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Expediente 2876 2005 PHC TC Lima LPDerecho

El Tribunal Constitucional de Perú resolvió el recurso extraordinario interpuesto por Nilsen Mallqui Laurence en favor de Rubén Pablo Orihuela López, contra una sentencia que declaró improcedente su demanda de hábeas corpus. La corte determinó que la demanda no tenía fundamento suficiente para proteger los derechos alegados, ya que solo el derecho al libre tránsito puede ser defendido mediante hábeas corpus, mientras que los demás derechos invocados deben ser protegidos a través de otros mecanismos legales. Finalmente, se concluyó que no existía una conexión directa entre los derechos solicitados y la libertad personal, lo que llevó a la improcedencia de la demanda.

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Expediente 2876 2005 PHC TC Lima LPDerecho

El Tribunal Constitucional de Perú resolvió el recurso extraordinario interpuesto por Nilsen Mallqui Laurence en favor de Rubén Pablo Orihuela López, contra una sentencia que declaró improcedente su demanda de hábeas corpus. La corte determinó que la demanda no tenía fundamento suficiente para proteger los derechos alegados, ya que solo el derecho al libre tránsito puede ser defendido mediante hábeas corpus, mientras que los demás derechos invocados deben ser protegidos a través de otros mecanismos legales. Finalmente, se concluyó que no existía una conexión directa entre los derechos solicitados y la libertad personal, lo que llevó a la improcedencia de la demanda.

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EXP. N.

° 2876-2005-PHC/TC

LIMA
NILSEN MALLQUI LAURENCE
Y OTRO

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 22 días del mes de junio de 2005, la Sala Segunda del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Bardelli Lartirigoyen, García Toma y
Vergara Gotelli, pronuncia la siguiente sentencia:

I. ASUNTO

Recurso extraordinario interpuesto por don Nilsen Mallqui Laurence, a favor de don
Rubén Pablo Orihuela López, contra la sentencia de la Sala Penal de Emergencia
para Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas
25, su fecha 23 de marzo de 2005, que declaró improcedente la demanda de
hábeas corpus de autos.

II. ANTECEDENTES

a. Demanda
Con fecha 23 de febrero de 2005, don Nilsen Mallqui Laurence interpone
demanda de hábeas corpus a favor de don Rubén Pablo Orihuela López, contra
Claudio Toledo Paytán y otros cinco sujetos que deberán ser individualizados e
identificados, siendo los que lo secundan conocidos bajo los apelativos de
‘Negro Jabalí’ y ‘Negro Matute’. Tanto el demandante como el favorecido
trabajan en la Empresa Comunicación Integral, Turismo y Servicios Urano Tours
S.A., teniendo el segundo a su cargo la Ruta de Circulación N.° IO 18: Huachipa
- Carretera Central - 9 de octubre - Zárate - Acho.

Alega que los demandados interceptan ilegalmente las unidades de la empresa,


tratando de arrebatar a cobradores y conductores diversos documentos, como la
licencia de conducir, el carné de seguridad vial o la tarjeta de circulación; y que
para cumplir tales actos, solicitan apoyo a malos efectivos policiales. Agrega
que, con respecto al favorecido, el día 22 de febrero, a la altura de la Plaza de
Acho, lo amenazaron para que se retire de la ruta, advirtiéndole que, en caso
contrario, tomarían por asalto de las oficinas de la empresa, ubicadas en el
interior del Mercado Mayorista de Santa Anita.

Aduce que con ello se afecta el derecho al libre tránsito, al trabajo, a la


tranquilidad y a vivir en paz.

b. Resolución de primera instancia


Con fecha 23 de febrero de 2005, el Trigésimo Noveno Juzgado Penal de Lima
declaró improcedente la demanda respecto del libre tránsito, argumentando que
éste es el único de los derechos alegados que puede ser protegido a través de
un hábeas corpus, pero que no se ajusta a la finalidad de proteger al trabajador
de una empresa para el control de una ruta vehicular.

c. Resolución de segunda instancia


Con fecha 23 de marzo de 2005, la Sala Penal de Emergencia para Procesos
con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima confirmó la apelada,
por considerar que no existe documento o indicio alguno que sustente lo
afirmado por el recurrente.

III. FUNDAMENTOS

A. DATOS GENERALES

1. Daño constitucional invocado


Este proceso constitucional de hábeas corpus fue presentado por Nilsen Mallqui
[1]
Laurence, a favor de sí y de Rubén Pablo Orihuela López, contra Claudio
Toledo Paytán y otros cinco sujetos que deberán ser individualizados e
identificados, siendo los que lo secundan conocidos bajo los apelativos de
‘Negro Jabalí’ y ‘Negro Matute’. De otro lado, y tal como se precisa en otro
expediente de hábeas corpus similar al presente que será materia de análisis
[2]
infra , es posible determinar la identidad del resto de demandados. Entonces,
la reclamación planteada debe entenderse también extendida contra José Luis
Toledo Barrientos, Erasmo Toledo Barrientos, y contra ‘un grupo de
aproximadamente quince personas de aspecto delincuencial y aparentemente
drogadictos’. Asimismo, se señala en la demanda que ella se dirige también
contra los ‘malos elementos policiales’, los cuales son identificados como
efectivo PNP Manrique y Vila, de la dependencia de la Comisaría de
[3]
Huachipa .

El acto lesivo consistiría en que los mencionados sujetos se encuentran


interceptando ilegalmente unidades de la Empresa Comunicación Integral,
Turismo y Servicios Urano Tours S.A., con el fin de arrebatar diversos
documentos de los vehículos, hecho que se patentiza en el caso del favorecido,
quien labora como chofer de la misma y a quien habrían amenazado en febrero
pasado.

2. Reclamación constitucional
El demandante alega la afectación de los derechos fundamentales al libre
tránsito (artículo 2° inciso 11 de la Constitución), al trabajo (artículo 2° inciso 15
de la Constitución) y a la tranquilidad y a vivir en paz (artículo 2° inciso 22 de la
Constitución).
Sobre la base de esta vulneración, se solicita lo siguiente:
- Se repongan las cosas al estado anterior a la violación de sus derechos
constitucionales.
[4]
- Se abstengan los demandados de consumar ‘actos antisociales’ .

B. MATERIAS CONSTITUCIONALMENTE RELEVANTES

3. Análisis que debe realizarse


La resolución que se dicta debe dedicarse a explicar los siguientes acápites:
· ¿Cuáles son los derechos fundamentales tutelados a través de un hábeas
corpus?
· ¿Ha existido vulneración del derecho a la libertad de tránsito? De esta
forma,
- ¿Está en juego en el caso concreto el análisis del derecho
fundamental a la libertad de tránsito?
- ¿Existen elementos mínimos de juicio para proteger un derecho a
través de este proceso constitucional?

C. DERECHOS FUNDAMENTALES PROTEGIDOS POR EL HÁBEAS


CORPUS

4. La protección de los derechos al trabajo, a la tranquilidad y a la vida en


paz
La protección de algunos de los derechos invocados en el presente proceso de
hábeas corpus se realiza claramente a través del amparo. Según el artículo 37°
del Código Procesal Constitucional,
“el amparo procede en defensa de los siguientes derechos(...) 3) Al
trabajo (...) 23) De gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al
desarrollo de la vida”.
Es decir, la tutela de derechos como el trabajo, la tranquilidad y la paz debería
encauzarse a través del proceso constitucional del amparo. Sin embargo, en la
demanda, el recurrente ha decidido la búsqueda de su tutela a través de un
hábeas corpus. La cuestión a determinar, entonces, es si puede admitirse este
tipo de petición en sede constitucional.

5. La relación entre el hábeas corpus y el amparo


Según este Tribunal, el proceso básico del ordenamiento jurídico es el hábeas
corpus, tanto así que la propia Constitución ha señalado en el artículo 200°
inciso 2, con respecto al amparo, que éste procede contra la vulneración o
amenaza
“de los demás derechos reconocidos en la Constitución, con excepción
de los derechos (...) en el inciso anterior”,
el cual justamente está referido al hábeas corpus. El amparo aparece, entonces,
como un proceso constitucional residual respecto de aquél.

En esta lógica, conviene establecer cuándo corresponde la presentación de una


demanda de hábeas corpus, con el fin de determinar si los derechos al trabajo, a
la tranquilidad y a la paz merecen ser salvaguardados a través de este proceso
constitucional.

Una demanda de hábeas corpus sólo cabe ser interpuesta cuando se pretenda
[5]
la protección de la libertad personal o derechos conexos . Es decir, con este
proceso se protege un núcleo duro de derechos relacionados con la libertad
personal; siempre que exista conexión con tal derecho, será pertinente que se
[6]
analice a través de este proceso constitucional , por lo que corresponde
señalar que sólo será atinente la protección de los derechos fundamentales
demandados si ellos se encuentran en conexión directa con el derecho a la
libertad personal.

6. Improcedencia de la demanda en el extremo de este petitorio


Tomando en consideración lo señalado, queda claro que la demanda debe ser
declarada improcedente en el extremo que solicita la protección de dichos
derechos, en virtud de que estos no tienen conexión alguna con el derecho a la
libertad personal. Cada uno de ellos tiene una autonomía tal que no pueden ser
protegidos a través de un hábeas corpus; y, en el caso concreto, no se advierte
el vínculo directo con la libertad personal, ni tampoco tal cuestión ha podido ser
acreditada por el demandante.

Este Colegiado coincide con los argumentos vertidos por el a quo cuando señala
que
“En el presente caso el recurrente afirma que se ha vulnerado
específicamente los derechos constitucionales referentes a la Libertad
de Tránsito, Libertad de Trabajo, la Tranquilidad y el Derecho de Vivir
en Paz, de los cuales (...9 sólo el Derecho a la Libertad de Tránsito
está protegido vía acción de hábeas corpus, puesto que en cuanto a
los demás constituyen derechos que son protegidos mediante otros
[7]
mecanismos distintos a los que se ha activado” .
Corresponde, por tanto, ventilar la supuesta vulneración del derecho
fundamental a la libertad de tránsito, único extremo materia de pronunciamiento
a través de un proceso de hábeas corpus.

D. LA SUPUESTA AFECTACIÓN DEL DERECHO FUNDAMENTAL A LA


LIBERTAD DE TRÁNSITO

7. Protección de la libertad de tránsito a través del hábeas corpus


Para insistir aún más en la capacidad de un juez constitucional para resolver un
proceso constitucional relacionado a la libertad de tránsito, se debe retomar lo
señalado en el artículo 25° inciso 6 del Código Procesal Constitucional:
“Procede el hábeas corpus ante la acción u omisión que amenace o
vulnere (...): 6) El derecho de los nacionales, o de los extranjeros
residentes a ingresar, transitar o salir del territorio nacional, salvo
mandato judicial o aplicación de la Ley de Extranjería o de Sanidad”.
Entonces, este Colegiado procederá a analizar si ha existido violación, o no, del
derecho aducido a través de la realización de los supuestos actos contrarios a
los conductores y cobradores de la Empresa Comunicación Integral, Turismo y
Servicios Urano Tours S.A., en especial de los favorecidos.

§1. El presunto acto de vulneración de la libertad de tránsito

8. Según el demandante, se afecta su derecho a la libertad de tránsito


Tal como se aprecia de la demanda, se estaría produciendo la afectación de este
derecho fundamental a través de los siguientes actos:
“Sucede que los denunciados en forma permanente nos vienen
coaccionando, interceptando las unidades, interviniendo ilegalmente a
sus cobradores y conductores, tratándoles de quitar su licencia de
conducir, carnet de seguridad vial, tarjeta de circulación, etc., de esa
forma violenta su libertad al estar coaccionándolos y para ello solicitan
apoyo de algunos malos efectivos policiales (...) incluso el día 22 de
febrero del año en curso, a la altura de la Plaza de Acho, en el distrito
del Rímac, nuevamente han amenazado que se retire de la ruta donde
viene laborando, caso contrario van a tomar represalias e incluso han
amenazado con dirigirse al local donde funciona las oficinas de la
empresa ubicado en el interior del Mercado Mayorista del Distrito de
Santa Anita, para que lo tomen por asalto encabezando dichas
maniobras delincuenciales los sujetos conocidos como ‘EL NEGRO
JABALÍ’ y ‘EL NEGRO MATUTE’, responsabilizando al denunciado de
[8]
lo que pueda ocurrir” .

9. Según el juzgador de primera instancia, lo alegado no es parte del


derecho a la libertad de tránsito
Tomando en consideración la posibilidad de circular libremente por el territorio
nacional como el contenido de la libertad de tránsito, en sede judicial se
consideró que:
“En el sentido antes expuesto el derecho al libre tránsito no se
entiende en el sentido propuesto por el accionante, esto es a favor del
trabajador de una empresa que tiene la dirección del control de una
ruta vehicular, cuyas unidades de transporte son las que
supuestamente están siendo intervenidas por los emplazados en razón
del uso de determinadas rutas de circulación, no evidenciándose de lo
expuesto por el propio recurrente que se haya vulnerado el derecho al
[9]
libre tránsito del ciudadano Rubén Pablo Orihuela López” .

Algunas consideraciones sobre la resolución del juzgador. En primer lugar, es


por lo menos llamativo que el juez haya resuelto con una prontitud excesiva. Tal
celeridad, si bien se sustenta en el artículo III del Título Preliminar del Código
Procesal Constitucional, no necesariamente debe entenderse como la
[10]
prescripción de que si una demanda es presentada un día , en esa misma
[11]
fecha debe resolverse lo solicitado .

En segundo lugar, no es permisible que en un Estado constitucional de derecho


se resuelva la improcedencia de una demanda como la planteada de manera
liminar, más aún si esta posibilidad no está reconocida explícitamente por el
Código Procesal Constitucional para el caso del hábeas corpus. Cualquier
demanda planteada merece, por lo menos, un mínimo análisis de lo solicitado.
Para determinar el iter conveniente, es preciso partir de la norma constitucional y
solo así dilucidar el caso concreto. Consideramos, por ende, errado el
razonamiento y la actitud del juez de primera instancia para resolver el presente
proceso, a diferencia de lo que resolvió el a quo del otro hábeas corpus
[12]
planteado sobre el mismo tema .

10. La norma constitucional sobre el derecho fundamental a la libertad de


tránsito
Entonces, la presente sentencia habrá de centrarse en determinar, sobre la base
de los hechos esgrimidos en la demanda, los medios probatorios en ella
incluidos y los medios probatorios actuados por el juez del otro proceso
constitucional mencionado, si los actos alegados constituyen, o no, violación del
derecho fundamental a la libertad de tránsito.

Según el artículo 2° inciso 11 de la Constitución, toda persona tiene derecho


“a elegir su lugar de residencia, a transitar por el territorio nacional y a
salir de él y entrar en él, salvo limitaciones por razones de sanidad o
por mandato judicial o por aplicación de la ley de extranjería”.

Teniendo en cuenta de la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la


Constitución y el artículo V del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional, tal norma debe ser interpretada de conformidad con los
instrumentos internacionales de derechos humanos, motivo por lo cual es
necesario analizar la noción de libertad de tránsito a partir del bloque de
constitucionalidad de la normatividad internacional.

Según el artículo VIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes


del Hombre,
“Toda persona tiene el derecho de fijar su residencia en el territorio del
Estado de que es nacional, de transitar por él libremente y no
abandonarlo sino por su voluntad”.

De otro lado, el artículo 22° de la Convención Americana sobre Derechos


Humanos señala, entre múltiples supuestos del derecho a la residencia y
tránsito, que
“1. Toda persona que se halle legalmente en el territorio de un Estado
tiene derecho a circular por el mismo y, a residir en él con sujeción a
las disposiciones legales (...)
3. El ejercicio de los derechos anteriores no puede ser restringido sino
en virtud de una ley, en la medida indispensable en una sociedad
democrática, para prevenir infracciones penales o para proteger la
seguridad nacional, la seguridad o el orden públicos, la moral o la
salud públicas o los derechos y libertades de los demás.
4. El ejercicio de los derechos reconocidos en el inciso 1 puede
asimismo ser restringido por la ley, en zonas determinadas, por
razones de interés público (...)”.
Al igual que en estos instrumentos internacionales, también el derecho a la
libertad de tránsito es reconocido por el artículo 13° de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos y por el artículo 12° del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos.

Sobre la base normativa expresada, este Colegiado considera pertinente fijar


cuál es el contenido constitucionalmente protegido del derecho en comento. Por
tal razón, en los siguientes fundamentos, se pretenderá explicar con cierta
claridad cuál es la extensión de resguardo constitucional de la libertad de
tránsito.

11. El significado de la libertad de tránsito


La facultad de un libre tránsito comporta el ejercicio del atributo de ius movendi
et ambulandi. Es decir, supone la posibilidad de desplazarse
autodeterminativamente en función a las propias necesidades y aspiraciones
personales, a lo largo y ancho del territorio, así como a ingresar o salir de él,
cuando así se desee.
Se trata de un imprescindible derecho individual y de un elemento conformante
de la libertad. Más aún, deviene en una condición indispensable para el libre
desarrollo de la persona, toda vez que se presenta como
“el derecho que tiene toda persona para ingresar, permanecer, circular
[13]
y salir libremente del territorio nacional” .
El ejercicio de este derecho es fundamental en consideración a la libertad
-inherente a la condición humana-, pues es
[14]
“una condición indispensable para el libre desarrollo de la persona” ,
cuyo sentido más elemental radica en la posibilidad de transitar en las vías y los
espacios públicos. Sin embargo, de ello no puede aseverarse que el derecho sea
absoluto sino que tiene que ejercerse según las condiciones que cada titular del
mismo posee, según las limitaciones que se deben observar (análisis infra sobre
la materia).

Como se observa, la libertad de tránsito se encuentra relacionada sobre todo con


la capacidad locomotora por parte de los nacionales y extranjeros para transitar
dentro del país. Sin embargo, se le debe dotar de un contenido más específico.
Debe incluir, además, la facultad de cada uno de los residentes de una localidad,
de un poblado o de una ciudad para movilizarse dentro de ella y en las zonas o
urbanizaciones que las componen.

12. La titularidad del derecho fundamental a la libertad de tránsito


La doctrina es uniforme en señalar que el sujeto activo de este derecho es una
persona natural o extranjera, y que el sujeto pasivo es el Estado o cualquier
[15]
persona natural o jurídica , reconociéndose así la eficacia no sólo vertical del
derecho fundamental, sino también horizontal, elemento este último destacable
para la resolución de la presente controversia constitucional.

Respecto al sujeto activo, es necesario precisar que, en principio, la titularidad de la


libertad de tránsito recaería en los nacionales, pues son ellos los que estarían en capacidad
de moverse libremente a lo largo de su territorio, como efecto directo de la soberanía
estatal (artículo 54° de la Constitución). Sin embargo, un análisis especial merece el caso
de los extranjeros, a quienes también el dispositivo constitucional les ha reconocido la
titularidad del derecho.

El artículo 12° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos señala


expresamente que toda persona -sea nacional o extranjero- que se halla legalmente en el
territorio de un Estado, tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger libremente
en él su residencia. Asimismo, estipula que tendrá derecho a salir de este por decisión
autodeterminativa. Las restricciones a su ejercicio están sujetas al principio de legalidad.
De otro lado, el artículo 22º de la Convención Americana de Derechos Humanos estipula
que toda persona -sin distinción de nacionalidad-, que se halle legalmente en el territorio
de un Estado, tiene derecho a circular por el mismo, con sujeción a las disposiciones
legales allí imperantes.

Es más, el Comité de Derechos Humanos, en la Observación General N.° 27, ‘Artículo


12.- Libertad de circulación’, ha señalado que todo extranjero que se encuentre
legalmente dentro del territorio de un Estado o a pesar que hubiese entrado ilegalmente
pero que posteriormente hubiese legalizado su situación, tiene derecho al ejercicio del
libre tránsito, con sujeción a las restricciones establecidas en la ley.

En atención a lo expuesto, el Estado está facultado total o parcialmente para reglar,


controlar y condicionar la entrada y admisión de extranjeros. Igualmente, el cuerpo
político goza del atributo de la expulsión, que también es un límite a la libertad de
tránsito, según se explicará más adelante, siempre que se cumplan algunas condiciones: el
Estado puede imponer a través de la ley requisitos para autorizar el ingreso y la salida del
territorio nacional (v.g. presentación del pasaporte, visas, pago de tasas, certificaciones
sanitarias, entre otros); las restricciones legales están sujetas a su fundamentación en
resguardo de la prevención de infracciones penales de la seguridad nacional, el orden
público, la salud, la moral pública o los derechos y libertades de terceros; la expulsión de
un extranjero no debe fundarse en su mera condición de tal, sino en el hecho de haber
ingresado o permanecer en el territorio nacional con violación de la ley. Dicha disposición
debe emanar de autoridad administrativa o judicial competente, según sea la naturaleza
del caso que la motiva.

13. El supuesto de hecho protegido


Para determinar claramente el ámbito de protección del derecho a la libertad de tránsito,
es necesario delimitar cuál es el supuesto de hecho por él salvaguardado.

A propósito, es frecuente la presentación de hábeas corpus en donde se denuncia la


vulneración del derecho a la libertad de tránsito dentro del contexto del ejercicio o
impedimento de pleno ejercicio del derecho de propiedad. Al respecto, existen algunas
decisiones jurisdiccionales según la materia.

Así, en la sentencia recaída en el Expediente N.º 1840-2004-HC/TC, el Tribunal


Constitucional declaró fundada la demanda planteada en razón de haberse acreditado el
impedimento de acceso a los aires de un predio de tres pisos, el último de los cuales era
de propiedad del accionante. En dicho caso este Colegiado señaló que
“El libre tránsito implica más que el simple transitar por el territorio en su
dimensión pública, extendiéndose al interior de la propiedad, en aplicación de
la potestad que distinguen a todo propietario: la facultad de disposición del
bien, característica esencial del ejercicio de la propiedad que no puede
perfeccionarse sin el libre tránsito dentro los límites del mismo, campo de
acción que constituye la esencia de una acción garantista de hábeas corpus”.
Por ende, ordenó que los propietarios del primer y segundo piso retiren
“los candados y las cadenas que restringen el acceso del demandante a su
propiedad”.

De otro lado, en la sentencia del Expediente N.º 470-96-HC/TC, este Colegiado no


consideró como violatorio del derecho a la libertad de tránsito el impedimento de ingreso
a un centro educativo particular por parte de un joven que había dejado de pertenecer a
dicha institución, el mismo que durante su condición de alumno fue objeto de
investigaciones disciplinarias.

Como se observa, en tales casos este Colegiado ha buscado delimitar cuál es el supuesto
de hecho que la libertad de tránsito incluye como forma de protección. Debe
puntualizarse entonces que, dentro de una propiedad privada, no puede existir ejercicio
alguno de la libertad de tránsito, toda vez que ella involucra la posibilidad de traslado de
un lugar público a otro, pero no el desplazamiento que se realice dentro de zonas
privadas, las mismas que habrán de encontrarse amparadas por la inviolabilidad de
domicilio. Por ende, no es razonable que se salvaguarde como parte de la libertad de
tránsito cualquier tipo de movimiento que una persona realice dentro de una espacio
destinado al uso particular, ya sea dentro de una casa, centro de trabajo o cualquier tipo de
propiedad privada, aunque con una precisión al respecto; sí cabría protección a través de
la libertad de tránsito si existe una vía privada de uso público, según se explica a renglón
seguido.
El derecho al libre tránsito, a partir de su relación con la aptitud para residir en el lugar
escogido dentro del territorio, no puede incluir -es más, proscribe- cualquier forma de
desplazamiento interno forzado, situación a la cual el país no ha estado ajeno.

14. La protección que se realiza a través de la libertad de tránsito


La facultad de desplazamiento se manifiesta a través del uso de las vías de
[16]
naturaleza pública o de las vías privadas de uso público . En el primer caso,
el ius movendi et ambulandi se expresa en el tránsito por parques, calles,
avenidas, carreteras, entre otros. En el segundo, por ejemplo, se muestra en el
uso de las servidumbres de paso. En ambos casos, el ejercicio de dicha
atribución debe efectuarse respetando el derecho de propiedad y las normas
derivadas del poder de Policía.

Asimismo, el goce de dicho derecho supone la utilización de una vía de


circulación y de un medio de transporte. En lo relativo a la vía de circulación,
ésta puede ser terrestre, subterránea, aérea, marítima, fluvial o lacustre. En
cuanto al medio de transporte, éste puede ser pedestre, vehicular o a lomo de
bestia.
Queda claro que a partir de la evolución de la tecnología y la rapidez de
desplazamiento en el mundo de hoy en día, no sólo puede permitirse el
reconocimiento de un derecho como es el de la libertad de tránsito a través de
los propios medios (personales), sino que ha de admitirse la utilización de
elementos tecnológicos diversos -motorizados o no- para que la población pueda
llegar a su destino, cuando se esté trasladando. Entre estos medios se
encuentran autos, motos, camiones, aviones, barcos, bicicletas y cualquier otro
que permita este libre ejercicio del movimiento. Por ello, el mecanismo para el
ejercicio de la libertad de tránsito incluye tanto la permisión de la suficiencia
humana propiamente dicha (léase, a través de su caminar, su trotar o su correr),
como la protección a los vehículos que facilitan o posibilitan la locomoción
correspondiente.

Por lo tanto, será materia de protección en sede constitucional la libertad de


tránsito a través de transportes motorizados, como puede ser una camioneta
rural, coloquialmente conocida como ‘combi’, tal como se muestra en el caso
concreto. Al respecto, este Colegiado precisó en la sentencia del Expediente N.°
3247-2004-HC/TC, que el derecho fundamental al tránsito posibilita la libre
circulación de un ciudadano por una vía automovilística, y sobre cuya base fue
[17]
declarada fundada la demanda de hábeas corpus planteada.

15. Los diversos tipos de restricciones de la libertad de tránsito


Como todo derecho fundamental, la libertad de tránsito no es un derecho
absoluto, ya que puede y debe ser limitado por diversas razones. Así, la libertad
de tránsito se encuentra razonablemente restringida. Al respecto, este Colegiado
ha explicado que, como parte de la sentencia del Expediente N.°
1091-2002-HC/TC, la libertad de tránsito no constituye un derecho absoluto y
ciertamente tiene sus límites. Entonces, deberá tomarse en cuenta en el caso
concreto si la Empresa Comunicación Integral, Turismo y Servicios Urano Tours
S.A. poseía o no la licencia de funcionamiento respectiva, pues ella es conditio
sine qua non para ejercer el derecho a la libertad de tránsito de los favorecidos.

Por mandato expreso de normas contenidas en el bloque de constitucionalidad, la libertad


de tránsito se encuentra sometida a una serie de límites o restricciones en su ejercicio, con
el fin de tutelar otros bienes constitucionalmente protegidos. La aplicación de una medida
restrictiva a un caso concreto debe ajustarse al principio de razonabilidad, ser adecuada
para desempeñar su función protectora, posibilitar ser el instrumento menos perturbador
de los que permitan conseguir el resultado deseado, y guardar proporción con el interés
que debe protegerse.

De esta manera, como bien lo ha señalado este Colegiado en la sentencia


recaída en el Expediente N.° 2961-2002-HC/TC, no puede permitirse que exista
“(...) una afectación irrazonable y desproporcionada del derecho a la
libertad de tránsito, reconocido en el inciso 11 del artículo 2° de la
Constitución, dado que no tiene por finalidad la protección de bien
constitucional alguno”.
A una conclusión similar llega la Defensoría del Pueblo cuando expresa que
“(...) cualquier acto o medida que suponga una afectación del derecho
al libre tránsito deberá evaluarse dentro de los márgenes de los
principios de legalidad y razonabilidad, teniendo presente que dicho
derecho, por su carácter fundamental, constituye un parámetro de
conformidad para la interpretación de cualquier norma que intente
[18]
regularlo o limitarlo” .

Entonces, si bien toda persona tiene derecho a transitar libremente, nadie tiene
la capacidad para impedir tal locomoción, salvo que se incurra en alguno de los
supuestos limitativos. Según lo establece el artículo 2° inciso 11 de la
Constitución, su ejercicio está restringido por cuestiones de sanidad, mandato
judicial o aplicación de la ley de extranjería, supuestos reconocidos
explícitamente en la Sentencia del Tribunal en el Expediente N.°
3040-2004-HC/TC. Además, se deben admitir los supuestos expresamente
señalados por la Convención Americana de Derechos Humanos, en el artículo
22° inciso 3, el cual incluye las posibilidades de la prevención de infracciones
penales, el resguardo de la seguridad nacional o el orden público, así como la
defensa de la moral pública.

Cabe mencionar, además, que en la sentencia del Expediente N.º 3482-2005-HC/TC, este
Tribunal expresó que las restricciones a la libertad de tránsito pueden ser calificadas como
explícitas e implícitas. Las explícitas son aquellas que se encuentran claramente
enumeradas en la Constitución o en la ley y pueden, a su vez, ser de carácter ordinario o
extraordinario. De otro lado, las restricciones son implícitas cuando no son expresamente
detalladas en norma alguna. Veamos.
16. Las restricciones explícitas ordinarias
Éstas se presentan cuando, en un estado de normalidad constitucional, se estima necesario
que deben protegerse otros derechos fundamentales o bienes jurídicos, de modo que, en
atención a un estudio de razonabilidad, pueda limitarse el derecho a la libertad de tránsito.
Son diversos los supuestos que se incluyen dentro de las restricciones explícitas
ordinarias:
· Razones sanitarias: Son aquellas que surgen en pro del resguardo de la plenitud
físico-psíquica de la población, la cual puede verse afectada por la existencia de
pestes, epidemias y otros eventos de similares características, limitación permitida
en el propio inciso 11 del artículo 2° de la Constitución.
· Razones jurisdiccionales: Son aquellas que surgen de la existencia de una orden
judicial de impedimento de salida del territorio nacional, expatriación de
nacionales o la expulsión de extranjeros.

La expatriación de un nacional (acción de sacar a la fuerza a un natural del territorio


de su propio país) procede en los casos de comisión de atentados contra la seguridad
nacional, la participación de un grupo armado dirigido por un extranjero, la alteración
de hitos fronterizos, actos desleales con el país o la traición a la patria (casos previstos
explícitamente entre los artículos 325° y 332° del Código Penal). Sobre la materia,
este Colegiado reserva pronunciamiento sobre la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de dicha modalidad punitiva.

La expulsión de un extranjero (acción de hacer salir por la fuerza a un no nacional del


territorio patrio) procede como consecuencia de un acto subsecuente del cumplimiento
de una condena con pena privativa de la libertad impartida por un tribunal nacional.
· Razones de extranjería: Son aquellas que, basándose en el inciso 11 del artículo 2°
de la Constitución, derivan de la falta de aptitud legal de un extranjero para
ingresar al territorio nacional o para continuar residiendo dentro de él. Tales son
los casos siguientes:
- Por ingreso clandestino o fraudulento al territorio nacional.
- Por haber sido anteriormente expulsado del territorio nacional por razones
jurisdiccionales de poder de policía (reglas de migración).
- Por ser prófugo de la justicia por delitos tipificados como ilícitos comunes en
la legislación nacional.
- Por haber sido expulsado de otro país por la comisión de delitos tipificados
como ilícitos comunes en la legislación nacional o por infracciones a normas
de extranjería homólogas a las nuestras.
- Por encontrarse incurso en razones de seguridad.
- Por registrar antecedentes penales o policiales por delitos tipificados como
comunes en la legislación nacional.
- Por carecer de recursos económicos que le permitan solventar los gastos de
permanencia en nuestro territorio.
- Por haber realizado actos contra la seguridad del Estado, el orden público
interno o la defensa nacional.
· Razones políticas: Son aquellas que se derivan de la discrecionalidad política que
la Constitución otorga al Congreso de la República en el caso del Presidente de la
República. En efecto, el inciso 9 del artículo 102° de la Constitución señala que es
atribución del Congreso de la República autorizar al Presidente de la República
para salir del país. En ese sentido, mediante la Ley N.° 26656 se ha establecido la
modalidad y plazo para las autorizaciones sobre la materia.
· Razones de capacidad de ejercicio: Son aquellas que se derivan de la restricción
para poder realizar per se el ejercicio de la facultad de libre tránsito. Al respecto,
el segundo párrafo del artículo 6° de la Constitución, concordante con los artículos
12°, 74° y subsiguientes del Código de los Niños y Adolescentes, establece que la
libertad de tránsito de los menores de edad está sujeta a las restricciones y
autorizaciones establecidas en la ley.
· Razones administrativas: Pueden exigirse determinados requisitos legales o
administrativos para el ejercicio del derecho, los cuales deben ser razonables a fin
de no desnaturalizarlo; en el caso del transporte público, es necesario contar con
una licencia de funcionamiento para transitar por las vías que se autoricen.

17. Las restricciones explícitas extraordinarias


Este tipo de restricción se deriva de situaciones singulares, que ameritan una intervención
rápida y concreta. Un estado de anormalidad constitucional supone la posibilidad de
restringir la libertad de tránsito de las personas.

Al respecto son citables los casos siguientes:


· Estado de Emergencia o de Sitio: De conformidad con lo establecido en el artículo
137° de la Constitución, el Presidente de la República, con acuerdo del Consejo de
Ministros, puede decretar, por plazo determinado, en todo el territorio nacional, o
en parte de él (con cargo de posteriormente, dar cuenta al Congreso o a la
Comisión Permanente), el Estado de Emergencia o el Estado de Sitio. En dicha
eventualidad puede restringirse el derecho relativo a la libertad de tránsito.
Tal como lo señalara este Colegiado en la sentencia del Expediente N.º
0349-2004-AA/TC, dicha restricción encuentra su justificación en la existencia de
causas de extrema necesidad o grave alteración de la vida del Estado,
“circunstancias en las que resulte posible limitar en cierta medida el ejercicio
de determinados atributos personales, uno de los cuales, resulta siendo el
derecho de transitar o de locomoción. Dentro de dicho contexto, cabe
naturalmente precisar que lo que resulta limitable o restringible no es el
ejercicio de la totalidad del derecho (...), sino aquellos aspectos estrictamente
indispensables para la consecución de los objetivos de restablecimiento a lo
que propende el régimen excepcional, para efectos de lo cual ha de estarse a lo
determinado por referentes tan importantes como la razonabilidad y la
proporcionalidad”.
· Asilo diplomático: Es la tutela que se otorga a una persona perseguida por razón
de sus ideas y/o actos de carácter político. Se ejecuta en las legaciones
diplomáticas, naves, aeronaves o campamentos castrenses del Estado asilante.
· Extradición: Alude a un instituto jurídico que viabiliza la remisión compulsiva de
un individuo, por parte de un Estado, a los órganos jurisdiccionales competentes
de otro, a efectos de que sea enjuiciado o cumpla con la condena señalada, según
haya sido su situación de procesado o condenado en la comunidad política de
destino.

Al respecto, se ha señalado que


“La extradición, y el asilo, cuando conllevan restricciones a la libertad de
locomoción, o cuando dan lugar a la salida compulsiva del país, no implican
una trasgresión de la Constitución si es que se cumplen por lo menos los
siguientes requisitos: a) la legislación aplicable debe guardar correspondencia
con los tratados internacionales de derechos humanos; b) la decisión del Poder
Ejecutivo -instancia administrativa- debe haber sido objeto de control
suficiente. El artículo 32° de la Constitución dispone que “la extradición sólo
se concede por el Poder Ejecutivo previo informe de la Corte Suprema; c) el
Estado a favor del cual se extradite a una persona debe ofrecer un juzgamiento
[19]
con las garantías del debido proceso” .

18. Las restricciones implícitas


Se trata de aquellas situaciones en donde se hace necesario vincular el ejercicio del
derecho a la libertad de tránsito con otros derechos o bienes constitucionalmente
relevantes, a fin de poder determinar, dentro de una técnica de ponderación, cuál de ellos
es el que, bajo determinadas circunstancias, debe prevalecer. Son diversos los casos en
que existe limitación implícita a la libertad de tránsito, pero entre ellas cabe resaltar las
siguientes:
· Seguridad ciudadana: La seguridad ciudadana no debe ser observada como un
derecho fundamental sino como un bien jurídico protegido, habida cuenta que
hace referencia a un conjunto de acciones o medidas que están destinadas a
salvaguardar el desarrollo de la vida comunitaria dentro de un contexto de paz,
tranquilidad y orden, mediante la elaboración y ejecución de medidas vinculadas
al denominado poder de Policía. La seguridad ciudadana consolida una situación
de convivencia con ‘normalidad’, vale decir, preservando cualquier situación de
peligro o amenaza para los derechos y bienes esenciales para la vida comunitaria.
Tal como lo señala la Defensoría del Pueblo, la seguridad ciudadana tiene una doble
implicancia; por un lado, plantea un ideal de orden, tranquilidad y paz, que es deber
del Estado garantizar; y, por el otro, permite el respeto de los derechos y
[20]
cumplimiento de las obligaciones individuales y colectivas .

De otro lado, este Colegiado ha precisado en la sentencia emitida en el Expediente N.°


349-2004-AA/TC, que se trata de
“(...) un estado de protección que brinda el Estado y en cuya consolidación
colabora la sociedad, a fin de que determinados derechos pertenecientes a los
ciudadanos puedan ser preservados frente a situaciones de peligro o amenaza o
repararlos en casos de vulneración o desconocimiento”.
Es más, también ha acotado en la sentencia del Expediente N.º 2961-2002-HC/TC,
que
“(...) es posible permitir la instalación de dispositivos de seguridad, vigilancia
y control en las vías públicas, siempre que dicha medida tenga por propósito
resguardar la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos, cuente con la previa
autorización de la autoridad competente, y resulte razonable y proporcional
con el fin que se pretende alcanzar”.
Empero, enfatizaba que, en el caso concreto,
“(...) no sólo no obra documento alguno que permita acreditar algún problema
de seguridad en la zona donde han sido instaladas las rejas, sino que existen
suficientes elementos probatorios que permiten sostener que la instalación
tenía por finalidad la disminución del tránsito en las calles Arcos de la
Frontera y Jacarandá”.
En el caso, este Colegiado declaró fundado el hábeas corpus y ordenó que la
demandada retire en forma inmediata e incondicional las rejas metálicas colocadas en
la vía pública.

En general, este Tribunal se pronunció a favor de la colocación de rejas en la vía de


acceso al lugar de residencia de los demandantes, argumentando que con ello se
[21]
estaría tutelando la seguridad de los habitantes de la zona . Es decir, se aceptaba la
reducción del contenido de la libertad de tránsito (ello tampoco significa que se
eliminaba su existencia) en pos de un bien jurídico que merece una protección
superlativa en las circunstancias actuales de inseguridad ciudadana.
· Seguridad nacional: El Comité de Derechos Humanos de la Organización de las
Naciones Unidas, como parte de la ya mencionada Observación General N.° 27,
reconoce la posibilidad restricciones a zonas militares por motivos de seguridad
nacional. Asimismo, se puede recurrir a una restricción válida y necesaria de la
libertad de tránsito para la protección de la seguridad nacional y el orden
[22]
público .

19. Análisis del derecho a la libertad de tránsito en el caso concreto


El demandante alega que se ha vulnerado el derecho a la libertad de tránsito de los
favorecidos por la interceptación ilegal de las unidades de la empresa donde labora,
el despojo de diversos documentos y la amenaza de intervenir el local de la
empresa. Todo ello propendería, asevera, a impedir su libre circulación a través de
las calles que pertenecen a su recorrido por la ruta de circulación IO
18-Huachipa-Carretera Central-9 de Octubre-Zárate-Acho.
El presente hábeas corpus debe resolverse a través del análisis de los medios
probatorios presentados, tema que será materia del siguiente acápite de la
sentencia, pero siempre tomando en cuenta que el ejercicio del derecho a la libertad
de tránsito cuenta con una restricción explícita ordinaria, referida a las razones
administrativas, que posibilitan el funcionamiento del servicio de transporte público.
Por ahora, corresponde a este Colegiado determinar si los actos denunciados
terminan vulnerando, o no, en el caso concreto, el derecho a la libre circulación de
Rubén Pablo Orihuela López y del recurrente.

Para ello se debe tomar en consideración, entre otros argumentos, lo que este
Tribunal Constitucional ha expresado en la Sentencia del Expediente N.°
1981-2002-HC/TC, la misma que precisa que
“(...) la incautación indebida de la licencia de conducir constituye, per
se, una violación de la libertad de tránsito, pues ciertamente con ello
se restringe la posibilidad de transitar libremente utilizado un vehículo”.
Esto quiere decir que si, entre otros sucesos, se logra comprobar que la
retención se realizó de manera irregular, procede declarar fundada la demanda
de hábeas corpus, siendo este uno de carácter restringido.

Este tipo de hábeas corpus, en opinión de este Colegiado, como parte de la


Sentencia del Expediente N.° 2663-2003-HC/TC,
“Se emplea cuando la libertad física o de locomoción es objeto de
molestias, obstáculos, perturbaciones o incomodidades que, en los
hechos, configuran una seria restricción para su cabal ejercicio. Es
decir, que, en tales casos, pese a no privarse de la libertad al sujeto,
‘se le limita en menor grado’”.
Por tanto, sólo podrá declararse fundado este tipo de habeas corpus en caso
existan los suficientes elementos de juicio que permita determinar al juzgador si
se ha restringido la libre circulación de los favorecidos.

§2. La probanza del presunto acto de vulneración de la libertad de


tránsito

20. Según el juzgador de segunda instancia, no hay probanza debida


Para la Sala Penal de Emergencia para Procesos con Reos Libres de Lima,
queda claro que
“(...) los hechos expuestos constituyen una apreciación subjetiva del
accionante no existiendo en autos documento o indicio que corrobore
los argumentos y que vincule a una acción de garantía constitucional;
por lo que la resolución materia de grado se encuentra arreglada a ley
[23]
(...)” .
Basándose en este argumento, se declaró improcedente la demanda.

21. Según el demandante, sí se ha probado la afectación


El recurrente, al momento de interponer el recurso de agravio constitucional,
asevera lo siguiente:
“(...) El razonamiento que se transcribe es erróneo e incurre en
falsedad por cuanto en la demanda y en el recurso de apelación se ha
precisado claramente que SE FORMULÓ LA DEMANDA en razón de
que el demandado CLAUDIO TOLEDO PAYTÁN, conjuntamente con
los sujetos codemandados vienen amenazando en forma reiterada
atentar contra la integridad física de don RUBÉN PABLO ORIHUELA
LÓPEZ e incluso contra mi persona, siendo así vienen
amenazándonos de que seremos secuestrados y llevados a la playa,
para que aplicarnos ‘la científica’ y quitarnos la vida, por lo que la
presente demanda deberá ser declarada FUNDADA en todos sus
extremos, ordenándose que los que se abstengan de consumar sus
actos antisociales, por lo que es evidente de que existe error en la
[24]
sentencia recurrida” .

22. La necesidad de probanza de los hechos alegados


El Código Procesal Constitucional, en su artículo 9°, prescribe que,
“(...) En los procesos constitucionales no existe etapa probatoria. Sólo
son procedentes los medios probatorios que no requieren actuación, lo
que no impide la realización de las actuaciones probatorias que el Juez
considere indispensables, sin afectar la duración del proceso. En este
último caso no se requerirá notificación previa”.
De esto se desprende que si bien la actuación de los medios probatorios no
puede ser de la misma magnitud que la de un proceso ordinario, tampoco puede
ser inexistente. Esto, a su vez, implica una responsabilidad implícita de las
partes que acuden a la vía constitucional de adjuntar medios probatorios idóneos
que sean suficientes para crear en el juzgador un criterio respecto del derecho
alegado.

La naturaleza excepcional, urgente y sumarísima de los procesos


constitucionales determina que no se pueda actuar una diversidad de medios
probatorios; ello por el contexto en el cual el juzgador constitucional tiene que
dictar en forma inmediata una orden encaminada a detener o suspender la
realización de un hecho violador de un derecho constitucional, medida que no
puede admitir demora en la ejecución en su trámite. Por tanto, la tutela inmediata
no permite actuaciones procedimentales del tipo probatorio, en principio.
Adicionalmente, según lo ha manifestado este Colegiado como parte de la
Sentencia del Expediente N.° 1981-2002-HC/TC,
“En cuanto derecho subjetivo, garantiza que no se afecte
indebidamente la libertad física de las personas, esto es, su libertad
locomotora, ya sea mediante detenciones, internamientos o condenas
arbitrarias (...)”.
Por ello, si bien por la naturaleza de los actos alegados, era difícil presentar
medios probatorios contundentes respecto de la responsabilidad del supuesto
agresor, el juzgador debió realizar, como mínimo, actuaciones probatorias que
demuestren la afectación, o no, del derecho subjetivo, y no declarar
improcedente de manera liminar la demanda.

El Tribunal Constitucional ha precisado en la Sentencia del Expediente N.°


623-2002-HC/TC que, aunque el proceso constitucional de hábeas corpus se
caracteriza por tener un trámite breve y sumarísimo, por la necesidad de brindar
una pronta y adecuada tutela al derecho que se reclama, esta sumariedad no
puede utilizarse como pretexto para omitir diligencias esenciales, cuando de la
realización de éstas dependa la tutela de los derechos objeto de reclamo.

23. La necesidad y la urgencia en acopiar medios probatorios


Este Colegiado, ante la inexistencia de medios probatorios respecto del caso
concreto, estaría en la capacidad de devolver el expediente del presente proceso
al juez de primera instancia a fin de que recaude los medios probatorios que
considere pertinentes para resolver el proceso. Sin embargo, tomando en cuenta
que según el artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional,
“Los procesos constitucionales se desarrollan con arreglo a los
principios de dirección judicial del proceso (...)”,
es necesario agotar todos las medidas posibles a fin de acceder a los medios
probatorios sin afectar los principios de inmediación y economía procesales.

Como se ha señalado, los procesos constitucionales tienen una finalidad


sumarísima que determina la ausencia de etapa probatoria en ellos, siendo
responsabilidad de los recurrentes adjuntar los medios que consideren idóneos
al proceso, a fin de causar en el juzgador la suficiente discrecionalidad para
vislumbrar la pertinencia o no del derecho que se pretende tutelar. Sin embargo,
se tiene también que, si de la actuación de un medio probatorio depende la
efectiva tutela jurisdiccional del derecho constitucional afectado o amenazado,
esta actuación probatoria debe ser ordenada con perjuicio de lo dispuesto en la
norma procesal constitucional. Por tanto, este Colegiado puede utilizar el
principio de la dirección judicial del proceso consagrado en el artículo III del
Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, facultad que permite al juez
aplicar los principios procesales adecuados al proceso constitucional para
verificar la efectiva y pronta satisfacción del derecho alegado, como los de
inmediación o de economía del proceso.
Al respecto, este Colegiado, en la Sentencia del Expediente N.°
0048-2004-PI/TC, estableció que el principio de dirección judicial del proceso
delega en la figura de juez constitucional el poder-deber de controlar
razonablemente la actividad de las partes, promoviendo la consecución de los
fines del proceso de manera eficaz y pronta. El principio de inmediación, por su
parte, procura que el juez constitucional tenga el mayor contacto con los
elementos subjetivos (intervinientes) y objetivos (documentos, lugares) que
conforman el proceso, para lograr una aproximación más exacta al mismo, lo
cual puede motivar la necesidad de una eventual actuación probatoria ante la
urgencia o inminencia de una tutela jurisdiccional constitucional efectiva.

24. La coincidencia de argumentos entre el presente proceso y el seguido


en el Expediente N.° 3873-2005-PHC/TC
No puede pasar inadvertido para este Colegiado que existe otro proceso
constitucional que está siendo revisado en la actualidad en esta misma sede,
que versa sobre un tema idéntico al que es materia del presente hábeas corpus.

En el Expediente N.° 3873-2005-PHC/TC, la demanda fue interpuesta por Félix


Escalante Martínez, a favor de sí y de César Augusto Inca Soler y Carmen
Ytalha Donayre Huamaní, contra Claudio Toledo Paytán, José Luis Toledo
Barrientos, Erasmo Toledo Barrientos, dos personas cuyos apelativos son el
‘Negro Jabalí’ y el ‘Negro Matute’, y contra un grupo de aproximadamente quince
personas de aspecto delicuencial y aparentemente drogadictos.

Señala que tanto el demandante, en virtud de ser gerente, como todos los
conductores, cobradores y marcadores de rutas que laboran en la Empresa
Comunicación Integral, Turismo y Servicios Urano Tours S.A., son víctimas de
hostigamiento durante el recorrido de los vehículos, pues se les arrebata los
documentos y se les amenaza con agresiones. Ello sucede en la Ruta N.° IO 30:
Av. Perú - Dueñas - Naciones Unidas - Venezuela - Arica - Guzmán Blanco -
Arequipa - Allende.

Como se ve, los hechos relatados son bastante similares a los que son materia
de la litis del presente proceso. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la
tramitación de la demanda de éste, en aquél el juez consideró pertinente que se
[25]
practique una sumaria investigación . Por tanto, las indagaciones realizadas
en dicho proceso, servirán para completar los datos faltantes en el que nos
encontramos resolviendo.

25. Los medios probatorios utilizados


A partir de los datos obtenidos se consideran como pertinentes para resolver el
presente proceso de hábeas corpus los siguientes medios probatorios:
- Una de las favorecidas precisa exactamente qué estaría detrás del
hábeas corpus planteado:
“(...) asimismo debo señalar que el señor Toledo Paytán ha
amenazado a los señores César Augusto Inga Solier y Félix Escalante
Martínez, esto se sabe porque quiere apoderarse de la empresa Urano
[26]
Tours (...)” .

- El demandado Claudio Toledo Paytán niega completamente ese dato y


por el contrario asevera que
“(...) esta denuncia es como acto de venganza por haber yo obtenido
precisar que una administración judicial del primer Juzgado Civil del
Callao y a la vez haber obtenido dos sentencias favorables de la
Nulidad de la Junta General que ellos habían fraguado, además ellos
no quieren reconocerme en el cargo y siguen manteniendo en los
[27]
cargos ilegales que han obtenido” .

- Respecto al nombramiento del administrador judicial de la empresa


Urano Tours S.A., en sede judicial se ha señalado lo siguiente:
“se RESUELVE CONCEDER MEDIDA CAUTELAR GENÉRICA DE
ADMINISTRACIÓN JUDICIAL sobre LA EMPRESA COMUNICACIÓN
INTEGRAL TURISMO Y SERVICIOS URANO TOURS S.A., ubicada
en la Mz. E 1, lote 13, Urbanización del Álamo, Callao, nombrándose
como administrador judicial de la misma a DON CLAUDIO TOLEDO
PAYTAN, con las facultades y obligaciones que prescribe la ley, hasta
[28]
que concluya el proceso principal” .
[29]
Esta resolución se encuentra inscrita en Registros Públicos .

- Posteriormente, los demandantes han señalado de manera idéntica en


ambos expedientes, que la situación ha variado:
“CLAUDIO TOLEDO PAYTÁN YA NO ES ADMINISTRADOR JUDICIAL
DE LA EMPRESA COMUNICACIÓN INTEGRAL TURISMO Y
SERVICIOS URANO TOURS S.A., por haberse ordenado la variación
de la medida que lo designó como tal, por el Primer Juzgado Civil del
Callao, conforme aparece de la copia de la Resolución N.° 21, su fecha
[30]
05ABR05” .

Entonces, de los medios probatorios recogidos, queda claro que no ha existido


vulneración alguna a la libertad de tránsito de los favorecidos. Por el contrario, lo
que se demuestra es la utilización del hábeas corpus con el fin de contradecir, de
manera indirecta, una resolución emitida regularmente en un proceso judicial,
pues cuando se presentó la demanda el administrador judicial de la empresa era
el demandado.
La supuesta vulneración a la libertad de tránsito no se ha producido en el sentido
manifestado por el recurrente, sino que, por el contrario, él es quien estuvo
realizando un ejercicio proscrito por una orden judicial, máxime si se reconoce
como un límite de la libertad de tránsito contar con el correspondiente permiso, y
claro está, ser el titular de dicho permiso, situación que no se cumplía cuando se
interpuso la demanda.

26. Se debe declarar improcedente la demanda planteada


De otro lado, la demanda interpuesta debe ser declarada improcedente, toda vez
que, como señala el artículo 5° inciso 1 del Código Procesal Constitucional, se
declarará la improcedencia de un proceso constitucional cuando
“Los hechos y el petitorio de la demanda no están referidos en forma
directa al contenido constitucionalmente protegido del derecho
invocado”.

Y si bien supra se mencionó que la libertad de tránsito protege la libre circulación


de vehículos por la ciudad, ello debe realizarse según las limitaciones exigidas
por la legislación y sobre todo por los instrumentos internacionales. En el caso
concreto, a los favorecidos sólo les corresponde respetar el título que fuera
ejercido por el demandado, cual era el de administrador general.

Llama, asimismo, la atención la coincidencia existente entre los dos hábeas


corpus planteados, toda vez que tratan de impugnar hechos similares. Al
respecto, uno de los demandados del proceso existente en el Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC, señaló lo siguiente:
“(...) yo creo que esta denuncia es porque soy sobrino del actual
administrador judicial señor Claudio Toledo Paytan y con esto quieren
hacerle daño tanto a él como a mi familia, por otro lado, debo precisar
que los accionantes nos han denunciado en otros juzgados tal es así
en el Cono Norte de Lima, Callao y ante el catorce Juzgado Penal de
[31]
Lima con el mismo tenor que el de la presente investigación (...)” .
Por ello, este Colegiado considera pertinente insistir en la proscripción del uso de
un proceso constitucional que tiene por objeto una tutela urgente. Y por más que
el Código no restringe su utilización en supuestos tan específicos como el
mostrado (se plantean diversas demandas en distintos juzgados), debe
entenderse que su utilización no puede ser excesiva, pues todo acto de abuso
de derecho se encuentra proscrito por el artículo 103° de la Constitución.
VI. FALLO

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la


Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar IMPROCEDENTE la demanda de hábeas corpus de autos.

Publíquese y notifíquese.

SS.

BARDELLI LARTIRIGOYEN
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI

[1]
Se señala en el recurso de agravio constitucional que “(...) SE FORMULÓ LA DEMANDA en
razón de que el demandado CLAUDIO TOLEDO PAYTAN, conjuntamente con los sujetos
codemandados vienen amenazando en forma reiterada atentar contra la integridad física de
don RUBÉN PABLO ORIHUELA LÓPEZ e incluso contra mi persona” (fs. 34 del Expediente).
[2]
Expediente N.° 2876-2005-PHC/TC.
[3]
Apelación de la sentencia de primera instancia (fs. 9 del Expediente).
[4]
Petitorio claramente delimitado en el recurso de agravio constitucional (fs. 34 del
Expediente).
[5]
“Son garantías constitucionales: 1) La Acción de Hábeas Corpus, que procede ante el hecho
u omisión, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza la
libertad individual o los derechos constitucionales conexos” [artículo 200° inciso 1 de la
Constitución].
[6]
Sobre la conexidad, HART ELY, John. On constitutional. New Jersey, Princenton University
Press, 1996, pp. 279, ss.
[7]
Fundamento 3 de la Sentencia del Trigésimo Noveno Juzgado Penal de Lima, H.C. N°
074-2005 (fs. 3 del Expediente).
[8]
Fundamentos 2 y 3 de la demanda de hábeas corpus (fs. 1, 2 del Expediente).
[9]
Fundamento 3 de la Sentencia del Trigésimo Noveno Juzgado Penal de Lima, H.C. N°
074-2005 (fs. 3 del Expediente).
[10]
En la demanda consta el sello que señala: “23 FEB 2005” (fs. 1 del Expediente).
[11]
En la sentencia se señala: “Lima, veintitrés de febrero del dos mil cinco” (fs. 7 del
Expediente).
[12]
Expediente N.° 3873-2005-PHC/TC.
[13]
BADENI, Gregorio. Instituciones de derecho constitucional. Buenos Aires, Ad-hoc, 2000. p.
231.
[14]
COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS. Observación General N.° 27, ‘Artículo 12.- Libertad
de circulación’, 67º período de sesiones, de 1999.
[15]
En este punto, se coincide con lo señalado por la DEFENSORÍA DEL PUEBLO, cuando
declara que “(...) el sujeto activo de este derecho es cualquier persona natural, y el sujeto
pasivo es el Estado o cualquier persona natural o jurídica, por tratarse de un derecho
fundamental” [Informe Defensorial N.° 81. Libertad de Tránsito y Seguridad Ciudadana. Lima:
2004, p. 8].
[16]
DE ESTEBAN, Jorge y GONZALES TREVIJANO, Pedro. Curso de Derecho Constitucional
español. Madrid, Rumagraf; 1993. t. II, p.129.
[17]
En ese caso, el demandante recurrió “(...) al hábeas corpus, porque considera que su
libertad de tránsito está restringida al impedírsele circular por el Km 14 de la Autopista Callao –
Ventanilla, hoy avenida Néstor Gambeta, distrito del Callao”.
[18]
Informe Defensorial N.° 81. Libertad de Tránsito y Seguridad Ciudadana. Lima: 2004, p. 10.
[19]
MESÍA, Carlos. Derechos de la persona / Dogmática Constitucional. Lima, Fondo Editorial
del Congreso del Perú, 2004, p. 138.
[20]
Informe Defensorial N.° 81. Libertad de Tránsito y Seguridad Ciudadana. Lima: 2004, p. 15.
[21]
En la sentencia recaída en el Expediente N.° 3482-2005-PHC/TC, este Colegiado declaró
que la colocación de rejas de seguridad instaladas en la calle de acceso a la Urbanización
Monterrico Chico no es, por sí misma, contraria a la Constitución, pero también enfatizó que el
personal encargado de la vigilancia no debía obstaculizar el libre tránsito por la vía pública.
Igualmente, en la sentencia del Expediente N.° 0311-2002-HC/TC, el Tribunal Constitucional
señaló que “(...) las vías públicas son bienes de dominio público, y no privado. No obstante, previa
autorización de la autoridad competente, y bajo cánones de razonabilidad y proporcionalidad, es
posible permitir la instalación de dispositivos en ellas -tranqueras de seguridad- las mismas que
no pueden tener por propósito restringir la libertad de tránsito, sino tan sólo resguardar la
seguridad y tranquilidad de los ciudadanos”.
[22]
Comunicación del Comité de Derechos Humanos N.º 492/1992, Lauri Peltonen c. Finlandia,
párrafo 8.4. 49º período de sesiones, Suplemento N. º 40 (A/49/40).
[23]
Considerando Segundo de la Sentencia de la Sala Penal de Emergencia para Procesos con
Reos Libres de Lima, Exp. N° 05-05 HC (fs. 25 del Expediente).
[24]
Recurso de agravio constitucional (fs. 29, 30 del Expediente).
[25]
Auto emitido por el juez del Vigésimo Juzgado Penal de Lima (fs. 5 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).
[26]
Declaración indagatoria de Carmen Ytalha Donayre Huamaní (fs. 35 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).
[27]
Declaración indagatoria de Claudio Toledo Paytán (fs. 33 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).
[28]
Fallo del Primer Juzgado Civil del Callao, Exp. 1998-00093-70-0701-JR-CI-01, Sobre Nulidad
de Asiento Registral, Medida Cautelar, de 28 de diciembre de 2004 (fs. 49 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).
[29]
Copia Certificada de Inscripción de Nombramiento de Administrador Judicial, de 14 de enero
de 2005 (fs. 51 del Expediente N.° 3873-2005-PHC/TC).
[30]
Recursos de agravio constitucional (fs. 36 del Expediente N.o2876-2005-PHC/TC y fs. 106
del Expediente N.° 3873-2005-PHC/TC)
[31]
Declaración indagatoria de José Luis Toledo Paytán (fs. 35 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).
Asimismo, en la demanda del presente caso, los supuestos agresores deben ser notificados en el
Jr. Alberto Yabar 190, Magdalena del Mar (fs. 1 del Expediente), mientras que en la demanda del
otro, en la Av. Tupac Amaru 3785 km. 22, El Progreso, Carabayllo (fs. 35 del Expediente N.°
3873-2005-PHC/TC).

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