LOS RADICALES LIBRES
Los radicales libres son átomos, moléculas o iones que tienen
uno o más electrones no apareados en su orbital más externo, lo que
los hace altamente reactivos.
Entre los más comunes están las especies reactivas de oxígeno
(ROS) y las especies reactivas de nitrógeno (RNS).
Los RL se generan naturalmente en los organismos animales durante
procesos metabólicos como la respiración celular y respuestas inmunitarias.
Sin embargo, factores externos como el estrés ambiental, la mala nutrición y
las infecciones pueden aumentar su producción.
¿Qué son los radicales libres?
En el ámbito de la salud se habla con frecuencia de los “radicales libres”, este término se utiliza
cuando se habla de dieta, de envejecimiento cutáneo y de diversas enfermedades.
Un radical libre es una molécula que se produce cada día en nuestro organismo
como resultado de las reacciones biológicas que se producen en las células. Los radicales
libres son moléculas muy reactivas, necesarias para realizar determinadas funciones y mantener
el estado de salud. Diariamente se producen este conjunto de reacciones en el organismo y que
se pueden englobar como “respiración celular”. Todas estas reacciones son necesarias para la
vida celular, pero la producción de radicales libres a lo largo del tiempo puede tener efectos
negativos ya que alteran las membranas de las células y el material genético (ADN de la célula).
La vida biológica media de un radical libre es de microsegundos, pero tiene la capacidad de
reaccionar con todo lo que esté a su alrededor provocando el daño celular.
¿Qué efectos tienen sobre el organismo?
Los antioxidantes son sustancias encargadas de neutralizar a los radicales libres y protegernos
frente a su acción dañina sobre las células. Los antioxidantes los podemos encontrar en
determinados alimentos, básicamente son las vitaminas (antioxidantes naturales) como:
Betacaroteno (provitamina A) que los podemos encontrar en frutas y verduras como la
zanahoria, el tomate, el mango o el melón.
Vitamina E también presente en frutas y vegetales (espárragos, espinacas, brócoli y
aguacate por ejemplo).
Vitamina C abundante en los cítricos (limón, naranja), el kiwi y el pimiento entre otros
vegetales.
Flavonoides, también son sustancias naturales con gran capacidad antioxidante,
predominan en el vino tinto y en el té verde.