a través del conocimiento lógico y empírico.
Sin embargo, por sí sola, la razón tiene limitaciones y no puede abarcar todas las verdades. La
fe, por otro lado, no busca reemplazar a la razón, sino elevarla, guiándola hacia el
conocimiento de Dios y los misterios que superan el alcance de la razón humana. Ambas
trabajan juntas como alas que elevan al espíritu hacia una contemplación más plena y
completa de la verdad. En este diálogo entre fe y razón, el ser humano puede alcanzar el
conocimiento total que le permite profundizar en su relación con la realidad divina y el
sentido último de su existencia.
7
JUAN PABLO II. Fides et Ratio, Libreria Editrice Vaticana, 1998. N. 01