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4° Domingo de Cuaresma

En el 4° Domingo de Cuaresma, se enfatiza la importancia de la misericordia como un atributo divino que debemos reflejar en nuestras acciones hacia los demás. Se explican los sacramentales como signos sagrados que nos ayudan a recibir la gracia de Dios y se invita a los fieles a ser generosos y solidarios con las necesidades de la comunidad. La celebración culmina con la comunión, recordando el amor y la misericordia de Dios hacia la humanidad.
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4° Domingo de Cuaresma

En el 4° Domingo de Cuaresma, se enfatiza la importancia de la misericordia como un atributo divino que debemos reflejar en nuestras acciones hacia los demás. Se explican los sacramentales como signos sagrados que nos ayudan a recibir la gracia de Dios y se invita a los fieles a ser generosos y solidarios con las necesidades de la comunidad. La celebración culmina con la comunión, recordando el amor y la misericordia de Dios hacia la humanidad.
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4° DOMINGO DE CUARESMA

Inicio: Hermanos en este domingo estamos llamados a ser objeto viviente de la


misericordia, etimológicamente la misericordia significa abrir el corazón al miserable, y
enseguida vamos al Señor: misericordia es la actitud divina que abraza, es la entrega de
Dios que acoge, que se presta a perdonar. Jesús ha dicho que no vino para los justos, sino
para los pecadores.
Para el papa Francisco la misericordia es la gracia de Dios derramada sobre la
humanidad indigna, sin otra razón que el amor de Dios, no por nuestra valía. Nuestra tarea
es mostrar misericordia a los demás, tal como Dios nos ha mostrado misericordia. Por eso
dispongamos no solo el corazón sino nuestro ser iglesia ante la eucaristía de este día.

Nos ponemos de pie para recibir al sacerdote cantando.

Liturgia de la Palabra: La palabra como el rocío que cae empapa y penetra la tierra
provocando la germinación de la palabra, entonces dispongamos nuestro entendimiento
para escuchar atentamente la palabra y dejar que provoque eficazmente en nosotros ese
brote de la misericordia.

Evangelio: Nos ponemos de pie para escuchar el evangelio.


Homilía.
Bendición de sacramentales y renovación de las promesas bautismales.
(Después de la renovación de las promesas bautismales cuando el padre lo indique)
¿Qué son los sacramentales y para qué sirven?

Sacramentales

Los sacramentales son signos sagrados, muchas veces con materia y forma, por medio de
los cuales se reciben efectos espirituales y que son actos públicos de culto y santificación.
Pueden ser “cosas” o “acciones”, por la intercesión de la Iglesia (Cfr. CIC. no.1166).

Ellos fueron instituidos por la Iglesia, a diferencia de los sacramentos, que fueron
instituidos por Cristo. Tienen ciertas semejanzas con los sacramentos. Son signos de la
oración de la Iglesia y nos disponen para recibir la gracia.

Ejemplos de símbolos materiales sacramentales y que actúan ex opere operantis (obran en


razón de la Iglesia):

El agua bendita, la más importante

Objetos religiosos benditos (cruces, medallas, rosarios ……)


Ejemplos de “acciones” sacramentales:

La bendición, la más importante, porque se implora la protección de Dios.

La señal de la Cruz

Cuando utilizamos o recibimos los sacramentales, lo que estamos haciendo es acogernos a


la misericordia de Dios y poniéndonos bajo su protección. Debemos de tratarlos con mucho
respeto y estar conscientes de lo que significan.

Oración de los fieles: Repetimos todos juntos.

“Oh Señor, deseo transformarme toda/o en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que
este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi
corazón al prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás recele o juzgue
según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a
ayudarla.

Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las
necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable
negativamente de mis prójimos, sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para
todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para
que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más
penosas.

Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a
socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (…)

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los
sufrimientos de mi prójimo (…)

Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”.

Colecta: Las obras de misericordia corporales nos llaman a satisfacer nuestras necesidades
básicas, por eso seamos generosos en nuestro aporte para colaborar con las necesidades
para la evangelización en nuestra parroquia.

Ofrenda de Pan y Vino: Las obras de misericordia espirituales nos llevan a tener un
corazón, una mente y nuestras manos atentas a los mas necesitados, por eso junto al pan y
el vino ofrezcamos también nuestras capacidades, dejando que sea Dios el que transforme
en capacidades auténticamente misericordiosas.

Comunión: Es el Padre que viene a nuestro encuentro dándonos de comer y la comida es el


cuerpo y la sangre de su mismo hijo, el gesto mayor de la misericordia. Acerquémonos a
comulgar ya sea espiritual o sacramentalmente dejándonos abrazar como el hijo prodigo por
este buen Dios que nos ama con ternura.

Despedida: María madre de misericordia guardaba todo en su corazón, lo que veía y


escuchaba de Jesús, pero así también nos da a conocer en este tiempo con la iglesia la
vivencia fraterna que debemos tener el uno con el otro, regresemos a nuestros hogares con
este fin de compartir fraternalmente la misericordia.

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