CARATULA
Economía peruana entre 1990 al 2019
RESUMEN
El estudio se centró en analizar la evolución económica de Perú durante un periodo de
casi tres décadas, desde 1990 hasta 2019. Se consideraron variables clave como el Producto
Bruto Interno (PBI) y el comercio internacional para comprender los cambios y tendencias
económicas en el país.
En primer lugar, se examinaron las etapas importantes que marcaron el periodo
estudiado, como la implementación del modelo neoliberal en los años noventa. Se destacaron
las reformas estructurales y los procesos de privatización que transformaron las instituciones
y atrajeron la participación de organizaciones internacionales.
A continuación, se analizó el desempeño económico en diferentes subperiodos. Se
observó el crecimiento del PBI y la evolución de las exportaciones e importaciones a lo largo
de los años. Se resaltaron los sectores económicos más relevantes en las exportaciones, como
la minería, los hidrocarburos, la pesca y la agricultura.
El estudio también exploró la influencia de factores externos en la economía peruana,
como el crecimiento económico de países como China e India. Se mencionaron los efectos
positivos de estos acontecimientos en los mercados globales y cómo beneficiaron al Perú.
Además, se examinaron los desafíos enfrentados por la economía peruana, como la
caída en los precios internacionales del cobre y su impacto en la inversión privada y la
recaudación fiscal. Se destacaron las políticas implementadas para contrarrestar estos efectos
negativos, como medidas fiscales y monetarias prudentes.
Finalmente, se planteó la importancia de un enfoque de desarrollo sostenible que
integre aspectos económicos, ambientales y sociales en las políticas comerciales. Se enfatizó
la necesidad de conservar los recursos naturales, promover la equidad en la distribución de
beneficios y fomentar prácticas productivas sostenibles.
El estudio proporcionó un análisis detallado de la economía peruana entre 1990 y
2019, abarcando aspectos como el crecimiento económico, el comercio internacional y los
desafíos enfrentados. Se destacó la importancia de considerar el desarrollo sostenible en las
políticas económicas y comerciales para lograr un crecimiento equitativo y respetuoso con el
medio ambiente.
CONTENIDO
Durante las últimas décadas, Perú ha experimentado un notable crecimiento
económico que ha despertado el interés de expertos y analistas a nivel mundial. Desde la
década de 1990 hasta 2019, este país sudamericano ha experimentado transformaciones
significativas en su economía, que han llevado a un cambio positivo en indicadores clave
como el Producto Bruto Interno (PBI) y las Reservas. Este ensayo tiene como objetivo
explorar y analizar el desarrollo económico de Perú durante ese período de tiempo,
centrándose en la evolución de estas variables y examinando los factores que contribuyeron a
su comportamiento.
En la década de 1990, Perú se encontraba en un contexto económico desafiante,
marcado por altos niveles de inflación, una deuda externa considerable y un ambiente político
inestable. Sin embargo, a mediados de esa década, el país implementó un conjunto de
reformas económicas conocidas como el "Programa de Reforma Estructural" que tuvo un
impacto significativo en el desarrollo económico posterior. Estas medidas incluyeron la
liberalización del comercio, la privatización de empresas estatales y la promoción de la
inversión extranjera directa.
Como resultado de estas reformas, el PBI de Perú experimentó un crecimiento
sostenido durante la década de 1990. Se observó un aumento en la producción de bienes y
servicios, impulsado principalmente por sectores como la minería, la agricultura y la
manufactura. Además, el país logró controlar la inflación y mejorar la estabilidad
macroeconómica, lo que sentó las bases para un crecimiento económico más sólido y
sostenible (Instituto Nacional de Estadística e Informática 2010).
En términos de reservas, durante este período se implementaron políticas destinadas a
fortalecer la posición financiera del país. Se llevaron a cabo reformas en el sistema bancario,
se fomentó la creación de reservas internacionales y se implementaron políticas prudentes de
gestión económica. Estas medidas contribuyeron a aumentar la confianza de los
inversionistas y a mejorar la capacidad del país para enfrentar crisis económicas externas
(Göbel, y Ulloa, 2014).
A medida que ingresamos al nuevo milenio, Perú continuó experimentando un
crecimiento económico sólido. Durante la década de 2000, el país se benefició del aumento
de los precios de los commodities y de un clima favorable para la inversión extranjera. El PBI
continuó expandiéndose, impulsado por el crecimiento de sectores como la minería, la
construcción y el turismo. Además, se observó una mejora en la distribución del ingreso y
una reducción de los índices de pobreza en el país.
En cuanto a las reservas, Perú logró acumular un colchón significativo que le brindó
una mayor capacidad para enfrentar choques económicos externos. Estas reservas se
utilizaron para proteger la estabilidad financiera y evitar grandes fluctuaciones en la
economía. Además, el país implementó políticas fiscales y monetarias prudentes para
garantizar la sostenibilidad económica y evitar desequilibrios perjudiciales.
COMIENZOS DEL COMERCIO EN LA ECONOMÍA PERUANA
El comercio ha sido una parte integral de la economía peruana desde tiempos remotos.
A lo largo de su historia, Perú ha sido reconocido como un país con una amplia variedad de
recursos naturales, lo que ha impulsado su participación en el comercio internacional.
Los inicios del comercio en la economía peruana se remontan a la época
precolombina, cuando diferentes culturas indígenas establecieron rutas comerciales para
intercambiar productos entre sí. Estas rutas comerciales abarcaban todo el territorio peruano y
conectaban regiones ricas en recursos, como la costa, la sierra y la selva, lo que permitía la
transferencia de bienes y conocimientos (Instituto Nacional de Estadística e Informática.
2015).
Durante el período del Imperio Inca, el comercio se expandió aún más. Los incas
desarrollaron un sistema de caminos y puentes que facilitaban el transporte de bienes a lo
largo de su vasto imperio. Estos caminos, como el famoso Camino del Inca, permitían el
intercambio de productos agrícolas, textiles, cerámicas y metales preciosos.
La llegada de los españoles en el siglo XVI marcó un punto de inflexión en el
comercio peruano. Los colonizadores europeos se dieron cuenta del potencial económico de
la región y establecieron una red de comercio para exportar los recursos naturales peruanos
hacia Europa. La plata y el oro extraídos de las minas peruanas se convirtieron en los
principales productos de exportación.
Durante la época colonial, Lima, la capital del Virreinato del Perú, se convirtió en un
importante centro comercial. Se establecieron mercados y se fomentó el comercio a través de
ferias y eventos comerciales. El comercio de esclavos africanos también desempeñó un papel
importante en la economía de la época.
Tras la independencia de Perú en 1821, el país continuó participando en el comercio
internacional. Durante el siglo XIX, la economía peruana dependía en gran medida de las
exportaciones de productos agrícolas, como el guano (un fertilizante natural) y el algodón.
Estos productos se enviaban principalmente a Europa y Estados Unidos.
A medida que avanzaba el siglo XX, la economía peruana experimentó cambios
significativos en su estructura de comercio. Se promovió la diversificación de productos y la
industrialización del país. Se fomentó la producción de bienes manufacturados y se
implementaron políticas para proteger la industria nacional. Sin embargo, estas políticas no
siempre fueron exitosas y la economía peruana enfrentó períodos de crisis y volatilidad.
Durante los años 90, Perú inició un proceso de liberalización económica y apertura al
comercio internacional. Se implementaron medidas para reducir barreras comerciales y
promover la inversión extranjera. Esto condujo a un aumento en las exportaciones peruanas,
especialmente en sectores como la minería, la pesca y la agroindustria (Instituto Nacional de
Estadística e Informática 2015).
PRIMERA GLOBALIZACIÓN
La Primera Globalización, también conocida como la Primera Era de la
Globalización, fue un período de intensificación del comercio y la integración económica a
nivel mundial que tuvo lugar aproximadamente entre mediados del siglo XIX y principios del
siglo XX. Durante esta época, se produjo un aumento significativo en la interconexión de las
economías, el intercambio de bienes y servicios, así como la movilidad de capitales y
personas (Webb 2019).
La Primera Globalización fue impulsada por varios factores, entre los que se incluyen
avances tecnológicos, como el telégrafo y el ferrocarril, que facilitaron las comunicaciones y
el transporte a larga distancia. Además, se observó un rápido crecimiento de la producción
industrial en Europa y Estados Unidos, lo que generó una demanda creciente de materias
primas y productos agrícolas provenientes de otras regiones del mundo (Ferrer 2022).
En el caso de Perú, la Primera Globalización tuvo un impacto significativo en su
economía. Durante este período, el país experimentó un auge en la exportación de productos
primarios, especialmente de productos agrícolas y minerales. El guano, un fertilizante natural
extraído de las islas del litoral peruano, fue uno de los principales productos de exportación
en ese momento. Su alta demanda en Europa y Estados Unidos, donde se utilizaba como
abono para mejorar la productividad agrícola, generó un flujo constante de ingresos para la
economía peruana (Daly et al 2011).
Además del guano, la plata y el cobre también fueron productos de exportación
importantes durante la Primera Globalización. Las ricas minas peruanas atrajeron la inversión
extranjera y permitieron el desarrollo de una floreciente industria minera. Estos metales
preciosos se exportaban principalmente a Europa y Estados Unidos, donde se utilizaban en la
producción industrial y la acuñación de monedas.
El auge de la Primera Globalización también tuvo un impacto en la estructura
económica de Perú. Se observó una mayor integración de la economía nacional en el mercado
mundial, lo que generó cambios en la distribución de la riqueza y la estructura productiva del
país. Se produjo una concentración de la propiedad de la tierra y el capital en manos de un
reducido grupo de élites, lo que generó desigualdades sociales y económicas (Comín, 2014).
A nivel político, la Primera Globalización también tuvo implicaciones significativas
para Perú. Durante este período, se implementaron reformas económicas y políticas, como la
promoción de la inversión extranjera y la modernización del Estado, con el objetivo de
impulsar el desarrollo económico y la integración en el mercado mundial. Sin embargo, estas
reformas también generaron tensiones sociales y conflictos laborales, ya que los trabajadores
y las comunidades rurales se enfrentaron a la explotación y la pérdida de tierras.
A pesar de los beneficios económicos iniciales, la dependencia de la exportación de
productos primarios durante la Primera Globalización también mostró sus limitaciones. La
economía peruana se volvió vulnerable a los cambios en los precios internacionales de los
productos básicos y a las fluctuaciones en la demanda global. Las crisis económicas y las
recesiones internacionales afectaron directamente a Perú, lo que llevó a la necesidad de
diversificar la estructura económica y buscar nuevas fuentes de crecimiento (Daly et al 1992).
INDUSTRIALIZACIÓN POR SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES (ISI)
Durante los años 90 y años siguientes, Perú experimentó cambios significativos en su
estrategia económica, abandonando gradualmente la Industrialización por Sustitución de
Importaciones (ISI) y adoptando políticas de apertura y liberalización económica.
En la década de 1990, el gobierno peruano implementó un programa de reformas
económicas conocido como el "Programa de Reforma Estructural". Este programa incluyó
medidas como la liberalización del comercio, la apertura a la inversión extranjera y la
privatización de empresas estatales. Estas políticas buscaban mejorar la eficiencia y
competitividad de la economía peruana, y atraer inversión y tecnología extranjera (Reche
2019).
La apertura económica y la liberalización comercial tuvieron un impacto significativo
en la economía peruana. Se redujeron las barreras arancelarias y se promovió el comercio
internacional. Como resultado, se observó un aumento en las importaciones de bienes
manufacturados, que competían con la producción nacional. Esto generó una reestructuración
de la industria peruana, con el cierre de muchas empresas ineficientes y la consolidación de
sectores más competitivos.
En paralelo, la apertura económica también llevó a un aumento de las exportaciones
peruanas. El país aprovechó su ventaja comparativa en sectores como la minería, la pesca y la
agroindustria, para aumentar las ventas de productos en el mercado internacional. Las
exportaciones se diversificaron y se buscó acceder a nuevos mercados, lo que contribuyó al
crecimiento económico y a la generación de empleo.
La apertura económica también trajo consigo desafíos y ajustes. Muchas industrias
nacionales enfrentaron dificultades para competir con los productos importados, lo que llevó
a la reconversión o cierre de empresas. Además, la exposición a la competencia internacional
implicó la necesidad de mejorar la calidad y la eficiencia de la producción nacional.
A pesar de estos desafíos, la apertura económica y la liberalización comercial
contribuyeron al crecimiento económico de Perú en los años siguientes. Durante las últimas
dos décadas, la economía peruana ha experimentado un crecimiento sostenido y ha
mantenido una tasa de crecimiento promedio superior a la de muchos países de la región.
LIBERALIZACIÓN DEL COMERCIO PERUANO
En la década de 1990, Perú inició un proceso de apertura y liberalización económica
que incluyó la liberalización del comercio como una de sus principales políticas. Bajo la
presidencia de Alberto Fujimori, se implementaron reformas que buscaban abrir la economía
peruana al comercio internacional y fomentar la competencia en el mercado (Vega, 2007).
Uno de los aspectos clave de la liberalización del comercio en ese período fue la
reducción de los aranceles. Se llevaron a cabo sucesivas rondas de reducción arancelaria,
tanto de manera unilateral como a través de acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales.
Esto permitió una mayor entrada de bienes importados al mercado peruano, generando una
mayor competencia y una mayor variedad de opciones para los consumidores.
Además de la reducción arancelaria, se implementaron medidas para simplificar los
procedimientos aduaneros y agilizar el comercio internacional. Se establecieron sistemas
electrónicos de despacho aduanero, se mejoró la infraestructura portuaria y se promovió la
cooperación aduanera con otros países. Estas acciones tuvieron como objetivo reducir los
tiempos y los costos asociados al comercio, lo que facilitó las operaciones comerciales y
mejoró la eficiencia del comercio exterior (Castillo 2022).
En paralelo, Perú también buscó una mayor integración económica a través de la
firma de acuerdos comerciales. Durante este período, el país estableció acuerdos de libre
comercio (ALC) con varios países y bloques económicos, incluyendo Estados Unidos,
Canadá, México, Chile, la Unión Europea, entre otros. Estos acuerdos permitieron a Perú
acceder a mercados más amplios y ofrecieron a las empresas peruanas ventajas comerciales,
como la reducción o eliminación de aranceles para sus productos.
La liberalización del comercio peruano a partir de la década de 1990 tuvo impactos
significativos en la economía del país. La apertura a las importaciones proporcionó una
mayor disponibilidad y variedad de bienes y servicios para los consumidores peruanos.
Además, las empresas peruanas se vieron expuestas a una mayor competencia, lo que las
incentivó a mejorar su eficiencia y calidad para mantenerse competitivas tanto en el mercado
local como en los mercados internacionales.
En términos de exportaciones, la liberalización del comercio facilitó la expansión de
las ventas peruanas en el extranjero. La apertura de mercados a través de los acuerdos
comerciales permitió a las empresas peruanas acceder a nuevos mercados y diversificar sus
exportaciones. Sectores como la agroindustria, la minería y la pesca se vieron beneficiados
por esta apertura comercial, incrementando las exportaciones de productos peruanos.
No obstante, la liberalización del comercio también presentó desafíos para la
economía peruana. Algunos sectores industriales locales enfrentaron dificultades para
competir con los productos importados, lo que llevó a la reestructuración y reconversión de
ciertas industrias. Además, se requirió un esfuerzo adicional para promover la capacitación y
la mejora de la calidad de la mano de obra, a fin de mantenerse competitivos en el contexto
de una economía más abierta.
TEORÍA DEL LIBRE COMERCIO VISTA DESDE LA ECONOMÍA ECOLÓGICA
La teoría del libre comercio desde la perspectiva de la economía ecológica se enfocó
en considerar los aspectos ambientales y de sostenibilidad en las políticas comerciales en el
pasado. En ese entonces, la economía ecológica sostenía que la economía estaba
interconectada con el medio ambiente y abogaba por tomar en cuenta los límites y la
capacidad de los sistemas ecológicos al tomar decisiones económicas (Eurostat 2018).
En aquel entonces, la teoría del libre comercio desde la mirada de la economía
ecológica buscaba alcanzar un equilibrio entre los beneficios económicos del comercio y la
protección del medio ambiente. Se proponía que el comercio internacional se gestionara de
manera sostenible, teniendo en cuenta la conservación de los recursos naturales y la
minimización de los impactos ambientales negativos (Gama 2019).
Desde la perspectiva de la economía ecológica en el pasado, se reconocía que el libre
comercio podía tener tanto efectos positivos como negativos en el medio ambiente. Por un
lado, se entendía que podía fomentar la eficiencia económica y la especialización productiva,
lo que resultaba en una asignación más eficiente de los recursos y un crecimiento económico.
Además, se consideraba que el comercio podía facilitar la transferencia de tecnología y
conocimiento, promoviendo prácticas más sostenibles en la producción y el consumo.
Sin embargo, se reconocía que el libre comercio también podía generar impactos
negativos en el medio ambiente si no se tomaban precauciones adecuadas. Por ejemplo, se
entendía que el aumento de la producción y el comercio podía agotar los recursos naturales y
degradar el medio ambiente. Además, se comprendía que la competencia internacional podía
crear incentivos para la explotación no sostenible de los recursos y la adopción de prácticas
de producción que generaran altos niveles de contaminación (Giljum, 2004).
Para abordar estos desafíos en aquel entonces, la teoría del libre comercio desde la
economía ecológica proponía implementar políticas y mecanismos que promovieran la
sostenibilidad ambiental en el contexto del comercio internacional. Esto incluía el
establecimiento de estándares ambientales en acuerdos comerciales, la internalización de los
costos ambientales en los precios de los productos, la promoción del comercio justo y
sostenible, y los incentivos para la innovación tecnológica que contribuyera a la
sostenibilidad ambiental
Durante el período de 1990 a 2019, el enfoque de la economía ecológica en relación
con el libre comercio adquirió cada vez más relevancia. A medida que el comercio
internacional se expandía y se intensificaba, surgieron preocupaciones sobre los impactos
ambientales asociados con la creciente movilidad de bienes y servicios a nivel mundial.
La teoría del libre comercio desde la perspectiva de la economía ecológica en este
período se centró en abordar los desafíos ambientales asociados con el comercio internacional
y en promover prácticas comerciales más sostenibles. Algunos aspectos relevantes en este
sentido incluyen:
Normas ambientales en acuerdos comerciales: Durante este período, se observó un
aumento en la inclusión de disposiciones ambientales en los acuerdos comerciales.
Estas disposiciones buscaban promover el cumplimiento de estándares ambientales,
como la protección de la biodiversidad, la gestión sostenible de los recursos naturales
y la reducción de la contaminación.
Certificaciones y etiquetado ambiental: Se fomentó el desarrollo y la adopción de
sistemas de certificación y etiquetado ambiental para los productos comerciales. Estos
sistemas permiten a los consumidores identificar y elegir productos que cumplen con
determinados estándares ambientales, como los relacionados con la conservación de
los recursos naturales o la reducción de emisiones contaminantes.
Economía circular y gestión de residuos: La economía ecológica promovió enfoques
basados en la economía circular, que se centran en reducir, reutilizar y reciclar los
materiales en lugar de seguir un modelo de "usar y desechar". Se alentaron políticas y
prácticas que promovieran la gestión sostenible de los residuos y la reducción de la
generación de desechos.
Incentivos para la innovación verde: Se promovieron políticas que incentivaran la
innovación tecnológica en áreas relacionadas con la sostenibilidad ambiental. Esto
incluye el desarrollo de tecnologías limpias, energías renovables y prácticas de
producción más eficientes y sostenibles desde el punto de vista ambiental.
Es importante destacar que, si bien se realizaron avances en la integración de la sostenibilidad
ambiental en las políticas comerciales, también persistieron desafíos y críticas. Algunos
argumentaban que las medidas implementadas no eran lo suficientemente ambiciosas o
efectivas para abordar los problemas ambientales asociados con el comercio internacional.
SEGUNDA GLOBALIZACIÓN Y NEO-EXTRACTIVISMO
Durante el período comprendido entre 1990 – 1999, Perú experimentó la llamada
"segunda globalización" y un fenómeno asociado conocido como neo-extractivismo, que
tuvieron un impacto significativo en su economía (Instituto Nacional de Estadística e
Informática (2019).
La segunda globalización se caracterizó por un aumento en la interconexión y la
integración económica a nivel mundial, impulsada por avances en la tecnología de la
información y las comunicaciones. En el caso de Perú, esto se tradujo en una mayor apertura
al comercio internacional, la expansión de los flujos de inversión extranjera y una creciente
integración en las cadenas de valor globales.
Uno de los rasgos distintivos de la segunda globalización en Perú fue el auge del neo-
extractivismo. El neo-extractivismo se refiere a la expansión de la extracción y exportación
de recursos naturales, especialmente en sectores como la minería, la pesca y el petróleo, con
el fin de generar ingresos y promover el desarrollo económico. Este enfoque se basaba en la
creencia de que la explotación de los recursos naturales podría impulsar el crecimiento
económico y la reducción de la pobreza (Farina 2020).
Durante este período, Perú experimentó un boom en la inversión extranjera en el
sector minero, particularmente en la extracción de minerales como el cobre, el oro y la plata.
Las empresas extranjeras realizaron importantes inversiones en proyectos mineros a gran
escala, lo que generó empleo, ingresos por exportaciones y contribuyó al crecimiento
económico del país.
Sin embargo, el neo-extractivismo también planteó desafíos y controversias. La
expansión de la actividad extractiva tuvo impactos ambientales significativos, como la
deforestación, la contaminación del agua y la degradación de los ecosistemas. Además, hubo
preocupaciones sobre la distribución desigual de los beneficios de la actividad extractiva y
los impactos sociales en las comunidades locales.
La segunda globalización y el neo-extractivismo también influyeron en la estructura
económica del país. La dependencia de la exportación de recursos naturales generó una
vulnerabilidad a la volatilidad de los precios internacionales de las materias primas. Además,
la concentración de la inversión y la actividad económica en sectores extractivos dificultó la
diversificación de la economía y la promoción de otros sectores productivos.
ECONOMIA ECOLOGICA
La economía ecológica ha surgido como un enfoque alternativo para comprender la
relación entre la economía y el ecosistema, a diferencia de los modelos neoclásicos de
comercio. Se reconoce la importancia de utilizar los recursos y factores de producción de
manera eficiente para el crecimiento económico, pero también se enfatiza en asegurar la salud
ecológica y la disponibilidad de los recursos naturales (Infante et al 2020)
En la visión de la economía ecológica, el sistema económico se considera como un
subsistema del ecosistema global. Se cuestiona la idea de que los mercados sean el
mecanismo ideal para asignar y distribuir recursos de forma eficiente y justa, dado que
muchos servicios proporcionados por el ecosistema no tienen mercados y no se contemplan
en las soluciones del mercado (ODS 2020).
Si bien la eficiencia sigue siendo importante, no se considera como el fin último en la
economía ecológica. También se redefine el concepto de crecimiento económico como un
aumento en el flujo de recursos hacia la economía y la generación de residuos que retornan al
medio ambiente. Sin embargo, se reconoce que este tipo de crecimiento no puede ser
indefinido debido a los límites finitos de los recursos y la Tierra.
En relación al comercio internacional, la economía ecológica ha planteado críticas
hacia la teoría del libre comercio, argumentando que no considera adecuadamente los límites
biofísicos y las externalidades ambientales. La teoría del intercambio ecológicamente
desigual destaca que las economías en desarrollo, como la peruana, que han basado su
crecimiento en actividades extractivas, pueden experimentar desventajas y desequilibrios
ecológicos debido a las demandas de los países desarrollados.
En este contexto, se enfatiza la necesidad de un desarrollo sostenible que respete los
límites biofísicos de la naturaleza. Esto implica buscar un equilibrio entre el crecimiento
económico, la justicia social y la protección del medio ambiente. La economía ecológica
aboga por la implementación de políticas y prácticas que promuevan la sostenibilidad, como
estrategias de producción y consumo sostenibles, la conservación de los recursos naturales y
la promoción de la equidad y la justicia en el comercio (UNESCO 2017).
PATRONES O REGULARIDADES EMPÍRICAS
Antes de analizar la economía peruana desde una perspectiva biofísica, es relevante
identificar etapas o eventos importantes ocurridos entre los años 1990 y 2019. Al examinar la
evolución del Producto Bruto Interno (PBI), se pueden distinguir cuatro subperiodos para el
análisis, tal como se muestra en los siguientes datos:
Grafico 1: Perú producto bruto interno comprendido desde 1990 hasta 2019.
Fuente: Instituto Nacional De Estadísticas – 2020
Grafico 2: Valores FOB entre 1990- 2019
Fuente: Instituto Nacional De Estadísticas – 2020.
Grafico 3: Exportaciones por grupo de producto de valores FOB desde 1990 hasta 2019.
Fuente: Banco Central de reserva del Perú
Durante la década de los noventa, se llevó a cabo la implementación del modelo
neoliberal, lo cual significó un cambio significativo en las instituciones en comparación con
la década anterior. Se introdujeron reformas estructurales de gran envergadura, respaldadas
por organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de
Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. Durante este periodo, se impulsó un proceso
de privatización en sectores clave como las telecomunicaciones, la electricidad, el sistema
financiero, los hidrocarburos, la minería y la siderurgia (INEI, 2015).
En términos económicos, el Producto Bruto Interno (PBI) experimentó un crecimiento
promedio anual del 3,9%, mientras que las exportaciones y las importaciones crecieron a
tasas promedio del 8,0% (INEI, 2015). Los principales sectores económicos con eficiencia en
las exportaciones fueron la minería (45,91%), la pesca (13,4%), los textiles (9,45%), los
hidrocarburos (5,13%) y la agricultura (5,09%) (BCRP, 2020).
La década de los 2000 se caracterizó por ser un periodo favorable para la economía
peruana, en gran medida debido al impresionante crecimiento de las economías extranjeras y
las reformas implementadas en la década anterior. El crecimiento económico de países como
China e India tuvo un impacto positivo en los mercados globales, lo que benefició al mercado
peruano al aumentar los precios de las materias primas. Además, la firma de tratados
bilaterales de libre comercio, el incremento de la inversión extranjera, el superávit en la
balanza comercial, la disciplina fiscal y la implementación de metas de inflación generaron
un entorno propicio para la economía peruana (INEI, 2015).
Durante este periodo, el PBI registró un crecimiento promedio anual del 5,6%, la tasa
más alta desde 1950 (INEI, 2015). Los términos de intercambio también mejoraron en
comparación con la década anterior, pasando de un índice promedio de 69,2 a 83,9. Además,
se observó una significativa reducción en la inflación promedio, que pasó de un 29,3% a un
2,3% (INEI, 2015:28). Las exportaciones experimentaron un aumento promedio del 12,90%,
siendo la minería (54,80%), la pesca (8,64%), el sector agropecuario (7,56%) y los
hidrocarburos (6,9%) los sectores con mayor participación en las exportaciones (BCRP,
2020).
Entre 2010 y 2015, se ratificaron los Tratados de Libre Comercio con los principales
socios comerciales y se propuso seguir lineamientos de política económica enfocados en la
redistribución. Se destacó el desarrollo de proyectos de extracción de cobre, como Xstrata,
Chinalco y Antamina, así como inversiones en transporte, expansión de infraestructuras
industriales, mejora de la infraestructura educativa, equipamiento de hospitales y
construcción de centros comerciales (INEI, 2015).
En este periodo, el PBI experimentó un crecimiento promedio anual del 4,7%,
mientras que las exportaciones tuvieron un leve crecimiento del 6,07% y las importaciones
aumentaron un 4,7% (INEI, 2015). Los sectores económicos con mayor participación en las
exportaciones fueron la minería (57,18%), los hidrocarburos (10,56%), la pesca (4,61%) y el
sector agropecuario (3,53%) (BCRP, 2020).
En los últimos cuatro años analizados, el PBI registró un crecimiento promedio anual
del 3,1% (INEI, 2015). Este crecimiento fue más lento en comparación con periodos
anteriores, principalmente debido a la caída del precio internacional del cobre, ya que es el
principal producto de exportación del país. Esto llevó a una disminución temporal de la
inversión privada, una menor recaudación fiscal y una desaceleración del consumo. Sin
embargo, se implementaron medidas fiscales, monetarias y cambiarias prudentes para mitigar
los efectos negativos, y se logró aumentar la producción minera, lo que impulsó las
exportaciones (Banco Mundial, 2020). Durante este periodo, los sectores económicos con
mayor participación en las exportaciones fueron la minería (58,46%), los hidrocarburos
(6,9%), la pesca (3,91%) y el sector agrícola (2,9%) (BCRP, 2020).
ECONOMIA DEL PERU EN TIEMPOS MODERNOS
En tiempos modernos, la economía del Perú ha experimentado importantes transformaciones
y ha logrado un notable crecimiento. A lo largo de las últimas décadas, el país ha
implementado políticas económicas orientadas hacia la apertura comercial y la promoción de
la inversión extranjera, lo que ha contribuido a su desarrollo y atraído la atención de los
mercados internacionales
Durante este periodo, la economía peruana ha demostrado una gran resiliencia y capacidad de
adaptación frente a diferentes desafíos. Uno de los principales motores de crecimiento ha sido
el sector minero, que ha experimentado un auge significativo debido a la demanda global de
minerales y metales. La explotación de recursos como el cobre, el oro y la plata ha generado
ingresos importantes y ha impulsado el crecimiento económico.
Además, el Perú ha fortalecido su integración con la economía global a través de la firma de
acuerdos de libre comercio con diversas naciones, lo que ha facilitado el acceso a nuevos
mercados y ha estimulado el comercio internacional. Estos acuerdos han permitido a las
empresas peruanas expandirse y competir a nivel global, promoviendo la diversificación de la
economía y la generación de empleo.
En el ámbito macroeconómico, el Perú ha mantenido una política fiscal responsable y
prudente, lo que ha contribuido a mantener la estabilidad económica y controlar la inflación.
Asimismo, se han implementado políticas para promover la inclusión social y reducir la
pobreza, como programas de transferencias monetarias y proyectos de desarrollo social.
En cuanto al sector financiero, el Perú ha logrado consolidar un sistema sólido y bien
regulado, lo que ha fortalecido la confianza de los inversionistas y ha promovido la inversión
privada. La banca y los mercados de capitales se han desarrollado de manera significativa,
proporcionando los recursos necesarios para el financiamiento de proyectos de infraestructura
y el impulso de la actividad empresarial.
El sector de servicios también ha experimentado un crecimiento importante en los últimos
años. El turismo se ha convertido en una actividad estratégica para la economía peruana,
atrayendo a un número creciente de visitantes interesados en conocer su rica cultura, historia
y belleza natural. Además, el país se ha destacado en áreas como la tecnología de la
información, la logística y los servicios empresariales, lo que ha contribuido a diversificar la
economía y generar empleo en sectores de alto valor agregado.
Sin embargo, a pesar de los avances logrados, la economía peruana también enfrenta desafíos
importantes. La brecha de desigualdad y la falta de inclusión social siguen siendo temas
pendientes, y se requiere un mayor esfuerzo para garantizar que los beneficios del
crecimiento económico lleguen a todos los sectores de la sociedad.
Asimismo, es fundamental abordar los desafíos ambientales y promover un desarrollo
sostenible que proteja los recursos naturales y preserve el medio ambiente. La economía
peruana depende en gran medida de sectores extractivos, lo que plantea la necesidad de
implementar políticas y prácticas que promuevan la responsabilidad ambiental y fomenten la
diversificación económica hacia actividades más sostenibles.
La economía del Perú en tiempos modernos ha experimentado un crecimiento significativo y
se ha posicionado como un actor relevante en la economía global. Sin embargo, persisten
desafíos que deben abordarse para garantizar un desarrollo inclusivo, sostenible y equitativo.
El país cuenta con importantes recursos y potencialidades para seguir avanzando en su
camino hacia un crecimiento económico sostenible y una sociedad más próspera.
CONCLUSIÓN
A lo largo del estudio, se ha analizado la economía peruana desde la década de 1990
hasta 2019, centrándonos en variables como el Producto Bruto Interno (PBI) y la evolución
del comercio. En este periodo, el país experimentó transformaciones significativas que
marcaron su rumbo económico y comercial.
En la década de los noventa, se implementó el modelo neoliberal en Perú, impulsando
reformas estructurales y procesos de privatización en varios sectores clave. Esto generó
cambios profundos en las instituciones y abrió las puertas a la participación de actores
internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo
Monetario Internacional. Durante este periodo, el PBI experimentó un crecimiento promedio
anual del 3,9%, y las exportaciones e importaciones también registraron un crecimiento
significativo.
Posteriormente, en la década de los 2000, la economía peruana se benefició del
crecimiento económico en países como China e India, lo cual impulsó los precios de las
materias primas y generó un entorno favorable para el comercio internacional. La firma de
tratados de libre comercio y el aumento de la inversión extranjera contribuyeron a un
crecimiento económico promedio anual del 5,6% durante este periodo. Las exportaciones
también se incrementaron en sectores como la minería, los hidrocarburos, la pesca y la
agricultura.
En los últimos años analizados, la economía peruana enfrentó desafíos debido a la
caída del precio internacional del cobre, uno de sus principales productos de exportación.
Esto tuvo un impacto en la inversión privada y en la recaudación fiscal, lo que llevó a una
desaceleración del crecimiento económico. Sin embargo, se implementaron políticas fiscales
y monetarias prudentes para mitigar los efectos negativos, y se logró aumentar la producción
minera para impulsar las exportaciones.
En términos generales, se puede concluir que la economía peruana ha experimentado
diferentes etapas y transformaciones en el periodo analizado. Desde la implementación del
modelo neoliberal en los noventa hasta la consolidación de acuerdos de libre comercio y el
crecimiento económico en los 2000, el país ha enfrentado retos y oportunidades en su
desarrollo económico.
Es importante destacar que, si bien el crecimiento económico y el comercio
internacional han aportado beneficios significativos, también han surgido desafíos en
términos de sostenibilidad ambiental y distribución equitativa de los beneficios. La economía
ecológica ha planteado cuestionamientos al modelo de libre comercio y ha enfatizado la
necesidad de considerar los límites biofísicos y los impactos ambientales en las políticas
comerciales.
En este sentido, se hace imprescindible promover un enfoque de desarrollo sostenible
que integre tanto los aspectos económicos como los ambientales y sociales. Esto implica
adoptar políticas y prácticas que fomenten la conservación de los recursos naturales, la
equidad en la distribución de los beneficios del comercio y la promoción de prácticas
productivas más sostenibles.
En conclusión, el análisis de la economía peruana entre 1990 y 2019 nos permite
comprender la evolución económica y comercial del país, así como los desafíos y
oportunidades que ha enfrentado. Es necesario seguir reflexionando sobre la importancia de
un enfoque económico que no solo promueva el crecimiento, sino también la sostenibilidad
ambiental y la justicia social. Solo de esta manera se podrán alcanzar los objetivos de
desarrollo económico sostenible para el Perú.
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