Tema 1
Tema 1
Psicología de
Psicología de la
laEmoción
Emoción
1. Introducción
Las emociones son procesos psicológicos que actúan como un sistema de alerta,
señalando qué cosas son peligrosas o aversivas, o bien agradables o apetitivas,
regulando nuestra conducta en consecuencia. Si bien todo el mundo parece saber
qué es una emoción, cuando se intenta definirla prácticamente nadie afirma poder
entenderla.
Su estudio ha sufrido suertes muy diversas a lo largo de la historia de la Psicología. La
emoción, hasta muy reciente, no ha formado parte de los grandes temas de la Psicología
(como el aprendizaje, la memoria, la atención, la percepción o la memoria). En su
marginación influyeron la primacía del conductismo durante la primera mitad del siglo
XX (connotaciones negativas mentalistas: la emoción es un evento interno, no
observable ni medible de forma directa, por lo que no se puede estudiar) y los
enfoques cognitivistas de la década de los setenta (se ignoraban las interferencias
generadas por la emoción el emular el funcionamiento limpio de la IA). Sin embargo,
todos los campos de estudio psicológicos se acaban topando con la emoción tarde
o temprano, directa o indirectamente. Por ello, muchas de las aportaciones a la
Psicología de la Emoción provienen de otros campos de interés, siendo tratada desde
perspectivas y orientaciones diferentes, generando múltiples formas de
entender y conceptualizar sus procesos. Debido a ello, existe una diversidad
terminológica y conceptual, similar a la metáfora de la torre de Babel.
A pesar de ello, hay cuatro elementos consensuados que se consideran esenciales
para entenderla, aunque no existe consenso general en determinadas circunstancias:
Producen cambios fisiológicos: Cada emoción parece tener su propio modo de
reacción fisiológica, con un patrón de respuesta del SN autónomo, del SN
central y hormonal. Se destaca la importancia de los cambios fisiológicos que
producen la expresión facial de la emoción, que además de manifestar el estado
emocional interno permiten comunicarlo al resto.
Producen una tendencia a la acción: Una de las funciones principales de la
emoción es dar respuestas a las situaciones del entorno que nos son
emocionalmente importantes para resolverlas (conducta agresiva, de evitación, de
exploración, etc.).
Asocian una experiencia subjetiva: Son las señales conscientes que las
emociones provocan (sentimientos) para llamar nuestra atención (lo que se
experimenta cuando uno se siente irritado u orgulloso, por ejemplos). El
componente subjetivo es probablemente el más estudiado.
Suponen un sistema de análisis y procesamiento de información: Las
emociones se producen a través de procesos cognitivos, por lo que dependerán
de la interpretación y valoración (positiva o negativa) realizadas de las
situaciones a la que se enfrente la persona. Algunas emociones son más
cognitivas (como la vergüenza), mientras que otras no (como el asco): la
vergüenza precisa de valoraciones cognitivas, mientras el asco surge casi
automáticamente al ver algo desagradable.
Aspectos controversiales con los puntos anteriores
Con respecto a los cambios fisiológicos: Puede haber problemas con la identificación de algunos
cambios en las emociones (tristeza u orgullo), y puede que algunas emociones sí los provoquen, y otras
no.
Con respecto a la tendencia a la acción: La tendencia de acción se puede ocultar o, simplemente,
puede no ser particularmente evidente; o puede ser limitada por las reglas informales de
comportamiento social que consideran inapropiado un comportamiento en una situación determinadas.
Con respecto a la experiencia subjetiva: Hay controversia sobre los autoinformes que describen la
experiencia emocional por circunstancias que la distorsionan severamente.
Con respeto al sistema de análisis: Se ha cuestionado tanto el dónde se localiza (pre o postcognitiva) y
sobre el papel que juega la propia emoción.
En cualquier caso, debido a que el concepto de emoción ha evolucionado paralelamente
a los paradigmas teóricos dominantes y las coordenadas contextuales espaciotemporales
en las que se gesta, cada uno de los modelos teóricos propuestos a lo largo de la historia
se focaliza en alguna dimensión de la emoción. En la mayoría de los casos, y al contrario
que en otros campos de la Psicología, los modelos han surgido antes de obtener la
evidencia experimental. Incluso, se han alejado de la comprobación y el sustento
empírico. Además, cada perspectiva y orientaciones al estudio han empleado sus
propias terminologías, metodologías y principios explicativos.
2. Antecedentes filosóficos
En nuestro contexto occidental, todo comienza en la Grecia helenística. Sus
planteamientos han ido perdurando, algunos modificados, a lo largo de la historia, como
el concepto de naturaleza humana y el concepto de Ser Humano como animal racional.
2.1. Racionalismo. El conocimiento como dominio de
pasiones
Se remonta a Platón (428 – 348 a.C) y Aristóteles (384 – 384 a.C). Para los presocráticos,
el Ser Humano se concibe como un ser que escoge y quiere, que conoce las fuentes
de su comportamiento y es consciente de las razones que lo empujan a actuar de una
forma concreta, siendo plenamente responsable de su comportamiento (“animal
racional”). Las emociones quedan a un segundo plano, adquiriendo una visión
negativa, pues nublan el juicio y hacen perder la racionalidad característica
(fuente de origen del comportamiento irracional). En este contexto, las emociones eran
entendidas como pasiones, y el interés heleno residía en conocerlas para evitarlas y
controlarlas mediante el uso de la razón, pues desvían la conducta racional, libre y no
Metáfora del amo (razón) y el esclavo (pasiones)
A la razón (amo) le compete el firme control de los “peligrosos impulsos emocionales” (esclavo)
o, idealmente, la consecución de la armonía entre ambas. Supone un reduccionismo que
descarga sobre la razón todo el peso del control de los procesos emocionales, infravalorando o
eliminando las influencias de los componentes ambientales y biológicos.
influenciada por factores externos (o internos, como las pasiones). Así, el hombre, libre
para actuar y pensar, debe de luchar contra las pasiones.
Dicha metáfora determina dos características ampliamente asumidas por la filosofía:
la emoción representa un papel jerárquicamente inferior con relación a la razón (más
primitiva, menos inteligente, más animal y, por tanto, más peligrosa); y que la
distinción entre la razón y la emoción obedece a que se constituyen por dos
naturalezas, distintas y antagónicas, del alma.
Platón: Dividió la mente, entendida como alma, en dominios (alma-razón,
apetito y espíritu, actualmente se denominan cognición, motivación y emoción).
Usó otra metáfora con “la biga”, un carro tirado por dos caballos alados. El
conductor o auriga sería la razón, mientras que uno de los caballos sería bueno
(aspecto afectivo) y otro malo (aspecto apetitivo). Por tanto, introduce que los
elementos irracionales son parte integral de la racionalidad (“dos caras
necesarias de la misma moneda”).
Aristóteles: Considera que las dimensiones del alma (racional e irracional)
forman una unidad. Además, afirma que las emociones sí conllevan elementos
racionales (creencias, expectativas). Por ejemplo, incluye elementos cognitivo-
valorativos en su obra “La Retórica”, donde define la ira como “una creencia de
que hemos sido ofendidos, lo que nos produce tanto sentimientos dolorosos como
un impulso a la venganza”. Es considerado precursor de las teorías cognitivas.
2.2. El renacimiento y el racionalismo cartesiano
René Descartes (1596 – 1650) propuso el dualismo mente-cuerpo que ha impregnado
el pensamiento occidental hasta nuestros días. Defiende la existencia de dos vertientes
de la realidad: una res cogitans (que configuraba el alma o mente) y una res
extensa (de la que formaba parte el cuerpo). Sólo en los seres humanos encontraríamos
la res cogitans (conducta racional), mientras que el resto de los animales, carentes de
alma, son autómatas que dependen de fuerzas externas o internas ajenas a su voluntad
(Visión mecanicista). Acorde a esto, la conducta racional era la que partía del alma,
mientras que la conducta irracional partía del funcionamiento del cuerpo. Ambos
sistemas estarían conectados mediante la glándula pineal o epífisis.
En “Las Pasiones del Alma” explicará sus hipótesis acerca de la emoción: en el cerebro
(ventrículos laterales) se generarían los “espíritus animales”, una especie de fluido
que viaja a través de los nervios. La glándula pineal ejercería un papel clave en la
regulación y distribución de estos espíritus por el organismo y el sistema nervioso.
Estos espíritus animales tenían la capacidad de transmitir la información sensorial
hacia el cerebro desde la periferia; y las órdenes motoras hacia los músculos desde el
cerebro. Descartes sostenía que las emociones son originadas en el cuerpo debido a
estímulos externos capaces de producir cambios en los espíritus animales. La
percepción de la activación del organismo ocasionada sería vehiculizada hacia la
glándula pineal, estructura capaz de trasladar dicha información al alma, la única
capaz de comprender la significación de la emoción, y controlar y modularlas
mediante la reflexión y voluntad. Posteriormente, el alma podría provocar otros cambios
en el cuerpo mediante los mismos espíritus animales. Descartes defendía que la razón
podía modular y controlar las emociones mediante la reflexión y la voluntad.
2.3. Los primeros mecanicistas, hedonismo y empirismo
Con el empirismo inglés, la razón baja a un segundo plano, otorgándole mayor
importancia a la experiencia material, al asociacionismo (precursor del
condicionamiento) y al hedonismo (término derivado del griego “hēdonḗ”, placer).
Thomas Hobbes (1588 – 1679): Las acciones humanas están motivadas por el
placer y el dolor (principios hedonistas). Para él la mente es puramente
material, no son materiales espirituales, sino efectos de la mecánica del
cuerpo. Las emociones están relacionadas con la voluntad y el deseo ya que
determinan la dirección de nuestras acciones: las emociones placenteras nos
generan movimiento hacia las situaciones que nos las evocan, y las dolorosas nos
alejan.
John Locke (1632 – 1704): Fundador del empirismo y del liberalismo
político, defendió el asociacionismo entre los estímulos y las respuestas.
Establece que la mente es una “tabula rasa” al nacer, y que todo el conocimiento
proviene de la experiencia sensorial. A lo largo de la historia vital, la persona
asociará eventos positivos o negativos con emociones positivas o
negativas, respectivamente.
David Hume (1711 – 1776): Para él la emoción no proviene de la razón, sino que
surge de la experiencia y las impresiones que recibimos del mundo. Estas
impresiones pueden ser de sensación (derivadas de estímulos externos: dolor,
frío) o de reflexión (resultado de nuestras emociones y pasiones internas).
Dentro de las impresiones de reflexión distingue las impresiones plácidas
(generan tranquilidad y agrado, como los sentimientos morales, gratitud o
simpatía) o agitadas (intensas o perturbadoras, como el miedo o la ira). Las
emociones podían ser provocadas por acontecimientos directos y presentes
(impresiones) y por aquellas creencias sobre el objeto de forma indirecta (no
por las impresiones, sino por las ideas, copias menos intensas formadas por la
memoria o la imaginación, y no por la experiencia), por lo que añade una
dimensión cognitiva a la emoción. Además, Hume considera que las pasiones /
emociones están sometidas a un mecanismo “regular” y que, por tanto,
pueden (y deben) ser analizadas y estudiadas.
3. Darwin y la evolución
En el Origen de las Especies (1859) Darwin devuelve al Ser Humano al ámbito biológico,
despojándolo de “lo divino”, incluyendo los aspectos psicológicos / mentales del mismo.
Los seres vivos evolucionan debido a que el ambiente selecciona aquellos rasgos adaptativos; los
organismos mejores adaptados sobreviven y se reproducen. Debido a que la psique se produce a
partir del funcionamiento del sistema nervioso se deriva que los rasgos psicológicos también son
fenómenos susceptibles de selección. Las funciones psicológicas actuales, incluidas las humanas,
por tanto, derivan de la selección natural de aquellas especies predecesoras. A partir de entonces
surgieron interrogantes acerca de “la conducta inteligente de los animales” o de “la conducta
instintiva del hombre”.
En “la expresión de las emociones en el hombre y los animales” (1872) Darwin intentó
aportar pruebas de este planteamiento. En esta obra se trata el hecho de que los
animales poseemos una serie de emociones muy similares en muchos aspectos, lo que
daría prueba de una continuidad evolutiva. Habla de tres principios que sustentarían sus
planteamientos:
Hábitos útiles asociados: La expresión emocional tiene valor adaptativo.
Inicialmente se adquiriría por aprendizaje para, finalmente, convertirse en un
rasgo heredado.
Antítesis: La expresión de las emociones se configura en categorías expresivas
morfológicamente opuestas (😊 vs ☹).
Acción directa del sistema nervioso: Relaciona lo anteriormente expuesto con
cambios fisiológicos que posibilitan la secuencia adaptativa-expresiva.
Debido a la repercusión de su trabajo en la comunidad científica, afloró el interés por
el estudio particular e independiente de la emoción, pues la emoción en sí
adquiriría un valor adaptativo que favorecería la supervivencia. Los
neodarwinistas continuaron estudiando los aspectos evolutivos de las emociones,
concluyendo que las emociones son reacciones adaptativas para la supervivencia
que se heredan filogenéticamente y se desarrollan ontogénicamente,
universales (compartidas por todas las poblaciones). Existe un número de emociones
discreto (cuyo número depende del autor), cada cual asocia unas bases expresivas y
motoras propias.
4. Mecanismos fisiológicos
A partir del siglo XIX se producen notables avances científicos: se adopta el método
científico, la metodología experimental, y se describen cómo funcionan procesos tan
importantes como la actividad eléctrica neuronal o los primeros estudios sobre funciones
cerebrales.
4.1. La activación La activación considerada como…
Podría entenderse como la fuerza biológica o Fuente de estimulación (para mantener
energía que impulsa la conducta desde el el tono apropiado del organismo), estado o
rasgo (situación actual vs tendencia
interior. Es un concepto complejo que ha estable), variación endógena (ciclo
suscitado controversia por su falta de menstrual, ciclos sueño-vigilia), estado
precisión: cada campo de estudio de la inducido (por efecto de drogas, estresores
o incentivos), experiencia (estado de
alerta, de ira, etc.), consecuencia de
acciones (feedback sobre el rendimiento,
fatiga, búsqueda de sensaciones),
intensidad de la acción (esfuerzo
empleado), impulso o motivador de la
psicología se ha auxiliado de este concepto para realizar sus explicaciones pertinentes,
por lo que existen múltiples formas de entenderlo y de medirlo, existiendo algunas
peculiaridades que impiden una consideración homogénea.
La activación hace referencia a un proceso corporal general y continuo que puede
ser considerado necesario para entender la conducta. Es un proceso complejo que
moviliza al organismo en el que están implicados múltiples sistemas. James y Cannon
fueron pioneros en la introducción de dicho concepto en el ámbito de la Psicología de la
Emoción.
LAS TEORÍAS DE JAMES-LANGE Y CANNON
Williams James (Principios de Psicología, 1890) propuso que las emociones surgen
debido a la percepción de los cambios corporales (respuestas fisiológicas o motoras)
que provocaban los estímulos significativos en el organismo, siendo contrario a
muchos autores que consideraban a la emoción como la causante de dichos cambios
(estoy triste porque lloro vs lloro porque estoy triste). Así, la emoción sería un proceso en
el que la experiencia afectiva primaria propicia el posterior proceso de toma de
consciencia de la existencia de una emoción (experiencia emocional). Acorde a sus
premisas, defiende que las únicas emociones son aquellas que tienen una
expresión corporal distinta. Un año más tarde, el fisiólogo danés Carl Lange (1834 –
1900) propuso, de forma independiente, una teoría periférica similar a la de James al
considerar las emociones como fruto de la propiocepción.
La teoría de James-Lange asienta sobre cinco Las teorías de James-Lange se
supuestos teóricos: consideran teorías periféricas
1. Cada experiencia emocional posee un patrón porque postulan que el origen
de las emociones radica en la
fisiológico específico de respuestas somato- periferia del organismo, fuera
viscerales y motórico-expresivas. del sistema nervioso central.
2. La activación fisiológica es necesaria para la Según estas teorías, la
existencia de una respuesta emocional. percepción de un estímulo
3. La propiocepción de la activación fisiológica ha biológicamente relevante
desencadena una serie de
de ser contingente con el episodio emocional. respuestas fisiológicas y
4. La elicitación de los patrones de activación motoras específicas.
característicos de una emoción podría Posteriormente, estas respuestas
reproducir la experiencia emocional. actúan como "señales
secundarias", dando lugar a la
5. Existiría un patrón idiosincrásico propio de
experiencia emocional
respuestas somato-viscerales emocionales. consciente cuando son
procesadas por el sistema
Walter R. Cannon (1915) realizó un análisis crítico de nervioso central.
la teoría de James-Lange 15 años más tarde,
defendiendo que las emociones anteceden a las conductas y que los cambios
corporales no son determinantes de la experiencia emocional (teoría emergentista
de las emociones). Se fundamentó en 5 áreas de objeciones:
1. Separar las vísceras del sistema nervioso periférico mediante cirugía no hacía
desaparecer la conducta emocional.
2. Los mismos cambios viscerales se producen en emociones “diversas” y en
estados no emocionales (ejercicio, frío…).
3. Las vísceras presentan pocas terminaciones nerviosas y, por tanto, incapaces
de transmitir información con el grado de precisión que se requiere.
4. Las respuestas somáticas no pueden ser causa de las respuestas emocionales,
puesto que las primeras son tardías, y las segundas son rápidas.
5. Inducir cambios fisiológicos artificialmente (por ejemplo, admón. IV de adrenalina
diluida) no provocan reacciones emocionales calientes. Cannon alude a los
trabajos de Gregorio Marañón para este punto.
Cannon propone en su teoría que las emociones provocan cambios fisiológicos
idénticos, concomitantes a la experiencia emocional, con la finalidad de preparar
metabólicamente al organismo para la acción. Estos estarían supeditados a la acción
del sistema nervioso vegetativo, tanto por su división simpática (destinada al gasto
de energía, respuestas de “lucha-huida”) como por su división parasimpática
(destinada a la conservación de energía).
Además, y basándose en los experimentos de Bard (1928), propone el modelo
neurofisiológico denominado “Teoría de Cannon-Bard” acerca del sustrato
neurobiológico de las emociones: los estímulos captados por los receptores
sensoriales serían conducidos por vías aferentes hacia el tálamo, estructura
encargada de procesar la información para, por un lado, mandarla a la corteza
cerebral (donde se generaría el sentimiento emocional consciente); y, por el otro, hacia
el SN periférico (encargado de generar las respuestas fisiológicas somáticas).
Uno de los aspectos clave de esta teoría es el señalamiento de centros específicos
para la experiencia emocional en el sistema nervioso central, lo que ha llevado el interés
de su estudio en conjunto con los psicofisiólogos. Así, se empezaron a desarrollar
protocolos, metodologías, técnicas y procedimientos de estudio en el seno de la
Psicología Experimental para el estudio de las emociones, lo que ha permitido elevar
a la Psicología de la Emoción al estatuto capital que le corresponde.
ACTIVACIÓN COMO PROCESO ÚNICO
El concepto de activación general inespecífica surgió en el marco de la Teoría
General de Activación, la cual se basa en tres aspectos fundamentales:
1. Estudios de Cannon (1929): Demostraron el papel del sistema nervioso
autónomo en los estados emocionales, con la función de preparar al organismo
desde el punto de vista energético para adaptarse a la situación (la rama simpática
sería la responsable de los cambios fisiológicos que “gastan recursos”, y la parasimpática los detiene
para “reservarlos”).
2. Teoría del impulso de Hull (1943): Planteaba la motivación como un impulso
inespecífico (generado por una necesidad fisiológica no dirigido a una conducta específica:
motiva la acción, pero no qué acción exacta) y no asociativo (no depende del aprendizaje o la
experiencia previa, surge de manera automática cuando aparece una necesidad fisiológica).
3. Técnicas electroencefalográficas y estudios de Moruzzi y Magoun (1949):
Descubrieron que la estimulación eléctrica del sistema de activación
reticular troncoencefálico produce una respuesta cortical de activación (reflejada
en la desincronización del ritmo α).
Elizabeth Duffy (1904-1970), influida por Cannon, fue la primera en usar el término
activación para referirse a cambios fisiológicos periféricos. En 1930, propuso que
medir estos cambios permitía evaluar la cantidad de energía disponible en el
organismo en un momento dado.
Estos cambios incluyen respuestas del sistema nervioso autónomo (simpático y
parasimpático) y del sistema nervioso somático, que reflejan distintos niveles de
movilización de energía en estados motivacionales y emocionales. La teoría de la
activación asocia el incremento de la activación con una mayor fuerza de respuesta en
distintos sistemas: SNC, SNA (frecuencia cardíaca, TA…) y SN somático (tensión
muscular, actividad motora…), parámetros medibles.
También propuso el concepto de activación periférica o
arousal, entendiendo la activación como un proceso único con Estados de alta
manifestaciones en el nivel somático, autonómico y cortical. En activación
corresponden a
1962, sugirió un continuo de activación, desde el sueño emociones excitantes.
profundo hasta la excitación extrema. Argumentó que los Estados de baja
términos como “impulsos”, “motivos” y “emociones” pueden ser activación
corresponden a
emociones depresivas
(como la depresión no
agitada).
entendidos en función del grado de activación. Desde esta perspectiva, el
comportamiento varía a lo largo de una dimensión de activación, con el coma y la
muerte en un extremo y la excitación emocional intensa en el otro. El grado de
activación influye en la disposición a la acción, aunque no siempre en la conducta visible.
Desde esta perspectiva, el comportamiento varía a lo largo de una dimensión de
activación, con el coma y la muerte en un extremo y la excitación emocional
intensa en el otro.
Investigaciones de Lindsley (1951, 1957), Hebb (1955), Malmo (1959) y Duffy (1972)
exploraron la relación entre activación y rendimiento, destacando la curva de Yerkes-
Dodson (1908), la cual plantea que tanto los niveles bajos como altos de
activación producían bajo rendimiento (por presentar poca energía disponible o un exceso de
esta no canalizada), encontrándose un nivel óptimo de rendimiento con niveles moderados
de activación.
Lindsley (1951): asoció la activación con desincronización cortical, oscilando entre
el ritmo delta (sueño profundo, fase IV del sueño) y el ritmo beta (vigilia y excitación
intensa).
Hebb (1955): añadió que niveles excesivos de activación pueden afectar el
procesamiento de la información, generando sobrecarga cognitiva.
La teoría de la activación como proceso único comparte características comunes:
Inespecificidad: No hay patrones específicos de activación según la emoción.
Unidimensionalidad: La activación es un continuo desde el sueño hasta la
excitación.
Unidireccionalidad: Se correlaciona la intensidad de la experiencia subjetiva con
índices fisiológicos.
ACTIVACIÓN MULTIDIMENSIONAL
El concepto de activación multidimensional surge a partir de los trabajos de John I.
Lacey (1967), quien cuestionó la idea de que la activación es un proceso unitario e
inespecífico. En su lugar, propuso que la activación es un proceso complejo y
multifacético, donde diferentes sistemas pueden responder de forma independiente
ante los estímulos. Lacey señala que existen distintas formas de activación, como la
electrocortical y la autonómica, que no necesariamente están correlacionadas entre
sí y ninguna de ellas es más válida que otra.
Esto implica que:
1. El arousal somático y el conductual Por ejemplo, una persona puede mostrar un alto
nivel de activación autonómica (aumento del
pueden estar disociados. ritmo cardíaco y la presión arterial) sin presentar una
activación conductual evidente. Un estudiante
2. Los indicadores fisiológicos de está esperando los resultados de un examen muy
importante. Aunque está sentado tranquilamente sin
activación pueden no moverse mucho, su sistema nervioso autónomo está
correlacionarse (fenómeno conocido altamente activado: su ritmo cardíaco ha
como fraccionamiento direccional). aumentado, su presión arterial está elevada. Puede
sentir sudoración en las manos o tensión muscular;
incluso puede tener sensación de mariposas en el
3. Ciertas situaciones tienden a estómago debido a la activación del sistema nervioso
generar un patrón estable de simpático. A pesar de esta intensa activación
fisiológica, la persona no está realizando una
reactividad psicofisiológica, lo que conducta evidente (como correr, hablar en voz alta
se conoce como especificidad o moverse rápidamente), lo que muestra que la
activación autonómica puede ocurrir sin una
estimular o estereotipia activación conductual clara.
situacional.
Se ha observado que en experimentos ciertos estímulos generan respuestas
fisiológicas simultáneas en distintos sistemas (ej., un dolor intenso o una tarea
intelectual compleja pueden activar el sistema nervioso central y autónomo al mismo
tiempo). Sin embargo, en otras condiciones, las respuestas pueden disociarse,
evidenciando que los sistemas de activación no siempre están sincronizados.
Para abordar las limitaciones del modelo unidimensional, se han propuesto modelos
multidimensionales que diferencian entre distintos sistemas de activación. Entre ellos
destacan:
Modelo de Eysenck (1967): Distingue entre dos sistemas de activación:
o Sistema de activación fisiológica del tipo emocional, vinculado a
estructuras límbicas y relacionado con los aspectos directivos de la
conducta.
o Sistema de activación fisiológico cortical, vinculado al sistema
activador reticular y relacionado con los aspectos energéticos de la
conducta.
Modelo de Gray (1982): Basado en estudios de aprendizaje animal, propone que
el sistema nervioso de los mamíferos tiene tres sistemas de activación distintos:
o Sistema de Aproximación Conductual (BAS - Behavioral Approach
System): Activado por estímulos asociados al refuerzo y el cese del
castigo. Relacionado con la motivación para acercarse a un objetivo
deseado.
o Sistema de Inhibición Conductual (BIS - Behavioral Inhibition System):
Activado por estímulos asociados al castigo, a la omisión de
recompensa o a la novedad. Relacionado con la respuesta de evitación y
ansiedad.
o Sistema de Lucha-Huida (SLH - Fight-Flight System): Activado por
estímulos aversivos intensos.
El BIS responde primero con un freno conductual y una evaluación del peligro; si la
amenaza es intensa, el SLH se activa para preparar una respuesta rápida.
Metodología de la investigación de la activación
Empleo de animales: Mediante técnicas neuroanatómicas, histológicas y
electrofisiológicas se han descrito estructuras cerebrales (como el sistema reticular ascendente)
importantes para la emoción.
Empleo de Seres Humanos: Mediante diferentes registros métricos (frecuencia cardíaca,
actividad electrodermal, actividad muscular y actividad bioeléctrica cerebral) se ha podido medir el
grado de activación en distintas situaciones de laboratorio. Además, el uso de las
novedosas técnicas de neuroimagen (PET, RM funcional, medida del flujo sanguíneo) y otras
técnicas (electrofisiología computerizada, potenciales evocados) aportadas por la neuropsicología
han permitido describir circuitos neuronales y estructuras relacionadas con determinadas
funciones.
4.2. La regulación de la activación
LA HOMEOSTASIS COMO MECANISMO DE REGULACIÓN ESTÁTICO
La homeostasis es la estabilidad del medio interno necesaria para el funcionamiento
del organismo. Fue propuesta por Claude Bernard (1856) y retomada por Walter
Cannon (1939) en psicología. Cannon, en The Wisdom of the Body, explicó que los
organismos buscan mantener una estabilidad fisiológica, activando respuestas
correctoras cuando su equilibrio es amenazado.
Inicialmente, la investigación sobre la homeostasis se enfocó en las funciones
biológicas esenciales para la supervivencia, como la alimentación, la
reproducción y la respuesta al dolor. Estas conductas fueron estudiadas como
ejemplos de cómo el organismo mantiene su equilibrio interno ante diferentes estímulos
y necesidades fisiológicas. Cannon propuso una teoría local, según la cual el origen de
las sensaciones desagradables radica en la estimulación de puntos periféricos (el
hambre es causada por las contracciones gástricas, o la sed por la sequedad oral). Sin
embargo, estudios experimentales con animales a los que se les había extirpado el
estómago, pero que aún manifestaban interés en la comida, refutaron la teoría local.
Esto llevó a considerar la existencia de mecanismos centrales en la regulación de la
activación y la conducta.
Duffy propuso que la emoción implica una movilización de energía para enfrentar
situaciones intensas. Cuando el organismo responde a demandas del entorno, su nivel de
activación se ajusta dinámicamente. Una vez que la necesidad desaparece, se restaura
el equilibrio a través de mecanismos de retroalimentación homeostáticos
EL PROCESO DE ESTRÉS
El estrés es un proceso fisiológico activado ante cambios ambientales (externos o
internos), preparando los recursos del organismo para responder adecuadamente. Por
ello, el proceso de estrés se desencadena cuando la situación es ambigua, desbordante,
e incluso amenazante o dañina. Aunque no es una emoción en sí mismo, el estrés puede
activar emociones y generar respuestas emocionales, ya que implica la movilización
de recursos fisiológicos que afectan el estado afectivo y a la activación de determinadas
emociones que anticipan condiciones que requieren de una actuación adaptativa.
Hans Selye (1907-1982) desarrolló el concepto de Síndrome General de Adaptación
(SGA), como la respuesta fisiológica del organismo ante un estresor. Se basa en la
activación de mecanismos neuroendocrinos y autonómicos para mantener la
homeostasis en situaciones desafiantes. Se compone de tres fases:
1. Reacción de alarma: Primera reacción al estrés donde el cuerpo identifica la
amenaza (el cambio). Se activan los ejes nervioso y neuroendocrino,
aumentando la liberación de adrenalina y noradrenalina (SN simpático) y
cortisol (eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal) con la finalidad de movilizar
los recursos.
2. Estado de resistencia: Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, el organismo
intenta mantener el grado de activación a través el eje hipotálamo-hipofisario
suprarrenal (baja la participación del SN). Se genera una situación de “pseudo-
equilibrio”.
3. Fase de agotamiento: Si el estrés persiste, los recursos se agotan, aumentando
el riesgo de enfermedades o incluso la muerte.
El estrés impacta en la neurofisiología cerebral de múltiples formas, por ejemplo:
Amígdala: La activación por cortisol facilita las respuestas emocionales
psicofisiológicas y la generación de trazos de memorias no conscientes:
cuando el estímulo ocurra de nuevo, el cuerpo podrá responder fisiológicamente
ante él, aunque no presente recuerdos conscientes.
Hipocampo: La inhibición por cortisol dificulta la formación de recuerdos
conscientes de aquellas situaciones que pueden resultar negativas para la
persona. De esta forma, se protege al individuo de eventos traumáticos.
Corteza cerebral prefrontal: El procesamiento cortical del córtex prefrontal se
encuentra influenciado por la amígdala en los primeros momentos del estrés, pero
no a la inversa. Esto explica por qué, en situaciones de estrés intenso, las
respuestas emocionales dominan antes de que haya un procesamiento
racional de la situación.
Hoy en día, el estrés se define como cualquier condición que altera la homeostasis o,
más precisamente, la alostasis (equilibrio dinámico del organismo), afectando tanto a
nivel fisiológico como psicológico (McEwen y Winfield, 2003).
LA ALOSTASIS COMO MECANISMO DE REGULACIÓN DINÁMICO
La homeostasis se basa en la estabilidad a través de la constancia, manteniendo
parámetros fisiológicos fijos mediante retroalimentación negativa. Sin embargo, los
parámetros fisiológicos no son constantes, sino que varían según las necesidades del
organismo.
Para explicar este fenómeno, Sterling y Eyer (1988) propusieron el concepto de
alostasis, que se refiere a la estabilidad a través del cambio. En lugar de mantener
un nivel fijo, el organismo anticipa y ajusta sus parámetros fisiológicos en función de
las demandas futuras, optimizando su respuesta a través de mecanismos de
retroalimentación local y predicción. Los principios del mecanismo alostático, según
Sterling (2003):
El organismo busca eficiencia en su Los sensores deben ajustar su
funcionamiento. sensibilidad según la demanda
La eficiencia requiere intercambios esperada.
recíprocos de recursos entre sistemas. Los efectores deben adaptar su
Es necesario predecir las necesidades respuesta al rango probable de actividad.
futuras. La regulación depende de procesos
conductuales y adaptaciones
neuronales.
El sistema nervioso central juega un papel clave, analizando constantemente las
prioridades y los recursos disponibles para optimizar la respuesta. Esta regulación
es rápida y adaptable, permitiendo responder no solo a cambios inmediatos, sino
también a desafíos evolutivos como la competencia y la supervivencia. El organismo
no solo responde a cambios presentes, sino que también anticipa futuras
condiciones basándose en experiencias previas y patrones evolutivos. Para ello, existen
dos niveles de predicción:
Condición inmediata: Se centra en la condición actual y su posible evolución
inmediata, permitiendo una respuesta adaptativa eficiente en el presente.
Condición futura: Se basa en la historia evolutiva y experiencias previas
para estimar las demandas futuras, asegurando que el organismo esté preparado
para condiciones probables antes de que ocurran.
En cualquier caso, las predicciones implican mecanismos neurales de alto nivel
(recuperación del conocimiento anterior, motivos, percepciones, planificación y
expectativas, etc.). Los procesos emocionales son los que ayudan a realizar una
anticipación rápida de los recursos que serán necesarios anticipando las necesidades
de activación fisiológica y las respuestas conductuales necesarias a realizar.
5. Definición de Emoción
El estudio de la emoción ha sido abordado desde distintas perspectivas teóricas, pero no
existe una única teoría que la explique completamente de manera descriptiva,
explicativa y predictiva (Cano, 1995).
El análisis de Kleinginna y Kleinginna en 11 categorías de la emoción refleja el carácter
multidimensional de la emoción, hoy no cuestionado, integrando factores subjetivos,
cognitivos, fisiológicos y expresivos. Así, nos lleva a entender las emociones como un proceso
que implica una serie de condiciones desencadenantes (estímulos relevantes), la
existencia de experiencias subjetivas o sentimientos (interpretación subjetiva), diversos
niveles de procesamiento cognitivo (procesos valorativos), cambios fisiológicos
(activación), patrones expresivos de comunicación (expresión emocional), que tiene
unos efectos motivadores (movilización para la acción) y una finalidad: la adaptación a
un entorno en continuo cambio.
Afectiva: Resalta el aspecto subjetivo y Cognitiva: Considera la emoción como
experiencial de la emoción, destacando el resultado de la interpretación
la importancia de los sentimientos, la cognitiva de los aspectos perceptivos, de
activación fisiológica y la dimensión valoración situacional y de catalogación
hedónica (placer-displacer). Se centra en de las emociones. Schachter (1964)
los cambios corporales que acompañan considera estado emocional al conjunto
la emoción y su percepción consciente. del estado de activación fisiológica y su
cognición asociada. Lazarus (1986) la Adaptativa: Resalta la función
define como la interpretación personal organizada y funcional de las emociones
de una situación según valores y para la supervivencia y evolución. Se
expectativas. basa en planteamientos darwinistas,
Basada en estímulos elicitadores: donde la emoción ayuda a la toma de
Destaca la importancia de la decisiones rápidas en contextos de
estimulación externa como peligro o beneficio.
desencadenante de las emociones, Multifactorial: Integra múltiples
considerando el papel de los estímulos perspectivas, destacando que las
en la activación emocional. emociones tienen una naturaleza
Fisiológica: Enfatiza la relación entre multidimensional, combinando factores
las emociones y los procesos biológicos afectivos, cognitivos, fisiológicos y
del sistema nervioso, incluyendo conductuales.
respuestas del sistema autónomo y el Restrictiva: Diferencia la emoción de
sistema endocrino. Este enfoque es clave otros procesos psicológicos, destacando
en la neurociencia del procesamiento sus características únicas versus los
emocional. otros procesos psicológicos, en especial
Emocional-expresiva: Se centra en la la motivación.
expresión de la emoción, incluyendo Motivacional: Considera que la
gestos faciales, lenguaje corporal y emoción y la motivación están
reacciones musculares. Considera la interconectadas, ya que las emociones
expresión emocional como una parte (principal agente motivador) pueden
fundamental de la experiencia afectiva. activar procesos motivacionales y
Disruptiva: Plantea que la emoción es viceversa.
un proceso desorganizador, que Escéptica: Cuestiona la validez y
interfiere con la racionalidad y genera utilidad del concepto de emoción,
respuestas disfuncionales. Se enfoca en señalando la dificultad para establecer
los efectos viscerales y vegetativos que una definición única y consensuada en
afectan el comportamiento. psicología.
6. Orientaciones en el estudio de la
emoción
El estudio de la emoción ha evolucionado con el desarrollo de distintos paradigmas
teóricos en psicología, cada uno explicando una dimensión específica. Aunque su
análisis científico es complejo y escurridizo, en la actualidad hay un creciente interés
en la investigación empírica, impulsado por métodos cada vez más sofisticados, tanto
en contextos naturales como en laboratorio.
6.1. Orientación conductual
La orientación conductual explica las emociones a partir de los
principios del aprendizaje, es decir, como respuestas adquiridas Conducta
a través de la experiencia. Existen dos enfoques principales dentro emocional:
de esta perspectiva: uno que considera que las emociones forman conjunto de
respuestas
parte del propio proceso de aprendizaje y otro que se centra en observables
el estudio del miedo y la ansiedad, por ser emociones fácilmente (motoras) y
condicionables y altamente adaptativas en términos evolutivos. fisiológicas que se
Este enfoque se basa en la idea de que las emociones pueden pueden condicionar,
al igual que
transmitir propiedades afectivas a través del aprendizaje,
cualquier otra
donde ciertos estímulos inicialmente neutros adquieren una respuesta. La
respuesta emocional al asociarse con experiencias previas. La emoción miedo se
mayor parte de los teóricos que han estudiado las emociones suele operativizar
mediante la orientación conductual se centraron en el estudio del como “respuesta
de evitación”. Así,
miedo y las fobias. Se ha prestado poca atención a los aspectos el miedo (evento
cognitivos y biológicos de la emoción, centrándose más en el interno) se puede
observar y medir en
términos
conductuales.
análisis de la conducta observable y en cómo se pueden modificar las respuestas
emocionales a través de la exposición y el refuerzo.
El condicionamiento clásico es uno de los principios clave en este enfoque, tal como
se observó en el famoso experimento de Watson y Rayner (1920) con el Pequeño
Albert. Según Watson, los niños nacen con una serie de respuestas incondicionadas (RI,
como el miedo) genéticamente diseñadas para ser emitidas por determinados estímulos
incondicionados (EI). En este experimento, un niño fue expuesto a una rata blanca
(estímulo neutro), que inicialmente no le generaba miedo. Sin embargo, al ser
emparejada repetidamente (siete veces) con un ruido fuerte (EI que naturalmente
provoca miedo), el niño desarrolló una respuesta condicionada de temor ante la rata,
incluso en ausencia del ruido. Este estudio demostró que las respuestas emocionales
pueden ser aprendidas y condicionadas, aunque el experimento ha sido criticado por
problemas éticos y de replicabilidad.
Basándose en esta idea, Mowrer (1939) propuso el modelo de los dos factores para
explicar el desarrollo de fobias y ansiedad. Según este modelo, la adquisición de una
fobia ocurre en dos etapas:
Condicionamiento clásico: Un estímulo neutro
se asocia con una experiencia negativa (estímulo Un ejemplo
incondicionado), generando una respuesta Un perro es un estímulo neutro
para un niño. Si este le muerde,
emocional condicionada (miedo o ansiedad). El
el niño puede desarrollar miedo
estímulo neutro pasa a ser un estímulo al perro. Cuando el niño vea a
condicionado. otro perro, puede pensar que le
puede volver a morder, lo que le
Condicionamiento operante: El estímulo genera ansiedad. Esto puede
condicionado pasa a ser un estímulo discriminativo provocar que el niño decida
(aquel que señala que una consecuencia tendrá evitar el contacto con el perro,
una consecuencia, en este caso, aversiva). La lo que calma su ansiedad y
evitación del estímulo aversivo se refuerza refuerza su conducta de
negativamente, ya que reduce la ansiedad, manteniendo así la fobia.
“En resumen, la ansiedad (el miedo) es la forma condicionada de la reacción de dolor, la cual
tiene la muy útil función de motivar y reforzar la conducta tiende a evitar o prevenir la repetición
del estímulo (incondicionado) que produjo dolor”). Mowrer, 1939.
Este modelo ha sido fundamental para entender el miedo y la ansiedad, pero presenta
varias limitaciones. En muchos casos, las fobias se desarrollan sin una experiencia
traumática identificable, lo que contradice la idea de que debe haber una asociación
inicial con un estímulo negativo. Además, muchas fobias persisten sin que el
estímulo fóbico vuelva a asociarse con el peligro, lo que sugiere que no se cumple
la ley de la extinción. También se ha señalado que las respuestas fisiológicas tardan en
activarse en comparación con la respuesta de evitación, lo que pone en duda que el
miedo condicionado sea el principal factor en la evitación de estímulos fóbicos.
Para abordar estos problemas, los neoconductistas introdujeron la idea de que algunas
respuestas emocionales pueden ser no observables y estar influenciadas por procesos
cognitivos. Además, en algunos casos las respuestas fóbicas pueden ser reforzadas
positivamente por la desaparición de la RC de miedo (evitación), pero también por
recompensas sociales (neurosis de renta), como mayor atención, más cuidados, etc. Por
otro lado, si se le impide al sujeto dar la respuesta de evitación su conducta se vuelve
tan agitada que no parece que el condicionamiento instrumental por si solo pueda
explicar dicho fenómeno. Se piensa que el condicionamiento instrumental puede
complementar al condicionamiento clásico en la experiencia del aprendizaje emocional.
Eysenck (modelo de la incubación) propuso una remodelación de la ley de
extinción del condicionamiento clásico, afirmando que las fobias pueden persistir sin
necesidad de reexposición al estímulo aversivo ya que la simple evocación
mental del estímulo puede reforzar la respuesta de miedo. De esta forma, la
exposición a un EC aislado del EI puede producir que éste pierda fuerza (ley de la
extinción clásica) o que la gane. El que ocurra una cosa u otra dependerá de las
propiedades motivacionales que asocie la respuesta condicionada. Es decir, si la RC
asocia un impulso o motivación de evitación al igual que la RI en caso de un EI, o no,
pudiendo adquirir valor reforzante.
Las propiedades motivacionales se refieren a cómo la respuesta de miedo adquiere
Los primeros
valor modelos
reforzante, es decir,cognitivos han considerado
a cómo el miedo se mantiene ofactores cognitivos
se intensifica junto con
dependiendo las
de su
variables
función en eltradicionales (condicionamiento,
sistema motivacional de la persona. respuestas observables, respuestas
fisiológicas).
Si la respuesta En de
estos
miedo modelos,
funcionaloscomopensamientos irracionales/distorsionados,
un refuerzo negativo (evitación del malestar): las
La simple evocación
autoinstrucciones, etc.,mental
pueden del estímulo fóbico
aumentar (por ejemplo,
la activación pensar yenfacilitar
fisiológica una araña)las
genera ansiedad.
respuestas de miedo. Bandura señala que para que se produzca aprendizaje
Para reducir
emocional debeestadeansiedad,
haber laconsciencia
persona evita de
el estímulo (por ejemplo,
la relación entreno losentraestímulos
a lugares
donde pueda haber arañas).
asociados, así como una autoactivación mediante procesos cognitivos. Cada vez
La evitación se refuerza negativamente porque impide la experiencia de ansiedad.
más, los nuevos modelos han ido concediendo más importancia a los factores
Con el tiempo, el miedo se intensifica en lugar de extinguirse, ya que la persona nunca se
centrales
enfrenta(pensamiento representación,
realmente al estímulo memoria,
y no aprende los procesos
que en realidad simbólicos, la
no es peligroso.
imaginación
Si la respuestao eldelenguaje) y el papel
miedo pierde activo
su función del sujeto en la génesis del miedo en
motivacional:
detrimento de la se
Si la persona mera relación
expone asociativa.
al estímulo Todo ello
de manera ha ido ycambiando
controlada sin evitarlo,lacon
concepción del
el tiempo la
aprendizaje emocional hasta considerar que las reacciones emocionales están
ansiedad disminuye.
controladas centralmente.
En este caso, el EC pierde su capacidad para generar miedo (proceso de extinción).
A pesar de sus aportes al estudio del aprendizaje emocional, la orientación conductual
presenta diversas limitaciones al explicar la adquisición y mantenimiento de las
respuestas emocionales.
No todos los sujetos responden al condicionamiento de la misma manera.
Algunos individuos desarrollan respuestas de evitación sin haber condicionado
previamente una respuesta emocional autónoma, lo que no encaja con el modelo
bifactorial de Mowrer.
En condiciones de laboratorio, se requiere una precisión extrema para
condicionar una respuesta emocional, mientras que, en la vida real, las fobias
pueden adquirirse sin una exposición sistemática ni reforzamiento evidente.
La falta de recuerdos traumáticos en muchos pacientes con fobias. Si bien el
condicionamiento clásico sugiere que el miedo debería originarse en experiencias
previas de alto impacto, muchas personas con fobias no recuerdan haber estado
expuestas a un evento traumático.
A veces no se da la extinción de la respuesta emocional condicionada.
No se cumple el principio de equipotencialidad de los estímulos:
o Se ha demostrado que algunos estímulos están biológicamente preparados
para generar respuestas emocionales con facilidad (alturas, serpientes,
espacios cerrados).
o No todos los emparejamientos de EC con EI son igualmente de efectivos. De
hecho, intensos estímulos ambientales (como los bombardeos durante la
guerra) no siempre generan condicioaniento emocional, lo que cuestiona la
relación directa entre la intensidad del estímulo y la adquisición del miedo.
Esto ha llevado a investigar otras formas de adquisición del miedo, como el aprendizaje
vicario (observar a otros expresar temor) o la influencia de factores sociales y
cognitivos. Además, la edad a la que se adquiere la fobia también parece influir en su
persistencia, lo que indica la existencia de ventanas críticas de aprendizaje emocional,
un fenómeno difícil de explicar únicamente con las leyes generales del aprendizaje.
Por estas razones, cada vez más investigaciones sugieren que el condicionamiento
emocional no puede explicarse únicamente a través de principios generales,
sino que presenta peculiaridades adicionales, como:
Estímulos preparados que se condicionan más fácilmente.
Fobias sin un trauma identificable en la historia del sujeto.
Fracaso en la adquisición o extinción de ciertos miedos en laboratorio.
Distribución irregular de las fobias en la población.
A pesar de estas limitaciones, la orientación conductual ha sido clave en la investigación
sobre la emoción y ha permitido el desarrollo de técnicas terapéuticas eficaces, como
la exposición gradual y la desensibilización sistemática, que han demostrado ser
altamente efectivas en el tratamiento de fobias y trastornos de ansiedad. Aunque no
explica completamente la adquisición y persistencia de todas las emociones, sigue
siendo un enfoque fundamental en la psicología del aprendizaje emocional y la
modificación de la conducta.
6.2. Orientación biológica
El estudio de la emoción desde una perspectiva biológica tiene sus bases en los
trabajos pioneros de Charles Darwin y William James.
Darwin, en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre,
propuso la continuidad evolutiva de los patrones emocionales desde las
especies inferiores hasta los humanos y la existencia de un grupo de emociones
primarias con una base expresiva propia y universal, como la ira, miedo,
sorpresa, alegría y tristeza. Estas ideas impulsaron la investigación en
animales para comprender las emociones humanas y sentaron las bases para el
estudio e identificación de los sistemas cerebrales responsables de las
emociones. Sugirió comparar la expresión de las emociones en primates con
niños pequeños para dar prueba de las relaciones filogenéticas.
William James propuso que la experiencia emocional subjetiva surge de la
percepción consciente de los cambios corporales provocados por estímulos
específicos. Según su teoría, para entender la emoción, es esencial analizar la
relación entre componentes fisiológicos y subjetivos.
El estudio moderno de la emoción ha dado lugar al campo de la neurociencia afectiva
(Panksepp, 1998; Davidson, Scherer y Goldsmith, 2003), cuyo objetivo es delimitar los
fenómenos emocionales y analizar las estructuras cerebrales implicadas, como la
amígdala y la corteza prefrontal. Su enfoque multidisciplinar integra aportes de
diferentes áreas, desde métodos tradicionales (lesión en animales) hasta estudios en
pacientes con daño cerebral o mediante técnicas de neuroimagen funcional.
Siguiendo una línea similar a la neurociencia cognitiva, la neurociencia afectiva busca
descomponer el proceso emocional en elementos más simples para estudiarlos
en términos neurobiológicos. Se emplean técnicas de neuroimagen y análisis de
medidas fisiológicas para identificar funciones específicas dentro del procesamiento
emocional. A diferencia de enfoques anteriores, la investigación actual evita formular
teorías generales absolutas, manteniendo una perspectiva abierta a nuevos
hallazgos.
CEREBRO Y EMOCIÓN. PRIMERAS TEORÍAS
El estudio neurobiológico de la emoción tiene su origen en los trabajos de Walter
Cannon, quien propuso la existencia de centros específicos en el sistema nervioso
central responsables de la experiencia emocional. Estas ideas fueron el punto de partida
para investigaciones que, durante la primera mitad del siglo XX, dieron lugar a teorías
clave en la comprensión de la relación entre cerebro y emoción.
Teoría de Papez (1937): El Circuito del Cerebro Emocional
James Papez formuló en 1937 una de las teorías más influyentes sobre el cerebro
emocional, basada en estudios sobre lesiones en la corteza cingulada y la función
del hipotálamo en el control de las emociones. Su teoría establecía dos vías
fundamentales:
Canal del pensamiento: La información sensorial llega al tálamo y de ahí a la
corteza sensorial, donde se convierte en percepciones, recuerdos y
pensamientos. Además, de la corteza sensorial se enviarán aferencias hacia el
córtex cingulado para integrar la información afectiva con el contexto.
Canal del sentimiento: La información sensorial se dirige hacia el tálamo,
desde donde se mandará hacia los cuerpos mamilares del hipotálamo. Este
enviará las señales a la corteza cingulada, donde se originará experiencia
emocional consciente. El circuito se cierra gracias a que desde la corteza
cingulada la información pasará al hipocampo y, desde ahí, volverá de nuevo al
hipotálamo.
Papez propuso que la emoción resulta de un circuito neural dinámico, donde la
información fluye continuamente entre el hipotálamo, la corteza cingulada y el
hipocampo, modulando tanto la experiencia emocional subjetiva como la respuesta
corporal. Este circuito, denominado Circuito de Papez, fue representado por LeDoux
en 1996.
La experiencia emocional consciente emerge del córtex cingulado, cuando este
integra las señales afectivas del hipotálamo con la información sensorial del
córtex sensorial (información contextual). Una vez integradas ambas respuestas, se
devuelve la información al hipotálamo a través del hipocampo para organizar el
control de la respuesta somática emocional.
Síndrome de Klüver-Bucy y la Amígdala
El mismo año de la publicación de la teoría de Papez, Heinrich Klüver y Paul Bucy
(1937) realizaron estudios sobre lesiones en los lóbulos temporales de primates,
observando cambios drásticos en la conducta. Describieron el síndrome de Klüver-
Bucy, caracterizado por:
Ceguera psíquica (incapacidad para reconocer el significado emocional de los
estímulos visuales).
Docilidad extrema, incluso ante estímulos previamente amenazantes.
Hipersexualidad, con incremento en la conducta sexual indiscriminada.
Más tarde, se descubrió que estos efectos estaban relacionados con lesiones en la
amígdala, estructura clave en la regulación de la emoción y la respuesta al miedo. Las
publicaciones de Klüver y Bucy alentaron a la investigación en varias del cerebro
(mecanismos cerebrales de la percepción visual, la memoria a largo plazo o las
emociones).
MacLean (1949): Cerebro Visceral y Sistema Límbico
Paul MacLean, influenciado por los trabajos de Cannon, Papez, Klüver y Bucy, propuso
en 1949 una teoría global sobre el cerebro emocional, destacando el papel del lóbulo
límbico y estructuras subcorticales en la generación de emociones. Llamó a este
conjunto funcional cerebro visceral (rinencéfalo), sugiriendo que las emociones
surgen de la integración entre las sensaciones del mundo exterior y las señales
viscerales del organismo. Para MacLean, el hipocampo desempeñaba un papel clave
en la integración de la experiencia emocional, similar a lo que Papez había propuesto
para la corteza cingulada. La información emocional se procesaría en estas estructuras
y se expresaría a través de conexiones con el hipotálamo, encargándose de regular las
respuestas viscerales y autonómicas asociadas a la emoción.
En 1952, MacLean reformuló su propuesta, la amplió y acuñó el término sistema
límbico, ampliando el circuito de Papez para incluir a la amígdala (involucrada en la
regulación del miedo y la agresión), al septum (relacionado con respuestas de placer y
recompensa) y a la corteza prefrontal (encargada de la modulación de las respuestas
emocionales). MacLean argumentó que el sistema límbico evolucionó para
garantizar la supervivencia, regulando funciones básicas como nutrición, defensa y
reproducción, integrando la emoción con la fisiología del cuerpo.
Aunque la idea del sistema límbico fue ampliamente adoptada en la investigación
emocional, con el tiempo surgieron críticas. Investigaciones posteriores (LeDoux, 1996)
señalaron que las emociones no dependen de un único circuito neural, sino de
redes distribuidas en el cerebro, lo que contradice la visión de MacLean de un
sistema único y generalizado.
LA AMÍGDALA Y EL CONDICIONAMIENTO DE LA RESPUESTA AL MIEDO
La amígdala ha pasado de ser una estructura poco estudiada a ocupar un papel central
en la investigación sobre los sistemas cerebrales involucrados en el procesamiento
emocional, especialmente en el condicionamiento del miedo y en la regulación de
las respuestas de defensa. Su importancia ha sido confirmada por múltiples estudios
en animales (lesiones quirúrgicos o bloqueos farmacológicos), destacando los trabajos de
LeDoux (1989, 1994, 1995, 1996, 2000a, 2000b) y LeDoux & Phelps (2008), que han
permitido identificar las vías de transmisión sináptica en la amígdala y sus funciones
en la asociación del miedo con estímulos específicos (con contenido afectivo). El
condicionamiento del miedo sigue un procedimiento simple:
1. Se empareja un estímulo condicionado (EC), como un tono, con un estímulo
incondicionado (EI), como una leve descarga eléctrica.
2. Tras varias repeticiones, el animal responde al EC con una reacción de
miedo, manifestada en paralización, cambios autonómicos y reflejos de
alarma.
3. La amígdala procesa la información sensorial mediante dos vías principales:
Vía talámica / rápida: La información llega directamente del tálamo a la
amígdala, permitiendo que se establezca la asociación entre el EC y el EI y,
con ello, el condicionamiento. Sin embargo, el tálamo procesa vagamente la
información, por lo que no incluiría otra información posiblemente relevante.
Vía cortical / lenta: La información pasa por la corteza sensorial (auditiva
y somatosensorial) antes de alcanzar la amígdala, lo que permite una
evaluación más detallada.
Neuroanatomía funcional de la amígdala
Núcleo lateral (NL): Recibe información sensorial del tálamo
(vía rápida) y la corteza (vía lenta), funcionando como
interfaz sensorial en el procesamiento del miedo (puerta de
entrada de la información). Existen otros núcleos intermedios que
actúan en el procesamiento de la información.
Núcleo central (NC): Recibe la señal del NL y los otros núcleos
para, a través de sus conexiones con el hipotálamo y el
tronco cerebral, desencadenar respuestas conductuales y
fisiológicas, como la paralización, la activación simpática, la liberación hormonal o la
potenciación del reflejo de alarma.
Además del estímulo en sí, el miedo también puede asociarse al contexto en el que se
produce, lo que se conoce como condicionamiento contextual (LeDoux, 1994). En
este caso, el animal aprende no solo que un sonido es peligroso, sino en qué
condiciones lo es. Como el entorno está compuesto por múltiples estímulos, esta forma
de aprendizaje requiere la integración de información en el hipocampo, que permite
codificar la relación entre el miedo y el contexto.
Lesiones en la amígdala bloquean el aprendizaje del miedo tanto al sonido como al
contexto.
Lesiones en el hipocampo impiden la asociación del miedo con el contexto, pero
no con el sonido.
Estos hallazgos demuestran que la amígdala y el hipocampo trabajan en conjunto
en el aprendizaje del miedo, permitiendo respuestas rápidas a amenazas inmediatas y
asociaciones más complejas con el entorno. Para ello, hipocampo también recibe
aferencias de las cortezas sensoriales.
LA AMÍGDALA Y LA EMOCIÓN HUMANA
El estudio de la amígdala en humanos ha sido más complejo que en modelos
animales, pero las técnicas de neuroimagen y neuropsicología han confirmado su
papel en el procesamiento emocional (Phelps & LeDoux, 2005):
Condicionamiento del miedo: Estudios con neuroimagen han demostrado que la
activación de la amígdala se correlaciona con la intensidad de la respuesta de miedo
condicionada (LaBar et al., 1998; Phelps et al., 2004). Incluso cuando el estímulo
condicionado (EC) es presentado subliminalmente, la amígdala y estructuras
subcorticales (colículo superior y núcleo pulvinar) se activan, lo que sugiere una vía
subcortical para la detección rápida del miedo, en línea con hallazgos en animales
y la teoría de la doble vía previamente tratada.
Aprendizaje emocional implícito: La amígdala juega un papel clave en la memoria
emocional implícita, especialmente en la regulación del miedo y la ansiedad. Estudios
neuropsicológicos en pacientes con lesiones diferenciadas en la amígdala, el
hipocampo o ambas (Bechara et al., 1995) han demostrado que:
Lesión en la amígdala: Impide el
aprendizaje del miedo condicionado, El hipocampo es necesario para la
aunque el paciente pueda recordar la adquisición de la memoria declarativa,
asociación EC-EI. encargada de almacenar información
explícita, consciente y verbalizable
Lesión en el hipocampo: La acerca de la relación entre estímulos
respuesta de miedo se mantiene (en (permite recordar el evento aversivo o
este caso se medían los cambios en traumático, pero de forma “fría”, sin
la conductancia de la piel), pero el contenido emocional asociado).
paciente no recuerda la relación EC-EI
(el cuerpo responde, pero el paciente La amígdala es necesaria para la
no sabe a qué está respondiendo). memoria del condicionamiento del
miedo, siendo necesaria para las
Lesión en ambas estructuras: No asociaciones dotadas de contenido
se adquiere ni la respuesta de miedo afectivo, activando las respuestas
ni el recuerdo de la asociación. fisiológicas dependientes del SNA.
Estos resultados indican que la amígdala procesa el miedo implícito y el hipocampo
permite la memoria declarativa de la experiencia aversiva.
Procesamiento de la información emocional: La amígdala evalúa estímulos
potencialmente amenazantes, incluso sin que sean percibidos conscientemente.
Estudios en pacientes con lesión amigdalar bilateral (Adolphs et al., 1995, 1999) han
mostrado dificultades para reconocer expresiones de miedo en los rostros.
Investigaciones en sujetos sanos mediante neuroimagen funcional han confirmado que la
amígdala se activa ante expresiones faciales de miedo, incluso cuando se
presentan de forma subliminal (Breiter et al., 1996; Whalen et al., 1998). Esto indica que
la amígdala actúa como un sistema de alerta inconsciente que facilita la detección
rápida de amenazas.
EL CÓRTEX PREFRONTAL Y LA RESPUESTA EMOCIONAL
Aunque la amígdala genera respuestas emocionales rápidas y automáticas, las
emociones en contextos complejos requieren de un procesamiento más elaborado. La
corteza prefrontal modula las respuestas emocionales al integrar información del
entorno, el conocimiento previo y la planificación de la conducta futura, permitiendo
anticipar, evaluar y ajustar las emociones y las conductas que se derivan de éstas
para que sean más adaptativas.
El caso de Phineas Gage, descrito por Damasio (1994) en El error de Descartes, ilustra
cómo lesiones en la corteza prefrontal pueden alterar el procesamiento emocional y la
toma de decisiones. Estudios en primates y humanos, combinando técnicas de
neuroimagen en personas sanas y estudios de lesión, han demostrado que el
córtex prefrontal es un componente esencial del circuito emocional, influyendo
tanto en emociones positivas como negativas (Davidson, Pizzagalli, Nitschke y Kalin,
2003).
La corteza prefrontal se encuentra estrechamente conectada con regiones
subcorticales, como la amígdala, integrando información sensorial y regulando las
respuestas emocionales. Se ha propuesto que ciertas áreas prefrontales ejercen un
control inhibitorio sobre la amígdala, modulando la intensidad y duración de las
respuestas emocionales.
De hecho, parece que el córtex prefrontal parece modular el patrón de actividad de
otros componentes del circuito encargados de la respuesta emocional primaria para que
se ajuste a la situación particular y sea una respuesta adaptativa.
El córtex prefrontal se localiza en la parte anterior de Significado emocional de las
la corteza cerebral, por delante de la corteza motora y recompensas y regulación de los
premotora, y se divide en tres áreas principales: programas de conducta
Dorsolateral: Relacionada con funciones ejecutivas
y regulación cognitiva de la emoción. El córtex orbitofrontal (COF) es una
Orbitofrontal: Implicada en la evaluación de región clave del cerebro encargada de
recompensas y toma de decisiones emocionales. asignar valor a los estímulos en
Ventromedial: Crucial para la integración de función de su relevancia emocional y
emociones y la regulación de respuestas afectivas.
motivacional. Esto significa que el
Las cortezas orbitofrontal y ventromedial tienen un
papel especialmente relevante en el procesamiento
emocional, facilitando la adaptación de las emociones
a situaciones sociales y promoviendo respuestas más
ajustadas al contexto.
COF no solo percibe un estímulo,
sino que lo evalúa en base a la experiencia previa y el contexto para determinar su
importancia y posible impacto en la conducta. Esta evaluación es particularmente
relevante cuando las respuestas emocionales dependen del aprendizaje por
refuerzo, es decir, cuando un estímulo se asocia a una recompensa o castigo. En
este sentido, el COF permite:
1. Anticipar si un estímulo será positivo o negativo : Por ejemplo, si alguien ha
probado varias marcas de café y ha encontrado una que le gusta más, su COF
guiará su elección hacia esa marca en futuras ocasiones.
2. Modificar respuestas en función de experiencias previas : Si una persona ha
comido un alimento en mal estado y ha sentido malestar, su COF reevaluará ese
alimento como negativo y evitará consumirlo nuevamente.
3. Ajustar la motivación: Si un estudiante recibe elogios por sus esfuerzos en el
estudio, su COF interpretará esto como una recompensa, aumentando su
motivación para seguir esforzándose. En cambio, si su esfuerzo no es reconocido,
su motivación podría disminuir.
En resumen, el COF no solo nos dice si algo nos gusta o nos desagrada, sino que
adapta nuestras respuestas emocionales y motivacionales a lo largo del tiempo en
función de las experiencias y el contexto, guiando la toma de decisiones basada en el
aprendizaje.
Su activación está relacionada con la asociación entre estímulos neutros y refuerzos
primarios (comida, sexo) o secundarios (recompensas aprendidas):
Estudios neurofisiológicos en primates han demostrado que las
Si una persona
neuronas del COF responden a refuerzos primarios solo mientras tiene mucha sed,
el animal tiene una necesidad (como hambre), pero dejan de su COF
responderá
activarse una vez que esta se satisface (Kringelbach, 2005). El fuertemente al
córtex orbitofrontal (COF) está implicado en la evaluación del agua fría y la
percibirá como
valor emocional y motivacional de los estímulos, pero su altamente
activación no es constante. En el caso de los refuerzos deseable. embargo,
Sin
primarios (como la comida o el agua), las neuronas del COF solo después de beber
responden mientras la necesidad fisiológica está presente. suficiente agua, la
misma persona
El COF funciona como un regulador de la motivación en función ya no sentirá el
mismo deseo
del estado interno del organismo. Su respuesta a un estímulo por más agua, y
depende de la relevancia que tenga en un momento dado. su COF dejará de
activarse ante
Esto ocurre porque el COF no solo registra el valor absoluto este estímulo.
de un refuerzo, sino su valor relativo según la necesidad
actual. Es un mecanismo eficiente que prioriza los estímulos según su
utilidad en cada momento.
Los refuerzos secundarios (dinero, reconocimiento social, señales asociadas a
una recompensa) pueden mantener su activación incluso cuando la
necesidad original ha sido satisfecha.Los refuerzos secundarios tienen un
valor aprendido a través de la experiencia y la asociación con refuerzos primarios.
El COF asigna y ajusta el valor emocional y motivacional de estos
estímulos en función del contexto y la historia del individuo.
Mantenimiento de la activación: Mientras que la comida deja de activar el COF una vez que el animal
está saciado, un estímulo secundario asociado a la comida (como el sonido de un dispensador de
comida en ratas o el logo de una cadena de restaurantes en humanos) puede seguir activando el
COF porque ha sido aprendido como predictor de una recompensa.
Generalización y flexibilidad: Los refuerzos secundarios no dependen exclusivamente de una
necesidad fisiológica, sino que pueden adquirir valor por sí mismos. Por ejemplo, el dinero no es un
refuerzo primario, pero activa el COF porque se ha aprendido que permite obtener recursos valiosos.
Modulación por el contexto y la experiencia: El COF ajusta el valor motivacional de los refuerzos
secundarios dependiendo de qué tan confiables sean como predictores de una recompensa real. Si
alguien gana mucho dinero, pero no lo usa para mejorar su calidad de vida, su COF podría desvalorizarlo
en términos motivacionales.
Rolls (1999, 2000) propuso que el COF, junto con la amígdala, es responsable de
aprender las relaciones entre estímulos y recompensas, permitiendo ajustar la
conducta en función de la expectativa de recompensa. El COF inhibe áreas cerebrales
cuando un estímulo deja de predecir una recompensa. En lesiones del COF, como en
estudios con monos, las neuronas subcorticales siguen activas sin atender a cambios en
el valor del estímulo, lo que impide ajustar el comportamiento según el significado
emocional de las recompensas (el animal no cesaría su conducta de comer, pese a haber
saciado su hambre, porque el valor emocional de la comida no disminuiría). Las
neuronas del COF detectan variaciones en la recompensa y modulan las
respuestas conductuales de forma adaptativa (Rolls, 1999).
Además de su papel en la evaluación de recompensas, el COF y la corteza
ventromedial (CVM) almacenan representaciones afectivas de los estímulos y sus
contingencias emocionales. Se ha comprobado que lesiones en estas regiones
afectan la regulación emocional y el comportamiento social. Un caso paradigmático es el
de Phineas Gage, quien, tras una lesión prefrontal, mantuvo sus capacidades
cognitivas intactas, pero sufrió alteraciones graves en la regulación de sus
emociones y conducta, volviéndose impulsivo y socialmente inadecuado (Damasio,
1994). Estudios en pacientes con daño en el COF y la CVM han mostrado síntomas
similares de desinhibición emocional y falta de control en la toma de decisiones.
Se ha sugerido que estas alteraciones provienen de la interrupción de la
comunicación entre la corteza orbitofrontal y ventromedial, y la corteza
dorsolateral, encargadas de integrar impulsos primarios con las normas culturales y
contexto social (Eslinger & Damasio, 1985). Cuando estas conexiones fallan, la
capacidad de modular la conducta según el entorno se ve afectada, lo que puede
derivar en comportamientos sociopáticos (Rolls, 1999).
Emoción y toma de decisiones
La neurociencia afectiva ha demostrado que las emociones son
fundamentales en la toma de decisiones y la planificación de la El caso de Phineas
Gage ilustra esta
conducta. Antonio Damasio, en El error de Descartes (1994), relación. Tras su lesión
resaltó la conexión entre emoción y razón, destacando cómo las en el córtex
emociones influyen en el juicio y la selección de acciones. orbitofrontal (COF) y
la corteza
Damasio propuso la hipótesis del marcador somático, que ventromedial (CVM),
Gage perdió la
sostiene que las respuestas fisiológicas generadas (cambios capacidad de planificar
vegetativos, musculares, neuroendocrinos o neurofisiológicos) en adecuadamente y
experiencias previas dejan una "marca" emocional en el cerebro tomar decisiones
a manera de “memoria”. Cuando una persona enfrenta o personales y sociales
apropiadas, lo que
anticipa una decisión de riesgo o incertidumbre, estas señales llevó a cambios
ayudan a orientar la elección, clasificando inconscientemente drásticos en su
las opciones como positivas o negativas según asociaciones comportamiento.
previas y al “marcaje somático”. En este sentido, la persona Estudios posteriores en
tendría una “sensación” o una “intuición”, más que una pacientes con lesiones
similares han
certeza, de la conducta a realizar o evitar. El sustrato confirmado estos
neuroanatómico donde se registra dicha “memoria” se ubica en efectos.
el córtex prefrontal ventromedial (CVM) y el sector medial
de la COF. Estas estructuras son las encargadas de asociar determinadas situaciones
con las emociones generadas por las consecuencias de situaciones pasadas, ya que
evalúan la información externa de los acontecimientos nuevos y la información
interna del “marcaje somático”. Así, suponen el sustrato para la integración de las
relaciones aprendidas entre situaciones complejas y estados internos.
El soporte experimental para esta hipótesis proviene de la Iowa Gambling Task (IGT),
donde los participantes eligen entre montones de cartas que pueden generar ganancias
o pérdidas monetarias. Las personas sin lesiones en la CVM aprenden a evitar las
opciones más arriesgadas debido a respuestas fisiológicas anticipatorias (como cambios
en la conductancia de la piel), mientras que los pacientes con daño en esta área no
desarrollan dichas respuestas y siguen eligiendo opciones perjudiciales sin aprender de
sus errores.
Estos hallazgos indican que el sistema de marcadores somáticos es clave en la toma
de decisiones, permitiendo que las emociones influyan en la evaluación de
consecuencias antes de actuar. Si este sistema falla, la persona no puede anticipar ni
aprender de las experiencias como “si viviera las consecuencias de una acción”, lo que
afecta su capacidad de adaptación en contextos sociales y de riesgo.
EL CÓRTEX CINGULADO ANTERIOR
La corteza cingulada anterior (CCA) es una estructura cortical ubicada sobre el cuerpo
calloso que integra información visceral, atencional y emocional. Su papel en la
emoción se asocia con la experiencia consciente de la misma. Para comprender su
función, se distingue entre dos secciones: la sección afectiva (porción más anterior) y la
sección cognitiva (segmento posterior).
Sección afectiva: La sección afectiva de la CCA regula la activación del
sistema nervioso autónomo en respuesta a eventos emocionales. Recibe
aferencias de estructuras cerebrales como la amígdala, el hipotálamo y el núcleo
accumbens, lo que le permite influir en la respuesta fisiológica ante estímulos
emocionales. Estudios de neuroimagen han mostrado su activación en tareas
que implican emociones intensas y en situaciones de conflicto o
discrepancia entre expectativas y realidad, destacando su papel en la evaluación
de estados emocionales con relevancia motivacional.
Sección cognitiva: La sección cognitiva de la CCA se conecta con el córtex
prefrontal dorsolateral, el cingulado posterior, el parietal y áreas motoras. Su
función es clave en la selección de respuestas y el procesamiento de
información ante tareas que requieren toma de decisiones en contextos
ambiguos o que generan conflictos.
En conjunto, la CCA actúa como un puente entre la regulación emocional y los
procesos cognitivos, permitiendo una integración efectiva de la emoción en la toma de
decisiones y en la adaptación a entornos cambiantes.
6.3. Orientación cognitiva
Una de las cuestiones fundamentales en la Psicología de la Emoción es el papel de la
cognición en la activación emocional. Se debate si existen requisitos cognitivos mínimos
para que surja una emoción y si la cognición es imprescindible para su activación.
Aunque no hay un consenso único, es indiscutible que la actividad cognitiva está
estrechamente ligada a las emociones. Los estudiosos de la emoción destacan la
importancia de los aspectos cognitivos en la intensidad y cualidad de una respuesta
emocional.
La falta de acuerdo en las respuestas a estas cuestiones se debe, en parte, a la
ambigüedad del término cognitivo. Según Davidson y Ekman (1994), este puede
referirse tanto a un fenómeno psicológico en general como a un procesamiento activo de
la información. En este último caso, implica que la mayoría de las emociones
requieren cierto grado de procesamiento cognitivo, ya que surgen en respuesta a
eventos externos o internos que pueden ser interpretados, recordados o evaluados.
Las teorías dentro de la orientación cognitiva asumen que las emociones son
desencadenadas por una actividad cognitiva especializada, cuya función es evaluar
los acontecimientos en función de su relevancia personal. La emoción, en este sentido,
es el resultado de patrones evaluativos que determinan la importancia de un estímulo en
relación con los objetivos y el bienestar del individuo (Scherer, 1997).
El término cognitivo también puede restringirse al concepto de percepción consciente,
es decir, los procesos de evaluación como requisito fundamental para la emoción. Sin
embargo, esto no implica necesariamente que la emoción requiera de conciencia plena.
Existen procesos emocionales que son automáticos e inconscientes, lo que
plantea que el tipo y nivel de procesamiento cognitivo influyen en la experiencia
emocional sin que el individuo sea necesariamente consciente de ello.
INTERPRETACIÓN COGNITIVA Y AROUSAL FISIOLÓGICO
La relación entre cognición y emoción ha sido
ampliamente estudiada en la psicología. William James Puntos relevantes de los
(1884) propuso que la emoción surge de la percepción experimentos de Marañón:
subjetiva de la activación fisiológica tras un estímulo. 1. Puede disociarse el
Sin embargo, James señaló que la emoción requiere componente fisiológico
tanto la experiencia afectiva primaria como la (emoción fría) del subjetivo
evaluación cognitiva posterior. Gregorio Marañón (emoción caliente).
2. El efecto de la activación
(1924) reforzó esta idea con sus estudios sobre la
adrenalínica requiere la
adrenalina, suponiendo el inicio de las “teorías presencia de elementos
basadas en la interacción entre la actividad fisiológica y cognitivos.
los procesos cognitivos”. Al inyectar esta sustancia en 3. No puede haber emoción sin
sujetos, observó que solo aquellos en un contexto activación fisiológica ni
emocional experimentaban verdaderas emociones, componente cognitivo.
mientras que los demás solo describían sensaciones 4. El estado emocional es el
fisiológicas sin contenido emocional. Sus hallazgos fruto de la interacción de
concluyeron que la activación fisiológica por sí sola no ambos componentes.
genera emoción, sino que se necesita una evaluación
cognitiva del contexto, siendo necesaria pero no suficiente.
Schachter y Singer (1962) formularon la teoría bifactorial de la emoción, que
sostiene que la activación fisiológica es necesaria, pero no suficiente, para que
surja una emoción. La interpretación del contexto determina la cualidad de la
emoción experimentada, requiriendo que se interprete y rotule verbalmente lo que está
aconteciendo. A estos autores se le atribuyen la inclusión de los procesos cognitivos a la
compresión de la emoción. Esta teoría, conocida como “del arousal más cognición”,
sugiere que:
1. La intensidad emocional está determinada por el grado de activación
fisiológica, la cual tiene un carácter indiferenciado.
2. La cualidad emocional depende de la evaluación cognitiva del contexto
(creencias, etiquetas verbales o indicadores del contexto).
Mandler (1979) propuso en su teoría de la evaluación-discrepancia que la
emoción surge cuando hay una interrupción cognitiva, es decir, cuando ocurre un
conflicto entre expectativa y realidad. Este desajuste activa el sistema nervioso
autónomo (activación) y desencadena un proceso de evaluación cognitiva de la
situación y de la propia activación, que finalmente define la calidad y cualidad de la
emoción. Comparte con la teoría bifactorial en el carácter indiferenciado de la
activación fisiológica, fruto de la interrupción cognitiva, siendo esta un
prerrequisito no suficiente para el desarrollo de la experiencia emocional.
TEORÍAS COGNITIVAS DE LA VALORACIÓN (APPRAISAL)
El concepto de valoración es el eje central de las aproximaciones cognitivas en el
estudio de las emociones. Según esta perspectiva, las emociones no surgen de manera
automática ante los estímulos, sino que requieren una evaluación del contexto y de
su significado para el individuo. Autores como Magda Arnold, Nico Frijda, R.
Lazarus, A. Ortony y K. Scherer han sido figuras clave en sus desarrollo.
Desde este punto de vista, la valoración que realiza el sujeto sobre los eventos es
fundamental para diferenciar unas emociones de otras y explicar la variabilidad
individual ante situaciones similares. Es decir, dos personas pueden experimentar
emociones distintas frente a un mismo evento dependiendo de cómo lo interpreten.
El concepto de valoración tiene raíces en la filosofía aristotélica. Aristóteles ya había señalado
que los juicios y creencias sobre los eventos desempeñan un papel clave en la aparición de
emociones. Un ejemplo es la ira, que Aristóteles describe como un apetito penoso de
venganza provocado por un desprecio injustificado. Según este razonamiento, la emoción
de ira no surge únicamente del daño recibido, sino de la creencia de que ese daño es inmerecido
y ofensivo. Lyons (1980) amplió esta idea, señalando que el proceso de valoración no se limita a
reconocer una injusticia, sino que implica la percepción subjetiva de que la acción es un desprecio
personal. Esto refuerza la idea de que las emociones no son respuestas automáticas, sino que
dependen de la interpretación que cada individuo hace de los acontecimientos.
La primera formulación explícita del concepto de valoración dentro de la psicología
cognitiva se debe a Magda Arnold en su obra Emotion and Personality (1960). Arnold
propuso que la valoración es un proceso constante e inconsciente mediante el cual
las personas evalúan los estímulos del entorno en términos de su relevancia
hedónica (si son agradables o desagradables). Según Arnold, la emoción incluye no solo
la apreciación de cómo un evento afecta al individuo, sino también la capacidad
del estímulo para atraer o repeler la atención del sujeto. Su cita resume esta idea:
"La emoción parece incluir no solo la apreciación de cómo esta cosa o persona me
afectará, sino también un poder de atracción definido hacia esta cosa o persona." Este
proceso de valoración ocurre antes de la activación fisiológica y la emoción en sí,
funcionando como un filtro previo que guía la reacción del organismo. Arnold también
resaltó la dimensión motivacional de la emoción, ya que las evaluaciones del entorno
determinan la disposición del sujeto hacia la aproximación o evitación de los
estímulos. En su desarrollo teórico, Arnold introdujo la noción de sentimiento, entendido
como la evaluación subjetiva del impacto de un evento. Su propuesta sugiere que la
emoción es una respuesta a la estimulación y una interpretación de sus
consecuencias.
En términos generales, las teorías cognitivas de la valoración enfatizan que la
emoción no es un reflejo automático, sino el resultado de un proceso de evaluación en el
que intervienen la experiencia previa, las creencias y las interpretaciones personales del
entorno.
Dimensiones de la valoración
Las teorías de la valoración sostienen que la interpretación que hacemos de las
situaciones es clave para entender las emociones. Scherer (1999) propone cuatro
dimensiones fundamentales para clasificar las diferentes aproximaciones teóricas al
cómo se realizan las valoraciones:
1. Criterios: Se basa en el uso de dimensiones para evaluar el significado de los
acontecimientos. Incluye:
Características intrínsecas del estímulo (novedad, agradabilidad).
Relevancia del evento para necesidades y objetivos.
Evaluación de las consecuencias y la capacidad de afrontamiento.
Compatibilidad con normas sociales y valores personales.
Autores destacados: Frijda (1986), Roseman (1984, 1991), Scherer (1984),
Smith y Ellsworth (1985).
2. Atribuciones: Se enfoca exclusivamente en la naturaleza de las causas
percibidas de un evento y su relación con la emoción. Weiner (1986)
destacó que emociones como la ira, el orgullo o la vergüenza pueden distinguirse
en función de si atribuimos la causa a factores internos o externos.
3. Temas: Se centra en el análisis global del significado de cada emoción,
asumiendo que cada una tiene un patrón de valoración específico (criterios de
valoración). Se estudia en términos de núcleos temáticos para cada emoción.
Autores: Lazarus (1991, 1999, 2001); Smith y Lazarus (1993).
4. Significado: Parten del supuesto de que las emociones surgen como resultado de
la manera en que las situaciones que las originan son elaboradas por el sujeto que
las experimenta. Examina cómo las representaciones cognitivas diferencian
unas emociones de otras. Analiza cómo el significado de una emoción se
construye mediante estructuras mentales y qué eventos la desencadenan. Los
autores hablan de “estructura de la valoración”, cuyos elementos (metas, normas
y actitudes) determinan los aspectos cuantitativos de la valoración (estructura de
la valoración)
Autores: Ortony, Clore y Collins (1988).
Estas dimensiones permiten abordar la emoción desde múltiples niveles y han
influido en modelos modernos sobre la relación entre valoración y respuestas
emocionales.
Teoría cognitiva-motivacional-relacional de las emociones
Richard Lazarus, influenciado por las propuestas de Magda Arnold, desarrolló una
teoría sobre la valoración cognitiva, el estrés y la emoción al atribuir las
diferencias individuales en la respuesta al estrés a la mediación de los procesos
psicológicos que median la interacción continua entre sujeto y entorno. Estos procesos
serían la valoración cognitiva y el afrontamiento, que determinan la respuesta
emocional ante un estímulo, explicando por qué las personas difieren en su
sensibilidad, vulnerabilidad, interpretación y reacción ante el estrés. En su obra
de 1984, Lazarus define la valoración cognitiva como “aquel proceso que determina
las consecuencias que un acontecimiento dado provoca en el individuo” (es decir, será la
interpretación subjetiva de un suceso el principal determinante de una emoción) .
Lazarus (1991, 2001) propone su teoría cognitivo-motivacional-relacional de las
emociones, donde plantea que las emociones emergen en función de distintas
características de los procesos de valoración. Para ello, distingue dos niveles
fundamentales:
1. Valoración primaria: Determina
la relevancia del suceso para el
individuo. Evalúa si el
acontecimiento es una amenaza,
un desafío o irrelevante para los
objetivos personales.
2. Valoración secundaria: Consiste
en el análisis de los recursos
disponibles para afrontar la
situación. Incluye la percepción
de control y la evaluación de las
estrategias de afrontamiento.
A partir de estas valoraciones, se genera un significado personal del evento, lo que
Lazarus denomina “temas relacionales nucleares para cada emoción”. Estos temas
resumen la relación entre la situación y el bienestar del sujeto, proporcionando un marco
explicativo para la diversidad de respuestas emocionales (capítulo 2).
En sus últimos trabajos, Lazarus (2001) enfatizó el papel de la motivación en cada
emoción, proponiendo que cada emoción discreta tiene un núcleo temático específico.
Destacó la relevancia del afrontamiento como parte integral del proceso
emocional y afirmó que todas las emociones siguen una lógica interna, incluso cuando
parecen irracionales o poco adaptativas. La teoría de Lazarus abrió una importante línea
de investigación en la psicología de la emoción, proporcionando un marco sólido para
comprender la interacción entre la cognición, la motivación y el contexto en la
generación de emociones.
Modelo de proceso de sincronización de componentes. Más allá de una
teoría de la valoración (modelo de chequeos secuenciales para la diferenciación de
emociones)
El modelo propuesto por Scherer (1984, 1993, 1997) concibe las emociones como
mecanismos evolutivos que facilitan la adaptación a cambios ambientales. Define
la emoción como un proceso dinámico y multicomponente, compuesto por
sofisticadas interacciones entre distintos sistemas orgánicos. Para entender una
emoción, es necesario analizar estos cambios en cada uno de sus componentes:
cognitivo, neurofisiológico, motivacional, expresivo-instrumental y de sentimiento, los
cuales interactúan para generar la respuesta emocional.
Este modelo explica cómo los episodios emocionales surgen de una secuencia de
evaluaciones de estímulos específicos, organizados en distintos subsistemas. La
emoción es un proceso dinámico de cambio continuo en subsistemas como cognición,
motivación, reacciones fisiológicas, expresión motora y sentimiento. Su objetivo es
generar una adaptación flexible a eventos relevantes con consecuencias
potencialmente significativas.
Los componentes del procesamiento evaluativo secuencial de la información determinan
la intensidad y naturaleza del episodio emocional:
1. Subsistema de procesamiento de la información: Supone el primer
componente (cognitivo). Evalúa la probabilidad de ocurrencia de un estímulo
y su novedad. Integra datos de múltiples fuentes (externas e internas) mediante
señales de retroalimentación y feedforward, permitiendo una rápida
adaptación. Participan procesos de percepción, memoria, anticipación,
relaciones, acontecimientos o acciones. Su función es la evaluación cognitiva
del evento, ligada al sistema nervioso central.
2. Subsistema de soporte: Regula la homeostasis y produce la energía
necesaria para la acción a través de sus eferencias periféricas. Incluye estructuras
del sistema nervioso central, autónomo y endocrino (componente
neurofisiológico). Su función principal es valorar si la estimulación es
placentera (para inducir la aproximación) o displacentera (para inducir
evitación). Este sistema evaluativo está basado en detectores innatos y
asociaciones aprendidas.
3. Subsistema ejecutivo: Coordina la motivación con la acción (decide,
prepara o dirige las diferentes acciones) según un objetivo específico. Vinculado
al sistema nervioso central, evalúa la relevancia de los estímulos en función de
metas personales, mediando entre motivos y planes conflictivos. Determina si
un estímulo es relevante, si interfiere con otras acciones o si suprime el
procesamiento de otras señales.
4. Subsistema de acción: Responsable de la expresión y comunicación
emocional, mediante reacciones automáticas y ejecución de acciones
voluntarias (componente expresivo-instrumental). Su función es comunicativa
informando sobre la reacción e intención conductual del organismo a través del
sistema nervioso somático.
5. Subsistema de monitorización: Relacionado con el sentimiento subjetivo y
la integración de la emoción con normas sociales y valores personales.
Determina cuándo un acontecimiento requiere una acción conforme a la identidad
y los estándares del "yo ideal".
En este marco, la emoción se define como un evento de cambios interrelacionados
en los cinco subsistemas, sincronizados con el estado del organismo a manera de
respuesta a la evaluación de un evento externo o interno percibido que es relevante
para el organismo (Scherer, 2001).
Componente cognitivo: comprobaciones secuenciales de los estímulos
El componente cognitivo del proceso emocional se encarga de la interpretación y
valoración de las situaciones, determinando su significado para el organismo. Scherer
(1984) propuso los chequeos secuenciales de los estímulos (SEC’s), un conjunto de
evaluaciones que organizan el significado de un evento en función de su relevancia
emocional. En su reformulación posterior (Scherer, 2001), estos chequeos se estructuran
en cuatro objetivos de valoración:
1. Detección de la relevancia del evento: Evaluar si el estímulo es novedoso,
inesperado o tiene consecuencias inmediatas para el organismo.
2. Evaluación de implicaciones: Analizar las consecuencias del evento, cómo
afecta al organismo y si influye en la consecución de sus metas.
3. Potencial de afrontamiento: Determinar los recursos disponibles para hacer
frente a la situación y valorar posibles estrategias de respuesta junto con sus
consecuencias.
4. Evaluación del significado personal: Relacionar el evento con normas sociales,
valores individuales y el autoconcepto.
Estos procesos están influenciados por la atención, el razonamiento, la memoria
y motivación, en mayor o menor medida. Mientras que la detección de relevancia suele
ser rápida y automática, la evaluación de implicaciones involucra memoria y
razonamiento. El potencial de afrontamiento depende del autocontrol, y el significado
personal se construye a partir de la identidad y normas individuales.
La capacidad de valoración sigue un desarrollo evolutivo progresivo:
1. Reflejo de orientación: Un estímulo capta la atención de forma automática sin
necesidad de procesamiento cortical (ejemplo: sorpresa).
2. Evaluación afectiva inicial: Se juzga el estímulo como placentero o
displacentero, generando respuestas emocionales simples de atracción o aversión.
3. Control sobre la situación: Se considera la posibilidad de influir en el evento,
apareciendo emociones más complejas como la ira o la tristeza.
4. Juicio basado en normas y expectativas sociales: Se evalúa el evento según
valores y normas personales y culturales, dando lugar a emociones secundarias
más elaboradas como la culpa, la vergüenza o el desprecio.
El modelo de Scherer permite integrar la valoración emocional en un marco
evolutivo y cognitivo, explicando la complejidad emocional humana a partir de una
secuencia evaluativa estructurada.
7. Inteligencia emocional
El concepto de inteligencia emocional fue introducido en 1990 por Peter Salovey y
John Mayer, pero adquirió gran notoriedad cuando Daniel Goleman lo popularizó en su
libro Inteligencia Emocional (1995). Su tesis central argumenta que la comprensión de la
inteligencia humana debe ir más allá de las capacidades cognitivas tradicionales,
incorporando la gestión del mundo emocional y social como un factor clave para el
bienestar y el éxito en la vida.
Desde esta perspectiva, la inteligencia emocional se entiende como la habilidad para
percibir, comprender y regular las emociones en uno mismo y en los demás,
permitiendo así una mejor adaptación a las circunstancias sociales y personales. Se ha
relacionado con el bienestar psicológico, la adaptación social y el desempeño académico
y laboral.
El modelo teórico propuesto por Salovey y Mayer define la inteligencia emocional como
un conjunto de cuatro habilidades fundamentales:
1. Percepción de las emociones: Capacidad para identificar y diferenciar las
emociones propias y ajenas a través de diversos estímulos (expresión facial, tono
de voz, lenguaje corporal, etc.). Incluye:
Identificación de emociones en uno mismo.
Identificación de emociones en los demás.
Precisión en la expresión emocional.
Discriminación entre emociones auténticas y fingidas.
2. Facilitación emocional: Habilidad para utilizar las emociones de manera
adaptativa en procesos cognitivos como la toma de decisiones y la creatividad.
Engloba:
Uso de emociones para priorizar el pensamiento.
Aplicación de los sentimientos para mejorar la perspectiva de las
situaciones.
Uso de estados emocionales para favorecer la resolución de problemas y la
creatividad.
3. Comprensión emocional: Capacidad para analizar la dinámica emocional,
entender la relación entre diferentes emociones y prever sus
consecuencias. Sus componentes incluyen:
Comprensión de la interacción entre emociones.
Identificación de causas y consecuencias emocionales.
Interpretación de emociones mixtas y contradictorias.
Comprensión de las transiciones entre emociones.
4. Regulación emocional: Habilidad para manejar y modular las propias
emociones y las de los demás con el fin de alcanzar objetivos personales y
sociales. Incluye:
Gestión de emociones tanto placenteras como desagradables.
Expresión emocional adecuada al contexto.
Control de la intensidad y duración de las emociones.
Habilidad para influir en el estado emocional de otras personas.
Las personas con alta inteligencia emocional tienden a ser más flexibles en su
pensamiento, se adaptan mejor a situaciones nuevas y gestionan eficazmente sus
emociones y las de los demás.
Este conjunto de habilidades se asocia con:
Bienestar emocional: Mayor capacidad de afrontamiento y resiliencia ante
situaciones adversas.
Éxito social: Mejores relaciones interpersonales y empatía.
Desempeño académico y laboral: Mayor capacidad de liderazgo, resolución de
conflictos y productividad.
Salud mental: Reducción del estrés, la ansiedad y la depresión.
En conclusión, la inteligencia emocional representa una dimensión clave del desarrollo
humano, ya que influye directamente en la calidad de vida y en la forma en que las
personas gestionan sus emociones y las de los demás en distintos ámbitos.
AUTOEVALUACIONES
1. En la orientación conductual de la emoción, el modelo que explica la respuesta de miedo como
resultado de un aprendizaje en dos estadios es el modelo de:
A. Watson y Rayner.
B. Mowrer.
2. La teoría de James-Lange acepta el supuesto teórico de que existiría un patrón idiosincrásico
propio de respuestas somato-viscerales emocionales:
A. Falso.
B. Verdadero.
3. Atendiendo a la teoría cognitivo-motivacional-relacional de las emociones, ¿qué función
cumple el componente de valoración primaria?:
A. Determina el grado de control que la persona tiene sobre los acontecimientos.
B. Determina la relevancia personal de los acontecimientos.
4. El proceso emocional primario se caracteriza por su brevedad temporal:
A. Falso.
B. Verdadero.
5. Uno de los supuestos de las teorías de la especificidad de la activación es que:
A. La activación fisiológica es condición necesaria para la existencia de una respuesta emocional.
B. Los cambios corporales no son determinantes de la experiencia emocional.
6. En los trabajos sobre condicionamiento de miedo en ratas, las lesiones en la amígdala
bloquean la respuesta del animal tanto EC (tono) como al contexto en que se produce el
condicionamiento:
A. Falso.
B. Verdadero.
7. El concepto de “homeostasis” hace referencia a:
A. Los mecanismos del organismo que predicen su estabilidad.
B. La estabilización del medio interno como condición necesaria para el funcionamiento del
organismo.
8. El proceso de evaluación como antecedente fundamental de las emociones implica
necesariamente percepción de conciencia:
A. Falso.
B. Verdadero.
9. Los datos que aporta la investigación sobre el condicionamiento del miedo en ratas, confirman
que la información que llega a la amígdala directamente desde el tálamo es suficiente para que
se forma la asociación entre el tono (EC) y el shock (EI):
A. Verdadero.
B. Falso.
10. Atendiendo al modelo de chequeos secuenciales para la diferenciación de emociones, la
preparación del organismo para inducir tendencias de aproximación o evitación depende del
subsistema ejecutivo:
A. Verdadero.
B. Falso.