Esta corrosión metálica se debe a que cada vez que dos hojas de diferentes metales se
ponen en contacto con un electrolito, los dos metales actúan como electrodos, y se forma
una celda electroquímica, pila o batería. En este caso, los dos terminales de la batería
están conectados entre sí. Debido a que la lámina de aluminio toca el acero, esta batería
está en cortocircuito, aparece una corriente eléctrica importante, y unas reacciones
químicas rápidas tienen lugar en la superficie del metal en contacto con el electrolito. Así,
en esta pila de acero/sal/aluminio, como el aluminio está más alto en la serie
electroquímica (mayor potencial), el aluminio sólido se oxida y se va disolviendo formando
iones disueltos, y el metal experimenta corrosión galvánica.
Compatibilidad galvánica
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La compatibilidad de dos metales distintos puede predecirse por medio del "índice
anódico". Este parámetro mide el voltaje electroquímico que se desarrolla entre el metal y
el oro, tomado como electrodo de referencia. Para tener el voltaje relativo entre dos
metales, basta con hacer la diferencia de sus índices anódicos.[7]
Para ambientes normales, tales como almacenes u otros ambientes interiores sin control
de temperatura y humedad, la diferencia de los índices anódicos no debería ser superior a
0,25 V. En ambientes interiores con temperatura y humedad controladas, puede tolerarse
hasta 0,50 V. Para ambientes más duros, tales como intemperie, alta humedad, y
ambientes salinos, la diferencia no debería superar 0,15 V. Así, por ejemplo, los índices del
oro y la plata difieren en 0,15 V, y por tanto serían compatibles para este tipo de
ambientes.[8]