LOS DIOSES GRIEGOS
La mitología griega se basa en una serie de explicaciones que los
habitantes de la Antigua Grecia tenían para comprender el mundo
que les envolvía. Eran las creencias que los griegos tenían sobre
aspectos como la creación del universo, el origen del hombre, la
inteligencia humana, el sentimiento del amor y de la guerra, etcétera.
Todas las condiciones del ser humano eran explicadas en estos mitos
que reunían a grandes dioses que vivían en el Olimpo y se
encargaban de gestionar todo lo que ocurría en el mundo.
Acercamiento a la mitología griega
Los dioses griegos eran diferentes a las deidades actuales y, por este
motivo, externamente tienen un semblante parecido al ser humano
pero, además, también tienen sentimientos y emociones humanas;
por este motivo podemos descubrir a dioses vengativos, otros que
sienten ira, etcétera.
El Olimpo es el monte en el que los dioses han elegido vivir, una zona
que se encuentra en la región Tesalia de Grecia. En este monte los
dioses vivían como en un país aparte creando una sociedad que
estaba organizada según los poderes y los rangos de cada deidad.
Zeus, el dios del cielo
Zeus es el máximo dios del Olimpo, es el encargado de controlar el
orden, la justicia y el destino dentro del Universo. Es hijo de dos
titanes, Cronos y Rea y, por tanto, hermanos de otros dioses griegos
como Hades, Poseidón, Hera, Hestia y Demetér.
Vamos a echar un momento la vista atrás para entender por qué Zeus
es el dios de los cielos. Antes de que aparecieran los dioses griegos,
el mundo estaba controlado por Titanes y, de hecho, Zeus y sus
hermanos son hijos de una pareja de titanes.
Cronos, el padre, temía que alguno de sus hijos le quitara su lugar y,
por eso, cada vez que tenía un nuevo descendiente, se lo comía. Rea,
la madre, no podía soportar este acto y, por eso, pudo salvar a Zeus
de su padre ocultándolo en Creta pero cuando el niño creció, le dio
una planta a su padre para que vomitara a todos sus hermanos,
repletos de ganas de venganza.
Desde entonces tuvo lugar una gran lucha que enfrentó a los titanes
contra los dioses y, al final, fueron estos últimos los que consiguieron
vencer, por este motivo, los titanes fueron enviados a los abismos del
Tártaro (en el inframundo) y Zeus se erigió como el dios supremo.
Junto a sus dos hermanos, Poseidón y Hades, tuvo que repartirse los
tres reinos del mundo: el cielo (Zeus), el mar (Poseidón) y el
inframundo (Hades).
El elemento que más le representa es el rayo con el que puede
controlar tanto las lluvias como castigar a las personas.
Hera, la diosa del Olimpo
La mujer de Zeus es Hera y, por esto, es la diosa del Olimpo dentro de
la mitología griega. Es hermana de su marido y, por tanto, también es
hija de los titanes que hemos mencionado anteriormente. Al principio
no quería casarse con su hermano pero, al final, este dios (que era un
rey en los camuflajes y disfraces) consiguió conquistar su corazón al
convertirse en un pájaro desvalido.
Debido a su condición como esposa de Zeus, Hera es la protectora del
matrimonio y de las mujeres casadas. Tuvo que lidiar con muchas
infidelidades de Zeus y, por este motivo, se la suele representar como
una diosa con un carácter celoso, violento y vengativo. Pese a esto,
es la diosa relacionada con todo lo que el matrimonio comporta,
incluso con la fertilidad femenina.
Sus hijos son algunos de los principales dioses griegos: Ares, Hebe,
Hefesto e Ilitia.
Hefesto, el dios del fuego y de la metalurgia
Ahora vamos a hablar de uno de los hijos de Zeus y Hera: Hefesto. Se
trata del único dios artesano que hay en el Olimpo y, por eso, es el
dios de la metalurgia ya que trabajaba para los demás dioses creando
objetos que necesitaban para cumplir sus funciones. Pero, además de
esto, Hefesto es también el dios del fuego pero no del fuego
doméstico sino el fuego creador, el que es capaz de doblegar los
metales y, así, poder crear herramientas con su poder.
Este dios se encargaba de fabricar los rayos de Zeus pero también las
flechas de otros dioses como Artemisa y Apolo, la coraza de Heracles,
las cadenas que llevaba Prometeo o las armas que usaba Aquiles.
En apariencia era diferente a los demás dioses porque era cojo y
desgarbado y, por este motivo, su madre lo echó del Olimpo. Pero, al
tiempo, consigue regresar al monte sagrado e incluso casarse con
Afrodita, la diosa del amor y la belleza.
Apolo, el protector de la música y de la medicina
Apolo es hijo de Zeus pero no de Hera sino que es fruto de la relación
que el dios tenía con otras mujeres, en este caso, Leto que también
era hija de un titán. Se le considera el protector de la medicina y de la
música, sobre todo de la lira, instrumento con el que siempre se le ha
representado.
Se trata de un dios de profecías porque conocía la voluntad de Zeus
y, por eso, podía revelar a los humanos los acontecimientos futuros
en diferentes oráculos repartidos en Grecia (el más famoso de ellos
era el de Delfos).
Pero, además de esto, también domina a la perfección el uso del arco,
arma con la promueve que los dioses castiguen a los mortales por sus
actos. De hecho, se le considera un buen atleta y fue el primero en
ganar los juegos olímpicos.
Afrodita, la diosa del amor y de la belleza
Afrodita es la mujer de Hefesto, el hijo cojo y deforme de Zeus y Hera.
Afrodita es la diosa del amor y de la belleza y su aparición en el
mundo es una de las historias mitológicas más conocidas por todos ya
que apareció entre las olas del mar sobre un carro hecho con conchas
de mar. Todo el mundo que fue testigo de este momento no pudo
apartar sus ojos de esta preciosa diosa.
Pese a que está casada con Hefesto tiene otros amantes como, por
ejemplo, el dios de la guerra Ares; incluso en otras recopilaciones
mitológicas se indica que este era en realidad su marido. De entre
todas las historias en las que aparece Afrodita, la de la guerra de
Troya es la más conocida pues es por ella por la que Paris termina
escogiendo a Helena.
Hades, el dios de los muertos
Dentro de los principales dioses griegos no podemos dejar de hablar
de los dos hermanos de Zeus, Hades y Poseidón, con los que se
repartió los diferentes reinos del mundo. Hades es el encargado de
controlar el inframundo, es decir, el mundo de los muertos.
Aquí convive con Perséfone, una reina a la que ha raptado del mundo
de arriba y que ha bautizado como la reina del inframundo. Se le
representaba con un dios feroz y despiadado pero, sin embargo, no
tenía maldad porque NO era el diablo cristiano, simplemente era el
dios encargado de controlar esa parte del mundo.
El mundo subterráneo también se conocía con el nombre de Hades y
estaba dividido en dos zonas:
Erebo: es la zona por la que entran los muertos cuando acaban
de fallecer
Tártaro: es la zona más profunda y el lugar donde están
desterrados los titanes tras la guerra
El mundo de la tierra y el subterráneo estaba dividido por ríos que,
para cruzarlos, debías ir en la barca de Caronte, el encargado de
trasladar a las almas hacia el inframundo.
Poseidón, dios del mar
El último de los tres hermanos es Poseidón, el dios del mar. Pese a
que estaba casado, era un dios también infiel y lleno de amantes,
sobre todo, con las ninfas de los manantiales. De estas relaciones
extraconyugales salieron algunos hijos que son conocidos en la
mitología griega por su salvajismo como el gigante Orión o el caballo
Pegaso.
Es un dios que aparece en una gran cantidad de leyendas y mitos
griegos. Se le representa de pie sobre el mar o en un carro que es un
caracol gigante de oro y que es conducido por caballos marinos. En
sus esculturas siempre iba acompañado por animales marinos como
peces, delfines, etc.
El arma más representativa de este dios griego era el tridente con el
que era capaz de agitar las aguas e, incluso, hacer naufragar
embarcaciones.
Atenea, la diosa de la sabiduría
Es la hija favorita de Zeus y una de las importantes dentro de la
mitología griega. Se le considera la diosa de la sabiduría y la
inventora de herramientas e instrumentos como la flauta, el carro, el
barco, la olla de barro, la trompeta o el arado. Es la encargada de
enseñarle a los humanos los números y a las mujeres les mostró
tareas del hogar como la cocina o el tejido.
Esta diosa nació adulta y, desde el primer momento, fue la favorita de
su padre; de hecho, Zeus la quiere proteger tanto que terminó
confiándole su escudo para que nadie pudiera dañarla, también le
cedió su rayo para que tuviera la misma fuerza que él.
Las enseñanzas y herramientas que Atenea mostró a los ciudadanos
griegos hizo que la población elevara una gran cantidad de estatuas y
templos en su honor; uno de los más famosos es el Partenón de
Atenas que, actualmente, todavía pueden verse sus ruinas.