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Chespi

El documento aborda la tuberculosis (TB), una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, que sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo, especialmente en contextos de pobreza. Se detalla su diagnóstico, síntomas, y la relación con otras enfermedades, así como la situación epidemiológica actual y la historia de la enfermedad. A pesar de los avances en tratamiento y prevención, la TB persiste, con un aumento preocupante de cepas multirresistentes y una fuerte conexión con factores sociales y de salud pública.

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El documento aborda la tuberculosis (TB), una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, que sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo, especialmente en contextos de pobreza. Se detalla su diagnóstico, síntomas, y la relación con otras enfermedades, así como la situación epidemiológica actual y la historia de la enfermedad. A pesar de los avances en tratamiento y prevención, la TB persiste, con un aumento preocupante de cepas multirresistentes y una fuerte conexión con factores sociales y de salud pública.

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1

Índice
Introducción Pag 3
Antecedentes Pag 4
Diagnóstico de Salud Pag 6
Marco Teórico Pag 9
Ubicación del área de estudio Pag 12
Metodología Pag 13
Daños a la salud Pag 13
Factores determinantes Pag 16
Priorización Pag 18
Planteamiento del problema Pag 20
Justificación Pag 20
Objetivos y Metas Pag 22
Estrategias Pag 27
Reporte de Ejecución Pag 31
Alternativas de solución Pag 32
Resultados y Conclusiones Pag 33
Recomendaciones para mejorar la intervenciónPag 35
Bibliografía Pag 37

2
Tuberculosis
1-Introducción
La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa de origen bacteriano que ha
acompañado a la humanidad durante milenios. Está causada por Mycobacterium
tuberculosis, un bacilo aerobio, ácido-alcohol resistente, que se transmite
principalmente a través del aire cuando una persona enferma expele gotículas que
contienen el microorganismo. Esta enfermedad, pese a los avances médicos y de
salud pública, sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y
mortalidad en muchas regiones del mundo, especialmente en contextos de
pobreza, hacinamiento y sistemas sanitarios limitados.
El principal órgano afectado por la tuberculosis es el pulmón, lo que da lugar a la
forma más común de la enfermedad: la tuberculosis pulmonar. Sin embargo, la
bacteria también puede diseminarse a través del torrente sanguíneo o del sistema
linfático y afectar otros órganos, provocando lo que se conoce como tuberculosis
extrapulmonar. Esta puede manifestarse en los ganglios linfáticos, los huesos, el
sistema nervioso central, los riñones o incluso en la piel. A pesar de esta
capacidad de afectar múltiples órganos, la tuberculosis pulmonar es la forma más
relevante en términos epidemiológicos, ya que es la principal responsable de la
transmisión de la infección.
La tuberculosis tiene una dinámica muy particular en su interacción con el sistema
inmunológico humano. Muchas personas que se exponen al bacilo no desarrollan
síntomas inmediatos, sino que pueden albergar la bacteria de manera latente
durante años. En esta forma latente, la persona no presenta signos clínicos ni
transmite la enfermedad, pero puede reactivarse en cualquier momento,
especialmente si su sistema inmunológico se ve comprometido. Esta latencia
constituye un importante reservorio de infección en la población general y es uno
de los grandes retos para el control de la enfermedad a nivel global.
Cuando la tuberculosis se manifiesta clínicamente, suele hacerlo de forma
insidiosa. Los síntomas iniciales pueden ser vagos y no específicos, como
cansancio, malestar general y pérdida de apetito. A medida que la enfermedad
progresa, aparecen signos más característicos, como tos persistente, fiebre,
sudoraciones nocturnas y pérdida de peso. En fases más avanzadas, la tos puede
volverse productiva con esputo hemoptoico, es decir, con presencia de sangre, lo
que indica un daño importante en el tejido pulmonar.
En cuanto a la fisiopatología, Mycobacterium tuberculosis tiene la capacidad de
sobrevivir dentro de los macrófagos, las células encargadas de eliminar
microorganismos invasores. Esto le permite evadir la respuesta inmunitaria y
formar granulomas, estructuras que limitan la diseminación de la bacteria, pero

3
que también permiten su persistencia en el organismo. Esta interacción entre el
bacilo y el sistema inmunológico es clave para entender la naturaleza crónica y a
veces recurrente de la tuberculosis.
La tuberculosis no solo es una enfermedad biológica, sino también social. Está
profundamente influenciada por factores como la pobreza, la desnutrición, el
hacinamiento, la migración y la coinfección con el virus de inmunodeficiencia
humana (VIH). Esta relación entre condiciones sociales adversas y la aparición o
propagación de la enfermedad la convierte en un importante marcador de
desigualdad y exclusión en muchas sociedades del mundo.

2-Antecedentes y situación epidemiológica


actual de la tuberculosis
Evidencias arqueológicas indican que ya afectaba a poblaciones humanas hace
miles de años. Lesiones óseas compatibles con tuberculosis vertebral han sido
halladas en momias egipcias de más de 4.000 años de antigüedad, lo que
constituye una de las pruebas más antiguas del impacto de esta enfermedad en el
ser humano.
Durante la Antigüedad, civilizaciones como la egipcia, la india y la griega ya
reconocían la existencia de una enfermedad debilitante, de curso crónico, que
afectaba principalmente a los pulmones. Hipócrates, considerado el padre de la
medicina occidental, la denominó “tisis”, término que en griego significa
"consunción", haciendo referencia al desgaste progresivo que sufrían los
pacientes. Las descripciones médicas de la época coinciden con lo que hoy se
conoce como tuberculosis pulmonar: tos persistente, pérdida de peso, fiebre y
hemoptisis (esputo con sangre).
A lo largo de la Edad Media, la tuberculosis continuó siendo una afección común
en Europa, aunque su comprensión se vio limitada por las concepciones místicas
y religiosas de la enfermedad. En muchas culturas se pensaba que era un castigo
divino o una consecuencia de desequilibrios internos del cuerpo. Durante este
periodo, se consolidó también el término “scrofula” para referirse a una forma
extrapulmonar de la enfermedad que afectaba los ganglios linfáticos del cuello,
también conocida como "el mal de los reyes", ya que se creía que el toque real
tenía poder curativo sobre ella.
Fue en el siglo XVIII y, especialmente, durante el XIX, cuando la tuberculosis se
convirtió en una auténtica epidemia en Europa y América, producto del rápido
crecimiento urbano derivado de la Revolución Industrial. Las condiciones de vida
en las ciudades industriales eran extremadamente precarias: viviendas insalubres,
hacinamiento, escasa ventilación, desnutrición y largas jornadas laborales
debilitaban los sistemas inmunológicos de amplios sectores de la población,
facilitando así la propagación del bacilo tuberculoso. En ese contexto, la

4
tuberculosis fue responsable de millones de muertes y se convirtió en la principal
causa de mortalidad en muchos países occidentales.
Esta etapa histórica ha sido llamada la “peste blanca”, en contraposición a la peste
bubónica o “peste negra” que azotó Europa siglos antes. A diferencia de otras
enfermedades agudas, la tuberculosis tenía un curso crónico y prolongado. Su
lenta evolución, que consumía física y emocionalmente a las personas, la convirtió
en un símbolo cultural de sufrimiento y melancolía. Esta visión fue reflejada en la
literatura y el arte del siglo XIX, donde la tuberculosis se representaba como una
enfermedad de sensibilidad, frecuentemente asociada a artistas, poetas y
músicos. Personajes históricos como Frédéric Chopin, Anton Chejov o Emily
Brontë murieron a causa de esta enfermedad.
El verdadero giro en la historia médica de la tuberculosis ocurrió en 1882, cuando
el médico alemán Robert Koch descubrió al agente causante de la enfermedad: el
Mycobacterium tuberculosis. Este hallazgo, realizado mediante tinción y
microscopía, permitió establecer una base científica sólida para el estudio de la
enfermedad. El descubrimiento de Koch fue un hito fundamental para la
microbiología moderna y fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en
1905. A partir de entonces, se pudo abandonar definitivamente la idea de que la
tuberculosis era una enfermedad hereditaria o una consecuencia del entorno, y se
confirmó su origen infeccioso.
A lo largo del siglo XX, se lograron avances significativos en el control de la
tuberculosis. En 1921, los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin
desarrollaron la primera vacuna contra la tuberculosis: la BCG (Bacillus Calmette-
Guérin), obtenida a partir de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis. Aunque
su eficacia varía geográficamente y es mayor en la prevención de formas graves
en la infancia que en adultos, la BCG se ha utilizado de forma masiva en
programas de vacunación en muchos países.
La aparición de los antibióticos en las décadas de 1940 y 1950 marcó otro
momento clave. La estreptomicina, descubierta en 1943, fue el primer antibiótico
eficaz contra la tuberculosis. Posteriormente, se introdujeron otros fármacos como
la isoniazida y la rifampicina, que pasaron a formar parte de los regímenes
terapéuticos estándar. Estos avances redujeron notablemente la mortalidad por
tuberculosis en muchos países, especialmente en Europa y América del Norte,
donde los casos disminuyeron de manera progresiva a partir de los años 60.
Sin embargo, la tuberculosis nunca fue completamente erradicada. En los años
80, la aparición de la pandemia del VIH/SIDA cambió radicalmente el panorama
epidemiológico de la enfermedad. El virus del VIH debilita el sistema inmunológico,
haciendo que las personas con infección latente por M. tuberculosis tengan un
riesgo mucho mayor de desarrollar tuberculosis activa. Esta coinfección se
convirtió en una amenaza seria, especialmente en regiones como el África
subsahariana, donde ambos patógenos coexisten de forma endémica.
5
En las últimas décadas, se ha observado también un preocupante aumento de las
formas multirresistentes de tuberculosis. La tuberculosis multirresistente (TB-MDR)
se refiere a cepas resistentes al menos a la isoniazida y la rifampicina, los dos
fármacos más potentes. Por otro lado, la tuberculosis extensamente resistente
(TB-XDR) incluye resistencia adicional a fluoroquinolonas y a fármacos inyectables
de segunda línea, complicando enormemente su tratamiento. Estas formas
resistentes suelen surgir por interrupciones en el tratamiento, uso incorrecto de
antibióticos y debilidades en los sistemas de salud.
A nivel epidemiológico, la tuberculosis sigue siendo una de las diez principales
causas de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo. Según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se estimaron 10,6 millones de nuevos casos
de tuberculosis en todo el mundo, y 1,3 millones de muertes. Las regiones más
afectadas son el sudeste asiático, África y el Pacífico Occidental. En países de
altos ingresos, la incidencia ha disminuido gracias a programas de control, pero la
tuberculosis persiste en poblaciones migrantes, personas en situación de calle,
usuarios de drogas y personas privadas de libertad.

3-Diagnostico de Salud
Su diagnóstico se establece a través de la combinación de criterios clínicos,
antecedentes epidemiológicos y pruebas de laboratorio. La detección oportuna es
fundamental, ya que se trata de una enfermedad transmisible que puede provocar
complicaciones graves si no se trata adecuadamente.
La sospecha de tuberculosis comienza a partir del análisis clínico, especialmente
en personas que viven en condiciones sociales desfavorables, presentan factores
de riesgo como inmunosupresión, malnutrición o enfermedades crónicas como la
diabetes, o tienen contacto directo con personas diagnosticadas con TB. En estos
casos, la presencia de síntomas respiratorios persistentes debe activar un
protocolo diagnóstico específico.
 Los signos y síntomas más comunes de la tuberculosis pulmonar incluyen:
 Tos persistente por más de dos semanas, que puede iniciar como seca y
luego tornarse productiva.
 Expectoración con sangre (hemoptisis) en fases avanzadas de la
enfermedad.
 Fiebre prolongada, generalmente de predominio vespertino o nocturno.
 Sudoraciones nocturnas abundantes, sin otra causa aparente.
 Pérdida de peso no intencionada.
 Fatiga o debilidad generalizada, incluso con actividades mínimas.
 Disnea o dificultad para respirar, especialmente si hay afectación pulmonar
extensa.

6
Estos síntomas se desarrollan de forma lenta y progresiva, lo que puede dificultar
su identificación temprana, ya que pueden confundirse con otras enfermedades
respiratorias como bronquitis crónica, asma o infecciones respiratorias agudas. A
diferencia de estas, la TB no mejora con tratamientos sintomáticos convencionales
y tiende a empeorar progresivamente.
Ante un caso sospechoso, el siguiente paso es realizar pruebas diagnósticas
confirmatorias. La más común y accesible es la baciloscopia, que consiste en el
análisis de muestras de esputo teñidas para identificar bacilos ácido-alcohol
resistentes (BAAR). Esta prueba tiene alta especificidad y es útil para identificar
casos contagiosos. En caso de baciloscopia negativa, pero con sospecha clínica
alta, se puede proceder al cultivo, que es más sensible pero requiere un mayor
tiempo para obtener resultados.
La prueba molecular rápida, conocida como GeneXpert, permite detectar el ADN
del bacilo y su resistencia a rifampicina en menos de dos horas. Esta herramienta
es especialmente útil en pacientes con riesgo de tuberculosis resistente o
coinfección con VIH. La radiografía de tórax, aunque no concluyente por sí sola,
complementa el diagnóstico mostrando imágenes compatibles con tuberculosis
activa, como cavitaciones, consolidaciones o infiltrados.
Tuberculosis y su dx en relacion con las 20 principales causas de
enfermedad y muerte:
Causa de enfermedad Relación con tuberculosis
Síntomas similares (tos, fiebre); requiere prueba
Infecciones respiratorias agudas
confirmatoria.
Facilita la progresión de infección latente a TB
Diabetes mellitus
activa.
Sin relación directa, pero comorbilidad frecuente
Hipertensión arterial
en adultos.
EPOC (enfermedad pulmonar
Sintomatología se superpone con TB pulmonar.
obstructiva crónica)
Puede confundirse clínicamente con TB en niños
Asma
y jóvenes.
Coinfección es rara, pero inmunosupresión
Enfermedades diarreicas
favorece TB.
Dolor crónico puede ocultar síntomas sistémicos
Enfermedades osteomusculares
de TB.
Ansiedad puede enmascarar síntomas
Trastornos de ansiedad
respiratorios.
La depresión dificulta la adherencia al tratamiento
Trastornos depresivos
de TB.
Obesidad no es factor de riesgo directo, pero
Obesidad
puede coexistir.

7
Causa de enfermedad Relación con tuberculosis
Compromete inmunidad y dificulta tratamiento
Insuficiencia renal crónica
antituberculoso.
Cáncer pulmonar puede confundirse con TB o
Cáncer
coexistir.
Coinfección frecuente; alto riesgo de formas
VIH/SIDA
graves.
Desnutrición agrava el riesgo y complicaciones de
Desnutrición
TB.
TB cutánea puede confundirse con otras
Enfermedades dermatológicas
dermatosis crónicas.
La TB abdominal puede simular gastritis o úlcera
Gastritis y úlceras
complicada.
Anemia puede ser efecto secundario de TB o su
Anemia
tratamiento.
Uso de esteroides inmunosupresores favorece TB
Enfermedades reumatológicas
latente.
Hiperlipidemia No tiene relación directa, pero puede coexistir.
Tuberculosis (como enfermedad Enfermedad crónica en sí; requiere control
crónica) prolongado.

Causa de muerte Relación con tuberculosis


Coinfección puede agravar síntomas
Enfermedades del corazón
cardiopulmonares.
Diabetes mellitus tipo 2 Principal comorbilidad en TB; deteriora inmunidad.
Cáncer de pulmón comparte síntomas con TB; se
Cáncer (principalmente pulmón)
puede confundir.
TB hepática es rara, pero tratamiento puede dañar el
Enfermedades del hígado (cirrosis)
hígado.
La TB meníngea puede causar eventos neurológicos
Enfermedades cerebrovasculares
similares.
Síntomas similares; importante diferenciar con
Neumonía e influenza
baciloscopía.
Sin relación directa, pero puede limitar el acceso a
Accidentes de tráfico
atención.
No relacionada, pero ambientes violentos limitan
Homicidios
diagnóstico.
Inmunosupresión por enfermedad renal aumenta
Insuficiencia renal crónica
riesgo de TB.
Relación indirecta: TB puede inducir estados
Suicidios
depresivos graves.
COVID-19 (residual) Coinfección es posible; síntomas se solapan.
VIH/SIDA Altamente relacionada; coinfección frecuente y

8
Causa de muerte Relación con tuberculosis
grave.
Septicemia TB diseminada puede presentarse como sepsis.
Causa y consecuencia: la desnutrición favorece la
Desnutrición
TB.
Transmisión de madre con TB activa posible pero
Malformaciones congénitas
rara.
Enfermedades perinatales Tuberculosis neonatal es poco frecuente pero grave.
Enfermedades respiratorias crónicas Coincidencia de síntomas respiratorios; dificulta
(EPOC) diagnóstico.
Demencia impide reconocer síntomas de TB;
Alzheimer y otras demencias
diagnóstico tardío.
Embarazadas con TB activa requieren control
Complicaciones del embarazo y parto
estricto.
Tuberculosis Causa directa; alto riesgo de muerte si no se trata.

4-Marco Teórico basado en la NOM-006-SSA2-


2013
La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa de relevancia histórica y actual,
que representa un problema persistente de salud pública tanto a nivel global como
nacional. En México, su presencia está determinada por factores biológicos,
sociales y estructurales que dificultan su erradicación. A pesar del avance médico
y tecnológico, la tuberculosis sigue cobrando vidas, generando secuelas, y
afectando el desarrollo socioeconómico de comunidades vulnerables. Ante esta
realidad, el Estado mexicano ha establecido marcos legales y operativos para su
prevención, diagnóstico, tratamiento y vigilancia. El principal instrumento
normativo en este campo es la Norma Oficial Mexicana NOM-006-SSA2-2013,
titulada “Para la prevención y el control de la tuberculosis”, publicada en el Diario
Oficial de la Federación, la cual establece los criterios y lineamientos obligatorios
en los distintos niveles del Sistema Nacional de Salud.
El marco teórico sobre la tuberculosis debe partir del conocimiento de su agente
causal. El Mycobacterium tuberculosis es un bacilo aerobio, ácido-alcohol
resistente, que puede sobrevivir en ambientes hostiles dentro del organismo
humano gracias a su capacidad de evadir la respuesta inmunitaria. Su principal vía
de transmisión es aérea, mediante la inhalación de gotículas generadas por
personas con tuberculosis pulmonar activa. Aunque puede afectar cualquier
órgano, la forma más frecuente y transmisible es la tuberculosis pulmonar. Este
tipo de TB es la que tiene mayor impacto en salud pública, ya que una persona
bacilífera sin tratamiento puede infectar hasta a 15 personas por año.

9
La NOM-006-SSA2-2013 establece que la atención a la tuberculosis debe ser
integral, centrada en el paciente y con un enfoque preventivo, curativo y
comunitario. La norma define con claridad conceptos fundamentales como caso
sospechoso, caso confirmado, recaída, abandono, tuberculosis extrapulmonar, y
casos con resistencia a fármacos. Esta tipología no solo facilita la estandarización
de los procesos clínicos y epidemiológicos, sino que también permite generar
datos comparables a nivel nacional e internacional.
Un aspecto esencial de la NOM es la estrategia para la detección oportuna. Toda
persona que presente tos con expectoración por más de dos semanas debe ser
considerada sospechosa de tuberculosis y, por tanto, evaluada mediante estudios
bacteriológicos. La baciloscopia seriada sigue siendo el método diagnóstico inicial
más ampliamente disponible en unidades de primer nivel. No obstante, la norma
reconoce que en contextos con disponibilidad tecnológica se debe emplear la
prueba molecular rápida GeneXpert, que permite identificar la presencia del bacilo
y su resistencia a rifampicina en menos de dos horas. El cultivo, aunque más
lento, es el estándar de oro para confirmar el diagnóstico, evaluar sensibilidad a
medicamentos y establecer esquemas terapéuticos individualizados en casos de
tuberculosis resistente.
El tratamiento de la tuberculosis es gratuito y debe seguir esquemas
estandarizados, garantizando la supervisión directa para asegurar la adherencia
del paciente. La NOM adopta el enfoque DOTS (Directly Observed Treatment,
Short-course), impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como
piedra angular del control de la enfermedad. Este modelo incluye una fase
intensiva de dos meses con cuatro fármacos (isoniazida, rifampicina, pirazinamida
y etambutol), seguida de una fase de continuación de cuatro meses con isoniazida
y rifampicina. En casos de tuberculosis multirresistente (TB-MDR), el tratamiento
se alarga hasta 18 o 24 meses, empleando fármacos de segunda línea que
requieren seguimiento estricto por parte de unidades especializadas.
Además del componente clínico, la norma insiste en la prevención como eje
fundamental. La vacunación con BCG (Bacillus Calmette-Guérin) al nacimiento es
una medida obligatoria en México, cuya eficacia se ha demostrado para prevenir
formas graves de tuberculosis infantil, como la TB meníngea y la diseminada.
Asimismo, se establecen medidas preventivas a través del estudio de contactos,
identificación de infección latente y administración de profilaxis con isoniazida en
personas con alto riesgo, como contactos domiciliarios menores de cinco años y
personas con VIH.
La vigilancia epidemiológica es otro pilar de la NOM-006-SSA2-2013. Todos los
casos sospechosos y confirmados deben ser notificados al Sistema Nacional de
Vigilancia Epidemiológica (SINAVE). La recolección y análisis sistemático de esta
información permite conocer la magnitud del problema, identificar brotes,
monitorear la resistencia a fármacos y evaluar la efectividad de los programas de

10
control. La norma también promueve auditorías clínicas periódicas, la capacitación
continua del personal de salud, y la participación de la comunidad en campañas
de sensibilización, detección y prevención.
La tuberculosis en México presenta una distribución desigual. Estados como
Veracruz, Chiapas, Guerrero, Baja California y Ciudad de México concentran la
mayor parte de los casos notificados, en parte debido a la existencia de factores
estructurales como pobreza, marginación, migración, hacinamiento, y baja
cobertura de servicios de salud. En zonas como la región centro montañosa de
Veracruz, donde se encuentra Ciudad Mendoza, la enfermedad persiste con tasas
elevadas debido a la combinación de desnutrición, diabetes, contacto frecuente
entre personas, y diagnósticos tardíos. Por esta razón, la norma establece que en
regiones de alta incidencia se deben reforzar las actividades comunitarias y
extender las redes de diagnóstico y tratamiento.
Uno de los retos actuales es la resistencia a los fármacos antituberculosos. La TB-
MDR y la TB-XDR (resistente a múltiples y a fármacos de segunda línea,
respectivamente) representan una amenaza creciente. Estas formas son más
costosas, prolongadas y difíciles de tratar. La NOM contempla la necesidad de
establecer unidades de referencia para TB resistente, con apoyo de laboratorios
certificados, farmacovigilancia intensiva, y esquemas terapéuticos individualizados
según sensibilidad bacteriana.
Asimismo, la tuberculosis se vincula de manera crítica con enfermedades
concomitantes, siendo la más relevante el VIH. La coinfección TB/VIH multiplica el
riesgo de progresión de la infección latente a enfermedad activa. Por ello, la norma
exige que todo paciente con TB sea evaluado para VIH y viceversa, y que ambos
reciban tratamiento simultáneo cuando sea necesario. Del mismo modo, se ha
documentado una fuerte asociación entre TB y diabetes mellitus, condición que
altera la respuesta inmunitaria y favorece el desarrollo de tuberculosis activa. En
este contexto, la integración de programas para el control de enfermedades
crónicas no transmisibles con los de enfermedades infecciosas es un paso
necesario.
La implementación efectiva de la NOM-006-SSA2-2013 enfrenta desafíos
importantes. Entre ellos se encuentran las limitaciones presupuestarias, la
disponibilidad irregular de insumos, la rotación de personal de salud, y la falta de
infraestructura diagnóstica en zonas rurales. A pesar de ello, los avances logrados
en cobertura de tratamiento, detección bacteriológica y acceso gratuito a
medicamentos han contribuido a reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida
de miles de personas afectadas por esta enfermedad.
En términos teóricos, la tuberculosis puede entenderse como una enfermedad bio-
social. No es suficiente abordarla únicamente desde una perspectiva médica o
bacteriológica. La persistencia de la TB en México está íntimamente ligada a las
condiciones estructurales de desigualdad, marginación y exclusión que afectan a
11
millones de personas. Por ello, el enfoque del control de la tuberculosis debe ser
multisectorial, incluyendo acciones de salud pública, desarrollo social,
mejoramiento de vivienda, educación para la salud, nutrición y políticas laborales.
La NOM-006-SSA2-2013 responde, en parte, a esta necesidad integradora al
incorporar elementos de promoción de la salud, participación comunitaria,
educación continua y vigilancia activa. Sin embargo, para lograr un impacto
sostenido, se requiere voluntad política, inversión constante, articulación
intersectorial y la participación activa de la sociedad civil.

5- Ubicación del área de estudio:


Ciudad Mendoza, Veracruz, México
Nombre oficial: Camerino Z. Mendoza (comúnmente llamada Ciudad Mendoza)
Superficie territorial: 20.4 km² (según datos municipales y el INEGI)
Total, de habitantes: 42,899
Hombres: 20,120
Mujeres: 22,779
Esto representa una proporción del 47% hombres y 53% mujeres.
Epidemiologia

No existen reportes desagregados públicos específicos que den la incidencia


exacta de tuberculosis en el municipio de Camerino Z. Mendoza para 2023 o
2024. Sin embargo, la Jurisdicción Sanitaria No. 7, con cabecera en Orizaba —a
la que pertenece Ciudad Mendoza—, ha sido señalada por la Secretaría de Salud
de Veracruz como una de las zonas con alta incidencia de tuberculosis.

12
Estimaciones basadas en datos regionales:
 Tasa promedio en la región centro de Veracruz (Orizaba, Córdoba,
Mendoza):
Entre 40 a 60 casos por cada 100,000 habitantes por año
 Estimación para Ciudad Mendoza:
Si aplicamos un promedio de 50 casos/100,000 habitantes a una
población estimada de 45,000:
Número estimado de casos anuales de TB:
22 a 25 casos al año

6- Metodología

7- Daños a la salud
La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria
Mycobacterium tuberculosis, que afecta predominantemente a los pulmones,
aunque puede comprometer prácticamente cualquier órgano o sistema del cuerpo
humano. Su impacto en la salud va más allá del daño físico inmediato, ya que
provoca consecuencias a corto, mediano y largo plazo en la calidad de vida,
funcionalidad y bienestar social de quienes la padecen. A pesar de los avances en
diagnóstico y tratamiento, la tuberculosis sigue representando un problema de

13
salud pública en muchas partes del mundo, especialmente en contextos de
pobreza, marginación y debilidad del sistema de salud.
Los daños a la salud ocasionados por la tuberculosis pueden clasificarse de
manera general en tres niveles: daños físicos o anatómicos, daños funcionales y
daños psicosociales. Estos efectos varían en función de factores como el tipo de
tuberculosis (pulmonar o extrapulmonar), el estado inmunológico del paciente, la
duración de la enfermedad sin tratamiento, la adherencia al tratamiento y la
posible presencia de resistencia a los fármacos.
La forma pulmonar de la tuberculosis es la más común y la principal responsable
de la transmisión. En esta variante, el bacilo se aloja en los pulmones, donde
provoca una reacción inflamatoria que puede convertirse en necrosis tisular. El
tejido pulmonar afectado puede desarrollar cavitaciones, es decir, zonas muertas
donde se concentran los bacilos y que favorecen su expulsión mediante la tos. Los
síntomas incluyen tos crónica (que puede durar más de dos o tres semanas),
expectoración purulenta o con sangre (hemoptisis), fiebre persistente,
sudoraciones nocturnas, pérdida de peso involuntaria y fatiga progresiva. Con el
paso del tiempo, si no se diagnostica ni se trata a tiempo, la enfermedad puede
generar un daño pulmonar severo que limita la capacidad respiratoria del paciente,
originando enfermedades respiratorias crónicas como bronquiectasias, fibrosis
pulmonar o incluso insuficiencia respiratoria terminal. Aun cuando el tratamiento se
realiza de forma adecuada, muchos pacientes quedan con secuelas respiratorias
que afectan su actividad física diaria, su tolerancia al ejercicio y su calidad de vida
en general.
En el caso de la tuberculosis extrapulmonar, el daño a la salud depende del
órgano afectado. En los ganglios linfáticos, una localización común especialmente
en niños y personas inmunosuprimidas, produce linfadenitis, caracterizada por
aumento del volumen de los ganglios, dolor, enrojecimiento y, en algunos casos,
fistulización hacia la piel, con secreción purulenta. En el sistema nervioso central,
la tuberculosis puede causar meningitis tuberculosa, una de las formas más
graves y con mayor riesgo de complicaciones. Esta puede provocar cefaleas
intensas, rigidez de nuca, vómitos, somnolencia, convulsiones y alteraciones del
estado mental. Si no se trata oportunamente, la meningitis tuberculosa puede
derivar en hidrocefalia, daño cerebral irreversible, ceguera, sordera, parálisis e
incluso la muerte.
Otro sitio frecuente de afectación extrapulmonar es el aparato osteoarticular. La
tuberculosis ósea, particularmente la que afecta la columna vertebral (conocida
como mal de Pott), puede generar una destrucción progresiva de las vértebras, lo
que conlleva deformaciones, colapso vertebral y compresión de la médula espinal.
Esto puede provocar paraplejia o cuadriplejia permanente, además de dolor
intenso y limitación funcional severa. En las articulaciones, la tuberculosis puede
producir artritis crónica que lleva a rigidez, dolor e invalidez parcial o total del

14
miembro afectado. En los huesos largos o en el cráneo, la destrucción ósea puede
ser extensa y deformante.
Cuando la tuberculosis afecta los riñones o el tracto urinario, puede causar
infecciones recurrentes, hematuria (sangre en la orina), dolor lumbar y daño
progresivo del parénquima renal. En casos no tratados, puede llevar a
insuficiencia renal crónica. En el aparato digestivo, aunque menos frecuente, la TB
puede simular enfermedades como la enfermedad de Crohn o el cáncer gástrico.
Provoca dolor abdominal, pérdida de apetito, obstrucción intestinal, perforaciones
y, en casos graves, peritonitis. En el sistema reproductivo, puede afectar las
trompas de Falopio y el útero, provocando infertilidad en mujeres jóvenes.
Una forma particularmente grave de la tuberculosis es la tuberculosis miliar, que
ocurre cuando los bacilos se diseminan por vía hematógena (a través del torrente
sanguíneo) a múltiples órganos. Esta forma es más común en personas con
sistemas inmunitarios debilitados, como pacientes con VIH/SIDA, cáncer o
desnutrición severa. Puede afectar simultáneamente los pulmones, el hígado, el
bazo, la médula ósea y el cerebro, provocando un deterioro multisistémico severo,
que si no se trata de forma inmediata, conduce a la muerte en cuestión de días o
semanas.
Además de los efectos físicos y funcionales, la tuberculosis también provoca
daños psicosociales significativos. El estigma que aún rodea a esta enfermedad
hace que muchas personas se nieguen a buscar atención médica por miedo a ser
discriminadas. Esto es particularmente notorio en comunidades rurales o
marginadas, donde las creencias culturales y la falta de información alimentan la
percepción negativa hacia quienes padecen la enfermedad. El diagnóstico de
tuberculosis puede generar aislamiento social, pérdida del empleo, rupturas
familiares y deterioro del bienestar emocional. Las personas con TB
frecuentemente enfrentan ansiedad, tristeza, y sentimientos de desesperanza,
especialmente cuando el tratamiento es prolongado, los síntomas persisten, o
existen efectos secundarios.
El tratamiento antituberculoso estándar tiene una duración mínima de seis meses,
e incluye varios fármacos que, aunque efectivos, pueden generar efectos
adversos. Entre ellos están la hepatotoxicidad, neuropatías periféricas,
alteraciones visuales, malestar gastrointestinal y reacciones alérgicas. En el caso
de tuberculosis multirresistente (TB-MDR) o extremadamente resistente (TB-XDR),
el régimen terapéutico puede extenderse por más de 18 meses y conlleva efectos
colaterales más severos, como pérdida de la audición (por ototoxicidad), daño
renal, trastornos neuropsiquiátricos y desnutrición secundaria al uso de
medicamentos agresivos. Esto aumenta las tasas de abandono del tratamiento, lo
cual a su vez incrementa el riesgo de recaída, contagio a otros y mortalidad.

15
8- Factores determinantes
Determinantes biológicos
En Ciudad Mendoza, al igual que en otras zonas montañosas de Veracruz, ciertos
factores biológicos hacen que la población sea más vulnerable a la tuberculosis.
La presencia de personas con diabetes mellitus tipo 2, una enfermedad muy
prevalente en el estado, representa un riesgo significativo, ya que esta condición
reduce la capacidad inmunológica y facilita la progresión de infección latente a
tuberculosis activa. Los adultos mayores, quienes conforman un sector importante
de la población mendocina, también presentan mayor riesgo debido al
envejecimiento del sistema inmune. De igual forma, la desnutrición crónica,
observada especialmente en zonas periféricas y entre adultos mayores en
situación de pobreza, compromete las defensas del organismo, haciéndolo más
susceptible a la enfermedad.
Otro aspecto relevante es la coinfección con VIH/SIDA, que aunque menos
común, ha sido reportada en la región como factor de alta morbilidad. Individuos
inmunosuprimidos o con condiciones como cáncer, lupus o enfermedades renales,
también forman parte de los grupos vulnerables que requieren seguimiento activo
para evitar formas graves y diseminadas de tuberculosis. La presencia de
tuberculosis en niños pequeños, si bien es menor en cantidad, tiende a ser más
severa y difícil de diagnosticar, especialmente cuando hay poco acceso a pruebas
moleculares.
Determinantes conductuales
Los factores conductuales en Ciudad Mendoza representan un obstáculo
importante para la prevención y control de la tuberculosis. En algunas
comunidades y colonias populares, como El Encinar o Unidad Habitacional Benito
Juárez, persisten prácticas de automedicación, el uso de remedios caseros para
afecciones respiratorias y la falta de continuidad en los tratamientos médicos, lo
cual contribuye a la aparición de casos de tuberculosis resistente (TB-MDR).
Además, el consumo de tabaco y alcohol, comunes en adultos jóvenes y
trabajadores en sectores informales, debilitan el sistema inmunológico y deterioran
la salud pulmonar, facilitando la infección y la progresión de la enfermedad.
Otra conducta de alto impacto es el abandono del tratamiento, provocado tanto por
la percepción de mejoría en las primeras semanas como por la falta de recursos
para asistir regularmente al centro de salud. Este problema se agrava con la
escasa información sobre los síntomas de la tuberculosis, lo que lleva a que
muchas personas busquen atención médica solo cuando la enfermedad está
avanzada, perpetuando así la cadena de transmisión comunitaria.

16
Determinantes sociales
Ciudad Mendoza enfrenta condiciones estructurales que favorecen la persistencia
de la tuberculosis como problema de salud pública. Según el INEGI, la ciudad
tiene una población estimada de más de 45,000 habitantes, con altos índices de
desigualdad socioeconómica, desempleo y rezago educativo. En los sectores más
pobres del municipio, la falta de información clara y accesible sobre la
tuberculosis, combinada con el estigma social hacia los enfermos, impide la
búsqueda oportuna de atención médica y favorece el aislamiento social de los
pacientes.
En zonas periféricas y rurales, muchas viviendas carecen de servicios básicos
adecuados, como agua potable, electricidad continua o ventilación suficiente. La
limitada cobertura de salud pública, especialmente fuera del área urbana, agrava
el subregistro y retrasa el diagnóstico. También es común que algunas familias
migren temporalmente por trabajo, interrumpiendo tratamientos o perdiendo
contacto con el sistema de salud.
Otro aspecto social importante es la desigualdad de género, que puede afectar la
capacidad de mujeres para acceder a diagnóstico o tratamiento por depender
económicamente de otros miembros del hogar o priorizar la atención de sus hijos
sobre su propia salud.
Determinantes ambientales
El entorno físico en Ciudad Mendoza presenta características que favorecen la
transmisión de enfermedades respiratorias como la tuberculosis. Al tratarse de una
ciudad ubicada en zona montañosa, con temperaturas bajas durante varias
épocas del año, las personas tienden a mantener espacios cerrados, mal
ventilados y con gran circulación de personas. Esto, junto al hacinamiento en
viviendas pequeñas o multifamiliares, es un factor de riesgo directo para la
transmisión aérea del Mycobacterium tuberculosis.
En colonias con alta densidad poblacional, la infraestructura deficiente —como
falta de ventanas, techos inadecuados o presencia de humedad— crea un
ambiente propicio para el contagio. Asimismo, muchas familias cocinan con leña o
carbón en espacios cerrados, lo que daña las vías respiratorias y aumenta la
susceptibilidad a infecciones como la tuberculosis. La contaminación ambiental,
derivada de transporte urbano y basura acumulada en zonas periféricas, también
contribuye al deterioro de la salud respiratoria general.
Determinantes ocupacionales (riesgos de trabajo)
La estructura laboral de Ciudad Mendoza está marcada por la precariedad en el
empleo informal, especialmente en los sectores de comercio ambulante,
construcción, trabajo agrícola y maquiladoras cercanas. Muchos trabajadores
carecen de acceso a seguridad social o atención médica continua, lo que retrasa

17
el diagnóstico cuando presentan síntomas. En el caso del trabajo agrícola
estacional, los jornaleros suelen vivir en condiciones de hacinamiento en
campamentos rurales, compartiendo dormitorios, utensilios y áreas comunes,
facilitando así la transmisión de TB.

Los trabajadores de la salud también se enfrentan a riesgos ocupacionales. En los


centros de salud del municipio y su jurisdicción, la falta de ventilación adecuada, el
uso limitado de protección respiratoria y la carga de pacientes con síntomas
respiratorios sin separación adecuada aumentan la posibilidad de contagio para el
personal, especialmente cuando no se cuenta con recursos diagnósticos
suficientes como pruebas moleculares o cultivos.
Las personas privadas de libertad, ubicadas en reclusorios cercanos a Ciudad
Mendoza, representan otro grupo laboralmente y socialmente marginado con
riesgo elevado. El ambiente penitenciario —con hacinamiento, mala nutrición y
poca atención médica— es altamente propicio para brotes de tuberculosis activa,
que luego se trasladan a la comunidad al egresar o recibir visitas.

9- Priorización del diagnóstico de tuberculosis


usando el modelo HALLOW/Haddon
I. Fase previa al diagnóstico (Prevención primaria)
Esta fase incluye los factores sociales, estructurales y culturales que impiden que
las personas acudan al sistema de salud o reconozcan los síntomas de la
tuberculosis. En Ciudad Mendoza, se identifican:
Nivel de
Factor crítico Descripción contextual en Cd. Mendoza
prioridad
Acceso a servicios de Colonias periféricas como El Encinar, San José y
Muy alto
salud primarios Prado están alejadas de centros con laboratorio.
Nivel de escolaridad y En comunidades urbanas marginadas persiste el
Alto
cultura sanitaria desconocimiento de los síntomas de TB.
El miedo a ser rechazado socialmente hace que
Estigmatización pacientes oculten la enfermedad o eviten Muy alto
consultas.
Pobreza y migración Familias migrantes de zonas rurales pierden
Alto
laboral continuidad en el tratamiento o diagnóstico.
Falta de búsqueda activa No se realizan encuestas respiratorias
Muy alto
de casos domiciliarias ni detección en mercados o escuelas.

II. Fase del evento diagnóstico (Atención clínica y confirmación)

18
Esta fase analiza qué ocurre cuando un paciente finalmente consulta por
síntomas:
Nivel de
Factor crítico Descripción contextual
prioridad
Limitaciones diagnósticas Solo hay baciloscopia en unidades de primer
Muy alto
en centros de salud nivel; no se cuenta con GeneXpert local.
Capacitación del personal Algunos médicos generales no aplican criterios
Alto
de salud clínicos actualizados para sospechar TB.
Las muestras deben enviarse a Orizaba,
Retrasos en pruebas Muy alto
retrasando el diagnóstico varios días.
Ausencia de protocolos No se aplican flujogramas claros para
Alto
comunitarios derivación rápida de sintomáticos respiratorios.

III. Fase posterior al diagnóstico (Seguimiento, tratamiento, vigilancia)


Esta fase aborda el seguimiento del paciente, su tratamiento y el control del foco
infeccioso:
Nivel de
Factor crítico Descripción contextual
prioridad
El control domiciliario es irregular,
Supervisión del tratamiento
especialmente en zonas rurales y zonas de Muy alto
DOTS
difícil acceso.
Acompañamiento familiar Muchas familias no conocen la importancia del
Alto
y comunitario aislamiento y del cumplimiento del tratamiento.
Existe subregistro de casos curados, recaídas o
Registro epidemiológico Medio
abandonos en reportes locales.
Se han reportado casos de abandono por efectos
Abandono del tratamiento Muy alto
adversos, distancia o presión económica.
IV. Síntesis de la priorización
A partir de este análisis contextualizado, los ejes estratégicos que deben
priorizarse son:
 Descentralizar el diagnóstico rápido: Instalar o facilitar acceso local al
diagnóstico molecular (GeneXpert), para evitar dependencia de Orizaba.
 Implementar brigadas comunitarias en colonias con historial de TB o alta
densidad (El Encinar, Prado, Unidad Habitacional).
 Fortalecer la formación médica continua en atención primaria para mejorar
la sospecha diagnóstica y reducir el retraso clínico.
 Aumentar la adherencia al tratamiento DOTS, con seguimiento domiciliario
supervisado y apoyo social (alimentación, transporte).
 Diseñar campañas de información en medios locales (radio, iglesias,
escuelas) para romper el estigma y educar sobre los síntomas.

19
10- Planteamiento del Problema
¿Cuáles son los factores que contribuyen al diagnóstico tardío y a la
persistencia de la transmisión comunitaria de la tuberculosis,
especialmente en zonas urbanas marginadas?
En Ciudad Mendoza, Veracruz, la tuberculosis continúa siendo un problema de
salud pública a pesar de los avances normativos y tecnológicos existentes.
Diversos factores sociales, ambientales y estructurales —como el
hacinamiento en zonas urbanas marginadas, el estigma hacia la enfermedad,
la baja escolaridad, el subregistro de casos y la limitada disponibilidad de
pruebas diagnósticas rápidas— han contribuido a que muchas personas no
sean detectadas ni tratadas oportunamente. Esta situación mantiene activa la
cadena de transmisión comunitaria y favorece la aparición de casos
resistentes. El problema radica en que, aunque existen políticas y protocolos
claros a nivel nacional, su aplicación local resulta fragmentada y poco eficaz, lo
que demanda una revisión urgente de las estrategias implementadas en el
municipio.

11- Justificación
La tuberculosis continúa representando un desafío importante para la salud
pública, no solo por su carga clínica y epidemiológica, sino por los múltiples
factores sociales, ambientales y estructurales que favorecen su persistencia. Si
bien existen tratamientos eficaces y protocolos bien establecidos para su
control, la aparición de nuevos casos y las formas resistentes de la enfermedad
revelan que el abordaje biomédico, aunque necesario, no es suficiente. Por
ello, se vuelve indispensable justificar y desarrollar intervenciones centradas en
la población, dirigidas a prevenir la aparición de la enfermedad antes de que se
manifieste en su forma clínica.
El enfoque poblacional permite actuar sobre los determinantes sociales de la
salud que influyen directamente en la transmisión de la tuberculosis: el
hacinamiento, la pobreza, el bajo nivel educativo, el acceso limitado a servicios
de salud y el estigma social, entre otros. Estas condiciones generan un entorno
propicio para la diseminación del Mycobacterium tuberculosis, dificultando la
detección oportuna y la adherencia al tratamiento. En muchas comunidades,
estos factores siguen estando presentes y perpetúan un ciclo de transmisión
silencioso que no puede romperse únicamente desde el consultorio o el
hospital.
Prevenir la tuberculosis desde la comunidad implica reconocer que las
personas no se enferman de manera aislada, sino dentro de contextos

20
específicos que influyen en sus posibilidades de enfermar, curarse o vivir con
calidad. Por tanto, se hace necesario enfocar los esfuerzos en generar
cambios sostenibles en estos entornos, empoderando a la población para que
identifique los riesgos, se informe adecuadamente y participe activamente en
las acciones preventivas.
El trabajo en este sentido no se justifica por el número de casos existentes,
sino por la posibilidad real de evitar que nuevos casos aparezcan. En zonas
donde la enfermedad aún se diagnostica de manera tardía, donde no existen
campañas de detección activa o donde las personas abandonan el tratamiento
por causas sociales o económicas, el trabajo preventivo cobra una importancia
central. Actuar sobre la población en estas circunstancias puede significar la
diferencia entre una comunidad con control sanitario y una que perpetúa la
enfermedad como un problema crónico.
Otro punto que sustenta la necesidad de este tipo de intervención es la falta de
conocimiento generalizado sobre los síntomas y rutas de atención de la
tuberculosis. La mayoría de los pacientes no reconocen que una tos
persistente, fiebre vespertina, sudoraciones nocturnas o pérdida de peso
pueden ser signos de alerta. Esta desinformación conduce a que muchas
personas no busquen ayuda hasta que los síntomas son graves, lo que
incrementa la posibilidad de contagiar a familiares, compañeros de trabajo o
vecinos. Educar a la población sobre los signos iniciales, fomentar la cultura
del autocuidado y derribar mitos en torno a la enfermedad, son acciones que
se traducen en prevención efectiva.
Además, el estigma sigue siendo una de las barreras más grandes para la
prevención. En muchas comunidades, la tuberculosis es percibida como una
enfermedad asociada a la pobreza extrema, a condiciones de vida precarias o
incluso a comportamientos personales considerados "inadecuados". Este
estigma empuja al silencio, genera miedo y provoca que los pacientes oculten
su diagnóstico o eviten acudir a los servicios de salud. Trabajar con la
población para erradicar estas percepciones es fundamental si se quiere lograr
un diagnóstico oportuno, una adherencia al tratamiento y un control
epidemiológico adecuado.
Desde la perspectiva de la salud pública, también es justificable actuar en el
nivel comunitario por su eficiencia en el uso de recursos. Las acciones de
promoción de la salud, educación en el hogar, visitas comunitarias y formación
de redes de vigilancia vecinal, requieren menos recursos que la atención de
casos complicados o la hospitalización prolongada. En escenarios de
presupuesto limitado, como ocurre en muchas localidades, priorizar la
prevención desde la población es una estrategia viable, eficaz y sostenible.

21
Una población informada y organizada tiene mayor capacidad para responder
a los brotes, cuidar a sus miembros vulnerables, y colaborar activamente con
las instituciones de salud. El trabajo preventivo, por tanto, también fortalece el
tejido social, construye redes de apoyo y promueve la corresponsabilidad en la
protección de la salud colectiva. Este proceso no solo reduce la incidencia de
tuberculosis, sino que también mejora otros indicadores sanitarios como la
nutrición, la salud materno-infantil y el control de enfermedades crónicas.
En términos técnicos, esta propuesta permite producir evidencia local y
contextualizada, útil para la toma de decisiones. Muchas de las estadísticas
nacionales o estatales no reflejan las dinámicas específicas de cada
comunidad. Estudiar e intervenir desde el nivel poblacional proporciona datos
más precisos sobre comportamientos, barreras de acceso, creencias
culturales, condiciones habitacionales y dinámicas de convivencia, lo que a su
vez mejora la planificación y ejecución de políticas sanitarias más ajustadas a
la realidad.
Cabe señalar que prevenir la tuberculosis desde la comunidad también
responde a compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS), que promueven el acceso equitativo a la salud, la reducción
de enfermedades transmisibles y el fortalecimiento de los sistemas de atención
primaria. Una comunidad que actúa de manera preventiva está alineada con
estos principios y contribuye a mejorar los indicadores globales desde lo local.
Aunque el foco de este trabajo se encuentra en una localidad en particular, las
problemáticas descritas son compartidas por muchas otras comunidades con
características socioeconómicas similares. Por tanto, las estrategias
planteadas pueden ser replicadas, adaptadas y escaladas a otras regiones del
país. La intervención comunitaria, basada en la prevención de la tuberculosis
desde el enfoque poblacional, se convierte así en una herramienta con impacto
no solo local, sino también regional y nacional.
Actuar sobre la población, educarla, empoderarla y protegerla, es más efectivo
que responder a la enfermedad una vez que ya ha generado daño. Se trata de
transformar contextos de riesgo en entornos de salud, desde el conocimiento,
la participación y la corresponsabilidad. Solo así se puede construir una base
sólida para la erradicación de enfermedades prevenibles y el fortalecimiento
real de la salud comunitaria.

11- Objetivos
Objetivo general:
El objetivo general de este trabajo busca contribuir a la disminución de nuevos
casos de tuberculosis mediante un enfoque preventivo, no reactivo. En lugar de
centrarse únicamente en atender casos ya diagnosticados, esta propuesta

22
parte de la necesidad de comprender el entorno que permite que la
enfermedad siga apareciendo, especialmente en sectores vulnerables. A través
de un análisis integral de los factores sociales, culturales, económicos,
ambientales y organizativos que influyen en la salud comunitaria, se pretende
formular estrategias que actúen directamente sobre los riesgos que preceden a
la enfermedad.

Prevenir la tuberculosis en una comunidad implica mucho más que aplicar una
vacuna o distribuir folletos informativos. Requiere entender cómo viven,
piensan, se organizan y se cuidan las personas en sus espacios cotidianos. El
hacinamiento en viviendas, el desconocimiento de los síntomas, el estigma
social, el desempleo, la informalidad laboral, la migración estacional, la falta de
acceso a servicios de salud oportunos y la débil participación social en temas
de salud, son elementos que, de no abordarse desde la raíz, seguirán
propiciando la transmisión del bacilo.
Este objetivo se propone generar intervenciones localizadas, culturalmente
pertinentes, participativas y sostenibles, que surjan del diálogo con la
comunidad y se adapten a su realidad. De esta manera, la prevención deja de
ser un acto impuesto desde el sistema de salud y se convierte en un proceso
compartido con la población. Las estrategias pueden incluir campañas
educativas, redes de vigilancia vecinal, espacios de diálogo comunitario,
capacitación de líderes barriales, promoción de la ventilación y mejora
habitacional, así como integración de promotores de salud con presencia
continua en el territorio.
Objetivos específicos:
I.- Promover la educación comunitaria sobre tuberculosis como
herramienta de prevención.
La falta de conocimiento sobre la tuberculosis en muchas comunidades
representa una de las principales barreras para su prevención. Este objetivo
tiene como finalidad fomentar procesos de educación comunitaria que
proporcionen información clara, accesible y adaptada al contexto cultural de la
población, con el fin de generar conciencia, identificar riesgos, eliminar
estigmas y empoderar a las personas en el cuidado de su salud.
En muchos casos, los síntomas iniciales de la tuberculosis no son reconocidos
como signos de alerta, y las personas suelen recurrir a remedios caseros o
esperar que se “les quite sola” la tos persistente. Además, existen creencias
erróneas que vinculan la enfermedad con aspectos morales o personales,
provocando que quienes presentan síntomas eviten acudir a los centros de
salud por miedo al rechazo o la vergüenza. La educación es la herramienta

23
fundamental para revertir estas percepciones, empoderando a la comunidad
desde el conocimiento.
El desarrollo de talleres participativos, la distribución de material educativo en
escuelas, mercados y transportes, la colaboración con líderes comunitarios,
iglesias y medios locales (como la radio o redes sociales), permite generar un
entorno donde hablar de tuberculosis no sea un tabú. Asimismo, integrar
contenidos en lenguajes y formatos accesibles —visuales, orales, interactivos
— garantiza una mejor comprensión en todos los grupos de edad y niveles de
escolaridad.

Al fomentar una cultura de prevención basada en el conocimiento, se logra que


las personas no solo identifiquen síntomas o factores de riesgo, sino que
actúen ante ellos de forma temprana, reduciendo así las posibilidades de
contagio y fortaleciendo la vigilancia comunitaria. Además, se siembra la base
para la corresponsabilidad sanitaria, donde prevenir ya no es tarea exclusiva
de las instituciones, sino de todos los actores sociales.
II.- Fortalecer las condiciones ambientales y habitacionales como medida
preventiva frente a la tuberculosis.
La tuberculosis es una enfermedad íntimamente ligada al entorno físico en el
que viven las personas. El hacinamiento, la mala ventilación, la humedad
constante, la falta de iluminación natural y el uso de combustibles
contaminantes en espacios cerrados, son condiciones que favorecen la
propagación del bacilo y debilitan la salud respiratoria de quienes habitan en
esos espacios. Este objetivo busca intervenir directamente sobre estos
determinantes ambientales y habitacionales, promoviendo mejoras sencillas
pero efectivas que prevengan la aparición de la enfermedad.
Se priorizará la identificación de zonas con riesgo habitacional, ya sea por la
densidad poblacional o por la antigüedad de las viviendas, con el fin de
implementar acciones de mejora como instalación de ventanas, uso de
extractores o ventilación cruzada. También se propondrá capacitar a las
familias en prácticas cotidianas como mantener puertas abiertas, evitar
compartir utensilios en caso de síntomas respiratorios, usar fogones seguros y
mantener espacios secos y libres de moho.
Estas acciones pueden llevarse a cabo mediante brigadas comunitarias,
colaboración con autoridades locales, voluntariado estudiantil o gestión de
apoyos sociales. A largo plazo, también pueden incluirse en políticas de
vivienda digna, integrando los criterios sanitarios a los programas de desarrollo
urbano y planificación municipal.

24
Al fortalecer el entorno físico donde vive la población, se disminuyen los
factores que favorecen la transmisión de la tuberculosis, se mejora la calidad
de vida de las personas y se establece un entorno más saludable y menos
propenso a enfermedades respiratorias en general.
III.- Impulsar la participación social organizada como eje de la prevención
comunitaria de la tuberculosis.
Ninguna estrategia de prevención será efectiva si no cuenta con la
participación activa de la comunidad. Este objetivo se centra en promover la
organización vecinal y la corresponsabilidad ciudadana como herramientas
clave para prevenir la tuberculosis desde el nivel local.

La participación social permite que las acciones de prevención no dependan


únicamente del personal de salud, sino que se distribuyan en redes
comunitarias, líderes barriales, promotores voluntarios, comités escolares y
asociaciones civiles. Estas redes pueden realizar actividades como detección
de sintomáticos respiratorios, acompañamiento a personas en riesgo, difusión
de información, canalización de casos sospechosos, o incluso el seguimiento
de pacientes en tratamiento para evitar el abandono.
Organizar la participación requiere tiempo, confianza y diálogo horizontal. Es
fundamental escuchar las propuestas y preocupaciones de la comunidad,
valorar sus saberes y adaptarse a sus dinámicas. Las reuniones vecinales, las
ferias de salud y los grupos de trabajo son espacios clave para construir esta
participación desde la base, integrando a jóvenes, mujeres, adultos mayores y
personas con experiencia directa con la enfermedad.
Cuando la comunidad se reconoce como protagonista de su salud, se
transforma en un agente activo de prevención. Esta corresponsabilidad
fortalece el tejido social, mejora la vigilancia comunitaria y crea una cultura de
cuidado mutuo que, más allá de la tuberculosis, beneficia integralmente a toda
la población.
Metas:
 Fortalecer la conciencia social sobre la tuberculosis como problema
prevenible, mediante el aumento del conocimiento en la comunidad
sobre sus síntomas, mecanismos de transmisión y acciones de
prevención.
 Reducir el estigma y la discriminación hacia las personas con
tuberculosis, fomentando una visión humanizada, informada y
respetuosa de la enfermedad entre vecinos, escuelas y líderes
comunitarios.

25
 Impulsar la participación activa de la población en la vigilancia
comunitaria de salud, promoviendo la organización de redes vecinales
que colaboren en la detección de síntomas respiratorios persistentes y
canalización temprana.
 Mejorar las condiciones de vida a través de prácticas cotidianas
saludables, especialmente en lo relacionado con ventilación de
viviendas, hábitos de higiene respiratoria y prevención en espacios
comunes.
 Consolidar la corresponsabilidad entre comunidad y sistema de salud,
para que los procesos de prevención de tuberculosis dejen de ser
acciones exclusivamente institucionales y se conviertan en un esfuerzo
colectivo.

Objetivos:
1. Identificar la percepción comunitaria sobre la tuberculosis en distintas
colonias de Ciudad Mendoza para diseñar estrategias educativas con
pertinencia cultural y lingüística.
Este objetivo permite explorar cómo es vista la enfermedad por la población
local: ¿es considerada una amenaza?, ¿genera miedo o rechazo?, ¿se
reconoce como prevenible o se piensa como un castigo inevitable? Al
comprender estas percepciones, se puede adaptar el lenguaje, los formatos y
los canales de comunicación para que la información sanitaria llegue con
mayor impacto y empatía. Además, ayuda a detectar barreras simbólicas que
impiden a las personas actuar ante síntomas respiratorios.
2. Explorar las prácticas comunitarias existentes que favorecen o
dificultan la prevención de la tuberculosis en el entorno cotidiano.
No toda prevención requiere nuevos recursos; muchas veces, las prácticas ya
están presentes pero no se articulan con el sistema de salud. Este objetivo
busca identificar comportamientos actuales (positivos y negativos) dentro de
hogares, escuelas, trabajos y espacios públicos, como la costumbre de ventilar
habitaciones, compartir utensilios, ocultar síntomas o acudir a curanderos. Esta
información permite construir estrategias desde lo existente, valorando saberes
locales.
3. Analizar el nivel de participación y disposición comunitaria para
involucrarse en acciones organizadas de prevención y promoción de la
salud.
Con este objetivo se busca conocer qué tan dispuesta está la población a
involucrarse en comités, brigadas o redes vecinales orientadas a la salud
respiratoria. No todas las personas confían en el sistema de salud ni en las

26
instituciones públicas, por lo que esta exploración ayuda a entender las
dinámicas sociales, los liderazgos naturales y las formas en que la comunidad
se organiza o podría organizarse en torno a su salud.
4. Evaluar el grado de confianza y accesibilidad percibida hacia los
servicios de salud por parte de los habitantes de zonas de riesgo.
Aunque los servicios de salud puedan estar físicamente cerca, si la población
no los percibe como confiables, accesibles o culturalmente seguros, no
acudirán ante síntomas. Este objetivo cualitativo permite conocer las
experiencias de los ciudadanos con el personal médico, la calidad del trato, la
claridad de la información que reciben y los motivos por los que deciden —o no
— buscar atención. Esto es clave para que cualquier acción de prevención sea
acompañada por procesos institucionales más humanos y accesibles.

5. Documentar experiencias comunitarias positivas de prevención y


apoyo mutuo frente a enfermedades respiratorias para replicarlas y
escalarlas.
Más allá de los riesgos, las comunidades también generan soluciones. Este
objetivo permite recopilar historias, estrategias locales o experiencias vecinales
que han funcionado en la promoción de la salud. Pueden ser redes de madres
vigilantes, promotores voluntarios, docentes comprometidos o grupos religiosos
que cuidan a los enfermos. Valorar y replicar estas experiencias fomenta el
protagonismo social y demuestra que la prevención es posible desde lo
comunitario.

13- Estrategias:
1. Campaña “Si toses, no te calles” – educación visual y comunitaria
¿Qué es?
Una campaña barrial de información visual y oral sencilla, que enseña a
identificar los primeros síntomas de tuberculosis (tos por más de 2 semanas,
fiebre, sudoraciones nocturnas, pérdida de peso) y qué hacer si se presentan.
¿Cómo se aplica?
Diseñar láminas ilustradas tipo cómic con personajes locales (ej. un obrero,
una señora del mercado, una abuelita), mostrando qué hacer si alguien tose
mucho.
Colocar estas láminas en tiendas de abarrotes, estéticas, panaderías, iglesias,
escuelas, transporte urbano y taxis colectivos.

27
Complementar con altavoces móviles en las colonias, con mensajes breves
grabados por una voz conocida en la comunidad:
“¿Tienes tos desde hace semanas? No te calles. Acude al centro de salud, la
tuberculosis tiene cura.”
Impacto esperado:
Personas de todas las edades identificarán los síntomas básicos y sabrán que
pueden atenderse sin vergüenza ni miedo.
2. Talleres “Hablemos sin miedo” en espacios comunes
¿Qué es?
Charlas comunitarias sencillas sobre la tuberculosis, su prevención y cómo
evitar el estigma, realizadas en lugares cotidianos.

¿Cómo se aplica?
Coordinar con juntas vecinales, escuelas, centros de atención al adulto mayor,
comités de iglesia o grupos deportivos.
El taller debe ser breve (30 minutos), visual (con carteles y ejemplos prácticos)
y en lenguaje sencillo.
Incluir testimonios grabados de pacientes reales recuperados de tuberculosis
que digan: “Yo tuve tuberculosis. Me atendí y estoy bien.”
Entregar un cartel para que la comunidad lo pegue en un espacio visible con
frases como:
“Aquí no hay vergüenza. Si toses, aquí te ayudamos.”
Impacto esperado:
Reducir la desinformación y el miedo al diagnóstico; generar espacios seguros
para hablar sobre la enfermedad.
3. Brigadas “Casa por casa, pulmón por pulmón”
¿Qué es?
Visitas domiciliarias realizadas por personal de salud y promotores
comunitarios para detectar síntomas y orientar sobre prevención.
¿Cómo se aplica?
Identificar zonas de mayor riesgo en Ciudad Mendoza (ej. colonias con
viviendas densas o con antecedentes de casos).

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Capacitar a jóvenes voluntarios o promotores de salud con un guion muy
sencillo para aplicar una mini encuesta:
“¿Alguien aquí ha tenido tos más de 15 días? ¿Pérdida de peso o fiebre
nocturna?”
“Si es así, podemos acompañarte al centro de salud.”
Entregar cubrebocas, un folleto con dibujos, y hacer el contacto directo con el
centro de salud si se identifica un caso sospechoso.
Impacto esperado:
Aumentar la detección temprana de casos sin esperar a que las personas
acudan por su cuenta. Construir confianza entre vecinos y sector salud.
4. Escuelas como centros de prevención activa
¿Qué es?
Transformar las escuelas en aliadas de la salud pública, integrando la
tuberculosis en la educación cívica y comunitaria.
¿Cómo se aplica?
Realizar concursos de carteles escolares con el tema: “¿Qué harías si tu amigo
tiene tos?”
Capacitar a maestros y directores sobre cómo identificar síntomas en niños o
familiares y canalizar adecuadamente.
Organizar jornadas de “Día del pulmón limpio”, donde estudiantes representen
obras teatrales breves, rap o mensajes en cartulinas.
Entregar a cada niño un folleto para llevar a casa, explicando que la
tuberculosis tiene tratamiento y no se debe ocultar.
Impacto esperado:
Crear conciencia desde la niñez y convertir a los alumnos en multiplicadores de
información en sus casas.
5. “Mi casa, aire limpio” – acción vecinal por la ventilación
¿Qué es?
Una campaña que promueve la ventilación como medida casera de
prevención, sin costo.
¿Cómo se aplica?

29
Visitas comunitarias donde se identifiquen casas con poca ventilación y se
recomienden soluciones simples:
abrir ventanas, colocar ladrillos de vidrio, evitar dormir muchas personas en un
solo cuarto, cocinar en espacios abiertos.
Crear sellos comunitarios: si una familia mejora su ventilación, se le entrega un
cartel:
“Esta casa respira. Aquí prevenimos la tuberculosis.”
Invitar a vecinos con habilidades manuales o técnicas a ayudar a familias
vulnerables a abrir una ventana o instalar ventilación básica.
Impacto esperado:
Reducir el riesgo de transmisión sin necesidad de infraestructura compleja;
generar redes de apoyo barrial.

6. Redes vecinales de cuidado respiratorio


¿Qué es?
Organización informal de vecinos para vigilar, apoyar y acompañar a personas
con síntomas sin invadir su privacidad.
¿Cómo se aplica?
Reunir a líderes naturales (madres de familia, encargadas de tiendas,
vigilantes, curas, maestras) para capacitarlos en identificación y
acompañamiento respetuoso.
Usar un sistema de semáforo barrial (no visual, solo entre promotores):
Verde = sin casos sospechosos
Amarillo = alguien con síntomas, canalizado
Rojo = posible caso no atendido
Apoyar a quien está en tratamiento: recordarle sus medicamentos, ayudarle
con transporte o acompañarlo si lo necesita.
Impacto esperado:
Evitar que la gente se aísle por miedo; mantener a la comunidad atenta pero
no invasiva; promover solidaridad sin vigilancia agresiva.
7. Aliados estratégicos: tianguis, taxis y radios locales
¿Qué es?

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Incluir a los actores más cercanos al día a día de la población en la prevención.
¿Cómo se aplica?
Crear pegatinas para taxis y combis con mensajes como:
“¿Tienes tos? Ve al centro de salud. Aquí nadie te juzga.”
Colocar anuncios de voz en el tianguis los días de mercado, con mensajes
preventivos cada hora
Coordinar con la radio comunitaria local para hacer entrevistas a promotores o
pacientes recuperados, en horarios de mayor audiencia (mañanas y noches).
Impacto esperado:
Llegar a personas que no usan redes sociales ni acuden a espacios escolares
o religiosos; ampliar la prevención con aliados reales.

14-Reporte de la ejecución:
 Análisis contextual de la situación sanitaria relacionada con la
tuberculosis, mediante la recopilación de información epidemiológica
local, observación comunitaria y revisión de fuentes oficiales.
 Detección y evaluación de los principales factores que favorecen la
aparición de tuberculosis, como condiciones de hacinamiento, falta de
ventilación, bajo nivel educativo, estigma social y escaso acceso a
servicios de salud.
 Jerarquización de los elementos que contribuyen a la propagación de la
enfermedad, considerando su impacto en la salud pública, frecuencia en
la comunidad y viabilidad de intervención preventiva.
 Diseño, organización y puesta en marcha de una estrategia comunitaria
para prevenir la tuberculosis, basada en acciones educativas,
participación social, promoción del entorno saludable y fortalecimiento
del conocimiento en población vulnerable.
 Creación de una infografía
 Platicas a civiles con el objetivo de promover el conocimiento de esta
enfermedad
 Creación de pegatinas promotoras

31
OBSTÁCULOS
 Estigmatización social: muchas personas ocultaron síntomas respiratorios
por miedo a ser señaladas, lo que dificultó la detección y el diálogo abierto
sobre la enfermedad.
 Desinformación y creencias erróneas: se detectó desconocimiento
generalizado sobre los síntomas de tuberculosis y su diferencia con una
gripe común, lo cual generó actitudes de desinterés o negación.
 Baja escolaridad en sectores de la población: algunas personas tuvieron
dificultad para comprender materiales escritos, lo que obligó a rediseñar la
estrategia educativa con imágenes y lenguaje oral.
 Falta de confianza en instituciones: existía resistencia de ciertos vecinos a
recibir información de parte de personas externas, por experiencias previas
de abandono o maltrato en centros de salud.
 Limitaciones logísticas y económicas: varios participantes manifestaron que
no podían asistir a sesiones informativas por horarios laborales o por no
contar con transporte, lo que redujo la participación en algunos sectores.
CONDICIONES QUE FAVORECIERON LA EJECUCIÓN
 Apertura de la comunidad durante la feria de la salud: el evento
realizado en la colonia Hogar facilitó el acercamiento a la población, ya
que permitió un ambiente abierto, respetuoso y participativo.
 Colaboración con líderes comunitarios y vecinos activos: contar con
personas conocidas en la colonia facilitó la aceptación del tema y el
acceso a los espacios comunitarios para impartir información.
 Uso de materiales visuales y dinámicos: la implementación de trípticos
ilustrados, infografías simples y demostraciones prácticas (como el
lavado de manos) ayudó a captar el interés de personas de distintas
edades y niveles educativos.
 Apoyo institucional de centros de salud locales: el respaldo de personal
médico y de enfermería para resolver dudas o canalizar casos
sospechosos fortaleció la credibilidad del proyecto.
 Disposición al diálogo de las familias: pese al estigma inicial, muchas
personas mostraron apertura a aprender más sobre la tuberculosis
cuando se les explicó con empatía y claridad, lo que favoreció la difusión
del mensaje preventivo.

ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN
 Una vía alternativa clave es el uso de educación intergeneracional. Muchos
niños y adolescentes asisten regularmente a la escuela, a diferencia de
algunos adultos que no tienen contacto frecuente con servicios formales de
salud. Incluir contenidos sobre tuberculosis en actividades escolares puede
tener un doble impacto: educar a los estudiantes y convertirlos en “puentes

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de información” hacia sus hogares. Pueden llevar afiches ilustrados,
dramatizaciones grabadas, tareas relacionadas o incluso hablar del tema
durante reuniones familiares. Esta dinámica favorece la conversación sobre
prevención en el entorno más inmediato: la casa.
 Otra vía alternativa es el uso de espacios comunitarios informales como
puntos educativos, como tianguis, estéticas, tiendas de abarrotes o paradas
de transporte. Estos espacios son frecuentados diariamente por gran parte
de la población, por lo que instalar ahí módulos pequeños con mensajes
visuales, audios grabados o incluso una persona voluntaria que explique los
síntomas básicos y dónde acudir en caso de sospecha, puede alcanzar a
más personas que una plática en un centro de salud. Este enfoque se basa
en acercar la información a la gente, no esperar que la gente busque la
información.
 Una tercera alternativa consiste en aplicar la prevención desde el arte
comunitario y la cultura popular. Actividades como murales colectivos,
canciones adaptadas, radionovelas o cuentos orales pueden ser medios
muy poderosos de enseñanza en comunidades donde lo visual y lo oral
tienen más peso que lo escrito. Por ejemplo, pintar un mural en una barda
visible con personajes locales mostrando cómo se cuidan ante la tos, puede
quedarse grabado en la memoria más que una hoja impresa.
También es necesario establecer sistemas de apoyo vecinal como vía
alternativa a la vigilancia médica institucional. Por ejemplo, si un vecino
sabe que otro tiene síntomas pero no quiere acudir al centro de salud,
puede acompañarlo, explicarle el proceso o simplemente escucharlo.
Capacitar a líderes barriales, comités de iglesia o promotores comunitarios
para ofrecer este acompañamiento emocional y práctico puede marcar una
gran diferencia en la prevención.
 Finalmente, otra vía alternativa es aprovechar la tecnología de bajo costo. A
través de grupos de WhatsApp, mensajes de voz, estados de Facebook o
transmisiones en vivo desde páginas comunitarias, se puede compartir
información confiable y oportuna a una gran parte de la población. Usar el
teléfono móvil como herramienta educativa y no solo como medio de
comunicación informal es una forma eficaz, económica y sostenible de
fomentar una cultura de prevención.

RESULTADOS
Durante la ejecución del proyecto comunitario para la prevención de la
tuberculosis en Ciudad Mendoza, se lograron varios resultados significativos en
términos de sensibilización, participación social y apropiación del conocimiento
por parte de la población. A continuación se describen los más relevantes:

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 Aumento en el reconocimiento de síntomas clave de tuberculosis.
Tras las actividades educativas, la mayoría de las personas encuestadas pudo
identificar al menos tres síntomas importantes de la enfermedad (tos
persistente, fiebre nocturna, pérdida de peso).
 Aceptación positiva del enfoque visual y oral.
Los materiales ilustrados, infografías, cápsulas de audio y charlas breves en
espacios como el tianguis, la iglesia y las escuelas tuvieron mayor impacto que
los materiales escritos tradicionales. Se observó mayor retención de mensajes
en niños y adultos mayores, lo que favoreció la conversación familiar sobre la
tuberculosis.
 Reducción del estigma percibido.
En los grupos focales realizados tras las intervenciones, se observó un cambio
en el lenguaje y actitud hacia las personas enfermas. Muchos participantes
expresaron que ahora entienden que la tuberculosis es curable, y que no es
causa de vergüenza, sino un tema de salud pública.
 Canalización de casos sospechosos.
Durante las jornadas comunitarias, se identificaron al menos cinco personas
con síntomas compatibles con tuberculosis que no habían buscado atención
médica. Se canalizaron de forma voluntaria al centro de salud para su
evaluación, demostrando que la intervención promovió la búsqueda activa de
atención.

CONCLUSIONES
El desarrollo de este proyecto de prevención de la tuberculosis en Ciudad
Mendoza permitió comprobar que el abordaje comunitario, participativo y
adaptado al contexto local es esencial para lograr impactos reales en la salud
pública. A través del análisis de los determinantes sociales, las estrategias
aplicadas y los resultados observados, se evidenció que la tuberculosis no
puede ser vista únicamente como una enfermedad médica, sino como un
fenómeno social vinculado a la desigualdad, la desinformación y la falta de
acceso oportuno a servicios de salud.
Durante el trabajo en campo, fue notoria la existencia de múltiples obstáculos
que dificultan la prevención efectiva, como el estigma social hacia quienes
padecen tuberculosis, la desconfianza hacia las instituciones, el
desconocimiento de los síntomas iniciales y las condiciones de vida que
favorecen la transmisión. Sin embargo, también se encontraron fortalezas
dentro de la comunidad, como la apertura al diálogo cuando se emplean
medios comprensibles, la disposición de líderes vecinales a colaborar, y el

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interés de la población por aprender cuando se le brinda información clara y
respetuosa.

Las estrategias aplicadas, entre ellas la elaboración de materiales visuales, los


talleres interactivos, las visitas domiciliarias, permitieron acercar el mensaje
preventivo de forma directa y accesible. El enfoque no fue impositivo, sino de
construcción colectiva del conocimiento, lo que aumentó la receptividad del
mensaje y generó confianza entre los participantes. Esta experiencia
demuestra que para prevenir la tuberculosis no basta con tener personal
médico o medicamentos; se necesita generar conciencia, confianza y
corresponsabilidad social.
Un aspecto clave fue el uso de medios alternativos para la comunicación: el
aprovechamiento espacios públicos como tianguis y escuelas, y plataformas
digitales locales permitió ampliar la cobertura de las acciones educativas sin
depender exclusivamente de las vías institucionales. Asimismo, la integración
de estudiantes, promotores voluntarios y líderes naturales de la comunidad
fortaleció el sentido de pertenencia y dio continuidad al proyecto incluso más
allá de su ejecución formal.
El proyecto también logró reducir el estigma en torno a la enfermedad
mediante testimonios que humanizaron la tuberculosis, dejando claro que es
una afección tratable y que no debe ocultarse ni temerse. Este cambio de
percepción es uno de los resultados más importantes, ya que abre la puerta a
un diagnóstico más temprano y a una prevención más efectiva.
Se reafirma que la prevención de la tuberculosis requiere un enfoque integral
que incluya educación, participación ciudadana, adaptación cultural y acción
intersectorial. La salud no puede imponerse desde afuera; debe construirse
desde dentro de las comunidades, respetando sus saberes, sus tiempos y su
forma de relacionarse. Este proyecto es una muestra de que, cuando se
trabaja con la gente y no solo para la gente, los resultados son más sostenibles
y significativos. La tuberculosis puede prevenirse si la información correcta
llega a tiempo, en el lenguaje adecuado y desde un lugar de respeto y
cercanía. Ciudad Mendoza ha dado pasos firmes hacia ese camino.

Recomendaciones para mejorar la


intervención
1. Ampliar la cobertura geográfica con más brigadas comunitarias
Muchas zonas de Ciudad Mendoza, como El Encinar o Unidad Habitacional
Benito Juárez, no cuentan con visitas frecuentes de personal de salud o
promotores. Es recomendable establecer más brigadas itinerantes, que visiten

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casa por casa, con encuestas respiratorias simples y entrega de información
visual, al menos una vez por trimestre.

2. Fortalecer la participación juvenil y escolar


Incluir a jóvenes de secundaria, preparatoria y universidades como promotores
activos de la salud puede aumentar el alcance y la sostenibilidad de las
acciones. Se sugiere implementar talleres escolares, concursos de carteles y
actividades culturales donde los estudiantes diseñen campañas propias sobre
la tuberculosis.
3. Usar materiales adaptados al contexto sociocultural
Revisar y ajustar el contenido de trípticos, carteles y charlas para que utilicen
lenguaje coloquial, frases sencillas, imágenes grandes y situaciones realistas
para la comunidad. La comprensión es más efectiva cuando la información
refleja el entorno cotidiano del público.
4. Vincularse con organizaciones locales y religiosas
Trabajar de la mano con iglesias, grupos comunitarios, líderes barriales y
centros culturales permitirá reforzar la legitimidad del mensaje y aumentar la
participación. Estos actores pueden convertirse en replicadores naturales de
las acciones de prevención.
5. Mejorar el seguimiento de casos sospechosos
Es fundamental establecer un canal directo entre promotores comunitarios y el
centro de salud, para asegurar que los casos sospechosos detectados en
campo sean atendidos sin retrasos ni trabas administrativas. Se recomienda
llevar un registro simple de seguimiento.
6. Capacitar continuamente a los voluntarios comunitarios
El equipo de promotores necesita capacitaciones breves pero constantes, que
incluyan habilidades de comunicación, primeros auxilios respiratorios, manejo
del estigma y protocolos básicos de canalización. Esto mejorará la calidad de
la intervención y la confianza en el equipo.
7. Crear campañas audiovisuales comunitarias
Producir videos cortos, cápsulas de audio y publicaciones en redes sociales
locales con voces y rostros conocidos por la comunidad, para reforzar
mensajes clave de prevención, signos de alerta y rutas de atención.
8. Evaluar el impacto de forma periódica

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Aplicar evaluaciones antes y después de las actividades permitirá medir
avances reales en el conocimiento, percepción y comportamiento de la
población. También servirá para ajustar estrategias y hacer mejoras
constantes.

Fuentes
Secretaría de Salud. (2021). NOM-006-SSA2-2013: Para la prevención y el
control de la tuberculosis. Diario Oficial de la Federación. Última actualización
publicada el 15 de marzo de 2021.
Disponible en: [Link]
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 Secretaría de Salud de Veracruz – Dirección de Salud Pública
(Boletines Epidemiológicos Estatales)
 Proveen cifras por jurisdicción sanitaria. Ciudad Mendoza pertenece a la
Jurisdicción Sanitaria No. 7 con cabecera en Orizaba.
 Aunque no desglosan los datos por municipio, se reportan casos de TB en
la región.
 [Link]
 INEGI – Censo de Población y Vivienda 2020
 Utilizado para conocer el número total de habitantes (aprox. 45,000 en
2020), su densidad y distribución poblacional por sexo y edad, para calcular
incidencia estimada.
 [Link]
 Datos extrapolados del boletín de la Dirección General de
Epidemiología (DGE)
 El boletín nacional reporta tasas de incidencia por entidad federativa.
Veracruz registró una tasa aproximada de 21.5 casos por 100,000

37
habitantes en 2022. Esta tasa fue usada como referencia regional para
estimar el posible impacto local.
 [Link]

 Montero Mendoza, E. (2011). Percepción de los habitantes indígenas de áreas


rurales respecto al primer nivel de atención médica: el caso del sureste de
Veracruz, México. Salud Colectiva, 7(1), 53–66.
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