TEXTO 8
Con todo, debo considerar aquí que soy hombre y, por consiguiente, que tengo costumbre
de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas, y a veces cosas menos
verosímiles, que esos insensatos cuando están despiertos. ¡Cuántas veces no me habrá
ocurrido soñar, por la noche, que estaba aquí mismo, vestido, junto al fuego, estando en
realidad desnudo y en la cama! En este momento, estoy seguro de que yo miro este papel
con los ojos de la vigilia, de que esta cabeza que muevo no está soñolienta, de que alargo
esta mano y la siento de propósito y con plena conciencia: lo que acaece en sueños no me
resulta tan claro y distinto como todo esto. Pero, pensándolo mejor, recuerdo haber sido
engañado, mientras dormía, por ilusiones semejantes. Y fijándome en este pensamiento,
veo de un modo tan manifiesto que no hay indicios concluyentes ni señales que basten a
distinguir con claridad el sueño de la vigilia, que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi
puede persuadirme de que estoy durmiendo. Tomado de: Descartes, R. (1982).
Meditaciones filosóficas. Anagrama, Madrid.
Si suponemos que Descartes tiene razón, se podría concluir que:
A. Es fácil distinguir con certeza qué es real y qué no lo es.
B. No hay un criterio definitivo para saber qué es real y qué es fantasía.
C. Cuando se cree estar despierto se enfrenta la realidad y no la fantasía.
D. Hay que asegurarse de estar dormido para conocer la realidad.
TEXTO 9
Responda la pregunta de acuerdo con la siguiente información:
Aunque las comodidades de esta vida pueden aumentarse con la ayuda mutua, sin embargo,
como eso se puede conseguir dominando a los demás mejor que asociándose con ellos,
nadie debe dudar de que los hombres por su naturaleza, si no existiera el miedo, se verían
inclinados más al dominio que a la sociedad. Por lo tanto, hay que afirmar que el origen de
las sociedades grandes y duraderas no se ha debido a la mutua benevolencia de los hombres
sino al miedo mutuo.
Tomado de: Hobbes, T. (1999). Tratado sobre el ciudadano. trad. Joaquín Rodríguez Feo.
Madrid: Trotta.
De acuerdo con las ideas expresadas en el texto, si “los hombres por su naturaleza
están más inclinados al dominio que a la sociedad”, ¿por qué aparecieron sociedades
grandes y duraderas?
A. Es natural para el hombre asociarse con otros para ejercer su dominio con seguridad.
B. Para ampliar su capacidad de dominio, al hombre le resulta más efectivo vivir en
sociedad.
C. Es propio del hombre evitar todo tipo de dominio a través de las relaciones confiables
que le brinda la vida en sociedad.
D. El hombre busca la seguridad y es más seguro para él vivir en comunidad que estar
expuesto a ser dominado por otro.
TEXTO 10
Responde la pregunta de acuerdo con la siguiente información:
El primer gran filósofo del siglo diecisiete (si exceptuamos a Bacon y Galileo) fue
Descartes, y si alguna vez se dijo de alguien que estuvo a punto de ser asesinado habrá que
decirlo de él. La historia es la siguiente, según la cuenta Baillet en su Vie de M. Descartes,
tomo I, páginas 102-103. En 1621, Descartes, que tenía unos veintiséis años, se hallaba
como siempre viajando (pues era inquieto como una hiena) y, al llegar al Elba, tomó una
embarcación para Friezland oriental. Nadie se ha enterado nunca de lo que podía buscar en
Friezland oriental y tal vez él se hiciera la misma pregunta, ya que, al llegar a Embden,
decidió dirigirse al instante a Friezland occidental, y siendo demasiado impaciente para
tolerar cualquier demora, alquiló una barca y contrató a unos cuantos marineros. Tan pronto
habían salido al mar cuando hizo un agradable descubrimiento, al saber que se había
encerrado en una guarida de asesinos. Se dio cuenta, dice M. Baillet, de que su tripulación
estaba formada por criminales, no aficionados, señores, como lo somos nosotros, sino
profesionales cuya máxima ambición, por el momento, era degollarlo. La historia es
demasiado amena para resumirla y a continuación la traduzco cuidadosamente del original
francés de la biografía: “M. Descartes no tenía más compañía que su criado, con quien
conversaba en francés. Los marineros, creyendo que se trataba de un comerciante y no de
un caballero, pensaron que llevaría dinero consigo y pronto llegaron a una decisión que no
era en modo alguno ventajosa para su bolsa. Entre los ladrones de mar y los ladrones de
bosques, hay esta diferencia, que los últimos pueden perdonar la vida a sus víctimas sin
peligro para ellos, en tanto que, si los otros llevan a sus pasajeros a la costa, corren grave
peligro de ir a parar a la cárcel. La tripulación de M. Descartes tomó sus precauciones para
evitar todo riesgo de esta naturaleza. Lo suponían un extranjero venido de lejos, sin
relaciones en el país, y se dijeron que nadie se daría el trabajo de averiguar su paradero
cuando desapareciera”. Piensen, señores, en estos perros de Friezland que hablan de un
filósofo como si fuese una barrica de ron consignada a un barco de carga. “Notaron que era
de carácter manso y paciente y, juzgándolo por la gentileza de su comportamiento y la
cortesía de su trato, se imaginaron que debía ser un joven inexperimentado, sin situación ni
raíces en la vida, y concluyeron que les sería fácil quitarle la vida. No tuvieron empacho en
discutir la cuestión en presencia suya pues no creían que entendiese otro idioma además del
que empleaba para hablar con su criado; como resultado de sus deliberaciones decidieron
asesinarlo, arrojar sus restos al mar y dividirse el botín”. Perdonen que me ría, caballeros,
pero a decir verdad me río siempre que recuerdo esta historia, en la que hay dos cosas que
me parecen muy cómicas. Una de ellas es el pánico de Descartes, a quien se le debieron
poner los pelos de punta, ante el pequeño drama de su propia muerte, funeral, herencia y
administración de bienes. Pero hay otro aspecto que me parece aún más gracioso, y es que,
si los mastines de Friezland hubieran estado “a la altura”, no tendríamos filosofía
cartesiana.
Tomado y adaptado de: De Quincey, T. (1999). Del asesinato considerado como una de las
bellas artes. Alianza Editorial.
A juzgar por su estilo, tema y estructura, ¿en cuál de los siguientes contextos estaría
inscrito más apropiadamente el pasaje anterior?
A. En una revista académica, como parte de un artículo sobre los orígenes y la importancia
de la filosofía cartesiana.
B. En un discurso ofrecido a un grupo conformado por aficionados al estudio de asesinatos
en la historia de la filosofía.
C. En una crónica periodística, con motivo de un especial acerca de las muertes más
curiosas de la historia.
D. En un seminario dirigido a historiadores especialistas en la vida de los personajes
insignes del siglo XX.
TEXTO 11
Por medio de la imagen anterior, el autor busca
A. Denunciar un acto delincuencial.
B. Criticar un comportamiento social.
C. Criticar a la Policía por su ineficiencia.
D. Generar un sentimiento de terror en el lector.
Según la opinión del autor, la gente debería
A. Ocuparse de sus propios asuntos.
B. Denunciar por Twitter los crímenes.
C. Hacer justicia por mano propia.
D. Emplear formas de acción efectivas.
En la imagen anterior, el autor rechaza
A. La ausencia de seguridad.
B. La preocupación de las personas por el crimen.
C. La falta de comunicación entre las personas.
D. La forma como la gente supuestamente ayuda.
La imagen anterior alude a
A. La telefonía móvil.
B. Las redes sociales.
C. La línea de emergencia.
D. Los correos electrónicos.