0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas14 páginas

Libro Tintero 1

El documento es una revista literaria que incluye cuentos y poemas de varios autores, como Andrea Zelikson, Adriana Alegría, Francisco Cattaneo y Darío Oliva. Cada pieza explora temas como la soledad, la memoria, el amor y la existencia, a través de un lenguaje poético y evocador. Además, se presentan biografías breves de los autores y detalles de la dirección y edición de la revista.

Cargado por

Darío Oliva
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas14 páginas

Libro Tintero 1

El documento es una revista literaria que incluye cuentos y poemas de varios autores, como Andrea Zelikson, Adriana Alegría, Francisco Cattaneo y Darío Oliva. Cada pieza explora temas como la soledad, la memoria, el amor y la existencia, a través de un lenguaje poético y evocador. Además, se presentan biografías breves de los autores y detalles de la dirección y edición de la revista.

Cargado por

Darío Oliva
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Indice

Exordio....................................................................................................................3
Un cuento de Andrea Zelikson.........................................................................5
Poesía de Adriana Alegría.............................................................................7
Poesía de Francisco Cattaneo..........................................................................11
Poesía de Darío Oliva......................................................................................15
Poesía de Paola Alba......................................................................................19
Biografías literatas............................................................................................23

Rector Interventor ULP: Luis Quintas


Secretario de Extensión y Vinculación: Marcos Lucero
Coordinador Lectores: Alberto Tricarico
Dirección de la revista: Francisco Scalise
Corrección, edición y diseño: Equipo de Comunicación ULP

1 Tinteros Tinteros 2
Tinteros, otrora alabastro Somos fantasmas
Los escritores somos monstruos. con más carne que los vivos,
Podemos estar cada día más solos. la sangría en los obituarios,
No estar y suspirar de intrascendencia la sal en los ojos
y mermar la tinta con la sangre. del poderoso.

Podemos cultivar el óbito Somos el amor teleológico.


y degustar sus frutos, Somos el abrigo de la intemperie
ingurgitar sus simientes el hambre de la opulencia
y pasarlos con cicuta. el gobierno de un estoico.

Somos carroña acicalando Somos sobrevivientes


a la ecúmene del sinsentido. de lo mucho que somos,
Somos poetas, si no novelistas. y de otro modo,
Novelistas si no dramaturgos. seríamos cadáveres.
Dramaturgos si no filósofos.
Filósofos si no es domingo.

3 Volver al Índice Exordio Exordio Volver al Índice 4


Z apatos Prestados florido con rosas doradas, girasoles atentos a la luna y el césped tapizado
de copos algodón. Cerré los ojos, me coloqué mis zapatillas de ballet,
abrí la ventana y fui al encuentro de mi caballo.

Rendida en mi cama, solamente el sonido penetrante de La música me iba induciendo hasta el carrusel. Al llegar levanté los ojos
aquellas agujas del reloj, marcaban el ritmo pendular del tiempo, como al cielo, la luna estaba oculta tras una nieve negra, sentía un fuego frío
si su resonancia indicara la eternidad. que me impulsó a galopar, recuperando la libertad. Ese día las agujas del
reloj se habían detenido, mi cuerpo quedó atrapado por siempre en el
Detrás de mi ventana veía la copa de un árbol, quien con curiosidad carrusel donde habitaban los sueños.
observaba el interior del espacio donde habito, ostentando las
transformaciones que se manifiestan en los cambios estacionales. En Alguien golpeó mi puerta, era mi vecina, siempre amablemente solía
verano sus hojas se vestían de verde, pero cuando llegaba el invierno, despedirse antes de dormir. Abrí mis ojos, el árbol sonrió porque había
el viento danzante acompañaba el caer de las últimas hojas de un sido cómplice de aquellos zapatos prestados, del caballo de carrusel
amarillento otoñal. mientras mi bastón descansaba despreocupado de su labor, las agujas
del viejo carrillón se habían detenido. Todos ellos supieron que ese día
Tuve la sensación que mi único compañero había quedado solitario, la no había estado allí. Sentí alas en mi cuerpo, la nieve negra cubrió mi
lluvia había bañado aquel anciano tronco deshojado. Pensé en el modo blanca cabellera. Por una noche, volví a ser quien fui.
de aliviar su desnudez, quise demostrarle que a través de él pude crear
un mundo imaginario, en el cual habitábamos los dos.

Recordé el lugar donde alguna vez había descubierto la llave que abriría Andrea Susana Zelikson
un antiguo ropero, donde mi madre atesoraba recuerdos que habían
pertenecido al árbol genealógico de nuestra familia.

Allí, escondido en el fondo de un antiguo mueble, había un viejo baúl,


tal vez por algún motivo en particular, estaba subrepticiamente oculto
detrás de unas valijas que nunca fueron utilizadas. Tomé mi viejo
bastón, me incorporé de la cama, me coloqué mis pantuflas, caminé con
dificultad, deseando develar qué ocultaba el interior de ese arcón.

Muy lentamente pude llegar hasta allí, comencé a extraer todo su


contenido, encontré sobres de cartas amarillentas atadas con cintas
rojas, otras eran celestes, prendas de bebés, fotografías antiguas y,
debajo de todo, había un par de zapatillas de ballet de media punta de
satén suave, color rosa. Mis recuerdos me trasladaron a aquella
juventud cuando había aprendido danzas clásicas. Las tomé entre mis
manos temblorosas, luego me dirigí hacia la ventana para compartir
con mi árbol una parte de mí. De pronto vi, como nunca antes, el jardín

5 Volver al Índice Andrea Zelikson Andrea Zelikson Volver al Índice 6


Para que seas feliz Cuatro días
Adriana Alegría Adriana Alegría
Como al pájaro que veo en la ventana
de la tienda que está cruzando la rambla, te quiero.
Y pienso. Llevamos cuatro días de primavera
pero aquí sólo el árbol de la vereda ha florecido
Que deseo tu libertad no sólo de tus alas lo demás es solo mustia.
sino de tus ojos que miran hacia abajo
para no ilusionarte con el cielo Después de tu partida,
que te otorga la vida por derecho. el sol que me alumbraba
ya no da sobre la casa.
Deseo, como al pájaro,
tengas infinito aire fuera de esas paredes, Las horas son un día inacabado
que aspiras en pensamientos, No distingo por qué
ansiando algún día ser feliz aún vivo.
mientras estás llorando
apoyado contra el ventanal
dentro de tu casa.

Decir, que te abran la reja del encierro del que querés escapar,
quiero, como si fueras el pájaro, te permitas volar rumbo a destinos que
sueñas
cuando es tarde siempre
y termina el día sin haber visto a lo que amas.

7 Volver al Índice Adriana Alegría Adriana Alegría Volver al Índice 8


Que te busquen al Sur
Adriana Alegría
Cuando te vean con la mirada perdida
Y los años hayan hecho de tu caminar un paso lento

Cuando el silencio se adueñe de tus días


Y nadie sepa el porqué de tu nostalgia

Entonces diré a los cuatro vientos…

Que te busquen al Sur


donde yo vivo.

____________________________________

*Adriana Alegría. Escritora. Ceramista. Pintora. 44 años. Nacida en


Mendoza. Administrativa en la Escuela de Música de la ULP. Vive en San
Luis, Argentina.

Contactos:
Instagram: lunadeenfrenteborges
Facebook: adrianaalegria1980
Correo: adrianaalergria1980@[Link]
Teléfono: 2664683401

9 Volver al Índice Adriana Alegría Adriana Alegría Volver al Índice 10


Sobre amor y asfalto Humanamente
Francisco Cattaneo Francisco Cattaneo
Buscando esperanza, esperanza que se prende y apaga, como se Atardecer celeste, amarillo, naranja, rojo.
prende y apaga la llama del cigarrillo que miro resignado en cada Abajo las montañas, escucho en susurros sus tonos de verde y ocre
pitada inútil y desesperada. de fronteras difusas como ruidos en la tarde, indistinguibles como
susurros en la noche.
Humo de cigarro, con sabor a derrota, como este lunes en que todo Atardecer Cromático, atardecer ajeno que pervierto gustosamente,
parece pasar de forma ajena y distante. Lunes absurdo en que no que hago impuro
parezco ser en nada, y miro las cosas con la indiferencia con que se Con un acto tan antinatural y humano como es apreciarlo
miran las ventanas, cuando, de tan vistas, ya no parecen enmarcar el Apoyo mis pupilas humanas sobre el horizonte, la luz refractada las
mundo. empapa

Hurgo entre los rincones y solo encuentro una existencia absurda, como Cascadas de luz, desde las pupilas, el iris, la córnea.
lo es todo existir que solamente escapa en una copa de vino, una pitada Desde el nervio óptico al cerebro, donde todo será procesado
de cigarrillo o una frase que me salve la semana. convirtiéndolo en algo parecido al atardecer, interpretación humana
de lo que decimos, es un atardecer.
Pero siempre soy el que fuma entre los autos, y busca la canción del
infinito en el asfalto tibio, tibio y áspero, que calienta y lastima como la Belleza ajena, aturdidora e inevitablemente ajena. La saboreo con los
esperanza en el porvenir, aunque el porvenir solo traiga el fin de todas ojos, la convierto en propia y la belleza ya no es natural, y en un
las cosas. instante ya no es belleza.
Una banda de pájaros surca el cielo huyendo del ruido de los autos.
¿En qué hermosa desesperación nos aferramos a la tibieza del amor, Otra consecuencia de la inevitable humanidad.
buscando salvarnos del olvido mutuo, buscando redención en un gesto Me refugio entre los techos, me desparramo por las calles y los
tan mágico, por lo simple y cotidiano como un beso? árboles plantados en la vereda en un intento absurdamente humano y
familiar de belleza.
¿En qué lugares nos encontraremos, para ser y reír al costado de la
rutina, al borde raspado de mi alma, al borde tibio de la tuya, Y vuelvo a mí, al hecho inevitable y absurdo de ser humano,
aferrándonos a las piedras del tiempo que corre, como todas las cosas, inevitablemente humano, inevitablemente absurdo.
como nosotros, corriendo, siempre corriendo?

11 Volver al Índice Francisco Cattaneo Francisco Cattaneo Volver al Índice 12


No me pregunten sobre el mundo No me pregunten sobre el mundo, no tiene más verdad que el contacto
sencillo con las cosas, no tiene más moral que la de ser lo que es. Y
nosotros más propósito que el de mirarlo, escucharlo, saborearlo,
Francisco Cattaneo olerlo y tocarlo.

***
Culpable de vivir sin culpas, resignándome a ser una hoja en el viento
que solo es hoja, y que solo está en el viento.

Como el fuego, que no tiene más moral que la de calentar y consumir


todo lo que lo rodea hasta dejarlo en cenizas, y luego morir como el
mar que solo va y viene, trayendo y llevando restos de cosas hasta su
muerte, que también ocurrirá.

Culpable de renegar de propósitos elevados, de relegar los misterios


del mundo a quien crea en interpretaciones inútiles; los misterios del
mundo no tienen más propósito que el de existir, y nosotros no
tenemos más propósito que el de estar de acuerdo con ello.

No se debe discutir el correr del río, ni el andar del viento. No se debe


discutir el movimiento de la tierra, el rotar de las galaxias o el aleteo
de un pájaro. Sólo mirar, sólo estar de acuerdo.

No me pregunten sobre el mundo, no pierdo el tiempo con preguntas


inútiles, sólo sé lo que ven mis ojos, lo que escuchan mis oídos, los ____________________________________________
sabores que me recorren la lengua, los olores que penetran mi nariz y
las texturas que siento en mi tacto.
*Escritor. 33 años. Nacido en Córdoba. Productor de contenido ULP.
Soy culpable de creer en la vida como un fin en sí mismo, de creer que Vive en San Luis, Argentina.
la vida es una verdad que no necesita propósito más elevado que el de
vivirla, como echarse a la sombra de un sauce sin más propósitos ni Contactos:
pretensiones que las de echarse a la sombra de un sauce. Tel: 2664867554 - Instagram: franciscocattaneoneme

Si el viento me arrastrara, me iría por el aire con una sonrisa. Si la


muerte me encontrara reposando en la sombra, la recibiría de brazos
abiertos y sin objeciones.

13 Volver al Índice Francisco Cattaneo Francisco Cattaneo Volver al Índice 14


Pitadas Digamos
Darío Oliva
¿Con qué decencia dejo caer la birome, Darío Oliva
carcomida por el humo del insomnio,
hasta el acordonado precipicio de las zapatillas?;
¿con qué humor dejo que el frío Digamos que no existe, que el dolor es prestado
cuele sus ojos por la ventana como hueso en el viento, como hueco en el sueño,
y haga de mi piel papel de lija, o reloj descompuesto en los ojos del tiempo,
mientras intento el poema o en la voz que rechaza frío de espejo, sin garganta ni eco
que me excuse del día y me permita donde camina desnuda tu imagen de avispa,
defenderlo de su rutina entretenida en quitarse insomnes arrugas..
bosquejada en las cenizas?

El tiempo fuma esta persistencia, Digamos que exagera la cajera del supermercado,
y me aleja del desolado corazón y que no está de oferta el mundo con sus saldos de ojeras,
de las camisas. No hurga el despertador humillaciones, fracasos;
en mis entrañas. Ya no perfuma la mañana y que tu cuerpo se olvida de usar profilácticos
el aerosol de propaganda, ni el café se me va contra el viento y su sexo de piedra y de árbol;
de la boca hasta las venas. y que en el diccionario aprendieron a nombrarte
Ni en la oficina preguntan con la palabra más leve, después de la zeta y la hache,
por expedientes que despaché zurcido al hambre tu amor que muerde las paredes de mi nombre.
mientras dormía.

En absoluto cambió mi vida: Digamos que eras lo que más necesitaba


ocupo las horas en mentirme estrujar con tinta y olvidar sin lágrimas.
con palabras prestadas,
tomo otra vez la lapicera
y la hundo con frenesí
en el empedrado sombrío de este poema
para no ser otro desempleado número
que busca ubicación en los clasificados
de un diario pesimista y aturdido como todos.

Dejo de creer en Dios


y apago el velador de la pieza.
En la mesita de luz
soy otro cigarrillo que se quema.

15 Volver al Índice Darío Oliva Darío Oliva Volver al Índice 16


La Avaricia del Lenguaje
Darío Oliva
«Yo tengo la avaricia del lenguaje»
Inés Manzano
Hoy sin vos amanecí más viejo,
menos certeza,
más garganta sin habla,
más espina que pétalo,
más ojo de sombra
que aguja de asombro,

con la avaricia del lenguaje


quemándome los labios
para nombrarlo todo,
o, en el intento,
traducir un fragmento
de la gravedad del silencio,
atornillada la noche
al recuerdo de una copa de vino,

cortada a cuchillo
la lengua del viento
cuando atraviesa
la piel de bonsái del ocaso.

______________________________________________

*Darío Oliva. 48 años. Escritor. Gestor cultural. Coordinador de talleres


literarios. Nacido en Villa Mercedes. Vive en San Luis, Argentina.

Contactos:
Instagram: dario.oliva_poesiafusion
Facebook: Darío Oliva/ Poesía Fusión
E-mail: dario.oliva2@[Link]
Teléfono: 2657 558603

17 Volver al Índice Darío Oliva Darío Oliva Volver al Índice 18


Paseo De a poco
Paola Alba Paola Alba
Un rato antes de emborracharnos leíamos los De a poco comienzo a ser como mi padre
textos de los muertos. con los dedos machucados
Una vez recuerdo -y esto fue la bronca en la frente,
muy estremecedor- había una frase: “Somos sucia y perversa como un buitre.
lo que fuimos en el futuro”. Mi rostro toma su magnitud
No entendimos nada. y escribo lo que borro o quemo lo que ignoro.
Pero en la plaza vimos cómo un pájaro Nada traspasa la pared de mi cuarto.
se adormecía y perdía las alas en una vereda.
El viento arrastraba al pájaro, las palabras, las Los días son una colina de metal,
hojas. que adormece mi brazo derecho.

No rescatamos al pájaro. Tampoco nuestra Algo era lo que venía de frente


cordura. o caía desde arriba y luego desaparecía entre los yuyos,
una línea de la juventud,
como un catre de hierro oxidado.

“En una de sus ventanas hay una sola luz”


H.F

19 Volver al Índice Paola Alba Paola Alba Volver al Índice 20


Lo que puedo ver (otra ventana)
Paola Alba
Lo que yo puedo ver a través de tu ventana
es una planta que tarda en crecer
tal vez allí reside su misterio.
Y más allá una cosa blanca
similar a una mujer en camisón
hace mucho frío
está desabrigada

El pelo desaliñado
y su rostro pálido
pienso en la palidez de la muerte o
la falta de sangre,
pero esa mujer no existe
ni siquiera la ventana
tampoco nosotros
nunca sabremos cómo
describir lo que vemos
a través de la ventana
que da a un patio
en invierno.

______________________________________________

*Paola Alba. Escritora, poeta. Profesora de Lengua y Literatura. Nació en


Villa Mercedes, San Luis.

Contactos:
Instagram: paosuarez

21 Volver al Índice Paola Alba


Biografías literatas
Hoy:
Andrea Zelikson
En su memoria
(12/10/1957-11/09/2024)

Era una observadora. Analizaba y comprendía los


sentimientos. Transmitía sus experiencias a través de personajes que
reflejaban su particular mirada del entorno. Andrea nació un 12 de octubre
y hasta sus diecinueve años vivió en Buenos Aires, luego se radicó en San
Luis. En el plano personal, se caracterizó por su elevado espíritu, sus
valores humanísticos, su solidaridad y su sensibilidad artística, que dejó
huellas imborrables entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerla.
Fue madre de dos (Andrea y Martín), a quienes describía de la siguiente
manera: “Mis hijos constituyeron el sentido de mi vida, siempre generaron
la pulsión de lucha, de alegría y gratitud, son la luz que ilumina mi camino
día a día”.
En el plano literario, desarrolló su propia voz, a través de cuentos cortos
y poesías, que analizaban los conflictos internos en historias que iban
desde el fantástico al costumbrismo. Estos relatos breves se encuentran
compendiados en “Acuarela”. Comenzó sus primeras publicaciones en
la Revista Cultural Latinoamericana “El Viento”. Algunas de ellas fueron
“Pentagrama”, “Miradas”, “Silencio de Angustia”, entre otras. Su cuento
“Zapatos prestados”, fue premiado por SAR (Sociedad Argentina de
Reumatología) y retrata de forma única el dolor físico de una enfermedad,
a través de imágenes que bordean el realismo mágico. En su producción
literaria refleja el sentir de la cultura y la historia de San Luis. En 2018
escribió “Estación Final”, su primera novela. Una crónica familiar de amor,
reencuentros, pérdidas y superación. “Sincronicidades”, fue su segunda
novela y se centra en una búsqueda espiritual y personal. En “El canto de
los pájaros”, su tercera novela, propone un juego de perspectivas, al estar
narrado con diferentes voces. Un drama cotidiano que inserta elementos Si te interesa publicar tus cuentos, poesías o microrrelatos en
sobrenaturales en sus páginas. Leer una obra de Andrea Zelikson, es
Tinteros, te invito a contactarte conmigo a través del correo
adentrarse en un mundo reflexivo, lleno de luces y buenas acciones, sin
dejar de reconocer nuestras propias oscuridades.
electrónico: fscalise@[Link]

Fragmento biográfico redactado por: ¡Para seguir promoviendo la difusión y lectura de las plumas de
Hector Bustos, su íntimo amigo. San Luis!

23 Volver al Índice Biografías literatas

También podría gustarte