Intervención Ante La Violencia Doméstica. 1.-Violencia: Concepto y Tipos
Intervención Ante La Violencia Doméstica. 1.-Violencia: Concepto y Tipos
Tipo Comentario
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Tipos de violencia más comunes
Tipo Comentario
Recomendación
En caso de sufrir algún tipo de violencia doméstica ponte en contacto con el
062 (Guardia Civil) o con el 091 (Policía Nacional) dando tu nombre y la
dirección donde te encuentras y solícita ayuda. La Guardia Civil o la Policía
enviarán una patrulla mientras tanto toma medidas para protegerte a ti y a tu
familia.
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En el caso de que se hayan producido lesiones físicas, la Policía o la Guardia
Civil te acompañarán a un centro sanitario donde redactarán un parte médico
de urgencia sobre tus lesiones que remitirán al juzgado de guardia
entregándote a ti otra copia. Los agentes te acompañarán posteriormente al
cuartel o comisaría más próximos donde podrás denunciar las lesiones de que
has sido víctima.
2.1.- Menores.
Aunque los niños donde más seguros deben sentirse es en el propio seno
familiar, en ocasiones el propio domicilio y la propia familia se convierten en
focos de violencia y consecuentemente malestar para los mismos.
Al hablar de violencia doméstica asociada a menores podemos diferenciar tres
modalidades de violencia, éstas son la violencia sobre menores por personas
adultas, la violencia entre menores y un foco emergente y que cada vez
empieza a ser más frecuente, la violencia de menores a padres o abuelos.
Violencia sobre menores: En numerosas ocasiones los niños y niñas
son sometidos a conductas violentas en sus propios domicilios.
Generalmente el maltrato sufrido por estos menores es de tipo físico y
asociado a correcciones disciplinarias excesivas. Además, también son
frecuentes el maltrato psicológico y los abusos sexuales. Otra de las
formas de violencia que podríamos destacar sería la desatención o la
insatisfacción de necesidades de los mismos.
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En muchos países, la violencia hacia la infancia sigue siendo aún un problema
oculto en gran medida. La mayor parte tiene lugar en la intimidad de la familia o
en la relativa intimidad de las instituciones.
En las últimas décadas viene emergiendo otra forma de violencia dentro del
domicilio, la de aquellos hijos que agreden a sus padres.
2.2.- Mujeres.
La violencia contra las mujeres está presente en todos los países, atravesando
indistintamente todas las culturas, clases sociales, edades, niveles de
educación, categorías económicas y grupos étnicos.
En el ámbito doméstico, la violencia por lo general es cometida por los hombres
que tienen (o han tenido) con las víctimas relaciones de confianza, intimidad y
poder: maridos, novios, padres, suegros, padrastros, hermanos, hijos,...
En la mayor parte de los casos, son los hombres quienes cometen actos de
violencia doméstica contra las mujeres. También las mujeres pueden ser
violentas, pero sus acciones representan solamente un ínfimo porcentaje de los
episodios de violencia doméstica.
La violencia doméstica hacia mujeres comprende las violencias infligidas por
personas con quienes las mujeres tienen una relación íntima o por otros
miembros de la familia, y se manifiesta con:
Malos tratos físicos tales como bofetadas, golpes, torsión de brazos,
puñaladas, estrangulación, quemaduras, sofocación, patadas, amenazas
con armas u otros objetos, y en casos extremos el asesinato. Incluye
también las costumbres tradicionales nocivas para la mujer, tales como
la mutilación genital femenina y la cesión hereditaria de la esposa (la
costumbre según la cual la viuda y los bienes de la misma son
heredados por el hermano del marido fallecido).
El abuso sexual, como por ejemplo en el caso de relaciones sexuales
forzadas, impuestas mediante amenazas e intimidaciones o con la
fuerza física, la coerción a prácticas sexuales indeseadas, o la
constricción a tener relaciones sexuales con terceros.
La violencia psicológica, que consiste en comportamientos con miras
a intimidar y atormentar a la víctima, y que asume diferentes formas:
amenazas de abandono o abuso, reclusión en el hogar, vigilancia
estricta, amenazas de destitución del cuidado de los hijos, destrucción
de objetos, aislamiento, agresiones verbales y humillaciones constantes.
La violencia económica, que comprende actos tales como el negar
dinero, el rechazar la obligación de contribuir económicamente, la
privación de alimentos y de las necesidades básicas, y el control o la
negación del acceso a la atención sanitaria, al empleo, etc.
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El maltrato en personas mayores es un fenómeno universal, que se produce en
todas las comunidades y afecta a individuos de cualquier raza y situación
económica, cultural, religiosa o social. Este tipo de violencia es sufrido tanto por
varones como por mujeres.
Las personas mayores suelen ser personas que en su mayoría se encuentra en
situación de dependencia y presentan niveles bajos de autonomía, lo que
vuelve a este grupo especialmente vulnerable a recibir determinadas formas de
violencia por sus familiares y/o cuidadores.
Cuando se habla de maltrato a personas mayores, generalmente pensamos en
abandono. No obstante, debemos tener en cuenta que los ancianos también
pueden ser víctimas de otros tipos de maltrato: físico, psicológico, emocional o
económico.
Además de la edad, existen otros factores que provocan esta forma de
violencia, entre ellos podemos destacar los siguientes:
La situación de dependencia.
La presencia de patología mental en el maltratador.
La falta de lazos familiares estrechos.
La pertenencia a minorías étnicas.
La existencia de conflictos intergeneracionales.
La escasez o falta de recursos económicos.
Por último, es importante que destaquemos el papel que el entorno juega de
cara a evitar este tipo de violencia. Así, la falta de apoyo comunitario, la
existencia o no de recursos y servicios destinados a estas personas, los vacíos
legales que se dan en determinados contextos o países,...van a tener una
influencia directa sobre este tipo de violencia.
2.4.- Personas con discapacidad y otros.
En muchas ocasiones las situaciones de maltrato se dan desde el momento en
que la familia se entera de la discapacidad de la persona. Esto es algo que, en
muchos casos condiciona e influye negativamente a las mismas durante un
tiempo o de manera permanente.
Al igual que ocurre con las personas mayores, cuando se habla de maltrato a
personas con discapacidad, generalmente pensamos en abandono. No
obstante, debemos tener en cuenta que los ancianos también pueden ser
víctimas de otros tipos de maltrato: físico, psicológico, emocional o económico.
Así, cuando hablamos de violencia doméstica debemos diferenciar tres formas
o modos de violencia bien diferenciados, estos son:
1. Violencia doméstica por agresiones de tipo físico, psicológico,...
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2. Violencia por omisión de ayuda, insatisfacción de necesidades o
abandono.
3. Violencia por sobreprotección o atención excesiva.
En ocasiones los familiares o cuidadores prestan a la persona con
discapacidad una atención excesiva y un alto grado de sobreprotección lo cual
va a limitar y anular a la persona con discapacidad llegando incluso a
considerarlos y provocar que ellos se perciban como personas inútiles o
inservibles. Esto se va a traducir, además, en pérdida de los niveles de
autonomía de la persona, pérdida de capacidades y estados anímicos y
emocionales bajos.
Recomendación
De cara a detectar posibles formas de violencia doméstica dentro de los
núcleos familiares o convivenciales en los que conviven personas con
discapacidad, es importante tener en cuenta que el maltrato o violencia
doméstica no solo se realiza por acción sino también por omisión, la
indiferencia hacia la persona con discapacidad por parte de la familia es una
forma de violencia doméstica muy frecuente. Así, ignorar y desatender las
necesidades de la persona con discapacidad.
También la acción contraria, es decir la sobreprotección, puede considerarse
como otra forma de maltrato, así, cuando a la persona con discapacidad el
familiar o cuidador le hace todo, la persona se siente agredido pues le están
incapacitando o mermando sus niveles de autonomía más de lo que su
discapacidad o enfermedad ya lo hace.
3.- Niveles de prevención en la intervención social: primaria, secundaria y
terciaria.
Así, a continuación analizaremos la importancia que la prevención tiene de cara
a una correcta intervención ante la violencia doméstica.
La Prevención es un elemento de vital importancia en el ámbito de actuación
con las unidades de convivencia, sobre todo desde la perspectiva de la
violencia doméstica, pues nos permite:
1. Detectar las causas del problema u originarias de la situación.
2. Predecir situaciones negativas o contraproducentes para el bienestar de
la UC.
3. Reconocer el problema e intervenir al respecto.
Al hablar de prevención como una modalidad de intervención social, debemos
distinguir tres tipos de prevención:
Prevención Primaria: Se trataría de realizar una intervención intentando
evitar la aparición del problema y la situación causante del riesgo.
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Prevención Secundaria: Enfocada a reconocer a individuos o grupos
sociales de alto riesgo y trabajando en evitar la consolidación de las
problemáticas que presentan.
Prevención Terciaria: Se trataría de intervenir en situaciones y
contextos problemáticos ya establecidos, paliando las consecuencias
negativas.
A través de los diferentes tipos de intervención preventiva, el técnico fomentará
y potenciará con sus intervenciones al desarrollo de habilidades con las que
resolver de manera adaptativa la problemática que presentan.
4.- Análisis de acciones preventivas: objetivos, estrategias de acción,
recursos, entre otros.
Como hemos introducido anteriormente, la intervención preventiva constituye
una importante modalidad de intervención. Esta intervención de carácter
preventivo, al igual que cualquier tipo de intervención que se lleve a cabo en la
unidad de convivencia necesariamente ha de ser planificada.
Aunque los objetivos que se pretenden con cada intervención preventiva van a
depender de las características y necesidades de la unidad de convivencia y
sus usuarios debiendo ajustarse a los mismos, entre los objetivos que
generalmente se persiguen con la unidad de convivencia (en el ámbito de la
violencia doméstica) encontramos:
1. Garantizar el derecho a la seguridad de las personas usuarias.
2. Prevenir situaciones de violencia doméstica, ya sean de tipo físico,
psicológico o económico.
3. Evitar situaciones generadoras de situación de violencia.
Existen diferentes organismos, asociaciones, ONGs,...que desarrollan
diferentes programas de prevención de diferentes tipos de violencia doméstica.
Así, desde los servicios sociales de muchos ayuntamientos se crean
las Unidades de Prevención Comunitaria (UPC). Aunque estas UPC no son un
recurso exclusivamente dedicado a la prevención de la violencia doméstica,
éstas constituyen un recurso encargado de prevenir diferentes situaciones no
deseadas a nivel social o comunitario (drogadicción, absentismo escolar,..)
entre las cuales se encuentran también, evidentemente, las diferentes formas
de violencia doméstica.
Además, existen otros recursos que desde diferentes organismos se ponen a
disposición de las personas que sufren formas de violencia como teléfonos de
atención a personas maltratadas, guías de prevención y/o atención ante
situaciones de maltrato,...
5.- Creación de estrategias de promoción de la prevención.
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Ante la importancia que la prevención tiene de cara a la intervención en la
unidad de convivencia, es importante la creación de diferentes estrategias de
promoción de la prevención dentro de las mismas.
Cuando hablamos de promoción de la prevención de la violencia doméstica nos
referimos a todas aquellas acciones, procedimientos e intervenciones
integrales, orientadas a que la población, como individuos y como familias,
mejoren sus condiciones, conductas y comportamientos para vivir y disfrutar
de una vida mejor y carente de situaciones de violencia.
Ejercicio resuelto
Como hemos visto anteriormente, denunciar la violencia sufrida es un
paso fundamental para combatir la violencia y prevenir que la cosa vaya a
más, pero en muchas ocasiones la persona que sufre la violencia en sus
carnes se niega a denunciar. ¿Por qué crees tú que a las personas en
ocasiones les cuesta tanto denunciar a sus agresores de violencia
doméstica?
Ante esta situación, la detección por parte del profesional de posibles focos de
violencia en la unidad de convivencia resulta fundamental, sobre todo una
detección precoz, que evite que la cosa vaya a mayores y las consecuencias
sean demasiado graves.
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La importancia del problema de la violencia doméstica apoya la necesidad de
que el médico de familia y los profesionales de atención primaria en general
deban comprometerse en la detección de la violencia domestica por su alta
prevalencia, por su carácter repetitivo, por las dramáticas repercusiones en la
víctima y en los distintos miembros de la familia y por el alto coste social e
incluso sanitario.
En la prevención, detención y sensibilización al respecto de la violencia
doméstica van a intervenir diferentes profesionales como el trabajador social, el
técnico en integración social o el médico de familia. La coordinación y la fluidez
de información y comunicación entre ellos resultará fundamental.
5.2.- Modelos de intervención profesionales.
Para realizar una correcta intervención sobre la violencia doméstica es
necesario establecer una metodología de trabajo idónea. Esta metodología
debe caracterizarse por:
1. Poseer un carácter flexible, motivador, creador, interesante, permanente,
planificado y dinámico.
2. Ir a la búsqueda de las causas y a partir de ahí buscar la solución a los
problemas de la violencia familiar.
3. El profesional aparecerá como un gestor fundamental del trabajo
preventivo, tal y cómo veíamos anteriormente, coordinando al resto de
los factores sociales
Podemos diferenciar distintas formas de abordar la intervención social, a partir
de la cual podemos identificar dos grandes modelos de intervención social:
MODELOS SOCIOASISTENCIALES: La intervención social dirigida.
Las respuestas de la Intervención Social desde este modelo es unidireccional:
desde la institución hacia la situación problema; tiende a mantener y fomentar
las distancias entre unos y otros, y la dependencia del necesitado hacia su
benefactor (actitud paternalista).
Estas no buscan una transformación de la sociedad en su conjunto sino atacar
aspectos que son vistos como problemáticos de modo que se puedan equilibrar
los desperfectos ocasionados por el sistema a través de mecanismos e
instituciones sociales preparadas para llevar a cabo esta intervención.
MODELOS SOCIOCOMUNITARIOS: La intervención participativa
A diferencia de los anteriores toman al grupo afectado por algún problema
social como interlocutor privilegiado para la transformación social. En estas, el
diseño, ejecución y evaluación de los programas y acciones se hace a partir del
diálogo entre aquellas personas que intervienen y las personas afectadas por el
problema concreto. A partir de la relación entre agentes externos
(profesionales, voluntarios...) y personas de la comunidad, es posible
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transformar los puntos de vista de ambos grupos y actuar conjuntamente a
partir de los recursos diferenciados para la transformación social.
Es decir, las respuestas de la intervención social desde este modelo pueden
tener varias manifestaciones, pero en una misma dirección: intervenir en la
comunidad, desde la comunidad, para la comunidad. Desde este modelo se
hace una llamada tanto a la implicación activa de los ciudadanos en su
comunidad como a la estrategia más adecuada para prevenir y erradicar
situaciones problema.
5.3.- Circuitos y protocolos de actuación.
Cómo veíamos anteriormente, la prevención de la violencia doméstica es la
mejor estrategia y la mejor manera de intervenir al respecto.
Así, en su intervención sobre unidades de convivencia, el profesional aparecerá
como un gestor fundamental del trabajo preventivo coordinando al resto de los
agentes sociales.
Esta intervención preventiva de la violencia doméstica se desarrollará a lo largo
de seis fases bien diferenciadas. Estas se recogen en la siguiente tabla
Fase Descripción
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Fases de la intervención preventiva
Fase Descripción
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Estas actividades de sensibilización y formación al respecto de la prevención
de la violencia doméstica no solo deben ir dirigidas a las familias que sufren
algún tipo de violencia doméstica sino a la ciudadanía en general como
vehículo de sensibilización, prevención, concienciación y repulsa hacia la
misma.
Entre las actividades formativas al respecto de la violencia doméstica para la
familia y/o la ciudadanía en general destacaremos los talleres. Existen infinidad
de talleres organizados por las administraciones públicas, organizaciones de
voluntariado o sin ánimo de lucro,...
En líneas generales cualquier taller o acción formativa va a perseguir las
siguientes finalidades:
1. Brindar y poner a disposición de los receptores diferentes herramientas
para afrontar y prevenir situaciones de violencia familiar.
2. Afianzar el compromiso familiar y/o comunitario en la ciudadanía al
respecto de los distintos tipos de violencia doméstica.
3. Informar acerca de los dispositivos de intervención legal existentes al
respecto.
4. Ofrecer distintos recursos y alternativas de acción para el campo
comunitario.
Para el desarrollo de estas acciones formativas es importante seguir una
metodología adecuada y eficaz. Así, en la actividad, la exposición dialogada
aparece como principal forma de comunicación, promoviendo la participación y
la inquietud de los asistentes. Plantear problemas, analizar casos concretos,
realizar ejercicios de integración y creatividad, debates, video fórums,
participación de invitados o de personas que han sufrido alguna forma ce
violencia,...son recursos importantes con los que afrontar estas tareas de
formación, sensibilización y prevención al respecto de la violencia de género.
7.- Detección de situaciones de violencia doméstica.
Como veíamos anteriormente, el diagnóstico preventivo nos ayudará a detectar
los posibles focos de violencia existentes en la unidad de convivencia y nos
permitirá conocer dichas causas con vista a la realización de acciones
preventivas en diferentes niveles.
Para poder actuar al respecto de la violencia de género, es importante una
detección temprana. En esta detección deberán participar activamente tanto los
profesionales del ámbito de la sanidad como los profesionales de los servicios
sociales.
Para dicha detección, tal y cómo veremos a continuación, es importante:
Conocer cuáles son los posibles indicadores de las diferentes formas o
modalidades de violencia doméstica.
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Conocer cuáles son los protocolos existentes y en base a los cuales
actuar de cara a la prevención de la violencia doméstica.
Ambos aspectos los estudiaremos detalladamente a continuación
7.1.- Indicadores de violencia doméstica.
Para una detección adecuada, es necesario atender a una serie de
indicadores. Estos indicadores van a ir asociados a la tipología de violencia
doméstica de que se trate. Evidentemente, algunos indicadores son más
fácilmente detectables que otros y algunos solo podrán ser detectados por
personal médico.
Entre los diferentes indicadores, clasificados según la tipología de violencia,
encontramos los recogidos en la siguiente tabla, estúdialos con atención:
Tipología Indicadores
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Indicadores de detección de violencia doméstica
Tipología Indicadores
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5. Emplear un lenguaje fluido para que la victima entienda muy bien de lo
que se le esta preguntando.
6. Asegurarnos de que la información que proporcione sea veraz y objetiva.
7. Pedir permiso y contar con el consentimiento de la victima para realizar
cualquier acción.
8. No discriminar a la persona por ninguna razón: sexo, posición social,
raza, edad, religión, opiniones, origen nacional o cualquiera otra causa.
9. No hacer preguntas que no tengan nada que ver con la detección de
violencia.
10. Es importante manejar la situación con atención especial si el paciente lo
identifica como grupo vulnerable a la violencia (niñas, niños, mujeres
embarazadas o personas en situación de dependencia), o en desventaja
física, económica o cultural.
Además, es importante que tengamos en cuenta que en muchas ocasiones los
amigos o las parejas, los familiares,... que son abusadoras a veces son
protectores y compasivos en público.
A demás, si durante el proceso de detección el paciente "afirma" ser víctima de
violencia determine su actuación estableciendo las siguientes prioridades de
atención:
Determinar el estado de salud de la persona afectada.
Identificar los tipos de violencia que han afectado a la paciente.
Si durante la aplicación de las estrategias de detección, no se detecta
una situación de urgencia, se recomienda crear un ambiente de empatía
que permita comprender mejor la situación y derivar el caso al equipo de
atención especializado, (psicólogo, psiquiatra, servicios sociales o
sanitarios,...) con el fin de que se preste atención a la mayor brevedad.
Además, también es necesario que se establezca un plan de seguridad
y en su caso se reciba la atención jurídica del caso.
8.- Análisis de recursos para la detección y atención a situaciones de
violencia doméstica.
A lo largo de este epígrafe analizaremos los diferentes recursos existentes y
trataremos de dar respuesta a estos interrogantes.
Son muchos los recursos que desde los servicios sociales y desde otras
organizaciones se ponen al servicio de la detección atención y prevención de la
violencia doméstica. Entre ellos encontramos, tal y cómo se recoge en el
siguiente esquema, por un lado diferentes planes, programas y proyectos para
la detección y la atención y por otro lado, diferentes equipamientos y recursos
desde los que prevenir, informar y atender situaciones de violencia doméstica.
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De cara a la atención y la prevención de las situaciones de violencia doméstica,
desde las administraciones públicas se diseñan diferentes planes, programas
y proyectos encaminados a hacer frente a los diferentes tipos de violencia que
se dan en las unidades de convivencia.
Entre los diferentes planes, programas y proyectos diseñados por las
administraciones públicas en nuestro país, de cara a combatir y prevenir la
violencia doméstica, encontramos el Plan Nacional de prevención y
sensibilización de la violencia de género. Este lo encontrarás en el siguiente
enlace:
Plan Nacional de prevención y sensibilización de la violencia de género. (X.XX)
Tecnica Descripcion
11.- Valoración del trato adecuado a las personas que han sufrido
violencia doméstica.
De cara a la correcta atención a las personas que han sufrido algún tipo de
violencia, el profesional debe ser consecuente con la importancia que tiene el
hecho de adecuar los elementos del mensaje comunicativo (vocabulario
empleado, rapidez con la que hablamos, tono de la voz,...). a las características
de la persona y de la situación de angustia en sí ante la que nos enfrentamos y
la delicadeza de la misma (nivel de urgencia, grado de estrés de la persona,
nerviosismo,...)
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Ejercicio resuelto
De cara a prestar un trato adecuado a la persona que ha sufrido una agresión,
¿Qué habilidades crees que deberemos tener para hacerlo de forma
adecuada?
Para que la atención que prestamos a las personas víctimas de la violencia
doméstica sea la adecuada es importante que tengamos en cuenta las
siguientes pautas o principios fundamentales en torno a las cuales debemos
orientar ese trato con ellas.
Pauta Descripcion
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Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la Responsabilidad
Penal de los Menores.
Ley Orgánica 7/2000, de 22 de diciembre, de modificación de la Ley
Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, y de la Ley
Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la Responsabilidad
Penal de los Menores, en relación con los delitos de terrorismo.
Ley Orgánica 8/2006, de 4 de diciembre, por la que se modifica la Ley
Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad
penal de los menores.
Real Decreto 1774/2004, de 30 de julio, por el que se aprueba el
Reglamento de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de
la responsabilidad penal de los menores.
COMUNIDADES Y CIUDADES AUTÓNOMAS.
Galicia. Lei 3/1997, Galega da Familia, da Infancia e da Adolescencia.
LEYES MUJER.
ESPAÑA.
Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden De Protección de las
Víctimas de la Violencia Doméstica.
Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección
Integral contra la Violencia de Género.
Ley Orgánica 11/2003, de 29 de septiembre, de Medidas Concretas en
Materia de Seguridad Ciudadana, Violencia Doméstica e Integración
Social de los Extranjeros.
COMUNIDADES Y CIUDADES AUTÓNOMAS.
Galicia. Ley 11/2007, para la Prevención y el Tratamiento Integral de
Violencia de Género.
LEYES PERSONAS MAYORES.
ESPAÑA.
Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía
Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.
Plan de Acción para las Personas Mayores.
COMUNIDADES Y CIUDADES AUTÓNOMAS.
Galicia. Plan Galego de Persoas Maiores.
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