PLAN DIARIO
Asignatura: filosofía-Sociología
FECHA: _______________
Docente:
Unidad I:
Indicador de logro: Explicar la importancia de la filosofía para el ser humano en el desarrollo
de capacidades cognitivas, afectivas e intelectuales que le permitan convivir en armonía y
respeto en los diferentes ámbitos en que interactúa.
Contenido: La filosofía y su historia
Periodo de la historia de la filosofía occidental
Criterio de evaluación:
Conocer cuáles han sido las etapas de la filosofía
Tener un conocimiento más amplio de la historia de la filosofía
Conocer a cada uno de los representantes de cada periodo
Mediante una dinámica recordaremos la diferencia y relación de la filosofía con la ciencia y
la religión
¿Qué es la ciencia?
¿Qué es la religión?
¿Cuál es la diferencia entre filosofía, ciencia y religión?
¿Cuál es su relación entre ellas?
DESARROLLO
¿Cómo y dónde nace la filosofía?
¿Cuáles son los periodos de la filosofía?
Historia de la filosofía occidental:
La filosofía como la conocemos, entendida como filosofía occidental, tiene sus orígenes en la
antigua Grecia. Al ser una disciplina amplia, compleja y cambiante, una manera de comprenderla
es a través de su historia, que está dividida en distintos períodos.
Quienes estudian la historia de la filosofía muchas veces discrepan sobre el comienzo o final de
cada período, pero, a grandes rasgos, todos coinciden en la división general de cuatro grandes
bloques: filosofía antigua, filosofía medieval, filosofía moderna y filosofía contemporánea.
Filosofía Antigua:
Desde Tales de Mileto, alrededor del año 600 a. C., hasta los neoplatónicos del siglo VI d. C., el
pueblo griego y otras civilizaciones mediterráneas ejercieron la filosofía como una forma de
conocimiento y también como un estilo de vida.
Se considera que los primeros filósofos fueron los llamados “presocráticos”, por haber vivido y
pensado antes de Sócrates. Se los conoce por haber dado el paso del mito al logos (el
pensamiento racional), ya que buscaron explicaciones racionales, basadas en sus observaciones
de la naturaleza, del origen de todo lo que es. Entre ellos encontramos a Tales de Mileto,
Anaximandro, Anaxíemenes, Jenófanes, Heráclito, Pitágoras, Parménides, Zenón, Anaxágoras,
Empédocles y Demócrito.
A los presocráticos sigue lo que se conoce como el período clásico griego. Este comienza con
Sócrates, contemporáneo al grupo de los sofistas (maestros de la retórica), que fue maestro de
Platón, quien a su vez enseñó a Aristóteles. Tanto Sócrates como Platón y Aristóteles son
considerados los filósofos más importantes de la antigüedad y se los conoce como los “socráticos
mayores”. Todos sus trabajos siguen siendo objeto de estudio y discusión en la actualidad.
El período helenístico sucedió a los socráticos mayores. Este período va desde la muerte de
Alejandro Magno a la invasión de Macedonia por parte de los romanos. En esta época
convivieron las escuelas de Sócrates y de Platón, que fueron continuadas por muchos de sus
discípulos.
La filosofía antigua llega a su fin con el desarrollo de los pensadores de la Antigüedad tardía: los
epicúreos, los estoicos, los escépticos y, luego, los neoplatónicos. El neoplatonismo es objeto de
discusión entre distintos historiadores de la filosofía, ya que puede ser pensado como una escuela
de transición entre la Antigüedad y el mundo medieval.
Filosofía Medieval:
La filosofía medieval se dio entre los siglos V y el VI, con la caída del Imperio Romano en el
476, y VI d. C., con el surgimiento del Renacimiento. Su principal característica es la inclusión
de las ideas clásicas a los dogmas de las grandes religiones monoteístas (el cristianismo, el
judaísmo y el islam).
Este intento de conciliación entre filosofía y religión se desarrolló por un periodo de casi mil
años. Tras la aparición de Jesús de Nazaret, en el siglo I, y la posterior evangelización del mundo
occidental por sus discípulos, el cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio romano.
Esto significó que la filosofía se vio forzada a un segundo plano respecto de la teología: las
herramientas filosóficas estaban a disposición de las inquietudes teológicas y religiosas.
Los primeros siglos fueron escenario de los esfuerzos realizados por los padres de la Iglesia, a
cuya doctrina se llamó “patrística”. El más famoso de ellos fue Agustín de Hipona (354-430),
mejor conocido como San Agustín. Agustín incorporó muchas de las ideas esbozadas por los
neoplatónicos, quienes trajeron al Imperio Romano las obras salvadas de Platón.
El trabajo de Aristóteles, por su parte, era todavía desconocido para la mayoría del mundo
occidental. Quienes llegaron a leerlo lo hicieron por medio de las traducciones al latín de Boecio
(477-524), quien tradujo Categorías, de Aristóteles, e Isagoge, que es el comentario de Porfirio a
Categorías.
Tras el decreto de 787 de Carlomagno, que estableció escuelas en todos los monasterios de su
imperio, apareció en el mundo medieval lo que se conoce como “escolástica”. El mayor
representante de este período fue Juan Scoto Eriúgena (815-877), quien tradujo el trabajo de
Pseudo-Dionisio.
La escolástica, que vio su apogeo entre los siglos XIII y XIV, surgió de manera oficial luego de
Eriúgena, con el trabajo de Anselmo de Canterbury (1033-1109). San Anselmo es conocido por
haber escrito el primer argumento ontológico (basado en el ser) para probar la existencia de Dios.
En el apogeo de la escolástica se establecieron las principales universidades europeas en las
grandes ciudades. También se fundaron las órdenes de los franciscanos y los dominicanos. De
estas órdenes religiosas surge la figura de Tomás de Aquino (1225-1274), conocido como Santo
Tomás. Santo Tomás fue el mayor conciliador entre la doctrina cristiana y la racionalidad griega,
y dio origen a lo que hoy se conoce como “filosofía católica”.
Filosofía renacentista
La filosofía renacentista o del Renacimiento es aquella que se desarrolló entre los siglos XV y
XVI. Durante este periodo se trabajó con mayor énfasis en las problemáticas que conciernen a la
filosofía natural, el humanismo y la filosofía política. Sus principales pensadores fueron Nicolás
Maquiavelo, Erasmo de Róterdam, Tomás Moro, Michel de Montaigne, Giordano Bruno,
Nicolás de Cusa y Francisco Suárez, entre otros.
A este período se lo considera de transición por ubicarse entre la Edad Media y la Edad
Moderna. Estos períodos tuvieron no solo una mayor extensión en el tiempo, sino también una
mayor radicalidad respecto a las problemáticas tratadas y la forma en que se las trabajó.
Filosofía Moderna:
La filosofía moderna se caracterizó por ser un período en el que sus pensadores trabajaron de
manera autónoma respecto a los poderes políticos y religiosos. Figuras como Hume o Descartes
buscaron dar respuesta a muchas inquietudes separándose de los criterios científicos y filosóficos
de la mayor parte de la Iglesia.
El pensamiento moderno se desarrolló entre los siglos XVII y XX. Aun cuando hay algunas
disputas al respecto, se considera de manera casi unánime que la filosofía moderna comienza con
el pensamiento de René Descartes (1596-1650), padre de la modernidad y del racionalismo, una
de las principales corrientes modernas de pensamiento. En esta corriente encontramos también a
filósofos de la talla de Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz, entre otros.
Al racionalismo se opuso la corriente británica del empirismo. Sus principales figuras fueron
John Locke, David Hume y George Berkeley (aunque a este último a veces se lo considera
también racionalista). A diferencia del racionalismo, que abogaba por una explicación racional
del mundo, el empirismo explicó la realidad a partir de los sentidos y las sensaciones que
obtenemos a partir del encuentro con los objetos.
Ambas corrientes, más allá de sus diferencias, se caracterizaron por tratar de encontrar un criterio
de verdad distinto al teológico, que era dado por revelación divina o el dictamen de las
autoridades de la Iglesia. Las dos escuelas fueron contemporáneas a pensadores cuyo
pensamiento a veces es difícil de clasificar, como Thomas Hobbes o Jean-Jacques Rousseau.
Filosofía del siglo XIX
La filosofía del siglo XIX, al igual que la del Renacimiento, es difícil de clasificar. Con ella
aparece el pensamiento de Immanuel Kant, quien reconcilió al racionalismo con el empirismo, y
también el pensamiento de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, padre del idealismo alemán.
Tanto los trabajos de Kant como los de Hegel revolucionaron de manera absoluta la forma en
que se hacía filosofía. La Crítica de la razón pura, de Kant, y Fenomenología del espíritu, de
Hegel, son obras que al día de hoy se estudian de manera exhaustiva, y se encuentra en ellas
nuevas formas de pensar no solo cómo conocemos la realidad, sino lo que ella es en sí misma.
El siglo XIX también dio luz a los trabajos de filósofos como Fichte y Schelling, idealistas
alemanes, o Arthur Schopenhauer, pensador radical que promulgó la idea del mundo como un
juego inútil de imágenes y deseos. También encontramos en este período a Friedrich Engels,
Karl Marx, John Stuart Mill, Kierkegaard y Edmund Husserl, entre otros.
El siglo XIX, prolífico en pensadores e ideas propias y revolucionarias en más de un sentido, fue
también el siglo en el que vivió, pensó y escribió Friedrich Nietzsche. La figura de Nietzsche,
desde su aparición, es sumamente controversial, y ha logrado dividir a la filosofía en grandes
grupos según se fuera su detractor o defensor.
Generalmente se considera que Nietzsche es quien da inicio al pensamiento contemporáneo:
después de él ya no se puede hablar de totalidades o fundamentos de la realidad (y esto es lo que
caracteriza a la filosofía postnietzscheana y contemporánea).
Filosofía Contemporánea:
La filosofía contemporánea tuvo su inicio en el siglo XX y continúa hasta el día de hoy. Por esta
razón, y por ser un pensamiento vivo y en desarrollo, es difícil trazar sus límites o características
propias. Sin embargo, hay algunos elementos posibles de mencionar.
El siglo XX fue el escenario donde surgieron las tradiciones filosóficas más significativas de la
filosofía contemporánea: la filosofía analítica y la continental. La primera se desarrolló
principalmente en el mundo anglosajón, mientras que la segunda se dio en la Europa continental.
Ambas corrientes fueron contemporáneas al surgimiento del positivismo lógico, la
fenomenología, al existencialismo, el postestructuralismo y el materialismo filosófico.
Todas estas corrientes fueron partícipes de lo que se conoce como el “giro lingüístico”, que
consistió en una importante discusión respecto a la relación entre el lenguaje y la filosofía. A su
vez, este giro se dio en paralelo a la publicación de los trabajos de Martin Heidegger, en la
tradición continental, y Ludwig Wittgenstein, a quien se ubica del lado de la tradición analítica.
La figura de Heidegger generó muchísimas polémicas en el mundo filosófico por su aparente y
sospechada adhesión al nacismo hitleriano de la Alemania de la Segunda Guerra.
Entre los filósofos más conocidos de la filosofía contemporánea, además de a Heidegger y
Wittgenstein, encontramos a Bertrand Russel, Karl Popper, Michel Foucault, Jacques Derrida,
Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, Felix Guattari, Jean-Francois Lyotard, Paul Preciado, Donna
Haraway, Judith Butler, Hans-Georg Gadamer, Simone De Beauvoir, Jean Paul Sartre y Giorgio
Agamben, entre otros.