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Santa Faz.

El documento presenta una serie de oraciones y antífonas relacionadas con la Santa Faz de Jesucristo, enfatizando la importancia de buscar su rostro y la renovación espiritual a través de su pasión. Se incluyen oraciones colectivas y sobre las ofrendas que invocan la transformación del ser humano a la imagen de Cristo. La celebración culmina con una oración que pide la eficacia del sacramento de salvación y la contemplación de la gloria de la resurrección.

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Santa Faz.

El documento presenta una serie de oraciones y antífonas relacionadas con la Santa Faz de Jesucristo, enfatizando la importancia de buscar su rostro y la renovación espiritual a través de su pasión. Se incluyen oraciones colectivas y sobre las ofrendas que invocan la transformación del ser humano a la imagen de Cristo. La celebración culmina con una oración que pide la eficacia del sacramento de salvación y la contemplación de la gloria de la resurrección.

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La Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo.

Antífona de entrada Sal 26, 7-9


Escúchame, Señor, que te llamo. Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro". Tu
rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. (T.P. Aleluya).
Se dice Gloria.

Oración colecta.
Oh Dios, que por la pasión de Cristo
has librado de la muerte, heredada del pecado, a la humanidad,
renuévanos a semejanza de tu Hijo,
para que, borrada por tu gracia la imagen del hombre viejo,
brille en nosotros la faz de Jesucristo, el hombre nuevo.
Él, que vive y reina contigo.
Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas.


Acoge, Padre, estos dones y plegarias,
puestos tus ojos en el rostro doliente de Cristo, tu Hijo,
y concédenos hacernos semejantes a él,
que se ofreció a sí mismo como víctima inmaculada.
Él, que vive y reina, por los siglos de los siglos.
Antífona de comunión Sal 117, 1
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su
misericordia (T.P. Aleluya).

Oración después de la comunión.


Crezca en nosotros, Señor,
la eficacia de este sacramento de salvación,
para que, asociados a la pasión de tu Hijo,
contemplemos eternamente su rostro
y participemos de la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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