Jacobo Langsner Paternoster
Jacobo Langsner Paternoster
“PATERNOSTER”
DE
JACOBO LANGSNER
PERSONAJES:
-------------
NESTOR............................ 28 años
BERNARDO...................... 50 años
AMALIA............................ 45 años
EPOCA: ACTUAL
ACTO UNICO
2
PRIMER CUADRO
----------oOo----------
MUJER EN OFF: ¡Lilian! ¡Lilian! Levantate de una buena vez. ¿Me oís? Que te levantes, si no
querés que te haga levantar de un escobazo. Vení para acá. ¡No me preguntes que
hiciste y vení! ¡Lilian! (SUENA EL TELEFONO INUTILMENTE DURANTE
LARGO RATO Y SOBRE ESTE SONIDO UN TIMBRAZO. LA VOZ DE
NESTOR VIENE DE LA PROFUNDIDAD DE SU CUARTO.)
BERNARDO: Dijo: ¿se puede? ¿ o no se puede? Vengo por el aviso. ¿Con quien tengo que
hablar?
NESTOR: Comience por decir "hola" y después, si llegaran a preguntar por mí, conteste que
no estoy.
MUJER EN OFF: Que vengas para acá, te dije. ¿Me oís? ¡Lilian! ¿Cuantas veces tengo que
decirte que te levantes de una buena vez? No me obligues a ir a buscarte, porque te
masacro. ¡Asquerosa!
BERNARDO: ¿ Cómo?
BERNARDO: No le entiendo.
NESTOR: Queda prevenido. Si quiere ver la habitación, abra la puerta. (BERNARDO MIRA
A SU ALREDEDOR Y NO SE ATREVE A ABRIR NINGUNA DE LAS
PUERTAS.)
NESTOR: La de al lado.
BERNARDO: Estamos compartiendo un departamento con una hermana casada, pero es muy
chico y....
NESTOR: Ya lo registré.
NESTOR: No.
NESTOR: No.
BERNARDO: El hígado.
NESTOR: Sí. Ese aparato viejo que tiene ahí. (BERNARDO LO ENCIENDE.) Espere a ver si
está bien la imagen.
BERNARDO; ¿Dónde?
NESTOR: El mismo botón que sirvió para encender, sirve para aumentar el sonido. Gírelo a la
izquierda, hasta el final. (BERNARDO LO HACE.) Ahora aclare la imagen.
BERNARDO: ¿Dónde?
BERNARDO: ¿Así?
NESTOR: Así. Ahora... tome la llave de encima de la mesa y salga. Cierre con dos vueltas y
luego deslice la llave por debajo de la puerta.
BERNARDO: (CADA VEZ MAS ASOMBRADO.) Que salga, que... ¡Ah sí! ¿Me dijo a las
once, no?
MUJER EN OFF: ¡Lilian! ¿Te estás buscando que te descuartice? Contestá. ¿Qué te estás
buscando? (BERNARDO SALE.)
NESTOR: ¡Lilian! ¡Lilian! Te voy a hervir, hija de puta. ¡Degenerada! ¡Lilian! ¡Lilian!
OSCURO
BERNARDO: ¡Ah! ¡Estaba usted aquí! Mucho gusto. ¿Hasta ahora no nos habíamos visto las
caras, verdad? Adelante, querida. (ENTRA AMALIA, DE ASPECTO TAN
PURITANO COMO EL DE BERNARDO. AMBOS ESTAN CARCARGADOS
DE PAQUETES.) Esta es Amalia, mi mujer.
BERNARDO: Espero que no sea una molestia para usted: ¡es tan tarde! Pero como no
conocemos sus costumbres y además como teníamos cierta urgencia por salir de
esa casa...
BERNARDO: (CARRASPEANDO.) Allí, querida. Dejá las cosas allí, mientras yo voy por el
resto. (ELLA ENTRA AL CUARTO. BERNARDO SALE.)
AMALIA:¡Ay, que chico! (SALE DEL CUARTO Y MIRA A NESTOR.) Es muy chico.
Apenas si cabe esa cama. Pero con mi cuñada el aire ya se esta haciendo pesado.
(BERNARDO REGRESA CON DOS PESADAS VALIJAS.)
BERNARDO: ¡No, no! Ocupate de las valijas. (MIENTRAS ELLA ENTRA LAS VALIJAS
DE A UNA, BERNARDO VUELVE A SALIR.)
AMALIA: Yo te ayudo. (ARRASTRAN ENTRE LOS DOS EL BAUL.) Cualquiera diría que
cargamos un muerto.
BERNARDO: Odio mudarme. Yo me quedaría de por vida en un mismo sitio. ¿Y usted? (LO
MIRAN SONRIENDO. COMO NESTOR NO CONTESTA, BERNARDO
VUELVE A CARRASPEAR.) Vamos, que está interesado en la televisión.
AMALIA: Yo voy a buscar los libros antes de que alguien se los lleve. (ELLA SALE.)
BERNARDO: (SIGUE EMPUJANDO EL BAUL.) ¡Es brutal lo que pesa! ¡Me hace un mal
hacer tanto esfuerzo! Tengo una hernia.
AMALIA: (REGRESA CON DOS ATADOS DE LIBROS.) ¿Le gusta leer? Cuando guste,
tome lo que quiera. Son historias ejemplares.
AMALIA: Está refrescando. Si la ropa no se arrugara tanto, dejaría las valijas así, como están,
hasta mañana.
AMALIA: Nunca fue primer actor, pero tenía algo noble, ¿no cree? (SONRIÉNDOLE A
NESTOR.) ¡Qué cantidad de leche toma! ¿Dónde le cabe?
BERNARDO: Me produce envidia verlo comer. ¡Yo asimilo tanto! Aunque no como mucho,
no vaya a creer. Apostaría a que como menos que usted. . Por empezar... jamás
desayuno. Un te sin azúcar, un café solo... pero de vez en cuando, al mediodía, un
plato, sin pan. Pero eso, si, mucha fruta. ¿No es verdad, querida?
AMALIA: ¿Le molesta si cambio de canal? Es más cultural el oficial. (AMALIA CAMBIA.)
¡Mirá! Gary Grant y Claudette Colbert.
BERNARDO: ¡Qué pena! Está por terminar. (NESTOR APARECE VESTIDO COMO
PARA SALIR.)
NESTOR: Yo salgo. Pero a mi regreso, si llegaran a oír voces, no salgan de ese cuarto porque
podría volver acompañado.
OSCURO.
AMALIA: Buenos días. Coma tranquilo que yo hago algo en el baño y regreso a la cama. (SE
METE EN EL BAÑO. DESPUES DE UNOS SEGUNDOS SE OYE LA
CISTERNA. REAPARECE.) Me animé a salir porque estaba segura que estaba
solo, ¡eh! De otro modo me hubiera aguantado un poco más. Pero justo me
vinieron las ganas cuando usted entró. "Dios mío" me dije.- "Si vino con alguien,
reviento" Soy tan meona" (EL DEJA EL TAZON SOBRE LA MESA,
MOLESTO.) ¡Oh, perdón! Estaba comiendo. (SE VA AL DORMITORIO EN EL
MOMENTO QUE BERNARDO SALE VISTIENDO PIJAMA.)
BERNARDO: Buen día. ¿Lo pasó bien? (NO OBTIENE RESPUESTA, ASI QUE SE
DECIDE Y SE METE EN EL BAÑO. UNOS SEGUNDOS MAS TARDE
VUELVE A OÍRSE LA CISTERNA. REAPARECE.) Mi mujer se levanta y yo
tengo que levantarme detrás. Me contagia las ganas. (AMALIA VIENE YA
VESTIDA.)
9
NESTOR: Sí.
AMALIA: ¡Que suerte! ¿Come usted en casa? Yo soy muy buena cocinera. Podríamos
compartir. ¿Qué le parece?
NESTOR: Quizás.
NESTOR: No.
BERNARDO: ¿Siempre?
NESTOR: No.
BERNARDO: Nosotros somos buenos pobres. Comemos cualquier cosa. Yo creo que nos
vamos a llevar bien, nosotros tres.
BERNARDO: Eso es. Ahora charlamos mucho. Es natural. Acabamos de conocernos. Pero en
realidad somos parcos, no vaya a creer.
AMALIA: Estamos un poco excitados porque se nos están arreglando las cosas. Presiento que
seremos muy felices en esta casa. Más felices que en otras; así lo espero. ¿A que
hora come?
BERNARDO: Porque yo entro a trabajar a la una. Así que a las doce tengo que comer.
BERNARDO; ¿Y usted?
BERNARDO: Conseguí cambiarlo, pero ya nunca mas pude volver a dormir. (NESTOR VA
AL DORMITORIO.) ¿Se va a acostar?
NESTOR: Nestor.
BERNARDO: Es poco comunicativo. Podría ser casi nuestro hijo. (HABLANDO HACIA LA
PUERTA DEL DORMITORIO DE NESTOR.) ¿Permitiría que nos tomáramos
alguna libertad, Nestor? (COMO NO OBTIENE RESPUESTA SE ENCOGE DE
HOMBROS Y SE VA AL DORMITORIO. AMALIA RECOGE LAS COSAS
DE LA MESA Y LAS LLEVA A LA COCINA.)
NESTOR: Ya lo se. Es mi amigo. No levante las migas de la mesa. Deje que se las coma.
NESTOR: Los seres humanos me gustan hasta los veintitrés, veinticuatro años; después me
dan asco.
OSCURO
BERNARDO; Como a veces quiere y a veces, no... (ATIENDE.) ¡Hola! ¿De parte de quien?
Roberto Arias. Un momento.
12
AMALIA: ¿Dijiste Roberto Arias? (LE ARREBATA EL TUBO.) ¿Es Roberto Arias, el
actor? Mucho gusto. Nadie. Una amiga. Un segundo. (TAPA EL TUBO) ¡Dios
mío, es Roberto Arias!
AMALIA: Señor Arias, el señor Nestor quisiera saber si necesita algo. ¡Ah! Un segundo. Dice
que tiene trabajo para usted.
AMALIA: Señor Arias, dice Nestor que usted sabe muy bien que el invierno el no trabaja.
(PAUSA. Dice que cuando le ofreció trabajo en el mes de diciembre, le dijo que
odiaba trabajar en verano.
AMALIA; Permita que me despida. Mucho gusto señor Arias. (A BERNARDO Es Roberto
Arias.
BERNARDO: Ya lo sé.
NESTOR: Viste? Tenías una admiradora. ¡Yo que sé! Esperá que le pregunto. ¿Cuál de las
obras que hizo le produjo esa admiración?
AMALIA: No. Jamás lo vi trabajar; lo conozco por las revistas. (ASUSTADA.) Pero no se lo
diga.
AMALIA: Como pudo decirle que jamás lo había visto. Yo traté de que el se sintiera bien.
BERNARDO: Yo tampoco entiendo. ¿Que necesidad? En la vida hay que ser amable,
agradable...
13
NESTOR: Estuvo hablando con Dios? (EN EL TELEFONO.) No. Con mis huéspedes. Me
están recitando los diez mandamientos. (PAUSA.) No, no lo voy a pensar. No está
dentro de mi línea. Ni por todo el oro del mundo. Si alguna vez se te ocurre,
llamarme, tratá de que la oferta sea decente. Chau. (CUELGA.) ¡Ah! Saludos de
Arias. ¿Que es ese olor? Que está haciendo. ¿Qué mierda está cocinando?
NESTOR: (FURIOSO, ULTRAJADO.) No hay placer que pueda justificar este olor
insoportable. En esta casa no quiero cebollas, ni ajos, ni coliflores, ni nada que
huela asquerosamente.
NESTOR: Si solo sabe preparar inmundicias, beban leche, como yo. (ABRE PUERTAS Y
VENTANAS, INCLUYENDO LA PUERTA DE ENTRADA.) ¿Por que no
preguntó si podía freír cebollas?
NESTOR: Hay gente que tiene fantasías y mete cosas y mas cosas para hacer mas bulto.
AMALIA: Bernardo....
BERNARDO: Yo le dije que si quería, podíamos compartir gastos. Pero no está obligado.
NESTOR: Ya lo sé. Pero traiga. A ver que hizo. (AMALIA VA A LA COCINA MIENTRAS
LOS HOMBRES SE SIENTAN A LA MESA. LOS DOS ESTÁN MOLESTOS
PERO EN BERNARDO YA ESTAMOS NOTANDO CIERTA IRA. AMALIA
VUELVE CON PLATOS Y LAS HAMBURGUESAS. SE SIENTA NESTOR
MIRA CON DESCONFIANZA LA COMIDA. BERNARDO Y AMALIA SE
SIRVEN Y COMEN. NESTOR MIRA CON DESAGRADA LA RAPIDEZ CON
QUE COME BERNARDO.) ¿Quién lo persigue? (BERNARDO LO MIRA) ¿ Por
qué se apura tanto?
14
BERNARDO: Costumbre
NESTOR: Ni usted tiene paladar, ni su mujer tiene olfato. (AMALIA ESTA A PUNTO DE
ROMPER A LLORAR.) ¿Y al puré que le puso? Además de pimienta, por
supuesto.
BERNARDO: Oiga... a nosotros no nos haga favores. Si no quiere, no coma. Total, mi mujer
no es su cocinera, ¿no?
NESTOR" Pero que olor! ¡Que olor asqueroso! (BEBE Y SE OCUPA DEL TELEVISOR.
SE OYE UN DIALOGO DE TELETEATRO.) ¡Que programas! (CAMBIA DE
CANAL.) ¡Que país! (BAJA EL SONIDO Y SE SIENTA JUNTO A LA MESA A
BEBER SU CAFE CON LECHE SIN MIRAR AL MATRIMONIO.) No coma
tan rápido. Causa mala impresión
BERNARDO: Oiga...
NESTOR; Usted dijo que ya no tenía apetito y su señora agregó que ella no volvería a comer
otra hamburguesa en su vida. ¿Las quería conservar de recuerdo?
BERNARDO: ¿Que? ¿Las máquinas de afeitar? ¿Dice que robaron las maquinas de afeitar?
¿Quien?
NESTOR: Alguien.
BERNARDO; ¿Y ahora?
BERNARDO: (ABRE LA PUERTA DEL CUARTO DE NESTOR.) ¿Le roban las máquinas
de afeitar y así es como reacciona?
AMALIA: No estaba prestando atención. Estoy muy afectada. ¡Me siento tan mal!
AMALIA: Pudo habernos robado otras cosas. Tenemos dinero. Pudo haberse llevado el
despertador.
BERNARDO: Para mí era lo más importante que tenía. De un gran valor sentimental. El
premio de treinta años...
NESTOR: No sea sensiblero. ¿Le robaron la máquina? Sustitúyala por otra y ya está.
AMALIA: (ASUSTADA.) ¡No Bernardo! Eso no. (BERNARDO REGRESA CON UNA
CUCHILLA DE GRANDES DIMENSIONES. NESTOR REAPARECE Y LO
MIRA CON LEVE HUMOR.)
NESTOR: Un asesino vocacional hubiera tomado una hojita de afeitar, una navajita...
NESTOR: Le creo. Es incapaz. Pero no de asesinarme. Tendré que dormir con un ojo abierto
de hoy en adelante.
18
NESTOR: Y quien podría creerle? Pero no se preocupe. De todos modos saben que no
duermo.
BERNARDO: Nosotros hicimos lo imposible... Nos preocupamos por usted. Pensamos que
nuestros consejos podrían servirle de algo.
AMALIA: Yo, en lo personal siento una enorme ternura por usted. Los dos lo queremos.
Quisimos ser algo así como sus padres. Usted necesita una guía.
BERNARDO: Somos gente de experiencia y sobre todo, gente con un alto sentido de lo
moral. Somos muy cristianos. Y practicantes. (PAUSA BREVE) ¿Usted es
católico? Nunca va a la iglesia. ¿Por que no contesta? (NESTOR ABRE LA
PUERTA DEL BAÑO. SE MIRAN.) ¡Cómo puede sostenerme la mirada así!
Parece un... ¿Sabe lo que es usted?
NESTOR: Ah! Cuando me dijo: "¿Sabe que es usted?" Pensé que iba a decir otra cosa.
(NESTOR SE SIENTA.)
AMALIA: Es usted el ser mas duro y cruel que he conocido en mi vida. (DESESPERADA,
ALZANDO LA VOZ.) Hace un mes que vivimos aquí.
OSCURO
NESTOR: (SIN MIRARLO.) Le hice una pregunta normal. Yo tengo un gran respeto por las
putas.
NESTOR: Ella me preguntó antes si yo era homosexual. Ya sabe. Una cosa trae la otra. Es
usted homosexual... es usted puta. Así, para conocernos un poco más.
BERNARDO; Si le hizo esa pregunta es porque estamos preocupados. Lleva una vida
intolerable. La gente va y viene por esta casa a cualquier hora de la noche...
BERNARDO; Está usted muy enfermo. No puede seguir así. (LE HABLA EN TONO
PATERNAL.) Aprovéchese de nosotros. Somos gente experimentada. Hemos
vivido mi mujer y yo muchas experiencias. Déjese guiar.
AMALIA: Bernardo...
NESTOR: Porque no se echa un polvito? Vaya y échele uno. Así la deja contenta antes de irse
para el trabajo.
BERNARDO: Me molesta hablar de eso. Si no tuviéramos nada, los seres humanos seríamos
más puros.
NESTOR: Haga de cuenta que no tiene. De todos modos... por lo que ejerce...
NESTOR: Yo lo sé todo.
NESTOR: El suyo será una porquería. El mío, no. Y le rindo todo el homenaje que puedo.
(BERNARDO HACE UN NUEVO INTENTO DE ACERCAMIENTO
SIEMPRE HABLÁNDOLE EN TONO PATERNAL.)
BERNARDO: ¿Por que no se casa? (NESTOR RIE FINGIENDO ESPANTO.) Una mujer
podría enderezarlo.
NESTOR; Las jovencitas duran tan poco. Enseguida se transforman en mujeres culonas y
tetonas. ¡Puaj! Esas tetas grandes, colgando.
AMALIA; Usted finge ser malo, porque le da vergüenza dar la impresión de que puede ser
bueno. ¿Piensa que ser malo es ser inteligente? (SUSPIRA ANGUSTIADA.)
NESTOR: No me suspire.
BERNARDO: Es que usted nos angustia. ¿No se da cuenta de que vivimos torturados por
usted? (BERNARDO TAMBIEN SUSPIRA, COMO AGOBIADO POR UN
GRAN PESO.)
NESTOR: Si no pueden evitar emitir esos desagradables sonidos, vayan a hacerlos a su cuarto.
AMALIA: Yo no se como hacer. Aparece de pronto. Ya ve... hace un rato estaba tranquila y
usted... (SE ECHA A LLORAR HONDAMENTE.)me hizo esa pregunta horrible
y ahora suspiro. Usted no tiene idea del peso que tengo aquí. (BERNARDO
VUELVE A SUSPIRAR.)
NESTOR: Cierre.
NESTOR: Quién lo dice? Hay caras que lo son. (BERNARDO ABRE LA PUERTA CON LA
CARA EMPAPADA.)
AMALIA: (SENTÁNDOSE CERCA DE NESTOR.) ¡Ay Dios! ¡Que vida está! (SUS-
PIRA.) Estaba pensando... (EL NO TIENE NINGUN INTERES EN OÍRLA)
que la vida era horrible y que en el fondo no me interesa vivir. Tengo cuarenta y
cinco años y no tengo nada. Ni dinero, ni casa propia, ni hijos...
BERNARDO: ¿No será usted terrorista o algo así? (NESTOR LO MIRA CON IRONIA.) ¡Si
solo vive de noche!
BERNARDO: Usted no es feliz. No puede serlo. Un hombre que vive todo el día en la cama...
BERNARDO: ¡ Es que no se puede! Nadie puede dormir todo el día. Vive a oscuras, sin ver la
luz del día. No se puede.
BERNARDO: ¡ Nadie puede! Nadie debe. No está bien. El mundo se está destruyendo. ¿Es
que no lo ve? Yo le digo a usted que el mundo se está perdiendo por culpa de
gente como usted.
NESTOR: Amén.
BERNARDO; Yo lo acuso y le digo que usted puede ser un parásito, puede ser la criatura más
inútil de este mundo, puede despreciar a su vecino, a mí, a mi mujer, a Dios y a
todo lo sagrado y yo seguiré diciendo que no se puede, que usted actúa de un
modo equivocado. (AMALIA VUELVE A SUSPIRAR.)
BERNARDO: Déjenos angustiar en paz. ¿Quién se cree que es? ¿Quién se cree que es? Es
mucho menos que un aristócrata y actúa como si fuera un príncipe. (FUERA DE
SÍ.) ¿Quién se cree que es? ¿Hijo de quien? ¿De donde viene? (AMALIA
AFERRA DE UN BRAZO A BERNARDO PARA CALMARLO.)
BERNARDO; (SIGUIENDO EN SU DISCURSO, SIN OÍRLA.) ¿Que es? ¿Quién le dijo que
era superior?
AMALIA: Debés controlar tus impulsos. Sabés muy bien lo que sucede después.
NESTOR: Váyase.
23
BERNARDO: Nestor, nosotros lo apreciamos y somos tan felices aquí los tres juntos. ¡Tan
felices! ¿No es verdad, Amalia?
NESTOR: No.
BERNARDO: No sea así. Quizás hayamos dicho alguna palabra de mas, alguna frase hiriente.
Pero le pido perdón, desde lo mas profundo de mi alma. Perdóneme. Dios mío. No
quise decir lo que dije. Dios sabe que no quise decir eso. ¡Por favor! Por favor,
ayúdeme. Perdóneme. (SE ARRODILLA ANTE LA PUERTA.) Mire, estoy de
rodillas ante su puerta y le pido perdón. (AGUARDA INUTILMENTE UNA
RESPUESTA.)
OSCURO
----------oOo---------
BERNARDO: No. Es inmundo. Me daría vergüenza mirarte luego a la cara. Estuve a punto
de vomitar. ¡Y yo pidiéndole perdón a esta inmundicia! Rogándole de rodillas que
no nos echara de aquí. ¡Cómo pude rebajarme hasta ese punto! (ELLA TOMA
UNA REVISTA.) ¡No mires!
BERNARDO: Nadie sabe lo que hace. El mundo está loco. Alguien debería volver a ocuparse
de todo esto. Alguien debería matar a estos degenera- dos. Limpiarlos de la faz de
la tierra.
BERNARDO: El mundo está podrido. Alguien tiene que hacer algo. No puedo quedarme de
brazos cruzados. (AMALIA, MIENTRAS TANTO TOMA OTRA DE LAS
REVISTAS.) ¡No mires! (EL SE DESESPERA CUANDO VE QUE ELLA NO
LE HACE CASO. ¡Que no mires¡. (AMBOS, AGOBIADOS POR TANTA
VERGUENZA SE DAN LA ESPALDA.) Ahora ya no podré volver a mirarte a
los ojos. (SILENCIO. EL SE SIENTA SOBRE LA CAMA DE NESTOR) Hiciste
mal en mirar. ¿Que necesidad tenías de saber? No bastaba con que yo... Estoy
empapado en sudor. (AMALIA SALE DEL CUARTO Y SE DIRIGE AL BAÑO.
ALLI SE LAVA LA CARA. BERNARDO, EN UN RAPTO DE FURIA ROMPE
LAS REVISTAS Y LAS PISOTEA. NESTOR VIENE DE LA CALLE.
AMALIA, MUY NERVIOSA, CIERRA LA PUERTA DEL BAÑO DE UN
GOLPE. NESTOR SE ENFRENTA CON BERNARDO. SE MIRAN SIN DECIR
NADA. EL MUCHACHO VA AL DORMITORIO DE LA PAREJA.
BERNARDO LO SIGUE.) ¿Adónde va? ¿Que va a hacer? ¡Deje eso!
(LLAMANDO A GRITOS.) ¡Amalia! (NESTOR ARROJA EL DESPERTADOR
AL SUELO Y LO PISOTEA. AMALIA SALE DEL BAÑO Y CORRE A SU
CUARTO. NESTOR JADEANDO, SALE DEL CUARTO PARA DIRIGIRSE A
LA COCINA, DE DONDE REGRESA CON SU CLASICO TAZON DE CAFE
CON LECHE. SE SIENTA A BEBERLA. BERNARDO SALE DE SU
CUARTO.) A mi solo me preocupa su salud mental.
NESTOR: Preparen sus cosas. (BEBE.) Quiero que salgan de esta casa hoy mismo.
AMALIA: Usted no puede quedarse solo. ¿No se da cuenta de que está enfermo? (NESTOR,
FURIOSO, ARROJA LA LECHE CONTRA LA PARED.)
BERNARDO: Entré a revisar su cuarto como si hubiese sido el cuarto de un hijo mío. ¿Usted
podría ser nuestro hijo, sabe?
NESTOR; No me insulte.
BERNARDO: Somos dos personas decentes. Dos personas con sentido de la moral.
NESTOR: Sí. Hagan algún esfuerzo y salgan de aquí. (LOS MIRA A LOS OJOS
CON GRAN FRIALDAD.)
25
AMALIA: ¡Bernardo!
AMALIA; Basura es una cosa y lo otro, es otra. No es necesario emplear malas palabras,
¡carajo! (SE TAPA LA BOCA ESPANTADA.) ¡Estoy tan nerviosa! (NESTOR
REGRESA A LA COCINA. AMALIA VA A SU CUARTO DE DONDE
REGRESA CON LOS RESTOS DEL DESPERTADOR.) Ahora si que no nos
queda nada. (NESTOR REGRESA CON OTRO TAZON DE LECHE.)
AMALIA: Por su propio bien. En la cárcel le enseñarán a ser hombre. (NESTOR DEJA A
BERNARDO CERCA DE LA PUERTA DEL CUARTO DE LA PAREJA Y
REGRESA PARA SEGUIR TOMANDO LA LECHE.) Usted no le tiene miedo a
nada. Y eso está mal. ¿Cómo se puede vivir sin temor? Yo tiemblo el santo día.
"No hagas esto" me digo. "No pienses de ese modo". "Eso es sucio" razono.
"Aquello es pecado" Yo purifico mi alma con el miedo. Y soy feliz porque aprendí
a soportar la desdicha, a vivir sin placer. (SOLLOZA. SU PENSAMIENTO HA
SIDO RIDICULO, CLARO PERO ELLA ESTA CONVENCIDA DE QUE
ACTUA CORRECTAMENTE. VA AL DORMITORIO. EL MARIDO LA
SIGUE. NESTOR ENCIENDE EL TELEVISOR.)
MUJER EN OFF: ¡Lilian! ¿Qué estás haciendo con mis zapatos nuevos? (SE OYEN
CORRIDAS POR UN PATIO DE MOSAICOS.) Estás buscándote la muerte.
Mirá lo que hiciste. Vení para acá. ¡Que vengas, te digo! (APARECE
BERNARDO.) Mi mujer está desconsolada. No para de llorar.
BERNARDO; Ha sufrido un shok. Jamás pensó que podían hacerse esas porquerías con
animales y entre personas del mismo sexo.
NESTOR: Ni siquiera se imaginó que podían hacerse entre personas de distinto sexo. ¡Y las
ganas que tiene!
26
BERNARDO: Sabemos donde está el bien y donde está el mal. (NESTOR RIE Y SE
SIENTA.) Está hablando con un hombre de cincuenta años. ¿No le enseñaron a
respetar a la gente mayor?
AMALIA: Lo único que queremos es vivir en un mundo limpio y sano. ¡Todo está tan sucio!
Todo da asco. (NESTOR SONRIE.) No sea cínico. Me pone nerviosa. Sonríe
como las parejas que se abrazan en las plazas. Se tocan, se manosean, se
besuquean y se sonríen todo el tiempo. ¿Cómo pueden mirarse a los ojos, sin
vergüenza? Alguien tiene el deber moral de hacer algo.
AMALIA; (MIRA A BERNARDO COMO EXTRAVIADA.) No. Porque él piensa que puede
vivir eternamente de esta manera. Y yo quiero que sepa que nadie puede. Que el
castigo llega siempre. (EXPLOTANDO ANTE LA SONRISA BURLONA DE
NESTOR.) ¡No sonría mas! (ELLA VA A LA COCINA.)
NESTOR: Bueno, muy interesante todo, pero sigan mi consejo y continúen preparándose para
irse
AMALIA: (ABISMADA.) Tiró el agua que estaba por hervir, dentro de la pileta.
OSCURO
----------oOo---------
AMALIA: ¿Sabés lo que decía mi madre, que en paz descanse? A golpes se aprende. Eso
decía.
BERNARDO: ¿Siente el aroma? Dele una oportunidad a la cebolla y al ajo y verá como
termina por aceptarlos. (BERNARDO LO INCORPORA. NESTOR TIENE LOS
BRAZOS ATADOS A LA ESPALDA. EL MUCHACHO NO HACE NADA
POR FACILITARLE EL TRASLADO A LA SALA.) Cada día pesa menos.
AMALIA: Habría que bañarlo. (SE ACERCA AL BAÑO.) Ahora vivimos como una familia
bien constituida. ¡Me siento tan feliz! ¡Poder guiar a un hijo por el buen camino!
(PAUSA BREVE.) Si querés puedo bañarlo yo, Bernardo. (PAUSA. REGRESA
A LA COCINA DE DONDE VUELVE CON UNA FUENTE HUMEANTE.) A
la mesa. La cazuela está. ¡Y como huele! (RUIDO DE CISTERNA.) ¡Cómo huele!
(NESTOR SALE DEL BAÑO, CAMINANDO YA QUE PERMANECE CON
LAS PIERNAS DESATADAS.)
NESTOR: No.
NESTOR: Ni anestesiado.
AMALIA: ¡Es que tiene que comer, mi hijo! Es una cazuela familiar, hecha en casa...
(NESTOR CONTIENE UNA ARCADA.) sana, nutritiva, sustanciosa... (ELLA
SIRVE.)
BERNARDO: Será. Pero ante una amenaza así. (BERNARDO Y AMALIA COMEN
NESTOR LOS MIRA, CONTIENE UNA ARCADA.) ¿Qué es lo que le produce
tanto asco? Son todos productos de la naturaleza.
NESTOR: Que orgulloso debe sentirse de haber realizado una obra así. No coman de ese
modo.
BERNARDO: No todos tenemos los mismo ritmos. Algunos son lentos. Los míos son
acelerados.
NESTOR: Con razón su mujer es tan feliz! Cuando usted termina, ella recién comienza a tener
apetito. (LO MIRAN.)
NESTOR: Eso cualquiera lo puede imaginar. Terminen de una buena vez y lléveme a la cama.
BERNARDO: No volverá a la cama hasta las diez de la noche. Hará como la gente decente.
Se levantará a las siete y se acostará a las diez. (TELEFONO. BERNARDO
ATIENDE.) Hola. No está. Se fue de viaje. No dejó nada dicho. (CUELGA.) ¡Qué
amiguitos tiene! "Dígale a ese hijo de puta..." No le permití terminar la frase. ¿De
donde saca esos ejemplares?
30
NESTOR: Amalia, esto va a terminar en polvo. Le brillan los ojos a este hombre.
NESTOR: Cómo puede saberlo? ¿Cogió alguna vez? (BERNARDO SE PONE NER-
VIOSO.)
NESTOR: Todo no, pero por algo estará ahí, entre las piernas. ¿No cree? (AMALIA SE
SIENTA EN UN SILLON MUY DEPRIMIDA.)
NESTOR; ¿Y usted que quiere? Un país de mujeres frígidas y hombres estériles. (AMALIA
SE INCORPORA Y LEVANTA LA MESA.)
AMALIA: Coma un poco de esa cazuela y a las cinco podrá tomar café con leche. (PAUSA.)
¿Le sirvo?
AMALIA: ¿Es que no entiende? No se puede. ¿Cómo quiere que se lo diga? No se puede. No
se puede. ¿Nunca le han negado nada? ¿Nunca le dijeron "no?” Ya era hora. No se
puede. No se puede. (A SU VOZ SE UNE PRIMERO LA DE LA MUJER, QUE
REPITE.)
31
OSCURO
AMALIA: Iba a hacerle respiración boca a boca. Hace cuatro días que no come; ¿es lógico que
me preocupe, no? ¡Cabeza dura! ¿Que le cuesta aceptar nuestras condiciones?
AMALIA: Si, le va a creer. ¿Que mujer podría querer besarlo? Hace cuatro días que no se
baña. (PAUSA BREVE.) ¿Quiere que le llene la bañera?
NESTOR: Quiere que se lo diga? Soy joven, tengo buena piel, piernas fuertes y entre ellas un
pajarito que si bien no canta, puede hacer gemir de placer.
AMALIA: Su madre le trajo las camisas. Le dije que no se molestara mas en lavárselas, que de
ahora en adelante, lo haría yo.
AMALIA: No me diga mas lo que tengo que hacer. Usted... parece no darse cuenta de cual es
su situación. (EL SE INCORPORA) ¿Qué hace?
AMALIA: Hace lo que puede. (PAUSA.) ¿Quiere que lo afeite, por lo menos? Puedo asearlo
con un paño húmedo. Con un poco de colonia.
AMALIA: La casa tiene dueño y también su cuerpo. Por si no lo sabe, le pertenece a Dios.
Usted no debe hablarme como si yo fuera una porquería. Soy una persona de bien.
(EL LA MIRA.) Soy decente. (EL SONRIE) Soy decente. (ELLA SE SIENTA.)
Por su culpa mi marido no me dirige la palabra desde hace dos días. Piensa que le
conté a propósito que era estéril. Como si a mí me importara eso. De todos modos
es mi marido (MUY CONMOVIDA.) ¡Es horrible que lo odien a uno! Nadie nos
quiere. ¡Y tuvimos que irnos de tantas partes! La gente no quiere vivir con
decencia; quiere vivir con libertad. Y hacer lo que uno quiere, no se puede. No está
bien. (SE RECUPERA UN POCO.) Hay gente que nos respeta. El respeto es tan
importante como el afecto, ¿no cree?
AMALIA: Si no le interesa es señal de que debe oírlo. Usted necesita una mano fuerte que lo
enderece. Si lo hubieran golpeado a tiempo, hoy sería distinto. (QUEDA CON LA
MIRADA PERDIDA.) ¡A mí me pegaron tanto! (SONRIE TRISTEMENTE.)
Papá estaba poco en casa y mamá era muy nerviosa. Siempre estaba de mal humor,
pobrecita. Siempre de mal humor. Una vez... no recuerdo porque... nos quiso
castigar a mí y a mi hermano menor. Nos persiguió por la calle. (SE OYEN LAS
CORRIDAS QUE PEGA LA MUJER, POR EL PATIO, PERSIGUIENDO A SU
HIJA LILIAN.)
MUJER EN OFF: ¡Lilian!¡Lilian! ¡Qué vengas, te digo! (SE OYE UNA MARCHA MILITAR,
GRITOS, LLANTOS...)
AMALIA: Hasta muy entrada la noche, no nos atrevimos a regresar a la casa. Habían pasado
como ocho horas. Mi hermano y yo nos habíamos olvidado. Pero ella no. Nos
agarró del pelo para encerrarnos en un altillo que teníamos. Mientras nos obligaba
a subir, nos golpeaba los talones contra los peldaños de hierro... (EL RECUERDO
LE ES MUY DOLOROSO Y LO VIVE COMO SI LE ESTUVIERA
OCURRIENDO EN ESTE MOMENTO.) Sangramos. En aquel momento quise
morir. Y dije en voz alta (EN UN GRITO CONTENIDO.) "Ojalá me muriera".
33
NESTOR: Ah! Llegó el gran Jefe Toro inquieto. ¿Que trae ahí?
BERNARDO: Porquerías... ¡ Sexo, sexo, sexo, sexo! No puedo entender como las mujeres se
prestan a ese juego. Tengo los ojos hinchados de tantas porquerías que vi.
BERNADO; (YENDO CON EL PAQUETE AL DORMITORIO.) ¿Qué quiere que haga con
ella?
BERNARDO; Con usted no hablo. (VA A LAVARSE LAS MANOS AL BAÑO CON LA
PUERTA ABIERTA.)
BERNARDO: Pues lo hiciste. (SE SECA LAS MANOS Y SE REUNE CON ELLOS.) Sin
embargo mi esterilidad solo existe en el sentido de la procreación Soy de una
enorme fertilidad destruyendo. (SE SIENTA.) Hoy estuve con el secretario del
Ministro de Seguridad social. Soy un hombre preocupado no solo por el destino de
mi país, si no por el destino del mundo entero. No solamente tenemos miseria
moral, tenemos de la otra. Proliferan las villas miseria, los pordioseros, las
prostitutas... Hay que hacer algo con toda esa gente, me dije y por eso fui al
ministerio. No pueden seguir infectando las ciudades, alternando con gente sana y
limpia. Queda feo hasta para el turista. Que la miseria muera con ellos De ese
modo el país estará salvado y quizás el mundo entero, si este plan mío llegara a ser
aceptado en las Naciones Unidas.
AMALIA (MIRA A NESTOR.) Le dije que algún día se sentiría orgulloso detenernos en esta
casa. Bernardo, perdoname. (EL NO LA MIRA.) Vas a necesitarme. La gente te
va a odiar aún mas, después de esto. ¡Nos odia tanta gente ya!
AMALIA: Nosotros. (EL LA MIRA.) Nosotros velamos. Todo está podrido. Yo soy la única
persona que comparte tus ideales. (SILENCIO. SE MIRAN. SE INCORPORAN
Y POR FIN SE ABRAZAN SOLLOZANDO. SE OYE UN TANGO.
LENTAMENTE COMIENZAN A BAILARLO. NESTOR LOS MIRA SIN
EXTERIORIZAR NADA. NO SE BURLA. QUIZAS ESTE UN POCO
ASQUEADO. UNA LUZ CENITAL ACOMPAÑA A LA PAREJA. EL TANGO
SE METAMORFOSEA LENTAMENTE EN UN SOLO DE FLAUTA.
OSCURO
BERNARDO: ¡Cabeza dura! ¡Hace ocho días! ¿Hasta donde quiere llegar? (NESTOR TOSE.)
¡Ríndase!
BERNARDO: Yo soy un hombre moral. A mi nadie me puede tocar. Coma un poco de ese
budín. (UN APETITOSO BUDIN SE ENCUENTRA SOBRE LA MESA.)
AMALIA: Bernardo, ya mataste a seis personas. Y cada vez que lo hacés, tenemos que
mudarnos. Estoy cansada. Si por lo menos pudiéramos vivir en nuestra propia
casa... Pero tu sueldo no da mas que para una habitación.
35
BERNARDO: Tendrá que ceder. Lo único que pretendo, a fin de cuentas, es que la gente viva
de acuerdo a mi moral.
AMALIA: Pero es que estamos cómodos aquí. Podemos hacer uso de la cocina, el baño es
bueno y él es casi un hijo para nosotros.
AMALIA: Casi todos los hijos odian a sus padres. Estoy segura de que en el fondo nos está
muy agradecido. Es inteligente. No puede dejar de ver que nos preocupamos.
Negociemos con él.
BERNARDO: Imposible.
AMALIA; No sé. A lo mejor porque está tan enfermo. Está horriblemente enfermo. ¡Es tan
degenerado! ¡Y lo hace todo con tanta naturalidad! (EL LA MIRA
LARGAMENTE. SE OYE UNA VIOLENTA MUSICA DE ROCK.)
BERNARDO: Es la ley de Dios. A nadie le gusta, pero tiene que hacerlo. Tiene que ser como
todo el mundo. La gente se casa porque lo hicieron nuestros padres y los padres
de ellos.
BERNARDO: Tampoco quiere comer y tarde o temprano tendrá que claudicar. (SE
INCORPORA.) Saldré a comprar otro baúl. Ya no cabe nada mas en el que
tenemos. (SALE. SUBEN LOS ACORDES DE LA MUSICA. AMALIA MIRA
HACIA LA PUERTA. LUEGO CORRE A LA COCINA Y REGRESA DE ALLI
CON UN TAZON DE LECHE. CORRE AL CUARTO DE NESTOR. FIN DE
MUSICA.)
AMALIA: Porque no quiero que muera. Venga a la sala. Le daré pan y queso. (ELLA
REGRESA A LA SALA CON EL TAZON. ÉL LA SIGUE.)
NESTOR: Desáteme.
AMALIA: Si no fuera tan malo yo podría ser una madre para usted. (LE ACARICIA EL
PELO.)
AMALIA: ¿Por que? Me inspira ternura. Deje que lo bañe, como si fuera mi hijito. Mi hijito.
NESTOR: El chiquito que usted desea tiene veintisiete años y está muy escondido en mi
pantalón.
AMALIA: Ignoraré esa grosería. De todos modos es inevitable; lo quiero como a un hijo.
NESTOR: Mas queso. (ELLA LE DA.) Rásqueme el pecho. (ELLA LO HACE.) No le pedí
que me acariciara.
AMALIA: No tengo uñas. ¿Qué misterio, no? El hombre. Hay tanta diferencia entre uno y
otro. (QUEDA PENSATIVA. UN POCO MELANCOLICA.) ¿Qué se siente?
Quiero decir... en el orgasmo. (PAUSA BREVE. LO MIRA CASI CON
DESESPERACION.) ¿Qué se siente?
AMALIA: No es que en realidad quiera saber. Le pregunté solo por preguntar. ¿Le pica aún?
NESTOR: Le avisaré cuando vuelva a picarme. Deme leche. (ELLA LE LLEVA EL TAZON
A LOS LABIOS.) Queso. (ELLA LE DA OTRO TROCITO.) Rásqueme.
37
AMALIA: ¿Donde?
OSCURO
38
----------oOo----------
BERNARDO; Dormí.
BERNARDO: Me atacó el asma. Sentí que me ahogaba y me levanté a tomar una aspirina.
BERNARDO; Porque usted me está juzgando. (SE INCORPORA Y APAGA LALUZ. ABRE
LA PUERTA DE LA TERRACITA POR DONDE ENTRA TENUE LUZ.) Yo sé
que actué contra uno de los mandamientos. ¿Pero quien podía soportar aquello?
No puedo cruzarme de brazos cuando veo que hay gente que asesina su espíritu.
Es preferible que mueran antes de que contaminen a la sociedad. ¿Para que sirve
una prostituta?
NESTOR: Pregúntele a los que hacen uso de ellas. (BERNARDO VUELVE A SENTARSE
CERCA DE NESTOR.)
BERNARDO: Daban asco. Una era vieja. Recibía niños de doce, trece años y catorce años.
Intenté encaminarla por la buena senda. Decía que tenía hambre. La jubilación no
le alcanzaba. -"Trabaje" le dije. "No sé hacer otra cosa" me contestaba llorando.
Un día no pude más. Hay que estar en el pellejo de uno para saber lo que se
siente. ¡El asco es tan grande! El asco que producen los demás. (HACE UN
GESTO DE DISGUSTO Y CONTINUA.) Como el joven católico. Renegar de su
religión por una negra. Decía que estaba enamorado. ¿Por que no se enamoró de
una blanca cristiana? Incluso de una atea. Pero nunca de una negra mahometana.
Un día, indignado, me gritó: "No se meta en lo que no le importa. ¿Cómo no me va
a importar que un joven católico se case con una negra mahometana?
BERNARDO: ¡Y el comunista desvergonzado! "No haga eso" le dije. "Dios nos hizo
diferentes. Si hubiera querido nos hubiera hecho iguales. Pero el se opone a la
igualdad. -"Ustedes están destruyendo las jerarquías" le dije. Y el se reía. Las cosas
no pueden cambiar. ¡Me asustan tanto los cambios! Yo tengo una responsabilidad
como ser humano. (NESTOR SE INCORPORA.) ¿Adónde va? Le estoy hablando.
NESTOR: Sí. Los asesinos me repugnan. Tengo ganas de hacer pis. ¿Me saca el pirulín?
BERNARDO; No.
BERNARDO; Aguántese.
BERNARDO; No señor.
NESTOR: No tengo el hábito de rogar. ¿Se olvida usted que soy el dueño de casa?
(BERNARDO VA AL BAÑO. ALLI MOJA UNA TOALLA Y REGRESA CON
ELLA.)
BERNARDO: ¡Me da tanto asco la mugre! (LE BAJA LOS PANTALONES Y LE LIMPIA
LOS MUSLOS Y ALREDEDOR DEL PENE.) ¡Está todo pegajoso! ¡Mire mis
manos como están! Mojadas de orina.
BERNARDO: ¿Que mirás vos? Andá a buscarle ropa limpia. (AMALIA VA AL CUARTO
DE NESTOR.) Dese vuelta. (COMO NESTOR NO LO HACE, BERNARDO LE
BUSCA EL TRASERO PARA SECÁRSELO.)
NESTOR; Apúrse. No me gusta que me manosee de este modo. (AMALIA REGRESA CON
OTRO PANTALON PIJAMA.)
AMALIA: Voy a preparar un tilo. ¿Quién quiere? Estamos muy nerviosos. (BERNARDO LE
TOMA UNA PIERNA Y LA METE EN UNA DE LAS PIERNAS DEL
PIJAMA. HACE LO MISMO CON LA OTRA.)
BERNARDO; (MUY DEPRIMIDO.) ¡Cómo pudo hacer eso! No tiene ni siquiera respeto
hacia si mismo. Está tan enfermo que no puedo soportarlo. (NESTOR RIE.) ¿De
que ríe? ¿No se da cuenta de que está enfermo? Ríe como los otros degenerados
que maté. Seis basuras. (A GRITOS.) Seis basuras de mierda. Todos igual.
(AMALIA LE TAPA LA BOCA CON SU MANO DERECHA. PAUSA.)
BERNARDO: ¡No, no! Es mi trabajo. Yo voy a limpiar. ¡Dios mío, que depresión! ¡Estoy tan
solo!
BERNARDO: No. Vos me traicionaste. Estoy solo. Solo. Ni en vos puedo confiar. (LIMPIA
COMPULSIVAMENTE. SUBITAMENTE SE DETIENE.) ¡Dios que deprimido
estoy! ¡Tengo tantos deseos de morir! (SE OYE EL SOLO DE FLAUTA.)
OSCURO
----------oOo---------
42
BERNARDO: No quiero.
AMALIA: Hace tres días que estás en esa cama sin probar bocado. Te vas a morir. (PAUSA.
VENCIDA, ELLA VA A SENTARSE EN EL SILLON DE LA SALA. UNOS
SEGUNDOS DESPUES APARECE BERNARDO EN PIJAMA.
BERNARDO: Es que soñé una porquería y ahora están sucias. ¿Te das cuenta? Con una puta
que vi en una película la semana pasada. (ELLA SUSPI- RA
TRISTEMENTE.)
BERNARDO: ¡Me dejó con una debilidad! Encima de que hace tres días que no pruebo
bocado. (VA A LA COCINA. REGRESA.) Puse a calentar agua para un té. ¿Me
preparás unas tostaditas?
BERNARDO: Me siento tan débil. ¡Esa sueca inmunda! ¡Las porquerías que me hizo!
(AMALIA SALE DEL DORMITORIO PARA DIRIGIRSE A LA COCINA.)
AMALIA: ¿Cuantas?
BERNARDO: ¡Ah! Cuatro. Luego traeme una aspirina. Tengo dolor de cabeza.
BERNARDO: ¿Por que? No deben terminarse. Nosotros sufrimos mucho de dolor de cabeza.
Tenemos que tener un stock permanente de aspirinas
BERNARDO: ¡No tenés que comentar sobre mis depresiones, eh! Ya hiciste comentarios
sobre mi esterilidad; sobre mis depresiones no digas nada. (ELLA NO
CONTESTA. REGRESA A LA COCINA. SE LA OYE CANTURREAR ALGO.)
NESTOR: (DESDE SU DORMITORIO.) ¿Así que se cogió a una sueca? (PAUSA LARGA.
BERNARDO QUEDA PARALIZADO.) Y con consecuencias, según entiendo.
Esperma, ojeras, jadeos y todo eso. (BERNARDO CIERRA LOS OJOS
DESASOSEGADO. AMALIA VIENE DE LA COCINA Y SE DIRIGE AL
DORMITORIO DE NESTOR.)
NESTOR: Y usted no debe entrar mas a este cuarto. Ya se lo dije. (NESTOR VIENE A LA
SALA. ESTA DESATADO.) Se mete todo el tiempo en mi cuarto. Cuando no me
quiere afeitar, me quiere bañar y cuando no me quiere dar de comer, me quiere
hacer respiración boca a boca. (AMALIA AHOGA UNA PROTESTA
INDIGNADA.) Ella no es como usted. Ella quiere soñar despierta.
NESTOR: Claro que no! Ella me quería atado, como usted. Ahora no va a tener pretextos para
tocarme.
NESTOR: A la leche le pasó lo mismo que a Esopo, que no sabía a donde iba a terminar. (A
AMALIA.) Las tostadas. (AMALIA VA RAPIDAMENTE A LA COCINA.)
¡Degenerado! Así que se cogió a una sueca. ¡Yo soñé tanto estos días! Dormido y
despierto. Disfruté de unas orgías... Le cuento
AMALIA; Son para mi marido. No nos gusta que nos coman lo nuestro.
NESTOR: Tiene que recuperar fuerzas. Esas suecas suelen ser insaciables. Cuénteme. No es
que me interese realmente, pero como se pone tan nervioso y transpira tanto y se
ruboriza... (NESTOR RIE.) Mírese en el espejo. Parece un tomate. (AMALIA
REGRESA DE LA COCINA DE MUY MAL HUMOR.)
NESTOR: Como! ¿No era de Dios? (AMALIA REGRESA A LA COCINA.) Haga muchas.
NESTOR: No quiso ser mi madre hace unos días? (MUY CONFIDENTE CON
BERNARDO.) Quiso ser mi madre. En realidad quería ser otra cosa. Ella también
tiene sus fantasías. Me preguntó que se sentía durante el orgasmo. (ALZANDO
LA VOZ.) ¿No es cierto que me preguntó que se sentía? (PAUSA.)
NESTOR; (SONRIENDO.) Ella también tiene vergüenza. Forman un matrimonio muy puro.
¿Se ha fijado en cuantas de las grandes palabras comienzan con pe? Padre, Piedad,
Paz. Pene. Pureza. Puta. Pie, Paranoico, peldaño, piojo, piorrea, pusilánime,
podredumbre, payaso... Paternoster. (BEBE.) ¡Qué rica es la leche! No hay que
masticar y tiene suero, calcio, proteínas... Me voy a comprar un biberón un día de
estos. (AMALIA VIENE DE LA COCINA.)
BERNARDO: Ahora no. Yo iré mas tarde. (AMALIA, DESPUES DE UNA BREVE
PAUSA, REGRESA A LA COCINA.)
NESTOR: Estaba pensando que la sueca seguro que se lo cogió a usted. Usted ni se movió y
ella se le echó encima con sus enormes...
BERNARDO: Déjeme en paz. No siga toreándome. Usted me está buscando desde que
llegamos a esta casa. (COMIENZA A TENER CONVULSIONES Y CAE AL
SUELO ARRASTRANDO EN LA CAIDA TODO LO QUE HAY SO- BRE
LA MESA. NESTOR PERMANECE SIN MOVERSE. AMALIA VIENE DE LA
COCINA.)
ESTA TODO A OSCURAS. DEL CUARTO DE NESTOR VIENE UNA MUSICA MUY
RUIDOSA. QUE SE INTERRUMPE ABRUPTAMENTE. NESTOR ABRE SU PUERTA
TOTALMENTE DESNUDO Y ACOMPAÑA HASTA LA PUERTA A UN SER AMBI-
GUO.
----------oOo----------
AMALIA: (LO MIRA CON ODIO.) En mi vida conocí un ser más cruel, más egoísta ni más
degenerado... ¡Porquería!
NESTOR: Por que no me dijeron que le daban estos ataques? Yo no quiero gente enferma en
mi casa. (ELLA HACE UN GESTO DE FASTIDIO Y SE METE EN EL BAÑO.)
Tampoco quiero mujeres de asesinos enfermos, ni frígidas mujeres de maridos
estériles. (APARECE BERNARDO.)
NESTOR: Agradézcame que le haya permitido tener el ataque en mi casa y que no lo haya
echado a la calle en pleno delirio.
46
BERNARDO: Yo no estoy enfermo. ¿Enfermo de que? Mis padres no eran alcohólicos, ni...
BERNARDO: Ni siquiera quiso conocernos. (SE SECA LOS OJOS.) ¡Nosotros hubiéramos
podido quererlo tanto! Si solo tuviera un poco de piedad y un poco de moral. (SE
SIENTA. DE PRONTO, COMO SI DESCUBRIERA ALGO.) ¿Sabe que tuvo
suerte de haber alquilado esa habitación a gente como nosotros? Pudo haberla
alquilado a un ladrón.
NESTOR; En cambio se la alquilé a dos gloriosos asesinos. (AMALIA SALE FURIOSA DEL
BAÑO.)
AMALIA: No le permitas que diga eso. ¿Cómo se atreve a pronunciar esa palabra? ¿Tenemos
cara de asesinos, nosotros? (BERNARDO LE TOCA UN BRAZO COMO PARA
CALMARLA.) No puedo soportar que nos llame así.
NESTOR: (SIN OÍRLO.) A los que matan seis, se les llama reincidentes. O sea... asesinos por
partida séxtuple.
BERNARDO: Usted juzga a la ligera. Ya le conté como fue y la clase de gente que era.
AMALIA: ¿Con que derecho nos juzga? Usted nos hace sentir horriblemente mal. Emplea
palabras hirientes. No se les llama asesinos a gente como nosotros. Somos
católicos practicantes. Es ofensivo. ¿No se da cuenta? Hay que saber distinguir
entre los seres humanos. No le voy a perdonar nunca que nos haya llamado
asesinos.
AMALIA: (MIENTRAS HACE SU TRABAJO.) A nadie le gusta que le pongan motes a uno.
Y menos "asesino". ¿Estás contento ahora? ¿Qué te costaba ser decente? ¿Eh? ¿Te
costaba mucho? Pudiste haber tomado ejemplo de nosotros y en cambio preferiste
la muerte. Mirá el trabajo que nos das ahora. (TERMINA DE HACER EL
PAQUETE Y VA A BUSCAR MAS AL DORMITORIO. REGRESA CON UN
BRAZO. LO ENVUELVE IGUAL QUE LA CABEZA, CON LA MISMA
HABILIDAD PROFESIONAL.) Veinte viajes para hacerte desaparecer. ¿Qué te
costaba ser decente? Ni siquiera hacías lo posible por salvar las apariencias. (DEJA
EL PAQUETE HECHO Y VA POR UNA PIERNA. REGRESA CON ELLA Y
LA COLOCA CON TERNURA SOBRE LA MESA. LA ACARICIA.) Ahora
estás frío. Perverso. ¡Pudimos haber sido tan felices, los tres! Pero estabas tan lleno
de defectos Y no se puede. No se puede. En esta vida hay que elegir el camino
recto. Todo se está pudriendo alrededor y alguien debe hacer algo... antes de que
sea demasiado tarde. (BERNARDO VIENE DEL BAÑO VISTIENDO UNA
BATA, Y DESCALZO.)
AMALIA: No es necesario. Vos hacé la limpieza y quemá las sábanas. Ese es tu trabajo. El
mío es este. El aire del lago me refrescará un poco. Me gusta ver como se forman
los círculos concéntricos sobre la superficie Me quedo como hipnotizada siempre,
mirando esos círculos. Estoy llena de preguntas. ¡Hay tantas cosas misteriosas, que
no entiendo! (ÉL VA JUNTO A ELLA Y LA ABRAZA.) ¿Qué hacés? Te vas a
ensuciar nuevamente.
AMALIA: Yo también te quiero. Pero no es tiempo de eso, ahora. Por que mejor no buscás en
el diario, en la parte de "Se alquila" Tendremos que mudarnos otra vez.
MUJER EN OFF: Para mí que vos sos sorda. No puede ser que yo te hable y te grite y vos no
te des por enterada. No puede ser. Y si sos sorda yo te voy a agujerear esas orejas
que tenés. Y me vas a oír aunque no quieras. (MIENTRAS ELLA SIGUE
VOMITANDO SU FURIA CONTRA LA NENA...)