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Antología Historia General de La Educacion

La antología de Historia General de la Educación del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas abarca conceptos fundamentales sobre la historia y la educación, analizando su evolución desde la antigüedad hasta la contemporaneidad. Se exploran las bases conceptuales de la historia y la educación, así como la historia de la educación a través de diferentes culturas y épocas. El documento también destaca la importancia de entender la historia como un estudio crítico de los procesos humanos en el tiempo, más allá de la simple memorización de fechas y eventos.

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Antología Historia General de La Educacion

La antología de Historia General de la Educación del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas abarca conceptos fundamentales sobre la historia y la educación, analizando su evolución desde la antigüedad hasta la contemporaneidad. Se exploran las bases conceptuales de la historia y la educación, así como la historia de la educación a través de diferentes culturas y épocas. El documento también destaca la importancia de entender la historia como un estudio crítico de los procesos humanos en el tiempo, más allá de la simple memorización de fechas y eventos.

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ANTOLOGÍA

PROGRAMA DE PSICOPEDAGOGÍA

HISTORIA GENERAL DE LA EDUCACIÓN

CLAVE DE LA ASIGNATURA: LPS102

3
Centro de Estudios Superiores en
CienciasJurídicas y Criminológicas
Rector: Dr. Teófilo Benítez Granados

Director del Instituto de Investigación: Dr.


Francisco Javier García Ramírez

Coordinación del Programa de


Posgrado

Director del Comité de Selección de Textos


Antologizados:
Mtro. Juan Carlos Soriano García

ANTOLOGÍA:

HISTORIA GENERAL DE LA EDUCACIÓN

Compilación, comentarios e
introducción:

CESCIJUC- 2022

Centro de Estudios Superiores en Ciencias


Jurídicas y Criminológicas.
Niños Héroes 188 col Doctores , México,
CDMX [Link]

4
“Las lecturas que se presentan en este compilado son una
digitalización de las fuentes originales y se reproducen solo con
propósitos educativos sin obtener algún lucro conforme a lo
establecido en los artículos 151, 147 y 148 en la Fracción I y III de
la Ley Federal de los Derechos de Autor”. Ley Federal de Derecho
de Autor”

5
Centro de estudios superiores en ciencias jurídicas y criminológicas
Licenciatura en psicopedagogía
Primer cuatrimestre
Nombre del docente: --------------------------
Nombre de la asignatura: Historia general de la educación
Ciclo escolar
Fecha de Sesión Tema Subtemas Antología
clase
1 BASES 1.1.-Concepto de historia
CONCEPTUALES 1.2.-Concepto de
educación
2 BASES 1.3.-Concepto de historia
CONCEPTUALES de la educación.
(continuación)
3 EDAD ANTIGUA 2.1.-Comunidad primitiva
2.2.-La educación antigua
4 EDUCACIÓN 3.1.-La educación en
CLÁSICA Grecia y Esparta
3.2.-La educación en el
mundo helénico y Roma
5 EDUCACIÓN 3.3.-Implicaciones
CLÁSICA educativas actuales
(continuación)
6 EDAD MEDIA 4.1.-El cristianismo
4.2.-La escolástica
7 EDAD MODERNA 5.1.-Renacimiento y
humanismo
5.2.-Reforma y
contrarreforma
8 EDAD MODERNA 5.3.-Naturalismo
(continuación) 5.4.-La ilustración
9 EDAD MODERNA 5.5.-El idealismo
(continuación) 5.6.-Implicaciones
educativas actuales
10 ETAPA 6.1.-Romanticismo
CONTEMPORÁNEA

6
11 ETAPA 6.2.-Materialismo
CONTEMPORÁNEA
(continuación)
12 ETAPA 6.3.-Positivismo
CONTEMPORÁNEA
(continuación)
13 ETAPA 6.4.-Pragmatismo
CONTEMPORÁNEA
(continuación)
14 ETAPA 6.5.-Implicaciones
CONTEMPORÁNEA educativas actuales
(continuación)

7
TEMA I. BASES CONCEPTUALES
1.1 Concepto de Historia

Referencia:
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación . Red Tercer
Milenio. p. 8-10
Concepto de Historia
Actualmente, ‘historia’ es un término que empleamos con mucha frecuencia
en nuestra vida diaria. Sin embargo, pocas veces notamos que este término
engloba varios significados. Por ejemplo, cuando decimos “Te voy a contar la
historia de Aladino...”, el término historia se refiere a un cuento, a cualquier tipo
de narración. Esta acepción del término historia se asemeja a la del vocablo
inglés ‘story’. En cambio, cuando decimos “Santiago estudia la carrera de Historia
en la universidad”, el término historia se refiere a la historia como una disciplina,
como lo es la Filosofía, la Física o cualquier otra disciplina académica. Por último,
cuando decimos “A Jorge le gusta mucho la historia de Egipto”, el término historia
se refiere al devenir histórico, es decir, todo ese cúmulo de acontecimientos y
procesos de la historia de Egipto que hacen de ésta una historia tan fascinante
para muchas personas.

De modo que tenemos tres acepciones distintas del término historia:

1) historia como narración


2) historia como disciplina
3) historia como devenir

La primera acepción, historia como narración, se emplea para referirse a


narraciones literarias, por lo tanto, las acepciones que nos interesan para los
fines de este curso son la historia como disciplina y como devenir. La historia es
una disciplina que estudia el devenir histórico, es decir todo ese cúmulo de
acontecimientos y procesos humanos en el tiempo. El historiador francés Marc
Bloch definió a la historia como la disciplina que “estudia a los hombres en el
tiempo”, en contraste con la definición tradicional de “ciencia que estudia el
pasado para comprender el presente ".Esta última definición resulta
problemática, puesto que es imposible delimitar las fronteras entre el pasado y el
presente. Si el historiador únicamente estudiará el pasado, entonces no tendría
nada que decir sobre el presente. Por otro lado, si el historiador estudiará “el
pasado”, también tendría que estudiar el origen del Universo, la formación del
Sistema Solar, entre otras muchas cosas que están fuera del alcance de su
8
disciplina.

En contraste, pensar que la historia estudia “a los hombres en el tiempo”,


refleja mejor el campo de estudio del historiador. Por un lado, la historia no
estudia la historia natural (formación del universo, historia de la Tierra, etc.) sino
la historia humana. Por otro lado, el historiador se preocupa por analizar al
hombre en sociedad y cómo se ha transformado en el tiempo, no únicamente en
el pasado.

Otro error común, es pensar que la historia es una ciencia que se interesa por
la memorización de fechas y batallas. En esa misma lista de equívocos, se
encuentra la idea de que la historia sólo sirve para legitimar al poderoso, descrito
en la frase “la historia sólo la escriben los vencedores”.

La historia no tiene el objetivo de memorizar fechas y batallas, sino de


comprender procesos históricos. Una persona que verdaderamente conoce la
historia es capaz de describir el proceso histórico de un país desde la época más
remota hasta la actual, en vez de sólo retener fechas, tratados o anécdotas de
héroes nacionales. La idea de que la historia sólo es escrita por los vencedores
es válida únicamente para la historia que utiliza la demagogia, pero no para la
historia crítica, académica o científica que tiene un interés científico, no
pragmático. Por ejemplo, en vísperas de una fecha o conmemoración histórica
importante, como “el grito de Independencia”, sería ilógico que, en una
celebración de corte nacionalista y patriótico como ésta, se respetaran los gritos
originales de Miguel Hidalgo, como “¡Viva Fernando VII!”, quien era el rey de
España.1 En cambio, para la historia con fines científicos, sin ningún compromiso
político que pagar, existe la libertad absoluta para estudiar y concluir lo que sea.
Al respecto, concluía el historiador mexicano Carlos Aguirre:

Si practicamos el análisis histórico desde esta idea de la historia siempre


atenta al cambio, siempre enfocada en esa dialéctica de permanencia y de
transformación de todos su objetos de estudio, desembocamos necesariamente
en una historia genuinamente crítica que, junto al “lado bueno” de las cosas,
observa y analiza también su “lado malo”, desmitificando a los héroes,
normalizando a los personajes y a las situaciones extraordinarias y
excepcionales, al tiempo que “desglorifica” los orígenes y gestas fundadoras, e
introduce sistemáticamente los fracasos junto a los éxitos, la vida

cotidiana al lado de los “grandes momentos históricos”, los procesos sociales y


económicos por debajo de las grandes batallas militares o de los resonantes
sucesos políticos, y las creencias colectivas y la cultura popular junto a las
brillantes ideas y las “obras geniales” de la ciencia, la literatura o el conocimiento
9
de lo social.

Como puedes ver, la definición de la historia es tan complicada como definir


cualquier otra disciplina como las matemáticas, la psicología o las ciencias de la
comunicación. Sin embargo, todos los especialistas en el tema, concuerdan en
que la historia no sólo estudia fechas, discursos, batallas o héroes patrióticos,
sino que estudia todo fenómeno humano en el tiempo desde una perspectiva
histórica, capaz de abarcar una gran variedad de fenómenos, desde la vida
cotidiana hasta una crisis económica mundial.

1.2 Concepto de Educación


Referencias
⮚ Paidicán, Miguel Angel (2010). La educación según la UNESCO. Revista
Currículum en acción. Universidad de Barcelona. Research gate p.1-2

Concepto de Educación

La raíz etimológica del concepto de educación, que procede del término latino
educare, cuyo significado es "criar", "alimentar" o "Instruir” Educere que significa
“extraer”, sacar algo de dentro del Hombre. Ahora bien, la educación es dirigir,
encaminar, tiene una acción docente que conduce guía, doctrina, controla; pero
también es desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales, éticas y
morales del niño/niña, joven o adulto.

Esto nos permite aclarar más el problema de la educación: no se trata de educar,


criar, enseñar; sino de socializar, no tiene que ir de fuera adentro, sino de dentro
hacia fuera, no se trata de introducir los conocimientos al niño y niña, sino de
potencializar y ayudar que el niño, niña aflore, descubra sus conocimientos. La
educación no es memorística, ni discursiva, sino que es, experiencial basada en
el contexto. La educación entonces, es un proceso intencional que pretende al
perfeccionamiento del individuo como persona y la inserción de éste, en el
mundo cultural y social, entendiendo al proceso educativo como una parte activa
en las sucesivas etapas de su larga y nunca concluida formación como individuo
y como ser social

1.3 Concepto de Historia de la Educación

Referencia

⮚ Puiggrós, Adriana. (s/f) Diccionario Iberoamericano de Filosofía de la


Educación. Fondo de Cultura Económica. Universidad Nacional
10
Autónoma de México

Concepto de Historia de la Educación

El concepto de historia de la educación se refiere a los procesos de


enseñanza-aprendizaje que se han desarrollado en todas las culturas dese los
albores de la humanidad hasta los tiempos recientes. La tradición occcidental de
su investigación y su enseñanza ha tendido a restringir su objeto a la educación
europea, incluyendo la educación de Medio Oriente y Oriente solamente en sus
etapas antiguas o clásicas (india, china, egipcia hebrea, árabe) y desconociendo
la educación de los pueblos latinoamericanos.

En el relato occidental, las paideas griegas (arcaica, espartana, ateniense y


helenística) son presentadas como las fuentes de la educación, así como el
helenismo que hereda Roma y el legado clásico al cristianismo. Se trata de un
uso eurocentrista del concepto que necesariamente coloca al sistema de
educación básica, media y superior moderno, heredero de aquella tradición, en
el lugar exclusivo de transmisor legítimo de la cultura. El propio relato histórico
contribuyó a que el sistema escolar se constituye en un pilar de las naciones
modernas y creciera al ritmo de la sociedad industrial, tanto en su versión
capitalista como en su versión socialista. La desigualdad social, política,
económica y social entre los países se reflejó en la magnitud del desarrollo de la
escolaridad, de la formación de docentes y técnicos, en el prestigio de las
universidades.

11
TEMA II EDAD ANTIGUA

2.1 Comunidad primitiva


Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación . Red Tercer
Milenio p.23-24

Como vimos anteriormente, el historiador ha clasificado la historia de la


humanidad en varias etapas o edades. Antes de la Antigüedad, existe la etapa
conocida como la Prehistoria, que se estima su inicio desde hace 3 o 4 millones
de años y concluye hacia el año 5 mil a. C. En esta primera etapa, el hombre no
conoce la vida en sociedad, sino que vive en pequeñas familias o grupos que se
dedican a la pesca, la recolección o la caza. Son años en los que el hombre vive
al día. Si tuvieron suerte y encontraron un mamut, los hombres más hábiles del
grupo deberán ingeniárselas para cazarlo. Si fracasan, tendrán que seguir
buscando alimento, pero si lo logran, tendrán comida para unas tres o cuatro
semanas. En ocasiones menos afortunadas, transcurrirán sus días vagando por
kilómetros y kilómetros de tierras desconocidas, climas cambiantes y
traicioneros, días de voluptuosidad y días de escasez, la muerte de uno o dos
miembros del grupo que no resistieron las caminatas interminables o la lluvia
torrencial de la que no pudieron cubrirse.

Con el paso de los años, el hombre fue multiplicándose y poblando el planeta.


En algunas regiones, como en el Medio Oriente, se concentran muchos grupos
humanos, mientras que en otras como en América, quedaron muy alejados entre
sí.

El hombre fue aprendiendo a mejorar sus técnicas de supervivencia. Los


primeros intentos por cazar a un mamut seguramente fracasaron, pero después
de varios intentos, algún hombre inteligente observó que si acorralaban al mamut
(tal como lo hacen los lobos cuando cazan a su presa) las probabilidades para
cazarlo aumentaban. Fue así como los grupos humanos aprendieron que al
trabajar en equipo, en sociedad, era más probable que consiguiera más
alimento, en vez de trabajar individualmente. Además de las técnicas de caza,
aprendieron a utilizar utensilios para cortar la carne, y éstos a su vez mejorarlos:
primero utilizaron una piedra filosa como las que existen en los ríos y en las
costas, después, a esa misma roca le dieron forma de pedernal o cuchillo. El
hombre, también aprendió a convivir en sociedad. En un principio sólo los más
fuertes sobrevivían, pero con el tiempo, los más inteligentes fueron quienes
mejor se adaptaron al medio, pues volviendo al ejemplo del mamut, tenían más
éxito quienes diseñaron una estrategia de caza, que un hombre fuerte e
iracundo.
12
En estos albores de la humanidad, es posible encontrar los primeros atisbos
de educación. En cuanto se aprendía una nueva técnica de caza o
perfeccionamiento de algún utensilio, este conocimiento se transmitía a las
siguientes generaciones, quienes lo aprendían mediante la observación, el
ensayo y el error. La técnica de enseñanza era rudimentaria pero efectiva:
personalizada y práctica.

Después de muchos años de evolución y aprendizaje, los grupos fueron más


numerosos y más organizados, hasta convertirse en complejas sociedades con
una división del trabajo completamente organizada. Para el estudio de estas
primeras sociedades con una división clara del trabajo, la historia inició un nuevo
periodo: la Antigüedad.

2.2 La Educación Antigua

Referencia

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación . Red Tercer


Milenio p.25-29

La Antigüedad (5000 a. C. – siglo V d. C.) abarca una gran variedad de


culturas: mesopotámicos, egipcios, chinos, indios (India),

fenicios, hebreos, árabes, indios americanos, persas, griegos y romanos. Por


supuesto, cada cultura tiene sus rasgos específicos, como los egipcios con sus
pirámides y jeroglíficos, los chinos con sus majestuosos palacios y su particular
escritura, los indios americanos con sus pirámides escalonadas y su vestimenta
de plumas, por poner algunos ejemplos. Además, las culturas antiguas no
existieron al mismo tiempo. Por ejemplo, los egipcios construyeron las famosas
pirámides de Giza alrededor del 2500 a. C., el Partenón griego cerca del año 447
a. C., mientras que la Pirámide del Sol en Teotihuacán alrededor del año 100 d.
C. Sin embargo, a pesar de las diferencias entre cada cultura, existen
características generales que todas ellas tienen en común.

En cuanto a la producción económica, todas las culturas dominaban la


agricultura y la ganadería (excepto los indios americanos, que no conocían el
ganado), practicaban el comercio, utilizaban los metales (en América,
únicamente se utilizaban con fines ornamentales) y la alfarería. Además, todas
las culturas tenían una compleja red de comunicaciones, por medio de carreteras
y rutas marítimas. En general, todos los productos que se comerciaban eran para
consumo local.
13
Las sociedades se organizaban por tres principales estratos sociales: la clase
gobernante, los hombres libres y los esclavos. La clase gobernante estaba
compuesta por políticos y sacerdotes, éstos dirigían los destinos de la nación y
eran considerados seres divinos. Los hombres libres o semilibres eran los
ciudadanos, quienes pagaban tributos y estaban al servicio del rey. Por último,
estaban los esclavos, quienes casi siempre eran extranjeros y no tenían ningún
tipo de libertad y eran considerados propiedad de su amo, quienes podían ser
los hombres libres, los políticos o los sacerdotes.

La organización política era teocrática, es decir, el rey legitimaba su mando,


porque se le consideraba un descendiente directo del dios de cada cultura.
Mientras que los sacerdotes, si bien no eran tan sagrados como el rey, eran muy
importantes, ya que eran quienes interpretaban los textos sagrados o cualquier
tipo de elemento mágico-religioso.

En cuanto al ámbito religioso y cultural, los sacerdotes eran considerados los


más sabios y únicos capaces de interpretar las señales divinas. De tal suerte, la
labor de éstos era estrictamente intelectual, por lo que despreciaban el trabajo
físico, considerado indigno y exclusivo de hombres libres y esclavos. La religión
se caracterizaba por ser politeísta, es decir, se creía en muchos dioses, quienes
por lo regular tenían características humanas o corresponden con fenómenos
naturales. Por ejemplo, los dioses griegos se caracterizaban por tener las
mismas pasiones que los humanos: se enamoraban, se vengaban de algún
enemigo traicionero, robaban, mataban o se entregaban a placeres mundanos
como el vino y la gula. Por su parte, los dioses mesoamericanos corresponden
con los fenómenos naturales, como el dios del sol, de la luna, de la lluvia,
etcétera.

En el caso específico de las culturas del Antiguo Oriente (Mesopotamia,


Egipto, Fenicia y Persia) la cultura que más influyó a las culturas occidentales,
Grecia y Roma, fue la egipcia. De hecho, a diferencia del resto de las culturas
orientales, la egipcia fue la única que perduró hasta ya iniciada la Edad Media,
de ahí su importancia e influencia con la cultura occidental.

En ese sentido, la historia de la educación antigua suele concentrarse en la


educación egipcia, ya que algunos aspectos de su cultura y educación se
conservaron en las tradiciones grecolatinas, las cuales conservamos hoy en día
y nos ayudan a comprender los orígenes de nuestra tradición educativa.

La historia de Egipto se divide en tres largos periodos: Antiguo Reino (5000


– 3000 a. C.), Reino Medio (2160 – 1680 a. C.) y Nuevo Imperio (1580 – 525 a.
C.). Posteriormente, vendrían sendas conquistas: persas (525 a. C.), griegos
(332 a. C.), romanos (30 a. C.) y árabes (634 – 644 d. C.). Cada imperio que
conquistó el territorio egipcio impuso su dominio político, hasta que con la
14
conquista árabe, el Islam se impuso como religión transformando radicalmente
aquel Egipto faraónico en el Egipto actual, un país árabe y musulmán.

La estratificación social de los egipcios estaba regida por el faraón, la


nobleza, los campesinos y artesanos, y por último, los esclavos. El faraón era
considerado una deidad en la Tierra, a diferencia de los reyes medievales,
quienes eran considerados “elegidos por Dios”, el faraón era Dios mismo en la
Tierra, la reencarnación de Ra, dios del Sol, el más poderoso de los dioses. Los
sacerdotes y funcionarios al servicio del faraón constituían la nobleza, quienes
se encargaban de las cuestiones administrativas y políticas del reino.

Otro sector importante de la nobleza lo constituían los escribas, que eran los
únicos que conocían la técnica de la escritura, que, al ser considerada sagrada,
tenían un estatus social mucho más alto que el resto de los oficios. Por su parte,
los campesinos y artesanos constituían el grueso de la población, eran los
súbditos del faraón. Campesinos y artesanos se dedicaban a trabajos físicos: la
agricultura, la ganadería, la herrería, la milicia (que, en tiempos de guerra, se
transformaba en uno de los sectores más importantes) y la alfarería. Por último,
los esclavos constituían la mayoría de los hombres que habitaban el Egipto
antiguo, aunque éstos no eran considerados

egipcios. Los esclavos, en su mayoría extranjeros procedentes de Nubia hacia


el sur de Egipto, trabajaban en las condiciones más duras: trabajo físico
continuo, sin libertad, abandonados al capricho de sus amos.

Formas y áreas de conocimiento de la educación egipcia. Egipto era una


cultura que cultivaba diversos saberes como la agricultura, la astronomía y las
matemáticas. Esto lo sabemos por la orientación de las construcciones, en las
que las pirámides coinciden con la posición de las estrellas, o bien, por los restos
de los canales y sistemas de irrigación en las orillas del río Nilo. Sin embargo,
no existen fuentes que nos revelan cómo era la educación de este tipo de
conocimientos. Lo más probable es que existieran dos tipos de escuelas, una
dedicada a los sacerdotes, quienes enseñarán conocimientos astronómicos y
matemáticos, y otra escuela para el aprendizaje artesanal, en la que se
enseñaban oficios menores como la agricultura o las artes militares. En
contraste, existen muchas fuentes sobre la educación de las clases dominantes,
que se enfocan en la formación política. Estas fuentes nos permiten apreciar
cómo era el carácter de la enseñanza en el Antiguo Egipto.

Las fuentes más antiguas sobre la enseñanza egipcia se remontan al siglo


XXVII a. C., es decir, alrededor del año 2600 a. C., ¡hace más de 4000 años! En
estos papiros, se aprecian una serie de preceptos morales, convenciones
sociales y modos de vida que todo político egipcio debería tener. Estas
enseñanzas se expresan de padre a hijo, aunque no necesariamente era una

15
enseñanza limitada al seno familiar, sino que el maestro solía llamar a su
discípulo “hijo”. Este carácter familiar de la enseñanza refleja el carácter de la
enseñanza antigua, en la que los conocimientos se transmiten de generación en
generación, es decir, por transmisión oral.

El Nilo, el Éufrates y el Tigris, el Indo y el Ganges, al igual que los grandes


ríos de China, vieron florecer en sus riberas formas de civilización muy refinadas,
algunos milenios antes de la era cristiana. “Civilización” quiere decir cultura que
ha dejado de ser estática: las sucesivas generaciones no se limitan a reproducir
casi exactamente los modos de vida de las precedentes, sino que se verifica una
acumulación progresiva de adelantos técnicos, se organizan las creencias, y se
realiza un perfeccionamiento, aunque lento y discontinuo, del saber tradicional.

Babilonia. Mucho punto de contacto con la egipcia tiene la civilización


babilónica, tan antigua como aquélla o poco menos. En Babilonia la clase
sacerdotal es todavía más potente que en Egipto, y constituye casi una casta
cerrada. Los sacerdotes babilonios son extraordinariamente versados en
astronomía, desarrollan la matemática hasta un grado elevadísimo de eficacia
práctica, instituyen la semana, inventan los signos del zodiaco, determinan con
apreciable exactitud la longitud del año y reúne inmensas bibliotecas de tablillas
con caracteres cuneiformes. Vigilan la educación superior reservada a su clase,
a la de los comerciantes ricos —sus aliados— y a la de los guerreros, cuya
potencia, sin embargo, combaten y socavan. Como consecuencia de esto último
Babilonia acabó sucumbiendo ante los asirios, militaristas e incultos, famosos en
la historia por haber conquistado uno de los más extensos imperios de la
antigüedad sin dejar la menor huella positiva en el campo de las realizaciones
cultas. Babilonia resurgió brevemente, para ceder al fin ante los medos y los
persas. Pero influyó profundamente sobre estos pueblos, así como también
sobre los hebreos, los fenicios y los mismos griegos. Tampoco de los métodos
educativos babilonios poseemos más que unas cuantas noticias. Sabemos que
sus fines eran esencialmente prácticos, al igual que en Egipto, pero que en
cambio estaba más desarrollado el aspecto científico y, quizá, también el
literario. Con todo, la astrología, la magia y la adivinación impedían el desarrollo
de un genuino espíritu científico; una pesada tradición mágico-sapiencial
esterilizaba toda fuerza creadora en los individuos. Incluso los artesanos estaban
organizados en corporaciones cerradas, bien que con la posibilidad de
adopciones extrafamiliares.

Tanto en Egipto como en Caldea, la tierra no pertenecía casi en ningún caso


a quien la cultivaba, sino al rey, a los sacerdotes, a los templos o a los guerreros.
Y por debajo de las clases organizadas existían muchedumbres de esclavos,
fruto en gran parte de la actividad guerrera (cuya importancia económica es, en
la antigüedad, bastante considerable, aun prescindiendo de las conquistas
territoriales: es conquista de mano de obra barata).
16
Sin embargo, sólo en la India encontramos un sistema de castas propiamente
dicho, ferozmente Las clases, resultado probablemente de la estratificación
producida por conquistas sucesivas y de la diversidad en la resistencia ofrecida
por las poblaciones autóctonas, se subdividieron de la manera siguiente:
Brahmanes, o sacerdotes; guerreros, comerciantes y pastores (Vaisya); siervos
(Sudra), e intocables o sin casta (Paria). Rigidísima es la separación entre las
castas, y absolutamente diversa la educación que reciben.

La literatura sapiencial de los Vedas estaba reservada a las castas


superiores: según las leyes de Manú (200 a. C.) al sudra que escuchaba los
Vedas había que llenarle las orejas de plomo derretido; si los recitaba, había que
amputarle la lengua. Por el contrario, el sudra que servía con humildad y
diligencia podía renacer en una casta más alta. En efecto, según el brahmanismo
las almas trasmigran por una multiplicidad de existencias animales y humanas
hasta la reabsorción y el anulamiento definitivo en el seno de Brahma.

La civilización hindú, fastuosa, despiadada y, al mismo tiempo, con extraña


contradicción, ascética, renunciante y nihilista, desarrolló valores casi
enteramente ignorados por los egipcios y los babilonios: un sentido pánico del
devenir universal, una búsqueda de la armonía interior y de fusión mística con el
Todo, una disposición contemplativa que llega a anular en sí todo deseo. En
estos elementos, plegándolos en el sentido del amor y de la hermandad
universal, se apoyó uno de los más grandes espíritus de la humanidad,
Gautama, llamado Buda (que significa “iluminado”).

China. Al ideal de la inmovilidad, mística o social, fraguado por la civilización


hindú, se contrapone en la inmensa China un ideal de inmovilidad institucional.
Conservar el orden familiar, político y social establecido es la preocupación
dominante de Confucio, quien fue casi contemporáneo de Buda (fines del siglo
VI a. C.). No sólo hay que conservar los privilegios hereditarios (en China no hay
castas), sino también las funciones, las instituciones.

Se trata, pues, de un ideal eminentemente práctico-político que tiene corno


fondo una vaga religiosidad naturalista; por lo tanto, no existe una casta
sacerdotal, sino una clase de funcionarios (los llamados mandarines) que
coincide plenamente con la de los hombres cultos. En efecto, con el tiempo
acabó por desarrollarse un

complicado sistema de exámenes estatales que era la única puerta de acceso a


los diversos grados de la administración pública y a los cuales teóricamente
todos podían presentarse. En la práctica, sólo las personas acomodadas se
hallaban en condiciones de sufragar los gastos que suponía la preparación
cultural de su prole (normalmente en escuelas privadas, surgidas en función de
17
los antedichos exámenes), tanto más que se trataba de una preparación literario-
formalista, que de poco o nada servía a quienes no lograban superar los
exámenes estatales —sumamente selectivos— y colocarse en la administración.

Otras civilizaciones del oriente (fenicios, persas, hebreos. Poco sabemos de


la educación entre los fenicios, pero es lícito suponer que haya tenido un
carácter eminentemente práctico (en lo que se asemejaba a la de los pueblos
que acabamos de considerar), que estimulaba la iniciativa, la, asimilación de lo
nuevo, el ingenio y, quizás también, la astucia sin escrúpulos, al menos por lo
que hace a los extranjeros. Ésta es al menos la conclusión a que debemos llegar
si juzgamos la rapidez con que este pequeño pueblo de navegantes, a un tiempo
piratas, comerciantes e incansables colonizadores de casi todas las riberas del
Mediterráneo, llegó no sólo a desarrollar su técnica marinera sino también a
asimilar y perfeccionar técnicas industriales y artesanales aprendidas de los
egipcios, los babilonios, los persas, etc., y a simplificar las técnicas de la escritura
hasta llegar a un sistema puramente alfabético.

Un tipo de civilización completamente distinto y casi opuesto fue el que


desarrollaron los habitantes del altiplano iranio, es decir, los medos y los persas.
Agricultores establecidos sobre un suelo no rico, lo habían vuelto productivo y
feraz gracias a un trabajo perseverante e inteligente (en un principio los griegos
usaban la palabra “paraíso” para indicar los armoniosos jardines cuadrados, con
una fuente en el

centro, por los cuales eran célebres los persas); el politeísmo original había sido
sustituido, sobre todo por influjo de Zoroastro (o Zaratustra), por el Mazdeísmo,
religión altamente espiritual que hace del hombre el aliado del principio del bien
(Ahura Mazda u Ormuz, dios de la luz) en su lucha contra el principio del mal
(Arimán, dios de las tinieblas); guerreros valerosos e infatigables, veían en la
guerra el modo de afirmar sobre los pueblos vencidos, a los que trataban con
una generosidad insólita en el mundo antiguo, el orden armonioso de su
civilización superior.

En sólo una centuria (el siglo VI a. C.) los persas fundaron el más grande
imperio conocido hasta entonces, que se extendía desde el mar Caspio hasta
Egipto, y desde el golfo Pérsico hasta Tracia. La civilización fenicia fue una
respuesta al desafío del mar; la persa al desafío de todas las civilizaciones
diversas de la suya. Sólo se detuvieron ante la pequeña Grecia que defendía
desesperadamente un principio de orden diferente y un diverso sentido de la
armonía desarrollados —por así decirlo— en intensidad más bien que en
extensión

La educación persa sólo tenía un aspecto en común con la fenicia: no anula


del todo la individualidad, no se limitaba a la memorización mecánica, no tendía

18
a la simple perpetuación de un orden constituido, sino que en cierta medida
promovía formas de activismo dinámico. Verdad es que no se proponía estimular
el espíritu de iniciativa de los navegantes y mercaderes, cuya sola meta era la
ganancia, sino más bien el del guerrero y, más tarde, el del funcionario destinado
a cuidar la organización del vasto conjunto de “satrapías” en que estaba dividido
el imperio. Si hemos de dar crédito a la Ciropedia (Educación de Ciro), del griego
Jenofonte, la educación persa se asemejaba mucho a la espartana, de la que
nos ocuparemos más adelante. Se sabe con certeza que procuraba ante todo la

educación física, religiosa y moral del guerrero y reservaba una parte mínima o
nula a la instrucción literaria e incluso al aprendizaje de la escritura, excepción
hecha de la clase sacerdotal (hereditaria pero no muy fuerte políticamente: los
famosos “magos”) dedicada a perpetuar el dualismo religioso de Zoroastro
conciliándolo con las supervivencias politeístas, ordenadas en dos grandes
ejércitos de espíritus al servicio, respectivamente, de Ormuz y Arimán, es decir,
la luz y las tinieblas.

Pueblo nómada de pastores, los judíos, provenientes del país mesopotámico


de Ur, habían llegado a Egipto, habían huido de ahí y en el año 1200 a. C. habían
logrado instalarse en Palestina donde convirtieron en parcialmente agrícola su
economía pastoral. Al contacto con las civilizaciones más avanzadas de su
tiempo, absorbieron muchos elementos culturales sin dejarse en cambio
absorber ellos mismos. Su fuerza principal residía en el principio religioso,
espiritualista y personalista, que habían elaborado: mientras los pueblos
agrícolas y sedentarios divinizaban sobre todo las fuerzas naturales, los
animales y los lugares, los judíos concibieron a Dios como un espíritu no ligado
a nada de particular o contingente, que velaba por ellos desde lo alto en las
interminables peregrinaciones, escrutaba su alma, y los castigaba o premiaba,
colectiva e individualmente, de acuerdo con sus faltas o sus méritos.

Los profetas no eran propiamente sacerdotes, sino más bien predicadores


laicos que se sentían poseídos por el verbo divino. El juez Samuel, el mismo que
indujo a los judíos a elegir un único rey en Saúl, promovió también la institución
de “escuelas proféticas”, de tal modo que la enseñanza de los profetas pudiera
volverse más profunda y eficaz. Los profetas fueron los primeros grandes
educadores del pueblo hebreo, cuya instrucción elemental se impartía desde
hacía tiempo en el seno de la familia: un profundo sentimiento

religioso, que reunía y sublimada en sí los efectos familiares y el patriotismo,


constituía la inspiración profunda de una educación que no estaba formalmente
organizada, pero que en el aspecto moral era más eficaz que cualquier otra
educación oriental. Sin embargo, posteriormente al cautiverio en Babilonia
encontramos formada también entre los judíos una clase de escribas que (por
conocer entre otras cosas el hebreo antiguo cuando el pueblo ya sólo hablaba
19
arameo o griego) asistían a los sacerdotes en la exégesis de la ley y en la
compilación de un conjunto de comentarios, normas morales y jurídicas,
preceptos religiosos y rituales, que asumió el nombre de Talmud. Surgieron
entonces las sinagogas, que en un principio no eran lugares destinados al culto,
sino sólo a la instrucción religiosa, mientras los escribas impartían a domicilio o
en sitios proporcionados por los ciudadanos ricos alguna forma de enseñanza
profana de carácter superior.

Por último, a la sombra de las sinagogas surgieron escuelas primarias que se


multiplicaron al punto que, en el año 75 a. C. la instrucción primaria se volvió
obligatoria en Jerusalén y nueve años más tarde en todo el territorio. Según el
Talmud un maestro no debía tener más de veinticinco alumnos, ni más de
cuarenta si contaba con la ayuda de un asistente. La civilización y educación
judías se caracterizan pues por el espíritu religioso que las informa y que funde
y plasma en una unidad los muy abundantes influjos culturales recibidos de los
babilonios, los persas y los griegos.

En los primeros tiempos, no faltaron manifestaciones de supersticiosa


tosquedad, ni tampoco, en los últimos, casos de degeneración formalista (contra
los cuales se lanzaría Jesús), pero en general debemos reconocer a la
educación judía no sólo el mérito (que ya conocíamos a fenicios y persas) de
haber hecho un sitio a los valores individuales, sino de haber tomado por norma
una ley de

interioridad moral que tiene por único punto de referencia la voluntad de un Dios
universal, infinitamente bueno y justo. No debe asombrar que mientras el libro
bíblico de los Proverbios (abundantemente inspirado en la sabiduría egipcia)
recomienda los castigos corporales, el Talmud los condene expresamente.

20
TEMA III EDUCACIÓN CLÁSICA

3.1 La Educación en Grecia y Esparta Referencias

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación . Red Tercer


Milenio. pp. 35 -

La historia de la Grecia antigua abarca del año 1800 a. C. al siglo III a. C. Sus
características geográficas no son homogéneas, pues debe tomarse en cuenta
la Grecia continental o Macedonia y la Grecia marítima, que comprende las islas
del mar Jónico, el Peloponeso, el mar Egeo, Creta y Asia Menor. Además, los
griegos colonizaron algunas regiones del sur de Francia, España y el norte de
África. El clima de la región griega es mediterráneo, con veranos secos y cálidos
e inviernos húmedos y tibios. Dadas las características de la región, se
dedicaban a la pesca del atún y al cultivo del olivo y la vid.

Los primeros habitantes del territorio griego fueron los cretenses. Durante este
periodo, el territorio griego recibió influencias egipcias y de las culturas del Asia
Menor. Además, se trabajan los metales como el cobre y el bronce. Los griegos
se caracterizaron por ser grandes navegantes. En un principio, lograron forjar
grandes ciudades como Cnosos, Micenas y Troya, esta última de gran
importancia comercial. En este periodo la religión era íntima, es decir, casi no
existían templos para sus dioses, aunque ya se practicaban rituales con toros y
sacerdotisas, que a la postre serían dos elementos característicos de los rituales
griegos.

Posteriormente, en la Grecia arcaica, entre el año 1800 y 1100 a.C. Se


establecieron una serie de grupos que se consideraban a sí mismos griegos,
pero cada cual tenía su propia patria: aqueos, dorios, macedonios, jonios y
eolios. Los aqueos fueron quienes protagonizaron la conquista de las ciudades
cretenses, la más famosa, la guerra de Troya, hacia el año 1200 a. C. Los
dorios por su parte conquistaron la región del Peloponeso, donde se
encontraba Esparta, la ciudad principal. En cambio, los jonios se establecieron
en Ática y Atenas. Durante esta época primitiva, Homero (s. IX a. C.) recogió
una serie de cantares de la tradición oral, para formar la Ilíada y la Odisea,
principales obras literarias de la cultura Occidental. Hacia el siglo VIII a. C. se
han encontrado vestigios de una fuerte migración griega, en la que se
expandieron y colonizaron el Egeo, Asia Menor, el mar Negro, el norte de
África, el sur de Francia, España e Italia.

Cada ciudad griega tenía un Estado propio, es decir, nunca existió una
21
unidad política griega, pero los identificaba la lengua y la religión. Un ejemplo de
este panhelenismo se aprecia en los Juegos Olímpicos, evento en el que todos
los estados griegos se reunían, aunque estuvieran en guerra. En general, las
ciudades griegas de este periodo las encabezaba un rey que, a su vez, fungía
como jefe militar, juez y sacerdote. Por otro lado, gracias a sus actividades
comerciales, entraron en contacto con los fenicios, de quienes heredaron el
alfabeto.

La ciudad de Esparta se caracterizaba por ser de corte militar, hubo poco


comercio y poca cultura, pues era un pueblo guerrero. En la ciudad existían dos
reyes y un senado. Su organización era colectivista; la tierra era repartida por
igual. Además, todos estaban obligados a realizar su servicio militar y obedecer
las decisiones de la comunidad. La guerra era muy importante, pues se trataba
de su principal actividad económica. Después de conquistar otros pueblos,
solían asesinar a los hombres más fuertes para evitar rebeliones.

Atenas, en cambio, era una ciudad comercial. Se caracterizaron por transitar


a varias formas de gobierno; pasaron de la tiranía a la aristocracia y después a
la democracia. Cabe señalar que en la democracia griega, sólo los hombres
libres tenían voz y voto, mientras que las mujeres, los extranjeros y los esclavos
no tenían lugar en la toma de decisiones.

En el siglo V a. C. los griegos entraron en guerra con los medos, una rama
de los persas. En aquel entonces, los persas eran el pueblo militar más
poderoso. Tras conquistar Asia menor, exigieron la rendición de los griegos. Sin
embargo, éstos pelearon y lograron vencer a Darío, rey persa, en la famosa
batalla de Maratón. El hijo de Darío, Jerjes, quiso vengarse de los griegos, pero
también fue derrotado en la batalla de Salamina en el año 479 a. C. A partir de
la victoria griega, inició un periodo de florecimiento cultural, el primero en el
actual territorio europeo.

Durante el periodo de paz (479 – 431 a. C.) la ciudad de Atenas vivió su


apogeo. También conocido como el “siglo de Pericles” (nombre del gobernador
ateniense), fue la época en la que floreció la filosofía, la arquitectura, la escultura
y las artes; fueron los años de Sócrates, Platón, Aristóteles y Fidías. Sin
embargo, entre el 431 y 404
a. C., Atenas entró en guerra contra Esparta, conocidas como las Guerras del
Peloponeso. Tras la victoria espartana, Grecia entró en decadencia y ante la
impotencia de Esparta por asumir un control

efectivo sobre el resto de las ciudades griegas, Tebas asumió el control político.

Posteriormente, Grecia entró en el periodo conocido como macedonio. Filipo,


rey de los macedonios logró conquistar las ciudades griegas y asumir el control

22
político y económico. Su hijo, Alejandro, juntó un gran ejército e invadió Persia,
venciendo en el año 333 a. C. Alejandro, después conocido como Magno,
extendió el poder griego a Egipto, Siria y el Turquestán. Durante esta época no
hubo un gran impulso cultural, pero sí se extendió la cultura helénica por todo el
mundo conocido.

Finalmente, tras la muerte de Alejandro Magno, el imperio no pudo


sostenerse por mucho tiempo, debido a su extensión, por lo que poco a poco,
varias regiones se fueron separando hasta que cayeron en manos de los
romanos.

Al igual que los egipcios, la sociedad griega estaba estrictamente


jerarquizada, por lo que la educación era exclusiva para las élites. Para los
grupos gobernantes, además del arte de la guerra y la gimnasia, tenían una
educación sobre las artes políticas. Para los hombres libres griegos que no
ejercían un cargo de gobierno, aprendían una variedad de oficios mediante la
imitación. Por último, las clases más bajas, los esclavos, no recibían ningún tipo
de educación

Homero recopila una serie de tradiciones e historias de epopeya en las que


se aprecia la educación de la clase gobernante, mientras que en la obra de
Hesiodo, se refleja la educación de la clase campesina. En las obras de Homero,
se hace una distinción entre el “decir” y el “hacer”, que son las funciones básicas
que debe aprender todo gobernante. El “decir” corresponde al arte de la política,
mientras que el “hacer” al arte militar. De hecho, en la Ilíada se observa que los
gobernantes eran militares en su juventud y gobernantes en la edad madura o
en la vejez. La educación de las clases gobernantes variaba según el arte que
se enseñara. En el arte del “decir”, poco nos ha legado Homero, dado el carácter
épico de sus obras. En cuanto, al arte militar, en el arte del “hacer”, quien asumió
el papel del educador era el escudero del militar.

Otro aspecto desconcertante del educador militar, es que solía ser un


personaje con un pasado sombrío, regularmente eran homicidas. Como el oficio
de escudero y militar era muy arriesgado, quienes solían ejercerlo era porque
habían sido expulsados de sus comunidades o habían huido a causa de un
crimen, como el asesinato. Sin embargo, estos personajes homicidas eran los
más calificados para el arte de la guerra, que es un arte para matar. En contraste,
en Los trabajos y los días de Hesíodo se muestra la moral y sabiduría
campesina, que pone énfasis en el valor del trabajo.

Con el tiempo, la propia aristocracia griega transformaría la educación militar,


harto riesgosa, en educación deportiva. De este modo, la educación griega haría
hincapié en la educación física, que culminaría con la celebración de torneos y
juegos olímpicos en los que los griegos de todas las regiones competirán entre
sí.
23
En la periferia griega, como Asia Menor existían una serie de círculos de
iniciación llamados thíasoi que funcionan con reglas y principios independientes.
De los thíasoi surgieron muchas escuelas de los grandes filósofos. Por ejemplo,
Pitágoras (VI a. C.), además de seleccionar a sus discípulos basado en sus
rasgos fisionómicos, organizaba la educación en cuatro grados: acústico (incluía
la música, danza, poesía y gimnasia), matemáticos, físicos (que se refería a
estudios filosóficos) y sebásticos (ciencias esotéricas).

En Atenas, a principios del siglo VI a. C. se promulgaron una serie de leyes


sobre la educación ateniense. Estas leyes hablaban sobre los deberes de los
padres, como “enseñar a leer y a nadar, y después, para los pobres, el
aprendizaje de un oficio; para los ricos, música y equitación, además de practicar
la gimnasia, la caza y la filosofía”.Como puede verse, los griegos daban gran
importancia a la educación, al punto de legislar una serie de obligaciones,
similares a las que se tienen en las constituciones modernas de los países sobre
la obligatoriedad de la educación. En nuestro país, por ejemplo, es obligación de
los padres mandar a sus hijos a la escuela para que cursen la educación primaria
y secundaria.

Los castigos corporales, al igual que en Egipto eran el medio fundamental


de la instrucción, reflejo de una sociedad altamente jerarquizada. En la literatura
griega abundan los ejemplos de castigos corporales

Por su parte, filósofos como Platón, Aristóteles e Isócrates (heredero de los


sofistas) escribieron sus propios modelos educativos. Platón, señalaba que el
mejor tipo de educación era la antigua, que se concentraba en la música, la
gimnasia, la aritmética, la geometría, la astronomía y la filosofía. Aristóteles, por
su parte, acepta las cuatro disciplinas de la educación griega (gramática,
gimnasia, música y dibujo) y limita la enseñanza para los hombres libres, por lo
que mujeres y esclavos eran excluidos. Por último, Isócrates centraba la
enseñanza en la oratoria, entendida como el arte de convencer por medio de la
palabra.

Por último, la gimnasia, que ya se practicaba desde la educación arcaica,


continuó siendo uno de los pilares de la educación griega. La generalización de
la educación gimnástica llevó a los griegos a la creación de los juegos olímpicos,
surgidos en el 776 a. C. En estos torneos, los jóvenes griegos competían por ver
quién era el más fuerte, el más veloz o el más hábil en el manejo de un arma o
técnica de lucha

Junto al pedotriba y al citarista apareció pronto el gramático que enseñaba a


leer y escribir y quizás también a hacer cuentas. A este último no tardó en
24
aplicarse el nombre de didáscalo, es decir, maestro por antonomasia; por lo
demás, es de advertir que también “pedotriba” significaba etimológicamente
maestro o guía del niño, sólo que en el siglo VI el maestro por excelencia lo era
el de gimnasia, mientras que en el siglo IV lo es quien enseña a escribir.

Pedotriba, citarista y gramática eran maestros privados que daban una


enseñanza colectiva. La verdad es que existen también los pedagogos, pero se
trata de simples esclavos que tenían como tarea acompañar a los muchachos a
la palestra o didaskáleia donde se verifica la enseñanza colectiva, y vigilar su
comportamiento, cuidar su vestuario, etc. Por tanto, si bien colaboraban a la
educación moral lo hacían escasamente a la educación intelectual.

Como se ve, la educación ateniense era esencialmente privada, aunque el


Estado vigilaba su eficacia. Según parece, desde muy antiguo había leyes por
las que los padres tenían la obligación de hacer que se instruya a sus hijos en
música y gimnasia, y por otra ley más reciente, atribuida a Solón, exigía que
todos los muchachos aprendieran el alfabeto y la natación.

Además el Estado proporcionaba los gimnasios (al cuidado de un magistrado


llamado gimnasiarca) donde adultos y jóvenes se reunían para ejercitar el cuerpo
y que constituían también lugares de reunión y ejercicio intelectual. Más tarde
fue también estatal, naturalmente, la institución de la efebía.

En este sentido, la democracia ateniense abrazó el concepto aristocrático de


la holgura, es decir, el tiempo de que se puede disponer con toda libertad para
cultivarse desinteresadamente (en griego, scholé, de donde se deriva la palabra
escuela), impartiéndole sin embargo una orientación nueva, y no
primordialmente deportiva y guerrera, sino política. Para ocuparse de la política
había que gozar de holgura (si bien en la época de Pericles muchos cargos se
remuneraba). Aristóteles llegará a deplorar que los trabajadores manuales sean
ciudadanos libres, no teniendo la posibilidad de dedicarse a la búsqueda de la
verdad que es necesaria para obrar con justicia. La educación ática no se
extendía a las muchachas y a las mujeres, que vivían prácticamente confinadas
en el gineceo (parte de la casa que les estaba reservada). En Jonia se
desarrollaron excepcionalmente formas de educación femenina, de refinado
carácter literario, como en Lesbos, donde parece que la poetisa Safo cuidaba de
la educación de un grupo de jovencitas. Pero para poder hablar de educación
femenina organizada hay que esperar el periodo helenístico

La educación en Esparta

En general, se considera a Esparta como el prototipo de la ciudad de


régimen aristocrático, lo que sólo es verdad en parte. En Esparta las diferencias
entre los ciudadanos eran menos notables que en otros lugares, pero los
25
ciudadanos, es decir, los hombres libres que gozaban de derechos políticos
(espartiates) eran tan pocos, por contraste con los vasallos que disfrutaban de
algunas libertades civiles (periecos) o estaban de plano reducidos a la condición
de esclavos o siervos de la gleba (ilotas), que prácticamente constituyen una
restringida aristocracia guerrera, que invoca el derecho del linaje como
justificación de sus despóticos privilegios, en cuanto se consideraban
descendientes de los conquistadores dorios.

El niño vivió con la familia hasta la edad de siete años; posteriormente, hasta
los veinte, se instruía y educaba en instituciones públicas dirigidas por un
magistrado especial, el pedónomo. Ahí, los muchachos hacían vida en común,
divididos en grandes grupos (agele) de acuerdo con la edad. Los grupos se
dividían a su vez en escuadras, al mando de los niños o muchachos que más se
distinguían; las agele a su vez estaban capitaneadas por irenos-jefes, es decir,
jóvenes de veinte años escogidos entre los mejores (se llamaba en general
iremos a los jóvenes de 16 a 20 años). Es evidente hasta qué punto este sistema
estimulaba la emulación en todos los niveles. Estaba sabiamente graduado:
hasta los doce años la actividad era sobre todo jubilosa (parece que los niños
podían pasar parte de su tiempo con la familia); pero a partir de esa edad se les
imponía una existencia de cuartel cada vez más estricta, que para los iremos
asume ya un carácter francamente pre-militar.

Este odio se infundía con sistemas que hoy llamaríamos “activos”: se


alentaba a los niños a desenvolver actividades de pequeña guerrilla de
terrorismo y espionaje contra los ilotas (criptia); se les consentía incluso el robo,
a condición de que lo hicieran con destreza y, probablemente, de que respetaran
los haberes de los ciudadanos libres (esta actividad debe haberse tenido en
mucho porque servía para completar la escasa alimentación); también en las
muchachas, educadas con sistemas análogos, se procuraba cancelar todo
rastro de sensibilidad afectiva para convertirlas exclusivamente en madres
robustas, prontas a preferir el bien de la patria por encima de los mismos hijos
(“madres espartanas” capaces de entregar el escudo al hijo diciéndole: “Vuelve
con esto o sobre esto”).

La organización de todo ello estaba a cargo de adultos, y seguramente había


maestros especializados en ciertas materias o actividades, como la música, el
canto coral y la danza colectiva. Naturalmente, la educación física y el
adiestramiento militar ocupaban un lugar prominentísimo, y sobre todo se tenía
cuidado de habituar a los jóvenes no sólo a dormir en incómodas yacijas, a
comer frugalmente y a resistir el frío y el calor, sino incluso a soportar graves
penalidades y feroces palizas sin inmutarse. Por el contrario, parece que en la
educación espartana ocupaban un lugar muy secundario la cultura literaria e
incluso el alfabeto.

En resumen, la educación espartana, tal cual nos ha llegado y ha sido


26
admirada desde la antigüedad, incluso por altos ingenios, es una típica
educación de Estado totalitario, en el cual, como dice Plutarco, los ciudadanos
se acostumbran “a no desear e incluso a no saber vivir solos, a estar siempre
unidos, como las abejas, por el bien común en torno a los jefes”, con la
diferencia, diríamos, que las abejas viven de su trabajo mientras los espartanos
vivían del ajeno y de sus continuas guerras y correrías.

3.2 La educación en el mundo Helénico y Roma

Referencias
⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992). Historia de la Pedagogía.
p.71 - 84

La civilización helenística nace con el propagarse de la cultura griega por


toda la cuenca oriental del Mediterráneo y muchos países contiguos (hasta la
India), como consecuencia de las conquistas de Alejandro Magno y de la política
de conciliación y fusión parcial con los pueblos subyugados puesta en práctica
por el mismo Alejandro pero sobre todo por las diversas dinastías greco
macedónicas que se repartieron su inmenso imperio.

El primer periodo de la civilización helenístico-romana se denomina en


general periodo alejandrino, dado que Alejandría se convierte en uno de los
centros más importantes de la cultura, especialmente científica y literaria. Pero
el principal centro filosófico sigue siendo Atenas, donde junto a la escuela
platónica (Academia) y a la escuela aristotélica (Liceo) surgen, hacia fines del
siglo dos escuelas nuevas: la estoica, así llamada por el “Pórtico pintado” (poikile
stoá) donde estaba situada, y la epicúrea (del nombre de su fundador, Epicuro
de Samos) llamada también “Escuela del jardín” por la sede que tenía.

Hay además otra corriente característica del periodo helenístico, el


escepticismo, que en un principio estuvo ligada a Grecia, sobre todo a Atenas.
Pero en lo sucesivo todos estos movimientos filosóficos y otros más se
desarrollarán o surgirán en otras partes de la gran comunidad helenístico-
romana, aunque Atenas sigue siendo la sede de las escuelas más importantes,
más aún, según la expresión que se difundió más tarde, de la “escuela de
Atenas”, que el emperador Justiniano mandó cerrar en el año 529 para herir en
el mismo corazón la ya debilitada cultura pagana. El fin que perseguían gran
parte de las filosofías helenísticas era en lo sustancial idéntico: garantizar al
hombre la tranquilidad del espíritu. Pero las vías que señalaban para ello eran
diversas.

El tipo de educación griega que hemos visto afirmarse gradualmente en


Atenas, y que en Isócrates había encontrado su teórico, es el que acabó por
prevalecer y difundirse por todo el mundo helenístico-romano. La educación
elemental a cargo del didáskalos, comprende el aprendizaje de la lectura y la
27
escritura y un mínimo de aritmética; por su parte la música, la danza y la
gimnasia pierden gradualmente importancia y se convierten en algo accesorio y
marginal. La educación media es impartida principalmente por el gramático
(término que no debe confundirse con el de “gramatista”, sinónimo caído en
desuso de “didáskalos”) y consiste principalmente en la lectura y comentario de
los “clásicos”: Homero, Hesíodo, los líricos y los trágicos. Este estudio,
minucioso y analítico, y en no poca parte mnemónico, se complementa en
medida cada vez mayor con el estudio sistemático de la gramática, en máxima
parte creación de los alejandrinos. La educación superior es sobre todo de
carácter oratorio y por lo mismo está confiada al rétor, más tarde llamado
también sofista.

En primer lugar, en el curriculum o plan normal de estudios nunca está


ausente del todo el aspecto científico-matemático. Antes bien, se le reconoce
como parte de aquella “cultura general” que la educación helenística se proponía
conscientemente impartir. Tal cultura, denominada “enciclopédica” en el sentido
—muy diverso del actual— de formación multilateral y no especializada o
profesional, comprende también las “mathemata” pitagóricas. Pero, al parecer
se trataba de enseñanzas poco profundas que ocupaban una porción de tiempo
modesta respecto de la que se dedicaba a los argumentos literarios. En el nivel
elemental la iniciación a la aritmética y la geometría no pasaba de ser
embrionaria (no se llegaba a las cuatro operaciones). En la fase secundaria se
abordaban la aritmética y la geometría elementales y se enseñaba algo de teoría
musical y astronomía. Pero por lo que toca a la aritmética y la geometría se hacía
hincapié sobre todo en las cualidades estéticas y en las pretendidas cualidades
místicas de números y figuras, mientras que la astronomía se reducía casi
siempre a una descripción más o menos fantástica de la bóveda celeste, con un
frecuente complemento de ingenuas teorías astrológicas

La educación en Roma

En cuanto a los valores romanos, la familia y la figura paterna es un rasgo


base en la sociedad romana. En la mayoría de las culturas, el padre asume la
autoridad de la familia. En el caso romano, era tan importante la autoridad
paterna, que las leyes del Estado le permitían encarcelar, azotar o incluso
asesinar a sus propios hijos, siempre y cuando pudiera comprobar que eran
anormales o problemáticos. Por lo tanto, la educación de los hijos en la primera
infancia dependía del padre de familia. La madre también jugaba un papel de
autoridad secundaria, era quien enseñaba a los hijos los modales y costumbres
sociales y además, detectaba las habilidades y talentos para encaminarlos a las
actividades que más les conviniese, ya fuera la milicia, el derecho o cualquier
otro oficio. Además, las madres podían ser auxiliadas por nodrizas que
funcionaban como las niñeras de la actualidad. La importancia de las nodrizas
era tal, que en un texto romano se describe la educación de todo ciudadano
28
romano como sigue: “la partera trae a luz, la nodriza alimenta, el pedagogo
educa, el maestro instruye”.

Las áreas del conocimiento que se enseñaban en las escuelas romanas, eran
prácticamente las mismas que en Grecia: alfabeto (leer y escribir), gramática
(expresión oral y lectura de clásicos y cultura general), música, matemáticas y
astronomía, retórica, poesía, filosofía y educación física.

Por otro lado, en la educación romana se tiene documentada una de las


primeras críticas a la educación. Existen testimonios en los que se acusa a la
escuela de ser aburrida, cruel en los castigos corporales y con contenidos
alejados de la vida cotidiana. Cabe señalar, que la crítica a la educación no sólo
provenía de gente ruda y de clase baja, como un militar o un zapatero, sino que
también provenía de filósofos como Séneca, quien señalaba que en la escuela
“no se aprenden las cosas necesarias a fuerza de aprender las útiles y que con
los estudios no se llega a ser bueno, sino sólo docto”.

Finalmente, hacia el siglo III d. C., el imperio romano entra en crisis. La


extensión del imperio y su burocracia llevó a la bancarrota a los emperadores
romanos. La crisis económica empobreció a la población romana, quienes fueron
blanco fácil de la nueva religión cristiana, que predicaba valores como la
humildad y la pobreza, aspectos que corresponden con la realidad del pueblo
romano. Después de la conversión de los emperadores romanos al
cristianismo, la educación romana de fuerte influencia griega entró en
decadencia. Roma caería en el siglo IV, pero ya para el siglo III, se vislumbra la
transición de la educación grecolatina a la medieval: “la Didascálica apostólica
advertía que no sirve recurrir a los retóricos, a los filósofos, a los poetas, a los
historiadores paganos, cuando existen las epístolas de San Pablo, el Salterio, el
Génesis y el libro de los Reyes: la Biblia puede sustituir las artes liberales”

3.3 Implicaciones educativas actuales.

Referencia

⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. . p.71

Platón propone en primer lugar una especie de jardín de infantes (cosa que
la antigüedad no conoció ni antes ni después de Platón) con juegos, cantos y
fábulas debidamente seleccionadas. A esto sigue una introducción progresiva a
la música con declamación de poemas de cuyas obras serán censurados los
pasajes no educativos (sobre todo para evitar que los niños se formen conceptos
erróneos de la divinidad) y la gimnasia. Por último, de los 16 a los 20 años habrá
una especie de iniciación activa de los jóvenes en la vida militar; para ello serán
llevados a los campos de batalla por sus “padres” cuando ello no sea
excesivamente peligroso. De los 20 a los 30 años los más idóneos estudiarán
29
ciertas materias propedéuticas que no son otra cosa que las mathemata
pitagóricas, con una división de la geometría en plana y sólida. Sólo quienes
habrán confirmado plenamente sus capacidades para el estudio podrán
continuarlo pasados los 30 años, hasta los 35, ejercitándose en la dialéctica

La lentitud de la enseñanza dependía probablemente de los métodos


didácticos y disciplinarios entonces en boga y que no eran muy diversos de los
que se aplicaban en las escuelas elementales populares de hace unos dos
siglos, con resultados igualmente malos. La lectura y la escritura se enseñaban
con un método en extremo árido y mnemónico, del tipo que hoy se denomina
analítico-alfabético. Es decir, se empezaba aprendiendo de memoria el alfabeto,
a continuación se aprendía a trazar una por una las letras, se pasaba luego a
combinarlas en sílabas y por último se llegaba a las palabras. Finalmente, se
adquiere seguridad y rapidez mediante interminables ejercicios de copia y
dictado. No se preocupaba en lo más mínimo de despertar el interés y la
curiosidad de los alumnos; si se distraen o no adelantaba lo suficiente se
procuraba corregirlos mediante los sempiternos medios de la mala pedagogía, o
sea, con azotes y otros castigos debidamente graduados.

30
TEMA IV EDAD MEDIA

Referencia

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p.60-65

La Edad Media comprende del siglo V al siglo XIV de la historia europea. A


diferencia de la Antigüedad, en la época medieval ya no hay esclavos, sino
siervos. Desde finales del imperio romano, los esclavos dejaron de ser rentables
para los imperios, ya que eran muchos y cada vez resultaba más caro
mantenerlos. En ese sentido, fue necesario motivarlos de cierta manera para
que trabajaran más y por ende, fueran más productivos.

La Edad Media es también la era del feudalismo, un modo de producción que


se caracteriza por la servidumbre. Sin embargo, la transición de la esclavitud al
feudalismo no llegó de la noche a la mañana. Después del imperio romano,
Europa fue azotada por una serie de invasiones germánicas. La guerra
constante, obligó a los europeos a preocuparse más por su seguridad. Estas
condiciones permitieron que para el siglo VIII, la servidumbre estaba
generalizada. El siervo no era propiedad del amo, pero dependía de éste. Tenía
la obligación de pagar tributos, como la renta de molinos, casa y otros artículos
indispensables, además de estar obligado a prestar servicios personales. Por su
parte, el amo dejó de ser tal y se convirtió en un señor feudal, quien era el
propietario de una tierra, un molino o algún tipo de propiedad que le permitía
tener a su disposición a un determinado número de siervos. Por lo regular, el
feudal era una persona de poca instrucción, se trataba de un hombre fuerte,
dedicado a la guerra y a los torneos caballerescos.

El feudal y sus siervos vivían en feudos, que eran grandes propiedades


económicamente autosuficientes; generaban poco excedente, por lo que el
comercio que practicaban era muy poco. El sistema feudal alcanzó su clímax en
los siglos IX y X, con una estratificación social bien definida: el rey y el papado
en la cúspide, los señores feudales después, y al último, los vasallos o siervos.

En los siglos posteriores, del XI al XIII se vive un nuevo clímax de la Edad


Media: papado, reinos, servidumbre, feudalismo y torneos. Para aquel entonces,
los reinos más influyentes eran el Sacro Imperio Germánico, Francia, España,
Inglaterra y los principados italianos. Fue una época en la que los reyes ejercían
el poder absoluto sobre sus tierras, pero a sabiendas de que el Papa tenía la
última palabra. Fue también la época en que surgieron los principales estilos
arquitectónicos que caracterizan a la Edad Media: el estilo románico y gótico.
Además, surgieron las primeras universidades del mundo en prácticamente cada
reino medieval. En un principio, las universidades, patrocinadas primero por la
31
Iglesia y luego por los reyes, funcionaron como gremios, es decir, grupos de
estudiantes y maestros que aprendían teología o cualquier campo del
conocimiento, de la misma manera que se aprende un oficio.

En las universidades se practicó y enseñó la escolástica, rama de la filosofía


que buscaba por medio del raciocinio, conciliar el conocimiento de los clásicos
con la Biblia. Su máximo exponente fue Santo Tomás de Aquino. Por otro lado,
destacan otras figuras intelectuales como Roger Bacon y Dante Aligheri. El
primero, se caracterizó por exigir la experimentación y la observación para llegar
a la verdad, lo cual lo coloca como un claro antecesor del pensamiento científico
moderno. Mientras que Dante, en la Divina Comedia, logra una síntesis de la
cultura medieval, pues refleja los temores y pasiones del medievo.

La decadencia de la cultura clásica comenzó con la popularización del


cristianismo en el imperio romano. La lectura de los grandes autores clásicos,
en la propia Roma, llegó a ser irrelevante o desarticulado de la vida cotidiana del
ciudadano romano. En contraste, la religión cristiana ofrecía contenidos de
valores que realmente corresponden con la nueva sociedad romana del siglo IV,
como la humildad, la sencillez, el ideal de la moral frente a los placeres carnales
que promueven muchos poetas clásicos, entre otros.

Después de las invasiones bárbaras o germánicas (s. IV-VI), el imperio


romano de Occidente dejó de existir, aunque se conservó en Roma la sede de
la máxima autoridad cristiana: el Papado. En el campo de la instrucción, a partir
del siglo VI se aprecia un proceso gradual y simultáneo de la decadencia de la
educación clásica y la formación de una escuela cristiana.

La decadencia de la escuela grecolatina se aprecia en todos los niveles


educativos. Entre los propios hombres de Iglesia, quienes eran los más cercanos
al estudio, y por lo tanto, los más cultos, se desconocía buena parte de los
clásicos, algo impensable unos siglos atrás en el que todo ciudadano romano
promedio conocía a Homero, Ovidio o Virgilio. En el año 495, el papa Gelasio I
intentó solucionar el problema de los eclesiásticos analfabetos mediante la
siguiente regla: “No se admita al sacerdocio al que sea ignorante de las letras o
tenga algún defecto físico”.37 Por la tanto, si a finales del siglo V se prohíbe el
sacerdocio a analfabetos, esto significa que existían sacerdotes que no sabían
ni leer ni escribir, y en consecuencia, les era imposible conocer los clásicos.

Finalmente, la educación y cultura clásica, ya en decadencia desde el siglo


III, era para el siglo VI había llegado a su fin. Sin embargo, la fuerza de los
clásicos se mantuvo en algunos centros insignificantes regados por Europa y en
el prestigio de la lengua romana, por lo que se conservaría el latín como una
lengua culta, aunque con contenidos cristianos, en vez de grecolatinos

4.1 El Cristianismo
32
Referencia

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación.65


- 73

El objetivo fundamental de la Iglesia cristiana era difundir la palabra de Dios


y los valores cristianos en todos los rincones del mundo y mantener y fortalecer
la fe de sus fieles, concentrados en Europa Occidental y Central. Dado que la fe
cristiana se fundamentaba en la Biblia y el Evangelio, la lectura era una habilidad
fundamental para comprender los textos sagrados, o en términos medievales,
para alcanzar a Dios. En consecuencia, la Iglesia asumió el control de la
educación en todo el periodo de la Edad Media. Para ello, la Iglesia se dividía en
clero secular (obispados y parroquias) que se encargaban de los poblados y
ciudades, y en clero regular (órdenes mendicantes) que se encomendaban al
ámbito rural.

Dada la importancia de la lectura de los textos sagrados y el bajo nivel


educativo de los medievales (recordemos que incluso existían sacerdotes
analfabetos), la educación se concentró en los primeros siglos de la Alta Edad
Media en la lectura, o como diríamos en la actualidad, en “campañas de
alfabetización”.

En cuanto a los métodos de enseñanza, resulta interesante la influencia de


costumbres hebreas en estos métodos. En las sinagogas (templo sagrado de los
judíos) los hebreos aprendían la lectura de la Midrash y otros textos sagrados
mediante una rígida memorización y repetición coral, es decir, en forma de
cánticos, como en las iglesias actuales. Ambos elementos fueron adoptados por
la educación impartida por la Iglesia, por lo que la memorización y el canto se
convirtieron en rutinas características del cristianismo desde la Edad Media.
Además, también se heredó la costumbre de decorar las paredes de los templos
con imágenes ilustrativas de la vida de los profetas o personajes de la Biblia,
como en muchas iglesias católicas.

Ahora bien, ¿cómo eran las escuelas medievales? En un principio, el espacio


de la educación en la Alta Edad Media residía en los monasterios. En éstos, no
sólo se recibía una instrucción formal, sino que también se recibían una serie de
preceptos religiosos y se enseñaban valores y comportamientos morales para
llegar a ser un buen cristiano y un auténtico sacerdote-pastor de los fieles. De
hecho, la vida de los monasterios de hoy en día, no ha cambiado en estos
aspectos sustanciales. En primera instancia, funcionan como internados, es
decir, los aprendices de sacerdotes y los sacerdotes- instructores viven en el
monasterio, a diferencia de los griegos y romanos que sólo asistían una parte
del día a la escuela y al gimnasio. Por otro lado, la educación monacal es parte
de una rutina que regula todos los horarios y actividades del día, las cuales no
33
sólo incluyen la instrucción, sino actividades comunitarias (labores domésticas
del monasterio por parte de los estudiantes, colectas y ayudas a sectores pobres
de la región, etc.), oración (actividad primordial del monasterio) y retiros
espirituales para fortalecer la reflexión y la comunión religiosa

En cuanto a las sanciones y castigos por indisciplina, la violencia continuó


siendo el medio principal, aunque a diferencia de la Antigüedad, en la Edad
Media se aprecia una preocupación por disminuir la brutalidad del castigo
corporal. Prueba de ello, la jerarquía de los castigos, los cuales tenían cierta
gradualidad. Las sanciones iban desde una advertencia o dos de manera
secreta, hasta la reprobación pública, la excomunión (exclusión del trabajo,
mesa y liturgia), la suspensión del convento y la expulsión definitiva.

Además, en el año 540, el Papa dictó una serie de reglas para los
monasterios, en los que se toca el tema del castigo corporal: “toda intervención
o golpe a personas se dé solo con la autorización del abad, y somete a la
disciplina de la regla a quien golpee sin moderación a los niños.

Otra novedad de la educación medieval fue la consideración especial a la


edad infantil. Para el cristianismo, a diferencia de griegos y romanos, la inocencia
de los niños era una virtud, pues vivían lejos del pecado y por lo tanto, en
comunión con Cristo. Esta concepción de la edad infantil, llevó al medieval a
diferenciar el método de enseñanza para distintos grupos de edad, hecho único
en la historia universal. Por lo tanto, a diferencia de las escuelas de la
Antigüedad, en los que había niños, adolescente y adultos por igual, la Edad
Media se preocupó por dividir la educación de acuerdo con las edades, para
evitar la perversión de los grupos infantiles.

En cuanto a las áreas del conocimiento, se aprecia un cambio notable con


respecto a la cultura helenístico-romana, pues la instrucción se concentró en una
tradición bíblico-evangélica. La principal área de conocimiento en la educación
de los primeros niveles era el aprendizaje de la escritura y la lectura. Para la
enseñanza de ésta, además de las letras del alfabeto, se practicaba la lectura
en voz alta y en voz baja, hasta que con el tiempo, se consolidó la lectura en voz
baja como una lectura que además, mejoraba la inteligencia y la disciplina. Las
lecturas con las que se practicaba la gramática eran salmos y sagradas
escrituras en general, leyes eclesiásticas y vidas de santos, quienes servían
como modelo moral y de vida. Además, se instruía a los alumnos al desarrollo
de otras habilidades como las matemáticas (cuentas, sumas, restas y otras
operaciones básicas) y la escritura. Además, se enseñaban oficios en los que el
trabajo físico era algo positivo, lejos de ser una labor de segundo rango como en
la cultura grecolatina. De tal suerte, los monjes y novicios, además de aprender
las letras, también aprendían a cultivar los campos, pastorear las ovejas y cuidar
el ganado.

34
Por otro lado, una vez aprendidas las letras, la interpretación de textos
también fue otra habilidad desarrollada en los seminarios.

Como la Biblia y las sagradas escrituras pertenecían a la cultura hebrea, muchos


pasajes eran incomprensibles, como las largas genealogías hebreas o las
liturgias de un pueblo lejano y remoto. En ese sentido, los sacerdotes buscaron
nuevos significados en los mismos textos: la interpretación. De hecho, san
Cesáreo sostenía que las escrituras debían interpretarse en tres niveles:
histórico, moral y espiritual. Este principio interpretativo también fue utilizado en
los textos clásicos, convirtiendo a autores romanos como Virgilio o Séneca en
promotores de una moral cristiana.

En cuanto al resto de las áreas del conocimiento, prácticamente se


mantuvieron las mismas y con la misma jerarquía que las disciplinas clásicas,
pero siempre bajo una vigilancia moral cristiana. En el siglo VII, Beda el
Venerable sistematizó las disciplinas del saber de la siguiente manera: “escribir
correctamente y pronunciar correctamente lo que se ha escrito (y esto lo enseña
la gramática); demostrar lo que se debe demostrar (y esto lo enseña la
dialéctica); adornar las palabras y las frases (y esto lo enseña la retórica) […] Y
revestidos de ellas como armas, debemos acceder a la Filosofía. De la cual éste
es el orden […] primero en la Aritmética, segundo en la Música, tercero en la
Geometría, cuarto en la Astronomía y finalmente en las Sagradas Escrituras”

Por último, la educación militar se caracterizó por estar reservada a los


nobles. La razón de la exclusividad de la enseñanza militar a las clases altas era
simple: evitar rebeliones y asegurar el control de la población. En cuanto a la
educación de estas élites, se acostumbraba adiestrarlos desde pequeños en
deportes como la caza y la equitación, técnicas militares y una educación integral
de conocimientos. En general, el ideal de la educación militar era que los nobles
además de desarrollar fuerza y valor, tuvieran conocimiento de las reglas de la
corte y las leyes del Estado, pues éstos serían los hombres de confianza del rey.

La complicada situación social desestabilizó las escuelas monásticas. Ante


las constantes oleadas, saqueos de poblaciones y otras calamidades como
quema de graneros, destrucción de aldeas, violaciones, raptos, asesinatos
sangrientos, humillaciones, torturas, etc.), los monasterios se convirtieron en una
excelente alternativa de protección. Cabe señalar que, al funcionar como
internado, el monasterio no sólo proveía educación, sino también un techo, un
lugar seguro donde dormir y alimento.

En consecuencia, los monasterios se convirtieron en escuelas en donde


muchos de sus novicios únicamente los utilizaron como refugio. De hecho, el
término schola significa lugar de reclutamiento o congregación, en vez de

35
ser un lugar en el que se estudia. Esto nos habla de cómo se concebía al
monasterio en la Edad Media: un lugar de protección y preparación moral, lejos
de ser un lugar en el que se aprende una o varias disciplinas

4.2 La escolástica Referencia

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación. 74-80

La escolástica

Una vez restablecida la normalidad social a partir del siglo XII, se normaliza la
educación en los monasterios. No obstante, durante la Baja Edad Media
surgieron una serie de cambios en la educación: la importancia de los maestros
libres, la creación de las universidades, la escolástica y la educación
caballeresca

Referencia

⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. . p.102

La escolástica

Escolástica, es decir, de aquella filosofía que, como hará la filosofía de la Edad


Media, utiliza determinadas filosofías o corrientes filosóficas con fines religiosos.

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación, p. 75-79

La escolástica

La escolástica, que fue un movimiento filosófico que, a grandes rasgos,


procuró recuperar los textos clásicos como vía para la comprensión de los textos
sagrados y la verdad religiosa, se cultivó en las universidades a partir del siglo
XI hasta el siglo XV. Como puede verse, la universidad no sólo abrió el camino
para una enseñanza superior, sino que rompió el hermetismo medieval con una
breve apertura a los clásicos, lo cual reflejaba un cambio notable en la sociedad
medieval gracias al crecimiento del comercio con el resto del mundo.

En las universidades se practicó y enseñó la escolástica, rama de la filosofía


que buscaba por medio del raciocinio, conciliar el conocimiento de los clásicos
con la Biblia. Su máximo exponente fue Santo Tomás de Aquino. Por otro lado,
destacan otras figuras intelectuales como Roger Bacon y Dante Aligheri. El
primero, se caracterizó por exigir la experimentación y la observación para llegar
36
a la verdad, lo cual lo coloca como un claro antecesor del pensamiento científico
moderno. Mientras que Dante, en la Divina Comedia, logra una síntesis de la
cultura medieval, pues refleja los temores y pasiones del medievo

Después de las primeras atenciones de la madre y de la nodriza, reuniendo


algunos niños nobles bajo la vigilancia de un adulto y adiestrandolos en juegos
gallardos con pelotas y bastones y con ejercicios como el lanzamiento de piedra,
un primer manejo de armas y la equitación. Como norma, a los quince niños
años el niño se convertía en paje o escudero de algún experto caballero al que
seguía como a su propio maestro; y a los veinte años, terminada su educación,
era proclamado caballero en una ceremonia solemne, en la que recibía las
armas que iba a usar en el transcurso de su futura milicia

4.3 Educación Seglar Referencia

⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.90-92

Educación Seglar

Se entiende por seglar a todas aquellas personas que están relacionadas de


una manera u otra con determinado tipo de religión pero que no forman parte de
la institución eclesiástica que la dirige. La condición de seglar también puede ser
nominada como secular o laico, significando las tres lo mismo y estableciendo
que la persona se vincula de algún modo con la religión (por ejemplo, la práctica
o es creyente) pero no la dirige ni la organiza. El rol del seglar es particularmente
importante en los ámbitos educativos en los que encontramos un tipo de
enseñanza religiosa ya que es una persona que no forma parte de la iglesia pero
que de todas maneras está habilitada para transmitir enseñanzas y
conocimientos sobre esa religión particular.

La “buena nueva” se proponía pues realizar un específico ideal pedagógico:


formar al hombre nuevo y espiritual, al miembro del reino de Dios. Los evangelios
contenían además insuperables ejemplos de los modos más propios para llevar
a cabo esa labor educativa, aunque aptos para las almas simples, preñados de
sugerencias profundas para los espíritus refinados y cultos. Las parábolas ricas
en imágenes de plástica evidencia y de significados simbólicos, los parangones
precisos y audaces, la simplicidad lineal de los preceptos, todos éstos eran
elementos nuevos de una pedagogía nueva, ajena a todo intelectualismo no
menos que a todo artificio retórico.

Esta acción educativa fundada directamente sobre los evangelios se dirigía


sobre todo a los adultos, y la ejercían —cuando aún no se establecía una
diferencia entre clero y seglares— ciertos fieles delegados para ello que se
37
denominaban simplemente maestros (didaskaloi). La educación precedía al acto
del bautismo, que era la forma de iniciación cristiana con la cual se pasaba a
formar parte de la comunidad de los fieles y se ganaba la admisión a la más
importante ceremonia, el ágape eucarístico

38
TEMA V EDAD MODERNA

5.1 Renacimiento y humanismo Referencias

⮚ Rodríguez, F. (2002) El Humanismo Renacentista: Esbozo y actualidad,


p. 2-4

Renacimiento y humanismo

Esta vaguedad en sus principios se debe, por un lado, a que el humanismo


no puede ser tomado tanto como una doctrina filosófica sensu estricto, como una
perspectiva y una postura frente a la vida que procuró, desde el principio, sacar
el máximo provecho del fabuloso potencial humano. Hemos de tener en cuenta
que brota de una respuesta altamente crítica a un período de crisis histórica en
la que la escolástica recalcitrante y la superstición medieval ya no ofrecían
soluciones ante el nuevo espíritu que se desataba. Leonardo di ser Piero da
Vinci, más conocido como Leonardo da Vinci, fue un polímata del Renacimiento
italiano. Nació el 15 de abril de 1452 en Vinci, una localidad de Florencia (Italia).
Murió en Amboise (Francia) el 2 de mayo de 1519.

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación.77-79

Renacimiento y humanismo

El humanismo y el Renacimiento fueron movimientos culturales que se vivieron


entre los siglos XIV y XV, principalmente. Se le conoce como humanismo, ya
que el hombre vuelve a ser el centro de la reflexión del pensamiento occidental,
a diferencia de la Edad Media, en la que Cristo, Dios, la Iglesia y la religión eran
el centro del pensamiento. Por otra parte, se le conoce como Renacimiento,
porque es una época en la que la cultura retoma la tradición grecolatina, como
si ésta hubiera renacido después de más de diez siglos. Por supuesto, esto no
significa que la cultura regresó al estado de las cosas de la era de Julio César,
más bien nos remite al énfasis en la recuperación de una tradición olvidada que
se combinará con una realidad nueva.

El auge comercial de las ciudades italianas permitió que hubiera una serie
de burgueses, príncipes o cualquier persona adinerada, que se diera el lujo de
patrocinar el arte o el conocimiento, también conocidos como mecenas. Tal fue
el caso de los Medicis, quienes apoyaron económicamente a los grandes artistas
e intelectuales característicos del Renacimiento, como Leonardo da Vinci y
39
Miguel Ángel, así como el patrocinio de nuevos estilos arquitectónicos, como el
neoclásico.

Además, surgieron una serie de pensadores que formularon teorías en


contra de los principios religiosos, como Copérnico quien demostró que el Sol
era el centro del Universo en vez de la Tierra, Galileo, inventor del telescopio y
un gran avance de la anatomía, por ejemplo, se sabe que Leonardo, además de
ser un gran pintor, elaboró muchos estudios de anatomía, para los que abrió y
descuartizó decenas de cuerpos, acto que en aquella época era un tabú, pues
de acuerdo con el pensamiento medieval, era sacrílego experimentar con un
cuerpo que había sido creado por Dios. Cabe señalar que el Renacimiento no
se estancó en Italia, sino que se difundió por toda Europa en los siglos XVI y
XVII. En España surgieron grandes artistas como El Greco, Diego Velázquez y
Cervantes; en Francia, Rabelais y Montaigne; en Inglaterra Shakespeare y
Tomás Moro; en el Sacro Imperio Germánico, Erasmo de Rotterdam, Rembrandt
y Durero.

En el ámbito de la cultura, los siglos XIV y XV son siglos de transición de la


Edad Media a la Edad Moderna. El humanismo (corriente de pensamiento que
pone al hombre, en vez de Dios, como centro de la vida) y el Renacimiento
(corriente de pensamiento que recupera la cultura grecolatina) muestran el
nuevo espíritu de lo que será la Edad Moderna: un mundo menos apegado a la
religión y cada vez más enfocado al hombre y más abierto a tradiciones laicas.

Referencias
⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.167

Renacimiento y humanismo

Leonardo da Vinci (1452-1519) echaba las bases de la moderna ciencia


natural, que tiene como fundamento la experiencia sensible y procede por
hipótesis elaboradas matemáticamente, reconociendo en la naturaleza un
preciso orden mensurable y una perfecta “necesidad”
El encuentro en Leonardo del arte con la ciencia no es accidental; no son
para él dos actividades diversas, sino que tienen un fin único: el conocimiento
de la naturaleza. Para Leonardo la pintura es superior a todas las artes; ahora
bien, la pintura busca en las cosas la proporción que las hace bellas y, por
consiguiente, presupone un estudio encaminado a descubrir mediante la
experiencia sensible esa misma armonía de las cosas que la ciencia expresa en
sus leyes matemáticas.

Entender la razón de la naturaleza significa entender esa proporción que no


se encuentra sólo en los números y medidas, sino también en los sonidos, los
pesos, los espacios, los tiempos y en toda potencia natural. Fue precisamente
40
la identificación de la naturaleza con la necesidad matemática lo que condujo a
Leonardo a fundar la mecánica y a ser el primero en formular sus principios (ley
de inercia, principio de la reciprocidad de acción y reacción, teorema del
paralelogramo de las fuerzas, etcétera).

En anatomía y fisiología Leonardo fue superado de ahí a poco por Andrés


Vesalio, autor del primer gran tratado de anatomía, y por Miguel Servet, quien
simultáneamente a Andrea Cisalpino descubrió la pequeña circulación de la
sangre.

Pero los progresos más rápidos se cumplirán en el campo de la astronomía,


en un principio sobre todo por obra de Nicolás Copérnico (1473-1543), quien se
inspiró originalmente en las doctrinas del de Cusa y en la lectura de los antiguos
textos clásicos (entre otros, Cicerón y Plutarco) que se referían a las doctrinas
no geocéntricas de los pitagóricos y de Aristarco de Samos. Su obra
fundamental, De revolutionibus orbium celestium, representa en el campo
científico la definitiva destrucción de la cosmología aristotélica que había
dominado todo el Medievo. Y, sin embargo, Copérnico no afirma
dogmáticamente su teoría, ni está en condiciones de demostrarla, experimental
o matemáticamente, como harán más adelante Kepler y Galileo. Invoca un
principio de simplicidad o economía que recuerda la fe de Leonardo en la
“brevísima vía”, merced a la cual los efectos participan de la naturaleza de sus
causas.

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p. 82-85

Renacimiento y humanismo

El humanismo, como ya se había comentado antes, fue un movimiento


cultural aristocrático que puso al hombre como centro de su reflexión y además,
recuperó la lectura e interpretación de los textos griegos y latinos. Y por si no
fuera poco, también fue un movimiento crítico con los métodos de educación.
Los humanistas se caracterizaron por despreciar la enseñanza infantil y por
enaltecer la investigación. los humanistas crearon sus propios espacios
educativos que serían las academias. En las academias, los humanistas
comparaban y traducía textos antiguos, los interpretan y escriben sus propias
obras, interpretaciones y traducciones comentadas de los clásicos.

Cabe señalar que las academias estaban fuera de las universidades, ya que
los procedimientos engorrosos de las últimas resultaban también una pérdida de
tiempo. Los concursos de oposición, las réplicas con los alumnos, entre otras
cosas, distaban mucho de las academias, que funcionan más bien como un
centro de investigación moderno.

41
Además del aprendizaje de técnicas militares, físicas y de pelea como la
caza, la natación, el esgrima, la equitación y el manejo de la lanza y la jabalina;
se implementaron nuevas técnicas acordes al avance de la tecnología militar:
pólvora, manejo de cañones y disparó con escopeta. Por otro lado, el caballero
se caracterizaba por complementar la educación militar con valores cortesanos
como el buen hablar, los buenos modales, la moral y el conocimiento de las
leyes. Sin embargo, para los siglos XIV y XV la educación caballeresca comenzó
a decaer.

5.2 Reforma y contrarreforma Referencias

⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. .


p.170

Reforma y contrarreforma

Contribución fundamental a la formación de la mentalidad moderna fue la


reforma religiosa de Lutero y Calvino. También en el aspecto pedagógico tuvo la
reforma protestante una importancia decisiva, entre otras razones porque con
ella se plantea por vez primera, en términos concretos, el problema de la
instrucción universal, vuelta necesaria por la exigencia de que todo cristiano
debe estar en condiciones de leer las Sagradas Escrituras

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p. 89-95

Reforma y contrarreforma

En Alemania, Lutero y Melanchton se manifestaron en contra de la Iglesia.


Lutero publicó 95 tesis en contra del Papa y la religión. Sus tesis tenían un tono
violento, encabezó rebeliones, quemas de símbolos papeles, entre otros actos
de la misma índole. Las autoridades persiguieron a Lutero, quien fue condenado
a muerte, pero logró escapar. Posteriormente, Melanchton, discípulo de Lutero
publicó los principios del protestantismo luterano: derecho del fiel a interpretar la
Biblia, sacerdote como guía espiritual no como mediador entre Dios y el fiel,
aceptación de la Biblia no del Papa, eliminación del clero regular (sacerdotes,
obispos, cardenales, etcétera) y del celibato. Pronto, el protestantismo comenzó
a difundirse en los reinos inconformes con el Vaticano, la mayoría de ellos
ubicados al norte de Europa. Otro protestante influyente fue Italo Calvino, quien
en un tono aún más radical, expandió la llama de la Reforma por Francia,
Holanda e Inglaterra. Durante los siglos XVI y
XVII las guerras religiosas de la Reforma y la Contrarreforma azotaron Europa

42
Los países del norte de Europa adoptaron la Reforma de la iglesia,
atendiendo a los preceptos de Lutero, Melanchton y Calvino, principalmente. El
cambio religioso trajo consigo grandes transformaciones, pues en estos países
se impulsó una cultura con mayores libertades.

En respuesta, los reinos que apoyaron al Vaticano lanzaron la


Contrarreforma, mediante el Concilio de Trento, en el que fijaron los principios
de la Iglesia, que comenzó a llamarse a sí misma católica: no existe la libre
interpretación, el dogma debe ser dictado por el Papa, los sacerdotes tienen
poder sobre los fieles y el celibato es obligatorio. Además, la Iglesia católica creó
la orden de los jesuitas, que debería estar dedicada a la enseñanza superior y
frenar el impacto del protestantismo sobre los reyes y grandes pensadores de
todos los reinos. Además, se crearon instituciones policiales para perseguir a los
protestantes, como la Inquisición, que castigaría con dureza a todos los herejes.
Una característica común de los movimientos heréticos, que posteriormente se
integrarían al movimiento reformista encabezado por Lutero, era el énfasis en la
instrucción de la lectura. Además, Lutero planteaba que todos los hombres
debían ser instruidos, no sólo los sacerdotes.

Además, la Iglesia crearía una nueva orden religiosa que se encargaría de


formular la respuesta a las críticas reformistas y educaría a las elites de los
países católicos para impedir el “contagio” protestante, esta orden sería la de los
jesuitas. Por otro lado, los jesuitas se encargaron de la educación de laicos y
clases dirigentes y también de la restructuración de las áreas de conocimiento
de las escuelas de alto nivel: a finales del siglo XVI (1586-99) aparece la Ratio
studiorum, que reglamentó rigurosamente todo el sistema escolástico jesuítico:
la organización en clases, los horarios, los programas, la disciplina. Establecía
seis años de studia inferiora, divididos en cinco cursos (tres de gramática, uno
de humanidades o poesía, uno de retórica); un trienio de studia superiora de
filosofía (lógica, física, ética), un año de metafísica, matemática superior,
psicología, fisiología. Después de un periodo de una repetitio generalis y un
periodo de actividad práctica de enseñanza, se pasaba al estudio de la teología,
por cuatro años.

Para el francés Francois Rabelais (1494-1553), la educación ideal debía


integrar el conocimiento de las lenguas griega, hebrea y latina. Posteriormente,
se debería enseñar geometría, aritmética, música, astronomía, derecho civil y
filosofía, en ese orden. Además, todo europeo debía conocer la historia y
naturaleza de todos los rincones del mundo, desde su propio reino hasta los más
remotos rincones africanos y americanos. Para el inglés Tomás Moro (1478-
1535), a diferencia de Rabelais, en su educación ideal, los niños aprenderían las
ciencias en su lengua natal, y además de aprender el conocimiento de las áreas
tradicionales, se combinaría la instrucción con el trabajo agrícola y artesanal,
que se enseñaría mediante el juego: “Ocupación común para todos es la
agricultura... todos la aprenden en la infancia, una parte en la escuela, donde
43
aprenden los preceptos, otra parte en los campos próximos a las ciudades,
donde los muchachos son llevados como diversión... Además de la agricultura...,
cada uno aprende un oficio, un arte, según la propia inclinación.

Sin embargo, el pensador checo Jan Amos Komensky (1592-1670) o


Comenio, como se le conoce en habla hispana, fue quien por primera vez
formuló una verdadera revolución pedagógica y puso como centro de su
reflexión la necesidad de una transformación educativa. Comenio, propuso una
búsqueda de metodologías didácticas, que hoy llamaríamos activas con el fin de
lograr un aprendizaje significativo. Para ello, Comenio elaboró un manual de tipo
atlas ilustrado, para ayudar a que las palabras fueran accesibles a los alumnos
mediante imágenes y objetos. Además, elaboró un texto didáctico en el que
recomendaba las dramatizaciones para que los niños recitaron y aprendieran
activamente los sucesos importantes de la historia

Referencia
⮚ Comenio, Juan (1998) Didáctica Magna. Editorial Porrúa p.24, 52, 75

Reforma y contrarreforma

Didáctica Magna es una de las obras más importantes del pedagogo checo
Juan Amos Comenio (1592 – 1670), considerado como el iniciador de la
pedagogía moderna

Capitulo x la enseñanza en las escuelas debe ser universal 1. Ahora tócanos


demostrar que: En las escuelas hay que enseñar todo a todos. No ha de
entenderse con esto que juzgamos necesario que todos tengan conocimientos
(especialmente acabados y laboriosos) de todas las ciencias y artes. Esto ni es
útil por su misma naturaleza ni posible dada la brevedad de la existencia
humana. 8. Y si consideramos para qué hemos sido puestos en este mundo, de
nuevo resaltará el triple fin; esto es, para servir a Dios, a las CRIATURAS y a
NOSOTROS mismos, y gozar de los bienes que provienen de Dios, de las
CRIATURAS y de NOSOTROS.

Segundo. Que se establezcan las escuelas con algún método, mediante el


cual, no sólo no se les haga huir de los estudios, sino que, por el contrario, se
les atraiga con toda suerte de estímulos; y conformes dice que no experimenten
los niños menor placer en los estudios que el que gozan jugueteando el día
entero a las nueces, la pelota o la carrera. Así se expresa.

Capitulo xx método de las ciencias en particular 1. Vamos ahora a tratar de


reunir las observaciones que hemos ido haciendo aquí y allá para enseñar
ingeniosamente las ciencias, las artes, las lenguas, las buenas costumbres y la
piedad. Decimos ingeniosamente; esto es, con facilidad, solidez y brevedad. 2.

44
La ciencia o noticia de las cosas no es sino el conocimiento interno de las
mismas y debe reunir iguales requisitos que la especulación o visión externa;
esto es, EL OJO, EL OBJETO Y LA LUZ. Dados los tres, necesariamente ha de
realizarse la visión. El ojo en la visión interna es la mente o entendimiento; el
objeto SON TODAS LAS COSAS colocadas dentro y fuera de nuestra mente, y
la luz LA ATENCIÓN debida. Y de igual modo que en la visión externa son
necesarias algunas condiciones si los objetos han de ser vistos como es debido,
así también aquí debe seguirse un método determinado mediante el cual se
presenten las cosas al entendimiento de tal manera que con seguridad y
prontitud se apodere de ellas. 3. Cuatro son, por tanto, las condiciones que se
deben procurar en el adolescente que desea investigar los secretos de las
ciencias: 1. Que tenga limpios los ojos del entendimiento. 2. Que se le presenten
los objetos. 3. Que preste atención; y 4. Que sepa deducir unas cosas de otras
con el debido método; así conocerá todas las cosas con certeza y expedición.

5.3.-Naturalismo
Referencia
⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.180-186

La investigación naturalista se suelta estrechamente al destino del hombre


que se ha radicado en el mundo con la decisión de conquistarlo. Telesio
considera la naturaleza como un mundo en sí que se rige por principios
intrínsecos y excluye toda fuerza metafísica o mágica. Es igualmente contrario a
los procedimientos milagrosos de la magia y a las consideraciones metafísicas
del aristotelismo. Quiere reconocer a la naturaleza en su nuda objetividad y la
considera perfectamente autónoma. Para conocer a la naturaleza, el hombre no
debe hacer más que dejarla hablar, por así decirlo, confiado a los sentidos que
se la revelan. En efecto, en cuanto sensibilidad el hombre es naturaleza y, por
lo tanto, “lo que revela naturaleza” y “lo que los sentidos atestiguan” coinciden a
la perfección. La sensibilidad no es otra cosa que la autorrevelación de la
naturaleza a esa parte de ella misma que es el hombre. Para Telesio la
naturaleza es movida por dos naturalezas agentes, el calor y el frío: el calor, que
tiene por sede el sol, dilata las cosas y las vuelve ligeras y aptas para el
movimiento; el frío, con sede en la tierra, las condensa, las vuelve pesadas y las
inmoviliza. El calor y el frío son incorpóreos y necesitan una masa corpórea que
pueda sufrir la acción del uno o del otro. Esta masa, provista de inercia, es el
tercer principio natural. Para que el calor y el frío puedan luchar entre sí es
necesario que uno y otro puedan percibir las propias impresiones y las acciones
del otro, o sea, que estén dotadas de sensibilidad. Sin embargo, no es
indispensable que todas las cosas naturales están provistas de los órganos
sensoriales propios de los animales. Tales órganos no son más que vías o
aberturas a través de las cuales llegan más fácilmente a la sustancia sensible
las acciones de las cosas externas; pero no son indispensables a la sustancia
sensible que reside en los principios agentes, es decir, el calor y el frío.
45
En 1597, Bacon publicó sus Ensayos, sutiles y eruditos análisis de
argumentos morales. Sus obras fundamentales son El progreso de las ciencias
(1605), Novum organum (1620), De dignitate et augmentis scientiarum (1623).
A su fallecimiento aparecieron otras obras como Cogitata et visa y la Nueva
Atlántida, descripción de un estado ideal fundado sobre una organización de la
actividad científica y su aprovechamiento práctico. Bacon se había trazado el
grandioso proyecto de preparar una nueva enciclopedia de las ciencias fundada
en el método experimental.

5.4 La Ilustración

Referencia

⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p. 100-106

La Ilustración fue un movimiento cultural propio del siglo XVIII, en el que


grandes autores como Rousseau, Diderot, Montesquieu, Voltaire, entre otros,
hicieron hincapié en el uso de la razón para llegar al conocimiento verdadero, en
oposición a la fe, la superstición religiosa, la ignorancia y la tiranía. En el ámbito
de la educación, también los ilustrados realizaron importantes observaciones,
sobre todo Rousseau en su obra Emilio. Sin embargo, antes de la influyente obra
pedagógica de Rousseau, ya se habían llevado a cabo importantes
transformaciones educativas. En primera instancia, las ideas de Comenio se
pusieron en práctica en prácticamente todos los centros educativos europeos,
en los cuales además de imponer reglamentos escolares, también se buscó
nuevos métodos didácticos como el empleo de dramatizaciones o actividades
en las que los niños fueran más activos. Por otro lado, si bien se continuó
practicando el castigo corporal, se aprecia un esfuerzo por limitarlo y
reglamentarlo, lo cual consiste en un gran avance, si se toma en cuenta el
sadismo de la educación grecolatina y medieval, y que el castigo corporal no se
eliminó hasta hace unas décadas

Antes de la publicación de las obras de los enciclopedistas franceses, la


literatura también aportó una serie de ideas en torno a la educación. Por un lado,
en Robinson Crusoe (1719) del inglés Daniel Defoe la habilidad de Crusoe para
construir una vivienda y los utensilios necesarios en la isla desierta, se debe a
que cuando vivía en Inglaterra estudió matemáticas, geometría y toda una serie
de conocimientos que le permitían sobrevivir incluso sin la tecnología. En
contraste, Viernes, quien representaba al hombre primitivo, no podía llevar a la
práctica conocimientos que no tenía, por su falta de instrucción.

En contraste, la Enciclopedia hizo hincapié en la importancia de la técnica,


que debía ser una parte medular del saber, tan importante como la filosofía.
46
Diderot, principal promotor y padre de la Enciclopedia, sostenía que “quien tiene
solamente la geometría intelectual, es más bien un hombre inepto; y un artesano
que tiene solamente la geometría experimental, es un obrero bastante limitado...
Sobre ciertos problemas estoy seguro de que es imposible obtener algo
satisfactorio de dos geometrías separadas... Hagamos pues justicia a los
artesanos. Las artes liberales han sido exaltadas bastante por sí mismas;
podríamos ahora alzar la voz para celebrar las artes mecánicas”

5.5 El idealismo
Referencia
⮚ González, Armando (2009) Los fundamentos de la filosofía idealista
alemana: Kant, Fichte, Schelling* p. 3 - 5

El idealismo

El idealismo es una de las corrientes filosóficas más importantes de los


últimos siglos. Cuenta con una nómina amplia y variada de pensadores y
filósofos, tales como Platón, Leibniz, Kant o Hegel. Más allá de sus
particularidades, los filósofos idealistas dan a las ideas o al espíritu una prioridad
ontológica por sobre la materia. Esto significa, entre otras cosas, que las ideas
tienen un grado de realidad mayor al del mundo material. Idealismo
trascendental. Fundado por Kant para él, "la filosofía ha de ser la búsqueda de
los principios del saber verdadero acerca de las cosas"lll, es decir, de los
fundamentos del conocimiento verdadero. La gran obra de Kant, Crítica de la
Razón Pura, estará destinada a dar cuenta de estos fundamentos, de estos
principios fundamentales del conocimiento.

5.6 Implicaciones educativas actuales Referencia


⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.258-263

Implicaciones educativas actuales

La importancia de la Reforma para la educación y para la cultura europea fue


de suma importancia, pues además de promover la importancia de la lectura,
hacía hincapié en que la educación debía ser para todos. Un rasgo distintivo de
la Reforma fue la importancia del trabajo como una forma de acercarse a Dios.
Para Lutero y los reformistas, el uso del latín impedía una verdadera instrucción,
por lo que todo el conocimiento, y la Biblia misma debía ser traducida a todas
las lenguas europeas, para facilitar el conocimiento de ésta.

En la reforma los autores coinciden en que existe la necesidad por reformar


los métodos educativos, en los que se permita desarrollar libremente las
habilidades de las personas, dándoles la libertad de decidir su oficio. Además,
existe un énfasis en la importancia del juego y la diversión, en contraste con el
47
sadismo pedagógico de griegos, romanos y medievales.

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p 105

Implicaciones educativas actuales

La ilustración. Por otro lado, Rousseau fue quien revolucionó la pedagogía,


incluso más que Comenio. Su aportación consistió en proponer una
aproximación antropológica a la pedagógica, es decir, tomar como centro de la
enseñanza las características del estudiante, en vez de concentrarse en la
transmisión directa y unívoca del saber. En su obra Emilio (1762), Rousseau
propone un nuevo acercamiento pedagógico para la enseñanza infantil.
Rousseau condenó la orientación de los métodos de enseñanza infantil, pues
éstos pretendían enseñar muchos contenidos, cuando en realidad, sostenía el
filósofo francés, se debía enseñar el gusto por cultivar el saber en vez del saber
mismo. Además, demostró los beneficios educativos del juego, del trabajo
manual y del trabajo físico. Por otro lado, Rousseau demostró la importancia del
vínculo entre educación y sociedad, por lo que toda instrucción debía estar
dirigida a una relación con el entorno inmediato del niño o de cualquier
estudiante.

Asimismo, al tomar en cuenta las capacidades y habilidades del estudiante,


Rousseau sistematizó la enseñanza de acuerdo con las capacidades del
estudiante, en vez de hacerlo basado en la complejidad de los áreas de
conocimiento, como acostumbraba ordenar la tradición, desde la gramática
hasta la filosofía. De tal suerte, para Rousseau, entre los 2 y 12 años, la
instrucción se debía fundamentar en la educación de los sentidos; de los 12 a
los 15 años, en la educación de la inteligencia; mientras que de los 15 a los 25,
en la educación de la conciencia.

Si bien, actualmente la mayoría de los postulados pedagógicos de Rousseau


han sido superados, el mérito del filósofo francés consistió en marcar la pauta
de la nueva pedagogía moderna, que revolucionará la organización de la
enseñanza, sus métodos didácticos y un cambio radical en la percepción de la
relación maestro-estudiante.

Otra figura pedagógica del siglo XVIII fue, sin duda, el suizo Johan Heinrich
Pestalozzi (1746-1827). Seguidor del modelo pedagógico de Rousseau, el
pedagogo suizo señalaba que el objetivo de la pedagogía infantil debía ser el
desarrollo del “alma del niño”. Para Pestalozzi, para que un niño desarrollara al
máximo sus capacidades de aprendizaje, era necesario “domar” esa naturaleza
animal que posee todo ser humano, para que aprendiera a controlar sus instintos
48
y desarrollara más rápido la conciencia. Para lograr esto, la enseñanza infantil
debía fundamentarse en lo afectivo, por lo que el maestro debía proyectar afecto
hacia los infantes para estimular el desarrollo de la conciencia y la dominación
de los instintos y las pasiones.

Referencia

⮚ Llinàs Begon, Joan Lluís (2019)Las bases filosóficas de la modernidad


pedagógica. Comenio y Descartes p. 5. 7

Implicaciones educativas actuales

Se suele considerar a Comenio como el iniciador de la etapa científico-natural


de la pedagogía como ciencia. Entre una etapa pre-científica, que dura hasta el
siglo XVII, en la que la pedagogía no existe de manera independiente y las ideas
sobre educación están integradas en la filosofía, y otra etapa científico-espiritual,
desde el siglo XIX, caracterizada por la unidad e independencia de la pedagogía,
se sitúa una etapa caracterizada por partir de principios naturalistas y por el
interés por el método, cuestión esta última que es central en el desarrollo, en el
siglo XVII, de la ciencia y filosofía modernas. Es en este contexto que queremos
abordar el pensamiento tanto de Comenio como de Descartes. Y partiremos de
un paralelismo tópico que se establece entre estos dos autores coetáneos: del
mismo modo que Descartes innova en el campo de la metodología filosófica y
científica, Comenio lo hace en el campo de la instrucción, fundando “la didáctica
científica y la metodología educativa moderna”

Esa idea de desarrollo manifiesta la profunda unidad y armonía de la


naturaleza, armonía que justifica el proyecto comeniano de ciencia universal y la
existencia de la pansofía como ciencia. Pansofía significa precisamente eso,
ciencia universal, sabiduría general, y supone una base de saber según el orden
del ser. La gran obra de Comenio, la Consultatio Catholica, pretende mostrar
esa idea pansófica de ciencia universal. Se divide en Panegersia (despertar
universal), Panaugia (ilustración universal), Pansofía (saber universal),
Pampedia (educación universal), Panglotia (lengua universal), Panortosia
(cultura universal) y Pannuthesia (vivificación universal). La idea de unidad,
pues, deviene en Comenio panarmonía, donde cada parte es considerada como
un todo, que está sostenido por el principio unificador universal.

Es por ello que el conocimiento sensible es valorado, puesto que sólo aquel
que comprende las realidades naturales mediante los sentidos está en
disposición de comprender los misterios divinos. Dado que todo está conectado,
hay que proceder gradualmente en el proceso de conocimiento, empezando con
el conocimiento proporcionado por los sentidos y por el conocimiento racional,
pues las realidades cuyo conocimiento se adquiere mediante ellos son
49
manifestaciones de las ideas de Dios.

De ahí la importancia de la educación, puesto que debe hacer posible esta


cultura unificada de la humanidad. Todo en Comenio está conectado, y cada
parte refleja el cosmos. El objetivo está en la posesión de las ideas adecuadas.
El primer capítulo de la Pansofía está dedicado al mundo posible, que no es más
que el sistema de pensamiento completo y bien ordenado, sistema de todas las
cosas que un espíritu sano puede claramente imaginar, sanamente postular y
realizar con seguridad, esto es, una disposición de la mente que funciona como
unas gafas que harán posible la claridad perceptiva. Esta luz del espíritu es la
que hace posible que el hombre conozca a Dios y al mundo

50
TEMA VI ETAPA CONTEMPORÁNEA

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p 105

Etapa contemporánea

La Edad Contemporánea comprende los últimos años del siglo XVIII,


comenzando con la Revolución Francesa, el siglo XIX, el siglo XX y lo que va del
siglo XXI. Los acontecimientos ocurridos en el último cuarto del siglo XVIII
sirvieron de transición de la Modernidad a la Edad Contemporánea. Son los años
en los que comienza la caída del débil sistema feudal y se llega al capitalismo,
en el que los intereses comerciales y económicos predominan. En la Edad
Contemporánea, se consolidan los Estados – nación, la producción económica
deja de ser local y se llega a la globalización. Además, la fábrica industrial
sustituye al taller; el pensamiento, la ciencia y la tecnología avanzan a pasos
agigantados y se implanta un sistema parlamentario y democrático en
prácticamente todos los países del mundo. El último cuarto del siglo XVIII fue
marcado por tres grandes acontecimientos históricos: la Revolución industrial en
Inglaterra, la Independencia de EUA y la Revolución Francesa.

6.1 Romanticismo
Referencia
⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.258-263

Romanticismo

Una convención no arbitraria suele fijar el principio de la época


contemporánea en los grandes trastornos producidos en el mundo por las
revoluciones norteamericana y francesa, en las conquistas napoleónicas y en la
“revolución industrial”.

Su característica más importante consiste quizá en la multiplicación y el


reforzamiento de los vínculos de interdependencia entre las diversas partes del
mundo, merced a lo cual los acontecimientos de un continente repercuten en los
de otro, y éstos, a su vez, sobre los de otras regiones, con relaciones de
interacción cada vez más estrechas: Así sucede en un principio sobre todo en
América y Europa. Por ejemplo, es sabida la influencia que tuvo la Revolución
norteamericana sobre los posteriores acontecimientos europeos, así como
también el papel de las conquistas napoleónicas en las condiciones que
51
condujeron a la independencia de la América meridional.

Pero bien pronto, nuevas formas de colonialismo y búsqueda de mercados


crearon una espesa red de vínculos económicos, políticos y culturales entre las
antiguas y nuevas sedes de la civilización occidental y los otros continentes: el
nacionalismo, el industrialismo y el capitalismo son las nuevas características de
tal civilización y todas ellas concurren con igual eficacia a la obtención de aquel
resultado. La exasperación de esas características se denominará imperialismo
y enlutará con dos guerras mundiales la primera mitad del siglo XX. Pero, como
consecuencia de tan dramática evolución, tanto el nacionalismo como el
industrialismo se convertirán en banderas de los pueblos coloniales y
subdesarrollados que parecían ser más objetos de ambiciones expansionistas
que sujetos de historia. Tanto el capitalismo, como —en mayor medida— el
socialismo, que es la reacción contra aquél, informan de sí la vida política y social
de los países más lejanos y diversos. Los fenómenos económicos e incluso los
grandes movimientos de opinión se afirman y desarrollan en todas partes del
mundo, y la cultura y sus modalidades de transmisión, es decir, la educación,
empiezan a asumir en general una fisonomía uniforme aun dentro de la variedad
de las diversas tradiciones.

En este panorama, sorprende ver que la cultura predominante no sólo se


abstiene de preparar los instrumentos intelectuales aptos para resolver
cuestiones de tanta gravedad, sino que casi se precia de ignorarlos.
Romanticismo, idealismo y espiritualismo parecen olvidar adrede la harto
humilde y prosaica realidad del mundo productivo, generando así un desuso tal
de la reflexión crítica acerca de los problemas concretos planteados por el
progreso técnico, científico y económico, que perjudicó incluso, en cierto modo,
la reacción naturalista y positivista contra aquellas corrientes, que caracterizó la
segunda mitad del siglo XIX. En efecto, esa reacción pecará con demasiada
frecuencia de superficialidad y diletantismo y no logrará colmar verdaderamente
el vacío que se había creado entre la cultura filosófica y literaria y la realidad
social

El romanticismo consiste en reconocer que la razón, o mejor dicho, una


fuerza infinita de la que la razón es sólo un aspecto, es la sustancia del mundo
y en él se mantiene y habita. El mal, la infelicidad y el dolor, que para la
Ilustración son los signos reveladores de los límites y la imperfección intrínseca
del mundo humano, se convierten para el romanticismo en elementos de un
Todo en su conjunto pacífico y feliz. La negatividad, el contraste, el dolor se
justifican y acogen dentro de una visión más universal. He aquí como Hólderlin
expresa en Hiperión este concepto: “¿Qué es la muerte y todo el dolor humano?
Muchas vanas palabras han separado a los hombres. Pero al final todo surge de
la alegría y todo termina en la paz”. La aceptación de lo negativo y del contraste,
conciliándolos en síntesis superiores, es una característica de la actitud
romántica ligada con el clima estético dominante, no menos que con los
52
movimientos filosóficos que veremos después, sobre todo (aunque no
exclusivamente) con los grandes sistemas “idealistas”.

La máxima personalidad del idealismo romántico es Jorge Guillermo Federico


Hegel, que nació el 17 de agosto de 1770 en Stuttgart, y murió en Berlín el 14
de noviembre de 1831. El principio de su actividad filosófica está ligado al de
Schelling en compañía del cual publicó, de 1802 a 1803, el Kritisches Journal
der Philosphie. En 1807 declaró su disensión de Schelling en el prefacio a su
primera obra importante, Fenomenología del espíritu.

6.2 Materialismo
Referencia
⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.270-283

El cientificismo agnóstico de D'Alembert manifiesta la tendencia esencial y


profunda de la Ilustración, dentro de la cual la metafísica materialista representa
una desviación en sentido dogmático de un naturalismo que es y quiere ser
crítico, es decir, limitarse a describir los fenómenos. Una exigencia crítica
persiste sin embargo en el materialismo de Juliano de la Mettrie (1709-1751),
autor de una obra titulada El hombre máquina. El título de la obra expresa el
concepto que la informa. La naturaleza humana, tanto en sus funciones físicas
como espirituales, es una especie de reloj perfecto construido con enorme
pericia técnica.

No es posible separar los fenómenos corporales de los psíquicos. La división


que parece haber entre ellos no impide que estén en relación causal, merced
a la cual los fenómenos corporales determinan a los psíquicos. Esta relación
es un hecho aun cuando no se nos manifieste el modo como se verifica este
hecho. A decir verdad, muchas cosas son inalcanzables para nuestro indagar,
incluso en el mundo de los fenómenos naturales.

La obra fundamental del materialismo ilustrado, el Sistema de la naturaleza,


del barón Pablo Enrique D'Holbach, contiene afirmaciones análogas. El hombre
es obra de la naturaleza y no puede existir sino en ella y de conformidad con su
ley. El ser humano ha tratado de envolver a la naturaleza en misterio
prescindiendo de la revelación que la naturaleza les ofrece a los sentidos y
tratando de explicarla con fuerzas que la trascienden. Pero si renuncia a lo
trascendente y se limita a observar los fenómenos de la naturaleza, tal y como
se presentan a sus sentidos, desaparece el enigma y el hombre recobra su
puesto en el sistema natural. De esa forma vuelve a entrar en ese sistema
también la actividad espiritual. Todo es materia y movimiento. Lo que somos y
lo que seremos, nuestras ideas y nuestras acciones, son efectos necesarios de
las leyes que regulan la materia y el movimiento del mundo. Siendo así, la
libertad de que el hombre se cree dotado no es más que ilusión y debilidad. En
este punto, el materialismo se presenta como una especie de credo anti-
53
dogmático, como una decisión de renunciar totalmente a lo trascendental, a lo
sobrenatural, a todo elemento que haga del hombre un ente aparte separándolo
del mundo natural. D'Holbach, como La Mettrie, considera que el materialismo
libera al hombre de las supersticiones y de los fantasmas que lo agobian y lo
encamina hacia la única felicidad a que le está realmente destinada: la felicidad
que consiste en vivir de acuerdo con la ley natural, en aceptar la necesidad que
lo liga a la materia.

Friedrich Schiller (1759-1805) En las Cartas sobre la educación estética (1793-


1795) indica el arte como el principio que armoniza la naturaleza y el espíritu, la
inclinación sensible y el imperativo racional. Hay en el hombre dos instintos
opuestos: el instinto sensible y el instinto de la forma o racional. Sacrificarse el
uno al otro, como quiera que suceda, significa, para el hombre, “no arribar a su
destino”. Si es el instinto sensible el que predomina, el hombre “no será jamás
él mismo”; si el que se impone es el instinto formal, “no será jamás otra cosa”
que una forma vacía, sin sustancia.

El optimismo pedagógico implícito en semejante enfoque tuvo como primer y


más brillante exponente al poeta y escritor Jean-Paul Richter (1763-1825), autor
de un libro titulado Levana o teoría de la educación (1807), auténtico himno a las
infinitas potencialidades positivas contenidas en el espíritu infantil.

Si la pedagogía del juego tuvo en Richter un valioso defensor, en un plano


general y literario, en Friedrich Fröbel encontró, al mismo tiempo, su máximo
teórico y su más ilustre realizador práctico. Para Fröbel no hay desarrollo
psíquico posible si no es sobre la base de operaciones concretas. “El hombre —
dice— sólo puede conocer plenamente lo que le es posible representar
exteriormente, lo que puede reproducir. Para adquirir conocimiento el alumno
debe vivir, y pensar, hacer, y haciendo, pensar.”

6.3 Positivismo
Referencia
⮚ Viaña, Jorge .(2009) Teoría crítica o positivismo en la práctica
pedagógica. Investigador del Instituto Internacional de Integración.

Positivismo

E. Durkheim, fue nombrado en 1906 profesor de ciencias de la educación en


la famosa Sorbonne, cargo que cambió en 1913 por el de profesor de ciencias
de la educación y sociología. En verdad sus teorías sobre la educación y la
sociología, adquirieron relevancia a fines de los años 30, debido a la influencia
sobre la sociología conservadora estadounidense, en especial sobre Talcott
[Link] sido introducido desde principios del siglo XX gracias a las ideas de
54
Durkheim, Comte, Bacon, Descartes, etc. El ideal del positivismo es sustituir la
filosofía positiva como mecanismo de dominación más efectivo y eficiente de los
oprimidos, en vez de la religión y la iglesia cuestionadas por la ilustración y el
modernismo burgués.

6.4 Pragmatismo
Referencia
⮚ Mellado, Ramón (1992) El pragmatismo y su influencia en la educación.
Facultad de Pedagogía. Universidad de Puerto Rico p. 1-9

Pragmatismo

La pedagogía pragmática es parte del conjunto de corrientes pedagógicas de


la pedagogía activa. Desarrollada en E.U. en el S. XIX. El psicólogo y filósofo
John Dewey, es el creador de la pedagogía pragmática ³learning by doing´
(aprender haciendo). Sus principales representantes fueron: Charles Peirce,
William James, John Dewey, William Kilpatrick, Boyd H. Bode y Harold Rugg.
John Dewey y la Escuela Pragmática El aprendizaje es el resultado y el premio
por la acción con el objeto. La enseñanza tiene como objetivo colocar los
intereses y necesidades del alumno como base del acto de educar. Aprender
haciendo tiene como finalidad utilizar íntegramente las capacidades de las
personas para que puedan ser incorporadas a la vida social (Resolución de
problemas). El pensamiento educativo de John Dewey La propuesta educativa
de Dewey plantea una forma distinta de entender la educación y de conocer al
individuo.

En oposición a la enseñanza tradicionalista, propone una educación basada


en las propias experiencias del niño; con ello revalora la importancia de la
atención a las necesidades, inquietudes e intereses del infante, así como la
relación con su mundo exterior, como elementos fundamentales para brindar una
verdadera educación y favorecer un auténtico desarrollo del alumno.

La escuela y la enseñanza institucional favorecen la construcción nacional y


el desarrollo moral. La teoría pedagógica de John Dewey permite explicar el valor
que tienen las experiencias o vivencias en la formación del niño y fundamenta
nuevas formas de actuación o intervención pedagógica que han revolucionado la
práctica docente hasta la actualidad.

Para Dewey, el modelo tradicional no hacía más que promover una


enseñanza puramente verbal, mediante la cual se obligaba al niño a memorizar
y repetir. Reducido a una condición de pasividad, el niño sólo estaba destinado

55
a escuchar y absorber. En la práctica, ese modelo promovía una educación
autoritaria, porque imponía a los niños opiniones determinadas acerca del mundo
y soluciones previamente desarrolladas.

John Dewey y la Escuela Pragmática

El método de enseñanza se establece desde el análisis de las fases del método


experimental-único método racional y fiable-. Dewey lo llamaba método de
problemas, y consta de cinco fases o momentos:

1. Inicia por una experiencia del niño.


2. Interrupción de la experiencia para definir el problema.
3. Inspección de los datos disponibles, búsqueda de la posible solución.
4. Formulación de hipótesis: con visitas a reanudar la continuidad de la
experiencia.
5. Sometimiento de la hipótesis a la corroboración de la experiencia. Los
contenidos de la enseñanza se deciden en la práctica, según los resultados del
método de problemas. La práctica sustenta el aprendizaje, y no consiste en la
fijación de conocimientos mediante la repetición de los mismos, una vez
explicado; el aprendizaje se realiza por descubrimiento con la guía del maestro.

6.5 Implicaciones educativas actuales Referencia


⮚ Abbagnano, Visalberghi (1992) Historia de la Pedagogía. p.306

Implicaciones educativas actuales

En los principales países de Europa occidental, el periodo a caballo de los


siglos XVIII y XIX, así como el inmediatamente siguiente, hasta 1830-1840, se
caracteriza por las iniciativas humanitarias adoptadas en el sector de la
educación popular, y por la consolidación definitiva de la diferenciación entre
estudios humanísticos y estudios técnico-profesionales, en la instrucción
secundaria y superior. Como hemos visto, en Francia, bajo Napoleón se había
procurado mejorar sobre todo la instrucción secundaria, pero se había vuelto a
descuidar el sector primario. El imperio necesitaba funcionarios y oficiales
devotos y competentes; la escuela secundaria debía tener un carácter formativo-
humanístico pero, al mismo tiempo, debía poner sólidas bases también para los
estudios científicos. Por consiguiente, junto a los Collèges dependientes de las
autoridades locales, se crearon los Licées estatales sometidos a una rígida
disciplina militar. En el nivel post-secundario se crearon o organizaron nuevas
escuelas especiales de alta calificación profesional (para ingenieros, juristas,
maestros médicos, etc.), que más adelante se denominará “grandes escuelas” y
que siguen siendo una característica de la instrucción superior en Francia. En
56
las universidades se fomenta la investigación científica.

Esta estructura escolástica secundario-superior sobrevivió a la Restauración


y le valió a Francia el primer lugar en el campo científico durante toda la primera
mitad del siglo XIX. Por el contrario, la instrucción primaria se descuidó durante
mucho tiempo y no fue sino hasta 1833 cuando, con el advenimiento del
liberalismo moderado de Luis Felipe, se restableció la obligatoriedad y gratuidad
de la enseñanza elemental, a cargo de los municipios y subvencionada por el
Estado.

En ese mismo periodo, el desarrollo industrial y la necesidad de cuidar de


los niños cuyos padre y madre trabajaban favoreció en Francia el florecimiento
de iniciativas filantrópicas para la custodia de los pequeñuelos en Salles d'asile
especialmente acondicionadas. Precursor del moderno jardín de infancia (es
decir, con fines educativos, pero sin pretensiones de impartir una instrucción

propiamente dicha) fue el pastor protestante Friedrich Oberlin (1740- 1826), de


Estrasburgo, quien fue el primero en abrir en Europa, en 1770, una “sala de asilo”
en una aldea de Alsacia (Ban-de-la-Roche). Su objetivo social (que no llegará a
la conciencia pública en general sino hasta muy entrado el siglo XIX) era cuidar
sobre todo a los niños más pequeños que los padres difícilmente podían tener
consigo mientras laboraban en los campos. Los medios educativos
fundamentales eran el juego, el canto, la oración y otras pequeñas tareas
análogas.

Nació y se afirmó el método de la enseñanza mutua. Es de aclarar que la


enseñanza mutua, es decir, la práctica de utilizar a los mejores alumnos para
instruir a otros, no constituía una novedad: se sabe que la utilizaban los judíos y
los griegos en la Antigüedad, así como también ciertas órdenes religiosas en la
época moderna

Referencia
⮚ Salas,José Alonso (2012) Historia general de la educación p 124-126

Implicaciones educativas actuales

Si bien la psicología impactó decisivamente el desarrollo de la pedagogía en


el siglo XX y XXI, la década de los sesenta representó un parteaguas en la
educación de los países occidentales, incluyendo a México. Los movimientos
estudiantiles de 1968 se dieron en varios países: Francia, República Checa,
Estados Unidos, México, entre otros. Además de exigir una serie de reformas
sociales, la mayoría de ellas idealistas, estos movimientos estudiantiles eran una
exigencia por transformar la vida escolar. Por primera vez en la historia se exigía
un cambio en la educación desde los estudiantes mismos. En general, las

57
demandas estudiantiles respecto a la educación, consistían en una
democratización de la escuela, una igualdad entre el maestro y el estudiante, así
como la eliminación definitiva de los castigos corporales a los estudiantes.

Después de los sesentas, los ideales educativos propuestos desde finales del
siglo XVIII finalmente se llevaron a cabo. Los castigos corporales comenzaron a
desaparecer en la mayoría de las escuelas, la relación maestro-estudiante
cambió radicalmente e incluso la constitución de las aulas comenzó a cambiar,
pasando de las bancas inmóviles a las bancas móviles, para organizar a los
alumnos en semicírculo, equipos o de manera grupal.

Actualmente, el panorama de la educación es incierto. Por un lado, persisten


muchas resistencias de una educación tradicional, por otro, existen muchas
corrientes aparentemente novedosas, pero poco consistentes. A pesar de ello,
la educación y los ideales educativos son finalmente un reflejo de la sociedad,
que, al estar en constante cambio, genera un cambio constante en la educación.

Referencias
⮚ Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (2011) Curso
Fundamentos Teóricos de los derechos humanos

Implicaciones educativas actuales

Durante el recorrido que se realizó por la Historia de la Educación nos


percatamos de los avances y retrocesos que aún se tienen de ahí que
organismos internacionales pretenden lograr acuerdos con todos los países en
aras hacer valer los derechos humanos, que son elementos básicos de la
dignidad humana, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (2011,p.14)
desea lograr equidad, justicia en toda la población

La educación Según la UNESCO tiene 6 objetivos

1) Fomentar la atención y educación de la primera infancia.

En este objetivo se piden más y mejores posibilidades de apoyo a los niños


pequeños, sus familias y comunidades, en todas las dimensiones en las que el
menor se desarrolla –físico, emotivo, social e intelectualmente. Asimismo, se
hace especial hincapié en los niños desfavorecidos o particularmente
vulnerables, por ejemplo, los que viven en la miseria, los huérfanos del SIDA, los
que pertenecen a minorías o residen en zonas rurales y, en algunos casos, en
las niñas como grupo

2) Ofrecer toda la enseñanza primaria gratuita y obligatoria.

Este objetivo consiste en procurar que todos los niños –de ambos sexos-
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asistan a la escuela y completen la educación primaria, a más tardar en 2015.
La escuela primaria debe ser totalmente gratuita y obligatoria para todos.
Algunos niños necesitan una atención especial, por ejemplo, los que pertenecen
a grupos minoritarios y los que viven en circunstancias particularmente difíciles.

3) Fomentar el acceso de los jóvenes y adultos a programas adecuados de


aprendizaje y preparación para la vida diaria.

Este objetivo hace hincapié en las necesidades educativas de los jóvenes y


adultos en el marco del aprendizaje a lo largo de toda la vida. Pide que se
propicie el acceso equitativo a programas adecuados de aprendizaje y menciona
especialmente la preparación para la vida diaria. Cabe señalar que el Objetivo 6
de la EPT hace también referencia a las competencias para la vida diaria como
resultado deseable de una educación básica de calidad.

4) Aumentar en un 50 por ciento el número de adultos alfabetizados

Este objetivo postula una mejora bien definida en materia de alfabetización


de adultos de aquí a 2015 –a saber, una progresión de un 50 por ciento en
relación con el nivel de 2000, prestando especial atención a las necesidades de
las mujeres. Además, todos los adultos deberían tener la posibilidad de seguir
aprendiendo a lo largo de toda la vida.

5) Lograr la paridad de género para el año 2005, la igualdad entre los


sexos para el año 2015

Este objetivo apunta a lograr la paridad en el número de niñas y niños


matriculados en la enseñanza primaria y secundaria en 2005 – en eso consiste
la igualdad entre los sexos (aunque no todas las niñas ni todos los niños estén
matriculados en esa etapa). Aspira además a lograr la igualdad entre los sexos
en toda la educación en 2015. Éste es un objetivo más ambicioso, que supone
que todos los alumnos de ambos sexos tengan las mismas posibilidades de
acceder a una educación básica de gran calidad, obtener los mismos niveles de
resultados y disfrutar por igual de las ventajas de la educación

6) Mejorar la calidad de la educación.

Este objetivo apunta a la mejora de la calidad de la educación en todos sus


aspectos, a fin de crear las condiciones para que las personas puedan alcanzar
la excelencia. Todos los educandos deberían ser capaces de lograr mediante el
aprendizaje resultados reconocidos y mensurables, en particular por lo que
respecta a la lectura, la aritmética y otras competencias fundamentales para la
vida diaria.
DATOS A CONSIDERAR Menos del 40% de los países del mundo ofrecen a las

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niñas las mismas oportunidades de acceso a la educación que a los niños, según
un informe de la UNESCO En dos de cada tres países del mundo no hay paridad
entre los niños y las niñas en la enseñanza primaria y secundaria, y la mitad de
ellos no logrará alcanzar de aquí a 2015 la paridad entre los sexos en sus
sistemas educativos, según un informe recién publicado por el Instituto de
Estadística de la UNESCO (IEU).

Referencias
⮚ Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México (2015)
Compendio de legislación sobre discapacidad. Marco normativo en
México p. 928

Implicaciones educativas actuales

Un derecho fundamental es la educación que se norma en el artículo 3º de


nuestra carta magna y que va acorde con las políticas internacionales ,la
Convención sobre Derechos de las personas con Discapacidad pone énfasis en
uno de los grupos vulnerables los discapacitados sin embargo está la transición
del modelo educativo de integración a inclusión donde se atenderán los demás
grupos vulnerables: Migrantes, indígenas, jornaleros, afro-americanos, niñas,
mujeres, personas de la tercera edad, niñ@s, adolescentes, personas en
situación de calle, discapacitados

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ANTOLOGÍA

PROGRAMA DE PSICOPEDAGOGÍA

HISTORIA GENERAL DE LA EDUCACIÓN

CLAVE DE LA ASIGNATURA: LPS102

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