Ánodo de sacrificio tras ejercer su función de protección.
Por ejemplo, consideremos un sistema compuesto por acero inoxidable 316 (un acero
inoxidable de la serie 300, es una aleación muy noble lo que significa que es bastante
resistente a la corrosión y tiene un alto potencial), y un acero dulce (un metal muy activo
con menor potencial). El acero dulce se corroerá en presencia de un electrolito, como el
agua salada. Si se usa un ánodo de sacrificio (como una aleación de zinc, aleaciones de
aluminio o magnesio), estos ánodos se corroerán, protegiendo a los otros metales. Esta es
una práctica común en la industria marítima para proteger el equipamiento del buque.
Barcos y buques que están en contacto con agua salada usan o bien aleaciones de zinc o
de aluminio. Si los barcos están sólo en agua dulce, se utiliza una aleación de magnesio. El
magnesio tiene uno de los potenciales galvánicos más altos de todos los metales. Si se usa
en una instalación expuesta al agua salada, como en un casco de un barco de acero o de
aluminio, las búrbujas de hidrógeno que se forman debajo de la pintura causarán ampollas
y descamación.