Asignatura. Biofísica.
Conferencia # 8. – Fluido líquidos y propiedades de las soluciones.
Objetivo: Explicar la importancia biológica de las propiedades de los fluidos líquidos.
Sumario:
Definición de fluido. Ecuación de continuidad.
Teorema de Bernoulli. Trabajo del corazón.
Ley de Poiseuille. Hemodinámica.
Fenómenos de superficie. Tensión superficial. Caplaridad.
Agentes tensoactivos.
Bibliografía. Biofísica Tomo II. Editorial Félix Varela. Dr. C. Alberto Pompa Núñez
2004.
Introducción.
Rememoración de la clase anterior.
Preguntas de Control evaluadas.
Los sistemas fluyentes constituyen medios a través de los cuales el organismo vivo
no sólo pueden transferir o transportar sustancias nutritivas y de productos del
metabolismo, sino también, como hemos visto en capítulos anteriores a propósito de
las transformaciones bioenergéticas y de los biopotenciales eléctricos, los fluidos
permiten tanto la trasmisión de calor como de las corrientes eléctricas que se
originan en los biogeneradores. Entre los fluidos corporales figuran el líquido
intersticial, la sangre, la orina, la secreción gástrica, la secreción entérica, la
secreción biliar, la linfa, los gases de distinta naturaleza y otros. Un papel importante
le podemos atribuir a la sangre, por constituir el circuito distribuidor de los elementos
nutritivos y del oxígeno a los tejidos, por recolectar todas aquellas sustancias que, en
proporciones elevadas o no, resultan perjudiciales y por su función termorreguladora
en los animales homeotermos. Estas razones justifican que los apartados siguientes
estén dedicados tanto al estudio de sus propiedades estáticas como a las
características generales de su movimiento en el cuerpo, conceptuado bajo el
nombre de hemodinámica.
Definición de fluido.
Los fluidos comprenden aquel estado de la sustancia donde sus partículas
costituyentes poseen gran movilidad, debido a que las fuerzas de cohesión entre
ellas son inferiores a las que tienen lugar en el estado sólido. Por estas razones,
los fluidos resultan muy deformables, lo cual se pone de manifiesto al adoptar
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estos siempre la forma de los recipientes que los contienen. Entre ellos figuran los
líquidos y los gases, de ahí que se hable de fluidos líquidos y fluidos gaseosos.
Fluidos líquidos. Sus propiedades.
Los líquidos son fluidos que presentan poca compresibilidad, diferenciándose
mucho de los gases en este sentido. La causa de ello obedece a que sus
moléculas se encuentran más próximas una a las otras que en los gases, e
inmediatamente las fuerzas repulsivas entre ellas se hacen patentes en el
momento de la compresión. Sin embargo, los líquidos resultan muy deformables
cuando sobre ellos actúan fuerzas tangenciales, debido a que su módulo de
rigidez es prácticamente nulo.
Otra propiedad importante de los líquidos para los efectos hemodinámicos
(dinámica sanguínea) lo es la presión hidrostática Ph. Esta se ejerce en cualquier
parte de la masa líquida sobre las paredes del recipiente y es debida a una fuerza
F que actúa perpendicularmente por cada porción de superficie S, como en
cualquier otro tipo de presión que se analice, o sea:
Ph = F .
S
La unidad en que se expresa es el Pascal (Pa)= N/m2
Dinámica de los fluidos líquidos.
Hemos indicado que, con pequeñas fuerzas tangenciales los fluidos líquidos se
ponen inmediatamente en movimiento y aparecen así otras propiedades que
revisten una extraordinaria importancia por la función circulatoria que tiene lugar
en los vasos sanguíneos y linfáticos. La rama de la física que estudia la dinámica
de los fluidos se denomina hidrodinámica, y a las leyes y principios por ella
establecidos no escapa lo que hemos dado en llamar hemodinámica para
referirnos a la circulación de la sangre en el organismo animal, la cual es una
aplicación de la hidrodinámica en el campo biológico. Por tales razones, en este
apartado, se refieren algunas consideraciones generales realizadas por la
hidrodinámica antes de emprender el estudio detallado del movimiento de la
sangre en los animales.
Ecuación de continuidad.
La ecuación de continuidad nos plantea que si analizamos un líquido ideal
(incompresible y no viscoso) que se mueve en forma estacionaria por un canal o
una tubería, lo cual significa que en cada uno de los puntos por donde se desplace
sus características estáticas y dinámicas, tales como la presión, la velocidad,
etcétera, se mantendrán constantes, puede plantearse que la cantidad o el
volumen de líquido que penetra en una porción determinada del conducto es igual
a la que sale (fig. 5.6), o sea, que de acuerdo con esta ley, el flujo en el punto 1,
definido como el volumen de líquido que atraviesa la sección transversal de la
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tubería en un tiempo determinado, es equivalente al flujo en el punto 2,
pudiéndose demostrar que:
S1v1 = S2v2.
Esta es la ecuación de continuidad, la cual se cumple en las condiciones
indicadas de flujo estacionario y líquido incompresible. La deducción que podemos
realizar a partir de esta ecuación es que la velocidad aumenta cuando el área de
la sección transversal disminuye. En el caso específico que se ilustra en la figura
5.6, se cumple:
v2 = S1 v1.
S2
Esta expresión nos plantea que en la misma proporción en que se pierde en área
de la sección transversal de tubería (S2 con respecto a S1) se gana en velocidad
(v2 con relación a v1).
Fig 5.6. Velocidad del líquido por distintas secciones de una tubería.
Teorema de Bernoulli.
El teorema de Bernoulli plantea que en un sistema como el ilustrado en la fig. 7, se
cumple que:
p1 + ρgh1 + ρ v12 = p 2 + ρgh 2 + ρ v2 2
2 2
Esta ecuación constituye la ecuación fundamental de la hidrodinámica. En ella se
relaciona la presión, la altura y la velocidad de las masas líquidas situadas en
distintas partes de la tubería, no importa cuales sean estas, ya que siempre se
cumplirá:
p + ρgh+ ρv2 = K =constante
2
3
En esta ecuación debe destacarse que todos sus términos tienen dimensiones de
presión, el primer término (P) se denomina presión estática, el segundo (ρgh),
carga de altura; y el último ( ρv2/2 ), presión dinámica.
Fig. 5.7 Volúmenes líquidos (áreas rayadas) en diferentes condiciones estáticas y
dinámicas
A partir del Teorema de Bernoulli se puede calcular el trabajo de cada uno de los
ventrículos del corazón, teniendo en cuenta el volumen sanguíneo eyectado
por cada uno y la presión estática y dinámica con que sale la sangre de
ellos. Este trabajo se calcula en cada uno de los ventrículos por la misma fórmula
y los resultados difieren debido a la diferente presión estática en ellos, pues la
velocidad de la sangre es la misma en uno y en otro, al igual que los volúmenes
eyectados. Se tendría:
Ventrículo Izquierdo (VI )
W VI = PV + ρ v 2 V
2
Ventrículo derecho (VI )
W VD = PV + ρ v 2 V
2
Donde:
P = Presión estática
V = Volumen de sangre eyectado.
ρ = Densidad de la sangre.
v = Velocidad de la sangre al salir cada ventrículo.
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La presión estática en el ventrículo derecho es aproximadamente 5 veces menor
que en el ventrículo izquierdo pero la presión dinámica es equivalente ya que los
ventrículos constituyen un circuito en serie. Por tanto, el trabajo de este ventrículo
es igual a:
W V D = 1/5 W V I
El trabajo del corazón en su conjunto (W C) se podrá calcular por la siguiente
expresión:
WC = W V I + WV D
Sustituyendo en función del trabajo de uno de los ventrículos tendremos:
W C = W V I + 1/5 W V I = 6/5 W V I
Ejemplo 1:
El trabajo que normalmente desarrolla el corazón del hombre en cada contracción
es de aproximadamente 1,1 J con una potencia de 3,6 W. El volumen normal
eyectado es de 70 cm3 y la presión media a nivel de la arteria aorta es de 100
mmHg = 1,33·104 Pa. La densidad de la sangre ρS = 1,050 g/cm3.
a) En cuánto disminuirá este trabajo si la presión media desciende hasta 85
mmHg= 1,13·104 Pa, manteniendo el mismo gasto cardíaco y la misma velocidad
de la sangre al salir del ventrículo izquierdo que es de 50 cm/s.
b) Con qué potencia (NC) trabajaría el corazón ante esta nueva situación si la
sístole dura t = 0,3s
Datos
En condiciones normales:
W C = 1,1 J
NC = 3,6 W
V = 70 cm3 = 70·10 –6 m3 = 7·10 – 5 m3
v = 50 cm/s = 50 ·10 –2 m/s = 0,5 m/s
Ρ = 100 mm Hg = 1,33·10 4 Ρa
ρS= 1,050 g/cm3 = 1,050 · 10 3 kg / m3
Bajo la nueva condición:
Ρ= 85 mm Hg = 1,13·104 Ρa
5
v = 50 cm/s = 50 ·10 –2 m/s = 0,5 m/s
WC En la nueva condición =?
NC =?
t = 0,3 s
ρS = 1,050 g / cm3 = 1,050 · 10 3 kg / m3
Fórmulas a emplear:
W V I = PV + ρ v 2 V
2
W C = W V I + 1/5 W V I = 6/5 W V I
W V I =1,13·104 Pa·7·10-5 m3+ 1,050·103 Kg·m-3 (0,5m·s-1)2·7·10 -5 m3
2
Debe tenerse en cuenta que:
Pa = N/m2
N= kg. m.s-2
J = N.m
W V I =1,13·104 N/m2 ·7·10-5 m3+ 1,050·103 Kg·m-3 (0,5)2 m2 ·s-2 ·7·10 -5 m3
2
W V I =1,13·104 N ·7·10-5 m + 1,050·103 Kg· (0,5)2 m ·s-2 · m · 7·10 -5
2
Observar que en:
1,050·103 Kg·m-3 (0,5)2 m2 ·s-2 ·7·10 -5 m3
2
Se puede plantear en el numerador, para obtener el Newton (N) después de
simplificar, lo siguiente:
1,050·103 Kg· (0,5)2 m2 ·s-2 ·7·10 -5 = 1,050·103 Kg· (0,5)2 m·m ·s-2 ·7·10 -5
N = Kg· m ·s-2
Para Obtener
J = N·m.
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W V I = 7,91·10 –1 J+ 0,91·10 –2 J
W V I = 0,791+ 0,0091
W V I ≈ 0,80 J
W V d = 1 / 5· W V I
W V d = 1 / 5· 0,80
W V d = 0,16 J
WC = W V I + WV d
W C = W V I + 1/5 W V I
W C = 0,80 + 0,16
W C = 0,96 J
El trabajo total del corazón al disminuir la presión, disminuirá también y su valor es
de 0,96 J, produciéndose un decrecimiento de:
ΔW C = 1,1- 0,96 = 0,14 J
NC = W C / t = 0,96/0,3 = 3,2 W.
La potencia con la que trabajará el corazón sera de 3,2 W.
Ley de Poiseuille.
La ley de Poiseuille establece las relaciones del flujo que se instaura en una tubería
con las dimensiones de ésta, la viscosidad del líquido y la diferencia de presión que
lo hace mover. De ahí la importancia de esta ley, pues la sangre se distribuye por
todo el organismo a través de una tubería, representada por vasos de diferentes
secciones. La dependencia que tiene el flujo de los factores antes señalados se
establece en la siguiente fórmula:
Q = лr 4 (p1 – p 2)
8ηI
Donde:
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Q: Flujo a trvés de la tubería.
r4 : Radio elevado a la cuarta potencia.
p1 y p2 : Presiones en los puntos 1 y 2, respectivamente.
η : Coeficiente de viscosidad del líquido (letra denominada eta, en el alfabeto
griego).
l : Longitud de la tubería.
La ecuación anterior representa la ley de Poiseuille, la cual plantea que el flujo Q que
pasa por la sección transversal de una tubería, es directamente proporcional a la
cuarta potencia del radio y a la diferencia de presión entre los puntos 1 y 2
considerados, pero es inversamente proporcional a la longitud de la tubería y a la
viscosidad del líquido. Lo anterior se cumple sólo cuando el flujo es laminar, o sea,
cuando sus capas se desplazan paralelas unas a las otras, pues si existen
turbulencias o remolinos, surgen otras fuerzas de fricción que no se contemplan en
la deducción realizada por Poiseuille.
Hemodinámica
En la mayor parte del sistema circulatorio, el flujo que existe es laminar, como será
demostrado posteriormente, y por ello la ley de Poiseuille se cumple en casi la
totalidad del sistema. También se puede plantear Q como:
Q = p1 – p2 = Δp
Rh Rh
Si se analiza esta fórmula en relación con la dinámica sanguínea, p 1 -p2 = Δp
representa la diferencia de presión en los extremos de una porción dada del
sistema vascular y Rh la resistencia hemodinámica, la cual viene dada por:
1 = лr4
Rh 8 η I
Rh = 8 η I
лr4
En la ecuación anterior puede observarse que esta resistencia es directamente
proporcional a la viscosidad e inversamente proporcional a la cuarta potencia del
radio. Veamos cómo influye cada uno de estos factores en ella.
Viscosidad de la sangre
La viscosidad de la sangre (η) es de tres a cinco veces superior a la del agua y se
modifica con las variaciones del hematocrito, el cual representa el porcentaje del
volumen total de sangre constituido por células. El valor hematocrito varía de una
a otra especie e incluso con el sexo. Por ejemplo, se dan valores (en tanto por
ciento) para la oveja de 32, para la vaca de 35, para el perro de 45 y para la
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paloma de 58, mientras que para el hombre se plantea un valor de 43 y para la
mujer, de 38. Producto de lo anterior, la viscosidad también es diferente en las
distintas especies.
Dentro de una misma especie, la disminución del valor hematocrito trae como
consecuencia un descenso de la viscosidad de la sangre, debido a la menor
concentración de las células sanguíneas y, por tanto, a la menor fricción entre las
distintas capas líquidas que la forman. Esto ocurre en la anemia cuando, además
de existir disminución de hemoglobina, se experimenta un descenso en la tasa de
glóbulos rojos. Por el contrario, una elevación del valor hematocrito, lo cual
significa una mayor concentración de células sanguíneas, se traduce en un
incremento notable de la viscosidad, la cual puede llegar a ser 10 veces la del
agua.
Las variaciones señaladas con respecto a la viscosidad influyen de una forma
directamente proporcional sobre la resistencia hemodinámica. Teniendo en cuenta
que esta última es inversamente proporcional al flujo, podemos afirmar que
cuando la viscosidad disminuye, también lo hace la resistencia hemodinámica y,
por tanto, el flujo sanguíneo se incrementa.
Si despejemos, por ejemplo, Δp:
Δp = Q 8 ηl = QRh (5.36)
лr 4
Δp = QRh
Se aprecia que si la resistencia (Rh) aumenta entonces para mantener el flujo Q
constante, debe incrementarse Δp y como el trabajo del corazón es directamente
proporcional a esta última, también se incrementa.
El hecho de que la resistencia hemodinámica no sea constante, reviste una gran
importancia para el desarrollo normal de las funciones que realizan los distintos
órganos y tejidos, ya que las necesidades de aporte nutritivo y de oxígeno varían
notablemente con la actividad del órgano en cuestión. Bajo ciertas circunstancias,
habrá regiones del organismo que requieran mayor flujo de sangre que otras y allí
debe existir la menor resistencia hemodinámica. Por ejemplo, cuando se realiza un
ejercicio intenso, los músculos demandan un gran flujo sanguíneo, al igual que en
el momento de la digestión lo requiere el estómago y en el momento del parto el
útero.
Métodos para medir la presión sanguínea.
Cuando estudiamos detalladamente el sistema vascular, observamos que este
comienza por un gran tronco arterial representado por la aorta, de
aproximadamente 2 cm de diámetro en el hombre (fig.5.13). Luego este gran
tronco arterial se ramifica y da lugar a las arterias de menor calibre, las cuales, a
su vez originan las arteriolas y, así sucesivamente, continúan las subdivisiones
hasta que aparecen los capilares, con una porción inicial arterial y una porción
final venosa porque dan lugar a las vénulas y, por último, a las venas que son las
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encargadas de devolver la sangre al corazón a través de la venas cavas, la cual
posee un diámetro superior a la aorta en aproximadamente 1cm.
Fig. 5.13 Representación esquemática de la distribución y dimensiones del
sistema vascular.
A pesar de que la aorta se ramifica en vasos que individualmente tienen un menor
diámetro, el conjunto de ellos posee una sección transversal mayor que la de ella.
Esto implica, de acuerdo con la ecuación de continuidad, que la velocidad de la
sangre varía en consonancia con esas dimensiones para mantener un flujo
constante. De esta manera se originan los capilares, a los cuales corresponde un
diámetro muy pequeno, pero el número de estos rebasa el millón, por lo que su
sección transversal conjunta es de 800 a 1 000 veces superior a la de la aorta. En
esa misma cantidad será inferior la velocidad alcanzada por la sangre en los
capilares, lo cual propicia un intercambio adecuado de oxígeno y elementos
nutritivos a ese nivel. Al pasar la sangre a las venas, encuentra una reducción en
la sección transversal, por lo que su velocidad vuelve a incrementase debido a la
misma razón anteriormente expuesta, aunque nunca vuelve a ser como en las
arterias, por existir aquí una mayor sección transversal.
Fenómenos de superficie.
En la superficie de separación de dos medios de diferente naturaleza, tiene lugar
una serie de fenómenos moleculares que difieren bastante de aquellos que
acaecen en el seno de cada uno de ellos. Estos fenómenos se manifiestan de
manera mucho más acentuada cuando los dos medios que contactan son fluidos o
cuando uno es líquido y el otro es sólido.
Las superficies más comúnmente estudiadas son aquellas que separan un líquido
y un gas, pero en todas ellas los fenómenos que aparecen se deben a la
desigualdad de las fuerzas que actúan sobre las moléculas situadas a este nivel.
Si analizamos las acciones bajo las cuales se encuentran una molécula interna de
la masa líquida m (fig. 5.17), se arriba a la conclusión de que éstas se compensan
mutuamente, de forma que la fuerza resultante sobre la molécula es nula. Sin
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embargo, acerca de aquellas moléculas situadas en la superficie no se puede
decir lo mismo, pues las acciones que cada una de ellas recibe de las moléculas
vecinas son desiguales, como se indica también en la fig 5.17. Es decir, sobre
ellas, actuará una fuerza resultante dirigida hacia el seno de la masa líquida; esta
fuerza por unidad de superficie constituye la denominada presión superficial p s o
presión interna. Ella es la que evita que las moléculas que se sitúan en la
superficie escapen fácilmente de ésta. Para estudiar con detalle dicha presión,
debemos interpretar primeramente uno de los factores más importantes con el
cual está relacionada: la tensión superficial.
Fig. 5.17 Fuerza de interacción molecular en el seno y en la superficie S de un
líquido
Tensión superficial
Como consecuencia de las fuerzas de atracción de las moléculas que componen
una masa líquida sobre aquellas que están en la superficie, esta última se
comporta como una membrana y, por cada unidad de longitud correspondiente a
una línea imaginaria que se considera situada en ella, actúa una fuerza
denominada tensión superficial. De aquí que podamos plantear:
F' = Ts I
donde
I : longitud de la línea imaginaria situada en la superficie del líquido.
Ts: coeficiente de tensión superficial o, simplemente, tensión superficial del
líquido.
De acuerdo con la ecuación anterior, el coeficiente de tensión superficial es la
fuerza que actúa por cada unidad de longitud, tal como habíamos definido, o sea:
Ts = F'
I
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Su unidad en el sistema SI es el N/m.
Todo cuanto hemos planteado y que experimentalmente se manifiesta, corrobora
dos cuestiones fundamentales acerca de la tensión superficial:
a) actúa siempre en el sentido de disminuir la superficie del líquido expuesto al
medio.
b) se distribuye uniformemente por cada unidad de longitud de una línea situada
en la superficie del líquido y de forma perpendicular a ésta, es decir, es constante
en cada uno de los puntos de la superficie que se analice.
Capilariad
Cuando se introduce un tubo de pequeño diámetro en un líquido por él asciende
una parte de este último que alcanza una altura h respecto al nivel exterior (fig
5.22a) o una depresión del mismo valor (fig 5.22b), en dependencia de si el líquido
moja o no, respectivamente.
Fig. 5.22 Fenómenos de capilaridad: a) en un líquido que moja al capilar; b) en un
líquido que no moja el capilar
Como esto se hace mucho más acentuado cuanto más pequeño sea el diámetro
del tubo, es decir, cuanto más se asemeje a un cabello, dicho fenómeno se
denomina capilaridad (del griego capillus, que significa cabello).
El desplazamiento del líquido dentro del capilar viene dado por la expresión:
h = 2Ts
ρgr
Donde:
Ts : Coeficiente de tensión superficial.
ρ : Densidad del líquido.
g : Aceleración de la gravedad.
r : Radio del capilar
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Esta ecuación constituye la expresión de la ley de Jurin, la cual nos plantea que el
ascenso o la depresión (ambos tienen la misma expresión) del líquido en un
capilar, guarda una relación directamente proporcional con el duplo de la tensión
superficial e inversamente proporcional con el peso (ρg) de este y el radio del
capilar.
El fenómeno de capilaridad se utiliza corrientemente en el laboratorio clínico para
el análisis con pequeñas muestras de sangre, específicamente para realizar el
microhematocrito. Haciendo uso de un tubo capilar se efectúa un pinchazo y, con
una simple gota de sangre que brote, se puede practicar el muestreo. En la
naturaleza este fenómeno es muy importante para un grupo considerable de
organismos vivos, entre los cuales figuran las plantas, a cuyas partes más altas
llega el agua con distintos elementos minerales y elementos nutritivos debido, en
parte, a este fenómeno. El desplazamiento del agua en el suelo y su ascenso
hasta las capas superiores, se debe a la capilaridad. Igualmente se plantea que
las abejas, para succionar el néctar de las flores a través de la trompa, se valen en
gran parte de este fenómeno.
El papel secante que se usa en los laboratorios, las mechas por las que asciende
un líquido combustible, o las que se introducen en una herida para drenarlas, se
basan en la capilaridad.
Variaciones de la tensión superficial. Agentes tensoactivos.
La tensión superficial de un líquido puede aumentar o disminuir, según la
temperatura descienda o se eleve respectivamente, fuera de esto, permanece
constante. Sucede así cuando se trata de un líquido puro, pero si a éste se le
añaden impurezas, con independencia de que varíe o no la temperatura, la tensión
superficial se alterará. Los elementos o sustancias que, al ser añadidos a un
líquido, modifican o alteran su tensión superficial, se denominan agentes
tensoactivos. Estos agentes pueden ser batótonos, si disminuyen la tensión
superficial, o hipsótonos, si la aumentan. Los primeros abundan más en los
organismos vivos y son importantísimos para una serie de procesos biológicos.
La acción de los agentes tensoactivos se debe a que la presencia de sus
moléculas en la superficie libre, altera la fuerza de atracción hacia el interior de
que son objeto normalmente las moléculas del líquido situadas a este nivel.
El proceso de timpanismo espumoso que tiene lugar en los rumiantes por la
ingestión de alimentos ricos en saponinas, se debe a que dichas sustancias
disminuyen la tensión superficial del líquido ruminal y propician de esta manera la
formación de burbujas que atrapan los gases, que normalmente se escapan a
través del eructo. La administración de silicones puede salvar esta situación, ya
que ellos en estas condiciones elevan la tensión superficial y hace desaparecer
las burbujas.
Las variaciones de la tensión superficial de un líquido pueden ser un elemento
importante de diagnóstico. Por ejemplo, su disminución en la orina nos indica la
presencia en ésta de sales biliares y, por tanto, una alteración de las funciones
hepáticas. En este hecho, se basa la prueba de Hay, la cual consiste en la
adición de la denominada flor de azufre a la orina. En condiciones normales, el
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azufre flota, pero cuando hay presencia de las sales biliares, se hunde fácilmente
porque la tensión superficial se encuentra disminuida.
Aquellos agentes que disminuyen la tensión superficial desempeñan un importante
papel en los procesos siguientes: digestión de las grasas, respiración y
fagocitosis.
Papel de los agentes tensoactivos en la digestión de las grasas.
Para la digestión de las grasas se requiere una superficie máxima de exposición a
la lipasa, enzima que cataliza la degradación de dichas sustancias desde la luz
intestinal. Sin embargo, las grasas generalmente poseen una tensión superficial
elevada y forman grandes masas esféricas (glóbulos de grasa ), con lo cual
reducen al máximo su superficie. Serán necesarios entonces, elementos
tensoactivos que disminuyan la tensión superficial y propicien la exposición de
una mayor área a la enzima. Estos elementos tensoactivos son las sales biliares
(fig. 5.25),
Fig. 5.25 Fragmentación de un glóbulo de grasa por acción de un agente
tensoactivo.
Papeles de los agentes tensoactivos en la respiración.
El intercambio gaseoso de los animales con el medio se verifica a nivel de los
alvéolos, que son unas minúsculas cavidades donde terminan los tubos
bronquiolares de los pulmones. Dichas cavidades están revestidas de un fluido
líquido con gran valor de la tensión superficial, lo que implica una considerable
diferencia de presión para lograr su dilatación (fig 5.26). Le corresponde a los
agentes tensoactivos disminuir esta tensión para que la inspiración y las
espiración se realicen
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Fig. 5.26 Alveolo pulmonar con revestimiento líquido en su interior.
Se plantea que en el alvéolo se libera una cantidad constante de agentes
tensoactivos. Cuando el alvéolo se contrae (fig. 5.27), el agente tensoactivo se
concentra y disminuye considerablemente la tensión superficial (en 7-14 veces
su valor), lo cual posibilita que, con la diferencia de presión realmente existente, se
produzca la dilatación. Una vez dilatado el alvéolo, al aumentar el volumen se
reduce la concentración del agente tensoactivo y se incrementa la tensión
superficial que actúa en el sentido de disminuir la superficie de exposición al medio,
lo cual favorece la reducción del tamaño del alveolo y el proceso espiratorio ( fig.
5.27b).
Fig. 5.27 Concentración del agente tensoactivo: a) en un alveolo contraído; b) en
un alveolo dilatado.
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Papel de los agentes tensoactivos en la fagocitosis
La fagocitosis es un mecanismo que tiene lugar con un aumento de la superficie
celular para englobar ciertas partículas y cuerpos extraños en el organismo. Su
producción se asocia a la disminución de la tensión superficial en el punto o los
puntos donde se emiten los seudópodos para lo cual es necesaria la presencia de
ciertos agentes tensoactivos batótonos.
Conclusiones.
Al analizar la dinámica de los líquidos se puede comprobar el cumplimiento de la ley de
continuidad de donde se deduce el enunciado del teorema de Bernoulli, base fundamental
para el cálculo del trabajo del corazón establecido como la suma del trabajo del ventrículo
derecho más el trabajo del ventrículo izquierdo. Se demuestra que el trabajo del corazón
en su conjunto es equivalente a 6/5 del trabajo del ventrículo izquierdo. A través de la ley
de Poisuille se puede demostrar que:
Δp =8 ηQl = QRh
лr 4
De modo que, si se incrementa la Rh también lo hace Δp para que el flujo se mantenga
constante y el trabajo del corazón aumenta. Los agentes tensoactivos juegan un papel
importante en la digestión de las grasas (emulsión) en la respiración, donde durante la
espiración aumentan su concentración y disminuyen la tensión superficial y en la
inspiración disminuyen la concentración y la tensión superficial aumenta. En la fagocitosis
permite la emisión de seudópodos para el englobamiento de cuerpos extraños.
Preguntas de comprobación.
1. Explique lo que establece la ecuación de continuidad.
2. Cómo se relaciona el flujo sanguíneo con la dimensión de los vasos y con la
viscosidad de la sangre.
3. De qué factores depende la viscosidad de la sangre.
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