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Suelo y Hombres

El documento aborda la importancia de la geografía y la historia en la formación de la identidad venezolana, destacando la influencia de diversos elementos étnicos en la cultura del país. Se critica la falta de estudios geográficos adecuados que permitan comprender el entorno y su impacto en la sociedad. Además, se menciona la necesidad de un análisis profundo de la historia y la geografía para mejorar el futuro del país.

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Suelo y Hombres

El documento aborda la importancia de la geografía y la historia en la formación de la identidad venezolana, destacando la influencia de diversos elementos étnicos en la cultura del país. Se critica la falta de estudios geográficos adecuados que permitan comprender el entorno y su impacto en la sociedad. Además, se menciona la necesidad de un análisis profundo de la historia y la geografía para mejorar el futuro del país.

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Cualquier (Istudio severo 'de,....riuestra Historia nació:nal debe


clnnenzar pcyr el examen del área .geográfica donde se ha movido
nuestra sociedad histórica y por el . eÑzimen sincero y [Link] de
los diversos elementos étnicos que. se c.:onjugaron para producir el
[Link] y calumniado Triestizaje venezolano,
Lamentablernente nuestros estudios g:(::::›gráficos carecen de
las condiciones requeridas para que e pueda. tener -de ellos una
síntesis- . apropiada' 'al . .logro- de una visión de conjunto de nuestro
suelo y su función ecológica. Quizá entre los factores que ponen
MaS de bulto la tragedia de nuestra. desidia nacional,
avanzado. la pobreia "de nupstros estudios geográficos y estadísti-
cos„ 'Como. todo la. .honosliecho a la buena de Dios, que f.r(.:1-
cuencia ha' [Link] la -mala del fliablo, jlimasliernos pensado
1'1;41;4 en comenzar:las cosas )or sus principi01.3„ En .1841, Agustín •Co-
dazzi preparó, corno • complemento de u gran carta y de - Su -atlas
estUpendO, su "Geografía...dé VImezuela", e bizó que el ilustre
Rafael :Maria don - .Ramón Díaz, [Link] au-.1nagnffiea
1".„:„.
111 "Historia, Pen'só [Link]-con lógica simplista:..primero el stielo,
después el drama que lo tuvo'de escenario,. Para abona[Link]
de [Link]ía, pidió al. historiador el relato de las llazafias que tu-
vieron por marco Ja grande krea, cuyas (.[Link] y .Condiciones
sicas estudio, .palmo ,.a paliriO,...:sobre los caminos patrios CodaZzi
entendió que suelo y hombreS-'hacen una unidad funcional, cuyo
producto es la cultura que recogen analistas y folkloristas' y que
explican los sociólogos- y• los • filósofos,. Sin el estudio dd e, os o
geográfico y ole sus condiciones:esenciales, no es posible, tampoeo,
la :fijación de normas que hagan provechosas las actividades futuras
de la colectividad.
Lectura en ei Ateneo de valencia,
Mario Briceño Iragorry Mario Brireño Ircigorry

La Patria se mete por los ojos. don el paisaje se recibe la dado y entregado al extranjero, no la conocemos en toda la am-
primera lección de Historia. Entender nuestra Geografía y escuchar plitud de sus posibilidades creadoras. Escasos y dispersos, nuestros
sus voces, es tanto como adentramos en el maravilloso secreto de estudios geográficos han carecido del carácter funcional que persi-
nuestra vida social. La cultura, asi adquiera los contornos de la ga, por medio del examen del ambiente, las posibilidades de hacer
Acrópolis griega, mantiene siempre su primitivo signo vegetal. La mejor la vida del hombre. Ni siquiera se nos .ha ofrecido una geo-
Geografía es de indispensable conocimiento para la comprensión grafía alegre que incite nuestro esfuerzo hacia el arraigo de la tie-
de la problemática social. El suelo define en parte el destino de los rra. Aún en el orden del esparcimiento y de la distracción que re-
pueblos. Los hace mineros, pastores, agricultores, pescadores o in- clama el hombre de los grandes centros urbanos, el venezolano
dustriales. La ladera y la llanura configuran tipos a quienes diferen- busca horizontes extraños, por cuanto no se le ha enseñado a mirar
cia la actitud que toman cuando roturan los sembradíos. El hom su propio paisaje. Un interior sin caminos y sin posibilidades de
bre que crece en la llanura y frente al mar acostumbra los ojos a alojamiento, no es, en :realidad, para invitar a meterse en él.
una visión en linea recta. El rriontañ.és adquiere el hábito de la
variante continua a que lo obligan cimas y abismos, El ribereño, Los españoles pensaron de diverso modo, y aunque no con
junto con el dominio de las aguas, crea la eonfianza de que ellas le el concepto moderno de los valores geográficos, buscaron desde el
darán un nutrimento que ni lo ve nacer ni lo mira en su desarrollo propio Siglo XVI el mayor acopio de datos sobre el suelo de las
esperanzad.o. En cambio, el re-colector agrícola sabe que a diario ha
l
S
Indias, Para completar las descripciones frecuentemente deliran-
de poner la mano en los sembrados. El minero tiene fe ciega de que tes, que estampaban los primeros cronistas, las autoridades de
la tierra le recompensará. en un minuto fulgurante todo el tiempo España giraron instrucciones para fijar de manera uniforme un
que haya dedicado a soñar la áurea veta o la arena diamantifera, sistema de redactar la descripción del suelo indiano. .Las más anti-
La montaña, el do, la ladera, el lago, la llanura producen tipos guas acerca de nuestra. regiones fueron formadas en el Siglo XVI
que, al diferir en razón de las peculiares condiciones para el trabajo. a requerimiento de Don Juan de ()bando, Presidente del Real
y el enriquecimiento, promueven corrientes diversas en la propia (:)onsejo de indias. Enredadas y confusas, las Memorias y las rela-
relación social. ¿Qué decir de los hombres que viven y crecen en ciones de tierras y [Link] naturales y agrícolas, formadas du-
terrenos resecos en arenales sin sombra o en hondonadas de ro rante nuestra era hispánica, acusan un propósito de ahondar los
cas? ¿Qué pensar de los que viven en zonas insalubres, pobres de secretos del suelo corno :tema esencial para planificar una política.
También lo pensm:m así los hombres de la República y, posible-
agua y ásperas de vientos? mente a iniciativa de Antorlio L•ocadio Guzman en el primer Ga-
La obra. del hombre frente al suelo consiste en dominar la binete de Páez, el Ministerio de lo 'Interior solicitó de los Goberna-
Geografía y poneila al servicio de la cultura. "Venceremos la Na- dores limplios infoimes geográficos y estadísticos, muchos de los
turaleza", exclamó Bolivar en uno de los momentos rrs trágicos de cuales fui ron utilizados ricas tarde por Codazzl Comprendió. muy
nuestra Historia. La frase fue :tomada en distinto sentido del que bien el [Link] estadista, a quien tocaba. orientar las lineas organiza
le dio el Libertador, y aún teólogos amigos de su gloria se han tÁvas (Si( hi Tercera, República, que era preciso y)roseguir el camino
puesto en el empeño de ([Link] la intención blasfema con que d.e los geógrafos y de los estadígrafos que buscaron durante la
la propalaron los realistas. "Vencer la Naturaleza" es, en cambio, época hispánica describir la tierra y recoger las cifras de la riqueza
junto con un acto de fe suprema en las potencias del espíritu, todo hu:mana y de la riqueza territorial. Hoy conocemos la (:%silente
un tratado de eficacia política, al cual nosotros cuipablemente, labor ele don Pedro José Olavarriaga, quien formó en 1721 el censo
hemos dado espaldas- Lejos de intentar que nuestro esfuerzo rinda agropecuario de la primitiva provincia de Venezuela, y también los
la rebeldía de la Naturaleza, hemos creado una temía determinista datos estadísticos del Obispo Martí, los de Castro y Araoz y las
de :nuestra Historia, la cual busca explicar nuestra sociedad como noticias de Centurión, todas encaminadas a fijar importantes refe-
expresión de causas tan inmutables como la misma corteza terres- rencias sobre el desarrollo de la población y de su riqueza.
tre, El fatalismo de esta hermenéutica pesimista, ha subido hasta.
fórmulas que niegan la misma movilidad de la conciencia popular, Hombre de amplia visión de gobernante, Guzmán Blanco
en su anhelo de anchar el radio de sus derechos inmanentes, luz y hizo editar los famosos Anuarios, de donde arranca nuestra moder-
norte de toda Historia. mi estadística, valiosa a pesar de su [Link] y de habérsela
hecho muchas veces sin el verdadero sentido de sus fines. En los
"Vencer la Naturaleza", en orden a que sirva cabalmente a Anuarios guzmancistas junto con datos histórico-geográficos, se
los fines de nuestro desarrollo, tampoco lo hemos podido hacer recogieron minuciosos cuadros que hoy sirven para juzgar el estado
con método los venezolanos, por cuanto, además de haberla descui- de nuestra riqueza y de nuestra cultura de entonces. Sabía el Ilus-

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Mario Briceño Iragorry
Mario Briceño Iragorry
marcan nuestros pueblos, por indagar el valor de los hombres que
tre Americano que el gobierno de una nación no es proceso empíri- llegaron a formar nuestra comunidad social. Bastante se ha hablado
co que puede realizarse sin previo conocimiento de las realidades de nuestro mestizaje americano, y a él se imputan las grandes fallas
sociales. Sin un profundo dominio de los problemas históricos, geo- que se observan en nuestro proceso de pueblo. A la ligera se ha juz-
gráficos y sociológicos de una nación, no se podrán modificar alen- gado el caso, y muchos hombres serios han parado en desesperar de
tosamente sus posibilidades constructivas. Por eso, hoy los Institu- nuestro porvenir, en razón del tan traído y tan mal llevado plasma
tos geográficos y estadísticos han tomado un desarrollo inmenso mestizo. Somos en realidad un pueblo de trasplantes y de confluen-
en países, como el Brasil, digamos, donde sus hombres dirigentes cia. En nuestro territorio se reunieron durante el Siglo XVI grupos
tienen marcado empeño en aposentar una cultura. (*). sociales correspondientes a disímiles culturas que iban a interferir-
Entre nosotros se ha trabajado al milagro de las corazona- se: el español, mestizo de muchos pueblos y con signos de marcada
das y de los falsos aciertos. Hemos hecho nuestro camino público regionalidad peninsular; el indio, representado por diversas tribus,
como el vagabundo que toma en los cruces la primera vía. Por ello, en condiciones de inmenso atraso; el negro, traído de distintas re-
presentamos el curioso caso de que a estas alturas haya necesidad giones del Africa esclavizada. Ninguno de los tres grupos poseía
de decir a la gente, y a la gente que se llama directora, que es ur- homogeneidad de valores étnicos y de hábitos sociales, pues aún el
gente hacer el balance histórico de nuestras posibilidades y que es español, que iba a marcar con sus signos precisos y admirables, el
de imperio ver sobre los cuadros del pasado los propios problemas nuevo orden social, difería entre sí según la oriundez regional de la
que quedaron truncos en su resolución. Nada tan doloroso y que Península. El andaluz, el catalán, el gallego y el extremeño pusieron
explique mejor la razón de nuestra crisis, como el espectáculo de sus características diferenciales en los pueblos diversos donde apo-
un pueblo que quiere olvidarse de sí mismo y que sólo busca en su sentaron. (En Venezuela, por ejemplo, se observó hasta hace relati-
pasado los mortecinos fulgores de una gloria personalista , donde vamente poco tiempo cierta diferencia regional en el régimen de las
tuvo antaño relieve nuestra función humana. aguas comuneras; su estudio, a través de los viejos sistemas de
policía rural, serviría de hilo para llegar a los viejos derechos forales
Con el del suelo, el del hombre en su valorización antropo- peninsulares, trasplantados por los primitivos pobladores). Pero el
lógica, constituye problema de previa comprensión para quien español, pese a estas curiosas diferencias, poseía una uniformidad
pretenda explicar el desarrollo histórico de una comunidad. El de símbolos que lo colocaba en plano arrogante. El era quien venía
hombre, tanto por su valor de individuo como por su significado a dar la mejor aportación para la mezcla. El era el pueblo con His-
integrador de las entidades sociales pueblo, religión, ejército, raza, toria que venía a unirse con tribus y grupos sin anales.
es el verdadero sujeto de la Historia. Sujeto en la actividad de crear
hechos, y sujeto en la pasiVidad de estar incluído en la propia reali- Cuando se puso a andar nuestro proceso social, él fué la
dad de los procesos colectivos. El área geográfica, con sus múltiples cabeza. Poseía un histórico señorío de cultura. El indio, dueño
alternativas y fenómenos, y el hombre, en la diversidad de sus ma- antiguo de la tierra, aportaba apenas una modestísima experiencia
nifestaciones físicas y morales, colectivas o individuales, son los agrícola. Claro que me refiero al indio nuestro. No al indio de
temas donde tienen afinco y toman impulso las realizaciones que México, Centro América y Perú, que mantenían la presencia de
son objeto de la Historia. Benedetto Croce definió la Historia co- una antigua cultura. De los nuestros, algunos tenían sistemas artifi-
mo una hazaña de la libertad. También es una hazaña por dominar, ciales de riego y labraban con gracia el algodón. La cerámica halla-
para esa misma libertad, los obstáculos de la naturaleza. Quienes da en Occidente y en Tacarigua sirve para pensar en un pueblo
busquen en el pensamiento de Bolívar un sentido creador que toda- antiguo o en comercio con regiones de avanzada cultura artística.
vía pueda ayudarnos en nuestra lucha presente, ya tienen un pro- Aunque pudieran tener los timoto-cuicas relaciones con los chib-
grama de acción en su estupenda frase "Vencer la Naturaleza". Aún chas del altiplano de Cundinamarca, su nivel cultural era por demás
no hemos intentado vencerla, en el orden de dominar sus obstácu- bajo, mucho más si se piensa en las culturas, ya decaídas a la hora de
los y en el camino de aprovechar sus promesas. la conquista, que los españoles hallaron en México, Centro Améri-
ca, Ecuador, Perú y Bolivia.
Cuando el estudioso de nuestra Historia se empeña en bus- Pero el indio es factor muy principal para el estudio de
car la explicación de los hechos cumplidos en nuestro territorio, ha nuestro mestizaje y para la comprensión del proceso formativo de
de comenzar, una vez conocida la realidad geográfica donde se en- los pueblos. Su aportación precisa verla, no sólo como elemento
de trabajo en la formación material de la riqueza colonial, sino
(*) El incansable trabajador Dr. Ricando Archila, ilustre sanitarista e historiador de también en lo que representa para el nuevo sentido que adquirirán
nuestra Medicina nacional, publicó en 1949 una valiosa monografía titulada "Orígenes en nuestro suelo las fórmulas hispánicas. A su lado el mundo negro
de la Estadística Vital en Venezuela".

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Mario Briceño Iragorry Mario Briceño Iragorry
reclama, sin embargo, un mayor estudio y una más meditada com- Pueblo con grandes posibilidades de mejoramiento, el nues-
prensión. El simplismo con que se nos enseñó nuestro proceso an- tro lo habría logrado ya, si se le hubiesen ofrecido medios idóneos
tiguo ha sido parte a que el negro se haya visto como una uniforme para levantar el nivel de su cultura. Pero, los dirigentes que han te-
masa esclava, dedicada al paciente laboreo de la mina, de la caña de nido en las manos el gobernalle de la nave, no han pensado en el
azúcar y del cacao. Se empieza ahora, siguiendo el ejemplo de Ni- pueblo sino como mero soporte de sus necesidades y caprichos.
na Rodríguez, Arthur Ramos y Gilberto Freire, en el Brasil, y de Buen pueblo para llamarlo a engrosar las tropas que han derramado
Fernando Ortíz, en Cuba, la investigación de nuestras raíces ne- su sangre en los campos de batalla donde lucía el impetu de los
gras, a fin de establecer con la debida precisión los procesos de mandones; buen pueblo para llevarlo a recoger la cosecha de cacao,
transculturización ocurridos en nuestro mundo americano. Se ha de caña o de café; buen pueblo para que en el pozo petrolero traba-
sabido que en los barcos negreros, Inglaterra y Portugal transporta- je día y noche en beneficio de las empresas extranjeras. Pero a ese
ron a nuestra América tribus enteras que gozaban en el territorio buen pueblo no se le ha educado cívicamente para otra misión que
africano un grado apreciable de cultura. Reyes de mayor categoría no sea dar su respaldo a las autoridades del momento. Se le mantie-
que nuestros Piaches y Caciques aruacos y caribes, fueron traslada- ne en la alegría de sus formas primitivas, pero no se le indican los
dos a nuestro suelo para el laboreo de las minas. El Negro Miguel caminos de que su grito se convierta en voz deliberante. Ese pueblo
acaso no buscaba en Buria una corona nueva. Posiblemente sus con cultura puede, en cambio, superar todos sus reatos y puede
hombros habían sentido el suave y adulador peso de la púrpura en volver a realizar la hazaña portentosa que le dió el mayorazgo de la
tierras africanas. (Por ligereza hemos llegado, yo mismo caí en ello, libertad en América. Si no ha reaparecido plenamente en el campo
a negar la dimensión del Rey Miguel y a verlo como mero expedien- de la Historia, es por la simplísima razón de que no se le ha busca-
te del español para acrecer sus méritos). Más que el indio, el negro do ni se le ha hecho conocer el sentido de su propia misión de
fué muro de resistencia y de rebeldía contra las autoridades espa- pueblo.
ñolas. En papeles de Trujillo, correspondientes al Siglo XVII, he
leído acerca de expediciones encargadas de reducir las "cimarro- Los eximios patricios civiles que hicieron la Independencia,
neras" alzadas. El "quilombo" apareció por ello como el homenaje necesitando la fuerza del pueblo, fueron a él para predicarle direc-
de su rebeldía. Mientras en Coro, Maracaibo y Güiria se oye a los tamente las consignas nuevas. Por ello, en grandes generales con-
negros vocear la revolución a fines del Siglo XVIII, el Capitán Sevi- cluyeron antiguos universitarios. Prodigioso ejército de letrados,
lla anota en sus "Memorias" la sorpresa que le causó ver a los in- en el cual hasta el Licenciado Miguel José Sanz —honra y prez de
dios de Oriente engrosar entusiastas los pelotones del Rey. Y como esta altiva y noble ciudad— tomó una lanza para acabar con Boyes.
el español no se desdeñó del ayuntamiento con una y otra razas, Estos maravillosos creadores de la República compartieron con
luego el torrente sanguíneo mostró un pulso más entero. Juan Pueblo su ración de casabe y de cecina. Ellos se sabían cons-
tructores de casa libre para todos, y buscaron a los hombres para
Yo, por ejemplo, considero que lo negro no es reato alguno predicarles el decoro y la libertad, y para decirles, también, la
para nuestro progreso, así lo pregonen quienes olvidan graves e manera cívica de ser pueblo.
innegables compromisos. Creo, de lo contrario, que el negro, ya
presente en el plasma del español, constituye una fuerza viva que La Historia sirve para pintarnos el proceso doloroso por
no aportó el indio, de malicioso y resignado genio. Además, si en medio del cual se desvió el paso cívico, y los dirigentes encargados
verdad los signos que dan dignidad y categoría histórica a nuestra de iluminar caminos, le marcaron rumbos obscuros a la colectivi-
cultura provienen del conquistador español que trasportó a las In- dad. Pareció a muchos que era más cómodo buscar un hombre que
dias la Historia cargada de siglos del viejo mundo, también es cierto buscar un pueblo. Y la Historia se dividió en dos partes: la de quie-
que el negro y el indio dieron lo que era suyo, en vicios y virtudes, nes quisieron que el poder lo ejerciese Vargas en nombre de la ma-
para la formación de lo que socialmente hoy somos. El sentido yoría, y la de quienes prefirieron seguir a ciegas la voluntad de
igualitario del español promovió la síntesis de sangre que trajo por Páez.
resultado nuestro mestizaje, raíz y afinco de la democracia social Se dice que de esta división tremenda tienen la culpa nues-
de Hispanoamérica. En cambio, el puritanismo del Norte y el genio tra Geografía y nuestro pueblo. Se imputan al suelo deficiencias
clasista del anglosajón, provocaron la espantosa paradoja de la de- que justificarían la permanencia fatal de determinados vicios socia-
sigualdad que consagran y legitiman las leyes norteamericanas. les: se acumulan al pueblo, por su estructura mestiza y por la
Entre los yanquis, una gota de sangre negra desfigura y negrea la aspereza del medio, factores de imposible superación. Pero así no
más blanca prosapia; entre nosotros, una gota de sangre blanca es el cuento. Una centrada meditación acerca de nuestro pasado
modifica favorablemente las más negras estirpes. histórico, nos puede llevar a la certeza de que si carece de posibili-

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Mario Briceño Iragorry
Mario Briceño Iragorry
tados como muertos en el orden de la Patria futura. El vigor de la
dades cívicas nuestro pueblo, todo se debe a que a ello ha querido
Historia, en cambio, va hasta darnos en los tiempos por venir una
inclinarlo la voluntad de quienes —doctores y generales— más lo
realidad de creación y de permanencia dentro del área moral de la
han visto como medio de beneficio personal que como fin racional
República.
de la organización estatal.
Muchos han falseado la propia interpretación de nuestra
Historia y han erigido crasos errores en normas. inmutables. Nues-
tra Historia, como explicación de nuestra propia vida social y como
puerta para antever el futuro, clama por voluntades esforzadas que
salven su verdad, es decir, la verdad de nuestro propio destino
histórico. Dentro se la destruye, fuera se la niega. La verdad de lo
que somos, reclama el exhaustivo examen de la realidad de lo que
fuimos. Pero nuestra Historia está enferma de mala intención en su
propia raíz estructural. I porque no sabemos lo que somos, carece-
mos del canon social que nos permita defendernos de nosotros
mismos y de los aventureros extraños que desearían ver en nuestras
plazas mayores la estatua del pintoresco Walter Releigh o la de
Walker el esclavista, en lugar de la estatua solemne de Simón
Bolívar.
Pareciera que al circunscribir al mestizaje afro-indo-hispáni-
co el soporte humano de nuestra Historia, yo estuviese cerrando
muros a la universalidad de los procesos integradores de la cultura.
Abiertas con la República nuestras puertas a toda inmigración, el
país recibió durante el siglo último una magnífica aportación de
sangre, distinta de la sangre tradicional de nuestro pueblo. Con ella
vinieron ideas y hábitos que luego se fundieron con los hábitos e
ideas cargados de solera venezolana. Hoy, dicho proceso, lejos de
restringirse, tiene abiertas todas las posibilidades, con promesa de
contribuir de buena manera al progreso de la República. Con la
inmigración nos viene la resfrescante cultura del mundo. América
la necesita. Venezuela la reclama. Con la gracia del injerto, quere-
mos, en cambio, que no se pierda la continuidad histórica de nues-
tro pueblo. Martí lo dijo con palabras de admirable elocuencia:
"Injértese en nuestras Repúblicas el mundo; pero el tronco ha de
ser el de nuestras Repúblicas". La función troncal invocada por
José Martí la desempeñan la tradición y la Historia nacionales.
Ellas tienen la misión de configurar, para la nueva realidad social,
el alma de los forasteros que vienen a sumarse a nuestra actividad
cuotidiana. En su rico hontanar duermen los dioses que dan unidad
al destino de los pueblos.
Hechas a un lado, en cambio, la tradición y la Historia de
Venezuela, como fuerza aglutinante de la nueva sociedad, prolife-
raría en nuestro país el espíritu disolvente que le marcaran los
distintos grupos y los varios hábitos importados. Dejaría de ser la
Venezuela perpetua, para tornarse en nueva comunidad, donde
nuestros nombres y los nombres de nuestros mayores no tendrían
razón de ser recordados. Perderíamos hasta el derecho de ser con-

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