Actividad 3 Dinámicas familiares y regulación emocional
Presentado por:
María Teresa Gonzales Ramos
Desarrollo personal y social
Tutora:
Elizabeth Manrique
Corporación Universitaria Iberoamericana
10/11/202
la relación entre las dinámicas familiares y la regulación emocional
Las dinámicas familiares, entendidas como los patrones de interacción,
comunicación y resolución de conflictos que se establecen entre sus miembros,
influyen significativamente en la capacidad de un individuo para identificar,
comprender y gestionar sus propias emociones, así como las de los demás. En este
argumento exploraremos la compleja interrelación entre las dinámicas familiares y la
regulación emocional, analizando cómo diferentes estilos de crianza, patrones de
comunicación y estructuras familiares pueden impactar en el desarrollo de
habilidades emocionales saludables o, por el contrario, contribuir a la aparición de
dificultades en este ámbito. A lo largo de la etapa de la niñez, los infantes aprenden
a ser conscientes de sus propias emociones y las acciones que las propician; inicia
el reconocimiento de diferentes expresiones faciales de las emociones. Los roles
Familiares donde. Cada miembro puede asumir diferentes papeles (como el
cuidador, el mediador, el rebelde), lo que influye en cómo se manejan los conflictos y
se toman decisiones. También es importante tener Una comunicación abierta y
honesta fomenta relaciones saludables, mientras que una comunicación negativa
(críticas, silencios) puede llevar a malentendidos y conflictos. Las expectativas sobre
el comportamiento y las responsabilidades pueden crear presión, pero también
pueden ofrecer un sentido de estructura y apoyo. Es importante resaltar que los
niños aprenden a regular sus emociones observando a sus padres. Un ambiente
familiar que modela comportamientos saludables de regulación emocional puede
ayudar a los niños a desarrollar habilidades para manejar sus propias emociones en
el futuro. Por otro lado. La exploración de la relación entre las dinámicas familiares y
la regulación emocional es un campo de estudio y práctica que arroja luz sobre una
esfera esencial de la experiencia humana. Las familias, en su variabilidad y
complejidad, desempeñan un papel fundamental en la formación y el desarrollo de la
regulación emocional en individuos de todas las edades. Esta temática va mucho
más allá de la mera curiosidad académica, ya que aborda preguntas fundamentales
acerca de cómo las interacciones familiares y los patrones de comunicación influyen
en la capacidad de las personas para comprender, expresar y gestionar sus
emociones. La familia, como unidad primaria de socialización, es el primer entorno
en el que los individuos se exponen a una amplia gama de emociones y aprenden a
lidiar con ellas. Los miembros de la familia actúan como modelos de
comportamiento emocional y desempeñan un papel crucial en la transmisión de
normas y valores
relacionados con las emociones. Esta influencia puede ser tanto beneficiosa
como perjudicial, dependiendo de la naturaleza de las dinámicas familiares. En este
sentido, las familias que promueven un ambiente de apertura y empatía fomentan la
salud emocional de sus miembros, mientras que las dinámicas familiares
disfuncionales pueden tener un impacto negativo en la regulación emocional.
Además, la relación entre las dinámicas familiares y la regulación emocional
no se limita únicamente a la infancia; perdura a lo largo de la vida. Los vínculos
familiares y las experiencias tempranas pueden dejar una huella duradera en la
forma en que los individuos enfrentan desafíos emocionales en su vida adulta. La
comprensión de cómo estas dinámicas familiares afectan a la regulación emocional
es crucial para el trabajo en campos como la psicología clínica, la terapia familiar y la
intervención social.
El Protocolo de Intervención Social mediante la Inteligencia Emocional (PISIEM),
presentado por Joaquín Muñoz López, aborda de manera efectiva la relación entre las
dinámicas familiares y la regulación emocional. Desde mi punto de vista, este enfoque
es una valiosa contribución en el campo de la intervención social y la inteligencia
emocional. En primer lugar, el autor destacar la importancia de comprender y utilizar
las emociones como fuentes de
sabiduría en la vida. Este enfoque práctico para desarrollar habilidades socio-
emocionales en la inteligencia emocional proporciona a los profesionales de
intervención social una herramienta esencial para navegar por el complejo mundo de
las emociones y su impacto en las vidas de las personas. Reconocer la influencia de
las emociones en los procesos de los clientes es esencial para lograr una intervención
efectiva.
Uno de los aspectos más destacados del PISIEM es su enfoque en cómo
liderar emocionalmente la intervención. El autor argumenta que, al empoderar al
cliente para descubrir sus propias palancas de autorregulación emocional, se logra
una mayor adhesión a los planes de trabajo. Además, se subraya cómo el desarrollo
de competencias socio-emocionales no solo beneficia al cliente, sino que también
enriquece la labor del profesional, lo que a su vez conlleva un crecimiento
profesional sostenible. El autor respalda su enfoque en la inteligencia emocional con
teorías respaldadas por la comunidad científica y casos reales atendidos a través del
PISIEM. Esta base sólida brinda a los lectores una comprensión sólida y concreta de
los conceptos y técnicas presentados en el libro. En última instancia, la intervención
social se presenta como un proceso de cambio transformacional que afecta tanto al
cliente como al profesional, y el PISIEM se elige como una herramienta esencial
para abordar y aprovechar la riqueza de las emociones en este proceso. Desde
nuestra perspectiva como estudiantes de Educación infantil, el tema Dinámicas
familiares y su influencia en la regulación emocional es fundamental en el desarrollo
infantil. Las familias son el primer espacio primordial de socialización, aprendizaje
emocional para los infantes y estos contextos forman las bases de su personalidad,
habilidades, capacidades para enfrentar desafíos emocionales en cualquier entorno.
En primer lugar, los padres y los cuidadores gestionan sus propias emociones y
conflictos estos se convierten en un modelo para los niños puesto que regulan sus
emociones en gran manera observando y replicando el comportamiento de los adultos
cercanos. SI en el hogar practican estrategias saludables como la comunicación, el
apoyo mutuo los niños tienen más posibilidades de desarrollar habilidades de
autocontrol y resiliencia
En segundo lugar: las dinámicas familiares afectan directamente el sentido de
seguridad emocional de los niños, un ambiente familiar que proporcione estabilidad,
afecto y límites claros promueve en el niño una autoestima sana y una mejor
disposición para enfrentar el estrés y la frustración.
Referencias bibliográficas:
Gardner, Howard. (1994) Estructuras de la mente: la teoría de las inteligencias múltiples, FCE -
Fondo de Cultura Económica Recuperado de la base de datos de E-libro. Para consultarlo, revise
la carpeta “Herramientas de apoyo” (Manual bibliotecas virtuales)
Marco, M., Sánchez, M. y García, F. (2018). Inteligencia emocional y prácticas relacionales con
la familia en atención temprana. Siglo Cero: Revista Española sobre Discapacidad
Intelectual, 49(2), 7-25.