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TP5. A. Comte. Ritzer. Zeitlin

El documento analiza la relevancia y el impacto de las ideas de Auguste Comte en la sociología, destacando que muchas de sus teorías han caído en desuso mientras que otras han influido en el desarrollo de la disciplina. Comte es conocido por su defensa del positivismo y su búsqueda de leyes invariantes en el mundo social, aunque su enfoque ha sido criticado y la sociología contemporánea ha avanzado más allá de sus postulados. A pesar de sus limitaciones, las ambiciones de Comte y su contribución a la jerarquía de las ciencias siguen siendo reconocidas en el ámbito sociológico.

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TP5. A. Comte. Ritzer. Zeitlin

El documento analiza la relevancia y el impacto de las ideas de Auguste Comte en la sociología, destacando que muchas de sus teorías han caído en desuso mientras que otras han influido en el desarrollo de la disciplina. Comte es conocido por su defensa del positivismo y su búsqueda de leyes invariantes en el mundo social, aunque su enfoque ha sido criticado y la sociología contemporánea ha avanzado más allá de sus postulados. A pesar de sus limitaciones, las ambiciones de Comte y su contribución a la jerarquía de las ciencias siguen siendo reconocidas en el ámbito sociológico.

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92 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

Alfred North Whitehead dijo: «Una ciencia que duda si olvidar o no a sus fun-
dadores está perdida» (1917/1974: 115). Los profesionales de una ciencia avan-
zada como la física han olvidado la obra de sus fundadores, o al menos la han
relegado al ámbito de la historia de su área. Un especialista en física no suele
leer la obra de Isaac Newton, sino que se concentra en el fondo contemporáneo
de conocimientos sobre las cuestiones que abordaron Newton y otros físicos
clásicos. El estado del conocimiento de la física contemporánea ha superado a
la física de Newton; por ello ningún estudioso siente la necesidad de aprender
de sus ideas. Las ideas de Newton que todavía son útiles han sido integradas en
el conocimiento base de la física. De acuerdo con Whitehead, la física no está
perdida; ha olvidado (en gran medida) a Isaac Newton y las otras figuras impor-
tantes de los inicios de su historia.

Pero entonces, ¿por qué se les pide a los estudiantes de sociología que lean

obra de uno de los primeros pensadores decimonónicos como Auguste Comte


1798-1857)? El hecho es que la mayoría de las ideas de Comte deberían ser
olvidadas. Nosotros analizaremos las ideas de Comte que merecen ser recorda-
das, pero también expondremos los puntos flacos y los problemas de su obra; en
otras palabras, examinaremos por qué gran parte de ella ha caído en el olvido.
Además de ofrecernos algunas ideas útiles, el examen de la obra de Comte nos
enseñará lo que no debemos hacer en la teoría sociológica. Otra razón que ex-
plica el examen de las ideas de Comte es que mientras gran parte de ellas carece
de importancia en nuestros días, en su época tuvieron gran relevancia e influye-
ron en la obra de algunos de los grandes teóricos de la sociología, Sobre todo,
veremos que la teoría sociológica ha ido bastante más allá que muchas de las
ideas de Comte. La posición de la sociología probablemente no pueda igualarse
a la de la fisica, que ha sido capaz de olvidar a todos sus fundadores como
personas, pero ciertamente ha progresado lo suficiente como para olvidar al
menos algunas de sus ideas.

Otra cita de Whitehead puede aplicarse claramente a Comte: «Es caracte-


rístico de una ciencia en sus primeras etapas... que sea ambiciosamente profun-
da en sus objetivos y trivial en los pequeños detalles» (1917/1974: 116). Vere-
mos que las enseñanzas útiles que se desprenden de la obra de Comte están
relacionadas con sus objetivos generales, que a veces eran también escandalo-
sos; los detalles de su obra no sólo son triviales, sino que en muchos casos son
absolutamente ridículos.

Sin embargo, aunque hay relativamente poco que aprender de la obra de


Comte, no puede decirse lo mismo de otros teóricos que analizamos en este
libro. Todos ellos expresaron unas ideas que siguen siendo relevantes para la
teoría sociológica contemporánea. Las lecciones positivas de la obra de pensa-
dores clásicos como Marx, Durkheim, Weber, Simmel, Schutz, Parsons, y en
menor medida, Spencer, superan con mucho las enseñanzas negativas de sus
obras.
AUGUSTE COMTE 93

LAS GRANDIOSAS AMBICIONES DE COMTE

El positivismo: la búsqueda de leyes invariantes

Hasta nuestros días la sociología recuerda a Comte por su defensa del positivis-
mo (Halfpenny, 1982; J. Turner, 1985a, 1990a). Aunque este término tiene mul-
titud de acepciones, se utiliza generalmente para referirse a la búsqueda de las
leyes invariantes del mundo natural, así como del social. En la versión comtiana
del positivismo estas leyes se obtienen a partir de la investigación sobre el mun-
do social y/o de la teorización sobre ese mundo. Se requiere la investigación
para descubrir esas leyes, pero según Comte los hechos derivados de la investi-
gación tienen una importancia secundaria comparada con la especulación re-
Ñlexiva. Así, el positivismo de Comte no excluye la investigación empírica,
pero esa investigación está subordinada a la teoría.

El pensamiento de Comte se basa en la idea de que ahí fuera existe un


mundo real (por ejemplo, el biológico y el sociológico), y la tarea del científico
consiste en descubrirlo y dar cuenta de él. En este sentido, Comte es lo que
actualmente denominaríamos un realista. Así es como Comte expresa la cues-
tión: «Los pensadores positivistas... se plantean las cuestiones con el único ob-
jetivo de averiguar el verdadero estado de las cosas, y reproducirlo con la ma-
yor precisión en sus teorías» (1830-42/1855: 385). Más tarde, Comte afirmó
que la filosofía positivista (o cualquier filosofía) «sólo puede ser válida en la
medida en que constituye una representación exacta y completa de las relacio-
nes que existen naturalmente» (1851/1957: 8-9). (En ocasiones a esta teoría se
la denomina la «teoría de la copia» de la verdad.)

Hay dos caminos para alcanzar el mundo real que existe fuera de la mente:
investigar y teorizar. Como hemos visto más arriba, aunque Comte reconocía la
importancia de la investigación, acentuaba la necesidad de la teoría y la especu-
lación.

Aunque muchos sociólogos contemporáneos se consideran a sí mismos


positivistas, el positivismo ha sido objeto de duros ataques en los últimos años.
En el área de la filosofía de la ciencia se han realizado numerosos trabajos
que han planteado la duda de si el positivismo se ajusta a lo que hacen las
ciencias naturales, duda que conduce a otra aún mayor sobre la posibilidad
de una sociología positivista. Algunos sociólogos (interpretacionistas) nunca
aceptaron el enfoque positivista, y otros que lo aceptaron lo abandonaron defi-
nitivamente para adoptar una perspectiva modificada (por ejemplo, R. Collins,
1989a). El positivismo no ha desaparecido de la disciplina, pero es evidente que
la sociología atraviesa actualmente una era pospositivista (Schweder y Fiske,
1986).

El interés de Comte por el positivismo está estrechamente relacionado con


su interés por la sociología. Comte se declaró a sí mismo el «descubridor» de la
sociología en 1822 (1851/1968: ix), y la mayoría de los historiadores de la so-
ciología aceptan su declaración. De acuerdo con su compromiso con el positi-
94 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

vismo, definía la sociología como una ciencia positiva. De hecho, en su defini-


ción de sociología, Comte la relacionó con una de las ciencias más positivas, la
física: «La sociología... es el término que he inventado para denominar la física
social» (1830-42/1855: 444).

Comte (1830-42/1855) desarrolló una jerarquía de las ciencias positivas:


matemáticas, astronomía, física, biología (fisiología), química y, ubicaba en la
cúspide (al menos en su primera obra) la sociología !. (Es interesante mencio-
nar que Comte no dejó espacio a la psicología, porque le parecía que se reducía
a una serie de instintos biológicos). Esta jerarquía desciende a partir de las
ciencias que son más generales, abstractas y alejadas de las personas, para lle-
gar a las más complejas, concretas y cercanas a las personas (Heilbron, 1990).
La sociología se levanta sobre el conocimiento y los procedimientos de las ciencias
que están por debajo, pero, según Comte, es «la materia más difícil e importante
de todas» (1851/1968: 31). Si tenemos en cuenta el gran valor que daba Comte
a la sociología, comprenderemos por qué Comte ha sido tan bien valorado por
los sociólogos. Y si atendemos al hecho de que, como positivista que era, con-
sideraba que la teorización era la actividad última, se hace evidente la alta esti-
ma que ha merecido a los teóricos.

Comte identificaba explícitamente tres métodos sociológicos básicos, tres


modos fundamentales de hacer investigación social con el fin de obtener un
conocimiento empírico del mundo social real. El primero es la observación,
pero Comte enseguida rechazó las observaciones ateóricas y aisladas del mun-
do social. Sin teoría no sabremos qué buscar en el mundo social ni comprende-
remos el significado de lo que encontremos. Las observaciones deben hacerse
guiadas por una teoría y, una vez hechas, deben ser conectadas con una ley. El
segundo método de Comte, la experimentación, era más adecuado para otras
ciencias que para la sociología. Resulta obvio que es prácticamente imposible
interferir en los fenómenos sociales e intentar controlarlos. La única excepción
posible la constituye un experimento natural en el que las consecuencias de
algo que sucede en un lugar (por ejemplo, un tornado) son observadas y compa-
radas con las condiciones en lugares en los que un evento así no sucede. Final-
mente está el método de la comparación, que Comte divide en tres subtipos.
Primero, podemos comparar a las sociedades humanas con las de los animales
inferiores. Segundo, podemos comparar las sociedades en diferentes zonas del
mundo. Tercero, podemos comparar los diferentes estadios de las sociedades en
el transcurso del tiempo. Comte asignaba particular importancia a este último
subtipo; de hecho, lo denominó el «principal artefacto científico» de la sociolo-
gía (1830-42/1855: 481) y tiene tanta importancia que lo separaremos de los
otros métodos de comparación y le asignamos un estatus independiente como la
cuarta metodología principal de Comte: la investigación histórica. John Stuart

! Posteriormente Comte añadió una séptima ciencia que se situaba por encima de la
socio-
logía: la moral. Abordaremos esta cuestión más adelante.
AUGUSTE COMTE 95

Mill lo considera, en efecto, una de las aportaciones más importantes de Comte,


pues sitúa la «necesidad de los estudios históricos en la base de la especulación
sociológica» (1961: 86). En su obra, Comte utilizó casi exclusivamente el méto-
do histórico aunque, como veremos, se ha planteado la duda de si lo utilizó
adecuadamente.

Aunque Comte escribió sobre la investigación, generalmente se dedicó a


una especulación o teorización dirigida a descubrir las leyes invariantes del
mundo social. No llegó a estas leyes inductivamente a partir de sus observacio-
nes del mundo social; más bien las dedujo de su teoría general de la naturaleza
humana. (Un crítico se haría preguntas como éstas: ¿Cómo construyó Comte su
teoría de la naturaleza humana? ¿De dónde la extrajo? ¿Cómo podemos estar
seguros de su veracidad?) En este sentido, Comte (1891/1973: 302-304) creó
una serie de leyes positivas generales, leyes que aplicó al mundo social.

La ley de los tres estadios

La ley más famosa de Comte es la ley de los tres estadios. Comte identifi-
caba tres estadios básicos partiendo de la premisa de que la mente humana,
el proceso de madurez de las personas, todas las ramas del conocimiento, y
la historia del mundo (e incluso, como veremos más tarde, su propia enferme-
dad mental), todo, atravesaba tres estadios. Cada estadio implicaba la búsqueda
por parte de los seres humanos de una explicación de las cosas que les ro-
deaban.

1. El estadio teológico. Para Comte este estadio era el primer y necesario


punto de partida de los otros dos estadios. En este estadio, la mente humana
busca la naturaleza esencial de las cosas, particularmente su origen (¿de dónde
proceden?) y su propósito (¿para qué existen?). Esto desemboca en la búsqueda
del conocimiento absoluto. Se supone que son fuerzas o seres sobrenaturales
(dioses) quienes crean y regulan los fenómenos y quienes les asignan sus propó-
sitos. Aunque Comte incluye el fetichismo (el culto a objetos como, por ejem-
plo, árboles) y el politeismo (la adoración de varios dioses) en el estadio teoló-
gico, el desarrollo último de este estadio es el monoteísmo o adoración de una
única divinidad que lo explica todo.

2. El estadio metafísico. Para Comte, este es el estadio menos importante


de los tres. Se trata de un estadio transitorio entre el estadio teológico y el
positivo. Existe debido a que Comte creía que un salto inmediato del estadio
teológico al positivo era demasiado brusco para las personas. En el estadio me-
tafísico las fuerzas abstractas sustituyen a los seres sobrenaturales para explicar
las causas originales y los propósitos de las cosas del mundo. Por ejemplo, se
recurre a fuerzas misteriosas como la «naturaleza» para explicar por qué las
cosas son como son («fue un acto de la naturaleza»). Mill nos ofrece como
ejemplo de la perspectiva metafísica la afirmación de Aristóteles de que «el
96 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

AUGUSTE COMTE: Reseña biográfica

Auguste Comte nació en Montpellier, Fran-


cia, el diecinueve de enero de 1798. Aun-
que fue un estudiante precoz, no llegó a ob-
tener un título universitario, hecho que influyó
negativamente en su carrera docente. En
1818 se convirtió en secretario (e «hijo adop-
tivo» [Manuel, 1962: 251)) de Claude Henri
Saint-Simon, un filósofo treinta y ocho años
mayor que Comte. Trabajaron juntos duran-
te varios años, pero en 1824 se separaron
porque Comte pensaba que Saint-Simon no
daba suficiente crédito a sus ideas. Más tar-
de Comte escribiría sobre su relación con Saint-Simon calificándola
de «enseñanza mórbida recibida en su adolescencia e impartida por
un maquinador depravado» (Durkheim, 1928/1962: 144). A pesar de
la hostilidad tardía que sintió hacia Saint-Simon, Comte solía recono-
cer su deuda con él: «Ciertamente, le debo mucho intelectualmente...
contribuyó poderosamente a que me orientara en una dirección filosó-
fica que no he abandonado y que mantendré sin lugar a dudas duran-
te toda mi vida» (Durkheim, 1928/1962: 144).

En 1826 Comte planificó un curso integrado por setenta y dos lec-


ciones públicas sobre su filosofía de la vida. El curso atrajo un públi-
co distinguido, pero su marcha se vio interrumpida después de la ter-
cera lección debido a una crisis nerviosa. Comte siguió padeciendo

ascenso del agua por una bomba se atribuye al horror al vacío de la naturaleza»
(1961: 11). Y si tomamos un ejemplo más social, afirmamos que un evento
sucede porque fue la «voluntad de las personas». Aunque numerosas entidades
pueden ser causas en el estadio metafísico, éste alcanza su desarrollo pleno
cuando una gran entidad (por ejemplo, la naturaleza) es considerada como la
causa de todo.

3. El estadio positivo. Sin lugar a dudas este es el estadio final y más im-
portante del sistema de Comte. En este estadio las personas abandonan su in-
fructuosa búsqueda de las causas originales. Lo único que conocemos son los
fenómenos en sí y las relaciones entre ellos, no su naturaleza esencial ni sus
causas últimas. Las personas abandonan las ideas no científicas, como los seres
sobrenaturales y las fuerzas misteriosas, y se centran en la búsqueda de las
leyes naturales invariables que gobiernan todos los fenómenos. La exploración
de los fenómenos aislados se orienta hacia su vinculación con un hecho general,
AUGUSTE COMTE 97

problemas mentales y en 1827 intentó suicidarse arrojándose al río


Sena.

Aunque no llegó a ocupar una posición fija en la Ecole Polytechni-


que, Comte logró un pequeño trabajo como lector en 1832. En 1837 le
fue concedido un puesto adicional de examinador para la admisión en
la Escuela que, por vez primera, le proporcionó unos ingresos apro-
piados. Durante este periodo, Comte trabajó en los seis volúmenes de
lo que sería su obra más conocida, Cours de Philosophie Positive,
publicada finalmente en 1842. En ella exponía una perspectiva según
la cual la sociología constituía la ciencia última, al tiempo que arreme-
tía contra la Ecole Polytechnique, a resultas de lo cual en 1844 no se
le renovó su contrato de ayudante. En 1851 terminó los cuatro volú-
menes de su obra Systéme de Politique Positive, que constituía un
esfuerzo más práctico por ofrecer un plan magno para la reorganiza-
ción de la sociedad.

Comte tenía ideas extravagantes. Por ejemplo, creía en la «higie-


ne cerebral»; es decir, evitaba la lectura de las obras de los demás, y
como consecuencia de ello llegó a estar completamente al margen de
las principales corrientes intelectuales de su tiempo. Comte también
soñaba con llegar a ser sumo sacerdote de una nueva religión de la
humanidad; creía en un mundo que finalmente sería gobernado por
sociólogos-sacerdotes. A pesar de sus ideas excéntricas, atrajo a nu-
merosos seguidores tanto en Francia como en otros países.

Auguste Comte murió el cinco de septiembre de 1857.

La búsqueda de estas leyes supone practicar tanto la investigación empírica


como la teoría. Comte distinguía entre leyes concretas y abstractas. Las concre-
tas se descubren inductivamente mediante la investigación empírica, mientras
las abstractas se obtienen deductivamente mediante la teorización. A Comte le
interesaba más crear leyes abstractas que concretas. Aunque el positivismo se
caracteriza por la búsqueda y obtención de una gran variedad de leyes diferen-
tes, su meta última es la de enunciar una cantidad cada vez menor de leyes
generales abstractas.

Si bien Comte reconocía la sucesión inevitable de estos tres estadios, tam-


bién admitía que los tres podían coincidir en el tiempo en un momento determi-
nado. Previó un mundo futuro en que el estadio positivo sería total y en el que
desapareceriían los modos de pensamiento teológico y metafísico.

Comte aplicó la ley de los tres estadios a una gran variedad de situaciones.
Consideraba que la gente experimentaba los tres estadios y veía a los niños
como representantes del pensamiento teológico, a los adolescentes del metafisi-
98 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

co y a los adultos del positivo ?. También pensaba que todas las ciencias atrave-
saban esa jerarquía de los tres estadios. (Puesto que era una ciencia nueva en los
tiempos de Comte, la sociología aún no había alcanzado el estadio positivo.
Comte entregó su vida al desarrollo de una sociología positiva). Además, veía
la historia del mundo en esos mismos términos. La historia primitiva del mundo
era el estadio teológico; posteriormente, el mundo alcanzó el estadio metafí-
sico; por último, en vida de Comte, el mundo estaba entrando en el estadio
positivo. Creía que en el estadio positivo llegaría a comprender mejor las leyes
invariantes que los dominaban y a adaptarse a ellas «con menores dificultades
y mayor rapidez» (Comte, 1852/1968: 383). La comprensión de estas leyes
también guiaría a la gente cuando tuviera que tomar las decisiones que facilita-
rían la aparición de los desarrollos sociales inevitables, aunque no alterarian
su Curso.

El positivismo: la búsqueda del orden y el progreso

Aunque Comte usaba el término positivismo en el sentido de una ciencia com-


prometida con la búsqueda de leyes invariantes, también lo utilizaba con otro
significado, en oposición al negativismo que, en su opinión, dominaba el mun-
do social de su tiempo. Más especificamente, pensaba que esa negatividad era
el desorden y el caos moral y político que reinaba en Francia, y en toda Europa
Occidental, a raíz de la Revolución Francesa de 1789 (Lévi-Bruhl, 1903/1973).
Entre los sintomas de ese mal se incluían la anarquía intelectual, la corrupción
política y la incompetencia de los líderes políticos. El objetivo de la filosofía
positivista de Comte era contrarrestar la filosofía negativista y los síntomas que
veía a su alrededor.

Pero aunque Comte acusaba a la Revolución Francesa, pensaba que la prin-


cipal fuente de desorden podía encontrarse en sus ideas acerca de la ley de los
tres estadios. «La profunda crisis moral y política por la que pasan las socieda-
des actualmente se explica mediante un riguroso análisis que demuestra que
nace de la anarquía intelectual» (Comte, 1830-42/1855: 36). Esa anarquía inte-
lectual se debía, según Comte, a la coexistencia que se venía produciendo desde
que él había nacido de las tres filosofías «incompatibles»: la teológica, la meta-
física y la positiva. No sólo coexisten en el tiempo, sino que ninguna de ellas se
encuentra en su plenitud. La teología y la metafísica se encontraban en deca-
dencia, en un «estado de imbecilidad», y el positivismo, en la medida en que se
relacionaba con el mundo social (la sociología), se encontraba en proceso de
formación. Su inmadurez y el conflicto entre estos tres esquemas intelectuales
permitía que se desarrollaran varios «esquemas subversivos» cada vez más per-
judiciales. La respuesta a este caos intelectual residía claramente en el predo-

2 Comte llegó a relacionar la historia del mundo con estos tres estadios vitales:
infancia
(teológico), adolescencia (metafísico) y madurez (positivo).
AUGUSTE COMTE 99

minio de cualquiera de ellos, y según la ley de Comte, el que estaba destinado a


imponerse sobre los demás era el positivismo. El positivismo era predominante
ya en las ciencias (excepto en la sociología) y les había llevado orden elimi-
nando así el caos. Todo lo que se requería era que el positivismo atrajera los
fenómenos sociales a su dominio. Además, Comte creía que de esta manera se
acabaría la crisis revolucionaria que asolaba Francia y el resto de Europa Occi-
dental.

Comte también expresó esta cuestión a través de dos de sus mayores pre-
ocupaciones: el orden y el progreso. Desde su punto de vista, la teología ofrecía
un sistema de orden, pero no permitía el progreso ya que constituía un sistema
estancado. La metafísica permitía el progreso, pero no confería orden; la aso-
ciaba con la anarquía de su época, en la que las cosas cambiaban confusa y
desordenadamente. Debido a la coexistencia de la teología y la metafísica (y del
positivismo), los tiempos de Comte se caracterizaban por el desorden y la au-
sencia de progreso. El positivismo era el único sistema capaz de garantizar
orden y progreso. Por una parte, proporcionariía orden mediante la restricción
del desorden social e intelectual. Por otra, permitiría el progreso mediante la
extensión del conocimiento y la perfección de la relación entre las partes del
sistema social de modo que la sociedad pudiera acercarse, sin alcanzarla plena-
mente, a su meta última (la expansión gradual de las capacidades humanas).
Así, el positivismo constituía el único estadio de la historia de la humanidad que
ofrecía orden y permitía el progreso.

Comte contemplaba el orden y el progreso en términos dialécticos, y en este


sentido tenía una perspectiva semejante a la de Marx (véase el capítulo quinto).
Significa esto que Comte se negaba a pensar en el orden y el progreso como
entidades separadas, pues creía que se definian e interpretaban recíprocamente.
«El progreso debe ser considerado simplemente como el desarrollo del orden;
el orden de la naturaleza implica necesariamente el germen de todo progreso
positivo... El progreso, pues, es esencialmente idéntico al orden, y debe ser
considerado como la manifestación del orden» (Comte, 1851/1957: 116).

Es interesante e importante subrayar el hecho de que para Comte la crisis de


su tiempo era una crisis de ideas y que esta crisis podía resolverse sólo median-
te la aparición de una idea dominante (el positivismo). De hecho, Comte solía
describir el positivismo en tanto que «espiritu». En este sentido, Comte era un
idealista: «Las ideas gobiernan el mundo» (1830-42/1855: 36). De modo que,
en lugar de alinearse con Marx, adoptó una postura radicalmente opuesta a la
suya (que era materialista). Marx pensaba que la crisis capitalista surgía del
conflicto material entre los capitalistas y el proletariado, y creía que su
solución
residía en la revolución material en la que el sistema económico del capitalismo
sería destruido y sustituido por un sistema comunista. Marx se mofaba de la
idea de que el mundo se enfrentaba a una crisis de ideas que podía resolverse en
el reino de las ideas. Marx se distanció del idealismo de Hegel; a diferencia de
él, Comte adoptó un punto de vista que, al menos en algunos aspectos, se ase-
mejaba al idealismo hegeliano.
dela doctrina rrftica (. 7.) También; bajo el dominio del espíritu
positivo se apreciarán científicamente pára el gran” florecimiento

de [Link] social, todas las cuestiones difíciles y delicadas que ahora


' mantienen uná perpetua irritación. en- el seno de la sociédad y

aceica de cuáles son..estas leyes, .e. indicará el grado en que es


posible “mejorar lentamenté. la suerte de -las clases inferiores. De
este modo, la doctrina positiva: brindará una opción. que Comte
llama constructiva al método insurreccional propugnado pot la es.

que nunca podrán resolverse mientras se -propongan soluciones me-. j “cuela


revolucionaria;
ramente políticas (...) Al mismo tiempo. Fla política" ositiva] nómicas :y- polf
enseñará a la sociedad que, en el estado, actual de sus ¡ eas, nin- o * tal cambig

gún cambio político puede asumir una importancia suprema, mien- Í Permanecer |

tras que la perturbación que atompaña al cambio' és en extremo -


dañina, tanto como obstáculo inmediato. como” por el hecho de
que aparta la atención de la necesidad:y el protedimiento. verda-
deso (-..)* Asimismo, -el espíritu positivo tiende” a consolidar. -
el orden 'mediante-la: elaboración racional de uniatsabia resignación
pante:los males políticos incurables (...). Una Srerdadera-résigna-
¡ción —esto es, una disposición permanente a soportar cón firme-
za y sin esperanza de compensación tbdos: los. males inevitables":

- minarán, los con:

e nedie ent

Quienes se identifiquen con la escuela teológico-retrógrada proba-.


emente no apoyarán. la' doctrina positiva porque no :están inte:
esados ep un orden cualquiera, sino en el propio. La «escuela. es-

icionatia»,” formada pór los defensores del statu. quo, puede, ed .

solo. puede provenir: de una .profunda comprensión del víheulo 2 - cambio; «set
conquistada” cúendo 'sus: partidarios reconozcan - que
existente entre todos los tipos de -fénómenos naturales y leyes "o - »- Promueve
sus- intereses. Pero el objetivo real de Comte es la es-
( invariables. Si hay males políticos (y no dudo de: quée“los hay) . cuela
revolucionaria, cuyas “doctrinas serán vabsurbidas, pór la
que, como en el caso de algunas : olengias personales; la ciéncia no » . muevd
filosofía, mientras que st: extirmguirán todas sus” tendencias
, Puede remediar, ella al menos nos. demuestra: que son-incúrables, o
* .anárquicas».' La 'actuál generación de científicos, sin . embargo,
«ton lo cual calma nuestro-desasosie o:bajo el dolor, inculcáridonos + está
demasiado infectada. con los principios. tevdlucionarios. para
; la couvicción de que son: irremediablés «eo viruad' de leyes"natura: Y adoptar la
concepción positivista. Por babiligad de cons:
¿les, La naturaleza hutnana sufre .en -sás' [Link] -el mundo «-. - A
quistar a -los científicos depender: di ón m jgven, ayi ;

“astronómico y el físico, el químico


con el político. ¿Por qué'nos resis
, Último caso, mientras que en "los otr
-, resignados (...J2 Finalmente, la |
. den público al rétrotiaer"lq:

eb-biólógico, tanto como

Hucáción:

la que se dará uña' Hi ]


- todos los casds, el «progresos dependerá y
J deep

intelectual y, por ende, moral [que


_Fsorganización políticas” (pág. 42):

ES

1 : Qarmal. medial li a SE aL
” de que aquella haya-tenido tiempo de establecer”. teoría. social
“alguna. Disipa el «desorden inmedíate jente, al imponer una serie
e condiciones científicas indiscutibles:para .el estudio delas: cues.

? pones políticas. Al incluir la ciencia social £n le jerarquía cientí- A ON o A


EN ' —Hea, el espíritu_positivo $: ermite_ triudtar Es. estadiosoloa “Para Comte,
lo que distingue al.-espíritu «científico es la firme Ñ
NN Eos al patadas. tamiento tal ee dai da imaginación ale Dinecración ¡de la mun a
z - diciones de abordar los complejos problemas finales; La prolon- SS "vaa, para
la cual el razonamiento y la observación són funciones
E rca a ad a deb e optar y, desanimer a : coordinadas del método, científico. Según
la opinión d

- ; predicción, o la. «preyis ón», como €l la lama,. facilitará 1 control

social, objetiva primario y hasta"Exelusivo de su doctrina positiva. » |”


En estos términos, «predecir para. controlar» se convierte en sus [
manos €n lema totalitadio, lo cual resulta más evidénte aún en.

rebeldes» (págs. 37.38)... CN /


La concepción positiva. del progreso es. superior a-todas lasotras,
y en- particular. a la revolucionaria, según la cual el progresó cor, '
siste en la continua extensión de la Ebertad y la «gradual expañ.

Paipa.

2 EH 12 Ccontima extem rad y la «gradual expa . co! ión «cientifica» de


la'sóciedad. . Lo
sión delos poderes" hutnanos»; “Alora bién, aud £n el sentido o, : El order a
son“los aspectos Estático. y dinámico de
omgido y negativo en que esto es verdad -—el de la perpera : + -4> una sociedad.
El'Gtden se refiere a la armoní veyalece entre
: disminución de obstáculos-—, lá tilosofía”, ositiva es indiscutible- : : e "ás
diversas Condiciones de la Existen: 5
j meat siperior, pues la vesdadeza Lbegtas no ss inás. que la: gu j : > ¿apunta al
desátsollo ordenado de-la sociedad, de deuerdo ao leyes | '
a 3iponel a, la preponderancia de [Link] de laimaturg- 1 000 “sociales
naturales. Así se reconcilian: los dos principios qu E
lea. 05 (pág 39). La de cientifica, tendrá la Tltima palabra /. 40] SOTales
metiales. Así se teconciliao los dos. pr SE E
. o . .. s oo . : EN
: . . ” Nx . __
eran antagónicos. Es natural y notímal que los elementos cel sis-
tema social, las instituciones de la sociedad sean interdependientes
y se hallen interrelacionados. Por lo tanto, ni siguiera con pro-
pósitos analíticos han de contemplarse separadamente los ele-
mentos sociales, como si tuvieran una existencia independiente.
Todas las partes del sistema constituyen un todo armonioso, e
cual, por definición, carece de elementos conflictivos, contra loto.
rios y antagónicos. Enuncia como principio cientílico «que ebe
haber siempre una armonía espontánea entre el todo y las partes
del sistema social», e insiste en que la armonía se establecerá
mediante el consenso radical, única condición propia del organismo
social. Coloca siempre el énfasis en la conformidad con las leyes
socialés «naturales», en oposición absolutamente deliberada a los
principios del Tluminismo, que hacen hincapié en el cam io e
sistema social para permitir la realización de la infinita perfecta-
bilidad del hombre. Una y otra vez, Comte destaca que el método
científico exige el estudio de la sociedad como un, todo y no
separada en sus elementos compoñentes. Es” como"si temiera que
el análisis lógico de las instituciones de una sociedad con ujera
de manera inevitable a su disolución; una visión analítica de la
sociedad, en la cual se escrutaran críticamente las relaciones esen-
ciales, reviviría la misma filosofía crítica, negativa y sevoluciona:
ria que el positivismo debía reemplazar de una vez por*todas.
La dinámica social es el estudio de los patrones de progteso,evo:
lutivo en el que las sucesiva sas de desarrolle
- e"inevitables. La dinámica social es, pues, realm «orde
“diriámico?;“qhe procede según leyes naturales, ordenadas y, ña
satis; Ya que, «a menos que el movimiento esté determisá ]
esas leyes, provocará la destrucción total del sistema socia > (pág.
72). La mejora acompaña al desarrollo, pero no es ilimita a. e
abandona, así, inmediátamento, la quimérica noción de per ectibi-
lidad ilimitada (pág. 73). La tendencia a mejorar es espontánea
y, por ende, no exige ninguna acción política especial dirigida hacia
el cambio. Ella es, en efecto, «superílua», porque cada etapa es to-
do lo perfecta que puede ser. No solo la acción política, sino tam-
bién la acción humana en general, es muy limitada en sus efectos y
está sujeta a lás restricciones que imponen-las leyes naturales. No
obstante esto, ¿es posible modificar de alguna manera esas eyes
La raza humana quizá pueda acelerar o retardar ciertas ten leo
cias, pero nunca cambiar su naturaleza. Y, sin duda, no es posible
invertir el orden de algunos procesos ni saltar etapas. Se há exage-
rado mucho la importancia de la acción humana en general, y de
la acción política en particular. j
En cuanto a los nos, aspectos del método de Comte, destacó las
técnicas de observación, experimentación y comparación. Y a pe-
sar de los transparentes elementos ideológicos de su metodología,
logra captar algunos de los principios del método científico, que
siempre se halla subordinado, sin embargo, a la construcción de su
sociedad jerárquica, orgánica y autoritaria, La observación es im-
posible sin la teoría, primero para dirigirla y luego para interpretar

92

lo observado. Los hechos no pueden hablar por sí mismos, pues


«aunque estamos sumergidos en ellos, no podemos utilizarlos ni
siquiera tener conciencia de ellos, por falta de una guía especula-
tiva con la cual examinarlos» (pág. 81). Los hechos deben vincu-
larse con las leyes del desarrollo social, al menos mediante una
hipótesis de ensayo. Pero, como hemos visto, para Comte, tanto
esas leyes como las otras suposiciones y conceptos que elaboró
acerca de la sociedad se inspiraban, en primera instancia, en su
función ideológica, Toda la doctrina positiva de este pensador es
ideológica, en el más estricto sentido del término, y la ciencia
nunca logra mucha autonomía en su sistema doctrinario y totali-
tario. A lo largo de toda su obra se mantiene ciego ante el ideal
de libertad, aunque este se relaciona con la ciencia, y al parecer
ño percibe que sus pronunciamientos doctrinarios cierran dogmá.-
ticamente el camino del enfoque científico a muchos aspectos de
la sociedad.

A medida que avanza en su exposición de la estática social, Comte


examina al individuo, la familia y la sociedad; «cesta última com-
prende, en un sentido científico, a la totalidad de la especie hu-
mana, y sobre todo a la totalidad de la raza blanca» (pág. 105; las
bastardillas son mías). La verdadera unidad social no es el indi-
viduo, sino la familia, pues esta es la escuela de la vida social. El
hombre es un' ser social cuya naturaleza social se forma en el
contexto de la familia. Pero hace estas aserciones y otras similares

- siempre con una específica intención ideológica en la mente, La

subordinación de la mujer es natural y se mantendrá én la «nueva»


sociedad: el sexo femenino se halla en un estado de infancia per-
petua. «La sociología demostrará que la igualdad de los sexos, de
la que tanto se habla, es incompatible con toda existencia social... »
(pág. 112). Así, Comte afirma la inferioridad orgánica de la mu-
jer y trata de suministrar una justificación «científica» del mismo
estado de cosas, que la escuela teológica consideraba determinado
por la Providencia.

En general, la «sabiduría providencial», aunque en una forma


secularizada, predomina en la concepción comtiana de la sociedad
y su desarrollo. Los cambios producidos por la sabiduría inheren-

. te al proceso evolutivo espontáneo son siempre «superiores a todo

lo que los más eminentes reformadores se hubieran aventurado a


preconcebir> (pág. 114). Sin embargo, hay desarrollos que, aun-
que naturales, pueden amenazar la existencia misma de la sociedad,
en particular su consenso y su solidaridad. Bajo este aspecto con-
sidera Comte la división del trabajo, que se estaba haciendo cada
vez más compleja. Parece ser un proceso inexorable, el principio
mismo del desarrollo social; pero paralelamente, a su extensión
patece ir descomponiendo y fragmentando la sociedad. Por ello,
asigna al gobierno el papel de «prevenir y restringir la dispersión
fundamental de ideas, sentimientos e ideales, que es el resultado
inevitable del principio mismo del desarrollo humano y que, libra-
do a su arbitrio, pondría fin al progreso social en todos los
planos importantes» (pág. 119). Cada elemento y cada institución

93
de la sociedad, inclusive el gobierno, deben servir para promover
la estabilidad, la solidaridad y el orden. En el esquema de Comite,
la sociedad lo es todo y el individuo nada. Cada individuo debe
someterse, pero esto tiene sus recompensas, porque “no puede

haber nadie que en lo recóndito de su espíritu no haya sentido.

2 menudo, más o menos vívidamente, cuán dulce es obedecer

cuando puede tener el raro privilegio de relégar la pesada respon- ..

sabilidad de su propia conducta general a una guía sabia y digna


de confianza...» (pág. 122). :

Este examen de la obra de Comte basta “para mostrar que buena

parte de ella era justificatoria y apologética de su «mejor mundo . *

posible», A pesar del homenaje verbal que tinde a la «ciencia»,


prácticamente cada una de sus afirmaciones se basa no en la

experiencia y la observación, sino en valores y sentimientos, y.

primordialmente en los valores, sentimientos e intereses de la


Burguesía. No vio, o no quiso ver, que los principios de organi-
zación que enunció —sus a priori— estaban enraizados en un
contexto sociohistórico específico. Se negó a admitir que el hom-

bre no es un simple objeto, sino un sujeto activo; que él también —

determina, y no es meramente determinado; que puede modificar


la sociedad de acuerdo con'sus fines, «: . .algo que el positivismo
debe negar, pues los fines, por su misma naturaleza, no han sido
aún experimentados»? Rechazó, por juzgarla en extremo peligro-
sa, la idea de que el hombre puede trascender el orden fáctivo inmne-
diato para concebir y organizar la realidad social y, de este modo,
liberarse de las presuntas fuerzas y condiciones «inexorables>.

En su obra posterior, Politique positive (1851-54), el factor re-” o

ligioso y sentimental finalmente prevaleció y Comte se proclamó

desenfadadamente el papa de la nueva religión positiva, irónico

cambio de actitud para un ardiente defensor de la ciencia positiva.


No cabe extrañarse, pues, de que J. 5. Mill describiera las ideas
posteriores de Comte como «el 'sistema más completo de despo-
tismo espiritual y temporal que haya salido nunca del cerebro de
un set humano, con excepción, quizá, de Ignacio de Loyola».*
A pesar de los esfuerzos filosóficos de Comte, los pueblos de
Europa no lograron cónstruir una civilización orgánica, integrada
y libre de conflictos. Y fue Karl Marx quien extrajo las conclusio-
nes más radicales de este fracaso. “>

3 Véase Frank Hartung, «The Social Functions of Positivism», Philoso-


pby of Science, vol. 12, n* 2, abril de 1945,

4 Citado por F. M. H. Markham, Henri Comite de Saint-Simon, Oxford:


Basil Blackwell, 1952, pág. xlviti. :
94

Parte HI. El manantial marxista


14 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

laude Henri Saint-Simon (1760-1825). Saint-Simon era mayor que Augus-


te Comte quien, de hecho, trabajó en su juventud como secretario y discípulo de

quél. Existe una gran similitud entre las ideas de ambos pensadores, pero un

margo debate entre los dos les condujo a su separación final (Thompson, 1975).
Como suele considerarse a Comte más importante en la fundación de la sociolo-
gía, dedicaremos sólo algunas palabras al pensamiento de Saint-Simon.

El aspecto más interesante de Saint-Simon fue su importancia, tanto para el


desarrollo de la teoría sociológica conservadora como para el de la marxiana
(que, en muchos aspectos, se oponía a la teoría conservadora). Desde el punto
de vista conservador, Saint-Simon pretendía preservar la sociedad tal y como
era, pero no anhelaba el regreso a la vida de la Edad Media que promovian de
Bonald y de Maistre. Además, era un positivista (Durkheim, 1928/1962: 142),
es decir, creía que el estudio de los fenómenos sociales debía emplear las mis-
mas técnicas científicas que las ciencias naturales. Desde el punto de vista radi-
cal, Saint-Simon previó la necesidad de reformas socialistas, especialmente la
planificación centralizada del sistema económico. Pero Saint-Simon no fue tan
lejos como Marx. Aunque ambos previeron que los capitalistas suplantarian a la
nobleza feudal, a Saint-Simon le parecía inconcebible que la clase trabajadora
pudiera sustituir a los capitalistas. Encontramos muchas de las ideas de Saint-
Simon en la obra de Comte, por lo que a continuación pasamos a hacer un breve
examen de la misma.

Auguste Comte (1798-1857). Comte (véase el capítulo tercero) fue el primero


en utilizar el término sociología. Ejerció una profunda influencia en los teóricos

posteriores de la sociología (especialmente en Herbert Spencer y en Emile Dur-


kheim). Y creía que el estudio de la sociología debía ser científico, al igual que
muchos teóricos clásicos y la mayoría de los sociólogos contemporáneos (Len-
zer, 1975).

La obra de Comte puede considerarse, al menos en parte, como una reac-


ción contra la Revolución Francesa y la Ilustración, a la que consideraba la
principal causa de la revolución (1830/1842/1855). Se sentía profundamente
perturbado por la anarquía que reinaba en la sociedad y se mostraba crítico
frente a los pensadores franceses que habían engendrado la Nustración y apoyado
la revolución. Desarrolló su perspectiva científica, el «positivismo» o «filosofía
positiva», para luchar contra lo que consideraba la filosofía destructiva y nega-
tiva de la Mustración. Comte se alineaba con los católicos contrarrevoluciona-
rios franceses (especialmente de Bonald y de Maistre), de los que experimentó
su influencia. Sin embargo, al menos por dos razones, su obra debe ser analiza-
da al margen de la de estos. Primera, no creía posible el regreso a la Edad
Media, pues los avances científicos e industriales hacían imposible ese regreso.
Segunda, desarrolló un sistema teórico bastante más sofisticado que sus prede-
cesores, un sistema que configuró una gran parte de la temprana sociología.

Comte desarrolló su física social, o lo que en 1822 denominó sociología,


para luchar contra las filosofías negativas y la anarquía perjudicial que, desde
ESBOZO HISTORICO DE LA TEORIA SOCIOLOGICA: PRIMEROS AÑOS 15

su punto de vista, reinaban en la sociedad francesa. El uso del término física


social evidenciaba el afán de Comte por modelar la sociología a partir de las
«ciencias duras». Esta nueva ciencia, que para él terminaría por ser la ciencia
dominante, debía ocuparse tanto de la estática social (de las estructuras sociales
existentes) como de la dinámica social (del cambio social). Aunque ambas impli-
caban la búsqueda de las leyes de la vida social, Comte percibía que la dinámica
social era más importante que la estática social. Este interés por el cambio
reflejaba
su interés por la reforma social, particularmente la de los males creados por la
Revolución Francesa y la Hustración. Comte no recomendaba el cambio revolu-
cionario, pues consideraba que la evolución natural de la sociedad mejoraría las
cosas. Las reformas eran necesarias sólo para empujar levemente el proceso.

Esto nos lleva a la piedra angular del enfoque de Comte: su teoría de la


evolución o ley de los tres estadios. La teoría propone que existen tres estadios
intelectuales a través de los que la historia del mundo ha avanzado. De acuerdo
con Comte, no sólo el mundo atraviesa este proceso, sino también los grupos,
las sociedades, las ciencias, los individuos e incluso la mente de las personas. El
primero es el estadio teológico y define el mundo anterior a 1300. Durante este
periodo el sistema principal de ideas enfatizaba la creencia de que los poderes
sobrenaturales, las figuras religiosas, diseñadas a partir del hombre, constituían
la raíz y el origen de todo. En particular, se pensaba que era Dios quien había
creado el mundo social y físico. El segundo estadio es el metafísico y se sitúa
aproximadamente entre 1300 y 1800. Este estadio se caracterizó por la creencia
en que las fuerzas abstractas, como la «naturaleza», lo explicaban todo mejor
que los dioses personalizados. Finalmente, en 1800 comenzó el estadio positi-
vo, caracterizado por la creencia en la ciencia. En este estadio la gente tendía a
abandonar la búsqueda de las causas absolutas (Dios o la naturaleza) para con-
centrarse en la observación del mundo físico y social y en la búsqueda de las
leyes que lo regían.

Es evidente que en su teoría del mundo Comte se centró en los factores


intelectuales. En efecto, afirmaba que el desorden intelectual era la causa del
desorden social. El desorden se derivaba de los antiguos sistemas de ideas (teo-
lógico y metafísico) que seguían existiendo en la edad positivista (científica).
Sólo cuando el positivismo se hiciera con el control total cesarían las revueltas
sociales. Como se trataba de un proceso evolutivo parecía innecesario fomentar
la revuelta social y la revolución. El positivismo llegaría tarde o temprano, aun-
que quizás no tan rápido como algunos deseaban. Aqui el reformismo social de
Comte y su sociología coinciden. La sociología podía acelerar la llegada del
positivismo y conferir orden al mundo social. Sobre todo, Comte no deseaba
que se pensara en él como partidario de la revolución. Desde su punto de vista
existía ya suficiente desorden en el mundo. En cualquier caso, lo realmente
necesario a los ojos de Comte era el cambio intelectual y apenas podían aducir-
se razones para apoyar la revolución social y política.

Así pues, hemos tratado algunas posturas de Comte que ejercieron gran
influencia en el desarrollo de la sociología clásica: su conservadurismo, refor-
16 TEORIA SOCIOLOGICA CLASICA

mismo y cientifismo básicos, y su perspectiva evolucionista del mundo. Mere-


cen también mención otros aspectos de su obra, debido a que jugaron un papel
importante en el desarrollo de la teoría sociológica. Por ejemplo, su sociología
no se centraba en el individuo sino que empleaba como unidad básica de análi-
sis entidades más complejas como la familia. También recomendaba el análisis
conjunto de la estructura y del cambio social. El énfasis de Comte en el carácter
sistémico de la sociedad —los vínculos entre sus diversos componentes— tuvo
una gran importancia para la teoría sociológica posterior, especialmente para la
obra de Spencer y Parsons. También otorgaba Comte importancia al papel del
consenso en la sociedad: para él carecía de atractivo la idea de que la sociedad
se caracterizaba por el conflicto inevitable entre los trabajadores y los
capitalis-
tas. Además, subrayaba la necesidad de elaborar teorías abstractas, salir al exte-
rior y hacer investigación sociológica. Recomendaba que los sociólogos hicie-
ran uso de la observación, la experimentación y el análisis histórico comparado.
Por último hay que decir que Comte era un elitista: creía que la sociología se
convertiría finalmente en la fuerza científica dominante del mundo debido a su
específica capacidad de interpretar las leyes sociales y de desarrollar reformas
para solventar los problemas del sistema.

Comte se situó a la cabeza del desarrollo de la sociología positivista


(Bryant, 1985; Halfpenny, 1982). Para Jonathan Turner, el positivismo de Comte
recalcaba que «el universo social está sujeto al examen del desarrollo de leyes
abstractas que pueden verificarse a través de la recolección cuidadosa de datos»,
y «estas leyes abstractas denotan las propiedades básicas y generales del universo
social y especifican sus “relaciones naturales?» (1985a: 24). Como veremos más
adelante, algunos teóricos clásicos (especialmente Spencer y Durkheim) com-
partieron el interés de Comte por el descubrimiento de las leyes de la vida social.

Aunque Comte carecía de una base académica sólida para construir una
escuela de teoría sociológica comtiana, proporcionó, sin embargo, los funda-
mentos para el desarrollo de una importante corriente de teoría sociológica.
Pero sus sucesores en la sociología francesa y, en especial, el heredero de mu-
chas de sus ideas, Emile Durkheim, ensombrecieron levemente la trascendencia
ulterior de su figura.

Emile Durkheim (1858-1917). Aunque para Durkheim, como para Comte, la


Hustración constituyó una influencia negativa, en ambos casos tuvo efectos po-
sitivos sobre su obra (por ejemplo, el interés por la ciencia y el reformismo
social). Sin embargo, a Durkheim se le considera más propiamente el heredero
de la tradición conservadora, especialmente tal y como se manifestaba en la
obra de Comte. Pero mientras Comte se mantuvo apartado de los círculos aca-
demicos, Durkheim legitimó la sociología en Francia y su obra se convirtió en
una fuerza dominante en el desarrollo de la sociología en general, y de la teoría
sociológica en particular.

Durkheim era políticamente liberal, pero intelectualmente adoptó una pos-


tura más conservadora. Al igual que Comte y los contrarrevolucionarios católi-

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