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Vida 7 Dominical

El capítulo destaca la importancia de llevar una vida balanceada en las áreas intelectual, física, espiritual y social, siguiendo el ejemplo de crecimiento de Jesús. Se enfatiza la necesidad de establecer metas claras y concretas para el desarrollo personal y la influencia positiva en los demás. Al crecer en estas áreas, se logra una vida de éxito y satisfacción, beneficiando no solo a uno mismo, sino también a la familia y la comunidad.

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Vida 7 Dominical

El capítulo destaca la importancia de llevar una vida balanceada en las áreas intelectual, física, espiritual y social, siguiendo el ejemplo de crecimiento de Jesús. Se enfatiza la necesidad de establecer metas claras y concretas para el desarrollo personal y la influencia positiva en los demás. Al crecer en estas áreas, se logra una vida de éxito y satisfacción, beneficiando no solo a uno mismo, sino también a la familia y la comunidad.

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Capitulo 7

LA IMPORTANCIA DE UNA VIDA BALANCEADA

Uno de los aspectos que determinan nuestro futuro es saber manejar


nuestro presente, para ello es fundamental establecer bien nuestras
prioridades y creamos el desafío de crecer como Jesús, no sólo en un
aspecto, sino en todas las áreas de la vida, esto hará de nosotros
personas de éxito, atraeremos a otros y seremos una influencia
positiva en el círculo donde nos desenvolvemos: familiar, social,
laboral o ministerial.

“Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para


con Dios”. LUCAS 2:52.

Este versículo refleja a un Jesús ejemplar que marcó el camino por


donde debemos andar y seguir sus pisadas. Es impactante ver a un
Jesús no conformista, de retos y desafíos, quien no aceptó el
estancamiento como estilo de vida, sino que buscó ser cada día
mejor.

La palabra crecimiento viene del griego Prokopto que significa


abrirse camino hacia delante, es decir progresar, y el Señor lo hizo
en los cuatro aspectos básicos que son: Aspecto intelectual,
espiritual, físico y social.

1. Aspecto Intelectual

La Palabra dice: “Y Jesús crecía en sabiduría…”. La sabiduría se


refiere, básicamente, al aspecto intelectual. Tiene que ver con el
desarrollo del intelecto, con crearse retos que lo hagan más culto,
más sabio, más capaz en los estudios, profesión, oficio o lugar en
donde se desenvuelve. Por ejemplo, en su hogar puede proponerse
aprender cómo ser mejor en su papel de hijo, padre, madre, esposo o
esposa.

Dios sabe que sólo quienes dejan de lado la negligencia y la pereza


pueden lograr sus propósitos, alcanzar el éxito, crecer y ser mejores
personas. No basta soñar y querer tener, para lograrlo es necesario
actuar con diligencia, constancia y disciplina.

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de


los diligentes será prosperada”. PROVERBIOS 13:4

El perezoso siempre trata de justificar su comportamiento, pero el


tiempo transcurre y los progresos quedan solamente en intenciones,
por ello se llenado frustraciones y sentimientos de incapacidad. Bien
lo dice PROVERBIOS 26: 16: “En su propia opinión el perezoso
es más sabio que siete que sepan aconsejar”.

Dios no quiere vernos frustrados, sintiéndonos unos buenos para


nada. Él nos dio ejemplo para crecer, para ser mejores en todas
nuestras áreas. Un buen reto para no caer en la trampa del perezoso
es establecernos metas claras y concretas, Hacer esto nos ayudará a
darle prioridad a lo realmente importante y a no dejarnos enredar por
lo urgente. Lo importante nos acerca a la meta, lo urgente, que es to
improvisto nos aleja de ella.

En el aspecto intelectual debemos establecernos metas especificas


que nos hacer nuestro objetivo. Por ejemplo: Leer un libro mensual o
semanal; aprender sistemas o lo básico para manejar la computadora
o aprender inglés. Debemos creamos el desafío de ser cabeza y no
cola, ser el primero y no el último en el lugar donde nos
desenvolvemos, ya sea En el colegio, la universidad o nuestro
trabajo.

En fin, de acuerdo a sus sueños establézcase por lo menos, tres


metas para lograr en un tiempo determinado, puede ser un trimestre,
seis meses, un año, o como lo estime conveniente. Es importante que
defina un tiempo, de lo contrario serán sólo buenas Intenciones. “y
Jesús crecía en… estatura …”. LUCAS 2:52

II. Aspectos Físicos

La estatura se refiere al aspecto físico, en él también debemos


progresar. El estilo de vida, hábitos alimenticios, nutrición y
recreación ejercerán influencia directa en nuestra imagen y en la que
proyectamos.

En cierta ocasión, un hombre de Dios llamado Dick Iverson nos dio un


consejo a mi esposo y a mí. Nos recomendó tres cosas prácticas para
cuidar nuestra condición física. La primera, cuidar nuestra
alimentación; la segunda, practicar algún deporte, y la tercera no
permitir el estrés.

Creo que este hombre tiene razón, es de sabios ser equilibrados en


todo. Por eso debemos establecer en nuestra vida hábitos que
prolonguen nuestra existencia y no que la acorten al afectar nuestra
salud. Pensamos que no es necesario cuidamos, abusamos de nuestra
juventud y caemos en excesos que dejan ver sus consecuencias más
tarde.
El exceso en la comida se da al consumir desmesuradamente dulces,
sal, gaseosas, chocolates. Debemos establecer nuevos hábitos,
verificar si es saludable nuestra alimentación y hacer los correctivos
necesarios. Puede iniciar con pequeños retos como no comer
chocolates en un día, no tomar esta semana gaseosa, no aplicar
excesiva sal a las comidas, etc.

En cuanto al tiempo de descanso debo incluir un deporte o un


ejercicio que implique actividad, además de ser saludable relaja e
impide el estrés. Es increíble encontrar jóvenes cuyo único deporte es
pasarse el día entero frente al televisor. Su condición física es tan
mala que no pueden hacer un simple ejercicio, pues se enferman.
Cultive la práctica de algún deporte, pero no se vaya a los extremos,
muchos convierten el deporte en su Dios y Se olvidan del Señor.

Nuestra imagen refleja lo que somos y el Dios en el que creemos.


Jesús también en esto fue un ejemplo para nosotros. Aunque nació en
un humilde pesebre se superó y vistió la mejor ropa de su época,
usaba túnicas sin costuras y éstas eran las mejores del momento,
tanto que los soldados echaron suertes sobre ellas para repartirlas
entre sí. JUAN 19:23-24, Cuando los soldados crucificaron a
Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para
cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin
costura, de un solo tejido de arriba abajo. 24 Entonces dijeron
entre sí:

—No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de


quién será. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura,
que dice:

«Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron


suertes.» Y así lo hicieron los soldados.

En el aspecto físico debemos seguir a nuestro Maestro y progresar en


la manera de vivir, de vestir y de amar, sin hacer de esto un dios, sino
como testimonio de lo que hace el Señor Con quienes son fieles.

“Y Jesús crecía … en gracia para con Dios”.

III. Aspecto Espiritual

Una de las cosas que trae bendición y plena realización es el


crecimiento en el conocimiento de Dios. Mateo afirma: “Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas Las cosas
os serán añadidas”. MATEO 6:33
Ese crecimiento se manifiesta en una búsqueda continua de Dios, por
conocerle y agradarle, el hacerlo nos traerá las más ricas bendiciones,
tanto en el ámbito material, físico, Emocional y espiritual.

El apóstol Pedro nos aconseja establecemos retos, para así nunca


estar sin fruto. Nos propone alcanzar primero diligencia; después fe,
virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto
fraternal; y por último, añadir amor. Debemos decidimos a escalar en
nuestra vida espiritual un nivel cada vez más alto que se refleje en
nuestra manera de vivir. Así se cumplirá 2ª PEDRO 1:8-10 “porque
si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán
estar ociosos ni sin frutos en cuanto al conocimiento de
nuestro Señor Jesucristo”. Y agrega: “… porque haciendo
estas cosas no caeréis jamás”.

Si la búsqueda de ser mejores pasa a un segundo plano, hemos


olvidado el sacrificio de Cristo en la cruz y el precio que Él pagó para
limpiamos de nuestros pecados. Por eso, lo mejor que podemos
hacer, para mantener el crecimiento espiritual es permanecer
agarrados de Dios, Él nos mostrará las áreas en las que estamos
cediendo terreno al enemigo y nos dará Su consejo para salir
victoriosos. Además, pondrá en nosotros el desafío de ser mejores.

Jesús creció en gracia para con Dios, el resultado de ese crecimiento


hizo que se manifestará en Él el poder de Dios y los dones del Espíritu
Santo. Tuvo un ministerio exitoso y multitud de personas fueron
transformadas, sanadas, liberadas y restauradas a través de Su vida.

Ese mismo Jesús vive ahora dentro de nosotros y en la medida que


crecemos en Su conocimiento y en su gracia, tendrá libertad para
obrar convirtiéndonos en un canal de Bendición.

Nuestra vida espiritual será impulsada si nos creamos desafíos,


debemos involucrarnos en la obra, no como simple espectadores, sino
como miembros activos. Cuando asumimos retos creamos un mayor
nivel de exigencia en el campo espiritual. Por ejemplo, si tenemos que
enseñar a otros, tenemos la necesidad de preparamos, repasar lo
aprendido y pedir a Dios Su respaldo.

Los dones fluyen cuando creamos la necesidad de ellos, Dios nos los
da para servir a su Señor podrá levantamos y derramarlos sobre
nuestras vidas. El apóstol Pablo dice una gran pueblo y no para
jactamos de ellos. En la medida en que nos involucremos en la obra,
el verdad en 1aCORINTIOS 15:58 “Así que hermanos míos,
amados estad firmes y constantes, creciendo en la obra del
Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el señor no
es en Vano”.

Crecer, es decir, a hacer más de los que me dicen o piden, obrando


con iniciativa para hacer El texto nos anima a ser firmes, a no
dejamos mover de lo que ahora somos en Cristo, a Las cosas cada
vez mejor.

Pablo enseña cómo nuestro trabajo para el Señor no es en vano y


nosotros debemos saberlo y creerlo, pues aunque en el momento no
veamos frutos, Dios sabe lo que hemos Realizado y conforme a eso
nos dará la recompensa.

Propóngase crecer en el aspecto espiritual y hágalo trazándose metas


específicas para no estancarse, no se conforme con asistir a las
diferentes actividades de la iglesia, sino sea parte de cada una de
ellas, como la célula, escuela de líderes, los ministerios, etc. “y Jesús
crecía… en gracia para con… los hombres”

IV. Aspecto Social

Tener vidas equilibradas es no ir a los extremos y dar a cada cosa su


lugar. El Señor conocía lo importante que eran las personas, por eso
se interesó en ellas, las conoció y suplió su necesidad. Todo esto le dio
gracia delante de la gente, querían compartir con él, escucharlo, estar
a su lado y por eso le seguían.

Nosotros debemos progresar en nuestro trato con aquellos que nos


rodean, de manera que ellos vean en nosotros personas que vale la
pena seguir e imitar. Hablamos más con lo que hacemos que con lo
que decimos, mucha gente nos observa, y si encuentran en nosotros
sencillez, amor, calor humano y una vida integra nos abrirán la puerta
para llegar a sus corazones y hacerlos miembros de la familia de Dios.

El profeta Samuel en su juventud no siguió el mal ejemplo de los


jóvenes de su edad que compartían con él en la misma casa, él
decidió ser íntegro en su manera de vivir y fue acepto delante de Dios
y de los hombres de su época.

“Y el joven Samuel iba creciendo, era acepto delante de Dios


y delante de los hombres”. 1 SAMUEL 2:26

Uno de los lugares en donde debemos cuidar: nuestro testimonio es


en la casa, de esta manera progresaremos en las relaciones afectivas
con los miembros de nuestra familia. Allí los cambios son más
notorios ya que todos nos conocen y se dan cuenta de los progresos
alcanzados. Debemos proponemos metas sencillas pero efectivas.

Por ejemplo, si reaccionábamos con mal genio cuando algo no salía


bien o cuando nos sentíamos agredidos, vamos a cambiar. Debe
haber progreso en nuestro trato con los demás, en la comunicación,
en la unidad, en la comprensión y en el compañerismo.

No podemos permitir que nuestras metas en otras áreas desplacen el


tiempo con los nuestros, deteriorando la relación familiar, creando
distancias o robando comunión con Ellos.

Cierta joven tenía un dolor muy grande en su corazón. Siempre que


su padre la necesitaba no tenía tiempo y siempre había otras
prioridades. No le dedicó tiempo y cuando quiso fue Demasiado
tarde, su padre murió y sintió dolor e impotencia.

Dios quiere que tengamos equilibrio en el trato con la familia, quiere


que les demos tiempo y atención, y que con nuestro amor y
testimonio podamos ganarlos para el Señor. De la misma manera,
nuestro testimonio abarca también nuestra relación con terceros.
Pablo enseña a Timoteo: “También es necesario que tenga buen
testimonio con los de afuera, para que no caiga en descrédito
y en lazo del diablo”. 1 TIMOTEO 3:7.

Un aspecto determinante para crecer en el área social es la integridad


en nuestra manera de vivir, ésta da confianza a quienes nos rodean,
pues se darán cuenta que nuestro propósito no es aprovecharnos de
ellos, sino influir positivamente en sus vidas.

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los


creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu de fe y pureza.
1 TIMOTEO 4:12

Nada peor que perder la credibilidad para cerrarnos puertas en


nuestra relación con otros. No debemos hacer concesiones con los
principios éticos y morales que rigen nuestra vida, pues esas
pequeñas concesiones son una mancha, que en lugar de hacemos
bien, aparta a las personas de nuestro lado, pues quedan prevenidos
cuando descubren un engaño, se sienten utilizados y no valorados.

Alguien dijo: “Las personas se hicieron para ser amadas y las cosas
para ser usadas”. Esto es muy cierto, cuando amamos a las personas
en lugar de usarlas tenemos relaciones sólidas duraderas que
reflejarán la integridad de nuestro carácter, un interés genuino, el
amor, el compañerismo y una vida de principios éticos.
Si seguimos el ejemplo de Jesús, crecer en todas las áreas intelectual,
física, espiritual y social, tendremos una vida de éxito, de satisfacción
personal y de bendición no sólo para nosotros, sino también para
nuestras familias y quienes nos rodean.

Ellos verán que sí es posible tener un estilo de vida mejor cuando se


sigue al Señor, esto les dará la oportunidad de volverse a Dios y
disfrutar la bendición que tiene conocer al Señor y dejar que Él guíe
sus vidas.

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