CARRERA: PROFESORADO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA EN
LENGUA Y LITERATURA
CAMPO DE FORMACIÓN: GENERAL
UNIDADES CURRICULARES: PRÁCTICA IV
CONTENIDO: ATENEO DIDÁCTICO
RESPONSABLE: PÁEZ CARRIZO, Karla Maité
CURSO: 4º AÑO
AÑO: 2024
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Lo importante es no dejar de cuestionar
“La educación no es preparación para la vida; la educación es la vida misma” (Dewey, 1897).
Está reflexión (Education is not preparation for life; education is life itself) del filósofo,
pedagogo y psicólogo John Dewey, sirve para comprender la complejidad y el impacto que
tiene la educación en la vida de las personas, de manera individual y colectiva. El ente de la
educación, formal e informal, es inherente al ser racional. Su único objetivo es el de preparar
individuos íntegros brindándoles las herramientas, habilidades o las capacidades necesarias,
para que sean capaces de resolver los desafíos o situaciones problemáticas presentes en sus
vidas diarias. De igual manera, a su hombro, la educación carga con la obligación de
empoderar a las masas impartiendo las mismas oportunidades a todos para que alcancen una
vida feliz y próspera.
En este contexto, el presente ateneo didáctico se centra en el análisis pedagógico y reflexivo
de una docente novel en el área de Lengua y Literatura, donde expone sus nuevas
experiencias, expectativas y miedos en el campo de la práctica profesional. Este proceso de
recuperación de hechos significativos y autoevaluación parte, específicamente, de una etapa
muy significativa para cualquier estudiante de un profesorado, en la residencia de la práctica
IV. Para esta profesora, las prácticas comenzaron el día viernes 8 de agosto, y culminaron 25
de octubre del corriente año, de la mano de la co-formadora, Páez Vilma R., la profesora de
1° año “B” del Colegio Secundario Provincial “Rosario Vera Peñaloza” de la ciudad de Villa
Unión, Dpto. Felipe Varela. Estas instancias representaron un desafío por demás complejo,
donde se evidenciaron a largo o corto plazo las capacidades profesionales que la futura
docente pudo adquirir, gracias a los cuatro años de estudios, al enriquecimiento bibliográfico
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y teórico de diversos autores reconocidos en el campo de la formación académica y
profesional.
Prevalece, en el ejercicio de la práctica reflexiva, la necesidad de atender a teorías más
abarcativa que explica, en el desarrollo de este texto, la importancia actual de comprender el
impacto y la relación de interdependencia que subsiste entre la evaluación, el feedback
(retroalimentación) y la autoevaluación para el desarrollo de capacidades básicas1 y
profesionales2. Estas complejas relaciones de dependencia están sustentadas por diversos
estudios, como por ejemplo, los de Rebeca Anijovich (2010), los cuales han demostrado que
la retroalimentación efectiva ayuda a mejorar la efectividad en la toma de decisiones, y de
esta manera, evaluar objetivamente el desempeño en la práctica. Este método es
esencialmente útil en el ámbito educativo y profesional, ya que fomenta la autoconciencia y
la responsabilidad con la vocación. Para que el docente sea capaz de reflexionar sobre sus
prácticas debe preguntarse: ¿Para qué me sirve la retroalimentación en mi periodo de
formación?, ¿Puedo lidiar con la crítica sobre cómo enseño?, son preguntas claves para una
buena práctica reflexiva.
Bajo la premisa de mejorar, persiguiendo un ideal de éxito académico superlativo, aquel que
se considera autodidacta, busca la manera de adquirir la mayor cantidad de conocimiento para
superar cualquier obstáculo que se le presente. Se busca, en cierta medida, alcanzar ese éxito
con una mirada más rigurosa sobre las prácticas y las decisiones puestas en ella, se observa
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Las capacidades fundamentales a desarrollar por los/as estudiantes durante su trayecto escolar
obligatorio son: Resolución de problemas, Pensamiento crítico, Aprender a aprender, Trabajo con
otros, Comunicación, y Compromiso y responsabilidad.
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El Marco Referencial de Capacidades Profesionales es una herramienta de política curricular que
define las capacidades profesionales que deben ser promovidas en los docentes. Su objetivo es
orientar a los profesores e instituciones educativas en la enseñanza de estas capacidades.
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desde afuera los errores cometidos para transformarlos en aciertos. Los propósitos detrás de
estas praxis constructivas, además de volverlas consustanciales en la docencia, incluyen
mejorar la enseñanza, la autonomía profesional, la mente abierta y la observación entre pares.
Aquellos que orbitan el saber de manera ininterrumpida, sea estudiante o sea docente, son
capaces de ver y comprender que toda situación problemática es enriquecedora si se le evalúa
y analiza como una oportunidad para seguir aprendiendo.
Para poder ejemplificar estas teorías, se profundizará en distintos momentos de las clases
impartidas en 1° “B”, como evidencias de prácticas exitosas y otras no tanto. Estos registros
irrefutables, son parte de la heterogeneidad áulica y las aristas presentes en la enseñanza
pública. A su vez, este análisis cuenta con el sustento teórico necesario para lograr un trabajo
más integral y profesional a partir de la modalidad de estudios de casos.
Davini, M. C. (2008). “Para Schank y Cleary (1995), el estudio de casos constituye una forma
de aprendizaje común en el mundo real y el razonamiento involucrado en el proceso es la
forma predominante con la cual las personas piensan sobre el mundo. En otros términos,
cuando se piensa qué hacer en una determinada situación, se movilizan y ponen en juego
nuestras experiencias anteriores y nuestras propias visiones, lo que nos sirve de guía.” (Pág;
118)
Se dio así la primera retroalimentación por parte de la co-formadora y luego ello, el foco de
la observación cambió por completo. Por ejemplo, se pudo visualizar la gran brecha existente
entre los ritmos cognitivos de los protagonistas, estos ritmos permitieron establecer qué
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capacidades básicas preponderan sobre las demás, pero más importante, ayudaron a encontrar
un balance para trabajar luego. Por otro lado, se presentaron casos diversos, como trastornos
de aprendizajes leves pero no diagnosticados, lo cual implicaba trabajar sin presionarlos y
con mucha paciencia. También se le suma un caso de una afección genética que se caracteriza
por la presencia de un cromosoma extra o síndrome de down. Este síndrome, es capaz de
alterar el desarrollo del cerebro y el cuerpo, lo que puede derivar en desafíos físicos y
mentales a lo largo de la vida, por lo tanto el proceso debe ser más personalizado,
sintetizando el contenido a actividades adaptadas a su desempeño.
Los docentes, desde su rol, deben tener en cuenta que lo más importante es proporcionar el
apoyo adecuado para que los estudiantes puedan alcanzar mayor nivel intelectual de manera
progresiva. Por ende, el proceso etnográfico debe ser llevado a cabo en mayor profundidad,
lo cual no pudo ocurrir en este caso (al principio), y los datos que se recopilan son
importantes para entender cómo los sujetos de derecho pueden interactuar con el aprendizaje,
las experiencias previas y la cultura, aportando mayor heterogeneidad.
Atender a la diversidad, es una conversación recurrente para aquellos insertos en el trabajo
docente. Comprender y razonar este tipo de conocimiento puede llevar a desarrollar varias
herramientas necesarias para aplicar en las aulas.
Anijovich, R (2014). “[...] ser aprendices permanentes de sus alumnos los pone en una
situación de mayor seguridad para afrontar cualquier dificultad. Es importante que conozcan
bien su rol a la hora de establecer altos objetivos y proveer un sólido soporte, como también
estar en la búsqueda de lo que funciona para que sus estudiantes alcancen el máximo
potencial en la escuela, aun en situaciones complejas.” (Pág; 28).
La observación para la programación en el contexto educativo, especialmente cuando se
trabaja con grupos con ritmos cognitivos evidenciados, se presenta como una herramienta
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crucial para comprender las fortalezas y debilidades que presentan los grupos de las escuelas
de las nuevas comunidades que no invisibilizan las individualidades de los estudiantes, al
contrario las reconocen y las valoran. Los aportes de la profesora Vilma, en ese momento
hicieron que el foco de observación cambie y se amplíe, ¿por qué se les dificulta tanto
realizar una actividad fácil?, ¿por qué solo dos grupos cumplían con lo solicitado y los demás
no?. Gracias a estas interpelaciones se reflexionó en base a varios de los sujetos del grupo
clase, y aparecieron nuevas metas para las futuras clases, las cuales incluían vencer ciertos
miedos y prejuicios. Por lo tanto, se volvió un gran desafío diseñar estrategias educativas
eficientes y progresivas para responder a todas las demandas.
Gracias a estas reflexiones sobre la labor docente, se pudo comprender por qué a lo largo del
tiempo las prácticas educativas se van complejizando debido a las nuevas teorías que surgen
como respuesta a las necesidades sociales actuales. Toda práctica exitosa debe estar
condicionada por un proceso sistemático y riguroso de investigación previa para construir y
ajustar métodos y estrategias.
“Mi primera frustración como docente, desde mi punto de vista, fue
desaprovechar enormemente mi periodo de observación. La primera vez que
ingresé a observar un grupo clase, fue en la práctica II, a cargo del
profesor Chanampe, E., a las compañeras de cuarto año, egresadas en el
año 2022, en el año siguiente, en el 2023, no hubo instancias de
observaciones. La oportunidad llegó nuevamente en el 2024, para mis
prácticas. Por mi falta de interés, no me preparé correctamente y sucumbí
a varias anotaciones poco significativas, enfocadas especialmente en el
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contenido, al principio. Gracias a los aportes de la profe Vilma, pude
rescatar un conocimiento más sólido sobre lo importante que era estudiar la
diversidad cognitiva. Gracias a esto pude comprender que muchas veces, una
no está lo suficientemente preparada para enfrentar la realidad de un
individuo o un grupo de ellos.
Sentí que subestimé demasiado a los estudiantes, a mi co-formadora, a mis
profesores de residencia, a todas las unidades curriculares y al sistema
educativo en general. Creo que podría haber atendido mejor a las
necesidades individuales y colectivas de mis estudiantes si hubiera prestado
mejor atención desde el principio a la retroalimentación que recibí en ese
momento.”
La duda de arriesgarse a ganar
Nadie viaja sin un mapa, a no ser que su objetivo sea perderse. En la enseñanza, la
programación es el mapa, la ruta es el proceso y el oasis es el éxito académico.
Más allá de toda analogía, la programación educativa es un proceso fundamental en la
profesión docente, y en sus propósitos está el llevar un registro, una finalidad clara y objetiva,
estrategias, una maleabilidad suficiente para adaptar el contenido a la heterogeneidad, la
intención de volver comunicable para otros las decisiones didácticas y las distintas
actividades que se desarrollan, entre otras.
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Luego de la observación, como en toda práctica, se brindan los contenidos designados para
trabajar. En esta oportunidad fueron los Cuentos Fantásticos, de Terror y Crónicas
Periodísticas (estructura, características, personajes, dónde encontrarlos y cómo realizarlos),
estos temas, fácil de cierta manera, se volvieron todo un reto a la hora de transposicionar y
transformar en un saber académico a uno accesible y comprensible. Un docente novato puede
enfrentar varios desafíos y obstáculos a la hora de planificar; en este caso la residente
descubre que poseía una falla en la gestión de la diversidad. Cuando la realidad enfrenta al
docente a un grupo áulico de veinticinco estudiantes, por inferencia u obviedad, sabe que
cada actividad que presente deberá tener al menos dos o tres variantes distintas.
Por ejemplo, para Harf (2003), una buena planificación debe pensar más en cómo dar el
contenido, en lugar de qué dar. De ahí que la autora destaque la necesidad de pensar en
estrategias de enseñanzas que se adapten a los diferentes ritmos de aprendizaje, intereses y
necesidades, por lo tanto las actividades deben ser variadas y flexibles, ofreciendo al
estudiante un abanico de posibilidades que potencian y da visibilidad a las inteligencias
múltiples dentro del aula.
Existe un caso en particular dentro del primer año, que implica trabajar con un nivel de
compromiso completamente diferente. Esta docente practicante, particularmente, no poseía
ningún conocimiento sobre educación especial necesarios para trabajar con las diferentes
discapacidades en clases y todo se redució a hacer lo que se puede, aunque esa no fue la
intención.
Las diferentes capacidades se convierten en el eje principal a la hora de formar criterios a
tener en cuenta para planificar. La transposición didáctica, tal como lo propone Chevallard
(1985), lleva a reflexionar sobre cómo se puede transformar el conocimiento erudito a uno
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que sea posible adquirir por todos los estudiantes. Por lo tanto, este proceso de planeación se
convierte en una sumatoria de factores y componentes específicos de la pedagogía educativa
(características de los estudiantes, el nivel de desarrollo, y sus contextos personales y
sociales) que facilitan la inclusión, sin embargo, en casos crónicos, es insuficiente.
Al crear un primer boceto de programación, la docente tomó como estrategia trabajar en base
a las fortalezas y debilidades del grupo. Estos aspectos condicionan las actividades, o por lo
menos, ayudan a priorizar ciertas estrategias sobre las demás. Si se guían estos métodos, se
debe comprender que por el lado de las fortalezas, buscan por medio de actividades lúdicas,
motivar y fomentar un ambiente de aprendizaje positivo y efectivo. Por consiguiente, los
métodos que se centran en las debilidades, permiten al docente enfocar sus esfuerzos en áreas
que requieren mayor atención y apoyo, asegurando que ningún estudiante se sienta frustrado
en el proceso. El objetivo principal de crear un documento educativo como guía es mantener
un equilibrio que promueva el desarrollo integral de todos los educando, atendiendo a los
aspectos propios de cada individuo y volverlos el motor principal de sus aprendizajes.
En la adaptación de la secuencia, respondiendo a las neuro-divergencias, fue necesario el
trabajo integrado con otras personas, necesariamente con aquellos que conviven con el grupo
de estudiantes a diario y están más al tanto de sus capacidades. La docente co-formadora,
empleaba la estrategia centrada en apoyos visuales, adaptar el contenido y simplificar las
actividades para respetar sus ritmos cognitivos (esto puede incluir imágenes, gráficos,
pictogramas y diagramas). Los objetivos establecidos deben ser claros, precisos y
alcanzables, de igual manera, era muy importante el crear un vínculo que lo haga sentir
seguro y animarlo a expresarse y participar. Las actividades, aprobadas de antemano por el
cuerpo docente y por la co-formadora, estaban pensadas originalmente para estudiantes de
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primaria. Por lo que, siguiendo esos ejemplos se crearon una serie de actividades como
respuesta a esas necesidades particulares.
Durante esta etapa, quienes toman mayor protagonismo son los docentes de la práctica IV,
fueron ellos quienes incitaron a la reflexión mediante el feedback y aportaron la bibliografía
necesaria para facilitar las estrategias pedagógicas y didácticas. Esta instancia se construyó a
base de ensayo y error, siendo estos últimos los señalados por los profesores: se corrigió
cuando sintieron solo se centraba en el contenido (como lo ocurrido en la etapa de
observación), esto es error ya que desde el paradigma constructivista de la educación, el
contenido es solo el medio para el desarrollo de capacidades. Se señala, como otro error
recurrente, una falta de conexión entre las actividades, al no poder relacionarlas de manera
holística y coherente, indica una falla en la estrategia implementada y fragmenta el contenido,
por ende, no se produce ningún aprendizaje. Aunque se recomienda trabajar con un saber
emergente o una problemática social, esto no ocurrió durante la etapa de planificación. Esto
hubiera despertado mayor interés en los estudiantes al tener que atender a problemas que los
vuelva protagonistas de sus propios procesos de aprendizajes. Esta y más son cuestiones a las
cuales uno tiene que volver a repensar y reflexionar mil veces.
“No considero esta parte del proceso, como un error o un fracaso, más bien
fue uno de los momentos en los que más disfruté. Al principio me sentía
abrumada, pérdida e insegura: ¿Me arriesgaría a innovar?, ¿Acaso no era
mejor ir a lo seguro?, si voy por algo nuevo ¿Les gustará?, ¿Aprenderán
mejor de esa forma?.
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Nunca pensé que dónde más me complicaría la vida, sería durante la
transposición didáctica. Era un contenido sencillo los cuentos, hasta
divertido, pero también existía la posibilidad de aburrirlos. Son casi
adolescentes, pensaba, pero también son niños. Yo hace mucho tiempo que
pasé la adolescencia, soy casi una anciana para ellos, ¿En qué año nacieron?,
¿2011?. Estos fueron los momentos donde necesité mucho de mis docentes,
intenté tomar muchos de sus consejos, aunque también ignoré otros. Me
perdí, pero logré encontrar el camino nuevamente.
Aprendí muchas cosas nuevas. Aprendí porque erróneamente, en ciertas
ocasiones, uno cree que ya sabe lo suficiente para ponerse al frente de la
clase, y no es así. Aprendí que siempre se puede saber más y que todos los
días en la carrera de la docencia hay un conocimiento nuevo buscando ser
puesto en práctica.
Al día de hoy, gracias a esta posibilidad de volver a mirar mis prácticas
desde una mirada más reflexiva y autoevaluativa, siento que hubiera podido
dar mejores clases e ir más allá con las propuestas para mis estudiantes,
pero no podía arriesgarme a salirme del molde.”
La práctica hace al maestro
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Se logró planificar una secuencia para cuatro clases aproximadamente hasta que el momento
de poner las cartas sobre la mesa llegó. La primera clase áulica, siempre implica un estado
emocional de excitación nerviosa pasajera, que nace como respuesta natural del cuerpo ante
una situación desafiante. Sin embargo, muchas otras emociones pueden interpelar al
protagonista, una a la vez o todas en simultáneo.
Pueden existir expectativas personales y realistas en torno a este debut como docente. La
palabra expectativa proviene del latin exspectare, que significa "esperar" o "contemplar".
Estás proyecciones sobre el futuro, son basadas en ilusiones, deseos o anhelos. Este concepto
presenta dos posibles impactos: positivo (pueden llegar a motivar a las personas a esforzarse
y alcanzar sus metas), o negativo (cuando las expectativas no se cumplen, pueden generar
frustración y desilusión). Es natural que durante la práctica formativa, se formen altas
expectativas y, a veces, idealizaciones sobre cómo será el desempeño del docente impartiendo
clases. Por el contrario, esta idealización tiene poco margen de ser una realidad dentro de las
aulas. Aun así, estos anhelos, buenos o malos, son los que exigen pensar que, ante cualquier
imprevisto, se debe tener preparada una posible solución.
El primer desacierto ocurrido en la primera clase, fue una falla con el equipo tecnológico para
la presentación. Las tecnologías de información y comunicación, como está asentado en la
Secundaria Federal 2030 (2018), son impulsadas por la necesidad educativa para adaptarse a
los recursos y avances tecnológicos en la enseñanza. Por lo tanto, su uso para la enseñanza es
inevitable.
Para sortear ese inconveniente, previsto de antemano como una posibilidad, optó por recurrir
a una variante más “tradicional” y “monótona”. El pizarrón y la tiza son herramientas de fácil
acceso y sencillas de usar, esto sin embargo no las exime de la poca interacción y lo poco
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provechosas que son. El manejo de una situación conflictiva, siendo el docente quien toma el
control del contexto y lo adapta a su voluntad, habla de una capacidad profesional en
desarrollo que surge ante este tipo de adversidades. Teniendo en cuenta el marco referencial
de capacidades profesionales (2017), especialmente la tercera capacidad “dirigir la enseñanza
y gestionar la clase”, dominar esta destreza implica planificar, organizar, ejecutar y prever
cualquier dilema posible. Sortear este inconveniente concedió a la docente la confianza
suficiente para continuar y enfrentar de manera más positiva la enseñanza.
Aunque luego, se presentó otra situación que está relacionada con el desarrollo de una
capacidad profesional. La optimización del aprendizaje, implica que los docentes ejecuten su
planeación diaria de manera eficaz y dinámica. En la primera clase, se presentaron múltiples
actividades, lo que, si bien puede parecer una estrategia para estimular el interés y la
participación de los alumnos, en este caso fueron contraproducentes. La cantidad excesiva de
tareas en un principio ayuda a mantener cierto dinamismo, pero también implican un tiempo
considerable para su resolución. En un momento determinado, fue necesaria la advertencia de
que los ritmos que se manejaban iban muy rápido. Aún así, a pesar de la velocidad, solo se
alcanzó a dar un poco más de la mitad del programa para esa primera jornada.
Davini, M. (2008) “La enseñanza siempre implica una secuencia de tareas y ellas se
desarrollan necesariamente en el tiempo. Sin embargo, existen tensiones en relación con el
tiempo y las tareas de enseñanza y de aprendizaje.
• Por un lado, las tareas de enseñanza se realizan en el marco del tiempo externo (medible,
cronometrable), cuyo desarrollo es lineal y uniforme, institucionalmente regulado por la
organización de la escuela (turnos, calendarios, horarios fijos, módulos horarios). Es un
tiempo siempre orientado hacia el futuro y sin vueltas hacia atrás.
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• Por otro, los aprendizajes tienen tiempos internos y variables. Algunos aprendizajes
requieren más tiempo que otros, algunos alumnos requieren más tiempo que otros y, con
frecuencia, pueden ocurrir "retrocesos productivos", que permiten revisar las dificultades y
volver a avanzar.” (pág; 202)
Esta reflexión es importante tener en cuenta para que las actividades sean cuidadosamente
seleccionadas y distribuidas a lo largo del tiempo de clase para fomentar un aprendizaje
significativo y para permitir que los alumnos se sumerjan en cada tema de forma adecuada. Si
bien, se sabe que todo proceso lleva tiempo, en las escuelas la realidad es otra para los
practicantes quienes tienen los tiempos limitados.
Además, los nuevos docentes deben estar atentos a la dinámica del aula, ajustando el ritmo y
la carga de trabajo según las necesidades del grupo. La reflexión sobre las experiencias
pasadas, como la mencionada en la primera clase, son cruciales para mejorar futuras
planificaciones didácticas y garantizar que el aprendizaje no solo sea eficiente, sino también
enriquecedor.
Se crean muchas opiniones en torno a cómo se debe llevar a cabo una clase, pero ningún
modelo teórico te prepara para la realidad. Siempre es una tarea complicada trabajar y atender
a cada uno de los factores en las aulas escolares. Por ello, mientras más experiencias se
puedan adquirir, más enriquecedor se vuelve el proceso reflexivo.
La práctica reflexiva en la enseñanza implica aprender tanto en aciertos como errores. La
importancia de aprender de una buena o mala clase es fundamental para el desarrollo
profesional de un docente y para la mejora continua del proceso educativo. Tal como nos
aportan Anijovich, R. y Cappelletti, G., (2023: 16): La pedagogía de la reflexión busca
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ayudar a otros a desarrollar habilidades de práctica reflexiva, para que puedan ayudar a sus
estudiantes a desarrollar habilidades similares a la vez de conciencia de cómo cada uno
aprende de la experiencia.
“En esta instancia fue muy importante la autorreflexión y la capacidad de
autocrítica para saber tomar consejos y aplicarlos.
En mi primera clase, tenía muchas expectativas buenas. Estaba segura de
qué decir y qué hacer, visualicé miles de posibilidades en las que cosas
imprevistas podrían ocurrir y traté de buscarle solución a cada una de ellas,
para que nada salga mal. Me tomé muy en serio la capacidad de dominar el
contenido a enseñar. Sin embargo, si bien sabía que todo apuntaba al éxito
de está clase, también podrían ocurrir muchas situaciones imprevistas.
Al final, fue una buena idea ser algo pesimista.
Apenas llegué ocurrió un inconveniente con el proyector, el cable no
funcionaba por lo que tuve que buscar una opción factible. Hasta yo misma
me sorprendí de mi actuar tan audaz, si fuera la Maité del año pasado, lo
más probable es que hubiera roto en llanto. La frase »ahogarse en un vaso
de agua«, me definía completamente. Sentí que sortear ese obstáculo, me
dio la confianza necesaria para continuar hasta el final.
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De esta clase también aprendí que el tiempo es relativo dentro de las aulas
escolares y, por más que la planificación sea flexible, no exime de elegir
mal los tiempos destinados a cada actividad.
Esto último, es algo en lo aún fallo demasiado. Desde tercer año, cuando
comencé a planificar para grupos hipotéticos, las profes de práctica III
insistían mucho en el manejo del tiempo. Ahora finalmente lo entendí, no
recuerdo las palabras textuales, pero la profe Elizabeth Carrizo me advirtió
sobre que en el secundario no se manejan igual que el profesorado, que eran
más estrictos en relación al tiempo y el contenido. Sería como seguir el
método conductista de la educación, pero planificando según los principios
básicos del constructivismo. Recibí casi la misma retroalimentación de la
profe Páez, ella me dijo algo como no podés tomarte 20 minutos en una
actividad que solo requiere la mitad, se van a poner a conversar entre ellos
y dejan de prestar atención.
Y tenían razón, el error fue mío. El tiempo es muy importante y los
recursos que utilizamos son muy importantes para realizar un trabajo
dinámico e innovador. Por lo que, teniendo en cuenta aquello, decidí seguir
buscando metodologías y estrategias que me ayuden a definir un modelo
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funcional pensado en cada uno de mis estudiantes que respete sus ritmos y
sus tiempos.”
No es el fin del mundo, al contrario, recién es el comienzo
En la última semana de residencia, se presenta un acontecimiento, consecuencia del paro
docente, que consistía en un recorte abrupto del desarrollo en la planificación. La realidad
sociopolítica en la provincia de La Rioja y las tensiones en torno a los bajos sueldos de los
docentes, perjudican gravemente a las escuelas públicas de la región. Estas medidas de
fuerzas, son muy frecuentes y resaltan la complejidad de la labor educativa en contextos de
interrupciones y las consecuencias de alterar el calendario escolar y, por ende, la planeación
de la enseñanza.
El recorte de contenidos dentro del currículo, es una medida de emergencia que ayuda a los
estudiantes a conseguir pasar de año sacando una buena nota (o la mínima), en el examen que
lo ayude a aprobar la materia. La evaluación sumativa, es un componente formal dentro de
las instituciones escolares que permite a los docentes medir el nivel de aprendizaje adquirido
al final de un periodo de instrucción. También cumple la función de rendir cuentas a los
organismos educativos y demostrar el cumplimiento de estándares académicos y la
“efectividad” basándose en resultados medibles.
Para Davini (2008), no existe nada más difícil que ponerle un número al comportamiento
humano y, en particular, el aprendizaje de los estudiantes. Principalmente porque estos
rendimientos son utilizados muchas veces como recursos de poder o superioridad por parte de
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los docentes y, también ocultan las diferencias individuales. La autora propone que se tenga
en cuenta a la hora de medir los rendimientos, que son parte de procesos diversos basados en
los distintos tipos de esfuerzo, compromiso, potencialidades, logros individuales y colectivos.
El docente, en este punto, es capaz de reconocer y detectar dificultades en su grupo
estudiantil y asume sus responsabilidades en la construcción del aprendizaje mediante una
evaluación auténtica, formativa e integral.
En este caso, la priorización del contenido, no sólo se refiere a seleccionar qué temas enseñar,
sino también hacerlo de manera efectiva, teniendo en cuenta el desarrollo de capacidades y la
observación del proceso en un tiempo limitado. De esta manera se aumentan las tensiones, ya
que esta reducción puede llevar a impartir una enseñanza superficial, en lugar de fomentar
una comprensión profunda y crítica de la Lengua y la Literatura. Entendiendo como
compresión, según Perkins (1999), como un proceso por el cual una persona puede pensar y
actuar con flexibilidad a partir de lo que sabe y que lo obliga a ir más allá creando un saber a
largo plazo.
Todo el tiempo la docente estaba evaluando, en cada momento, en cada actividad, en cada
interacción. Si bien el tiempo fue escaso para plantear una actividad significativa, cuya
finalidad sea poner a prueba si los conocimientos fueron a largo plazo o significativos, en
cada clase estuvo presente este peritaje, ya que fueron estos datos los que ayudaron a la
docente a seguir planificando. Por lo que, hacer ciertos recortes dentro de la secuencia, no
implicó mucho problema para la residente.
La retroalimentación desde el segundo día de clases en adelante, brindaron información muy
valiosa sobre el desempeño de la docente de manera específica e inmediata, permitiendo así
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que los cambios necesarios sean atendidos con urgencia y los métodos ajustados, lo que
facilitó la capacidad de tomar decisiones inmediatas con poco margen de tiempo.
Ya lo dice Souto (2016: 77): “...la reflexión implica un camino que parte de la experiencia y
no de la teoría, de manera tal que el conocimiento y los saberes se ponen al servicio de
aquella, entran en juego como terceros que facilitan el pensar y no como verdad teórica a
aplicar. Es un camino siempre inductivo, donde el saber y el conocimiento están a disposición
para hacer luz, clarificar, interpretar, profundizar, cambiar el punto de vista, no para generar
dependencia de ellos…”
Esto significa que el conocimiento y los saberes deben estar al servicio de la experiencia,
actuando como herramientas que facilitan el pensamiento crítico y no como verdades
absolutas e irrefutables. En este sentido, la reflexión se convierte en un proceso donde se
parte de situaciones concretas para llegar a conclusiones más específicas y significativas.
Al final del periodo de práctica, las correcciones eran pocas y no pasaban de consejos para el
futuro de esta profesional.
“No estoy segura si dejé una huella en mis estudiantes de 1°B,
sinceramente espero que sí, ya que ellos fueron muy importantes para mí.
Desde el primer día, me recibieron con una mezcla de incertidumbre y
curiosidad que me motivó a intentar dar lo mejor de mí en cada clase. A lo
largo de estos meses, he visto como han aprendido, y me llena de orgullo
pensar que pude ser parte de su desarrollo.
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Me hubiese gustado completar mis prácticas de manera correcta, en el
tiempo correspondiente, sin embargo, fueron unos meses muy lindos que
compartí con nuevas personas, inteligentes, amorosas y divertidas. Cada día
en el aula fue un desafío nuevo, lleno de momentos de alegría. Aprendí
tanto como pude de cada interacción.
Cuando me despedí de ellos, se emocionaron al punto de llorar e hicieron que
la emoción que estaba conteniendo se desborde. Ver sus lágrimas y escuchar
sus palabras de despedida me hizo darme cuenta de cuánto habíamos
compartido y lo profundo que había sido nuestro vínculo. Fue un momento
agridulce, lleno de gratitud y nostalgia.
Mis prácticas como residente valieron cada segundo, cada centavo y cada
lágrima. A pesar de los desafíos y las dificultades, cada experiencia me ha
enriquecido y me ha preparado para ser una mejor docente. Me llevo
conmigo recuerdos inolvidables y la certeza de que, aunque el tiempo fue
corto, el impacto fue significativo. Estoy muy agradecida por cada sonrisa,
cada pregunta y cada momento de aprendizaje compartido con mis primeros
estudiantes.
A lo largo de mi periodo de formación inicial, jamás había aprendido tanto y
en tan poco tiempo. En un punto de mi ejercicio profesional, se me comenzó
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a reconocer como colega, lo que derivó en ser consciente del lugar en el que
me posiciona ser docente. Ahora el aprendizaje será entre pares, con los
que fueron mis docentes, lo que solo hará enriquecer mis perspectivas y
enfoques compartiendo conocimientos y experiencias.”
Conclusión
En resumen, un buen docente debe ser capaz de desarrollar las máximas normas especificadas
en el marco referencial de capacidades profesionales y reflexionar sobre sus propios procesos
a través de los marcos teóricos. A su vez, es de suma importancia comenzar a pensar en una
retroalimentación constante, reflexiva y procesual, para adquirir nuevos aprendizajes a través
de pares expertos en la materia, que contribuyan a la formación integral de los futuros
educadores para afrontar con éxito los desafíos de la práctica educativa. La reflexión del
ejercicio docente, es un componente crítico en este proceso, ya que permite a los docentes y
aprendices analizar sus experiencias y decisiones. Al reflexionar sobre las situaciones vividas
y la retroalimentación recibida, los practicantes pueden identificar patrones en su propio
aprendizaje y desarrollo, lo que favorece la toma de decisiones más informadas en el futuro.
Esta autoevaluación continua no solo mejora la práctica docente, sino que también impulsa el
crecimiento personal, ya que permite una comprensión más profunda en la acción educativa.
Estas habilidades reflexivas son fundamentales en el marco de capacidades profesionales, ya
que forman la base para un aprendizaje autónomo y autorregulado. Así mismo se crea un
ambiente de confianza y colaboración que facilita el aprendizaje y la comunicación en los
ambientes institucionales.
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Se resalta nuevamente, la importancia de la retroalimentación como pilar fundamental de la
práctica reflexiva profesional. A lo largo del desarrollo de este ateneo, se pusieron en tensión
diferentes escenarios donde estas críticas, advertencias o consejos ayudaron a mejorar los
métodos y estrategias, apuntando siempre a la capacidad de autorreflexión y al crecimiento
pedagógico. Gracias a la retroalimentación como alma de la evaluación, con la práctica
reflexiva se crea un ciclo de aprendizaje que potencia el compromiso la confianza y la
autonomía de los protagonistas con sus propios procesos profesionales.
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Referencias:
1. Dewey, J. (1938). Experience and education. New York: Kappa Delta Pi.
2. Anijovich, R., & González, C. (2010). Evaluar para aprender: conceptos e
instrumentos. Buenos Aires: Aique Grupo Editor.
3. Davini, M. C. (2008). Métodos de enseñanza: didáctica general para maestros y
profesores. Buenos Aires: Santillana.
4. Anijovich, R. (2014). Gestionar una escuela con aulas heterogéneas: Enseñar y
aprender en la diversidad. Buenos Aires: Paidós.
5. Harf, R. (2003). La estrategia de enseñanza es también un contenido. Revista
Novedades educativas
6. Chevallard, Y. (1985). La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado.
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