0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas27 páginas

Valoración

Los adultos mayores de 65 años experimentan diversos cambios en su salud física, mental y emocional, incluyendo pérdida de masa muscular, disminución de la función cerebral y cambios en la percepción sensorial. Estos cambios pueden afectar su movilidad, capacidad cognitiva y bienestar emocional, llevando a un mayor riesgo de enfermedades y aislamiento social. A pesar de estos desafíos, muchos desarrollan una mayor resiliencia, estabilidad emocional y buscan un sentido de propósito en esta etapa de la vida.

Cargado por

debanymejia90
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas27 páginas

Valoración

Los adultos mayores de 65 años experimentan diversos cambios en su salud física, mental y emocional, incluyendo pérdida de masa muscular, disminución de la función cerebral y cambios en la percepción sensorial. Estos cambios pueden afectar su movilidad, capacidad cognitiva y bienestar emocional, llevando a un mayor riesgo de enfermedades y aislamiento social. A pesar de estos desafíos, muchos desarrollan una mayor resiliencia, estabilidad emocional y buscan un sentido de propósito en esta etapa de la vida.

Cargado por

debanymejia90
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Cambios en el adulto mayor

65+
Los cambios en el adulto
mayor de 65 años en
adelante son diversos y
afectan distintas áreas de la
salud física, mental y
emocional
Sistema muscular y oseo
Pérdida de masa muscular:
La sarcopenia es la pérdida gradual de masa y
fuerza muscular que ocurre con la edad. Esto
puede llevar a una disminución de la
movilidad, fuerza y resistencia.

Disminución de la densidad ósea:


La osteoporosis y la osteoartritis son comunes.
Los huesos se vuelven más frágiles y
propensos a fracturas, y las articulaciones
pueden sufrir desgaste.
Reducción de la flexibilidad:
Los músculos y ligamentos pierden
elasticidad, lo que puede resultar en rigidez
y dificultad para realizar movimientos.
Sistema
cardiovascular:
Disminución de la eficiencia del corazón:
El corazón puede volverse menos eficiente al bombear
sangre, lo que puede provocar una reducción en la
capacidad para realizar actividades físicas intensas.
Aumento de la presión arterial:
La hipertensión es común, debido a la pérdida de
elasticidad de las arterias y arterias más gruesas.

Mayor riesgo de enfermedades


cardiovasculares:
El envejecimiento puede incrementar el riesgo
de enfermedades como infartos, insuficiencia
cardíaca o accidentes cerebrovasculares.
Sistema respiratorio
Menor capacidad pulmonar:
La capacidad pulmonar total disminuye, y la
eficiencia de intercambio de oxígeno también se
reduce, lo que puede hacer que la persona se
canse más rápidamente al hacer actividades
físicas.

Menor elasticidad en los


pulmones:
Los pulmones se vuelven menos elásticos
con la edad, lo que puede dificultar la
respiración profunda.
Sistema nervioso

Disminución de la función cerebral:


El envejecimiento afecta la velocidad de procesamiento
cerebral y puede haber cambios en la memoria y la
capacidad para aprender cosas nuevas.

Reducción de la masa cerebral:


A medida que envejecemos, algunas partes
del cerebro pierden masa, lo que puede
resultar en dificultades cognitivas menores,
como olvidos ocasionales.
Menor tiempo de reacción y
coordinación:
Los reflejos pueden volverse más lentos,
aumentando el riesgo de caídas.

Sistema sensorial:

Disminución de la vista:
La presbicia, o pérdida de la capacidad para ver
de cerca, es común. También pueden aparecer
cataratas y otros problemas visuales.
Pérdida de audición:
La presbiacusia es la pérdida de audición
relacionada con la edad, que puede hacer que se
perciban sonidos más bajos o se pierdan ciertos
tonos de frecuencia.

Alteraciones del gusto y olfato:


El sentido del gusto y el olfato tienden a
disminuir con la edad, lo que puede afectar el
disfrute de la comida y la detección de olores
importantes.
Piel y cabello

Pérdida de elasticidad y firmeza de la


piel:
La piel se vuelve más delgada, seca y menos elástica
debido a la disminución de colágeno y elastina. Esto
puede resultar en la aparición de arrugas, manchas y
Canas y caída del cabello: sequedad.
La producción de melanina, responsable del
color del cabello, disminuye, lo que lleva a la
aparición de canas. Además, la caída del cabello
puede volverse más pronunciada en hombres y
mujeres.
Sistema digestivo

Digestión más lenta:


El proceso digestivo tiende a ralentizarse con la
edad, lo que puede provocar estreñimiento o una
sensación de saciedad más rápida.

Reducción de la producción de
enzimas digestivas:
Esto puede dificultar la digestión de ciertos
alimentos y contribuir a malestares
gastrointestinales.
Sistema urinario
Disminución de la función renal:
Los riñones pueden perder algo de su capacidad
para filtrar desechos y regular los fluidos del cuerpo,
lo que aumenta el riesgo de problemas urinarios.

Cambios en la vejiga:
Es común experimentar una mayor
frecuencia urinaria, especialmente
durante la noche, debido a cambios en
la vejiga y la próstata en los hombres.
Sistema inmunológico

Disminución de la inmunidad:
A medida que envejecemos, el sistema inmunológico
pierde algo de su eficacia, lo que hace que los adultos
mayores sean más vulnerables a infecciones y
enfermedades autoinmunes.
Cambios cognitivos
Pérdida de memoria a corto plazo:
Es común que los adultos mayores experimenten
cierta dificultad para recordar información reciente,
como nombres, detalles de conversaciones o citas.
Esto puede no ser grave y se considera parte del
envejecimiento normal.
Recuerdo a largo plazo:
En muchos casos, la memoria a largo plazo se
conserva bien, y los recuerdos más antiguos suelen
ser más fáciles de recordar que los más recientes.
Sin embargo, algunos pueden experimentar olvidos
ocasionales de eventos pasados.
Razonamiento lógico:
Aunque el procesamiento de la información se vuelve más
lento, muchos adultos mayores mantienen su capacidad para
resolver problemas y tomar decisiones, basándose en su
experiencia y sabiduría adquirida a lo largo de los años.

Tareas complejas:
Las habilidades para organizar, planificar o ejecutar
tareas complejas pueden volverse más difíciles.
Esto se debe a una disminución de las funciones
ejecutivas del cerebro, que son esenciales para
planificar y organizar actividades.
Dificultad con la memoria verbal:
Puede haber una tendencia a olvidar palabras o frases,
lo que puede hacer que las conversaciones se
interrumpan momentáneamente. Esto es común, pero
no necesariamente un signo de enfermedad cognitiva.

Reducción en la capacidad de
multitarea:
La habilidad para realizar varias tareas a la vez tiende
a disminuir, y los adultos mayores pueden preferir
centrarse en una actividad a la vez.
Dificultad para aprender información
nueva:
Los adultos mayores pueden encontrar más difícil aprender
información completamente nueva o adaptarse a
tecnologías recientes, pero no necesariamente pierden la
capacidad de aprender si se les da tiempo y práctica.

Mayor sabiduría, pero con decisiones más


lentas:
A pesar de que la toma de decisiones puede ser más lenta
debido a la disminución de la velocidad mental, los adultos
mayores tienden a basarse en la experiencia, lo que les permite
tomar decisiones más reflexivas y prudentes.
Demencia y Alzheimer:
En algunos casos, los adultos mayores pueden desarrollar
enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de
Alzheimer o la demencia vascular, que afectan la memoria, la toma
de decisiones y otras funciones cognitivas. Sin embargo, la demencia
no es una parte normal del envejecimiento, y los signos deben ser
evaluados por un profesional de la salud.

Percepción del tiempo alterada:


Los adultos mayores pueden experimentar una
alteración en la percepción del tiempo. A veces sienten
que el tiempo pasa más rápido o, por el contrario, se
sienten más lentos en sus rutinas diarias.
Cambios psicológicos
Estabilidad emocional:
A menudo, los adultos mayores experimentan una
mayor estabilidad emocional. Con la edad, muchas
personas desarrollan una mejor capacidad para
manejar el estrés y las emociones negativas, debido a
la sabiduría adquirida a lo largo de la vida.

Mayor control sobre las emociones:


Pueden sentirse más relajados y menos propensos a la
ansiedad o la irritabilidad. La experiencia de vida puede
llevar a una mayor aceptación de las situaciones y a
una respuesta emocional más calmada.
Sentimientos de tristeza o melancolía:
Aunque la estabilidad emocional tiende a mejorar,
algunos adultos mayores pueden experimentar tristeza
o melancolía debido a pérdidas (de amigos, familiares,
la salud o la independencia) o al enfrentarse a la idea
de la finitud de la vida.

Aumento de la resiliencia:
Los adultos mayores suelen ser más resilientes, ya
que a lo largo de la vida han aprendido a lidiar con
dificultades y traumas. El envejecimiento puede
promover una actitud más positiva y flexible frente a
los desafíos.
Búsqueda de significado:
Los adultos mayores reflexionan más sobre su vida,
sus logros y el legado que dejan. Esto puede llevar a
una mayor sensación de satisfacción si se sienten
realizados o, en algunos casos, insatisfacción si hay
aspectos no resueltos.

Aislamiento social:
Algunas personas mayores experimentan soledad o
aislamiento social, ya sea porque han perdido a su
cónyuge, sus amigos cercanos o debido a la
disminución de las interacciones sociales en el entorno
laboral. Esto puede contribuir a la depresión o la
ansiedad si no se abordan de manera adecuada.
Cambio en el nivel de independencia:
A medida que envejecen, los adultos mayores pueden
enfrentarse a la necesidad de ayuda de familiares o servicios
externos para realizar tareas diarias. Esto puede generar
sentimientos de frustración, pérdida de autonomía o tristeza.

Conexión con lo trascendental:


El envejecimiento a menudo impulsa a los individuos a
reflexionar sobre su lugar en el mundo, la existencia de
un propósito mayor y la posibilidad de trascendencia.
Depresión y ansiedad:
Aunque muchos adultos mayores experimentan una
mayor estabilidad emocional, algunos pueden sufrir de
depresión y ansiedad, especialmente si enfrentan
problemas de salud, pérdidas significativas o
aislamiento social.
Dificultades con el duelo:
El envejecimiento está asociado con la pérdida
de amigos y familiares cercanos. Estos duelos
pueden generar periodos de tristeza profunda,
y la forma en que cada persona los maneja
varía según sus recursos psicológicos y apoyo
social.
cambios espirituales
Reflexión y búsqueda de sentido:
Muchos adultos mayores se sienten inclinados a
reflexionar sobre su vida, sus logros, y las decisiones
que tomaron. Esto puede llevar a una reevaluación de
sus creencias espirituales o religiosas, y pueden
buscar un sentido más profundo o mayor conexión con
lo trascendental.

Prácticas espirituales:
Los adultos mayores pueden participar más
activamente en prácticas espirituales, como la
meditación, la oración, el yoga o el servicio a los
demás. Estas prácticas pueden proporcionarles paz
interior, consuelo y una mayor sensación de
propósito.
Aceptación de la muerte:
A medida que las personas envejecen, muchos
enfrentan la realidad de la mortalidad. Esto puede
llevar a un cambio en su forma de ver la vida y la
muerte. Algunas personas experimentan una mayor
aceptación de la muerte como parte natural del ciclo
de la vida y buscan consuelo en la espiritualidad para
abordar este tema.

Desarrollo de un sentido de legado:


Muchos adultos mayores sienten la necesidad de
transmitir su sabiduría, valores y creencias a las
generaciones más jóvenes. Esto puede incluir contar
historias, escribir, enseñar o simplemente ofrecer
consejos espirituales.
Cambios en el estilo
de vida y hábitos

Alimentación:
las necesidades nutricionales cambian. Es
crucial amntener una dieta equilibrada rica
en nutrientes para evitar deficiencias
vitaminicas y problemas de salud como la
osteoporosis o la diabetes.
Ejercicio:
mantenerse físicamente activo es fundamental para
preservar la salud cardiovascular, muscular y mental. Sin
embargo muchas personas mayores tienden a volverse
sedentarias.

Sueño:
La calidad del sueño puede disminuir, con
dificultades para conciliar el sueño o
permanecer dormido, lo que puede ser
resultado de cambios hormonales o
problemas de salud.

También podría gustarte