Unidad y Diversidad de la iglesia
INTRODUCCIÓN
No soy muy bueno con los vehículos—nada bueno en realidad—así que
cuando abro el capo de mi auto, lo único que veo es una enorme maquina a
la que en mi ignorancia llamo “motor”. Veo solo una pieza enorme, pero ese
motor tiene diversos engranes, mangueras, circuitos etc. que deben
funcionar de manera unificada para que el auto tenga un buen rendimiento.
Al ver la iglesia muchos solo vemos un grupo de personas que se reúnen,
pero al igual que yo con el motor debemos ir más allá; no es solo un “grupo
de personas” ¡Es un cuerpo! con diferentes miembros a los que les
corresponde—porque para eso fueron creados—una función especial.
Esto es un buen ejemplo para lo que Pablo abordará aquí, como los
componentes del motor, los individuos de la iglesia deben funcionar
unificadamente para tener un sano funcionamiento.
Vayamos a Romanos 12 y continuemos considerando las verdades
expresadas aquí. Leamos desde el verso 3:
3
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre
vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino
que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así
nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los
unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la
gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la
fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que
exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside,
con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Pablo, después de haber llamado a los romanos a poner los pies en el piso
y tener presente el evangelio como nuestra medida de fe por medio de la
cual conocemos certeramente nuestra condición ante Dios—pecadores,
salvados por gracia—prosigue en dirección a dos verdades más que
debemos considerar como redimidos, pero ahora con relación a nuestra
relación con la iglesia.
La primera de ellas, es que como somos un cuerpo, con muchos
miembros—pero somos un mismo cuerpo—así lo es la iglesia.
La segunda, es que como los miembros del cuerpo, cada uno cumple un
rol en especial, así los individuos que conforman la iglesia poseen
diferentes dones—o capacidades—dadas por el Señor, siempre para ser
usadas en la edificación y según los propósitos del ‘cuerpo’ y en
sumisión a la cabeza.
1. SOMOS UN CUERPO
El verso 4 comienza:
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero
no todos los miembros tienen la misma función”
Me imagino a Pablo diciendo “mira somos un cuerpo, pero tenemos muchos
miembros ¡No solo somos manos, o pies, u ojos! ¡Tenemos varios
miembros!” Presta atención a tu cuerpo, observa tus manos, tus piernas, tus
pies, y di: tengo muchos miembros, pero soy un cuerpo.
Debemos pensar en el cuerpo como un organismo unificado, con miembros
diferentes, con funciones individuales propias, pero trabajando en un mismo
fin.
Hagamos un alto y reflexionemos antes de continuar. Un cuerpo está
formado por células, tejidos, órganos, y sistemas—desde lo más pequeño e
imperceptible escondido en las profundidades a lo visible ¡Qué gran
ilustración! Aunque según varios comentaristas no es propia de Pablo.
Algunos escritores antiguos utilizaron la metáfora para argumentar que el
estado político, aunque formado por muchas clases distintas de pueblos
seguía siendo una solo entidad. Algunos escritores llegaron a llamar al
estado ‘cuerpo’ del Emperador.[1] Por esto, el uso que Pablo hace es
excepcional. Cabe mencionar, que esta es una de las analogías más
familiares de la biblia, y no solo la encontramos en Romanos, sino en
algunas otras de sus cartas. Por ejemplo vayamos a 1 Corintios [Link]
12
Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero
todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así
también Cristo.
En Corintios, parece existir el mismo problema que en Romanos 12,
algunos de los corintios se jactaban de poseer los mejores dones y eran
arrogantes; mientras que en Romanos muchos afirman que Pablo los llama
a ‘no tener más alto concepto de sí mismos’ ya que existían rencillas entre
judíos y gentiles, eran arrogantes unos hacia otros, y se menospreciaban
constantemente. Debido al contexto, pudiéramos decir que los judíos, por
un lado, afirmaban ser descendientes del pueblo elegido por Dios, y así
menospreciaban a los gentiles sintiéndose superiores a ellos; pero por el
otro, los gentiles jactándose de su posición delante de Dios, mientras el
pueblo judío rechazaba el evangelio. Ahora podemos entender las palabras
del apóstol: no tengan más alto concepto de sí mismos, ante Dios todos
somos pecadores, ninguno merecíamos ser salvados; más ahora, somos
salvos por gracia, y esto nuca lo debemos olvidar.
En Efesios, el mismo Pablo, desarrolla esta analogía una vez más, y es en
Colosenses hablando de la preminencia de Cristo, donde dice:
15
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda
creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los
cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean
dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de
él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él
subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el
principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la
preeminencia;
Cristo es la cabeza de la Iglesia debido a su preeminencia, y por lo tanto la
iglesia—el cuerpo—está sujeta a Él. Efesios 5:23-24 hablando del
matrimonio Pablo dice que la Iglesia está sujeta a Cristo, el cuerpo a la
cabeza, como la esposa debe de estarlo al marido:
23
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la
iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia
está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en
todo.
El cuerpo está compuesto de varios miembros. Es un conjunto funcional
cuyas partes están bajo la coordinación de la cabeza. Una mano separada
del cuerpo—y obviamente de la cabeza—se muere.
Esto del cuerpo es sumamente interesante. Me encanta lo que dice Gregory
J. Ogden:
“Que la iglesia sea el cuerpo de Cristo, no es una metáfora o una buena
ilustración, sino que apunta a una gran verdad: Jesús habita en los
miembros de su pueblo y les da de su vida”.
Pero continúa diciendo:
“La iglesia es un organismo divino que de forma místico está fusionado a
Cristo, quien está vivo y reina, y que continúa revelándose a su pueblo”.
Esto lo vemos ilustrado en las mismas palabras de Jesús al ir al encuentro
de Pablo: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?” ¡Pablo perseguía a la
Iglesia, asolaba al pueblo de Dios! y Jesús lo sorprende con estas palabras:
“¿Por qué me persigues?” ¡La iglesia es el cuerpo de Cristo!
Eso quiere decir, que todo aquel que se ha arrepentido, y ha depositado su
fue en Jesús y ha sido salvado, ha sido unido a Cristo y recibido en la
familia de Dios que es la iglesia.
Si recordamos el contexto, todo lo que hemos hablado hasta hoy, implica
que el creyente que es transformado por medio de la renovación de su
entendimiento, debe pensar sensatamente, sobriamente, no solo sobre sí
mismos, sino también en relación al funcionamiento de él en el cuerpo de
Cristo, los miembros trabajan y funcionan para sí, siempre en sometimiento
a la cabeza.
Nosotros somos parte del cuerpo de Cristo, y todos somos necesarios,
fuimos llamados inmerecidamente a este cuerpo y no podemos funcionar
independientemente de otros, sea cual sea tu función dentro de la iglesia—
como lo veremos en un momento—debes saber que no vales menos, o que
no eres más necesario que otros, pero tampoco menos indispensable.
Saber lo que somos—como individuos y como cuerpo de Cristo—nos hará
funcionar y apreciarnos correctamente.
El verso 5 del capítulo 12 de Romanos dice:
5
así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros.
Pablo está entrelazando dos verdades en este pasaje: estamos unidos
como miembros, pero somos miembros diversos y, somos un cuerpo pero a
la vez, somos miembros unos de los otros.
He escuchado sin fin de ilustraciones de esto, por ejemplo, piensa en un
equipo de futbol o de cualquier deporte; no todos son porteros, ni tienen la
misma posición. He sabido que a muchos se les complica jugar
determinadas posiciones, sin embargo, juegan en donde están cómodos o
tienen su destreza, y ahí cada anotación se hace para el equipo. Diversos
jugadores un solo equipo.
Vayamos a 1 Corintios 12:20-27 y entendemos esto un poco más, y aunque
no tomaremos muchos de ahí, nos servirá para comprender un poco más
esto.
20
Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el
ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies:
No tengo necesidad de vosotros. 22 Antes bien los miembros del cuerpo que
parecen más débiles, son los más necesarios; 23 y a aquellos del cuerpo que
nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en
nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24 Porque los que
en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el
cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25 para que no haya
desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los
unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los
miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los
miembros con él se gozan. 27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y
miembros cada uno en particular.
Notemos la unidad, el sometimiento a unos a otros y a la cabeza, el claro
concepto de necesidad de unos a otros para un correcto funcionamiento.
Concluiré este punto con una experiencia propia.
Déjame te cuento:
Cuando comencé a tocar clarinete, me enfoqué demasiado en la digitación
—tener agilidad en los dedos. Cuando veía a alguien lo primero que
cautivaba mi atención era eso. Lo mismo pasa cuando vemos aun pianista,
nos admiramos de su agilidad. Amigos músicos, cuidaban demasiado sus
dedos—para un pianista son casi sagrados. Hasta que comencé a practicar
y noté algo más, algo a lo que no le prestaba atención y era más importante:
el desempeño de los pulmones y de la vista, etc. ¿imagínate a un
clarinetista que tenga problemas en sus pulmones? ¿O un pianista que
tenga problemas de la vista y que le impida ver las partituras? Son poco los
que piensan en un concierto: “wow que buena vista”cuando el panista está
en el concierto. No muchos dicen: “que fortaleza en los labios para tocar
así”—al ver al clarinetista. Siempre notamos lo visible, y tendemos a
estimarlo y sobre valorarlo, pero hay cosas igual de importantes, que sin
ellas sería imposible hacer diversas actividades, en este caso dominar algún
instrumento.
De esta misma manera, somos uno, y cuando un miembro está enfermo,
todo el cuerpo de duele ¿te ha pasado que tienes una pequeña herida en
alguna parte de tu cuerpo? Te sientes mal, incomodo.
Debemos tener en cuenta que no solo estamos hablamos de nuestra iglesia
—de la iglesia local—sino de la iglesia universal. Como iglesias debemos
aprender a ser un cuerpo, y no esta divididos. Somos diversos miembros,
pero un cuerpo, y un cuerpo sometido a Jesús, la cabeza. Esta es la
primera verdad.
2. DIVERSIDAD DE MIEMBROS
En esta segunda parte nos centraremos en la diversidad de esos miembros
mencionados por Pablo, pero ¿A qué se refiere? Y ¿Cuál es su función?
Prestemos atención a los versos 6 al 8:
6
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es
dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de
servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la
exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el
que hace misericordia, con alegría.
Dones dados por gracia
La gracia de Dios ha sido dada a todos los creyentes, hemos sido salvados
por gracia, pero además cada uno hemos recibido diversos dones. El
apóstol utiliza la palabra ‘don’ para referirse a una capacidad impartida por
Dios para servir a la comunidad de Cristo de manera precisa y concreta
para la edificación de la iglesia. A estos dones se les conoce como “dones
ministeriales”.
Un síntoma favorable de una iglesia saludable, es que los individuos
ejercitan los dones ministeriales, es decir, cada miembro se preocupa por
conocer es su rol y desempeñarlo dentro de la iglesia.
En el verso 6 se nos dice que hay “diversidad de dones”. En 1 de Corintios
12:4 también lo vemos. Esto es una referencia a
una pluralidad o variedad de estos dones.
En Corintios la expresión “diversidad de dones” el término que aparece es
una palabra compuesta que significa “don de gracia”. No solo somos
salvados por gracia, sino que por gracia también recibimos capacidades y
motivaciones concretas, únicas para servir a los demás. Los dones son
nuestra contribución visible a la salud del Cuerpo de Cristo.[2]
No creo que haya algún hombre al cual no le agrade sentirse útil. Al usar
nuestros dones somos edificados. Muchos pensamos que servir en la
iglesia es algo tedioso y complicado, o un trabajo duro—y ciertamente hay
cosas que requieren esfuerzo—pero, servir con nuestros dones nos será
placentero, y agradable, nos sentiremos amados y valorados, y como
alguien dijo, es como si Dios dijera: “para eso fuiste creado”.
Cuando vemos la diversidad de dones que el Espíritu Santo ha repartido por
gracia eso debe sernos de ánimo. Dios no solo te salvó, sino que también te
otorgó alguna capacidad que puedes desarrollar dentro de la iglesia.
Hay varias listas de diferentes dones las cuales no vamos a ver. Pablo no
fue exhaustivo en desarrollar cada don, ni en colocarlos en una lista
debidamente ordenada, sino que lo hizo e acuerdo a los propósitos que
quería dar a su audiencia.
Algunos comentaristas afirman que esta, es una lista de los dones que
regularmente se encuentran en una iglesia, es decir, los más comunes. Lo
que veo es no una lista que quiera plasmar, sino con el fin de motivarlos a lo
que seguramente conocía que poseían, y hacerlo de manera adecuada.
No me detendré en estudiar mucho los dones ya que tenemos una clase
donde los desarrollamos, y lo estaremos haciendo poco más adelante en el
discipulado, así que demos un vistazo rápido a lo que Pablo dice:
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es
6
dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
Las expresiones: ‘Si el de’, ‘o si de’, ‘o el que’ nos llevan a realizar una
evaluación de sobre la existencia de ese don. Es como decir: “si hay el
de profecía” “o el de enseñanza”, para luego motivar a usarlos.
Mientras voy describiendo y definiendo los dones, pregúntate ¿Cuál tengo
yo? Y piensa en cómo puedes ejercitarlo dentro de la iglesia.
“Si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe”
Lo primero que nos viene a la mente al escuchar estas palabras, son a esos
“profetas” modernos que vemos declarando y decretando, que parecen más
agoreros.
¿A esto se refiere o, a ser como alguno de los profetas del Antiguo
Testamento? ¿Cuál es ese don de profecía entones?
La profecía en el NT podía incluir predicciones acerca de futuro, pero esto
no define su carácter esencial. En términos más amplios, en el NT la
profecía implica anunciar a la comunidad la información que Dios le ha
revelado a un profeta para la edificación de la iglesia. [3]
Un profeta es alguien que discierne y expresa la verdad que viene de Dios
para exhortar, edificar, y consolar a la iglesia o para abrir los ojos de los
creyentes para que estos vean la verdad.[4]
Pablo dice: si hay don de profecía, úsese conforme a la medida de fe. Me
inclino a creer que lo que trata de expresar va de la mano con ‘la medida de
fe’ del verso 3. Por lo tanto, puedo decir que, este es un llamado a
asegurarse de que las palabras de quien ejerza el don de profecía
correspondan adecuadamente a su fe y conocimiento de Cristo.
No hay que irnos a lo místico u oculto, sino pensemos en un hermano
maduro—como lo decíamos—que, en medio de una plática, él te aconseje y
guie a determinados asuntos, simplemente con un: “a mí me parece que
debieras hacer esto”, con un discernimiento de la Palabra de Dios aplicada
a tu situación, y a través de eso recibas dirección.
Antes de continuar quiero aclarar que nosotros no creemos en que existan
actualmente profetas como los que hubo en el AT o NT, pero podríamos de
cierta manera concebir a hermanos, maduros en la fe con un discernimiento
que, de manera humilde, y sin alardes de poder, puedan ellos exhortar
mediante el conocimiento bíblico acerca de alguna situación específicas,
guiados siempre por el Espíritu Santo.
Pero no solo es este don, sino que el texto sigue:
7
o si de servicio, en servir;
La raíz de esta palabra en griego, originalmente era usada para referirse
al ‘servir a la mesa’. Es un servicio a los demás de carácter personal, y con
un carácter de sumisión o falta de status.
Esto nos recuerda a las palabras de Jesús: el Hijo de Hombre no vino para
ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Mt.
20:28).
Si alguno tiene ese don, úselo en servir—dice Pablo—reconózcalo y sirva
con corazón humilde.
“O el que enseña, en la enseñanza”
Esta es una referencia al maestro. También se usa en Efesios y tienen que
ver con el habla y el fin es exhortar a la iglesia, no es comunicar nuevas
revelaciones, sino el evangelio tal y como lo ha preservado la iglesia.
¿Alguno tiene el don de enseñanza? Úselo.
“El que exhorta, en la exhortación”
La palabra exhortación también puede traducirse como alentar o animar.
Que este citado después del de maestro, hace que pueda referirse
a ‘alentar a vivir conforme al evangelio’.
¿Alguno tiene el don de exhortación? Úselo.
“El que reparte, con liberalidad”
‘El que comparte’ puede referirse a quien distribuye los recursos de la
iglesia o los propios. El que comparte, hágalo generosamente. Esta es una
exhortación de Pablo a aquel que da, lo haga con sinceridad y sin segundas
intenciones.
¿Alguno tiene este don? Dé, dé con generosidad.
“El que preside, con solicitud”
Otras versiones traducen esto como “el que dirige” alguien que está
poniendo orden u ordenando para algún trabajo. Es como un supervisor, un
anciano que está cuidando el buen funcionamiento de algún área o trabajo.
El exhorto es a hacerlo con diligencia—con solicitud.
“El que hace misericordia, con alegría”
Aquí vemos un ministerio de forma muy general, incluye todo lo que
conlleva a hacer misericordia a los demás, como: visita a los enfermos, el
cuidado a los ancianos y discapacitados, y proveer para las necesidades
materiales de los pobres. Quien tenga ese don, úselo, hágalo con alegría.
CONCLUSIÓN
Son 7 dones que Pablo plasma, y considero que son los dones más
comunes dentro de la iglesia. Seguro que mientras los describía pudiste
identificar a alguien con alguno, o varios, o tú mismo identificaste los tuyos.
Debemos conocernos, conocer quiénes somos respecto al evangelio y que
función tenemos dentro de la Iglesia. No podemos ser todos manos o pies,
no podemos ser todos de los que den, o de los que hagan misericordia, ¿te
imaginas si todos enseñáramos? En la iglesia somos uno, somos el cuerpo
de Cristo, estamos en sumisión a él, pero además somos diferentes. Dios
nos creó así, él nos capacitó y lo seguirá haciendo, así que oremos y
pidamos a Dios que él nos permita integrarnos d manera activa dentro de su
iglesia, y que lo hagamos para su gloria.
Recuera, somos diferentes, pero somos uno, y todos somos pecadores
salvados por gracia. Oremos.