DOCTRINA SOCIAL
DE LA IGLESIA
DOCTRINA: Enseñanza que se da para instruir a
alguien. Serie de conocimientos, teorías, opiniones,
etc., defendidos por una persona o grupo.
SOCIAL: Perteneciente o relativo a la sociedad
humana o a las relaciones entre las clases de la
sociedad.
IGLESIA: Institución religiosa fundada por Jesucristo.
Conjunto de pueblo y clero creyente en Jesucristo.
Cada una de las comunidades cristianas.
Principios y Valores
La dignidad de la persona humana
Se asienta sobre el hecho de que ha sido creada a
imagen y semejanza de Dios y elevada a un fin
sobrenatural que trasciende esta vida.
Del reconocimiento de la dignidad de la persona y
de su valor fundamental se derivan los valores
comunes que ordenan la vida y la actividad de todos
los ciudadanos: la libertad, la justicia, la igualdad, el
pluralismo, la solidaridad, la paz y el bien de todos
sin discriminación alguna.
Principios y Valores
La dignidad de la persona humana
La dimensión social de la dignidad de la persona se pone de
manifiesto en el reconocimiento de los derechos
fundamentales que, a su vez, implican unos deberes. Los
derechos humanos pertenecen a toda persona por el mero
hecho de serlo, sin diferencias religiosas, sociales, culturales
o políticas.
En definitiva, para la Doctrina Social de la Iglesia la persona
es el primer principio, el corazón y el alma de su enseñanza.
Para ello, la Doctrina Social de la Iglesia se inspira de nuevo
en los valores y los principios que se desprenden del
Evangelio de Jesús y sistematiza sus puntos de partida
resaltando la importancia de ciertos criterios doctrinales que
fundan una visión cristiana sobre el ser humano y la sociedad.
Principios y Valores
La comunidad humana
La persona, es un ser social por naturaleza. La vida
social en comunidad permite a la persona
consolidar y desarrollar sus cualidades, garantizar
sus derechos, realizar la solidaridad humana y
favorecer sus actividades materiales y espirituales.
La participación de la persona en la comunidad
humana comienza en la familia en cuyo seno se
aprende a convivir en libertad y a buscar el bien,
para pasar a formar parte de la gran familia humana
de la que todos somos miembros, participando de
forma activa en distintas instituciones sociales: en
la cultura, la economía, la política, etc.
Principios y Valores
El Bien Común
Trasciende los intereses particulares y privados,
afecta a los organismos y a las asociaciones
privadas, y es absolutamente necesario para
satisfacer los derechos y las obligaciones de la
vida social.
El bien común limita el poder de cualquier función
pública en la medida que recuerda su obligación
de servir a la comunidad.
Cualquier institución y organización social ha de
considerar a la persona como el criterio clave de
toda organización nacional e internacional, ya que
sólo cuando se da primacía a las personas, se
busca el bien común para la comunidad.
Principios y Valores
La Justicia
La Justicia expresa dos aspiraciones de la
humanidad:
Que las leyes se constituyan desde la
igualdad de oportunidades de todos los
seres humanos.
Que se apliquen con equidad y sin
privilegios discriminatorios.
Principios y Valores
La Caridad
Engloba todo el compromiso social
cristiano.
La justicia y el bien común son medios
para alcanzar la caridad, exigencia máxima
del compromiso evangélico, puesto que en
ella se resume toda la Ley.
La caridad impide que la actitud religiosa
desemboque en una piedad reducida al
culto, sin compromiso alguno en el
mundo.
NATURALEZA DE LA DSI
La DSI no ha sido pensada desde el
principio: surgió como fruto de ver las
realidades terrenas desde la luz de la fe:
es teología, no ideología.
La doctrina social, por tanto, es de naturaleza
teológica, y específicamente teológico-moral, ya
que “se trata de una doctrina que debe orientar la
conducta de las personas”.
COMPETE A LOS LAICOS
La DSI implica también responsabilidades relativas a
la construcción, la organización y el funcionamiento
de la sociedad: obligaciones políticas, económicas,
administrativas, es decir: de naturaleza secular, que
pertenecen a los fieles laicos, no a los sacerdotes ni a
los religiosos.
Estas responsabilidades competen a los laicos de
modo peculiar, en razón de la condición secular de su
estado de vida y de la índole secular de su vocación.
La DSI es una enseñanza constante en su inspiración
de fondo: no varía según las culturas, ideologías u
opiniones.
La Comunidad Política
Jesús rechaza el poder
opresivo y despótico de los
jefes sobre las Naciones, pero
jamás rechaza directamente
las autoridades de su tiempo.
LA JUSTA DIMENSIÓN
DEL PODER TEMPORAL
En la polémica sobre el pago del tributo al César,
Jesús afirma que es necesario dar a Dios lo que es
de Dios, condenando así cualquier intento de
divinizar y de absolutizar el poder temporal: sólo
Dios puede exigir todo del hombre.
A la vez, el poder temporal tiene derecho a aquello
que le es debido: Jesús no considera injusto el
tributo al César…
Las primeras comunidades cristianas aceptan el
poder temporal justo (Rom 13), pagan los tributos
y rezan por las autoridades, incluso durante las
persecuciones… Pero saben que Cristo gobierna el
mundo.
Comunidad política,
persona humana y pueblo
La persona humana es el fundamento y el
fin de la convivencia política.
La “comunidad” surge de la naturaleza
social del hombre, de su apertura a la
trascendencia: por esto el pueblo no
puede ser tratado como una masa
anónima, sino que cada ser humano es
una persona, que puede y debe decidir.
La convivencia basada
en la amistad civil
El campo del derecho es el de la tutela del interés y el
respeto según reglas establecidas.
El campo de la amistad, en cambio, es el del
desinterés, el desapego de los bienes materiales, la
donación, la disponibilidad interior a las exigencias del
otro, tendiendo hacia la “civilización del amor”.
Es un Principio que se ha quedado en gran parte sin
practicar en las sociedades políticas modernas y
contemporáneas, sobre todo por influjo de las
ideologías individualistas y colectivistas.
El precepto de la caridad ilumina a los cristianos sobre
el significado profundo de la convivencia política…
AUTORIDAD / DEMOCRACIA
La autoridad debe garantizar la vida ordenada y
recta de la comunidad, sin suplantar la libre
actividad de las personas y grupos, sino
orientándola hacia la realización del bien común,
respetando y tutelando la independencia de los
sujetos individuales y sociales…
La democracia es el sistema que –gracias a sus
procedimientos de control– permite y garantiza la
mejor actuación de la autoridad.
Sin embargo, el solo consenso popular no es
suficiente para considerar justas las modalidades
del ejercicio de la autoridad política.
LA AUTORIDAD
COMO FUERZA MORAL
Debe dejarse guiar por la ley moral, “que tiene
a Dios como primer principio y último fin”…
Pero, “si se niega la idea de Dios, esos
preceptos se desintegran por completo”.
De este orden proceden la fuerza que la
autoridad tiene para obligar y su legitimidad
moral; no del arbitrio o de la voluntad de
poder, y tiene el deber de traducir este orden en
acciones concretas para alcanzar el bien
común.
LA VIDA ECONÓMICA
El hombre, pobreza y riqueza
En el A. Testamento se encuentran dos aspectos claros
frente a los bienes económicos y la riqueza:
1) Aprecio a los bienes materiales considerados necesarios
para la vida.
2) Los bienes económicos y la riqueza no son condenados
en si mismos, sino por su mal uso.
La tradición profética rechaza las estafas, la usura, la
explotación, las injusticias, especialmente con respecto a
los más pobres.
El pobre, acepta o busca con espíritu religioso y se
predispone al reconocimiento y aceptación del orden de la
Creación; mientras que el “rico” es aquel que pone su
confianza en las cosas que posee y en su fuerza, más que en
Dios…
POBREZA Y RIQUEZA EN LA
ENSEÑANZA DE JESÚS
Infundiendo su Espíritu y cambiando los corazones,
Jesús instaura el “Reino de Dios”, que hace posible una
nueva convivencia en la justicia, en la fraternidad, en la
solidaridad y en el compartir…
(Así) la economía y el progreso pueden transformarse en
lugares de salvación y de santificación.
También allí es posible expresar un amor y una
solidaridad más que humanos y contribuir al crecimiento
de una humanidad nueva…
Jesús sintetiza toda la Revelación pidiendo al creyente
enriquecerse delante de Dios (cf. Lc 12,21).
La economía es útil a este fin, cuando no traiciona su
función de instrumento para el crecimiento integral del
hombre y de las sociedades.
La riqueza existe para
ser compartida
Los bienes, aún cuando son poseídos legítimamente,
conservan siempre un destino universal.
Toda forma de acumulación indebida es inmoral,
porque se halla en abierta contradicción con la ley
dada por Dios…
Las riquezas realizan su función de servicio al
hombre cuando son destinadas a producir beneficios
para los demás y la sociedad:
“¿Cómo podríamos hacer el bien al prójimo –se
pregunta Clemente de Alejandría (S. II-III d.C)– si
nadie poseyese nada?”.
La necesidad de una gran
obra educativa y cultural
Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de
si mismo constituye la base de todo desarrollo
completo de la sociedad humana.
Ante el rápido desarrollo del progreso técnico-
económico y la mutación de los procesos de
producción y de consumo es necesaria una gran
obra educativa y cultural, que comprenda la
educación de los consumidores para un uso
responsable de su capacidad de elección, la
formación de un profundo sentido de
responsabilidad en los productores y sobre todo
en los profesionales de los medios de
comunicación social.
Un desarrollo integral y solidario
No sólo hay que buscar el desarrollo
material, sino también el espiritual, que
da respuesta al sentido de la vida.
Ayudar a nuestros hermanos,
especialmente a los más necesitados, a
ponerse de pie y vivir con sentido de
eternidad.