1.
La función científica forense en la
investigación de delitos
1.1. A manera de introducción
Una de las ciencias del conocimiento humano que, indudablemente,
coadyuva a la mejor consecución de una correcta administración de justicia,
premuniendo de pruebas a nuestros magistrados y operadores de justicia
es, sin duda, la Criminalística. Esta disciplina, con rango de ciencia, permite
aplicar contenido y métodos de diferentes disciplinas en aras de una mejor
explicación de los hechos, confiriendo, merced a su estudio y análisis, a los
simples indicios la calidad de pruebas. Constituye, entonces, un hecho
innegable que esta fecunda ciencia, sea una de las que mejor ofrece –al
Derecho en general y al Ius Puniendi, en particular– esa información útil,
tendente a resolver el proceso. Con su concurso, señala el derrotero en la
búsqueda y obtención de la prueba: las evidencias recogidas en el escenario
de los hechos. De la mano de esta peculiar ciencia, catalogada como
disciplina sui generis, los peritos forenses ofrecen a la administración de
justicia, esa verdad que sin su concurso haría más difícil la materialización
del ideal de justicia: su correcta impartición por parte de nuestros
magistrados. Su auxilio (no entendido en el sentido peyorativo defendido
por infinidad de tratadistas como quien secunda o no representa un papel
protagónico sino como aquél que ofrece a otro la ayuda, el auxilio y los
medios para resolver sus problemas, por ser éste impotente o por no poder
hacerse de los mismos por cuenta propia) permite el empoderamiento de
los operadores de justicia con los elementos necesarios (información
pertinente y/o evidencia física legalmente obtenida), a efectos de que con
ellos puedan acceder a la verdad oculta de los hechos... La tarea de la
Criminalística, sin embargo, no se agota en las explicaciones sobre los
hechos cometidos por el crimen, su utilidad va más allá de esto: ofrece
explicaciones de diversos fenómenos a todas las instancias que requieran
su concurso.
Enunciada así la importancia de la ciencia criminalística, el propósito del
presente trabajo estriba en dilucidar su naturaleza científica, señalar los
métodos que utiliza y, finalmente, ofrecer una nueva perspectiva desde la
cual ver y comprender el quehacer del perito criminalístico, no sólo como
auxiliar de la justicia (toda vez que esta es tan sólo una de las aristas, ni
siquiera la más importante, en las que su saber puede ser utilizado) sino
como ente importante en el desarrollo social, facilitando la resolución de
conflictos e incertidumbres en general.
1.2. Acercamiento Conceptual
Muchos han sido los intentos suscritos a definir la presente disciplina. Gran
parte de éstos la relegaban a ser una simple disciplina auxiliar, un apéndice
del Derecho Penal; por otro lado, otros autores confundieron su naturaleza
con los conocimientos de la Medicina Legal, señalando que su objeto se
fundaba en el estudio de las técnicas médicas y biológicas usadas en la
investigación criminal sobre las huellas y los objetos de los hechos
delictuosos; otros teóricos, en similar talante, negándole a los vestigios
biológicos su importancia en el esclarecimiento de los hechos, concebían a
la Criminalística como un conjunto de conocimientos técnico científicos
aplicados a la función judicial de la investigación criminal y, del estudio de
la prueba indiciaria constituida por los vestigios materiales de naturaleza no
biológica; y, finalmente, no pocos doctrinarios pretendieron integrar el saber
criminalístico dentro del ámbito de la Criminología, considerándola,
asimismo, componente de la llamada Síntesis Criminológica.
Hoy por hoy, debemos de alegrarnos que definiciones mucho más acordes
con el avance del conocimiento científico hayan dejado de lado, y para bien,
los anteriores intentos reduccionistas y auxiliaristas que defendieron la idea
de una Criminalística como parcela del Derecho Penal o de la Criminología,
o que, en alguna medida, enarbolaron una reducida y mutilante idea de su
ámbito de aplicación. Dentro de los más autorizados tratadistas de estas
nuevas corrientes encontramos a:
GISBERT CALABUIG (1992: 975), quien, tras haber reformado su
primer y poco acertado concepto, afirma que la Criminalística es la
ciencia que estudia los indicios dejados en el lugar del delito, gracias
a los cuales se puede establecer, en los casos más favorables, la
identidad del criminal y las circunstancias que concurrieron en el
hecho delictivo.
Aguilar Ruiz (2005: 181) para quien la Criminalística analiza indicios y
evidencias, es decir, todos los objetos relacionados con la escena del
crimen con el fin de identificar quién es la víctima y el victimario.
Nieto Alonso (1998: 17) que, en igual talante, la define como aquella
disciplina encaminada a la determinación de la existencia de un
hecho criminal, a la recogida de pruebas e indicios y a la
identificación de los autores mediante la aplicación de métodos
científicos de laboratorio, así como a la elaboración de los informes
periciales correspondiente.
De otra parte, Rodríguez Regalado (2006a: 181) prestigioso jurista y
perito criminalístico peruano, en una feliz tarea integradora del saber
criminalístico de la época, bajo la premisa de que este conocimiento
no sólo es aplicable al quehacer del Derecho Penal, sino que puede
ser extensivo a las diferentes ramas del Derecho y hasta incluso a las
actividades particulares de los individuos actividades que por cierto
nada tendrían que ver con procesos o delitos afirma que la
Criminalística es la ciencia mediante la cual se procede al examen de
indicios y evidencias de diverso origen y naturaleza, por parte de
expertos forenses, con el objeto de plasmar la información obtenida
en un pronunciamiento pericial que sirva de ilustración para un
proceso judicial, administrativo o de índole particular.
Sin detrimento, ni menoscabo de los conceptos anteriormente enunciados,
nosotros sostenemos que la Criminalística es la ciencia de carácter empírico
e interdisciplinario, que mediante la integración de diversos métodos y
técnicas estudia, verifica, examina y analiza vestigios, indicios y evidencias
de toda índole y origen, en y/o dejados por cualquier individuo sea éste
presunto culpable de la comisión de un delito, o un sujeto totalmente ajeno
a cualquier tipo de proceso judicial, organismo u objeto a efectos de
determinar las circunstancias, medios e individuos implicados en el hecho
que dio lugar a su estudio e intervención. La Criminalística, así entendida, es
una ciencia aplicada que, valiéndose de peritos en determinada materia,
emite y plasma sus hallazgos en el, bien llamado, informe pericial a efectos
de que su concurso pueda coadyuvar a un mejor entendimiento de los
sucesos por parte de los operadores de justicia, en procesos judiciales en
general, en procesos administrativos o, que sus hallazgos puedan ser
utilizados por cualquier individuo en particular, para cualquier asunto
particular.
A diferencia de las anteriores definiciones, la propuesta por nosotros intenta
responder a una imagen más vigente y moderna de la Criminalística, en
plena armonía con los conocimientos y tendencias doctrinarias que la
ciencia actual exige. Esta definición pretende respetar, consecuentemente,
la esencia dada por los teóricos clásicos, conjuncionándola con los avances
modernos del conocimiento, esto sin desnaturalizar ni menoscabar la
esencia misma de su objeto de estudio.
1.3. La Criminalística y su Objeto de Estudio
La Criminalística, como se dijo, estudia, examina y analiza vestigios, indicios
y evidencias (Aguilar Ruiz, 2005: 181) de toda índole y origen en y/o dejados
por cualquier individuo u objeto; el objeto de su estudio, en consecuencia,
se circunscribe a esta tarea. Así, la labor del criminalista estaría abocada
hacia (Desimoni, 1995:137): a) Una labor de recolección de indicios previa,
a efectos de ubicar los datos que son menester para develar el enigma, la
cual puede ser complementada con; b) Un trabajo de inteligencia tendiente
a comprobar situaciones que el criminal en todos los casos salvo el supuesto
de flagrancia procura ocultar para lograr su impunidad.
“La Criminalística es la ciencia de carácter empírico e interdisciplinario que,
mediante la integración de diversos métodos y técnicas, estudia, verifica,
examina y analiza vestigios, indicios y evidencias de toda índole y origen, en
y/o dejados por cualquier individuo, organismo u objeto a efectos de
determinar las circunstancias, medios e individuos implicados en el hecho
que dio lugar a su estudio e intervención.”
“La Medicina es poco eficaz si no se auxilia de la Psicología y la Sociología;
ésta no funciona adecuadamente si no se apoya en la Psicología y en el
Derecho; el cual resulta obsoleto si no respeta la realidad social y
psicológica...; es decir, que en la actualidad para hacer cualquier trabajo
serio se tiene que trabajar interdisciplinariamente.”
Siendo, asimismo, las tareas fundamentales de estudio de la Criminalística,
(Rodríguez Regalado, 2006b: 57):
a) Examinar el escenario en donde se han producido los hechos que se
investigan.
b) Examinar indicios y evidencias que tiendan a la identificación de
personas y objetos vinculados con los hechos investigados.
c) Examinar indicios y evidencias de interés forense.
d) Examinar indicios y evidencias que no siendo de interés forense,
necesiten ser explotados por los métodos y procedimientos de las áreas
propias de la Criminalística.
e) Identificar plenamente a los sujetos materia de investigación
criminalística.
Para la mejor consecución de estas tareas, el perito forense deberá,
consecuentemente, realizar (Rodríguez Manzanera, 1981: 70):
a) La protección, conservación y fijación del lugar de los hechos.
b) El levantamiento y embalaje del material sensible.
c) El moldeo de huellas respectivo.
d) Una investigación dactiloscópica coherente en el lugar de los hechos.
e) Un planteamiento metodológico criminalístico en relación con huellas
de pisadas, sangre, semen, pelos, fibras, hechos de tránsito, investigaciones
documentales, explosiones y balística, etc.
f) f ) La determinación de los fines, organización y equipo del
Laboratorio de Criminalística.
1.4. La Criminalística como Saber Científico
La naturaleza científica de la Criminalística hoy en día es un hecho
francamente indiscutible; no obstante, su saber haya sufrido los dramáticos
cambios propios del conocimiento y la ciencia en general, a saber: de ser un
simple conjunto de reglas prácticas, empíricas, hasta convertirse en un
conglomerado heterogéneo de conocimientos tomados de otras ciencias
para llenar sus fines (Policía Nacional del Perú, 2010:3).
En sus inicios, el saber de esta ciencia no podía ser considerado,
“científico”; tan sólo representaba un conglomerado nada homogéneo de
técnicas y métodos de diversas artes y oficios, constituyendo sólo un
conjunto de conocimientos útiles en la investigación de los delitos y el
descubrimiento y verificación de los culpables. En aquella lejana época, la
Criminalística tenía la categoría de simple técnica, representando un
conjunto de conocimientos, pasibles de ser aplicados a la investigación
criminal, sin ninguna sistematización clara y una indiscutible falta de
comprobación empírica.
Es recién a partir del siglo XX, merced a los aportes de diversos estudiosos
interesados profundamente en el desarrollo de esta ciencia, que la
Criminalística logró su “evolución” y se conforma hoy más homogénea y
científica.
Así las cosas, hoy por hoy, la Criminalística se nos presenta como una
ciencia de carácter, fundamentalmente, interdisciplinario, tan similar a la
Criminología que también goza de este peculiar estado. Esta característica
ser interdisciplinaria o interciencia puede, si se adopta la clásica concepción
que se tiene de las ciencias como entes aislados e incomunicados entre sí,
sin embargo, parecer contradictoria; no obstante, una coherente
comprensión de la realidad nos obliga a analizarla como un sistema, en
donde sus elementos (el objeto de estudio de las diversas ciencias) están
íntimamente interrelacionados; ergo, lo que las diversas áreas del
conocimiento científico han hecho es, simplemente, dividirla artificialmente
para estudiarla con más facilidad (Solís Espinoza, 2004: 60).
Un amplio sector de la doctrina actualmente ubica a la Criminalística en el
grupo de las, bien llamadas, disciplinas fácticas o ciencias empíricas
(Moreno González, 2007: 137) de carácter mixto (en virtud de que integra
saberes de las ciencias naturales y sociales), siendo ésta, como bien lo
platean Kedrov y Spirkin, citados por Rodríguez Regalado (2006a: 181), una
Ciencia técnica.
Ello significa, en primera instancia; que su objeto de estudio (indicios,
evidencias, etc.) se inserta en el mundo de lo factico, verificable y
mensurable; y no en el de los entes incorpóreos o el de los valores. La
naturaleza empírica de la Criminalística implica, consecuentemente, que
ésta descanse, fundamentalmente, en hechos y no en meras
especulaciones; vale decir, en la observación científica más que en simples
discursos lógico-simbólicos.
1.5. Los Métodos Criminalísticos
La sucesión de pasos a seguir en aras de descubrir nuevos conocimientos,
comprobar o rechazar hipótesis que expliquen o predigan conductas de
fenómenos, desconocidos hasta el momento, es lo que comúnmente se
conoce como método científico. El método, así concebido, dice Rodríguez
Manzanera (1981: 37), es el modo de hacer con orden una cosa, es el
procedimiento que se sigue en las ciencias para conocer su objeto y
enseñarlo.
Hoy en día, difícilmente se puede afirmar que existen métodos propios de
las ciencias en general. Actualmente, todas las ciencias modernas
participan en mayor o menor grado de terminologías, conceptos y técnicas
de otras ciencias afines (Pérez López; y Santillán López, 2009: 62). Vivimos,
por lo tanto, un estadio de concurrencia interdisciplinaria.
Así, la Medicina es poco eficaz si no se auxilia de la Psicología y la
Sociología; la Sociología no funciona adecuadamente si no se apoya en la
Psicología y en el Derecho; el Derecho es obsoleto si no respeta la realidad
social y psicológica; es decir, actualmente para hacer cualquier trabajo
serio... se tiene que trabajar interdisciplinariamente. Lo anterior no
solamente acontece en las ciencias sociales; la Química se integra a la
Biología, la Física a la Química, la Zoología a la Botánica, y ésta a la
Química, etc. (Rodríguez Manzanera, 1981: 37).
Incluso la propia Física (tal vez la ciencia natural más desarrollada), se sirve
de conocimientos obtenidos en disciplinas distintas, aunque vinculadas a
ellas. Así, los conceptos aprendizaje, motivación, personalidad, psicopatía,
frustración, actitud, cognición, socialización y desviación, entre otros
muchos, son compartidos por la Criminología, la Sociología, la Psicología,
etc. Lo que sucede es que las diversas disciplinas... se interesan por tales
conceptos en la medida en que se relacionan con sus respectivos objetos de
estudio. Compartir ciertos conceptos o instrumentos (como cuestionarios,
entrevistas, análisis estadísticos, etc.) con otras ciencias afines no
menoscaba la entidad científica de una disciplina, antes bien la corrobora,
ya que el método científico es esencialmente único (Pérez López; y Santillán
López, 2009: 63). En ese entendido, pretender llegar al conocimiento pleno
y totalizante de cualquier objeto, siguiendo solamente un camino, a la luz de
una sola ciencia, constituye un esfuerzo vano: una auténtica y verdadera
investigación científica necesita hoy, más que nunca, ser interdisciplinaria.
Es por ello que en este momento de la historia científica ya nadie pierde el
tiempo en preguntarse si el Derecho, la Criminología u otra ciencia,
constituyen la base o la síntesis del conocimiento. Ya nadie se pregunta si la
Criminalística es o no una ciencia “auxiliar”; hoy en día, los esfuerzos de los
académicos se centran en, como bien lo refrenda Rodríguez Manzanera
(1981: 41), identificar el problema y proponer las ciencias o disciplinas con
las que éste puede resolverse.
“La victimología siempre ha sido considerada como un área de investigación
especulativa (...)”
La Criminalística, así, en su afán investigativo, se nutre de los diversos
métodos que surgen de las diferentes disciplinas: su característica esencial
estriba, en consecuencia, en esa flexibilidad para recurrir a los diferentes
métodos que las demás ciencias le ofrecen. Hemos de reconocer, sin
embargo, que el método par excellence en Criminalística es el denominado
Método Experimental; sin embargo, su aplicación no puede presentarse en
estado puro. Debe antes gestarse una sistemática observación de los
hechos; ésta constituye, entonces, el segundo método en materia
criminalística. Por otro lado, la deducción (el método deductivo), asimismo,
es una vía que le permite al científico criminalístico comprender mejor su
objeto de estudio; ergo la verificación constituye, finalmente, su criterio de
verdad.
En ese sentido, el criminalístico o perito criminalista debe ser considerado
un científico, un verdadero hombre de ciencia que, como la mayoría de los
científicos modernos que buscan tener una mejor comprensión del mundo
necesita trabajar de manera interdisciplinaria. En esta tarea, el
criminalístico debe de seguir rigurosamente cada uno de los pasos que el
método científico exige: en primer término, debe recopilar los datos; para
ello, requiere de una observación completa, exacta, metódica, rigurosa y
precisa del hecho dirigida a conocer su naturaleza para así obtener los datos
e indicios que posteriormente se convertirán en evidencia. Seguidamente
debe de ordenar los datos recopilados a fin de descubrir las posibles
correlaciones y consecuencias. Asimismo, debe de formular hipótesis,
realizar deducciones, confirmar o rechazar las ya planteadas inicialmente
sobre la base de los indicios y los hechos; finalmente, debe de resumir todo
lo comprobado en términos claros y concretos a efectos de emitir su
conclusión (Aguilar Ruiz, 2005: 181).
1.6. Palabras Finales
La Criminalística, hoy en día, es una ciencia que goza de plena autonomía
científica respecto de las demás áreas del saber humano. El hecho de que
muchos de sus conocimientos puedan aplicarse a la resolución de
problemas legales o criminológicos no significa que estos sean parcela
privativa de esos fueros. El conocimiento criminalístico hoy representa una
gran herramienta teórico-metodológica útil para muchas actividades
humanas, dentro de estas, la resolución de conflictos e incertidumbres
científicas en general.
Respecto a la Criminalística, señale el enunciado incorrecto:
a.
El conocimiento criminalístico representa una gran herramienta teórico-
metodológica útil para muchas actividades humanas, dentro de éstas, la
solución de conflictos e incertidumbres científicas en general.
b.
Sus conocimientos pueden aplicarse a la resolución de problemas legales o
criminológicos y ello no significa que estos sean parcela privativa de esos
fueros.
c.
Es una de las ciencias del conocimiento humano que, indudablemente,
coadyuva a la mejor consecución de una correcta administración de justicia.
d.
La Criminalística, hoy en día, no es una ciencia que goza de plena
autonomía científica respecto de las demás áreas del saber humano.
Retroalimentación
La respuesta correcta es: La Criminalística, hoy en día, no es una ciencia
que goza de plena autonomía científica respecto de las demás áreas del
saber humano.
Respecto a la Criminalística como saber científico, señale el enunciado
correcto:
a.
La naturaleza científica de la Criminalística hoy en día es un hecho
francamente discutible
b.
Su objeto de estudio (indicios, evidencias, etc.) se inserta en el mundo de lo
factico, verificable y mensurable; y no en el de los entes incorpóreos o el de
los valores.
c.
La Criminalística no se nos presenta como una ciencia de carácter,
fundamentalmente, interdisciplinario
d.
En sus inicios, el saber de esta ciencia podía ser considerado, “científico”.
Retroalimentación
La respuesta correcta es: Su objeto de estudio (indicios, evidencias, etc.) se
inserta en el mundo de lo factico, verificable y mensurable; y no en el de los
entes incorpóreos o el de los valores.
1. Requisitos y cualidades del perito
forense
2.1. Los Peritos en nuestro sistema penal
Perito es aquel que posee un gran conocimiento sobre un determinado
tema. El término perito proviene del latín peritus que significa persona
experimentada, hábil o entendida en una ciencia o arte. Denominar a
alguien perito forense es a causa de su reconocida trayectoria laboral y
acreditada formación académica, lo que lo vuelve en una fuente confiable
para despejar las dudas que se plantean en una investigación penal.
Esta persona debe ser vista como un experto por poseer un amplio saber en
una determinada ciencia, y puede también poseer una técnica o habilidad
en una materia específica. Los peritos son requeridos para ilustrar sobre un
tema de especialización, desconocido hasta ese momento.
En nuestro país, la denominación de perito está asignada, por ejemplo, a los
profesionales que brindan un conocimiento científico y objetivo a los
responsables de las investigaciones de delitos, si es que nos encontramos
en el campo penal. Tanto los magistrados del Ministerio Público como del
Poder Judicial, requieren de una ilustración profesional especializada para
formalizar denuncias y sentenciar o absolver los casos respectivamente.
Aquí podemos citar a los peritos forenses en medicina, biología, química,
odontología, psicología, entre otros profesionales de la salud. Todos estos
peritos, inicialmente han estudiado una carrera en su universidad de origen
para obtener un título profesional, y luego se especializaron en una escuela
de postgrado con el fin de obtener un segundo título profesional como
especialistas de un determinado campo forense. Debemos tener presente
que los peritos forenses citados en este párrafo deberán contar con un
Registro Nacional de Especialistas (RNE), otorgado por su colegio
profesional, lo que acreditará y habilitará su participación en los procesos
penales.
Por otra parte, es necesario mencionar que también existen peritos que no
cuentan con un título profesional otorgado por una universidad, ya que su
experticia va de la mano con el desarrollo de disciplinas, procedimientos y
técnicas forenses que se emplean para el análisis de indicios y evidencias
de un hecho presuntamente criminal. Aquí podemos citar a los peritos
forenses en grafotecnia, dactiloscopía, balística, fotografía, planimetría,
modelado, entre otros; pues como se sabe, en nuestro país, estos expertos
forenses no egresan como profesionales universitarios de estas materias, a
diferencia de otros países donde sí existe una licenciatura específica para
cada caso. Cabe resaltar que el hecho de ser peritos no titulados
profesionalmente no debe ser motivo de invalidación de sus aportes o
ilustraciones en el proceso penal.
En el Perú, los peritos relacionados al trabajo forense laboran en el
Ministerio Público y en la Policía Nacional. En el Ministerio Público existen
varios tipos de peritos, entre profesionales y no profesionales, siendo éstos
últimos los que realizan pericias técnicas.
Respecto a los peritos que desarrollan pericias científicas, tenemos a
muchos profesionales de la salud quienes son parte del Instituto de
Medicina Legal y Ciencias Forenses. A continuación, nombramos algunos de
ellos con sus respectivos aportes:
El perito médico, también llamado médico legista, examina a
personas y cadáveres, y está facultado para recolectar muestras en
ambos casos, para complementar su estudio científico forense. Su
aporte es muy útil en las investigaciones penales por delitos contra la
vida, el cuerpo y la salud, y delitos contra la libertad sexual.
El perito psicólogo forense aporta sus conocimientos en los casos de
violencia contra la mujer o integrantes del grupo familiar, víctimas de
violencia sexual y/o psicológica, participa en las Cámaras Gesel/,
entre otras actividades periciales.
El perito psiquiatra forense interviene, por ejemplo, en las
investigaciones de homicidios, feminicidios, farmacodependencias, o
ante cualquier alteración o trastorno mental de un procesado que
pueda ser valorado en los términos de imputabilidad o inimputablidad
por parte del magistrado.
El perito odontólogo forense realiza la estimación de la edad
aproximada en las investigaciones de violación sexual, sobre todo, si
es que la defensa del imputado ha planteado la figura del error de
tipo. Asimismo, es un profesional forense muy importante en los
temas de identificación de los cadáveres NN, determinación de
lesiones en cavidad oral, entre otras actividades periciales.
El perito químico o toxicólogo forense realiza el análisis de muestras
corporales como sangre, orina, contenido gástrico, etc., para la
determinación de sustancias tóxicas letales, medicamentos o alcohol
etílico, entre otras muestras de interés penal.
El perito biólogo forense examina muestras de contenido vaginal o
anal para la determinación de espermatozoides eyaculados por el
supuesto violador sexual. Asimismo, analiza patrones de manchas de
sangre en la escena del crimen para la interpretación criminalística
del hecho, entre otras actividades periciales.
A nivel de la Policía Nacional del Perú, existen peritos que pertenecen, por
ejemplo, a la Dirección de Criminalística (DIRCRI), cuya función también
está descentralizada a nivel nacional por medio de las Oficinas de
Criminalística. Aquí podemos citar algunos de los peritos que cumplen una
importante labor según el área de trabajo criminalístico:
► Peritos de escena del crimen: peritos en fotografía, modelado,
planimetría, así como, los peritos especialistas en identificación y
recojo de indicios y evidencias.
► Peritos del laboratorio criminalístico: peritos en biología,
química, balística, grafotecnia, ingeniería, entre otros.
► Peritos de identificación: peritos en reconstrucción de rostros
en 3D, dactiloscopía, entre otros.
Luego de lo expuesto, es necesario recordar que la labor pericial de oficio es
realizada por los peritos que pertenecen a las instituciones públicas
mencionadas en párrafos anteriores, pero también es necesario tener
presente la importancia que cumplen los peritos de parte presentados por la
defensa técnica del imputado, en relación con el principio de igualdad de
armas exigido en el Código Procesal Penal.
Los peritos de oficio examinan un objeto o elemento de estudio a solicitud
de una autoridad competente y al final emiten informes o dictámenes
periciales que pueden ser considerados medios probatorios por parte del
responsable de la investigación penal. Ya a nivel judicial, estos documentos
periciales presentados por el fiscal, podrán ser valorados como pruebas del
hecho cometido, luego de una revisión, análisis, cuestionamiento o debate
técnico científico por parte de la defensa del imputado, de ser el caso.
No debemos olvidar que toda prueba pericial se construye en base a ciertos
requisitos como la cientificidad, objetividad, imparcialidad, veracidad y,
como tal, es producto de lo conceptual y deductivo, con el correspondiente
rigor procesal y deontológico.
Actualmente, los trabajos periciales se encuentran en un constante
desarrollo a nivel nacional y mundial, por lo tanto, el aporte que brindan
estas ciencias y disciplinas forenses deben ser enseñados a todos los
profesionales del Derecho, quienes analizan e investigan, por ejemplo, un
delito contra la vida, el cuerpo y la salud, entre otros. Asimismo, tanto el
fiscal como el juez penal deben identificar la importancia del trabajo
forense, en concordancia con lo establecido en el Código Procesal Penal, a
efectos que se esclarezca la comisión de un ilícito penal a nivel del juicio
oral, valorándose también uno de los temas que viene generando
cuestionamientos por la defensa técnica en las audiencias como son los
sistemas de embalaje, rotulado y lacrado de las muestras que llegan al
laboratorio, como parte de los principios básicos de la cadena de custodia
que deben ser enseñados a todo operador de justicia y abogado litigante.