HEMORRAGÍAS
INTRACRANEALES
Elaborado por
Katherine Marcillo RADIOLOGÍA
BÁSICA
DR. YARIS LÓPEZ ZAMBRANO
El hematoma epidural se caracteriza por la acumulación de sangre
entre el cráneo y la duramadre, la capa más externa de las
membranas que rodean el cerebro. Su causa principal suele ser un
traumatismo craneoencefálico con fractura del hueso temporal, que
daña la arteria meníngea media en un 90% de los casos, o, en
ocasiones menos comunes, la vena meníngea media. Un síntoma
clásico de esta lesión es la pérdida inicial de conocimiento seguida
de un "intervalo lúcido", que experimentan la mitad de los pacientes
antes de experimentar un deterioro neurológico, a menudo debido a
una hernia uncal. Sin embargo, la secuencia completa de eventos
solo se observa en el 30% de los pacientes. En la mayoría de los
casos, se requiere una cirugía de urgencia mediante craneotomía, y
los pronósticos son favorables si se actúa rápidamente.
HEMATOMA
EPIDURAL
ASPECTO EN LA TC:
Los hematomas epidurales suelen tener una apariencia
característica, con forma de masa biconvexa densa y límites
claros, que generalmente se ubican cerca de una fractura, si esta
está presente.
Su localización principal es en la región temporo-parietal, seguida
de la región frontal, y en casos de rotura venosa, a menudo se
encuentra en la fosa posterior. La acumulación de sangre ejerce
presión en el tejido cerebral cercano, provocando un efecto de
masa significativo ya menudo resulta en una hernia cerebral.
Aunque el sangrado no cruza las suturas del cráneo, puede
atravesar estructuras como la hoz cerebral y el tentorio. Por otro
lado, los hematomas epidurales crónicos tienden a tener una
densidad reducida, poca evidencia de realce y una forma más
cóncava, que se asemeja a los hematomas subdurales agudos. HEMORRAGIA EPIDURAL
HEMORRAGÍA Es una hemorragia que se encuentra entre la duramadre y la
aracnoides. Por lo general, resulta de la rotura de los vasos
SUBDURAL sanguíneos que conectan la corteza cerebral con la duramadre,
y se desarrolla después de una lesión craneal significativa, a
menudo causada por un accidente de tráfico en personas
jóvenes o caídas en pacientes mayores y alcohólicos. Es más
común que el hematoma epidural y tiene un peor pronóstico,
contribuyendo a aproximadamente dos tercios de las muertes
en pacientes con traumatismo craneoencefálico.
El deterioro neurológico suele progresar rápidamente desde el
inicio. Dependiendo de la duración de la acumulación de sangre,
se clasifica como aguda (hasta 2 días), subagudo (entre 3 días y
2 semanas) o crónica (más de 2 semanas). En el caso de
hematomas crónicos, los síntomas suelen ser más sutiles, con
una mayor presencia de cefalea y demencia progresiva.
ASPECTO EN LA TC:
El hematoma subdural agudo se presenta como una colección densa en forma
de "media luna", con un borde convexo en el lateral y un borde cóncavo en el
lado interno. Por lo general, se encuentra en las partes superiores de los
hemisferios cerebrales, aunque también puede aparecer en la fosa posterior, la
fosa craneal media y cerca del tentorio.
La apariencia del hematoma puede variar si el paciente tiene anemia, problemas
de coagulación o desgarros en la aracnoides. En casos de hemorragia subdural
subaguda, se puede observar una isodensidad, y el diagnóstico a menudo se
basa en la presencia de efecto de masa en los ventrículos cerebrales o
desplazamiento de la línea media.
En contraste, los hematomas subdurales crónicos tienden a ser menos densos y
pueden presentar septos internos en la colección de sangre, así como un
aumento en el realce de las membranas. Estos hematomas crónicos suelen
observarse en pacientes mayores, especialmente en alcohólicos, y menudo
están asociados con lesiones traumáticas aparentemente menores.
La hemorragia subaracnoidea (HSA) es la extravasación de sangre en el
espacio entre los aracnoides y la piamadre, generalmente causada por
la laceración de arterias o venas corticales en el espacio
subaracnoideo. Los síntomas característicos incluyen una cefalea
súbita y severa, a veces acompañada de rigidez nucal, vómitos,
fotofobia, letargia y otros signos como hemorragia intraocular.
Para el diagnóstico de HSA, se inicia con una tomografía computarizada
(TC) craneal sin contraste, que puede detectar el 95% de las
hemorragias en las primeras 48 horas, aunque su sensibilidad disminuye
al 50% después de la primera semana. La escala de Fisher se utiliza
para graduar la HSA en función de los hallazgos en la TC.
La HSA es una afección con alta mortalidad, con casi el 50% de los
pacientes falleciendo y aproximadamente el 30% de los sobrevivientes
experimentando secuelas neurológicas. La presencia de HSA después HEMORRAGIA
de un traumatismo craneoencefálico aumenta significativamente el SUBARACNOIDEA
riesgo de mortalidad en el paciente traumatizado.
ASPECTO EN LA TC:
En una tomografía computarizada (TC), la hemorragia
subaracnoidea (HSA) se presenta como una zona densa que
ocupa las cisternas y los espacios subaracnoideos, a veces
llegando incluso a los ventrículos cerebrales, es decir, en
cualquier área donde se encuentre líquido cefalorraquídeo.
Generalmente, se localiza con mayor frecuencia en las
cisternas basales, el valle silviano, la fisura interhemisférica y
alrededor de las áreas convexas del cerebro. En ocasiones,
puede tener una apariencia más abultada debido a la
presencia de coágulos.
Con el paso de los días, la sangre en el líquido cefalorraquídeo
tiende a aclararse, y la imagen en la TC disminuye
gradualmente hasta desaparecer. Cuando ha transcurrido
cierto tiempo desde la lesión, la resonancia magnética (RM) es
más efectiva que la TC para detectar una HSA. HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA
HEMORRAGIA
INTRAPARENQUIMATOSA
De manera similar a la contusión cerebral, la
hemorragia intraparenquimatosa implica un sangrado
dentro del tejido cerebral, pero se diferencia de la
contusión en que la última se caracteriza por un
sangrado principalmente en la corteza cerebral,
mientras que la hemorragia intraparenquimatosa se
produce a una mayor. profundidad en el cerebro. En
ocasiones, múltiples contusiones corticales pueden
unirse para formar una única y extensa hemorragia
intraparenquimatosa.
La mayoría de las hemorragias intraparenquimatosas
son consecuencia de la hipertensión arterial.
ASPECTOS EN LA TC:
Se refiere a zonas con mayor densidad que se
encuentran en el tejido cerebral, y en algunos casos,
pueden provocar un efecto de masa significativo con
la reubicación de estructuras cerebrales. Cuando la
causa es un traumatismo, suelen ubicarse en la
región de los ganglios basales. Con el tiempo, la
densidad de la imagen del sangrado en la tomografía
computarizada disminuye gradualmente, llegando a
ser menos densa en los casos de hematomas
crónicos.
Estos hematomas pueden desaparecer en un período
de 2 a 6 meses o pueden persistir indefinidamente,
pudiendo incluso calcificarse.
REFERENCIAS
José Antonio Miras Ventura, L. D. (s.f.). Diagnóstico radiológico de los distintos tipos
de hematoma intracraneal en el paciente con traumatismo craneoencefálico.
Grossman R., Yousem D. Neurorradiología. Madrid: Marban; 2007: p. 244-258; 206-217.
Osborn A., Blaser S., Salzman K., Katzman G., et al. Diagnostic Imaging Brain. Canada:
AMYRSIS; 2004
Rodríguez García PL., Rodríguez García D. Hemorragia subaracnoidea: epidemiología,
etiología, fisiopatología y diagnóstico. Rev Cubana Neurol Neurocir. 2011;1.