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Pactos de Amor

El documento explora los pactos de amor en la Biblia, centrándose en la relación entre Ruth y Noemí, así como entre David y Jonatán. Ruth, al hacer un pacto con Noemí, se convierte en parte del pueblo de Israel y su descendencia lleva a David, mientras que el pacto entre David y Jonatán resalta la importancia de la lealtad y el amor incondicional. Estos pactos son presentados como eternos y significativos, reflejando la relación de Dios con su pueblo y la inclusión de todos en el linaje de David a través de Jesucristo.
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Pactos de Amor

El documento explora los pactos de amor en la Biblia, centrándose en la relación entre Ruth y Noemí, así como entre David y Jonatán. Ruth, al hacer un pacto con Noemí, se convierte en parte del pueblo de Israel y su descendencia lleva a David, mientras que el pacto entre David y Jonatán resalta la importancia de la lealtad y el amor incondicional. Estos pactos son presentados como eternos y significativos, reflejando la relación de Dios con su pueblo y la inclusión de todos en el linaje de David a través de Jesucristo.
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PACTOS DE AMOR

Este día yo quiero hablarles de lo que son los pactos de


amor.
Y quiero hablarle de algunos personajes en la Biblia.
¿Cuántos han escuchado o han leído acerca de Ruth, Orfa y
Noemí?
Noemí era de Israel, pero se había ido a tierra de Moab con
su marido y sus dos hijos, sus hijos allí se casaron con
mujeres moabitas, uno se casó con Ruth Y otro se casó con
Orfa.
Pero el marido de Noemí murió, y posteriormente murieron
los varones jóvenes.
Y estas tres mujeres quedaron viudas, Noemí la suegra y las
dos nueras.
Así que viendo Noemí que no tenía sentido que ella siguiera
viviendo en Moab, un día dijo:
“voy a regresar a casa de mi parentela, a casa de mis
padres”, y ella le dijo a sus nueras:

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“ustedes todavía están jóvenes, yo ya no tengo esperanza de
casarme otra vez, pero ustedes sí, así que despídanme, yo
me voy a tierra de mis parientes y ustedes quédense aquí”.
Las nueras le decían: “no, no te vayas, queremos ir contigo.”
Pero entonces Noemí una vez más les dijo: “no, vayan
ustedes a su tierra y a sus parientes que yo me regreso”.
Y Orfa dio la vuelta y se fue, pero Ruth hizo un pacto de amor
con su suegra.
Más que la suegra, Noemí representaba el pueblo de la
bendición para Ruth.
Cuando usted ve la historia, usted puede meditar un
momento que si Ruth no hubiera hecho ese pacto de amor
con Noemí, David no hubiera nacido.
Y es un misterio, Pero el corazón de Ruth era un corazón
movido por el corazón de Dios porque, aun siendo moabita,
amó al Dios de su suegra, que era Jehová de los ejércitos.
Rut 1:16-17
“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de
ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera
que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi
Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así
me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará
separación entre nosotras dos.
Yo quiero que usted medite que Ruth era de Moab y por lo
tanto ellos adoraban a dioses paganos, a otros dioses.
Ahora nosotros muchas veces hemos dicho que en el reino
no hay separación geográfica, que en el reino no hay religión,
que la gente que es del reino pierde esas líneas de
separación.
Y yo puedo ver aquí en Ruth el cumplimiento de esto.
Ella no dijo: “no, yo nací en Moab, soy de Moab y me tengo
que morir en Moab”.
Creo que ella tuvo un chispazo de parte de Dios y entendió
un misterio espiritual y se dispuso a dejarlo todo para

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convertirse ella en una más allá en Israel y abrazó al Dios de
su suegra.
Probablemente ella veía en la suegra como la cobertura y
abrazó todo lo que ella era y representaba, y tomó la decisión
por amor de seguir a esta mujer.
¿Usted cree que este era un pacto de amor?
Estaban sellando un pacto, Rut le dice: donde quiera que tú
vayas yo iré, allí donde tú estés yo estaré, tu Dios va a ser mi
Dios, aquella tierra va a ser mi tierra, allí quiero morir y ahí
seré sepultada.
Ella no estuvo pidiendo, miren, cuando yo me muera, traen
los huesos, por favor, a Moab, porque aquí es donde yo nací.
Usted ha oído gente que dice: “no, es que aquí es donde yo
nací, aunque me vaya para allá y aunque cueste miles, pero
traen, por favor, mis restos aquí, porque aquí está mi ombligo.
Aquí enterraron a mis padres y aquí encima me entierran a
mí. Y hacen unos mausoleos así con diferentes pisos,
¿verdad? ¿usted lo ha visto?
Hay quienes dicen, en cuanto a religión, yo nací católico y
católico me voy a morir, a mí nadie me va a cambiar.
Esto es un asunto de reino, no es un asunto, dije, de
nacionalidad, no es un asunto de nombre.
Esta mujer Ruth hizo un pacto de amor con su suegra.
Ahora, lo que esto representó para ambas, si usted sigue
leyendo el libro de Ruth, cuando ellas llegaron, Ruth se fue a
juntar espigas en los campos, los que dejaban ya los
recogedores de espigas.
Ellos tenían la instrucción de parte de Booz, que era el dueño
de los campos, de que dejaran ciertas espigas sueltas para
las viudas, para los huérfanos, para los extranjeros y los
necesitados.
De manera que ella entraba a los campos a recoger lo que
sobraba, las migajas.
Quizás esto le recuerda a la mujer sirofenicia.

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Pero llega un momento que reconocen que Booz era pariente
lejano del que fue esposo de Ruth.
Y entonces, después de una cierta trama una tradición de
quitarse el zapato, el que era más cercano, etc., le
corresponde a Booz casarse con Ruth, la moabita.
Y ellos... se casan, esto representa algo muy fuerte, yo siento
que Ruth representa al pueblo que era gentil pero que se
injertó en el Señor, y en este sentido Booz representa al
Señor Jesucristo que era el dueño del trigo, el que alimenta,
el que redime, porque él redimió a Ruth, pero de esta unión
de Boaz con Ruth nace un hijo que es Obed, Pero
interesantemente, miren lo que ocurre como consecuencia de
ese pacto de amor.
Rut 4.14-17
“Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo
que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado
en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu
vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es
de más valor para ti que siete hijos. Y tomando Noemí el hijo,
lo puso en su regazo, y fue su aya. Y le dieron nombre las
vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron
Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.”
Yo quiero que usted observe aquí el poder del pacto de amor.
Hasta dónde puede trascender un pacto de amor entre dos
personas.
Le estoy poniendo el ejemplo de Ruth con Noemi, lo que trajo
consigo.
Y ahora le voy a hablar de otro pacto de amor, entre David y
Jonatán.
Jonatán era el hijo de Saúl, ellos eran, yo creo que más o
menos de la misma edad, eran amigos, pero más que
amigos, más que hermanos.
Hay algunos que dicen que hay amigos que son más que
hermanos.

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Algunos dicen los hermanos yo no elegí, me los dieron así,
pero los amigos yo los elijo.
Pero David y Jonatán eran amigos muy cercanos y ellos
decidieron hacer un pacto de amor.
1 Samuel 18.1-4
“Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl,
el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó
Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le
dejó volver a casa de su padre. E hicieron pacto Jonatán y
David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se
quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas
suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.”
Dos veces dice que le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se
quitó el manto que llevaba y se lo dio a David y otras ropas
suyas hasta su espada, su arco y su talabarte.
Meditando en esto, yo creo, no lo dice la Biblia. Yo creo que
aquel espíritu que hubo en Ruth, despojado, de amar de esa
manera, estaba también en su bisnieto David.
Y David amó a Jonatán, dice que como a sí mismo, Jonatán
amó a David como a sí mismo.
Amado mío, si tú no te amas a ti mismo, no podrás amar a
otro como a ti mismo.,
Primero debes amarte a ti mismo, y obviamente para amarte
a ti mismo necesitas amar a Dios sobre todas las cosas,
nadie puede amar a otro si no ama a Dios sobre todas las
cosas.
Pero este pacto que hicieron David y Jonatán fue poderoso.
Cuando usted lee acerca de los pactos y lo que significaba,
para un hombre de ese tiempo... que se despoje de la capa,
que se despoje del talabarte, de la espada, de todo lo que
son sus armas de guerra, y dárselo en pacto a un amigo, a un
hermano, significa: estoy descubierto, te entrego todo lo que
representa mi fuerza y mi poder, es tuyo, todo lo mío es tuyo.
Pero cuando en aquel tiempo se hacía un pacto de amor
incluía no sólo lo que tenían en ese momento, sino la
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descendencia que estaba incluida en la simiente que estaba
por ser producido en aquel que hacía el pacto.
Es decir, que en el momento de pactar también estaban
pactando a la descendencia, estaban diciendo: “cuando yo
tenga hijos te podrán servir” y también el otro le decía:
“cuando tengas hijos yo voy a tener cuidado de ellos.”
Era un pacto de amor tan profundo que se estaban
fusionando lo tuyo es mío, lo mío es tuyo.
No como algunos dicen hoy: “lo tuyo es mío, y lo mío es mío”
y dejan al otro pelado.
No, era un pacto de intercambio, y entonces, esto fue tan
profundo, este pacto de David y Jonatán, a veces no
entendemos por qué Jonatán se quedó a vivir con su padre
Saúl y no se fue con David.
Creo que eso hubiera cambiado muchas cosas en la historia,
pero no es el caso. Y vamos a ver lo que ocurrió después.
2 Samuel 4:4
“Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía
cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la
muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y
mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y
quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.”
O sea que Mefiboset quedó cojo después de la muerte de
Jonatán, según entendemos.
Ahora imagínese usted un niño lisiado y habiendo muerto
Saúl y habiendo muerto Jonatán, ¿quién iba a tener cuidado
de él?
Pero cuando David asumió el reinado, él nunca olvidó el
pacto de amor que había hecho con Jonatán., De manera que
cuando David subió al reino, él preguntó,
2 Samuel 9:1
“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien
haga yo misericordia por amor de Jonatán?”
2 Samuel 9:3

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“El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a
quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey:
Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies.”
2 Samuel 9:5-7
“Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir
hijo de Amiel, de Lodebar. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán
hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo
reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí
tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la
verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu
padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú
comerás siempre a mi mesa.”
Pero él dice, voy a hacerle misericordia por amor, no de Saúl,
sino de Jonatán con quien había hecho el pacto de amor. Él
no olvidó el pacto de amor que habían hecho.
Si usted sigue leyendo la Biblia, no una, varias veces David
como rey le dice a sus empleados, quiero que él siempre se
siente a mi mesa, la mesa del rey.
O sea que David estaba honrando el pacto de amor que
había hecho con Jonatán.
Y David lo que estaba diciendo era:
“es como que fuera tu padre Jonatán el que está aquí, el que
está reinando y tú vas a tener todos los derechos de príncipe
por causa del amor que yo tuve a Jonatán, por causa del
pacto que hicimos cuando él aún no tenía hijos, pero yo voy a
honrar ese pacto.
Los pactos amor, amados, son poderosos cuando los
honramos.
Ahora, yo quiero que usted entienda que un pacto no es algo
que usted puede romper antojadizamente.
Usted puede romper los contratos, puede romper los
acuerdos, pero los pactos no se pueden romper, los pactos
son eternos, los pactos son para siempre.
Por eso insistimos en que el matrimonio no es un contrato, es
un pacto. Y después vamos a hablar de eso.
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Quiero que vea cómo Dios honra también el pacto que Él hizo
con David, porque Dios mismo hizo un pacto con David.
Salmos 89: 34-37
“No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis
labios. Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a
David. Su descendencia será para siempre, Y su trono como
el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, Y
como un testigo fiel en el cielo.”
Ahora yo le pregunto a usted...
¿El trono físico del reinado de David fue eterno?
No, no hay ningún trono que sea eterno en la tierra, ¿verdad?
Ahora, ¿por qué el Señor está diciendo aquí su descendencia
será para siempre y su trono como el sol delante de mí?
¿A qué se está refiriendo el Padre?
¿A qué trono se está refiriendo?
Si la descendencia inmediata de David fue Salomón, y
salomón fue rey después de David.
Ahora, ¿fue eterno el trono de Salomón?
No, y espero que esté bien convencido y lo entienda.
Cuando Dios dice que la descendencia y el trono de david
será eterno, ¿a quién se refiere?
A Jesucristo. ¿de qué linaje era el señor Jesucristo en lo
natural?
del linaje de David. ¿de qué tribu eran ambos?
De la tribu de Judá, de donde venían los reyes.
Ahora, el linaje de David es algo más que una dinastía
natural.
El linaje de David es un linaje espiritual.,
Tiene que ver con gente que tiene un corazón conforme al
corazón de Dios.,
Tiene que ver con una descendencia santa.
El Señor dice: “he jurado por mi santidad.”
El linaje de David tiene que ver con todos los descendientes o
los hijos de la nueva creación a través de la sangre del

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Cordero, aquel que fue del linaje de David, el que era de la
raíz de David.
Ahora, Dios hizo un pacto eterno con David y ese pacto
alcanzó a todos los descendientes del que era del linaje de
David, o sea, usted y yo.
Nosotros estamos incluidos en el pacto que Dios hizo con
David.,
Aunque usted no sea israelita, aunque usted no nació en
Hebrón, aunque usted no nació en Belén, aunque no sea de
la tribu de Judá, a usted le alcanzó el pacto eterno de Dios
con David.,
Porque Cristo vive ahora en usted, y él era del linaje de
David.
Isaías 55: 3-4
“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma;
y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a
David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe
y por maestro a las naciones.”
Estos versos son después de aquello que dice, venid y
comed sin dinero.
Haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes.
¿A quién? a David, la misericordia era con David, pero el
pacto era eterno, y nos alcanza a nosotros.
He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por
maestro a las naciones.
¿De quién está hablando? De Jesucristo el que fue dado por
testigo a los pueblos, maestro a las naciones, es el Señor
Jesucristo.
O sea que vemos que la venida del Señor Jesucristo es el
cumplimiento del pacto eterno que Dios hizo con David.
La misericordia de Dios para con David y todo su linaje nos
alcanzó y envió al Señor Jesucristo y en Jesucristo se
cumplió todo lo profetizado para David.

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Amado mío, Alégrese. porque usted no vivió en el tiempo de
David, pero está viviendo ahora, y la misericordia de Dios le
alcanzó por lo que el Padre hizo en Jesús.
Ahora, vemos lo que la palabra nos dice acerca del pacto
eterno, fíjese, entendamos bien que el Señor Jesucristo, Él es
el mediador de un pacto, pero realmente quien está haciendo
el pacto es el Padre con nosotros.
Porque muchas veces lo estamos viendo y decimos es con
Jesús, no. El Padre está pactando con nosotros y el mediador
o la señal del pacto es el Señor Jesucristo.
Hebreos 7:22
“Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.”
Él es el fiador del pacto.
Hebreos 9:15
“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que
interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones
que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la
promesa de la herencia eterna.”
interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones
que había bajo el primer pacto, el de Moisés, los llamados
reciban la promesa de la herencia eterna.
La herencia eterna, la herencia que nos fue dada desde antes
de la fundación del mundo, la herencia que estaba destinada
para nosotros a través de que el Señor Jesucristo fue el
mediador del pacto, se cumplió, para que usted y yo
recibiéramos la herencia eterna.
La principal herencia es la salvación, la salvación de nuestras
almas.
La promesa de Dios a David para que nosotros viviéramos
eternamente.
Ahora, si entendemos que Dios ha hecho un pacto con David
y Dios ha hecho un pacto con nosotros, su pueblo, y tenemos
a Jesucristo que fue mediador de ese pacto, y por causa de
su sangre derramada ahora nosotros tenemos salvación.

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Nosotros somos deudores a ese pacto, es decir, para que
haya un pacto tienen que intervenir dos partes, no puede
haber un pacto unilateral, tienen que haber dos partes.
Ahora, Dios, el Padre, ¿ya cumplió su pacto? Claro que sí.
¿cuándo lo cumplió? cuando vino Jesucristo a la tierra,
porque Él fue el mediador del pacto, O sea, hace más de dos
mil años Él cumplió su pacto.
La pregunta es, nosotros ¿en qué posición estamos de
cumplimiento del pacto?
Hebreos 12: 22-24
“sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad
del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos
millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos
que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a
los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el
Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla
mejor que la de Abel.”
Dice: no se han acercado al monte Sinaí, a donde se veían
luces y fuegos y todo y humo cuando se firmó el pacto con
Moisés, la ley, no.
No se han acercado a un monte que pueden palpar, No se
han acercado a un monte físico, ahí donde fueron dadas las
tablas o las piedras de la ley, no, ustedes se han acercado a
un monte espiritual, al monte Sion, a la ciudad del Dios vivo, a
la ciudad del eterno, a la nueva Jerusalén.,
Ahí nos hemos acercado por la sangre del Cordero, Jerusalén
la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles.
Yo no sé si usted está entendiendo que por la sangre del
Cordero usted fue hecho cercano a la ciudad eterna, a la
ciudad celestial, usted está acompañado de millares de
ángeles, usted ahora vive en medio de la congregación de los
primogénitos que santificaron.
Inscritos en los cielos, es decir usted ahora se ha acercado y
vive en medio de Noé, en medio de Enoc, en medio de Elías,
en medio de Eliseo, en medio de los primogénitos que están
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inscritos en los cielos, usted vive en medio de Abraham,
usted vive en medio de Isaac, por causa de ese pacto a Dios
se ha acercado el juez de todos a los espíritus de los justos
hechos perfectos, los que murieron en justicia, usted se ha
acercado al espíritu de Pedro, al espíritu de Juan, al espíritu
de Pablo, al espíritu de los mártires, al espíritu de Esteban, al
espíritu de los justos hechos perfectos, a Jesucristo, el
mediador del nuevo pacto y a la sangre rociada que habla
mejor que la sangre de Abel.
Yo no sé si estamos entendiendo dónde estamos viviendo
ahora.
¿Usted entiende dónde usted ha sido llamado, dónde ha sido
acercado? ¿Dónde es ahora su vivienda? ¿Dónde es su
posición? ¿Dónde es que usted habita? ¿Dónde es que usted
mora? Por causa de ese pacto de amor.
Ahora, nosotros a veces permitimos que el enemigo nos aleje
de ese pacto, pero Dios siempre mantiene su pacto porque Él
es eterno y Él no se arrepiente y Él no miente.
Quiero decirle algo, espiritualmente se ha descubierto que
una potestad llamada Leviatán, que usted lo ve en la biblia
como los monstruos marinos, otros dicen que representa los
dinosaurios, otros dicen que tiene que ver con la serpiente
antigua, pero espiritualmente se ha determinado que la
potestad llamada leviatán tiene que ver con el orgullo del
hombre, tiene que ver con la altivez del hombre.
Y se sabe que cuando Leviatán interviene, lo que hace es
que nos impulsa a romper los pactos de amor en nuestra
vida. Aunque usted sea un siervo de Dios.
Yo quiero hablarle de 4 pactos importantes que nosotros
debemos mantener.
1.- El primer pacto de amor es el nuestro con Dios
Padre a través de Jesucristo.
Él nos amó por completo, Él nos amó aun siendo nosotros
pecadores, aún estando perdidos en delitos y pecados, Él nos
amó primero.
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Si no hubiera sido porque Él te amó, tú no podrías amarle a
Él.
Quiero que entendamos que aún el amar a Dios no es un
mérito propio.
Hay gente que se puede volver altiva y decir, no, pero es que
yo amo a Dios, es que aquellos no lo aman, es que yo busco
a Dios, aquellos no lo buscan.
Tenga mucho cuidado con la altivez y el orgullo, porque aún
el amar a Dios es un don de Dios, porque viene porque Él te
amó primero.,
Tú no puedes amarle de tu propia naturaleza si no es que
Dios te pone el amarle a Él.
Así que cuando tú sientes que te está haciendo falta amar a
Dios genuinamente, dile: “Señor que fluya el amor que tú me
diste, que yo pueda de verdad amarte sobre todas las cosas”
Pero no te pongas altivo pensando que tú amas a Dios más
que otros.
Algunos que dicen, pero es que yo oro todos los días, es que
yo vengo, es que yo me levanto en la mañana, por tanto, yo
amo a Dios más.
No, mi amado, el corazón solo Dios lo conoce.
El amor no se mide por la manifestación externa, porque
también los fariseos tenían muchas manifestaciones, pero su
corazón estaba lejos del Señor.
No podemos juzgar quién ama y quién no ama a Dios por
cómo se expresa naturalmente, ¿verdad?
Pero el primer pacto del cual somos deudores es el nuestro
con Dios Padre, el que nos compró con la sangre del Cordero
y el que pactó tener cuidado de nosotros toda la vida.
Yo quiero que ustedes entiendan, padres, madres, así como
David con Jonatán, que siendo hombres, humanos, naturales,
carnales, David cuando estaba en el trono tuvo compasión y
misericordia de los hijos de Jonatán.,
De igual manera, cuando tú entras en un pacto con el Dios
eterno, Él tiene cuidado de tus hijos y a tus hijos nunca les
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faltará nada, nunca serán abandonados porque son hijos de
pacto, porque tú entraste en un pacto con el Dios
Todopoderoso.
Y cuando tú entras en pacto con Dios, todo lo tuyo le
pertenece a Él.,
Pero también lo que tú tienes, Él tiene cuidado de ello. Lo de
Dios es tuyo y lo tuyo es de Dios.
Entonces tus hijos son hijos de pacto, son hijos de promesa.,
El Señor no dejará que se extravíen, el Señor no dejará que
se pierdan, no te angusties, no te preocupes, tú declara que
ellos son hijos de pacto porque tú estás cumpliendo el pacto
con el Dios eterno todopoderoso.,
Dios actuará su tiempo, pero ellos son como fue Mefiboset
para David, Y aquel niño estaba lisiado de los pies, eso
representa mucho.
Puede que tus hijos en este momento no estén caminando
correctamente con Dios, puede que estén lisiados de sus pies
espirituales.,
Pero yo te recuerdo, que si tú estás en el pacto, cumpliendo
tu pacto con el Señor, el Señor tiene cuidado de tus hijos.
Y vendrá el día y vendrá el momento en que el Rey desde el
trono dirá, yo lo traigo y lo sentaré a mi mesa y comerá
conmigo.
Así que papá, mamá, yo te insto a que este día tú tengas
esperanza en Dios y no te estés angustiando por tus hijos,
sencillamente cumple tu pacto, ese pacto de amor con el
Padre, y cumplir el pacto de amor es sencillamente amarle a
Él sobre todas las cosas, ponerlo a Él en primer lugar, eso es
cumplir el pacto de amor, y Dios cumplirá el pacto con tus
hijos, ellos están injertados en ese pacto, es importante que
entendamos que es prioridad cumplir el pacto de amor con el
Señor, todo lo demás es secundario.
El ministerio es secundario, ofrendas es secundario, edificios
es secundario, servicio es secundario.

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Lo primero es que ames al Señor tu Dios con toda tu alma,
toda tu mente, toda tu fuerza y todo tu corazón.
Si tú quedaras como náufrago en una isla, ahí no vas a tener
nadie a quien predicarle, ahí no vas a tener nadie para quien
querer presumir.
Ahí solamente estarás tú y el Señor, y entonces si lo amas
sobre todas las cosas, el pacto continúa.
O sea, todo es añadido, lo más importante es el pacto de
amor.
Eso es lo que nadie te podrá separar, Nada, nada, dice la
Biblia, ni lo alto, ni lo ancho, ni lo venidero, ni lo porvenir, ni
principados, ni potestades, nadie podrá separarte del amor de
Dios, nada ni nadie te podrá separar.
No importa dónde te encuentres, el amor de Dios siempre
estará en ti, el cuidado de tu padre.
2.- El segundo pacto es el de cada creyente con cada
hermano, un creyente con cada hermano.
Ya hemos hablado de la importancia de que cada hueso se
acoyunte con su hueso, Yo quiero recalcarte este día la
importancia de vivir en el pacto de amor eterno que deben de
vivir los hermanos en Cristo.
No estoy hablando de los miembros de una congregación,
eso como que se da por entendido, pero todo el que es
lavado con la sangre del Cordero y el que ama a Dios con
toda su alma, toda su mente, toda su fuerza y todo tu corazón
es tu hermano de pacto o es tu hermano por pacto, es tu
hermano de sangre.
No estoy hablando de la sangre biológica de un ser humano
que es corruptible y se termina con la muerte.,
Estoy hablando que es tu hermano por la sangre incorruptible
del cordero inmolado, una sangre que es eterna, que jamás
se echa a perder.
Por lo tanto, tú estás injertado en un cuerpo donde ya fuiste
metido por el Espíritu Santo, Él te bautizó en un cuerpo y te

pág. 15
metió dentro de un pacto de amor eterno con todos tus
hermanos.
Ahora, no debemos ni podemos guardar rencor, cuando
alguien te hizo algo que te molestó, vamos a decir que fue
muy fuerte y te molestó profundamente, tú tienes dos
opciones: o perdonas y olvidas para quedar injertado en el
pacto eterno de Dios, en el cuerpo, o sigues guardando
resentimiento y rencor y estás funcionando fuera del cuerpo.
Es duro lo que le estoy diciendo, y aunque tengas dones, por
un llamado, llega un momento que Dios no te lo va a dejar
pasar y tu don se va a estorbar.
Es algo serio, y por algo el Señor hoy está hablando de eso.
Yo he escuchado gente que dice, no, yo ya lo perdoné, pero
mejor así de lejitos.
Yo no he leído en la Biblia nada que me diga que debo de
tener de lejitos.
A mí la Biblia me dice que ame a mis enemigos, no digamos
a los que son hermanos en Cristo.
No hay ningún versículo que me diga mejor mantenerlo así
para no tener problemas, yo no lo he leído, si usted lo ve en
la Biblia, me lo enseña.,
Pero yo tengo una sola palabra en la escritura y esa me
manda a amar a mi prójimo como a mí mismo., esa me
manda a ejercer el amor a Dios al prójimo.
No importa lo fuerte que haya sido lo que te ocurrió, el amor
está por encima de todo.
Hay un testimonio de Gigi Ávila, donde su propio yerno mató
a su hija, y ese hombre pudo ir y perdonarlo, y predicar el
mensaje más poderoso donde se convirtió cantidad de gente,
y hoy ese hombre que asesinó a su hija es su asistente
ministerial.
Pero se requiere del amor de Dios para perdonar cosas tan
fuertes.
Pero a veces nosotros con una cosita estorbamos el fluir del
amor de Dios.,
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Cada vez que tú como hijo de pacto, hijo del reino, te niegas
a amar a tu hermano, tú estás interrumpiendo el fluir del amor
en el lugar donde tú estás.
Entonces el amor de Dios no puede fluir porque tú eres como
una piedra que está obstruyendo ese fluir.,
No digamos si se trata de personas en liderazgo, en
autoridad.
Algo que yo les digo cuando vienen pastores, hijos
ministeriales nuestros, y nos cuentan a veces cosas fuertes
que les hicieron, siempre mi consejo es el mismo:
“Perdónelos, ámelos, bendígalos.”
No deje de bendecirlos, si le cuesta, métase con Dios hasta
que usted pueda fluir en esa libertad de amor y los pueda
bendecir para soltarlos a ellos y que su ministerio no tenga
estorbo.
Y yo sé que no es fácil humanamente, pero si estamos dentro
de un pacto de amor, aquel que nos amó eternamente, que
nos amó con toda su capacidad y su fuerza, es capaz de
activar su capacidad en nosotros para que podamos cubrir las
cosas difíciles.
Una cosa que quiero decirle, vuelvo con el Leviatán, el
orgullo, Leviatán es el responsable del orgullo, el orgullo en
nosotros es lo que nos impide perdonar, el orgullo en
nosotros es lo que nos impide amar al que nos hizo daño,
porque creemos que somos superiores, creemos que somos
más, creemos que no nos merecíamos aquello, creemos que
cómo me voy a rebajar yo y cómo le voy a soportar una y otra
vez.
Bueno, mire a Jesús, necesitamos destronar al leviatán de
nuestro corazón, necesitamos sacar al leviatán de nuestro
sistema.
¿Por qué? porque el cuerpo de Cristo no puede vivir con
Leviatán entronado, porque entonces las relaciones de pacto
no se darán.

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Yo le voy a decir una cosa, estoy más convencida cada vez
que el reino tiene que ver con relaciones entre las personas,
el reino tiene que ver con una relación clara y transparente,
usted no puede establecer el reino sin hablarle a los demás
hermanos del cuerpo.
El reino tiene que ver con estar unidos por el amor del Padre,
del Eterno, tiene que ver con ser uno con mi hermano, tiene
que ver con que yo le digo, ¿qué necesitas? ¿En qué puedo
servirte? lo que tengo es tuyo, es un pacto de amor.
Y lo que tú tienes puede estar al servicio mío., En eso
consiste el reino.
Yo no trabajo por esta denominación o por este nombre, mi
hermano no trabaja por su nombre o denominación, lo que
queremos es que el reino de Dios sea establecido, entonces
ya no importa mi nombre ni el nombre de él, lo que importa es
el nombre del Todopoderoso.
Y ese reino establecido solo puede ser a través de relaciones
de verdadero amor, de profundo amor.
Muchas veces me ha tocado que yo he afectado, he ofendido
aún a hijos ministeriales, talvez una palabra o algo que dije, y
el Espíritu Santo me lo pone inmediatamente y yo le digo:
perdóneme, Y me dicen, no, no se preocupe, yo le digo sí,
perdóneme porque yo no quiero afectar en nada el fluir del
amor de Dios en nosotros porque estamos dentro de un pacto
y la calidad de amor de aquel que nos pactó es superior.
No es un amor condicionado, es un amor de plenitud.
Y amados míos, necesitamos humillarnos para sacar al
Leviatán de nuestro sistema, el que se humilla renuncia al
orgullo, pero si no nos humillamos y seguimos creyéndonos
que merecemos todo, seguimos con Leviatán entronado en el
corazón.
Es tiempo de renunciar al Leviatán, es tiempo de volver al
camino antiguo, es tiempo de volver al primer pacto, al pacto
eterno a través de Jesucristo, al primero.

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Cuando digo primero no digo el de Moisés, digo el primero en
importancia.,
Es tiempo de renovar las relaciones, el fluir del amor divino.
A veces hay hermanos que dicen, no, yo ya no vuelvo ahí a
orar cuando esté ese hermano porque me hizo tal cosa
cuando estamos orando.
no puede ser mi amado, usted necesita entrar en el fluir del
amor, en el fluir del pacto de Dios.
3.- El tercer pacto es el de padres e hijos ministeriales.
Es un pacto y una relación de amor, y para los hijos hay un
nivel de demanda integral en conectarse a la visión, tiene que
haber una entrega espiritual, pero también una entrega de
compromiso total a Dios por la casa espiritual o la visión de la
casa.
El hijo ministerial vela por el bienestar de los padres
ministeriales, el hombre y la mujer de la visión, esto es más
que sólo estar orando por ellos, aunque eso es una parte
importante.
Como hijos conocemos todo del siervo de Dios aun sus
puntos débiles, dónde las tinieblas van a tratar de atacarlos, y
a veces sólo el hecho de conocer eso nos hace sentir una
inquietud, una necesidad de entrar en intercesión para
levantar vallado por el hombre o mujer que Dios escogió,
seguir velando por ellos.
Es una vida consagrada a una visión y al diseño de la casa.
El problema de muchas personas es que solamente se
conectan con un evento, pero no con la vida de la visión. Esto
quiere decir caminar en una conexión con el corazón de los
padres.
Porque es en los hijos ministeriales donde la visión se tiene
que prolongar para continuar el propósito divino para la
expansión del Reino, pero para ello vas a ser procesado, para
esto vas a ser confrontado en tu capacidad y tu carácter,
deberás tener sanidad interior para no ofenderte.
Tienes que estar liberado de toda herida de rechazo.
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Tenemos que tener nuestro corazón circuncidado contra
cualquier ofensa.
Cuando Elías iba a ir a Gilgal, él le dijo a Eliseo que no viniera
con él, pero Eliseo estaba definido, él iba a seguir a Elías
hasta el final, y cada vez que Elías le decía que no viniera,
Eliseo reafirmaba su determinación de seguir con él.
Ahora, la visión se tiene que prolongar en tus lomos, para que
tus hijos y los hijos de tus hijos sigan con el mismo corazón
desinteresado.
El hijo ministerial no trabaja por el complejo de “mi ministerio”
como Acán, que tomó del oro, y trajo maldición al pueblo de
Israel.
Cuando él empezó a pensar en lo que él quería por encima
de la visión que Dios tenía para Israel, empezó a tomar para
sí mismo, para su propio interés, y terminó trayendo
problemas como consecuencia de su codicia.
Algo sumamente importante es que debes respetar el manto
de tu padre ministerial para que no venga sobre ti una lepra
espiritual como le sucedió a Miriam por hablar contra Moisés.
Éxodo 33:11
“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla
cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero
el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de
en medio del tabernáculo.”
El hijo ministerial tiene que estar claro en su definición de
resistencia, en su perseverancia, en su compromiso total con
la visión.
Como Josué, mientras Moisés subía al monte para hablar con
Dios, Josué estaba constante en intercesión, dice que nunca
se apartaba de en medio del tabernáculo.
Un hijo ministerial se desarrolla con intercesión.
Moisés estaba con Dios en el monte, y Josué está
intercediendo, durante los 40 días que Moisés estuvo en la
montaña Josué estuvo al pie de ella cuidando la espalda de

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Moisés ya que nadie podía acceder a Moisés porque Josué
cuidaba el camino de acceso.
¿Porque? Porque mientras Moisés está allí, hay batallas,
confrontaciones, peso, dolores ministeriales, dolores
apostólicos porque como caudillo el recibió todos los diseños
del trono de Dios para el pueblo de Israel y el propósito divino
para con ellos.
Vemos también el ejemplo de David que siempre respetó a
Saúl, y aunque Saúl lo rechazara, aunque Saúl lo trató de
matar, David cortó la orilla del manto de Saúl, y tuvo temor.
Es ahí donde nosotros tenemos que cuidar el corazón para
no alargar la mano contra un ungido aun cuando este haya
fallado al Señor, deje que sea Dios quien pida cuentas,
nosotros no hemos sido llamados a ser jueces.
El hijo ministerial va a ser la extensión de la visión y el
corazón de sus padres.
Es decir, no hay una independización. El padre ministerial te
carga en sus lomos, y te lleva a niveles de batalla mayores,
pero no te puedes independizar, porque el manto, la
cobertura que te cubre y te protege para que puedas librar
esos niveles de batalla, es el manto de tu padre ministerial.
Debes crecer en obediencia y en silencio. No siempre se
entiende al hombre de Dios.
Y una señal de circuncisión es cuando empiezo a obedecer
en silencio.
Si quiero caminar en niveles altos con el Espíritu Santo, voy a
tener que aprender a guardar silencio.
Hay personas que tienen palabra para todo, para todo tiene
que decir algo, pero sin obediencia no hay crecimiento del
carácter.
Tenemos que aprender a callar, y obedecer sin cuestionar.
Cuando somos activados en niveles apostólicos, por los
niveles del apóstol, no debemos confundirlo como una unción
personalizada, porque la unción no viene de nosotros, sino
del manto que te está entrenando para la obra del ministerio.
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Somos cargados en sus hombros, y nos llevan a pelear
contra gigantes. Y cuando uno se enfrenta a gigantes, tu nivel
de entrenamiento o tu destreza en combate son de esos
niveles.
El problema es que muchos empiezan a creer que ya llegó su
tiempo, y que Dios los está usando, y por eso proyectan su
agenda personal.
Pero lo que no entienden es que los hombros y el manto de tu
padre es lo que te activó y te habilitó para que ese principado,
cuando se enfrente, no te cortara la cabeza, y le cortes la
cabeza tú.
Hebreos 12:11
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser
causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto
apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.”
Dejarnos corregir es sumamente importante, tal vez en el
momento la corrección pueda doler, pero cuando recibimos la
corrección de un padre, eso es lo que nos procesa, nos
circuncida nuestro corazón.
Las exhortaciones son marcas de sabiduría.
La familiaridad mata a los ungidos.
Muchos utilizan la relación de cercanía o la debilidad o los
malos momentos del hombre de Dios para abusar de esa
confianza a través de la familiaridad.
Entonces ya no respetan el manto. El hombre o la mujer de
Dios puede estar en debilidad, pero el manto no le es
retirado.
Un verdadero hijo ministerial no se familiariza, respeta el
manto.
El hijo ministerial tiene una herencia. El techo de mi padre es
donde empieza mi piso. Mi padre me levanta, me catapulta a
mayores dimensiones.
El padre te sube en sus hombros para que tú puedas ver lo
que tú no puedes ver y te hace entender lo que tú no puedes
entender.
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¿Qué es lo que pasa? Si me dejo formar, si escucho lo que
mi padre me dice, entonces mi padre me catapultará a
mayores dimensiones.
Muchos usan esa plataforma para la validación personal de
sus ministerios.
No es para validarme yo como ministerio, es para continuar el
trabajo que ellos iniciaron, con el mismo corazón, con el
mismo desinterés, para edificar en pos del reino.
El hijo Por la impartición y el tiempo de estar juntos, es
transferido y activado en dimensiones de gobierno territorial,
sabiendo cómo pelear la batalla porque es llevado en los
lomos junto al general del ejército.
Está entrenado para pelear contra gigantes, pero no se
independiza.
Y aquí hay algo importante. Cuando alguien se independiza,
las potestades saben que salió del orden.
Un verdadero hijo ministerial entiende orden. El orden de
Dios.
Ahora, no importa tus niveles, tu rango y todo lo que hayas
hecho, hay un orden que hay que respetar, nos guste o no.
Así que un verdadero hijo ministerial siempre está al lado de
su padre, como lo hizo Josué con Moisés, como lo hizo Eliseo
con Elías, acompañando, cubriendo las espaldas, amando
incondicionalmente.
4.- El ultimo pacto de amor que les voy a
mencionar es para los casados.
Hay muchas personas que se casaron quizás delante de una
autoridad civil o a lo mejor en una autoridad eclesiástica,
pudo haber sido un sacerdote, pudo haber sido un pastor,
Pero nunca hicieron un pacto de amor entre sí, sino que
sencillamente repitieron algo que le dieron a leer.
Algo que decía, yo me comprometo a estar contigo en las
buenas, en las malas, en la enfermedad, atrayendo
enfermedad, ¿verdad? En la pobreza, en la riqueza, en todo.

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Y a veces cuando yo oigo que están leyendo eso, yo estoy
cortando, ¿verdad? Porque no... Y hasta que la muerte nos
separe.
Pero en sí nunca establecieron un pacto de amor, no dijeron
yo te amo con el amor eterno del Señor, me comprometo a
cuidar y alimentar ese amor para que siempre fluya entre
nosotros, ese es un pacto de amor.
El que se compromete, el que pacta amar a su cónyuge, le
está diciendo, no importa que los años pasen, no importa que
te pongas gorda, no importa que se te vean las arrugas, no
importa que te salgan celulitis, yo te amo eternamente.
Y al mismo tiempo ella le está diciendo, no importa que te
pongas calvo, no importa que te salgan canas en el bigote, no
importa que te pongas panzón, no importa que ya no te
quede la ropa, yo te amo eternamente.
Y muchos matrimonios están teniendo serios conflictos
porque no han pactado dentro de esa dimensión del amor de
Dios o si lo hicieron no están honrando ese pacto.

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Atte. Apóstol y Profeta José Luis García a los pies de


Cristo mi Señor.
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