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Leather Lark

Leather & Lark es una comedia romántica oscura que aborda temas complejos y perturbadores, incluyendo la violencia y el abuso. La historia sigue a Lark, quien busca venganza contra su exnovio Andrew tras descubrir su traición y su naturaleza depredadora. A lo largo de la narrativa, se exploran las consecuencias de las acciones de los personajes en un tono que mezcla humor y oscuridad.
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Leather Lark

Leather & Lark es una comedia romántica oscura que aborda temas complejos y perturbadores, incluyendo la violencia y el abuso. La historia sigue a Lark, quien busca venganza contra su exnovio Andrew tras descubrir su traición y su naturaleza depredadora. A lo largo de la narrativa, se exploran las consecuencias de las acciones de los personajes en un tono que mezcla humor y oscuridad.
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' tico

o
l a t r i l o g i 'a d e l a m o r ca

Le a t h e r
& lark
BRYNNE WEAVER
Traducido del inglés por Patricia Sebastián
Título original: Leather & Lark

Esta edición ha sido publicada mediante acuerdo


con The Foreign Office Agència Literària, S. L.
y The Whalen Agency, Ltd.

Diseño de colección: Estudio Sandra Dios

Reservados todos los derechos. El contenido de esta


obra está protegido por la Ley, que establece penas
de prisión y/o multas, además de las correspondientes
indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes
reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren
públicamente, en todo o en parte, una obra literaria,
artística o científica, o su transformación, interpretación
o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o
comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva
autorización.

Copyright © Brynne Weaver, 2024


© de la traducción: Patricia Sebastián, 2025
© Contraluz (GRUPO ANAYA, S. A.)
Madrid, 2025
Valentín Beato, 21
28037 Madrid
www.contraluzeditorial.com

ISBN: 978-84-19822-62-8
Depósito legal: M. 27.126-2024
Printed in Spain
Advertencias de contenido

Aunque Leather & Lark sea una comedia romántica oscura (y


esperamos que te rías con toda esta locura), ¡sigue siendo os-
cura! Por favor, lee con responsabilidad. Si tienes alguna pre-
gunta sobre la siguiente lista, no dudes en ponerte en contac-
to conmigo en brynneweaverbooks.com o en cualquiera de
mis redes sociales (estoy más activa en Instagram y en Tik-
Tok).

• Globos oculares, aunque nada de cuencas esta vez, así


que ya puedes darme las gracias.
• Dientes y derivados.
• Puede que, por mi culpa, ya no puedas volver a tomar
pizza ni cerveza. Ni batidos. Sigo sin arrepentirme de
nada.
• Globos de nieve.
• ¿Autocanibalismo…? Bienvenido al debate que nunca
creíste que fueras a tener.
• Múltiples armas y objetos cortantes, entre los que se in-
cluyen: dardos, tijeras, pistolas, sierras, cuchillos, tritura-
doras y un pequeño utensilio llamado «cuchara de enu-
cleación».
• Dedos amputados.

7
• Igual la próxima vez que vayas a hacer manualidades
con resina epoxi te lo piensas dos veces.
• Choques entre vehículos.
• Ahogamientos de diversa índole.
• Enfermedad terminal de un ser querido.
• Escenas de sexo explícito que incluyen, entre otras co-
sas: juguetes para adultos, asfixia, sexo duro, humilla-
ción moderada, actos sexuales en público, penetración
con consolador con correa y fetiche por los cumplidos.
• Referencias a negligencia parental y maltrato infantil
(no explícitas).
• Referencias a agresiones sexuales infantiles (no explíci-
tas).
• Lenguaje explícito y pintoresco que incluye numerosas
«blasfemias». ¡La que avisa no es traidora!
• Perro herido (la causa de la lesión no se describe, y el
animalito está bien, ¡de verdad!).
• Hay muchas muertes… El libro va de un asesino a suel-
do y una asesina en serie que se enamoran, así que creo
que se da por sentado.

8
Para los que habéis llegado aquí después de leer
la escena del helado de B&B, habéis visto
las advertencias de contenido de L&L y habéis pensado:
«Lo de la pizza no va en serio… ¿verdad?».
Este libro es para vosotros
PLAYLI ST

Escanea uno de los QR para escucharla:

APPLE MUSIC SPOTIFY

PRÓLOGO: Prender
«I Only Have Eyes for You», The Flamingos

CAPÍTULO 1: Sumergido
«TUNNEL VISION», Melanie Martinez
«444», Ashley Sienna

CAPÍTULO 2: En el blanco
«Underground», MISSIO
«Pulse», Young Wonder

11
CAPÍTULO 3: Guillotina
«Cuz You’re Beautiful», Kiyashqo
«BITE», Troye Sivan

CAPÍTULO 4: Germinar
«November», PatrickReza
«Shutdown», Hudsun

CAPÍTULO 5: Hilos
«SLOW DANCING IN THE DARK», Joji
«Lay Your Cards Out», POLIÇA

CAPÍTULO 6: Leytonstone
«Stay with Me», Kevin Olusola
«Don’t Leave», Snakehips & MØ

CAPÍTULO 7: Justicia
«Laalach», TroyBoi
«Fall Away» (feat. Calivania), UNDREAM
«Above the Clouds», Luca

CAPÍTULO 8: Fricción
«Who Do You Want», Ex Habit
«How Soon Is Now» (feat. Dresage), AG

CAPÍTULO 9: Por la retambufa


«One of Your Girls», Troye Sivan
«Love Made Me Do It», Ellise

CAPÍTULO 10: Trofeos


«Kiss and Collide», Blondfire
«Downtown», Allie X

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CAPÍTULO 11: Holograma
«Pilgrim», MØ
«Seconds», Ghost Loft

CAPÍTULO 12: In nomine Patris


«O.D.D.», Hey Violet
«Blur», MØ

CAPÍTULO 13: Contactos


«If You Wanna», Kiyashqo
«Everybody’s Watching Me (Uh Oh)», The
Neighbourhood

CAPÍTULO 14: Retiro


«Superstar», MARINA
«Love Me», Jane XØ
«Front to Back», Buku

CAPÍTULO 15: Señales


«Can’t Forget You», NEVR KNØW
«Too Deep», Kehlani

CAPÍTULO 16: Himnos


«Fears», MTNS
«Never Enough», TWO LANES

CAPÍTULO 17: Ascender


«Fight!», Ellise
«Soft to Be Strong», MARINA

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CAPÍTULO 18: Protagonista
«Don’t Dream It’s Over», Kevin Olusola
«TALK ME DOWN», Troye Sivan

¡ATENTOS AL TEMA ADICIONAL «RUINOUS LOVE», DE


T. THOMASON, QUE SE AÑADIRÁ A LA PLAYLIST
T PARA
ESTE CAPÍTULO!

CAPÍTULO 19: Expuesta


«Close» (feat. Tove Lo), Nick Jonas
«Tranquilizer» (feat. Adekunle Gold), TroyBoi

CAPÍTULO 20: A gatas


«Make You Mine», Madison Beer
«Make Me Feel», Elvis Drew

CAPÍTULO 21: Enuclear


«Arms of Gold» (feat. Mia Pfirrman), Tape Machines
«Dangerous» (feat. Joywave) [Oliver Remix], Big Data
«Back to the Wall», TroyBoi

CAPÍTULO 22: Errante


«Alone - Slow Edit», BLVKES
«New Religion», MARGARET WHO

CAPÍTULO 23: Última defensa


«Immortal», MARINA
«Dizzy», MISSIO

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CAPÍTULO 24: Aparición
«Triggered», Chase Atlantic
«We Appreciate Power» (feat. HANA), Grimes

CAPÍTULO 25: Abrasada


«Twisted», MISSIO
«Work», ionnalee
«Locked», Welshy Arms

CAPÍTULO 26: Renovar


«Liability» (feat. Astyn Turr), Tape Machines
«My My My!», Troye Sivan
«Believe in Love», MARINA

EPÍLOGO: Truco de magia


«Afterlife», Hailee Steinfeld

CAPÍTULO EXTRA: Consolador


«Troublemaker» (feat. Izaya), Omido
«Love U Like That», Lauv

15
PRÓLOGO

PR END ER
Lark

—Cariño, esto es lo que yo llamo «Todo acto tiene sus con-


secuencias» —digo mientras desenrollo la mecha de los fue-
gos artificiales que Andrew tiene atados entre los muslos.
Los chillidos alcanzan su punto álgido antes de acabar so-
focados por la cinta que le tapa la boca.
Al verme, jamás se te pasaría por la cabeza, pero es cierto…
Adoro la angustia que desprende su voz.
Andrew solloza y se revuelve en la silla. Le dedico una
sonrisa de oreja a oreja y sigo retrocediendo por el claro hacia
los árboles. Me sitúo lo bastante cerca como para ver el temor
ref lejado en sus ojos y, a al mismo tiempo, lo bastante lejos
como para que los gruesos troncos me sirvan de protección.
Sus súplicas ahogadas rezuman desesperación. Está hiperven-
tilando, y las nubes de vaho que brotan de su nariz se extien-
den hacia el cielo iluminado por las estrellas.
—¿Sabes por qué estás ahí en medio, con unos cohetes ata-
dos a la polla, y yo aquí, sujetando la mecha? —grito.
Niega con la cabeza y luego asiente, como si no tuviera
claro qué respuesta pondrá fin a la tortura. La verdad es que
da igual lo que responda.

17
—Si te quito la cinta de la boca, me dirás lo mal que te
sabe haberte follado a Savannah en nuestra cama mientras yo
estaba de viaje, ¿verdad?
Asiente desesperado, puesto que el pegamento le impide
soltar sus previsibles trolas. No sabes cuánto lo siento, de verdad
que no volverá a pasar, te juro que te quiero… bla, bla, bla.
—Me temo que no estamos aquí por eso.
Andrew me mira desconcertado, intentando adivinar qué
he querido decir mientras mi sonrisa se vuelve feroz. Ahí es
cuando el pánico se apodera por completo de él. Puede que
sean mis palabras o el brillo de satisfacción que adquiere mi
mirada. Tal vez sea mi forma de contemplarlo, sin pestañear.
O la manera en que me río al girar la rueda del mechero que
llevo en la mano. Quizá sean todas esas cosas juntas las que pro-
voquen que se mee encima. Los regueros de orina brillan a la
luz de la luna a medida que se deslizan por sus piernas desnu-
das y temblorosas.
—Así es, cielo. Conozco todos tus secretos.
Acerco la llama a la mecha sin apartar la mirada de An-
drew en ningún momento.
—Coño, casi se me olvida.
Dejo que la llama se apague y Andrew suelta un suspiro de
alivio y esperanza.
Esperanza. Madre mía, da hasta ternurita.
Supongo que no debería juzgarlo con tanta dureza: yo
también albergué esperanza en el pasado. Esperanza por lo
nuestro.
Pero fui una ingenua al pensar que Andrew, con ese aire
de malote, era el chico adecuado para mí. Me conquistaron
esos dos tatuajes bien puestos. Por la forma en que siempre
llevaba el pelo alborotado, parecía el típico tío que pasa de
todo. Hasta su manía de ir dando bandazos de un trabajo a
otro me resultaba lógica, aunque no sé por qué. De algún
modo, me convencí de que era un rebelde de los de verdad.
Luego se folló a nuestra amiga Savannah mientras yo esta-
ba de viaje y me di cuenta de que no era un rebelde.
Sino un pringado.
Y la cosa no acaba ahí. En cuanto me enteré de que me ha-
bía puesto los cuernos, le robé el móvil y descubrí hasta qué
punto mi supuesto novio me la había colado. Vi los mensajes
que había enviado a un montón de chicas, algunas lo bastante
jovencitas como para caer en las garras de un batería buenorro
que les regalaba el oído y les prometía el oro y el moro. Des-
cubrí mucho más que a un chico malo.
Descubrí a un puto depredador.
Uno que había conseguido sortear mis defensas. Y hacía
años que me había prometido algo a mí misma:
Nunca más.
Cuando levanto los ojos al cielo, no es el presente lo que me
viene a la cabeza. Ni tampoco la rabia y el asco que sentí al re-
visar el teléfono de Andrew. Es el recuerdo de las agujas de pie-
dra gris del prestigioso Ashborne Collegiate Institute, con sus
puntas de cobre apuntando a las estrellas. Incluso ahora, pasa-
dos los años, soy capaz de evocar el temor que me acechaba a
todas horas. Era un palacio repleto de habitaciones oscuras y
espeluznantes secretos. Un castillo de lamentaciones.
Los depredadores como Andrew son como una puta plaga
de langostas. A veces parece que la invasión se extiende por
todas partes y que ningún lugar está a salvo, ni siquiera las
fortalezas como Ashborne, que deberían ser sagradas. Bella y
grandiosa. Recóndita. Segura. Al igual que sucede en la na-
turaleza, lo más bello es a menudo lo más venenoso.
¿Y el señor Laurent Verdon, el director de arte de Ashbor-
ne? Bueno, me prometió cosas la mar de bonitas.

19
Los remordimientos se apoderan de mí. Me arrepiento de
la muerte del señor Verdon. Aunque no por lo que cabría su-
poner.
Debería haberlo matado yo.
Y ahora mi mejor amiga, Sloane, asumirá esa carga y sus
consecuencias durante el resto de su vida.
Cierro los ojos con fuerza y veo unos destellos de luz blan-
ca. Cuando vuelvo a abrirlos, el pasado se encuentra de nuevo
archivado bajo llave. Por aquel entonces no tenía forma de
defenderme, pero ahora las cosas han cambiado.
Puede que las promesas de los agresores sean bonitas, pero
la mía es simple y sin pretensiones.
Nunca.
Más.
A lo mejor no está compuesta por palabras grandilocuen-
tes, pero hago todo lo que puedo para que su ejecución sea
espectacular de cojones.
Tomo una profunda bocanada del fresco aire otoñal. A
continuación, le dedico una sonrisa a Andrew y rebusco en el
bolso hasta dar con el altavoz portátil y conectarlo al móvil.
—Nunca viene mal dar un poco de ambientillo, ¿no te pa-
rece? —le digo mientras pongo la canción «Firework», de
Katy Perry, a todo volumen.
¿Previsible? Sí.
¿Perfecta? También.
Empiezo a cantar sin molestarme en disimular la sonrisa.
Puede que Andrew, al contrario de lo que reza la canción, se
haya quedado sin opciones, pero lo que está claro es que va a
echar chispas.
—En fin, creo que ha llegado el momento de la verdad.
Tú sabes lo que has hecho y yo también. Los dos somos cons-
cientes de que no puedo dejarte marchar. Tal y como te he
dicho, cariño, hay que asumir las consecuencias —exclamo
encogiéndome de hombros.
Enciendo la mecha al son de la desesperación de Andrew,
que se ha puesto a protestar con energías renovadas.
—Chao, cielo. Ha sido… no sé ni cómo llamarlo —digo
por encima del hombro mientras me resguardo en el bosque.
Los gritos de Andrew combinan de maravilla con el cres-
cendo de la música y los fuegos artificiales que retumban en la
noche. Su sufrimiento es un magnífico despliegue de chispas
de colores, una salva de luces brillantes y ruido atronador. Es
un final más majestuoso que el que merece, la verdad. Ojalá
todos corriésemos la misma suerte.
Es magnífico, joder.
No sé en qué momento Andrew deja de gritar, porque los
cohetes bomba empiezan a estallar y hacen un ruido de nari-
ces.
Cuando el estruendo llega a su fin y los últimos destellos
son poco más que estrellas fugaces, vuelvo al claro. Un olor a
salitre, azufre y carne chamuscada emana de la figura enne-
grecida y humeante que está en el centro del prado.
Me acerco a él con cautela. No sé si todavía respira, y no
pienso buscarle el pulso. Su final va a ser el mismo de todas
formas. Aun así, me lo quedo mirando durante unos momen-
tos mientras la música sigue sonando a todo volumen por el
altavoz que he dejado entre la hierba. A lo mejor estoy bus-
cando señales de vida. O esperando sentirlas yo misma. Una
persona normal se sentiría culpable o triste, ¿no? O sea, estu-
ve enamorada de él dos años. O eso creía. Sin embargo, lo
único que lamento es no haberme dado cuenta antes de cómo
era el auténtico Andrew.
Hasta esa punzada de arrepentimiento se ve opacada por la
satisfactoria sensación de haber logrado mi objetivo. Por ali-

21
vio. El hecho de descubrir un secreto y sacarlo a la luz de la
forma más impactante posible resulta empoderante. Y he
cumplido mi promesa. Nadie sufre, salvo los que se lo mere-
cen. Me he encargado de ello. Si esta muerte ha de corromper
el alma de alguien, será la mía, la de nadie más.
Nunca más.
Un leve gemido se abre camino a través de la música. Al
principio no doy crédito, pero vuelvo a oírlo, esta vez acom-
pañado de una nube de humo.
—La hostia, cariño —digo con una carcajada incrédula.
Me invade una oleada de gozo—. Qué pasada que sigas vivo.
Andrew no contesta. Ni siquiera sé si me oye. Tiene los
ojos cerrados y la piel chamuscada; la sangre le mana a través
de los bordes deformados de la carne herida. Sin quitarle los
ojos de encima, hurgo en el bolso hasta que doy con lo que
estoy buscando.
—Espero que hayas disfrutado del espectáculo. Ha sido
magnífico —digo mientras desenfundo la pistola y le apoyo
el cañón en la frente. Otro gemido silencioso atraviesa la no-
che—. Pero no he traído suficientes cohetes para un bis, así
que tendrás que imaginártelos.
Aprieto el gatillo y, con una explosión final, el mundo se
libra de otra langosta.
Y no siento nada salvo una cosa.
Que soy invencible.

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