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Ensayo - Clase Arbitraje

El documento analiza la autonomía de la cláusula compromisoria y el principio 'kompetenz-kompetenz' en el arbitraje internacional, destacando su importancia para la operatividad del mismo. Se enfatiza que la cláusula compromisoria es un acuerdo independiente que permite a los árbitros decidir sobre su propia competencia, lo que previene tácticas dilatorias y asegura la eficacia del proceso arbitral. Además, se menciona que estos principios están reconocidos en la legislación de varios países, incluyendo Colombia.
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Ensayo - Clase Arbitraje

El documento analiza la autonomía de la cláusula compromisoria y el principio 'kompetenz-kompetenz' en el arbitraje internacional, destacando su importancia para la operatividad del mismo. Se enfatiza que la cláusula compromisoria es un acuerdo independiente que permite a los árbitros decidir sobre su propia competencia, lo que previene tácticas dilatorias y asegura la eficacia del proceso arbitral. Además, se menciona que estos principios están reconocidos en la legislación de varios países, incluyendo Colombia.
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Universidad Externado de Colombia

Especialización Derecho de los Negocios


Materia: Arbitraje Internacional

Grupo 2
Diana Marcela Aranda Quiroz
Sonia liliana Garcia Hernandez
Sebastián Ospina Corrales
Benoit Renard
Luisa María Correa Parra
Nathalia Jaramillo Ochoa

Autonomía de la cláusula compromisoria y el principio “kompetenz


kompetenz”. Caracterización y efectos en la operatividad del arbitraje

La legislación arbitral subyace bajo dos fundamentos básicos que son la autonomía
de la cláusula compromisoria y el principio de competencia-competencia o bien
conocido como “kompetenz kompetenz”. El primer principio hace referencia al
convenio que lleva a dirimir los conflictos bajo la legislación arbitral y el segundo
hace referencia al poder que ostenta el árbitro para dirimir su propia competencia.
En el presente escrito se abordarán estos dos fundamentos básicos, abordando sus
aspectos principales, sus principales características y sus efectos en la operatividad
del arbitraje.

1. Autonomía de la cláusula compromisoria

La autonomía del convenio arbitral está reconocida como fundamento del arbitraje
internacional1. La mayoría de los países del mundo acogieron este principio en sus
leyes nacionales toda vez que dicho reconocimiento fue impulsado por la Ley
Modelo de Arbitraje de CNUDMI (“La Ley Modelo”, en adelante). El artículo 16 de la
Ley Modelo define perfectamente el alcance del principio al decir que “una cláusula
compromisoria que forme parte de un contrato se considerará como un acuerdo
independiente de las demás estipulaciones del contrato. La decisión del tribunal
arbitral de que el contrato es nulo no entraña ipso jure la nulidad de la cláusula
compromisoria.”

Por su parte, es de resaltar que en Colombia el arbitraje tiene origen en el principio


de la autonomía de la voluntad privada, reconocido por la ley y la Constitución, toda
vez que es ésta la que habilita la jurisdicción arbitral, al facultar a las partes para
someter sus controversias a la misma, materializando el pacto arbitral y habilitando

1 (Mantilla, 2012)
a la justicia arbitral para la resolución de conflictos. No obstante, no puede
reconocerse como una autonomía absoluta en Colombia, por existir en el
ordenamiento jurídico nacional límites a la misma, tales como en el orden público, la
soberanía nacional, los derechos mínimos de los trabajadores, la falta de capacidad
y las limitaciones constitucionales y legales, como lo son los derechos
fundamentales. (Villamizar, L. & Montoya, F., 2018).

Dicho lo anterior, se puede considerar la autonomía de la cláusula compromisoria


bajo dos perspectivas. La óptica tradicional considera esta autonomía como la
“separabilidad” que ostenta el convenio arbitral del contrato que lo contiene, tal que
la suerte del contrato no afecta la cláusula compromisoria que se ha pactado en el
mismo. Por otro lado, también se habla de la autonomía jurídica de la cláusula
compromisoria, este segundo aspecto es más polémico que la simple interpretación
tradicional, pues se considera la autonomía respecto de cualquier ordenamiento
jurídico que resulte aplicable, tal que permite desligarse de las normas estatales
para definir su existencia y validez.

a) Separabilidad del convenio arbitral:

Frente a la óptica tradicional, es reconocida como fuente principal la jurisprudencia


francesa. “2En la sentencia Gosset, la Corte de Casación francesa estableció que el
convenio arbitral inserto en un contrato podía sobrevivir a la nulidad de dicho
contrato. Hoy en día, el Código de Procedimiento Civil francés, reformado por el
Decreto del 13 de enero del 2011, consagra el principio de separabilidad en el
artículo 1447”. De manera paralela, las cortes de Estados Unidos también dieron un
reconocimiento un poco más implícito de la separabilidad como lo fue la sentencia
Robert Lawrence Co. vs. Devonshire Fabrics, Inc 3 pero, la sentencia Prima Paint
Corp. vs. Flood & Conklin Mfg Co. fue la que consagró expresamente la
separabilidad del convenio arbitral del contrato que lo contiene4.

En la actualidad el principio de separabilidad es reconocido de manera global no


solo en la jurisprudencia sino también en legislaciones nacionales, por lo que se ha
convertido en un principio de derecho transnacional del arbitraje 5, pues tanto los
sistemas jurídicos de corriente del civil law, como del common law, le han dado un
importante reconocimiento.

Este reconocimiento no ha sido ajeno ni a la legislación ni a la jurisprudencia


colombiana, y se ha mantenido como una norma clara y defendida por los altos
tribunales del país. La autonomía de la cláusula compromisoria se consagra en
Colombia desde el parágrafo del artículo 116 de la Ley 446 de 1998, el cual fue

2 (Mantilla, 2012)
3Ibidem
4 Ibidem
5 Ibidem
derogado por el actual Estatuto de Arbitraje Nacional e Internacional contenido en la
Ley 1563 de 2012, la cual a su vez incluyó dicha autonomía en su artículo 5.

A su vez, las altas cortes se han referido y han defendido su aplicación en casos
concretos, como es el caso de las sentencias T-136 de 2003 y T-511 de 2001 y el
Consejo de Estado en la sentencia 18013 de 2012.

Reconocer la autonomía del pacto arbitral o cláusula compromisoria implica de


manera general reconocer que este en sí mismo es un negocio jurídico en el que las
partes acuerdan someter sus controversias actuales o futuras al conocimiento y
decisión de árbitros y que por tratarse de un acuerdo independiente, si se quisiera
alegar su nulidad, deberá atenderse únicamente a los términos en los que se acordó
la cláusula compromisoria o pacto arbitral y no en relación con el contrato o acuerdo
del que hace parte o al que hace referencia. Es así como lo ha manifestado la Corte
Constitucional en la Sentencia C-248 de 1999.

El reconocimiento de la separabilidad de la cláusula compromisoria que se ha dado


a nivel internacional no es para menos, pues este aspecto permite asegurar la
eficacia del proceso arbitral, de manera que como lo explica Fernando Mantilla en
su artículo “Los principios de autonomía y competencia-competencia en el nuevo
estatuto arbitral colombiano”, se pueden considerar tres principales efectos. El
primero, es disociar la suerte del convenio arbitral de la del contrato, tal que si
llegase a declarar el contrato como nulo, inexistente, ineficaz, inejecutable u otro,
esto no implica que lo sea la cláusula compromisoria, si bien es posible que esta
sea declarada nula, inexistente, ineficaz, etc., los será por carencia en los requisitos
de fondo y forma acordes con la legislación arbitral y no por declaración del contrato
que la contiene.

Como segundo efecto está que las normas por las que se rige el convenio arbitral
pueden ser diferentes a las que rige el contrato, lo cual permite que el ordenamiento
jurídico pueda reconocer su validez, sin afectarse por los efectos del contrato, que
puede estar ligado a un ordenamiento más restrictivo. El tercer efecto implica que
así como el contrato no influye en la cláusula compromisoria, la suerte de esta no
tiene incidencia sobre el contrato, por lo que la validez del contrato que contiene la
cláusula es independiente de que sea esta declarada nula, lo cual conlleva a que las
jurisdicciones ordinarias serían las competentes para dirimir la controversia que
surja del contrato aún cuando la cláusula compromisoria incluida en este no fuera
válida de acuerdo con la legislación arbitral.

b) autonomía jurídica:

Esta segunda óptica de la autonomía, representa una evolución es la que concibe la


autonomía jurídica de la cláusula compromisoria, la cual ha sido acogido por
Francia, secundada por Suiza, España y, recientemente, Perú 6. La Corte Francesa,

6 (Mantilla, 2012)
en una de sus sentencias7 indicó que, “en materia de arbitraje internacional, el
principio de autonomía es una regla material internacional que consagra la validez
del convenio arbitral, sin necesidad de referirse a un sistema de conflictos de leyes.
Asimismo, concluyó que la validez del convenio arbitral debía analizarse tomando
como referencia esencial tan sólo las condiciones impuestas por el orden público
internacional”.8

Reconocer la autonomía jurídica tiene como efecto que las partes pueden elegir una
norma jurídica diferente a la que rige el contrato que valide su cláusula
compromisoria, de manera que sea reconocida automáticamente como válida y
eficaz, pues se propende por un arbitraje internacional ajeno a las vicisitudes de los
ordenamientos nacionales.

Esta autonomía de la cláusula compromisoria de la cual se ha venido hablando es


de primordial importancia práctica para que el arbitraje sea un verdadero
mecanismo de solución de controversias efectivo e individual con respecto a la
jurisdicción ordinaria, considerando que si esta autonomía no se predicara del pacto
arbitral o de la cláusula compromisoria, sería el juez el llamado a pronunciarse sobre
la nulidad, ineficacia o inexistencia del contrato del cual hace parte la cláusula y en
este sentido, podría convertirse en un instrumento para evitar resolver las
controversias ante el tribunal de arbitramento o por lo menos de dilatar su
conocimiento de la controversia entre las partes.

Los fundamentos básicos de la autonomía de la cláusula compromisoria, la


separabilidad y autonomía jurídica, dan entonces lugar a que sean los árbitros los
llamados a determinar su competencia en relación con la controversia arbitral.

Es así como entonces se conecta el segundo tema a tratar en este documento que
es el principio “kompetenz-kompetenz”.

2. Principio “kompetenz-kompetenz”

El principio denominado por la doctrina arbitral como “kompetenz-kompetenz” está


plenamente ligado con la autonomía o separabilidad de la cláusula compromisoria o
acuerdo arbitral, pues como dijimos previamente esta separabilidad implica que el
acuerdo entre las partes de someter una controversia actual o futura ante un tribunal
de arbitramento es un negocio jurídico independiente del contrato o hecho del cual
surge o podría surgir dicha controversia. En este punto entra el principio al que nos
referiremos en este apartado que establece que es el mismo tribunal de
arbitramento el que está llamado a resolver controversias sobre la validez o

7 SUNDERLAND STEAMSHIP P. AND I. ASSOCIATION v. GATOIL INTERNATIONAL INC. (THE


“LORENZO HALCOUSSI”) [1988]
8 (Mantilla, 2012)
existencia de la cláusula compromisoria, cuando haya sido cuestionada por alguna
de las partes que la han suscrito.

De esta manera la separabilidad o autonomía de la cláusula compromisoria implica


que los árbitros pueden pronunciarse sobre la validez o existencia del contrato del
cual surgen las controversias, en tanto el pacto arbitral es un negocio jurídico
independiente y el principio de “kompetenz-kompetenz” implica que el tribunal de
arbitramento debe pronunciarse sobre la existencia o validez del pacto arbitral.
Siendo de esta manera dos elementos que se conectan perfectamente y que son
imprescindibles para que el arbitraje sea un mecanismo de solución de
controversias eficaz.

El principio de Competence- competence desempeña un rol esencial, toda vez que


se presenta como la principal de los actores del arbitraje internacional tienen para
evitar el uso de tácticas dilatorias, las cuales son utilizada para atacar el acuerdo
arbitral pactado, debido a que supone un mínimo de supervisión de las cortes
iniciales y le otorga facultades al tribunal para guiar el proceso arbitral hasta su
etapa decisoria sin mayores demoras.

De este modo, los árbitros pueden combatir tácticas dilatorias tendientes a


cuestionar la validez del acuerdo arbitral. y por ende, la competencia del tribunal
arbitral, de manera tal que puedan decidir sobre su propia competencia y continuar
con el proceso arbitral aunque la parte que pretende retardar el proceso acuda a
instancias jurisdiccionales.

En cuanto a la historia de este principio, sus orígenes se remontan al año 1876 por
el autor Böhlau en Kompetenz-Kompetenz, seguido por Schmitt en 1928 por su obra
Verfassungslehre, el cual atañe a problemas tan complejos como la distribución de
competencias entre subsistemas estatales de solución de controversias, o la
reafirmación legislativa de la jurisdicción arbitral sobre la del poder judicial.
Posteriormente en 1955, se contempló en un fallo emitido por un Tribunal Superior
en la República Federal de Alemania el principio “Kompetenz-Kompetenz”, al
determinar que debía atribuirseles a los árbitros la facultad de determinar el alcance
del acuerdo arbitral como la competencia y autoridad hacia él mismo. (Naizir Sistac,
J.C., 2020).

Así mismo, la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil


Internacional: UNCITRAL adoptó oficialmente el principio “Kompetenz-Kompetenz”,
estableciendo al respecto en el artículo 21, numeral 1 de su Reglamento de
arbitraje, lo siguiente: “El tribunal arbitral estará facultado para decidir acerca de las
objeciones de que carece de competencia, incluso las objeciones respecto de la
existencia o la validez de la cláusula compromisoria o del acuerdo de arbitraje
separado”.

Según se describe en la doctrina arbitral y se plasma en el artículo “El rol del


principio de Competence-Competence en la prevención de tácticas dilatorias en el
arbitraje comercial internacional”, este principio tiene dos funciones, una positiva y
una negativa: la primera de ellas le concede a los árbitros la facultad de dirimir
cualquier asunto relacionado con su propia competencia y la segunda, que implica
que los árbitros son los “primeros jueces de su competencia” y en este sentido los
jueces y tribunales nacionales deberán acoger las excepciones previas 9 propuestas
por los Demandados para inadmitir las demandas que tengan relación con cualquier
asunto derivado de acuerdos, convenios, o contratos que incluyan un pacto arbitral
tácito o expreso en materia de arbitraje internacional.

Se desprende de lo anterior que el árbitro goza de una regla de prioridad temporal


para resolver las excepciones previas planteadas por cualquiera de las Partes sobre
su propia competencia, debiéndose entender este el término en sentido amplio y
genérico, incluyendo cualquier cuestión que pueda impedir un pronunciamiento de
los árbitros sobre el fondo de la controversia, como pueden ser las excepciones
relativas a la existencia o a la validez del convenio arbitral. Por ende, el árbitro
resuelve las cuestiones sobre su propia competencia o jurisdicción antes que los
tribunales nacionales. Esta regla tiene por objeto de inhibir la intervención previa de
los tribunales nacionales y de limitar su intervención a una revisión sumaria 10 de los
laudos internacionales en el marco de un procedimiento de exequátur y/o de un
recurso de anulación.

De acuerdo con lo anterior, limitar el uso de tácticas dilatorias por las partes, es la
finalidad esencial de la función negativa de este principio, lo cual se propicia
mediante la imposibilidad que se desprende del mismo de que una parte recurra a
acciones judiciales paralelas al arbitraje. Esto es así dado que, como bien lo señala
el autor Fernando Mantilla: “si se aceptara que el tribunal arbitral suspendiera el
proceso arbitral hasta tanto el juez no se pronuncie, se relegaría el arbitraje a un
segundo plano, rompiendo con la voluntad original de las partes, pues tendrían que
litigar para arbitrar”.(Mantilla, F. 2012).

Al igual que para el principio de autonomía de la cláusula compromisoria, el principio


Compétence-Compétence se encuentra consagrado en el artículo 16 de la Ley
Modelo. Dicho Artículo dispone que “El tribunal arbitral estará facultado para decidir
acerca de su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la
existencia o a la validez del acuerdo de arbitraje.” Por ende, la mayoría de los
países implementaron este principio general del Arbitraje Internacional en sus leyes
nacionales. Dicha implementación en las leyes nacionales permitió el desarrollo del
Arbitraje Internacional como un mecanismo de resolución de conflictos idóneo y
eficiente a nivel mundial. En Colombia, el artículo 79 de la Ley de Arbitraje va
incluso más allá de lo propuesto por la Ley Modelo al prescribir que “El tribunal
arbitral es el único competente para decidir sobre su propia competencia, incluso
9 Por ejemplo, el Artículo 100 del CGP dispone que la presencia de un compromiso y/o una cláusula
compromisoria dentro de las excepciones previas que el Demandado puede proponer. Asimismo el
articulo 1448 del Codigo de Procedimiento Civil Frances dispone que “cuando una jurisidiccion de un
Estado conoce de un conflicto amparado por un pacto arbitral, esta debera declararse incompetente
al menos que el Pacto Arbitral sea, de forma manifiesta, nulo y/o inaplicable”
10 Sumaria toda vez que la mayoría de los países ratificaron la Convención de Nueva York sobre
Reconocimiento. Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras de 1958 y el artículo 5 de dicho convenio
enumera las causales que pueden conllevar el no reconocimiento de un laudo extranjero en Colombia por
ejemplo.
sobre las excepciones u objeciones al arbitraje relativas a la inexistencia, nulidad,
anulabilidad, invalidez o ineficacia del acuerdo de arbitraje o por no estar pactado el
arbitraje para resolver la materia controvertida o cualesquiera otras cuya estimación
impida entrar en el fondo de la controversia.”

Se infiere de lo anterior que la Ley Colombiana excluye cualquier tipo de recurso


previo a la emisión de un laudo ante un juez nacional colombiano para conocer de
un asunto relacionado con la competencia de un arbitraje internacional que tenga su
sede en territorio colombiano. Lo anterior constituye una real ventaja comparativa en
términos de eficacia para que los actores internacionales elijan a Colombia como
país sede de cualquier arbitraje internacional toda vez que no todos los países del
mundo siguieron este criterio y aún existen muchas leyes nacionales que disponen
la competencia de las jurisdicciones nacionales mediante la posibilidad de solicitar el
tribunal nacional en caso de que el tribunal arbitral se haya declarado previamente
competente para conocer del asunto.

A modo de ejemplo, se puede citar a Francia que prevé la posibilidad en su ley


nacional, en caso de que el convenio o el pacto arbitral sea manifiestamente nulo,
inaplicable o ineficaz, que los tribunales nacionales declaren la nulidad del laudo
arbitral o la incompetencia de un tribunal arbitral cuando el tribunal arbitral aún no se
haya constituido.

En términos prácticos, esta limitación puede tener incidencias en materias tales


como el derecho laboral, derecho del consumo cuyas normas pueden ser de orden
público y/o de policía. En virtud de esas normas imperativas, las leyes nacionales
pueden prohibir el uso del mecanismo del Arbitraje nacional o internacional para
resolver los conflictos atinentes a aquellas materias. En este caso, podemos pensar,
por ejemplo, en una situación que se daría entre un Trabajador residente en un País
X y un Empleador residente en un País Y. El Trabajador y el Empleador suscribieron
un contrato de trabajo en virtud del cual se elige la ley del país X como aplicable al
contrato y se dispone una cláusula compromisoria para resolver cualquier tipo de
conflicto. El Trabajador inicia un procedimiento ante una cámara arbitral del Estado
X. El país Y prohíbe el uso del arbitraje para resolver los conflictos atinentes a la
materia laboral mientras que el País X si lo autoriza. El tribunal arbitral con sede en
el país X pronuncia un laudo arbitral acogiendo todas las pretensiones del
Trabajador. Luego, se solicita el exequátur del laudo arbitral proveniente del País X
en el País Y. El país Y lo niega en virtud del artículo 5 del Convenio de Nueva York
que prevé la posibilidad de no reconocer un laudo arbitral extranjero en caso de que
el objeto de la diferencia no sea susceptible de solución por vía de arbitraje. A través
del ejemplo anterior, se desprende que la solución adoptada en la ley de Arbitraje
Colombiana, si bien puede constituir una ventaja comparativa para ser elegido como
país sede de arbitrajes internacionales en materia comercial, aún presenta falencias
en caso de que algún litigio tenga por objeto una materia que no pueda ser objeto
de arbitraje internacional toda vez que se ha excluido los recursos previos ante los
tribunales nacionales para excluir la competencia de un tribunal arbitral.
Se desprende de lo anterior, que este principio “cumple un doble objetivo. De una
parte, garantiza a los árbitros tomar una decisión respecto de su propia
competencia, sin que sea necesaria la habilitación a priori de una corte estatal. Por
otra parte, el principio permite al tribunal arbitral tomar una decisión sobre su
competencia, incluso cuando el convenio arbitral sea nulo”. (Mantilla, F. 2012).

En suma, El principio de autonomía o separabilidad del pacto arbitral permite a los


árbitros resolver cualquier controversia sobre la existencia o validez del contrato
principal que contiene el convenio de arbitraje, mientras que, a su turno, el principio
del Kompetenz-Kompetenz, significa que la justicia arbitral tiene prioridad temporal
respecto a la justicia nacional para dirimir controversias sobre la existencia, validez y
alcances del contrato de arbitraje.

En esencia ambos principios resguardan la voluntad de las partes de recurrir a la


instancia arbitral y no a la justicia nacional. Si ellos no existieran tratándose del
Principio de la Autonomía, la nulidad del contrato principal acarrearía que el acuerdo
arbitral (contrato accesorio), también fuere nulo; que, por su parte, si no existiera el
principio del Kompetenz-Kompetenz, los incidentes sobre jurisdicción sólo podrían
ser resueltos por la justicia nacional, con todo lo cual se vería frustrada la voluntad
de las partes de acogerse a arbitraje. Es por ello que, la aplicación del principio que
nos compete, evita caer en el círculo vicioso de cuestionar la legitimidad de la
decisión de los árbitros sobre la base de un convenio arbitral inexistente o nulo.

El efecto positivo del principio del Kompetenz-Kompetenz tiene su origen


generalmente en la ley, esto es, en la Ley de Arbitraje aplicable al caso en cuestión.
Si dicho efecto no existiera, sería muy fácil llevar a cabo cualquier maniobra para
obstruir el arbitraje y carecería entonces de sentido para las partes de un contrato,
pactar cláusulas arbitrales que no serán reconocidas posteriormente.

Conclusión.

Es claro que el uso tácticas dilatorias dentro del proceso Arbitral, y en especial
aquellas dirigidas a cuestionar la competencia de los tribunales arbitrales se han
convertido en uno de los principales problemas para el desarrollo del arbitraje
comercial internacional. Combatir estas prácticas es uno de los mayores retos de
quienes participan de este foro particular,es decir, para quienes fungen como
árbitros abogados de las partes y para las cortes o tribunales judiciales que reciben
acciones interpuestas por las partes recalcitrantes.

Así, las cosas tácticas relativas a la impugnación de la competencia del tribunal


arbitral sobre la base de la falta de competencia de la firma del pacto arbitral por
una de las partes; falta de identidad entre quien firmó el pacto arbitral y quien hace
parte del proceso; la ineficacia o inaplicabilidad del pacto arbitral entre otros, pueden
combatirse por medio de disposiciones reguladas en los reglamentos de diversas
instituciones de arbitraje internacional, en convenciones e instrumentos
internacionales sobre la materia y, en leyes domésticas de arbitraje internacional.
Estas normas, fundadas en el principio de competence- competence, establecen
límites temporales para objetar la jurisdicción de tribunal, conceden facultades
discrecionales al tribunal arbitral para garantizar el normal funcionamiento del
proceso arbitral e incluso determinan la posibilidad de imponer sanciones
económicas para aquellas partes que abusan de su derecho a accionar.

en muchas ocasiones se ha convertido en un recurso muy valioso que legisladores,


corte judiciales y tribunales deben aprovechar a fin de procurar la disminución del
uso de tácticas dilatorias y se logre la realización de procesos arbitrales acordes con
la voluntad de las partes, beneficiosos para la preservación de la institución del
arbitraje y que no generen costos innecesarios debido a la iniciación de
procedimientos paralelos ante las cortes nacionales.

Referencias:

Artículos:

● Mantilla, F. (2012). Los principios de autonomía y competencia-competencia


en el nuevo Estatuto Arbitral Colombiano. REVISTA INTERNACIONAL DE
ARBITRAJE No.17, 33-65. Disponible en:
[Link]
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● Villamizar Garay, L.M. y Montoya Omaña, F. A. (2018). La Autonomía de la
Voluntad y sus límites en el Arbitraje Ad-Hoc en Colombia. [En línea]
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● Llain Arenilla, S. L. A. (2014). El rol del principio de Competence-Competence
en la prevención de tácticas dilatorias en el arbitraje comercial internacional.
Revista Colombiana de Derecho Internacional. [En línea] Disponible en:
[Link]
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● Mantilla Serrano, F. (2012). Los principios de autonomía y competencia-
competencia en el nuevo Estatuto Arbitral Colombiano. Revista Internacional
de Arbitraje N°:17. [En línea] Disponible en:
[Link]
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● Naizir Sistac, J. C. (2020). Materia Contratación Internacional: Arbitraje
Internacional [Apuntes de Clase].

Jurisprudencia:

● Corte Constitucional. (21 de abril de 1999) Sentencia T-248 de 1999. [MP


Eduardo Cifuentes Muñoz].
● Corte Constitucional. (20 de febrero de 2003) Sentencia T-136 de 2003. [MP
Jorge Córdoba Triviño].
● Corte Constitucional. (30 de junio de 2011) Sentencia T-511 de 2001. [MP
Jorge Iván Palacio Palacio].
● Consejo de Estado, Sección Tercera, Subsección A. (7 de marzo de 2012)
Sentencia 18013 de 2012. [MP Mauricio Fajardo Gómez]
● QUEEN’S BENCH DIVISION COMMERCIAL COURT, (21 de diciembre de
1988), SUNDERLAND STEAMSHIP P. AND I. ASSOCIATION v. GATOIL
INTERNATIONAL INC. (THE “LORENZO HALCOUSSI”)

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