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La monografía de Mateo Borda Caballero examina la piratería en el Caribe durante los siglos XVI y XVII, enfocándose en cómo las potencias europeas, como Inglaterra, Francia y Holanda, utilizaron a los piratas para romper el monopolio comercial español. A través de un análisis de ataques, colaboraciones y medidas defensivas, se concluye que la piratería fue un instrumento de competencia colonial y que España no pudo contenerla debido a sus limitaciones defensivas. El trabajo también destaca la interacción entre piratas, indígenas y autoridades españolas, así como la importancia de las fuentes documentales para el estudio de este fenómeno.

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U 258713

La monografía de Mateo Borda Caballero examina la piratería en el Caribe durante los siglos XVI y XVII, enfocándose en cómo las potencias europeas, como Inglaterra, Francia y Holanda, utilizaron a los piratas para romper el monopolio comercial español. A través de un análisis de ataques, colaboraciones y medidas defensivas, se concluye que la piratería fue un instrumento de competencia colonial y que España no pudo contenerla debido a sus limitaciones defensivas. El trabajo también destaca la interacción entre piratas, indígenas y autoridades españolas, así como la importancia de las fuentes documentales para el estudio de este fenómeno.

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UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

DEPARTAMENTO DE HISTORIA

MONOGRAFÍA DE GRADO

“LA PIRATERÍA Y EL ROMPIMIENTO DEL MONOPOLIO COMERCIAL ESPAÑOL


EN EL CARIBE DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII. LA NUEVA GRANADA.”

POR
MATEO BORDA CABALLERO

DIRECTOR
FABIO ZAMBRANO

BOGOTÁ, FEBRERO 14 DE 2005

0
TABLA DE CONTENIDO:

1-INTRODUCCIÓN p.3.
2-DERECHOS JURÍDICOS DE ESPAÑA SOBRE AMÉRICA Y
POLÍTICA COMERCIA L p.22.
3- ATAQUES FRANCESES p.28.
4-ATAQUES INGLESES p.33.
5-ATAQUES HOLANDESES p.37.
6-EL DESIGNIO OCCIDENTAL DE OLIVER CROMWELL p.40.
7-COLABORACIÓN CON LOS PIRATAS p.47.
8-MEDIDAS ADOPTADAS POR ESPAÑA PARA ACABAR CON LA
PIRATERÍA p.55.
9-ATAQUE DEL BARON DE POINTIS A CARTAGENA p.67.
10- FIN DE LA PIRATERÍA p.72.
11-CONCLUSIONES p.75.
12-BIBLIOGRAFÍA p.77.
12.1-FUENTES PRIMARIAS p.77.
12.2-FUENTES SECUNDARIAS p.79.
ANEXO. TRANSCRIPCIÓN DE DOCUMENTOS p.82.

1
LISTA DE M APAS:

Mapa 1: El Mar Caribe en los siglos XVI y XVII con las principales ciudades p.21.

Mapa 2: Las rutas de las Flotas de Indias P.27.

Mapa 3: Ataque de Drake a Cartagena p.39.

LISTA DE TABLAS:

Tabla 1:Ataques contra Riohacha p.27.

Tabla 2: Ataques contra Santa Marta p.46.

Tabla 3: Ataques contra Cartagena p.71.

2
1-INTRODUCCIÓN

Desde los tiempos más remotos se tiene noticia de las actividades de los piratas.
Hacia el año 1000 a. C. los fenicios habían creado en el Mediterráneo un emporio
comercial basado en la navegación. Sus naves cargaban todo tipo de mercancías
entre los diversos puertos que ellos habían construido en el Mediterráneo. Esta
situación llevó a que otros pueblos como los cretenses o egeos se dedicaran a
atacar las naves fenicias en busca de botín. Posteriormente aparecería hacia el siglo
XIV la figura del corsario que a dif erencia del pirata, que actuaba individualmente ,
este operaba bajo el amparo del estandarte de su nación y por consiguiente atacaba
los barcos mercantes de los países enemigos. 1

Con el descubrimiento de América los españoles van a sentirse dueños no sólo del
suelo americano sino que también del Mar Caribe debido al derecho descubridor que
iba a estar amparado por la Bula Pontificia. Sin embargo estos derechos no van a ser
respetados por otros países como Francia, Inglaterra y Holanda, que van a entrar en
repetidas ocasiones en guerras contra España y esto hace que sea muy difícil trazar
una línea divisoria entre los piratas y los corsarios. Se puede decir entonces que los
piratas roban por cuenta propia en el mar o en sus zonas ribereñas y resultan ser
unos enemigos del comercio marítimo en general porque se mueve exclusivamente
por su afán de lucro sin discriminar ningún pabellón en particular.2 Sin embargo estos
piratas que en tiempos de paz actuaban bajo sus propias órdenes, durante los
tiempos de guerra obtienen la patente de corso de sus respectivos países y por
consiguiente actúan bajo la protección de la ley, lo que signif ica que al regresar a su
patria se convierten en pequeños burgueses, los condecoran como almirantes y son
vistos como verdaderos patriotas.

A estos últimos se le llamaba corsarios, mientras que a los que se dedicaban a


atacar a los barcos de diferente nacionalidad eran llamados piratas. Para Henry
Georget: “El pirata es, simple y llanamente, un ladrón que ha hecho del mar y de las

1
Ver Abella, Raf ael, Así vivían los Halcones del Mar. La gran Aventura de la Piratería, Ediciones
Martínez Roca, Barcelona, 1998, página 26.
2
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en América: perros,
mendigos y otros malditos del mar, Editorial MAPFRE, Madrid, 1992, página 34.

3
costas el blanco de sus rapiñas. Tentado por la debilidad relativa de una potencial
presa o en presencia de un botín sustancioso, el pirata asaltará naves de cualquier
nacionalidad, con lucro para sí mismo o para una hermandad de pares (como la
Cofradía de los Hermanos de la Costa, establecida en la isla de La Tortuga, al norte
de Haití, a mediados del sigo XVIII), sin responder ante patria o bandera alguna” 3

Sin embargo existen otras designaciones como filibusteros y bucaneros. Los


filibusteros se especializaban en atacar a los barcos españoles y a introducir
mercancías de contrabando en cuba y las islas adyacentes. El término filibustero,
según Álvaro Armero viene del inglés Fly-boat (buque ligero) y los freebooters (los
merodeadores del mar) eran hombres sin escrúpulos que gastaban su botín
rápidamente en orgías.4 Para Lucena Salmoral los filibusteros aparecieron a partir de
1630 y principalmente en la Isla de Tortuga. Estos filibusteros fueron utilizados por
los países de Europa occidental en su pretensión colonialista, ya que les brindaron
refugio y ayuda a cambio de servirles en sus propósitos.

El mismo autor señala que los bucaneros fueron una creación exclusivamente
americana y tomaron su nombre de la palabra origen caribe bucan o boucan y se
refería a la forma en que los indios caribes asaban la carne. Bucan era la acción de
preparar la carne asada y ahumada. Los bucaneros copiaron el procedimiento
indígena, ya que cazaban el ganado cimarrón, los asaban y ahumaban y se los
vendían generalmente a los piratas. Los bucaneros aparecieron a partir de 1623, se
localizaron en la parte deshabitada de la isla Española para convertirse en piratas
más adelante.5 Para Germán Arciniegas el bucanero no tiene cuentas pendientes
con ningún rey europeo, ya que su rey es su capitán y el capitán es el mejor cuchillo
de la pandilla.6

3
Ver Georget, Henry , Herejes en el paraíso: corsarios y navegantes ingleses en las costas de
Venezuela durante la segunda mitad del siglo XVI, Editorial Arte, Caracas, 1994, página 19.
4
Ver Armero, Álv aro, Piratas, Corsarios y Bucaneros, Editorial Libsa, Madrid, 2003, páginas 13-15.
5
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., páginas 38-39.
6
Ver Arciniegas, Germán, Biografía del Caribe, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1947, página
239.

4
Aunque no se puede fijar claramente una nacionalidad para cada uno de éstos
términos, por lo general los franceses preferían el nombre de filibusteros, mientras
que los ingleses preferían el de bucaneros.7

A pesar de existir motivos religiosos para la aparición de la piratería en el Mar


Caribe, esta no fue la causa principal. Es cierto que muchos de los piratas eran
luteranos que iban a América a vengarse de España y a llevar la guerra religiosa
más allá de Europa. Los corsarios protestantes hugonotes franceses actuaban en
muchos casos como los piratas bereberes en el Mediterráneo, ya que estaban
motivados por un ideal religioso. Éstos se iban a vengar de las masacres que
realizaron los españoles en la Florida y en el Brasil y muchas veces se unieron con
piratas de otras nacionalidades para luchar contra el enemigo en común, los
católicos españoles.8

Por ejemplo, un pirata francés llamado Le Vasseur que odiaba a los católicos
capturaba a los españoles y los sometía a las mismas torturas que infligía la
Inquisición. Sin embargo sus principales intereses no eran religiosos sino
económicos y construyó una fortuna mediante robos y el comercio del tabaco. 9

Existieron también casos de piratas ingleses quienes se convirtieron en


representantes de la Iglesia Anglicana como lo menciona Philip Gosse: “Corrió la
historia de que un buen día apareció en Inglaterra un bucanero preguntando que
había sido de su camarada Blackburne, hasta ser informado que era ahora arzobispo
de York.” 10

Otro pirata inglés, Oxenham quemó una iglesia durante sus incursiones a las islas de
las perlas en el golf o de Panamá, en donde destruyó pinturas y esculturas religiosas
y realizó bromas pesadas a un fraile franciscano. Francis Drake actuando como buen
protestante también destruía artículos religiosos y capillas católicas.11

7
Ver Burney , James, History of the buccaneers of America, Editorial W . W . Norton, Nueva York, 1950,
página 51.
8
Ver Lane, Kris, Pillaging the Empire, Ed. M. E. Sharpe Inc., New York, 1998, páginas 18-40.
9
Íbid., página 100.
10
Ver Gosse, Philip, Historia de la piratería, Editorial Espasa-Calpe S. A., Madrid, 1935, página 198.
11
Ver Lane, Kris, Op. Cit., páginas 43-48.

5
Sin embargo muchos de estos piratas aunque fuesen luteranos respetaban las
costumbres católicas cuando atacaban los poblados americanos como lo menciona
el mismo autor: “La historia es que el capitán pirata Daniel, falto de provisiones, ancló
una noche en la costa de Saintes, isleta al sur de la Española. Desembarcó una
partida, y sin hallar resistencia se apoderaron de la casa parroquial. Mientras hacían
una requisa de vino, brandy y gallinas, se llevaron al cura a bordo. Entre tanto se le
ocurrió al capitán Daniel que sería buena cosa, para beneficio espiritual de la
tripulación, matar el tiempo de la espera haciendo celebrar misa en el buque. El
pobre cura no se atrevió a negarse, y, por lo tanto, se mandaron traer los vasos
sagrados y se improvisó un altar bajo el toldo de popa.” 12

Estos casos por lo general resultaban esporádicos y por lo general los piratas lo
primero que hacían era quemar las imágenes religiosas y destruir los templos. Por
eso cuando los piratas ingleses invadieron la ciudad de Santa Marta en 1658, los
habitantes se sorprendieron al ver que no habían roto cruces ni quemado las
iglesias:

“Me ha arrojado el enemigo ochoçien-


Tos, o mill hombres no se ha llevado pri-
Cionero alguno, ni a rrompido cruçes
Ni quemado iglesias desta ciudad ni casas”13

Por lo tanto el objetivo religioso no era tan relevante como el objetivo comercial como
se verá a lo largo del trabajo.

Los piratas trataron también de formar sociedades independientes como ocurrió en la


Isla de la Tortuga con la comunidad de Hermanos de la Costa. Allí se buscaba crear
una sociedad con unas reglas propias y se aceptaban personas de diferentes
nacionalidades. Esto hizo que fuera bastante difícil imponer en un principio un
gobernador de cualquiera de esas nacionalidades. Sin embargo esta sociedad
utópica terminó cuando los intereses coloniales de Francia se impusieron con la

12
Ver Gosse, Philip, Op. Cit., página 200.
13
Ver “Inf orme sobre una inv asión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo
No. 2, Número de Índice 33, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olios 427r-427a.

6
llegada del gobernador francés De Poincy, quien colocó guarniciones francesas en la
isla de la Tortuga y en La Española.14

Otro proyecto de república independiente estuvo a cargo del pirata inglés Edgard
Mansfield, quien quería establecer una colonia en la isla de Providencia. Para tal fin
reunió un grupo de varias nacionalidades. Cien ingleses de Jamaica, ochenta
franceses de Tortuga, y un grupo de cincuenta portugueses y renegados holandeses
y españoles.15 Para James Burney, Mansfield tenía una visión mucho más amplia
que sus compañeros y pretendía fundar un establecimiento bucanero
16
independiente.

La piratería no consistió en un intento de formación de nuevas sociedades debido a


que estas fallaron debido al interés que tenían los gobiernos de Francia e Inglaterra
para establecer colonias en diferentes islas del Caribe y así tener un pie en América.
La piratería Tampoco fue una guerra entre protestantes y católicos, ya que muchos
de los piratas, en especial franceses eran católicos.

Por lo tanto la hipótesis de este trabajo consiste en que la piratería fue un arma que
usaron las potencias europeas como Inglaterra, Francia y Holanda en contra de
España con el fin de poder obtener algunas colonias y así poder tener un pie en
América y poder competir con España como lo hicieron posteriormente. El principal
objetivo era por consiguiente romper con el monopolio comercial que mantenía
España mediante la interrupción del comercio y la introducción de artículos de
contrabando.

España no pudo contener esta arremetida que duró casi tres siglos, debido a que no
contaba con los medios necesarios para defenderse. Por lo tanto se limitó a
organizar un complejo sistema de flotas y a defender los puertos más importantes.
Sin embargo en muchas ocasiones estas defensas no funcionaron debido a la
pobreza y corrupción existentes.

14
Ver Burney , James, Op. Cit., página 59.
15
Ver Rey es C, Julio, La historia de estas islas, Editorial CODICE Ltda., Bogotá, 1996, página 31.
16
Ver Burney , James, Op. Cit., página 64.

7
Por lo tanto uno de los objetivos de este trabajo es mostrar las deficiencias
defensivas españolas. Una de ellas consistía en que las ciudades costeras
dependían defensivamente de los centros coloniales de poder que se encontraban
retirados de la costa. Otro de los objetivos es estudiar la colaboración que le
brindaban a los piratas los indígenas y cimarrones, como los colonos quienes
comerciaban con ellos. Por último se tiene como objetivo analizar el apoyo que
algunas autoridades españolas le brindaban a los piratas como ocurrió en la toma de
Cartagena por el Barón de Pointis, en donde el Gobernador de Cartagena Diego de
los Ríos no le brindó la ayuda necesaria al comandante de la fortaleza de Bocachica
Sancho Jiménez de Orozco.

Debido a la limitación de las fuentes documentales este trabajo va a realizar un


estudio de caso en donde se estudia el territorio Caribe de la Nueva Granada y se le
dará una preferencia al siglo XVII. Las fuentes que se trabajaron se encuentran en el
Archivo General de la Nación ubicado en la ciudad de Bogotá, Colombia, y
desgraciadamente para el estudio de la piratería no se encuentran sino los
documentos que se mencionan en el trabajo, ya que la mayoría pertenecen a la
segunda mitad del siglo XVIII, época en que ya se ha terminado la piratería. Como
fuente primaria se va a tomar el libro de Esquemeling17, quien fue un pirata de
nacionalidad holandesa que escribió todas sus aventuras como pirata a mediados
del siglo XVIII. De resto el trabajo va a desarrollarse sobre la base de fuentes
secundarias.

Lo novedoso de este trabajo es que va a tomar fuentes primarias para la Nueva


Granada que no se habían utilizado anteriormente para el análisis de la piratería, en
donde se muestra la debilidad del sistema defensivo español en la Nueva Granada y
en donde se afirma el interés comercial que tenían los piratas en sus ataques.

Diversos autores han tratado el tema de la piratería y le han dado diversas causas.
La mayoría de los autores señalan que España no estaba en condiciones de
implementar una política económica monopolística en América y por lo tanto no era
capaza de controlar la piratería. Muchos de ellos analizan la difícil situación

17
Ver Esquemeling, Piratas de la América y luz a la defensa de las costas de Indias Occidentales,
Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, La Habana, 1963.

8
económica española durante el siglo XVI y aunque no es el tema central de este
trabajo vale la pena señalar las opiniones de estos autores.

John Lynch analiza la situación económica y social española refiriéndose


concretamente a la importancia de la renta de la tierra y la explotación de la plata
americana. Señala la interdependencia entre las colonias y la metrópoli a través de
los abastecimientos agrícolas. Hace referencia a la inflación, que es considerada
como uno de los problemas centrales que tuvo que soportar España. De igual
manera durante el siglo XVII ofrece información ampliada sobre la bancarrota
española, la desintegración política y militar que mantienen a la Península en una
gran depresión.

Otro autor, J. H. Elliot también se remite a la situación económica por la que


atravesaba España en relación con los demás países europeos. Para este autor la
crisis de la economía castellana no se debió a la puesta en práctica del
mercantilismo del siglo XVI, sino a la inexperiencia en asuntos financieros y
comerciales y la ausencia de un programa económico coherente.

Elliot señala que lo que llevó a España a serias dificultades económicas fue
precisamente la falta de implementación de unas prácticas mercantilistas, a
excepción del monopolio de Sevilla. Por ejemplo no se realizaba ningún intento de
explotar sistemáticamente los recursos del Nuevo Mundo, salvo las minas. Tampoco
se hizo nada para desarrollar allí una economía complementaria a la de Castilla.

Adicionalmente no se aumentó el tamaño de los barcos, lo cual era fundamental para


mantener el monopolio comercial español en América. Pero lo más grave de todo era
que no se tenía ningún esquema para utilizar la plata americana en beneficio de la
economía castellana.18 Se empieza aquí a evidenciar ciertas contradicciones, en
cuanto que se tiene unas grandes riquezas, pero no están bien aprovechadas por
España, lo que hace factible que otras potencias europeas puedan beneficiarse de
estas riquezas. España trata de implementar un control sobre sus colonias, pero este
control en la mayoría de los casos está sobre el papel. Es prácticamente imposible

18
Ver Elliot, J. H., Imperial Spain: 1469-1716, St. Marteen`s Press, New York, 1964, página 190.

9
mantener un monopolio comercial en un territorio tan grande y en esa época. Es muy
fácil introducir productos de contrabando y atacar por sorpresa a los barcos que
viajan hacia España así estén escoltados.

Otro estudioso del tema como Antonio Domínguez se sitúa en la misma línea de
Elliot, al decir que aunque algunos ministros de Carlos II tuvieron influencia de
Colbert, esto no bastó para que se pudiera establecer un mercantilismo que renovara
la vitalidad del país sobretodo en Castilla, como si lo tuvo en mayor medida en
Aragón.19

Por lo tanto si no se implementaban medidas económicas adecuadas para mantener


el control del comercio ultramarino, lo más factible era que el vacío que dejaba
España en este comercio fuera aprovechado por otros y los medios que emplearon
fueron el contrabando y la piratería, como se mencionó anteriormente.

Pasando ya al tema específico de la piratería, el autor británico Clarence Harry


Haring se encuentra en esta misma línea de pensamiento al señalar que España no
estaba en el momento del descubrimiento de América en condiciones de emprender
la colonización del Nuevo Mundo debido a sus condiciones internas y a la lucha
contra los moros y contra los judíos, quienes eran para el autor la parte más sobria y
laboriosa de su población.20 Sin embargo en ese momento ningún país europeo
estaba en condiciones de emprender la colonización del Nuevo Mundo. Hay que
tener en cuenta que en ese momento España venía siendo atacada por muchos
frentes. En cuanto a la piratería estaba siendo atacada en el mar Caribe por
holandeses, ingleses y franceses. Estos países contaban con una fuerte tradición
marítima y además eran los que contaban con una mayor industria manufacturera.
Ningún país hubiera sido capaz de suministrar en ese momento todas las
manufacturas que se necesitaban en América.

Haring ofrece el contraste que tuvo la administración española de las Indias en su


aspecto social y administrativo. Por una parte la Corona quiso implantar sus

19
Ver Domínguez Ortiz, Antonio, Instituciones y sociedad en la España de los Austrias, Editorial Ariel S. A,
Barcelona, página 14.
20
Ver Haring, Clarence Harry, Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer. París, 1939,
página 13.

10
principios e ideales religiosos a través de un ordenamiento administrativo. Los
poderes otorgados a la Iglesia y a la “nobleza americana” marcaron la política
colonizadora. En cuanto a los indígenas, en vez de ser protegidos y civilizados, eran
explotados y mantenidos en servidumbre, sin que la Corona pudiera hacer nada
debido a la distancia en que se encontraba. Como consecuencia muchos de ellos
murieron y en muchos lugares desaparecieron del todo21. Aunque es cierto lo que
menciona este autor, es muy difícil llevar a la práctica estas ideas en un territorio tan
vasto como el americano.

Haring sostiene que el sistema colonial español se basaba en dos principios


económicos, el exclusivismo comercial y el mercantilismo. Los Habsburgos
españoles intentaron mantener la riqueza de la Nación por medio del aumento de las
contribuciones y no por el fomento de la industria. La limitada industria española hizo
que los españoles no pudieran exportar productos manufacturados a las colonias y
se vieron en la necesidad de recurrir a mercaderes extranjeros. Esto provocó que
hacia finales del siglo XVII cinco sextas partes de las manufacturas consumidas en
España fueran suministradas por extranjeros y nueve décimas en el comercio
americano.22

Para Haring uno de los rasgos más sobresalientes de España en sus colonias era la
negligencia. Los españoles han debido empezar por educar a los indígenas,
estimular las industrias y abastecer a las colonias con artículos que no pudieran
producir. Sin embargo se preocuparon más por la extracción de metales preciosos
que por la agricultura. Además se restringió la inmigración y la población española se
concentró en las ciudades. En las provincias de México, Lima y Buenos Aires se
implementaron reglas injustas y arbitrarias con el fin de acabar con la industria
naciente y de mantenerlas bajo el dominio de la metrópoli. Con el fin de mantener
este monopolio comercial se redujeron a unos pocos los puertos en donde se
permitía la importación de mercancías. En México, Veracruz; para la Nueva
Granada, Cartagena de Indias, mientras que las islas eran abastecidas por unos
"barcos de registro" inseguros. En la misma España el comercio colonial se hallaba

21
Ver Haring, Clarence Harry, Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer. París, 1939,
páginas 15-17.
22
Ibíd., páginas 18-19.

11
restringido al puerto de Sevilla que resultaba técnicamente inconveniente debido a
que únicamente podían entrar barcos de menos de 200 toneladas. Este monopolio
se mantuvo a pesar de las protestas de los habitantes de Asturias y de Galicia que
contaban con mejores marinos, hasta 1717 cuando la Casa de Contratación fue
trasladada a Cádiz.23

Haring por su parte menciona a la piratería como el primer medio adoptado por las
naciones marítimas septentrionales de Europa de acceder a una parte de las
riquezas del Nuevo Mundo. Este ataque continuo impuso a los españoles como
medida protectora el establecimiento de grandes flotas mercantes a largos intervalos
y acompañadas de poderosos convoyes. Mediante una cédula de julio de 1561 se
hizo permanente y obligatorio el sistema de flotas y se prohibía que partieran buques
solos para América desde Cádiz o San Lúcar, de lo contrario se decomisaba el
buque y el cargamento. Se establecieron cada año dos flotas. La primera iba a Tierra
Firme y pasaba por Cartagena y Portobello, mientras que la segunda iba para San
Juan de Ulloa en Veracruz.24

Aunque Haring no señala la falta de implementación del mercantilismo como la


causa de la decadencia del comercio español en América sino precisamente todo lo
contrario, él muestra la ineficiencia y la negligencia como unas de las causas del
deterioro del comercio español. Por lo tanto los autores anteriormente mencionados
señalan la incapacidad de España para controlar el comercio en América, lo que
conduce inexorablemente a la aparición de la piratería.

Otro autor como Ots Capdequí tiene una concepción similar a la expuesta por Haring
respecto a la política económica del Estado español en América. Menciona los dos
principios reguladores, que fueron el exclusivismo colonial y el mercantilismo. Esto
hizo que los monarcas españoles declararan los territorios de las Indias cerrados a
los súbditos de las demás potencias extranjeras y abierto sólo a los vasallos de la
Corona de Castilla. El intervensionismo económico del Estado español hizo que se
generara un proteccionismo hacia las actividades mineras con el fin de mandar a

23
Ver Haring, Clarence Harry, Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer. París, 1939,
páginas 20-22.
24
Ibíd., páginas 23-24

12
España los metales preciosos, acabando con las explotaciones agrícolas e
industriales. Además las colonias hispanoamericanas se tenían como un
complemento de la economía peninsular y reservado exclusivamente a los
comerciantes de la metrópoli. Esta política tuvo consecuencias nefastas para la
economía española, ya que al no tener una industria nacional capaz de abastecer al
mercado interior, se recurrió a la importación de productos de otros países
europeos.25

Por otro lado Salvador de Madariaga tiene una concepción diametralmente opuesta
a la que tienen Haring y Ots Capdequi en lo referente al sistema colonial español en
América. Para Madariaga las Indias tenían una autonomía y no se ve por ninguna
parte la idea de que las Indias son para España. Todo lo que realice el Estado o la
Iglesia, se hace en función de las Indias mismas. Por ejemplo dice que se solía hilar
y teñir la ceda de china en Nueva España para venderla en el Perú, pero este tráfico
que cataloga excelente quedó prohibido para que el oro y la plata americana no se
fueran para la China, y también con el objeto de defender la industria de la seda de
España. En cuanto al interés de España por sacar los metales preciosos en vez de
fomentar la agricultura, Madariaga señala que en 1604 en Chile, Antonio de
Mendoza fomentó que los indios recién pacif icados se dedicaran a labrar la tierra con
el fin de sacar frutos en vez de sacar oro. Además se esforzó en fomentar la seda, el
trigo y la industria.26

En cuanto al sistema monopolista español en las Indias, Madariaga señala que esta
costumbre era común en los demás países europeos con sus colonias y señala el
caso de los mercaderes ingleses quienes obtuvieron del Parlamento la prohibición a
las colonias americanas de producir los artículos que manufacturaba la metrópoli. Sin
embargo Madariaga reconoce que aunque el sistema de la corona era en conjunto
bien intencionado, era pesado, complicado e ineficaz debido a la ignorancia que se
tenía entonces en materia de economía política. Además señala al contrabando
como uno de los mayores problemas que tenía este sistema comercial, en donde la
Corona y sus Consejos venían a ser como rocas en medio de un río caudaloso

25
Ver Ots Capdequi, J.M., El Estado español en Las Indias, Fondo de cultura Económica, México, 1941,
páginas
26
42-43.
Ver Madariaga, Salvador de. El auge y el ocaso del Imperio español en América, Editorial Espasa-Calpe S .A.,
Madrid, 1979, páginas 74.75.

13
cuando los ingleses, franceses y holandeses convirtieron al contrabando en un arte
casi perfecto.27

El autor español Cruz Apestegui es de la misma línea de pensamiento que Haring y


sostiene que a lo largo del siglo XVII, las principales potencias europeas se lanzaron
a establecer factorías comerciales en las pequeñas islas de las Antillas. Por ese
entonces España no era capaz de mantener el control sobre las costas del
continente americano, toleró el asentamiento y se limitó a ejercer esporádicas
acciones de represalia. Los escasos puntos de aguada controlados por los
españoles, limitaban las posibilidades de mantener largas campañas de contrabando
sin contar con factorías de carácter permanente que sirvieran de soporte.28

Por lo tanto se puede ver que España se encontraba en una decadencia política y
social muy grave durante el siglo XVII, lo que hacía que el control sobre sus colonias
americanas fuera muy precario. Esto facilitaba la penetración de otros países
europeos en el contexto americano a través de la piratería especialmente en el Mar
Caribe. Sin embargo esta decadencia económica de España se debe en buena
medida a la inflación que fue generada por la afluencia de plata a España. Esto
muestra la interdependencia que existía entre las colonias y la metrópoli aunque el
control por parte de esta última no fuera muy fuerte.

Entre las otras obras que hacen referencia a la piratería se encuentran las de
Law rence James, Lucena Salmoral y Morales Padrón. El primero le da un origen
comercial a la piratería al igual Haring y Apestegui cuando dice que los ingleses
empezaron a llegar al Mar caribe hacia mediados del siglo XVI con el fin de introducir
esclavos africanos en las colonias hispanoamericanas. Este fue el caso de John
Haw kins que introdujo en la Española un cargamento de esclavos africanos con el
beneplácito de los habitantes de la isla. Sin embargo esto fue visto por las
autoridades españolas como una infracción al monopolio comercial que ellas
mantenían en sus posesiones americanas. James también le dan un origen
comercial a la piratería ya que aunque menciona que el comienzo de la piratería en

27
Ver Madariaga, Salvador de, Op. Cit., páginas 139-144.
28
Ver Apestegui, Cruz, Los Ladrones del Mar. Piratas en el Caribe. Corsarios, filibusteros y
Bucaneros. 1493-1700, Lunwerg Editores, Barcelona, 2000, página 131.

14
el Caribe fue una mezcla de Guerra Santa entre el Protestantismo y el Catolicismo,
finalmente fue una fuente para obtener ganancias.29

Manuel Lucena Salmoral también sigue por la misma línea al indicar que fueron tres
las causas de la piratería americana. La primera consistió en la aparición de grandes
riquezas en América, principalmente oro y plata. La segunda fue la existencia en
Europa de una gran cantidad de población muy pobre y la tercera la debilidad del
imperio ultramarino español. 30

Para Francisco Morales Padrón la piratería y el contrabando estaban fuertemente


ligadas y está de acuerdo con Lucena Salmoral en cuanto a que una de las causas
de la piratería fue el deslumbramiento que causan las riquezas americanas a partir
del botín peruano. Uno de los objetivos de la piratería era quebrantar el monopolio
español y el sistema de flotas que lo apoyaban. Favoreció su aparición la presencia
de comerciantes extranjeros en la vida económica española, el desguarnecimiento
del territorio y la unión de España con Portugal que permitió el libre desplazamiento
de los portugueses por la América española y van a ser ellos los pilotos de los otros
marinos europeos.31

Sin embargo el autor estadounidense Earl J. Hamilton sostiene que el volumen de


los tesoros saqueados por ingleses, franceses y holandeses fue insignificante. Para
esto se basa en los registros de la Casa de Contratación en donde abundan los
informes de los intentos fallidos de piratas y potencias extranjeras para capturar los
barcos y realmente fueron pocos los que cayeron en sus manos. Señala dos años en
donde los cargamentos fueron arrebatados por los enemigos: en 1628 cuando los
holandeses se apoderaron de la flota que partía de Nueva España, y en 1656
cuando los ingleses lograron impedir que llegara a la metrópoli la mayor parte del oro
y la plata que transportaba la flota de Tierra Firme. Por lo general las flotas estaban
bien equipadas en hombres y armamento y además navegaron a intervalos regulares

29
30
Ver James, Lawrence, The Rise and Fall of the British Empire, Abacus, Londres, 1995, página 16.
31
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Opt. Cit., páginas 26-32.
Ver Morales Padrón, Francisco, Atlas histórico cultural de América. Tomo V. Las Palmas de Gran Canaria,
1988, páginas 464-465.

15
por las rutas acostumbradas casi sin preocuparse de los movimientos de posibles
enemigos.32

En cuanto al tema del tráfico de la plata española uno de los autores más
importantes es el italiano Carlo M. Cipolla. Para él la piratería no consistió en un
obstáculo serio para el envío de la plata americana a España ya que ésta logró
alcanzar su destino con una regularidad satisfactoria. Sin embargo entre el 75 y el
80% de la plata que llegaba a España correspondía a las ganancias de las ventas
efectuadas por particulares en las colonias, y el restante 20-25% correspondía al
beneficio de obtenido por la Corona. Sin embargo la Corona tenía generalmente la
costumbre de estar permanentemente endeudada debido a las guerras que
mantenía en Europa. Otra de las causas de la sangría de plata consistió en la
inflación que se generó y por lo tanto se necesitó importar las manufacturas de otros
países europeos. Esta sangría de plata fue una de las causas de la decadencia del
país.33

Sin embargo es muy difícil establecer de una manera adecuada la cantidad exacta
de plata que entró a España proveniente de América debido a la gran cantidad de
ésta que entró de manera de contrabando y a la gran cantidad de plata que se
dejaba de acuñar en las cecas reales. Hamilton menciona los intentos fallidos, desde
antes del descubrimiento de las minas de plata americanas, por parte de Enrique IV
de prohibir la fundición de moneda fuera de las cecas mediante la pena de muerte.34

Peter T. Bradley por otro lado menciona el interés que tuvo Jacobo I al subir al trono
en 1603 de firmar la paz con España, hecho que realizó en 1604 con la firma del
Tratado de Londres. En este documento no se mencionó a las Indias, lo que supone
que España aceptaba tácitamente que la simple posesión activa de un territorio le
daba al país derecho a su jurisdicción sobre él. Esto hizo que los comerciantes
ingleses no dejaran de introducir contrabando en el Caribe, ni tampoco
desaprovecharan la oportunidad de adueñarse de cargamentos valiosos
transportados en barcos españoles solitarios. Sin embargo estas operaciones no

32
Ver Hamilton, Earl Jefferson, El tesoro americano y la revolución de los precios en España, 1501-1650, Crítica,
Barcelona, 2000, página 32.
33
Ver Cipolla, Carlo M. , La odisea de la plata española, Editorial Crítica, Barcelona, 1999, página 88.
34
Ver Hamilton, Earl Jefferson, Op. Cit., página 64.

16
iban a contar con un apoyo oficial. En este período se iba despertando otro tipo de
interés con miras al establecimiento de colonias inglesas en los lugares despoblados
del Caribe como lo fueron las Antillas Menores.35

El autor británico John H. Parry sostiene que una vez establecidas las colonias en
América, su comercio con Europa resultaba vital. Las guerras coloniales y la
administración colonial sirvieron a los fines del comercio. Para este autor el papel
económico jugó un papel preponderante en el proceso de expansión europeo.36

Para Jesús Varela Marcos la piratería tiene dos componentes, el religioso y el


comercial. Respecto al primero menciona la amenaza que tenía la corona española
en América del asentamiento de grupos reformados que huían de las guerras de
religión. En este aspecto menciona también la pérdida de legitimidad del derecho de
exclusividad de España sobre América dado por el Papa mediante la Bula, ya que
España tuvo que admitir después de la Paz de Vervins con Francia y de la Paz de
Londres con Inglaterra, que el único principio válido de derecho a un territorio es la
ocupación. En este aspecto Varela coincide con los argumentos de Rafael Cartay
Angulo, quien también sostiene que los problemas políticos europeos a los que tuvo
que hacer frente Felipe II, hacen que el derecho de exclusividad de América
otorgada por el Papa pierda consistencia y se pase a una fase en la que el único
principio válido de derecho a un territorio era la ocupación.

En cuanto al aspecto comercial Varela señala que los colonos de la Salina de Araya
en Venezuela comerciaban con los piratas holandeses y para impedir este comercio
los colonos les informaban cuando venían las fuerzas españolas. Los colonos
necesitaban de manufacturas europeas y los holandeses se las brindaban a bajo
precio.

Varela menciona que cuando Inglaterra y España firmaron la Paz de Londres, la


primera estaba interesada en obtener el permiso para poder comerciar libremente
con las posesiones españolas en América, mientras que para España la paz estaba

35
Ver Bradley, Peter T., Navegantes británicos. Editorial MAPFRE, Madrid, 1992. páginas 99-101.
36
Ver Parry , John H., Europa y la expansión del mundo 1415-1715, Fondo de Cultura Económica,
México, 1986, página 259.

17
condicionada a las cuestiones religiosas en los Países Bajos como la restitución de
bienes eclesiásticos y el libre culto de los católicos.

Para Henry Georget la piratería tiene una mezcla de cuestiones religiosas y


comerciales, pero las segundas van ligadas a las primeras. Georget menciona que
en un principio los ingleses podían comerciar legalmente con Hispanoamérica,
siempre y cuando canalizaran sus actividades a través de la Casa de Contratación
de Sevilla como debían hacerlo los propios españoles. Pero esta situación va a
modificarse a partir de la segunda mitad del siglo XVI por la influencia del
protestantismo. Desde 1560 los hugonotes van a partir del Golfo de Vizcaya y van a
atacar a las naves españolas que cruzan el canal de la Mancha. En los Países Bajos
el protestantismo va unido al creciente nacionalismo que va alcanzar su clímax en la
rebelión antiespañola de 1567. Los ingleses van a ser excluidos del comercio con
Hispanoamérica después de la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia Católica y van a
buscar romper el comercio a partir 1568 mediante las expediciones de John
Haw kins.

Philip Gosse también presenta una mezcla de motivos religiosos y comerciales al


origen de la piratería. En cuanto a los primeros Gosse menciona que España
pretendía mantener un monopolio religioso en sus dominios americanos al no
permitir la intromisión de herejes en sus dominios al emitir desde muy temprano un
edicto previniendo que ningún corsario luterano podía desembarcar en sus colonias.
Sin embargo sostiene que ese edicto no era fácil de cumplir debido a que los colonos
necesitaban los productos que los corsarios tenían a la venta. Gosse señala la
debilidad de las colonias españolas como una de las causas de la permanencia de la
piratería, ya que los puertos estaban mal defendidos, poseían pocos cañones y
carecían a menudo de pólvora.

Antonio Núñez Jiménez le da un origen netamente comercial a la piratería al señalar


que las grandes flotas corsarias fueron la respuesta inglesa y de otros países a la
absurda política comercial de férreo monopolio de la Casa de Contratación de Sevilla
que se reservaba el derecho exclusivo de importación y exportación con sus colonias
americanas, vendiendo muy caro a los colonos sus mercaderías y comprándoles sus
productos agrícolas muy barato, por lo que tanto los piratas como los corsarios

18
tuvieron frecuente apoyo de los productores y consumidores de este lado del
atlántico.

James Burney sigue por la misma línea cuando menciona que los habitantes de
Hispanoamérica comerciaban con los piratas que les proveían de los bienes
europeos que ellos necesitaban y a precios más bajos que los que les ofrecían los
españoles debido a la rígida política monopolística comercial que pretendía imponer
España en América.

En el trabajo que se va a analizar el período que comprende los siglos XVI y XVII y el
espacio será la región del mar Caribe, enfatizando la zona perteneciente a la Nueva
Granada. El trabajo se va a dividir en once partes. En el segundo capítulo se va a
mostrar cómo obtuvo España el poder jurídico sobre América y cómo este poder va a
ser criticado no sólo por los distintos poderes europeos sino dentro de la misma
España. Se analizará la política comercial que impuso España en América sus
objetivos y sus limitaciones.

En el tercer capítulo se ve la manera en que los franceses empezaron a romper este


monopolio español continuando las guerras que tenían en Europa en América. En el
cuarto capítulo se analiza cómo cambia la política comercial de España a través de
Felipe II hacia Inglaterra después del rompimiento de Enrique VIII con la Iglesia
Católica y cómo este cambio va a fomentar la aparición de piratas y corsarios en
América con el fin de introducir mercancías de contrabando, en especial esclavos
africanos.

En el quinto capítulo se estudia la influencia de los corsarios holandeses, quienes


llevaron hasta América la guerra religiosa que tenían contra los españoles en su
misma tierra y se le dará especial atención al problema de la Salina de Araya en la
costa norte de Venezuela. En el sexto capítulo se tratará el designio occidental de
Oliver Cromw ell y sus repercusiones en las medidas de defensa en América y la
toma de posesión de Jamaica por parte de los ingleses que se convertirá en el hogar
de los bucaneros.

19
En el capítulo séptimo se verá la colaboración que obtuvieron los piratas por parte de
los grupos de indígenas y esclavos cimarrones hostiles al régimen español. También
se verá la colaboración que obtuvieron los piratas de los colonos de las ciudades de
América que comerciaban con ellos debido a que conseguían productos
manufacturados europeos más baratos.

En el capítulo octavo se tratará de las medidas que adoptó España para acabar con
la piratería, como la creación de la Armada de Barlovento y los intentos diplomáticos.
En el capítulo noveno se verá el ataque del Barón de Pointis a Cartagena y cómo se
pudo tomar fácilmente la ciudad debido a la colaboración que obtuvo por parte del
gobernador de Cartagena.

Por último en el capítulo décimo se verá cómo fue el fin de la piratería, que se va a
dar cuando Francia, Inglaterra y Holanda consigan establecer unas colonias en el
Caribe y la piratería les va a interferir en sus planes colonizadores.

20
Mapa 1: El Mar Caribe en los siglos XVI y XVII con las principales ciudades.

21
2-DERECHOS JURÍDICOS DE ESPAÑA SOBRE AMÉRICA Y POLÍTICA
COM ERCIAL:

La piratería en el mar Caribe se va a dar como consecuencia de la exclusividad que


pretende imponer España en América. Esto se debe a que tanto los franceses,
ingleses y holandeses se sienten excluidos de las riquezas que ofrece la tierra
americana. Por lo tanto los españoles tienen que recurrir a la ocupación efectiva del
territorio, tarea bastante difícil de conseguir, y a la justificación jurídica de su derecho
sobre América.

La primera tarea era bastante difícil de llevar a cabo por una sola nación y en esa
época en que los medios técnicos eran insuficientes. Veamos entonces cómo se dio
la segunda tarea por parte de España. En una sociedad religiosa como la del siglo
XVI la Iglesia Católica influía sobre la vida y las cuestiones terrenales. Por lo tanto
para legitimar su derecho de posesión sobre los nuevos territorios los españoles
recurrieron al Papa Alejandro VI, que era español, para legitimar su derecho de
posesión sobre los territorios descubiertos.

El Papa pretendía una soberanía universal, desde mucho antes del siglo XV
enfrentándose a la figura del Emperador, quien también pretendía recibir
directamente sus poderes de Dios. El Papa, señor del universo (Dominus Orbis),
administrador de Dios sobre la tierra, estaba facultado por designio divino para
repartir entre los hombres los bienes terrenales.

Para el caso de América el Papa Alejandro VI va a expedir la bula conocida como


Inter Caetera el 3 de mayo de 1493, que concedía a Castilla el dominio y la
soberanía exclusiva sobre las tierras descubiertas por Colón. La bula decía lo
siguiente: “A Vos y a vuestros herederos los reyes de Castilla y León,
perpetuamente, a tenor de la presente, donamos, concedemos y consignamos, y a
vos y a vuestros herederos mencionados; y de ellas señores con plena libre y
Omnímoda Potestas, autoridad y jurisdicción, os hacemos y constituimos;
decretando, no obstante, que por semejante donación, constitución, asignación, a

22
ningún príncipe puede entenderse que se le quita o deba quitar el derecho
adquirido.” 37

Fuera de España esta donación Papal produjo una serie de reacciones adversas.
Los ingleses por su parte protestaban por verse excluidos del comercio con las
Indias Occidentales “Contra Jus Gentium”, y reclamaban el uso del aire y del mar
como un derecho común a todo el género humano. Para ellos, la prescripción sin la
posesión, o la ocupación efectiva, de nada servía. Los franceses, presentando
argumentos similares, reclamaban su acceso a los territorios no ocupados por los
españoles, así como acceso a la navegación de todos los mares, sin que nadie les
privase del mar o del cielo. Los holandeses también protestaron y Grocio en “Mare
Liberum” rechaza las pretensiones españolas y portuguesas al dominio exclusivo de
los mares tropicales, y que impedía a Holanda su participación en el comercio y la
navegación con Oriente.

Inclusive dentro de la misma España y al interior de la Iglesia Católica, este derecho


de posesión fue fuertemente criticado, en especial por Francisco de Vitoria, quien
niega poder temporal al Papa Alejandro VI para hacer la concesión territorial del
Nuevo Mundo a España y Portugal, considerando inválida la tesis de que el primer
descubrimiento concediera un derecho de propiedad sobre los países habitados.
Vitoria va más lejos aún y atribuye a la bula Inter Caetera sólo una autorización de
carácter espiritual la de confiar a los monarcas españoles la predicación del mensaje
evangélico entre los indígenas del Nuevo Mundo.

El cisma religioso que se presenta en Europa viene a debilitar aún más la hegemonía
española en América. El cisma religioso inglés hace que Inglaterra después de 1557
combata el derecho monopolístico español, ya que ahora no debe obediencia al
sumo Pontíf ice. 38

La duda de legalidad planteada por los juristas españoles y extranjeros sobre el


derecho de posesión de América, unido a los problemas políticos europeos a los que

37
Ver López Forero, Abel Ignacio, Europa en la época del Descubrimiento. Comercio y expansión
ibérica hacia ultramar. 1450-1550. Editorial Ariel, Bogotá, 1998, página 201.
38
Ver Cartay Angulo, Raf ael, Ideología, desarrollo e interferencias del comercio Caribeño durante el
Siglo XVII, Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1988, páginas 149-151.

23
tuvo que hacer frente Felipe II, hacen que el derecho de exclusividad de América
otorgada por el Papa pierda consistencia, y se pase a una fase similar a la
presentada antes del primer viaje de Colón hasta las bulas, en la que el único
principio válido de derecho a un territorio era la ocupación.39

Sin embargo ocupar un territorio tan grande como América no resultaba una tarea
sencilla. En un principio los españoles llegaron al mar Caribe y se instalaron en las
Grandes Antillas como Cuba, La Española y Jamaica. Sin embargo cuando
aparecieron las minas de México y Perú, los conquistadores se dirigieron al interior
del Continente y dejaron prácticamente vacías la zona de las Antillas. Este cambio
en la dirección del poblamiento fue consecuencia, según el autor Jesús Varela
Marcos: “fundamental de la libertad de que disfrutaban los colonizadores españoles
en cuanto a sus preferencias en la solicitud de capitulaciones”.

En efecto España descuidó las islas pequeñas del Caribe y esto hizo que los
franceses, ingleses y holandeses establecieran bases en estas islas en donde
atacarían a los españoles mediante la ayuda de los indígenas caribes. A mediados
del siglo XVI, a la corte española se le presenta la amenaza del asentamiento en
territorio americano de grupos reformados que huían de las guerras de religión. 40

Vemos entonces que a España se le hace cada vez más difícil conservar este
monopolio en los territorios americanos no sólo en el ámbito jurídico sino en el
territorial. Es en este ámbito en donde el pirata es para los españoles cualquier
individuo de otra nación que se encuentre en América negociando, navegando o
realizando cualquier otra actividad ilícita desde el punto de vista español y por lo
tanto se combatía inmisericordemente.

España pretendía controlar no sólo el territorio americano sino también sus riquezas,
sobre todo después de que aparecieron las grandes minas de plata de México y de
Perú. Para tal fin era necesario controlar el comercio americano para así obtener los
derechos aduanales y ganar sobre las transacciones, mientras que guiaba las

39
Ver Varela Marcos, Jesús, Las salinas de Araya y el origen de la armada de Barlovento, Academia
Nacional de la Historia, Caracas, 1980, página 49.
40
Ibíd., páginas 32-33.

24
estructuras económicas coloniales hacia una complementariedad respecto a la
metropolitana para reducir así la competencia.41 Como lo menciona Clearence
Haring: “Todo el comercio exterior de las colonias estaba reservada a la madre
patria, proveyéndolas España de cuanto necesitaban de Europa, embarcado todo en
navíos españoles, y producían las colonias en general, sólo materias primas y
artículos que no competían con los de España.” 42

Este principio económico que va a sustentar España en América es conocido con el


nombre de Mercantilismo y explica el por qué se le niega a individuos de otras
nacionalidades diferentes a los españoles a comerciar con los territorios americanos.

Este monopolio se realizó mediante la creación de la Casa de Contratación de


Sevilla que se reservaba el derecho exclusivo de importación y exportación con sus
colonias americanas, vendiendo muy caro a los colonos sus mercancías y
comprándoles los productos agrícolas muy barato. 43

Para mantener el monopolio del tráfico con las colonias americanas, España va a
crear el sistema de flotas y va a limitar el comercio trasatlántico a las ciudades
andaluzas de Sevilla y Cádiz. En América se va adoptar una política similar
concentrando el comercio en tres puntos: Veracruz, en Nueva España, Cartagena,
en Nueva Granada y Nombre de Dios (más tarde Portobelo) en el Istmo de Panamá.
Los fines perseguidos eran, indudablemente, mayor facilidad para hacer cumplir las
reglamentaciones, preservación del monopolio de Sevilla y prevención del
contrabando. Los puertos del Caribe y las principales islas de las Antillas, sin
embargo, eran servidos por barcos con licencia especial, y por un breve lapso se
permitió el comercio entre diversos puertos de la costa del pacífico y las islas
Filipinas. 44

41
Cartay Angulo, Raf ael, Op. Cit., páginas 152-153.
42
Ver Haring, Clearence H., El Imperio Hispánico en América, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1966,
páginas 319-320.
43
Ver Núñez Jiménez Antonio, Isla de pinos: piratas, colonizadores, rebeldes, Arte y Literatura, La
Habana, 1976, página 187.
44
Ver Haring, Clearence H., El Imperio Hispánico en América, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1966,
página 330.

25
Sin embargo este sistema de flotas era adecuado para el suministro de los mercados
importantes de México y Perú, pero no para las pequeñas poblaciones alejadas de
las principales rutas comerciales que se veían privadas de todo tipo de productos.
Para remediar esta situación se permitió la existencia de barcos de permiso que se
separaban de las flotas y se dirigían sin escolta a algunos puertos. Pero estos barcos
que navegaban aislados eran atacados por piratas y por ello tendieron a
desaparecer. Muchas poblaciones quedaron excluidas del comercio con España
como fue el caso de Jamaica que ya hacia 1634 se habían interrumpido casi
totalmente los vínculos entre esta isla y España. 45

Este monopolio comercial unido a las acciones de los piratas y corsarios hizo que el
tráfico hispanoamericano y americano se resintiera y disminuyera el volumen
transportado en una época de creciente demanda. Aun con las flotas y galeones que
hacían el comercio hispanoamericano, y con el monopolio de la Casa de
Contratación, persistían las dilaciones, los papeleos, las reglamentaciones, las
esperas innecesarias, agravadas por las épocas de corrientes marinas y huracanes
que hacían muy riesgosa la navegación en el mar Caribe. Por lo tanto los productos
escaseaban haciendo que los precios se elevaran y fue entonces cuando la piratería
y el corso adoptaron, entonces, la forma del comercio clandestino. De esta manera
se introducían paños, hierros, libros prohibidos, especies y artículos de lujo a las
Indias.46

Aunque en el año de 1526 durante el reinado de Carlos V se abrió el comercio y los


puertos americanos a todos los súbditos dentro del imperio de los Habsburgos, esto
no significó una medida de carácter permanente, debido a que cuando subió al trono
Felipe II la ley exigió que un comerciante, para traficar con las colonias, fuera
español de nacimiento o naturalizado y domiciliado en la península, y sólo españoles
nativos fueran dueños de barcos que efectuaran viajes a las Indias. 47

45 Ver Ly nch, John, España bajo Los Austrias, Ediciones Península, Barcelona, 1973-1975, página

227.
46
Ver Cartay Angulo, Rafael, Op. Cit., página 167.
47
Ver Haring, Clearence H., El Imperio Hispánico en América, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1966,
página 322.

26
Año Nombre País
1555 Jackes De Sores Francia
1565 John Haw kins Inglaterra
1656 Goodson Inglaterra

Tabla 1. Ataques contra Riohacha.

Mapa 2: Las rutas de las Flotas de Indias.

27
3- ATAQUES FRANCESES:

Los primeros que intentaron romper este sistema cerrado de comercio establecido
por España en América fueron los franceses. Estos se encontraban en Guerra casi
permanente con España durante los primeros años del siglo XVI y veían con malos
ojos que los españoles obtuvieran riquezas de un continente tan grande como el
americano y que las dirigieran para subvencionar las guerras contra Francia.

Lucena Salmoral sostiene que los ataques franceses tenían el objetivo de romper el
monopolio español en América para privar a los Austrias de una fuente de riquezas
que subvencionaban las guerras contra Francia. Como había pocos mercantes
españoles en alta mar, generalmente se atacaban las poblaciones americanas que
eran pequeñas y tenían pocos habitantes. Sin embargo los botines logrados fueron
escasos y la piratería francesa empezó a decaer en la década de los cincuenta y se
habría extinguido de no haber sido por la aparición de la plata americana.48

En la segunda década del siglo XVI los piratas franceses se habían convertido en un
peligro para los buques españoles que se aproximaban a España por el Atlántico
Oriental.49 Esta situación unida a la ruptura de las comunicaciones marítimas con los
Países Bajos en 1568, hizo que España se preocupara más por la defensa del
Atlántico. En la ruta con las Indias, en donde estaba en juego las importaciones
vitales de metales preciosos y en donde se podían repartir los costos entre la
comunidad mercantil, se creó en 1570 una flota real permanente de ocho navíos al
mando de Pero Menéndez de Avilés para vigilar las costa y las rutas marítimas.50

La creación del sistema de flotas obligó a los corsarios franceses a cambiar de


método. Como no les resultaba sencillo reunirse en número suficiente para retar y
vencer a las poderosas escoltas de los nuevos tiempos y era incómodo asaltar las
naves rezagadas de la conserva, ya que ésta disponía de rápidas embarcaciones
artilladas, decidieron ir directamente al origen del cargamento, a las nuevas

48
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 269.
49
Ver Phillips, Carla Rahn, Seis galeones para el rey de España. La defensa imperial a principios del
siglo XVII, Alianza Editorial S. A., Madrid, 1991, página 27.
50
Ver Thompson, I. A. A., Guerra y decadencia. Gobierno y administración en la España de los
Austrias, 1560-1620, Editorial Crítica, Barcelona, página 228.

28
poblaciones fundadas en el litoral de las islas o de la tierra firme del nuevo
continente. Los ataques franceses se intensificaron después de la tregua de Niza en
1538 y alcanzaron su apogeo en la guerra de 1541-1542. Durante esos años los
franceses atacaron Cubagua, Santa Marta y Cartagena. 51

A la ciudad de Santa Marta la atacaron y saquearon el 18 de julio de 1543 bajo el


mando de Roberto Baal. Estos permanecieron en la ciudad durante siete días y
posteriormente la incendiaron y abandonaron. Los españoles tenían que defenderse
de los piratas que atacaban desde mar y de los indígenas que los atacaban por tierra
e impedían que llegaran los víveres y las municiones.52

En ese momento la ciudad de Santa Marta estaba gobernada por Luís de Manjarrés
y se hallaba prácticamente desprotegida ya que no contaba con un fuerte necesario
para su defensa y de las ocho piezas de artillería que existían sólo quedaban cuatro
debido a que Alf onso Luís de Lugo se había l evado las cuatro mejores para el Cabo
de la Vela junto con un gran número de hombres.53

Los franceses sumaban unos cuatrocientos hombres y al llegar al puerto hundieron


todas las canoas. Se dedicaron a arrasar y a quemar la ciudad y sus huertos hasta
que finalmente partieron. Los indígenas aprovecharon esta ocasión para tratar de
liberarse del yugo español y se fueron en armas contra los españoles. Sin embargo
Manjarrés resistió el ataque y los españoles se pusieron en ventaja hasta que los
indígenas se rindieron y los españoles aceptaron la tregua con tal que los primeros
no se volvieran a sublevar.54

Posteriormente llegó a Santa Marta el pirata Pedro Braques en 1544, después de


introducir contrabando en Riohacha. En Santa Marta lo esperaban para el mismo fin
y por eso sus pobladores no opusieron resistencia. Sin embargo los piratas se
dedicaron a saquear la ciudad hasta que Luís de Manjares les dio el rescate que
51
Ver Georget, Henry, Op. Cit., página 34.
52
Ver Restrepo Tirado, Ernesto, Historia de la Provincia de Santa Marta, Instituto Colombiano de
Cultura, 1975, página 139.
5 3 Ver Bermúdez Bermúdez, Arturo, Piratas en Santa Marta, Editorial Kimpres Ltda, Santa Marta,

1991, página 37.


54
Ver Fernández de Piedrahita, Lucas, Corsarios franceses en Santa Marta y Cartagena, en Samper
Pizano, Daniel, Antología de grandes Crónicas colombianas. Tomo I. 1529-1948, Editora Aguilar,
Bogotá, 2003, páginas 62-64.

29
solicitaban. La ciudad quedó tan desolada y pobre que en 1545 una cédula real
concedió libertad de los derechos de almojarifazgo de todas las cosas que se
recibían en la ciudad.

Tres años después de ocurrido este ataque, el 27 de abril de 1547 unos corsarios
franceses intentaron apoderarse de la ciudad pero fueron rechazados. En
septiembre de ese mismo año los franceses repitieron el intento de tomarse la
ciudad, pero se capturaron dieciséis y fueron mandados a España. Después en 1548
los franceses atacaron a Santa Marta en dos ocasiones pero no pudieron tomarla.

En Jamaica se tiene noticia de una embarcación francesa por primera vez en el año
de 1556. Se mantuvo durante veinte días en el puerto de Caguaya (localizado en la
parte sur oriental de Jamaica, en la actualidad Passage Fort) comerciando con los
pobladores. Ese mismo año una embarcación española que iba hacia Honduras fue
capturada por un navío francés que la trajo al puerto de Caguaya. Después en 1565
el Gobernador de Jamaica, Blas de Melo armó una fragata y dos navíos con artillería
y desalojó tres naves francesas de Cayo Carena, logrando tomar dos de ellas, con
un total de treinta y tres prisioneros y unos veinte españoles que los franceses tenían
apresados.55

En ese momento Jamaica estaba escasamente fortificada. La costa meridional en el


Puerto de Caguaya, se contaba con un fuerte o palenque delante de una casa de
madera donde se recogía a los que llegaban de fuera. Este fuerte estaba cercado
por palos de guayacán y de terraplenes. Junto, en el Morro o Vigía permanecía
continuamente un centinela observando el mar. En la costa norte estaba el puerto de
Santa Ana con una fortaleza, llamada fortaleza de Garay, situada estratégicamente
para defenderse de un ataque proveniente del mar o de tierra. Para el autor Morales
Padrón, ni la construcción del norte como la construcción del sur significaban algo
ante una invasión. Cualquier enemigo se podía situar en el norte y atacar la ruta de
las flotas que transitaban rumbo a La Habana, Campeche y Veracruz.56

55
Ver Morales Padrón, Francisco, Jamaica Española, Escuela de Estudios Hispano-Americanos,
Sevilla, 1952, página 242.
56
Ver Morales Padrón, Francisco, Jamaica Española, Escuela de Estudios Hispano-Americanos,
Sevilla, 1952, página 226.

30
Los franceses también llegaron a la Borburata. El primero de ellos, Jaques de Sore
ocupó la población y recibió una suma de mil pesos por no incendiar la población. El
segundo fue Pierre de la Barca quien fue con la intención de negociar y al no poder
cumplir con su objetivo, pasó a Coro en donde logró vender once esclavos. El último
pirata francés que arribó a la Borburata lo hizo en 1567 en son de guerra. Saqueó la
ciudad y como era hugonote destruyó las imágenes de la Iglesia y finalmente
destruyó la ciudad. Posteriormente pasó a Coro donde destruyó las imágenes de la
iglesia y exigió un rescate de 2.300 pesos que los vecinos pagaron para no incendiar
la ciudad.57

Sin embargo los franceses tenían un plan más ambicioso para socavar el poder
español en América y este consistía en establecer unas bases permanentes en la
Florida, desde donde se podía atacar fácilmente las flotas españolas que
atravesaban por el canal de la Bahama. El promotor de este proyecto fue el almirante
hugonote Coligny y el 18 de febrero de 1562 el capitán hugonote Jean Ribault llegó a
la costa de Florida y levantó un pequeño fuerte en la desembocadura del río Santa
Cruz con una guarnición de 30 hombres. Después de muchas dificultades la
guarnición abandonó el fuerte debido a Ribault no pudo volver con refuerzos debido
a las guerras de religión.

Posteriormente en 1564 el almirante Coligny mandó otro refuerzo mandado por René
Goulaine de Laudonnière quien levantó el fuerte Carolina a orillas del río San Juan.
Los franceses pasaron tiempos muy dif íciles y se dedicaron a piratear. Las
autoridades españolas se enteraron de la construcción del fuerte y Felipe II ordenó a
Pedro Menéndez de Avilés que desalojara a los franceses. Para tal fin se organizó
una armada que partió de Cádiz el 29 de julio de 1565 y constaba de 19 buques y
1.500 hombres. La armada arribó a Florida a un sitio al que bautizaron San Agustín
para posteriormente dirigirse hacia el norte hacia el fuerte Carolina en donde derrotó
a los franceses. Avilés rebautizó el fuerte con el nombre de San Mateo y regresó a
San Agustín a esperar la flota de Ribault que venía de Francia con un refuerzo
considerable de hugonotes. Sin embargo Avilés se enteró que esta flota había

57
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 78.

31
naufragado muy cerca de donde él se encontraba. Avilés ejecutó a los sobrevivientes
entre los que se encontraba Ribault.

Después otro francés llamado Domenic de Gourges desembarcó en 1567 con tres
naves y 180 hombres cerca del fuerte español tomándolo por sorpresa y colgó a los
soldados españoles de los mismos árboles donde se había colgado a los hugonotes.
Los franceses se retiraron finalmente cuando se enteraron que venían unos
refuerzos españoles. Tras este incidente los franceses renunciaron definitivamente a
controlar el canal por el que pasaba la plata, pero sus corsarios siguieron hostigando
las naves españolas hasta 1582, cuando la flota francesa fue destruida por la
armada de Álvaro de Bazán en la isla Tercera.58

58
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 86.

32
4-ATAQUES INGLESES:

Si durante la primera mitad del siglo XVI fueron los franceses los que atacaron con
más vehemencia a las colonias españolas en América, durante la segunda mitad del
siglo van a ser los ingleses los que van a asaltar a las colonias americanas. Los
ingleses podían, a diferencia de los franceses, comerciar legalmente con
Hispanoamérica, siempre y cuando canalizaran sus actividades, como debían
hacerlo los propios españoles, a través de la Casa de Contratación de Sevilla,
establecida en 1503. Incluso antes, desde 1489, habían prosperado importantes
colonias inglesas, tanto en este puerto como en el de Sanlúcar, gracias al Tratado de
Medina del Campo, que concedía a Inglaterra el derecho de comerciar con las
posesiones del monarca de España.

Sin embargo estas concesiones que se le daban a los comerciantes ingleses van a
terminar debido al cisma religioso que se produjo en ese entonces en Inglaterra,
como lo dice Henry Georget: “Desde que Enrique VIII rompiera con la iglesia católica,
en 1532, los comerciantes ingleses de España y América se habían visto sometidos
al escarnio por parte de las autoridades, el clero y el mismo pueblo español, quienes
sólo los veían como herejes luteranos. Persistían antiguos resquemores provocados
por las regulaciones que, a través de Sevilla, se habían impuesto al comercio inglés
con las Indias, los cuales, unidos a la expansiva ola contra los hispanos que inducía
el protestantismo, sirvieron de justificación en 1562, a la primera experiencia formal
de penetración directa de Inglaterra en el comercio hispanoamericano.”59

Felipe II les había prohibido a los ingleses comerciar con los puertos españoles en
América, exceptuando a los que él mismo les concediera licencia. Sin embargo los
capitanes puritanos ingleses no hicieron caso a esta medida y se dedicaron a
60
conseguir esclavos en el África para introducirlos en América. Los ingleses van a
intentar romper el sistema monopólico español mediante el contrabando y el ataque
a las flotas que cubrían la ruta entre España y América. Para Antonio Núñez
Jiménez:“Las grandes flotas corsarias fueron la respuesta inglesa y de otros países a
la absurda política comercial de férreo monopolio de la Casa de Contratación de

59
Ver Georget, Henry , Op. Cit., páginas 36-37.
60
Ver Corbett, Julian, The story of Sir Francis Drake, Editorial MacMillan, Londres, 1900, página 7.

33
Sevilla que se reservaba el derecho exclusivo de importación y exportación con sus
colonias americanas, vendiendo muy caro a los colonos sus mercaderías y
comprándoles sus productos agrícolas muy barato, por lo que tanto los piratas como
los corsarios tuvieron frecuente apoyo de los productores y consumidores de este
lado del atlántico”.61

A pesar de existir leyes precisas que vedaban el trato con extranjeros, los colonos
españoles no podían evitar la tentación de comerciar con los ingleses como fue el
caso de John Haw kins. Él efectuó su primer viaje entre 1562 y 1563 en compañía de
Tomás Hampton, al aparejar tres bajeles y zarpar para Sierra Leona. Allí recogió 300
negros y atravesó el Atlántico hasta Santo Domingo en La Española. Con el fin de
evadir las leyes españolas, simuló necesitar provisiones debido al mal tiempo y pidió
permiso para vender unos esclavos que traía consigo. El pudo vender las dos
terceras partes de los esclavos y los otros cien restantes quedaron en la isla.
Haw kins invirtió el producto en un cargamento de corambre, cuya mitad envió en
buques españoles, a cargo de su socio, mientras él regresaba con lo demás a
Inglaterra. Sin embargo este cargamento fue decomisado en Cádiz y a Hampton por
poco lo atrapa la Inquisición. Mientras tanto en Santo Domingo confiscaron a los
esclavos y Haw kins perdió así sus cueros y sus esclavos sin obtener ninguna
ganancia. Como resultado se obtuvo el envío a las Indias Occidentales de una orden
perentoria que prohibía comerciar allí a ningún barco inglés.62

El 18 de mayo del año de 1565, Haw kins desembarcó en la población del Río de la
Hacha al mando de 300 hombres y cuatro navíos grandes y al no obtener el permiso
del Cabildo de la ciudad de vender unos esclavos negros que tenía, amenazó con
incendiar la ciudad. Al escuchar estas amenazas el Cabildo y los vecinos accedieron
a comprarle los esclavos y las mercancías que traían. Sin embargo Alonso Pérez
Roldán, que había sido comisionado por la Audiencia de Santo Domingo a avisar a
los puertos de Río de el hacha, Santa Marta y otros la llegada de Haw kins, aseguró
bajo juramento que el tesorero Miguel de Castellanos había estado a bordo del navío
de Haw kins, “La Capitana”, y se había puesto de acuerdo con él para que simulara

61
Ver Núñez Jiménez Antonio, Op. Cit., página 187.
62
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, página 44.

34
63
un ataque y así poder comerciar libremente con el pueblo. Aquí se puede ver la
complicidad que existía entre las autoridades españolas en América y los piratas en
materia del comercio de contrabando.

Otro de los piratas de la época isabelina y quien se dedicó también al tráfico de


esclavos fue Francisco Drake quien fue amigo y discípulo de Haw kins. Drake zarpó
junto a Haw kins en Octubre de 1567 de Plymouth hacia Guinea en donde recogieron
450 esclavos. Después partieron hacia América en donde costearon Dominica en las
Antillas y después bordearon el continente suramericano en donde realizaron un
tráfico relativamente bueno.

Sin embargo no les fue tan bien, ya que cuando se encontraban cerca de
Cartagena, una tormenta los lanzó hacia el Golfo de México y el 16 de septiembre
tuvieron que entrar al puerto de Juan de Ulúa. Desafortunadamente para ellos al día
siguiente apareció la flota de Nueva España que se componía de trece grandes
navíos. Drake y Haw kins a duras penas pudieron escapar en dos barcos y tras una
pérdida de 100.000 pesos. Drake llegó a Inglaterra el 20 de enero de 1569 tras un
viaje terrible y Haw kins llegó cinco días después. 64

Este es el último caso registrado en que los ingleses pudieron comerciar con relativa
holgura en el Caribe. En adelante, la tirantez de las relaciones entre España e
Inglaterra, que desembocó en el conflicto abierto a partir de 1585, hizo que resultara
imposible cualquier tipo de tráfico pacífico.65

Durante este conflicto se interrumpió prácticamente todo el comercio entre Sevilla y


América, como lo menciona José Luís Comellas: “En los años 1586-1589, el
momento álgido de la guerra con los británicos, no partieron flotas para América, y
sólo cruzaron el Atlántico unos cuantos navíos sueltos, que no pudieron impedir uno
de los mayores quebrantos sufridos por Sevilla en todo el siglo”66

63
Ver Restrepo Tirado, Ernesto, Op. Cit., páginas 161-162.
64
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, página 45.
65
Ver Georget, Henry , Op. Cit., página 45.
66
Ver Comellas, José Luís, Sevilla, Cádiz y América, Editorial MAPFRE S. A., Madrid, 1992, página
192.

35
Sin embargo no van a ser sólo los ingleses los que ataquen las posesiones
españolas. El cisma religioso que se produce también en Francia y Holanda hace
que se produzcan una serie de ataques por parte de piratas franceses y holandeses
contra España. Como lo menciona Henry Georget: “Durante la década de 1560, los
protestantes franceses, o hugonotes, partiendo de algunos puertos del golfo de
Vizcaya, sostienen una vigorosa campaña de corso contra España y Flandes en el
canal de la Mancha. En los Países Bajos, el protestantismo es atizado por un
nacionalismo creciente que alcanza su clímax con la rebelión antiespañola de 1567.
Para ese momento, gran cantidad de naves holandesas imita la actitud de los
corsarios hugonotes de La Rochelle, hasta que, finalmente en 1568 Holanda invierte
todos los recursos que puede en una ofensiva marítima definitiva contra España. Es
en este punto donde se suma Inglaterra.” 67

67
Ver Georget, Henry , Op. Cit., página 37.

36
5-ATAQUES HOLANDESES:

Si los franceses y los ingleses tenían motivos para atacar a los españoles, a los
holandeses no les faltaban. El primero era político, debido a que en ese momento
Felipe II gobernaba en los Países Bajos e implementaba su política de gobierno en
contra de los intereses de los habitantes de Holanda. El segundo motivo era religioso
porque los holandeses eran en su mayoría calvinistas que luchaban contra la Iglesia
Católica apoyada por España. El tercer motivo era comercial ya que se había privado
a los holandeses de la sal, que hasta ese momento habían conseguido de la
Península Ibérica. Esto hace que los holandeses fueran a buscar la sal en la “Salina
de Araya” en la costa norte de Venezuela.68

Los holandeses se convirtieron en enemigos de los españoles cuando el duque de


Alba llegó a Flandes en 1567 para perseguir a los protestantes, y estos tomaron las
naves mercantes de Holanda y Zelanda para impedir el comercio marítimo español.
Así surgieron en 1568 los mendigos del mar quienes reconocieron el liderazgo de
Guillermo de Orange cuando éste acaudilló la rebelión formal contra Felipe II. El
príncipe les concedió patentes de corso contra las posesiones españolas lo que
condujo a que contara con una formidable fuerza marítima organizada contra
España. Nombró un almirante para la flota, prohibió la lucha contra neutrales y
amigos, y ordenó que un tercio de todo el botín capturado se destinara para la guerra
de Holanda.69

Los holandeses buscaban capturar la flota del tesoro de Nueva España para así
minar la fuente de riquezas con que contaba España para mantenerlos unidos a su
Corona. Después de varios intentos cayó en 1628 bajo su poder la flota de la Nueva
España, cuando ésta se dirigía rumbo a La Habana al mando de don Juan de
Benavides. Los holandeses contaban con treinta y dos barcos y más de tres mil
quinientos hombres. La flota de Nueva España estaba compuesta por quince naves:
dos galeones y once buques mercantes de Nueva España, y dos galeones más que
se les habían unido desde Honduras. En esta ocasión la flota era considerablemente
más reducida que en ocasiones anteriores. Los holandeses bloquearon el camino a

68
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 96.
69
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 121.

37
La Habana y Benavides decidió dirigirse al puerto vecino de Matanzas, con la
intención de descargar allí el tesoro y asegurarlo antes de salir de nuevo al mar para
enfrentarse a los holandeses. Cuando se dirigían al puerto, los barcos encallaron en
unos bajíos que no estaban señalados en las cartas náuticas. Los quince buques se
perdieron, ya que los holandeses quemaron la mitad y el resto se lo llevaron a
Holanda. En total obtuvieron un botín estimado en 12 millones de florines.
Benavides, al llegar a España fue encerrado en prisión durante cinco años y el 18 de
enero de 1633 fue dictada en Madrid por orden de Felipe IV, su condena a muerte.

Esta pérdida del tesoro americano por parte de los holandeses fue muy grave para
España debido a que este país se encontraba desde 1618 inmerso en la guerra de
los Treinta Años, la cual requería grandes recursos financieros y humanos. Además
en 1621 se habían reanudado las hostilidades contra sus antiguos súbditos de
Holanda. Por lo tanto España tenía en juego su poderío en Europa y en América. En
esta última las fuerzas marítimas de Holanda, Inglaterra y Francia intentaban
apoderarse de las ricas posesiones de España y Portugal. En las décadas de 1620 y
1630 se presentó un movimiento del mundo entero contra el poderío español.
España tenía que responder a este desafío y su flota naval desempeñaría un papel
fundamental para mantener las comunicaciones con los puntos más lejanos de su
imperio y proteger el transporte de hombres, dinero y mercancías. Cuando se
unieron las dos potencias ibéricas, estas contaban con naves que sumaban un total
de 300.000 toneladas, mientras que Holanda contaba con una flota de 232.000
toneladas y Francia e Inglaterra contaban con un número considerablemente menor.
Sin embargo durante el siglo XVII empieza la decadencia del poder marítimo
español, como consecuencia de una prolongada crisis demográfica y de producción
en la Península y del aumento de los gastos del mantenimiento de sus posiciones en
Europa y la defensa de su imperio en ultramar.70

Sin embargo la pérdida de la flota de Nueva España en Matanzas unida a la


destrucción que realizó Martín Tromp en la rada de Duins a la armada española que
se había organizado a las órdenes del vasco Oquendo, hizo que España dejara de

70
Ver Phillips, Carla Rahn, Op. Cit., páginas 20-25.

38
ser una potencia marítima y este fue el preludio del desvanecimiento de su
hegemonía mundial. 71

Mapa 3: Ataque de Drake a Cartagena.72

71
Ver López Forero, Abel Ignacio, Op. Cit., página 423.
72
Todos los mapas han sido bajados de Internet de la página [Link] [Link].

39
6-EL DESIGNIO OCCIDENTAL DE OLIVER CROMWELL:

Inglaterra desde un principio tenía la intención de establecer colonias en América


haciendo caso omiso al Tratado de Tordesillas. El 2 de mayo de 1497 partió Juan
Caboto de Bristol con autorización de Enrique VII y llegó al territorio que bautizó
como Terranova en la actual Canadá. Pero fue hasta el año de1583 cuando un
inglés llamado Humphrey Gilbert realizó un intento de colonización en el territorio de
Terranova, pero finalmente se dio cuenta que el territorio no era fácil de colonizar.
Más al sur Walter Raleigh intentó fundar una colonia en la isla de Roanoke frente a la
costa de Virginia en 1587, pero esta desapareció completamente en 1591.73

La Paz de Londres en 1604 hizo que Inglaterra realizara unos intentos de


colonización en los territorios que no estaban ocupados formalmente por España. Se
crearon compañías para este fin como la Compañía de Virginia creada en 1606 y la
Compañía Inglesa del Amazonas creada en 1619. En Virginia la compañía empezó
a cultivar el tabaco, pero en 1623 quebró y Virginia pasó a manos de la Corona. En
1629 los puritanos que huían de los enfrentamientos religiosos en Inglaterra
obtuvieron una concesión para fundar Nueva Inglaterra en la Bahía de
74
Massachussets.

La situación de relativa estabilidad entre España e Inglaterra que se había logrado


mediante la Paz de Londres en 1604, se va a romper cuando suba al poder en
Inglaterra Oliver Cromw ell. Imbuido por el protestantismo, Cromw ell planeaba un
plan ambicioso y este consistía en acabar con el poder español en América y así
acabar con los papistas españoles que eran para él sus mayores enemigos.

Veamos lo que dice Rafael Cartay: “Cromw ell, estimulado por Thomas Gage, un
sacerdote católico inglés ordenado en España, y Thomas Modyford, un acaudalado
colono inglés radicado en Barbados, diseña lo que se conocerá como “The Western

73
Ver Asimov , Isaac, La formación de América del Norte, Alianza Editorial, Madrid, 1996, páginas 87-
89
74
Ver Parry , John H., Europa y la expansión del mundo 1415-1715, Fondo de Cultura Económica,
México, 1986, páginas 158-160.

40
Design” (El Designio Occidental), un plan para establecer un imperio colonial
británico en América, a costa del imperio español.” 75

Cromw ell tenía fines religiosos y económicos para destruir el monopolio que ejercían
los españoles en las Indias Occidentales. Él anhelaba convertir a Inglaterra en una
potencia comercial y colonial. El comercio había aumentado después del
descubrimiento de América y su dominio traía consigo poderío nacional. Por lo tanto
era menester acabar con el monopolio comercial que España ejercía en sus colonias
americanas. Sin embargo no existía una excusa suficiente para atacar a España, ya
que ésta fue la primera nación en reconocer la naciente República y además
deseaba unirse con Inglaterra. 76

La expedición de Cromw ell zarpó de Inglaterra en diciembre de 1654 y estaba


compuesta por 2.500 hombres y una escuadra considerable al mando del Almirante
Penn y del general Venables. A la expedición se le sumaron 4.000 hombres en
Barbada y 1.200 en Nevis, Saint Kitts y las islas adyacentes. Se decidió entonces
atacar a la isla de La Española y se efectuó un desembarco el 13 de abril al oeste de
Santo Domingo. Después de andar treinta millas por las selvas tropicales y sujeto a
la escasez de agua, el ejército inglés sufrió dos derrotas a manos de los españoles el
17 y el 25 de abril. El general Venables, quien estaba disgustado con el Almirante
Penn optó entonces por dirigirse a Jamaica y llegaron a esta isla el 11 de mayo al
puerto en donde hoy en día se sitúa Kingston. Los cañones de los navíos batieron
tres fuertes españoles que existían y el ejército inglés desembarcó mientras la
guarnición española se replegaba. Santiago, que se localizaba seis millas más
adentro fue batido al día siguiente. Venables les impuso a los españoles que debían
emigrar antes de diez días y además se les incautarían todas sus propiedades. Los
españoles aprovecharon las negociaciones para adentrarse en la selva con sus
familias y seguir peleando contra los ingleses. Mientras tanto el ejército inglés era
diezmado por las enfermedades tropicales y el Almirante Penn zarpó con parte de la
escuadra para Inglaterra el 25 de Junio. A los nueve días también partió el general
Venables en la “Marston Moor” hacia Inglaterra, debido a que se encontraba

75
Ver Cartay Angulo, Rafael, Op. Cit., página 200.
76
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, página 94.

41
gravemente enfermo. Tanto Penn como Venables tuvieron que compadecer ante el
Consejo de Estado para responder por el cargo de deserción y fueron encerrados
durante un mes en la Torre de Londres.

Haring señala que en esta ocasión Cromw ell, “no se había propuesto el simple
establecimiento de una nueva colonia en América, sino apoderarse de aquellas
porciones de las Antillas y de la tierra firme española que le permitieran dominar la
ruta de las flotas del tesoro hispano-americanas, fin para el cual ofrecía Jamaica
pocas ventajas sobre las que brindaban Barbada y Saint Kitts, y aún era demasiado
temprano para que comprendiese que, isla por isla, Jamaica era mucho más
apropiada que la Española para el asiento de una colonia británica.”77

Después de la toma de Jamaica, en toda América se sintió la necesidad de fortificar


las partes más importantes, para así evitar que toda la región cayera en manos de
los ingleses. Se veía que la intención de Cromw ell consistía en acabar con la fuente
de ingresos de la economía española que consistía en el oro y la plata y además se
buscaba controlar el territorio español en América:

“Como las Indias son con lo que españa se hasse


Formidable en las fuerças de oro y plata, y
Estas no pueden conserbarse sino llas, que an de
Procurar quitarnolas para que desmoronado
Este angulo de su fabrica, benga con ayuda de
El tirano justo (que como esta dentro del corazón
De el poder español en ese casso es mas mortal
Su herida), haser mas fácil el derribarla; y des-
Sembarasados desta potencia tengan a las de-
Mas por suias…”78

Por lo tanto se piensa en fortificar a Santa Marta y convertirla en una plaza fuerte
como Cartagena:

77
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, página 91.
78
Ver “Inf orme sobre una inv asión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo
No. 2, Número de Índice 33, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olio 430r.

42
“y sobretodo esta pla-
Ssa de Santa Marta que es la llave de toda
Esta tierra firme, con fuerte Real y otros presidio
Grande, pues estando su puerto en situación
Tal que tienen desde el montado los cavos del
Abuja y morro (exmosto) en un instante, y con
El salidos alarmas, no puede ni de sotavento
Para barlovento ni de barlovento para sota
Bento passar un bajel sin ser bisto si el ene-
Migo fuere dueño deel..”79

Se recomendaba también fortif icar Maracaibo, ciudad que estaba situada en la boca
de la laguna de Maracaibo y era la l ave de toda la región oriental de la Nueva
Granada:

“No de reparo; bexase ( ) su Majestad fortificar


La boca de la laguna de Maracibo con fuerte
Real y presidio grande, para con esso serralle
Al enemigo la puerta para no, entrarsse por ella
Al (riñón) de la tierra firme, y haserse dueño
De ella, por ser aquella laguna por su grandesa
De ochenta leguas…”80

Se pensaba por lo tanto fortificar los puntos estratégicos del territorio americano y
uno de ellos era el istmo de Panamá. Por esta parte pasaba la plata proveniente del
Perú y además servía como vínculo entre el Mar Caribe y el Mar del Sur lo que hacía
importante fortificar la ciudad de Chagres:

“= la de chagre es ympor-

79
Ver “Inf orme sobre una inv asión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo
No. 2, Número de Índice 33, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olios 433r-434a.
80
Ver “Inf orme sobre una inv asión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo
No. 2, Número de Índice 33, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olio 433r.

43
tantísima para que se le impida con ella la
navegación y destrucción de Panama y el rre-
sollar al mar del sur..”81

Por lo tanto se veía el plan de Oliver Cromw ell como un plan de vastas proporciones
con el fin de destruir el poder español en América. Aunque este vasto plan solo
consiguió obtener la isla de Jamaica, esta se convertiría muy pronto en una base que
utilizarían los piratas para atacar con mayor facilidad las posesiones españolas.

Cuando subió al trono inglés Carlos II las hostilidades con España cesaron en
Europa, pero no ocurrió lo mismo en América. En Jamaica se veía a los piratas con
admiración y los sucesivos gobernadores de la isla los veían como un medio para
repeler un ataque español con el fin de recuperar nuevamente la isla. Además se
necesitaba del comercio con las colonias españolas para que prosperara la colonia.
Como lo señala Haring “La guerra con España era esencialmente una guerra de la
República, de modo que las hostilidades cesaron naturalmente cuando Carlos II
recuperó su trono en mayo de 1660; pero no fue un buen augurio de paz el envío de
Lord Winsor como nuevo gobernador de Jamaica en 1662, y provisto de
instrucciones para (tratar de establecer y mantener buenas relaciones y libre
comercio con las colonias pertenecientes al rey de España), acudiendo a la fuerza en
caso necesario”. 82

Esta situación va a cambiar con el ataque que realizará Henri Morgan sobre la
ciudad de Panamá en 1671. A pesar de existir entre Inglaterra y España una política
de paz, en Port Royal se hablaba de proyectos de represalia en contra de la isla por
parte de los españoles. Entonces el gobernador de Jamaica, Tomás Modyford le
concedió una patente de corso a Morgan para que atacara alguna ciudad de la isla
de Cuba. Después de atacar a Puerto Príncipe, actual Camagüey, Morgan atacó a la
Ciudad de Panamà después de pasar muchas dif icultades al atravesar el istmo.83

81 Ver “Inf orme sobre una inv asión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo

No. 2, Número de Índice 33, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olio 435a.
82
Ver Haring, Clarence Harry , El comercio y la navegación entre España y las Indias en la época de
los Habsburgos, Fondo de Cultura Económica, México, 1979, página 280.
83
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 191.

44
Toda esta expedición fue aprobada formalmente por el Concejo de Jamaica el 31 de
mayo de 1671. Aunque en un principio esta expedición tenía como objetivo prevenir
una invasión en contra de Jamaica, al final se trató más de una acción ofensiva por
parte de los ingleses. Esto se puede ver por el tratado que concluía en Madrid entre
el 8 y 16 de julio de 1670 Sir William Godolphin en donde el Rey de España
reconocía la soberanía del Rey de Inglaterra sobre todas las islas y colonias de
América. Este tratado debía promulgarse a los ocho meses después de su
ratif icación.

Después de estos sucesos y por presiones del embajador español en Londres, el


gobernador de Jamaica Modyford fue retirado de su cargo por órdenes de Carlos II y
éste nombró de reemplazo al coronel Tomas Lynch. Este último arrestó a Modyford y
lo envió de vuelta a Inglaterra en donde el 17 de agosto fue enviado a la Torre de
Londres. Mientras tanto en España se embargaron todas las mercancías
pertenecientes a los comerciantes británicos.84

Este ataque de Morgan a Panamá va a dar un nuevo rumbo a las relaciones entre el
gobierno inglés y los gobernadores de Jamaica y van a l evar con el tiempo a la
supresión de la piratería en la isla y en el mar Caribe.

84
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, páginas 193-194.

45
Año Nombre País
1543 Roberto Waal Francia
1544 Pedro Braques Francia
1555 Jackes De Sores Francia
1560 Martín Cote Francia
1630 Juan Pater Holanda
1631 Comyava Holanda
1636 William Rous Inglaterra
1655 Goodson Inglaterra
1658 Edw ard Dooley y Cristóbal Inglaterra
Myngs
1680 Blandemburg Holanda
1670 Collier Inglaterra
1677 Barnes y Coxon Inglaterra

Tabla 2. Ataques contra Santa Marta.

46
7-COLABORACIÓN CON LOS PIRATAS:

Al analizar los ataques de los piratas vemos que debió existir algún tipo de
colaboración entre ellos y los pobladores de América, que les permitiera llevar a cabo
sus ataques. Los piratas recibieron ayuda por parte de los habitantes de América
para poder realizar no sólo los ataques sino también el contrabando. Para realizar los
ataques los piratas recibían ayuda de muchos pueblos indígenas que no estaban
sometidos por la Corona española como fue el caso de los indígenas cuna cuna en
la región del Darién.

Las empresas de los piratas y bucaneros en la Tierra Firme y en otras partes del
continente americano contaron con la ayuda de los indígenas de esas regiones y se
produjeron muchas veces alianzas en contra de los españoles que se convertían en
un enemigo común.85

Los indígenas caribe que estaban establecidos en las islas de Barlovento


comerciaban ampliamente con los piratas franceses, holandeses e ingleses. Los
indígenas cultivaban tabaco e intercambiaban este producto por productos
manufacturados europeos con los piratas. Jesús Varela comenta que: “La de altos
beneficios permitía pagar generosamente, dando a los cultivadores gran cantidad de
mercaderías en los trueques con el objeto de aumentar así el interés de los nativos,
quienes ampliaron las superficies de las siembras. Esta toma de actuación trajo
como consecuencia la mayor producción de tabaco por un lado, y el consiguiente
aumento del tráfico ilegal por otro. El trueque de esta planta proporcionaba a la zona
todas las mercadurías europeas que necesitaban y a precios más bajos que las que
adquirían de los comerciantes españoles, quienes vieron disminuidas sus rentas en
Barlovento.”86 Mas adelante comenta que: “De estas operaciones debemos destacar
el amplio trueque que los caribes hacían principalmente con el tabaco que
cultivaban, empleándole como moneda, ya que era el artículo de mayor aceptación
para los corsarios, quienes a cambio les proporcionaban artículos menores y
armas.”87

85
Ver Burney , James, Op. Cit., página 91.
86
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 228.
87
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit ., página 201.

47
Pero no sólo existía este apoyo en las islas del Caribe sino también en tierra firme.
En la región oriental de Panamá los piratas contaban con el apoyo de los cimarrones
Vallano, quines les servían como espías. Drake contó con la ayuda de estos
cimarrones quienes le ayudaron a cruzar el istmo de Panamá para realizar
finalmente una emboscada cerca de Ventacruz en el río Chagres.88

En 1692 los ingleses entraron en la provincia de Antioquia por el río Atrato. Esta
expedición se realizaba en una zona situada bien adentro de la Tierra Firme y por lo
tanto para los ingleses era riesgoso un ataque por parte de los españoles. Sin
embargo pudieron entrar debido a la ayuda que recibieron por parte de los indígenas
cuna cuna:

“Se ha visto y reconocido que el ene-


migo pirata convocado con la nación de indios
de la provincia del cuna cuna entra marchando
a la dicha provincia del citara, con dos varcos de
guerra y ochenta canoas, o champanes a cara des-
cubierta de que se debe inferir que no solo es la de-
terminación el saltear y robar como tienen de cos-
tumbre sino en fortificarse en dicha provincia
y de ella pasar al mar del sur reconociendo el corto
transito que ay del dicho rio de Atrato, al de San Juan
que desagua al dicho mar del sur sercano al puer-
to de la Buena Ventura.” 89

Se ve también que la intención de esta incursión no era solamente entrar a saquear


sino poder establecer un punto para construir una fortaleza y así asegurarse el
dominio sobre esta región estratégica para poder establecer contacto con los piratas
que se encontraban en el Océano Pacífico y poder atacar posteriormente el puerto
de Buenaventura.

88
Ver Lane, Kris, Op. Cit., páginas 41-42.
89
Ver “Disposiciones militares dictadas en Antioquia, para colaborar en la def ensa contra los piratas
ingleses que infestaban las costas.1692”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo No. 4,
Número de Índice 26, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olios 621r-622a.

48
Pero esta ayuda por parte de los indígenas a los piratas no se dio de manera abierta
sino que muchas veces los españoles tuvieron que enfrentar simultáneamente a dos
enemigos, en este caso a los indígenas y a los piratas como ocurrió en Santa Marta
a mediados del siglo XVI con el alzamiento de los indígenas de bonda y el ataque de
corsarios franceses e ingleses:

“la necesidad y necesidades que en esta ciudad tenemos


a causa del alzamiento de los indios del pueblo de
bonda y sus aliados y de las nuebas que tenemos
de los enemigos yngleses y frances que andan por la
costa y el poco posible questa ciudad tiene para
sustentar la guerra y pagar la gente que a costa
de su majestad esta detenida en esta ciudad”90

Los indígenas de bonda no estaban aliados ni con los ingleses, ni con los franceses,
pero no habían estado sujetos al control de la Corona española y habían no sólo
atacado y quemado a Santa Marta sino algunas estancias y un fuerte que se había
construido para atacarlos:

“… y rebelión de los yndios del pueblo de bonda


Y los daños y muertos e yncendios que hi-
Sieron en la fortaleza de Su Majestad que estava fun-
dada en los llanos de bonda y otros y las estan-
cias ( ) desta ciudad y la guerra que
ellos y sus ( ) an hecho y hacen a (
) desta ciudad y como al tiempo que se al-
caron y rrebelaron e hicieron todos los daños
esta ciudad no avia sino solamente los ( )
son pocos y no avia gente y soldados que bas-
tasen a la guarda y defensa dellos si los enema-

90
Ver De Tamay o, Juan, “Acuerdo del Cabildo de Santa Marta sobre los sometimientos de los
indígenas de Bonda y apercibimiento de la ciudad contra los enemigos f ranceses e ingleses. 1572-
1574, Sección Colonia, Fondo Historia Civ il, legajo No. 13, No. de índice 329, Archiv o General de la
Nación, Bogotá, f olio 822a.

49
gos vinieran sobre ella y la siguieran y pu-
diera ser matarlos…”91

A la poca gente con que contaba Santa Marta en ese momento para defenderse se
suma el ataque de los indígenas de bonda, vemos que no estaba en condiciones de
repeler un ataque de piratas ingleses o franceses y esto fue lo que ocurrió en 1555.

En 1555 el pirata francés Jacques de Sores junto a 200 hombres asaltó a Santa
Marta con facilidad. Siendo protestante se empeñó con furia contra las imágenes
religiosas y como los vecinos no le pudieron entregar el rescate que pedía por
600.000 pesos, entonces le prendió fuego a la ciudad. Finalmente los franceses
partieron hacia Riohacha, población a la cual también asaltaron.

En 1559 se presentaron cinco naves francesas y se tomaron Santa Marta debido a


que en ella no había armas ni municiones. Los piratas se dedicaron al saqueo y
exigieron un rescate de quince mil pesos por no incendiar la ciudad. Los vecinos
quedaron tan pobres que pensaron en abandonarla. Para completar esta situación,
en el año de 1560, según parece porque existen dudas sobre la fecha, apareció el
francés Martín Cote con siete navíos de guerra y mil hombres. Después de una fiera
lucha Cote entró en la ciudad debido a que el gobernador capituló por falta de
pólvora. Los piratas saquearon la ciudad y ante el rumor de una acometida de los
indios bonda, los piratas se dirigieron hacia Cartagena. Durante esta toma los piratas
perdieron a trescientos de sus hombres.92

Álvaro Ospino sostiene que todos estos ataques contra Santa Marta sumados a los
ataques de los indígenas hicieron que su desenvolvimiento urbano durante el siglo
XVI fuera lento y agónico. Se encontraba materialmente arruinada, sin fomento de
ninguna índole y la ciudad no había progresado nada en lo urbanístico ni en lo
arquitectónico.93

91
Ver De Tamay o, Juan, “Acuerdo del Cabildo de Santa Marta sobre los sometimientos de los
indígenas de Bonda y apercibimiento de la ciudad contra los enemigos f ranceses e ingleses. 1572-
1574, Sección Colonia, Fondo Historia Civ il, legajo No. 13, No. de índice 329, Archiv o General de la
Nación, Bogotá, f olio 862r.
92
Ver Bermúdez Bermúdez, Arturo, Op. Cit., páginas 42-52.
93
Ver Ospino Valiente, Álv aro, El drama urbano de Santa Marta durante la dominación española,
Editorial El Malpensante, 1998, página 41.

50
Pero no sólo los indígenas colaboraron con los piratas. En la mayoría de los casos
los pobladores de las ciudades comerciaban ilícitamente con los piratas. Mientras
éstos traían mercancías de Europa que España no les podía proveer o esclavos
africanos como fue el caso de Haw kins, los piratas recibían a cambio plata
americana, tabaco y otros productos como sal en la costa norte de Venezuela.

En Venezuela se presentó esta situación, específicamente en la Salina de Araya, en


donde los holandeses l egaban en busca de la sal y los colonizadores españoles no
los perjudicaba esta situación, sino que por el contrario les interesaba conseguir
productos manufacturados europeos cuando los necesitaban y lo más barato
posible. Esta fue la causa de que el gobierno español encontrara tantos problemas
para desalojar las costas venezolanas de piratas, explicable por ser éstos los
protegidos de una parte de los colonos allí residentes. Ni siquiera sirvió los sermones
que daba el padre durante la Semana Santa, como lo menciona Jesús Varela:” el
padre predicador de Semana Santa que en uno de sus sermones dijo: “... de la
comunicación y trato que algunos malos cristianos de los gobiernos de Margarita,
Caracas y deste tienen con urcas flamencas se les podía pegar algún error
diabólico”.94

Esta situación no sólo se daba en Venezuela, sino en La Española y Cuba, como lo


comenta Antonio Nuñez: “El informe escrito en 1577 (en la Española) por el
escribano de la Yaguana, Jerónimo de Torres, quien posteriormente fue alcalde de
Bayamo, daba cuenta con nítida claridad de que los súbditos españoles, pobres y
ricos, mantenían contrabando con productos tales como “cuero y azúcar y
cañafístolas” a cambio de esclavos africanos, paños, licores y otras mercaderías. En
la Isla de Pinos tal intercambio duró desde el siglo XVI hasta el XVIII. Los pineros
daban carne a los piratas y en cambio recibían como pago otros productos.” 95

En Santa Marta el gobernador Espinosa quien gobernó por un corto período en el


año de 1680, le compró mercancías de contrabando al corsario holandés
Blandemburg. Pero no sólo se dedicaba al comercio ilícito, sino que también dejaba

94
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 82.
95
Ver Núñez Jiménez Antonio, Op. Cit., página 167.

51
cortar palo Brasil a los extranjeros, mediante un impuesto que repartía por mitad con
su teniente. El contrabando era mucho mayor en Riohacha en donde parte del clero
compraba esclavos y en los almacenes las mercancías eran de contrabando.96

Para Rafael Cartay los piratas y los corsarios fueron los principales agentes del
contrabando en América: “Los piratas y los corsarios se acercaban a las poblaciones
costera, y solicitaban licencias para negociar sus mercancías europeas a cambio de
productos domésticos, tales como tabaco, azúcar, cueros etc. Cuando se les negaba
licencias para comerciar pacíficamente, atacaban a las poblaciones y a las
autoridades que las custodiaban. Muchas veces entraban en tratos con los colonos
de manera clandestina. Estos los hospedaban en sus casas y agasajaban. A cambio
obtenían un trato preferencial, géneros a bajos precios y hasta crédito.” 97

En muchas ocasiones los colonos españoles no sólo esperaban a que los piratas
fueran a comerciar con ellos, como los colonos españoles de La Habana, Cartagena
y Portobelo, que iban a Jamaica y otras islas en sus propios barcos, para cambiar
metal y otros productos por esclavos, tejidos y manufacturas; aunque a los ojos de
las autoridades españolas esto era ilegal, los gobiernos de ambos países toleraban
estas prácticas.

Haring señala dos circunstancias que produjeron este comercio clandestino:” Una
era la inmensa extensión de las costas americanas sobre el Atlántico y Pacífico,
costas poco colonizadas y cuya vigilancia efectiva estaba por encima de las
posibilidades de cualquier nación en los siglo XVII y XVIII, excepto en ciertas áreas
limitadas. La otra circunstancia era la venalidad de los gobernadores españoles y
demás funcionarios de las Indias.”98

Este contrabando realizado con la complicidad de las autoridades coloniales, la


población local y los piratas, se daba por la insuficiente satisfacción de la demanda
colonial. La demanda colonial se suplía también mediante el comercio

96
Ver Restrepo Tirado, Ernesto, Op. Cit., páginas 284-291.
97
Ver Cartay Angulo, Rafael, Op. Cit., página 180.
98
Ver Haring, Clearence H., El Imperio Hispánico en América, Ediciones Solar, Buenos Aires, 1966,
páginas 337-339.

52
interamericano, que en la práctica era también contrabando, porque tales prácticas
estaban prohibidas casi en su totalidad por el régimen exclusivista.

En repetidas ocasiones muchas ciudades de América solicitaron a la Corona


española el permiso para comerciar con otras partes de América. En 1674 Cartagena
de Indias solicita autorización para comerciar libremente géneros procedentes de
España, con las islas de Barlovento, Venezuela, Santa Marta, Río Hacha y Cabo de
Vela. Esta petición es denegada. Solamente hasta un siglo después, cuando ya ha
desaparecido la piratería, en enero de 1774, tras algunos buenos signos, se le
permite sin trabas excesivas el comercio marítimo entre México, Nueva Granada,
Guatemala y Perú, y, en 1776, esta prerrogativa se extendió a Buenos Aires, Chile,
Misiones.

Sin embargo existía una gran vía de comercio ilegal interamericano y consistía en
las relaciones entre México y Venezuela. Venezuela exportaba a México el cacao, y
México pagaba con plata. Iniciado en 1622, en poco tiempo se incrementa hasta tal
punto que Nueva España se convierte en el único mercado importante de
Venezuela. 99

Para poder controlar mejor el comercio con los colonos americanos los piratas
interrumpían deliberadamente el comercio interamericano y el comercio con España
como sucedió en Venezuela en donde los piratas ingleses apresaron varios barcos
que hacían el comercio con España y Nueva España:

“) una Armada de piratas yngleses (


) en el puerto de San Antonio de Gibraltar avien-
Do rrendido la fuerca de la barra de Mara-
Caibo juntamente con la ciudad- aseñoreándose
De la laguna a apressado diferentes baxeles
De España y nueba España;…”100

99
Ver Cartay Angulo, Rafael, Op. Cit., páginas 195-196.
100
Ver “Medidas que se tomaran para socorrer a San Antonio de Gibraltar, contra los inv asores
ingleses. 1666-1667”, Sección Colonia, Fondo Historia Civ il, Legajo No.16, No. de Orden 28, No. de
Índice 417, Folio 889r.

53
Los holandeses habían interrumpido también el comercio entre Cumaná y Caracas, y
también se da en circunstancias análogas en Cumanagoto, Píritu, Cariaco, Cuspa.
Esta interrupción la realizaban para poder proveerse fácilmente de la sal y poder
comerciar libremente con los colonos. 101

La costa norte de Venezuela desde Trinidad a Maracaibo era una zona importante
de contrabando. La base de la economía allí eran el tabaco y el cacao, y como la
salida de estos productos en las flotas anuales era insuficiente, el comercio cayó en
manos de extranjeros, ingleses, holandeses y portugueses, que suministraban
también esclavos para los cultivos.102

Por lo tanto vemos que existían pocos incentivos para acabar con la piratería, ya que
tanto las autoridades españolas como los colonos, indígenas y cimarrones
colaboraban para que este fenómeno se siguiera presentando. Existe sin embargo
un cambio en la actitud de muchos pobladores hacia los piratas debido a que en
muchos casos éstos se aprovechaban de su situación y además de contrabandear
se dedicaban a robar y asaltar a las poblaciones.

101
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 85.
102
Ver Ly nch, John, Op. Cit., página 228.

54
8-MEDIDAS ADOPTADAS POR ESPAÑA PARA ACABAR CON LA PIRATERÍA:

La Corona española busca terminar con las agresiones por parte de los ingleses y el
momento propicio ocurre cuando muere Isabel I quien era enemiga acérrima de
España, y sube al trono inglés Jacobo I quien era católico y favorable a buscar la paz
con España. Se buscaba la paz con Inglaterra para acabar por un lado con la
piratería y por el otro cortarles el apoyo inglés a los holandeses con la esperanza de
poder someterlos, bien militarmente o bien con unas concesiones políticas
ventajosas.

En Londres los españoles empiezan a tratar los asuntos religiosos de los Países
Bajos, y se pide que se permita el culto a los católicos, a la par que el reformado; se
habla también sobre restitución de bienes eclesiásticos y luego se apunta sobre la
necesidad de prestar obediencia los súbditos a sus príncipes y señores. Son estos
tres temas, poco importantes desde el punto de vista inglés, sobre los que se discute
acaloradamente para ocultar otros más importantes que interesa no tocar, como es
el comercio inglés con América.

Los españoles no estaban muy interesados en tocar el asunto del comercio inglés
con España y sus colonias americanas. Este asunto era el de mayor importancia
desde el punto de vista inglés. Henri How ard, conde de Northampton, decía que si
Inglaterra permitía comerciar a España con todos sus reinos, los ingleses saldrían
perjudicados si la Corona Española no hacía lo mismo. Además señalaba que la
piratería de los barcos ingleses se podía evitar si se les permitía comerciar
legalmente.

Pero al firmarse la paz de Londres no se llegó a reconocérseles a los ingleses de


manera explícita el derecho a comerciar con ellas. Los ingleses van a interpretar este
resultado como una no prohibición específica del comercio con las colonias
españolas en América y en la práctica se les reconoce inmediatamente un cierto
derecho en el tratamiento a los que se capturen en las Indias. Como lo menciona
Jesús Varela: “Así, si a los holandeses se les aplica la pena máxima y a los
franceses se les debía imponer idéntico castigo, como invasores y violadores de toda

55
ley prohibitiva, a los ingleses no se les ejecutará, sino que serán enviados a España
para que el rey resuelva.”103

Pero no sólo se van a intentar soluciones diplomáticas. En muchas ocasiones se usó


la fuerza para acabar con los asentamientos holandeses, franceses e ingleses. En
Guayana los españoles practicaban incursiones frecuentes contra los asientos
holandeses e ingleses. En 1629 se formó una escuadra compuesta por treinta y
cinco buques al mando de don Fadrique de Toledo con el fin de defender los
intereses del Imperio español en Las Indias. La flota zarpó de Cádiz y tenía como
misión entregar material para el fortalecimiento de Cartagena de Indias y de combatir
cualquier flota holandesa con que se tropezara. Pero tenía otra misión que consistía
en desalojar a los traficantes ilegales de las Pequeñas Antillas. Para este fin, la flota
se dirigió a la isla caribeña de sotavento de Nieves localizada al sudeste de Puerto
Rico. En esa isla unos colonos permanentes ingleses se habían aliado con los
piratas, que contaban con los barcos y municiones que a ellos les faltaban. El 17 de
septiembre don Martín de Vallecilla con cuatro galeones de vanguardia sorprendió a
diez buques piratas que se encontraban en el puerto. Dos de estas naves escaparon
mientras que a las otras las persiguieron hasta aguas más profundas en donde las
capturó parte de la flota española. Finalmente se capturaron siete barcos cargados
de tabaco. Al día siguiente de estos sucesos y tras una lucha ardua contra los
ingleses, estos se rindieron. Don fabrique ordenó desmantelar el fuerte y quemar los
almacenes de tabaco y otros edificios. Posteriormente se dirigieron a la isla de San
Cristóbal que estaba poblada por colonizadores ingleses en el sur y de franceses en
el norte que se dedicaban al cultivo del tabaco.

Los prisioneros de la isla de Nevis les dijeron a los españoles que el extremo inglés
de la isla contaba con un fuerte llamado Charles que se encontraba muy bien
situado, que dominaba el puerto con veintidós cañones, nueve morteros y mil
seiscientos hombres. Por otro lado los franceses habían construido otros dos fuertes.
Uno se llamaba Basse Terre que se encontraba tan sólo a nueve millas del fuerte
inglés y contaba con once cañones y el otro se l amaba Richelieu y estaba localizado
en un punto inaccesible para los grandes buques al otro lado de la costa norte.

103
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., páginas 105-110.

56
Los españoles se acercaron sigilosamente a la isla amparados por el humo azul que
se desprendía de los almacenes de tabaco. Después de soportar una fuerte
tempestad los españoles desembarcaron cerca del fuerte Charles. Este estaba
protegido por unas trincheras y los españoles abrieron fuego de artillería contra
éstas. Las primeras descargas dieron muerte al gobernador del fuerte lo que causó
una baja de moral en las fuerzas francesas. Finalmente el fuerte se rindió a los
españoles y los dos fuertes restantes hicieron lo mismo. En conjunto los españoles
capturaron en diecisiete días 129 cañones, 42 morteros, 1.350 mosquetes y
arcabuces con bastante munición y entre 2.000 y 3.000 hombres. Don Fabrique
envío a los prisioneros en un navío de regreso a Europa con la promesa de no volver
a las islas que los españoles reclamaban como propias. Con esta operación se había
devuelto momentáneamente el prestigio español al Caribe. Otro resultado muy
importante que obtuvo la flota española fue la llevada al año siguiente del tesoro a
España que era de dimensiones impresionantes, más de 5 millones de pesos de 8
reales cada uno, es decir más de 3,5 millones de ducados.104

En el mes de julio de 1635 una escuadra española atacó la isla de Providencia, pero
fue rechazada por los fuegos del fuerte tras cinco días de combate. Esto hace que la
Corona española mande en 1641 a Francisco Diez de Pimienta con doce galeones
de guerra y 2000 hombres para atacar la isla de Providencia. Allí arrasa las
fortificaciones y se lleva presos a setecientos ingleses.105

Estos ataque se van a dar cuando se rompe el pacto comercial entre los colonos y
los piratas, debido a que los primeros van a solicitar la ayuda de la Corona española
para combatir a los segundos como sucedió en la Salina de Araya. Como lo
menciona Jesús Varela: “La coexistencia piratas-colonos se podía desarrollar
normalmente siempre que las posibilidades de ambos fueran similares y se
mantuviera un cierto equilibrio. En el momento que la presencia de urcas salineras y
de rescate se hizo más asidua y numerosa en las costas del Oriente Venezolano, el
simple sentimiento comercial con que los colonos miraban a dichos barcos se va

104
Ver Phillips, Carla Rahn, Op. Cit., páginas 277-278.
105
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, páginas 60-61.

57
transformando en recelo, por otra parte fundado, pues, no eran raros los ataques de
piratas a poblaciones costeras.” 106

Defender a un territorio tan vasto como lo era América era una tarea muy difícil de
realizar y mucho más en esa época. La mayoría de las poblaciones se encontraban
indefensas y por lo tanto resultaban una presa fácil para los piratas que las
atacaban. Como lo menciona Philip Gosse: “Es verdad que fue fácil faena la de estos
primeros piratas, porque la mayoría de los puertos que atacaban estaban mal
defendidos, poseían pocos cañones y tan a menudo tenían pólvora como carecían
de ella.” 107

Haring sostiene que: “En realidad no es cosa muy sorprendente que el éxito
favoreciera tan raras veces a los defensores, porque las ciudades españolas se
hallaban mal provistas de fortalezas y cañones, y a menudo carecían en absoluto de
pertrechos o de soldados regulares. Por regla general, los establecimientos
coloniales distaban mucho unos de otros, de manera que los habitantes, tan presto
como tenían informe de la presencia del invasor, y viéndose sin medios de resistir y
con pocas esperanzas de socorro, abandonaban sus hogares a merced de los
corsarios y huían a montes y selvas con sus familias y sus más valiosas
pertenencias.” 108

Esto ocurrió en San Antonio de Gibraltar, un poblado situado en la margen sur


oriental del Lago de Maracaibo. Cuando los invasores ingleses entraron, mataron al
gobernador y como no había gente suficiente y municiones para resistir la invasión,
los habitantes optaron por huir al monte para salvarse:

“Entró el enemigo en Gibraltar a donde le rresistieron


Lo pusible, y con la muerte de dicho vuestro governador y de otras perso-
Nas principales, que no se save la certeza ni quantos
Ganó y se apoderó de la placa de Gibraltar y la gente que a
Podido escapar quedan retirados en los montes y no se

106
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 85.
107
Ver Gosse, Philip, Op. Cit., página 168.
108
Ver Haring, Clarence Harry , El comercio y la navegación entre España y las Indias en la época de
los Habsburgos, Fondo de Cultura Económica, México, 1979, página 263.

58
Save los dicinios del enemigo y los estragos y daños
Que abrán hecho…”109

Pero no sólo en la ciudad de Gibraltar los habitantes huían hacia los montes. En
Santa Marta el capitán Sebastián Fernández de Gamboa presentó en el año de 1666
junto a un plan para fortificar la ciudad un memorial impreso en donde decía que era
indispensable obligar a los vecinos a que volvieran a poblar la ciudad, ya que ésta se
hallaba abandonada y arruinada debido al ataque de los corsarios.110

Como lo menciona Haring: “Las colonias de América continuaban en estado de


indefensión militar y naval, con fortificaciones sin artillería y compañías nominales de
infantería sin soldados, mientras los habitantes se mostraban más dispuestos a huir
a los montes y selvas que a resistir al invasor.” 111

Como era imposible defender todas las ciudades en América, España ideó desde un
principio un plan de defensa de los principales puertos en América como Cartagena,
Portobelo, Veracruz, San Juan y La Habana. Esto hizo que los otros puertos
quedaran desprotegidos y a merced de los ataques de los piratas. Existían puntos
clave que era preciso fortalecer como fue el caso de las Salinas de Araya en la costa
norte de Venezuela. Como los pobladores tenían un trato ilícito con los holandeses,
era preciso buscar alternativas para su defensa y así evitar que los holandeses
siguieran sacando la sal. Se pensó en un principio en anegar la salina, pero esta
solución resultaba difícil técnicamente. Otra opción consistía en construir un fuerte,
pero esta medida era insuficiente si no se contaba con la ayuda de los colonos.
Finalmente se llegó a la solución de crear una pequeña armada para que patrullara
las costas y desalojara a los holandeses. Esta propuesta aprobada definitivamente
por el rey, después del Consejo de 17 de febrero de 1605, sólo llegó a consolidarse
en la sesión del 4 de abril siguiente.112

109
Ver “Medidas que se tomaran para socorrer a San Antonio de Gibraltar, contra los inv asores
ingleses. 1666-1667”, Sección Colonia, Fondo Historia Civ il, Legajo No.16, No. de Orden 28, No. de
Índice 417, Folio 887r.
110
Ver Restrepo Tirado, Ernesto, Op. Cit.,página 275.
111
Ver Haring, Clarence Harry , El comercio y la navegación entre España y las Indias en la época de
los Habsburgos, Fondo de Cultura Económica, México, 1979, página 276.
112
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., páginas 126-127.

59
Esta Armada Real, según la última relación enviada a la Corte por D. Luís con fecha
12 de abril, se hallaba integrada por 11 unidades, de las cuales 8 eran galeones, una
nao y dos pataches. Tenía una ventaja y esta consistía en que como lo menciona
Jesús Varela:” las unidades de la escuadra eran de menor tonelaje, a pesar de que
las medidas de eslora y puntal eran iguales a las de los de la Armada. La diferencia
estaba en la manga y en el índice de “refracción”, que eran menores. Esto hacía que
los galeones fueran más bajos de puntal, que tuviesen menos capacidad de carga,
pero resultaban mucho más rápidos y con mayor capacidad de maniobra. Este
aspecto era muy importante, por la forma en que se desarrollaban los
enfrentamientos con los corsarios y piratas, los cuales al disponer de barcos más
pequeños y ligeros, y con menos hombres de infantería, se habían visto en la
necesidad de desarrollar nuevos métodos.”113

En la salina de Araya se asestó un duro golpe al tráfico salinero como lo menciona


Jesús Varela:“Una vez que Fajardo tuvo preso al corsario Daniel de Mugerol y
capturó, al día siguiente, a los ocupantes de las urcas abandonadas en una pequeña
operación en tierra, hizo cumplir las leyes establecidas respecto a piratas y corsarios
tomados “in fraganti”. Con la ejecución del corsario Mugerol se asestó ciertamente un
duro golpe al tráfico regular de la sal entre Araya y las provincias rebeldes, pues a la
destrucción de las infraestructuras, que para la carga de la sal tenían instaladas en el
Ancón de Refriegas, se unía la desarticulación de la red comercial que este corsario
dirigía a lo largo de la zona.”114

Las acciones de esta Armada en contra de los piratas resultaron satisfactorias,


debido a la utilización de los navíos de Vizcaya, que su diseño era más adecuado
para el combate contra los barcos de los piratas que eran más pequeños y por lo
tanto tenían mejor maniobrabilidad. Los navíos que los piratas generalmente
utilizaban consistían en el BARQUE, o patache, embarcación generalmente de un
solo mástil, provista de vela latina, con un desplazamiento que oscilaba entre las 50
y 100 toneladas. 115

113
Ibíd., página 161.
114
Ibíd., páginas 205-206.
115
Ver Georget, Henry , Op. Cit., página 27.

60
Desde un principio se vio como la mejor medida para controlar el ataque de los
piratas crear una escuadra para combatirlos. En mayo de 1598 el gobernador de
Jamaica , Fernando Melgarejo de Córdova alertaba sobre cómo se podía terminar
con tales ataques y señalaba a la Isla de Pinos entre los puntos estratégicos de los
piratas: “...por las relaciones que tiene esta isla con La Española y su costa Norte,
me creo obligado a advertir a Su Majestad que para acabar con este mal negocio
que ellos (los bucaneros( mantienen con su trato ilícito es necesario mandar una flota
de navíos de alto bordo, pues las galeras no son útiles en estas islas a causa de los
fuertes vientos. Sería suficiente si la flota consistiese de tres pequeños galeones de
alrededor de 300 toneladas y de un patache y esto será bastante para asegurar que
no habrá más traficantes o corsarios e Las Indias y que ninguno volverá a Inglaterra
o Francia si nuestra flota los persigue, porque estos piratas traen pequeñas fuerzas y
sus tripulantes despreciables disponen solamente de fragatas de comercio que
manejan a su antojo y a causa de las cuales la población de estas islas sufre
grandes inconvenientes.” 116

Cuando los ingleses se internaron por el río Atrato en la provincia del Citará, no
existía suficiente munición ni hombres para repeler el ataque:

“que hize en la Villa de Medellín


y esta Provincia de Antioquia y por la gente que ( ) ( )
( ) luego al reconocimiento, de las harmas y
municiones y alle: en quanto a las harmas
de fuego no haver ni aun para la séptima
parte de la gente y en las municiones ha-
lle no mas de mil y quinientas balas y al
respecto la polvora que de llegar a las ma-
nos a uno tienen para tres cargas cuya no-
tizia…”117

Por lo tanto se piensa en solicitar ayuda de la Armada de Barlovento:

116
Ver Núñez Jiménez, Antonio, Op. Cit., página 173.
117
Ver “Disposiciones militares dictadas en Antioquia, para colaborar en la def ensa contra los piratas
ingleses que infestaban las costas.1692”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo No. 4,
Número de Índice 26, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olio 618r.

61
“Y al cavo principal de la Harmada de Barlovento si
Estuviere en esas costas y de su reyno, diligencias que
Ysiere…”118

En otras ocasiones los españoles fueron directamente a la colonia de filibusteros y


piratas como era el caso de la Isla de la Tortuga y expulsaron a los mismos. Esto
ocurrió en el año de 1638, cuando los españoles llegaron con una gran fuerza a la
Isla de la Tortuga y aprovechando que la mayoría de los bucaneros se hallaban en
La Española masacraron a los que permanecieron allí.119

Para controlar el comercio que tenían los indígenas caribe y los piratas en el Caribe
con el tabaco, Felipe III firmó el 26 de agosto de 1606 una ley que prohibía el cultivo
del tabaco en el área de Barlovento. Sin embargo esta medida se derogó en 1614
debido a las buenas relaciones que en ese momento se tenía con los holandeses. 120

Sin embargo las medidas defensivas realizadas por España no eran muy eficaces
debido a que el sistema era muy centralista y no se pensó en un principio utilizar
medios de defensa apoyados en los particulares. Por ejemplo se hubiera podido
realizar la defensa de las costas de América mediante la expedición de patentes de
corso a navegantes españoles para que combatieran a los piratas. Sin embargo esto
iba en contra de la política centralista que ejercía la Casa de Contratación de Sevilla
como lo menciona Haring: “Vale la pena de notarse que hasta el último cuarto de
siglo XVII el gobierno hispano rehusó siempre expedir patentes de corso para ejercer
represalia contra los ingleses, franceses y holandeses en las Indias Occidentales. Es
probable que semejante recurso hubiera sido a la par eficacísimo contra los
bucaneros y económico en grado sumo, porque habría llenado los mares americanos
de bajeles armados sin gravamen alguno para las arcas reales, pero a ello se
oponían abiertamente la Casa de Contratación y los mercaderes de Sevilla,
temerosos de que tales comisiones condujeses a una infracción del monopolio
mercantil. Al cabo, las importunas representaciones de las autoridades de América
vencieron los escrúpulos del Consejo de Indias, y en febrero de 1674 apareció una

118 Ver “Disposiciones militares dictadas en Antioquia, para colaborar en la def ensa contra los piratas

ingleses que infestaban las costas.1692”, Sección Colonia, Fondo Negocios Exteriores, Legajo No. 4,
Número de Índice 26, Archiv o General de la Nación, Bogotá, f olio 620a.
119
Ver Burney , James, Op. Cit., página 57.
120
Ver Varela Marcos, Jesús, Op. Cit., página 229.

62
ordenanza que disponía la expedición de patentes de corso, bajo liberalísimas
condiciones.” 121

Este sistema de otorgar patentes de corso para combatir la piratería hubiera sido
más efectivo y no hubiera sido necesario gravar el comercio que se efectuaba en las
ciudades que habían sido atacadas por los piratas para su defensa como ocurrió en
Maracaibo. Allí se necesita gravar algunos productos para poder fortalecer la ciudad
contra los ataques de los corsarios:

“Mi fiscal, considerando lo mucho que impor-


Ta tener el dicho Puerto de Maracaibo con la de-
Fensa conveniente para que los Auditadores
De esta Provincia vivan con seguridad, y
Libres de la Invasiones que los Piratas han
Continuado en ella, he resuelto que se forti-
Fiquen las tres Barras que hay en la dicha
Laguna…”122

Aunque se trataba de gravar únicamente ciertos productos, esta medida de todas


maneras perjudicaba el comercio:

“…y para que


Haia Caudal y efectos con que acudir a la satis-
Fassion de sus sueldos, y al reparo de las forti-
Ficaciones he mandado que en cada millar de
Cacao de la dicha Provincia de Mérida se cargue
Medio real que ha de pagar el vendedor, y que de
Cada res que se vendiere se carguen dos reales
Y de cada arrova de Asúcar dos reales, y de
Cada arrova de miel medio real que son los fruc-

121
Ver Haring, Clarence Harry , El comercio y la navegación entre España y las Indias en la época de
los Habsburgos, Fondo de Cultura Económica, México, 1979, página 290.
122
Ver “Real Cédula sobre f ortif icación de Maracaibo, para impedir la inv asión de piratas que en años
anteriores habían ya inv adido dicho puerto y también a Trujillo y San Antonio de Gibraltar. Dada en
Madrid. 1681”, Sección Colonia, Fondo Milicias y Marina, Legajo No.15, Número de Índice 35, Archivo
General de la Nación, Bogotá, f olios 283a-283r.

63
Tos en que se ha tenido por menos Incombeni-
Ente Imponer esta carga, quedando excluidos
Los demas que se me propusieron por vos, y por
El dicho Don Francisco Albeiro como son arina, carne sa-
Lada, quesos, manteca, y otras cosas menudas, ni
Echar imposición en los fructos de los Navios
Que fueren de (Rexistao) a Maracaibo destos
Reynos, y de Nueba España, por el perjuicio
Que de ello se podra seguir…”123

Hubiera sido más efectivo confiar la defensa de las ciudades a individuos particulares
como fue el caso de la defensa de la ciudad de San Antonio de Gibraltar situada en
la parte sur oriental del Lago de Maracaibo, llevada a cabo por el capitán extremeño
Antonio Maldonado de Aldana. En este caso el capitán Maldonado organizó
mediante sus propios medios la defensa de la ciudad durante el ataque realizado por
los piratas ingleses en el año de 1641:

“Dicho capitán Antonio Maldonado de Aldana


Por su misma persona y gente de su compañía
A hecho a la laguna del agua, trincheras con-
Siderables para poder hacer oposición (
) enemigo y defenderle la entrada
En esta ciudad y que a sustentado y esta sus-
Tentando a ssu propia costa, la gente de su
Compañía y negros gastadores que an obrado
Y estan obrando en las dichas tricheras y a
Comprado a su costa, la polvora, balas, y
Cuerda necesaria para la gente de su cargo
En que a consumido cantidad conssi-
Derable de pessos de su propio caudal”124

123
Ver “Real Cédula sobre f ortif icación de Maracaibo, para impedir la inv asión de piratas que en años
anteriores habían ya inv adido dicho puerto y también a Trujillo y San Antonio de Gibraltar. Dada en
Madrid. 1681”, Sección Colonia, Fondo Milicias y Marina, Legajo No.15, Número de Índice 35, Archivo
General de la Nación, Bogotá, f olios 284a-284r.

64
Y resistió satisfactoriamente dicho ataque ya que los piratas no pudieron tomarse la
ciudad:

“…dicha ciudad de San Antonio de Gibraltar


Y la tubo sitiada ocho días con sus noches sin que en ellos
Se le dexase poner pie en tierra, hasta obligar, a que
Dicha harmada, se le passe huyendo con la oscuridad
De la noche dexando ensalsada nustra santa fee
Catolica, y con reputación grande las harmas españolas
Para cuyo triunfo y bitoria fue mucha parte...”125

Otro problema de la excesiva centralización en que se encontraba el sistema colonial


español se puede ver en que la mayoría de las ciudades en América no se podían
defender por sí mismas y era necesario acudir a ciudades que se encontraban muy
distantes. Para socorrer a la ciudad de Maracaibo se solicitaba ayuda de hombres y
municiones a las ciudades de Pamplona y Tunja:

“Que atento a las nuebas que an benido de que la


Ciudad de Maracaibo la a tomado el dicho enemigo
Sin embargo de no tenerse por cierto se resuelve
Que el señor presidente ordene se bayan juntando
Todas las armas que se puedan – polvora y plomo
Para remitir luego a la dicha ciudad de Pamplona
A onde se ordena, baya luego el corregidor de Tunja
Para probenir bastimiento y levantar
Gente y lo demas necesario de que se necesitare”126

124
Ver “Información sobre los servicios militares del capitán extremeño Antonio Maldonado de Aldana,
en la def ensa de Maracaibo, contra la armada inglesa. 1644-1645”, Sección Colonia, Fondo Historia
Civil, Legajo No.14, Número de Orden 11, Número de Índice 344, Archiv o General de la Nación,
Bogotá, f olio 375a.
125
Ver “Información sobre los servicios militares del capitán extremeño Antonio Maldonado de Aldana,
en la def ensa de Maracaibo, contra la armada inglesa. 1644-1645”, Sección Colonia, Fondo Historia
Civil, Legajo No.14, Número de Orden 11, Número de Índice 344, Archiv o General de la Nación,
Bogotá, f olio 386r.

65
Estas ciudades se encontraban muy distantes de Maracaibo y era lógico que los
refuerzos necesarios iban a llegar mucho tiempo después de que los piratas se
tomaran la ciudad.

Esta misma situación ocurre cuando los piratas ingleses entraron por el río Atrato en
el año de 1702. En ese momento el Maestre de Campo Manuel de Herrera solicita
ayuda a Popayán, pero en el documento se ve claramente que los refuerzos
llegarían tarde, debido a la distancia en que se encuentra dicha ciudad:

“La defensa así por la cortedad de gente blanca y armas


Que tiene esta tierra como por que el socorro que se pu-
Diera esperar de las ciudades del gobierno de Popayán
Por estar mui distantes en caso que promptamente
Se emitiesen no pudiera llegar a tiempo.”127

A todos estos problemas de centralización y de escaso armamento con que


contaban las ciudades en América, se suma la corrupción administrativa. En muchos
casos los gobernadores de las ciudades no ayudaban a las guarniciones militares
como ocurrió en el caso del ataque del Barón de Pointis a Cartagena.

126
Ver “El Rey ordena apercibirse para la guerra con los holandeses apoderados de Maracaibo. 1643”
Sección Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo No. 6, Número de Orden 21, No. de Índice 137, Archivo
General de la Nación, Bogotá, Folios 936a.
127 Ver “Informe del Maestre de Campo Manuel de Herrera, sobre la invasión inglesa a las provincias

del Chocó y Citará y las medidas militares que tomaron en relación con ella. 1702-1704”, Sección
Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo No. 9, Número de Orden 8, No. de Índice 231, Archivo General
de la Nación, Bogotá, Folios 397-549.

66
9-ATAQUE DEL BARON DE POINTIS A CARTAGENA:

Cuando se inició en 1689 la guerra de Francia contra la Liga de Augsburgo, los


franceses acudieron a los filibusteros para combatir a los españoles, ingleses y
holandeses. Ducasse recibió una carta de Pontchartrain en enero de 1697 en donde
le ordenaba que reuniese a todos los filibusteros y los retuviera en la colonia hasta el
15 de febrero para que ayudaran a Pointis a atacar a Cartagena. Esta tarea fue difícil
debido a que Pointis llegó a Petit-Goave hasta comienzos de marzo. El 18 de marzo
se reunieron los buques en Cabo Tiburón y el 13 de abril estaban frente a
Cartagena. Bajo las órdenes de Pointis estaban 4.000 hombres, mitad marinos y
mitad soldados y Ducasse tenía 1.100 hombres incluidos 650 bucaneros. Además
tenía nueve fragatas y siete navíos pertenecientes a los bucaneros y un gran número
de barcos menores. En esta ocasión existió gran sobresalto en Jamaica e Inglaterra
e incluso el gobernador Beeston alertó a los gobernadores de Portobelo y La
Habana, ya que él pensaba que la expedición tenía esos puertos como objetivo.

Cartagena era una de las fortalezas más importantes de América y resulta


sorprendente que se la hubieran tomado los piratas. En opinión de Clearence Haring
las defensas con que contaba la plaza no eran las mejores. La boca del puerto se
llama Bocachica y la defendía un fuerte con cuatro bastiones y 33 cañones. Sin
embrago en opinión de Haring estos cañones se hallaban mal montados sobre cuñas
débiles de cedro y los usaban solamente 15 hombres. Más adentro en el puerto
había otro fuerte llamado Santa Cruz que estaba dispuesto con cuatro bastiones y un
foso. Pero igualmente se encontraba desguarnecido y provisto tan sólo con unos
cuantos cañones. Aunque otros dos fuertes formaban parte de la defensa de la
ciudad se hallaban sin guarnición ni artillería.128

Pero aunque Cartagena se encontraba mal defendida, el problema principal consistía


en las disensiones internas que existían entre las autoridades españolas en América,
en donde importaban más los problemas personales que una invasión extranjera. El
gobernador de Cartagena en ese momento era Diego de los Ríos y el encargado de

128
Ver Haring, Clarence Harry , Los bucaneros de las Indias Occidentales, Desclée de Brouwer, París,
1939, páginas 253-254.

67
defender el castillo de Bocachica era Sancho Jiménez de Orozco. Éste último era
consciente del plan que tenían los franceses de atacar la ciudad y de la escasa
guarnición que existía para defenderla. El Gobernador Diego de los Ríos no le brindó
la ayuda necesaria a Sancho Jiménez de Orozco para defender el castillo de
Bocachica. Veamos parte de la carta que el primero le envía al Rey de España por
este motivo:

“cumplí con la obligación de dar quenta a Vuestra Real Persona de


la benida de la Armada de Francia y del sittio y toma deste casttillo
lo sucedido en el estado en que hallo con su corta guarnición de su
calidad pocos socorros y ninguna providencia del governador de
Carttaxena y ahora la doy con la mesma expresión a Vuestra
Altteza el día ocho de Abril tubo noticia el governador Don Diego de
los Ríos de hallarse veinte y dos navíos grandes enzamba diez
leguas a barlovento de Carttaxena a quien ( ) luego arrepresentarle
de cómo toda la guarnición y socorro que tenía eran sesenta y ocho
hombres los quales se socorrían por los ofiziales de la Real
Hazienda y treinta y cinco hombres de mi compañía que era toda
su gente como constara de la listta Real ofrezcome socorrer y
haviendo entrado en el castillo todos los días le rrecombenía con
cartas y exsortos que le hazía con personas conocidas que si ( ) ( )
( ) se rreconozera en nada ( ) comission ni entre presentarle este
castillo a esttado socorrido con trescientos y quatro zientos
hombres en qualquiera noticia de enemigos pirattas como lo hice yo
gobernando esta ciudad el año pasado de noventa y quatro con la
noticia que tube de una esquadra de pirattas que estubo sobre la
isla de Xamayca de que di quenta así a vuestra Real Persona como
a Vuestra Alteza junto con lo obrado en la Plaza y resolvieron
darme las grazias y ahora que por ser Armada Real devían ser
mayores los socorros nunca lo pude conseguir de dicho gobernador
el día que se parezió estta Armada sobre Cartaxena y xamás ( ) ( )
el gobernador que por día intentase nada sin que pasaría luego a
Puertobelo embusca de los galeones que era a lo quebenía y con
esto no dio paso en socorrerme el castillo lo qual quando no fuese

68
ttan notorio rreconosera Vuestra alteza por lo obrado en el castillo
de Santa Cruz que abandonó dicho gobernador por haver
empezado a ( ) de su guarnición y de ( ) quando ya yba entrando
por el puerto dicha Armada sacando a toda prissa la gente que
pocas horas anteshavia enviado siendo la causa de todo el no
haver creido dicho gobernador que el enemigo encaminara sus ( ) (
) a esta Plaza y mal podía socorrer con el empeño como ( ) ( )
dicho castillo de vocachica.”129

En esa carta Sancho Jiménez de Orozco también da una información sobre la


escuadra francesa:

“toda la Armada quese componía de veinte y ocho embarcaciones


las diez de ochenta a noventa cañones. Las demás de quarenta
cinquenta y sesenta dos pontones de bombas.”130

Este informe coincide con lo que mencionó Haring y es la escasa guarnición con que
contaba Cartagena en el momento del ataque. A esto se le añade que el gobernador
Diego de los Ríos tenía conocimiento previo del ataque se nota la desidia por parte
del gobernador para repeler el ataque. Se nota en este informe cierta rivalidad entre
el gobernador y Sancho Jiménez de Orozco debido a que éste último había sido
gobernador anteriormente. Por lo tanto importaban más los problemas personales
que la defensa de la ciudad.

Después de quince días de duro combate y bombardeo sobre el castillo de


Bocachica, éste último fue tomado a finales de abril pese a la tenaz resistencia que
realizó la escasa guarnición española bajo el mando de Sancho Jiménez de Orozco.
Como los españoles habían recibido noticia del asalto, anteriormente habían enviado
parte de sus pertenencias a la ciudad de Mompox.

129
Ver Jiménez de Orozco, Sancho, “Informe de sancho Jiménez de Orozco, castellano del castillo de
Bocachica, sobre la toma de éste y de Cartagena, por una escuadra pirata francesa”, Legajo No.
212ª, expediente No. 8, Archivo General de la Nación, Bogotá, Folios 219-221.
130
Ver Jiménez de Orozco, Sancho, “Informe de sancho Jiménez de Orozco, castellano del castillo de
Bocachica, sobre la toma de éste y de Cartagena, por una escuadra pirata francesa”, Legajo No. 212ª,
expediente No. 8, Archiv o General de la Nación, Bogotá, Folio 223r.

69
Los piratas permanecieron por poco tiempo en la ciudad debido a que recibieron
noticia de que los españoles planeaban enviar refuerzos desde el Perú y que los
ingleses tenían el proyecto de enviar la flota. Antes de zarpar Pointis obtuvo de los
vecinos una fuerte suma de oro y plata, pero solo una parte de este pasó a manos
de los filibusteros al mando de Duchase. Cuando Pointis se marchó para Francia,
Duchase y sus filibusteros exigieron a los cartageneros otra suma de dinero hasta
que finalmente zarparon. Cuando llegó a Cartagena la flota inglesa al mando del
almirante Neville, la ciudad ya estaba en manos de los españoles por lo que se
dedicó a perseguir a los filibusteros. Finalmente los sorprendió en la isla de Vaca y
capturó a dos de los barcos, mientras que otros dos se vararon al intentar la huida y
el resto de la flota alcanzó a l egar a Santo Domingo.131

Philip Gosse señala que: “Una vez hecho esto se dirigieron hacia su antiguo
albergue de Cow Island, o Isla de la Vaca, para repartirse los despojos. Pero en el
camino sufrieron justo castigo a manos de una escuadra aliada anglo española. De
los nueve buques bucaneros, los dos que llevaban más botín fueron apresados, dos
más encallaron y el resto logró escapar a la Española.” 132

Este asalto a la ciudad de Cartagena demuestra la imposibilidad que tenía España


para defenderse de los asaltos de piratas y bucaneros, debido a los enfrentamientos
entre las mismas autoridades españolas y a los escasos elementos para su defensa,
a pesar de ser una de las ciudades supuestamente mejor defendidas en el Caribe.
Parte del botín que obtuvieron los piratas fue recuperado, pero se debió en gran
medida a la ayuda naval prestada por los británicos.

131
Ver Lucena Salmoral, Manuel, Op. Cit., página 229.
132
Ver Gosse, Philip, Op. Cit., páginas 201-202.

70
Año Nombre País
1560 Martín Cote Francia

1585 Francis Drake Inglaterra

1596 Francis Drake Inglaterra

1597 Francis Drake Inglaterra

1670 Henry Morgan Inglaterra

1697 Pointis y Duchase Francia

Tabla 3. Ataques contra Cartagena.

71
10- FIN DE LA PIRATERÍA:

La piratería va a empezar a declinar cuando los franceses, ingleses y holandeses


empiezan a tener posesiones en América y los piratas se van a convertir en un
estorbo para el desarrollo de las colonias. Solamente se van a llamar para defender
estas colonias como en Jamaica o en el caso de que ocurra una guerra como fue el
caso de la guerra entre Francia y España.

Los ingleses van a cambiar su actitud hacia la piratería por dos razones. La primera
es que sube al trono Carlos II, quien era partidario de llevar una política de paz con
España. La segunda razón es que los ingleses van a poseer una colonia en el Mar
Caribe en donde van a poder establecer un comercio relativamente regular con las
colonias españolas.

Veamos lo que dice Harina al respecto: “En 1660, las relaciones políticas y
comerciales entre los dos países se normalizan. Luego viene la alianza entre
ingleses y españoles contra los franceses. Esta alianza contra Luís XIV encontró su
expresión comercial en el Tratado de 1667, por el cual se le otorgaron ventajas
comerciales a los ingleses en los territorios españoles y se les ofreció protección
oficial.” 133

En Julio de 1670 Inglaterra y España firman el Tratado de Madrid con la intención de


terminar la disputa en América y establecer una paz al otro lado del Atlántico. Dentro
de loa artículos se establecía que debería reinar la paz entre las dos naciones no
solamente en América sino en todas partes del mundo. Además deberían cesar los
ataques y hostilidades entre los sujetos de los dos reinos y los dos reyes se
comprometían a terminar con las patentes de corso y si algún individuo realizaba
algún tipo de ataque, debía reparar los daños.134

133
Ver Haring, Clarence Harry , El comercio y la navegación entre España y las Indias en la época de
los Habsburgos, Fondo de Cultura Económica, México, 1979, página 189.
134
Ver Burney , James, Op. Cit., páginas 72-73.

72
En este Tratado de Madrid España reconoce las conexiones inglesas en el Caribe, e
Inglaterra acuerda como contraprestación colaborar con España en la supresión de
los piratas y corsarios. Sin embargo los bucaneros franceses continúan activos en la
Tortuga. 135

Sin embargo en la práctica acabar con los piratas en Jamaica no era tarea fácil. El
Gobierno inglés concedió ofertas de perdón total a los bucaneros que dejaran sus
andanzas, y aunque muchos accedieron, la mayoría prefirió seguir con sus antiguos
hábitos. Sin embargo éstos ya no iban a contar con la ayuda de los hacendados y
mercaderes de Jamaica quienes vieron a la piratería como un obstáculo para el
desarrollo del comercio.

Sin embargo por temor a un ataque español, el gobernador de Jamaica Tomás


Modyford va a autorizar a Henry Morgan para que efectuara un ataque a la Ciudad
de Panamá. Ante las protestas del embajador español en Londres, el Gobierno
inglés va a enviar a lord Vaughan como gobernador de Jamaica con el mandamiento
estricto de suprimir la piratería. Vaughan va a designar al propio Morgan para que
acabe con la piratería.

Después de1677 los piratas van a ser ejecutados en Jamaica por el solo hecho de
ser piratas. Sin embargo cuando llega el nuevo Gobernador de Jamaica Carlisle en
Julio de 1678, se convoca a los piratas para que defiendan la isla contra los
franceses. Posteriormente en 1680 se suscribe el Tratado de Windsor, que refuerza
el Tratado de Madrid, por el cual los ingleses se comprometen a intensificar sus
acciones en contra de la piratería caribeña. Al capitán Coxon por ejemplo se le va a
perseguir duramente después de atacar a Portobelo.136

En 1685 Inglaterra envía una fuerza naval a Jamaica con el mandato de


exterminarlos. Un año después en 1686, España e Inglaterra crean una armada
conjunta para limpiar de piratas el mar Caribe. En 1687, al subir Jacobo II al trono
inglés, se dictan nuevas leyes contra la piratería.

135
Ver Cartay Angulo, Raf ael, Op. Cit., página 172.
136
Ver Lane, Kris, Op. Cit., páginas 125-127.

73
La Guerra entre Francia y España se termina en 1668 con el Tratado de Aix-la-
Chapelle, pero los filibusteros franceses no lo reconocen, aduciendo que ellos no
estaban obligados al cumplimiento del tratado, pues no lo habían firmado ni
participado en sus negociaciones. En 1673 los holandeses acuerdan con España
interrumpir los ataques a las colonias españolas del Caribe.137

Como lo menciona Rafael Cartay: “La hora final del filibustero en el Caribe había
llegado. El comercio legal desde Sevilla a las Indias estaba controlado por franceses,
ingleses, holandeses, genoveses y alemanes. Dos terceras partes del comercio
hispanoamericano era contrabando. Comenzaba la esclavitud de negros
africanos.”138

137
Ver Cartay Angulo, Raf ael, Op. Cit., páginas 172-188.
138
Ibíd., página 171.

74
11-CONCLUSIONES:

La piratería tuvo como causa principal la exclusión que realizó España en sus
dominios americanos con los demás países europeos. Países como Francia,
Inglaterra y Holanda rompieron de diversas maneras este monopolio comercial y su
mejor arma fue la piratería.

España no estaba en condiciones de poder ejercer un monopolio económico y


territorial sobre sus territorios americanos y en gran parte se debió a que España no
contaba con la industria suficiente para proporcionarle las manufacturas a sus
colonias. Los habitantes americanos comerciaran entonces con los piratas de
Francia, Inglaterra y Holanda, ya que éstos les proporcionaban los artículos
manufacturados que España no les podía proveer. Además les proporcionaba
muchos productos a un precio inferior que el que ofrecían los comerciantes de
Sevilla.

Aunque dentro de los motivos que tenían los piratas para atacar las posesiones
españolas en América existieran motivos religiosos o deseos de formar sociedades
independientes, fue el comercio y el afán de lucro el motor de la piratería en
América. Sin embargo como lo menciona John Lynch: “Tampoco la actividad de los
corsarios era especialmente trascendente, limitada como estaba a las partes menos
prósperas y peor defendidas del imperio español. Las ganancias que reportaba la
actividad corsaria de los ingleses eran tan insignificantes que apenas servían para
hacer frente a los gastos. Los ingleses preferían el contrabando, aunque incluso este
era menos importante que el comercio con Sevilla.”139

España por su parte no estaba en condiciones de defender adecuadamente un


territorio tan grande como era el continente americano. Por eso se limitó a fortificar
los puntos más importantes dejando desguarnecidos los puntos periféricos como
Jamaica, la parte occidental de la isla de La Española y las antillas menores. Estos
territorios sirvieron como base para los ataques de los bucaneros contra las
principales ciudades españolas.

139
Ver Ly nch, John, Op. Cit., página 227.

75
Los piratas contaban además con la ayuda de pueblos indígenas y de cimarrones
que eran enemigos de los españoles como fue el caso de los indígenas Cuna Cuna y
de los cimarrones del pueblo de Vallano en el istmo de Panamá. Además los
pobladores de las ciudades americanas apoyaban en muchos casos a los piratas
como fue el caso de las Salinas de Araya en la costa norte de Venezuela.

Hubiera sido posible que España hubiera confiado su defensa a agentes particulares
excediéndoles patentes de corso o confiándoles la defensa de los puntos más
importantes. Sin embargo España siempre tuvo una política centralista que impedía
tales acciones, aunque a finales del siglo XVII se les concedió patentes de corso a
particulares para la defensa de las costas.

La piratería se terminó cuando los intereses de los países europeos como Francia,
Inglaterra y Holanda contaron con unas bases sólidas en el mar Caribe y el comercio
colonial interfería con la piratería. Era el tiempo en que se empezaba a cultivar la
caña de azúcar en las islas del Caribe. En los primeros años de la historia colonial
inglesa en América las antillas menores eran más importantes que las colonias en
América del Norte debido al comercio. El autor británico John H. Parry sostiene que
una vez establecidas las colonias en América, su comercio con Europa resultaba
vital. Las guerras coloniales y la administración colonial sirvieron a los fines del
comercio. Para este autor el papel económico jugó un papel preponderante en el
proceso de expansión europeo.140

140
Ver Parry, John H., Op. Cit., página 259.

76
12-BIBLIOGRAFÍA
12.1-FUENTES PRIM ARIAS:

“Disposiciones militares dictadas en Antioquia, para colaborar en la defensa


contra los piratas ingleses que infestaban las costas.1692”, Sección Colonia,
Fondo Negocios Exteriores, Legajo No. 4, Número de Índice 26, Archivo General
de la Nación, Bogotá, folios 617-640.

De Tamayo, Juan, “Acuerdo del Cabildo de Santa Marta sobre los sometimientos
de los indígenas de Bonda y apercibimiento de la ciudad contra los enemigos
franceses e ingleses. 1572-1574, Sección Colonia, Fondo Historia Civil, legajo
No. 13, No. de índice 329, Archivo General de la Nación, Bogotá, folios 820-887.

“El Rey ordena apercibirse para la guerra con los holandeses apoderados de
Maracaibo. 1643” Sección Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo No. 6, Número de
Orden 21, No. de Índice 137, Archivo General de la Nación, Bogotá, Folios 934-
966.

Esquemeling, Piratas de la América y luz a la defensa de las costas de Indias


O ccidentales, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, La Habana, 1963.

“Información sobre los servicios militares del capitán extremeño Antonio


Maldonado de Aldana, en la defensa de Maracaibo, contra la armada inglesa.
1644-1645”, Sección Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo No.14, Número de
Orden 11, Número de Índice 344, Archivo General de la Nación, Bogotá, folios
372-514.

“Informe del Maestre de Campo Manuel de Herrera, sobre la invasión inglesa a


las provincias del Chocó y Citará y las medidas militares que tomaron en relación
con ella. 1702-1704”, Sección Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo No. 9,
Número de Orden 8, No. de Índice 231, Archivo General de la Nación, Bogotá,
Folios 397-549.

“Informe sobre una invasión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios


Exteriores, Legajo No. 2, Número de Índice 33, Archivo General de la Nación,
Bogotá, folios 426-440.

Jiménez de Orozco, Sancho, “Informe de sancho Jiménez de Orozco, castellano


del castillo de Bocachica, sobre la toma de éste y de Cartagena, por una
escuadra pirata francesa”, Legajo No. 212ª, expediente No. 8, Archivo General
de la Nación, Bogotá, Folios 219-221.

“Medidas que se tomaran para socorrer a San Antonio de Gibraltar, contra los
invasores ingleses. 1666-1667”, Sección Colonia, Fondo Historia Civil, Legajo
No.16, No. de Orden 28, No. de Índice 417, Folios 885-895.

“Real Cédula sobre fortificación de Maracaibo, para impedir la invasión de piratas


que en años anteriores habían ya invadido dicho puerto y también a Trujillo y San

77
Antonio de Gibraltar. Dada en Madrid. 1681”, Sección Colonia, Fondo Milicias y
Marina, Legajo No.15, Número de Índice 35, Archivo General de la Nación,
Bogotá, folios 282-285.

78
12.2-FUENTES SECUNDARIAS:

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Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1998.

Apestegui, Cruz, Los Ladrones del Mar. Piratas en el Caribe. Corsarios,


filibusteros y Bucaneros. 1493-1700, Lunw erg Editores, Barcelona, 2000.

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1947.

Armero, Álvaro, Piratas, Corsarios y Bucaneros, Editorial Libsa, Madrid, 2003.

Asimov, Isaac, La formación de América del Norte, Alianza Editorial, Madrid,


1996.

Bermúdez Bermúdez, Arturo, Piratas en Santa Marta, Editorial Kimpres Ltda,


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Bradley, Peter T., Navegantes Británicos, Colecciones MAPFRE, Madrid, 1992.

Burney, James, History of the buccaneers of America, Editorial W. W. Norton,


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Cartay Angulo, Rafael, Ideología, desarrollo e interferencias del comercio


Caribeño durante el Siglo XVII, Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1988.

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1999.

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1992.

Corbett, Julian, The story of Sir Francis Drake, Editorial MacMillan, Londres,
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Cartagena, en Samper Pizano, Daniel, Antología de grandes Crónicas
colombianas. Tomo I. 1529-1948, Editora Aguilar, Bogotá, 2003.

79
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costas de Venezuela durante la segunda mitad del siglo XVI, Editorial Arte,
Caracas, 1994.

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Barcelona, 2001.

Gosse, Philip, Historia de la piratería, Editorial Espasa-Calpe S. A., Madrid, 1935.

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81
ANEXO: Trascripción de documentos.

“Real Cédula sobre fortificación de M aracaibo, para im pedir la invasión de


piratas que en años anteriores habían ya invadido dicho puerto y también a
Trujillo y San Antonio de Gibraltar. Dada en M adrid. 1681”, Sección Colonia,
Fondo Milicias y Marina, Legajo No.15, Número de Índice 35, Archivo General
de la Nación, Bogotá, folios 282-285.

F282a
El Rey=Maestre de Campo Don Antonio Ver-
gara Azcarate Caballero del Orden de Santia-
go ( ) Gobernador y Capitán General de la
Provincia de Mérida y la ( ) en el Nuebo
Reyno de Granada. En los ultimos Galeones que
Llegaron a estos Reinos a cargo del General Don
Enrique Henriques se resivieron diferen-
tes Cartas y Autos assí Vuestras como de Don Francisco
de Castillo de la Concha Caballero del Orden de
Santiago mi Gobernador y Capitán General
Del Nuevo Reino y Precidente de la Real Audi-
Encia de el, y de Don George de Madrirreira Ferrer
La que escribio siendo Gobernador de essa Pro-
Vincia, (do) Don Francisco de Albeiro que lo es de la de
Venezuela, y de los Cavildos seculares, y de otras
Personas de ellas en que me dieron quentta
De la Entrada, e imbacion que por Junio del
Año pasado de el año pasado de mil seisci-
Entos y setenta y ocho hicieron Piratas en la
Ciudad y Puerto de Maracaibo, y en las de Truji-
Llo y Xibraltar, y los Insultos, y Rovos que eje-

F283r
Cutaron y aniquilación en que dejaron a
Sus moradores, y que su entrada en aquel Pu-
Erto la hicieron por unas Barras desusa-
Das que hai en el dicho puerto nombradas Bar-
Bossa y Saparas desviándose de la fuerza que
Havia en la Barra Grande de la Laguna y
Ponderan lo que combiene acudir a su fabricasi-
On, y defensa, teniendo algunos por importante,
Que fortificando la Barra Grande se sierren las
De Barbosa y Saparas para que solo haya una
Entrada, y siendo otros ( ) que todas tres
Se fortifiquen para que por qualquiera de ellas
Se pueda embarazar la Entrada de los Enemigos y
Pide al dicho Don George de Madrerreira que para
Que se pueda conseguir, se le embien de estos Reinos

82
La Gente de Artillería, Armas y Municiones necesarias
Para que como se haran perfeccionado las obras de
Las fortificaciones que quedaría ejecutando se gu
Arnesieren, y que se apliquen medios y efectos pa-
Ra mantenerlas, y habiéndose visto en mi Junta
De Guerra con lo que sobre ello dijo, y pidalo
Mi fiscal, considerando lo mucho que impor-
Ta tener el dicho Puerto de Maracaibo con la de-
Fensa conveniente para que los Auditadores
De esta Provincia vivan con seguridad, y
Libres de la Invasiones que los Piratas han

f283a
Continuado en ella, he resuelto que se forti-
Fiquen las tres Barras que hay en la dicha
Laguna, y que en el Castillo de la Barra Grande
Haya un castellano de Grado de Sargento Ma-
Yor con el sueldo de cien pesos al mes, y tam-
Bien un capitan, dividiendo la Guarnición de
Este Castillo en dos Compañías que la una es-
Te al cargo del castellano, el qual por ser om-
Bre de estimación y grado tenga las Ausen-
Cias y enfermedades del Gobernador, y que
En los dos fuertes de las Bocas de los Canales
De Barbosa y Saparas haya un capitán en
Cada uno, con sus oficiales y quarenta om-
Bres en cada compañía, las quales an de es-
Tar a orden del castellano principal, y todos
Al de mi Gobernador de la dicha Provincia de
Mérida, y también he resuelto que para la
Defensa de las tres fortificaciones se fundaran
Seis medias culebrinas de Bronse de a dies y
Ocho libras de Vela, dose ( ) de a dies y ocho
O dies y siete, y que en el Ínterin que se funda
Esta artillería de Bronse se embien a Mara-
Caybo en la primera ocasión quese ofresca do-
Se piesas de fierro de las de la Nueba fundaci-
On del Urganes, las seis de a dose libras de Vala

F284r
Y las restantes de a seis con en valas para cada
Piessa, doscientos quintales de Pólvora embarazada
En Botijas vidriadas, y embarrilada, como se
Lleva la de dotación de Galeones, dose cucha-
Ras de cobre, y dose sacatrapos para las dichas pie-
Ssas, doscientos Mosquetes con sus frascos,
Frasquitos, y orquillas, ciem escopetas de Chis-
Pa de seis quartas, treinta quintales de Valas.
( ) de Arcabuces, sinquenta Partesana y
ciem picas, sinquenta chusos, doscientos quin-

83
tales de fierro para hacer cureñas, doscientas
palas, doscientos picos, sien macasos, sin-
quenta flechas quatro quintales de plomo en
plancha para los fogones de la Artillería, sin-
quenta Botijas de Alquitrán para las Cureñas
diez quintales de Brea, seis quintales de
Asero, sinquenta quintales de cuerda fina
De Espartillo, para cuia prevención estan dadas
Las ordenes convenientes, y he nombrado por
Cabos para las fortificaciones de aquel puerto
A las personas que he tenido por a propósito, cada
Guarnición se ha de componer de doscientos In-
Fantes defendiéndola con los mismos sueldos que
Estan señalados a las Compañías de Infante-
Ría del Presidio de Cartagena, y para que
Haia Caudal y efectos con que acudir a la satis-

F284a
Fassion de sus sueldos, y al reparo de las forti-
Ficaciones he mandado que en cada millar de
Cacao de la dicha Provincia de Mérida se cargue
Medio real que ha de pagar el vendedor, y que de
Cada res que se vendiere se carguen dos reales
Y de cada arrova de Asúcar dos reales, y de
Cada arrova de miel medio real que son los fruc-
Tos en que se ha tenido por menos Incombeni-
Ente Imponer esta carga, quedando excluidos
Los demas que se me propusieron por vos, y por
El dicho Don Francisco Albeiro como son arina, carne sa-
Lada, quesos, manteca, y otras cosas menudas, ni
Echar imposición en los fructos de los Navios
Que fueren de (Rexistao) a Maracaibo destos
Reynos, y de Nueba España, por el perjuicio
Que de ello se podra seguir, y para que os halle-
Is con entera noticia de los Cavos, Oficiales,
Gente, y Artilleros con que se han de guarnecer
Las tres fortificaciones de la dicha Bahia, y los
Sueldos que cada uno ha de gosarse os remite
Con esta Relación ( ) o firmada de mi Se-
Cretario Infraescripto en que se los prestan
Por menor. Cuio gasto al respecto de los su-
Eldos que en ella se contienen Importan

F285r
Cada año treinta y nueve mil doscientos y sin-
Quenta pessos, a los quales se han de acrecentar
Tres mil pesos que han mandado cada año en el
Reparo de dichas fortificaciones, y al Gobernador
Y Oficiales Reales de una Provincia se les ordena
Envíen Relación mui por menor distinta y ajus-

84
Tada de lo que importaren los primero qua-
Tro años los derechos que se conceden sobre los Ge-
Neros en que se ha echo Repartimiento para re-
Conocer lo que fructifican, de que me ha pare-
Cido a (ssaros) para que tengais entendido
La providencia que esta dada en horden
A la mayor seguridad y Resguardo de aquel
Puerto y preservarle de las Inbasiones de Piratas.
Los encargo y mando que por vuestra parte es-
Teis con mui particular atención en procurar
Que se halle bien defendido y con la gente y Vas-
Timientos necesarios disponiendo que se cobren
Con toda puntualidad los derechos que para
Este efecto están Impuestos y van señalados
Y que en su distribución y paga haia la Buena
(querta) y rason que combiene, entrando su pro-
sedido en la Caxa Real, y saliendo de ella en
virtud de ordenes vuestras de que embiareis cada
año Rason por menor para que se tenga

f285a
noticia de ello en la dicha mi Junta de Guerra, fe-
cha en Madrid a dies de Junio de mil seiscientos
y ochenta y un años = yo el Rey = Por mandado
del Rey (seño) señor = Don Francisco Fernández
de Madrigal
Concuerda este traslado con la Real Cédula () que se ha-
Lla inserta en una Real Provisión librada por los señores de la
Real Audiencia de este distrito su fecha en Santa Fee a primero
De Octubre del año pasado de mil setecientos quarentta y dos,
Y dicha Real Cedula se precento en la referida Real Audiencia por parte
Del Gobernador Gabriel Gutierres de Caviedes vesino desta Villa de San ()
Y en ella Arrendatario administrador de el real () del nuevo Impues-
Tto para el efecto de que se declarase por su Altesa que el dicho () de
Nuevo impuesto no se debe pagar si no es una ves, como assí se de-
Claro por Auto de dies y siete de Septiembre de dicho año, de donde a pe-
Dimento del dicho Gobernador Gabriel Gutierres hise sacar y saque este traslado
Yo Pedro Joseph de Bonilla Escribano del Rey ( ) ( ) del numero y ( )
Esta villa ( ) ( ) y habiéndole correxido va cierto y verdadero
A que me remito, y en fee de ello lo signo y firmo en esta dicha villa en
Veinte y dos de diciembre de mil
Setecientos quarenta y quatro años

85
“Informe sobre una invasión inglesa.1658”, Sección Colonia, Fondo Negocios
Exteriores, Legajo No. 2, Número de Índice 33, Archivo General de la Nación,
Bogotá, folios 426-440.

F426a
A Vuestra Alteza he dado razón de la ynbasi-
On de la ciudad de tres deste, heme alla-
Do solo en la marina resuelto pelear
En la reja del monte, y en (Geribaco) tres
Leguas del puerto y en ninguna parte he
Hallado compañías para poderlo haiar
Desdicha grande que me sobre corazón y
Me faltan manos, el enemigo quiere
Venir a poblar este puerto con veinte
Mill hombres Vuestra Alteza pues su presiden-
Te, y Doctor Don Pedro Gonzales de ( )
Ofrecieron seis mill ( ), de ( ) para
Sustentar cinquenta soldados seis mas
Y lo dejaron de hacer porque dixo ( )
Canonigo Diego Cesar que entienderon
Que tenía en esta armada todo lo que
Era menester para precidiar este puerto
Y ciudad que ya con otro despacho que he (
) desanganado no ser, me haga ( )
por lo que toca al servicio de su Alteza

f427r
y al beneficio de ese Reyno, pues siem-
pre que tubiere efecto el venir el enemigo
a poblarse aquí como ha dicho y ( ) ten-
go protestado con la venia justa a Vuestra Alteza
mis ningunas frescas y pedido socorro co-
mo le pido y a su Precidente y Capitan General
de dineros, gente, municiones, y bastimien-
tos pues todo se necesita si me subcediere
por mi flaqueça y pocas fuerças, y me-
jores alientos en los animos destos sub-
ditos que el enemigo hiçiere que suje-
tare esta ciudad y gobierno no rrepare en
perjuicio porque tengo representado a
Vuestra Alteza mis ningunas fueças, el yntento
Del enemigo y lo mismo en cartagena y al
General, de la armada y a todo el gobierno
Por cuya rason ha de ser el perjuicio
De quien no me ayudare hablando como
Dicho tengo con el respeto devido Vuestra Alteza
Vera en todo lo que le toca haçer que yo (co)
Perder la vida he cumplido que ( )
Como soldado, y como cristiano y la ( )

86
Ministro y vasallo de su Majestad en la (
Ma) que me tocare la divina a Vuestra Alteza
A quien aviso que aunque en esta ynbaçion
Me ha arrojado el enemigo ochoçien-
Tos, o mill hombres no se ha l evado pri-
Cionero alguno, ni a rrompido cruçes

F427a
Ni quemado iglesias desta ciudad ni casas
Antes bien a dicho a gritos a los indios que
Presto bolbería a sacarlos de la es-
Clbitud de los españoles con poder
Sobrado para todo y que para rendir es-
Ta armada nuestra tenia ochenta (
Os) con navios de fuego para quemarla
Sino podía rendirla de que tengo avi-
Sado al Marques de Villa Rubio y Gobernador
De Cartagena con el mismo prisionero
Y de cómo no queria parar hasta ha-
Cerse dueño desta, en otra a Vuestra Alteza
( ) le confunda y guarde, a Vuestra Alteza, San-
ta Marta y noviembre 16 de 1658

f430a
Estas magsimas políticas de estado supuestas
Dixe, que estos dos tiranos se debe entender que
Como las Indias son con lo que españa se hasse
Formidable en las fuerças de oro y plata, y
Estas no pueden conserbarse sino llas, que an de
Procurar quitarnolas para que desmoronado
Este angulo de su fabrica, benga con ayuda de
El tirano justo (que como esta dentro del corazón
De el poder español en ese casso es mas mortal
Su herida), haser mas fácil el derribarla; y des-
Sembarasados desta potencia tengan a las de-
Mas por suias, ( ) ( ) sobre todos
Y sobre Portugal lo primero, (que esta corres-
Pondençia tiene un tirano que espira serlo del
Todo) Pues sola la grandeça española es la te-
Mida así por si como por el ser que da a las
Demas, siguiendo la rraçon de ( ) a la boda
De Plutarco y de quinto ( ) acreditadas

F431r
Por tertuliano y origines seguida por Salomón
Y el profeta Rey, que nunca se deseo pretender de
Un golpe derribar un ( ) grande aunque se
Pueda anssi por el como por los que le derriban
Cuias grandes rraçones omito, por no pretender en

87
Este papel entender que yendo a talentos tan
Grandes se ygnoren, sino solo que sepan que es
Mi sentir, se debe tener simenta al enemigo en
Esta rraçon su empressa, y que no tratare de la
Guerra, contra el tirano portugues, de Portugal asi
Porque vencido el yngles lo queda el y sin fuerças
Rrendido al castigo que se le quiera dar (assí que por si
Solo no puede rresistir y por esta rraçon serlo
El de la guerra defensiva, coneste hasta su ti-
Empo=
Dixe suponiendo, que las plaças que su majestad tiene
En estas yndias com presidio son Santo Domingo,
Puerto Rrico, Araya, la Abana, la Florida,
Bera Cruz, Puerto Belo, Cartagena, Santa Catalina,
Cuba, y Chagre, y ninguna de ellas tiene presidio
Para socorrer a otras quedando con el bastante
Rraçon para que lo demás este desabrigado y
Pendiente solo del favor de el suelo que le a-
Besinda y por la distancia que ay de unas a otras
Deven fundar su defensa estas plaças en sus
Fuerças, y no mas caussa que obren pide tener
Fortificadas todas las partes esençiales e y(mi-
Ccerables) que no lo estn oy, o bien presidio (tal)
En las mas sercanas ciellas que puedan sin que-
Dar flatos acudir a su rremedio todo esto fal-
Ta en la boca de la laguna de Maracaibo y en
Este puerto y en chagre desde cuios sitios se pueden
Causar muchos daños como adelante se dira

F431a
Y por que por lo discurrido no de ( ) (temiesse) serlo
Solo los de ocupar algunas plaças que ocaçiona-
Sse restauración ( ) partidos, por ( )
Su fin el de haçerse dueño de todo, como tirano ( )
Que le tenga de restituir, por mas que le contribu-
Ian y ofrezcan; pues quando uno intenta el ser
Rey todo lo que no es serlo no satisface siempre se
A de entender que a de procurar obtener todo lo que
Le de seguro y breve conseguido su fin, desechando
Todas las empresas aunque buenas que no
Sean desta naturaleza, por cuia raçon sera la
Mía, prevenir todas aquellas que nolo esten
Y que conseguidas en estas yndias le dieran lo que
Desea, mirando esto por fin principal y todo lo
Demas por assidental=
() lo es en quanto a la guerra defensiva porque o-
fensiva solo aquí se le puede haser acompaña-
do de las fuerças de españa, que para que se ten-
gan se dara por medio primero el tener su Majestad
libre el passo de las Armadas para la contratación

88
y abrigo de aquí que a de dar fuerças para las de
buscando pelear y sacarle de estos mares=
Abiendo de discurrir estas cossas presisso es que
Hable sobre lo que a dado asunto a este papel que
Lo are no com poco merito de hablar em materia
Que por mas que diga e de quedar corto aviendo
Mandado este cursso contanto asierto en todo=
La conduçion de los tesoros no puede negarsse ser
Lo principal, como el comer en lo viviente, pues
Son ellos con lo que se halla quanto necesita una
Guerra, como con el ( ) con lo que se bive, no
Pueden los cuerpos sin ella tener aççion como
Sin lo nessessario formalidad la guerra

F432r
Pues esta sin que alla materia no puede ser y assí
Primero es que esta no falte= que tratar de la
Composición de su forma, ni de quales ni tales
An de ser las aççiones de un cuerpo sin vida, con
Que bengo a la seguridad y brevedad de esta obra
Y bien, y aunque no falto de rreparables, rrepli
Car, hallo, siguen los aprietos grandes presentes
Que es digno hijo de su gran sutileça y ( ) (
) ( ) el propuesto yntermedio, y assí com-
beniente aunque mas quiera la ynconstaçia
de los tiempos oponérsele, pues tiene de ( )
el que en lo arduo bensse el arrojo, y que can-
ta en sus anales prodigios conseguidos de bitorias
por este camino que sse nego al comparrado de
la prudencia, no obstante que yo digo, que ay
tambien arrojos prudentes, porque si ella ti-
ene por ofizio el medir y cortar, todo se allara
en los arrojos juntos, porque de todo necesitan
para haserlo, con que no le falta; y por lo menos
tendran el consuelo de aberse intentado para
aca mercadurias y para alla dineros=
con ellos abra para castigar los emulos y sujetar
al portugués, de cuia tenacidad se puede creer
que menos que con la biolençia no ( ) ( )
fácil empresa y difícil sigun la categoría se
tomare de lo que tiene y le falta=
Bien que como lo desirme que con guardar el
Ingles los puertos de su Majestad en españa, tiene de
Plomada esta maquina de la conduçion pues
Como las líneas que salen de las (
) del poder hispano an de dar ( ) ( )
(que s) españa assí con guardar sus entradas

f432a
poco importa que surquen las ymmensidades osea-

89
nas, si precisamente an de parar en los puertos (
) de su biaxe que tienen coxidos, como oy estan
haçiendo, pues corriendo una esquadra en altura
proporcionada la galicia asturias y biscaia que
en la elevación del grado se domina con facilidad
son dueños de los tesoros que por alla fueran de
que la experiencia les acompaña ( ) otra
de la banda de los cavos de San Viçente y Cantín
y que sabiéndose como se save, que la mayor parte
de la plata entra al cuerpo español, por la gargan-
ta de panama y portobelo, con tener embarazada
esta, se le impide este sustento, o la logran para a-
ssí, y lo mismo en lo que toca a nueba españa en
el cavo de su navegación, sacando otro util yn-
termedio, quees de querramos de esta esquadra,
queman y asolan todo lo indefenso, cuio ( )
haga se etromesca y rretire todo el comercio
marítimo, y paresca el contrato, no siendo menes-
ter para esto gran ( ), por no tener su Majestad
aquí fuerças a su opoçiçion y ellas aver de benir
de españa y con su noticia esta en su mano entonçes
el engrosar las suias para no ser vencidos, mi-
rando desde Inglaterra Cromw el estos mo-
bimientos y lo del cuerpo español (sincotta)
para acudir, o al rremedio de los ( ), o a las
ofenssa de lo que decubriere de su Majestad
flaquessa, que no en todas partes corre la (
) con igualdad: negar que hai en fuer-
ça estas rraçones, es negarle la rraçon, y si estas
la tienen, quanto mayor sera ha que l egare

f433r
a querer, ( ) en lo mas bivo del coraçon po-
litico para su muerte; no por esto (hare) movimiento
mi sentir en lo que he dicho y alabado de su (ynteami-
dio) de ( )
...
que el enemigo puede obrar lo rreferido es sierto, que
sus daños lo ( ) es lo assí, que el impedirlos nese-
sita de mas fuerças y mas gastos que el buscarlo
para pelear con el, díselo la misma raçon, que no
se puede dejar crecer su pujanza ni disminuir
nuestra flaquessa tambien, con que esto supuesto
sera presiso para el buen logro de ( )
como lo entendiera, dejando el asierto en la apro-
vaçion o rreprovaçion de su ymmensa capacidad
de Vuestra Majestad=
...

f433a

90
Al golpe la parte missma que ba a darle, por cuia
Caussa diga que dice su Majestad tener estas yn
Dias en las partes esençiales de llas fortifica-
Das de modo, que puedan superar a qualquier
Asedio cada una por si, sin otra ayuda y que sea
De manera que puedan sin faltarle lo necesario
Cubrir y favorecer de un acuerdo lo indefensa
Mas importante y sercano y que por esto se rreco-
Nosca si las partes fortificadas oy les falta este
Cumplemento para que le tengan; y que si se hiçiere
Esta pesquissa, se bera, no solo en algunas no es tanto,
Pero que todas en lo señalado y que su Majestad pagase
Por entero todos los años, les falta, puesta que
A abierto la cudissia y la confiança, lo estima dig-
No de reparo; bexase ( ) su Majestad fortificar
La boca de la laguna de Maracibo con fuerte
Real y presidio grande, para con esso serralle
Al enemigo la puerta para no, entrarsse por ella
Al (riñón) de la tierra firme, y haserse dueño
De ella, por ser aquella laguna por su grandesa
De ochenta leguas, la que le entrara por todas
Partes en estas del norte a todo lo descubierto
Y con esso faltar las ferias y contratación de
Nueba españa que es donde se tratan, y de tanto
Util, y por la misma caussa quedar desiertas
De nuestras Armas, sin más abrigo que solo (a raia)
(que era arto en defender sus paredes, desde
Cartagena hasta el marañón y brasil quanto
Su Majestad tiene de terreno que son mas de seis
Çientas leguas de costa; y sobretodo esta pla-
Ssa de Santa Marta que es la llave de toda

F434r
Esta tierra firme, con fuerte Real y otros presidio
Grande, pues estando su puerto en situación
Tal que tienen desde el montado los cavos del
Abuja y morro (exmosto) en un instante, y con
El salidos alarmas, no puede ni de sotavento
Para barlovento ni de barlovento para sota
Bento passar un bajel sin ser bisto si el ene-
Migo fuere dueño deel, y del mismo modo
Tienen hecha la navegación para puertobelo
Jamaica Santa Catalina, Chagre, Cuba, abana
La española y Islas, y impedidola a nosotros
O cautibadonos como fuera suponer er puerto
Serrado capas de abrigar doscientos galeones
(de barba), por tener ochenta, sesenta, quarenta
y en donde menos veinte brasas, façiliíma
su fortif icación, guardado de todos bientos

91
lindo terreno, saludables aguas de los dos
rríos, abundante de marres, con el regadío
y por la tierra tan fácil de fortif icarsse con
( ), que puede desando dentro mas
de mil indios en sus encomiendas quedando
como en una ciudadela, es el enemigo con el
dueño de todos los frutos para su sustento
es lo del camino llano de ( ) para las
ciudades del valle y pueblo nuevo sin (
) ni dificultad, en cuias sabanas passan
mas de dossientasmil cabeças de todo ganado
y cuias sierras estan todas lastradas de minas
de plata oro y infinito cobre rrico, con que
pueden con su poder trabajándolas, (a)
señores del mundo, y con cuios bastimentos

f434a
( ) y por el agua de ( ) rrío grande
y ciénagas llevar los metales aquí, es lo por serlo
de la cienaga, del rrío grande en cuias rriveras
fortificado, y dueño del mar con sus naos, biene
a aber de obligar a rendirse Cartagena sin que la
acierte, que pensar que le ponga asedio que le
ymporte el tenerla es no ser soldado en (rrisen-
tir) pues avía de costarle el ganarla y el sus-
tentarla mas que lo que a de menester para
conseguir lo que pretende, y no siéndole de otro
(), teniendo este puerto no se debe (
) solo tener un trato, un rrobo, y quando
esto sea, es en mi opinión çierto la de asolar
pero sustentarla, no: raçones que no mi (
) en Santo Domingo, pues fundando alla
otra yngalaterra que diera espiritus a su
fin, conformándose esto con lo que a dicho fun-
darme su opinión siguiendo la de los doctores
sitados, que no pudiendo ser, o siendo, es este
puerto sí, el que han de menester parasiguien-
do su yntento haçerse dueño de toda la tierra
dentro y obligar a V M fortifiquen los
peñascos sobre onda para no ser ymbadidos
tantos males puede causar el enemigo si-
endo dueño de este puerto, y no es el de menor
estima, el serlo con el, del rrio de el hacha
ni de su rrica pesquería de perlas que tan
felis oy corre, y la consideración que la
pobreza no asse la guerra sino la rrique-
ssa a esta bes berase la que consiguiera

f435r
por esta fortificación y con ella en tres dias por

92
tierra llana poder ponerse a Maracaibo, para
que haçiendola su Majestad se lo impida y sirva
a su majestad ( )= la de chagre es ympor-
tantísima para que se le impida con ella la
navegación y destrucción de Panama y el rre-
sollar al mar del sur, poca gente l a es bas-
tante prinçipio para un grande ynsendio
qual fuera este la política lo enseña, y
la consideraçión pide se impida, pues qual-
quiera destas dos cossas ultimas que consiga
basta para su yntento, sin que se lo puedan yn-
pedir las demás plaças; y assí devido ser
suplique a Dios no lo permita como se le de
muchas gracias de que aía gastado el yngles
el tiempo, el dinero, y sus fueças en Jamai-
ca y no aquí, y se tenga el sentimiento justo de no
aberme socorrido tantas besses como lo e pedi-
do siendo en mi consideración este puerto oy
el mas esencial a quien se devia acudir
no ygnoro la question que trae ( ) en su
política, de si es mexor que un Reino este con
muchas plaças fuertes o sin ningunas y se
que la opinión que disen no deven tenerse
en lo primero no se opone ni habla de las
fronteras, en lo segundo siendo esta parte
del cuerpo tan separada no militar para
esta los discursos suios que disen que se dexe
al valor de solo las manos la defenssa, a mas
quelos naturales por mas que los benificien

f435a
nunca an de ser en la verdad amigos, y assí me afir-
mo en que lo primero se debe cumplir con estas for-
tificaciones, y en que los galeonsites se combier-
tan en galeras, y que sea su puerto y asistencia este
donde se conduzcan los metales del valle cuias mi
nas se benifiçien por su Majestad con los esclavos que
tiene en cuba que son bastantes, y estan alla sin
servir, y que alla fundición de Artillería y de mo-
neda, siendo de tan grande consideración que le
dara su Majestad según lo mirado y visto, solo el cobre
un millon cada año franco de costo, com poco
mas de dos años de antecedente benefiçio que
rendirán a mas del costo bien, y de ellos en a-
delante siempre ira en aumento, y a este com-
pas se puede ver que ara la plata, y oro, que
con esto y el presidio cresera esta ciudad de cadáver
que oy es a la mayor de las yndias ynrrendible
por esta raçon, la stima grande que siendo todo
tan fácil no se execute, y que pudiendo tener serradas

93
las puertas a tanta ymbaçion esten abiertas y (
) a la ( ) y menor fuerça enemiga, y pudiendo ser
el trato y contrato el mas florido de los Reinos de nuestro
Monarca, este oy todo desierto y yermo, llorando hasta
Lo insensible tanta desdicha que puede se Majestad rre-
Mediar sin Armada, librando y enviando las or-
Denes que seran menester para estas obras y efectos
Disiendo su mayor combeniençia que oy esto tiene
Y pide brevedad y es que no sé ( ) el ( )
Empensar que la tiranía de ( ) para en (
) solo haçerse dueño de Santa Marta ni otras
plaças sino de todas las Indias por aspirar ha-
cerlo de todo el mundo, que ( ) su ambición

f436r
en menor vaso, y ni desse hagora la ymportançia de
las fortificaciones rreferidas y em particular de
esta ciudad pues a no segarle Dios, es desde donde peca
de yr con brevedad y menos gasta consiguiendo
lo que ponderado esta, como las riquezas que pu-
ede tener, el dominio en tierra y mar, y assí, ( )
avissado el repetirlo, y devido el passar a los de-
mas puntos, y porque sobre el modo siguro de la
condición de los tesoros depuse de haver sudado, ni in-
genio em buscarle, le confieso agotado, y que por esta
raçon aunque se me an ofrecido otros intermedios
considerables, e bisto es bastante el asertado de V M
dando por primera obligación lo que tengo dicho
y por justo se execute su yntermedio de V M a un
mismo tiempo, pues uno yo embaraza a otro
y que aunque e querido pulsando las benas del (esta-
do), reconocer en su latir aplicación para su
bien y amparo de las proposiciones políticas ( )
hallo que todo o no tiene ser porque se le acavo
el que tuvo, o no a llegado la ora de tener el que
el tiempo que virtud le ofresca dar, con que es-
cusso medios de un propio paralelo de rriesgo=
pues basta el de V M y assí passo a lo demás=
y sea la rraçon que llama las demas, que no pudi-
endo obrarse la defenssa y ofenssa por lo defectos
apuntados, sirva de timbre del yngenio el con-
seguirlo como lo una aççion con la qual uni-
dos los angulos de la poca potencia se consigan
efectos de mucha, esto a mi parecer se consigue
dando la erida en el coraçon aunque por
ella se exponga a que lo que de otra parte menos
principal nuesta que llegado esse casso no ses-

94
“Disposiciones militares dictadas en Antioquia, para colaborar en la defensa contra los
piratas ingleses que infestaban las costas.1692”, Sección Colonia, Fondo Negocios
Exteriores, Legajo No. 4, Núm ero de Índice 26, Archivo G eneral de la Nación, Bogotá,
folios 617-640.

F618a
Por mandato de Vuestra Alteza, se me participa la
Noticia del enemigo pirata y sus ( )
Para que estuviese con el cuydado que pide
Mi obligación por lo que tocaba desta pro-
Vinzia y habiéndolo puesto inmediata-
Mente por obra como bera Vuestra Alteza, por la
(muestra a gente), que hize en la Villa de Medellín
y esta Provincia de Antioquia y por la gente que ( ) ( )
( ) luego al reconocimiento, de las harmas y
municiones y alle: en quanto a las harmas
de fuego no haver ni aun para la séptima
parte de la gente y en las municiones ha-
lle no mas de mil y quinientas balas y al
respecto la polvora que de llegar a las ma-
nos a uno tienen para tres cargas cuya no-
tizia ( ) ( ) pongo en manos de Vuestra Alteza,
y mas con la que a ora he tenido por

f619r
( ) ( ) que ha llegado a esta Provincia
de la de Monpox, diciendo como ( )
enemigo pirata se llebo a Santa Marta con
ocho embarcaciones y dos que tenía sobre la bo-
ca del rio de la magdalena la una de por-
te y la otra embarcación balandra con
la miza de incorporar toda la gente y su-
bir dicho río de la magdalena ( ) Ignorar
( ) sus designios debo señor considerar que
de ser así ha de tirar a donde paresca a-
llar menos resistencia que la que puede
allar en esa parte por donde ( ) ( ) ( )
de la providencia a esta su provincia, de armas
polvora y municiones para que alle la probi-
sion atajándole los pasos y castigándole su
osadía como lo espero de Dios y en las harmas
de Vuestra Alteza, aquien quede Dios en su mayor gran-
desa ( ) ( ) de reinos Antioquia y septiembre 2 de 1692

( ) Real mano de Vuestra Alteza


( ) Pedro Eusebio Correa

f619a
los señores Presidente y Oidores, desta Real Chan-

95
sillería me hordenaron pusiese en la noticia de Vmd
el contenido del testimonio que acompaña a esta ( )
( ) que por lo que mira a su gobierno, se executen
en el servisio de su Majestad lo que en el dicho ( )
( ) se ordena esperando de la integridad y es lo
de Vmd los buenos efectos que pide la materia y yo
muchas ordenes, de su servicio guarde Dios a Vmd, mu-
chos años Santa fee y agosto Veinte y ocho de
mill seis sientos nobenta y uno. Besa la mano de
Vmd su mayor Servidor = Don Martín Jerónimo
Flores de Acuña = Señor Gobernador y
Capitán General de las Provincias de An-
Tioquia, con estas Villa de Medellín - En siete de hene-
Ro de mill y seis sientos y nobenta y dos años. Co-
Mo a las ocho de la noche con un testimonio
De autos sobre estar el enemigo pirata en las pro-
Vincias del Citara, y por que con este la retarda-
Cion que ha tenido en llegar a manos de su mer-
Sed me mande poner esta rason y así mismo que
Suponga por causa del dicho testimonio y asisto
Sertifico yo ( ) alférez Juan de Alzate escriva-
No público y de Cavildo en esta dicha Villa, lo
Firmo siendo testigos el sargento mayor Francisco
De Saldarriaga, Don Juan del Río, Manuel de Var-
Gas y el capitán Fabián de la Torre ( ) de Alzate.

F620r
Señor Presidente Gobernador y Capitán General
Señor mio oy como a las dos de la tarde ( ) un pro
Prio que ( ) el Maestre de Campo, Don Diego ( )
Del Citio de Santa Catharina jurydision de Anse-
Ma en que me da noticia de la que tuvo, de dos hom-
Bres que salieron de la Provincia de Citará de venir
Enviando a ella una harmada de piratas ingleses y-
Ncorporados con los indios del Cuna Cuna que son
Enemigos de los del Citara pidiéndome socorro, de
Municiones para enviar prevención a la dicha pro-
Vincia como vera ( ) por el testimonio de
La carta y autos adjuntos y me ha paresido yn-
Portante dar quenta a su señoría así por ser
Del distrito de essa real Audiencia como, por que
Con vendra que esta noticia pase a Cartagena para
que con el afectado recuerdo de Vuestra Señoría se dis-
ponga que con la harmada de Barlovento se vaia
a reconocer la voca del río Atrato, que es don-
de puede estar la armada (o) navíos en que vini-
eron estos piratas cuios designios no savemos y es
de ( ) que pretendan fortificarse en la voca
del río de San Juan para comunicarse con los
que andan en el mar del sur por ser corto el

96
transito de tierra que divide las aguas del un mar
al otro por que si vinieran solo a robar es poco el
jugo que pueden sacar de la dicha provincia para
el mucho costo y trabajo de la empresa y si por el
mar del norte y voca del río del darien que es el
mismo que la tierra adentro se llama de Atrato no
se pone reparo eficaz tengo por dificultoso el que
deste govierno se aga así por la poca gente, falta de
Armas y ninguna experiencia en los pocos ( ) dores
Y vesinos de el quedo. Con la advertencia de repetir a
Su señoría las más noticias que sobre este caso adqui-
Eren y de observar lo que fuere servido, mandarme
Guarde Dios a Vuestra Señoría muchos años Popayán y junio
Veinte y dos de mill seis sientos y nobenta y uno = Señor
Besa la mano de Vuestra Señoría su servidor = Don Francisco
Urtado del Aguila = Resevida en nueve de julio
Del presente año y visto en el Real Acuerdo ( )
Yo lo siguiente = salió proveido, el decreto de su-
So, de la sala del Real Acuerdo, de Justicia fecho
Por los señores, presidente y oidores de la audiencia
Real de su Majestad en Santa Fee, a nueve de Julio
De mill seis sientos y nobenta y un años = flores =
Auto, pongase con los autos, que sita y saquese testimonio
De todo y remítase luego al gobernador de la provin-
Cia y presidio de Cartagena para que con su noti-
Cia pase por su parte al dar la providencia que con-
Venga, participándola juntamente con copia de estos
Instrumentos al presidente de la Audiencia de Panama
Y al cavo principal de la Harmada de Barlovento si
Estuviere en esas costas y de su reyno, diligencias que
Ysiere y noticias que adquiere dar a luego noticia a
Este reyno = y a sí mesmo, se remita otra copia al
Gobernador de la provincia de Antiochia con hor-
Den para que por lo que toca a su jurisdision aliste
Y disponga la gente y haga las demás prevensiones
Necesarias para el socorro de aquellas provincias (yo)
(posito) del enemigo pirata comunicándose con

f621r
el gobernador de Popayán y las demas justicias y cavos de
los distritos para que se execute todo lo conveniente con
promptitud y dara quenta a esta Real Audiencia de to-
do lo que obran y de quales quiera noticias que tuvie-
re y adquiriere y para que al gobernador de la provin-
cia de Popayán , le conste y este con el cuidado, que requi-
ere materia tan grave y lo prevenido por esta Real Au-
diensia con testimonio de este decreto se le remita despa-
cho y encargue la vigilancia y cuidado, dando quen-
ta de todo lo que acaeciere y obrare con labrevedad
que el caso y circunstancias piden para que se provea y

97
den las hordenes que mas convengan al servisio de su Ma-
gestad = salio proveido el decreto (dejado) de la sala del
Real Acuerdo de Justicia fecho por los señores presidente
Y oidores de la audiencia real de su Majestad lisensiado
Don Francisco Joseph (Melo) de la Fuente y Don Bernar-
Dino Angel de ( ) y ( ) Caballero del horden de
Santiago oidores en Santa Fee a nueve de Julio de mill
Y seis sientos y nobenta y un años = Flores =
Señor superintendente Don Francisco Hurtado del (Agui-
Lar) = ha me parecido con veniente y del servisio de su
Majestad que Dios guarde el dar aviso a Vmd como
A quien toca en las ausencias del señor gobernador
Como el enemigo pirata se alla oy con grande Armada
En las provincias del Citara de que tengo por sin du-
Da que no solo es su determinación el robar sino el
Fortificarse y apoderarse de la dicha provincia de don-
De pueda adelantar los designios que vien considera-
Dos podran ser en mucho perjuisio a toda esta gover-
Nación y si con tiempo no se previene el remedio despu-
Es sera muy dificultoso por el traslado que remito con

F621a
Junta a esta vera Vmd lo que hasta aquí ha obrado por la
Obligación que me corre y las que adelante podre execu-
Tar de ( ) de sus ordenes, que para ello y doy este aviso
Y juntamente propongo el que sera asestado se me re-
Mita alguna polvora, y valas por que por ahora estoi ESPE-
Rando, el que se demande socorro, que no sera ninguno
Remitir soldados sin armas, guarde Dios la vida de
Vmd, muchos años destos aposentos de Santa Catharina
Y junio diez de mill seiscientos y nobenta y un años
Señor = Beso la mano de Vmd su mas servidor = Die-
Go Mansano = en el sitio de Santa Catharina ju-
Rydision de la ciudad de Anserma de la Gobernación
De Popayán en ocho días del mes de junio de mill seis
Sientos y nobenta y un años. El Maestre de Campo Gene-
Ral de las cuatro ciudades de Anserma ( )
y Cartago, y provincias del Choco, por su Majestad
digo que por quanto se me a dado noticia de cómo por
el rio arriva del dariel que por su nacimiento, se nom-
bra, el de Atrato, que sine por el un margen y el
otro la provincia del Citara sus naturales y mu-
chos españoles con sus esclavos, que asisten en el
beneficio de minas. Se ha visto y reconocido que el ene-
migo pirata convocado con la nación de indios
de la provincia del cuna cuna entra marchando
a la dicha provincia del citara, con dos varcos de
guerra y ochenta canoas, o champanes a cara des-
cubierta de que se debe inferir que no solo es la de-
terminación el saltear y robar como tienen de cos-

98
tumbre sino en fortificarse en dicha provincia

f622r
y de ella pasar al mar del sur reconociendo el corto
transito que ay del dicho rio de Atrato, al de San Juan
que desagua al dicho mar del sur sercano al puer-
to de la Buena Ventura y para que semejante daño
se repare y con tiempo se provea de remedio convenien-
te por lo que me toca mandava y mande que de las
personas que han salido de dicha provincia que parese
vienen fugitivos se les tome su declaración y constando
ser sierto se toquen caxas y alisten todas las personas
que puedan traer armas de las dichas quatro ciudades
y se de quenta al señor gobernador y capitan general
y por su ausencia al señor superintendente de la dicha
ciudad de Popayán para que por sus mercedes se den las
asistencias que convengan y las prevensiones que en las
ciudades de cali y buga fueren necesarias del servisio
de su Majestad que por lo que me toca estar presto a guar-
dar las ordenes que se me dieren asi lo provea y firme
con testigos que tambien lo firmaron por falta de (
) = Diego Mansano = Pedro Mansano de Llanos=
Joseph Mansanos = En el sitio de Santa Catharina
Jurisdision de la ciudad de Anserma en nueve dias del
Mes de junio de mill y seis sientos y nobenta y un años ( ) el
Maestro de Campo Diego Mansano para la averiguación del
Auto desta otra parte y ( ) Alonso de Aguilera
Vesino de la ciudad de Cartago del qual resevi jura-
Mento por dios nuestro Señor sobre la señal de la Cruz
Que yso en forma de derecho debajo del qual prome-
Tio decir verdad y preguntando por el tenor de dicho
Auto = dixo que abra quinse dias que estando este
Testigo en la provincia del Citara vido a un indio

F622a
De tres que llegaron a dicha provincia del citara de los
Que estavan retirados desde el alzamiento y examinan-
Dolo, este testigo le dixo que venian huiendo a entregar-
Se mas ( ) al español que no al yngles que veni-
No rio arriva con dos varcos y por delante setenta
Canoas mui grandes incorporados los dicho ingleses
Con la nación del cuna cuna y que ya los dexava que vení
An marchando, por bajo, de la Vera del rio de Bojaya
Que fue donde mataron a ( ) y queriendo explicar-
Se el dicho indio le dixo a este testigo que hera tanta la gen-
Te que venia que las ojas de los arboles eran pocas con cu-
Ya noticia y que esta se repetia. El teniente de dicha pro-
Vinsia ( ) algunas canoas, con dos hombres de rason
Con los mismos indios que trajeron las nuevas por que lo
Pidieron disiendo, que por que no las tuviesen por embuste-

99
Ros con lo qual este testigo hallándose sin armas y sa-
Viendo que el dia siguiente, se publicava, auto para
Que ninguno saliese. Este testigo en compañía de san-
Tiago de () hisieron fuga, y que esta es la verdad socar-
Go de su juramento en que se afirmo, y ratifico siéndole
Leído, y que es de hedad, de treinta y quatro años poco mas
O menos, y lo firmo conmigo, dicho Maestro de Campo y testigos
Diego Mansano = Lorenzo Tiburcio de Aguilera = Miguel
Ramires = Luis Limon Ramires = En este dicho sitio,
Día mes y año yo dicho Maestro de Campo Diego Mansano para
Lo contenido del auto y averiguación y se parese ( ),
De Porres, vecino de la ciudad de Anserma del qual avien-
Do recevido juramento, que hiso en devida forma, y exami-
Nándole por el tenor de dicho auto a su tenor dixo que abra
Veinte y seis dias que estando este testigo en la provincia
Del Sitara vio venir tres indios que este testigo desconoció

F623r
Y yendo a reconocerlos los allo en casa del cacique quien
Le dixo a este testigo que eran cimarrones desde el tiempo
Del alzamiento y que venia a abisar, como venian entra-
Ndo los ingleses con dos varcos que paresian cajas, con
Setenta canoas o champanes tripulados ingleses con in-
Dios cuna cuna con cuia noticia este testigo se vino an-
Tes que publicasen auto de lista y aviendo llegado, al pu-
Eblo de lloro, el corregidor Domingo Meléndez trato de de-
Tener, a este testigo le pido que le diese un indio que le tra-
Jera las cartas que a este testigo le avian dado en respuesta
De una cobranza que avia llevado, a su cuidado, y que en-
Tonses, no aviéndole dado el indio que pedía este testigo
Se vino y que esto es lo que save y dexo ser la verdad so car-
Go de su juramento que fecho tiene en que le afirmo
Y ratifico siéndole leydo y dixo ser de hedad de trein-
Ta años poco mas o menos y lo firmo con migo dicho Maestro
De Campo y no saviendo escribir lo firmo uno de los testi-
Gos = Diego Mansano = A ruego y por testigo Miguel
Ramírez = Luis Limon Ramires
En el sitio de Santa Catharina jurisdision de la ciudad
De Anserma en diez días del mes de junio de mill seis sien-
Tos y nobenta y un años yo el Maestro de Campo Diego Mansano
Aviendo visto la declaración que an hecho los tes-
Tigod consientes, y ser sierta la nueva y grave la materia
Y que no pide dilación mandava y mando, que el día cator-
Se de este presente mes se toquen caxas en la jurisdision
De cartago y se alisten todos los vesinos estantes y avitan-
Tes y se aga registro de Armas, y el día diez y siete en esta
Jurisdision de Anserma incontinentemente se pase a haser
La dicha lista a la ciudad de toro y Arma para que nin-
Guna persona salga fuera de las dichas jurisdisiones con
Penas y apersivimientos, hasta en tanto, que su merced, el

100
Señor Gobernador y capitan general y su superyn-

101
De Tamayo, Juan, “Acuerdo del Cabildo de Santa Marta sobre los
sometimientos de los indígenas de Bonda y apercibim iento de la ciudad contra
los enemigos franceses e ingleses. 1572-1574, Sección Colonia, Fondo Historia
Civil, legajo No. 13, No. de índice 329, Archivo General de la Nación, Bogotá,
folios 820-887.

F822r
la necesidad y necesidades que en esta ciudad tenemos
a causa del alzamiento de los indios del pueblo de
bonda y sus aliados y de las nuebas que tenemos
de los enemigos yngleses y frances que andan por la
costa y el poco posible questa ciudad tiene para
sustentar la guerra y pagar la gente que a costa
de su majestad esta detenida en esta ciudad y como
sin ella no nos podríamos sustentar en ella y nos
perderíamos y despoblaríamos y como para la
rredificación de la cassa fuerte fue necesario
buscar yo dineros prestados y con los míos y rre-
dificarla y acavarla y estamos en coyuntura
ques menester con mucha diligencia y cuidado (y)
traer estos yndios a la ( ) y como no ha sido posible
por bien y con requerimientos que se les a echo
delante de Vuestra Majestad con todos los principales
de esta tierra traerlos a la paz y como
tengo dicho conbiene mucho por qual quien
busca acavar este negocio con brevedad ansy por
la necesidad de dineros quen esta ciudad
tierra ay como por estar agora la tierra
en la mejor coyuntura por tener los
yndios las comidas en el campo y los yn-
dios de paz tienen guerra contra ellos
pido a vuestra Majestad en ( ) su Majestad

f822a
y de la mia suplico que ( ) ( ) que son baqueanos y
saccen mejor que yo lo que conbiene al servicio de
Dios nuestro Señor y de su Majestad en este negocio den sus
Pareceres y digan y declaren lo que se deba
Haser para que se tenga ( ) bien suceso
Y nos podamos sustentar y defender la tierra
De su Majestad y ansi lo pido y ( ) a ( )
Y tendre por mejor herrar por sus pareceres que
Acertar por el ,yo don Luys de Rrojas
Y bisto por los dichos señores (justa y rregimiento)
Y ( ) desta ciudad lo propuesto por el dicho señor governador di-
Xieron que ya los dichos yndios estan sentenciados
Por los delictos por ellos cometidos a que se les
Aga guerra y despuesto an sido apercibidos rre-
Queridos bengan a la paz y no lo han querido
Ny quieren hacer ny reducir a ella y para

102
Remedio detraellos sin daño grave se an
Tomado la mayor parte de chinchorros y canoas
De los ancones desta ciudad y se les a estor-
Bado la sal quees el principal mantenimiento
Dellos y combiene que se rrecojan y tomen
Los demas chinchorros y canoas que hubiere
Porque de la primera ( ) no pudo haver efecto
Entero y que ANSI mismo espacio y no lo que
En las sierras de la banda de gayraca

F823r
Y en las de (nagoarge) los yndios del pueblo de
Durama y choquenca y los mismos de bonda
Tienen cantidad de labrancas y sementeras para su
Sustentar y si llegase a termino de acogerlas
No podrían ser reducidas a la paz con la
Facilidad que agora y ansy es ( ) ne-
Cesaria que ( ) general y capitan general mande
Gente y soldados e yndios amigos que bayan
A las dichas labranzas y sementeras y talen
Y corten aquellas que se tien noticia ser
De los enemigos apercibiendo a los amigos
No ( ) ( ) my sustentan
Ninguno porque ( ) de necesidad
Se rredusan a la paz y por quanto (al) cacique
E yndios del pueblo de ( ) por daños
Que an recibido sean declarado por ene-
Migos de los de bonda y les han hecho
Y hasen guerra ellos y los de Gayra y Taganga y es-
Tan muy amigos nuestros y an pedido y piden socorro
Que su boto y parecer es que el señor governador y capitán general
Se lo de y mande dar cada y quando que lo pidan
Y en todo sean ayudados y faborecidos para
Que con mayor voluntad sigan a los ene-
Migos y se reduzcan a la paz y a esta

F823a
Esto quel señor governador y capitán general como asta agora
Se a hechos a costa de su Majestad socorra y pague los
Soldados y gente que para en guarda y defensa desta
Dicha ciudad esten pues ellos lo sustentan y hasen
Lo que ( ) y lo harán a esta que aya efecto
El benir a la paz
( ) por el dicho ( ) señor governador visto lo respondido por
Los dichos justicia y regimiento desta ciudad y ( )
Della dixo que esta presto y a ( ) de haser y
Cumplir lo que por ellos esta dicho y declarado y que ( )
Que con mejor orden y término se aga questos
Señores nombren y (dipaten) dos personas ( )
Que bayan al pueblo del ( ) a tratar y

103
Comunicar con el cacique y principales
De la orden y forma que an de tener y el como
Y el quando para que se aga con la mayor or-
Den que conbenga para haver buen efecto
Que luego yncontinente por los dichos
Señores justicia y regimiento y ( ) fueron
Nombrados los señores don Antonio de Manja-
Rrés y el capitán ( ) personas que con toda so-
Licitud y cuydado harán lo que conbenga a el

F824r
Servicio de Dios Nuestro Señor y de su majestad para que ( )
Traten y comuniquen con el dicho cacique y prin-
Cipales del lo que se a de haser para que aya
Buen efecto en lo que se pretende y con
Esto se cerró este cabildo y lo firmaron
De sus nombres don Luys de Rrojas Cam-
Pucano…
.

F828r
Daños y muertes que han fechoy porque ANSI mesmo
Algunos dellos son culpados en los yncendios y fuego
Que se puso ( ) ( ) y ( ) desta ciudad
Y porque por su causa an estado y estan los
Principales desde dichos pueblos presos
Y detenidos para la pacificación de los de bonda
Y durama y asta agora no an querido ny
Quieren reducirse ny benir al servicio
Y servidumbre rreal en que estavan aun-
Que por estos dichos yndios amigos y a-
Monestados y porque para yr a haser este
.

F828a
Prision asta tanto que buelvan ( ) que a
Todos les parece que es cossa importante y conbenien-
Te a la pacificación de los dichos naturales
Y a la quietud desta ciudad y a que de la prisión
Que hisieron los yndios ( ) de gama y de
( ) yndios que con el prendieron redimido que
Binieron a la paz el dicho gama y su hermano
Macarona y todos sus yndios y que de haser-
Se agora algún efecto pobra redundar la
Pas y quietud de los yndios rebelados
Y esto acordaron y botaron y dieron por
Su parecer y lo firmaron y con esto se a-
Cabó este cabildo don Luys de Rrojas
.
F830r

104
.
Y luego yncontinente el dicho señor governador dixo que ya tiene
Noticia de cómo ayer savado que se contaron
Veinte y seis deste presente mes los yndios de bonda
Que quemaron las estancias de la señora doña Ana
Ramírez y ( ) y le flecharon dos negros

F830a
Todo lo qual se entiende que los yndios que están de paz y an servido
Y sirven a su Majestad y a los vuestro Della son sabidores de todos los
Daños que se hisieren y sucesos que los dichos yndios de
Bonda quieren cometer y cometen sin darnos abiso
De ninguna cossa de todo ello antes se tiene
Entendido que dan abisos de lo que aca nosotros hase-
Mos a los dichos yndios de bonda por todo lo qual
Le parece al dicho señor governador comparecer de ( )
Si será bueno que los caciques de algunos pueblos
A la redonda desta ciudad que se entiende
Que nos darán por darlos tales abisos y se prendan
Y se traygan presos a esta ciudad porque ansy
En esto como en todo lo demás me sujecto al pa-
Recer de Vuestra Majestad y esto lo dixo y cofirmo de
Su nombre don Luys de Rrojas…
.

F833a
.
…y lo que en este cabildo
Se trató y platicó fue que ya estos eñores tienen
Noticia como el primer día de mayo se allo un
Soldado de los de la cassa fuerte flechado y muerto
En el camino que ba de aquy la dicha fortaleza por cuya
Causa y razón se prendieron los yndios de Maringa
Y después aca por algunos de Vuestra Majestad entendido
Que los dichos yndios presos se an concertado y aliado
Los unos con loss otros y los otros con los otros
Disiendo que quieren yr haser guerra a bonda y a
Ablarla y para el efecto piden que se les de fabor
De cristianos y como honbre no bien platico en
Las cossas de yndias y que tengo poca con-
Fianca en los dichos yndios por ser como son

F834r
Traydores y contra nuestra Sancta Fee Católica y pues
Vuestra Majestad son baquianos y a tanto ( ) que rresiden y
Biven en esta ciudad les pido que den sus pare-
Ceres en lo que se debe haser que más conbenga…
.

F862a

105
.
… y rebelión de los yndios del pueblo de bonda
Y los daños y muertos e yncendios que hi-
Sieron en la fortaleza de Su Majestad que estava fun-
Dada en los llanos de bonda y otros y las estan-
Cias ( ) desta ciudad y la guerra que
Ellos y sus ( ) an hecho y hacen a (
) desta ciudad y como al tiempo que se al-
Caron y rrebelaron e hicieron todos los daños
Esta ciudad no avia sino solamente los ( )
Son pocos y no avia gente y soldados que bas-
Tasen a la guarda y defensa dellos si los enema-
Gos vinieran sobre ella y la siguieran y pu-
Diera ser matarlos y ( ) de la nese-
Sidad grande de poblarse y ( ) parar-
Se el pueblo y puerto acerce dios ( )
Y Su Majestad ( ) fueran muy ( ) y como a
Este tiempo y necesidad llegaron al puerto dees-
Ta ciudad de galeones de los reynos de España
.

F874a
.
…dixeron que por quanto aviendo
Llegado al puerto desta ciudad el ( ) señor esteva de la ( )
General de los galeones que Su Majestad enbía para guardia
Y defensa desta costa hallo ( ) que en esta ciudad se alsan a ( ) diez
O doze cassas de las principales Della y que los yndios del
Pueblo debonda desta provincia estavan aliados yrre-
Belados y abían quebrantado una fortaleza que
En su rreal nonbre estava plantada en los llanos de
Bonda y muerto quatro españoles y tres criaturas
Y todo el servicio que en la dicha fortaleza estava
Para su guarda y defensa y rrobado Della toda la
Artillería de bronse y de yerro polbora y municio-
Nes y otras armas que en ella estavan y mucha cantidad
De rropa plata y oro que de los vuestros desta ciudad estava
La dicha fortaleza en guarda y custodia y se lo rro-
Baron a su poder y no contentos con esto hasen
Guerra a esta ciudad y ( ) Della y amenasando que
Abían de benir sobre ella a quemarnos

F875r
Matarnos de todo lo qual por el procurador general
Desta ciudad fue fecha información cumplida y bas-
Tante de la ( ) y delictos por ellos cometidos y a causa
Desta ciudad ser de tan pocos ( ) que solamente abra
En ella asta diez o dose y con los demás genta
Y soldados asta treinta personas los quales no son
Poderosos a resistir la fuerca de los enemigos y porque

106
Esta ciudad es tan antigua y el puerto Della muy yn-
Portante al servicio de Su Majestad y que si se despoblase y se
Apodetrasen en el enemigos corsarios harían muy gran-
De y notable daño en esta costa y en basallos de su
Majestad de cuya casusa y por sustentar a que no se despue-
Ble y pierda por un requerimiento que hisieron al dicho
( ) señor Estevan de los a las ce pidieron y suplicaron
Tubiese por bien de acudir y dar fabor y socorro a esta
Ciudad y ( ) Della de la gente y soldados que pudiese
De la dicha armada que fuesen bastantes para con nuestra ayuda
A la guarda y defensa desta ciudad para no ser ofendi-
Dos de los dichos enemigos lo qual bisto por el dicho señor
General la necesidad tan grande en que estávamos
Y la información que sobre ellos hiso como criado de su
Majestad y su leal vasallo ( ) ( ) ( ) petición
Y necesidad y mando que de cada bueno de los dichos
Galeones se sacasen diez soldados con sus arcabuces
Que por todos fueran cincuenta soldados con tanto
Que el dicho señor governador y capitán general la ( )
Y Regimiento y más ( ) ciudad se obliga.

107
“Medidas que se tomaran para socorrer a San Antonio de Gibraltar, contra los
invasores ingleses. 1666-1667”, Sección Colonia, Fondo H istoria Civil, Legajo No.16, No.
de O rden 28, No. de Índice 417, Folios 885-895.

F386a
Autos sobre el socorro de la ciudad de Gibraltar por averla
Ynbadido el ynglés y muerto a su Governador
( ) Don Justo Flóres de Ocaríz

F387a
Aviendo salido vuestro Governador Y Capitán General desta ciudad a diexz del
corrien-
Te con la más gente Della al socorro del puerto y ciudad de Gibraltar por-
Que nuebas que tubo de la benida del enemigo ynglés.
Oy dies y ocho deste corriente a llegado a esta ciudad nueba
Por parte de Don Gabriel Guerrero de Sandoval Cavalle-
Ro del Orden De Santiago en que avisa que a dies y seis deste
Entró el enemigoen Gibraltar a donde le rresistieron
Lo pusible, y con la muerte de dicho vuestro governador y de otras perso-
Nas principales, que no se save la certeza ni quantos
Ganó y se apoderó de la placa de Gibraltar y la gente que a
Podido escapar quedan retirados en los montes y no se
Save los dicinios del enemigo y los estragos y daños
Que abrán hecho, quedo en esta ciudad como vuestro teniente
Deste gobierno recogiendo la poca gente que quedó en ella
Que aún no llegan a sesenta hombres de tomar
Harmas y las pocas que avía se l evó vuestro governador a
Dicho socorro con que nos hallamos con solo espadas
Y algunas lansas y sin enbargo con muy buen ánimo
Y arrestan las vidas en servisio de Vuestra Majestad y defender
Esta placa hasta morir; y a sido y ( ) a buestra (
) ( ) que hordene y mande lo que fuere cervido
Cuyas órdenes guardare como leal vasallo de Vuestra
Real Persona en esta ciudad no se halla en mi compañía de la
(Justa) más que buestro alcalde ( ) Alonco Ruis
Balero que ( ) conmigo ( ) los demás ca-
Titulares como hemos menester ( ) 18 de Jullio
De 1666 año

( ) () () ( ) Alonco Ruis
De Padilla Valero

.
.
F389a
Señor
Como vasallo leal doy quenta a Vuestra Alteza
Del ynfeliz subcesso que habitual-
Mente esta passando en esta provincia de
Mérida pues ( ) ( ) ( ) ( ) (

108
) una Armada de piratas yngleses (
) en el puerto de San Antonio de Gibraltar avien-
Do rrendido la fuerca de la barra de Mara-
Caibo juntamente con la ciudad- aseñoreándose
De la laguna a apressado diferentes baxeles
De España y nueba España; resultó de la
Benida suya a esta puerto la pérdida de ( )
Juntamente con la muerte del Maestre de Cam-
Po Don Gabriel Guerrero de Sandoval mi padre
Que no se rindió la placa hasta que ce die-
Ron muerte cumpliendo con las obligacio-
Nes de su sangre y de leal Vassallo de Vuestra Alteza
Yo quedo en estos campos rrecogiendo la
Gente que pudiere para con ella acerle frente
Y rresistirle no entre la tierra dentro
Supplico a Vuestra Alteza aga memoria de mi (
) cuya católica y Real personas
( ) ( ) como la cristiandad a me-
Nester deestos campos de

F390r
Gibraltar de Jullio de 1666 años
Don Gabriel Franco
Guerrero de Sandoval ( )

F890a
.
.
Savido como el enemigo ynglés rindió la ciudad de San Antonio de gibraltar
Con muerte de su governador Don Gabriel Guerrero de Sandoval y se a señoreado
De la laguna de Maracaibo y que se presume quiere hazer asiento allí por
Aver cogido el fuerte que está sobre la barra y aver saqueado a la ciudad de
Maracaibo y por ser negocio que pone en cuydado a hecho junta general
De tribunales en que se resolvió lo que por el libro dellas constara, y
Combiene hazer prevenciones para la resistencia del enemigo y atajar
El daño, y en el ínterin que llega el socorro de cien ynfantes que se a
Resuelto enviar y el governador y se a nombrado- y para ello a resuelto
Enviar órdenes a las ciudades de Barinas y la Grita que con la gente que pu-
Dieren aiudan a socorrer a Gibraltar y lo mismo al teniente de Governador
De Mérida, y al Maestre de Campo de la ciudad de Pamplona para que con
Noticia de que persiste el enemigo embie para resistirle gente de ( ) ( ) ciudad
Antes de llegar dicho governador, y de cualquier manera con el- y al Corregidor de
Tunja/ para las prevenciones que allí se deven hazer y a los corregidores de
naturales
Para la disposición de soldados que pueda aver en sus distritos y al governador
De Cartagena para que este noticioso deste accidente como de placa tan principal
Y demás dello se arbole bandera y ponga cuerpo de guardia y feche bandera
Para la leva que se a de hazer y se prevenga que si algunas personas qui-
Siesen yr por abentureros se tendra atención a este nuevo servicio que
Hizieren a Su Majestad para ayudarles en sus conveniencias- y porque es

109
Necesario se busque polvora, plomo y cuerda, y se recojan arcabuces
Por no aver en el almacen de armas más que cuarenta y nueve y porque
Todo esto pide breve expedición, y su ( ) por su persona no lo puede ( )
.
.
F392a
Allándose en vuestra ciudad de Mérida el
Governador y capitán general Don Gabriel Guerrero
De Sandoval, con el Cavildo justicia y Resinto
Della vino aviso de la ciudad, de San Antonio
De Gibraltar como siete navíos avían en-
Trado por la barra de Maracaibo a los prin-
Sipios deste mes de julio y a los ocho llegó
Dicho aviso a la ciudad de Mérida de a donde
Vuestro governador y capitán y cavildos dellas salió
Con socorro de ciento y veinte hombres el qual
Llegó al puerto de Gibraltar a catorse días
De señor San Buena Bentura a las quatro
De la tarde y a la mesma ora dio cita el
Dicho enemigo con setecientos hombres que
Enbistieron a la dicha ciudad de nación según
Disen ser franzecies y con sedulas que disen
Traer del Rebelde de Portugal y no tenien-
Do más tiempo (que de desmontar de la caval-
Madura en que iba nuestro governador a los demás
Después de haver hecho toda la Resistencia
Que como leales vasallos de su Majestad devieron
Hazer, ganó dicha ciudad con pérdida de vuestro
Governador y capitán general Don Gabriel Guerrero
Y Sandoval y otros sesenta hombres muertos
Pocos
Más o menos estos de nuestra parte y muchos
Eridos aviendole muerto al enemigo su general
Y a otros cavos según se tiene noticia de al-
Gunos prisioneros nuestros coxiéndonos a noso-
Tros algunos prisioneros de quenta y en-

F893r
Tre ellos el conde de ( ) vuestro ( )
Que fue de vuestra provincia con mucho
De la ciudad de Mérida y ( ) ( )
Que el dicho enemigo los ha de hechar en tierra
En la ciudad de Maracaibo para adonde coxio la
Derrota dicho enemigo a los veinte y ocho de ( )
Entre después de aver quemado y rovado dicha
Ciudad de Gibraltar y entrando saqueando las
Estancias del campo de su jurisdisión que ( )
Lo rrovado más de doscientas y cincuenta
Mill pesos, con que toda esta provincia ha gi-
Tado tan destruida como los basallos de su

110
Majestad que todos y mi presidente damos quenta
A Vuestra Alteza para que con bista de tan
Grande pérdida provea lo que más conbenga
Y sea de su mayor servicio aguardando to-
Dos de la mano poderosa de vuestra ( ) el amparo

F893a
Desde luego que entre a servir este gobierno
Y reconocí la pobreza y estropeo en que los
Vecinos de el quedaron con la invasión
Que el corsario franzes hizo el año pasado en
la ciudad y puerto de Gibraltar deste gobi-
erno y la de Maracaibo del de Caracas que
son contiguas la una de la otra con robo de
sus haziendas y ynzendio de las cassas del
dicho Gibraltar y otros muchos travajos
que padecieron así los hombres como el (
) y criaturas e repetido dar quenta a
Vuestra Alteza, y particular de lo necesitado
Que quedo aquella y esta tierra de armas
Polbora y municiones para poderse defender
Y resistir otro semejante suceso que se a
Estado temiendo por lo avilantado y muy a-
Probechado que fue dicho corsario para que Vuestra Alteza
Se digne siendo mandar socorrer con
Las armas polbora y municiones quemas,
Pusible sean y convengan para el mejor ha-
Sierto y servisio de Vuestra Alteza, por no tener es-
Ta tierra parte de donde pueda socorrer-
Sse de ellas con brevedad sino es Della

F894r
Corte y estando con esta esperanza sin
Embargo de aver hecho por aca otras dili-
Genzias para adquirir las pusibles que
No me a ssido pusible hallandome oy con
Mucha cortedad de ellas ynpensada-
Mente me an llegado abissos de el tenien-
Te de governador que asiste en la ciudad y puer-
To de Gibraltar que el de mi cargo y de otros
Ofiziales militares en que dizen lo tubie-
Ron del gobernador de Caracas con órdenes
Para que en el dicho Maracaibo estuviesen
Con prevension de las armas y a punto para
Su defensa porque se avían bisto passar
Aquela costa navegando hacia la barra
Que entra en la laguna de Maracaibo tres
Enbarcasiones de grande porte y una peque-
Ña y que para las noticias que daban al-

111
Gunos prisioneros se entendía ser la mis-
ma gente que el año pasado hiso la ym-
bazión y daños rreferidos y con este a-
bisso quedo haziendo en esta ciudad de
Mérida las prevensiones que me son pusi-
Bles para socorrer aquellos puertos y ciuda-
Des a que partire en estos dos días por mi
Propia persona dejando los negocios
Desta rrepública en el estado que se hallan
Por que no sucedan los acontecimientos y suse-
Sos que an mostrado las ocasiones pasadas
Bien para la falta de armas pólvora y mu-

F894a
Niziones con los desconsuelos que se dejan en-
Tender, estos mismos, sienten la ynfanterí-
A, pero con los que tubiero si llega el casso pro-
Curare hazer mi obligación en el servizio de
Vuestra Alteza, asta poner la vida como devo=
Supplico a Vuestra Alteza, mantener los ynformes que
Tengo hechos a Vuestro Real Acuerdo y presiden-
Te Don Diego del Corro y Carrascal y se tome rre-
Solusion en ellos con la brevedad pusible se me
Despache la orden que de no guardar para la de-
Fensa deste gobierno y por que en los ynformes
Que rrefiere e dado carga quenta no me alarge
Por el embaraso en la disposición del socorro y sa-
Lir yo mañana para Gibraltar a la disposición de
La defenssa de aquel puerto guarde Dios la Real persona
De V. A., para la defenssa de la fee con aumento
De mayores Reynos y Señorías como la christian-
Dad a menester Mérida 8 de Agosto de 1667 años
Don Juan de Murcia

112

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