By: Montse Reus, Diestista con perspectiva evolutiva.
Especialista en patologías autoinmunes. Ponente en el
Summit Paleo 2016
Cuando alguien dice “tengo tiroides“, es sinónimo abreviado de que tiene
problemas de funcionamiento de la glándula tiroidea. Lo que suele ocurrir es
que la persona padezca de hipotiroidismo, que es la alteración más común.
Esto significa que el metabolismo (el ritmo de funcionamiento del cuerpo) va más
lento de lo que debería dando lugar a un cuadro de cansancio, apatía,
estreñimiento, dolores musculares y articulares erráticos, contracturas,
pensamientos depresivos, alteraciones menstruales, dolor de cabeza (sobre
todo por la mañana y a última hora de la tarde), dificultades de concentración,
poca memoria, dificultades para adelgazar, sensibilidad al frío, problemas
digestivos (la comida se repite, las digestiones se alargan, mucha flatulencia e
hinchazón), infecciones repetitivas (cistitis, otitis, faringitis,…), pérdida de
cabello (incluso del pelo del final de las cejas), sensación de inseguridad
interna, ansiedad, palpitaciones al estirarse, cambios de humor y un largo
etcétera.
La tiroides es una glándula endocrina que se encuentra en la base del cuello.
Endocrina significa secretora de hormonas, que son unos mensajes químicos
que dan órdenes a todo el cuerpo marcándole su ritmo de funcionamiento. La
glándula tiroides tiene forma de mariposa, mide unos 5 cm de ancho por 1 cm de
grosor y un peso de alrededor de unos 20 gramos. Parece poca cosa pero la
alteración en su correcto funcionamiento tiene trascendencia en todo el
organismo, dado que todas las células del organismo tienen receptores (antenas)
para recibir las señales que les envían las hormonas tiroideas. Por eso, se la llama
en broma “tirano-ides”
Si el ritmo que marcan las hormonas tiroideas es demasiado elevado esto da
lugar a una situación hipertiroidea (hiper- significa por encima de lo normal) en la
que la persona nota palpitaciones, aceleración, pérdida de peso incluso con
pérdida de masa muscular (aunque a veces también da lo contrario, problemas
de sobrepeso), exoftalmos (los ojos salen de sus cuencas con aspecto de ojos
saltones), problemas para dormir, problemas para concentrarse, rampas en
las piernas y mucha ansiedad. Si, por contra, el ritmo que marcan las
hormonas tiroideas es demasiado lento, esto da lugar a una situación
de hipotiroidea (hipo- por debajo de lo normal) todo va a ralentí, dando lugar al
cuadro que hemos descrito al principio.
Ahora bien, la tiroides es una “mandada”, una “currante” que está a las órdenes de
la “jefa” hipófisis (otra glándula endocrina que se sitúa en la base del
cerebro). La hipófisis (la jefa) se comunica con la tiroides (currante) a base de
mensajes químicos llamados TSH (Hormona eStimulante del Tiroides), estos
mensajes se podrían comparar con el tono de voz: si la hipófisis detecta que la
tiroides no está trabajando lo suficiente (hipotiroidismo) le empezará a alzar la voz
y a pegarle cada vez más gritos (cada vez la TSH será más elevada), si por el
contrario la tiroides está haciendo una huelga a la japonesa (está trabajando
demasiado – hipertiroidismo) le dirá bajito que por favor deje de trabajar tanto
(cada vez la TSH será más baja).
El resultado del trabajo de la currante es, principalmente (en más de un 90%), un
tipo de hormona llamadaT4 (Tiroxina) que no puede utilizarse ni entrar en las
células si antes no es transformada a T3 (Trioyodotiroinina). Para hacer un
símil, la tiroides fabrica T4, una especie de camiones que van cargados con
herramientas eléctricas. Para que las células puedan utilizar las herramientas
éstas tiene que ser descaradas del camión (estar en forma de T4Libre) y
enchufadas (activadas a T3) y puestas a disposición de las células (estar en forma
de T3Libre). Por muchos camiones que haya (T4) si no descargamos las
herramientas, no las enchufamos y no las ponemos a disposición (T3L) de las
células, estas van a seguir teniendo problemas para funcionar.
Por esta razón es tan importante que en las analíticas se mire tanto los
valores de TSH (los gritos de la jefa), cómo la T4Libre (las herramientas
descargadas) y SOBRETODO la T3L (las herramientas enchufadas y
puestas a disposición de las células).
Desgraciadamente en la mayoría de los casos solo se mira la TSH y la T4. Esto
es un error conceptual muy grande, desde mi punto de vista, porque se está
dejando de comprobar si la persona tiene suficiente hormona a disposición para
que funcionen bien sus células. Puedes tener una analítica con una TSH y una T4
correcta, que el médico te diga que estás bien y tu encontrarte fatal porque no
estés haciendo bien la conversión a T3 ni tengas suficiente T3L. Lo que ocurre es
que las analíticas de T3L son caras. Y además, el tipo de medicación que se da
para el hipotiroidismo (Eutirox – Levotiroxina) es en forma de T4. Así, cuando
ingerimos la pastilla, ésta aumenta los niveles de T4 en sangre dando lugar a una
disminución de la TSH (la hipófisis es mucho más sensible a los niveles de T4 que
de T3). Por todo ello, los médicos están acostumbrados a hacer un seguimiento
de la TSH y la T4 que es lo que cuadra con el tipo de tratamiento que dan y
no suelen ir más allá, aunque la persona enferma les diga que se encuentra mal
(lo sé porque lo he vivido en mis propias carnes y lo veo cada día en consulta).
Cuando nos encontramos mal, aunque la TSH y la T4 estén bien en la
analítica, muchas veces es porque hay problemas en la conversión de T4
a T3 y nuestras células no están funcionando correctamente. Y ¿cómo se
produce la T3 a partir de la T4? sorprendentemente no depende del
tiroides sino del buen funcionamiento del intestino delgado y del hígado.
¿Entiendes ahora porqué los problemas del tiroides muchas veces no son
culpa del tiroides?
Pero es que además, en situaciones de estrés agudo o sostenido, inflamaciones
crónicas, alteraciones de la microbiota intestinal y del hígado, etc. Resulta
que parte de las herramientas T3 se alteran y se vuelven
inservibles (T3Reversa). Con lo cual, si el paciente tiene la T3 normal pero aún se
encuentra mal conviene mirar también este valor de la T3Reversa. E ir a las
causas que están provocando un exceso de transformación al “reverso
tenebroso” ;-).
Además normalmente se considera que una TSH (gritos de la jefa) es normal
hasta niveles de 5 o de incluso 7 (en unidades de microUI/L), de hecho, los
resultados de la mayoría de los laboratorios aún hoy en día ponen como valor
máximo normal 5 (microUI/L). Estos niveles son exageradamente altos, y de
hecho una persona con una TSH por encima de 3 ya puede empezar a sentirse
mal. Existe una petición del Colegio Americano del Endocrinólogos Clínicos para
que se revise el intervalo de normalidad de la TSH y se establezca entre 0,3 – 3,0
microUI/L . Mi experiencia en consulta, es que la mayoría de afectados de la
tiroides nos sentimos bien en un intervalo de TSH entre 0,5 – 2,0 microUI/L.
A todo esto, aún no hemos planteado por qué funciona mal nuestra glándula
tiroides, ¿será que no le gusta trabajar? o ¿que le gusta trabajar demasiado?
¿Estará desorientada? y ¿por qué? La respuesta es que en el 90% de los casos
de alteraciones del tiroides (en los países desarrollados) la causa subyacente
es autoinmune. Esto significa que hay una parte de la glándula que se está
autodestruyendo, está siendo atacada por el propio sistema inmune del
organismo (de ahí la palabra auto-inmune). El mismo sistema inmunitario que en
teoría tendría que defendernos de los ataques externos (virus, bacterias,
hongos…) está confundido y en lugar de luchar contra esas amenazas se
entretiene metiendo fuego a tejido propio, en este caso a la glándula tiroides
provocándole una Tiroiditis Autoinmune. Esta puede dar lugar a dos situaciones:
Tiroiditis autoinmune de Hashimoto: da lugar a hipotiroidismo, la glándula
funciona lenta porque le están prendiendo fuego a una parte de la fábrica de las
hormonas tiroideas. En estos casos los pacientes dan positivo de anticuerpos
anti-TPO (en el 90% de los casos ) y de los anticuerpos anti-TG (en el 25 – 50%
de los casos). Es decir que nuestro sistema inmune crea anticuerpos contra dos
substancias del tiroides (la Tiroperoxidasa-TPO y la Tiroglobulina-TG) necesarias
para fabricar las hormonas. Vaya por delante otra crítica más al sistema. Si ya
cuesta que te miren los niveles de estos anticuerpos, muchas veces sólo se
miran un tipo, los anti-TPO (tambien llamados antimicrosomiales) pero no se
miran los dos (anti-TPO y anti-TG). Una pena porque la mitad de los que
padecemos de Hashimoto tenemos positivos los dos, o incluso he encontrado
casos con anti-TPO normales pero anti-TG elevados.
Tiroiditis autoinmune de Graves-Basedow: da lugar a hipertiroidismo, la glándula
funciona muy rápida porque tiene alteradas las antenas receptoras de las
señales de la jefa. La razón es que existen anticuerpos anti-TR y anti-TSI, los
receptores de la TSH. Y como nadie le pone freno a la tiroides porque no
escucha la señal al tener los receptores dañados, esta trabaja y trabaja como si
no hubiera mañana.
En algunos casos, se pueden dar situaciones de estados combinados de
Hashimoto y de Graves-Basedow: la razón es que existe alteración inmunitaria y
se atrofian receptores y mediadores de la fabricación de las hormonas tiroideas.
En estos casos, los pacientes transitan entre temporadas con estado hipo y otras
con estado hiper. Muy desgastante para ellos porque pasan del todo a la nada
en cuestión de días.
En cualquiera de los casos, el sistema inmune está confundido y autodestruyendo
parte de la tiroides y por eso no puede hacer bien su trabajo la pobre glándula. Y
en estas situaciones, tanto en hiper como en hipo autoinmune administrar yodo
(práctica habitual en algunos círculos de naturopatas) puede ser muy
contraproducente porque lo que está haciendo es exacerbar el incendio
autoinmune.
Así, que, vistas las cosas, ¿estás segur@ que el problema de tiroides es
de la glándula? ¿No será que la raíz del problema es la alteración del
sistema inmunitario que se ha vuelto loco y se pone a destrozar la propia
casa en lugar de defendernos de las amenazas externas?
Para mí, la mejora de las Tiroiditis autoinmunes (repito que se trata del 90% de los
casos de alteraciones tiroideas en el mundo desarrollado) NO pasa por centrarse
en la glándula y en dar SOLO terapia hormonal sustitutiva del tiroides (dosis cada
vez más elevadas del famoso Eutirox, la levotiroxina); sino en calmar a esos
policías locos que nos están autodestruyendo.
Precisamente esta alteración inmunitaria es el origen común a las más de 80
enfermedades autoinmune reconocidas hasta la fecha. Puedes ver un listado
de las enfermedades aquí: [Link] algunas te sonaran:
psoriasis, esclerosis múltiple, vitíligo, Crohn, Colitis ulcerosa, artritis reumatoidea,
celiaquía, endometriosis, lupus, fibromialgia, diabetes tipo 1, uveitis, etc. La mejora
de la autoinmunidad no pasa por centrarse específicamente en lo que le pasa a la
glándula o tejido afectado (visión de la medicina clásica en la que cada
enfermedad la trata un especialista distinto), sino en entender qué ha llevado a la
alteración autoinmune y aplicar medidas para poder reequilibrar el sistema
inmunitario (medicina funcional).
[Link]