Comunidades Humanas y Poblaciones de Grandes Ballenas
Comunidades Humanas y Poblaciones de Grandes Ballenas
137
Introducción
La presente investigación se enmarca dentro del proyecto de conservación e investigación marina impulsado
en el sur de nuestro país por un grupo de científicos chilenos fundadores de la ONG Centro Ballena
Azul. Sus investigaciones son desarrolladas en el ecosistema marino Chiloé Corcovado Chonos, descrito
como uno de los hábitats costeros más ricos e importantes del sur de Chile1.
Este ecosistema presenta dos particularidades. Desde el punto de vista ecológico, el registro de
agregaciones de mamíferos marinos como las sorprendentes ballenas azules (Balaenoptera musculus) en
actividades de alimentación y crianza en el área, representa una oportunidad única para comprender la
ecología de esta especie y sus relaciones ecosistémicas. Estas poblaciones, intensamente cazadas desde los
inicios del siglo XX, se encuentran actualmente dentro de las especies más amenazadas (y menos
conocidas) de cetáceos, por lo que este redescubrimiento permite, entre otros aspectos, revertir esta
situación.
Por otro lado, las comunidades humanas ubicadas en la zona, detentan un conocimiento ancestral del
ecosistema marino, sus potenciales usos y recursos. La historia económica de estos poblados,
principalmente de tradición marítima, establece diversos tipos de conocimiento y relaciones con el medio
ambiente natural que permiten la mantención de modos de vida particulares y de una cultura marítima
lograda, mediante la humanización del accidentado paisaje de estas zonas litoraleñas2.
Este redescubrimiento científico, sumado al conocimiento local de los habitantes del área (pescadores,
antiguos navegantes, armada, entre otros), que indican la presencia de individuos durante todo el año,
hacen suponer la existencia de redes de relaciones, conocimientos y prácticas, históricas y actuales,
vinculadas con estas poblaciones de cetáceos.
Las poblaciones de cetáceos, específicamente de ballenas, presentes en las aguas del litoral, habitan la zona
desde aproximadamente el siglo XVII, y no están ajenas a las construcciones y representaciones culturales,
socioproductivas, ideológicas, simbólicas, materiales e históricas, que estas comunidades expresan en
sus intentos de habitabilidad, ocupación y significado del entorno. El principal objetivo de la presente
1. Centro Ballena Azul es una ONG sin fines de lucro fundada en el año 2000. Sus estudios multidisciplinarios buscan comprender
los procesos y patrones que determinan el funcionamiento de los ecosistemas marinos y las potenciales amenazas que afecten su
integridad, impulsando estrategias de conservación, manejo y educación ambiental ligados a dichos ecosistemas en general y a los mamíferos
marinos en particular. En el año 2006 fue reconocida con el Sello Bicentenario, principalmente por su proyecto de conservación e
138
investigación marina, impulsado en el sur de nuestro país, específicamente en el ecosistema marino Chiloé Corcovado Chonos.
2. A. Recasens, Pueblos de mar, relatos etnográficos, Santiago de Chile, Bravo y Allende editores/Universidad de Chile, 2003.
139
Introducción
investigación es reconocer las distintas relaciones que
interactúan en esta vinculación (esferas ideológicas y
materiales), definiendo significados y prácticas, históricas y
actuales, relacionadas con dichos ecosistemas marinos y sus
especies.
Las ballenas conocidas como especies carismáticas hacen de esta zona un lugar único para estudios
científicos y sociales que tiendan a impulsar y reafirmar el valor de la cultura material e inmaterial, la
importancia de resguardar nuestro patrimonio, historia e identidad local, además de la conservación y
el desarrollo sustentable de nuestra costa y especies marinas.
140
Marco de referencia
1. Área de investigación
El ecosistema marino Chiloé Corcovado Chonos, ubicado entre los 41º30`S (Canal de Chacao) y 47ºS
(Península de Taitao), es descrito como una zona altamente productiva y rica en biodiversidad y es considerado
uno de los hábitat costeros más importantes del sur de Chile y un ecosistema clave para la
conservación y resguardo de la biodiversidad de la región, que registra 31 de las 51 especies de
mamíferos marinos existentes en nuestro país, antecedente que reafirma su alta diversidad biológica.
La comuna de Guaitecas, formada por las localidades de Melinka y Repollal, mantiene tradiciones culturales
y económicas basadas principalmente en el medio ambiente natural, expresando distintos niveles de
aproximación en el campo de las relaciones establecidas hacia este, y las especies que habitan el área.
Existiendo representaciones simbólicas, socioproductivas, culturales, históricas, entre otras, que juegan un
rol importante en la definición de significados y prácticas, históricas y actuales relacionadas con dichos
ecosistemas4.
Un importante hallazgo realizado en el año 2003 por un grupo de científicos de la ONG Centro Ballena
Azul, actualiza la valoración de este ecosistema mediante el redescubrimiento científico de
agregaciones de mamíferos marinos, específicamente ballenas azules en actividades de alimentación y
crianza durante los meses de verano y otoño. Hoy en día, el área es considerada como la principal zona de
alimentación y cuidado parental de estas y otras especies marinas, entre ellos: delfines chilenos
(Cephalorhynchus eutropia),
3. M. Martinic, De la Trapananda al Aysén: una mirada reflexiva sobre el acontecer de la Región de Aysén desde la prehistoria hasta nuestros
días, Santiago de Chile, Pehuén, Biblioteca del Bicentenario, 2005, p. 32-33.
4. Los registros de poblamiento del Archipiélago de los Chonos data de grupos canoeros, del mismo nombre, durante el siglo XVII.
140
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
Siglos posteriores sucesivas oleadas migratorias provenientes de Chiloé, y la fundación oficial en 1859 de Puerto Melinka, actual capital
comunal de Guaitecas, permite el establecimiento definitivo de centros poblados en el área. Actualmente, los sectores de Repollal bajo,
medio y alto en isla Ascensión, también cuentan con un número importante de residentes.
141
Marco de referencia
delfines australes (Lagenorhynchus australis) y lobos finos australes (Arctocephalus australis)5.
Sin embargo, numerosas fuentes etnohistóricas e históricas señalan la presencia de estas especies en
el área desde aproximadamente el siglo XVII. La coexistencia de estas poblaciones de mamíferos marinos y
los grupos humanos presentes en la zona, nos permite entonces, repensar las construcciones socioculturales
relacionadas con el medio natural y sus especies, que transcurren y ocurren en espacios territoriales
determinados, como prácticas culturales que obedecen a distintas racionalidades u orientaciones de uso y
significados, surgidas desde configuraciones locales y/o adquiridas en el proceso de valoración económica
del ecosistema. La relación biodiversidad-cultura transita entonces entre distintos escenarios ambientales,
ecológicos, socioculturales e históricos.
2. Aproximación teórica
El área Chiloé Corcovado Chonos, como área de investigación, nos permite entender los procesos actuales
vinculados al patrimonio natural y cultural presentes en nuestra costa. El medio ambiente, como recurso y
paisaje, dotado de características y significados culturales, plantea que determinados usos sociales de los
recursos presentes en los territorios, entremezclados con conceptos tales como historia, memoria e
identidad local, activan nuevas redes de significados que revalorizan y aseguran la mantención y
resguardo de los bienes patrimoniales. En este ámbito, las estrategias de conservación, desarrollo
territorial y/o posibilidades de nuevas prácticas, propuestas para determinados ecosistemas permitirían no solo el
cuidado de los recursos naturales de los territorios si no también la activación de los significados y
construcciones culturales que las comunidades otorgan al medio ambiente en general.
Considerar el medio ambiente como fuente de patrimonio natural y cultural de las comunidades humanas, nos
exige repensar las definiciones más clásicas con las que este se ha relacionado, vinculadas principalmente a
“los especialistas en el pasado”6. Las nuevas consideraciones conceptuales en torno al término, nos permiten
ampliarlo hacia las construcciones actuales, materiales y simbólicas, que surgen en las comunidades, en su
relación constante con la naturaleza.
La interacción entre grupos humanos y su medio ambiente natural es inherente a nuestra condición de seres
5. Hucke et al., Conservación marina en el sur de Chile: la importancia de la región Chiloé-Corcovado para las ballenas azules, la
diversidad biológica y el desarrollo sustentable, Valdivia, Centro Ballena Azul, 2006.
6. N. García Canclini, “Los usos sociales del patrimonio cultural”, Patrimonio etnológico. Nuevas perspectivas de estudio, Granada,
Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 1999, p. 16.
142
ecosistémicos, que actuando como emisores y receptores de determinados estímulos, dotamos de significados
y prácticas, temporales y espaciales, los escenarios y por lo tanto sus especies. El ser humano se apropia
culturalmente del medio ambiente mediante prácticas y usos. Pero a su vez estas prácticas y usos permiten su
adaptabilidad al ecosistema que habita. Si bien la presencia de ballenas en el área obedece principalmente
a factores ecológicos, y es considerado un fenómeno natural, el impacto cultural que tiene en las
poblaciones humanas es considerable. Las especies, en distintos grados, son parte del imaginario,
paisaje social y objetivación de las comunidades, y por lo tanto, el fenómeno adquiere connotaciones y
apropiaciones socioculturales específicas en la cotidianidad, actualizadas a lo largo de la historia del
territorio.
El estudio de las respuestas humanas, culturales y biológicas a las situaciones ambientales, factores, procesos
y ciclos que afectan o se relacionan directamente con el desarrollo social y cultural de las comunidades
humanas, se propone la dicotomía cultura-naturaleza para entender la realidad. Se plantean nuevos
desafíos para el desarrollo de teorías sociales y sus impactos en las prácticas etnográficas, que se suman al
escenario ambiental actual: reverdecimiento del discurso público, redefinición de las fronteras disciplinarias
y problemas ambientales globales entre otros, que nos invitan a indagar nuevos métodos de investigación y
conceptualización de las relaciones humano-ambientales7.
La cultura, como entidad objeto de estudio de la antropología, no puede ser comprendida sin
considerar su interacción con el ambiente, la relación que le proporciona sentido, y a su vez, brinda
significado al entorno. Si la consideramos en el plano ideológico, se describe como una configuración de
modos de pensar y ver el mundo de un grupo humano; en el plano de las acciones, es una exteriorización
de los modos de
7. Los aportes de la etnografía contemporánea, ligada a este tipo de estudios, presentan interpretaciones contradictorias para la
relación cultura-ambiente, sociedad-entorno. La primera ve la naturaleza como objeto de ejercicio del pensamiento, como la materia
privilegiada a partir de la cual se echa a volar la imaginación taxonómica y cosmológica de los pueblos. La segunda en cambio, se
142
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
orienta hacia el reduccionismo ecológico, explicando las manifestaciones culturales como epifenómenos del trabajo naturante de la
naturaleza, postulando una determinación totalizante de la sociedad por parte del medio ambiente. Es una interpretación utilitarista que
niega toda especificidad del campo simbólico y social (Descola, 1996).
143
hacer en el mundo, y en el plano objetivo, la cultura se traduce en modos de materializar actos e ideas en el
mundo. Entenderemos la cultura como un código, mapa y ruta, que intermediada por la experiencia, como
el vehículo que permite abrirse camino en cada situación de la realidad cotidiana, proporciona significados,
sentidos y orientaciones en las relaciones con la naturaleza, con el medio ambiente8.
En síntesis, la forma como nos relacionamos con la naturaleza depende de la manera en que vemos el
mundo de la naturaleza y a nosotros con respecto a ella. Cohen (1976) propone un modelo basado en
orientaciones medioambientales que nos permiten una aproximación a esta relación entre cultura y medio
ambiente. Se plantea una orientación instrumental, donde el ser humano se relaciona con su medio
ambiente en términos de recursos, utilizando tecnologías para desarrollar sus potencialidades de explotación
(maximización de beneficios económicos); una orientación territorial, donde se percibe el medio ambiente
como un territorio controlado sobre el cual se ejerce (o debe ejercerse) un dominio físico y se defiende bajo un
estatuto legítimo; una orientación sentimental, donde se percibe el medio ambiente desde una dimensión de
apego, de afecto, de identidad, de pertenencia y reconocimiento social; y una orientación simbólica, de
relación con el medio ambiente mediatizada por creencias y valores culturales, méritos estéticos o
significados morales o religiosos10.
3. Líneas metodológicas
La antropología sociocultural planteada como una ciencia social integrativa 11, nos aproximó al método
cualitativo como punto de partida para nuestra investigación. Conocido también como modelo conceptual-
inductivo, reúne y ordena todas las observaciones acerca de un fenómeno mediante la descripción de
8. A. Recasens “Cultura y biodiversidad marina”, Biodiversidad marina: valoración, usos y perspectivas. ¿Hacia dónde va Chile?,
Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 2005, p. 169.
9. P. Descola, “Construyendo naturalezas. Ecología simbólica y práctica social”, Naturaleza y sociedad. Perspectivas antropológicas, México
DF, Siglo Veintiuno, 2001, p. 104.
10. A. Recasens “Cultura y biodiversidad…”, p. 172-173.
11. A. Kumar Giri, “The Calling of a Creative Transdisciplinarity”, Futures 34, Adyar, India, 2002.
144
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
La historia local de los grupos humanos presentes en el área, entendida como un entretejido de dimensiones
biológicas, socioculturales, ecológicas y ambientales, en constante interacción y superposición, consideró
escenarios naturales y culturales, construidos por estas poblaciones durante la relación ser humano-cultura-
naturaleza, en contextos históricos determinados.
La interacción y articulación de las herramientas metodológicas que cada una de ellas proporciona
para resolver las interrogantes formuladas, permitió una aproximación histórica, diagnóstica y descriptiva
a la de la realidad social y natural de las localidades estudiadas. De esta manera, el entendimiento
de la problemática de investigación fue logrado mediante la contextualización social e histórica de los
mismos. A lo anterior, y siguiendo las aproximaciones teóricas, adherimos los aspectos geográficos,
ambientales y ecológicos presentes en la realidad.
12. O. Mella, Naturaleza y orientaciones teórico-metodológicas de la investigación cualitativa, Santiago de Chile, Cide, 1998.
13. Las herramientas de investigación consideraron métodos etnográficos clásicos que permitieron emplear instrumentos de recolección
de datos primarios como: observación participante, entrevistas semi estructuradas, entrevistas abiertas, realización de talleres
comunitarios. Lo anterior fue logrado mediante registro fotográfico, de audio y notas de campo. Además, la revisión sistemática y
detallada de material bibliográfico (etnohistórico, histórico, local, académico y narrativo), registros de prensa local y registros audiovisuales
relativos a estas especies en la zona, permitió descripciones específicas del acontecer de este evento. Los grupos de información consideraron:
comunidad local (con un rango entre los 40 y 85 años aproximadamente), descendientes de trabajadores de plantas balleneras, personas
vinculadas a antiguos oficios de mar (cuadrillas de loberos, cazadores de pieles, temporadas de cholga seca, entre otros), conocedores(as)
de la historia de poblamiento y ocupación de Melinka y Repollal; y participantes de los talleres escolares realizados, principalmente
niños y niñas entre 7 y 15 años.
145
14. G. Daily et al., “Managing Earth’s Ecosystems: An Interdisciplinary Challenge”, Ecoystems 2, 1999.
146
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
Desarrollo
Según lo anterior podemos documentar estos supuestos desde los numerosos registros de cronistas,
navegantes y misioneros, entre otros, que dan cuenta de la existencia de estas especies a lo largo del área.
Las poblaciones de mamíferos marinos, específicamente los grupos de ballenas, habitan nuestras
costas desde aproximadamente el siglo XVII 16. Para el área, los registros de la presencia de estos grupos
data, del siglo XVIII, cuando Molina17 describe un varamiento en las costas de Chonos,
No ha muchos años que las olas arrojaron á las costas de los Chones una ballena muerta que tenia
noventa pies y seis pies de largo; y en un parage de aquellas playas se veía una costilla de otra ballena
que tenia veinte y dos pies; y asi me admiro de que á pesar del testimonio de todos los viajeros
pretenda todavía Mr. De Bufón en sus epocas de la naturaleza que los mares Australes no sean á
proposito para
la producción de las ballenas, y que no alberguen animales mas corpulentos que los Lamentinos.
En 1810 el documento titulado “Ensayo sobre la historia natural de Chile” retoma el suceso señalando
Las mareas, pocos años antes de mi partida, lanzaron una muerta, que tenía 96 pies de largo, sobre las
costas de los chonos. En un lugar de aquel litoral se veía una costilla de 16 pies de largo, perteneciente
a otra ballena. En la isla Mocha, situada sobre las playas araucanas, se encontró muerta una
ballena
15. Hucke-Gaete et al., Discovery of a Blue Whale Feeding and Nursing Ground in Southern Chile. Proc. R. Soc. Lond. Ser. B (Suppl.) Biology
Letters 271, S170–S173, 2003; Hucke - Gaete, “Distribución, preferencia de hábitat y dinámica espacial de la ballena azul en Chile: 1997-
2004”, tesis doctoral, Valdivia, Universidad Austral de Chile, Facultad de Ciencias, Escuela de Graduados, 2004; Hucke- Gaete et al.,
Blue Whales off Southern Chile: Overview of Research Achievements and Current Conservation Challenges, IWC Scientific Committee paper,
SC/57/SH5, Ulsan, Korea S., 2005; Hucke-Gaete et al., Conservación marina…
16. A. Ovalle, Historica relacion del Reyno de Chile. Y de las missiones y minisfterios que exercita en el la Compañía de Jesús,
Roma, Colección Biblioteca Nacional, 1646, p. 44.
145
146
17. J. I. Molina, Compendio de la historia geografica natural y civil del Reyno de Chile, 1788-1795, Sancha, Madrid, Colección
Biblioteca Nacional, p. 522.
146
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
franca, Balaena Mysticetus, de 120 pies de largo; ésta se distingue de las otras por sus mandíbulas casi
iguales y si dorso jaspeado de blanco y negro y desprovisto de aletas natatorias18.
Más tarde Moraleda, en su paso de reconocimiento por Chonos, relata el avistamiento de un ejemplar en las
costas del sur en el año 1793. “Se han visto dos lobos y una ballena cerca de las costas del sur…”19.
Resultados: a partir de los resultados obtenidos durante el proceso de investigación, podemos documentar
que, entre grupos humanos y poblaciones de cetáceos, específicamente ballenas, se identifican tres etapas
culturales que permiten aproximarnos al desarrollo histórico de las construcciones culturales asociadas a
ellos:
Cada uno de estos episodios guiado por factores sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales
ejerce distintos grados de presión en los mapas culturales, estructurando formas de conocimiento, potenciales
usos y significados de estas especies. Estas dimensiones actúan de manera simultánea en la realidad
de los sujetos, adquiriendo a lo largo del tiempo, distintos niveles de acción en el entretejido social de
un determinado momento histórico. Lo anterior, permite definir las orientaciones medioambientales presentes
en la multicausalidad de este fenómeno natural y cultural.
Mediante la caracterización de estas etapas, damos cuenta de los distintos tipos de relaciones y significados
que prevalecen en cada una, cómo se interrelacionan y, superponen a lo largo del tiempo. Pese a que
no presentan límites temporales claros consideran una serie de particularidades y representaciones
que evidencian momentos claves en la relación de seres humanos y poblaciones de cetáceos.
La construcción de la historia ambiental de Melinka y Repollal, vinculada a estas etapas, permite establecer
códigos de relación entre cultura, medio ambiente y aspectos patrimoniales, estructuras de significado
18. J.I. Molina, Ensayo sobre la historia natural de Chile, Bolonia, Colección Biblioteca Nacional, 1810, p. 265-266. Si
consideramos la unidad pie como una unidad de longitud utilizada por civilizaciones antiguas, con las equivalencias propuestas por el
sistema anglosajón, 1 pie = 30,48 cm, tenemos para los individuos descritos las siguientes equivalencias: a) ejemplar de 96 pies de
largo = 2926,08 cm = 29,2608 m; b) costilla de 16 pies de largo = 487,68 cm = 4,8768 m; c) ejemplar de ballena franca = 3657, 6
cm = 36,576 m. De lo anterior podemos suponer, de acuerdo a las dimensiones descritas, que el primer ejemplar varado en las costas de
Chonos era una ballena azul. Del segundo ejemplar no tenemos referencias pues las dimensiones no corresponden a la especie
señalada.
19. J.M. Moraleda i Montero, Esploraciones jeográficas e hidrográficas, Santiago de Chile, Imprenta Nacional, Colección Biblioteca
Nacional, 1888, p. 337. 147
146
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
La relación entre estos grupos canoeros y las poblaciones de ballenas se orientó principalmente hacia fines
instrumentales-económicos. Las especies eran aprovechadas como recursos, principalmente por el consumo
de su carne, grasa o a partir de ellas, para la elaboración de artefactos, prácticas de trueque, entre otras. A su
vez, eran consideradas objetos de limitación, ampliación e identificación de aspectos territoriales, sectoriales
e identitarios, que posibilitaban la flexibilización de la organización social y/o sistemas territoriales: festines
masivos en torno a sus varamientos, aprovechamiento masivo de sus propiedades, identificación de grupos
con ballenas, etc. Construcciones culturales ideológicas, se escapan de posibilidades de análisis debido
principalmente, a las escasas fuentes que retraten la cosmovisión de este pueblo canoero austral.
En el vocabulario chono o wayteca las ballenas eran nombradas con el vocablo katáis21. En el ámbito
económico, el consumo de ballenas, estaba dado principalmente por el aprovechamiento de la abundante
carne, grasa y aceite que estas especies varadas proporcionaban a los grupos costeros. Además,
la elaboración de artefactos a partir de huesos o partes de la ballena permitía el desarrollo de otras
actividades mantenidas por estos grupos. Productos muy estimados eran entonces: las barbas de ballenas,
utilizadas para la fabricación de sogas que servían entre otros para amarrar los remos cortos o paletas
de la dalca; elaboración de arpones con puntas de hueso de ballena, de una longitud de 30 cm con
incisiones a modo de sierra, que permitían efectuar las cacerías de lobos marinos; entre otros. El ámbar
gris era también una sustancia estimada en los tiempos de la colonia. Es necesario recalcar que con algunos
de estos productos grupos chonos practicaron el trueque, abasteciendo por ejemplo de aceite a la villa de
San Carlos y Castro para el alumbrado del pueblo y del fuerte a fines del siglo, obteniendo a cambio harina
y productos diversos
20. Los territorios costeros desde Chonos al sur estuvieron habitados desde épocas prehistóricas por grupos humanos denominados canoeros,
de tradición cazadores-pescadores-recolectores (J. Emperaire, Los nómades del mar, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1963),
estableciéndose las fechas de los ocupamientos en 5020 +- 90 A.P (M. Martinic, De la Trapananda al Aysén: una mirada reflexiva sobre el
acontecer de la Región de Aysén desde la prehistoria hasta nuestros días, Santiago de Chile, Pehuén, Biblioteca del Bicentenario, 2005,
147
p. 32-33). La actualización de las referencias podría permitir a futuro ampliar los límites espacio-temporales señalados.
21. R. Cárdenas et al., Los chonos y los veliche en Chiloé, Santiago de Chile, Olimpho, 1991, p. 150.
de consumo22.
148
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
Con respecto a la organización social, las faenas de caza se refieren principalmente al aprovechamiento de
especies varadas. La falta de capacidades para la persecución o arponeo de los ejemplares
seguramente son algunas de las razones de las escasas referencias de este punto. Urbina menciona
las cacerías de ballenas, por grupos chonos, en la Boca del Canal de Chacao o en la del Huafo,
pero no ahonda en prácticas asociadas a estos eventos23.
Por otro lado, los varamientos de ballenas eran eventos naturales que permitían el aprovisionamiento de
los restos del cetáceo por numerosos pueblos de los alrededores. Era un verdadero festín para los grupos
cercanos al lugar del varamiento, durando aproximadamente un mes el trabajo de faena del animal.
Cuando encallaban las ballenas, aparte de extraerles la carne y otros elementos, desarrollaban un
ingenioso método para derretir su grasa, y éste consistía en confeccionar un canal en un tablón grueso,
donde iban colocando la grasa y sobre el mismo hacían una fogata, la que permitía que la grasa
se
derritiera y al mismo tiempo corriera por este canal y pudieran recogerla en sus vasijas24.
Lo anterior permitía la flexibilización de pautas de los sistemas territoriales gracias a las reuniones masivas
en torno a estos cetáceos varados.
Las dos orientaciones descritas fundamentan la histórica presencia de estas especies en la zona y su
importancia en el imaginario y conocimiento práctico de estos grupos humanos. A su vez, los resultados se
convierten en un nuevo antecedente para los postulados referidos a la existencia de sistemas marítimos y
culturales similares a lo largo de los canales australes, vinculados principalmente a la ocupación, conocimiento
y utilización del ecosistema, y transmisión de prácticas, costumbres o rituales asociados al medio ambiente
y sus especies. Lo anterior mediante la identificación de prácticas comunes entre grupos canoeros chonos
y alacalufes: realización de festines en torno a ballenas varadas, y elaboración y utilización de artefactos
similares a partir del varamiento de estas especies.
22. R. Urbina, “Los chonos en Chiloé: itinerario y aculturación”, Revista de Divulgación del Centro Chilote 9, Chiloé, 1988.
23. R. Urbina, “Los chonos…”.
24. R. Cárdenas et al., Los chonos…, p. 118.
149
22
de consumo
b) La . industrialización de las poblaciones de ballenas (siglos XVIII-XX): etapa orientada
principalmente con fines instrumentales hacia los recursos: las poblaciones de ballenas. Existe por lo tanto
utilización de tecnologías acordes a su explotación y la búsqueda de maximización de sus beneficios
económicos. El buen impacto de esta empresa en los mercados compradores, la situación internacional de
desarrollo y el establecimiento de numerosas plantas faenadoras a lo largo de nuestra costa, posibilita la
sobreexplotación irracional de estas especies mediante el fuerte auge del desarrollo de esta industria.
Durante el desarrollo de estas empresas nacionales y extranjeras, las poblaciones de ballenas, son
significadas y utilizadas como recursos o bienes de mercado, estableciéndose nuevos paradigmas y acervos
culturales ligados a su explotación económica25.
Los fines de explotación, claramente mercantiles, convierten a las poblaciones de ballenas en grupos
indefensos frente a un mercado abrumador y en crecimiento. Su significado, ahora global, repercute y
orienta los significados y prácticas locales asociadas a estas poblaciones naturales, y acarrea altas
consecuencias y costos ecosistémicos, debido a su sobreexplotación y casi extinción. La fuerte demanda de
sus productos (carne, grasa, barbas, etc.) se traduce en una disminución numérica con alto impacto en
las poblaciones naturales. “Las poblaciones de ballenas azules en el hemisferio sur, fueron intensamente
cazadas desde los inicios del siglo XX, y en sólo 60 años, su número se redujo a menos del 1% respecto del
tamaño poblacional previo a la explotación”26.
Además la presencia de una fuerte orientación territorial durante el desarrollo de esta etapa transita
desde significados relacionados con el control del medio ambiente y el ejercicio de dominio físico sobre
el ecosistema marino y sus especies. Es así como las dos plantas balleneras presentes en el área
Chiloé Corcovado Chonos, la Sociedad Ballenera del Pacífico (1908) y la planta ballenera de isla Guafo
(1906), con bases en isla San Pedro (43º20´30´´S - 73º43´30´´W), e isla Guafo, Caleta Samuel (43º36´30´´S
- 74º 42´30´´W) respectivamente, constituyen un fuerte legado inmaterial en la zona, vinculado
principalmente al cómo se conoce a estas especies, y por lo tanto cómo se configuran las
construcciones sociales de la
25. La pesquería de ballenas, como era conocida en la época, transcurre en dos etapas. La primera, encabezada por exploraciones
comerciales, realizadas principalmente por embarcaciones de bandera extranjera (balleneros norteamericanos, especialmente de Nueva
Inglaterra, e ingleses), operó en aguas del Pacífico sur oriental desde el Cabo de Hornos hasta las Galápagos, y se extiende entre el
último cuarto del siglo XVIII, 1785 y 1790 aproximadamente, hasta 1880 aproximadamente. Luego, siguiendo el antiguo estilo ballenero
europeo, desde 1880 en adelante, se da inicio al período de captura, faenamiento y comercialización de ballenas en manos de
embarcaciones nacionales. Durante esta etapa, que se extiende hasta 1981 aproximadamente, son varias las industrias factorías que
comienzan a establecerse y funcionar en el litoral chileno. El pionero de esta creciente industria fue Juan Macaya, fundador en 1880 de la
factoría ubicada en Chome, isla Santa María (37ºS, Golfo de Arauco) (M. Martinic, “Antecedentes históricos sobre la caza de cetáceos
en Chile”, Apéndice, Anales del Instituto de la Patagonia 8, Punta Arenas, 1977; J. Hernández Aguayo, Donde viven las ballenas.
150
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile Actividades balleneras en Isla Santa María y Chome del pionero Juan Macaya Aravena, 1998).
26. Hucke-Gaete et al., Conservación marina… p. 19.
151
naturaleza y del patrimonio natural y cultural de las comunidades.
La revaloración del discurso etnográfico nos permite dar cuenta entonces de un aspecto histórico trascendental
en el devenir ambiental de estas comunidades. Aproximarnos a la realidad del funcionamiento, material e
inmaterial de estas plantas en las comunidades locales, permite construir mapas conceptuales significativos
referidos a la naturaleza y al patrimonio.
Un aspecto clave que engloba estos supuestos lo vemos retratado a través del conocimiento empírico,
que mediante la transmisión oral (los descendientes de trabajadores balleneros como sujetos presenciales)
nos aproxima a estadios de relaciones y significados que configuran las aproximaciones desde estas
comunidades al ecosistema y sus especies. El conocimiento manejado durante esta época, aún es posible
de identificar en algunos de los relatos etnográficos de descendientes directos de trabajadores de plantas
balleneras. La ballena era reconocida por sus utilidades como parte del paisaje cultural de las comunidades.
Desde un punto de vista instrumental y económico, su presencia estaba limitada a la entrega de beneficios
prácticos para la industria. Como ejemplo contamos con las descripciones de especies a través de relatos
que determinan la existencia de dos tipos de ballenas, las abundantes en aceite y las de esperma o grasa,
invisibilizando otras especies por su carencia de utilidades o poca utilidad para la, en ese tiempo, creciente
industria ballenera.
A su vez, se identifican ciertas especies o tipos de ballenas que, mencionadas durante esta época ballenera,
aún perduran en el imaginario descriptivo del medio ambiente marino de la zona. Los nombres dados
durante la antigua actividad ballenera, permite la distinción de: la ballena esperma, la albahaca, la raituel
y la alfaguara. Al relacionar estas denominaciones locales con los nombres en inglés de las especies,
podemos comprobar que posiblemente son el resultado de las variantes fonéticas de este, convirtiéndose
entonces en un posible legado inmaterial de los continuos contactos y múltiples relaciones
establecidas durante el desarrollo de esta industria ballenera en la zona:
b.- La ballena albahaca correspondería a la ballena jorobada o Humpback Whale (Megaptera novaeangliea).
150
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
c.- La ballena raituel, o también llamada rapel, correspondería a la ballena franca austral o Southern Right
Whale (Eubalaena australis).
d.- La ballena alfaguara es la conocida ballena azul o Blue Whale (Balaenoptera musculus), descrita por su
gran tamaño “le llamaba también alfaguara, porque es grande según dicen los antiguos, es la más grande
que hay”27.
Los antecedentes expuestos anteriormente nos permiten contextualizar históricamente la situación actual de
las comunidades de Melinka y Repollal y su relación con estas especies marinas. La presencia de
grupos indígenas chonos en contacto con grupos de ballenas deposita en la zona un legado valioso al
momento de intentar reconstruir la historia de estas relaciones en el área. La segunda etapa de plantas
balleneras y sus efectos, generan en algunos sectores de la población, principalmente del rango etáreo de
más de 65 años, numerosos conocimientos asociados a estas especies, que hoy en día también son parte
del imaginario y construcciones culturales de algunos miembros de las localidades. Conocer ambas etapas
antes de describir la actual situación de estas comunidades y las ballenas nos permite con un amplio
contexto relacionar detalladamente distintos tipos de conocimiento, mantención de prácticas y significados
de estas especies en la actualidad.
c)Impulsos de estrategias de conservación (siglo XX en adelante): esta última y actual etapa vinculada a las
poblaciones de mamíferos marinos denota orientaciones marcadamente simbólicas. Las especies pasan a
ser parte de nuestro paisaje e imaginario, y su consideración como especies banderas por ejemplo, permite
la promoción de postulados ligados a la conservación, uso sustentable y preservación de sus y
nuestros ecosistemas. El reverdecimiento del discurso no se ancla solo en aspectos ecológicos sino también
en los impactos en nuestra calidad de vida y desarrollo como poblaciones humanas. Se convierten entonces
en las madres gigantes del mar, especies banderas y paraguas, que transitan silenciosamente cargando
años de historia, de sabidurías y de prácticas ancestrales que permiten resignificarlas y revalorizarlas en
esta nueva
27. La Real Academia de la Lengua Española significa el término alfaguara como “manantial copioso que surge con violencia” (Del ár.
hisp. alfawwára, y este del ár. clás. faww rah, surtidor). ([Link]
TIPO_HTML=2&LEMA=alfaguara). Su designación pudo deberse entonces a la respiración de esta especie posible de divisar a varias
millas de distancia.
151
etapa28.
En el área, los actuales intentos de conservación de estas especies se refleja en las continuas
investigaciones realizadas por la ONG Centro Ballena Azul, centradas en “identificar y caracterizar la
presencia estacional de las ballenas y las características del hábitat seleccionado por éstas” 29. La
identificación de este elemento da cuenta de que las construcciones culturales actuales de estos grupos
humanos, vinculadas al ecosistema marino y a sus especies, están condicionadas directa o
indirectamente por estos nuevos factores de intervención.
Este nuevo fenómeno cultural permite reelaborar descripciones, interpretaciones y/o reflexiones integrales
acerca de la realidad local, y mapear aspectos socioculturales, simbólicos y prácticos, que actuando de
manera conjunta modelan significaciones y resignificaciones que adquieren las poblaciones de ballenas
para las comunidades actuales que habitan el litoral. La actual etapa de promoción de la conservación
y protección de estas especies y sus ecosistemas, tiene entonces un profundo impacto en las localidades de
Melinka y Repollal. Si consideramos la ciencia “como un proceso social, como una actividad que se
constituye en sociedad, a través de procesos sociales y que tienen efectos sociales” 30, no podemos
desconocer el impacto de la construcción de conocimiento, en un contexto como el descrito, en el cual
una comunidad local, Melinka y Repollal, se relaciona de manera práctica con un grupo de científicos,
Centro Ballena Azul. Lo anterior, causa un efecto determinante en la socialización del conocimiento acerca
del entorno local y sus especies, que dista en algunos casos de un conocimiento nutrido estrictamente en lo
local.
El tratamiento de la información primaria permitió reconocer en la realidad actual del territorio estudiado,
los siguientes aspectos vinculados con la presencia de grupos de ballenas en su costa:
28. Denominar ciertas especies como banderas y/o paraguas es una estrategia para crear conciencia y plantear soluciones y
medidas de conservación en los ecosistemas marinos. La primera son consideradas especies carismáticas que se ganan el aprecio
de la sociedad en general. La segunda en cambio, posee amplios requerimientos de hábitat y ámbitos de hogar de gran
envergadura, protegiendo sus poblaciones se protegen inevitablemente muchas especies al mismo tiempo. Los mamíferos marinos,
depredadores tope de los océanos, funcionan bien como especies bandera y especies paraguas. Hucke-Gaete et al., Conservación
marina… p. 74.
29. Hucke-Gaete et al., Conservación marina… p. 19.
152
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
30. J.C. Skewes, “Conocimiento científico y conocimiento local. Lo que las universidades no saben acerca de lo que los actores saben”,
Cinta de Moebio 19, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 2004, p. 2.
153
etapa28.
Desde el punto de vista histórico, los resultados etnográficos nos permitieron acceder a antecedentes referidos
a la permanencia de estas poblaciones en el área. La mayoría de los(as) entrevistados(as) reconoce la
presencia de ballenas desde hace muchos años atrás, describiendo recuerdos vinculados al avistamiento de
ballenas de antiguos familiares o ellos(as) mismos(as) en los canales o mar afuera del archipiélago y relatos
de su niñez acerca de prácticas culturales con los huesos de ballena, entre otros.
Otro aspecto interesante de señalar es el encuentro entre conocimiento local y conocimiento especializado
acerca de las especies de ballenas. El principal ejemplo es el de la ballena azul o alfaguara. Uno de
los
154
entrevistados menciona en su relato “yo digo no se por qué le cambiaron de nombre a la ballena azul…”.
Si consideramos esta investigación como fuente de posteriores iniciativas de resguardo patrimonial para el
área, debemos considerar el conocimiento acumulado de generación en generación por estas comunidades,
aproximándonos de esta manera a imaginarios históricos presentes en las relaciones de estas poblaciones
con su medio ambiente natural, y las construcciones de conocimiento sobre el universo material e inmaterial
no solo de estas especies, sino del ecosistema marino en general. Se manifiestan explicaciones ecosistémicas,
que más que obedecer a conocimientos adquiridos a través de la educación especializada, son resultados de
constantes observaciones y prácticas culturales ensayo-error, vinculadas con el medio. Lo anterior da cuenta
del impacto de la presencia de una ONG especializada en el área, ambos grupos, construyen entonces
nuevos significados y revalorizan el conocimiento local presente en la zona. Se fortalece la historia y
se añaden nuevas valoraciones, aspectos y significados que forman parte del nuevo conocimiento construido
conjuntamente en estos parajes.
En otro ámbito, las actividades diagnósticas realizadas con grupos de niños/as de las localidades dan
cuenta de una aproximación evidente al reconocimiento de las especies e identificación según los nombres
comunes dados desde las disciplinas especializadas. La construcción de conocimientos vinculados al entorno
permite por un lado validar y rearticular el conocimiento de los antiguos, y por otro, construir desde la
práctica y la exposición constante a los conceptos especializados, nuevas elaboraciones culturales del
medio y sus especies.
Desde la práctica cultural, la apropiación cultural del medio ambiente y sus especies, se refleja en la
objetivación y vinculación entre el imaginario y la realidad concreta. Los significados acerca de estas
poblaciones de cetáceos se vuelven visibles y articulados con la realidad cotidiana e inmediata de
estas poblaciones. El reconocimiento de lugares de depósitos de huesos y varamientos de especies en
la zona, entre otros, permite visualizarlos como eventos que llaman la atención y se mantienen activos en el
imaginario local.
Algunas de las aproximaciones prácticas hacia estas especies se evidencian en la utilización medicinal de
sus restos, descrita principalmente por la reutilización de huesos de la espina dorsal de la ballena para la
154
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
La mantención de estas prácticas en la actualidad, que han permanecido a través del paso de los
años, ayuda a determinar cómo el ser humano habita, significa y utiliza el medio y los recursos que este le
otorga, estableciéndose patrones repetitivos que no hablan necesariamente de mayor o menor desarrollo
cultural, sino más bien de condiciones básicas de adaptabilidad, habitabilidad y equilibrio de los
ecosistemas.
Conclusión
A modo de conclusión podemos señalar que la valoración de los grupos de ballenas como fuentes de
patrimonio natural y cultural del área, permite considerarlas como elementos vinculados activamente
al desarrollo histórico de las localidades de Melinka y Repollal. Los significados y distintos usos que las
poblaciones de ballenas adquieren para estas comunidades, nos permiten repensar su situación y revalorar
las diversas explicaciones, respuestas y conocimientos locales frente a los comportamientos, por ejemplo
biológicos, de estos grupos naturales.
Lo anterior es fundamental al momento de abordar las construcciones culturales, la relación ser humano-
cultura-naturaleza que las comunidades desarrollan a partir de la presencia de estas especies en sus costas.
Las pautas y prácticas culturales de estos centros poblados con el medio ambiente marino, ha sido
construida en contextos históricos, sociales y naturales determinados, si estos son considerados y validados, al
momento de plantear una intervención, la realidad local y las nuevas iniciativas adquirirán significados
eficaces tanto en las comunidades como en espacios ajenos a ellas.
155
objetivos de patrimonialización de la naturaleza, y por lo tanto, empoderamiento de la realidad cultural y
natural que intentamos preservar.
La consideración de los distintos capitales, sociales y simbólicos, asociados a la presencia de estos grupos,
y aclaraciones científicas pertinentes para entender los comportamientos de los mismos, permite construir
conocimientos conjuntos y paralelos que posibilitan el desarrollo efectivo de nuevas estrategias de desarrollo
local, entre otras. Las propuestas que se generen en este ámbito, deben propender siempre a vincular las
posibilidades locales de acción patrimonial y nutrir puentes de apoyo entre el conocimiento científico y el
conocimiento local asociado a estos grupos de mamíferos marinos y al ecosistema en general.
Desde las ciencias marinas, estos grupos de mamíferos son vistos como especies banderas y/o paraguas
debido a su carisma y protección de otros organismos respectivamente. Si consideramos que la presencia
de grupos de ballenas causa un alto impacto en un ecosistema marino determinado, y nuestra
definición de ecosistema involucra las prácticas y universos simbólicos que otorga el ser humano al medio
ambiente, podríamos homologar esta característica a la realidad cultural de las localidades. Al considerar
estos grupos de mamíferos como fuente-objeto de tránsito y confluencia de distintos aspectos de la
cotidianidad, usos y patrimonio natural y cultural, dotamos de importancia la investigación y estudio
detallado de estas especies en los medioambientes que habitan. Las consideramos entonces como puntos de
encuentro o de conflicto entre racionalidades distintas y por lo tanto, se convierten en elementos que generan
apropiaciones culturales de la naturaleza dando cuenta de los constructos sociales asociados a ellas. Entre
estos aspectos podemos mencionar:
De esta manera, el estudio de las relaciones entre seres humanos y grupos de ballenas, nos ayuda a
resolver la interacción de la biodiversidad y la cultura, posicionándonos frente a redes de significados
simbólicos
156
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
Se construyen teorías locales acerca del funcionamiento del cosmos, sociologías y ontologías de seres
no humanos, representaciones espaciales de dominios sociales y no sociales. Todos estos aspectos se
entremezclan en las explicaciones locales de ciertos fenómenos, como es la presencia de ballenas en sus
costas. El conocimiento local se vincula entonces “a las capacidades que los actores tienen para hacer uso
de sus saberes en aras de alcanzar las articulaciones culturalmente establecidas entre la práctica social y el
entorno”31.
Las relaciones, construidas socialmente, entre los distintos grupos humanos que han poblado históricamente
el área y las poblaciones de ballenas, detentan procesos culturales e históricos que obedecen a rasgos
simbólicos y prácticos particulares que permiten, en algunos casos más evidentes que otros, articular
la realidad cotidiana de estas poblaciones humanas. Actualmente la presencia de ballenas en esta
zona geográfica no está mediada solo por las construcciones locales que hacen los sujetos a partir de la
ocurrencia del fenómeno. Sino que también se entremezclan conocimientos científicos-especializados a
partir del mismo. De esta manera y siguiendo a Scout, en la producción del paisaje compiten el
conocimiento científico y el conocimiento práctico32. Para evitar entonces puntos de conflicto o luchas
por establecer la hegemonía institucional entre el conocimiento de expertos y grupos locales, conocer la
historia del área vinculada a la presencia de estas especies resulta de vital importancia.
157
Bibliografía
Cárdenas, Renato et al., Los chonos y los veliche en Chiloé, Santiago de Chile, Olimpho, 1991.
Descola, Philippe, La selva culta. Simbolismo y praxis en la ecología de los Achuar, Quito, Abya-Yala,
Colección Pueblos del Ecuador, 1996.
Emperaire, Joseph, Los nómades del mar, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1963.
García Canclini, Néstor, “Los usos sociales del patrimonio cultural”, Patrimonio etnológico.
Nuevas perspectivas de estudio, Granada, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 1999.
Hernández Aguayo, Juan, Donde viven las ballenas. Actividades balleneras en Isla Santa María y Chome
del pionero Juan Macaya Aravena, 1998.
Hucke-Gaete et al., Discovery of a Blue Whale Feeding and Nursing Ground in Southern Chile,
Londres, Proceedings of the Royal Society of London B (Supplement) Biology Letters 271, S170–S173,
2003.
, Blue Whales off Southern Chile: Overview of Research Achievements and Current
Conservation Challenges, IWC Scientific Committee paper, SC/57/SH5, Ulsan, Korea S., 2005.
Kumar Giri, A., “The Calling of a Creative Transdisciplinarity”, Futures 34, Adyar, India, 2002.
Martinic, Mateo, “Antecedentes históricos sobre la caza de cetáceos en Chile”, Apéndice, Anales del
Instituto de la Patagonia 8, Punta Arenas, 1977.
158
Comunidades humanas y poblaciones de grandes ballenas: una aproximación desde la antropología al patrimonio natural y cultural de las localidades del Archipiélago de los Chonos, XI Región,
Chile
, De la Trapananda al Aysén: una mirada reflexiva sobre el acontecer de la Región de Aysén desde
la prehistoria hasta nuestros días, Santiago de Chile, Pehuén, Biblioteca del Bicentenario, 2005.
Molina, Juan Ignacio, Compendio de la historia geográfica natural y civil del Reyno de Chile, 1788-1795,
Sancha, Madrid, Colección Biblioteca Nacional.
, Compendio de la historia civil del Reyno de Chile, Tomo II, 1788-1795, Sancha, Madrid,
Colección Biblioteca Nacional.
, Ensayo sobre la historia natural de Chile, Bolonia, Colección Biblioteca Nacional, 1810.
Moraleda i Montero, José Manuel, Esploraciones jeográficas e hidrográficas, Santiago de Chile, Imprenta
Nacional, Colección Biblioteca Nacional, 1888.
Recasens, Andrés, Pueblos de mar, relatos etnográficos, Santiago de Chile, Bravo y Allende editores/
Universidad de Chile, 2003.
Skewes, Juan Carlos, “Conocimiento científico y conocimiento local. Lo que las universidades no
saben acerca de lo que los actores saben”, Cinta de Moebio 19, Santiago de Chile, Universidad de
Chile, 2004.
Ovalle, Alonso, Historica relacion del Reyno de Chile. Y de las missiones y ministerios que exercita en el la
Compañía de Jesús, Roma, Colección Biblioteca Nacional, 1646.
Urbina, Rodolfo, “Los chonos en Chiloé: itinerario y aculturación”, Revista de Divulgación del Centro Chilote
9, Chiloé, 1988.
159