PITAGORAS
TEORIA DE LA MUSICA
La música, en definitiva, es un arte que
acompaña la vida del ser humano desde los
comienzos de la historia. Los
descubrimientos que se han hecho en
torno a este arte demuestran que ya existían conceptos de armonía en la
música de la prehistoria.
Pitágoras fue el primero en relacionar la música y las matemáticas. Se
centró en el estudio de la naturaleza de los sonidos musicales y descubrió
que existía una relación entre los sonidos armónicos y los números
enteros, creando con ello una teoría matemática de la música. Para dichas
investigaciones utilizó un instrumento musical llamado monocordio que
estaba formado por una cuerda cuya longitud era proporcional a 12 y que
podía adoptar diversas longitudes. Pitágoras dividió la cuerda en doce
partes y buscó los intervalos que producían un sonido agradable y se dio
cuenta que, si establecía determinadas longitudes, proporcionales a 12,
los sonidos que se producían eran placentero.
Monocordio, instrumento que utilizó Pitágoras para identificar y definir
los intervalos musicales.
Hoy en día las notas musicales se definen a partir de la frecuencia de
vibración de la onda sonora, mediante el uso de la ecuación:
En donde f es igual a la frecuencia expresada en Hertz, v es la velocidad
del sonido en m/s y l es la longitud de la onda en m.
Sabemos que al tocar una cuerda
tensada producimos un sonido,
cuando dividimos la cuerda en
porciones de una longitud
determinada surgen los ocho
sonidos que conocemos como las
ocho notas de la escala musical
(do, re, mi, fa, sol, la, si, DO) La
música está formada por
compases y tiempos, es decir,
hacer una obra melódica es como
resolver una ecuación en la que
debes decidir en un compás de N
tiempos, como vas a completar
ese número de tiempos y para
ello, existen una infinidad de posibilidades.
Mucho más que un arte.
el universo en torno a la música y las matemáticas, de donde surgió la
teoría de la denominada armonía de las esferas. Pitágoras estableció que
la distancia entre sol, luna y estrellas fijas se correspondía con una octava,
quinta y cuarta de la voz de los siete planetas de la esfera de las estrellas
fijas. Para la escuela pitagórica, el espaciado interestelar se correspondía
con relaciones musicalmente armoniosas. El propio Aristóteles afirmaba:
“esta música no la podemos oír, ya sea porque siempre hemos estado
acostumbrados a ella y no la podemos distinguir, o porque el sonido es tan
potente que escapa a nuestras capacidades auditivas”.