La letra expresa un diálogo entre el creyente y Dios, donde el primero se ofrece a ser moldeado como barro por el alfarero. A lo largo del proceso de transformación, se menciona que habrá sufrimiento y pruebas, simbolizadas por el fuego, pero también se busca la renovación y el aprendizaje de la confianza y el perdón. El coro refleja el deseo de mantener la alabanza y la sonrisa incluso en tiempos difíciles.