7.-Marx 2024-25
7.-Marx 2024-25
Historia de la Filosofía.
2º Bachillerato.
CARL MARX
Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero
de lo que se trata es de transformarlo.
Índice
I.- MÍNIMOS:
II.- CONTEXTO: La revolución Industrial:
III.- LA INFLUENCIA DE HEGEL.
IV.- BIOGRAFÍA.
V.- PENSAMIENTO.
A.- El humanismo: teoría de la alienación.
1.- Humanismo marxista. El trabajo.
2.- La alienación.
b.- Las otras alienaciones.
a.- La alienación económica.
3.- El capitalismo.
B.- Teoría de la sociedad.: Estructura económica y superestructura
ideológica.
C.- Teoría de la historia: el materialismo histórico.
1.- Materialismo dialéctico.
2.- La lucha de clases.
3.- El advenimiento del comunismo.
D.- Orientaciones para la comparativa.
I.- MÍNIMOS:
a) Marx.
1. El autor y su contexto filosófico.
2. El humanismo de Marx: teoría de la alienación.
3. Teoría de la sociedad: estructura económica y superestructura.
4. Teoría de la historia: el materialismo histórico.
VOCABULARIO: dialéctica, materialismo histórico, praxis, alienación,
infraestructura, superestructura, fuerzas productivas, relaciones de producción, lucha de
clases, trabajo y plusvalía.
1
Burguesía: clase social surgida a partir de¡ siglo XII en los centros comerciales medievales europeos, llamados "burgos". Estuvo
en sus inicios dedicada al comercio (burguesía comercial) y se constituyó, rápidamente, en un grupo poderoso que llegó a
disputarles el poder a los señores feudales. Opusieron al sistema feudal cerrado el sistema capitalista, basado en la moneda y el
trabajo asalariado. La riqueza ya no será sólo la inmueble (las tierras), ahora también habrá una riqueza mueble: el dinero y las
mercancías, que eran las propiedades de la burguesía. En el siglo XVIII, durante la Revolución Industrial, la burguesía propietaria
de industrias se llamó burguesía industrial.
higiene y pagando, además, salarios miserables. El creciente deterioro de esta situación en las décadas
siguientes provocaría una lenta estrategia de nucleamiento de los trabajadores en distintas agrupaciones
de diferente tenor ideológico, pero todas confluyendo en la intención de reclamar por sus derechos.
El capitalismo industrial
El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. Hasta ese momento la burguesía
los destinaba a los bancos y al comercio, pero notó el importante negocio que significaba producir a más
bajo costo y en grandes cantidades. Así nació la burguesía industrial, integrada por los dueños de las
grandes fábricas, que pondrán fin a los pequeños talleres artesanales. Frente a esta nueva realidad, los
artesanos que trabajaban por su cuenta, tenían una sola opción: trabajar para esas fábricas y cerrar sus
talleres. A este sistema se lo llamó capitalismo industrial, porque la industria será el nuevo centro de
producción del capital al que estarán lógicamente asociados la banca financiando la producción y las
ventas y el comercio.
Esta situación llevó a varios pensadores de la época a sostener que el enfrentamiento entre
estos dos grupos sociales (la lucha de clases) continuaría siendo ineludible y a la vez la condición básica
para el surgimiento de una sociedad más igualitario.
Orígenes del movimiento obrero
Con la Revolución Industrial también crecen los conflictos sociales. A muchos capitalistas no
les importaba que sus trabajadores, a veces niños de siete años, trabajaran 12 o 14 horas por día en
condiciones insalubres, con graves riesgos físicos. Su única preocupación era aumentar la producción al
menor costo posible, es decir, pagando el salario más bajo que se pudiera, aprovechándose de la gran
cantidad de desocupados que había. Esta situación de injusticia llevó a la aparición de los primeros
sindicatos de trabajadores y de huelgas en demanda de aumentos de sueldo y de mejoras en las
condiciones de trabajo. La unión de los trabajadores posibilitó la sanción de las primeras leyes protectoras
de sus derechos y, consecuentemente, el
mejoramiento progresivo de su calidad de
vida.
Para las nuevas formas de
producción, el tiempo es oro y la burguesía
necesitó intensificar los ritmos de
producción La "socia" para lograr este fin
fue la máquina que obligó al obrero a seguir
el ritmo que ella le imponía, y también las
multas a todo obrero que estuviera
fumando, cantando, rezando o realizando
cualquier acción que pudiera perturbar la
labor marcada por el cronómetro, ahora
dueño del tiempo en la fábrica
A la lucha
El cuarto estado, Giuseppe Pellizza En este clima de obligaciones y de ritmo tan exigentes, la taberna será el único
lugar de libertad para los trabajadores, y en ellas, cerveza mediante, comenzarán
a buscar la forma de organizarse para resistir. Al comienzo, dichas resistencias se expresarán en revueltas
callejeras contra el alza de precio del pan o en peticiones al Parlamento. Pero al crecer los reclamos, se
prohibieron las asociaciones obreras en 1799. Entonces, los obreros recurrieron a la acción directa:
comenzaron a atacar las casas o talleres de sus patrones para exigir mejoras.
Se dice que un joven aprendiz, enojado con su maestro, resolvió el conflicto dándole un
martillazo al telar. Estaba agotado. El destructor de la máquina se llamaba Ned Ludd, y por esto se
llamará luddista al movimiento que entre 1812 y 1817, en medio de una gran crisis económica, amenazará
a sus patrones y realizará ataques sistemáticos a las máquinas. Hoy no es claro si los luddistas veían en
las máquinas la causante de sus penurias o si era ésa la única forma que habían encontrado de hacerse
escuchar en una sociedad sorda a sus reclamos.
Recién al calor de un ciclo de prosperidad económica, se legalizarán las asociaciones obreras
en 1824 y los trabajadores comenzarán nuevas búsquedas para mejorar su situación: la creación de
cooperativas obreras de producción y luego, la "Carta al Pueblo", de la Asociación de Trabajadores en
1837. Para ello plantearon: el sufragio universal y secreto, suprimir la obligación de ser propietario para
ser parlamentario y que la labor legislativa fuese remunerada. Estos últimos pedidos eran claros: los
trabajadores son ciudadanos, aunque no tengan riquezas, y deben participar en la toma de decisiones.
IV.- BIOGRAFÍA.
Karl Marx (1818-1883). Nacido en Tréveris, Alemania, era descendiente de una familia de
rabinos judíos, pero su padre había roto con esa tradición y había además abandonado la religión hebrea
para poder entrar en la sociedad burguesa gentil. Tal fenómeno no era insólito en la Alemania de aquel
entonces, pues ésta era la única manera de encontrar plena aceptación social. Aunque Marx se crió, pues,
en el seno de una familia hipotéticamente cristiana, las tradiciones culturales del judaísmo son una parte
sustancial de su formación. Hasta el momento de entrar en la universidad, Karl Marx recibió una
educación liberal burguesa. El vecino y amigo de la familia, el barón Ludwig von Westphalen, sin
embargo. dio a conocer al muchacho algunas ideas revolucionarias, en especial las de Saint-Simon. Marx
se enamoró de su hija, Jenny von Westphalen, y se prometió con ella a los dieciocho años. Esta mujer,
magníficamente educada por su padre, sería la infalible compañera
y colaboradora de Marx durante toda su vida.
Durante sus años de estudio sufrió la influencia de la
filosofía idealista alemana en su versión hegeliana, pero también
la de varios de sus discípulos que la utilizaban
revolucionariamente. Tal era el caso de Friedrich Strauss, cuya
Vida de Jesús apareció en 1835; en ella afirmapa Strauss que los
Evangelios eran mitos por los que se expresa el Volksgeist o
espíritu del pueblo. Bruno Bauer (1809-1882), que en 1840 iba un
paso más allá, los calificaba de documento falsificado. Marx entró
a formar parte de un club del que era miembro Bauer, en el seno
del cual surgió el movimiento llamado de los jóvenes Hegelianos.
Estos intentaban aplicar la filosofía de Hegel desproveyéndola, sin
embargo, de la Idea Absoluta, que ellos consideraban una
abstracción inasible. Mientras tenía lugar esta revisión filosófica,
los acontecimientos políticos agravaban la situación intelectual.
Federico Guillermo IV reforzaba la censura, obligando con ello a
muchos escritores a parar mientes en las condiciones sociales. Con
ese motivo Marx escribió su primer artículo de calidad: un ataque
mordaz contra la censura prusiana. Su horror contra la opresión de
la libre circulación de las ideas no le abandonaría ya. Acto seguido
comenzó a escribir para la Rheinische Zeitung o Gaceta Renana, un periódico liberal que se publicaba en
Colonia, el centro industrial del Rin donde la burguesía luchaba contra el catolicismo feudal.
Director, al final, de la Gaceta, Marx se tuvo que enfrentar con problemas de política práctica
para los que no le había preparado Berlín. Así, tuvo que defender a los campesinos que iban a las tierras
comunales a hacer leña y a quienes se quería privar de tal derecho, o analizar las causas de la miserable
situación de los viñadores del Mosela. A los cinco meses, la Gaceta Renana era suspendida por orden de
la autoridad. En virtud de este evento, Marx volvió a replegarse en el estudio de la filosofía, en especial la
filosofía religiosa de su época universitaria. La lectura de La esencia del cristianismo de Ludwig
Feuerbach le llevó a atacar toda la cuestión desde la raíz, y a hacer sus primeras generalizaciones
importantes acerca de la naturaleza humana.
Siendo aún Marx director de la revista, vino a verle un joven comunista, hijo sin embargo de un
fabricante renano, llamado Friedrich Engels (1820-1891). Engels había nacido en Barmen, y había visto
desde pequeño cómo funcionaban las máquinas de las fábricas textiles y también la miseria del incipiente
proletariado alemán. El moralismo calvinista de su padre no influyó poco en su reacción de rebeldía
contra la situación creada por el capitalismo. En realidad, a Engels le costó un penoso esfuerzo librarse
del intenso pietismo calvinista de su familia, pero cuando encontró a Marx, había ya alcanzado
conclusiones revolucionarias más radicales que las que a la sazón profesaba éste. Por otra parte, poseía
una experiencia universitaria hasta cierto punto similar. Había pasado una época romántica, de poeta y
escritor, y había estudiado en Bremen, haciendo su servicio militar en Berlín, donde había frecuentado el
mismo grupo de Jóvenes Hegelianos que Marx. Mas la entrevista con Marx fue fría y, después de ella,
Engels partió para Manchester, donde su padre poseía una fábrica textil.
Engels llegó a Manchester en medio de una crisis muy fuerte de la industria, al poco tiempo del
final del Cartismo y cuando una oleada de pobreza y mendicidad asolaba al país. Engels decidió estudiar
la situación, fruto de cuyo afán sería su importante libro La condición de la clase trabajadora en
Inglaterra en 1844. Ello no le impidió entrar en relaciones amorosas con una obrera irlandesa, Mary
Burns, quien deseaba la independencia de su país (y con la que viviría, sin casarse, al considerar que el
matrimonio era una institución burguesa).
Mientras tanto, Marx y su esposa Jenny habían partido para París, en 1843. Allí se editaban los
Anales francogermanos (Deutsch-Französische Jahrbücher), en los que colaboraba Marx. Éste leyó en un
número un interesante ensayo de Engels contra los economistas clásicos, en el que los tachaba de
hipócritas y pseudocientíficos. Marx comenzó a escribir a Engels y a estudiar, muy seriamente, la
economía política liberal en sus clásicos, sobre todo a Ricardo y Smith. Cuando Engels pasó por París
camino de Barmen, la similitud de sus ideas con las de Marx cimentó la más duradera, firme y fructífera
de las amistades.
Marx continuo con sus tribulaciones con la censura, siendo expulsado de Francia en 1845
junto a Bakunin.
Marx se dirigió a Bruselas con su familia, donde poco después se le unió Engels. Allí se
dedicó a iniciar la revolución obrera. En esta época escribe junto a Engels La sagrada familia (crítica
feroz contra los hegelianos de la izquierda) y La ideología alemana (Tesis sobre Feuerbach).
En este mismo año la sede londinense de la Liga de los Comunistas encargó a Marx y Engels
la redacción de su ideario político. Engels realizó la primera redacción que fue revisada por Marx y
totalmente rescrita. El escrito se entregó y publicó en 1848 bajo el título Manifiesto del Partido
Comunista. Por esta publicación incendiara fueron expulsados de Bélgica. También este año se extendió
la revolución por toda Europa. Marx decidió dirigirse a Colonia para iniciar una labor propagandística
desde allí. Una vez más, debido a su labor revolucionaria, fue expulsado del País, acabando en Gran
Bretaña, dónde pensaba vivir unas semanas, que se extendieron hasta el final de sus días.
Durante los dos primeros años de su estancia londinense transformo la Neue Rheinische
Zeitung en una revista, organizó comités de ayuda a los refugiados, denunció los métodos policiales en
los juicios de Colonia contra sus amigos y logró la disolución de la Liga de los Comunistas llegando a
constituirse a sí mismo, junto con Engels, en centro independiente de propaganda.
Su vida cotidiana se concentraba en torno al estudio. Desde las nueve de la mañana hasta las
siete de la tarde se encerraba en la biblioteca del Museo Británico y seguía trabajando en su casa hasta
altas horas de la madrugada. Fumaba considerablemente lo que le causó frecuentes ataques de una
enfermedad hepática, acompañada de dolorosos abscesos e inflamación de ojos que le obligaban a
suspender temporalmente su trabajo. Su situación económica era desastrosa: se mudaba continuamente,
era perseguido por los acreedores y tres de sus hijos murieron por las penurias económicas e insalubridad
de sus condiciones de vida.
Durante este tiempo le fue ofrecida una colaboración semanal en el New York Daily Tribune
que duró diez años y que sirvió para aliviar levemente su precaria situación económica.
En 1859 publicó Contribución a la Crítica de la Economía Política donde se encuentra la
formulación más clara del materialismo histórico.
En 1860 la figura de Marx había caído prácticamente en el olvido limitándose su influencia a
un estrecho círculo; situación que se modificó a partir de 1864 con la fundación de la Primera Asociación
Internacional de Trabajadores (AIT).
La fundación de la AIT fue casual. En 1863 se
inauguró en Londres la gran Exposición de la Industria
Moderna. Se dio a los trabajadores franceses facilidades
para visitarla y lo hizo una representación de estos, mitad
turistas y mitad miembros del proletariado francés.
Acudieron a una reunión con los representantes franceses
y, al final de ella, llegaron a la conclusión de convocar otra
reunión en la que constituyeran una asociación que
promoviera la cooperación económica y política entre los
obreros de las distintas naciones y que, si fuera el caso,
realizara una revolución internacional democrática. La AIT
se constituyó en Londres ese mismo año con el fin de
destruir el sistema existente de relaciones económicas y
sustituirlo por otro bajo el cual los obreros adquirieran la
propiedad de los medios de producción y compartieran
comunalmente el fruto de su trabajo
En 1867 publicó el primer volumen de su obra
magna, El Capital. Único volumen que publicó en vida. (El resto fue publicado por Engels tras su
muerte). Su publicación proporcionó una base ideológica, claramente definida, al movimiento socialista
V.- PENSAMIENTO.
A.- El humanismo: teoría de la alienación.
El análisis desde el punto vista económico es la clave de la filosofía de Marx,
tanto, que este es el núcleo de toda su teoría política y social.
Mis investigaciones dieron este resultado: que las relaciones jurídicas, así como las formas del
estado no pueden explicarse ni por sí mismas, ni por la llamada evolución general del espíritu humano;
sino que se originan más bien en las condiciones materiales de existencias: la anatomía de la sociedad
hay que buscarla en la economía política.
- Este análisis se dirige a promover una crítica y una lucha contra la alienación
que el ser humano ha sufrido desde el surgimiento de la propiedad privada, teniendo
como fin acabar con la explotación y cosificación del hombre, y lograr su liberación.
- Niega la existencia de un ser distinto y superior a la naturaleza y el ser
humano. Es un humanismo ateo que afirma la primacía, suficiencia y autonomía del
hombre.
- El hombre es el principio de la sociedad y el sujeto que desarrolla la historia.
2.- La alienación.
El problema fundamental del género humano ha sido, según Marx, la propiedad
privada2, que ha hecho evolucionar las relaciones sociales y los sistemas de producción
hasta el capitalismo.
a.- La alienación económica.
Al contemplar la historia y la sociedad, Marx advierte que el trabajo ya no se
hace por la necesidad de apropiarse junto con los demás hombres de la naturaleza
exterior, ya no se realiza por esa necesidad primigenia de objetivar la propia humanidad,
las propias ideas y proyectos en la materia prima, sino que el hombre trabaja por
subsistencia. La propiedad privada ha convertido el trabajo en obligatorio: se ha
desposeído al hombre de la materia prima, lo que le impide transformar según su
pensamiento y peor aún, recoger los resultados. En cambio, algunos hombres se han
apropiado de la materia prima y de la naturaleza toda y sólo permiten un acceso
limitado a su uso, del que además no reciben el producto, sino un salario. Además, el
valor de este salario no se corresponde con el valor del producto. La diferencia entre el
valor del producto y el salario es la plusvalía.
La deshumanización es mayor, pues la división del trabajo mutila su
creatividad y con ella su humanidad.
Como vemos, alienación es sinónimo de extrañamiento, de expropiación de
algo que es nuestro, que se nos aparece como ajeno y que no muestra su relación directa
con el sujeto. Alienación significa atribuir a otro ser una serie de cualidades que le
pertenecen de suyo. Los productos parecen tener entidad propia, objetos separados del
hombre que queda vacío y roto.
b.- Las otras alienaciones:
Este fenómeno no ocurre solo en el trabajo, sino también en otros ámbitos:
- Alienación social. La igualdad original del género humano que pervertida al
diferenciarse dos clases sociales: propietarios y trabajadores.
- Alienación ideológica. Se establece todo un sistema de representaciones
(imágenes, mitos, ideas, teorías o conceptos), que justifican este sistema económico,
dotados de una existencia propia. El caso mas flagrante es la justificación teórica de la
propiedad privada y la desigualdad humana.
2
Es importante subrayar la gran influencia que sobre Marx tuvieron los escritos de Rousseau: “El primero
al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir: -Esto es mío y encontró personas lo bastante
simples para creerle, fue el verdadero fundador de las sociedad civil. ¡Cuantos crímenes, guerras,
asesinatos, miserias y horrores no habría ahorrado al género humano quien, arrancando las estacas o
rellenado la zanja, hubiera gritado a sus semejantes!: -Guardaos de escuchar a es este impostor; estais
perdidos si olvidais que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie”. J.J. Roussearu: Discurso
sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres.
-Ámbito legal y político: el estado en origen se creó como unión de las fuerzas
humanas para protegerlas y organizarlas, residiendo el poder en el pueblo, pero es poder
se ha pervertido y se ha alejado. El hombre no es el poder, sino un objeto dentro y a
merced del poder. Se ha creado un sistema de derecho que legitima la ideología, leyes
fundadas en falsas visiones del hombre y su naturaleza. El estado acaba convirtiéndose
en instrumento de dominio de la clase dominante.
- También hay alienación religiosa: la religión es una invención de los seres
humanos, el resultado de aplicar atributos trascendentes al mundo conocido, al mundo
material y sensible, la duplicación trascendente de este mundo terrenal. Una vez creado
ese mundo trascendente de la religión, se produce una extraña inversión, por la que se
intercambian los papeles del creador y de la criatura, que da lugar a la alineación
religiosa. Este alienación tiene como fin someter al hombre desde la creencia en una
realidad superior, a la vez fuente de deber y esperanza de una vida mejor. De ahí la frase
“La religión es el opio del pueblo”.
3.- El capitalismo.
Por lo tanto, la economía se convierte en un campo de estudio que nos muestra
el estado de las relaciones sociales. Marx investiga sobre el estado de la economía
capitalista, y es ahí conde descubre a los hombres atrap ados por un sistema económico
extraño y artificial. Los hombres no son tales y se ven sujetos a unas leyes económicas
que provienen del capitalismo, resultado de la especulación con la propiedad privada.
Cuando el hombre se ve desposeído de la materia, extrañado, pierde no sólo su
humanidad, sino su fuente de sustento, por lo que se ve obligado al comercio para
acceder a los bienes de consumo. Al no tener nada se ve obligado a vender lo único que
posee: su fuerza de producción, es decir, su capacidad de transformar la materia prima o
trabajo. El capital no es más que la propiedad privada de los productos del trabajo de los
demás, es trabajo acumulado. Cuando el
producto de los hombres se empieza a
concentrar en pocas manos se produce el
capitalismo, y el proceso se convierte en
irreversible y progresivo: los que poseen lo de
otros cada vez poseerán más, hasta tal punto de
llegar a poseer la vida de sus obreros. El
hombre ha dejado de producir para si para
producir para el capitalista.
El problema es la plusvalía: el salario
que recibe a cambio es justo lo que necesita
para subsistir, mientras que produce más de esa
cantidad. Esa plusvalía es la parte que se queda
y acumula el capitalista. A medida que el
capital crece, lo hace también la masa del
proletariado junto a su miseria, y a su vez, se
acentúa el abismo entre las clases.
La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos mas
objetos produce el trabajador, tanto menos alcanza a poseer y tanto más sujeto queda a la dominación de
su producto, es decir, del capital. La enajenación del trabajador en sus productos significa no solamente
que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, independiente, extraño, sino que
además se convierte en un poder independiente frente a él.
El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, me sirvió de guía para mis estudios,
puede formularse brevemente de este modo: en la producción social de su existencia, los hombres entran
en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad; estas relaciones de producción
corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto
de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre
la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales
determinadas de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida
social, política e intelectual en general.
vive del trabajo material de los otros. Con eso tenemos el germen de las desigualdades
sociales.
Todo esto significa que la historia auténtica y fundamental es la de los
individuos reales, la de sus acciones para transformar la naturaleza y la de sus
condiciones materiales de vida, tanto las que han encontrado existentes, como las que
han producido con su propia actividad. La conciencia y las ideas son una consecuencia
de estas condiciones materiales de vida y están entrelazadas con ella. En ese sentido,
Marx ve en la historia tres sistemas de producción económicos fundamentales que han
determinado las relaciones sociales: el esclavismo, el feudalismo ye l capitalismo.
Por lo tanto, el materialismo de Marx es un materialismo histórico: su hilo
conductor para el estudio de la historia consiste en la teoría según la cual las ideas
jurídicas, morales, religiosas, etc. dependen de la estructura económica o constituyen su
reflejo y su justificación. Tanto es así, que si se modifica la estructura económica se
produciría una variación correlativa en la superestructura ideológica. Así, entramos en
su teoría del materialismo dialéctico, enriquecida por las teorías de Hegel y Feuerbach.
Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso de
producción social, no en el sentido de un antagonismo individual, sino en el de un antagonismo que nace
de las condiciones sociales de existencia de los individuos; las fuerzas productoras que se desarrollan en
el seno de la sociedad burguesa crean al mismo tiempo las condiciones materiales para resolver este
antagonismo. Con esta formación social termina, pues, la prehistoria de la sociedad humana.
Si bien hemos explicado antes que la historia no es más que las relaciones de
producción a lo largo del tiempo, hemos de ver ahora cual es la ley de evolución de la
historia. En este sentido Marx toma la teoría hegeliana, pero modificando sus conceptos
esenciales y su comprensión de la resolución del conflicto:
“Para Hegel, el proceso del pensamiento –que él transforma en sujeto independiente con el
nombre de “idea”- es el demiurgo de lo real, que a su vez sólo constituye el fenómeno externo de la idea
o proceso de pensamiento. Para mí, al contrario, el elemento ideal no es mas que el elemento material
trasladado y traducido al cerebro de los hombres. (…) En él, la dialéctica está invertida. Hay que darle
la vuelta para descubrir el núcleo racional dentro de esta cáscara mística.” El Capital.
Marx asume la dialéctica, entendida hegelianamente, como síntesis de los
opuestos, pero la invierte. A la tesis se le opone una antítesis, y de esa oposición surge
una síntesis, que ya no es en el caso de Marx una unión de tesis y antítesis, sino una
ruptura radical que dará un elemento que nada tendrá que ver con los anteriores. La
aplicación material de esta teoría explica que dado un sistema económico (tesis), este se
desarrolla hasta su máximo. En este desarrollo, las fuerzas productoras crecen
cuantitativa y cualitativamente, entrando en contradicción con el propio sistema,
convirtiéndose en la antitesis, e iniciando una era de revolución social (el conflicto) que
desembocará en un nuevo sistema (síntesis), ya que se modifica la estructura económica
y correlativamente la superestructura ideológica.
La dialéctica permite a Marx comprender el movimiento de la historia, y por lo
tanto también el estado de cosas existente, así como su ocaso necesario. Concibe la
realidad como en continua evolución y cambio. Este cambio se da porque la esencia de
la realidad es antagónica, es una continua lucha de opuestos. Nada puede atemorizar a
ese proceso dialéctico, que por esencia es crítico, renovador y revolucionario. Resulta
inevitable el choque entre el status quo y su negación, ya que cada momento histórico
engendra contradicciones en su interior: estas constituyen el mecanismo de avance del
desarrollo histórico. La diferencia reside en dos detalles.
En primer lugar dónde Hegel dice “Idea”, Marx dice “Materia”, de
modo que la dialéctica se adapta al materialismo. Y segundo, la síntesis
hegeliana era suma, mientras que para Marx es superación, revolución. La
superación del conflicto no incluye los elementos anteriores, sino que realmente
los deja atrás.
La dialéctica es la ley de desarrollo de la realidad histórica, que vista
desde el materialismo, queda reducida a la historia de la relaciones de
producción. Desde dicha ley se expresa la inevitabilidad del paso desde la
sociedad capitalista a la sociedad comunista, con el consiguiente final de la
explotación y la alineación.
3
Señalamos algunas de ellas:
5°.- Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del
Estado y régimen de monopolio.
6°.-Nacionalización de los transportes.
8°-Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales,
principalmente en el campo.
10°.- Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las
fabricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción
material."
4
Rheinische Zeitung, diario radical que se publicó en Colonia en los años 1842 y 1843. Marx fue el
redactor jefe de dicho periódico desde el 15 de octubre de 1842 hasta el 18 de marzo de 1843. (Notas de
la editorial).
5
Allgemeine Zeitung. Diario alemán reaccionario fundado en 1778; desde 1801 hasta 1882 se editaba en
Augsburgo. En 1842 publicó una falsificación de las ideas del comunismo y socialismo utópicos y Marx
lo desenmascaró en su artículo «El comunismo y el Allgemeine Zeitung de Augsburgo», que fue
publicado en el Reinische Zeitung en Octubre de 1842.
El primer trabajo que emprendí para resolver las dudas que me asaltaban fue una revisión
crítica de la filosofía hegeliana, trabajo cuyos preliminares aparecieron en los Anales franco-alemanes6,
publicados en París en 1844. Mis investigaciones dieron este resultado: que las relaciones jurídicas, así
como las formas del estado no pueden explicarse ni por sí mismas, ni por la llamada evolución general
del espíritu humano; que se originan más bien en las condiciones materiales de existencias que Hegel,
siguiendo el ejemplo de los ingleses y franceses del siglo XVIII, comprendía bajo el nombre de
«sociedad civil»; pero que la anatomía de la sociedad hay que buscarla en la economía política. Había
comenzado el estudio de ésta en París y lo continuaba en Bruselas, donde me había establecido a
consecuencia de una sentencia de expulsión dictada por el señor Guizot contra mí. El resultado general
a que llegué y que, una vez obtenido, me sirvió de guía para mis estudios, puede formularse brevemente
de este modo: en la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas,
necesarias, independientes de su voluntad; estas relaciones de producción corresponden a un grado
determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual se eleva una
superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia.
El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política e intelectual en
general. No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad
social es la que determina su conciencia.
Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productoras de la sociedad entran en
contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión
jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas
de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas
fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social. El cambio que se ha producido en la base
económica trastorna más o menos lenta o rápidamente toda la colosal superestructura. Al considerar
tales trastornos importa siempre distinguir entre el trastorno material de las condiciones económicas de
producción—que se debe comprobar fielmente con ayuda de las ciencias físicas y naturales—y las
formas jurídicas políticas, religiosas, artísticas o filosóficas; en una palabra, las formas ideológicas, bajo
las cuales los hombres adquieren conciencia de este conflicto y lo resuelven. Así como no se juzga a un
individuo por la idea que él tenga de sí mismo, tampoco se Sucede juzgar tal época de trastorno por la
conciencia de sí misma; es preciso, por el contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones de
la vida material, por el conflicto que existe entre las fuerzas productoras sociales y las relaciones de
producción Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas
productoras que pueda contener, y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen
jamás en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido
incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca más que
los problemas que puede resolver, pues, mirando de más cerca, se verá siempre que el problema mismo
no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en
estado de existir. Esbozados a grandes rasgos, los modos de producción asiáticos, antiguos, feudales y
burgueses modernos pueden ser designados como otras tantas épocas progresivas de la formación social
económica.
Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso de
producción social, no en el sentido de un antagonismo individual, sino en el de un antagonismo que
nace de las condiciones sociales de existencia de los individuos; las fuerzas productoras que se
desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean al mismo tiempo las condiciones materiales para
resolver este antagonismo. Con esta formación social termina, pues, la prehistoria de la sociedad
humana.
Friedrich Engels con quien (desde la publicación en los Anales franco-alemanes, de su genial
esbozo de una crítica de las categorías económicas) sostenía una constante correspondencia en la que
intercambiábamos nuestras ideas, había llegado por otro camino—comparad su “La situación de la
clase obrera en Inglaterra” —al mismo resultado que yo. Y cuando, en la primavera de 1845, vino,
6
Deusch-Französische Jahrbücher, órgano de la propaganda revolucionaria y comunista, editado por
Marx en París, en el año 1844.
también él, a domiciliarse en Bruselas, acordamos contrastar conjuntamente nuestro punto de vista con
el ideológico de la filosofía alemana; en realidad, liquidar con nuestra conciencia filosófica anterior. El
manuscrito, dos gruesos volúmenes7, hacía largo tiempo que se encontraba en poder del editor, en
Westfalia, cuando nos advirtieron que un cambio de circunstancias ponía un obstáculo a la impresión.
Abandonamos el manuscrito a la roedora crítica de los ratones tanto más a gusto cuanto que habíamos
alcanzado nuestro principal fin, aclarar nuestras propias ideas.
De los trabajos dispersos que hemos sometido al público en esta época y en los cuales hemos
expuesto nuestros puntos de vista sobre diversas cuestiones, no mencionaré más que el Manifiesto del
Partido Comunista, redactado por Engels y yo en colaboración, y el Discurso sobre el libre cambio,
publicado por mí. Nuestros puntos de vista decisivos han sido expuestos científicamente por primera
vez, aunque bajo la forma de una polémica, en mi escrito, aparecido en 1847, y dirigido contra
Proudhon: Miseria de la Filosofía, etc. La tirada de una disertación sobre el trabajo asalariado, escrita
en alemán y compuesta de conferencias que yo había dirigido al grupo de obreros alemanes de
Bruselas8, fue interrumpida por la revolución de febrero y mi consiguiente expulsión.
La publicación de la Nueva Gaceta del Rin, en 1848-49, y los acontecimientos posteriores
interrumpieron mis estudios económicos, que no pude proseguir hasta 1850, en Londres. La prodigiosa
cantidad de materiales para la historia de la Economía política amontonada en el British Museum; la
situación tan favorable que ofrece Londres para la observación de la sociedad burguesa, y en fin, la
nueva fase de desarrollo en que ésta parecía entrar por el descubrimiento del oro californiano y
australiano, me decidieron a comenzar de nuevo por el principio y a someter a un examen crítico los
nuevos materiales. Estos estudios me llevaron por sí mismos a investigaciones que parecían alejarme de
mi objeto y en las que, sin embargo, tuve que detenerme más o menos tiempo. Pero lo que abrevió
sobre todo el tiempo de que disponía fue la imperiosa necesidad de producir un trabajo remunerador.
Mi colaboración, comenzada hacía ocho años, en la New York Tribune9, el primer periódico
angloamericano, trajo consigo, ya que no me ocupo más que excepcionalmente de periodismo
propiamente dicho, una extraordinaria dispersión de mis estudios. Sin embargo, los artículos sobre los
acontecimientos económicos notables que tenían lugar en Inglaterra y en el continente, formaban una
parte tan considerable de mis aportaciones, que tuve que familiarizarme con detalles prácticos que no
son del dominio de la ciencia propia de la economía política.
Con este esbozo del curso de mis estudios en el terreno de la economía política he querido
hacer ver únicamente que mis opiniones, de cualquier manera que se juzguen por otra parte, y aunque
concuerden tan poco con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos y
concienzudos estudios. Pero en el umbral de la ciencia, como a la entrada del infierno, una obligación
se impone:
“Qui si convien lasciare ogni sospetto
ogni viltá convien che qui sia morta.”10
Marx. Contribución a la crítica de la economía Política.
7
Se trata de la obra de Marx y Engels, La ideología alemana.
8
La Asociación Obrera Alemana de Bruselas fue fundada por Marx y Engels a finales de agosto de 1847, con el
fin de educar políticamente a los obreros alemanes residentes en Bélgica y propagar entre ellos las ideas del
comunismo científico. Bajo la dirección de Marx, Engels y sus compañeros, la sociedad se convirtió en un centro
legal de unión de los proletarios revolucionarios alemanes en Bélgica y mantenía contacto directo con los clubes
obreros flamencos y valones. Los mejores elementos de la asociación entraron luego en la organización de
Bruselas de la Liga de los Comunistas. Las actividades de la Asociación Alemana en Bruselas se suspendieron
poco después de la revolución burguesa de febrero de 1848 en Francia, debido al arresto y expulsión de sus
miembros por la policía belga.
9
New York Daily Tribune, diario democrático que se publicó en Nueva York entre 1841 y 1942. Marx colaboró
en él desde 1851 hasta 1862.
10
Déjese aquí cuanto sea recelo, Mátese aquí cuanto se vileza. (Dante, La divina comedia).