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Conversacion Planif

La cartilla de Lengua y Literatura para el 2° año C.B. aborda la estructura de la entrevista como un tipo de conversación planificada, destacando sus componentes clave. Incluye actividades prácticas relacionadas con una entrevista al escritor Santos Vergara, quien comparte su experiencia de vida y su enfoque en la literatura, especialmente sobre la marginalidad y la superación personal. El documento también resalta la importancia de la cultura y el compromiso social en la obra de Vergara.

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La cartilla de Lengua y Literatura para el 2° año C.B. aborda la estructura de la entrevista como un tipo de conversación planificada, destacando sus componentes clave. Incluye actividades prácticas relacionadas con una entrevista al escritor Santos Vergara, quien comparte su experiencia de vida y su enfoque en la literatura, especialmente sobre la marginalidad y la superación personal. El documento también resalta la importancia de la cultura y el compromiso social en la obra de Vergara.

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CARTILLA DE

LENGUA Y
LITERATURA

2° AÑO C.B.
DIVISIÓN TODAS

TURNO TARDE Y
VESPERTINO.

PROFESORES A CARGO:
CICLO LECTIVO 2020
MARIELA YUCRA
JUSTINIANO JAIME
ESCUELA DE COMERCIO N° 5.023
UNIDAD N° 1:

LA CONVERSACIÓN
MARCO TEÓRICO: Las siguientes imágenes presentan los distintos tipos de conversación

LA CONVERSACIÓN PLANIFICADA: LA ENTREVISTA

MARCO TEÓRICO
La entrevista es una conversación planificada porque el periodista (entrevistador), se pone de
acuerdo con el entrevistado para conversar en un lugar y en una hora definida.
La entrevista presenta la siguiente estructura:

• Volanta: Se ubica generalmente arriba del título y presenta datos secundarios.


• Título: Presenta el tema o idea central. Puede ser una frase acerca del entrevistado o algo
dicho por él.
• Copete: Es un párrafo que resume el cuerpo de la entrevista y aparece generalmente
debajo del título.
• Presentación del entrevistado: Es una breve presentación del entrevistado. Se describe
su forma de vestir, su personalidad, etc.

• Foto: Se presenta la imagen del entrevistado, el lugar donde vive, etc.


• Epígrafe: Es la aclaración de la foto y se encuentra debajo o al costado de la misma.
• Preguntas y respuestas: Es el momento más importante de la entrevista, donde el
periodista pregunta y el entrevistado responde.

• Destacado: Generalmente es una respuesta dada por el entrevistado que se extrae de la


entrevista y se ubica en un recuadro o entre comillas.

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TRABAJO PRÁCTICO N°2
ACTIVIDADES:
1. En la siguiente silueta o formato de la entrevista reconocer todos los momentos
mencionados anteriormente:

2. Leer la entrevista realizada por Diario El Tribuno al escritor oranense Santos Vergara.
Luego contestar:
a) Marcar en la entrevista, los momentos nombrados en el marco teórico.
b) ¿Qué momentos de los nombrados en el marco teórico no aparecen en la entrevista a
Santos Vergara?
c) ¿Cuáles son los temas de los cuales habla el periodista con el entrevistado?
Enúncialos.
d) Interpreta las siguientes ideas expresadas por Santos Vergara en la entrevista: (debes
explicar con tus palabras que quieren decir estas frases dichas por el escritor)

• La escuela para mí era un paraíso lejano.


• Mi historia es la historia de muchos. El tema es lo que hice para cambiar esa historia.

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DICE LO SUYO/ SANTOS VERGARA
“ASPIRO A EQUIPARAR LO ESTÉTICO CON LA MARGINALIDAD”
Por ANDREA SILVERA, El Tribuno 19/06/2011
“Recién cuando tuve hijos me di cuenta lo que había sufrido en la infancia”, dijo
Santos Vergara.
Su vida, marcada por la ausencia de su madre, la pobreza y la falta de
oportunidades, contrasta ampliamente con los estudios universitarios logrados
y con la calidad y diversidad de su producción, hechos que llamaron muchísimo
la atención, en especial de la gente joven: la posibilidad de hacerse a uno
mismo pese a cualquier adversidad.
Santos comenzó relatando a El Tribuno las dos grandes etapas de su vida
artística. La primera a través del dibujo y la imagen y luego a través de la
escritura. En su infancia Santos (el niño que sólo hizo primer grado inferior)
empezó a expresarse a través de dibujos que hacía en papeles que encontraba en la calle, pesar del
ámbito hostil que había en su casa ubicada en una zona del barrio San Antonio, en medio de vecinos y
trabajadores analfabetos.
Sus hermanos más pequeños sí fueron a la escuela y le proveían de tizas a Santos, que usaba para crear
mientras trabajaba para subsistir. Todos los elementos servían en ese momento para crear, hacer figuras,
hasta el barro del fondo de su casa o el yeso de la zanja donde ponían las cañerías.
Así pasó su vida hasta los 11 o 12 años. “Medio como niño de la calle, lustrando zapatos, vendiendo
empanadas, diarios, subsistiendo. Hasta que me escapé a Salta y estuve allí un tiempo, en la zona del bajo
y de la estación, durmiendo en la calle. Anduve a los tumbos hasta los 14 años, cuando me di cuenta de
que debía cambiar mi vida porque me daba cuenta de las desventajas de no saber ni siquiera leer. Volví a
Orán, en un largo viaje lleno de pensamientos. Más tarde una maestra me dijo que iban a habilitar el
DINEA, con un plan de estudios de 3 años. A esa altura, sólo deletreaba, pero pude hacer en dos años
toda la escuela primaria. Y me di cuenta del enorme poder de la palabra: la palabra que podía herir, que
podía consolar, pero sobre todo construir mundos; me atrajo muchísimo ese descubrimiento y empecé a
hacer un diario íntimo”.
- ¿Qué significaba la escuela para usted?
- La escuela para mí era un paraíso lejano, un deseo frustrado. Terminé el secundario.
- ¿Siempre quiso ser escritor?
- Era mi sueño. Recuerdo que una profesora me preguntó lo que estudiaría y le contesté que haría esa
carrera que estudian los escritores. Comencé la universidad, pero era muy pesado para mí estudiar y
trabajar, y a pesar de mis excelentes calificaciones las becas nunca llegaban para mí. Un día tuve que
abandonar, pero el doctor Néstor Taranto, rector de la UNSa en esos años, me llamó y me dio un sobre
cerrado y me dijo: “Esto es tuyo y no preguntes nada”. Era dinero suficiente para terminar la carrera. -
¿Cómo ve a los alumnos en la actualidad?
- Cuando me enfrento a un curso me digo que yo soy ellos, pero hay un abismo muy grande entre ellos y
yo. No tienen motivación, crecen dentro de un sistema que les da todo: Plan Trabajar, subsidios,
programas de televisión facilistas como Gran Hermano. No existe la cultura de esfuerzo. - Pasó por
situaciones especiales en su vida, algunas muy difíciles, y las superó, ¿cómo lo ve a la distancia?
- Nunca creí que todo estaba perdido, siempre creí que era posible superarse. Además, van ocurriendo
cosas fortuitas. Creo que querer es empezar a poder. Estaba convencido de que quería estudiar Letras y
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la maestra, por mi vaquero cosido y las alpargatas bigotudas, no sabía cómo decirme que no iba a poder;
trató de explicarme, desde la perspectiva del trabajo, que la universidad estaba muy lejos para mí. Y
cuando me tocó estudiar pusieron la sede de Letras en Orán, justo cuando la necesitaba. Recién cuando
tuve hijos me di cuenta lo que había sufrido en la infancia.
- ¿Qué sentimientos o valores trata con más frecuencia en su obra?
- Busco transmitir emoción, si no lo logro para mí, la obra es imperfecta. Busco el placer de la lectura, pero
con ese sentimiento. No quiero dar mensajes negativos, dejo la puerta abierta a la esperanza. Un lector
alguna vez me dijo que siempre ve tristeza y ternura. Creo que son lecturas. Esa es la magia de la
literatura, cada uno encuentra algo.
- En sus obras escribe mucho sobre un niño. ¿Ese niño es usted?
- Sí, es cierto. En la literatura recupero mucho el mundo de mi infancia, los personajes, aunque no es un
relato fiel en ningún momento pierdo conciencia de la realidad. Por un lado, me automarginaba en casa,
por nuestra situación económica terrible; una vez llegamos a comernos un gatito. De niño, me tocó ser
invisible con mi cajoncito; hoy, claro, voy por la calle saludando gente.

- ¿Qué lugar le otorga a la mujer en su obra?


- Parto de la figura de la madre, es un lugar de ternura, tiene que ver con la pérdida de mi madre a los 5
años. Me parece muy importante el rol de la mujer en la sociedad y en la vida de uno.

- ¿Cuáles son los temas y los personajes a los que más recurre?
- Por lo general se enmarcan en los barrios y en las zonas rurales. Los temas tienen que ver con los
personajes de la zona y muchos son recreaciones de cuentos orales que alguna vez escuché. De esas
experiencias se alimentan mis relatos. Por lo general son personas marginales, toda la cultura popular
alimenta mis textos.
- ¿Por dónde pasa el compromiso de la literatura de Santos Vergara?
- Hemos hablado de la marginalidad. Mi literatura intenta iluminar sobre ese tema. Aspiro a equiparar lo
estético con los temas de la marginalidad. Castilla y su obra es un ejemplo de ello y a eso aspiro.
- ¿La imagen es un complemento de la palabra?
- Tuve una primera etapa donde estuve entusiasmado con la imagen y los años posteriores me trajeron la
inmersión casi total en las letras. No tengo hoy mucho tiempo ni espacio, me he diversificado tanto que
no puedo. Además, tengo proyectos, bocetos, como llevar Magú Pela, la novela de Federico Gauffin, a la
historieta, una serie de mitos y leyendas sobre la zona. En fin, muchos proyectos que por ahora no puedo
realizar. Esto del reconocimiento es una cosa aislada para mí, para lo único que puede servir es para
continuar en la tarea. No me evado de la realidad, ella es la que me nutre, lo que sí, a veces, suelo
escribir en los bares, en algún rinconcito donde me siento cómodo.
- ¿Qué representa para Salta la literatura de Orán?
- A mí me gustaría tener una ciudad repleta de escritores; lamentablemente el Estado no me paga para
ello, así que les doy una mano en la medida en que tengo tiempo, una opinión para publicar, corregir
textos, hacer ediciones cooperativas. De hecho, hicimos más de 40 publicaciones conjuntas, pero me
encantaría que hubiera más.
- ¿Se venden sus libros en Orán?

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- Tengo que destacar algo que despierta la envidia de muchos colegas. Debo agradecer a los medios de
prensa porque siempre difunden lo que hago y lo que hace el grupo, y mis colegas se ocupan de hacer
leer a los chicos, me llevan a conversar con ellos. Es un acto generoso que siempre se da.
- ¿Y cuál de sus obras elegiría?
- A la hora de los afectos, El grito de Agapo y Un grito en el pozo por la poesía que me gusta insertar en la
prosa. Y por la trascendencia Las vueltas del perro, una novela que me dio muchas satisfacciones - ¿Su
expresión ahora pasa por la literatura?
- Sí, escribo poco y lo publicado es menos aún, un 20% de lo que hago. A veces pasan más de 10 años
antes de publicar. Suelo sentirme más cómodo publicando con amigos, salvo el último “Cuimba e toro”.
- ¿Qué cosas lo emocionan?
- Una criatura, una anciana, una madre. Las pequeñas cosas me golpean y sobre todo las que me
recuerdan mi pasado.
- ¿Tiene reconocimiento económico por su esfuerzo por la cultura?
- He puesto el conocimiento como un valor muy importante y me dediqué mucho a eso, a la creación, a la
gestión cultural y todo lo hice poniendo dinero de mi bolsillo, el que gano trabajando como cualquier
mortal. Nunca acepté ningún cargo porque descreo y prefiero seguir trabajando así. Me despreocupé de
la cuestión económica y la víctima fue mi familia. Aunque no le faltó para comer, no le di todas las
satisfacciones que quizás esperaba. Nunca se me cruzó por la cabeza la idea de tener un auto, pero hace
un año gané dos autos en siete meses, así que gracias a la suerte vendí uno y estoy construyendo mi casa
de material, la vida va compensando. Pero el mayor reconocimiento sin duda es el cariño de la gente, me
devuelve con creces del amor que me faltó de niño.
- ¿Hay vínculos con los artistas de la capital?
- En los primeros tiempos, en nuestros intentos por compartir nuestras inquietudes con la gente de capital,
nos enfrentamos con algunas indiferencias y hasta con algunos colegas que tuvieron una actitud hostil
con nosotros. Recuerdo que en los primeros tiempos no me reconocían como escritor, sino como “un
chango que escribía”. Con el pasar de los años, quizás viendo nuestro trabajo y nuestros esfuerzos tan
llenos de buenas intenciones, sobre todo, la actitud de esos pocos colegas fue cambiando, como cambió
también nuestra estrategia para llegar a Salta.
- ¿Cómo sucedió eso?
- En los últimos años del Grupo Vocación se multiplicaron los amigos y el público que empezó a asistir a
nuestros actos, tan escasos al principio, aumentó considerablemente. La despedida del Grupo en Salta
fue memorable, con gente lamentando el cierre de Vocación. Actualmente, llevo una suerte de doble
vida, entre Orán y Salta capital, viajando una o dos veces al mes a la capital salteña, especialmente
invitado por mis amigos. El trato que recibo es muy afectuoso y generoso por parte de muchos colegas
artistas. De hecho, estoy muy agradecido por todo ello. No quiero pecar de ingratitud y quería dejarlo
aclarado, para bien de todos. Santos Vergara es un verdadero artista. Su larga trayectoria no sólo en las
letras, pintura, escultura, fotografía y otras ramas, y su continua vocación de gestor cultural,
organizando grupos de arte (como el Vocación y LePeB) marcan sin duda la nutrida agenda cultural de
Orán.
- Entonces, ¿cómo se definiría?
- Mi historia es la historia de muchos. El tema es lo que hice para cambiar esa historia.

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