Manuel de Jesús Iglesias González
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Morfema, morfo y alomorfo. Lectura de Xavier Fages Gironella
El primer concepto está dado bajo las oraciones: “Estas unidades constituyentes de una palabra de denominan
morfemas” (32) ¿Cuáles unidades? Las participantes en el esquema [NIÑ] + [A]; [O] y [NIÑ] + [IT] + [O];
[A]. Pero, ¿Qué es lo que nos quiere decir esto? Realmente lo que se menciona son las partes constitutivas de
una palabra que requiere forzosamente de un significado y cuyas partes en solitario no tienen un significado
estricto para el hablante pero si se tiene registrados con un significado potencial y que entre ellos mantienen
una: “Afinidad, tanto formal como significativa” (31). Por lo que, las unidades de las palabras carentes de
significado individual (morfemas) son las utilizadas por el hablante en otras estructuras para recrear el
significado. Los morfemas son las unidades requeridas en el conocimiento del hablante para utilizar el
potencial de la lengua. Este conocimiento puede estar dado por un mismo sistema fónico o por uno
diferenciado, lo que nos lleva al segundo concepto: morfo. Uno de los ejemplos más sencillos, por lo usual,
son los esquemas de pluralidad. Teniendo que en las palabras terminadas en consonante es necesario agregar
una el morfo [ES]: [JARRÓN]+[ES], mientras que en los sustantivos terminados en vocales, por lo general,
la regla de pluralidad se cumple únicamente con el morfo [S]: [MANZANA] + [S]. En [MANZANAL]. El
morfema [MANZAN] es relativo al significado de la fruta, mientras que [AL] es atribuido al conjunto de
arboles o terreno en donde se siembra la fruta. Mientras que la RAE considera para el mismo significado
[PLATAN] + [AR]. Aquí llegamos al último concepto, mientras que [ES] y [S] son diferentes morfos,
(formas) de un mismo morfema (unidad de significado, en este caso morfema del plural), entonces son
conocidos como alomorfos. Así como [AR] y [AL] se designan para mencionar el conjunto de arboles o
mérenos de siembras del plátano y la manzana respectivamente. No es necesario que se encuentren el final de
la palabra, pues Fages menciona el ejemplo de [NEVAR] y [NIEVA] en donde es el primer morfema de la
palabra el que cambia, pero atribuyen el mismo concepto. Observemos que estos cambios son más usuales en
los VERBOS, siendo estructuras más plásticas que los SUSTANTIVOS.
Raíz, afijo, tema y base. Lectura de Jesús Peña
Unidades morfológicas
Tema, es la primera noción que explicaré. Peña hace mención de palabras que podrían llegar a ser
consideradas como iguales o similares por tener una porción en ellas que es similar, morfema, pero comenta
provisionalmente que: “es la unidad constante o abstracta que resulta de eliminar en la palabra los morfemas
flexivos” (235). Es decir que entre blanc-o y blancuzc-o las formas flexivas de género o número al ser
eliminadas dejan en evidencia diferencias estructurales dentro del tema: blanc/blancuzc, siendo el primero un
tema simple y en el otro deribado. En este caso, la raíz de la palabra, el morfema que no se puede reducir
más para su análisis es /blank-/. En el primer ejemplo, únicamente añadimos el afijo -o, -a, que indica género
o en dado caso se suma -s, para el plural. Pero en el segundo ejemplo, a la raíz se le añaden dos afijos
(sufijos) -uzc y -o. Veamos como no todos los afijos tienen un significado tan claro de lo que aportan a la
palabra, pues -uzc no es determinante para referirse a cierto nivel de blanco en el color, veamos que en
amarill-ento, a la raíz se le agrega -ento para proporcionar el equivalente y en roj-izo es -izo. Por lo que esta
clase de afijos son menos claros que los de género y número, (flexión). Si un tema, carece de significado
únicamente con la flexión, por el contrario, necesita componerse o derivarse como -fon. en audi-fon-o, se
llama tema de palabra inexistente.
El tema no es lo mismo que la raíz, pues como vemos en blancuzc- el tema es la raíz, más el afijo, pero
dando lugar a una categoría de palabra en la que cambiando el género o número con los respectivos afijos,
seguimos hablando de la misma palabra con diferente variante. Entonces los afijos pueden o no dar como
resultados palabras nuevas o con diferente significado, mientras que sí hablamos del mismo tema, estamos
hablando necesariamente de la misma palabra con diferentes variantes. Podríamos hablar que en casos como
hiedra venenosa, se habla de una palabra en tránsito ha convertirse a un solo tema pues aún decimos hiedras
venenosas, cosa que ya no sucede con palabras como azul marino, pues: el cielo es azul marino y las piedras
son azul marino, se ha conceptualizado el significado de la palabra a un tema compuesto, aunque estén
separadas. La realidad es que ambas palabras, aunque sean cuatro, son ejemplos más dados a aguasal que a
manzana roja. Viendo que la separación de las palabras no es un determinante para mencionarlas o no como
temas separados, compuestos sí. En hiedras venenosas, a mi parecer se habla dos temas compuestos: hiedra-s
veneno-s-a-s, pero dando como resultado el mismo concepto.
En cuanto a la base, Peña lo menciona como el constituyente de la palabra, sobre el cual se puede operar
cualquier tipo de proceso morfológico, siendo una unidad más genérica que tema o raíz.
En computable, necesitamos mencionar como base de la afijación: computa- más el afijo -ble, Cosa que no
sucede con el tema pues este sería comput- (o, a) o computable (-s), sin poder reducirlo más; tampoco
sucede con la raíz pues sería:
comput- a- ble. Así, si nos queremos únicamente referir a un sistema específico dentro de la palabra, también
podemos hacer uso de la base.